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Departamento de tecnolog铆a de la informaci贸n y la comunicaci贸n

Mis relatos

Alumna: Elena Ruiz Ostos Profesor: Juan Pedro Berenguel Nieto


Este peque帽o libro resume mi trabajo por esforzarme y trabajar mejor, no s贸lo la redacci贸n de un texto... sino mi creatividad.


Índice: Relato libre Relato de Halloween Relato de Navidad Relato de Andalucía Realato de Investigación Diptico Tríptico Periódico


LASIEL Elena Ruiz Ostos 1ºESO Arquímedes

I El sol se ocultaba por el horizonte, bañando la tierra con los últimos rayos del día y arrancando reflejos a las aguas del río. Lasiel tenía la vista fija en la lejanía, un brillo peligroso asomaba en sus ojos verdes. Se llevó la mano a la empuñadura de Nagleir, su espada. Ya había tomado una decisión. Partiría al amanecer y vengaría a su familia. Dio media vuelta y volvió al pueblo donde hacía seis años se había instalado, donde nadie nunca la había reconocido. La puerta de entrada se abrió con un chirrido. -Senea, me marcho -dijo la chica con voz firme. -¿Adónde? -contestó una mujer de edad avanzada. Sus cabellos blancos estaban recogidos en un desordenado moño, y en sus ojos marrones siempre había una mirada ausente perdida en los recuerdos del pasado. -Tú lo sabes tan bien como yo. La mujer ahogó un grito y su voz sonó preocupada cuando dijo en susurros -Lasiel, tú solo tienes dieciséis años, eres joven e inexperta, ¿crees en serio que vas a poder derrotar al hombre que ha asesinado a todos los nobles de nuestro reino? -Quiero ser yo la que acabe con él antes de que él descubra quién soy y venga por mí. Ya me está buscando, yo soy la última. Cuando me haya matado, nadie se interpondrá entre él y la corona, porque el reglamento dice que todo aquél de alta estirpe y sangre noble, aunque no pertenezca a la Familia Real, tiene derecho a reinar si no hay ningún otro sucesor. Ya ha conquistado el reino, ya es el rey, pero sabe que algún día yo podré reunir un ejército y luchar contra él. -No voy a poder detenerte, ¿verdad? -No, solo quería avisarte. -Te voy a echar mucho de menos, Lasiel. -Cuando haya acabado con él, volveré. Te lo prometo.- Con estas palabras, Lasiel subió a su cuarto y se preparó para el día siguiente. En ese momento no supo que la promesa que había hecho jamás la podría cumplir. II Unos tímidos rayos de sol asomaban por la ventana con la tarea de despertar a Lasiel. Pero ella no estaba allí. Era Senea, la que sentada en la cama contemplaba la almohada donde había dormido la niña a la que siempre había querido como a una hija. Las lágrimas brotaban de sus ojos y surcaban su cara para, después, caer al vacío. III Lejos de allí, Lasiel, que ya había emprendido el camino, se sentía observada. Ya había oscurecido cuando sintió una presencia tras ella. Se dio la vuelta y lo primero que vio fue el brillo de la daga que descansaba en su cuello. Su atacante era un chico joven, unos dos años mayor que ella. Un mechón de pelo castaño ocultaba uno de sus grandes ojos grises, que brillaban en su rostro de facciones delicadas. -Voy a matarte- dijo con voz suave y persuasiva, una voz que hacía contraste con el significado de sus palabras. Lasiel se llevó la mano a la espada y con un rápido movimiento la colocó en el cuello del chico. -No creo.


