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EL EVANGELIO EN MARCHA

El Imparcial | 26 de abril 2013

Jesús en casa

Por: Pastor, Claudio Freidzon

Y estuvo el arca de Jehová en casa de..; y bendijo Jehová a …. y a toda su casa! Hoy hablaremos de la importancia de traer a Jesús a nuestra casa. Cuando uno vive en un hogar lleno del Espíritu de Dios, sus días más felices no los pasa fuera de su familia sino al contrario. Este es un tiempo de restauración y cambio. A lo largo de la charla aprenderemos acerca de la importancia de buscar al Señor en unidad con nuestra familia. Desarrollo: Aunque a veces la realidad en el hogar sea un tanto conflictiva, es necesario que lo mismo que sentimos en la iglesia, lo podamos trasladar a nuestros seres queridos. Y aunque no todos tengan la expectativa de lo que Dios está haciendo en nosotros, es necesario que con paciencia y amor podamos hacerlos parte. De esta manera ellos también, poco a poco, podrán experimentar grandes cosas de parte del Señor. Vuelve a tu familia En Marcos 5:1-20 vemos como un hombre que ya no tenía el control de su vida, al fin, al encontrarse con Jesús fue libre. Fue tanto su agradecimiento que le imploró al Señor poder irse con ellos para siempre. Sin embargo, Jesús lo comisionó a volver a su familia y contarles lo ocurrido. Así fue como, no solo su hogar fue conmovido sino toda la región de Decápolis también. Todos fueron transformados por su testimonio. Hoy también tenemos que impregnarnos con esta experiencia y volver a casa a compartirlo con nuestra familia. Este es un tiempo de sanidad y restauración. Es por eso que cuando hay conflicto en un hogar, aunque lo más simple sea alejarse, en realidad lo que el Señor nos está motivando a hacer es a pasar más tiempo compartiendo el amor y el perdón que hemos recibido de Dios. ¡La atmósfera de tu casa puede cambiar si le permites entrar al Espíritu de Dios! Cada familia tiene sus luchas y adversidades, pero más allá de todo lo que ocurra, el Señor quiere estar en tu casa. ¡Jesús es más grande que cualquier problema! Ponte de acuerdo Así como se relata en 2 Reyes 4:8-11, tenemos también el ejemplo de la mujer sunamita y su marido. Ella entendió la

verdadera importancia de la visita de un hombre de Dios como Eliseo. Y fue así como se puso de acuerdo con su marido para hacerle una habitación en su casa especialmente para alojarlo cuando pasara por allí. Ellos atrajeron la presencia de Dios a su hogar. Esta es una gran lección de cómo el ponerse de acuerdo y buscar juntos la presencia de Dios, trae bendición. De igual manera que en Sunem, el Señor está queriendo pasar tiempo con nuestra familia. Por tanto apartemos un momento cada día y oremos junto a quienes viven con nosotros para que el Señor también haga morada en nuestra casa. Ellos se unieron por un propósito y la bendición fue tan grande que los sorprendió. Claro que esta no es tarea fácil, pues cada integrante puede tener diferencias en los horarios, gustos y actividades. Sin embargo, si nos esforzamos, podremos encontrar algún momento para pasar un tiempo de unidad, búsqueda y restauración. Cuando el orgullo se roba la bendición Los peores tiempos de la historia de Israel, tienen que ver con el cautiverio a causa de la rebeldía. En un tiempo, ellos dejaron de servir solo a Dios y se acercaron a las costumbres paganas. Fue así como el Señor también permitió que supieran lo que era vivir fuera de su cobertura, pues de otra manera, nunca entenderían la diferencia.

El enemigo les estaba robando y, lo peor, era que se lo permitían. En lugar de consagrarse y buscar volver al camino, cedían frente a la desobediencia e idolatría. La solución a esto, Dios lo anunciaba una y otra vez levantando profetas: si se volvían a Él y se humillaban delante de su presencia, todo sería restaurado. Tal vez hoy solo ves destrucción o indiferencia en tu hogar. Puede que sea una situación de mucho tiempo o fruto de malas decisiones. Sin embargo, no estás atado a una realidad así. Si hoy decides volverte a Dios, rendirte delante de su presencia, Él puede sanar cualquier corazón. ¡No permitas que el enemigo te siga robando la paz y la armonía de tu familia! Si estás en esta clase, es porque Dios tiene un propósito contigo y con los tuyos. Es más, ¡Él ya ha comenzado algo grande en tu casa! Así como la sunamita, si buscas ponerte de acuerdo con tus seres queridos y le dan un lugar al Señor en tu casa, verás que se comenzará a derramar una unidad espiritual inigualable. La oración en conjunto provoca cambios. Un lugar para el arca en tu casa En 2 Samuel 6:1-11 vemos como el rey David recupera el arca del pacto. Es allí donde comienzan a buscar un lugar para depositarla y Obed-Edom abre las puertas de su casa. En el versículo 11 vemos que el haberle abierto las puertas a la

presencia de Dios, trajo bendición a toda su familia. Así como dice este versículo, podemos cambiarle el nombre a este gran hombre y colocarle el nuestro en su lugar, a modo de declaración: Y estuvo el arca de Jehová en casa de..; y bendijo Jehová a …. y a toda su casa! Este es un año para abrirle las puertas al Señor y prepararse para experimentar grandes cambios en nuestra familia. La presencia de Dios nos sana, nos cubre y nos da creatividad para seguir adelante y no cesar en nuestra confianza de seguir a Cristo. Obed-Edom era una persona simple, sin embargo al abrir las puertas de su casa al arca de Dios, atrajo una bendición sin igual y quedó plasmado en la

historia! No importa si tu casa es glamorosa o muy humilde, lo importante es que te puedas unir a los tuyos para darle la bienvenida al Espíritu Santo. Cuando Jesús está en casa, los milagros comienzan a suceder En Marcos 2:1-11 se relata de una visita que hizo Jesús a una casa y de cómo cuatro amigos se reunieron para acerar a un hombre paralítico delante del Señor. Aquí también vemos que alguien lo invitó, le abrió sus puertas y los milagros comenzaron a suceder. Conclusión: Cuando traes a Jesús a tu casa, todo comienza a mejorar. Así como estos amigos no se quedaron con el primer “no” y subieron al techo hasta ver el milagro hecho realidad, así

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también debemos luchar por nuestra familia y perseverar hasta ver el cambio y la transformación realizarse. Toma un tiempo con los tuyos para buscar la presencia del Señor y para ponerse de acuerdo. Este es un tiempo de paz y de perdón. ¡Si Jesús está en tu casa, todo será renovado! (Fuente: www.claudiofreidzon.com)

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