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agosto - octubre 2009

ISSN 0124-3624

100 Medellín ›› Colombia ›› Suramérica


RECTOR VICERRECTOR SECRETARIO GENERAL

Juan Luis Mejía Arango Julio Acosta Arango Hugo Alberto Castaño Zapata

COMITÉ EDITORIAL

Juan Luis Mejía A. Félix Londoño G. Ana Cristina Abad R. Ana María Cano Maria Cristina Restrepo L. Manuel Esteban Acevedo J. Juan Carlos López D. Juan Darío Restrepo A. Juan Camilo Piedrahita Jorge Giraldo R. Sonia López F. Catalina Suárez R. Carolina Martínez T.

COLABORADORES

Alejandra Cárdenas L. Alejandro Cárdenas F. Alejandro Gómez Andrés Velásquez Carlos Andrés Delgado Elisa Arboleda T. Hernán Vanegas Jéssica Suárez Juan Carlos Luján S. Juan Carlos Restrepo A. Juanita López Peláez Laura López A. Marcela Restrepo B. Marcelo Montoya María Alejandra Henao M. María del Rosario Escobar Natalia Giraldo D. Paola Andrea Cardona T. Pedro Correa Sandra Gaviria M. Santiago Gutiérrez J. Víctor Álvarez

DIRECCIÓN

Departamento de Comunicación y Cultura

DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN FOTOGRAFÍAS EDICIÓN

Área de Diseño. Fabián Rivero C. Róbinson Henao Cortesía y archivo No 100, agosto - octubre de 2009 Sede Principal Universidad EAFIT Carrera 49 7Sur - 50 Teléfono: (57) (4) 2619500 Ext. 9883 Medellín, Colombia Sede EAFIT Llanogrande Kilómetro 3.5 Vía Don Diego - Rionegro Teléfono: (57) (4) 2619562 - 2619548 Sede EAFIT Pereira Carrera 9 20-54 Telefono: (57) (6) 3243242 - 3243211 Sede EAFIT Bogotá Carrera 16 93-46 Teléfono: (57) (1) 6114618 - 6114523 www.eafit.edu.co COMENTARIOS cmartinez@eafit.edu.co csuarez7@eafit.edu.co

eafitense

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ISSN 0124 - 3624

MISIÓN La Universidad EAFIT tiene la Misión de contribuir al progreso social, económico, científico y cultural del país, mediante el desarrollo de programas de pregrado y de posgrado -en un ambiente de pluralismo ideológico y de excelencia académicapara la formación de personas competentes internacionalmente; y con la realización de procesos de investigación científica y aplicada, en interacción permanente con los sectores empresarial, gubernamental y académico.


Contenido EMPRESARIAL Nicanor Restrepo Santamaría Alejandro Ceballos Zuluaga Andrés Bernal Correa Andrés Isaza Pérez Juan Felipe Gaviria Gutiérrez Ricardo Obregón Trujillo Juan Emilio Posada Echeverri Javier Genaro Gutiérrez Pemberthy

EDUCACIÓN 8 10 12 14 16 18 20 22

24 26 28 30 32 34 36 38 40 42 44 46 48 50 52 54

SECTOR PÚBLICO Aníbal Gaviria Correa Ana Cristina Moreno Palacios Augusto Posada Sánchez Maximiliano Valderrama Espinosa David Escobar Arango Cecilia Gómez Martínez Claudia Patricia Restrepo Montoya Natalia Escobar Pemberthy Mauricio Tobón Franco Jimena Puyo Posada Pedro Juan González Carvajal Andrés Julián Rendón Cardona

80 82 84 86 88 90 92

EMPRESARISMO

CULTURA Cecilia Espinosa Arango Blanca Uribe Espitia Imelda Ramírez González Ana María Cano Posada León Giraldo Flórez Juan Diego Valencia Vanegas Alberto Sierra Maya Andrés Posada Saldarriaga Javier Asdrúbal Vinasco Guzmán Álvaro Pineda Botero Hernán Aguilar Montoya Beatriz Mesa Mejía Víctor Hugo Agudelo Alexander Ziborov Cristina Toro Jaime Espinal

Guillermo Sanín Arango Alberto Jaramillo Jaramillo Claudia María Zea Restrepo Jaime Montoya Ferrer Alberto Merlano Alcocer Belisario Cabrejos Doig Jorge Tabares Mesa

56 58 60 62 64 66 68 70 72 74 76 78

Julián David Sánchez Gutiérrez Juan Felipe Escudero Pineda y Andrés David Martínez Tangarife Pedro Miguel Isaza, Esteban González y Juan Ignacio Correa Alina Restrepo Upegui Paola Podestá Correa Andrés Sierra Vásquez Juan Carlos Zuleta Acevedo

94 96 98 100 102 104 106

DEPORTES Santiago Botero Echeverry Juan Guillermo Urán Salazar Daniel Giraldo Correa Ana Elena Builes Vélez Lina Restrepo Correa Adriana Gallego David Arenas Vanegas

108 110 112 114 116 118 120

AGRO Luis Fernando Botero Franco

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TECNOLOGÍA Juan José Mejía Cañas Piedad Cecilia Callejas John Jairo Agudelo Ospina Helmuth Trefftz Gómez

124 126 128 130


SOCIAL

TEXTIL Óscar Iván Zuluaga Serna Hebert Agudelo Arango Carlos Eduardo Botero Hoyos

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INVESTIGACIÓN Jaime Alberto Bermúdez Ángel José Ignacio Martínez Rodríguez Michel Hermelin Arbaux Leonel Castañeda Heredia María Alejandra González-Pérez Iván Darío Correa Arango Roberto Rochel Awad Manuel Julio García Ruiz Gloria Elena Toro Villegas Juan Diego Jaramillo Fernández Juan Darío Restrepo Ángel Oriana Posada Martínez Elizabeth Ocampo Cifuentes

138 140 142 144 146 148 150 152 154 156 158 160 162

164 166 168 170

172 174

COMERCIO EXTERIOR Jorge Alberto Sierra Campuzano

Pablo Echavarría Toro Alejandro Álvarez López Ricardo Restrepo Franco

188 190 192

TRANSPORTE Alfonso Ávila Velandia Josefina Agudelo Trujillo

194 196

TURISMO 198

JUSTICIA Ana María Zapata Pérez

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INNOVACIÓN

FINANCIERO Jorge Londoño Saldarriaga José Darío Uribe Escobar

178 180 182 184 186

INTERNACIONALIZACIÓN

Diego Alberto Álvarez Gaviria

LÍDERES DE OPINIÓN Jorge Alberto Giraldo Ramírez Carlos Mario Correa Soto Jorge Iván Bonilla Vélez J. Enrique Ríos

Sofía Botero Uribe Claudia Márquez Cadavid Jairo Alonso Girón López Jonathan Zabala Restrepo Natalia Arrubla Gómez

176

Álvaro Guarín Grisales Juan Diego Ramos Betancur Santiago Correa Vélez

202 204 206


La edici贸n

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eafitense

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EDITORIAL

Juan Luis Mejía Arango Rector

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ay cifras que siempre se celebran. Las cuentas, por lo general, van de cinco en cinco y cada nuevo aniversario está lleno de regocijo. Y entonces, se llega de manera inexorable a 100. Y eso es lo que pasó con EL EAFITENSE. El que fuera un periódico en sus orígenes de interés interno, es ahora una revista de proyección externa y una publicación que recoge lo mejor de la Universidad, de sus protagonistas, pero también las historias y las realidades que la rodean. Año tras año, edición tras edición, este medio de la Universidad EAFIT se fue fortaleciendo y hoy, a través de sus 10.000 ejemplares, comparte con los lectores (empresarios, periodistas, políticos, egresados, gestores culturales, representantes del sector público, entre otros) temas de cultura, academia, investigación, tecnología, actualidad, crónicas urbanas, opinión, deportes y medio ambiente. Al llegar a esta edición, se quiso buscar entre la comunidad eafitense, en la de ayer, la de hoy y hasta en la de mañana, 100 rostros que enseñan y demuestran el valor de pertenecer a la Universidad. Y este fue el objetivo pues es indudable que, por encima de cualquier otro esfuerzo, los aportes más visibles de EAFIT a la sociedad se evidencian a través de la huella que egresados, profesores, investigadores, estudiantes y directivos han dejado en la ciudad, el país y el mundo. En la historia de esta Institución se encuentra a muchos administradores de negocios que han tenido en sus manos las riendas del empresariado nacional; investigadores que han estado al frente de la innovación en el país; profesores que han transmitido a las nuevas generaciones la impronta eafitense; músicos que han dejado en alto el carácter humanista de la Universidad; egresados de diferentes áreas que han asumido el reto de crear empresas; y estudiantes que, poco a poco, empiezan a destacarse en las artes, la ciencia, el deporte y hasta en su gestión social. Este centenar de “embajadores” son también una muestra de lo que EAFIT le entrega a la sociedad: personas competentes en el ámbito

internacional y comprometidas con el progreso social, económico, científico y cultural del país, como expresa en su nueva Misión Institucional en la que, además del desarrollo de programas de pregrado y de posgrado, deja explícita su tarea investigativa, científica y aplicada, siempre en interacción permanente con los sectores empresarial, gubernamental y académico. Son estos líderes, y sus logros, los que mejor hablan de EAFIT, que si bien no es responsable exclusiva del camino que siguieron, sí les brindó orientaciones para que lo recorrieran de la mejor manera posible. Así lo hizo con esos primeros egresados de las décadas del sesenta y setenta cuando apenas cimentaba sus bases. La tarea continuó en los ochenta y noventa mientras muchos fueron testigos y protagonistas de su crecimiento y transformación; y, desde inicios de este siglo XXI, donde han visto el proceso de consolidación y maduración de una institución cincuentenaria. Ahí están, entonces, los gerentes y directivos de empresas, los artistas de proyección nacional e internacional, los gobernantes, los geólogos, los deportistas, los líderes de opinión… todos formados con la impronta de la que antes se llamaba Escuela de Administración y Finanzas, y que ahora es un plantel referente en la formación de líderes en otras áreas adicionales como la ingeniería, el derecho, y las ciencias y humanidades, que cada vez le da más sentido a su espíritu de universidad. En este centenar de perfiles también están quienes, con un trabajo silencioso, contribuyen a mejorar el sector en el que trabajan, pues eafitenses hay en muchos campos: la cultura, el empresarial, la gestión pública, la educación, el empresarismo, el deporte, la tecnología, el textil, la investigación, el financiero, el comercio exterior, el transporte, el turismo, entre otros. Así, organizados por sectores, se pueden ver los 100 rostros que en esta edición de la revista representan a muchos otros que han hecho más visible la labor de la Universidad, esos mismos que han hecho posible que en 2010 EAFIT celebre con orgullo sus 50 años. UNIVERSIDAD EAFIT

