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LA BITÁCORA

DE UNA DE CUBRIR UN

PARTIDO DE FÚTBOL

Por Gabriela Muñoz


CONTENIDO 4

La Cr贸nica Los reyes de la previa

En blanco y negro

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Alberto Astudillo Jacinto Bonilla Pepe Villamarin

Reflexiones

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Gabriela Mu帽oz


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// Los reyes de la previa

No importa que los astros Felipe Caicedo, Antonio Valencia, Jefferson Montero miren al infinito, con los audífonos de sus teléfonos, quizás escuchando música, colocados sobre sus morenas orejas. No importa que ni se inmuten ante la hinchada eufórica que les arenga con un “Vamos, Ecuador”. Los hinchas están ahí para aplaudirlos, para decirles que son los mejores del mundo y para insultar a la selección uruguaya que inmediatamente arriba al estadio de fachada desgastada en un lujoso bus de la cooperativa Turismo Oriental. Mientras espera, la gente

Los reyes de la previa

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abellos tiesos y cubiertos de tinta amarilla, azul y roja. Manos ansiosas acariciando cuyes y pequeños conejos envueltos en listones con los colores de la bandera ecuatoriana. “Ellos son los de la suerte”, dicen quienes los tienen entre sus dedos sudorosos. Junto a ellos, sus mujeres. Madres, novias, esposas, hijas, enamoradas. Usan jeans y la

camiseta que en el segundo viernes de octubre, el día del partido Ecuador-Uruguay, se vendió a 10 dólares las de tela simple y 25 las aniñadas con tela “dri fit”. En las afueras del estadio Olímpico se congregan los hinchas que cantan, aplauden, gritan y mueven los brazos cuando arriba el imponente bus que traslada a la Selección Ecuatoriana.

quiere aparecer en televisión, que le entrevistados los periodistas de las radios, tomarse fotos con quienes consideran que son “los mejores comentaristas del país”. Un hombre trigueño, de 35 años, con gel en el cabello y que exhibe el micrófono con el logo de la televisora Canela (que forma parte del grupo empresarial con una radio del mismo nombre y que es un hit entre los taxistas), entrevista a los personajes con los rostros pintados. Se llama Xavier Bustillos. Tecnólogo en Comunicación Social. Siete años como periodista. “Tengo que hacer la previa. Es lo que dijeron los

jefes. Yo quisiera hacer notas diferentes sobre fútbol, pero el jefe no quiere. Dice que eso no vende”. ¿Cómo se llama el jefe? “No. Es mejor que quede ahí”. Y se va. Sonríe y sigue entrevistando a los hinchas de vestimentas multicolores. Dos horas antes del partido Ecuador-Uruguay. Euforia. Batucada. Tambores. Ladrones que roban los celulares y las billeteras. Un hombre raquítico y con el torso desnudo pintado de amarillo está arrodillado y besa una bandera. Reza. Mira al cielo. Junta las manos.

Dos horas antes del partido Ecuador-Uruguay. Euforia. Batucada. Tambores. Ladrones que roban los celulares y las billeteras.


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// Los reyes de la previa

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onzalo Calvache, productor del programa La Televisión, uno de los más antiguos del país, le pide al hombre que le ponga “más sentimiento porque ahora clasificamos al Mundial”. Gonzalo es de mediana estatura y dice que en el programa la línea editorial es conocer las historias de la gente común. “Es lo que nos gusta hacer y creo que este tipo de coberturas es correcta. El fútbol es pasión, emoción y los reportajes deben trasladar al hincha que no pudo venir a Quito a mirar el partido”. Su voz está ronca. Su trabajo consiste en buscar hinchas con actitudes, gestos, looks diferentes. Ese momento tiene decenas de interesados. Se acercan para que los filme. Otros quieren una fotografía con Andrés Gushmer, el periodista que publicó hace poco por Facebook un testimonio sobre cómo él conoció al fallecido futbolista Cristian ‘El Chucho’ Benitez. Tiene los dientes blancos, las cejas cargadas y muestra el micrófono con el logo del canal argentino Fox Sports. Patricio

Tene se toma una foto con él y exclama “¡Es el mejor!”. El periodista sonríe con rostro mediático y sigue tomándose fotos. ¿Disculpe, podemos conversar con usted para reflexionar sobre el trabajo que realiza en las coberturas de fútbol? Esboza una mueca. Se acerca. “Este rato no puedo hablar de eso”. Y sigue con las fotos.

15 minutos. Finaliza con un arenga: “Que viva Ecuador”. Los reporteros toman agua de botella. “Sí nos hace falta reflexionar sobre el trabajo que estamos haciendo. Creo que debemos tener una línea propia para hacer las coberturas. Copiamos mucho a Fox Sports. Es un gran canal pero nos falta confiar en nosotros”, explica Carlos Luis.

Cerca del ingreso principal, los periodistas manabitas Carlos Luis Vázquez y Ronald Vera, de 22 y 25 años, hacen una microonda para el canal Oromar. Unas 80 personas están alrededor de ellos gritando “Ecuador, Ecuador, Ecuador”. Carlos Luis indica: “Así es señores, esta es la algarabía que se vive en el estadio Olímpico de la ciudad de Quito a contados minutos del partido que definirá la clasificación de Ecuador a su tercer mundial”.

Algunas personas deciden ingresar al estadio porque empieza a caer una garúa. Carla Barahona, de 24 años, periodista de RTU, hace la última entrevista a un hombre de tez arrugada. Tiene los dientes de porcelana, el cabello negro, cepillado y largo. Después de cada entrevista sonríe y camina con su cuerpo de 1.80 metros contoneándose frente a las cámaras y admiradores.

Habla Ronald: “Los muchachos de la Selección ya han entrado al estadio. Todo está listo para este cotejo vital para el país que llega a ustedes a través de la señal potente de Oromarrrrr”. Y siguen los gritos: ¡Ecuador, Ecuador, Ecuador! La microonda dura

Otros quieren una fotografía con Andrés Gushmer, el periodista que publicó hace poco por Facebook

“No tengo la más mínima idea de fútbol. Pero me dijeron que vaya y consiga cosas locas. Le pedí a un señor que narrara el partido y me dijo que Jefferson Pérez metía el gol. Hay gente que como yo, no sabe nada de fútbol. No pienso dedicarse a esto. Estoy viendo cómo ampliar mis horizontes”. Pocos quedan afuera del estadio. Los que no ingresaron no tuvieron para

pagar la entrada o porque debieron salir para denunciar la pérdida de sus teléfonos. En las oficinas de Movistar del Quicentro Shopping, cerca del Olímpico, una recepcionista escribe los nombres de las decenas de afectados, aún sorprendidos porque no saben cómo ni en qué momento les robaron el celular. “Después de cada partido, hay como 50 personas

que perdieron teléfono”.

el

De vuelta al estadio, el jolgorio va creciendo dentro del Olímpico. Apenas quedan 10 minutos para que empiece el encuentro. Ahí están los hinchas de cabellos tiesos, los cuyes, los conejos, los periodistas de sonrisa de modelo, los que viajaron de Manabí para transmitir el partido. Están los reyes de la previa.


