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Revista


“Dar es Ayudar” Por: Omar Ortega – COAMI

Un día en reunión de trabajo se ha decidido hacer una colecta en apoyo a personas migrantes en tránsito principalmente, y después de una evaluación minuciosa se llegó al consenso de que el comedor de San José Huehuetoca era la opción. Tanto por distancias como por contactos, pues al ser esta una de nuestras primeras acciones como COAMI, y esto representaba ser el primer acercamiento con esta realidad cotidiana que viven las personas migrantes en tránsito, de algunas de las personas que integramos el Colectivo. Con estas ganas de apoyar y poder colaborar en articulación con otros espacios que nos hagan más sensibles y conscientes en cuanto a realidades que se presentan por sectores en situación de vulnerabilidad. Hacer toda la evaluación de campo para saber cuáles son las necesidades primarias del comedor que, hasta finales del año pasado era un albergue; conocer el tipo de población que en su mayoría circula por esa parte de la ruta migrante; y sumar esfuerzos con otros espacios que de igual manera apoyan esta acción, son las bases que nos sostuvieron durante este proceso. Tenemos la fortuna de ser un grupo estratégicamente estructurado, pues al sumar nuestras capacidades, saberes y esfuerzos, es que logramos tener la visibilidad que esperábamos para con la campaña “Dar es Ayudar”. Es de reconocer que el apoyo solidario que nos brindaron otras organizaciones, colectivos, espacios, y personas interesadas en el tema o que están preocupadas por hacer algo para fortalecer este tipo de causas, fue la clave del éxito obtenido. Pues aunque esto implicó acercarse a sus espacios para recoger las cosas o estarse trasladando por toda la ciudad, no fue impedimento para conseguir la cantidad de cosas que se juntaron, entre las cuales salieron desde cobijas, colchonetas, ropa (para hombre, mujer, niña y niño), galones de agua, comida enlatada, arroz, frijoles, leche en polvo, etc.

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La tarea de juntar y separar no fue nada sencilla, pero el tener un agradecimiento sororo y fraterno por parte de las y los compas migrantes que estaban en ese momento en el comedor, así como de las personas encargadas de manera voluntaria del mismo, fueron la señal de que el esfuerzo ha valido totalmente la pena, de la misma manera que llevamos a cabo un plan de trabajo en apoyo al comedor, desde el acomodar la ropa que se tiene, repartirla, recopila material audiovisual que nos permita hacer cada vez más visible la situación y sentirnos parte de esa luz de esperanza que necesitan las personas migrantes para continuar con su camino. Reiteramos el agradecimiento a todas y cada una de las personas de cada espacio u organización que de manera desinteresada estuvieron acompañándonos en este proceso, particularmente al Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria” y a La casa de Refugiados, mejor conocida como “La Casita” por brindarnos la facilidad de usar sus instalaciones para hacer el acopio. Así como a Sin Fronteras y a la campaña “Acción Migrante” por ser motores para la difusión de esta causa. Cada palabra, cada experiencia, cada imagen, cada kilómetro recorrido para poder llegar a nuestro destino fueron la muestra clara de que este trabajo puede seguir generando consciencia en la comunidad, tanto de origen como en la personas que van de paso. Y de esta manera poder trabajar día con día en la lucha y la defensa de los derechos de grupos en situación vulnerable en conjunto con otras organizaciones, otros colectivos y otras personas preocupadas y ocupadas en esta lucha social constante que puede que de inmediato no podamos vencer, pero con acciones como esta y muchas otras seguir combatiendo para que sean respetados los derechos humanos.|

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COAMI