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Nicanor Restrepo Santamar铆a Foto: R贸binson Henao eafitense

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EMPRESARIAL

Miembro honorario del Consejo Superior y ex presidente del Grupo Empresarial Antioqueño Por Juanita López Peláez

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Nicanor lo conocí en un algo familiar entre amigos en común. Yo aterrizando de una maestría y ya matriculada en doctorado, él preparando las maletas para empezar la maestría en la misma universidad en París. Su nuevo proyecto de vida. Sobre esa diferencia de “grados” se construyó nuestra relación. Yo de entradora y por ponerle tema le restregué, según él, mi carné de doctorante y le hice ver su condición de estudiante de maestría en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales. De ahí en adelante todo fue camaradería y compañerismo, y una amistad que le agradezco y que se fue consolidando en todos los años de estudios en París. En las palabras exageradas y llenas del humor negro que lo caracterizan, aseguraba que eran unos años que para mí eran el comienzo, mientras que para él el final. Así es Nicanor, así es su humor. Sentarse con él a tomar una cerveza en un café cualquiera del centro o un buen vino en su casa, siempre abierta y cálida, es risa garantizada por horas, análisis agudos e historias con muchas hipérboles y sarcasmos, llenas de personalidades, de viajes, de cenas, de recorridos, de historia del país vivida en carne propia y siendo muchas veces protagonista. Admiración y curiosidad se teje en torno a este dirigente, por muchos años presidente de uno de los grupos empresariales más poderosos del país, hombre público, ex gobernador, ex consejero en procesos de paz. Muchas sospechas despertó que su idea fuera tan desprevenida. Y lo que yo vi, y tuve la oportunidad de compartir, fue un gusto total por gozarse la vida, y una capacidad admirable de reinventarse.

Un proyecto de vida

Es admirable en un mundo como el nuestro ser capaz de renunciar al poder y al protagonismo, darle lugar a otras generaciones y embarcarse en un doctorado queriendo cumplir un sueño inconcluso de juventud.

Empezar un doctorado en sociología en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París a los sesenta y punta, por simple placer, no es dedicarse a la lectura, a escribir una pequeña biografía o a la contemplación en la casa de verano en el Caribe. Es, sobre todo, una opción menos relajante y romántica. Muestra su capacidad crítica para pensar el país, para verse a sí mismo como parte de ese engranaje. Sí que es apasionante verlo con morral al hombro, libreta de apuntes y bicicleta, viviendo con Clara, su esposa, una vida de estudiante, sin los mil afanes y compromisos de antes. Y aún más, verlo vivir París a lo parisino, o al menos a lo parisino que puede vivir un estudiante latinoamericano (obviamente sin las privaciones de uno común y corriente), con todas las trabas que impone el sistema: oficinas de inmigrantes, renovación del permiso de residencia tras filas eternas, exámenes de orina, y esto sin ínfulas de nada, con total sencillez y descomplique. Lo vi afrontar todo tipo de trabas aeroportuarias para llevarle a su nieto una bicicleta desde allá, ser el mejor amigo del jefe de los albañiles en París y todos los primos y allegados del gremio, sentarse en cojines alrededor de una pequeña mesa de estudio, aceptar invitaciones de todos los sectores ideológicos de la “comunidad” colombiana en París, desde embajadores hasta detractores y críticos acérrimos de su “posición de clase”, siempre dispuesto a la conversa, a la escucha, al diálogo. Ese es el Nicanor que conozco. Una generosidad sin límites, un amigo siempre disponible sin protocolos ni rodeos, una mente dispuesta a aprender cosas nuevas, desde compartir los descubrimientos del programa de computador hasta las trampitas para entrar a la Biblioteca Nacional. Tuve también la oportunidad de asistir a su defensa de tesis y fue un momento alegre porque todo su esfuerzo se vio recompensado por elogios a su esfuerzo y a esa aventura admirable que tuve la fortuna de compartir siendo su compañera de clase.

Nicanor Restrepo ha compartido todo su conocimiento con EAFIT como integrante del Consejo Superior. UNIVERSIDAD EAFIT

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Alejandro Ceballos Zuluaga Foto: archivo eafitense

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EMPRESARIAL

Magíster en Administración, integrante del Consejo Superior y ex presidente de Une Por Paola Andrea Cardona Tobón

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ree firmemente en el talento humano que hay en las organizaciones y en el trabajo en equipo. Se nota en sus palabras y en los logros que ha alcanzado en entidades tan reconocidas como Colseguros, Uniban, Leonisa y UNE. Alejandro Ceballos Zuluaga es economista de la Universidad de Antioquia y magíster en Administración de EAFIT. Fue distinguido por la Cámara Junior como uno de los ejecutivos jóvenes más sobresalientes y por la Sociedad Antioqueña de Economistas como Economista del Año. Durante el desempeño de sus cargos fue exaltado por el Gobierno Nacional con la condecoración Gran Oficial en la Orden al Mérito Industrial; y por el periódico Portafolio con los premios Portafolio Empresarial, en la categoría Innovación, y con la mención de honor al Mejor Trabajador Directivo. También recibió los reconocimientos Nacional de Exportaciones, Labor Exportadora, de parte de Analdex y Proexport; y a la Lealtad Comercial, otorgado por Fenalco. Bachiller del Colegio de San José, ingresó a una universidad pública en una época que él cataloga, no sin antes poner una sonrisa en el rostro, como “convulsionada y maravillosa”, por allá en 1968. Aunque la economía le “fascinaba y me sigue gustando muchísimo, siempre quise desarrollarla desde la visión del sector privado, pensando que se lleva bien con la administración y que eran dos disciplinas muy complementarias”. Por eso, una vez se graduó y pasó por cargos directivos en Uniban y Colseguros, se enteró de que EAFIT ofrecía la maestría en Administración y eso “me llamó poderosamente la atención, porque era la oportunidad de hacerla sin irme para el exterior y sin abandonar el cargo que estaba desempeñando”. Su entusiasmo creció cuando experimentó la calidad de sus docentes, la exigencia y la metodología. “El hecho de interactuar con unos compañeros de curso absolutamente extraordinarios y unos profesores que venían con unas hojas académicamente impecables, creo que nos dio una gran seguridad y nos afirmó en nues-

tras vocaciones y en nuestras competencias. El programa nos ayudó a ser exitosos en todo el desempeño laboral de ahí en adelante”. Y no solo se siente afortunado por haber podido especializarse en una propuesta como la que ofrecía EAFIT. También, expresa, está satisfecho por otros sucesos que llenaron de objetivos cumplidos su vida laboral. Hoy, entrega sus conocimientos y experiencia a los sectores educativo y de ciencia y tecnología. Hace parte, por ejemplo, del Consejo Superior de la Universidad EAFIT y aporta, desde diferentes comisiones, a la Universidad de Antioquia y al Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación-Colciencias.

Labor en equipo

Desde que era un estudiante universitario, consideraba que no había experiencia mejor a estar en una aseguradora con grandes inversiones en portafolios de acciones. Y, precisamente, “tuve el privilegio de ser vicepresidente de ventas y mercadeo de Colseguros. De modo que eso, sumado al hecho de a una edad muy temprana participar en decisiones y hacer parte de juntas muy importantes, fue una experiencia profesional absolutamente extraordinaria”. Haber podido estar vinculado 10 años en el tema de las telecomunicaciones, primero con Orbitel y después en UNE, es otra meta que menciona con orgullo. “Tuve la fortuna de estar acompañado de profesionales altamente competentes. Tuvimos el privilegio de trabajar en Leonisa, por ejemplo, con un grupo humano que propició la internacionalización de la compañía. Y en Orbitel nos tocó arrancar de cero hasta convertirla en la primera compañía de larga distancia del país”. Por eso, en su opinión, la competencia más importante que se debe desarrollar en las escuelas de administración y de gerencia es la del trabajo en equipo, porque el liderazgo ya no se concibe como un asunto individual y solitario. Esa es la gran clave, está seguro, para que Colombia tenga cada día más progreso.

Para el empresario Alejandro Ceballos Zuluaga el trabajo en equipo es la clave para el progreso del país. UNIVERSIDAD EAFIT

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Andr茅s Bernal Correa Foto: R贸binson Henao eafitense

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EMPRESARIAL

Administrador de negocios, vicepresidente financiero y de inversiones de Suramericana de Inversiones S.A. Por Pedro Correa

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su padre, quien se graduó en la segunda promoción de administradores de la Universidad EAFIT, no solo le heredó la habilidad para el manejo de los negocios, también el amor por esa carrera y por la misma institución. Se graduó en el año de 1994, tras un prontuario de negocios que alternaba con sus estudios: vendió correas, invirtió en una finca familiar en el municipio de La Ceja, asesoró una empresa naciente de pinturas y administró un carro de perros en la carrera 70 de Medellín. Ello, y un excelente desempeño académico, fueron buenos augurios de los logros que hoy ha alcanzado Andrés Bernal Correa, vicepresidente de inversiones y financiero de Suramericana de Inversiones S.A. Después de graduarse como administrador de negocios, viajó a Estados Unidos para estudiar inglés durante un año. En Harvard Business School también realizó un curso de extensión en mercado de capitales y negocios internacionales. Cuatro años después fue becario Fulbright, estímulo por medio del cual recibió el título de máster in Business Administration (MBA) del Babson College, uno de los centros de emprenderismo más destacados del mundo, ubicado en Estados Unidos. Una vez en Colombia, regresó a su “empresa de toda la vida”: Suramericana. Allí hizo la práctica académica, empezó su vida laboral como analista de crédito, pasó por los cargos de analista de banca de inversión y de ingeniería financiera, y fue ascendido a las gerencias de proyectos y de inversiones corporativas hasta 2004, cuando llegó a su último peldaño ―al menos por ahora―: vicepresidente de inversiones y financiero. “Las bases que me dio la Universidad me permitieron construir esa trayectoria en la misma empresa. Las prácticas académicas me abrieron

las puertas para hacerlo y eso habla por sí solo de EAFIT. La Institución se caracteriza por una excelente calidad educativa en el campo de los negocios”, dice Andrés Bernal Correa, quien gracias a su cargo es un conocedor del tema.

