Issuu on Google+

Agosto de 2015

01.

Ejemplar gratuito

El ingeni S

Director María Alejandra Victorino Jiménez

Comité Editorial Oscar Salmanca Felipe Lucena Daniel Cruz Daniela Angulo

Editor Eduardo Andres Galvis

*Un periódico hecho por ingenieros y financiado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes.

Dirección de Arte Agencia de Periodismo CEPER

De frente al país

¿Realmente sabemos cuál es la razón de ser de nuestra profesión, de nuestro quehacer como ingenieros? ILUSTRACIÓN: Daniel Gómez Dugand

Como muchos de ustedes yo también tuve crisis de carrera. Mi interés por los temas sociales, políticos, y en general coyunturales de nuestro país, no se veían reflejados en mis clases ni en mis trabajos. Sentía que la ingeniería no tenía un campo de acción directo en lo que más me apasionaba en la vida. Era constante mi preocupación cuando escuchaba que los ingenieros no somos más que un grupo de “tecnicistas” sin sentido social y totalmente alejados de la realidad del mundo. Pero lo que más me preocupaba, era que muchos de nosotros nos comiéramos ese cuento.

Ma. Alejandra Victorino -Estudiante de Ingeniería Industrial y opción en Periodismo del CEPER

¿Realmente sabemos cuál es la razón de ser de nuestra profesión, de nuestro quehacer como ingenieros? Tal vez no es tan obvio para muchos. Sin embargo, la respuesta es lógica. Se tiene un problema, unas restricciones y unos recursos. ¿Qué resta por hacer? ¡Solucionarlo! No importa desde qué área de la ingeniería, ese es el fin último de nuestra profesión: dar solución a un problema. Bien sea por medio de una máquina, una obra civil, un modelo financiero, un circuito, una herramienta digital o una fórmula química, la gran cualidad de la ingeniería es que sirve para transformar. Cada cosa, cada artefacto que hagamos, que creemos,

tiene un impacto en lo que nos rodea, en la universidad, en el entorno y en general en la sociedad. Esa, era la respuesta que tanto buscaba a mis dudas, ya todo estaba más claro, mi profesión sirve para transformar la sociedad. Y es por eso que nace El Ingenioso, para no dejarnos olvidar eso que en algún momento yo olvidé: la importancia y la responsabilidad de ser ingeniero. Es hora de que nos preguntemos más a menudo qué estamos haciendo para hacer el cambio, que nos preguntemos cuál es nuestro rol como ingenieros de este país. Un país que necesita con urgencia de transformaciones y que son, en mi opinión, el reto más grande que tenemos como estudiantes y como profesionales de una de las mejores universidades de Latinoamérica. Espero que esta publicación sea un espacio para corroborar lo que ya he dicho y los invito a que como estudiantes nos apropiemos de ella y sea un lugar más para dejar huella y cambiar las cosas, literalmente, con nuestras propias manos. Es hora de dejar atrás ese viejo refrán: “De frente a Monserrate y de espaldas al país”.


El Ingenioso

Dos eventos El que fue…

El que será…

El CIMM es un congreso donde se presentan los últimos avances en diferentes áreas de la ingeniería mecánica y mecatrónica así como también en el campo de nuevos materiales, energía y medio ambiente. Está dirigido a estudiantes, docentes, investigadores e ingenieros de la industria que desean comunicar y conocer estos avances por medio de conferencias y ponencias. El congreso se realiza cada dos años, en esta ocasión se llevó a cabo en el Hotel Caribe, en Cartagena, del 28 al 30 de abril. Lo convocan y organizan diferentes universidades del país, como Universidad de los Andes,  Universidad Nacional de Colombia, Universidad Tecnológica de Bolívar, Universidad Libre, Universidad Autónoma del Caribe, Universidad Distrital Francisco José de Caldas y Universidad Central.