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EN BLANCO Y NEGRO

// Los reyes de la previa

Carlos Luis Vázquez y Ronald Vera, de 22 y 25 años, hacen una microonda para el canal

EN BLANCO Y

Oromar.

NEGRO Ahí están los hinchas de cabellos tiesos, los cuyes, los conejos, los periodistas de sonrisa de modelo.

El periodista deportivo del canal Teleamazonas, Alberto Astudillo, explica cómo la transmisión de un partido depende del financiamiento y los retos del oficio.

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La publicidad pone la agenda informativa en un partido clave

L

a cobertura de los partidos de fúbtol de la Selección tienen este formato: la previa, el partido y los análisis luego del cotejo. Es lo mismo desde hace una década. ¿Usted considera que este formato es correcto o es necesario buscar otras miradas, otros enfoques informativos? Básicamente es lo que se ha venido haciendo. Pero lo que sí te puedes dar cuenta es que cada vez la previa dura menos. Esto se debe porque en el análisis que se hace luego del partido o después del campeonato, es que el raiting baja antes del cotejo. La gente te empieza a ver cuando el árbitro da el pitazo inicial. Cuando se acaba, el televidente se va. Este comportamiento se da en un campeonato nacional. Pero en Eliminatorias de Mundial, hay que alargar la previa por el tema publicitario. Años atrás, Teleamazonas tenía una previa de 25 minutos. Básicamente era el tiem-

po necesario para poner las alineaciones, dar una información sobre el partido, una nota con información del partido, un corte comercial de hasta cinco minutos, las alineaciones de cada equipo y seguramente el punto de vista del periodista que está en la cancha. Eso es lo conveniente en la previa. Ahora que esté bien, que esté mal… tiene que ver mucho con lo que maneja el canal y con lo que aspira el canal. ¿Por qué? Tiene que ver con lo económico. Como te dije, a las televisoras les interesa los partidos en los cuales juega la Selección. En ese caso hay que ponerle la calentura necesaria al aficionado que no está en el estadio. Buscamos que sienta lo que está sientiendo el hincha en el estadio, el ambiente en las gradas. Además transmitimos unas cinco o seis notas de los jugadores del equipo y del equipo rival. Entonces ahí sí

necesitas ese tiempo y seguramente te da el rédito necesario tanto en público televidente como en auspicios. Sin embargo yo si considero que el formato que tenemos acá, lamentablemente es un formato copiado.

El periodismo deportivo se ha ‘foxbolizado’… Sí. Estamos argentinizados y si Argentina hace un espacio antes del inicio del partido y se llama Previa, en Ecuador en todos los programas deportivos tendremos un espacio que se llamará Previa. Si en Argentina hay un periodista irreverente que se llama Walter Queijeiro, aquí también habrá uno vestido igual, peinado igual o despeinado igual, como salen normalmente los argentinos. Entonces nuestra televisión sufre de eso. Cuando nosotros teníamos el programa Más Fútbol tuve muchos inconvenientes, porque a mí no me gusta los excesivos planos cerrados que es una costum-

bre de la televisión argentina. A los productores de ese país les interesa hacer programas para vender jugadores a nivel mundial, para vender sus técnicos a nivel mundial. Entonces, transmiten tomas en las cuales se ve al técnico gritando, enojado, fumando, comiendo chicle, sentado, parado, lo que sea. Insisito. Estoy en contra de eso. Considero que el que quiere ver una transmisión de fútbol, precisamente quiere ver una transmisión de fútbol. Habrá momentos en los que se pueda hacer un plano cerrado cuando el juego está detenido o cuando el jugador está en el piso. Considero que no hemos hecho nada propio. Aplicamos lo que, para bien o para mal, Argentina hace. ¿Y esto se aplica también en Teleamazonas? Antes de responderte eso, te explico cómo funciona la cobertura en un partido. Usamos

cinco cámaras. La cámara uno es la principal, es la que toma todo el partido, es una toma abierta. La cámara dos es la que llega al otro extremo de la cancha, hasta el horizonte, para que no se vean los jugadores muy pequeños. La tres y la cuatro son las laterales. Básicamente con estas cámaras puedes ver el outsider, la posición adelantada. Eso es fundamental. Si tú no presentas en tu transmisión si fue o no posición adelantada, es una transmisión inconclusa, una película mal contada. Es un mal argumento. Porque si el presentador te dice en ese momento “no tenemos la capacidad de mostrar si el gol es legítimo”, el hincha queda desilusionado y por supuesto tu transmisión queda de 0 para abajo. Esas son cuatro cámaras. La cinco es la que se usa para una toma abierta del estadio. Así lo usábamos, hasta que llegó un gurú del fútbol ecuatoriano. Es una copia “made in Fox Argentina”, y pidió hasta quince cámaras. Quince

cámaras tiene un mundial de fútbol. Eso implica un gasto innecesario, de equipos, de personas. Luego de un debate, volvimos a utilizar nuestro esquema de transmisión pero con ciertos cambios recomendados por el “gurú argentino”. Usted mencionó el tema publicitario y económico en un partido. ¿Cuánto gana un canal en un cotejo de Eliminatorias o en una final de Campeonato Nacional?

Cuando nosotros teníamos los derechos del Campeonato Nacional, nosotros vendíamos un paquete al año. No sé el dato exacto pero voy a dar un aproximado. Un paquete al año de Liga Deportiva Universitaria era de casi 250 mil dólares por auspiciante, que es muy bueno. Pero el Espoli, que también era equipo de Teleamazonas, pagaba un paquete al año de 6 mil dólares.


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Esa era la diferencia. Mavesa, la empresa que oferta camiones, pagaba, creo yo, 500 mil dólares al año para que la imagen de un camión apareciera en la cancha antes de un partido. En los partidos importantes, hay empresas como Coca Cola, por ejemplo, que le dice al canal que paga una buena publicidad para que se haga el perfil del mejor jugador con el logo de la empresa. El canal le dice: esto te cuesta 500 000 dólares y Coca Coca acepta. Después, Pepsi quiere que en las alineaciones aparezca el logo y paga otra cantidad importante. De esta forma, las empresas ponen el dinero y el contenido de la previa. ¿El dinero prima en las coberturas de partidos claves? Claro, la publicidad pone la agenda informativa. Un periodista quizá quiera cambiar el formato de la previa, pero las empresas te dicen a qué debes remitirte. ¿Bajo esta lógica, los comentaristas que aparecen en las previas, cobran? No

siempre.