Su visión de la Universidad

Este eafitense también integra las juntas de empresas del país de importante trayectoria como Suramericana, Protección, Confecciones Colombia, Argos y Holding Concorde. De igual forma, hace parte del Comité Financiero de la Federación Antioqueña de ONG y de los comités directivos del Centro Formativo de Antioquia (Cefa) y del Centro de Fe y Culturas de Medellín. También es mentor de Endeavor Colombia. El año anterior, después de 14 años de no visitar la Universidad, se llevó una grande sorpresa con los cambios que encontró. “Es impresionante cuánto ha crecido la Institución, la cantidad de nuevas carreras y las instalaciones no tienen nada que envidiarle a una universidad extranjera”. Y advierte que lo más importante es la proyección global que EAFIT les viene dando a todos sus estudiantes. “En mi época las prácticas internacionales no existían. Además, ahora los alumnos son bilingües y hasta trilingües”. Una de las enseñanzas que más aprecia y recuerda es la de su profesor de tercer semestre, Rafael Cartagena, quien le enseñó a manejar la calculadora financiera. Desde entonces, esa ha sido una compañera vital y testigo de importantes negocios. Pero más que eso, Andrés Bernal Correa conserva con afecto la amistad de varios de sus compañeros de carrera, con quienes además ha entablado negocios. “Para mí EAFIT es eso: conocimiento y amistad”.

“Es impresionante cuánto ha crecido la Institución, la cantidad de nuevas carreras y las instalaciones no tienen nada que envidiarle a una universidad extranjera”, dice Andrés Bernal. UNIVERSIDAD EAFIT

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Andrés Isaza Pérez Foto: cortesía eafitense

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EMPRESARIAL

Administrador de negocios, gerente de la Fábrica de Licores de Antioquia Por Juan Carlos Luján

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no de los cargos públicos con más prestigio en el departamento es el que en la actualidad ocupa el administrador de negocios Andrés Isaza Pérez, gerente de la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA). A sus 31 años, y con escasos 10 de haber recibido su título en EAFIT, este joven empresario guarda un recuerdo especial de su paso por la Institución: “Fueron momentos espectaculares que gocé mucho, ojalá los pudiera volver a tener”. Él es la cabeza visible de una empresa que este año tendrá utilidades cercanas a los 230.000 millones de pesos, y además hace parte de la junta directiva de la Asociación Colombiana de Industrias Licoreras, tareas que exigen preparación y una visión de los negocios a gran escala. “La clave está en aprender de quienes saben y en nunca desvincularse de la academia, porque la actualización permanente es necesaria”, dice. Sobre su llegada a la Universidad, el alto directivo expresa que su proceso se inició cuando, a mediados de la década del noventa, terminaba sus estudios de bachillerato en el Colombo Británico. “Empecé a buscar opciones y tenía muy claro que quería ser administrador. Como hoy, EAFIT era una universidad de gran prestigio en Antioquia y por esa razón me presenté y así, de esa forma, comencé mi vida universitaria en 1996”. Se cataloga como un estudiante normal que al final terminó con un promedio cercano a 4,0. “Me acuerdo de varios profesores, entre ellos tengo en la memoria a una docente de Finanzas Corporativas que a pesar de lo joven era muy preparada”. Por fuera tampoco deja a sus compañeros, sus amigos y la vida en comunidad.

Le gusta contratar eafitenses

Una cosa sí tiene clara Andrés Isaza en su trabajo, y es que a su estilo gerencial los eafitenses logran acoplarse de una manera rápida y eficiente. “En mi vida profesional me ha tocado contratar a mucha gente, y con el perfil de EAFIT pocas veces me he equivocado”.

“No lo discuto, EAFIT es una excelente universidad con grandes personas y unos egresados de un alto nivel intelectual. Yo quiero mucho a la Institución y le agradezco la educación que tuve, a la que sin duda se le suma la formación profesional, ética, de manejo, de comportamiento y de sentimiento. Es que no es solo ver y entender los negocios, son también formas de ver y entender la vida”. Y si bien a este joven el éxito lo acompaña desde los primeros años, está convencido de que el asunto tiene su origen en su propia casa. “Todo parte de que uno tenga una formación armoniosa desde el hogar. La universidad lo que hace es reforzarte con herramientas para afrontar el mundo. Le doy gracias a Dios porque mis grandes mentores fueron mi padre y mi abuelo. Allí, en la empresa familiar, estuve muchos años aprendiendo”. En esta organización, Andrés Isaza tuvo un contacto directo con el mundo real. Conoció los negocios grandes e importantes y las personas que los manejan. Allá tuvo un sueldo básico, tanto que los primeros pinos los hizo en unos cultivos de flores en Rionegro, cuando apenas tenía 22 años. Ese camino lo llevaría a hacerse a un lugar en el exigente mundo empresarial. Cuando terminó el pregrado en Administración de Negocios adelantó estudios en Finanzas, en los Estados Unidos, y cursó una especialización en Mercadeo; de hecho su énfasis en la carrera fue en esa disciplina, aunque también incursionó en negocios internacionales y en el área financiera. Y claro, luego de ese recorrido, ha logrado darse cuenta de que su fuerte está en el mundo empresarial, sin embargo, ha visto que en el sector público se tiene una gran necesidad. “Se requieren personas técnicas que manejen los aparatos del Estado, es decir, gente que no esté pensando en puestos. Creo que puedo tener una oportunidad en esa rama y pienso también en las corporaciones, sea en el concejo o en la Asamblea Departamental, donde hay que sumar gente con un análisis empresarial profundo”.

Andrés Isaza considera que en las organizaciones debe aprenderse de todo el entorno, tanto de lo bueno como de lo malo. “Uno es el resultado de su equipo de trabajo”. UNIVERSIDAD EAFIT

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Juan Felipe Gaviria Gutiérrez Foto: cortesía eafitense

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EMPRESARIAL

Ex rector de EAFIT y ex gerente de EPM Por Juan Carlos López

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uan Felipe Gaviria Gutiérrez no cursó ninguno de los programas de educación formal de EAFIT, pero sí dejó su impronta en la Universidad a través de su gestión como rector, entre enero de 1996 y diciembre de 2003 cuando se despidió de la comunidad universitaria en la fiesta de vacaciones. Hablar de este hombre es manifestar, sin más rodeos, que fue una de las dos rectorías que en década y media transformaron una Escuela de Administración y un Instituto Politécnico en una Universidad que en la actualidad se encamina a la celebración de sus 50 años, en medio de un presente promisorio y un futuro lleno de retos. Por supuesto que tal reconocimiento no opaca el hecho de que un grupo de pioneros, a finales de los años cincuenta, hubieran ideado y concretado el primer programa con el nombre de Administración, en un momento de acelerada industrialización. Tampoco minimiza la labor realizada por aquellos que casi dos décadas más tarde vertebraron, sobre la columna de un ‘Plan Quinquenal’ (1979-1983), la idea de que EAFIT no tendría futuro institucional con una sola carrera universitaria y de ahí la creación de la Escuela de Ingeniería, en 1979.

Por una Universidad librepensante

Juan Felipe Gaviria es ingeniero civil de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional, antiguamente la Escuela Nacional de Minas. Realizó un máster en Matemáticas y Estadística en Chile y fue jefe del Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad de Antioquia. También fue alcalde de Medellín en el gobierno de Belisario Betancur y ministro de Obras Públicas en el mandato de César Gaviria. Su último cargo, antes de dirigir los destinos de EAFIT, fue como presidente de la compañía bananera Unibán. Para mediados de los años noventa, se posesionó como rector de la Institución con un mensaje que, aunque para algunos sonó como discurso protocolario o simple declaración de buenas intenciones, con el paso del tiempo fue

tomando sentido: “Quiero una universidad librepensante y más abierta al medio; quiero ingenieros y gerenticos embadurnados de algo más allá que su indiscutida formación profesional”. El golpe de campana que anunciaba los nuevos vientos se puede resumir en una palabra, quizás extraña en ese entonces para una gran mayoría: Música. ¿Música en EAFIT? Pues sí, con este pregrado, con el nacimiento de una Orquesta Sinfónica y con la construcción de un bloque funcional e insonorizado para la carrera, se le dio vida a la que sería la tercera escuela de la Universidad: Ciencias y Humanidades. El hecho es que aunque las palabras ciencia y humanidades suenen antónimas para muchos, EAFIT rompió esquemas al integrar y poner alrededor de las mismas tazas de café y en los mismos pasillos a matemáticos, físicos, filósofos, literatos, científicos sociales y músicos. De manera simultánea, hacia finales de la década del noventa, nació una cuarta escuela, la de Derecho, y se construyó una moderna biblioteca. Quizás haya un rasgo poco explorado de Juan Felipe Gaviria, y es su estilo de mando, su manera de comunicar y de aglutinar voluntades. Se trata de un modo de decir las cosas y de expresar el camino a través de expresiones coloquiales y de la filosofía popular: “Hay que buscar que la gente haga las cosas por amor al cielo… o en su defecto, por miedo al infierno”, dijo cuando se discutían las posibilidades de una nueva Visión de la Institución. Y es que era difícil que en alguna reunión o intervención pública, o como cierre de una acalorada discusión, no aflorara una orientación suya inspirada en la filosofía de los arrieros. “El que no quiebra los huevos no hace una tortilla”, afirmó acerca de la necesidad de correr riesgos, esos mismos que luego asumió al renunciar a la Rectoría de EAFIT para posicionarse como gerente de Empresas Públicas de Medellín, cargo que después dejó para así retirarse del mundo empresarial.