El Solar Decathlon es la competencia de construcciones sostenibles más importante del mundo. GIP Pacifico, en sociedad con el Ministerio de Minas y Energía, el Departamento Nacional de Planeación y la alcaldía de Santiago de Cali, acordaron en 2014 con el Departamento de Energía de los Estados Unidos la realización, por primera vez en Latinoamérica y el Caribe de este evento. + Huerto + Casa será el equipo que represente a la Universidad de los Andes. Sesenta y seis Uniandinos motivados por la sostenibilidad, la igualdad social y la energía eficiente cuya meta es nada menos que ayudar a la gente y ser parte del cambio. Viviendas modulares, verdadera calidad de vida, tejidos sociales e innovación son las palabras claves de este equipo, que llevará el nombre de nuestra Universidad el próximo mes de diciembre en este gran evento.

2

17 DE AGOSTO

DÍA DEL INGENIERO


El Ingenioso

El Sagrado Corazón La guerras, aunque abominables, tienen un efecto poderoso: unir a una sociedad en un solo propósito común.

Por Mateo Fierro Estudiante de Ingeniería Mecánica e Industrial

FOTO: Policía Nacional de los Colombianos @ Flickr

H

ay una expresión que, a pesar haber entrado en desuso, me gusta un montón: “El país del Sagrado Corazón” ¿No resulta irónico que esta joyita fuese desde el 1952 hasta el 1994 el país consagrado al Sagrado Corazón de Jesús? Este refrán me gusta precisamente porque rememora la locura cotidiana en que vivimos, generalmente acompañando a frases en que los hechos mencionados son el colmo, por ejemplo uno podría decir: “Acá en el país del Sagrado Corazón, si juntáramos a todos los desplazados en una ciudad, sería la segunda más grande del país después de Bogotá”.

Mirando las cifras de los últimos 5 años, hemos sido consecutivamente el segundo país del mundo con más víctimas por minas antipersona, después de Afganistán.

A continuación, en vez de ejemplificar el uso del refrán con todas las cosas de nuestra historia y cotidianidad que nos hemos engullido; le contaré cómo una de ellas se enredó con mi quehacer como ingeniero mecánico. Fue con la angustia de decidir qué hacer de tesis (¡alguien debería diseñar un tobogán para la U!) que un día lo descubrí: las minas antipersona. Mirando las cifras de los últimos 5 años, hemos sido consecutivamente el segundo país del mundo con más víctimas por minas antipersona, después de Afganistán. Si bien estamos lejos de tener la cantidad de minas que tienen países como Egipto, Irán o Angola (top 3), es lamentable la ubicación, principalmente por afectar poblaciones civiles que en su mayoría son comunidades vulnerables como campesinos, indígenas y afrodescendientes; con casos tan inverosímiles como una comunidad de 558 Emberá que viven confinados, pues su territorio está cercado con minas. Pero aparte de esto también está en riesgo el futuro del ecoturismo y la investigación de nuestra biodiversidad. Según un reportaje de revista Semana del 2013, 25 de los 57 parques nacionales naturales (PNN) tienen minas antipersona. Entre ellos está el PNN Sierra de la Macarena, patrimonio natural más representativo de la biodiversidad colombiana, hogar de Caño Cristales y escenario de los diálogos de paz de Belisario y Pastrana. Pero aparte de este panorama retador, también hay buenas noticias. La inspiración para abordar mi tesis (titulada “Diseño conceptual de dispositivo

mecánico para neutralizar minas antipersona”) surgió con un dispositivo ya desarrollado en Holanda, al cual su creador, un afgano radicado allí, llamó el Mine Kafon. Inicialmente pensaba que la tesis podría resultar en una adaptación de este dispositivo al contexto colombiano, pero con mi asesor caímos en la cuenta de que debía estar abierto a todas las posibilidades. Además, recientemente encontré un reporte de la BBC en el que explican por qué el dispositivo resultó no ser apto para actividades de desminado, aunque sí tendría un uso para identificar áreas peligrosas. En este tema hay mucha tela por cortar, y al parecer la Nación ya lo sabe, pues el

3

pasado mes de junio el gobierno anunció la apertura del Campo de Prueba Técnico y Científico para Desminado Humanitario, un centro piloto para investigar y probar las diferentes herramientas para combatir este flagelo. Espero reportarle al final del semestre cómo resultó, por ahora quiero terminar diciendo que, aunque abominables, las guerras pueden volcar a todo un país hacia un propósito común, dando muestra para bien y para mal de lo que somos capaces los seres humanos. Qué delicia de pajazo mental que en el país del sagrado corazón resolver el conflicto produjese ese efecto en todos los compatriotas. Especialmente en nosotros, los ingenieros.