Algunos

te

aceptan la invitación; pero otros te dicen no porque hablarán en otro canal. Hay comentaristas que reciben cinco, diez mil dólares por participar en los programas que analizan partidos importantes. Con lo que usted me dice, a un lado queda la teoría de que es importante refrescar voces para tener nuevos ángulos informativos... Si. El fútbol era uno de los principales sustento de Teleamazonas. El canal quedó muy golpeado porque ya no tenemos los derechos. Además hay deudas por pagar. La empresa tuvo que apostar a otro tipo de programas, a otros enlatados para tratar de solventar el gasto. Hasta el momento no se ha podido. Usted como periodista deportivo, como Alberto Astudillo, como profesional ¿Qué piensa acerca de este manejo del periodismo deportivo? Aquí el periodismo deportivo es minimizado y falta capacitación. Tenemos que reflexionar que el fútbol en el Ecuador va más allá de un partido de fútbol. No hemos analizado a profundidad, por ejemplo, la violencia en los estadios.

Cada vez menos gente va a los partidos por miedo. Cuando aumenta la violencia, empiezan a vaciarse los estadios. Además, en Teleamazonas no hemos avanzado tecnológicamente, pero a esa tecnología hay que aportarle talento. Por ejemplo, para transmitir los Juegos Olímpicos tuve que leer, hablar con entrenadores. Me preparé para que el televidente experto en una disciplina no me diga “Oye Astudillo, infórmate bien”. La capacitación es vital. Y eso seguramente las gerencias de comunicación no entienden o no quieren entender. Seguimos saliendo con microondas con bulla, con microondas sin un plano básico, sin tomas estéticas. Eso se debe a que mucha gente que ahora trabaja como camarógrafos entraron al canal como personal de limpieza o de seguridad. De hecho yo tengo dos camarógrafos que empezaron como guardias del canal. He pedido que a ellos les den clases sobre manejo de cámaras. Y esto no pasa solo en Teleamazonas. Pasa en todos los medios de comunicación. ¿Los reporteros deportivos leen sobre periodismo?

Muy pocos. Como decía antes, copiamos los formatos de Argentina. Sin embargo, no emulamos la preparación de los comentaristas deportivos. Ellos usan analogías, comparan, dan información de contexto con su estilo personal. Acá espero que poco a poco esta situación cambie. Por mi lado, hago mi mejor esfuerzo y motivo al resto de los compañeros que no se dejen vencer por la mediocridad.

Aquí el periodismo deportivo es minimizado y falta capacitación. Tenemos que reflexionar que el fútbol en el Ecuador va más allá de un partido de fútbol. No hemos analizado a profundidad, por ejemplo, la violencia en los estadios. Cada vez menos gente va a los partidos por miedo.

Alberto Astudillo


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Los ‘periohinchas’ y otros males del periodismo deportivo ecuatoriano

JACINTO BONILLA,

EXEDITOR DE DEPORTES EN EL COMERCIO Y ANALISTA DE RADIO LA RED

Él es uno de los periodistas más conocidos, queridos y respetados en las salas de redacción de los periódicos. Ha viajado por casi todo el mundo cubriendo fútbol. “Don Boni”, como lo conocen, ha capacitado a decenas de camadas de jóvenes reporteros.

¿A qué se debe la percepción del público, en especial del que escucha, lee y mira la narración de un partido, de que no existe ningún avance en el tratamiento de los temas, de que no hay renovación de lenguajes, de formatos, de maneras de llegar al público sin sorprenderle ni darle valor agregado ni contexto? -La mayoría de periodistas deportivos carece de una preparación adecuada para tratar el tema deportivo en especial del fútbol. Si a eso se suma el desconocimiento de las fases de preparación, entrenamiento, competencia, fisiología, preparación física, estrategia táctica, su lenguaje será sustentado en generalidades, sin mayor aporte de conocimientos. Esa mayoría cree que el fútbol es fácil, que solo se lo debe describir sin aportar valores agregados que brinda la investigación. Si a eso se añade que no lee y tiene a la mano las grandes

cadenas internacionales, el panorama es más que preocupante. Sin embargo, existe una minoría que sí trabaja profesionalmente, que prepara una transmisión con producciones especiales, voces de los protagonistas, espacios de estadísticas, es decir alistan el escenario para sus audiencias. Hacen de la transmisión una vitrina de esfuerzo profesional, con variedad de voces, perspectivas. En ese sentido hay que señalar a Radio La Red que, en medio de esta mediocridad, presenta un esfuerzo periodístico de los reporteros en mini producciones antes de los partidos y en los cotejos de eliminatorias pone en escena situaciones como historial de los jueces, historial del estadio, historias humanas con el canchero, es decir aristas que permiten conocer de cerca qué hay detrás de un partido de futbol. Otro aporte son los paneles antes de los partidos con especialistas que visualizan lo que

puede venir. - ¿Usted, que ha sido periodista y editor desde los años 80, cree que seguimos haciendo el mismo periodismo deportivo de siempre, con la misma manera de hablarle al público desde aquellos años, el mismo triunfalismo o victimismo que nos ha caracterizado cuando cubrimos en especial partidos de la selección? -La falta de profesionalismo hace que el periodista tenga una visión simplista de ganar o perder. Entonces si se gana el equipo triunfador es un conjunto perfecto y si pierde es lo último de lo último. Por qué no se investiga cómo planificó el técnico, por qué se hicieron las modificaciones, cómo planteó el rival. Lamentablemente en Ecuador se cubre con mucho localismo. Si gana el equipo local no se analizan las razones de ese triunfo. Simplemente todo estuvo bien. En el caso contrario si gana el visitante


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o el equipo no preferido por el comentarista, el equipo perdió porque sus jugadores son pésimos, el técnico se equivocó. Jamás se valora el mérito del contrario. Y esto obedece a que el periodista no se prepara, no lee, no investiga. En el caso de la Selección, hasta el partido con Uruguay eran contados los periodistas que sabían cómo jugaba Ecuador. Cuál era la idea básica de Rueda. Con estos antecedentes los partidos son calificados de buenos, malos desastrosos o excelentes. En suma, se utilizan generalidades absolutas. Escasos son los ejemplos donde el narrador aporta. Y es porque no se forman equipos profesionales en los que se repartan funciones para llegar con un libreto de datos, curiosidades, anécdotas. Solo con conocer qué trabajo se hace con la cancha ya se tienen datos precisos: qué pasa si se corta a ras el césped y se lo riega minutos antes. La bola rueda más rápido, más lento, en qué le favorece al equipo local. En pequeñas pastillas, durante la trasmisión, el relator o los comentaristas pueden difundir estos datos que, como se ve, no son temas imposibles de conseguir. Entonces falta una planificación antes de una transmisión, qué vamos a hacer,

17 dónde, cómo. No hay materiales y ni producciones pregrabadas. Con excepción de La Red, todos hablan de lo mismo y no hay cosas interesantes que escuchar.

-¿Deberían existir en el Ecuador facultades de periodismo donde se ponga énfasis en el periodismo deportivo, en especial para mejorar la narración futbolística?

