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Lo que pasa entre amigos Sinopsis.Guiliana, queriendo dejar atrás a la persona que la rechazó, se cambia de preparatoria para encontrar un grupo de amigos que están jodidos, cada uno de ellos. Lo que no sabe ella, que su pasado la seguirá y descubrirá secretos que nunca se imaginó de sus amigos, que la involucraran a ella también, teniendo que tomar una decisión de por vida. ¿Cuál será? Locuras, fiestas, romances y demás estarán presente entre ellos, porque esto es lo que pasa entre amigos. Comenzando por Guiliana y terminando Nicolás.


C AP Í T U LO 1. “A eso lo llamo amor por el otro” Mi vida no era más interesante que otras, siempre hacia lo mismo después de la prepa, osea, vagar. Eso era en lo que yo más perfeccionaba. Pero algo tenía que cambiar. —¡Maaa! ¿te apuras?—grité desde la sala, mientras terminaba de beber mi yogurt. —La paciencia no es lo tuyo—bajó rápidamente por las escaleras. —Y la puntualidad no es lo tuyo—salimos de la casa, yo cerré la puerta cuando entré al auto de mi mamá ya estaba por arrancar. —Odio llegar tarde—susurré poniendo mala cara, después de ponerme el cinturón de seguridad. La prepa era grande. GRANDE.GRANDE.GRANDE...bueno ya, eso me pasaba por pensar mucho. Lo único que esperaba era en hacer amigos y punto. •Primera expectativa hacer amigos. Ehm, después de perderme por toda la prepa y ni siquiera encontrar a un profesor, (al menos algunos que tenga cara de bueno) para que me diga dónde está la dirección me senté... nah yo seguí caminado. Vi a una chica sola, tal vez también era nueva y no sé porque pero me gustaba acercarme más a personas solas. —Uhm, hola ¿sabes dónde está la dirección?—pregunté amablemente y con cara angelical... bueno traté. Ella abrió los ojos y por unos microsegundos estuve tentada en voltear a ver lo que había atrás de mí. Achiné los ojos y luego volteé y no había nadie a esta chica que le pasaba. —¿Sabes dónde está?—pregunté nuevamente. —¿No te acuerdas de mí, verdad?—preguntó a punto de reírse. —Ahh, no me acuerdo—dije apenada. ¿De dónde debería conocerla? —En el verano, en una fiesta... —¿Eras la chica de peluca roja?—pregunté un poco sorprendida, tratando de acordarme. —Bueno no era una muy buena peluca que digamos, fue todo parte un show o algo así. Nosotras hablamos luego de eso. Me reí, ya me había acordado. Era una chica muy simpática y atrevida, tenía mucho sazón. —Ya me acordé, pero de seguro ya te olvidaste mi nombre...


—Nop, te llamas—hizo como si estuviera pensando—Uhmm, si no me equivoco.. te llamas Guiliana. Por si acaso yo me llamo Jenna. Me reí—No me lo había olvidado—le sonreí. La verdad es que sí. —Bueno ¿quién diría que estudiaríamos en la misma prepa? ¿Eres nueva? —No, nada que ver. Pero de hecho que tu sí. —¿Se nota tanto? —Un poquito, bueno te enseño la dirección. Caminamos por unos pasillo, había un poco de gente, la miré de reojo y ella caminaba como modelo y no como yo que parecía jorobada, entonces la imité, puse firme mi espalda y alcé la cabeza. Nunca pensé que haría esas cosas. Y oh sí, antes que me olvide... primera expectativa completa. Supongo que ella ya era una amiga... al menos una conocida. Cuando llegamos me entregaron mi horario y me dijeron algunas indicaciones, luego que nos fuimos en el camino al salón le dije: —Me alegro de conocer a alguien, estoy un poco nerviosa—me mordí el labio. —No tienes porque, harás fácil amigos y todo eso—le restó importancia. Ella tenía tanta seguridad de sí misma. Solo en escuchar como hablaba con los demás, te demostraba eso.—Espera un ratito, creo que se me cayó un arete—se rio. Regresó por el camino, pero yo me quedé parada, cuando lo encontró me lo mostró a la distancia mientras caminaba hacia mía, se lo iba poniendo. Cuando iba a voltear mi cuerpo se chocó con otro. Automáticamente pedí disculpas y no... no me caí en el suelo y él no me sostuvo de la cintura antes de caer. Nada eso. Esto era la vida real. —Igual—sonrió y se fue, pero saludo a Jenna. Seguro eran amigos. Míralo Guiliana era todo un papasito. ... Era hora de descanso y no sabía con quién andar, pensé en Jenna pero no la encontraba. —¡Julss! ¡te encontré! —Jenn, estaba pensando en ti. No me quería quedar sola.


—Ya llegue, ¿vamos maquina dispensadora? Acepté ella compró una agua mineral y yo una galleta con una agua. Dijo que la cafetería siempre paraba llena y era mejor compráramos algo aquí para luego ir al campus donde me presentaría a sus amigos. Y así lo hicimos. Dios estaba nerviosa. ¿Y si me rechazaban? —Hola chicos, ella es Guiliana. —Holaaaa—alcé mi mano en forma de saludo. —Bueno volviendo al tema principal, hoy vamos a ir a la rotonda para festejar el primer día. Gracias por robarme el protagonismo. —Sí—dijeron al unísono. Gracias por robarme el protagonismo, bitch. Eso es lo que eres una bitch, mira cómo te insulto en ruso o el idioma que sea, eres una zuca, una perra, nadie me quita el protagonismo. Ojala que te cagai caca de paloma encima de tu cabello y cuando te vayas a levantar te caigas tan fuerte que se te rompa la nariz... —¿En qué piensas? —preguntó Jenna. —En nada—sonreí tranquilamente, pero por dentro me estaba riendo.

Cuando pase la mirada por los del grupo, me di cuenta que también estaba el chico con quien me había chocado esta noche y me estaba mirando. ¡OH DIOS! ¡OH MY GOD! Rápidamente desvié la mirada. Un chico nos llamó la atención. —Por favor, silencio. Parecía un tanto nervioso, le sudaban las manos. —Ehmm, talvez muchas personas no sean lo suficiente valiente como para decirlo en público, pero yo sí. Ya no le temo a nada. ¡SOY GAY! Y amo a ese chico que está allá—fue donde estaba el chico y le dio un beso. Cuando se voltio todas las personas lo miraban extraño y había un total silencio. Cuando alguien se levantó de la silla y aplaudió. Luego le siguieron los demás hasta nosotros. A eso le llamo amor por el otro


C A P Í T U L O 2. ¿Voy o no voy? Cuando llegué a mi casa, pensé que estaría sola acompañada de la comida, pero no, ahí estaba sentado en el sofá con su novia. Agh como la detesto y no porque sea gorda para nada, si no era muy antipática. No sé cómo mi hermano tremendo sexy para con esa. ¿Alguien lo entiende? Él siempre decía que estaba celosa porque nunca iba a encontrar el amor, y blah.. blah muchas cosas más que me entraban por un oído y se me salía por el otro, menos mal que no me lo encontré en la prepa porque ni loca le presentaría al grupo mientras este con ella. Pasé de largo no tenía por qué saludar alguno de esos dos individuos. Cuando entré a la cocina, pude ver que mi mamá no había preparado nada de comer, segunda cosa que odio o que me irrita, no me gustaba el hecho que no haya comida. Sin otro remedio fui a mi habitación para hacerme unos retoques y sacar dinero de mi billetera y para preguntar a mi otro hermano, el mayor Elliot, obviamente también es mayor que Jacob el individuo que está abajo. Elliot siempre me comprendía me explicaba todo referente a las matemáticas él ya estaba terminando la universidad y pronto encontraría un trabajo y se iría de la casa. Eso me entristecía en el alma. —Hermanacho, ¿ya comiste?—pregunté entrando en su cuarto, claro estaba que primero toqué la puerta. —Sí, ¿por qué?—preguntó mirando su laptop. —Ah, porque como mi mamá no cocino pensé que no habías comido... te iba invitar a comer. —¿Desde cuando tienes dinero para invitar tú?—dijo sarcásticamente, me miró. —Estuve ahorrando un poco, bueno me voy, vengo entre un rato. ... Entré a Sily's era el único lugar donde más me gustaba comer, pedí comida china y una agua mineral. Mientras esperaba saqué mi celular y me puse a ver mis redes sociales hasta que escuché su voz de la rubia ¿de nuevo? Y no obvio que no tenía que estar sola, estaba con el papasito. Ella me vio y se empezó a reír, y no sé porque. Mi orden llegó y empecé a comer, agh comer cuando las personas te estaban acosando con la mirada, no era nada agradable. Pagué antes de retirarme, directo hacia la casa, hasta que me llamó. —¿Quieres que te llevemos?—preguntó el papasito. —¿Por qué tan hipócrita? Apenas ahí adentro—señalé el restaurante—se estaban riendo de mi y lo peor de todo no sé porque. Miró a la rubia como regañándola. La realidad era que algunas veces las rubias eran odiosas. —Son cosas sin importancia—se encogió de hombros.


Sin responderle me fui, no necesita de ese lado del grupo, ya tenía a Jenna y tal vez me podía hacer amiga del rubio. El sí parecía amable, aunque todavía no le haya hablado. ... Era de noche y estaba haciendo todo menos la tarea, hasta que sonó mi celular, sin ver quien era contesté. —¿Hola? —¡Julss!—como que me desconcertó un poco su llamada ya que ella no tenía mi número de celular. —Sin sonar rara ni nada, pero...¿cómo conseguiste mi número? —Tu hermano me lo pasó. Apenas dijo eso quería vomitar lo que había comido en la tarde ¿cómo era eso posible? Un dia antes de comenzar la prepa le dije que no lo quería ver junta a las personas que serían mis amigos. —¿Qué? ¿Lo conocías? —Pfff, claro desde siempre. Es siempre tan educado y todo eso, aunque me le insinúe no hace nada y no sé porque mierda no me corresponde ¿acosa no soy bonita? Aunque para decir verdad no creo que eso sea... bueno aunque creo que me está ocultando algo. ¿Sabes algo? —Hablas bien rápido—me reí para tener tiempo de pensar en lo que iba a decirle. Bueno hora de pensar, entonces que el jodido de mi hermano no le había contado a Jenna que tenía novia, ¡ZAS! Por conclusión pienso que él no quería mostrar a su novia y por eso la estaba ocultando (que inteligente Guiliana, si así fueras en las matemáticas) Creo que podría sacar un poco de provecho de esta situación. —Imagínate que ni siquiera me hablo mucho con él, pero apenas sepa algo, te lo digo. Dio un gritito de alegría, que hizo que alejara un poco el celular de mi oído. —Recién te conozco y presiento que seremos muy buenas amigas, bueno bueno, a lo que te llamaba ¿vamos a la rotonda? —¡Claro!—no pensé que sonará tan desesperada hasta que me escuché.—Digo si quieres. —Por supuesto, entonces paso en 20. —Pero no conoce.. Pero si no conoce mi casa, ah ya sabía por dónde iba la cosa, estaba tan segura que ella era la