El chico la miró a los ojos y Lasiel se vio envuelta en recuerdos, emociones y sentimientos que nunca había llegado a experimentar. Sintió pánico y bajó la mirada. Cuando la volvió a levantar el chico ya no estaba, pero en el árbol más cercano había una nota sujeta por el mismo cuchillo que le había puesto en el cuello. El filo estaba manchado de sangre, pero no era de ella. La nota decía:Mi nombre es Cailne, y tengo que matarte IV Los días pasaron. Lasiel avanzaba hacía el suroeste dirigiéndose a las tierras de El- Nain, el hogar de Ainsaron, su enemigo. Se desarrollaron más encuentros con Cailne, pero todos ellos acababan de la misma manera. Lasiel estaba confusa. ¿Por qué Cailne no la mataba? ¿Por qué ella no tenía valor suficiente para matarlo a él cuando tenía ocasión? Era su enemigo, el aliado de Ainsaron, el hombre que había acabado con la vida de sus padres, y sin embargo...debajo de todo eso había un manto de cariño, la manera en que él la miraba, su voz aterciopelada, la suavidad de sus rasgos... era imposible que fuese un enemigo. Lasiel ladeó la cabeza intentando alejar de su mente todos esos pensamientos tan desconcertantes. Estaba contemplando las llamas de la hoguera cuando escuchó un ruido. Se levanto bruscamente y vio ente ella los ojos grises de Cailne. El chico sonrió. -Me estoy empezando a acostumbrar a tu sexto sentido- comentó, pero Lasiel estaba seria y lo miraba fijamente. -Cailne, no entiendo. He estado pensando, ¿por qué me tratas así?, ¿por qué no acabas conmigo? Eso es lo que te encomendó Ainsaron. Cualquiera que escuche nuestras anteriores conversaciones pensará que somos amigos, cuando supuestamente me odias. Cailne colocó el dedo índice sobre los labios de la chica, haciéndola callar. -Son muchas preguntas y yo tampoco estoy seguro de que es lo que esta pasando, pero solo te pido que ahora estés es silencio- dijo acariciando los pómulos de la joven con el pulgar. Era un contacto mágico, dulce y lleno de cariño. Lasiel no supo qué hacer o qué decir, se había quedado prendada de los ojos de Cailne. Acto seguido el chico se inclinó y la besó con suavidad. Lasiel cerró los ojos disfrutando del momento, olvidando todo el odio que une vez había sentido hacía él. Cailne se separó cuidadosamente. Colocó los brazos alrededor de la cintura de la chica y la atrajo hacía sí. -¿Tú crees que es amor?- le susurró Lasiel al oído. -Sí, yo creo que sí -hizo una larga pausa-. Pero ahora me tengo que marchar. -No -dijo la chica separándose bruscamente-. No me puedes dejar ahora. -No es mi decisión, no puedo levantar sospechas. Fue entonces cuando Lasiel se acordó de que pertenecían a mundos distintos. -Sabes que estoy en contra de Ainsaron y todo lo que esté relacionado con él, ¿como puedes seguir queriéndome? Si fuera así te quedarías conmigo. Cailne suspiró, guardó silencio y finalmente dijo -Te quiero, y solo por eso me quedaré a tu lado. Lasiel sonrió y le volvió a besar hundiendo sus dedos en el cabello castaño del joven. V Cailne sujetaba con fuerza las muñecas de Lasiel, mientras, ella intentaba soltarse de su agarre. -Traigo una prisionera. Lasiel de la Casa de Deslain -dijo Cailne parándose ante los guardias. -¿Te refieres a esa chica a la que Ainsaron buscaba con tanto empeño?