El Ingenioso

EL INGENIERO ESTRELLA

Ingenieros que nos inspiran a cambiar nuestra sociedad Por Ma. Alejandra Victorino y Eduardo Galvis

iniciamos un proyecto transversal entre cuatro ciudades y diseñamos un diplomado con el Politécnico. También hemos tenido tropiezos, no todo ha sido bueno, lo importante es que lo hemos sabido superar. Esto ayuda mucho a enfrentarse con uno mismo, a veces me pregunto: ¿Qué hace un ingeniero trabajando en un tema social? Uno ve empresas de finanzas y cree que uno no está produciendo lo que debería producir. Sin embargo, ganarse premios como el mejor voluntariado o el premio internacional de mejor voluntariado nos ayudan a entender que la organización realmente crea impacto.

¿Cuál es el futuro de Somos CaPAZes?

David Salas Este ingeniero nos cuenta por qué educar para la paz es su apuesta para cambiar el país y cómo su profesión ha sido el mejor instrumento para ayudar a otros. ¿Quién es David Salas? Soy ingeniero industrial de la Universidad de los Andes. Elegí serlo después de ver muchas otras posibilidades. Al principio me fue muy mal, incluso llegué a estar en prueba académica. Llegué con mucha curiosidad pero sin juicio y sin pasión. Evidentemente el curso de la carrera se enderezó: conocer a personas como Camilo Olaya, Eduardo Aldana y Alfonso Reyes cambió mi perspectiva de la carrera y me terminé enamorando. Fue en ese momento que mis proyectos empezaron a tomar forma hacia cómo la ingeniería puede afectar a la sociedad y, asimismo, Somos CaPAZes empezó a nacer.

¿Qué es y cómo empezó Somos CaPAZes? Somos CaPAZes comienza como una intención de voluntariado, me gustaba el tema del emprendimiento social pero no tenía ni idea de cómo enfocarme. En ese momento una canadiense estaba montando un proyecto de educación para la paz, me metí y me encantó. Al principio capacitaba a niños y niñas en resolución de conflictos. Este es un proyecto en el que me involucré inicialmente pensando en ayudar a los otros y terminé

encontrándome un poco a mí mismo. Yo era muy tímido, soy tímido, pero antes era peor. Gracias a Somos CaPAZes me di cuenta en que me gustaba ser capacitador y eso es lo que hoy me convirtió en profesor de la Universidad de los Andes.

¿Cómo es eso? Yo justo me estaba graduando de pregrado y tenía tres opciones de trabajo: la primera era la subgerencia de Kaldivia Café y tenía dos propuestas de asistencias graduadas: una con el profesor Alfonso Reyes y otra con el profesor Roberto Zarama. Yo decidí irme por lo que me apasionaba y me fui por la maestría y una profundización en gestión organizacional, con el profesor Reyes. Ahí fue cuando me fui en serio con el proyecto de Somos CaPAZes.

¿Cómo diste ese salto de ser voluntario a estar en la cabeza de la organización? Tras graduarme de la maestría, poner en marcha mi proyecto de grado fue el paso a seguir. La idea era crear un sistema educativo en donde los estudiantes se empoderaran para crear cambio social. En 2013, llegué a la presidencia y empezamos a hacer ensayo y error en la organización. Actualmente, estamos pasando tres proyectos en Ventus (la plataforma de negocios más conocida en el país); empezamos a buscar muchos más donantes y a aliarnos con organizaciones y fundaciones interesadas en el tema de educación para la paz,

4

Hemos llegado a acuerdos y planeamos llegar a nivel Latinoamérica, queremos construir programas virtuales y meterle varias herramientas de ingeniería. Reconocemos que regiones como Centroamérica necesitan muchas herramientas que podemos aportar. Para 2020, queremos estar en cuatro países y en esa búsqueda abriremos en Tegucigalpa en año y medio. Además no nos rendimos con el sector público: hemos tocado puertas en el tema de cátedra de paz con el Ministerio de Educación para lo que estamos completamente capacitados. Digamos que en general queremos crecer en la calidad del servicio que prestamos, pero también en cobertura.