admirado secreta que hace un año le mandaba cartas a mi hermano, obviamente anónimas. Entonces solo creía, pero solo creía que ella si me conocía desde hace bastante tiempo. ¿O no? Dejé de pensar para cambiarme de ropa, antes de ir a mi cuarto pasé a la de mis padres y le dije a mi mamá que saldría me dijo que no tenía problema pero que llevara el celular. Me puse unos jean entubados negros, ya saben lo que son hasta la cintura, con huecos en la rodilla, un crop top de manga larga también negro y una camisa a cuadros celestes y finalmente unas converse negras. Cuando escuché el clapson y bajé las escaleras tarareando alguna canción. —Bonito estilo—dijo cuando entré. —Gracias, oye un pregunta ¿tú eras la chica que le mandaba cartas a mi hermano, no?—dije con una ligera sonrisa. Ella pareció pensarlo antes de responderme, era la primera vez que la veía insegura. —Ya sabía que lo descubrías tarde o temprano—se encogió de hombros y volvió la Jenna segura. —¿Se lo dirás? —Claro que no, tendrás tus razones para haber enviado cartas anónimas. Y respeto eso. —Encantador. Oh te encantará el lugar, pero para que no te sorprendas creo que estará ahí tu hermano. Es más cómo vas a parar más con nuestro grupo, lo veras casi siempre ahí. ¡¿Qué!? Yo no sabía eso, ¡y era su hermana! Como era posible que la acosadora (lo siento Jenna) supiera más que yo, apenas llegué estaré como un halcón atenta a lo que suceda ahí. —¿No te molestaría si intento ligarme a tu hermano no? Claro, del dicho al hecho hay mucho estrecho. —No. —Genial, aquí es. Miré por la ventana ¡¿era un estacionamiento?! Error ¡era una gran y genial estacionamiento! Bajamos y puso alarma a su auto, y woah había una barra para pedir todo tipo de alcohol y un poco más allá era para pedir comida. La temática era como luces de neón, porque todo estaba adornado de luces de neón, las letras que estaban al frente que decía la rotonda también estaban decoradas así Cambiando de tema...uhmm hasta acá olida al delicioso chorizo. Luego en la pista de estacionar había mesas rectangulares y alrededor de ella estaban pegadas las luces de neón, todo era genial. De música de fondo estaba sonado la canción de Ariana Grande Break Free. —¡Jeeeena!—escuché que la llamaron, llevé mi vista hacia la mesa y ahí estaban todo el grupo y también los espesos de la rubia y el papasito. Me jaló del brazo y fuimos hasta allá, saludamos a todos en la mejilla, bueno en mi caso, no saludé


a la rubia ni al otro. Justo y con el propósito de hablarle al rubio me senté a su costado. —Hola Juls ¿no te importa que te llamé así no? —Nada que ver, ¿qué tal está el lugar? —Normal como siempre, aunque hoy está más lleno de lo usual, pero cuéntame de ti. —Uhm tengo 17, me gusta escuchar música y pasar el tiempo vagando. —Se nota—se rio— ¿Quieres que te presenté a los demás del grupo? —Sí, pero desde aquí. Así estaba pareciendo tímida, lo sé pero así era cuando no tenía mucha confianza con las personas, pero luego de eso era toda una loca. •

Mi segunda expectativa era hacerme su amiga y lo hice, lo hice realidad.

—Empecemos la que está a mi costado se llama Roxana, pero la llamamos Rox es un poco tosca o agresiva pero es buena persona—me reí ante lo mencionado—la que está a su al frente es Aspyn un poco antipática pero si la conoces a profundo la entenderás, créemelo al principio te va a costar hacerte su amiga pero es buena gente—lo interrumpí. —¿Y por qué la soportaron tanto?—arrugué la frente —Esperateee...ahí venía que te iba a contar, el que está a su costado es su hermano Nicolás, no hay mucho que decir de él, él es solo Nicolás—quería que me diera más información pero bueno— Y faltaría uno que siempre viene tarde, pero te adelanto es Matt, es el más gracioso de todos tiene un humor de la patada, te va a encantar lo sé, y bueno a Jenna ya la conoces y yo, nadie más. —En total son 5 no.. no son 6, lo siento no se me dan la matemáticas Despeinó su cabello. —En realidad somos 7 contigo, estás dentro del grupo si es que eres amiga de Jenna, hablando de ella ¿dónde se ha metido?—preguntó mirando a su alrededor.—Por cierto estaba esperando a que me lo preguntes... me llamo Maison. Llevé mi mano a mi frente—Lo siento soy despistada—lo abracé como recompensa. —Maison, ¿vamos a la barra?—Nicolás nos interrumpió nuestra conversa. El aceptó antes de irse me susurró ya vuelvo. Por mientras busqué con la mirada a Jenn, ¡y fijensé! Se estaba besando con mi hermano, dos puntos en contra hermanito. Hablé un poco con Roxana, obviamente que me presente y todo eso y es divertida pero un poco tosco su ropa o su forma de hablar pero no me importaba. A los minutos volvió Maison pero


hablando por celular. Estaba esperando que también venga Nicolás pero no venía y tampoco que estaba pendiente de él, solo era curiosidad y cabe mencionar que su hermana también había desaparecido, luego Maison se levantó y me enseñó el cigarro aun hablando por celular y me hizo un seña de luego hablamos, entonces me quedé sola con Rox. Todos se iban, se suponía que un grupo siempre paraban juntos. •

Tercera expectativa, algunas veces los grupos de amigos no siempre paran juntos, la realidad era que cada quien tomaba su rumbo.

Alguien me tocó el hombro, era una chica morena. —Dime. —¿Eres Guiliana? —Sep ¿por? —Nicolás te está esperando en la colina. Se fue riéndose luego se perdió entre los grupos, ¿dónde era la colina? Y porque estaba pensando en eso si no iba a ir. —La colina es el almacén está atrás de la rotonda—me dijo Rox antes de desaparecer. ¿Iba a ir o no? Capítulo 3. No soy así Me decidí por ir, aunque no estaba muy segura de mi decisión, en realidad fui más por curiosidad. Caminé hacia donde Jenna había dejado su carro, pero doble para la derecha, caminé por las rejas y todavía desde aquí se podía ver las luces y escuchar la canción. Caminé un poco más y doble en la primera esquina doble, y sí era un almacén había refrigeradoras y una cocina, estaban al comienzo por eso se lograba ver, porque más allá no lograba ver lo que había ya que no llegaba la luz. Desde aquí la música era como un susurro, no se escuchaba mucho. ¿Debería gritar su nombre para que sepa que estoy aquí? —¿Hola? —grité. Hubo un silencio. —Por aquí—traté de seguir su voz, pero cada vez que caminaba un poco me chocaba con algo, llegué a una parte donde había estantes como los de la biblioteca con muchos libros, esta parte de aquí si lograba ver porque habían una ventana rectangulares.—Es fácil encontrarme, sigue el olor. ¿Cuál olor? Me quedé quieta y empecé a oler detenidamente. Olía a cigarro. Caminé pasando dos estantes, volteé y ahí lo vi, parado contra la pared, arriba de él, en la pared, había una ventana y lo ilumina perfectamente bien.


—Me encontraste—le brillaron los ojos, el seguía fumando su cigarro. —Una chica me dijo que me estabas llamando—dije llendo al grano, tampoco que me caiga bien. —Si no te acercas no te lo podré decir—se encogió de hombros. Rodé los ojos y me acerqué adentro entre los dos estantes. Cuatro pasos antes de llegar a él, me detuve. —Yap, ahora dímelo—dije fresca, cruzando mis dos brazos en mi pecho. Tiró su cigarro al piso, lo quedó viendo por unos segundos para luego alzar su vista detenidamente comenzando por mis zapatos hasta mi cara, eso me incomodó un poco. —Uhm, te quería pedir perdón, sé que no te caigo muy bien pero fue más por mi hermana, ella también lo lamenta. Enserio se veía arrepentido y yo no era quien para juzgarlos a él o su hermana, y todos merecían una segunda oportunidad. —Bueno a mí no me gusta tampoco tener algún problema con alguien. Así que está bien…aceptó tus disculpas. —¿Enserio? —pareció sorprendido. Asentí y rápidamente me abrazó, si, si, ¡si me abrazó! Estaba caliente, y de las dos formas. Saben a lo que me refería. Cuando me soltó me preguntó: —¿Te puedo llamar Juls, como lo hacen lo demás? —preguntó con esperanza. —No hay problem—hablé mitad español y mitad inglés. —¿Problem? Eso me hace acordar a la canción de Ariana Grande. —Uff, Ariana Grande, esa chica esa tan linda—me reí un poco. —¿Es tan linda? ¿Acaso la conoces? —preguntó sarcásticamente, ya que obvio, yo no la conocía pero algún día la conoceré, estaba completamente segura de eso, ah y también a Tay. No pude evitar reírme, siempre me pasaba esto, ay. —Bueno, bueno. Vámonos antes que alguien llegue y piense que estamos haciendo todo menos hablar—alcé una ceja y el entiendo el mensaje subliminal y nos reímos. … —¡Jenn! Te estuve buscando como loca ¿ya nos vamos? —pregunté un poco histérica porque la estuve buscando hace como 30 minutos. Y yo no era paciente.


—Cálmate, ni que me hubiera ido a la china—se rio—¿Por qué no le dices a Nicolás que te lleve? —se puso seria. —¿Qué? —no entendía a lo que quería llegar, acaso ¿estaba celosa? —Todo mundo está hablando que tú estuviste en la colina con él. ¿Por qué no me lo contestes? — me regañó alzando un poco la voz. Arrugué la frente y junté las cejas—¿Por qué estás haciendo todo este drama? —le pregunté irritada, sin saber lo que me tenía que decir, me fui. Si ella quería que me fuera con Nicolás me iría con él. No tenía un mínimo de problemas. Cuando llegué a la mesa, ya se estaba parando Nicolás con su hermana, el al momento se dio cuenta de mi cara, seguro de amargada o tal vez triste. —¿Me puedes llevar a mi casa? —susurré lo más bajo posible para que el solo escuchara. El asintió sin ningún problema, pero cuando le dijo a su hermana pareció que se le estaba cayendo el cielo encima. ¡Qué dramática! … Cuando estacionó el carro, me despedí y le agradecí luego bajé rápidamente ya que no quería que mi mamá escuché el sonido de algún carro porque ya era tarde. Corrí abrí la puerta de la casa y luego la cerré, pasé por la cocina y me hice una tostada con jugo, era lo único que había a la vista. Luego subí a mi cuarto y ordené algunos cuadernos que tenía que llevar mañana y luego me tiré a mi cama y prendí el televisor y comí, hasta que recibí un mensaje de whatssap. Lo abrí pero no lo tenía en mis contactos por lo tanto no sabía quién era, entonces leí el mensaje que decía: “Mañana me puedes acompañar a mi casa, es que va a ver una reunión por el cumpleaños de mi mamá y creo que va a estar mi ex, porque sus padres conocen a los míos y esa mierda, tu sabes, bueno la cosa es que quiero que vea que la he superado, aunque no sea verdad, pero que se puede hacer, entonces te animas? PSDT: Eres la única, dime que sí y no seas como Rox que me mando a la m…. a la primera. ¿Quién era él? Me llegó un nuevo mensaje, lo leí. Por si acaso, soy Maison, si es que no te recuerdas mi nombre…otra vez. Instantáneamente me reí, de solo imaginarme su cara cuando escribió el último mensaje. ¿Qué le diría? Yo sabía que permiso, me iban a dar pero no sabía si iba a estar de humor, aunque conocer un poco a su familia o algo, sería divertido. Ya ya, normalazo, espero que haya comida, porque si no me largo, hahaha ¿hasta qué hora maso menos quieres que me quede?