Cailne asintió en silencio. Los guardias examinaron a la chica cuidadosamente. Se hicieron a un lado y los dejaron entrar en la gran fortaleza de Ainsaron. Fuera de la vista de los guardias Cailne soltó a Lasiel. -Buena actuación -dijo este. Subieron las escaleras que llevaban a la sala del trono, al abrir las puertas se encontraron cara a cara con Ainsaron. En su cabello negro destacaban algunas canas. Su rostro no representaba ninguna arruga, pues pocas veces sonreía, eran sus ojos de un color indefinido los que delataban su edad. Se miraron fijamente. Lasiel empuñó a Nagleir y le lanzó una estocada lateral. Ainsaron interpuso su espada, se movió ágilmente a la derecha, pero atacó por la izquierda, la chica detuvo la espada a escasos centímetros se su cuerpo. Seguidamente Ainsaron encadenó una serie de movimientos, tan rápidos que apenas se veían en la semioscuridad. Lasiel se defendía a duras penas, pero finalmente se concentró, se desplazó a la derecha e hizo un extraño giro de muñeca, pero Ainsaron se movió rápidamente y esquivó el golpe mientras apuntaba la espada hacía el cuello de la chica. Lasiel se agachó y aprovechando su posición lanzó a Nagleir hacía arriba para herir a su contrincante en el pecho. Nagleir le atravesó la piel y una mancha roja apareció en la negra ropa de Ainsaron. Cailne corrió hacía Lasiel, le habría gustado intervenir en la lucha para poder ayudarla pero tenía miedo de herirla a ella. Ninguno de los dos se percató de que Ainsaron seguía vivo, y así fue como, con sus últimas fuerzas, Ainsaron arrojó la espada en dirección al cuello de Lasiel. Cailne se interpuso entre su trayectoria para proteger a la chica con su cuerpo. Cailne gritó y calló al suelo. Lasiel se quitó la capa e intento taponar la herida, pero fue en vano. La joven vio como la luz de sus ojos grises se extinguía. Se agachó junto a él, llorando. ¿Qué iba a hacer ella ahora? Contempló los dos cadáveres que yacían en el suelo y salió corriendo. Consiguió esquivar a los guardias y huyó hacía el Sur. VI Corrió durante horas, tal vez días, quizás semanas y cuando no pudo seguir, paró. Se instaló en el Gran Bosque y vivió allí sola durante dos años, meditando todo la que había ocurrido. Llegó a la conclusión de que a Cailne le hubiese gustado que ella hubiera reinado y traído la paz, pues por eso era por lo que estaban luchando. Con este pensamiento llegó a su reino y se nombró soberana. Pasados diez años, cuando ya había traído la calma y la paz, volvió al castillo de Ainsaron, se tumbó junto a los restos de su amante y murió a su lado. Dicen que Cailne regresó a por ella y juntos se marcharon a los confines del mundo.


En el acantilado Elena Ruiz Ostos 1º Arquímedes I Victoria contemplaba por la ventanilla de su coche el paisaje cambiante. El viento agitaba su pelo castaño. La chica suspiro. Otro verano empezaba, y otra vez tenía que irse de viaje familiar con sus padres. Pero solo dos semanas. Dos semanas en las que podía escapar de la rutina y ser ella misma sin importarle lo que pensaran los demás. Dos semanas dedicándose a estar con sus padres, a ratos. Y a pensar en ella , en sus problemas, en sus cualidades, sus aficiones... e intentar llegar a conocerse, aunque solo fuera un poco. -¿Cuánto falta? -pregunto. Nada más decir esto apareció el mar, una extensión infinita de tonos azules, donde el cielo se confundía con el agua. A lo lejos se recortaba el contorno de una pequeña casa rural. -Me parece que ya hemos llegado- dijo su madre sonriendo. Victoria bajo rápidamente las escaleras, ya había colocado todas sus pertenencias y quería ver atardecer. Se dirigió a la cocina. -Mamá, voy a dar un paseo. Ahora vuelvo. -No te retrases, ya estoy haciendo la cena. Antes de que su madre pronunciase estas palabras Victoria ya corría por el césped, en dirección a los acantilados. Sin embargo algo la hizo detenerse. En el pico más elevado se encontraba una chica de aspecto inquietante. Vestía de blanco y sus ojos, de un azul semejante al de las aguas, brillaban de una manera siniestra. Victoria vio como el pico del acantilado se resquebrajaba y caía al mar. La chica la miro con profunda tristeza, antes de precipitarse a las aguas, sin embargo no hizo nada para evitarlo. Victoria ahogó un grito y salio corriendo. El sol ya se había ocultado tras el horizonte y en el cielo habían empezado a aparecer las primeras estrellas tempranas. Llego a su casa sudando y cerró la puerta tras de sí. No les dijo nada a sus padres y en la cena guardo silencio. II Al día siguiente volvió al acantilado a la misma hora...y la chica volvía a estar allí. También el trozo del acantilado que había caído al mar estaba en su sitio. De repente, Victoria tubo un presentimiento. -¡Apártate! -grito -¡Ven!¡Corre!¡Apártate! Pero la chica parecía no escuchar. Seguía inmóvil en el borde del precipicio. El viento alborotaba su pelo negro y la tenue luz proyectaba sombras en su rostro. Y entonces la historia se repitió. De nuevo la parte que sobresalía del acantilado se precipitó hacía el mar, y esta vez, Victoria escucho la voz de la chica, clara como el agua, devil como la brisa, hermosa como el reflejo de la luna en el mar y fría como un amanecer en otoño. -No puedes hacer nada para evitarlo. No puedes retroceder en el tiempo. Victoria notó las mejillas húmedas y se percató de que estaba llorando. Se sentó en la hierba y contemplo el mar. Nunca antes la había parecido tan bello, y a la vez tan terrible. Sintió el impulso de tirarse al agua y se agarró a las briznas de hierba, que se escapaban entre sus dedos.


