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Cantera de Escritores

V Edici贸n de los Premios de Escritura. 2011 Relatos, Cuentos, Poemas, Historias gr谩ficas y Blogs de lectura

Consejer铆a de Educaci贸n, Ciencia y Cultura

Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha


Maquetación y diseño: Servicio de Documentación Viceconsejería de Educación y Cultura

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TRABAJOS GANADORES DE LA V EDICIÓN DE LOS PREMIOS DE ESCRITURA DEL ALUMNADO DE LA COMUNIDAD DE CASTILLA-LA MANCHA, CORRESPONDIENTES AL CURSO 2010-2011

V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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ÍNDICE PRÓLOGO………………………………………...................4 EDUCACIÓN PRIMARIA PRIMER CICLO Ganador El pez que respiraba por la tierra.7 Finalista El último dragón………….………………10 Finalista El duende y la mariquita ................13 Finalista El lobo y la luna………………….……….17 Finalista Talolum Talalam…………………….…….18 Finalista La montaña mágica………………..………20 SEGUNDO CICLO Ganador Cien Versos…………………….…..……….22 Finalista El centro comercial encantado…27 Finalista La Primavera…….…………………………...31 Finalista Los lunáticos……………………………….32 TERCER CICLO Ganador Silencio con corazón..……………….35 Finalista Déjame soñar…………….….………………38 Finalista Me gusta hacer deporte.….………….42 Finalista Silka……………………………………………….44 Finalista Tesoro de la familia Greenwich….48 Finalista Las palabras con sabores…………..52 EDUCACIÓN SECUNDARIA OBLIGATORIA 1º y 2º ESO Ganador La Montaña……..……………….……………56 Finalista El Pirata Ata…………….……….…………..60 Finalista El vuelo de Juan……….………….……….62 3º y 4º ESO Ganador El Diábolo……….…………………………….67 Finalista Vivir………………………………………………..75 Finalista Te quiero……………….………………….......76 EDUCACIÓN SECUNDARIA POSTOBLIGATORIA-BACHILLERATO Ganador Símbolos…………….…………………………85 Ganador Lágrimas………………………………………..89 Finalista Nimiedades de un aliento..……………95 MODALIDAD DE LECTURA COMUNIDADES LECTORAS Y BLOGS DE AULA...100 3

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PRÓLOGO Llega el final de este curso y con él, el fallo del Jurado de los Premios de animación a la lectura y la escritura 2010-2011 y un nuevo ejemplar de Cantera de Escritores. Esta vez incluye nuevas experiencias lectoras que sirven de complemento a la escritura. Abordamos una época de cambios que nos hace echar la vista atrás y contemplar el camino andado. Los trabajos a favor de la lectura comienzan a dar sus frutos y cada curso que pasa vemos que son mejores las prácticas en relación a la lectura y la escritura. Nuestros niños y jóvenes siguen sorprendiéndonos por su capacidad creadora, su ingenuidad y su firme convicción en el poder del ingenio. Los profesores y las profesoras han puesto su mejor acento en el encargo de dar aliento y estímulo a las capacidades de los alumnos. Este libro salido de nuestras aulas nos confirma que los cimientos son sólidos y que la tarea ha sido realizada con esmero. Su capacidad para fabular es inagotable y no han dudado en aceptar el reto de los nuevos tiempos. Hoy damos la bienvenida a estimulantes caminos de acercamiento a la lectura, a través de las redes sociales y la tecnología de última generación. La Cantera de nuestros jóvenes talentos se adapta a otras formas de compartir experiencias lectoras y al disfrute de la creación conjunta. El resultado está al alcance de vuestras miradas. La novedad radica en la posibilidad de interactuar, esta vez con los propios autores, a través de sus cuadernos de bitácora. La presente selección incluye a los ganadores de la fase regional y a los finalistas, ganadores ellos mismos en sus respectivos centros. Igualmente contamos con la publicación del blog ganador de la modalidad de lectura y de los que concurrieron junto a él en la fase final de resolución de nuestro concurso. Han sido muchas las personas que han colaborado en la construcción de este libro y a todos ellos sin excepción queremos darles las gracias. A las madres y los padres que dirigen los primeros pasos de los niños hacia la lectura, a las maestras y los maestros que los estimulan y fomentan la participación en nuestro concurso y finalmente a los protagonistas indiscutibles de nuestro proyecto que son capaces de transportarnos a mundos perdidos, nos ponen la piel de gallina con la expresión de sus sentimientos o nos sumergen en trepidantes escenas sacadas de la realidad virtual más arrolladora. Nuestra enhorabuena más sincera a los ganadores. Ahora es el tiempo de los lectores. Esperamos que los poemas, los relatos e, incluso, las creaciones gráficas os complazcan tanto como a nosotros. Sean estas obras ahora publicadas un nuevo acicate para el trabajo de la lectura en las aulas. Los docentes sabrán aprovechar este caudal creador al que ahora damos cauce. María Ángeles García Moreno Consejera de Educación, Ciencia y Cultura

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EDUCACIÓN PRIMARIA

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PRIMER CICLO GANADOR

El pez que respiraba por la tierra

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Había una vez un pez que respiraba por la tierra. Sus amigos le decían: ¡Métete al agua! Él les contestó: ¡Lo máximo que puedo hacer es meterme a la orilla! Por la noche, el pobre pez seguía pensando cómo se podría estar en el agua con sus mejores amigos, la trucha y el pulpo Pol. La trucha y el pulpo Pol le recomendaron que comiese algas de agua muy, muy salada. A la noche siguiente, el pobre pez fue a la farmacia a comprar agua muy salada para peces especiales de su raza, amarillo con rayas naranjas. Después compró un bote para peces para cenar muy a gusto en la tierra. Cogió un bote y se lo zampó de golpe. Al día siguiente fue a hablar con la trucha y el pulpo Pol y les preguntó: ¿Por qué no puedo meterme en el agua salada? -Porque con esa raza tienes que comer cada cinco horas al día para poder respirar bajo el agua. En vez de comprar botes para peces, compra un bote de algas para cenar mejor y respirar bajo el agua. Al día siguiente el pez le dijo a su madre: ¿Por qué no me puedo meter en el agua y jugar con mis amigos de agua salada? -Porque tienes que comer más, le dijo su madre. El pobre pez tuvo que ir al médico para peces y se operó. Tras la operación de dos horas, la enfermera descubrió lo que pasaba: ¡Que era un pez de tierra!

Rafael Molina Romero 2º de Educación Primaria CEIP Pablo Ruiz Picasso Alcázar de San Juan (Ciudad Real)

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PRIMER CICLO FINALISTA

El 煤ltimo drag贸n

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Carlota Plaza Giménez 1º de Educación Primaria CEIP Nuestra Señora de la Natividad Cedillo del Condado (Toledo) 13

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PRIMER CICLO FINALISTA

El duende y la mariquita

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Tania Lerma Pardo 2潞 de Educaci贸n Primaria CEIP Hermenegildo Moreno Villanueva de la Jara (Cuenca) 17

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PRIMER CICLO FINALISTA

El lobo y la luna Hace tiempo un lobo perdió a su lobezno, lo buscó por todas partes. En lo más oscuro del bosque se encontró a su amigo el oso. El lobo le preguntó: - ¿Has visto a mi lobezno? - No, pero lo buscaré. Después se encontró con su amigo el búho y le preguntó: - ¿Has visto a mi lobezno? - No, pero lo buscaré. Poco después se encontró con su amiga el águila y le preguntó: - ¿Has visto a mi lobezno? - No, pero lo buscaré. Hasta que el lobo vio a la luna y ella le dijo dónde estaba su lobezno. Toda la familia vivió feliz para siempre. Desde entonces el lobo siempre le dice gracias aullando.

…… Carlos Rodríguez Leo 1º de Educación Primaria CEIP Miguel de Cervantes El Toboso (Toledo) V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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PRIMER CICLO FINALISTA

Talolum Talalam Érase una vez un bosque, las mariposas corrían, los árboles pueden andar, las flores crecían hasta el cielo y los pájaros hablaban (bueno en realidad todos hablaban). Un día Marta que era una niña muy tímida y le daba vergüenza hablar con la gente entró en el bosque. Los árboles, todos los animales y las plantas se quedaron quietos. Marta sin saber que era un bosque mágico y pensando que nadie la escuchaba se puso a hablar con los árboles y las flores. De repente una flor habló con ella y después un árbol, Marta les pidió un poco de su magia para no tener vergüenza y poder hablar con la gente.

Entonces el árbol se acercó a ella y le dijo: 19

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-La magia está dentro de ti, cuando estés con alguien tienes que decir: ¡“Talolum, talalam”! ¡Que pueda hablar! Marta se fue muy contenta pero no sabía si las palabras mágicas funcionarían. De vuelta a casa se encontró con unos niños que estaban jugando y dijo: -¡“Talolum, talalam”! ¡Que pueda hablar! y se puso a hablar con todos los niños Marta ya no fue tímida y siempre tuvo muchos amigos.

Paula Carmona Martín 2º de Educación Primaria CEIP Nuestra Señora de la Asunción Alameda de la Sagra (Toledo) V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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PRIMER CICLO FINALISTA

La montaña mágica

Esta es la historia de una niña llamada Andrea. Andrea vivía con sus abuelos en una cabaña en el bosque.

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Su abuelo le había enseñado a hablar con las ovejas, con el perro, con las vacas… pero lo que más le gustaba era subir a la montaña. La montaña era especial para Andrea. Allí vivían animales muy especiales, el águila, la cabra montesa, el oso…Le encantaban los susurros del viento y cómo la mecía la brisa y también le gustaba mucho la música cantarina del arroyuelo cuando brincaba de roca en roca. Por todo esto, Andrea pensaba que la montaña era mágica. Andrea fue a la montaña con su amigo Pedro. Pedro no creía que la montaña fuera mágica. .- ¿Dónde está la magia de la montaña? – dijo Pedro. .- ¿Pero es que no miras, no escuchas no hueles? –dijo Andrea. .- ¡No veo nada, no escucho nada y aquí no huele a nada! – dijo Pedro. .- ¡Mira que eres tonto! Cierra tus ojos y vacía tu cabeza de Playstation y de televisión. -dijo Andrea. Entonces un rayo maravilloso se vio entre las hojas de los árboles, y Pedro escuchaba una voz que lo llamaba. Pedro con cara de susto le dijo a Andrea: -¡Andrea, han dicho mi nombre! .- Pues claro, te dije que era mágica, cierra los ojos, -le dijo Andrea. Y Pedro comprendió por qué la montaña era mágica. Julia López García 2º de Educación Primaria CEIP Valparaíso Toledo

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SEGUNDO CICLO GANADOR

Cien versos Esta poesía tiene 100 versos cuando la acabe recibiré 10 besos. Será una poesía de altura en que os dolerá la cintura por su gran estatura. Hablará de amor y canciones de princesas y dragones y duendes comilones. Grandes y pequeños atléticos y sagreños os parecerá un sueño. En un reino salvaje vivió un niño con mucho coraje. Rodeado de montañas con bichos y arañas y su tienda de campaña. Un día escuchó un grito que venía del bosque y se quedó quietecito. 23

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Se acercó asustado caminando de lado con un frío helado. Allí vio al gigante con color de guisante que era muy elegante. Le miró un buen rato con ojos de gato hasta el cordón de su zapato. Luego a un enano que era un marrano dándole la mano. Los dos eran amigos y llevaban abrigo hechos con piel de higo. Cantaban una canción llena de emoción que le llegó al corazón. Hablaba de una princesa con la boca de fresa que estaba presa. Que estaba en un castillo lleno de membrillo al lado de un puentecillo. V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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Con vestido de plata y pendientes de hojalata y además una gata. La encerró un mago que era muy malo y tenía un palo. Pero una llave mágica había en esa sala la princesa la cogió y salió por la ventana. El mago corrió tras ella pero la chica escapó y no quedó rastro de ella. El gigante con su voz y el enano con su tambor por fin terminaron su canción. Caminaron todos juntos rodeando el río arrancando los juncos. El niño se durmió porque se cansó y solo se quedó. El gigante y el enano se fueron por la noche y la princesa fue en su coche. 25

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Espero que os guste mi poesía porque he tardado un día. A mí me mola porque la he hecho sola y no es una bola. Me gané el regalo por mis versos 10 besos me han dado. Me ha costado mucho pero al final la he hecho y espero que le guste hasta a un berberecho. El siguiente relato será de miedo y se os subirá hasta el último pelo. Empieza por un lobo que era un poco bobo y tenía un globo. Era de color rojo como un brillante por detrás y por delante. Como era muy bonito lo limpiaba un poquito con jaboncito. V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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Pero eso lo contaré otro día con alegría. Por hoy se acabó todo terminó Si os ha gustado un aplauso me habréis dado.

