Issuu on Google+

Textos de opinión

Informe

Artículo de opinión: El artículo de opinión tiene una gran presencia en la prensa. En este tipo de artículos se emiten opiniones sobre un tema de actualidad. Las funciones del artículo son similares a las del editorial. En él se ofrecen valoraciones, opiniones y análisis sobre diversas noticias. A diferencia del editorial, el artículo va firmado y representa la opinión particular de su autor. Otra diferencia que debes tener en cuenta es que los temas tratados en los artículos pueden ser mucho más variados puesto que los editoriales sólo poseen noticias de gran importancia. Los artículos suelen tener una extensión entre las quinientas y las ochocientas palabras y no tienen por qué ser escritos por periodistas. Cualquier otro profesional puede expresarse mediante un artículo de opinión. Pero sean periodistas o no, los que los escriben suelen ser profesionales con muchos años de experiencia y una trayectoria conocida por la opinión pública. Podemos distinguir dos tipos de articulistas: los que abordan cualquier tema o asunto de actualidad y publican sus artículos con una determinada periodicidad, y los que publican, de forma periódica u ocasional, artículos referidos a aquellos asuntos que pertenecen a su especialidad. Dentro del artículo de opinión se pueden distinguir las columnas personales. Las columnas son espacios reservados por los periódicos y revistas a escritores de notable prestigio. La libertad expresiva en estos casos es total con dos únicas limitaciones: el número de palabras establecido por el periódico y la claridad debida a los lectores. Lorenzo Gomís, importante periodista y articulista, escribió: "Una columna periodística está llena de tiempo. Es un recuadro con tiempo dentro. Es una botella como esas que se echan al mar, desde una isla, para que un barco que pase la encuentre y lea el mensaje". Editorial: La prensa añade a sus funciones de informar e interpretar una tercera que es la de opinar acerca de la actualidad. El editorial es un artículo de opinión que no va firmado por ninguna persona. Los lectores pueden conocer la opinión abierta y directa del medio sobre distintos temas de actualidad, así como sus planteamientos ideológicos. Todos los editoriales opinan acerca de noticias aparecidas en ese mismo número o en números recientes. Los temas de actualidad tratados en un editorial suelen ser aquellos que entrañan una mayor trascendencia y una gran importancia. Pueden hablar sobre asuntos políticos, económicos, sociales, etc. Se pueden encontrar editoriales más polémicos, más fríos, más contundentes, más explicativos, más expositivos o más combativos, según sea la postura de la persona qué las redacta.


Los periodistas que elaboran los editoriales suelen estar especializados en esa tarea y gozan de la absoluta confianza del Director. Los periódicos cuentan con un Consejo editorial que debate, perfila y decide cuáles van a ser las opiniones que se van a defender ante la opinión pública mediante los editoriales. Los editoriales del día están agrupados en la que se denomina página editorial. El editorialista goza de gran libertad expresiva sin olvidar la necesidad de ser claro y preciso. El estilo suele ser grave y digno, acorde con la importancia del tema tratado. Nunca se utiliza el yo personal del periodista que lo escribe ya que se expresa la opinión colectiva del periódico o revista. Para redactar un editorial, el periodista debe conocer con profundidad el tema sobre el que se va a opinar a fin de que la opinión del periódico nunca resulte, incoherente o con escasa argumentación ya que esto dañaría la credibilidad general de la publicación. Géneros de opinión: En este género, el enfoque es la opinión, y la información, si existe, queda apartada a un segundo plano. Ahora bien, la información debe acudir inmediatamente en socorro de este tipo de texto, es decir, cualquier opinión o visión subjetiva debe razonarse. Se trata de decirle al lector: sobre este tema yo entreveo tales significados, y las razones son estas. Pertenecen al género de la opinión: • La carta al director • El artículo de opinión • La columna • La crítica • La tira cómica • El editorial