Luego de su paso por EPM, Juan Felipe Gaviria decidió retirarse del mundo empresarial. En la actualidad asesora diferentes proyectos y hace parte de varias juntas directivas. UNIVERSIDAD EAFIT

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Ricardo Obreg贸n Trujillo Foto: cortes铆a eafitense

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EMPRESARIAL

Administrador de negocios, presidente de Carvajal Por Catalina Suárez Restrepo

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l año que Ricardo Obregón Trujillo llegó a la presidencia de Bavaria la acción de esta empresa rodeaba los 8.000 pesos. Luego de cinco años al frente de la cervecera esa misma acción se transaba en 40.000 pesos. “Eso fue muy importante porque los accionistas pudieron vender a un muy buen precio”, recuerda ahora cuando dirige las riendas de Carvajal S.A. Pero ese triunfo es apenas uno de los logros alcanzados por este administrador de negocios graduado en EAFIT en 1973, cuando “las universidades eran muy inquietas en todos los temas políticos”. Quizá por eso, por los movimientos estudiantiles que empezaban a emerger con fuerza, fue que terminó metido en Aiesec. A final de cuentas, dice, “uno vivió la Universidad con mucho más cuestionamiento de lo que se puede vivir hoy”. Haberse vinculado con esa organización juvenil internacional le abrió las puertas del mundo, pues vivió un año en Europa e, incluso, estudio un MBA en la Universidad de Londres. Todo un reto, pues como lo rememora él mismo, “pocos de mis compañeros tomaron posgrados porque en esa época no era la usanza, pero yo tenía claro que uno tenía que empezar a diferenciarse de alguna forma”. Y en las aulas encontró ese plus, pues luego de pasar por Inglaterra como estudiante, gracias a un crédito del Icetex que le permitió posgraduarse en Desarrollo Económico Latinoamericano de la Universidad de Londres; repitió el mismo papel en la Universidad de Pittsburg, a la que llegó gracias a una beca a la que aplicó y ganó. Luego fue de nuevo estudiante, esta vez en la Universidad de Los Andes, donde se graduó de un Executive MBA. “Es que siempre mantuve esa inquietud porque la verdad es que uno se desactualiza muy fácil”, agrega. Claro que su recorrido laboral habla tan bien de él como el académico. A su regreso de Europa trabajó en Planeación Nacional. “Con algún sentido de rebeldía decía que quería trabajar para el Estado, para los colombianos y me metí allá. En esa época recuerdo que ganaba 12.500

pesos y mi crédito de Icetex me costaba 8.000. Me tocó pagarlo durante ocho años, fue duro, pero al final valió la pena. También estuvo en Bavaria en diversos puestos, desde jefe del departamento de Proyectos de Diversificación hasta presidente; trabajó en la Compañía Colombiana de Envases, de la que llegó a ser gerente general; y, además, fue presidente de Sofasa y Procafecol.

Un hombre con proyección

“Tener un liderazgo y ser respetado, no por lo que uno aprendió 20 años atrás en la Universidad, sino por lo que uno permanentemente está trayendo como prácticas nuevas”. Ricardo Obregón Trujillo lanza la frase para explicar el porqué de sus decisiones. Pero es, también, una línea clara que le gusta recorrer: la de proyectarse. Lo dice especialmente en el terreno de lo empresarial, en el que asegura que se debe tener una actitud más conquistadora. “Uno tiene que pensar más allá de Colombia y tiene que pensar en conquistar territorios”. Por eso, aunque opina que es importante crear nuevas empresas en el país, considera que eso no es suficiente. “Hay que ir más allá de eso, que las compañías que se creen entren a meterse en otros territorios y a volverse multinacionales”. Un reto para aquellos que son líderes es saber trabajar en grupo, opina. “Lo segundo es tener visión de mediano y largo plazo. Trabajar en Planeación y en Bavaria me permitió esa disciplina de proyectar los negocios. A uno le toca imaginarse el negocio muy adelante y desarrollar esa visión”. Y en ese mismo camino retoma su consejo para los estudiantes de EAFIT, para los que apenas comienzan o los que ya terminaron: “Que no se desactualicen; que siempre se imagen el mundo más allá de lo que es el corto plazo; y que actúen como buenos ciudadanos, es decir que sean respetados, apreciados, que sean capaz de reconocer el mérito de las personas y ser queridos por la sociedad”.

Ricardo Obregón participa en las juntas directivas de Valorem y Corficolombiana. Además es miembro del Consejo Superior de EAFIT y de la Cámara de Comercio Colombo Americana. UNIVERSIDAD EAFIT

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Juan Emilio Posada Echeverri Foto: Fredy Le贸n Builes eafitense

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EMPRESARIAL

Administrador de negocios, presidente de Stratis Por Catalina Suárez Restrepo

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ara Juan Emilio Posada la tarea nunca está terminada. “Cuando se alcanza una meta significa que vendrá otra más retadora y esto implica prepararse constantemente para avanzar y crecer”. Y lo dice este hombre que ha participado y emprendido proyectos empresariales de diversa índole en sus cargos como presidente de Puerto Brisa S.A.; director corporativo en jefe de Synergy Aerospace (grupo de cuatro aerolíneas latinoamericanas); presidente de Avianca Airlines, Aces Airlines y de la Alianza Summa (Avianca, SAM, Aces); gerente de metales preciosos de Royal Dutch/Shell Group; vicepresidente internacional del Banco Cafetero; asistente comercial de Industria Colombiana de Café, S.A., entre otros. Pero entre todos esos retos que ha liderado siente que sus aportes más importantes han sido el respeto por la gente, la consciencia permanente de que cualquier decisión que se tome desde los diversos sectores empresariales va a tener impacto en la sociedad, y el pensar en los demás y en el país. Cree que no hay una fórmula única ni una verdad revelada para lograr el éxito en la construcción y la consolidación de una empresa, sin embargo expresa que el trabajo focalizado, la perseverancia, el pensamiento estratégico y el liderazgo participativo son algunos caminos para alcanzarlo. En su opinión también es fundamental contar con un modelo de negocios que se diferencie de los demás, así como trabajar hombro a hombro con los miembros del equipo en el cumplimiento de la misión de la compañía y en el desarrollo de una visión, inspirando, tomando parte activa en las decisiones, imprimiendo entusiasmo y disciplina. “Y por supuesto: dar ejemplo. Esa es la única manera en que un líder logra que su equipo aplique en el día a día lo que se ha definido como una ventaja competitiva de la empresa”, dice Juan Emilio quien es presidente de Stratis desde 2005.

Líder estudiantil

A EAFIT la escogió por el prestigio y el reconocimiento nacional e internacional que tenía en ese entonces y que, asegura, aún conserva. Buscaba, además, una Universidad en la que la formación académica estuviera estrechamente ligada con el quehacer empresarial y esta Institución le ofrecía esa posibilidad. También cosechó amistades. Por eso recuerda a sus amigos del alma y compañeros de vida desde entonces, J. Uribe y Juan Luis Londoño (q.e.p.d.). Con ellos se puso de acuerdo para confluir en los estamentos de la Universidad. Así, fue elegido y reelegido como representante de los estudiantes al Consejo Directivo (1979-1980). “Nos metimos a los consejos y no la gozamos”, recuerda este empresario elegido como uno de los 10 mejores gerentes en Colombia según las revistas Gerente y Dinero. Otras actividades de su liderazgo estudiantil también están consignadas en su hoja de vida: presidente de la Sociedad de Estudiantes de Internacionales de Postgrado, Pace University (19821983); monitor de Economía, (1978); y miembro del Concejo Estudiantil, EAFIT (1976-1977). “En EAFIT aprendí a buscar el mundo. No sé si por la Universidad o los profesores había una afán denso por entender el contexto internacional de los negocios”, expresa este egresado que logró un promedio 4.4 durante su carrera y que complementó su formación con el título de MBA en Finanzas y Negocios Internacionales en Pace University, Nueva York; y con estudios de posgrado en Derecho Financiero Internacional en London School of Economics. Su trayectoria lo ha hecho merecedor de resultados tan importantes como la Gran Cruz de Boyacá, la más alta medalla otorgada por el Gobierno de Colombia; o la Orden Ayacucho, la Orden al Mérito General José María Córdova y la Orden Antonio Nariño, del Ejército Nacional. Pero insiste en que la tarea nunca está terminada. “Todavía me faltan muchas montañas por escalar y otras tantas por coronar”.

En una encuesta que se realizó hace algunos años Juan Emilio Posada apareció como uno de los personajes que más recordación tenía entre los ciudadanos. UNIVERSIDAD EAFIT

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Javier Genaro GutiĂŠrrez Pemberthy Foto: cortesĂ­a eafitense

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EMPRESARIAL

Especialista en Finanzas, presidente de Ecopetrol Por Juan Carlos Luján

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n enero de 2007 el ingeniero civil Javier Genaro Gutiérrez Pemberthy asumió la presidencia de Ecopetrol, uno de los cargos con más renombre en el país. Años atrás se había desempeñado como gerente general de Interconexión Eléctrica S.A. (ISA) y durante algunos periodos hizo parte de importantes juntas directivas de empresas del sector energético no solo en Colombia, sino en la región. Y de la misma forma como se ha destacado en el ámbito empresarial, el directivo cuenta con una vasta hoja de vida académica, en la que aparece de manera resaltada el nombre de la Universidad EAFIT, donde fue docente del pregrado en Ingeniería de Sistemas hace cerca de 10 años y donde también se especializó en Finanzas a principios de la década del noventa. “Con EAFIT vale la pena mencionar ambas experiencias. La oportunidad que tuve de ser profesor en la materia de programación dinámica (en el área de investigación de operaciones de matemáticas aplicadas); y la especialización que cursé en Finanzas, y que prácticamente pudiera decir que cayó como pedrada en ojo tuerto, porque justo a finales de 1992 fui designado para la gerencia general de ISA y me fue muy útil la formación y los conocimientos que complementé”. Gutiérrez Pemberthy resalta que la oportunidad de ser docente fue enriquecedora, debido al permanente aprendizaje y actualización. “Pude tener una relación muy dinámica con los estudiantes, quienes a su vez le imprimen a uno su espíritu joven y su entusiasmo. Además, tiene uno la oportunidad de establecer intercambio de ideas, es más, muchos de ellos cuestionan, son críticos y lo obligan a uno a pensar”. En cuanto a su paso por la especialización en Finanzas, el hoy gerente de Ecopetrol hace énfasis en un aspecto ético, muy marcado en la Institución. “Más allá de los conocimientos, y casi como una constante, los profesores siempre hablaron de la manera ética de llevar a cabo los negocios y de cómo enfrentar el manejo de las empresas con unos criterios muy claros”.