¿Qué consejos le darías a alguien que busca transformar la sociedad para que no se quede atrás y salga adelante? Lo primero es creer, la primera barrera siempre es uno. Después de eso todo empieza a fluir, cuando uno cree en lo que está haciendo la gente empieza a creer en uno. Eso es lo que yo llamo autoestima organizacional. Para la gente en general, pensar en grande, no le tenga miedo a plantearse un proyecto gigante, porque para todo hay una forma de hacerlo. Pero pensar en grande y creer en uno mismo no alcanza, hay que trabajar muy duro por lo que uno cree, todo se va dando pero no pasa solo.

Bueno y, finalmente, si uno quiere llegar a ser parte de Somos CaPAZes, ¿A dónde se comunica, cómo llega? Si quieren educar para la paz de manera sostenible para Colombia, ingresen a Somos CaPAZes: info@somoscapazes.org o www.somoscapazes.org.


El Ingenioso

Eduardo Behrentz Sin alejarse de la academia, el Decano de la Facultad de Ingeniería comparte sus perspectivas de la situación actual de la capital colombiana y nos deja en claro el rol de los ingenieros en la coyuntura nacional.

Esta vez dejaremos de lado su rol como Decano y nos centraremos en la figura pública en la que se ha convertido, siendo columnista, panelista y uno de los académicos más influyentes en la actualidad de la capital colombiana. En plena contienda electoral ¿Qué se avecina para Bogotá? A Bogotá lo que le hace falta es planeación de largo plazo. Nadie en las últimas décadas se ha preocupado por establecer dicho plan, sino que cada cual llega con su modelo y lo implanta. Sin decir si me gusta o no el actual, creo que lo van a cambiar otra vez y eso está mal. El problema de no construir sobre lo construido es que

El conocimiento está al servicio de la sociedad olvidas el aprendizaje que tuviste, y eso en términos de gerencia pública es un problema para Bogotá y es algo que no veo solucionado con ninguno de los actuales candidatos.

¿Cuáles son los temas principales en la planeación de la ciudad? En primer lugar, movilidad. Todas las grandes ciudades del mundo tienen

mala movilidad, en Bogotá hemos llegado a límites insoportables. En otros lugares usted se demora en recorrer grandes distancias, aquí lo que lo hace insostenible es precisamente el hecho de que nos demoramos mucho en recorrer pequeñas distancias, a pesar de ser una ciudad pequeña. De hecho, dentro de las capitales latinoamericanas, Bogotá es una la más pequeñas y eso debería ser una oportunidad en los temas de movilidad. Otro tema es la inseguridad. Tener miedo de salir a la calle con un reloj o de sacar el celular es un fenómeno que atenta contra el bienestar de la ciudadanía y afecta a la competitividad de la ciudad, lo que termina robándole talento a Bogotá, la gente joven pierde el interés por quedarse. Ha pasado en algunas ciudades de Europa y Estados Unidos, y eso se traduce en un problema económico tremendo. Es posible que a raíz de esto empiece un éxodo de talento en la capital.

