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La evaLuación: cuestión de sentimientos. Poder y ética

ELIZABETH MUÑOZ MEDINA Universidad tecnológica de Pereira


La evaLuación: cuestión de sentimientos. Poder y ética El ejercicio de evaluar y de ser evaluado ha ido desencadenando una serie de temores, el uno al evaluar y tener expectativas con respecto a sus estudiantes y el alumno con el propósito de temer perder lo que está siendo evaluado; ante ello se hace necesario romper esos obstáculos y dificultades que nos llevan a ese proceso de evaluación por medio de un reconocimiento de la existencia de las propias emociones. Jorge Frasce nos menciona una serie de ejemplos los cuales son importantes rescatar con respecto a la evaluación ya que esta puede ocasionar sentimientos, pero en algún sentido se ve ese temor que causan los docentes a sus estudiantes y el tema de la ética aquí se ve reevaluado:  Temor porque la profesora o el profesor había generado miedo con su

actitud autoritaria durante el curso.  Desorientación, sorpresa, indignación o desconcierto porque se preguntaba

algo que no se había enseñado.  Intensa inquietud porque el docente era tan excelente y tan significativo

para el evaluado, que no se quería defraudarlo.  Sentimiento de imperativa obligatoriedad moral de n o fallar, por el esfuerzo

que la familia hacía para sostener sus estudios.  Sentir que lo que el evaluador busca es lo que no se sabe y no lo que se

domina.  Sentir que lo que se está evaluando son las cualidades personales y no el propio desempeño académico. Sin embargo, vemos que mediante estos ejemplos no cuestionamos sobre si ¿Será porque desde que fuimos a la escuela siempre se nos mencionó la Evaluación sinónimo de castigo o de sacrificio? Ante ello el docente debe tener unos medios adecuados que permitan que los estudiantes no tengan esos sentimientos atemorizadores y que por el contrario vean a la evaluación como un medio que permite tener una retroalimentación del proceso que se ha enseñado. Ante ello encontramos unos principios éticos que el autor nos propones para el proceso de evaluación y son: 1. El evaluado debe conocer sobre QUÉ se lo va a evaluar. 2. El evaluado debe saber CÓMO, CON QUÉ INSTRUMENTOS, se lo va a evaluar. 3. El evaluado debe saber con QUÉ PARÁMETROS se lo ha de evaluar. 4. El evaluado debe saber CUÁNDO se lo ha de evaluar.


5. El evaluado debe saber DE CUÁNTO TIEMPO DISPONDRÁ PARA REALIZAR SU TRABAJO DE EVALUACIÓN. 6. El evaluado debe RECIBIR LA DEVOLUCIÓN de la corrección, EN UN TIEMPO LO MÁS CERCANO POSIBLE a la realización de la evaluación. 7. El evaluado tiene derecho a COMPRENDER LAS RAZONES DE LA CALIFICACIÓN obtenida. 8. El evaluado debe COMPRENDER LAS CAUSAS DE SUS ERRORES. 9. El evaluado debe poder INTENTAR CORREGIR SUS ERRORES, con la orientación de su evaluador. 10. El evaluado debe poder REFLEXIONAR SOBRE TODO EL PROCESO DE EVALUACIÓN. Estos principios nos pueden ayudar a identificar que tanto el docente como poseedor de conocimiento y transmisor del mismo tiene como función analizar que no todos los estudiantes tienen las mismas capacidades, que todos son diversos, en edad, en pensamiento, y por tanto el rol del docente debe ser con disponibilidad de posibilidades, estrategias que ayuden a formar seres sin ningún temor. En conclusión la evaluación es un buen método de valorar un proceso de aprendizaje, la clave está en que no seamos drásticos en este sentido, sino que hay diversas maneras de evaluar y según el tipo de población se debe escoger la más correcta, que el maestro elija un estilo y una estrategia didáctica pedagógica diferente.

Bibliografía 1. Jorge Fasce. La evaluación: cuestión de sentimientos, poder y ética. Pág. 18-21.

Revista Magisterio # 35.


La evaluación