Y añade: “El otro aspecto fue la manera de analizar, de manera integral y global, los aspectos internos y externos del desarrollo de los negocios. Eso lo he tenido en cuenta a lo largo de toda mi carrera”. Teniendo en cuenta lo anterior, reconoce que la Universidad ha influido de manera notable en su desempeño profesional. “En EAFIT le enseñan a sus estudiantes a ver los negocios en un contexto amplio y global, no mediático, en el que se involucran los distintos tipos de variables que influyen en las decisiones que se toman en torno a la actividad empresarial”.

La Universidad y su ambiente pluralista

Otro de los aspectos que más recuerda este alto funcionario es la camaradería y el buen ambiente que vivió en la Institución con los alumnos y con los compañeros de la especialización. “Me gusta mucho encontrarme con mis estudiantes, ya sea en reuniones o en los aeropuertos y ver sus manifestaciones. Ellos recuerdan las clases como una grata experiencia de vida, además no pasan por alto esos parciales largos que teníamos los sábados o esas clases extras que había que hacer por las dificultades que tenía con los horarios… La verdad es que me protestan cariñosamente y me expresan su gratitud”. Finalmente, Gutiérrez Pemberthy afirma que aunque no ha podido vivir tan cerca los avances más recientes de EAFIT, sí se ha enterado del aporte que se sigue haciendo al desarrollo del capital humano. “Creo que hoy EAFIT tiene unos enfoques novedosos en sus carreras y en los procesos de investigación. Me parece importante hacer referencia a los posgrados que trabaja, pues por lo que he podido observar es un buen complemento en el desarrollo de sus profesionales”. En resumen, el gerente de una de las empresas estatales más importantes que tiene el país se siente orgulloso de su paso por esta Institución, de la que no duda en decir: “Desde el punto de vista humano y profesional, haber hecho parte de EAFIT fue una experiencia enriquecedora”.

El actual presidente de Ecopetrol afirma que la Universidad EAFIT le enseña a sus estudiantes a ver los negocios en un contexto amplio y global. UNIVERSIDAD EAFIT

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Cecilia Espinosa Arango Foto: R贸binson Henao eafitense

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CULTURA

Directora de la Orquesta Sinfónica EAFIT y profesora del Departamento de Música Por Marcela Restrepo Bernal

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ecir el nombre de Cecilia Espinosa Arango es garantía de disciplina, seriedad, mística, depuración y refinamiento en el detalle musical. Es una apasionada de Bach, pues “él sembró las bases de lo que hoy tenemos en la música”, dice enfáticamente. Inició su vocación “oyendo, dejándome tocar por la música. Cuando hay vocación uno no puede vivir sin el arte, eso aflora”. Ingresó al conservatorio de la Universidad de Antioquia al tiempo que en la ingeniería, para dar gusto a los intereses prácticos típicos de la clase media colombiana, que ven en el arte un futuro de ruina. Pero a los pocos años abandonó ambas carreras en Colombia y se lanzó a un periplo por el exterior que, en tres etapas de viaje y estudios musicales, le dejaron conocimientos y experiencias muy valiosas. Realizó estudios de Theory Teaching en el Longy School of Music, en Estados Unidos; un posgrado en King´s College de la Universidad de Londres; y, posteriormente, hizo su maestría en Dirección Orquestal en la Hartt School de la Universidad Hartford, Connecticut. En 1997 promovió la creación del pregrado en Música de EAFIT donde se ha desempeñó como jefe del Departamento, y docente investigadora en el campo de la dirección orquestal y coral. Hace 10 años ayudó a crear la Orquesta Sinfónica de la Universidad, de la que en la actualidad es la directora titular.

La batuta en manos de una mujer

Frente a su actividad en la Institución y la orquesta, tiene claro que lo suyo es la música, pero que para ser director se requiere una combinación de atributos: “Talento artístico, sicología, administración, respeto, buen trato, carisma, liderazgo”. Un aspecto que la apasiona es el acercamiento de la música a la comunidad: “Si las personas se dejaran tocar quitarían el miedo, vencerían el temor de acercarse a la música”. Y no es muy dada a la clasificación entre mú-

sica culta y música popular. “Más bien tiende a hablarse de una música académica, en contrapartida a la que no sigue estos patrones, pero la verdadera clasificación debería hacerse entre la música mal hecha y la música bien hecha”. Dentro de sus locuras también está la creación y dirección de dos importantes coros de Medellín: Tonos Humanos, que está celebrando 25 años de su creación; y Cámara Arcadia. Ambos han representado a Colombia en el exterior, obteniendo medallas de oro, plata y bronce para el país. Por su trayectoria ha recibido becas de estudio por parte del Consejo Británico, la Beca Internacional de Paz del Estado de Lowa, el Instituto de Cooperación Iberoamericana y la beca de la Fundación Mazda para el Arte y la Ciencia, mediante las cuales realizó estudios de profundización en el campo de la Dirección. Y ha dirigido numerosos conciertos con las orquestas Filarmónica de Medellín, Batuta Antioquia, Batuta Nacional, Orquesta Juvenil del Instituto Diego Echavarría, Orquesta de Cámara de la Universidad Javeriana, Orquesta de Cámara de Caldas, Orquesta Sinfónica de Barranquilla, Orquesta del Estado de Sucre (Venezuela), Hartt Symphony Orchestra, Orquesta Sinfónica de Colombia y la Orquesta Sinfónica del Valle. En 2003 fue invitada para dirigir la Orquesta Latina Filarmonía en Italia. Estrenó con la Filarmónica de Bogotá la obra sinfónico-coral de Amparo Ángel “Parvulus Filii”. Así mismo ha sido invitada para dirigir la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba en 2006 y en el presente año. Para sus alumnos y, especialmente las del género femenino, es un ejemplo de vida. La batuta pocas veces está en manos de mujeres, pero “la maestra es una guerrera. Por donde pasa está abriendo camino, poniendo una nota muy alta. Yo quiero seguir su legado”, afirma María Alejandra Escobar, estudiante de dirección coral y cantante del Coro Arcadia. La maestra dice que sin música no se puede vivir, por eso en cada concierto tiene el mismo propósito: “Que el público se deje tocar”.

“En EAFIT todos mis sueños se han hecho realidad”, dice la maestra Cecilia, como le dicen por respeto y cariño sus alumnos, colegas, músicos, coristas e integrantes de la Orquesta. UNIVERSIDAD EAFIT

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Blanca Uribe Espitia Foto: R贸binson Henao eafitense

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CULTURA

Profesora del Departamento de Música Por María del Rosario Escobar Pareja

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er maestro tiene una doble acepción: indica el dominio de un saber y, también, la voluntad de guiar el destino de quienes, a partir del ejemplo dado, caminan de la mano de su protector. Blanca Uribe Espitia, en EAFIT, es una maestra que cumple a cabalidad este significado. Debido a que tuvo grandes maestros a su lado, protectores, guías y fuentes de inspiración, al regresar a Colombia luego de una larga estadía en Nueva York como recitalista y docente, quiere devolverle a su ciudad un legado que recibió de manos de Diego Echavarría, desde un día en el que él, siendo ella apenas una niña, la recibió en su casa y en su hogar para estimular el enorme talento que ya en ella se veía. Esta amistad ha traspasado los límites del tiempo, incluso de la vida, pues la maestra confiesa que en su pensamiento, cada noche, una parte de su reposo descansa en la memoria de Dita, Isolda y Don Diego. En EAFIT la jornada de Blanca empieza temprano en la mañana, en clases que se suceden unas a otras, inclusive dice que las horas pasan volando, que los estudiantes tan dedicados y talentosos hacen que el tiempo rinda, se multiplique y se extienda felizmente. Su compromiso con estas nuevas generaciones va más allá de lo formal y, bien sea en fines de semana, en su tiempo libre, en los espacios de la docencia o en la sala de su casa, no hay límites ni restricciones para todos aquellos jóvenes que aman el piano tanto como ella.

Los pianos

En sus habitaciones, dos pianos la acompañan fielmente en esas horas de estudio, que para ella ocupan el tiempo libre con gran disciplina. Ambos han superado viajes transatlánticos y son los protagonistas de historias que están más cerca de la literatura que de la vida ordinaria. Uno, podría decirse que el primero, fue el regalo que la familia Echavarría le hiciera al iniciar sus estudios por fuera del país. Fue escogido en compañía de la joven Isolda Echavarría quien, cómplice y generosa, apoyó la decisión de un objeto que más que un instrumento, se parece a una obra de arte. El segundo, es el resultado de un trabajo muy satisfactorio que la maestra realizó alrededor de la música colombiana como un homenaje a Luis A. Calvo, e indirectamente a su padre, quien era un intérprete y divulgador de la música nacional. Frente al teclado de cada uno de estos instrumentos se inclina Blanca, la cabeza sube y baja siguiendo las notas en su mente, el impulso de las manos, en un acto de máxima concentración. Seguramente, alrededor o a su lado, las nuevas generaciones de intérpretes saben que participan de un rito musical selecto. Los demás la ven pasar rápido por los corredores de la Universidad, tan sencilla, tan alegre, siempre cargada de partituras, pues la esperan para una clase más. Se les hace común, natural, pero lo cierto es que una verdadera maestra hace historia en EAFIT.

