Page 1

TAGSALES ALBERTO CISNERO

ncausto dictores


TAGSALES


TAGSALES ALBERTO CISNERO


Cisnero, Alberto Tagsales / Alberto Cisnero - 1a ed. - Buenos Aires : Encausto Edictores,2013. 64 p. ; 21 x15 cm. ISBN 978-987-28699-0-8 1. Poesía Argentina. I. Título CDD A 861

Diseño de tapa: Silvia Cisnero Celia Cisnero Primera edición: Febrero de 2013 ISBN 978-987-28699-0-8

(c) 2013, Encausto Edictores Libros homogéneos y comerciales

Buenos Aires- Argentina encausto.ed@gmail.com

Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723 Impreso en la Argentina


Lector: este mensaje es confidencial y de uso exclusivo para quien está dirigido. Puede contener información amparada por el secreto. Si lo hubieses recibido por error, devolvelo o destruilo; no copiés o revelés su contenido ni emplees parte alguna del mismo. No te garantizo la seguridad o la exactitud de lo aquí vertido, pues es pasible de ser interceptado, modificado, perdido, haber llegado tarde o narrar episodios lamentables. El emisor, por tanto, no acepta responsabilidad por equívocos u omisiones en el texto surgidos a partir de su transmisión. Las opiniones son propias de quien las remite y no del Autor, a menos que se indique lo contrario claramente en el cuerpo del presente y que se constate la representación de quien las escribe o dicta para comprometer al Autor.

7


1Sospecho que no sos un artista, sólo querías matar a alguien (odre o fantasma oculto subsistía) en cuya honra fuera escrito esto. Lo voy a terminar, a escribir muchas veces.

9


2El difuso misticismo, la anagog铆a y la catacumba de la decimosexta noche del lunario y sin exacciones sentimentales, un recluso en su torre, una mano que templa una guitarra, sobre las puertas de tu coraz贸n.

11


3Secundando el plan de otro (instilado el contenido del frasquito en el oĂ­do) pergeĂąarĂĄn mis labios su coĂĄgulo, sangre en una gota de sangre, de quebradizos huesos la impudicia, asir nombre o haber sido alguien.

13


4Más leve todavía se acerca a tu vida para hurgarte las narices y dibuja grillos inertes al incauto que se acerca antes de lanzarse a destruirlo. Pedías poco pero era lo que vos pedías: a la luz, constancia.

15


5Quisiera ladearme el sombrero, una gilada; alguna vez tuvo que haber llovido, alguno se ocupará de recordarlo. Los ojos estaban para mirar y para abrirlos. Alegamos simpatía porque también podríamos sentir lástima.

17


6En vano busca la tarde cada hoja con sus nervios allí donde una puerta había o en lo que sobre el cuerpo se verifica cruje una rama y su viaje es rectilíneo, acumulación anómica; cada uno se cura como puede.

19


7Es grato vivir aunque parezcamos necios y se convulsione débilmente aqueste esqueleto, lejos cada vez más lejos de averiguar de una letra su baldío; callar no irruye el límite de la materia.

21


8He visto en los antigales las tinajas de mis muertos; desde帽aron la emoci贸n lexic贸grafa (el bostezo, un 茅nfasis que chorreara) para trinar en el agua.

23


9Arltroberto: hasta que arte de los puños logre cundir regresaremos a él, de nuevo a sus páginas, al simple problema de combinar cinco dedos sin doméstica asociación humana, cóctel o libro bajo el sobaco.

25


10Para quĂŠ admirarnos de cuentas molidas, de rayos negros; acre e igual a una piedra, su vaivĂŠn de cĂ­rculos cada vez mayores conturbando lo que sin nadie flota, ya se ha entibiado mi trago.

27


11- a ABH Si hay mío en algún sitio lo menciona tu voz pequeña y límpida de bella durmiente del bosque sorprendida cuando sabe que uno no la mira. Ha ocurrido en este mundo y no exceptúa el temor. Pasaron días y meses y un día ocurrió.

29


12Y escamoteada con vileza la victoria, eliminarás motivo de prisa y de espera; según el cristal, una palabra aloja muchas vilezas; debería bastar. Lo demás es secreto.