-Además de no progresar como periodismo, el ecuatoriano no solo que no se reinventa sino que copia. A eso Fernando Carrión le llama la foxbolización o argentinización de la narrativa futbolística. ¿Qué opina usted?

-Definitivamente. Si el periodista no se encuentra preparado es fácil colegir que el producto que trasmita a las audiencias será pobrísimo. Se debería seguir el modelo brasileño o argentino. En Brasil son seis semestres de periodismo general, y luego en seis se enseña la especialización, con deportes básicos, historia del deporte, reglamentación, fisiología, sicología deportiva, táctica, técnica, programación y medicina deportivas. Es decir el futuro periodista egresa como un técnico en pequeño. Tiene herramientas y conocimientos que le hacen entender mejor los procesos futbolísticos. Luego cerca de egresar una vez que ha escogido la rama profesional (prensa, radio o TV) viaja dos meses a sitios remotos para probar sus conocimientos ante audiencias complicadas que no están al tanto del tema deportivo. En Argentina es mucho más especializado, conforme se aprende el periodismo general se estudia relato, cobertura, comentario, se van a canchas a trabajar con los entrenadores, etc.

Puede sonar exagerada la opinión de Carrión. Lo que sucede que al no ser un buen profesional el periodista se vuelve facilista y lo más fácil es copiar. Entonces se añade un elemento. Aparte que no se crea, se copia. Y suena chocante decirlo, pero la mayoría de los nuevos periodistas creen que utilizando términos argentinos “suena mejor su relato”. Todo lo contrario, la audiencia se despista o se queda con interrogantes al escuchar términos fuera de nuestra cotidianidad. Y en verdad la influencia de la cadena Fox en los periodistas jóvenes es evidente. Tan evidente que incluso las producciones se asemejan a lo que hace la TV internacional sin tomar en cuenta que la programación es para TV y no para radio.

Eso no hay acá, entonces

resulta poco generoso culpar a los periodistas de todos los males cuando no hay entidades dónde estudiar. ¿Qué dicen las universidades? Que no es negocio, que no hay estudiantes para cursar periodismo deportivo. Falso. En recientes encuentros de periodismo deportivo en la FACSO de la Universidad Central se han presentado 200 y 300 estudiantes de diversas universidades para escuchar a entrenadores y periodistas con trayectoria.

¿Las grandes debilidades del periodismo deportivo ecuatoriano son las mismas del periodismo ecuatoriano en general? Si su respuesta es sí, ¿cuáles son las cinco falencias más graves y cómo propone usted solucionarlas? Son las mismas. Porque el periodista en Ecuador no se encuentra bien preparado. Mucha teoría poca práctica. Maestros que no cumplen con normativas de actualización y su aporte es modesto. Las falencias: 1.- Carencia de conocimientos básicos del lenguaje: sin esta herramienta es imposible hacer un buen periodismo 2.- Ausencia de criterio para informar: como no se tiene

hábitos de investigación y contrastación los argumentos en las crónica son generales o sin mayor fuerza de argumentos. 3.- Ausencia total de planificación de coberturas: los periodistas llegan al escenario de la noticia a improvisar a ver qué pasa 4.- Periohinchas: se cree que identificarse con un equipo concede patente de aumento de audiencias. No se evalua al rival, solo se mide al equipo predilecto. Entonces hay la odiosa descriminacion de equipos chicos y grandes 5.- Ignorancia de procesos futbolísticos: bases de preparación física, fisiología, nociones de medicina deportiva, estrategia táctica, como anular determinados sistemas, como se preparan los equipos y que buscan Soluciones: prepararse mejor y si no la U no le prepara, leer, consultar, escuchar, asistir a encuentros, simposios, es decir convertirse en un autodidacta. No queda otra sino la competencia terminará liquidando al periodista. Hay que ser día a día mejores profesionales.


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La pereza mental del periodismo deportivo

D

Es difícil encontrar un punto neu-

ecando de la Facultad de

No he visto a Fernando Carrión,

tral. Conozco de que en ciertos

la Universidad Central.

Nelson Reascos y otros académi-

medios hay lineamientos editoria-

cos en los medios. Ellos tienen es-

les que buscan posicionar la mar-

tudios interesantes. Pero en el caso

ca a la selección como “mi país”

Lamentablemente existe pereza

de Nelson, por ejemplo, nadie le

para ganar raiting y publicidad. A

mental en algunos periodistas de-

hace caso porque no es un perso-

un lado queda el profesionalismo

portivos quienes, faltos de creativ-

naje mediático.

porque existe una conversión de

de

Comunicación

Tiene el blog Ojo a la hoja.

esa noticia en una mercancía. Y

idad, reproducen reiteradamente se deban a

para lograr una mercancía atrac-

cómo los periodistas conciben las

tiva hay que involucrarse emotiva-

Acuden a las mismas fuentes. An-

audiencias. Se considera que el

mente, caso contrario, se tendrá

tes de un partido de fútbol, los peri-

fútbol le gusta a las masas y por

un producto frío, distante, poco

odistas entrevistan a los técnicos, ex

lo tanto esa masa no es exigente

vendedor.

técnicos, futbolistas, ex futbolistas,

porque la mayoría pertenecen a

dirigentes, ex dirigentes e hincha-

la clase media y medio baja. “Los

Luego de la cobertura de un par-

da. No hay más voces.

oyentes, lectores, televidentes… di-

tido hace falta pedagogía. No hay

gieren fácilmente lo que decimos y

que reflexionar sobre el partido sino

además nos consideran unas estrel-

qué significa el partido. Por ejemp-

las”, pensarán algunos periodistas.

lo, este rato está en juego millones

esquemas y cánones deportivos.

Pepe Villamarin

EL CATEDRÁTICO

DICE...

Pero una cobertura deportiva va mas allá. Es necesario que se

de dólares por la clasificación al

cuente al país lo que significa un

Mundial.

partido de fútbol, lo que significa

Y por lo tanto no son críticos. Ten-

una tercera clasificación del fútbol

er esta concepción es una falta

desde el punto de vista sociólogi-

de respeto. Por eso a la cobertura

¿Quiénes son los beneficiarios?,

co.

de la previa, por ejemplo, se en-

¿Las empresas turísticas, los vende-

vía al pasante, a la chica guapa,

dores informales?. ¿ Las empresas

al periodista que está empezando

que producen camisetas ( se prevé

porque ‘fútbol no más es’.

vender un millón de camisetas an-

A más de la desgastada agenda

Lamentablemente existe pereza mental en algunos periodistas deportivos quienes, faltos de creatividad, reproducen reiteradamente esquemas y cánones deportivos.