La maestra Blanca Uribe Espitia es maestra de Música en EAFIT. Su compromiso, ahora, es con la formación de las nuevas generaciones. UNIVERSIDAD EAFIT

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Imelda Ramírez González Foto: Róbinson Henao eafitense

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CULTURA

Profesora del Departamento de Humanidades Por Santiago Gutiérrez Jaramillo

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uando en 1994 Imelda Ramírez González llegó a EAFIT era otra universidad. En 15 años han cambiado muchas cosas, algunas, en gran parte, debido a su personalidad curiosa, su valentía para enfrentar nuevos retos y su capacidad para emprender labores que vayan más allá de lo simple, de lo aparente. Por entonces EAFIT era una institución donde la administración y la ingeniería dejaban poco espacio para el arte. Como si fuese un reto personal, contribuyó a la difícil tarea de lograr una universidad más sensible y donde los estudiantes descubrieran nuevas formas para complementar su formación. Para ello se valió del respaldo que siempre encontró en el rector Guillermo Sanín y que continuó su sucesor, Juan Felipe Gaviria. Al comienzo, la comunidad universitaria miraba con recelo su propósito de darle a los espectáculos culturales la misma importancia que a las conferencias o clases magistrales sobre temas técnicos propios de los saberes impartidos en las escuelas. Fue ella, armada con su amor profundo por las artes y el carácter férreo de las convicciones, quien se convertiría en el rostro visible de una transformación institucional que apenas comenzaba su camino. En esos primeros años eran un grupo pequeño. Ella, a cargo del Auditorio Fundadores, hizo de éste un espacio más versátil. Las conferencias y los simposios empezaron a alternarse con proyecciones cinematográficas, conciertos y exposiciones. Poco a poco más personas apoyaron el cambio y la pequeña oficina de Promoción Cultural se fue convirtiendo en un motor de cambio en las mentes de estudiantes y profesores, de la concepción misma que la ciudad tenía de EAFIT. Al recordar esta época, la evoca como una muy importante en su vida porque fue en la que se dieron los primeros pasos de un largo proceso que hasta hoy no se ha detenido. Recuerda con alegría cuando compraron el primer piano para el auditorio y como éste se convirtió en símbolo del despertar cultural de la Universidad.

Gestora de grandes proyectos

Detrás de ello vendrían grandes eventos, como el festival de jazz o una orquesta de cámara, los que generaron el entorno propicio para ambiciosos proyectos, como el de crear un departamento de música o un fondo editorial con una actividad constante. Al comienzo uno de sus primeros cómplices fue el maestro Harold Martina y, luego, se le fueron uniendo más artistas que encontraron en EAFIT un lugar para encontrarse con la ciudad, para desarrollarse y hacer de su arte una forma de abrir las mentes de la ciudad. Con la satisfacción del deber cumplido y cuando estos años de esfuerzo comenzaban a dar sus frutos, Imelda decidió tomar distancia. Con el afán de trazarse nuevas metas comenzó una apasionante aventura desde la investigación en la Escuela de Ciencias y Humanidades. Lo que para algunos sería un cambio abrupto, para ella se convirtió en un paso lógico para influenciar de una forma más directa a los estudiantes. Lejos de protagonismos se metió de lleno en esta nueva etapa con el objetivo de hacer de la Universidad un interlocutor válido en el entorno cultural de la ciudad. Después de 15 años ha hecho a EAFIT parte fundamental de su vida, un proceso que la ha llevado a ser doctora en arte y una autoridad en el tema. Con la misma convicción con la que llegó a la Institución, enfrenta el reto diario de dar clases, con la misma curiosidad continúa buscando responderse nuevas preguntas y con la misma avidez investigadora busca explicaciones al arte. Así, con las inquietudes que la llevaron a hacer del arte su vida y darle la vida a la reflexión del arte y los artistas, busca transmitir una pasión a cada uno de sus estudiantes. Tal vez pocos sepan que su presencia transformó a EAFIT, quizás ella quiere que así sea pues prefiere decir que simplemente contribuyó a mejorar lo que ya existía, que solo fue parte de una gran cantidad de voluntades, que tal vez fue a ella a la que cambió la Universidad.

La profesora Imelda Ramírez González es una de las personas que han hecho posible la apertura de EAFIT a nuevas áreas del conocimiento. UNIVERSIDAD EAFIT

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Ana Mar铆a Cano Posada Foto: R贸binson Henao eafitense

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CULTURA

Periodista y jefa del Fondo Editorial EAFIT Por María del Rosario Escobar Pareja

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u nombre está ligado a la historia del periodismo cultural del país. El Semanal, el suplemento que dirigió cuando este proyecto del periódico El Mundo estaba en ascenso, es una clase permanente de lo que un medio cultural debe ser. Generaciones posteriores tratan de seguir sus pasos, al igual que investigadores de temas culturales que hacen de sus artículos, entrevistas, perfiles, y demás, material de referencia sobre la historia del arte en la Medellín de los años ochenta. Sus pasos dejan huella también desde la creación de La Hoja, un medio que marcó el periodismo nacional y local, constituyéndose en un puente de comunicación único entre intelectuales, líderes de opinión y el ciudadano del común. Según cuenta Ana María Cano Posada, uno de los mejores elogios de este medio lo recibió de Antonio Caballero, quien dijo que la escritura que allí se cultivaba era heredera del legado de Tomás Carrasquilla, por la manera como hacía del lenguaje del común un estilo, un recurso en la prensa contemporánea. Este destino tan relevante en medio de un oficio tan exigido por las condiciones de este país viene heredado de un linaje cívico y cultural, pues Ana María es descendiente de Joaquín y Fidel Cano, y de Ricardo Olano. Pero si el testimonio de estos antepasados ha sido determinante, aunque no apabullante, el de su padre, Luis Fernando Cano Olano, podría ser el que marcó ese estilo de enfrentar al personaje, de escudriñar las claves para sacarlo del silencio inicial de la entrevista. Ana María dice que su guía es la curiosidad y también la palabra del otro, la inflexión de sus pensamientos, sus propias construcciones gramaticales. Su padre, personaje inolvidable de la infancia, fiel lector en los años iniciales, y ahora guía del

pensamiento, la llevó de la mano por la cultura de muchas maneras. En la infancia mediante el tiempo dedicado, luego, desde el silencio: “Mi papá llegó al silencio por alguna razón... yo quería desentrañar eso, por eso me la pasaba observándolo, entendiéndolo a través de sus lecturas, de su biblioteca”.

Nuevos encuentros

Luego de haber materializado el sueño de fundar un medio, La Hoja, éste debió cerrarse debido a las duras condiciones de sostenimiento de un periódico con capital independiente. Este momento ha marcado un luto tan hondo y sentido que está cerca del lugar en el que guarda la muerte de su padre. Durante un año Ana María Cano y Héctor Rincón, una dupla en lo privado y en lo público, cavilaron esta decisión. Esos meses y los posteriores al cierre la sumieron en un silencio tan hondo, que le hizo comprender el de su padre. Ahora, como directora del Fondo Editorial EAFIT, Ana María siente que ha sido rescatada, devuelta a un sentimiento de utilidad, alejada de pensamientos destructivos que están ligados a ese “si hubiera...” “si fuera...” que se recriminó en los duros momentos. La respuesta de nuevas generaciones de lectores y periodistas le ha dado una esperanza sobre el renacimiento de un ideal en manos de aquellos que para ella viajarán más livianos de equipaje, armados con las herramientas de las nuevas tecnologías. Y dice: “He pensado que La Hoja volverá a nacer, pero en otras generaciones. Para mí es ya un capítulo cumplido. Héctor y yo sentimos que debemos hacer un cierto retiro de las obligaciones más fatigantes, no ha lugar en esta edad. Ahora estoy en la economía de movimientos y en la certeza de lo que ya no voy a hacer”.

La periodista Ana María Cano es otro rostro eafitense. Desde hace más de un año está al frente del Fondo Editorial de la Universidad. UNIVERSIDAD EAFIT

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Le贸n Giraldo Fl贸rez Foto: R贸binson Henao eafitense

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CULTURA

Músico y profesor Por María del Rosario Escobar Pareja

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este flautista prodigioso lo define el compromiso. Ser de palabra y obra, a la manera como se entiende el comportamiento honorable, le ha dado un sitio distinguido dentro de la Universidad. Su trato igualitario, suave, respetuoso, con la mirada firme y siempre responsiva, acompañado del talento que se comparte, se transmite, lo ha hecho ser un referente de las nuevas generaciones de egresados que desde lo musical y lo personal animan la cotidianidad eafitense. En sus años de estudiante acompañaba a la Institución en los pequeños y grandes eventos, en el escenario, con su flauta. Ahora dice que esta presencia era su manera de retribuir todo lo que EAFIT significa para él. Su llegada a la música fue desde el violín y a los 12 años, por casualidad asumió las funciones de flautista en la Banda del Retiro, “estimulado por dos tías y mi abuelo paterno, quienes integraron esta agrupación”, cuenta. Aunque su expectativa estaba en la percusión o la trompeta, fueron las lecciones del viento, de la suavidad, los que se impusieron en la tensión de su destino. Y cuando el talento se impone, las barreras son apenas obstáculos por vencer, como por ejemplo el hecho de asumir esos momentos iniciales con una formación autodidacta. Luego, se han sumado amigos y apoyos, como por ejemplo Hugo Espinosa, un flautista que guió su destino en esos años primeros, y también la formación y la disciplina que le dio su participación en la Banda Sinfónica de la Universidad de Antioquia. Su amigo Juan Fernando Giraldo, saxofonista de EAFIT, destaca sus fortalezas. “Él es un músico impresionante, tiene muchas facilidades para la música, mucha velocidad mental y una fuerza increíble, es algo casi anormal (...) Yo le admiro al ‘Negro’ el talento musical, la disciplina y además es un amigo incondicional”. Los últimos siete años para León resuenan bajo el nombre de EAFIT. Al asumir la formación musical como su profesión, la vida se concen-

tró en el estudio intenso del instrumento, que empezaba desde las seis de la mañana en el bloque de Música.

