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LOS PAISAJES MÁS LINDOS existen paisajes más conocidos por todos, que a pesar del turismo masivo, no pierden su capacidad de sorprender y deslumbrar, por su despliegue visual y su proyección como maravillas de la naturaleza. Cómo no podría ordenarlos de un modo justo, simplemente, los publico numerados pero en un orden sin criterio. Cada uno de los paisajes que propongo, merecería un lugar de privilegio en la lista de los más hermosos de la naturaleza

el paisaje debe considerarse como tal en un análisis paisajístico, integrando todos sus elementos: fauna, flora, suelo, actividades humanas, historia, etc. pero también las relaciones entre estos elementos. Paisaje es “cualquier parte del territorio tal como la percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos”.

Los paisajes cambian con el tiempo y tú puedes incluir en tu descripción esos cambios. Por ejemplo, a lo largo del año, con las estaciones o con el paso de varios años Para conocer como era antes un paisaje pregunta a tus padres o a tus abuelos cómo era en su juventud. Hay paisajes que nos gustan más que otros. Existen algunos que son bonitos y otros que son feos. Algunos nos traen algún recuerdo particular. Todo esto también puedes incluirlo en tu descripción.


Así pues, podemos afirmar que todo territorio que la población pueda percibir, sean cuales sean sus características, es un paisaje. Sin embargo, normalmente tendemos a pensar en lugares de belleza excepcional, como un espacio natural, alguna playa, o un caserío con encanto. Pero la realidad es que el entorno de los centros escolares, los barrios donde vivimos, las calles de nuestra ciudad o los polígonos industriales conforman otro tipo de paisajes potencialmente valiosos, aunque muchas veces no nos lo parezca porque están deteriorados o han perdido su calidad. Por otra parte, un paisaje no solo es lo que percibimos a través de los ojos. ¿Acaso tendrías la misma percepción de tu playa favorita si no pudieras escuchar el mar cuando estás en ella? ¿Y del Teide nevado si no sintieras frío? Las sensaciones que nos llegan a través del oído, del olfato o del tacto también forman parte del paisaje. Estas sensaciones son el componente subjetivo del concepto “paisaje”, que no está presente en otros similares como “medio ambiente” o “territorio”. Por eso, nunca podremos hacer una descripción completa de un paisaje de forma objetiva, porque lo que sentimos y pensamos cuando lo contemplamos o lo recordamos también forma parte de él. Por todos estos motivos, podemos concluir en que el paisaje es un recurso amplio, dinámico y complejo que determina nuestro bienestar. Es fundamental por tanto protegerlo, y para saber cómo hacerlo necesitamos conocer previamente sus características y funcionamiento. Para ello, existe una materia en sí misma que determina cómo estudiar el paisaje.

Un paisaje natural es un espacio que forma parte del territorio terrestre, y que no ha sido modificado por el hombre y por su acción. Por esto, tampoco suelen encontrarse habitadas, aunque sí puedan recibir la visita o la presencia de personas que las recorren por fines turísticos, pero que no las invaden e incluso en muchos casos está


prohibido el lanzamiento de basura, la rotura o daño a ejemplares de flora o fauna (como cortar hojitas de árboles para llevar de recuerdo).

Es así que el impacto ambiental que puedan ejercer esta cantidad de pobladores en los espacios naturales es mínimo. La mayoría de ellos son cazadores, pescadores, o se dedican a las artes manuales que venden a turistas y visitantes. En el caso argentino, la Patagonia se identifica por la cría de ganado ovino, por lo cual también los pastores tienen un rol importante. Estos pobladores hace un uso en general racional y consciente del medio natural, que lejos está de la sobre explotación o la saturación de recursos naturales. Sí por ejemplo se ven seriamente dañados estos paisajes naturales cuando arriban mega empresas dedicadas por ejemplo a la pesca, a la minería o a la extracción de hidrocarburos. En este caso, si bien no son actividades ilegales, es necesario reconocer que el impacto ambiental es mayor, y que en la mayoría de los casos, estas empresas sobre explotan los recursos naturales. A grandes rasgos, existen dos tipos diferentes de paisajes naturales: uno de ellos es el paisaje natural costero, que se encuentra próximo al mar. Por otra parte, el paisaje natural interior, es en general aquel compuesto por montañas (grandes cadenas montañosas o sierras chicas), praderas, lagos, ríos, salinas, desiertos, punas o formaciones rocosas. Existen otros casos donde podemos avistar un paisaje natural aunque efectivamente corroboramos que están habitados. ¿Dejan de ser espacios naturales? Pues no. En general, la densidad de población (cantidad de habitantes por kilómetro cuadrado) suele


ser baja o muy baja. Por ejemplo, en el área de la Patagonia argentina (al sur del país), territorio minado de montañas, témpanos de hielo y donde el frío registra temperaturas de -20° en invierno, la densidad poblacional es de 0.7 personas (menos de una persona entera) por cada kilómetro cuadrado. Así pues, podemos afirmar que todo territorio que la población pueda percibir, sean cuales sean sus características, es un paisaje. Sin embargo, normalmente tendemos a pensar en lugares de belleza excepcional, como un espacio natural, alguna playa, o un caserío con encanto. Pero la realidad es que el entorno de los centros escolares, los barrios donde vivimos, las calles de nuestra ciudad o los polígonos industriales conforman otro tipo de paisajes potencialmente valiosos, aunque muchas veces no nos lo parezca porque están deteriorados o han perdido su calidad. Por otra parte, un paisaje no solo es lo que percibimos a través de los ojos. ¿Acaso tendrías la misma percepción de tu playa favorita si no pudieras escuchar el mar cuando estás en ella? ¿Y del Teide nevado si no sintieras frío? Las sensaciones que nos llegan a través del oído, del olfato o del tacto también forman parte del paisaje. Estas sensaciones son el componente subjetivo del concepto “paisaje”, que no está presente en otros similares como “medio ambiente” o “territorio”. Por eso, nunca podremos hacer una descripción completa de un paisaje de forma objetiva, porque lo que sentimos y pensamos cuando lo contemplamos o lo recordamos también forma parte de él. Por todos estos motivos, podemos concluir en que el paisaje es un recurso amplio, dinámico y complejo que determina nuestro bienestar. Es fundamental por tanto protegerlo, y para saber cómo hacerlo necesitamos conocer previamente sus características y funcionamiento. Para ello, existe una materia en sí misma que determina cómo estudiar el paisaje.

Los paisajes más lindos  

Un paisaje es vida cuidala y no la destruyas.

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