Quizá estas taras

de fuentes, el mal del periodismo

tes y después del Mundial) cuánto

deportivo es la ´todología. Los comentarios comentan todo, saben

Esta actitud desvaloriza el oficio.

edrático e investigador de medios

de todo, opinan de todo. Hay que acudir a fuentes especializadas

Otra arista para analizar en la

para que emitan aportes útiles a la

cobertura de fútbol es la militancia.

opinión pública.

ganarán? Como ciudadano, catquisiera que los medios me den esa respuesta.


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REFLEXIONES

Por Gabriela Muñoz

E

n Periodismo 21 , el español Juan Varela recuerda que “El fútbol es sagrado”, según decía el ya fallecido dibujante y narrador Roberto Fontanarrosa, uno de los más locos aficionados al deporte de la pelota, viñetero y autor de culto en Argentina. “Si hubiera que ponerle la música de fondo a mi vida, sería la transmisión de los partidos de fútbol”, decía Fontanarrosa. ¿Y cuántos más se apuntarían? Pero el fútbol tiene, como la vida, sus lados oscuros. Y sus críticos severos. Hace tres años, una columna de Nila Velásquez en el diario El Universo, de Guayaquil, reflexionaba sobre estos aspectos: “El periodista hincha no informa, sentencia. No analiza, insulta. No comenta, azuza. No razona, solo siente. No critica, odia”. Este twitt es una de las saetillas que el periodista cuencano Juan Francisco Beltrán lanza a diario en su cuenta de Twitter; esta vez contra el periodismo deportivo (¿periodismo?) a propósito del cierre de campeonato con la desafortunada actuación del equipo local. El Expreso Austral (Deportivo Cuenca) concluyó el año con una diáspora que le dejó solamente con el arquero en la plana de titulares. Ello desnudó, una vez más, a muchos hinchas con micrófono que se hacen llamar periodistas y que confunden sentencia con información; insulto con análisis; azuzo con comentario; sentimiento con razón, y odio con crítica. No quiero generalizar, conozco a muchos reporteros serios y rigurosos del periodismo deportivo ecuatoriano, pero lamentablemente son minoría…”. El debate parece inacabable, y es bueno que así lo sea. Porque el fútbol es el deporte más popular en el Ecuador y, por tanto, demanda alta calidad en el peri-

odismo que informa sobre ese fenómeno no solamente deportivo sino social. En la revista de la Universidad Laica de Manabí, Alberto Caballero Miranda plantea preguntas que muchos no nos atrevemos a hacer en voz alta, como por ejemplo: ¿está preparado el periodismo deportivo para saltar a la radio digital y captar más audiencias con un mejor nivel? ¿Recrean los periodistas deportivos las palabras, son honestos y están bien remunerados? ¿Cuáles son los más respetados y por qué? ¿Está más desarrollado el periodismo deportivo en las radios de Quito o de Guayaquil? En su ensayo “El periodismo deportivo al descubierto”, Caballero Miranda pone sobre la mesa de la deliberación social los problemas del periodismo futbolístico. “Aunque para algunos es una perversión del periodismo, donde se viola de manera permanente la objetividad y la independencia cuando los comentaristas y narradores se declaran hinchas de un club o denigran de los rivales; otros los consideran detractores del lenguaje y sobre quienes recae gran parte de la responsabilidad como generadores de la violencia en los estadios. Para la mayoría el periodismo deportivo es una de las canteras que revitaliza el lenguaje, considerado por el escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano uno de los fenómenos socioculturales más relevantes de la época contemporánea”. Caballero Miranda se introduce en las cifras y entrega datos sustanciales: “La gran paradoja del periodismo deportivo latinoamericano está en el tiempo que la radio dedica al futbol. Exceptuando República Dominicana, Cuba, Puerto Rico, Venezuela y Nicaragua, donde el béisbol es el deporte rey, en los restantes 15 países de la región el fútbol es el deporte más popular y el de mayor penetración en el continente. Es paradójico, porque desde el Rio Grande

hasta la Patagonia, todos los países logran magros resultados olímpicos pero el grueso de los patrocinios, derechos e ingresos de taquilla proceden y se destinan al fútbol profesional. De los 141 mil millones de dólares anuales que mueve el deporte en el mundo, Latinoamérica participa con 3.900 millones anuales, pero solo el 7% de la población deportiva, es decir, las personas que practican el deporte habitualmente, lo hacen de forma profesional y solamente genera entre 3 y 9 empleos por cada mil habitantes. Ecuador es uno más de los países que ha calcado este modelo. Fuentes periodísticas calculan que de los cerca de $ 130 millones que mueve el deporte ecuatoriano, $80 corresponden al fútbol, incluidos los derechos de transmisión, taquilla, auspicios y transferencias de jugadores, que suelen ser los indicadores directos, pues el balón mueve alrededor de los estadios dos y tres veces la taquilla gracias a la venta de productos, transportes y tráfico en establecimientos comerciales, generando empleo indirecto”. Y, para volver con Galeano, es su reflexión la que nos hace valorar y dimensionar la importancia que tiene el fútbol para la sociedad, al menos en nuestros países y, por tanto, la relevancia que tiene el periodismo del fútbol a la hora de informar, transmitir, narrar, comentar y orientar a la hinchada y al público. “La tecnocracia del deporte profesional” -escribe Galeano- “ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía. Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura

de la libertad”. Escribiendo este libro –dice la editorial- el autor ha querido hacer con las manos lo que nunca pudo hacer con las piernas. Cuando era niño, Galeano quería ser jugador de fútbol, pero sólo jugaba bien, y hasta muy bien, mientras dormía”. La responsabilidad de quienes manejan el periodismo futbolístico, es por tanto, inmensa. En especial en un entorno en el que se produce una paradoja. Mucha gente cree que el periodismo futbolístico es redundante, repetitivo, previsible, subjetivo. Y, sin embargo, los espacios periodísticos dedicados al tema son los más vistos, los más escuchados, los más leídos, los más seguidos, los más populares. En ese contexto, Juan Varela se pregunta “¿cómo puede ser, entonces, que el periodismo deportivo fracase?”. Vivimos, en ese caso, una dicotomía que Varela la resuelve con mucha claridad: “¿Fracaso? Los diarios deportivos son los más vendidos. Las secciones de deportes son las más leídas hasta en los más carrasposos de los periódicos. La radio casi no existiría sin deporte. Arrasa el fútbol en la tele y las retransmisiones deportivas son una apuesta segura para los programadores”. ¿Cuán real es el problema de un periodismo de mala calidad frente a unas masas lectoras que necesitan de ese periodismo y que soportan, incluso, esa mala calidad? “Muchos aficionados –reflexiona Varela- y entre ellos los más exigentes, se quejan de su endeblez, de su baja calidad, de la existencia de pocas firmas y voces con las que valga la pena detenerse. Hay muchos periodistas deportivos muy conocidos, pero pocos son valorados por su calidad y se alude más a sus filias y fobias, a su simpatía o a cuándo le parti-


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REFLEXIONES

Por Gabriela Muñoz mos las piernas, por el dinero que ganan o lo muy de mano que tienen a un presidente de un equipo o de una federación. En pocos temas se emplean tantas páginas y minutos. En pocos temas los directores y editores dejan tanta mano ancha y, sin embargo, la queja sobre la falta de originalidad, los tópicos, las fórmulas manidas, la verborrea... Tienen tanta fuerza. En ningún cia es tan te) con la

otro asunto la audienpermisiva (más, exigenparcialidad y el sesgo.