Maison estaba escribiendo: Maso menos como hasta las 11 pm no creo que más, pero cualquier cosa trae tu pijama hahahaahahahahaha Hahaha, estás loca, Maison, ya quiero dormir, nos vemos mañana, bye. … Era el recreo y no me había cruzado mirada con Jenna, y quería hablarle, pero tenía mi puto orgullo de por medio. Hablé una que otra vez con Nicolás por el pasillo y me dijo que vaya con el donde los demás pero no me atreví a ir donde estaba el grupo. Entré a las dos últimas clases, y sí por fin ya era salida, normalmente al segundo que salía del salón ya estaba pensando en que comida había preparado hoy mi mamá, pero hoy era un día distinto, hoy me iría con Maison. —Uy Maison lo tenías bien escondidito ¿no? —le dije cuando miré su auto en el estacionamiento. Se rio a carcajadas—Será porque nunca te has ido conmigo, aparte un chico como, de la clase social que soy no iba a ir en una chatarra ¿no? —alzó la ceja. —No había conocido esa parte de ti… —No conoces mucho de mí, entremos que llegaré tarde. No dije nada más y entramos al auto, otra cosa que me había dado cuenta, él era muy autoritario. A los 15 minutos entramos en una zona residencial, todo muy pituco y esas cosas. Creo que él era el típico de chico que combinaba con todo esto, aparte que era guapo, cabello negro, nariz recta, sonrisa perfecta y todo eso…cuerpo igual. Cuando estuvimos frente al portón principal, lo mencionado se abrió automáticamente, lo estacionó donde había mucho más carros como el que tenía Maison. Yo ya estaba un poco nerviosa ya que desde a fuera ya se podía escuchar las voces de todos. Su casa era enorme, era de dos pisos y de seguro con una infraestructura muy avanzada, en un esquina había un camino para dentro donde solo podía observar que más allá estaba la piscina, todo muy elegante, hablando de elegancia, solo esperaba que sus padres no fueran unos arrogantes o algo por el estilo, encima he tratado de venir vestida lo mejor posible. El mayordomo nos abrió la puerta principal de la sala, wow había demasiada gente y todos nos estaban viendo, Masion había puesto su brazo alrededor de mi cuello, y me tenía muy junta a él, lo único que podía hacer era sonreír como una mogola. El saludó a todos con la cabeza y pasamos a un lado, había mozos o empleados por todos lados, gente refinada y elegante con un champan en sus manos, hablando como todos unos políticos. Para mí que solo fingían. Las paredes eran de color blanco y en el techo tenía un candelabro muy grande, con muchos piedras preciosas, en una esquina había unas escaleras blancas, para la izquierda había una bar, y más allá estaba la cocina, supongo que era eso porque de ahí veía que entraban y salían los mozos con bocaditos. —Ahí están mis padres—señaló con sus dedo, sus padres estaban al fondo hablando con unos señores. Caminamos hasta allá y Maison los saludos, y yo hice lo mismo, el me presentó como su novia


¡novia! a sus padres, y bueno eran encantadores, que se podía decir… Yo ya estaba con mi cara de caca, ¿Cómo pudo haber dicho eso? Agh me reventaban que me mintieran. El me jaló rápidamente hacia las escaleras y entramos a la primera puerta, el prendió la luz y ¡sí! ¡Era el baño! —Disculpaaaa, enserio pero ellos no me iban a creer que era solo mi amiga, a parte ellos tienen una tradición, que en estas fiestas presentaban a mi novias si es que yo no les contaban pero como ahora ya les dije ya no lo van a hacer, por eso lo hice. Disculpaaaa Juls, no pongas tu cara de caca—habló rápidamente y parecía que iba a llorar, me daba pena. —Me tendrás que dar comida para recompensarme. —Te doy toda mi refrigeradora y si quieres te la llevas a tu casa—se rio nerviosamente—Bajemos rápido si no van a sospechar de algo. Sabes toda esta gente es muy chismosa así que no te confíes. —Bueno, okeey y ¿encontraste a tu ex? —pregunté —Sí y la muy condenada pero linda estaba hablando con su mejor amigo—habló un poco furioso desordenando su cabello. —Calma ya haremos alguna escenita o algo así ¿ya? Y cuando estemos abajo me dices quien es. Asintió y salimos, pero antes de salir yo me miré en el espejo, al ver Maison que yo no salía me jaló del brazo, me reí en el camino, bajamos las escaleras. Caminamos entre la gente y en una distancia de dos mesas me mostró a la chica, y si era linda, parecía toda una modelo, alta y raquítica, ¿Qué decía? Solamente flaquita. Pero ese no fue el problema principal para mí, si no el chico que estaba con ella. Ahí estaba Nathan, era el chico con quien había estado hablando por chat y luego un día que decidimos encontrarnos, me rechazó como una perra. —Mai, el chico que está hablando con tu ex… me rechazó. —¿Qué? —el pareció sorprendido. Y todo empeoró cuando los dos nos voltearon a ver, yo miré a Nathan , y Mai a su ex. Sabía que hoy no iba a ser un día fácil, todo lo contrario iba a ser difícil. Capítulo 4. “Volviendo al pasado” Mi corazón estaba acelerado y los recuerdos del pasado estaban saliendo a flote en mi cabeza, haber sido rechaza, no fue bonito y para poder superar eso conmigo misma, fue difícil. Menos mal que estaba en una nueva preparatoria y no me lo tenía que encontrar por los pasillos o por el refrigerio o algo parecido. Borrado de mi lista y tachado para siempre. —¿Cómo? ¿Cuándo paso eso? ¿En tan poco tiempo? ¿Y no me habías dicho nada? —preguntó rápidamente cuando nos alejamos de ellos y fuimos a sentarnos en una de las mesas que estaban en el patio.


—¿En tan poco tiempo? Eso fue finales del año pasado y estamos en agosto, ¿ya pasaron varios meses no crees? El frunció el ceño—No te entiendo, pensé que lo habías conocido recién en la prepa. —A ver si estamos en la misma página, ¿A qué te refieres cuando dices en la prepa? —pregunté un poco preocupada y a la vez asustado de lo que iba a decir a continuación. —En nuestra prepa, pensé que recién lo habías conocido, por eso te dije en tan poco tiempo… Mi corazón se paró un momento que pensé que sería eterno, ya sabía por dónde iba la cosa. Ahhhh, quería llorar y matar a Nathan al mismo tiempo. —Entonces… ¿él es también nuevo en nuestra prepa? —no quería escuchar lo que iba a decir, inconscientemente cerré los ojos, aunque ya sabía la respuesta. —Sí, porque mi ex me lo dijo Me miró con una pisca de preocupación—¿Te hizo tanto daño para que estés así? Asentí, con la cabeza agachada con la cabeza agachada. Nadie quería ser rechazada pero como el universo estaba en contra mía, solo a mí me sucedían esas cosas. —No creo que pueda seguir aquí sabiendo que él está aquí también—dije negando con la cabeza. —Hablando del rey de roma… Me asusté porque solo decían esa frase cuando estaba viniendo hacia nosotros. Y efectivamente justo ahora estaban al frente de nosotros. Yo inmediatamente miré para otra parte. —¿Podemos hablar? —le preguntó su ex a Mai. Rápidamente lo miré ¿no pensaba dejarme aquí sola no? ¿O sí? El me miraba como diciendo solo va a ser rapidito y vuelvo, no debía ser egoísta y debería dejarlo ir, así que asentí tranquilamente. Ellos se fueron y desvié nuevamente la mirada hacia una pareja, hice eso teniendo en cuenta que él todavía estaba parado ahí y esperaba que entendiera que no quería hablar con él. Pero al parecía él no había entendido nada. Bruto. ¿Tanto tiempo se demoraba Mai? Una voz en mi interior me dijo que se había ido hace unos segundos. —¿Te perdiste? —dije cuando se sentó, donde segundos antes estaba Maison. —No…—miró a los alrededores— ¿Por qué actúas ruda? ¡Qué descarado! ¿Encima lo preguntaba? Tenía algo bien en claro, lo primero era que esta no era mi casa, por lo tanto no podía hacer un espectáculo. Segundo, yo tenía dignidad y no sería una arrastrada. Sin embargo, lo miré de reojo, el seguía siendo muy lindo, hermoso, el chico de mis sueños, de mi vida, era el chico perfecto para mí, solo con mirarlo me provocaba besarlo por toda la cara y hacer cosas que pensé que nunca haría con alguien.


Simplemente mi corazón se derretía y me volvía loca con sus ojos color miel, él era el hombre para mí, como siempre imaginé y soñé, era flaco, no era tan alto, solo promedio, tenía una cara angelical, que me derretía, una sonrisa espectacular, un chico perfecto pero nunca alcanzable como para alguien como yo. Lo único que jodió todo, fue su actitud de arrogante, de creído. Agh a veces me odiaba por pensar todas esas cosas maravillosas que él tenía porque cuando me rechazó, el me lastimó. Y ya no podía pensar en eso aunque quisiera porque significaba retroceder y yo no quería sufrir de nuevo. En esos instantes quería estar en mi cama, pensar y llorar un poco, porque era débil y siempre pensé que yo era el problema, pensé que no era lo suficientemente bonita como para gustarle por eso me rechazó y eso a cualquier mujer…le dolía en el alma. No le respondí la pregunta, pensar en el pasado, me dejó sin energía y mi ánimo había cambiado… tendría que mantener mi autoestima cuando lo viera, como en estos momentos, no podía dejar que me hiciera esto. —Yo… —¡Regresé! Ahora si vámonos—dijo un Maison un poco triste. El me ahorró el esfuerzo porque él me agarró del antebrazo y me paró de la mesa. Miré atrás y la chica había vuelto y no con la mejor cara…estaba a punto de llorar y me dio un poco de pena porque ella se veía que no era una mala persona. Ella le decía algo y Nathan lucia preocupado por ella, que Nathan la abrazó y se fueron desapareciendo de mi vista. Dejé que me llevara a donde quisiera, estaba mentalmente cansada. Llegamos a su carro y entramos el arranco rápidamente, el portón se abrió y condujo por las calles, ya estaba de noche y yo había perdido la noción de la hora. Tenía que llegar pronto a mi casa, si no mi mamá haría un escándalo. No sabía si preguntar o no, me daba un poco de miedo, porque estaba con su mandíbula súper apretada y estaba apretando muy fuerte el volante. Sin embargo me atreví y le pregunté: —¿Qué pasó? El pareció pensarlo antes de responderme—Discutimos—soltó desanimado. Asentí—¿Se puede saber el motivo? —pregunté nuevamente, pensará que soy una chismosa o algo por el estilo. —Solo porque eres de mi confianza…Discutimos por el chico. Me atragante con mi saliva ¿será que Nicolás estaba saliendo con esa chica? ¿No creo que la chica sea tan descarada para meter a su novio sabiendo que el ex estaría ahí no? ¿O sí? —¿Nathan está saliendo con ella? — solté como si fuera algo muy asqueroso de procesar.


—No—me miró con una mueca de asco—él es su mejor amigo de toda su vida y el gran problema de nuestra relación—explicó. —Woah cuanto drama para solo un día. Para una primera semana de clases—dije negando con la cabeza mientras mirada la ventana. —¿Entonces por ella se cambió de prepa? Asintió haciendo una mueca—Él se debió quedar en su prepa y nunca venir a la nuestra y lo peor de todo es que siento que está ocultando algo sobre él. Y como siempre Leah lo protege—rodó los ojos—Así se llama mi ex. —¿Qué tipo de secretos crees que está ocultando? —Ni te los imaginas… Capítulo 5. “Una vez más y ¡a comer!” Maison me dejó en mi casa, sobre lo que estuvimos hablando sobre Nathan no me quiso dar detalles ya que no sabía si es que eran verdad lo que decían de él. No insistí más en el tema porque ni yo sabía si iba a poder soportarlo. Me dejé caer en mi cama, rendida y muy cansada, hoy había sido uno de esos días que desearías desistir de todo, me sentía como una botella luego de ser aplastada por un camión…que interesante comparación. Al final, tampoco hubo comida, así que me preparé al simple y volví a mi cuarto, arreglé e hice una tarea de Literatura para luego guardar los cursos que me tocaran mañana. Eran como las dos de la mañana y no podía dormir, a causa de lo sucedido hoy, Nathan…. No salía de mi mente de nuevo…una idea se me pasó por la mente y sabía que me heriría más, quería volver a ver nuestras conversaciones de Facebook. Sin pensarlo una vez más, agarré mi celular que estaba en la mesita de noche, lo busque entré mis conversaciones y lo vi, lo abrí y empecé a leer desde el principio, desde un simple hola, hasta terminar con un nos vemos mañana. Hasta que no pude y empecé a llorar como una estúpida una vez más y perder la noción del tiempo toda la noche. Creo que había dormido una hora y media, me sentía devastada y con más ganas de dormir. Me miré en el espejo y tenía un poco de ojeras, rodé los ojos malhumorada, fui al baño, hice todo lo que tenía que hacer y volví al espejo, agarré un poco de base y en pequeños toques me lo pasé por las ojeras… … Cuando entré a la prepa, puse la mejor sonrisa que pude tener alguna vez, aunque sabía que eso no iba a durar mucho, para encubrir algo, era realmente pésima. Sin saludar a ningunos de mis amigos, pasé por delante de ellos. Más allá estaba Jenna, ella no fue la excepción. Entré a mi primera clase, lenguaje, sin duda era una maravillosa profesora, me había subido mucho el ánimo con todos sus chistes que hacía durante la clase, profesoras como esas, deberían haber muchas. Lastimosamente no todas son así. Las horas pasaron y mi humor había mejorado, antes me desquitaba un poco con mis amigos pero esta vez preferí no hacerlo. Cuando fue a comprar algo