De estudiante a profesor

Apenas en el tercer semestre ya León hacía parte de la planta de la Orquesta Sinfónica EAFIT. Al cuarto semestre de los estudios de pregrado tuvo su primera flauta y el universo se completaba a su alrededor. Sobre todo en relación con sus objetivos más íntimos: convertirse en un referente nuevo para su familia sobre lo que un músico es y significa. El impulso dado por la beca -contrato condonable, que le otorgó el fondo social Andi-EAFIT, y que él cada semestre renovaba con dedicación y excelencia académica, rindió frutos hasta París, donde, viajó un día después de graduarse del pregrado en Música con énfasis en flauta traversa, para empezar su maestría. En este país el apoyo de la Universidad se hizo efectivo nuevamente y además se extendió hasta obtener refuerzos adicionales de la empresa privada, representada por Suramericana y Argos. De esos años de trabajo concentrado, León dice: “Me aislé del mundo para estudiar”. Su esfuerzo valió la pena. En los exámenes de fin de año del Conservatorio Nacional de Música Meoduon obtuvo medalla de oro en los dos niveles que componen su especialización en flauta traversa: superior y perfeccionamiento. En ambos casos la decisión del jurado fue unánime. Del muchacho de aquellos años se conserva su esencia y la disciplina. Todavía su jornada empieza al alba junto a su flauta, ahora de plata. Sus horas están dedicadas a la docencia y la orientación de jóvenes que como él persiguen un sueño. “La flauta, como un instrumento de viento, nos enseña un principio básico, su exigencia está en el fluir, en la tranquilidad, el resto de esfuerzos y de fuerzas impiden la resonancia de la flauta”, les dice. Y es que con León siempre se llega a lo espiritual, por eso su esencia está en el compromiso y la coherencia de alma y cuerpo.

Mientras cursaba el tercer semestre del pregrado en Música, León ya hacía parte de la planta de la Orquesta Sinfónica EAFIT. Su formación continuó y ahora es profesor. UNIVERSIDAD EAFIT

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Juan Diego Valencia Vanegas Foto: cortesĂ­a eafitense

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CULTURA

Músico Por Marcela Restrepo Bernal

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l pianista Juan Diego Valencia Vanegas llegó a la música de Medellín como un viento refrescante, en una época en la que toda opción de generar contenidos musicales y líricos parecía, para muchos, condenada a la repetición exagerada e industrializada, o a una suerte de academicismo lejana de los gustos y del goce popular. Las canciones de los dos grupos que dirige, La República, más cercanas al jazz latino; y Puerto Candelaria, que exploran los géneros populares colombianos y la salsa misma, todavía no son tarareadas por la mayoría del público, pero se han convertido en el comienzo de un estilo colombiano en el jazz hecho en América Latina. Juancho, quien pertenece a la primera promoción de egresados de la Escuela de Música de la Universidad, asegura que hay dos cosas que fueron impuestas en su vida: “ser músico y otra, ser músico de salsa”. Entonces ahí hay una ruptura y es el momento en el que su papá le dice: “Estudia música o se va de la casa”. Un punto para él importante porque realmente no quería ser músico, su anhelo era estudiar Artes Plásticas. Otros dos hechos marcaron la carrera artística del entonces adolescente Juan Diego Valencia Vanegas: el primer concierto de Irakere, en 1993, al que acompañó a su padre, el arquitecto Luis Fernando Valencia, más por un compromiso filial que por afición; y el segundo, en 1994, el concierto del pianista cubano Gonzalo Rubalcaba. “Cuando Irakere entró a tocar el primer tema, fue ahí donde dije: ‘¡Yo quiero ser músico!’ y donde pensé ‘bueno cedo, cedo un poco y tal vez puedo hacer otras cosas’. Irakere era una muestra muy buena de lo que a mí me gustaba del rock y lo que mi papá quería mostrarme de la música latina”. Y en el segundo momento, que es cuando ve a Rubalcaba, se ratifica en su idea se ser pianista. “Toda la vida yo había recibido clases de piano, pero era por obligación. Mi papá, para que yo fuera a una clase de piano, me hacía una clase de básquetbol y una clase de batería antes y una clase de guitarra después… Porque para mí, real-

mente y todavía lo siento, hay una incomunicación muy fuerte entre el músico con el piano. Un flautista, un saxofonista quiere expresar y sopla y le sale la energía o el baterista o el percusionista le da un golpe y eso se transmite en energía, pero el piano eléctrico es un instrumento que vos prendés, que le tenés que poner el volumen, o sea la energía que vos querés trasmitir”, expresa Juancho.

Creador de música con sentido

Desde entonces, Juancho, como lo llaman sus amigos más cercanos, ha pasado por la dirección de tres grupos que él conformó; ha tocado en jam sessions con los más destacados intérpretes del piano en jazz contemporáneo: Herbie Hancock, Chano Domínguez, Michel Camilo, Chucho Valdés, Chick Corea, entre otros; ha viajado por América y Europa; y, lo más importante, sigue soñando y haciendo música con sentido. También señala que hay un punto coyuntural que es importante en su destino. El año en que se graduó del colegio salió el primer pregrado en Música en EAFIT con énfasis en composición, porque antes no había esta opción en la ciudad. En esta carrera encuentra el punto intermedio entre el dibujo y lo que le gustaba de la música, que era crear. “Y lo hago, como también dándole gusto a mi padre. En ese primer año, me conecto del todo en la carrera y con la decisión de ser músico”. “Cuando uno entra a narrar a Colombia desde el punto de vista de la música lo único que encuentra son disonancias e instrumentos perdidos sonando al mismo tiempo y sonando cada uno por su lado y encuentro en esas herramientas estéticas las mejores maneras para narrar a Colombia, el humor y la ironía”, opina este joven, quien además se define como salsero. Después de 10 años de haberse graduado como músico, Juancho Valencia ha vuelto a las aulas de EAFIT para hacer escuela de jazz, con una sonoridad muy particular, muy propia, como todo lo que tiene su sello y el de la Institución que, como dice, “me dio las llaves para crear”.

El divertimiento es otra de las características que Juancho Valencia le imprime a sus conciertos, casi siempre festivos, y llenos de energía y humor. UNIVERSIDAD EAFIT

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Alberto Sierra Maya Foto: R贸binson Henao eafitense

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CULTURA

Curador de arte de la Universidad EAFIT Por María del Rosario Escobar Pareja

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ay una imagen que una vez me contó Alberto de su infancia: mientras estudiaba en el Seminario, los niños como él se arremolinaban en los jardines, todos vestidos con sotanas negras, en un espectáculo bicolor, surreal, como arbustos negros, juguetones nubarrones infantiles. Más grandes, otra vez vestidos todos de negro, como marchantes líneas oscuras, los jóvenes se paseaban trabados en conversaciones adolescentes en filas de paseantes ordenadas perfectamente, parejas dobles que se miraban cara a cara de manera tal que una parte del recorrido unos caminaban de frente mientras sus interlocutores lo hacían de espaladas, y al llegar al final del pasillo, como nadadores, giraban sin interrumpir el diálogo. Alberto es poseedor de ideas, imágenes, de una mirada única sobre su vida, sobre la vida y obra de los demás. En su mente racional y su espíritu sensible se aloja el conocimiento que despliega cuando se trata del arte, del diseño, del color y también del sentido común. Él me ha dicho que nadie nos quita lo que hemos observado, y creo que en ello fundamenta la riqueza que porta consigo. Es por eso que en su testimonio está contenido un pedazo de la historia de la ciudad, del arte, de la cultura del país. Su vida puede ser vista como una extensa enciclopedia de lo que significa la curaduría de arte, la evolución de la plástica nacional e internacional, de lo que significa dedicar la totalidad del tiempo a constituir una visión personal y auténtica, en donde el quehacer profesional está ligado de manera íntima al testimonio personal.

Por todas estas razones, la presencia de Sierrita para EAFIT significa el compromiso que se ha establecido desde el Centro de Artes con la cultura nacional, a partir de investigaciones que indagan por las nuevas generaciones, por los valores históricos que requieren del rescate de su memoria y por la interpretación del presente.

Su vida es su testimonio

Pero no se trata solo de esta institución, por Alberto pasa en la actualidad buena parte de la actividad plástica de la ciudad, y en ese sentido nuestro quehacer responde también a esa presencia suya, imprescindible. Se ha hablado de homenajes, investigaciones, retrospectivas alrededor de la historia de su Galería de La Oficina y de sus acciones por el arte nacional en ya más de 30 años de trabajo sin interrupciones. Él se resiste, no se ve en el pasado ni definido en párrafos o expresado en términos académicos. Su vida es su testimonio y todavía está en construcción. Lo vemos en este campus yendo hacia la sala de exposiciones, dando vueltas alrededor de las obras, descifrándolas; luego, tomando un tentempié en la cafetería; y en la noche, como un espectador más de los conciertos de música. Alberto es un eafitense más, que se ha constituido así por la fuerza de la costumbre, por la credibilidad que tiene entre la comunidad de esta institución. Con su estilo particular y su sentido del humor, cuando termina la jornada de trabajo, cierra el lapicero y dice: “Ya apagué mi computador”.

En el testimonio de Alberto Sierra Maya está contenido un pedazo de la historia de la ciudad, del arte, de la cultura del país. UNIVERSIDAD EAFIT

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Andr茅s Posada Saldarriaga Foto: R贸binson Henao eafitense

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CULTURA

Jefe del Departamento de Música Por Santiago Gutiérrez Jaramillo

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omo una obsesión, el maestro Andrés Posada Saldarriaga busca sonidos, ritmos y colores, sencillas ideas para formar grandes obras desde la nada. Sin miedo, con la valentía que la pasión le ofrece, siente su mayor satisfacción cuando cada nota que ha puesto en un pentagrama es interpretada con ese mismo compromiso que él siente o cuando los ideales académicos y de gestión comienzan a materializarse. Es el momento en el que cobra vida ese tiempo intangible de quien inventa música y crea proyectos artísticos. Al hablar del maestro Posada tiene que hablarse de arte. Un concepto que ante todo expresa su forma de enfrentar la vida, de sentirla, ya sea leyendo un buen libro, viendo cobrar vida un lienzo vacío o escuchando el llamado de un poema. Y tal vez fue esta pasión lo que lo llevó a empezar hace 11 años, junto con Cecilia Espinosa, Hilda Olaya y Gustavo Yepes, una aventura llamada Departamento de Música de la Universidad EAFIT. Desde entonces, esta idea, convertida en un proyecto de vida para muchos, no ha parado de crecer. “Fue una eclosión, un instante único en el tiempo y en el espacio. Sólo en un momento así pudieron ligarse y potenciarse todas las congruencias para que Medellín viera nacer este maravilloso programa de Música”. Con estas palabras Andrés Posada define el momento en el que el rector de EAFIT de aquella época, Juan Felipe Gaviria, le dio vía libre a una aspiración sentida de tiempo atrás por la gran mayoría de músicos académicos en la ciudad. Durante este tiempo, y con el apoyo institucional que continuó durante la gestión del actual rector Juan Luis Mejía Arango, el objetivo ha sido el mismo: formar músicos profesionales y artistas integrales.