Andrea Blázquez Sánchez 4º de Educación Primaria CEIP Remigio Laín Yuncler (Toledo) 27

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SEGUNDO CICLO FINALISTA

El centro comercial encantado Mi nombre es Mario, tengo 9 años y vivo en Albacete con mi familia. Un día me pasó algo extraordinariamente extraño. Mi familia y yo viajamos a Madrid para visitar a unos amigos, pero antes de ir a su casa, mi madre propuso ir de compras a un gran centro comercial. Cuando habíamos llegado, dije a mi madre que quería chuches, y fuimos a una tienda enorme llena de gominolas de todas las clases imaginables. Me compró una bolsa llena y salimos de allí hacia las tiendas de ropa. A mí nunca me gustó ir con ellas de compras y, sin querer, me distraje en el escaparate de una tienda de videojuegos. ¡Allí estaba! El juego que tanto tiempo llevaba buscando. De repente me giré para decírselo a mi padre, pero allí no había nadie. Me asusté, pues yo no conocía aquel lugar y estaba sólo y perdido. Corrí a buscar un puesto de información, pero no logré encontrar ninguno. Comencé a asustarme. Intenté buscar a mi familia por las tiendas de ropa pero, ¡Había tantas!, ¿Por dónde empezar? Después de dar varias vueltas por allí, encontré la tienda favorita de mi hermana y decidí pasar a ver si se encontraban allí, pero ni rastro de ellos, di varias vueltas por la tienda, subí y bajé varias veces las escaleras mecánicas pero no logré encontrarlos. Me sentí mareado de dar tantas vueltas por aquella enorme tienda llena de ropa, bolsos,

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zapatos… Así que decidí salir al banco que se encontraba enfrente para sentarme a ver si por casualidad mis padres pasaban por allí. Estuve un rato, incluso se me hizo eterno y seguía sin saber nada de ellos, tenía ganas de llorar y estaba a punto de hacerlo cuando una mujer mayor se acercó a mí. - ¿Qué te pasa, niño? –Preguntó la anciana. - Me he perdido, señora, –dije –no sé dónde están mis padres y mi hermana. - Tranquilo, te llevaré al puesto de información y buscaremos a tu familia. La señora me cogió de la mano, secándome una pequeña lágrima que caía por mi moflete. De camino, vimos un puesto de algodón de azúcar y aquella mujer, llamada Asunción, se empeñó en comprarme uno. Cuando ya me había acabado el algodón, llegamos al puesto de información. Había una señorita joven que dijo: - ¿Puedo ayudarles en algo? - Si –respondió Asunción –He encontrado a este niño perdido cerca de la tienda de videojuegos, me preguntaba si podría ayudarnos. - Claro, espere un momento y llamaré a sus padres por radiofonía. ¿Cómo se llaman tus padres, cariño? –Me preguntó amablemente. - María y Alberto, y mi hermana se llama Esther. –Le respondí nervioso. Cogió el micrófono y dijo: - ¡Atención! Se ha encontrado un niño perdido cerca de la tienda de videojuegos, sus padres se llaman María y Alberto, el niño tiene nueve años. Diríjanse al puesto de información, gracias. Entonces se oyó una voz de fondo que informaba: 29

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- Señores clientes, les informamos que se va a producir un apagón en breves momentos. Gracias por su atención. De repente todo oscureció y Asunción y la joven de información desaparecieron misteriosamente. Volvió la luz. De pronto, noté que alguien me daba toquecitos en el hombro, me volví y encontré detrás de mí un hombre alto, barbudo, mal vestido y con cara de pocos amigos. Me asusté y comencé a correr. Entonces me tropecé con los cordones desatados y me caí. Empecé a sangrar por la nariz, no sabía qué hacer, estaba desesperado e incrédulo, cuando de repente se oyó una voz que informaba de que en breves momentos cerrarían las puertas del centro comercial. Intenté entonces encontrar la salida, pero aquello era como un laberinto, por más vueltas que daba no lograba salir. Vi un banco y me senté y empecé a pensar que no volvería a ver más a mi familia. Entonces vi pasar una sombra que no logré descubrir qué era. Volví a correr y me escondí debajo de una escalera mecánica. La sombra me persiguió riéndose de mí todo el tiempo. Ya no sabía dónde meterme. Todo a mi alrededor era oscuro y estaba lleno de sombras por todas partes. El miedo no me dejaba reaccionar. Como pude, logré salir de allí y enfrentarme a todas esas sombras, una de ellas me habló y dijo: - Yo te ayudaré. –dijo mientras sacaba una especie de espada para combatir todas las sombras malignas. Me vi convertido en pocos momentos en un experto luchador. Cada momento tenía menos miedo. Empecé a luchar contra todas aquellas sombras hasta que no quedó ninguna.

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Seguí andando por los amplios pasillos de aquel centro comercial cuando descubrí que alguien más me perseguía, era un hombre alto, esbelto y me resultaba familiar, pero no sabía realmente quién era. Pensé que era mi padre, pero me fijé un poco mejor y no era él. Le pregunté: - ¿Quién eres? - Soy el tú del futuro, he venido para ayudarte a salir. - ¡Oh!, ¡Dios mío! ¡No puede ser! ¿Cómo vas a ayudarme? - Yo ya pasé por todo esto, sé cómo salir de aquí. -me respondió con voz amable. - Dime cómo salir. –le contesté. - Debes esperar hasta el amanecer, no te preocupes, faltan pocas horas. Debes estar cansado y hambriento –dijo, mientras sacaba algo de su bolsillo. -Ten, un bocadillo, es lo único que tengo. Lo cogí y me lo comí con tanta ansia que tardé menos de un minuto. Le di las gracias y con suavidad me tumbó en el banco y me dijo que durmiese, él me despertaría al amanecer. Pasaron tres horas y el hombre me despertó y me dijo: “Ahora es el momento”. Salimos corriendo y encontramos la puerta. De repente todo oscureció, abrí los ojos y reconocí mi cuarto. ¡Todo había sido un sueño! Corrí a abrazar a mi madre que estaba preparando el desayuno en la cocina y seguidamente me preparé para ir al cole y contar la historia a mis compañeros y a mi profesora. Alejandro Hernández Carreño 4º de Educación Primaria CEIP Cristóbal Colón Albacete 31

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SEGUNDO CICLO FINALISTA

La primavera

Paula Mart铆nez Largo 4潞 de Educaci贸n Primaria CEIP El Coto El Casar (Guadalajara)

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SEGUNDO CICLO FINALISTA

Los lunáticos Érase una vez que en la Tierra unos niños llamados Manuel, Arturo, Damián y Aitor se estaban preguntando si vivían “lunáticos” en la Luna. Estos niños se preguntaban cómo podían subir a la Luna. Investigaron en revistas, preguntaban a la gente lista. Se fueron al desierto y unos señores que allí vivían les dijeron que hicieran una escalera larga hasta la Luna, pero eso era imposible, por más que lo intentaban no podían. Pensaron en un avión, en un hombre invisible, en un tirachinas de personas, en un globo de aire, pero lo probaron y fue imposible, murieron muchísimas personas en el intento. Por fin un hombre que estudiaba el Espacio les dijo que en la Luna no podían vivir como en la Tierra, que tenían que llevar trajes especiales que tuvieran oxígeno. Los niños le dijeron al hombre que tenían un cohete espacial de juguete, que si les podía hacer uno de verdad. En un año habían hecho la mitad del cohete, cuando pasaron tres años ya estaba terminado. Manuel, Arturo, Damián y Aitor se despidieron de sus familias, les dijeron que se iban a la Luna. Las familias se reían, decían que estaban muy locos, que no iban a conseguir nada, pero ellos se fueron. A la mañana siguiente se marcharon, tardaron nueve meses en llegar, cuando llegaron aparcaron el cohete y se pusieron los

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trajes. Estaban nerviosos, no sabían lo que les podía pasar, pero lo importante es que ya estaban allí. Bajaron del cohete y se dieron cuenta de que aparte de ellos había más gente en la Luna, era gente muy extraña y eran malos, eran de color verde, tenían antenas, tenían cuatro ojos y alas. Eran muy raros parecían extraterrestres “lunáticos”. Estos seres secuestraron a Arturo y a Aitor, parecía que se los iban a comer. Manuel se puso a negociar con ellos para que no hicieran nada a sus amigos. Mientras, a Damián se le ocurrió ir al cohete a por caramelos y chocolate. Cuando llegó Damián donde estaban sus amigos, dieron a los “Lunáticos” los caramelos y el chocolate. Los “Lunáticos” se pusieron como locos de contentos al probar el chocolate y los caramelos, les gustaron muchísimo. Después soltaron a Arturo y a Aitor, se hicieron amigos de los niños y los llevaron con ellos a su tribu para que conocieran a su Rey. Los niños decidieron bajar a la Tierra a por caramelos y chocolates. Cuando bajaron dejaron España sin chuches y se volvieron a la Luna. Los “Lunáticos” se pusieron todos muy contentos, ahora tenían comida para toda su vida. Manuel, Arturo, Damián y Aitor pasaron unos días con ellos. Era muy divertido estar en la Luna, porque allí no tenían que hacer nada, solamente comer, dormir y jugar con los “Lunáticos”. Después de un tiempo decidieron irse porque echaban de menos a sus familias y la vida en la Tierra, se despidieron de sus nuevos amigos y se fueron.

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Cuando llegaron a sus casas y contaron todo, sus familias no se lo creían, pero cuando contaron el detalle de que dejaron a toda España sin chuches sus familiares se quedaron muy pensativos. Ahora sí creían que era cierto todo lo ocurrido en la Luna. A partir de ese día a los cuatro niños los apodaron “Los Lunáticos”.

Manuel Carneros Zamorano 3º de Educación Primaria CEIP Silvano Cirujano El Romeral (Toledo) 35

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TERCER CICLO

GANADOR

Silencio con corazón Era alta, muy alta, o a mi me lo parecía, morena y con la cara de una muñeca antigua. Trabajaba entre sus geranios ligera y elegantemente, a uno le arrancaba una mata seca, a otro le quitaba las malas hierbas, escarbaba con su pequeña pala sus raíces… - Hay que dejar que el aire entre, si la tierra se apelmaza la planta no respira -me decía sonriente. - Natalia -me regañaba con la voz más dulce que he oídoanda, despierta de una vez y sujeta esta rama. - Ya la sujeto abuela y no, no estoy dormida, solo lo parezco. - ¡Qué sombra tienes nieta…¡ -me respondía mientras cortaba con rapidez la rama. Nunca supe exactamente qué quería decir con lo de la sombra pero creo que me lo decía cuando quería hacerme sentir grande y orgullosa de mi misma. Jamás en mi vida volví a escuchar a nadie utilizar esa expresión. Mi abuela Concha era alegría, un cascabel, inquieta y curiosa, su cerebro no paraba nunca y siempre se interesó por todo y por todos hasta que hace dos años todo empezó a cambiar, al principio apenas si se notaba, ella y su vida parecían seguir siendo las de siempre: sus animales y sus plantas, sus deliciosas rosquillas de anís, sus hijos y sus nietos…sin embargo, ya nada era lo mismo.

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Mi madre empezó diciéndome que ya no podía ir a su casa todas las tardes al salir del colegio porque la abuela tenía que descansar. - Mamá -le contestaba yo- si la abuela nunca está cansada. Y en cuanto podía me escapaba sin que mi madre me viera y me iba con la abuela, hasta que una noche mientras cenábamos mi padre me dijo la verdad: - Natalia, la abuela Concha está enferma y a partir de ahora va a necesitar cuidados que nosotros no podemos darle. Mi padre estaba tan serio que no me atreví a decirle que yo siempre podría cuidar a mi abuela y le contesté: - Si está enferma pues la llevamos al médico y ya está. - No es tan sencillo -respondió mi padre- la enfermedad de la abuela no se cura. Después estuvo hablando durante mucho rato de cosas que yo apenas comprendía, dijo algo sobre la memoria, la demencia y qué sé yo cuantas palabrejas más. No entendí mucho pero pude darme cuenta (solo había que ver la cara que ponía mi madre mientras él hablaba) de que la cosa iba en serio y eso me entristeció bastante. Pocos meses después mi abuela dejo su casa, sus plantas y sus animales y se fue a vivir a una residencia de ancianos, por aquel entonces ya no podía cuidar ni de sí misma, casi no hablaba y cuando lo hacía decía cosas extrañas aunque a mí seguía tratándome con el mismo cariño de siempre. Vamos a visitarla todos los domingos por la mañana, es un lugar extraño y silencioso, eso sí tiene mucha luz y muchas flores pero mi abuela Concha no parece darse cuenta, a ella le han 37

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gustado siempre las flores pero ahora es como si no las viera. Su cabeza parece haberse ido vaciando y ya no sabe hacer ni las cosas más sencillas, lentamente su alegre corazón se ha ido callando, a mi me gusta pensar que sólo está dormido pero me doy cuenta de que su corazón se ha ido quedando sordo y mudo. La beso y la acaricio todo lo que puedo, a veces hasta le hago cosquillas pero casi nunca consigo que sonría. Ya no recuerda quién soy ni como me llamo, sin embargo sigue poniéndose contenta cada vez que la visito y eso me da qué pensar. Es verdad que su cerebro vive en el silencio pero su corazón sigue siendo alegre y acogedor y está lleno de música maravillosa, estoy segura, solo hay que saber escucharla.