Y, a pesar de todo, busque en los manuales de periodismo y encontrará muy pocas líneas dedicadas al periodismo deportivo. Busque en las colecciones de lo mejor del periodismo y ocurrirá otro tanto”. El conflicto entre lo que se necesita y lo que se tiene –que vendrían a ser los dos puntos desde donde salen las partes de un puente que hace tiempo se rompió y nadie lo ha reparado- parece tener muchas aristas y es difícil llegar a conclusiones rápidas o fáciles en torno a sus soluciones. Hasta personalidades de un mundo tan aparentemente lejano como es de la nobleza española han llegado a preguntarse qué es lo que pasa con la calidad, con el nivel, con la estética del periodismo futbolístico, en particular, y deportivo, en general. “La princesa Letizia se pregunta si el periodismo deportivo puede ser compatible con la corrección lingüística, titulaba hace poco el periódico digital 20minutos.es al reseñar el discurso de la princesa de Asturias, doña Letizia Ortiz, en la clausura de un seminario sobre ese tipo de periodismo: “Ella se ha preguntado también si el periodismo deportivo “puede ser compatible con la corrección lingüística que se exige en otras áreas del periodismo”, ya que

pretenden “atrapar en pocas palabras eso que los entendido llaman épica deportiva, concentrar en pocas frases la velocidad de una jugada que acaba en gol o el “saque prodigioso de un jugador de tenis”. El tratamiento que los periodistas dan a las “estrellas” del fútbol es parte del problema, también, y agrava la situación. ¿El fútbol es un deporte o es un espectáculo? Si es un espectáculo, ¿cómo debe transmitirlo el periodista y cómo debe considerar y tomar el periodista a los protagonistas? Leamos que lo dice la nota de un blog en el diario El Comercio, de Perú: “Tanto el deporte como el teatro constituyen espectáculos públicos desde muy antiguo, pero los protagonistas de ambos eventos son muy distintos. No se puede tratar a un deportista como si fuera un actor de cine. Los actores son personas preparadas para asumir un papel frente a las masas, en cambio los deportistas no, ni tienen porqué serlo. El periodismo deportivo hoy en día se está orientando peligrosamente hacia el espectáculo de las celebrities lo cual desvirtúa el fin de su función informativa y disminuye la profesionalidad del comentarista deportivo. Parece que vale más una cara bonita, o conocida, que una pregunta inteligente, o la declaración de una fuente que, aunque permanezca tras el telón, puede proporcionar buenas explicaciones sobre las estrategias de juego, la condición física de los jugadores, entrenamientos, etc. El protagonismo de los deportistas -y de los periodistas- suele prevalecer sobre la información deportiva como tal. Conviene mantener un equilibrio en pro del buen nivel profesional del oficio de informar”. No

conviene,

sin

embargo,

quedarse

en la crítica sino aportar a que aquel debate del que hablábamos al empezar este texto tenga una agenda.

periodismo deportivo es donde son más borrosas las fronteras entre información y opinión. Pero la licencia debe tener su porqué.

Y esa agenda la traza con precisión el periodista Juan Varela:

Somos distintos, esto es la sección de deportes. Y no. Miren que la regla es que donde más interesados hay deben servirles los mejores. La subvaloración del periodista deportivo lleva al deterioro de la calidad informativa”.

Juntos hasta el fin: la parcialidad no debe llegar al exceso. Una cosa es la implicación emocional con el lector y el equipo o la estrella y otra no ver ni contar lo que ocurre. Te amo, le el lomo forma de no la de

presidente: adorar y sobara los gerifaltes es la mejor conseguir prebendas, pero hacer las mejores crónicas.

Para bestias: ni el deporte es para bestias y descerebrados ni es bueno encerrarse sólo en él y despreciar el resto. La minusvaloración entre el periodismo deportivo y otros no conduce a nada. Falta realimentación e innovación. Si tantos lo dicen, bien estará: los tópicos en el lenguaje, las figuras, los enfoques. Salir de ellos es imprescindible. Yo, sólo fútbol. Sí, sí, pero hay más cosas en la vida, y tanto, ahoga. Las estrellas, en la cancha: los deportistas son los protagonistas. Algún periodista puede ser un personaje, pero que lo sean tantos sólo traen trivialización y convierte en cotilleo la información. El negocio es el negocio: el deporte, y especialmente los más seguidos, son un universo de dinero donde todo está dominado por el marketing, la comunicación, los asesores, promotores, mediadores, agentes, oficinas de prensa, etc. Con tanta declaración el deporte ni se ve. La ronda de futbolistas haciendo declaraciones es una de las imágenes más penosas y reiterativas del mundo moderno. Para esto no hace falta saber: si todos lo ven, todos pueden informar. ¡Trágico! Opine, que algo queda: posiblemente en el

Probablemente, aunque parecería un círculo vicioso el que estamos describiendo, las mejoras solamente lleguen cuando se conviertan en una tendencia, cuando las audiencias dejen a un lado el conformismo, cuando importe no solo lo que ocurre en la cancha y lo que sucede con los jugadores y técnicos y árbitros y dirigentes, sino también cuando importe la calidad de la información, su profundidad, su contextualización, su referencialidad, su aporte para que esas audiencias sean críticas y no pasivas. Cuando se leen los comentarios digitales de ciertos lectores apasionados, se despierta el optimismo y se mira una que otra pincelada de razonamiento, reflexión y exigencia. Los comentarios que a continuación se leen se tomaron de algunos portales de periódicos y páginas web internacionales, la mayoría españoles y argentinos, considerando que las normas legales vigentes en el Ecuador han convertido al comentario del lector, por capricho y miedo de los medios de comunicación, en especial los privados, en un tabú, en un mito, en una imposible manera de que el lector tenga derecho a expresarse. “Es una pena que no exista una universidad o una escuela superior de Periodismo Deportivo como hay en algunos países. Falta formación entre los profesionales, es evidente”. Juan Leal “No existe formación, es evidente, pero ¿cómo queréis que exista, cuando no sirve