III Pasaron los días y Victoria no pensaba en otra cosa que no fuese la chica del acantilado. Finalmente se decidió por volver. Las sombras eran ya largas cuando Victoria la volvió a ver. En esta ocasión se acerco más y cuando creía que se aproximaba el momento en el que el precipicio se derrumbaría levanto la mano para cogerla del brazo y hacer que retrocediera. Pero la chica dio un paso atrás y la miró con odio. -Solo quería ayudarte -dijo Victoria con un hilo de voz. -Jamás te atrevas a tocarme -la chica habló con voz dura, y sus palabras hicieron que Victoria retrocediera asustada. Fue entonces cuando Victoria se percató de que la chica no proyectaba ninguna sombra, como si la luz la pudiese traspasarla. Victoria cerró los ojos. Lo que pasó a continuación fue todo muy confuso. Cuando los volvió a abrir no vio ante ella a una chica vestido de blanco, con las ojos azules y el pelo negro. No. Lo que vio Victoria al abrir los ojos fue tan desconcertante que quiso gritar, pero al agachar la cabeza y mirar sus manos el grito se le quedo congelado en la garganta. -No te asustes -le dijo. Sus ojos color avellana eran cálidos, al igual que su sonrisa. Y su pelo castaño caía undulado por la espalda. Victoria la miró. Fue como reflejarse en un espejo, pues la chica había tomado su apariencia. Lentamente, Victoria bajo la cabeza y esta vez si grito. Iba vestida de blanco y unos mechones de pelo negro le caían sobre la cara. Pero lo que más la asusto fue que era tan incorpórea como el viento. -No te asustes -repitió -Me llamo Victoria. Estas palabras cayeron sobre Victoria con la fuerza de un mazo. -No -grito -¡Yo soy Victoria! Y tú, tú eres... tú...no eres Victoria. Tú. La voz se le quebró y empezó a llorar. -¿Qué me has hecho? -Solo he cambiado de lugar las piezas del juego -dijo la chica con voz neutra. -¿Qué dices? ¿De qué estas hablando? - Yo seré tú y tú seras yo. Yo viviré la vida reservada para ti, mientras que tú ocuparas mi lugar en el mundo. -¿Qué? La chica se empezó a alejar, la tenue luz de la luna recortaba su silueta contra el paisaje y le daba a su rostro la alegría que hace mucho tiempo su corazón perdió. Victoria quiso seguirla pero por alguna razón no podía ir más allá del borde del acantilado. Se sentó en el suelo abrazando sus rodillas, viendo el atardecer. IV Los años pasaban sin rozarla, el sol ya se había ocultado tras el firmamento incontables veces. Y sin embargo, las olas seguían golpeando los acantilados, un sonido incansable al que nada le importaban las preocupaciones de la tierra. Con esta melodía, Victoria vio pasar los días, que se esfumaban, uno a uno, por el horizonte. Los días que ella no había tenido ocasión de vivir. Las primeras estrellas iluminaban el cielo nocturno cuando ella volvió. Seguía teniendo la misma apariencia física, pero Victoria no se fijo en ese detalle, pues, como había sospechado, ahora ella tampoco mostraba ninguna sombra.