en la maquina dispensadora pensé en Jenna y lo amigable que había sido conmigo cuando yo era nueva, y yo lo único que hice fue ser una completa perra con ella. Así que me volteé dispuesta a buscarla pero ella ya estaba detrás de mí, me sorprendió un poco pero le dije: —Disculpa, por ser una gran perra contigo, te debí haber dicho que estaba con Nicolás…. Me abrazó muy fuerte y… desprevenidamente aunque me gustó, nos abrazamos, y lo que sabía ahora de ella, era que no duraba mucho tiempo molesta con alguien. Cuando nos separamos me dijo: —Discúlpame tú a mí, no debía a ver reaccionado así y solo para aclarar no me gusta ni un poquito Nicolás, solamente no me gustó que no me hayas contado…. Pero ya pasó todo—me sonrió yo hice lo mismo. Me sentía muchísimo mejor. —Vamos con el grupo… Asentí, cuando llegamos ahí estaban todos hablando de algo, saludé a todos. Cambiando de tema, Maison estaba con la cabeza agachada y cuando la alzó, lo miré preocupada con la mirada me llevó a una mesa más alejada de nosotros, cuando miré quien estaba ahí, yo me quería ir, estaba Nathan y su mejor amiga Leah y otras personas más. Me encogí de hombros cuando miré a Maison. Jenna se aclaró la garganta y habló: —Como creo que todos están un poco desanimados, deberíamos ir almorzar juntos—dijo con entusiasmo que contagió a todo mundo. Todos aceptamos y ya nos teníamos que ir a nuestras clases. Distraídamente antes de levantarme, miré a Nicolás. Él me sonrió y yo le devolví la sonrisa, era muy bonito. Suspirando me levanté y cada uno tomo su rumbo cuando estuvimos dentro del pasillo, pero, Nico empezó a caminar a mi lado. —Nicolás… ¿tienes la misma clase que yo? —pregunté sonriéndole. —No sé, ¿Cuál es tu clase? —me sonrió. Parecía el día de las sonrisas, aunque no existiera uno. —Biología—respondí. —¡Qué casualidad! La mía también—nos reímos ambos, y no había dicho ningún chiste. Nicolás se sentó en la carpeta de mi lado y toda la clase me estuvo fastidiándome, en la manera divertida, me refería que me hacía cosquillas y ese tipo de cosas que me hacían reír, yo soy demasiado cosquilluda, tenía cosquillas por todas las partes de mi cuerpo y cuando decía todas… eran TODAS. Hasta que, de seguro el profesor ya se había cansado y nos botó del salón. Y no me arrepentía de haber salido porque la clase estaba muy aburrida. Luego me pondría al día con el cuaderno de alguien. Ahora lo único que pasaba por mi mente, era que íbamos hacer por una hora a fuera en los pasillos.


—¿Qué hacemos ahora que paraste de hacerme cosquillas? —pregunté riéndome, estaba tratando de tranquilizar mi risa. —¡Ah! Ósea ¿quieres que siga? —se me acercó con los brazos extendidos dispuesto a atacar a mis caderas. —No, no, no—me reí sin parar y retrocedí. Se rio conmigo, y preguntó—¿Entonces vamos a un lugar? —¿A dónde? —pregunté entusiasmada. —No sé si te gustará pero a mí me gusta estar en la oscuridad del teatro. —Perfecto, vamos—dije demasiada entusiasmada, ¿desde cuando yo estaba tan entusiasmada por estar con un chico? Algo en mi interior me dijo que era por Nathan. Cuando llegamos, nos aseguramos que no haya nadie dentro del teatro, luego entramos cuidadosamente, ay no… las luces estaban apagadas no se veía nada de nada. Creo que por seguridad o instinto puse mis manos hacia al frente para que cualquier cosa poder sostenerme de algo. Y estaba en lo cierto, mis pies se tropezó con alguna cosa que no logré ver, pero mis hábiles manos agarraron la cintura de Nicolás. Era la primera vez que lo tocaba. Ay Dios, eso sonaba muy enfermo de pensar. —Lo siento—me disculpé sonrojadamente y procedí a quitar mis manos de su cintura, pero sus manos encima de las mías, las detuvieron. —No te sueltes…ya estábamos llegando a los asientos. Mi corazón explotó…literalmente. —Está bien—pensé que quitaría sus manos de encima, pero no lo hizo y eso me gustó porque se sentía bien tener sus manos encimas de las mías, eran calientes. Cuando nos sentamos, lastimosamente tuvo que sacar sus manos, pero ¿Qué se podía hacer? Nada. —¿Estaremos en la oscuridad? —pregunté riéndome un poco. Ya lo sabía me reía de todo. —Wait, Wait—habló en inglés. Obviamente que sabía que Wait en español significa espera. Así que normal. Escuchaba como sacaba algo de su bolsillo y era su celular, lo supe cuando prendió la linterna y alumbró un poco al teatro. Nunca había venido al teatro, era la primera vez y era con él. —Asunto arreglado—me sonrió. Cuando sonrió se le formo unos adorables cachetes, eso era demasiado lindo. Me preguntaba ¿si tenía algún defecto en él? Y creía que la respuesta era no.


—Así que…¿Ahora eres bilingüe, eh? —bromeé un poco. Nicolás se rio a carcajadas. —Puede ser que sí, puede ser que no…¿Tu que piensas? —me preguntó mirando. Sus ojos… —Pienso que se te da muy bien con el inglés—respondí sonriéndole. —Gracias, ya lo sabía—dijo con superioridad, obviamente que lo decía de broma porque se estaba riendo. —¡Qué ego! Aunque no creo que me ganes a mí, mi curso favorito de toda la vida es y será el inglés—dije orgullosa de mí. Desde pequeña mi mamá me ponía en academias en la cual solo se aprendía el inglés. Ahora algunas veces estaba tomando las clases por internet. —¡Vaya! Me siento un poco amenazado porque en nuestro grupo de amigos todos odian el inglés, ahora que tú vengas y me digas eso… me asusta un poco. Rodeé los ojos obviamente me estaba mintiendo en mi cara. —Mentiroso. ¡Eres un mentiroso! —lo acusé poniendo mi dedo en su pecho, él se rio y yo me uní. —La verdad es que no, pero luego tendremos que probar quien es mejor que quien—añadió. —¡Por supuesto que sí! Nos reímos hasta que sentimos que las puertas se estaban abriendo, el rápidamente apagó su celular. El rápidamente jaló de mi brazo para que me escondiera entre los asientos pero en vez de caer sentada caí echada a causa de mi pies que se había atorado en la parte de debajo del asiento, el sin darse cuenta, ya que estaba viendo la puerta, se tropezó con mi cadera y calló encima mío. Lo sentí tan pero tan cerquita que me producía miles de cosas en mi estómago, su respiración la sentía por mis labios, era lo más tranquilazamente y a la vez excitante. Cuando oímos unas voces supimos que se tenía que acabar el hechizo entre nosotros, aunque no nos viéramos. Las luces se prendieron y él se hizo a un lado para salir y lo hice caminamos hacia el final de los asientos y el me hizo una señal de doblar a la izquierda. Nos quedamos ahí por unos segundos la puerta estaba en una esquina al fondo, Nicolás muy cuidosamente estaba viendo que los profesores estuvieran cerca del escenario y de espalda para nosotros correr y abrir la puerta sin que se dieran cuenta. Luego de unos segundos el me dio la señal y salimos disparados hacia la puerta, al final Nicolás cerró a puerta sin hacer el mínimo ruido. Cuando estuvimos a fuera nos paramos y nos empezamos a reír como locos, como si hubiéramos hecho alguna gran maldad. Y ahí me di cuenta que me gustaba pasar tiempo con él, era muy divertido y se reía conmigo aunque no tuviera sentido. Decidimos regresar a los pasillos para encontrarnos con nuestros amigos y por el camino me dijo: —Disculpa por lo del teatro, no quería echarme encima de ti o algo parecido—lucía un poco


nervioso y se empezó a desordenar un poco su cabello sedoso. —Disculpas aceptadas—le dije con una sonrisa. —Aunque fue muy divertido pasar el tiempo contigo, lo digo enserio—me miró serio y luego se empezó a reír. —Tranquilo, no he dicho lo contrario… estuvo divertido. Para cuando llegamos a los salones, el timbre sonó y mis amigos estaban saliendo de diversas puertas, ya que no todos tenían los mismos cursos pero cuando nos reunimos fuimos al restaurante donde habíamos acordado. Jenna, Rox, Aspyn, Maison, Matt que por fin me lo habían presentado, ayer no pudo venir al colegio porque su mamá se puso algo mal y la tuvo que llevar al hospital, luego estaba Nicolás y yo. El restaurante, no era tan fino como lo pensé pero no tenía ningún problema, solo lo pensé por Maison, era de una clase alta, por eso, pero para él era normal. Y eso estaba bien porque siempre pese a todo había que ser humildes. Tenías muchas mesas, arriba de la mesa tenía un foco largo muy sofisticado que alumbraba nuestra mesa, una barra donde había muchas tortas y dulces y desde ahí supe que vendría seguido. Había uno que otro cuadro pegado en la pared de Londres, segundo encantamiento para seguir viniendo, me encantaba Londres aunque nunca haya ido, unos de mis sueños cuando sea mayor, era visitar Londres. Nos sentamos en una de las mesas del centro y pude observar que había mucha gente por conclusión sirven una buena comida. El camarero vino a nuestra mesa y pedimos nuestras órdenes, por mi parte pedí una hamburguesa con unas papas fritas acompañado de una gaseosa. Pero lo penoso de todo esto era que no tenía el suficiente dinero para pagar mi orden. Le hubiera dicho a Nicolás pero él estaba sentado con su hermana, así que le dije a Maison y el antes de que terminara de preguntar me dijo que sí. Ese era el beneficio de tener un amigo rico. Sin embargo yo no era su amiga por eso, no era una aprovechadora. Cuando ya todos teníamos nuestras comida en la mesa Maison dijo: —¡A comer! —gritó feliz y todos nos pusimos a reír. Pero mi felicidad no podía durar mucho, ya que Nathan entró al restaurante… Capítulo 6. ¿Quieres pasar? Eso era lo que me faltaba, Maison también se había dado cuenta, los demás ni siquiera sabían quién era, pero creo que Jenna ya le estaba poniendo el ojo. Nathan y su grupo de amigos se sentaron en la mesa que estaba pegada a la pared. Y desde mi mesa se podía ver todo con claridad. Comí tranquila mi comida y hablé con mis amigos de cualquier estupidez, hoy todos estábamos sincronizados y eso me ponía feliz, Matt era demasiado gracioso, no paraba de contar chistes, Rox y yo era la que nos reíamos a grandes carcajadas, además, nos tomábamos demasiados selfies con el celular de todos, para el recuerdo, en una de las fotos le dije a Nicolás que se tomara una conmigo, pensé que el pondría alguna cara loca como lo hacía con los demás pero no, en vez de