Candela Ruano Feo 5º de Educación Primaria CEIP Los Olivos Cabanillas del Campo (Guadalajara) V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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TERCER CICLO

FINALISTA

Déjame soñar Déjame soñar, soñar que soy una cometa que no para de volar y jamás de lo alto del cielo bajar. Déjame soñar, soñar que soy una pelota que no para de botar y con los niños jugar hasta que un día me tenga que pinchar. Déjame soñar, soñar que soy un corazón el que pinta la niña en el papel para expresar lo que siente por él y cada vez que lo mire pensar que él alguna vez le querrá. Déjame soñar, soñar que soy la luz que siempre alumbra donde está y nunca parar a no ser que la noche la quiera apagar. 39

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Déjame soñar, soñar que soy una estrella que le gusta mucho brillar entre todas destacar y en el cielo formar figuras que se puedan descifrar. Déjame soñar soñar que soy las olas del mar que nunca pueden terminar siempre todas al compás y mucha diversión llevar. Déjame soñar, soñar que soy el aire al que le gusta soplar sea por donde sea puede pasar cosas llevar y ni rastro dejar. Déjame soñar, soñar que soy una varita las cosas tocar y convertirlas en rana con solo decir: “en rana dora te convierto a ti ahora” y con un simple chasquido volver a ser como siempre ha sido. Déjame soñar, V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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soñar que soy un tobogán los niños en mí pueden montar jugar y jugar sin parar y jamás descansar. Déjame soñar, soñar que soy una nube cuando quiera llorar muchas gotas soltar y las plantas regar. Déjame soñar, soñar que soy un vestidito de flores coloridas para destacar y que la gente no pare de mirar mi meneo al andar. Déjame soñar, soñar que soy un planeta de colores de verdad con anillos y estrellas una luna y mucho más. Déjame soñar, soñar que soy un pastel un suculento manjar que nadie puede parar de mirar pero solo el más listo lo sabe disfrutar. Déjame soñar, 41

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soñar que soy un lápiz historias inventar para que todo el mundo pueda imaginar las cosas que la mente puede alcanzar. Déjame soñar, soñar que soy una pompa que con jabón se crea y con una suave brisa de viento se eleva y aunque me tenga que explotar muy pronto volveré a volar. Déjame soñar, soñar que nunca me voy a despertar y siempre soñando estar porque prefiero vivir donde esté feliz y sin mirar atrás saber lo que va a pasar porque no me voy a despertar y así me voy a quedar porque me encanta soñar y mi imaginación dejar llevar.

Miriam Trujillo Moreno 6º de Educación Primaria CEIP Nuestra Señora de la Antigua Cebolla (Toledo) V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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TERCER CICLO

FINALISTA

Me gusta hacer deporte Para estar fuerte y sano, practico deporte todo el año, sobre todo el futbito, que es mi deporte favorito. También me gusta patinar, parece que vas a volar, pero ten cuidado si no frenas, que arrollas a las nenas. Me apunté a correr, sólo he ganado una vez, pero yo sigo insistiendo, me apunto y sigo corriendo. La bicicleta me fascina, aunque la cadena me patina, yo voy fuerte pedaleando, y las cuestas subo volando. En el pádel hemos quedado, con mis amigos he jugado, alguno es un poco cabezota, y no golpea bien la pelota. A Consolación me fui andando, a mis padres dejé flipando. todo el día por allí corriendo, y en el viaje me quedé durmiendo 43

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Sé un buen deportista, tu cuerpo lo va a agradecer, de pequeño porque se forma y de grande se ha formado bien

Carlos Tórtola Orozco 5º de Educación Primaria CEIP María Jover Iniesta (Cuenca) V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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TERCER CICLO

FINALISTA

Silka Silka es un planeta del sistema solar, situado entre Marte y Júpiter. Está envuelto por una nube azul que lo oculta y por eso nadie conoce su existencia. En el planeta Silka hay vida y sus habitantes tienen la misma apariencia que los humanos que habitamos la Tierra, sólo se diferencian de nosotros porque ellos tienen tres dedos en cada pie. Los silkanianos vivían felices en su planeta. Tenían grandes científicos ya que se dedicaban a estudiar el espacio, conocían casi todo del resto de los planetas y de sus habitantes. En toda Silka vivirían unos quinientos mil silkanianos, como no eran muchos todos se conocían, se querían y se ayudaban entre sí. Por esa razón, nunca les faltaba de nada. El jefe de este planeta tan curioso era el mejor científico que existía, se llamaba Satu, era generoso con su pueblo y todo el mundo le respetaba. Su vida transcurría tranquila hasta que un día las mujeres silkanianas empezaron a encontrarse mal, se sentían débiles y no tenían fuerzas para nada. Eso le preocupó mucho a Satu porque en su planeta no existían las enfermedades. Rápidamente puso a trabajar a todos los científicos del planeta, tenía que descubrir la causa que les producía malestar a sus mujeres. Durante días estuvieron haciendo pruebas, consultaron todos los libros que poseían y, por fin, descubrieron la causa: las mujeres estaban perdiendo potasio de su sangre. Ahora el problema era mucho mayor porque en Silka no había manera de encontrar potasio ni 45

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de fabricarlo. Lo necesitaban urgentemente porque, de lo contrario, sus mujeres podrían empeorar e incluso morir. Satu estaba muy preocupado, no sabía qué debía hacer hasta que su gran amigo Tiso le comentó que había leído en un libro antiguo que en el planeta Tierra tenían una fruta muy rica en potasio: el plátano. Se pusieron manos a la obra y descubrieron que los mejores plátanos estaban en unas islas llamadas Canarias que pertenecían a un país llamado España. Sin perder tiempo prepararon sus naves para hacer una expedición. Irían a Canarias para conseguir esa fruta tan importante para ellos. Satu estaría al mando y le acompañarían Tiso y unos cuantos silkanianos. Tardaron día y medio en llegar a España y decidieron aterrizar en Tenerife. Encontraron un amplio campo en el que poder dejar sus naves y se dirigieron al pueblo más cercano. Consiguieron ropa y calzado y pasaron desapercibidos, parecían unos simples turistas. Estaban tratando con un agricultor llamado Óliver para que les diera plátanos y árboles para poder cultivar en su planeta, cuando apareció un niño gritando. Les contó que había visto naves espaciales en el valle pero que no había rastro de los extraterrestres. Satu y Tiso se miraron pensando en lo que podía ocurrir y, para que no se armara revuelo, decidieron contar su historia al agricultor y al niño. Menos mal que dieron con dos personas comprensivas que les creyeron y decidieron ayudarles. Se llevaron un gran cargamento de plátanos para que sus mujeres sanaran y Óliver les enseñó cómo cultivar esa fruta tan maravillosa. En agradecimiento, Satu les dejó un transmisor para que se pudieran poner en contacto con ellos cuando lo necesitasen.

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Así transcurrieron unos cuantos años. Óliver, de vez en cuando, observaba que le faltaban plátanos en cantidad y sabía que los silkanianos habían vuelto a por provisiones, a cambio ellos siempre le dejaban algún obsequio valioso. Un día, los tinerfeños se despertaron con una desagradable noticia: el Teide podía entrar en erupción en cualquier momento. Eso supondría un gran desastre, podrían morir muchísimas personas e incluso su isla podría llegar a desaparecer para siempre. Todo el mundo estaba aterrado y no sabían qué hacer. Las autoridades ordenaron a todos los isleños abandonar el lugar pero Óliver se negaba a hacerlo. Él había nacido allí y no había salido nunca de su isla. El niño, que ya se había convertido en un hombre, fue a verle y le comentó que podían ponerse en contacto con Satu para que ellos les ayudasen. Nunca habían usado el transmisor y no sabían si en realidad funcionaba pero no les quedaban más opciones, así que apretaron el botón rojo de emergencia. Al día siguiente no había noticias de los silkanianos y pensaron que aquello no iba a funcionar. Por la noche vieron unas luces extrañas en el cielo y pensaron que algo malo iba a suceder. No se imaginaban que Satu y sus hombres estaban a punto de aterrizar. Cuando se vieron se alegraron mucho. Satu dijo que habían llegado lo más rápido posible. El agricultor les contó lo que sucedía y Satu mandó a sus hombres a solucionar el problema. Estuvieron toda la noche fuera y a la mañana siguiente, cuando regresaron, les dijeron que todo estaba arreglado. Les estuvieron explicando cómo lo habían hecho pero no se enteraron de nada, sólo entendieron que habían conseguido enfriar el volcán y que ya 47

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no podría ponerse en erupción nunca más. Óliver estaba tan agradecido que se puso a llorar, no sabía cómo pagarles lo que habían hecho por su isla y por sus habitantes. Satu le recordó que un día él había salvado la vida de sus mujeres y que estaban en paz pero, aun así, se atrevió a pedirle un favor. Satu le había hablado mucho a los silkanianos de lo preciosa que era la isla y todos querían ir a conocerla. Le pidió si podían ir, de vez en cuando, algunos habitantes de Silka a pasar unos días. Óliver le dijo que estaría encantado de recibirlos en su casa cuando quisieran y así lo hicieron. De vez en cuando algún silkaniano está de vacaciones en casa de Óliver y aprovecha para ponerse morado de plátanos. Si alguna vez vais de vacaciones a Tenerife y veis en la playa a alguien que le faltan dos dedos en los pies ya conocéis su historia y sabéis de dónde procede, pero os pido un favor, no le contéis el secreto a nadie. Los silkanianos están entre nosotros para ayudarnos y quién sabe si algún día tú los puedas necesitar...

Ainhoa Martínez Tello 5º de Educación Primaria Fundación Díaz Cordovés-Segoviano Corral de Almaguer (Toledo) V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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TERCER CICLO

FINALISTA

El Tesoro de la familia Greenwich En el cálido verano de Londres, en uno de los barrios más pobres de la ciudad vivía la familia Greenwich, el señor Greenwich, la señora Greenwich y sus dos hijos. El señor Greenwich trabajaba en una fábrica de acero como representante, la madre era ama de casa y los niños iban al colegio del barrio. Este verano el abuelo les había hablado de su casa del lago negro, a las afueras de Londres. Los niños que se llamaban Peter y Susan no dejaban de repetir a sus padres: -¡Queremos ir a casa del abuelo por vacaciones! Así que un día decidieron toda la familia marchar de vacaciones a la cabaña del abuelo. El viaje fue largo, pero muy divertido. Lo que no se podían imaginar, era la aventura que les esperaba. Al llegar a la cabaña, todos estaban muy cansados, había sido un viaje muy largo, y los niños solo querían dormir. Era una cabaña muy pequeña, de color blanca pero tenía un jardín muy grande. Los niños se levantaron al día siguiente deseando ir a nadar al lago y tirarse desde la roca que el abuelo puso hace muchos años para sus hijos. Pasaron todo el día dentro del agua, mientras que sus padres arreglaban la cabaña para poder estar allí porque el abuelo la construyó hacía muchos años, y solo la arregló una vez por la guerra, así que estaba muy mal. Hacía un día muy bueno así que el abuelo decidió que comerían al aire libre. Cuando estaban comiendo empezaron a oír unas voces ¡Eran los amigos de la familia!

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Se llamaban Charlie y Carla, eran muy simpáticos y tenían dos hijos, Juan y Lola. Vivían muy cerca de la familia Greenwich y se conocían desde que eran muy jóvenes. Ya por la noche el abuelo empezó a contar una historia de un conde que vivía en una mansión de muchas riquezas, muchos campesinos del pueblo trabajaban para él. El conde mandaba a los campesinos pero nunca les pagaba, un día hartos del conde decidieron entrar en la mansión para pedirle lo que les correspondía, pero se encontraron a la guardia del conde y tuvieron que luchar para poder quitarle lo que les pertenecía. Según dice la leyenda, contaba el abuelo, los campesinos escondieron el tesoro al lado de una encina con forma de un animal, para que el Conde nunca pudiera encontrar el tesoro en sus casas, ya que fue el primer lugar donde la guardia buscaría. Al la mañana siguiente los niños seguían pensando en la leyenda, en el fondo ellos pensaban que era verdad. Susan que era la mayor le preguntó a su abuelo dónde estaba la encina, este le dijo: Hace muchos años se decía que el tesoro estaba enterrado al lado de una encina con forma de animal -dijo el abuelo. ¿Pero está cerca de la cabaña? -preguntó Susan a su abuelo. Más o menos toda la mañana hasta llegar a ese árbol, siguiendo el cauce del rio. Susan corrió para contarle al resto de los niños lo que el abuelo le había contado. Todos decidieron marchar rumbo al bosque en busca de ese tesoro. Hacía un día con mucho sol, así que cargaron provisiones como agua y galletas para el camino tan largo que les esperaba.