COMENTARIO DE TEXTO

Un gobierno para el euro Un viejo chiste que suele contarse entre filósofos (y que, por tanto, no es para partirse de risa, sino más bien para hacer pensar) compara el racionalismo francés con el pragmatismo británico. Un inglés presumía de cierta cosa que funciona perfectamente y el francés objeta: sí, eso funciona muy bien en la práctica pero ¿funciona también en la teoría? Si nos ponemos en serio, puede que la actual crisis del euro haya revelado que el francés tenía razón, matizando un poco sus respectivos papeles: el euro no funcionaba nada bien y la causa es que habíamos confiado su éxito a ese “método comunitario” que muchas veces consiste en poner las cosas en marcha sin haber previsto las condiciones y contextos que deberían acompañarlas. En este caso, que no era posible una moneda sin una política correspondiente. La crisis del euro es el típico ejemplo de lo que termina ocurriendo cuando una innovación tecnológica (como la introducción de una moneda común) no viene acompañada por una correspondiente innovación social (en este caso, una gobernanza que equilibre lo monetario con otros criterios de carácter político o social). Las tecnologías sin acompañamiento social son como los cuerpos sin alma o las construcciones ininteligibles. La unidad monetaria sin integración política supone compartir vulnerabilidades mientras que la solidaridad es insuficiente; reproduce a nivel europeo esa incongruencia que existe en el plano mundial entre la unificación de los mercados financieros y una escasa gobernanza global.


La unión monetaria sugirió en un momento en el que era muy fuerte ese prejuicio mercantilista que parecía ignorar las imperfecciones en el funcionamiento de los mercados reales y financieros, en un contexto de valoración máxima de la competencia y de desregulación. Sus creadores cayeron en la ilusión de creer que una unión económica puede ser una unión apolítica cuando se trata de definir y gestionar los bienes públicos. Aunque sea gracias a la experiencia negativa de su crisis, ahora sabemos que el euro no es una simple construcción económica sino un proyecto político y que debe ser gestionado como tal. Una Europa despolitizada ha tenido que estar al borde del abismo para entender que se trata de una cuestión que no es técnica, ni siquiera meramente económica, sino de naturaleza doctrinal y política. Todo esto ha revelado un problema de fondo que afecta a la Unión Europea en la manera de concebirse a sí misma. Hace tiempo que hemos dejado de considerarnos como el laboratorio para configurar una voluntad común y nos hemos convertido en un simple lugar de arbitraje entre intereses nacionales. Los Estados han preferido permanecer en el plano de la coordinación de las políticas nacionales que avanzar en una mayor integración, pese a que era lo exigido por la unidad monetaria. En este contexto la crisis del euro pone de manifiesto los límites de la Europa intergubernamental frente a la Europa federal. La Unión ha querido resolver la cuadratura del círculo y conciliar la moneda única con el mantenimiento de las soberanías económicas. Es cierto que los tratados europeos prevén una supervisión multilateral de las políticas económicas nacionales pero mantienen la preminencia de lo intergubernamental. El Pacto de Estabilidad tiene muchos mecanismos a este respecto pero hasta ahora no han sido eficaces. La razón de esta ineficacia estriba en el hecho de que las decisiones estén en manos del Consejo, es decir, de los gobiernos estatales. Aunque el Consejo establezca una mayoría cualificada para estas cuestiones, los Estados miembros prefieren negociar antes que poner en marcha procedimientos que les enfrentan a unos contra otros. Siempre era posible recurrir a la Corte de Justicia, para todo salvo para las cuestiones de disciplina presupuestaria. La crisis económica ha tenido un efecto paradójico porque si, por una parte, ha revelado las divergencias entre los Estados miembros así como las debilidades de la gobernanza económica europea, por otra, les ha hecho comprender la profundidad de su interdependencia y la necesidad de encontrar soluciones comunes. Se ha hecho evidente que un euro sin el gobierno económico correspondiente es un marco débil para hacer frente a un mercado que no es autosuficiente, a los riesgos derivados de una regulación escasa o poco respetada y amenazado por el patriotismo económico nacional. Hasta ahora hemos sorteado las dificultades con fórmulas ambiguas que permiten no tener que elegir. Pero tarde o temprano deberemos enfrentarnos a una decisión política de cuánta soberanía estamos dispuestos a abandonar en Europa y qué mecanismo democrático permitirá justificar estas transferencias de soberanía. El verdadero desafío al que nos enfrentamos es que una moneda única exige transferencias mayores de soberanía de las que hasta ahora hemos estado dispuestos a realizar. Margaret Tatcher fue más clarividente en este punto que sus ambiguos socios continentales y sabía a dónde terminaría llevándonos este proceso: no quiso el euro porque no quería comprometerse con una unión política que implicaría tarde o temprano un verdadero gobierno económico europeo. Si convertimos a la Comisión en el brazo armado de la ortodoxia presupuestaria, tendremos que reforzar la legitimidad democrática de la Unión. Un poder de sanción puramente tecnocrático sería contestado, con razón. Por eso hay que asumir el riesgo de una integración europea más fuerte. Hay ya diversas proposiciones en este sentido, como la de elegir al presidente de la Comisión por sufragio universal o legitimar las decisiones presupuestarias por una asamblea constituida por las comisiones de presupuestos de los parlamentos nacionales. Sean estas u otras las soluciones que se alcancen, en cualquier caso no tenemos otro remedio que dar a la política económica europea un dimensión más federal. La debilidad de la construcción monetaria europea no se superará sin un verdadero gobierno económico común. Y para ello es imprescindible renovar la construcción de los instrumentos políticos necesarios para la gestión de bienes económicos comunes a todos los europeos. Tenemos que desarrollar una política económica creíble y coherente, que no sea amenazada permanentemente por los intereses particulares de los Estados, siendo a la vez capaz de tomar en cuenta las diferencias para no imponer medidas idénticas a situaciones diferentes.