La sonrisa con la que la chica había abandonado el lugar se había esfumado de sus labios hacía ya mucho tiempo. Victoria se levanto. -¿Por qué vienes otra vez por aquí? -Vengo a liberarte, ya puedes descansar en paz. -¿Has muerto?-Victoria se lo pensó mejor- ¿Mi cuerpo ha muerto? -Así es -dijo la chica. Un pesado silencio cayo sobre ellas, y por un momento las estrellas parecieron no brillar. -Gracias -dijo la chica. -Gracias, ¿por qué? -Victoria estaba cada vez más confusa. -Gracias por haberme dejado vivir la vida que yo no tuve ocasión de vivir. -¿Qué fue lo que pasó? -Las circunstancias no me lo permitieron. La chica se quedo mirando el mar, un velo de sombra se posó en su mirada y las comisuras de sus labios se curvaron en una sonrisa triste, tan leve, que por unos segundos, Victoria, creyó habérsela imaginado. Victoria iba a hacer la siguiente pregunta cuando la chica frunció el ceño. -Pero eso ahora da igual. Tienes que irte. En el momento en el que la mirada de Victoria volvió a cruzarse con la de la chica, comenzó a sentirse cada vez más débil, fue entonces cuando se dio cuenta de que su figura, antes incorpórea, se estaba difuminando a cada ráfaga de viento. Se dio cuenta demasiado tarde. Lo último que vio fue la mirada vacía y sin significado de unos ojos azules. Lo último que escucho fue un canto hermoso y efímero en el que la suave voz de la chica se fundía con al sonido de las aguas. Ella se quedó de píe en el acantilado, en su mirada se reflejaba el mar. -Adiós -dijo. Las palabras retumbaron en el océano, creando un eco constante. La chica miró las estrellas.


La nieve Elena Ruiz Ostos 1º Arquímedes La noche era oscura. Las estrellas brillaban, muy altas e inalcanzables. Los jirones de nubes ocultaban el cielo, movidos por una leve brisa casi imperceptible. La tenue luz de la luna se reflejaba en los ojos de Sofia, que asomada a su ventana contemplaba la noche. Hacía frío, se tapó con la manta y miró el cielo, una inmensa negrura salpicada de puntitos blancos. Entonces se dio cuenta, era Navidad, se notaba en los rostros de la gente, en el olor a lluvia y en las voces que traía la brisa. Sofia sonrió levemente. Había empezado a llover. Sus padres no estaban en casa, así que salió al jardín trasero de su vivienda. Notó como las finas gotas de agua se le clavaban en la piel. Empezó a girar sobre si misma siguiendo una coreografía que había inventado tiempo atrás. Al cabo de un rato estuvo empapada. Las gotas de agua se enredaban en su pelo moreno y caían deslizándose por su cuerpo haciendo que la ropa se le pegara a la piel. Pero a ella no le importaba. Dejo pasar el tiempo. Cuando notó que el agua le calaba hasta los huesos entró riéndose a casa, y preparo un baño con agua caliente. Fue entonces cuando supo que quería como regalo de Navidad. Quería ver la nieve, y solo con eso sería feliz. Los días pasaban, pero no había señales de que fuera a nevar. Sofia esperaba ansiosa mirando por su ventana, esperando a que un manto blanco cubriese todo, pero eso nunca sucedía. Todas las mañanas eran iguales, un tímido sol asomaba por el horizonte escondido entre las nubes, que hacían que el cielo pareciese negro y amenazador. La Navidad llegaba a su fin y todos habían recibido su regalo, todos a excepción de Sofia. Era el último día de Navidad, unas débiles estrellas brillaban en el oscuro cielo, creando reflejos en los ojos azules de Sofia, que transmitían un brillo esperanzador. De improviso sonaron las campanas de la iglesia anunciando que ya eran las doce, este pensamiento golpeo a Sofia haciéndola volver a la realidad, ya era demasiada tarde, su deseo no se había cumplido. La chica espero un minuto, pero no sucedió nada. Decepcionada se fue a dormir. Las imágenes se sucedían una detrás de otra, tan difusas que Sofia apenas alcanzaba a ver el color. Poco a poco todo fue haciéndose más nítido y cobrando algún sentido. Se encontraba en un inmenso campo de amapolas. Sintió el impulso de correr y sentir el viento helado en la cara, pero algo la retuvo. Estaba contemplando las flores cuando noto algo frío en la mano. Levanto la cara y miro el cielo. Puntitos blancos tan pequeños como migas de pan comenzaron a caer de las nubes, recubriendo las flores de una capa blanca que reflejaba la luz de la Luna. A medida que los copos de nieve se acercaban, Sofia pudo valorar sus formas semejantes a diminutas estrellas. Comparadas con ellas, las estrellas que brillaban en el cielo no eran más que bolas de fuego que perdían el sentido ante tanta hermosura, pues los copos de nieve eran en verdad una maravilla. Al poco tiempo el campo de amapolas estaba oculto