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Estaban tan ilusionados que no pensaron que el abuelo sabía la distancia y recordaba toda la leyenda desde hacía muchos años y el bosque había cambiado mucho. Anduvieron por todo el cauce del rio durante mucho tiempo, empezaban a cansarse y la comida y el agua se acababan. Pararon durante un rato para descansar y enseguida se dieron cuenta de que no sabían dónde estaban, el abuelo les habló de que llegarían a media mañana pero ya se estaba haciendo de noche y no llegaban a ningún árbol con forma de animal. Los pequeños estaban asustados y Susan les tranquilizó al ver una cabaña abandonada adonde fueron corriendo para resguardarse de la noche fría. Mientras tanto el abuelo y el resto empezaron a preocuparse por los pequeños. Se hacía de noche y no aparecían, así que decidieron ir en su busca. -Ya sé dónde pueden estar. -dijo el abuelo. Recordó todas las preguntas que Susan estuvo haciendo sobre el tesoro. Nadie podía creerse que los niños hubieran ido tan lejos y se creyeran una leyenda. Marcharon rápidamente por el cauce del rio. Los niños despertaron a la mañana siguiente con mucha hambre y sed, pero tenían que seguir el camino. Lo que no podían imaginarse es que, al lado de la cabaña donde habían pasado toda la noche, estaba el árbol que dijo el abuelo en forma de animal. -Es un perro, el árbol tiene forma de perro. -dijo Susan. Todos empezaron a gritar de alegría y a saltar: habían dormido al lado del árbol. Dentro de la cabaña encontraron palas y rastrillos del granero que, rápidamente, cogieron para poder sacar la tierra del árbol. Fue increíble, cuando Peter notó que algo había roto el rastrillo, todos se quedaron quietos, sin decir nada y con mucho miedo. Susan que era la mayor cogió rápidamente y, con toda su 51

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fuerza, tiró de una caja negra de madera que sobresalía de la tierra. Era una caja vieja y al tirar de ella empezó a romperse. Con mucho cuidado rompieron el resto de la caja y no podían creer lo que había dentro de ella. Mientras sucedía el descubrimiento del tesoro del conde, el resto de la familia seguía buscando a los niños, habían recorrido el cauce del rio durante la noche con antorchas y mucho miedo. Estaban cansados y el abuelo muy preocupado, ya que se sentía culpable de todo lo que estaba pasando por contarles a los niños una leyenda que el mismo no se creía. Al llegar junto a los niños, no se podían creer lo que estaban viendo, los niños habían encontrado algo y estaban gritando tanto que se asustaron. Susan corrió y abrazó al abuelo. -¡Abuelo, abuelo! -gritó Susan- ¡Hemos encontrado el tesoro! ¡Está lleno de monedas de oro, abuelo! ¡Es el tesoro del Conde, tú tenías razón! Los padres, no sabían que decir, la caja estaba llena de monedas, se abrazaron a los niños y empezaron a pensar qué pasaría ahora. Regresaron todos juntos a la casa del abuelo, contentos y felices. Meses después todo cambió. Tanto el abuelo como las dos familias seguían pensando en todo lo que había pasado. Se trasladaron a vivir a las afueras de Londres, a una casa muy grande y bonita con un jardín donde los niños podían disfrutar de todos sus juegos y, ¿A que no sabéis qué había en ese jardín? ¡Pues está muy claro: un árbol con forma de perro! Itzal Vals Galiano 6º de Educación Primaria CEIP Remigio Laín Yuncler (Toledo) V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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TERCER CICLO

FINALISTA

Las palabras con sabores Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo de España, donde a la gente le gustaba veranear por el encanto del lugar y el entorno natural que le rodeaba, lleno de luz, color, sonidos, agua, o sea naturaleza viva; vivían dos niñas que eran muy amigas. Se habían criado juntas y habían compartido desde muy pequeñas todo lo que tenían, incluso las ideas. Tenían un gran sueño: hacer algo que se considerara imposible de realizar. Estas niñas eran Silvia y Sara. Silvia era una muchacha un tanto robusta y alta, tenía los ojos marrones, por no decir negros, con un brillo tan especial que llamaba la atención. Ella quería ser de mayor: ¡COCINERA DE PALABRAS!, ¿Habéis oído alguna vez una barbaridad tan grande? No, verdad, pues este era el sueño imposible de Silvia. Su amiga Sara en cambio, era muy distinta, físicamente no era tan alta, su melena rubia era larguísima y sus ojos azules no tenían nada que envidiar a los de Silvia, era más tímida y le gustaba mucho investigar. Ésta quería ser: ¡INVENTORA DE PALABRAS! ¿Os lo podéis creer? Pues sí, ese era su reto. Cuando terminaron el Bachillerato, estudiaron en universidades distintas y se separaron. ¡Cosas de la vida…! Con los años, una se convirtió en una excelente cocinera, conocida en toda España y la otra en una maravillosa escritora, que había viajado por muchas partes del mundo.

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Se volvieron a encontrar, por cuestiones de trabajo, en un pueblo manchego, concretamente Almagro, en julio cuando se realiza el festival de teatro clásico. Les dio mucha alegría volverse a ver, y pensaron en sus fantasías de cuando eran niñas. -Oye, pero ¿Y si fuera posible lo imposible? Sólo hay que creer en ello y trabajar para conseguirlo. -Dijo Silvia. -¡Manos a la obra! -Comentó Sara. -¡VAMOS A INVENTAR Y COCINAR PALABRAS! -Las dos gritaron a la vez. Sara se puso a inventar palabras a tutiplén y Silvia las cocinaba. Al decir: “atrul”, la boca te sabía a helado de nata, al decir: “joro”, te sabía la boca a fresas, o al nombrar: “derve” el aliento olía a hierbabuena. Montaron un restaurante llamado “DOBLE S”, en el centro de la ciudad. Sara escribió hermosos libros y su compañera hacía guisos excelentes con la ayuda de las increíbles ideas que iban surgiendo. Mágicamente leer y comer se convirtió en un placer inigualable. Acudía mucha gente; mientras Silvia cocinaba, Sara repartía sus libros a las personas del restaurante. Todos marchaban satisfechos del lugar, porque su paladar descubría sabores nuevos y a la vez se divertían leyendo cosas extraordinarias. Las dos amigas estaban felices de estar juntas de nuevo y de haber cumplido su sueño infantil.

Eva Rivera Nieto 6º de Educación Primaria CEIP Benito Pérez Galdós Miguelturra (Ciudad Real)

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EDUCACIÓN SECUNDARIA

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PRIMERO Y SEGUNDO DE ESO

GANADOR

La montaña Abrí los ojos aquella fría mañana, como todas las que había presenciado desde que estaba en aquella dura montaña, que parecía retarme. Me desperecé y miré al cielo, estaba blanco, y en el horizonte se divisaba una diminuta franja naranja, un pequeño destello del sol, que me hacía sentir ganas de continuar, de no abandonar aquella aventura como había abandonado casi todo en mi vida. Por otro lado, los motivos por los que había decidido subir, me parecieron insuficientes como para arriesgar mi vida. Me arrepentía de no haber pensado lo mismo al pie de la montaña, antes de cometer aquella locura. Arriesgaba todo lo que tenía, mi mujer, la hija que ambos esperábamos, mi tranquila residencia…todo, solamente por poder llegar a la cumbre de aquella montaña, alcanzar esa meta. Mirar al mundo desde arriba y gritar: “lo he conseguido”. Por coronar aquella montaña con la bandera de mi país y hacer que mis paisanos me admirasen, me aclamasen, se sintieran orgullosos de que fuese del mismo país que ellos. Quizá yo no estaba hecho para triunfar, quizá mi destino era darme la vuelta y volver a casa, o morir congelado a medio camino. Iba solo, emprendí aquella misión solo, eso es lo más tonto y arriesgado que un hombre puede hacer, y como comprenderéis yo soy el hombre más tonto y arriesgado que había intentado subir hasta la cumbre. Llevaba un walkie, pero poco me iba a proteger aquel chisme de una aparatosa caída con trágico final, y difícilmente iba a poder avisar a alguien si durante la noche moría mientras estaba durmiendo. Pero, en fin, solo me quedaban dos días más de viaje para alcanzar aquella cumbre, para gritar, para clavar mi bandera, para sentirme un triunfador… Continué subiendo, sacando fuerzas que no sabía ni que tenía. Me dolía el pecho de respirar aquel aire frío, que golpeaba 57

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mi cara desnuda como cuchillos afilados que cada vez me dañaban más. No usé la botella de oxigeno que llevaba en mi mochila, porque más arriba la iba a necesitar. Lo peor no era el frío, sino el viento, que me impedía la visión y me dificultaba la subida. En muchas ocasiones me tenía que ayudar de la piqueta para subir, porque la pendiente era muy escarpada. Cada cierto tiempo, iba colocando la cuerda de seguridad para quedar suspendido si caía, en lugar de precipitarme hacia el suelo, una muerte segura. Al fin oscureció y encontré un saliente en la roca lo suficientemente grande como para pasar la noche en él. Me senté, con la espalda apoyada en la fría y dura roca mientras contemplaba cómo el sol se escondía en el horizonte, al igual que se esconde un niño asustado tras su madre. Los colores, hacían el paisaje único, eran unos colores tan cálidos, que me hacían arder por dentro a pesar de que en el exterior estábamos a bajo cero. Miré cómo las nubes rosadas flotaban, tenían un asombroso parecido con el algodón de azúcar, y jugué a imaginar lo que parecían. Una oveja, un dragón, una seta… en realidad, no se parecían a nada, pero mi mente podía encontrar parecido entre una lenteja y un palacio, con tal de matar el tiempo. Miré de nuevo al cielo, cada vez más apagado, y recordé que ya me quedaban pocos metros de escalada. En un par de horas sería el primer hombre del mundo en pisar la cumbre de aquella montaña. El camino posiblemente sería bastante más complicado de lo que había sido hasta ahora, porque el tramo que me quedaba hasta la cumbre era muy escarpado, y había pocos salientes en los que apoyarse, eso hizo que mi corazón se estremeciera, se hiciera pequeño, y que mi valor, fuera derrotado por el intenso miedo que me producía solo escuchar el nombre de la montaña. Durante el trayecto, sentí en numerosas ocasiones ganas de coger el walkie y llamar para que viniesen a por mí. Pero entonces

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sería un cobarde, la montaña habría podido conmigo y me sentiría humillado hasta el fin de mis días. Me metí en el saco y miré al cielo, las estrellas se veían muy claras. Esa sería la última noche que pasaría en esa montaña. Podría decir que lo echaría de menos, pero eso sería una mentira tremenda. El pensar que volvería a casa, que lo conseguiría, que sería un triunfador…, me daba ánimos para vencer al miedo. Al día siguiente me levanté. No pude ver nada. Esa mañana, para disgusto mío, había una niebla temible. Si subía, estaba claro que sería lo último que hiciera. Decidí esperar donde estaba ya que, quizá hacia medio día, la niebla desaparecería. No me equivoqué, a las once u once y cuarto, la niebla había desaparecido prácticamente por completo. Decidí empezar a escalar. Mis manos estaban cada vez más frías y subir era demasiado difícil. Alcé la vista y vi la imagen que más ha marcado mi vida: la cumbre. En ese momento algo cambió dentro de mí. El cansancio y las ganas de abandonar desaparecieron, me sentí vivo. Mi agilidad se despertó. Cada vez escalaba más rápido, apenas me paraba a pensar dónde colocaba la cuerda de seguridad o si clavaba bien la piqueta, solo subía, y ese fue el peor error que cometí en todo el trayecto. Clavé la piqueta en el borde de la cumbre, con solo un esfuerzo de los brazos y las piernas, lo habría conseguido. De repente, sentí como una fuerza enorme tiraba de mí hacia abajo, una fuerza que me fuera a arrastrar, una fuerza superior a mí. Miré hacia abajo y, en un descuido, la piqueta se me cayó. Me sujeté con las dos manos a la cumbre y contemplé que mi afán por conseguir llegar a la cima se volvió contra mí. Me di cuenta de que mientras subía había colocado la clavija para sujetar la cuerda de seguridad en una roca suelta, una roca que se había desprendido y que estaba colgando de mi arnés, y tiraba de mí hacia abajo, no sabía cuánto tiempo iba a aguantar suspendido con la roca arrastrándome hacia abajo. Como situaciones desesperadas exigen medidas desesperadas, hice la locura que 59

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podía condenar mi vida o salvarla. Me quité el arnés con una mano mientras me agarraba al borde con la otra. Rápidamente me volví a agarrar con las dos manos mientras veía cómo la cuerda caía. En ese momento me di cuenta de que estaba sujeto únicamente con mis manos, sin arnés, sin piqueta, sin cuerda de seguridad…, lo único que tenía era mi cuerpo y la mochila, la cual era un peso innecesario. Mis manos se resbalaban y no sentía los dedos. Miré hacia abajo mientras un par de lagrimas se escurrían por mi cara, recé, porque era lo único que podía hacer…, y, de repente, mis ojos dejaron de gotear y la expresión de mi cara cambió. Iba a vivir, y no solo iba a vivir, iba a conseguirlo. Mientras me sujetaba con una mano, moví mi brazo hacia atrás, introduje mi mano en la mochila y cogí la bandera. Clavé la dura punta de hierro en el hielo, que crujió y, con toda la fuerza que una persona puede tener, fui subiendo. Cuando ya tenía medio cuerpo en la cumbre, me ayudé con los brazos y conseguí subir las piernas. Me levanté, miré al mundo y me pareció pequeño, todo era pequeño. Sentí todas las cosas que pensé que sentiría solo que mucho más fuerte. Abrí la boca, respiré profundamente y grité: ¡Lo he conseguido!