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REFLEXIONES

Por Gabriela Muñoz de nada, cuando al que es algo más brillante se le persigue por su misma brillantez? Lo que cuenta es la capacidad de peloteo y de estar insertado en un lobby”. “He leído ciertos elogios sobre las historias deportivas de “El País”. Las han escrito gente que no tienen ni idea. Si la tuvieran, se darían cuenta de que las supuestas crónicas “intelectuales” de esta gente no son más que un rosario de inexactitudes medio bien redactadas (?) para deslumbrar a incautos. “Los errores por falta de competencia fueron y son brutales”. Andrés Sáez “Es evidente que los periódicos se editan a través de las elucubraciones de jefes adictos a estar metidos en un despacho. La conexión con la gente no existe. La verdadera opinión pública la forman blogueros profesionales excelentes como Juan Varela. Las empresas exigen a los jefes explotar al personal de mala manera, sin importar que sean unos incompetentes en materia periodístico-deportiva. José Leonidas. “Tan lamentable es o debería ser el periodismo deportivo como todos los demás tipos de periodismo. Estamos hablando de interés general, y no veo qué hay de malo en informar de la (correctísima) manera que lo hacen la mayoría de los profesionales de los diferentes medios”. Valerio Nueve. “El fútbol es mi deporte favorito, y encuentro pocas cosas que me demanden tanta atención placentera como un partido de fútbol, y todo lo que genera a su alrededor. Muchas veces me extraño de mí mismo y pienso si no tendría que dedicarme a observar otras cosas. Pero el futbol me apasiona, es así, y no lo puedo controlar. Soy estudiante de periodismo en La Plata, Argentina. Convivo con el periodismo deportivo porque lo consumo todo el tiempo, en mi país es lo más importante mediáticamente, y como decís, la sección más leída en los diarios y en las revistas”. Sócrates Cinco.

“Lo que sucede acá es que a todos nos gusta opinar, y se puede hablar de algo tan intrascendente como un jugador o un partido por horas sin llegar a ninguna conclusión”. Carlos Santiago M. “El nivel del periodismo de acá, debo decir que con muy pocas excepciones, en general es repetitivo, hueco, automático, soberbio, vulgar y aburrido. Muchos relatores televisivos se limitan a nombrar apellidos anexándolos con frases hechas todo el tiempo. En la semana se habla siempre de lo mismo y las entrevistas con los jugadores son siempre iguales”. Jerónimo Puertas. “Hace diez años existe el diario Olé, dedicado exclusivamente al deporte (80 por ciento fútbol). Este medio pertenece al grupo Clarín, un multimedio en el que se conglomeran el diario más leído del país, una de las radios más grandes, el canal de deportes por excelencia (T y C Sports, dueño de la multimillonaria televización del fútbol argentino), entre otros canales, y publicaciones periodísticas. Este diario maneja un estilo de redacción que utiliza el mismo lenguaje de los hinchas, del público, e incluye suplementos de los equipos más grandes del país”. Mariana Plata “Se escriben columnas en las que la argumentación lógica, racional, con pretensiones de objetividad y análisis imparciales, quedan sepultadas bajo una tonelada de cargadas al rival, burlas al contrario, descalificaciones infantiles y comentarios de no más de una neurona. Esto vende, porque no hace más que fogonear el espíritu que predomina en las canchas de Argentina, el espíritu del que se hace hincha de su hinchada antes que de su equipo de jugadores, del que no valoriza lo que pasa adentro del campo de juego sino todo lo que lo rodea, ampárandose muchas veces en el “espectáculo” de la gente. esta corriente que se instaló en el periodismo de futbol termina por derribar hasta lo más bajo una profesión que debería enaltecerse. Julio28

“Más allá de la pasión que genera el fútbol, el problema empieza cuando se sobredimensiona su importancia y pasa a ser una cuestión de vida o muerte. Creo que son muchas las personas que disfrutan de este deporte y sienten real placer en el momento de leer o escuchar análisis, ideas y comentarios generados a partir de un partido de fútbol. Porque el fútbol incluye todos los ingredientes del comportamiento de las personas, permite desarrollar el ingenio, muestra a veces la solidaridad o la mala intención, las miserias y las grandezas. El periodismo deportivo en Argentina analiza cada vez menos las variantes del juego y cada vez más trata de reforzar la idea de que el que tiene “más aguante” gana, el que tiene los “huevos” de hacer suspender un partido mediante incidentes en la tribuna cuando su equipo va perdiendo es el que gana. Tengo que prepara mi tesis final, y estoy tratando de relacionarla con el periodismo de fútbol, y creo que siendo algo que llega a tanta gente, sería un buen aporte trabajar para mejorarlo dándole más oportunidades a los que se preocupan por aportar cosas y por enriquecer las miradas sobre un fenómeno de masas como este”. Santiago Bianchi santiago.bianchi@gmail.com “Cuando los periodistas se limiten a informar solamente todo mejorara, cuando un periodista deportivo además de dar la información agrega un comentario ahí mete la pata porque no saben son unos perfectos ignorantes. No sé de dónde sacan la autoridad para opinar tan livianamente sobre tal o cual deportista, cuando están viviendo gracias a lo que produce ese deportista. Los periodistas por sí mismos no generan nada, necesitan de algún deportista para trabajar(?); por lo menos deberían ser un poquito agradecidos con aquellos que les están dando de comer. Ubíquense, señores pseudoperiodistas: sin ustedes el deporte sigue vivo, sin los deportistas el deporte muere, y con él ustedes”. Dany Hoyos

“Hay mucho periodista deportivo chupamedias que ya ni una sola pregunta comprometida hacen son todas flores”. http://masfutboleros.blogspot.com/ “Independientemente de la calidad profesional y personal de algunos periodistas deportivos de la actualidad, existen muy buenos profesionales en el sector que ven empañado el nombre del periodismo deportivo. Por suerte, existen postgrados de periodismo deportivo que se imparten en universidades de renombre. Se trata de una oportunidad única para muchos desarrollar sus habilidades y sobretodo aprender de auténticos profesionales. Máster en Periodismo Deportivo. ¿Qué factores son los que llevan a quienes aman el fútbol, lo siguen o lo miran como un fenómeno social y económico único en el mundo, a que se apasionen tanto a favor o en contra acerca de la manera cómo el periodismo lo presenta? ¿Por qué persiste, como se demuestra a lo largo de este ensayo, esa dicotomía entre lectores que dicen saber más que los propios periodistas y periodistas que menosprecian a los lectores cuando no se preparan, no asombran, no sorprenden, no crean espacios pedagógicos, reflexivos o educativos para que la gente sepa más de lo que le están hablando y de lo que más le gusta hablar? José Mercado, en su artículo “los vicios del periodismo deportivo”, afirma que: Escasea, por ejemplo, la crítica seria, reflexiva y que aluce en el fútbol. Abundan en las notas y columnas futboleras las frases trilladas, los análisis simplistas: “se debe tocar mejor la pelota”, “hay que seguir trabajando”, “enfrente estaba un rival muy ordenado”, “no andaba fino con el balón”. Y a ese panorama del periodismo futbolístico debemos sumar, lo que en el fondo debiera resultar enriquecedor aunque no siempre es así, las aportaciones de ex futbolistas que hablan –a veces con peno-