bajo un manto de nieve, blanca como la claridad de un día luminoso, clara como el agua que baja de la montaña, fría como las profundidades del océano, y pura como la risa de un niño. Entonces, Sofia, corrió. Se sintió libre y eso era lo que había deseado. Sofia corría, pero el campo nunca terminaba, aunque en ese momento no se percatase de ello. Finalmente se tumbo sobre la nieve y cerró los ojos. Los copos de nieve caían sobre ella y se derretían por el calor de su cuerpo, haciendo que se convirtieran en agua. Sofia extendió el brazo y una pequeña estrella de nieve calló sobre su mano. La chica la miró con atención, esa estrellita era perfecta, parecía haber sido dibujada por un pintor experto que había dejado de trabajar en ella al no encontrarle ningún fallo. No supo porque, pero en ese momento empezó a sentirse muy cansada, el cuerpo le pesaba y dormirse en el lecho de nieve era una opción demasiado tentadora como para dejarla pasar. Lentamente, Sofia se quedo dormida con el copo de nieve en la mano, y en ese instante dejo de nevar. Sofia abrió los ojos. Estaba en su cuarto, eso fue suficiente para que se diera cuenta de que todo había sido en sueño. De sus ojos azules brotaron dos lágrimas que cayeron sobre la almohada. Giro la cabeza y se percato de que en su mano descansaba una pequeña estrellita de nieve. La cogió delicadamente, era la misma que la de su sueño. La contemplo durante unos minutos. Con una sonrisa en los labios se volvió a dormir con la estrella en la mano, sabiendo que cuando se despertara por la mañana la estrella no estaría ahí. Lo que Sofia nunca supo fue que esa noche nevó y que las estrellas que había visto en su sueño eran las mismas que las que chocaban contra su ventana, en esa noche que no volvería a ser oscura.


La Leyenda del Lagarto de Jaén Elena Ruiz Ostos 1º Arquímedes La leyenda del lagarto de Jaén o leyenda del lagarto de la Magdalena es la más conocida de la capital, y su popularidad aumentó cuando, en 1980, Juan Eslava Galán publicó la Leyenda del Lagarto de la Malena y otros Mitos del Dragón. ''Un estudio histórico y antropológico de una leyenda popular jiennense heredada de un mito de lucha de héroe contra dragón'', como él mismo dijo. Su fama se extiende mayoritariamente por: Granada, Ciudad Real, Albacete y Almería. Ha tenido tanta influencia en las personas que vivían en esta ciudad que el lagarto se ha convertido en uno de sus símbolos. Se cree que este lagarto de tan grandes dimensiones era un dragón o una sierpe (culebra de gran tamaño), de aquí que el escudo de la catedral de Jaén tenga un dragón, aunque no se sabe si representa el mal o la propia ciudad. En la capital se pueden encontrar numerosas esculturas sobre este famoso lagarto, creadas por diferentes artistas, por esta razón algunas de ellas son antiguas y otras de estilo moderno. También se le ha dado su nombre al famoso festival Lagarto Rock, o el partido amistoso que realiza el Real Jaén CF, llamado Trofeo Lagarto de Jaén, que se juega en al Nuevo Estadio La Victoria. Hasta la forma de la ciudad recuerda a un lagarto enroscado en torno a el cerro de Santa Catalina coronado por el castillo de este mismo nombre. Una de las razones por las cuales esta leyenda es tan famosa es por las expresiones ''Reventar como el lagarto de la Malena'' o ''Así revientes como el lagarto de Jaén'', que suelen utilizarse para maldecir o como un dicho tradicional para advertir de que se está comiendo en exceso. El monumento al lagarto de la Magdalena es una pequeña fuente con una estatua del lagarto, que se situa en la calle de Santo Domingo, donde se encuentra el Real Convento de Santo Domingo, en el barrio de la Magdalena. Dicho barrio era el centro de la cuidad en los años en los que se desarrolla la leyenda, y aun en nuestra época se considera una de las partes más importantes y turísticas de Jaén, pues se encuentra en el casco antiguo y en la falda del cerro del castillo, una zona muy visitada. Esta leyenda es candidata ha convertirse en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, pues el 2 de julio de 2009 fue declarada uno de los 10 Tesoros del Patrimonio Cultural Inmaterial de España por el Bureau Internacional de Capitales Culturales. Anteriormente el ayuntamiento de Jaén decidió que el 2 de junio sería el Día del Lagarto de la Magdalena. En esta leyenda el lagarto es el guardián del tesoro y aparece asociado al elemento femenino: la húmeda, la cueva, la oscuridad, la luna. Mientras que el preso, guerrero o pastor (según las diferentes versiones) representa el elemento