eso, se inclinó y me dio un beso en la mejilla y lo único que hice fue tomar en esa posición la foto, y cuando la vi, pensé que fue una de las mejores fotos. Con Maison ni hablar ya tenía un álbum completo, de igual manera con Jenna, con Rox aunque no le gustaba tomarse fotos se tomó algunas conmigo, después con Matt, finalmente con Aspyn me tomaba solo fotos grupales, no me atreví a pedirle una foto individual conmigo. Por un motivo que no sabía, Aspyn se tuvo que ir, se despidió de todos con unos besos volados, ella siempre tan delicada. Cuando Aspyn se fue, Nicola me miró y ladeo su cabeza al lugar vacío, el cual estaba a su costado. Sin esperar un segundo me senté a su costado. —Hola—lo saludé con una sonrisa. —Hola, a ti—se rio. —Este restaurante no sabía que existía ¿vienes seguido aquí? —pregunté. Por debajo de la mesa, Nicolás junto su pierna con mi pierna. Pensé que solo había sido un roce pero no mantuvo la cercanía. —Sep, ¿a mí me parece que ya te gustó? —No te equivocas—me reí un poco. —Juls—se revolvió su cabello—¿tienes whatsapp? —Obviamente… este es mi número, anótalo. Intercambiamos números y como ya se estaba siendo de noche, luego me dijo que me llevaría a mi casa y que no acpetaría un no por respuesta. Maison llevó a Rox y Matt, y yo me fui con Nicolás. Durante el transcurso a mi casa hablamos un poco de qué tipo de música nos gustaba y cuando llegamos a la puerta de mi casa todas las luces estaban apagadas y supe que no había nadie. Así que le pregunté: —¿Quieres pasar? —pregunté con voz baja y no lo miré a los ojos. —¿Qué? No te escuché y cuando me hablan me gusta que me miren a los ojos. Me reí mirándolo fijamente pero ahora estaba con las mejillas coloradas. —¿Quieres pasar? —no pude evitar reírme, y lo hice. Él se me unió. —Así me gusta, entonces sí quiero pasar—apagó el carro mientras yo salía, luego el salió y puso alarma al carro. Luego de abrí la puerta, entramos a la casa y prendí la luz. —Creo que no hay nadie en la casa, al menos que estén jugando a las escondidas—bromeé. Él se rio a carcajadas—No lo creo—achinó los ojos.


—Uhm no sé… ¿qué quieres hacer? —pregunté un poco nerviosa. —Uhmm tengo algunas ideas—se acercó a mí con esa sonrisa típica de macho sexy. ¿Qué haría? Capítulo 7 “Parte de mi vida” Nicolás se caminó hasta llegar a mí, yo solo estaba esperando que me diga lo que haríamos. El todavía mantenía su mirada fija en la mía, mis ojos de alguna manera se estaban cansando, nunca había visto a una persona a los ojos por tanto tiempo. Era como una lucha de mirada entre ambos. De una sonrisa pasó a la risa y yo no entendí porque, no había dicho o hecho algo. —Podemos reírnos de tus fotos cuando eras una niña—dijo y pasó por mí, chocando su hombro con el mío, y continuó hacia un pequeño estante donde mi mamá ponía en cuadros las fotos de la familia y lo más vergonzoso era que en la mayoría de fotos yo aparecía como una loca. Rodeé los ojos con una sonrisa, pensé que iba hacer otras tipos de cosas… Me volteé y el seguía observando las fotos, ¿todavía no se cansaba? Me acerqué y me puse a su lado, hasta que el habló. —Tienes cara de loca—comentó mostrándome una foto que sostenía en sus manos. Era una en el parque, estaba jugando como si fuera un niño, en realidad no me importaba lo que decían las demás niñas de mí. Mi pelo estaba todo alborotado y mi ropa estaba toda sucia, debido a que me arrestaba por el pasto. Pese a todo yo sonreí con mi hermano Jacob y sus amigos. En ese maravilloso tiempo, yo todavía me llevaba bien con mi hermano Jacob y ahora… bueno técnicamente tampoco era que me llevará pésimo con él, sino era que ahora nos hemos distanciado y hay algunas estupideces que nos joden y tenemos que arreglarlo entre nosotros. —Es tenías, eso fue hace 8 años—le corregí riéndome. —No… lo he dicho perfectamente. Es tienes porque es la verdad—empezó con unas simples risitas y luego terminó con una carcajada que apuesto que la escuchó hasta mi vecina de la esquina. Y no la del costado. ¿Me había dicho que tenía cara de loca? Bueno… era una poco cierto, así que me reí normal. No me molestaría por eso, porque solo era una broma ¿verdad? —Ya no es gracioso—le dije cuando había parado de reírme y el seguía riéndose como si recién hubiera comenzado. Me puse seria. El empezó a callarse—Era divertido—suspiró, miró la hora de su celular y eran las 8:55—Me tengo que ir, fue divertido—comenzó a ir hacia la puerta y yo lo seguí, me dio un beso húmedo y duradero en la mejilla


—Chau, nos vemos luego—dijo abrió la puerta y se fue. Su despedida fue un poco seca, aunque el beso en la mejilla fue bonito. Sin nada que hacer, me puse a ver un poco de televisión hasta que lleguen mis padres o mi hermano, pero pasaron unos 30 minutos y todavía no llegaban, seguro estaban en alguna casa de mis tíos. Entonces decidí ir a bañarme y luego comería algo. Lo hice, a eso de las 10:20 PM, empecé a hacer mis tareas que tenía para mañana…viernes… ¡por fin! Fin de semana de relajo y vagancia total. Luego de terminar de hacer mis tareas, vi de nuevo la hora y era las 11:00 cuando decidí ir a dormir, luego de bañarme, no sé pero a mí me daba mucho sueño. Subiendo las escaleras estaba pensando en cuantas veces había visto el reloj para ver si alguien se animaba a entrar por esa puerta y talvez era porque estaba con suficiente buen humor para conversar un rato con mi familia y pedir algo de comer por delivery como lo hacíamos, pero esta vez estaba completamente sola, muy silenciosa y recién ahí me di cuenta que estaba casa necesita una mascota o algo que alegre la vida cuando alguien se encuentre solo en esta casa. Llegué a mi cama y me abrigué lo máximo que pude y dormí hasta las ¿3:00 de la madrugada? Revisé mi celular que por cierto era un IPhone, y eran las 3:28, al menos acerté que eran las tres. Se escuchaban voces, más bien estaban gritando, pero cuando lo pensé un poco, todavía tirada en mi cama, supe que mi papá estaba borracho. Mi padre cuando bebía demasiado no hablaba con el mismo volumen de voz, todo lo contrario, hablaba muy alto. Luego oí a mi mamá hablarle, ella normalmente no bebía cerveza, a lo mucho dos vasos, y este día no era la excepción. También oí la risa de mi hermano, en estos momentos, siempre mi corazón latía con fuerza y los nervios salían a flote, era como si estuviera reviviendo una etapa de mi niñez que no quiero recordar. Hace unos ocho años atrás cuando tenía nueve años, mi papá algunas veces venía borracho y como un…monstruo. Siempre rompía los platos, se quejaba de las cosas que teníamos, se quejaba de nosotros, y lo mismo que sentía en estos momentos, lo sentí cuando tenía nueve años, me tapaba los oídos para no escuchar como rompía las cosas, lloraba con Jacob, me escondía y más. Sin embargo, cabe recalcar, que nunca nos maltrató, ni a mí, ni a mis hermanos ni a mi mamá. Nada de eso, el no hacía ese tipo de cosas. Al final mi hermano Elliot siempre lo controlaba, no sé como pero él lo hacía, él fue como mi héroe. Lo echaba en el sofá y lo hacía dormir. Mi mamá solo paraba con nosotros, ella estaba tan acostumbrada a eso mucho antes de que yo y Jacob hubiéramos nacido, no era algo anormal en nuestra familia, hasta lo sabía mis tías, hermanas de mi papá, ellas vivían lejos de mi casa, en una zona residencial, mucho más lujosa, más pituca, y no podían venir en medio de la noche para solo tranquilizar a su hermano, sin embargo, cuando podían lo hacían. Al día siguiente nos pedía disculpa a todos y nos decía que nunca más lo haría, pero pensé que eso no lo podría cumplir, porque pasaba una semana y un día tal, se aparecía de nuevo borracho, hasta que, unos años más tarde, maso menos cuando yo tenía catorce años, mi papá nos contó que él estaba en su trabajo como a las 2:00 de la madrugada, terminando un trabajo que se había retrasado demasiado por estar emborrachándose, le dio un infarto… sí un infarto. Mi papá le comunicó a su amigo que se había quedado con él, que se sentía mal, tenía demasiado frio y el dolía toda la parte derecha del cuerpo, así de la nada, entonces le empezó a doler el corazón. Su amigo rápidamente lo llevó al hospital más cercano, lo atendieron y todo ese proceso, luego nos llamaron a la casa, nosotros nos fuimos volando al hospital, después de una horas le


informaron a mi mamá que a estaba bien, pero de todas maneras se tenía que quedar una semana en hospital. Los días que no teníamos mucha tarea, lo íbamos a visitar. Hasta el día que salió del hospital, desde ahí hasta unos meses no bebía, no lo hacía, pensé que en realidad había parado, pero no, de vez en cuando él bebía pero no como antes, vi un gran cambio, un total cambio, el ya no bebía la cantidad de alcohol como lo hacía. Y ahora, creo que todos de vez en cuando pueden tomar un poco y también distraerse. Creo que desde el infarto en él hubo un cambio muy positivo y me alegraba por él. Pero el daño que nos hizo en nuestra niñez nadie me lo podía quitar de la memoria. Aunque no le guardaba rencor, porque equivocarse era de humanos. Y a pesar de todo lo que nos hizo lo sigo amando porque supo arreglar sus errores y seguir adelante. Y esa fue una parte de mi vida. … Al día siguiente me encontré por los pasillos a Jenna hablando con una chica de su clase, las saludé y luego de unos segundos que nos despedimos con la chica nos fuimos hacia mi casillero. —¿Qué tal Juls? —me preguntó Jenna, muy sonriente. —Todo normal, como siempre. Estas muy feliz ¿no? —pregunté sacando unos libros. —Puede ser…—la miré ¿no me dirá lo que estaba ocultando? —Bueno mejor cómeme con la mirada—Hoy durante clases estuvo hablando con tu hermano y creo que le gusto. Oh no, él tenía novia. No sabía que cara poner, una cara de confundida, de angustia, de celos, de miedo, ¿miedo? ¿Enserio? Bueno… solo sonreí. —Me alegro—le sonreí ampliamente. —Hablando de chicos ayer estuve con Nicolás en mi casa— comenté recordando. En su boca se formó una gran O. —No te emociones mucho, las chicas que están en nuestro grupo no las toma en cuenta para ya sabes... algo más que amigos. Simplemente está tratando de ser un verdadero amigo. Es una regla del grupo—hizo una mueca como si nada. ¿Qué? ¿Qué? ¿Me estaba jodiendo? ¿Ya era de mañana? ¿Qué reglas? Yo no sabía de ninguna. Estaba perpleja. —Así trata a chicas que pueden ser más que amigas...míralo. Lo señaló y estaba con una chica.... Besándose. Capítulo 8 “¿Boxeador, por dónde? No lo podía creer, no sabía si mirar o hacerme la disimulada, ¿Me tendría que molestar por eso?