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REFLEXIONES

Por Gabriela Muñoz sas limitaciones de expresión- de sus compadres, de sus ex compañeros, de sus fans o sus rivales, y adhieren así sus filias o fobias particulares, casi siempre sin preparación en el oficio comunicativo y en sus postulados éticos, o, salvo excepciones notables desde luego, totalmente condicionados por el interés del medio para el que laboran, convirtiéndose en animadores o promotores de una industria deportiva mediática y las ganancias que de ella se derivan, sin tomar de todo en cuenta que igualmente ejercen el oficio periodístico al narrar, informar e interpretar una realidad y ofrecerla al aficionado. Por eso no sorprende cuando una de esas figuras del micrófono, la pantalla o la pluma dedicadas al deporte son echadas de algún medio, ya sea en medio del escándalo o en el más ratonero de los silencios, al contravenir su línea editorial o comercial, al supuesta o realmente intentar ejercer su libertad de expresión. Hay mucho por avanzar, entonces, en el periodismo deportivo para que sea más profesional, ético y, sobre todo, más allá de la mera entretención, realmente útil para la sociedad. Planteemos, entonces, una agenda para el periodismo futbolístico del presente y del futuro. Una agenda aplicable, pragmática, que puedan aplicarla todos los periodistas que se dedican a esta rama del oficio.

1. Prepararse profesionalmente. No es suficiente que sean aficionados o que sientan pasión por el oficio. Su deber es leer, capacitarse, mirar y observar experiencias positivas, aprender de los mejores. El Estado y/o la empresa privada tienen la obligación de crear institutos superiores donde se formen los periodistas deportivos y las facultades y escuelas de comunicación de las universidades deben contribuir a que el periodismo deportivo sea una de las especializaciones a las que puedan acceder los futuros periodistas. La falta de estos institutos y la poca visión de las facultades y escuelas para crear profesionales capaces, preparados, inteli-

gentes, reflexivos y contextualizadores en la información de los deportes obliga a que los medios, y los propios periodistas, no hagan su tarea de manera formal y responsable.

2.

Desechar la improvisación. Por lo general, quienes llegan a ocupar las plazas de periodistas deportivos en los medios audiovisuales son personas con enorme capacidad para improvisar y para elaborar extensos monólogos donde no faltan las cantinfladas. Y en el caso de la prensa escrita, los directivos o los editores eligen a los reporteros futbolísticos no por su capacidad para hacer buen periodismo sino por sus dotes de aficionados.

3. Evitar el periodismo-hincha. Muchísimas veces sorprende que los periodistas futboleros, desde los más experimentados hasta los más novatos, expresen abiertamente sus preferencias por determinado equipo. Es como si un reportero político confesara públicamente que pertenece o es seguidor de cierto partido o movimiento o que es simpatizante de quien está en el poder. ¿Qué credibilidad tendría un reportero que admite sus preferencias ideológicas? ¿Por qué los directivos, los editores, los jefes y los propios reporteros no corrigen su insufrible manera de perder el equilibrio y la objetividad? 4. No caer en el populismo y la demagogia. Así como sucede con los políticos, el reportero y el comentarista futbolísticos caen fácilmente en la tentación de sumarse a la masa, es decir, involucrarse con el equipo más popular y con su hinchada, lo cual les da réditos en popularidad pero les resta confianza de quienes desean un periodismo justo, sensato, apasionado y emotivo, pero profesional y sensato, prudente. 5.

Contribuir a la pedagogía de las audiencias. El reportero o comentarista no tiene derecho a tomar el micrófono y elucubrar, especular, hablar lo que no sabe con certeza, estimular el rumor y el chisme, no ser capaz de informar hechos sino de manejarse con posibilidades y con hipótesis

fáciles. El deber del periodista, siempre, es crear espacios de pedagogía en los cuales se encuentren las audiencias y reflexionen en conjunto sobre los temas que les interesa conocer, opinar o sugerir. La capacidad de propuesta, la proactividad, la exigencia de un periodismo de mayor calidad, solamente será posible cuando el ciudadano mediático entienda que es su derecho y su obligación demandar de los medios y de los periodistas una información no solo de excelencia sino multilateral en la que se involucre de manera interactiva a ese ciudadano. Formar lectores rigurosos hará que existan, cada vez más, periodistas rigurosos. Y viceversa. Elevar el nivel del periodismo deportivo es una meta imperativa para la sociedad. Una sociedad que necesita que le cuenten el fútbol como lo hace este maestro extraordinario, citado varias veces en nuestro ensayo, Eduardo Galeano.

Argentina, Galeano reafirmó que “el fútbol sigue siendo la pasión popular más importante del mundo; les guste o no les guste a quienes siguen todavía aferrados a los viejos prejuicios de izquierda y derecha, que han tenido y compartido sobre el fútbol”. “Para la derecha, el fútbol era la prueba de que los pobres piensan con los pies; y para la izquierda, el fútbol tenía la culpa de que el pueblo no pensara. Esa carga de prejuicio hizo que se descalificara una pasión popular”, consideró el escritor montevideano. “Lamentablemente eso también pasa en la izquierda, o en una izquierda que todavía no se ha enterado de que Stalin murió; esta idea de que el partido o algún intelectual tienen el derecho de decidir cuál alegría es legítima y cuál no”, señaló.

él la rePoderosa”:

“Entonces, el fútbol era una alegría ilegítima, porque desviaba al pueblo de sus destinos revolucionarios. Una estupidez total, y los hechos demostraron que no tenía nada que ver con nada.

El laureado escritor uruguayo Eduardo Galeano afirmó que el futbolista argentino Lionel Messi es el único jugador que lo hace “soñar y amar” y que lleva el balón “dentro del pie”.

“Yo sigo siendo un apasionado del fútbol y a mucha honra”, afirmó Galeano, quien se considera un “completo pata de palo” para el deporte.

Leamos vista

lo

que dice “Garganta

de

“Soy autor de una teoría sobre él, aunque no tiene base científica. Creo que Messi es como un caso único en la historia de la humanidad, porque es alguien capaz de tener una pelota dentro del pie”, aseguró el autor de “Las venas abiertas de América Latina”. “Siempre se dice que Maradona llevaba la pelota atada, pero Messi la tiene dentro del pie, y eso científicamente es inexplicable, pero ves que lo persiguen 7, 11, 22 rivales para sacarle la pelota y no hay manera”, afirmó. “¿Por qué? Porque la buscan fuera del pie, y está adentro. Ahora cómo puede caber una pelota adentro del pie? Es un fenómeno que no se entiende, pero es la verdad, él lleva la pelota dentro, no fuera”, sostuvo. En una entrevista que publica la revista “Garganta poderosa”, editada por una cooperativa de vecinos de barrios pobres de


FOTOGRAFÍA GABRIELA MUÑOZ EDICIÓN DE TEXTO GABRIELA MUÑOZ DISEÑO-DIAGRAMACIÓN ELISA BRAVO

Periodismo Futbolístico  
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