masculino: el calor, la luz, el sol, la valentía. La lucha entre estos dos elementos ha sido identificada por expertos como la muerte-resurrección, el paso de la infancia a la madurez, de la locura a la civilización o el eterno conflicto entre el bien y el mal. La primera referencia escrita de esta leyenda data de 1628, en ella se cuenta que en una cueva junto a la fuente de la Magdalena apareció un gran lagarto que atemorizaba a la gente que iba a por agua y a las ovejas de los pastores vecinos. Llegado a el punto de que no se atrevían a ir a por agua decidieron buscar una solución. Aquí la leyenda se diversifica habiendo muchos finales diferentes, aunque en este trabajo solo vaya a poner los tres más importantes y uno de los finales que han ido perdiendo su fama (el carpintero indiano).

1º El preso y los panes Un preso condenado a muerte pidió su libertad a cambio de matar al ''dragón''. Tan desesperado estaba el pueblo que se le dio una oportunidad. El preso pidió: un caballo un saco de panecillos calientes y una bolsa de pólvora. Por la noche se presentó en la cueva y fue dejando un camino de panecillos. El lagarto se despertó y se fue comiendo los panes. El preso huyó a caballo mientras tiraba más panecillos para que el animal lo siguiera. Cuando llegó a la plaza de Indefenso lanzó el saco de pólvora delante de todos los vecinos que se habían reunido a cierta distancia para ser testigos de la posible muerte del lagarto, este se lo comió sin percatarse de la que era en realidad y acto seguido, explotó. Después de este acto el preso quedo en libertad y fue reconocido por todos los habitantes del barrio de la Malena.

2º El pastor y la falsa oveja Un pastor del barrio de la Magdalena, harto de que el lagarto se comiera sus ovejas, decidió idear un plan para acabar con él. Cogió a una de sus ovejas, la mató y la sacó parte de la carne, que rellenó de yesca encendida. El pastor llevó el cordero a la entrada de la cueva, el lagarto olió el cordero ensangrentado y se lo comió. Unos minutos después el animal murió a causa de las yescas, que le abrasaron las entrañas. Esta versión puede ser una adaptación de la del preso y los panes, pero es más popular que la anterior.

3º El caballero de los espejos Los vecinos, al no saber que hacer, decidieron pedirle ayuda a un gran guerrero, que para la ocasión se vistió con una brillante armadura. Al llegar a la cueva, la luz del Sol se reflejó en los espejos de la armadura, que cegaron al animal por unos segundos, pero el guerrero no necesitó más tiempo, aprovechó ese momento para atravesar al monstruo con su espada. Esta versión es la menos conocida en Jaén, ya que parece copiada de la leyenda valenciana del ''Dragón de Patriarca''.

4º El carpintero indiano En uno de los viajes de Colón al nuevo mundo un carpintero giennense viajó entre se tripulación. Al regresar trajo consigo un pequeño lagarto que con el tiempo se convirtió en un caimán de gran tamaño. El carpintero, al no poder alimentarlo, comenzó a robar el ganado de sus vecinos, pero pasado el tiempo se avergonzó de sus actos y abandonó al caimán. El animal empezó a sembrar el pánico entre los ciudadanos que acabaron matándolo bajo el nombre de dragón. Esta versión no es muy conocida, ya que fue eliminada por Alfredo Cazabán Laguna que la consideró surrealista e innecesaria y no la publicó como una de las tres versiones más importantes de esta leyenda. Sin embargo, parece ser la que más se acerca a la realidad, pues en la iglesia de San Ildefonso existió, realmente, una piel, probablemente de caimán.