Le di una mirada fugaz antes de que siguiéramos de frente con Jenna. Él ahora le estaba dando pequeños besos en los labios, antes de separarse y voltear, nos miró un poco sorprendido pero luego solo a mí me miró serio, apretando la mandíbula. Y decidí que esto no me debería afectar ni mucho menos, no y no. Además, ni siquiera estábamos saliendo como para pensar: Oh mira como me pone el cuerno. Entonces borrón y cuenta nueva con Nicolás. Nunca más con él y solo por precaución. Solo amigos. Solo por la curiosidad —¿Quién es ella? —pregunté a Jenna cuando estábamos caminando hacia el campus donde estaban los demás. —Tefy. Que nombre más ridículo. —¿Tefy? Sus padres no sabían otros nombres, pff —me reí. —Es su sobrenombre, algo así. Su nombre es Tiffany pero todos le dicen Tefy —explicó, iba a dejar el tema aquí...por el momento, porque ya habíamos llegado al grupo. —¿Qué tal amigos míos? —pregunté alegre, aunque realmente no sabía si lo estaba. Solo Maison y Matt me contestaron, luego Rox estaba leyendo un libro. Y Aspyn no estaba. Suponía que solo estaba aquí cuando su hermano también lo estaba. Me senté al costado de Maison y me estaba enseñando una nueva aplicación que se había descargado en su celular, hasta que Rox habló: —¿Estás preparado Macho? ¿A quién le hablaba? Todos levantamos la cabeza. —Por supuesto, no quiero que llores cuando te gane. —dijo con suficiencia Nicolás. ¿NI-CO-LAS? —Por favor, ¿tú ganarme a mí? Te voy diciendo que no quiero nenas en el ring. ¿El ring? ¿De qué estaba hablando? Lo sabía, me estaba comportando como una chismosa. Iba a preguntar pero Maison habló primero. —¡Siiiii! ¡Por fin! Ya era hora, de nuevo en el ring —Maison chocó las manos con Matt y luego con Nicolás. Bueno al parecer era la única desinformada. Ya no pregunté nada, se me había quitado el ánimo de todo. Nicolás antes de irse me miró por un segundo pero yo desvié la mirada hacia otro lado. Agh ¿porque era así? Y no...¿Para qué miré a otro lado? ahí estaba Nathan con sus amigos. Qué raro que Leah no estaba con ellos. —Maison y ¿que con Leah? —él sabía que me refería que estos últimos días Leah no ha estado viniendo a la preparatoria. —Uhmm...está enferma.


... Ya era salida y Jenna me había enviado un mensaje diciendo que me esperaba en el estacionamiento, yo solo tenía que entregar un trabajo e iría allá. Estaba por entrar al salón de la profesora de psicología, y por la pequeña ventana que estaba en la puerta vi algo que me dejó impactada, Nathan estaba entre las piernas de la profesora, se estaban besando y tocando, la profesora estaba sin camisa y el igual, ¿ellos tenían una relación? Ugh ¿Cómo le podía gustar las mujeres mayores? Bueno, bueno justo cuando me iba a ir, sonó el timbre y ellos rápidamente se separaron, y la profesora miró la ventana y entonces me vio con mi cara de estúpida, y ella le pasó la voz a Nathan. Y su cara no demoro en entrar en pánico. Me tenía que ir, me tenía que ir ¡YA! Lo último que vi fue que Nathan venia hacia mí, yo volteé la esquina, pero ya escuchaba sus gritos atrás mío, yo solo corría pero me alcanzó, me agarró por la cintura y me voltio contra él, ágilmente el me tapó la boca, ¿Cómo supo que iba a gritar? —No grites, tranquilízate y te suelto —me dijo pausadamente cada palabra, mirándome fijamente a los ojos. Que bonitos ojos… hace unos meses lo hubiera estado adorando sus ojos, pero, ahora ya no. Contra mi voluntad y ya fastidiada porque a mí no me gustaba que me pongan condiciones y menos para hablar, asentí respirando fuertemente. El lentamente me soltó la boca pero no me soltó el brazo. Pero me dio libertad para separarme de él. ¿Quién iba a pensar que estaría con mi rechazador? Recordando la vez pasada en el carro de Maison, él me dijo que creía que sabía algunos secretos de Nathan y creo que ya sabía uno de ellos. —Lo que viste fue un completo error...nunca lo debiste de ver—¿Sabes que a ella la pueden meter a la cárcel por eso? Aparte... si mal no recuerdo, ella tiene un esposo. Nathan parecía perturbado y desesperado, así como me sentí cuando me rechazó, como dicen...todo en esta vida se pagaba. —Lo sé, lo sé por eso, esto tiene que ser un secreto entre nosotros. Así que... ¿no le dirás nada a nadie, verdad? —preguntó entre desesperado y con esperanzas. —¡Por fin, te encuentro! Te dije que te esperaría pero no tanto —dijo una Jenna eufórica, rápidamente jalé mi brazo fuera de la mano de Nathan, no quería que nadie se enterara de que me había rechazado. Y de eso me estaba encargando, aunque Maison ya supiera. —Bueno, bueno ¿Y quién es él? —Jenna preguntó cuándo estuvo con nosotros, su sonrisa lo decía todo, se lo quería comer con la mirada, ¿Será así con todos los chicos? Ehh, ¿Qué le decía?, ya estaba un poco nerviosa y Nathan usó eso en mi contra para sonreír, tal vez solo haya sonreído pero sabía que estaba disfrutando el momento, él iba a decir algo pero yo lo corté.


—Él es mi primo, bueno ya ya, vámonos —jalé el brazo de Jenna hacia el estacionamiento, a los lejos escuché gritar a Nathan diciendo: Adiós, primita. —Qué extraños son —comentó cuando estuvimos en el carro. No le dije nada, solo me reí y puse música, luego agarré el celular y revisé un poco de todo, hasta que me acordé que no había entregado mi trabajo, al menos tenía una buena excusa que darle. Cuando a mi casa, le invité el almuerzo y por fin mi mamá pudo conocer a una de mis amigas, mi hermano ya estaba ahí pero solo, saludó rápidamente a Jenna, que vale decir, que era la mujer más feliz del universo. Estaban hablando de algo, hasta que recibí un mensaje, comiendo un esparrago, contesté era Nicolás. ¿Vendrás a la pelea? Uhm, no sé si me guste ver como golpeas a una mujer Hahaha, no has entendido nada, bueno parte, si pelearé con ella, pero eso como una práctica antes de la pelea real... con un hombre Entonces ¿cómo decías que no la querías ver llorar o cómo ella te decía lo mismo? Haha, así somos entre nosotros, es una de las reglas del grupo, se suponía que ya te ha tenido que hablar sobre las reglas Sí, todavía no lo ha hecho, pero tú ¿Boxeador por dónde? Pff, seguro ni juegas canicas Capítulo 9 “¿Qué hacía Nathan aquí? Luego de que terminé de mensajearme con Nicolás, llevé a rastras a Jenna hacia el auto, ya que no se quería ir, entonces tuvimos que llevar a mi hermano. Y eso no gustó para nada. Ella toda feliz arrancó el carro, hacia el lugar donde pelarían. Cuando llegamos me sorprendí de ver tanta gente, talvez porque nunca había ido a una. Algunos estaban propinando golpes a una bolsa de arena, otros tirados en el suelo sin aire y algunos que estaban saltando soga o practicando movimiento de brazos con sus entrenadores. Solo por precaución estuve cerca de mi hermano. Jenna nos guío hacia una esquina donde estaban los demás, Nicolás y Rox conversaban mientras se ponían los guantes, ambos estaban vestidos con ropa deportiva, el con un simple short y ella con un top y un short. Y sí tenía que parar aquí antes que se me olvide pensarlo. ¡Qué cuerpo! De tan solo ver su abdomen, tan bien formado, tan bien hecho con amor, mi piel se ponía como la piel de gallina. OH, ¡DIOS! Necesitaba agua, algo se estaba incendiando aquí y era yo. Saludamos a los demás y Jenna presentó a mi hermano y sí… todos se sorprendieron que tuviera uno. Rodeé los ojos y presté atención a lo que hacían Rox y Nicolás. Ellos subieron al cuadrilátero, ella le decía unas cosas que yo no entendía. —¡Empezamos! —gritó Rox, mirando a su contrincante. Nunca la había visto tan concentrada como ahora, bueno solo cuando la veía leyendo un libro.


Entonces todos, automáticamente se acercaron y rodearon el cuadrilátero. Algunos empezaban a reírse o a comentar que la chica no iba a poder, Rox hizo caso omiso a todos. Nuestros amigos no se quedaron atrás y empezaron a apoyar y otros extraños y estúpidos como Maison y Matt a gritar estupideces. ¡Infantiles! Los miré seria y ellos se empezaron a reír aún más ¿Qué tenían este par de babosos? —Déjalos, siempre son así de espesos—una voz que pensé que nunca me hablaría, me habló y era Aspyn. Me miró y me regaló una sonrisa. Y… ¿Esta chica que se había fumado? Me quedé entre impactada y en shock que ni siquiera me había dado cuenta cuando había empezado la pelea, y ya Nicolás estaba sobándose la mejilla. Lo único que podía decir era… —¡Buen puñetazo, Rox! —grité alentándola, haciendo que me miré pero a la vez que pierda la concentración, entonces Nicolás aprovechó eso para tirarle un golpe en el estómago, que hizo que pierda el equilibrio un poco. ¡Ay!, mejor me hubiera quedada callada, no hablaré más. Eso me hizo sentir mal, pobrecita, solo me puse recta y seria. Eso sería la mejor solución. Aspyn al ver mi reacción, se puso a reír. Y ¿Por qué rayos Jenna no estaba a mi lada, en vez de ella? —No tienes que ponerte así, ella ya sabe cómo manejar la situación—comentó relaja y riéndose. ¿Por qué yo no podía ser así como ella, en estas situaciones? —Aparte a ti también te tocará alguna vez. ¿Qué? ¿Qué me había dicho? Seguro estaba soñando ¿Y por qué mierda seguía poniendo una excusa cuando sabía perfectamente lo que había oído? La salida más rápida era reírse, siempre lograba cambiar de conversación cuando me reía. Ella sí que se había fumado una de las buenas. De otro forma ni siquiera me hubiera hablado. —¿Estas bien? —pregunté tocándole el hombro, aun me seguía riendo de la estupidez que había dicho. —Mejor que ahora, nunca. Sé lo que estás tratando de hacer, fue la misma reacción que yo tuve cuando me lo dijeron. —No estoy haciendo nada, solo sé que nunca pelearé, eso no lo dudo. —Tendrías que hacerlo Guiliana… es una regla del grupo—dejó de mirarme para mirar el cuadrilátero y mirando hacia allá dijo—Y nadie cuestiona las reglas del grupo. ¿Ahora ella también? Todos hablaban de unas malditas reglas del grupo, pero hasta ahora nadie se había dignado a contarme algo, mi cabeza estaba reventando, además, por la bulla que estaban haciendo este par de descerebrados y todo el mundo. Una campana sonó y me sacó de mi transé, alcé la mirada y solo pude ver que Nicolás estaba levantado los brazos y sonriendo como el macho sexy que era, estaba sudado, de igual manera Rox, que pena que no haya ganado. Cuando los dos bajaron, Rox tenía una cara de que no se me acerquen o si no los mato, sin embargo, Nicolás creo que no vio la advertencia en su cara, que la


cargo y la abrazó, luego le empezó a hacer cosquillas y le decía: Quita esa cara de culo, somos compañeros en esto ¿recuerdas? ¡Anímate! Él le sonreía y le seguía haciendo cosquillas hasta que ella quito la cara de culo y la reemplazo por una cara de culo feliz. Y si pues… tal vez tenía celos, porque él nunca me trataría como la estaba tratando ahora, bueno sabía que solo lo estaba haciendo por animar a su amiga, no eran nada más que eso, y lo sabía claramente porque ella me lo había comentado en la preparatoria. Ellos y Aspyn fueron y seguían siendo amigos de la infancia, así que debía respetar eso y no por estar celosa debía hacer un escándalo. ¿Celosa? ¿Esa palabra había pensado? ¿Enserio? Solo fui un colapso de esta pequeña mente. Estaba de espalda hablando con la dupla cómica, ósea con Maison y Matt, hasta que alguien me agarró de la cintura y me cargo hasta ponerme un poco más alejado de la dupla. —¿Qué haces? ¿No me digas que la pelea afectó tu cabeza? —pregunté graciosa. —No, nada que ver, como verás estoy bien…Así qué ¿Boxeador por donde, no? —bromeó acercándose un poco y recordé que él tenía novia, así que automáticamente me alejé. Me reí a carcajadas—Ay, no estaba pensando lo que escribía—me encogí de hombros. Lo que me preguntó fue lo mismo que yo había escrito por mensaje cuando estaba en mi casa. —Aunque creo que todavía te falta un poco de técnica—seguí hablando, él ahora fue quien se rio a carcajadas. —Habla la experiencia… entonces me tendrías que enseñar. Hice un sonido con los dientes, como a quien no cree que eso vaya a ser posible. —Estoy con mi agenda ocupada, niño. —Supongo que seré la excepción—No—dije rápidamente. Nicolás alzó las cejas sorprendido—Bueno en ese caso, hoy en la noche tengo la pelea, acabando eso me dirás si mejoré o no. ¿Te parece? —Mejor—fingí una sonrisa—¿Noche? ¿Ya no es de noche? —Recién son las cinco, la pelea recién empieza a las diez—me informó y yo asentí. Nos quedamos callados por uno segundos, me pareció que él estaba debatiendo en su cabeza si debería decirme algo. —Lamento que tuvieras…—el sé calló de repente, miró atrás mío y yo me volteé cuando Jenna ya estaba a mi lado con mi hermano limpiándose los labios. ¿No podían ser más obvios? Me reí, ella todavía estaba un poco sonrojada y Jacob también. La imaginación era poco para lo que estaba viendo. —¿Quién es él? —preguntó Nicolás, señalando a mi hermano.