Muchos consideran que Bogotá crece como una mancha de aceite, lo que está afectando las reservas naturales que rodean a la ciudad. ¿Usted qué opina? No entiendo a qué mancha de aceite se refieren si Bogotá tiene apenas 400 km cuadrados. Más bien tenemos que ver como dejarla crecer, hay dos maneras: expansión geográfica y la otra, a partir de densidad poblacional. Yo soy partidario de la primera, hay que dejarla crecer de una manera sostenible y ordenada, siempre con respeto por el entorno. En ese sentido, uno cuida un recurso natural usándolo bien y no dejándolo detrás de un cerco o un muro, el uso de los recursos por parte de la ciudadanía los protege, de no ser así se presta para que los invadan, los usen como botadero basura, incluso espacio para la delincuencia. Si pensamos en densificación, de hecho Bogotá ya es una ciudad súper den-

5

sa, aproximadamente 20 mil habitantes por km cuadrado y esa es la más alta del continente americano y del hemisferio occidental, y esto es un referente urbanístico muy malo, pues demuestra que no hay oferta de vivienda. Y ese tipo de densidad poblacional no debe ser el objetivo, pues se traduce en especulación inmobiliaria, falta de institucionalidad y hacinamiento. Nosotros debemos romper ese paradigma equivocado; Ciudad Salitre es un buen ejemplo con amplias avenidas, con densidad en altura, con calidad, con parques. Si lo replicamos en el corredor norte de la ciudad es posible que crezcamos de una manera apropiada. Bogotá se ha redensificado tumbando casas para hacer edificios lo que termina colapsando redes viales, redes de celulares, la infraestructura de los servicios públicos, es decir, estamos viviendo más en donde no hay condiciones que resistan el crecimiento. A Bogotá hay que dejarla crecer ordenadamente.

¿Cómo hace parte Los Andes de este proceso de crecimiento y planeación de la ciudad? El conocimiento está al servicio de la sociedad, así lo creo y hay profesores que también lo creen así y están involucrados en los debates de coyuntura, debates de diseño de política pública, de planeación. Este rol de la Universidad hay que mantenerlo e intensificarlo, los profesores debemos ser parte del debate público, estar en la agenda política todo el tiempo, aportando conocimiento técnico para la toma de decisiones, aunque eso ya pasa debería pasar en una escala mayor. Además, tenemos cercanía con todas las entidades del Distrito, por medio de consultorías y asesorías. Finalmente, la realización de foros, talleres, seminarios y congresos, para traer el debate y dar desde la academia nuestro aporte a los temas de coyuntura en la ciudad y el país.


Así es una entrevista de trabajo Por Daniela Vidal Estudiante de Ingeniería Química y Opción en periodismo

C

omo estudiante de ingeniería química me imaginaba siempre trabajando en una petrolera importante, pues aun habiendo una fuerte crisis en el campo del petróleo, pasé prácticamente toda mi vida universitaria escuchando a mis profesores, familiares y amigos decir que ahí era donde estaba “el billete”.

rió: “Si, sí. Pero quiero que seas más específica. ¿Qué pasa con el vidrio y con la gota de agua en especial?” “Eeeemmm, ¿el vidrio está más frío que la gota, entonces el vapor de agua se condensa…?” Otra vez respondí más como una pregunta que como una afirmación, él sonrió una vez más mientras asentía levemente. “Bueno Daniela, quiero contarte que acá en la planta tenemos un contenedor de gas comprimido. Cuando abrimos varias veces la válvula el contenedor se empieza a congelar. ¿Por qué?” Esta vez si no tenía ni idea, no podía ni siquiera empezar a inventarme una respuesta porque tenía la mente en blanco. Lo miré, abriendo los ojos hasta el límite, implorando una pista. Él cedió, diciéndome: “Cuando abres el contenedor ¿qué pasa con el gas adentro?” “Se expande”-respondí, cada vez ganando más seguridad. “Exacto, y eso implica que las moléculas se mueven más rápido ¿verdad? Porque tienen más espacio donde moverse. ¿Cuando tú haces ejercicio qué necesitas?”, aunque se me ocurrió una lista inmensa de cosas por responder, me arriesgué y dije: energía. Me parecía la respuesta más ingenieril de todas. “Perfecto, y si te digo que el gas toma la energía en forma de calor entonces, ¿tú que me dirías?” Esta sí me la sabía: “Toma el calor del contenedor, enfriándolo y haciendo que este se congele”.