31


13Una decena y tres veces más remiró al ave; oh sedicente, oh los días, su delicado gusto (el producto incluye decoración, título, exordio); la belleza admite escasas enmiendas.

33


14Ahora estoy aquĂ­ impronunciable y exacto y triste y se me ocurre advertirte: cuando leas ĂŠsta, una vez abierta ,enrollar y abrir nuevamente. Pe ese (Junio diez y seis de mil novecientos cuatro).

35


15Y así en el rosedal, así en el sagrario, objeta su ras, como un fósforo que detona ensuciándose encima. Bice, no esta vez. En la imperceptible fuga de tanto, aparecerás.

37


16Un libro siempre abierto, las hojas arrancadas una a una, cualquiera se equivoca para siempre; y, empeñados en destruir algo, siempre estuvimos allí, buscando la salvación y no encontrándola.

39


17Sabemos a qué negamos, quién debe o deberá a quién sus lutos y con calma e inexactitud no eludimos una respuesta. Sin heroísmos. Confiamos en nuestro pulso. Incluso a patadas.

41


18Entonces de lo imposible a la fe, ya eras ido y una estrella y otra reducida a la exigencia de un recuerdo, el pasado oscuro y explicablemente reducido a la exigencia de un recuerdo.

43


19Si fuera yo quien emite por última vez la última palabra de una copla, y en alguna parte, muy cerca, se rompe en pequeños trozos algo luminoso y bello que el ritmo perdonó y a quien muerte anunciaba.

45


20Cerca pero siempre a igual distancia de la advenediza múltiple luz, no hay víctimas aquí, ninguna referencia a tiempo y lugar; la piedra abatió las nítidas aguas, un efímero atavío de totoras.

47


21Un día habremos de volver y, donde mi voz puede alcanzarla, sabrá e ignorará lo mismo que yo. Tal vez no haya nada que recordar; nada, salvo una vieja canción de burdel, la precisión de una mella.

49


22Durante un instante nada sucedió; y si el caso amerita podríamos arreglarlo sin violencia; la luz se filtra por docenas de grietas, no sé dónde, pero no está lejos. Especialmente esta noche.

51


23Me dirigí hacia la puerta, todo está en calma y los pájaros cantan; y lo suficientemente ebrio como para no mentir, durante cada minuto de ese lapso deseé estar allí, sin haber escrito.

53


24Ud y yo no somos diferentes; como yo, obtuvo lo que pedía. No hay víctimas aquí. Tendré que contar toda la historia, estoy bien donde estoy, estás bien donde estás y bebemos a pequeños sorbos.

55


25Uno estรก solo en la oscuridad y aquellas palabras y frasecitas muy duras detrรกs de una ballester o detrรกs de un volante, tan lejos pero siempre a igual distancia, moran ya en otro reino. Todo saldrรก bien.

57


26Decía así: éste es el final, exacto o inexacto en los detalles (eso no es más que una cuestión de método), de donde nunca regresaremos; ud está a salvo. Y no escribo para ud por dinero.

59


ÍNDICE PÁG.

Advertencia al Lector . 1- . . . . . . 2- . . . . . . 3- . . . . . . 4- . . . . . . 5- . . . . . . 6- . . . . . . 7- . . . . . . 8- . . . . . . 9- . . . . . . 10- . . . . . . 11- . . . . . . 12- . . . . . . 13- . . . . . . 14- . . . . . . 15- . . . . . . 16- . . . . . . 17- . . . . . . 18- . . . . . . 19- . . . . . . 20- . . . . . . 21- . . . . . . 22- . . . . . . 23- . . . . . . 24- . . . . . . 25- . . . . . . 26- . . . . . . 61

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

7 9 11 13

15 17 19

21 23 25 27 29 31 33 35 37 39 41 43 45 47 49 51 53 55 57 59


$

30

ISBN 978-987-28699-0-8 ALBERTO CISNERO (LA MATANZA, 1975) ESCRIBIÓ Ajab. Y OTROS.

Tagsales  

Literatura Argentina

Advertisement