Inés Moreno Sánchez 2º ESO IES Bachiller Sabuco Albacete V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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PRIMERO Y SEGUNDO DE ESO

El pirata Ata El pirata Ata se come una pata de cerdo y patatas se bebe una horchata y se come una alpargata de cerdo, de pata aparece una rata se bebe la horchata se come la pata también la alpargata entonces el pirata se cabrea y la mata con la espada a la rata lo que se comió la rata se lo comió el pirata y llamó a su gata la gata garrapata se comió la rata el pirata Ata se hizo un bocata de tomate y patata se lo comió la gata, el pirata Ata 61

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FINALISTA


mató a su gata y le quitó el bocata, se lo comió el pirata el gran bocata.

El Pirata Ata

Pedro Pablo Sanz Sotaca 1º ESO IES Diego Jesús Jiménez Priego (Cuenca) V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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PRIMERO Y SEGUNDO DE ESO

FINALISTA

El vuelo de Juan Amaneció un día soleado, Juan se levantó como siempre lleno de alegría y con ganas de soñar nuevas aventuras. Él vivía en la calle central del pueblo, pero cuando no tenía que estar en el colegio pasaba el máximo tiempo posible en la cabaña que había construido junto a sus amigos. Estaba en el campo, no muy alejada del pueblo cerca de la laguna a la que iban todos los veranos a bañarse. Desde allí podían ver las aves que al llegar el invierno iban en busca de un lugar cálido y que a Juan tanto le gustaban. Desde pequeño le obsesionaba la idea de poder volar. Cada vez que veía a un grupo de pájaros por el cielo se quedaba mirándolos hasta que los perdía de vista. Juan siempre estaba pensando en la idea de ser como Ícaro, aunque él no desafiaría al sol, ni usaría cera como elemento en sus alas. Por esto preparaba junto a sus amigos un sencillo aparato que le permitiera pasear por las nubes. El “Imperial” sería su gran secreto, cada día al salir de clase y después de pensar en esquemas y discutir su proyecto, iban sigilosamente al lugar de trabajo y, siguiendo las órdenes de Juan, iban dejando los materiales que cada uno traía escondidos como podía para no levantar sospechas y evitar así preguntas comprometidas, consiguiendo que nadie les arruinara su plan. El “Imperial” estaba construido con materiales reciclados. Por esto sus paseos al vertedero eran continuos. Ellos no disponían de dinero para poder comprar apenas nada. Pero, eso sí, todo lo tenían muy bien estudiado, habían utilizado los toldos 63

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de unos escaparates que habían cambiado y que ellos encontraron en un descampado. Les vino muy bien porque al ser de aluminio eran resistentes y pesaban poco, con las lonas simularon las alas. También habían conseguido entre otras cosas el volante de un coche y un ventilador sustraídos de los desvanes de algunas de sus casas, el viejo asiento de una furgoneta, también cintas que envolvían viejos sacos apilados en una fábrica abandonada. Juan cogió de la caseta de su jardín el motor del cortasetos que su padre ya no utilizaba y poco a poco fueron consiguiendo todo lo necesario para construir su aparato. Tras los últimos preparativos y cuidadosos retoques a las alas, “El Imperial” estaba preparado para su gran aventura. El día amaneció soleado, con viento suave y agradable, condiciones indispensables para el vuelo. Juan se levantó, se vistió deprisa y se fue hacia la cabaña, allí había quedado con sus amigos. Todos llegaron puntuales, nerviosos, con ganas de empezar. Ataron las últimas cuerdas al armazón de aluminio que habían preparado para sujetar los trozos de lona que harían de alas. Acabada la estructura y revisado minuciosamente “El Imperial”, Juan descubrió que le faltaba el combustible. ¿Qué harían?, ¿Qué dirían a Pedro, el encargado de la gasolinera para que les vendiera aquel líquido tan valioso? El depósito que habían diseñado estaba situado al final del aparato, no era muy grande pero suficiente para sobrevolar la laguna. Según sus cálculos con una lata y media conseguirían llenarlo. Todos se miraron pensando cómo conseguirían llenar “el tanque”, ninguno estaba dispuesto a arriesgarse, era demasiado peligroso, por esto decidieron echarlo a suertes, le tocó a Ángel que tuvo que ir a la gasolinera y convencer al encargado para que le diera unos litros, que su padre supuestamente necesitaba con urgencia. Pedro, encargado de la gasolinera y amigo de la familia V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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no dudó ni un segundo en dársela. Había sido fácil (esperemos que la mentira no llegue a los oídos de los mayores). Ángel, sudoroso, corrió apresuradamente hasta llegar a la cabaña. Su corazón latía con fuerza, pero sus piernas no flojeaban. Todos salieron a recibirlo, Juan con cara de alegría cogió el recipiente y llenó el depósito. ¡Por fin, se acercaba el momento tan esperado! Cuando todo estuvo listo, Juan se sujetó con las cintas al armazón, puso en marcha el motor; Ángel y Nicolás abrieron las puertas de la cabaña. Todos empujaron con fuerza. Juan aceleró y el motor dio un fuerte rugido; no salían de su asombro, habían conseguido ponerlo en marcha, pero les faltaba lo más importante, no sabían si ese motor sería capaz de arrastrar el peso de “El Imperial” y, menos aún, si podría elevarlo. Fueron unos instantes de mucha tensión, pues sabían que en unos segundos se harían realidad sus sueños o tendrían que volver a replantear sus esquemas. Pero lo que sí tenían claro es que costara lo que costara no querían renunciar al sueño anhelado de poder volar. Juan aceleró de nuevo el motor. Este respondió alegremente, las ruedecillas comenzaron a rodar hacia fuera y el aparato empezó a moverse. Aceleró aún más con una mano, y con la otra se sujetó el casco, saludando a sus amigos. ¿Estaba su sueño a punto de cumplirse? Por fin empezó a elevarse del suelo y, cuanto más aceleraba, más se elevaba hasta que llegó a alcanzar una altura de unos diez metros. Ángel, Nicolás y Lucas desde la puerta de la cabaña y con ojos atónitos no podían creer que por fin su amigo estuviera acariciando las nubes sobre la laguna, como una de esas aves que

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tanto envidiaban. Su proyecto había funcionado. La clase de tecnología había dado resultado. Juan gritaba y daba vueltas sobre la laguna. El viento acariciaba su rostro y sus ojos miraban todo con asombro. De repente, una corriente fuerte de aire le hizo girar bruscamente, perdiendo el control, haciendo varias piruetas y terminando por caer en lo más profundo de la laguna. Juan pensó en Ícaro, en sus alas de cera deshechas por el sol, en el fracaso de su vuelo, pero enseguida la frialdad del agua le hizo reaccionar. Unas burbujas sonoras y gigantes indicaban el lugar exacto del suceso. Todos corrieron asustados hacia allí, Pero cuando llegaron Juan ya había logrado soltarse, se había puesto de pie y, aunque el agua le cubría los hombros, se veía su cara iluminada por una gran sonrisa de satisfacción. Les gritó diciéndoles que no le había pasado nada, que se tranquilizaran, que el chapuzón le había refrescado las ideas: ya sabía cuál era el fallo. “El Imperial” había aguantado pero debían curar sus heridas, replantear el proyecto y mejorar algunas conexiones. Todos pasaron al agua arrastrando con cuidado al “Imperial” y abrazando a su amigo, procurando que el agua no alcanzara el motor para que no lo dañara aún más. Ángel levantó las lonas de las alas y protegió con ellas a los ventiladores. Los cuatro muchachos se abrazaron y celebraron que su invento hubiera podido elevarse. Su emoción era más grande que el pequeño fracaso. Aunque su objetivo principal, volar, se había conseguido. Los chicos le preguntaron qué había sentido, Juan respondió que no podía explicar la sensación que sintió al surcar el aire por primera vez agarrado fuertemente al “Imperial”. Que se había sentido no un ave de la laguna sino un águila, un águila imperial ¡algo más! Y que lo mejor era ponerse manos a la obra, reparar los desperfectos y que ellos mismos pudieran experimentar esa sensación que él había vivido y no podía describirles. V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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Aunque la duda de si podrían volver a hacerlo funcionar por unos instantes se apoderó de ellos, Juan bromeó y les dijo: “No ha sido ningún fallo mecánico es que “El Imperial” no había sido bautizado oficialmente y tenía necesidad de pasar por el agua. En realidad la culpa ha sido del combustible, nos quedamos cortos al diseñar el depósito, su situación tampoco era correcta. “El Imperial” necesitaba más gasolina. La solución es fácil, ampliaremos el depósito, instalaremos nuevas y mejores conexiones, lo haremos digno de un señor imperial”. Todos rieron y arrastraron el aparato hacia fuera, dispuestos a volver a empezar. El sol reinaba en el cielo y su calurosa luz contagió de optimismo a los muchachos. ¡Lo conseguiremos! gritó Juan mientras miraba orgulloso a su Imperial.

Cristina Díaz Ramírez 2º Educación Secundaria Obligatoria IES Berenguela de Castilla Bolaños de Calatrava (Ciudad Real) 67

Cantera de Escritores


TERCERO Y CUARTO DE ESO

GANADOR

El Diábolo El chico se encontraba acuclillado sobre la resquebrajada acera cuando Igor se detuvo a contemplarlo. Sonreía bobaliconamente, ladeando la cabeza de un lado a otro cada cierto tiempo para no perder detalle de su tarea. Igor consultó malhumorado el Indicador de Índice de Maldad que la Seguridad Social había distribuido a toda la población (para estar precavidos, ni más ni menos) y observó que el líquido rojo del pequeño termómetro apenas rozaba el nivel tres. Furioso por no estimar suficiente la puntuación, guardó las manos en los bolsillos y desvió su ruta para que ésta pasara junto al chico. Allí se detuvo de nuevo, tan próximo como para hacerle sombra. El infeliz levantó los ojos desorientados y apartó los dedos de las hormigas que iba aplastando una a una, con deleite. -¿Te diviertes? -gruñó Igor. El chico parpadeó unas cuantas veces, observando a su interlocutor, antes de echarse a reír con una risa ahogada y asfixiante. Igor notó cómo su estómago se contraía por la repulsión. -Vamos, sólo son hormigas, -sonrió retorcidamente- ¡Qué! ¿Llorarás si las mato? Tú eres el gallito ese que se las apañó para salvar a los rehenes del atraco al quiosco el otro día ¿no? Casi un crío, tan valiente, tan decidido…todo un héroe. ¿En tiempos de paz, te dedicas a rescatar insectos? Igor contuvo el deseo de encajarle una patada entre sus costillas y se alejó maldiciendo entre dientes, escuchando la

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melodía de carcajadas desafinadas que aquella sucia boca profería. Sorteó escombros, trepó sobre coches accidentados y esquivó farolas caídas, todo sin estirar la arruga del ceño un solo momento. Sus nudillos desahogaron cierta rabia al estrellarse rudos contra la puerta de su casa. Escuchó cómo su hermano Hugo corría los diferentes cerrojos y giraba las dos vueltas de llave necesarias para permitirle la entrada. -¡Igor…! -Aparta, enano -refunfuñó empujándolo a un lado sin miramientos, pero los dedos del niño se enroscaron insistentes en torno a su muñeca. -Igor, hay un problema… -debía de ser algo importante para enfrentarse a la mirada furiosa que amenazaba con fulminarlo-. Resulta que salí a jugar…sí, con el diábolo…y, bueno, como que… Igor se asustó de lo rápido que se le cayó el alma a los pies. -¡Lo has perdido! -exclamó sin poder creerlo. -No, no. -repuso el pequeño, avergonzado- Es aún peor, eh…bueno, me lo quitó Roquefort… Un torbellino de imágenes se apelotonó en la mente del chico: su padre actuando con el fabuloso diábolo, el ingenuo de su hermano, el propio Roquefort arrebatándole el preciado legado de la persona a la que más habían admirado… Observó la tierna inocencia centelleando en los húmedos ojos de Hugo. Apenas lograba que el Indicador de Índice de Maldad elevara un grado su señal. -Y quieres que lo recupere, ¿no? -sonrió, olvidando su enfado. -Bueno… como rescataste a esa gente el otro día… -el niño expresó tal esperanza y entusiasmo que Igor pensó que podría deslumbrarlo-. Pensé: ¿Y, por qué no?