Toda esta perspectiva cambio cuando empecé mi proceso de búsqueda de práctica. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que no todo el mundo laboral para un ingeniero químico gira en torno al campo petrolero. Mi primera entrevista fue en una empresa multinacional del sector de bebidas, donde me tocó hacer una actividad grupal de lógica. Me sentí inútil desde el primer momento de la actividad hasta el final. Nunca he sido una persona líder, por lo que mi papel suele ser siempre seguir instrucciones. No hablé ni me destaqué en lo más mínimo, mientras que los dos estudiantes del CESA presentes, como administradores que se respeten, tomaron el liderazgo y nos asignaron funciones a todas las demás personas de la mesa. Cuando llegué a mi casa esa tarde y le conté a mi mamá lo sucedido me dijo: “Tranquila chiqui, una empresa no puede tener sólo líderes, necesitan personas que puedan seguir instrucciones como tú”. Claro que al principio tomé esa frase como uno de esos intentos de mi mamá para hacerme sentir mejor, pero cuando recibí la llamada de la empresa de que continuaba a la entrevista final en una planta de Tocancipá no podía creerlo y pensé que tal vez, para variar, mi mamá tenía toda la razón.

Siguieron varias preguntas más como estas, que con su ayuda logré responder. Al final, ya cuando me iba a ir, el ingeniero que me entrevistó se me acercó y me dijo: “Daniela, hoy en día tienes calculadoras y computadores que hacen todo por ti. Ya no te tienes que esforzar en pensar una simple división, pero que nunca se te olvide que lo que hace que un ingeniero sea un ingeniero y no cualquier otro profesional es la curiosidad. Si ves que el vidrio se empaña pregúntate por qué, si ves que la comida se ablanda en una olla exprés pregúntate por qué no pasa eso en cualquier otra. Haces procedimientos matemáticos a diario en tu carrera, no te has preguntado alguna vez cuál es el objetivo. Interésate, indaga, investiga y pregunta. Un ingeniero siempre debe ser curioso, porque aprender cualquiera, entender y curiosear, pocos”. Salí de esa entrevista con dos cosas en mente. La primera: “no hay forma de que me den este trabajo”. La segunda: “Uy, ¡qué calor!, ¿de qué estará hecho el sol?”

La entrevista en la planta comenzó con el saludo cordial de un hombre de edad y bata blanca seguida de un: “Yo no te voy a preguntar por tus cualidades ni tus defectos. A mí lo que me importa es que pienses como ingeniera. Entonces, Daniela, explícame: ¿por qué se empañan los vidrios?” Me quedé pasmada, no tanto porque no supiera la respuesta sino más bien porque no me esperaba que en esta entrevista se fuera a juzgar mi conocimiento ingenieril. “Porque… ¿adentro está más caliente que afuera?”, respondí. Él

6

DO

CRÓN

LABOR


OS

NICAS

RALES

Así es trabajar en una empresa pequeña Por Mariana Córdoba Estudiante de Ingeniería Mecánica

A

l escoger una carrera, inmediatamente una persona se está ubicando a futuro en un trabajo, desempeñándose en algún área que le interese mucho y probablemente queriendo formar su propia compañía. Mientras uno está estudiando pierde un poco esa visión, es por esta razón que al graduarse a veces es difícil ubicarse nuevamente en el camino que tenía pensado antes de empezar.

estas tres últimas personas me hice muy amiga, especialmente de la costurera. Todos tres tienen perfiles parecidos, son personas relativamente jóvenes con hijos y su principal incentivo es el dinero para mantenerlos. Hasta este punto para mí, personalmente, era difícil ver su situación, yo realmente hago esto porque quiero aprender, quiero estar en un trabajo y entender qué tipo de responsabilidades voy a tener en un futuro. ¿Qué es lo que quiero cuando realmente trabaje? Para mí, esto es un ensayo, pero para ellos es su vida.