—Su hermanos—respondió Jenna. Se saludaron y que momento. —Buena pelea—comentó Jacob a Nicolás. Sí, claro. Ellos ni siquiera estaban aquí. Un señor llamó a Nicolás y se tuvo que ir, hasta que solo nos quedamos los tres. —¿Dónde estaban? —alcé las cejas. —Por ahí—respondía Jenna muy feliz. —Jacob ¿enserio? —lo miré como diciendo ¿Qué te pasaba? Estaba a punto de decirle a Jenna que él tenía novia. —Hermana, hablaremos en la casa—dijo rápidamente para luego jalar a Jenna del brazo y llevarla hacia otro lado. Cólera, era eso, era la cólera lo que tenía, no me gustaba cuando la gente se iba sin que haya terminado la conversación, era de una muy mala educación. Aunque yo ya lo haya hecho. Ay. Me provocó ir al baño, entonces lo busqué, caminé por un pasillo luego vi una puerta donde decía baño de mujeres. Cuando salí pasé por los vestidores y me encontré con no una muy grata persona. Nathan justo estaba por voltear a los vestidores y me vio.

¿Y el que coño hacía por aquí? En todos los lugares que iba, él estaba. ¿Acaso me estaba vigilando para que no revele su grandísimo secreto? Ahora estaba vez la quien se acercó, fui yo. —¿Por qué estás aquí? —pregunté frunciendo el ceño. —Voy a pelear. Entonces eso significaba una cosa, Nathan pelearía con Nicolás.

Capítulo 10 “¿Se me estaba declarando?” En ese momento que saqué la conclusión de que Nathan pelearía con Nicolás, o al revés, pensé que iba a morir. Literalmente. El chico que me rechazó pelearía con mi amigo, y honestamente ya no lo veía como un simple amigo. A pesar de que lo haya visto con otra chica besándose. Muy tristemente así era la


verdadera realidad y la que de seguro vivían muchos chicos de mi edad. Mi mamá me dijo una vez no siempre obtendrás lo que quieras, y podía que ahora eso sea verdad. Llegó la tan esperada noche y yo pensé que ya no tendría más uñas al finalizar la noche a causa de que me las paraba comiendo de los nervios. Todo lo contrario de Jenna y Jacob, que se reían de todo. ¿Me preguntaba dónde estaría su enamorada para que el estuviera aquí? Ellos siempre paraban juntos. En fin. Observé en una esquina, como se estaba preparando Nicolás, algunas veces saltaba, otras veces doblaba las rodillas o el cuello. A Nathan ni en pintura lo había visto. Vi como Nicolás, caminaba hacia mí, en paso decidido y con la mirada fija en la mía. —¿Vienes conmigo un ratito? —preguntó. Su cercanía me volvía loca. —¿Para qué? — pregunté despreocupada. —Quiero decirte algo —respondió para luego reírse levemente. —Está bien —dije finalmente, no lo haría rogar porque tenía curiosidad lo que me tenía que decir. No podía mentir, en decir que no estaba súper emocionada por dentro, porque malditamente lo estaba. Caminamos hasta llegar los camerinos, luego entramos y puede observar que Nathan estaba ahí cambiándose. Él no me vio y me alegraba eso. Ahora dentro de ese camerino había una puerta negra de metal, Nicolás la abrió y me dejo pasar primero, lo hice y el me siguió por detrás. Era salida a la calle y ya estaba de noche, además, hacia un poco de viento. No había nadie por esta zona de la calle, excepto nosotros. Me volví hacia él, y le pregunté: —¿Entonces que me querías decir? —pregunté directa aunque amablemente. El dio unas leves carcajadas, este chico se reía sin razón alguna, el caminó hacia mí, con la sonrisa de macho sexy que él tenía. Cuando estuvo muy cerca de mí, yo retrocedí chocándome con la pared, él se acercó unos pasos más y sabía que ya no podía retroceder. —¿Por qué retrocedes tanto cuando yo me acerco? —preguntó con su súper sonrisa que derretiría a cualquier chica. —Uhm, no sé —me reí —S-supongo...que...tenemos que tener e-espacioo... para respirar y tú sabes... esas cosaaas..—tartamudeé, ¿Qué me pasaba? En mi vida había tartamudeado, a lo mucho era ponerme nerviosa, pero no esto. —Porque no dejamos de tonterías y admitimos que nos gustamos —dijo directo al grano, con su voz de macho sexy. Ahora ¿por qué pensaba siempre que era una macho sexy? ¡Stop! ¿Qué me había dicho? Admitimos, estaba en plural, entonces significaba que yo le gustaba. ¡Mega Dios, el apocalipsis estaba llegando! Creo que me iba a desmallar de la emoción, tantas cosas se me venían a la mente, este chico debió a ver recibido un gran golpe en la cabeza, para que haya dicho semejante cosa.


¿Se me estaba declarando? ¿o yo era la idiota aquí? El me siguió mirando y con el tan cerca no me podía concentrar bien. ¿Qué le debería decir? ¿Qué a mí también me gustaba? En realidad no sabía, y me acordé lo que me había dicho Jenna, él nunca me vería más que como una simple amiga, además, se me vino a la mente los recuerdos de el besándose con la chica, la cual no recordaba su nombre, ni me interesaba recordarlo tampoco. —No me puedes ver más que como una simple amiga —susurré bajando la cabeza. —¿Por qué? —preguntó, ¿encima lo hacía? El levantó mi rostro para que lo mirara. —Porque así son las reglas del grupo —expliqué haciendo una mueca con los labios y juré que pensé que los devoraría porque los miró con tanta atención. —Olvídate de esa mierda, eso no me interesa. Aparte soy yo, yo cree esas putas reglas. —A mí sí, porque involucra a mis amigos —dije para luego tener la valentía de moverme y acabar con nuestra cercanía. Él se despeinó su cabello y luego agarró mi mano. —Hagamos una cosa, si yo gano está pelea sales conmigo y si pierdo lo dejamos aquí —me miró fijamente y me jaló lentamente hacia él, luego tomó mi cuello y él acercó su cara a la altura de mi oído. —¿Está bien? —susurró lentamente. Creo que asentí solo porque estaba anonada por su cercanía y por su magnífico olor. Vaciló un poco antes de alejarse completamente de mí. Regresamos a dentro y esta vez cuando pasamos por el camerino, Nathan ya no estaba. No sabía si iba a poder soportar ver como Nicolás golpeaba a Nathan. Él tenía una cara de niño tierno, que me derretía. Y ya….¡basta! No podía creer que todavía siguiera pensando de le de esa forma, después de todo lo que me hizo. Cuando llegamos donde estaban los demás Nicolás me dijo: —Deséame suerte. —En mi interior lo hago. De pasar a estar iluminado, pasó a estar a oscuras, con solo unas pocas luces blancas en cada esquina. Todas las personas presentes, se pusieron alrededor del cuadrilátero. Y si, la pelea ya estaba por empezar. Busqué con la mirada a Jenna, estaba al fondo sola con cara de pocas amigas y lo peor de todo, era que tenía un leve presentimiento que mi hermano se había ido a encontrar con su novia. Si tan solo ella supiera, lamentablemente yo no le podía decir nada. Cuando nuestras miradas se encontraron, le hice un ademen con el brazo para que se acercara, así lo hice poniéndose en mi costado. Enredó su brazo con el mío, formando una cadena. —Olvídate de eso y enfoquémonos en la pelea. ¿Cuál es el premio? —pregunté queriendo que entre en el tema. —Dinero. ¿Nicolás necesitaba dinero? Él tenía pinta de tener dinero, bueno no multimillonario, pero no tenía cara de estar padeciendo de algo. Qué raro. En fin, un señor barrigón con un característico bigote presentó a los peleadores y todo el drama de presentación.


Mi corazón corrió a mil, cuando el barrigón dijo que comiencen, no quería ver como se golpeaban pero a la vez tenía muchas ganas. Algo muy contradictorio. Nathan empezó por atacar y Nicolás a defenderse, pero cuando Nathan le consiguió dar un buen derechazo en la mandíbula, haciéndolo retroceder, el empezó atacar, le propinó dos golpes en el estómago. Sin embargo, Nathan retrocedió para salir del agarre, y decirle algo. —¿Estar seguro que puedes conmigo, niño? —lo provocó. Nicolás se rio amargadamente y puso su pie para que se tropezara, se subió a su regreso y le empezó a propinar golpes por todo el cuerpo, pero especialmente en su cara. —¿Eso te lo confirmó? —preguntó seriamente, cuando Nathan logró pararse con la ayuda del barrigón. Hasta ahora no veía la gracia de que a los chicos les guste pelear. Son tan cojudos. El segundo round, fue lo mismo, y el tercero ni hablar, ya no podían más ninguno de los dos, pero ahí estaban, hasta que el barrigón dio por terminada la pelea. Y dio por ganador a Nicolás. Mi cara de estar preocupada pasó a estar feliz, Jenna y yo nos abrazamos. Pero un momento…eso significaba que iba a salir con Nicolás. Oh no o era ¿Oh sí?

Capítulo 11 “¿Te gusta besarte con una chica y luego hablar con otra?”

Llegué a mi casa, recontra cansada, lo único que hice fue saludar a mis padres que estaban viendo televisor en la sala, para luego ir a mi cuarto y tumbarme en la cama. Hoy no tenía ganas de estar un rato en la laptop, así que solo me puse mi pijama, me lavé la cara y los dientes y luego me eché en mi cama. Me resultó muy agotador lo de la pelea y creo porque no había dormido nada en la tarde o en cualquier momento del día. En fin, ya estaba en mi adorada cama, antes de cerrar los ojos mi hermano Elliot entró a mi cuarto y conversamos un rato de lo que habíamos hecho hoy, aunque vivamos en la misma casa, nos no daba tiempo de hablar ya que él tenía que ir a trabajar y yo a la preparatoria y nuestros horarios no coordinaban. Y creo que nuestra comunicación va empeorar ya que él, ya va a conseguir un departamento. De todas formas, si fuera el caso, lo iría a visitar. Luego de que Elliot se fue, estaba por cerrar mis ojos, pero nuevamente algo me interrumpe, y era mi celular, tenía un nuevo mensaje, lo agarré a regañadientes y entre a Whatsapp. Era Nicolás.

Que no se te olvide que tenemos una cita, hahaha Como se me va a olvidar, si me lo has hecho recordar todo el camino de regreso a mi casa. Solo por seguridad haha ¿Qué haces? Tratando de dormir. Hhaha, ni yo que peleé tengo tanto sueño como tú


Tu eres tú, yo soy yo haha somos diferentes. ¿Tanto así? No creo, de haber algo en que seamos iguales, como en el inglés. Oh, ese curso, es mi favorito, inglés, definitivamente el mejor idioma, no hay ninguno como ese. ¿No ves? Sí hay algo en que seamos igual, aunque sea un curso. Puede ser, ¿te puede preguntar algo? Claro ¿Te gusta besarte con una chica y luego hablar con otra?