Comentario: 2.1. Tema: El tema de este texto es la crisis del euro qué está sufriendo el país en estos momentos y de cómo ha surgido.


2.2. Tipo de texto e intención: Este texto es un texto de opinión ya que nos pretende expresar la opinión qué tiene el autor sobre el tema que se escribe en el texto, en este caso, el autor no quiere dar su opinión sobre la crisis del euro que hay en el país en estos momentos. 2.3. Tesis o idea que pretende transmitir.Carácterísticas que aprecias propias de ese género discursivo: La idea que pretende transmitir es la culpa que tiene la p0olítica con la crisis del euro que se está viviendo en estos momentos y que tanto nos afecta, y el autor lo transmite expresando su idea mediante datos reales. 2.4. Argumentos que utiliza: Este autor utiliza todo el rato datos reales para argumentar su idea y darla más luminosidad y más credibilidad. 2.5. Resumen: En este texto de opinión escrito por un autor anónimo, el autor nos expresa su opinión sobre la crisis del euro que se esa viviendo actualmente en este país, sus ideas siempre nos las expresa mediante datos reales para dar a su idea una luminosidad y credibilidad aún mayor. Su opinión sobre el tema es “es imprescindible renovar la construcción de los instrumentos políticos necesarios para la gestión de bienes económicos comunes a todos los europeos.”

ESCRIBIR Textos expositivo de comparación/contraste 1- El Artículo de Opinión es una forma de periodismo que se caracteriza por

expresar clara y directamente el análisis del tema a partir de la reflexión del periodista. Es la valoración de un periodista especializado en el tema sobre el que escribe, a partir de ciertos criterios de análisis. Siempre lleva la firma (es decir el nombre) del periodista que lo escribió. La Nota Editorial es una forma de periodismo de opinión que explicita el


punto de vista particular de quien dirige el medio o de la propia empresa, a través de un equipo de editorialistas especializados en distintos temas. Generalmente es anónima (no lleva firma), porque el responsable es el (la) director(a) del diario (aun cuando él o ella no la hayan escrito). Además, suele tener una ubicación fija y un espacio destacado. Aparece siempre en la misma página, por lo general, en un recuadro y con un cuerpo de letra y título específicos. 2- Un artículo es un texto que presenta la postura personal de un periodista,