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-¿Sabes cuánta gente se ha enfrentado a Roquefort y no ha vuelto para contarlo? -preguntó cortante, arqueando una ceja. -Hummm… -su hermano caviló un momento, amedrentado. ¿Mucha? -Creo que sí -suspiró y profirió una suave carcajada-. Pero bueno, me considero afortunado, ¿o alguna vez me has ganado a las cartas? Hugo esbozó un gesto de pleno desconcierto, como si Igor no fuera consciente del trasfondo de sus palabras. -Igor… -comenzó con miedo de meter la pata- es que haces trampas… El chico rompió a reír y se dirigió a la puerta. -Ahora vuelvo…con el diábolo -prometió, acariciando el picaporte. -Pero matarás a Roquefort, ¿no? El mundo se congeló un instante. Él volvió la cabeza lentamente, notando cómo el miedo lo aletargaba. Pero Hugo esgrimía su cara de mayor bondad y plenitud, la única que posee el que se sabe inocente. -No, no hará falta -repuso suavemente. -Ah -dijo mientras sus mejillas se sonrosaban. Igor salió a la calle y echó a correr. Necesitaba despejarse, liberarse de la aprensión. ¡Y pensar que por un momento había creído que Hugo…! Escaló por una montaña de escombros y atravesó el enorme cráter que la bomba había formado, dirigiendo una mirada hostil al letal artefacto, aún semienterrado en el centro del caos. Cruzó por un descuidado parque, añorando la presencia de gente. Por fin encontró a un anciano al que preguntar dónde encontrar a Roquefort y éste le indicó la dirección tras una retahíla de serias advertencias. Se adentró en la zona de la ciudad menos dañada y, cuando creía que el ochentón lo había enviado por mal camino, Roquefort V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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surgió de detrás del supermercado e Igor se quedó plantado donde estaba, aterrado. Hasta ahora sólo lo había visto en la distancia y era, era….era monstruosamente enorme. Y tenía el Índice de Maldad por las nubes. -¿Qué miras? -bufó el gato del tamaño de dos casas. Sus bigotes se agitaron con disgusto-. ¿Quieres que te devore? Aquel tono condescendiente pareció hacer reaccionar al chico, que adoptó su gesto más insolente. Le repugnaba tanto: su casi esférico cuerpo plagado de frondoso pelo blanco, la manera con la que arrastraba la panza deforme por el suelo, la crueldad rezumando en sus retorcidos ojos… -Quisiera no mirarte -sonrió, irónico- pero, en fin, creo que tus sebosas dimensiones no me otorgan ninguna otra alternativa… El gato alzó el mentón, ofendido, y se le acercó con una lentitud exasperante. Igor no pudo evitar encontrar gracioso lo mucho que el felino procuraba hacer visibles sus afiladas fauces. Cuando se sentó cansado frente a él, le recordó a un aristócrata victoriano aficionado a los placeres gastronómicos. -Me parece que sí quieres que te devore -suspiró resignado-. Vamos, lárgate. Tengo la ‘’despensa’’ llena. Igor observó con cierto respeto la densa masa capilar de Roquefort. -¿Tanto te ha llenado un simple diábolo? ¿Ya te lo has tragado? -Mira, crío, no me molestes más. O te vas o… -No me llames crío cuando tú no eres más que un niño grande, caprichoso, obstinado, presuntuoso… -protestó. Sus palabras rezumaban odio. -¿Y tú, no eres parecido a mí? Te plantas aquí, preguntando por un estúpido juguete, sabiendo que no me pensaría dos veces matarte, y me acusas de seboso y niño grande. ¿Tan importante es un diábolo para arriesgar la vida por él? ¿Tan tenaz se cree un niño para enfrentarse al gato mutante que el gobierno enemigo 71

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soltó en la pobre ciudad para atemorizar a la población? Me parece que no eres el héroe apropiado para vencer a este ‘’monstruo’’ caprichoso, fanfarrón, presuntuoso, inmune a las balas y a los venenos. Igor se quedó sin habla. ¿Así era él realmente? No, no podía ser cierto. Estaba seguro de que no era malvado. ¿Pero son esos calificativos únicos para los villanos o también para las personas neutras? ¿Dónde radicaba la diferencia entre buenos y malos? -Yo seré esas cosas -repuso. No podía dejarse derrotar de aquella manera tan humillante, reprochado por un monstruopero no me comporto como una bestia. No devoro lo que encuentro, no me ‘’guardo’’ a las propias personas para luego comérmelas, no robo los juguetes de los niños… -Sí, sí, no niego que soy de lo peor -bufó con cierto tono orgulloso-, pero piensa en que tal vez no tenga otra alternativa para sobrevivir que rodearme de respeto. El gatito no eligió ni ser modificado biológicamente ni ser arrojado a la urbe. Igor volvió a quedarse callado, más compungido aún que antes. Detestó sentir compasión. Se avergonzó de su propio egoísmo y obstinación. Pero no, no era malvado…Mal momento aquel para perderse en divagaciones, pues Roquefort se lanzó sobre él con las fauces abiertas. El chico se tiró al suelo, rodó, se levantó y echó a correr. Gritó preso del pánico, rogando ayuda, casi volando sobre el asfalto. Pero el gato, a pesar de ser tan lento, avanzaba tras él con unos saltos formidables y a punto estuvo varias veces de alcanzarle. La rabia fulguraba en sus ojos de pupilas rasgadas, mientras maullaba ferozmente y derribaba lo que se interponía entre su víctima y él. Igor lo hubiera dado todo por salvar su vida en aquel momento, pero vio las casas frente a sí, las calles estrechas, y no pudo concebir la idea de que la enorme masa corporal de Roquefort arrasase con ellas. Se detuvo haciendo acopio de todo el valor que le restaba tras haberse decido a venir hasta allí y se giró, plantando cara al monstruo. Ahora sí que se sentía héroe. Lamentó serlo. Los V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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héroes en la vida real no suelen escapar sanos y salvos. Pero Igor aún no estaba dispuesto a fracasar. Debió ser extrañísima la escena del muchacho corriendo hacia el monstruo, haciéndole parar en seco debido a la sorpresa, y zambullirse en su selva de cabello blanco. Pero allí estaba, rodeado de capilares tan altos como él. No perdió tiempo en arrastrarse aferrándose a los mechones de pelo. Roquefort saltaba aterrorizado, intentando quitárselo de dentro. El chico no cabía en su asombro al tiempo que avanzaba y avanzaba. Pronto comenzó a toparse con objetos de diferentes tipos y algún que otro cadáver humano, allí atrapados, entre la densa vegetación blanca. Era repugnante sentirse envuelto de aquella telaraña y notar la jadeante respiración del gato. Dios mío, nadie antes había entrado vivo en la ‘‘despensa’’. No sabía qué hacer ahora que se encontraba allí. Pensó en buscar el diábolo mientras aguardaba a que la bestia se cansara para escapar de su interior y así lo hizo, pero tropezó con una pared de carne, probablemente el pecho a juzgar por la dirección que había escogido para adentrarse en aquel dominio de pelo. Tuvo que desviarse, procurando mantener en la cabeza un mapa anatómico del gato, pero acabó perdiéndose y, casualmente, encontrando el carrete del diábolo. Los palos estaban enredados alrededor del eje metálico que unía las semiesferas del objeto. Sonrió aliviado y, ahora sí que sin saber qué propuesta adoptar, notó cómo el cuerpo de Roquefort realizaba un movimiento brusco y caía pesadamente, girando y provocando que Igor acabara en una posición boca arriba. Regresó con esfuerzo a su postura infantil y gateó apretando el diábolo contra el pecho mientras sentía cómo la selva capilar se sumía en un frenético balanceo. Estúpido hasta el punto de ‘’increíble pero cierto’’ el muy lerdo parecía haberse caído de espaldas. Igor consiguió alcanzar uno de los extremos del cuerpo del gato y emergió al exterior escupiendo pelo. En efecto, el casi esférico minino pataleaba impotente con la espalda pegada al 73

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suelo, buscando restablecer la compostura tal y como una tortuga pretendería al quedar boca arriba sobre el caparazón. Quiso reírse de él hasta la hartura, espetarle toda clase de insultos, abalanzarse sobre él si cabe y estrangular su seboso cuello… No, se estaba excediendo. Sacó el Indicador de Índice de Maldad del bolsillo y observó que su propia crueldad había ascendido hasta el nivel cinco con aquellas ideas. Estaba pensando tal y como había temido que pensara su hermano: deseaba matar a Roquefort. Ah, no, él no era un asesino. No era malvado. ¿Pero podría catalogarse como malo matar a Roquefort? Al fin y al cabo, su muerte resultaría una gran satisfacción para la ciudad: seguridad para todos. -Ha sido una escena grandiosa -señaló una voz a su espalda. Igor dio media vuelta sorprendido, descubriendo a un hombre enfocándole con la lente de una videocámara. Una sonrisa conforme colgaba de sus labios. -Este ‘’film’’ será el mayor espectáculo visto en toda la historia del cine. Igor, inconscientemente, defendió la imagen de su cara cubriéndola con la mano. Observó al hombre por los huecos entre los dedos, notando cómo la rabia lo invadía. Estaba tan abrumado por su crueldad y egoísmo… -¿Estabas viendo el problema en el que estaba metido y no se te ha ocurrido ayudarme? Estaba tan abrumado por su crueldad y egoísmo que ni siquiera notó que los suyos aumentaban gradualmente. -No sólo lo estaba viendo, lo estaba grabando -sonrió retorcidamente. El chico profirió un breve grito, soltó el diábolo, apretó los puños y se abalanzó sobre el individuo, golpeándole la barbilla, rompiendo su nariz… Un fuerte golpe fue lo que impidió que el chico le desfigurase el rostro allí mismo. El zarpazo, además de desgarrarle todo el hombro, lo lanzó por los aires varios metros, provocando que su cabeza se estrellase contra la fachada de una casa. Igor, con la cabeza abierta y derramando sangre sobre la V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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acera, sólo pudo escuchar cómo un restablecido Roquefort bailoteaba y se reía triunfante. Vio que el hombre, con la cara destrozada, había recuperado la cámara y se había agachado junto a él, grabando un primer plano de sus ojos desenfocados. La parte de la conciencia aún viva de Igor agradeció que el gato se acercara encaprichado, atrapase al repugnante individuo entre sus fauces y lo masticara brutalmente, saboreándolo, disfrutándolo, con una rapidez tan vertiginosa que ni dio tiempo a que una gota de sangre se precipitara sobre el suelo. Lo tragó, eructó complacidamente y allí se quedó durante un buen rato, riéndose, regodeándose en su crueldad como un cerdo se revuelca en el fango.

Ana María de La Torre Bermúdez 4º ESO IES Francisco Nieva Valdepeñas (Ciudad Real) 75

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TERCERO Y CUARTO DE ESO

FINALISTA

Vivir Crecemos sin saber a dónde vamos pero tampoco sabemos de dónde venimos, te preguntas por qué si te dejan correr quieres frenar y si te frenan quieres volar, huimos de nuestros miedos agilizando nuestro paso en el tiempo ignorando que él no correrá contigo para aceptar cualquier fallo o fracaso, podemos gritar alto para reír, ser fuertes para olvidar y orgullosos para tener que callar, podemos comprender con sólo un gesto si algo va bien o va mal, pequeñas cosas que a otros les cuesta apreciar, y no se sabe lo que tenemos hasta que al final lo perdemos añorando entonces los momentos perdidos, aquel objeto inestimado o los sueños destruidos. Despertamos cada día obligados a jugar desafiando a la vida para ganar pero sólo el que lucha gana, y el que gana al final acaba siendo abatido, quedando prisionero en el olvido. Aprendemos entonces que en este juego no hay reglas, Patricia Valera González no hay norma que lo mejor 4º ESO es olvidar IES Cañada de la Encina para volver a empezar. Iniesta (Cuenca)

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TERCERO Y CUARTO DE ESO

FINALISTA

Te quiero

Las once y media. Doce menos cuarto. Nervios, muchos nervios. Vuelvo a repasar mi vestuario con la mirada. Respira hondo, ya falta menos. -Virginia tía, deja de moverte, ¡Estás tú más histérica que yo! Risas y más risas. Muchas veces me pregunto qué haría yo sin ella. Tiene algo que la hace ser tan especial, no me imagino mi vida lejos de la suya. Encima, todo hay que decirlo, es preciosa. Tiene unos ojazos negros, una melena rubia platino y unas piernas morenas interminables. -¿Yo más histérica que tú? Eso es imposible cariño. -Añade terminando la frase con un simpático guiño de ojos. Llevas más de dos horas sin parar de mirar el reloj y ya te he visto de mirarte la ropa unas quinientas veces. ¡Qué vas preciosa! Le vas a encantar tonta. Cada una de sus palabras se clava en mi alborotada mente. Ojalá tenga razón, nada desearía más en este momento que saber 77

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que le voy a gustar, aunque solo sea la mitad de lo que él me gusta a mí. Aitor. Mi Aitor. No tengo ni la más remota idea de cómo se habrá podido fijar en mí, que tengo quince años, que no soy rubia, ni tengo unas piernas larguísimas, es más, en realidad, no creo que llegue al metro setenta, aunque con tacones lo sobrepaso. Castaña de ojos marrones. Sencilla y con una vida, pues eso, normalita. Impredecible. Puro nervio. Aunque en realidad soy más tímida de lo que parezco. Que un chico de dieciocho años, con más pretendientas que días tiene el año, se haya fijado en mí, me parece casi irreal, pero solo por saber que lo ha hecho, aún si cabe, me gusta más. Hace ya casi mes y dos semanas desde que me habló por Messenger, dulce día. Al principio, si te soy sincera, creía que todo se debía a un error, pero no. El destino ha querido que estemos juntos, ¿No? Pues yo no soy quién para contradecirlo. No puedo parar de revisarme. Todo tiene que estar perfecto. Perfecto para él. -¿Virginia, qué hago? Voy tirando, que son menos cinco, no quiero llegar tarde… -Mira Carol cariño, ¿Te callas ya? Yo te quiero mucho y lo sabes, pero me estas sacando de mis casillas, yo reconozco que es normal, pero tranquilízate. De verdad, mi amor, como estés así cuando lo tengas al lado, va a salir corriendo, y luego a mí no me llores, ¿Eh? Me sonríe y consigue hacerme sonreír a mí también. Es un cielo, de verdad. -Bueno a lo que voy, que sí. Que vayas tirando, que yo no te aguanto un minuto más y recuerda, nunca caigas en la primera cita, hazte de rogar y mañana quiero todos los detalles de tu primera cita. -Vuelve a guiñarme un ojo. Dos cariñosos besos en las mejillas, un apretón de manos y todo estaba aún más cerca.