Y dejé el celular en la mesita de noche, y sentí como mi celular vibró pero no quise ver que había escrito, se lo había preguntado porque necesitaba saberlo, yo no era el segundo plato de nadie. … ¡SABADO! Por fin, hoy me levanté como a las once de la mañana y no sabía qué hacer, iba a agarrar mi celular pero alejé mi mano de la mesita de noche cuando me acordar de la conversación de ayer, todavía no quería ver lo que había escrito, por miedo de que me haya escrito algo que no quiera ver. Bajé a la primera planta y fui a la cocina y vi a mis padres y mis hermanos, los saludé y me serví cereales con yogurt en un pequeño recipiente de vidrio y caminé hacia la sala y prendí el televisor, luego de aburrirme, subí de nuevo a mi cuarto y prendí la laptop, y hablé por Skype con Jenna y Rox y me dijeron que hoy había una fiesta del equipo de futbol americano y quería que yo vaya, pero les dije que si iría rápidamente, no me quería quedar. Aunque para ser sincera conmigo misma, sabía que Nathan estaría ahí porque él era del equipo. La noche llegó y las chicas vinieron y para eso, mi hermano Jacob se tuvo que esconder con su novia en su cuarto y estaba amenaza con decirle que no estaba si es que Jenna me lo preguntaba. Nos preparamos y alistamos, ellas se pusieron vestido, pero yo estaba más cómoda con Jean y un top y converse. Finalmente nos maquillamos, y cuando ya estábamos listas, salimos de la casa y entramos en el carro de Jenna. Me alegré profundamente de que una de nosotras tenga un auto, de otra forma, hubiéramos ido en bus. El lugar estaba repleto y cunado decía repleto era porque estaba reventando, hasta Jenna tuvo que estacionarse una cuadra abajo, porque no había espacio para su auto. Después de unos dos minutos de caminar la cuadra, llegamos a la entrada, era una mansión, uff de seguro eran riquillos. Entramos y la canción Cool for the summer de Demi Lovato, sonaba a todo volumen, las personas bailaban alocadamente al ritmo de la canción, otros solo bebían con sus amigos, y los demás pues… se estaban besando. No faltaba ese tipo de personas en las fiestas. Al parecer la única sorprendida de que Maison y Mat estuvieran aquí fui yo, sin embargo, no me importó, me gustaba que estuviéramos todos juntos, aunque, faltara Nicolás y por mucho que me costó decirlo también faltaba Aspyn. Maison me tendió un vaso rojo que contenía cerveza y automáticamente lo rechacé pero de buena forma, luego que insistiera un rato, se rindió y me dio un vaso de coca cola. —Que difícil que eres—gritó riéndose. A comparación de mí, el si estaba bebiendo.


—Lo siento, no me gusta beber—me encogí de hombros—Fíjate, si yo ya estuviera bebiendo quien podría llevar a esas dos chicas que están allá a sus casas—les señalé a Jenna y Rox que bebían alocadamente cerveza. —Y te digo que va a ser tarea difícil, ¿y a donde se fue Matt? —preguntó mirando a sus alrededores. —No sé, hace un ratito estaba aquí con nosotros—volví mi mirada donde estaban las chicas y vi una nueva chica y era Aspyn. ¿Entonces Nicolás estaba aquí? —¿Nicolás está aquí? —pregunté cogiendo su vaso de cerveza. —Sí, desde hace rato. No lo podía creer, no creía que él estuviera aquí, ni Jenna ni Rox me habían dicho algo, y con un poco de cólera, tomé un sorbo de la cerveza. Maison me miró sorprendido, el sabor era horrible, nunca más tomaría ni siquiera una gota. A causa de eso, sentí algo amargó en mi garganta y tuve que tomar mi vaso de coca cola para que se me pasara ese sabor. Las chicas vinieron donde mí y sin un previo aviso, me metieron el licor a la boca sin poder hacer nada más me lo tragué, pero esto era más fuerte que la cerveza. Y sí sin poder rezóndralas, me llevaron a la pista de baile y yo jalé a Maison, nos posicionamos en el centro de la pista de baile, y empezamos a bailar al ritmo de la canción Cheerleader de OMI. Esa canción era buenísima y así bailamos y tomamos como por treinta minutos más, después de unos veinte minutos más Matt se unió a nosotros y sí…también borracho, hasta que mi celular que lo había puesto en el bolsillo trasero comenzó a sonar. Saltando, saqué revisé mi celular dos llamadas perdidas de mi mamá, le dije a Maison que ya volvía, aunque dudo que se acuerde luego de un segundo, ya que estaba demasiado borracho como los demás. Salí de la casa y llamé a mi mamá, me dijo que me quería regresó a la casa, pero luego de decirle cuanto la quería me dejo quedarme un buen rato más. Me gustaba esa parte de mí, tenía ese poder de convencer a las personas muy fácilmente.

—¡Uy no! Aquí está la chica reprocha chicos—conocía esa voz perfectamente y era la de Nicolás y tanto como los demás sonaba muy borracho, ¿será que era la única que estaba sobria? Me volví hacia él y le dije—Nicolás, vamos adentro… Tenía un jean claro, con una camiseta celeste de manga tres cuartos y unas botas negras. Se veía condenadamente bien. —¿¡Por qué te acobardas ahora!? ¿¡No eres lo suficiente valiente como para hablarme en persona!? —gritó, pero sabía que lo hacía para poderlo escuchar ya que yo también tenía que hacer lo mismo. ¿Qué? ¿Se estaba poniendo así por el estúpido mensaje que le envié ayer? —¡No era para que te pongas de esa forma, tan alterada…no era para tanto!—también le grité pero con cólera. Nadie me venía a reprochar cosas en plena calle.


Nicolás se despeino el cabello y cuando pensé que se iría, se voltio y golpeó la pared, pero volvió hacia mí y se acercó hasta no quedar espacio. —Lo único que he hecho desde que llegaste, es pensar en ti, en lo mucho que me gusta escucharte reír, en como hablas conmigo y los demás y en como movías tu cuerpo ahí adentro—señalo la casa — …y en lo mucho que te deseo.

Capítulo 12.

Y ahí fue, ahí fue el momento donde todo cambió, Nicolás se acercó y me besó, su boca sabía a cerveza y chicle de menta, sus labios acariciaron los míos de una manera inexplicable, primero fue lento pero luego salvaje, su lengua entró sin permiso y eso me fascino, a la vez me volvió loca, sus manos se posaron en mis caderas y la apretó, luego me apegó a él, y terminó mordiéndome el labio inferior por unos segundos. Deliciosos segundos. El beso fue como tocar las estrellas. Nos separamos, pero juntó nuestras frentes, no sabía que decir, tampoco sabía si debía abrir los ojos, tenía miedo y nervios. Pasados unos segundos los abrí y él me estaba mirando con una sonrisa. —¿Qué hiciste? —pregunté suavemente, no quería que pensara que no me haya gustado el beso, pero no sabía que pensar. —¿No te ha gustado el beso? —preguntó directamente, frunciendo el ceño. Eso era justo lo que no quería que pensara. Se separó levemente. —¡No, claro que no! —le aclaré rápidamente—pero no sé qué hacer, enserio. Tú estás borracho —¿Cuál es la diferencia? He besado a muchas chicas estando borracho y ninguna estaba tan renegona como tú. Woah, ¡que revelación! Ahora desde lo bien que lo estaba pasando cuando me besó, pasamos a esto ¿genial, no? —¿Renegona? ¿Yo? Yo no me estoy quejando de nada, pero te estoy pidiendo una explicación de porqué me besaste. ¿A caso es demasiado pedir? Nicolás se rio amargadamente. —¿Para ser nuestro primer beso necesitas una explicación? Respiré profundo y respondí—Es de la única manera que funciono. Nicolás iba a decir algo pero el grupo salió de la casa riéndose de tonterías, cambié mi cara por una más relajada ¿Por qué estaban aquí afuera?


—¡Chicos! —dijo Rox tratando de no caerse, Matt la estaba sostenido, pero creo que el también necesitaba un soporte. —Los estábamos buscando, la fiesta continua en mi casa—dijo Maison tomando un trago de su bebida para luego tirar el vaso contra un carro. —¿Por qué?—preguntó Nicolás, su voz se sentía distante. —Hay unos chicos que se están peleando adentro—explicó Matt. Aspyn, se deshizo del agarré de Jenna y corrió a los brazos de su hermano querido. ¡Ay! —Buenos, entonces vamos—dije finalmente. —Yo conduzco, Maison pásame tus llaves. —Pero yo quiero conducir—comentó. —No me apetece morir a los 17 años, ahora sí pásame las llaves—le dije de manera brusca y con mal humor. Entonces sin decir nada, el me las paso. Todos se acomodaron en el auto, excepto Nicolás y Aspyn. ¿Acaso no estaban pensando en venir con nosotros? —¿Entonces? —pregunté mirando a Nicolás desde el asiento del conductor, atreves de la ventana. —Nosotros iremos en mi carro —Pero tu estas borracho, entra…te lo digo enserio—lo fulminé con la mirada. ¿Qué niño? ¿Si le pasaba algo conduciendo? Estaba borracho, él no podía hacer eso mientras yo esté sobria, aunque haya bebido un poquito, nada comparado con lo que él se tomó, ni siquiera podía mantenerse de pie. —Como sea, vámonos—le dijo a Aspyn. Ya me empezaba a angustiar y ninguno de los demás decía o hacía algo. —Aspyn…—susurré. Ella me miró sin ninguna expresión en su rostro—Entren al carro, por favor. Tu hermano está muy borracho y tú también. —Lo siento, yo sigo a mi hermano—se encogió de hombros y se fue con el hacia su carro. Rodeé los ojos frustrada, siempre todos hacían lo que yo pedía, no entendía porque él hacia lo contrario. Bueno…ya no era mi problema. … Eran como las dos de la madrugada cuando llegamos a su casa, no había nadie, ya que sus padres estaban de viaje y su hermana se había quedado a dormir a la casa de su mejor amiga. Fui al baño


porque me sentía mal por haber tratado así a Nicolás, tal vez si no hubiera pedido explicación por el beso, nosotros estuviéramos pasando un buen momento. Cuando salí ellos ya habían llegado y él me mostró una sonrisa sarcástica. Miré el reloj que estaba en una pared blanca, ya eran las 2:45 tenía que irme ahora, antes de que mi mamá hiciera todo un escándalo. Los demás estaban reunidos en la sala, tirados en el sofá, otros sentados en la alfombra. —Chicos ya me tengo que ir—les dije y me empecé a despedir con un beso en la mejilla, pero no hice eso con Nicolás. Cuando llegué donde él estaba, le dije: —¿Podemos hablar? Sorpresivamente el aceptó y nos entramos a la cocina. Él estaba parado frente a mí y yo tenía que hablar, siempre tenía la parte más difícil. —Disculpa… enserio no quería que pensaras que no me había gustado el beso, porque en realidad…fue todo lo contrario—lo miré fijamente—Me gustó el beso. Nicolás sonrió—También discúlpame, algunas veces soy un poco molesto. —No importa—me encogí de hombros. Ya no sabía que decirle, pero el habló: —¿Todavía sigue en pie nuestra cita? —dijo mirando mis labios. —Sí—respondí, ahora yo ya mirando los suyos. Me atrajo hacia él, rodeándome por la cintura con sus fuertes brazo, y luego me besó, creo que estaba haciendo algún tipo de magia porque definitivamente me estaba encantando. Sus labios estaban ahora secos y no como hace rato, ahora ya no sabía tanto a licor, pero eso no era el detonante. Me encantaban de todas formas, el pasó su lengua por el labio inferior y luego por el superior, luego mordió el superior y siguió besándome, la carencia de oxigeno ya se estaba haciendo presente, entonces nos dejamos de besar, pero el no deshizo su agarre. Y sin más que hacer nos empezamos a reír. Entonces aprendí algo, cometer errores era de humanos como también pedir disculpas y si hacías eso arreglarías todo.


Lo que pasa entre amigos  
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