Realidad Aumentada Elena Ruiz Ostos 1º Arquímedes La Realidad Aumentada (RA) es el termino que se usa para definir una visión en la que elementos de la vida real y del mundo virtual se unen para crear una realidad mixta a tiempo real. Consiste en añadir elementos virtuales a la información que ya existe. Por este motivo se pude crear un entorno virtual con elementos de este y de la realidad en el que, en la pantalla, aparece lo que se esta viendo en la realidad pero con imágenes ficticias. En la actualidad, la realidad aumentada, se están introduciendo más y más en el mercado: En cirugía: la realidad aumentada, permite al cirujano ver datos que son invisibles desde el exterior del cuerpo, como los bordes de un tumor. En estos casos la realidad aumentada ha sido una gran ayuda y facilita mucho las operaciones. En televisión: se ha vuelto común en la transmisión de los partidos de fútbol americano, pues la línea amarilla que aparece en la pantalla donde los jugadores deben pasar para marcar un punto es un elemento de la realidad aumentada que aumenta la imagen a tiempo real. En este caso los elementos reales son los jugadores y el campo y la línea amarilla, una realidad virtual. Del mismo modo, en hockey, la ubicación y dirección de la pastilla forman parte de la realidad aumentada. Pero esta idea fue rechazada por los puristas del hockey. También, en natación, se puede crear una raya aa través de los carriles para indicar la posición de la persona que en ese momento vaya ganando, y asi poder compararla con la carrera. Existe un variación de la realidad aumentada, la realidad mediada, con ella se puede ocultar un mensaje real y sustituirlo por uno inventado. En los vidiojuegos: Teniendo en cuenta que los juegos mueven unos 30.000 millones de dólares al año en Estados Unidos, han querido apostar mucho por la realidad aumentada porque esta aplicación aporta muchas más maneras de jugar. Uno de los juegos más representativas de la realidad aumentada es el "Can You See Me Now?" de Blast Theory. Es un juego on-line de persecución por las calles donde los jugadores empiezan a jugar en diferentes partes de una ciudad, llevan un ordenador portátil y están conectados a un receptor de GPS. El objetivo del juego es procurar que otro corredor no llegue a menos de 5 metros de ellos, pues si esto llega a ocurrir el otro jugador le hace una foto y pierden el juego. La primera edición tuvo lugar en Sheffield pero después se repitió en otras muchas ciudades europeas. Otro juego que también tuvo mucho éxito fue el ARQuake. Se trata de disparar a monstruos virtuales. En la educación: la realidad aumentada, se usa en museos, exhibiciones, parques de atracciones temáticos... Pues es demasiado caro para utilizarlo de manera diaria. Estos lugares utilizan la realidad aumentada para reconstruir ruinas, o paisajes tal y como eran en el pasado. También se puede usar con elementos en 3D como las diferentes partes del cuerpo. Es muy popular utilizar la realidad aumentada como traductor, pues permite traducir las palabras de una imagen, anuncio ...y se obtiene una traducción instantánea. Es muy sencillo: el software identifica las palabras y las busca en el diccionario. Es muy practico para personas que viajan mucho y necesitan conocer el significado de las palabras de manera rápida. Por el momento solo traduce en inglés y español pero sus creadores (Otavio Good y John De Weese) dicen que pronto estará disponible en otros idiomas como el francés, italiano o portugués.


A continuación vienen los pasos que fueron formando la realidad aumentada: -1962: Morton Heilig, un director de fotografía, crea un simulador de moto llamado Sensorama con imágenes, sonido, vibración y olfato. -1985: Myron Krueger crea Videoplace que permite a los usuarios interactuar con objetos virtuales por primera vez. -1990: Jaron Lanier defiende el término realidad virtual y crea la primera actividad comercial en la que se utilizan elementos virtuales. -1992: Tom Caudell crea el término Realidad Aumentada.1994: Steven Feiner, Blair MacIntyre y Doree Seligmann primera utilización importante de un sistema de Realidad Aumentada en un prototipo. -2000: Bruce H. Thomas desarrolla ARQuake el primero juego al aire libre donde se usa la Realidad Aumentada. -2008: AR Wikitude Guía sale a la venta el 20 de octubre de 2008 con el teléfono Android G1. -2009: AR Toolkit es portado a Adobe Flash con lo que la realidad aumentada llega al navegador Web. -2009: Se crea el logo oficial de la Realidad Aumentada con el fin de que la gente la conozca.

Bibliografía -http://recursostic.educacion.es/observatorio/web/es/cajon-de-sastre/38-cajon-de-sastre/922realidad-aumentada -http://es.wikipedia.org/wiki/Realidad_ -aumentadahttp://www.realidad-aumentada.eu/


Elena Ruiz Ostos 4-6-13


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