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El parque dónde habíamos quedado estaba a menos de dos minutos de dónde me encontraba. Un lugar tranquilo y solitario. Justo lo que yo necesitaba en ese momento, tranquilidad. Fueron menos de dos minutos lo que tardé en llegar, dos largos minutos. ¡Uff! Un suspiro se escapa de mi boca. Al llegar allí, todo estaba oscuro, casi no se podía apreciar ni la ropa que llevaba puesta. Únicamente un farolillo alumbraba aquella noche, amadrinada por la luna llena. Una sombra apareció por una de las esquinas. -Perdón por el retraso. De verdad, acabo de llegar de entrenar, y me he tenido que duchar rápido, y… -No te disculpes -Le interrumpí.-Acabo de llegar. Me sonríe. Creo que ese fue justo el momento en que empecé a quedarme sin palabras. Las frases le salían a tropezones. Parecía inquieto. -Ya lo habrás notado, estoy un poco nervioso... Es que ya tenía ganas de conocerte en persona, el Messenger está bien, pero eres mucho más guapa en persona que en tu foto de perfil. Bromea. Hace que me relaje. Todo marcha bien. -No sé. A decir verdad, creo que esto lo habrás hecho tantas veces… -Pues sí, lo he hecho bastantes veces. Pero nunca con ninguna que me gustara tanto. Tanto como me gustas tú. En ese momento, no tenía un espejo delante, pero me juego lo que quieras a que mis mofletes se tornaron rojos como cerezas. -No sé qué decirte, no me esperaba… -Pues si quieres hacerme feliz del todo. Dime que tú también me quieres. ¿Quererle? ¿Bromea? Quererle es poco. Todo esto parece un sueño. -Te quiero. Yo también te quiero. ¿Querías oír eso?

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Me hice la dura. En el fondo me moría de ganas por gritarle que me encantaba, tirarme a sus brazos y susurrarle que nunca se apartase de mí. Pero Virginia tenía razón, hay que hacerse un poquito de rogar. -Eso es justo lo que quería oír. Entonces, si me quieres, eso quiere decir que puedo... -¿Que puedes qué…? No me dio tiempo a reaccionar. Sus labios se pegaron a los míos durante un minuto y por una milésima de segundo, nuestros dientes se rozaron. Fue increíble. Todo el que haya estado en el paraíso, sabe de lo que le hablo. -¿Quieres salir conmigo? Esto cada vez se va superando. Pellízcame. No, mejor no. No quiero despertar. ¡Dios!, ¡Deja de delirar! Créetelo. -¿Salir contigo? Y me expongo a tener que ir a verte jugar al fútbol todos los sábados por la mañana, a tener que enfrentarme a cientos de tías que no paran de mirarte… -Sí, a eso, y a muchas cosas más que te has olvidado, como a darme cariño todos los días que me tengas al lado… que te prometo, serán muchos. -¿Qué si quiero todo eso? ¿Acaso lo dudas? Ahora fui yo la que se precipitó. Le besé. Un beso más apasionado, más fuerte, más ardiente. La una y media de la madrugada. Luna llena y estábamos sentados en un banco, bajo el farolillo. Volví a desear que esto no acabase nunca, cogidos de la mano, riendo a cada instante. -Pronto me tendré que ir a casa… mi madre me estará esperando. -¿Ya? ¿Tan pronto te quieres deshacer de mí? -Ríe maliciosamente. -¡Qué va!, No es eso. Y lo sabes. Es que a mí, con quince años, pues todavía me siguen dejando poco tiempo por la noche. Por eso de que me puede pasar algo… V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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-Bueno vale, pero déjame que te acompañe a casa. Llegamos a mi casa, nos despedimos con otro beso. Cerré los ojos y me dejé llevar. Paramos un momento y una suave brisa nos abanicó. Brisa cálida que predecía días de mucho calor. Abrí la puerta de mi casa, y sin hacer mucho ruido me dispuse a subir hacia mi habitación. Como todos los días, mis padres estaban en el salón. Les saludé cariñosamente, me preguntaron qué tal la noche y corriendo subí a mi habitación. Necesitaba descansar. Estaba rebosante de alegría. Justo así, entre felicidad y más felicidad, transcurrieron Abril, Mayo y Junio…Estando con él, los días pasaban rápido, me hacía ir despacio, darme cuenta de los detalles, de las cosas más sencillas que me rodean y eso me encantaba. Realmente lo amaba. Junio, sí, Junio. Hambre de libertad, ansiadas vacaciones de verano. Nada hacía predecir lo que dentro de poco ocurriría. Un veintiocho de junio, día soleado, día de shorts, camisetas de tirantes y ganas, muchas ganas de que el ansiado timbre que anticipaba nuestras vacaciones sonase. Y sonó, a las dos y media del mediodía. Todos corrimos hacia la salida, con las mochilas preparadas y llenas de ilusión. Atrás quedaban meses de esfuerzo. Ya en la puerta del colegio, típicas despedidas. Se escucharon risas, murmullos y mucho alboroto. Aquel deseado verano fue maravilloso, siento que nunca podré olvidar todo lo que pasó aquellos magníficos meses. Y cuando digo nunca, es nunca. También siento que los ojos se me llenan de lágrimas y un vacío profundo me invade. Una noche de verano, un jodido día dos de un jodido mes de Agosto, mi vida se rompió en más de mil pedazos. Salimos como cada noche, un sábado. Botellón. Drogas y alcohol. Habíamos bebido y ya era mi hora de volver a casa. Un amigo me llevó. Aitor se quedo tomando un par de copas más. Desde aquel momento, prefiero no recordar nada más. Eran las seis de la madrugada cuando mi teléfono móvil sonó, era Paula. La novia de 81

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Iván, el mejor amigo de Aitor. Estaba desconsolada. Le pregunté inquieta que qué pasaba y solo me dio una dirección, dijo que al llegar preguntara por Aitor. Y colgó. Era la dirección de un Hospital. Llegué todo lo rápido que pude y pregunté a todos los médicos que encontré. Nadie me quería decir nada. Hasta que apareció allí Iván. Su rostro desolado me hacía temer lo peor. Tenía un brazo escayolado y numerosos rasguños por todo el cuerpo. Se acercó a mí llorando. -Perdóname, perdóname… te lo suplico, me quiero morir. – gritaba mientras no paraba de sollozar. -¡Qué pasa, por favor, decidme qué pasa! No sabía cómo reaccionar. Estaba en total estado de shock. -Paula, Paula por favor contéstame. Era Aitor. Un accidente de tráfico. El coche que Iván conducía descarriló y dio numerosas vueltas de campana. Aitor salió despedido del coche, y nada pudo evitar la gran desgracia. Ese, ese fue justo el momento en que me quise morir. Hundirme con él bajo tierra. Las siguientes dos semanas, fueron horribles. Dejé de hablarme con Iván, creo que nunca podré perdonarle que, consciente de que había bebido, tuviera que conducir. En el final del entierro, allí estaba, con Paula. -Carolina, solo quiero cumplir la voluntad de mi amigo, de verdad. Comprendo que no me quieras hablar, pero tienes que escucharme. En ese momento, y por un instante, mi corazón dejó de latir. Necesitaba escuchar qué me quería decir. -Sé que esto te dolerá en el alma, pero fue grandísima la agonía de Aitor. Fueron más de dos minutos de desesperanza. Gritos dentro del coche, hasta que se produjo el fatal desenlace. Solo tengo que decirte, que no murmuró palabra en ningún momento, solo dijo: “por favor, dile que la quiero”.

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Si te soy sincera, después de oír esto, no me quedaban ganas de seguir viva, pero algo dentro de mí me daba las suficientes fuerzas como para seguir adelante. Tenía que hacerlo y lo hice. Corrí hacia el lugar que más paz me podía ofrecer en aquel momento. El parque del farolillo. Nuestro parque. Tengo que confesar, que después de aquel día, y cada luna llena, voy a ese maravilloso lugar, miro al cielo y siento que él, desde donde este, está conmigo. Que la misma luna, las mismas estrellas y el mismo farolillo que me están alumbrando, también están con él y que estoy segura de que él me sigue amando como el primer día, y solo me queda decir, que yo, mi amor, te quiero.

María Martínez del Real 3º ESO Fundación Díaz-Cordovés Segoviano Corral de Almaguer (Toledo) 83

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EDUCACIÓN SECUNDARIA POSTOBLIGATORIA

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PRIMERO Y SEGUNDO DE BACHILLERATO:

GANADOR

Símbolos Hundido en un infierno efervescente de malas sensaciones y peores pensamientos, nuestro protagonista se sumió en un largo llanto reclinado sobre su escritorio de madera. Pronto, sin embargo, hubo de alzar la cabeza ante el estrépito de la lluvia que, a través de la ventana abierta en el techo, apuñalaba gota a gota el suelo de la buhardilla. Tras cerrarla con esfuerzo y un golpe seco, permaneció allí, sobre el pequeño charco y bajo la suave claridad que penetraba el cristal, contemplando con pesar la melancólica belleza del cielo gris primaveral. Decidió que no convenía dormirse en ensoñaciones tan tristes. Sería mejor afrontar la tormenta interior con el mal tiempo real que azotaba allá afuera. Descendió, con la iracunda vivacidad en que a veces se convierte la desesperación más completa, las crujientes escaleras podridas y salió al cenizo resplandor vespertino que pesaba sobre la calle adoquinada. Anduvo caminos de sobra conocidos a través de la vieja ciudad, sin pensar siquiera si sus pasos lo dirigían en la dirección correcta. Automático como el movimiento de un sucio motor. Y de esta forma, sin cavilaciones, se mostró ante él aquel cutre mercadillo que tantos cachivaches había proporcionado a su estante de objetos olvidados y sin valor. Lo atravesó sin dirigir la menor ojeada a los puestos a uno y otro lado de la calle, sin mirar aquellos anteojos dorados que pendían de un fino hilillo negro, aquellas raídas túnicas de color granate antaño escarlata, aquellos cuadernos deformados por el agua, que ahora amenazaba con volver a atacarlos. Sin detenerse siquiera a observar a aquellos vendedores que, como él, se sentían cansados, cansados de V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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permanecer, día tras día, tras los blancos toldos que ahora se hundían bajo el peso de la lluvia. Por fin llegó ante su casi irracional destino, una pequeña librería de viejo en el fondo de un callejón, poco más allá de los mezquinos tenderetes. Un rincón de paz y regocijo espiritual, verdadero santuario para el alma anhelante de aromas y sensaciones vinculadas al papel desgastado y las letras emborronadas por el paso inexorable del tiempo. Permaneció, como siempre, largo rato sin ser consciente del transcurrir de las manecillas del reloj, rebuscando entre los volúmenes y desguazando con la mirada los títulos que lucían los lomos descoloridos. Creyó encontrar, por fin, un ejemplar que podía merecer la pena. Le resultó atractivo a la vista y, tras hojearlo, no le cupo la menor duda de que el contenido de aquellas páginas le interesaba profundamente. Lo adquirió sin atender siquiera al precio musitado quedamente por el librero. Se apresuró en su vuelta a casa. La lluvia había cesado. Ya en la buhardilla, evadidas todas sus dolorosas meditaciones ante la grandeza refulgente del hallazgo, comprobó que, en efecto, aquel libro contaba la historia, verídica y al detalle, de su propia vida. Leyendo apresuradamente algunas hojas fue capaz de desvelar a su propia memoria acontecimientos que ya no guardaba en el recuerdo. Ilusiones, rencores, frustraciones olvidadas tiempo atrás, que ahora cobraban vida de nuevo ante sus pupilas. Profundamente agitado, pasó las páginas hasta llegar a la descripción de aquel preciso instante. Y, tras leer que estaba leyendo, comprobó que no había nada más después de aquello. No había una sola letra impresa sobre el papel desde allí hasta el final del volumen. Comprendió que era dueño de su propio destino; nada había sido escrito. 87