frente a un acontecimiento, un problema actual o de interés general. Mediante estos textos se pretende muchas veces influir en la opinión de los lectores. Para lograrlo el escritor emplea argumentos o razones que seducen al lector acercándolo a su postura, persuadiéndolo a un tema o hecho. En el artículo, generalmente se parte del planteamiento de un problema o situación problemática, o sea, de opiniones encontradas u opuestas. Quien escribe un artículo no solo analiza los hechos, sino que al interpretarlos o dar su opinión, argumenta a favor o en contra de ellos. Todos estos factores hacen del artículo un texto argumentativo. Por otro lado la columna es un artículo de prensa escrito, firmado que se renueva cada cierto tiempo en un diario o revista, ofreciendo una opinión o punto de vista sobre un tema de actualidad, o una mera divagación por parte del escritor del mismo. La columna puede ser de aparición diaria, semanal, quincenal o mensual. Si no se repite se llama comentario y si refleja la posición oficial del medio de comunicación se le llama editorial.

CARTA AL DIRECTOR La delincuencia es cada vez más común en las calles de las ciudades, nuestra única y más nombrada opción son los policías pero estos no parecen dar la talla para parar esta especie de "plaga" de delincuentes y demás. Por eso quiero expresar mi desacuerdo a la hora de exigir leyes a los ciudadanos que, luego, los policías no cumplen.


Para empezar simplemente hay que mirar a la gente que pasa en rojo delante de sus narices y a la cual nunca multan. Lo más gracioso de todo es que les pagan por hacer eso. Otro de los motivos también es su vigilancia, una cosa tienes que tener clara, siempre verás a un policía con su colega "vigilando" cuándo en realidad están mirándole el culo a la tía de enfrente o están charlando entre ellos tranquilamente y riéndose. Esto, puede generar muchos problemas a los tenderos, ya que, mientras estos están tranquilamente trabajando, pueden sufrir un atraco. Con todo esto no quiero decir que no haya policías que sean buenos en su trabajo, ojo, que si que los hay, pero deberían de ser TODOS cómo ellos ya que para algo son policías y tienen el deber de cuidar a los ciudadanos. Pero por otro lado hay otra cosa qué no entiendo... ¿Porqué hay cada vez más delincuencia en los días en los qué más vigilancia hay? esa pregunta tiene una respuesta simple, porqué no trabajan cómo tienen que hacerlo. Generalmente cuándo más delitos se producen son los días en los que más vigilancia hay y suelen ser días de fiesta por la noche, por eso quiero decir que o cambian su forma de trabajar o la delincuencia va a ir a más.

COLUMNA Este año es el 75 aniversario del bombardeo de Gernika en el cual murieron muchas personas calcinadas y ametralladas por cazas franquistas y alemanes. Hoy los habitantes de esta localidad vizcaína recuerdan ese día con la gente qué lo vivió en su propia carne y puedo sobrevivir para contarlo todo, porque por mucho que el gobierno dijera que fueron los republicanos o que solo se destruyeron dos casuchas, ese día murió mucha gente y todo el mundo sabe ya la verdad, verdad sobre la que el actual gobierno no quiere saber nada ya que los Españoles no quieren recordar los momentos del pasado. Lo peor de todo es que los Españoles no se han disculpado aún con sus habitantes, cosa que los Alemanes si han echo y eso en mi opinión es algo


lamentable ¿Cómo es posible que ni tú propio país se disculpe por algo tan fatídico cómo lo que ocurrió aquel día? Por suerte el famoso pintor Pablo Picasso hizo un famoso cuadro titulado "El Gernika" el cual por extraño que parezca no esta en dicha ciudad, si no que en un museo fuera de esta. Los habitantes de Gernika quieren que el cuadro se les sea entregado ya que en su opinión y en la mía, esta mejor en Gernika que en ese museo, pero el gobierno siempre pone excusas cómo "No podemos arriesgarnos a trasladar el cuadro ya que se podría romper" Pero aún así el pueblo de Gernika no se rinde, porque aunque tengan una replica exacta del cuadro, quieren tener el real porque es básicamente suyo.

ELEDER ESCOBAR 4º ESO


Textos de opinión