Las prácticas estudiantiles han sido desarrolladas, en la mayoría de los casos, para enganchar estudiantes recién egresados o a punto de hacerlo en empresas de la industria colombiana y darles la oportunidad de abrirse al mercado para tener experiencia y probablemente a futuro lograr su trabajo deseado. Yo decidí hacer práctica solo unos meses antes de empezar el séptimo semestre. A diferencia de la mayoría de mis amigos, yo hice la práctica en una empresa pequeña, principalmente porque recibí muchos comentarios de personas adultas que ya habían pasado por el proceso y me dijeron que eran prácticas mucho más enriquecedoras que en empresas grandes con tanto personal.

Fueron estas experiencias las que me incentivaron a hacer una lista de las cosas que espero de un trabajo y a continuación les expreso mis decisiones: un horario flexible; un trabajo donde pueda realizar una gran variedad de labores; pero sobre todo, estar en varios lugares. Como ingeniera, siento que no puedo aplicar todo lo que sé simplemente sentada en un escritorio. Sin duda, durante la práctica logré entender mucho mejor algunos conceptos. Reforcé muchísimo el área de ingeniería estructural, que no es precisamente mi favorita y por ende no era en la que mejor me iba. Desarrollé muchas habilidades de solución a los diferentes problemas que se me presentaban y tuve el tiempo para hacerlo sin ningún tipo de presión. Entonces pienso que también es una ganancia de la práctica.

La empresa se dedica a la fabricación de estructuras textiles: carpas, membranas arquitectónicas y cubrimientos en general. Aquí mi función principal fue hacer análisis estructural de algunos de los proyectos y asesorar al diseñador acerca del tipo de tubería que se debe usar para que sean estructuras resistentes. Así entonces, se podría decir que me fue realmente bien, pues mis funciones son muy acordes a la carrera que estoy estudiando y realmente estoy “ejerciendo lo que aprendí”. Pero eso no es lo único que hace que una práctica sea exitosa.

Con el tiempo, uno se acostumbra al ambiente de la práctica y decide ser un poco más proactivo, dar más su opinión, no tener miedo de interactuar con los jefes y pensar en posibilidades que hagan más eficiente el trabajo. Esta época es crucial, es el momento para proponerse tareas que mejoren de alguna manera el trabajo de alguien o alguna actividad de la empresa, sin importar qué tan pequeña sea. En mi caso decidí buscarle una función a los retazos de lona: hacer mochilas para los desplazados y donarlas a la Cruz Roja.

A decir verdad, los primeros dos meses fueron realmente duros: acostumbrarme al horario (de 8 a.m. a 6 p.m.) y a no ser yo la dueña de mi propio tiempo, eran cosas que realmente no me gustaban. Ni en el colegio ni en la universidad sentí la obligación de ir, simplemente estaba feliz de hacerlo, sin pensar en que si no lo hacia mi castigo podía ser un despido o una disminución en mi salario. Además, también cambió completamente mi perspectiva acerca de dos cosas de la industria colombiana: los trabajadores y los incentivos de trabajo. Las cinco personas con las que yo trabajaba al principio eran mi jefe (el dueño de la empresa), la persona encargada de la administración, el soldador, la costurera y el encargado de las estructuras. De

Lo que hace a una práctica realmente exitosa no es solo el hecho de hacer actividades que correspondan a la carrera que uno está estudiando, sino también conocer qué tipo de trabajador uno puede llegar a ser, qué cosas le gustaría que fueran iguales en un trabajo futuro y definitivamente qué cosas o actividades cambiaría para desempeñarse más cómodamente. Además, lo importante es dar el 100% y descubrir en qué áreas se puede proponer un cambio y arriesgarse. Lo peor que puede pasar es que no se implemente, pero es importante sembrar la opción de mejora.

7


EL INGENI

*Un peri贸dico hecho por ingenieros para ingenieros y financiado por la Facultad de Ingenier铆a de la Universidad de los Andes.

S

elingenioso@uniandes.edu.co ttps://www.facebook.com/ElIngeniosoDeLosAndes https://elingeniosoblog.wordpress.com


El ingenioso #1