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A pesar de todo, una inquietante angustia lo invadió, pues pudo percatarse de que aquellas páginas que contendrían su futuro, cuando éste se hubiera tornado pasado, eran del color más negro. Aquel azabache llenó sus ojos y los inundó de pesimismo ante la contemplación de tan oscuro porvenir. Las semanas que siguieron vivió únicamente por y para el libro. Llevaba a cabo todas sus acciones pensando en qué tal quedarían en forma de tinta sobre el papel. Como si su existencia fuera una novela, cada noche leía lo que había hecho aquel día y lo juzgaba desde un punto de vista estético. La semilla de la obsesión arraigaba en su cabeza. No tardó en descubrir que la coloración de aquellas páginas de su futuro variaba según las decisiones que tomaba. Cuando, apenas un mes después, se le presentó la oferta de un nuevo empleo, las páginas cambiaron radicalmente a un blanco profundo antinatural. Creyendo que esto era un buen signo, no dudó en seguir adelante. Los años transcurrieron con esa amargura que caracteriza a la dura escalada de la vejez por nuestras espaldas. Había hecho de su vida un arte monomaníaco, el arte demencial de mantener la blancura en las cada vez más escasas páginas de su futuro. Tristemente, lo había conseguido. Hacía mucho tiempo que no había vuelto el negro del cuervo, de la noche, de lo tenebroso, a aquellas finas láminas de papel agrietado. Pero, sin comprender el motivo, no era más feliz por ello. No entendía por qué cuanto más inmaculado se mostraba aquel siniestro talismán que dirigía su mente, más sumido en las sombras se sentía. Llegó a sus últimos momentos solo y perdido, náufrago de la vida y del mundo, sin nadie por quien verter una maldita lágrima de alegría o de pesar. Sin nadie que fuera a proferir un mísero lamento por él.

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Maldijo en su postrer instante aquella infausta tarde primaveral en que el libro se presentó para colmar su alma vacía con el sinsentido de su designio. Aunque nadie era más culpable que él. No fue culpable quien causó en aquel momento su dolor, ni tampoco el anciano librero que aceptó unas cuantas monedas a cambio de la perdición de un hombre. Nadie era más culpable que él, por su estúpida y malsana prepotencia, la misma vanidad extensible a todo el género humano. La imprudente tendencia a creer que el tiempo y el universo, la vida y la muerte, se guían por nuestro día y noche, nuestro negro y blanco. Era demasiado tarde para pensar.

Miguel Ángel Martínez Gallego 2º BACHILLERATO IES Bachiller Sabuco Albacete 89

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PRIMERO Y SEGUNDO DE BACHILLERATO:

GANADOR

L谩grimas

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Roberto García Peñuelas 2º BACHILLERATO Escuela de arte "José María Cruz Novillo" Cuenca

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PRIMERO Y SEGUNDO DE BACHILLERATO: FINALISTA

Nimiedades de un aliento Estamos rodeados de poesía, de belleza al fin y al cabo. Los colores que se funden ante nuestros ojos, los animales y sus majestuosos devenires, la brisa que recorta nuestra silueta, el olor de la mañana y el vespertino… todo está ahí, simplemente hay que detenerse, siempre curioso y sin prisas, a admirarlo. Una vez hecho esto, las palabras fluyen raudas como el agua cristalina de un torrente desbordando la mente. Marchita Una luz me deslumbra y mi alma ciega, al final sólo un rescoldo de una fría primavera. Las flores se marchitaron, no corría la sangre por sus venas y crujió mi corazón como un manto de hojas secas doradas tras su caída. Viene fría, impávida, la vileza, y torna en frondosas lágrimas ríos claros que se enturbian ríos quietos que se anegan. Impasible al tiempo el reloj parece quieto, V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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y la arena cae sumisa ante la impotencia del que ansía agarrar los momentos, con los garfios de su existencia.

Cicatrizar la soledad Indefenso ante el mundo circundante jugando con la soledad, somos dos… Suspiro, recuerdo, vuelvo a suspirar. Quien dijo que estaba solo se equivoca, la soledad viaja con él, nunca lo abandona. Fiel compañera del Sol y la Luna, del viento que silba en bosques prohibidos, como sopla en mis adentros vaciando de amargura y dolor. Cicatrizando la llaga el inexcusable paso del tiempo. Soledad que viajas sola por el camino del silencio sucumbiendo las auroras perdidas. Presenciar tu despedida rojo mar, azul sangriento que inundaste alma rota y rezumas mil recuerdos 97

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de vivencias devastadas. Marchas sin decir nada buscando triste el consuelo de unos ojos a la deriva, mientras mueren mis adentros. Sin escapatoria ¿Cuál es la razón de vivir en este mundo tan macabro? El sentir que a veces siento, el aliento que otras callo. ¿Y si muero por morir, lo hará mi arrepentimiento? ¿De qué ha servido estar ahí si lo que estaba entre mis manos se ha esfumado en un momento? El soplo de aquilón en la memoria, un sinfín de senderos tortuosos que conducen mas allá de lo lícito, sin retorno ni escapatoria sin coyuntura ni un resquicio que un mirar de aquellos ojos rebase mi cordura y el delirio se apodere de las entrañas de mi historia. Gracias Agradecer por lo vivido y lo enseñado, por todos los castigos impuestos no en vano, V Edición de los Premios de Escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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hacerme ver que lo que he visto es la vida. Y ahora solo el camino paso a paso continúo. Una tras otra arremetida me golpea. Me enseñasteis que caer el fracaso no conlleva. Es no saberse levantar, nacer cuantas veces quiera. Volver a andar. Y, ahora sí, esquivar las piedras con que antes tropecé. Y si mi destino es tropezar a lo largo del camino, otra vez nacería otra vez me pondría en pie.

Daniel Morcuende Parrilla 2º BACHILLERATO IES Montes de Toledo Gálvez (Toledo) 99

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COMUNIDADES LECTORAS Y BLOGS DE AULA El uso del blog en las áreas del currículo se presenta como una herramienta adecuada para el aprendizaje de los alumnos que les permite consolidar sus destrezas mediante la realización de un proyecto conjunto. Es indudable que una de las principales ventajas que representa la gestión de un blog es su carácter cooperativo que puede ser un revulsivo para la implicación del grupo-clase. Los alumnos responden ante el reto de ser ellos los contribuyentes y, por tanto, los editores del blog de su clase, aportando sus opiniones o sus crónicas de la actividad lectora desarrollada en su aula. Se trata de dinamizar mediante tareas los diferentes apartados elegidos y apostar por un modelo abierto y autónomo establecido mediante un marco normativo amplio. Los premios de animación a la lectura y la escritura incluyen una modalidad específica de creación de experiencias lectoras a través de blogs para comunidades de lectores. En concreto los criterios de valoración de los blogs de lectura que hemos aplicado han sido los siguientes: a) Grado de participación de todos los lectores en el desarrollo del blog presentado: hasta dos puntos b) Correspondencia de las estrategias de lectura con las tareas y los contenidos curriculares: hasta dos puntos c) Número de actividades realizadas para buscar información, para profundizar y reflexionar sobre la información obtenida y para expresar contenidos relacionados con ella: hasta dos puntos d) Variedad y extensión de los textos trabajados: hasta dos puntos e) Variedad de lenguajes utilizados y/o analizados: hasta dos puntos 101

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f) Herramientas tecnológicas aplicadas en el blog: hasta dos puntos g) Presentación formal y diseño del blog: hasta dos puntos El resultado se presenta ahora mediante una selección de los más votados. Las aulas de quinto y sexto nos ofrecen un conjunto abigarrado de nacionalidades y un mismo denominador común de chicos y chicas ilusionados con su trabajo. De los quince blogs inscritos en esta modalidad, seis han obtenido puntuación suficiente para estar en la final y formar parte de nuestra selección. Ha sido muy difícil la deliberación del Jurado que veía aportaciones positivas en cada uno de ellos y solo ha podido premiar a un grupo. Por ello, queremos recoger aquí una somera descripción de su trabajo y animar a los internautas a visitar sus páginas repletas de sugerencias para la lectura.

El premio ha sido para Los grumetes lectores, una comunidad lectora del CEIP “Nuestra Señora de La Muela” de Corral de Almaguer (Toledo), formada por dieciséis lectores de sexto curso de Primaria y coordinada por su profesora, María

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Sagrario Pámpanas Rojo. Ha sabido aunar la participación de todos sus miembros desde la contribución y el trabajo en equipo. Sus amenos contenidos, vinculados estrechamente a la práctica y a los contenidos curriculares del aula, incluyen investigaciones suscitadas por la lectura. Incorporan además contactos con autores y un buen nivel de Competencia Digital. Cabe destacar el protagonismo de los propios alumnos en la gestión de las entradas del blog.

Como primer finalista, el Jurado reconoció la calidad del Blog de Bibliocortesito que incluía un repertorio fantástico de iniciativas lectoras. Pertenece a las alumnas y los alumnos de 6º curso del CEIP “Hernán Cortés” de Talavera de la Reina (Toledo). Destaca su uso de las nuevas tecnologías y la soltura con la que los lectores, integrantes de un proyecto de sección europea, hablan y comparten sus experiencias lectoras en inglés. Esta comunidad lectora está formada por veintiséis miembros que han aportado una buena dosis de creatividad a sus entradas. Teresa del Río Polo es su coordinadora.

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En tercer lugar, destacamos el blog La hora de la tertulia de los veinticuatro alumnos de 5º de primaria, que ha presentado unas experiencias lectoras de una magnífica factura. Ha buscado en su realización la integración de toda su comunidad lectora y ha dado cabida en su blog a todo el trabajo que el centro CEIP “San Juan de Ávila” de Castellar de Santiago (Ciudad Real) desarrolla en torno a la lectura y la escritura. Felicitamos a los impulsores del proyecto, especialmente a Juan Miguel Atiénzar Escribano que ha coordinado el blog y las experiencias lectoras.

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El cuarto lugar de nuestra enumeración lo ocupa el blog de los alumnos del CEIP “Lazarillo de Tormes” Sextolazarillodetormestorrijos y contiene ingredientes chispeantes nacidos de la imaginación de sus integrantes. Se trata de una comunidad muy dinámica integrada por veinticuatro miembros que ha elaborado actividades no solo desenvueltas sino también altamente enriquecedoras. En especial los avatares de sus contribuyentes son una muestra clara de la imaginación desplegada por los chicos y chicas de Torrijos que han respondido con ilusión al reto de mostrarnos sus experiencias lectoras. Presenta además contenidos organizados por los propios contribuyentes por medio de entornos colaborativos, en concreto un wikidiccionario y una enorme variedad de textos trabajados. Su coordinador es Francisco Sánchez-Escalonilla Martín-Caro.

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En quinto lugar reflejamos el blog del CEIP “Miguel de Cervantes” de El Toboso (Toledo) Osvamosacontaruncuento, realizado por los catorce alumnos de Quinto de Primaria que, coordinados por María Jesús Parra Romero, han desarrollado un trabajo excelente en torno a la recopilación de narraciones y leyendas de transmisión oral. Incorpora además archivos sonoros grabados por los alumnos y un nutrido grupo de experiencias de animación a la lectura y de trabajo concienzudo con los distintos tipos de textos que sin duda pueden considerarse un ejemplo de buenas prácticas.

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Y en sexto lugar traemos a este Cuadro de Honor el trabajo llevado a cabo por el CEIP “El Oasis” de Los Llanos del Caudillo (Ciudad Real). El blog Taller de escritura, coordinado por José María Aranda Carmona, pone de manifiesto que estas nuevas tecnologías estimulan en los alumnos sus capacidades creadoras y les impulsan a la consecución de proyectos colaborativos como la narración que nos presentan. En las sucesivas entradas han sabido captar el interés de los internautas que dan color con sus comentarios a las aportaciones de los autores. Estos han preferido aparecer bajo un mismo epígrafe y conjugar así su visión múltiple con la coherencia lógica que tiene su texto. Desde aquí damos la enhorabuena a los premiados y a los finalistas y felicitamos a todos los participantes por la ilusión que han puesto en este proyecto. Esperemos que sea este un primer estadio de un desarrollo pleno de las capacidades de los alumnos castellano-manchegos. Ellos son nuestro mejor activo y estos frutos los avalan. Toledo, 2 de junio de 2011 Viceconsejería de Educación y Cultura Consejería de Educación, Ciencia y Cultura 107

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“Impresión de Verano” de Carmen J Ruiz de Osma Díaz, 2ºESO

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Premios de escritura de Castilla-La Mancha. 2011

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