Un maestro creador

Hoy, el bloque 30 de la Universidad se ha convertido en su casa. Hasta este lugar llega cada mañana con el entusiasmo de sentirse realizado y con la certeza de hacer a cada instante lo que

más le gusta: crear en el más amplio sentido de la palabra, generar proyectos que le han dado renombre nacional e internacional a EAFIT y a su programa de Música, y componer obras que se encuentran entre las más destacadas del repertorio colombiano actual. Su mayor orgullo, después de sus hijos Candelaria y Teodoro, ha sido aportar a la puesta en marcha de la primera escuela de composición para la Universidad y para la ciudad, con varios alumnos que se destacan dentro y fuera del país entre su lista de egresados. Los sueños no se detienen. Hoy, el Departamento de Música, bajo su jefatura, es un espacio propicio para la proyección cultural con la que está comprometida la Institución como una forma de despertar las mentes adormiladas; y de sensibilizar y entablar un diálogo renovador con la ciudad desde la mente, el alma y el corazón. Además, como una manera de establecer dentro de la Universidad un ambiente propicio para que se fortalezca el diálogo entre la ciencia y las artes; y una oportunidad para hacer que las nuevas tecnologías permeen los procesos artísticos. Siente que este es un legado tangible para sus colegas y la sociedad en general, por ello con pasión habla de esa semilla que no para de crecer. Con la certeza que le brinda su trabajo reconoce que este proyecto es ahora un espacio vital en el desarrollo de excelentes músicos, pero por sobre todas las cosas de personas útiles para la sociedad las cuales pueden lograr su desarrollo profesional de manera digna. Nuevos programas, maestrías, doctorados, poemas por musicalizar, sinfonías por componer, cualquiera que sea la herramienta, el maestro Andrés Posada Saldarriaga estará siempre en la búsqueda por encontrar lo que hay detrás de la técnica, en donde se encuentra la verdadera esencia de la música; y detrás de la parafernalia de los sonidos y los ritmos, esos elementos difíciles de explicar (o que no hay que explicar) y que convierten a la música en una poderosa fuerza transformadora.

El maestro Andrés Posada Saldarriaga fue uno de los gestores del Departamento de Música de EAFIT, un sueño que empezó a desarrollarse desde hace 11 años. UNIVERSIDAD EAFIT

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Javier Asdrúbal

Vinasco Guzmán Foto: Róbinson Henao eafitense

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CULTURA

Profesor del Departamento de Música, nominado en 2008 al Grammy Latino Por Santiago Gutiérrez Jaramillo

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uando sus labios tocaron por primera vez la embocadura de un clarinete fue como si el destino lo hubiera llamado. Así, el instrumento escogió a Javier Asdrúbal Vinasco y él se dejó enamorar. A partir de este momento la relación interpreteclarinete no ha parado de crecer, esa misma que siempre está buscando nuevas texturas y emociones que revitalicen este sentimiento. Con aquellos sonidos de porros, cumbias, bambucos y pasillos con los que asoció el clarinete en sus años de infancia, comenzó esta aventura que lo ha llevado a descubrir una infinidad de matices salidos de la versatilidad de este instrumento. En su adolescencia, que pasó en Risaralda, formó parte del plan de bandas de los colegios públicos. Cursó Licenciatura en Música en la Universidad del Valle, después de graduarse viajó a Italia para continuar sus estudios de clarinete en el Conservatorio Ottorino Respighi, con el profesor Franceso Belli y a México, donde se hizo maestro en Música en la Universidad Autónoma de México, donde en la actualidad busca hacerse doctor. Al regresar al país trabajó en la Sinfónica del Valle, la Filarmónica de Bogotá, la Javeriana, Los Andes y finalmente en EAFIT, donde, desde 2008, empezó como profesor visitante. Desde entonces ha viajado por todo el mundo siendo bien recibido por la crítica y el público. Desde México hasta Argentina, desde Japón hasta Canadá, su clarinete ha sonado fuerte en diferentes y contrastantes escenarios.

Nominado al Grammy Latino

Vinasco es un músico honesto. Un profesional desprovisto de las barreras que anteponen los prejuicios. Su compromiso con la interpretación, la difusión y la investigación del clarinete y, en especial, su necesidad de encontrar nuevos sonidos en la música popular latinoamericana, lo han convertido en uno de los clarinetistas más destacados del continente.

A pesar de ello, lejos de embeberse del aplauso y el éxito, privilegia el goce de tocar antes que cualquier cosa. Tal vez, por ello, le cayeron de sorpresa las decenas de felicitaciones que ha recibido desde el año pasado, cuando fue nominado al Premio Grammy Latino en la categoría Mejor Álbum de Tango por su trabajo Astor Piazzolla/Heitor Chalet-Lobos. El trabajo, grabado en la capital mexicana junto a la pianista Edith Ruiz, fue enviado a la academia por el ingeniero de sonido sin ni siquiera contarles a sus intérpretes. ¿Tango en clarinete? Es la pregunta que muchos le han hecho desde que este trabajo ha tenido una mayor difusión. Sin embargo, su explicación encierra el saber de un músico entregado a su herramienta pues lo justifica en la relación que bandoneón y clarinete comparten en hacer del viento su cómplice en el misterioso juego de producir sonidos. “Un disco hecho por el amor a la buena música, por el gusto de tocar”, afirma este músico que nació en Pitalito (Huila), intentando buscar explicaciones al reconocimiento inesperado. Sin embargo, más allá de ser un afortunado accidente del destino, en éste Javier Asdrúbal Vinasco Guzmán demuestra las tres facetas que ha intercalado durante su carrera: investigador, intérprete y docente. Tres partes de su labor como músico que no está dispuesto a dejar a un lado, al menos mientras las circunstancias se lo permitan. Por ello dice estar feliz en EAFIT. Aquí, como profesor de tiempo completo, reconoce haber encontrado un proyecto donde puede desarrollarse en todos estos campos. Desde sus clases de clarinete y sus constantes proyectos de divulgación continúa fiel a ese principio de entender la música como una herramienta para hacer el bien a la sociedad y de comprender que su labor necesita del eco de una audiencia para realmente justificarse. Una tarea “auto impuesta” que defiende con orgullo y a la que jamás, asegura, le pondrá límites.

Dentro de su labor en la Universidad, ha logrado transmitir el amor por este instrumento a nuevas generaciones de músicos. UNIVERSIDAD EAFIT

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Ă lvaro Pineda Botero Foto: cortesĂ­a eafitense

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CULTURA

Ex decano de la Escuela de Ciencias y Humanidades, ganador de un premio nacional de novela Por Paola Andrea Cardona Tobón

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ultivó la literatura como un asunto personal e íntimo, hasta que encontró la oportunidad de hacer un doctorado en Literatura en Nueva York. Después de 10 años de desempeñarse como administrador de negocios y de ocupar cargos ejecutivos en organismos como Coltejer y Carvajal, Álvaro Pineda Botero se orientó hacia el mundo de las letras y logró alcanzar reconocimientos tan importantes como ser finalista en el concurso de novela Plaza y Janés, con Gallinazos en la baranda; y llevarse el Premio Nacional de Novela Universidad de Nariño-Editorial Oveja Negra, por la obra Trasplante a Nueva York. Ingresó a EAFIT cuando ésta apenas comenzaba labores y, recuerda, eran apenas unos 40 estudiantes. Se graduó de la Universidad, como parte de su segunda promoción. “Me tocó cuando compraron el primer lote en La Agucatala y pusieron la primera piedra. Teníamos una misión de profesores norteamericanos de la Universidad de Syracuse y muchas de las clases eran dictadas por ellos, en inglés, a veces había traductores, eso significó un aprendizaje del idioma a marchas forzadas”. Gracias a esa alianza de instituciones, muchos, incluyéndolo a él, pudieron ir a Estados Unidos a especializarse. Allí curso su MBA, del que se graduó en 1970. Inicialmente, pensó en estudiar Agronomía, pero su padre le habló de esta naciente escuela de negocios, que contaba con un gran apoyo de empresas y de misiones internacionales, “de modo que era atractivo e interesante. Una de las cosas positivas que tenía, eran los semestres de industria. En esa época era novedad que la Universidad nos consiguiera trabajo. Me tocó Suramericana de Seguros y Coltejer”. Desde niño, siempre fue muy cercano a la literatura, pero al terminar el bachillerato no encontró posibilidades en lo humanístico. Más tarde, “me pude ir. Estaba casado y vi la oportunidad de que mis hijos tuvieran una educación básica en

Estados Unidos. Abandoné los negocios”. Después de cinco años en el exterior regresó al país y se vinculó a la academia en establecimientos en Bogotá y Medellín. Y, por la época en la que EAFIT organizó la Escuela de Ciencias y Humanidades, lo contactaron para convertirse en el primer decano, en 1997. Entre 1998 y 2002 se desempeñó como vicerrector y continuó vinculado como profesor investigador en Humanidades. “Me tocó el diseño de muchos programas de literatura y de humanidades. Participé en la creación de la Escuela de Música y de los pregrados en Ingeniería Matemática y Comunicación Social”. Antes de jubilarse, en 2006, participó en la estructuración del Taller de Escritores, del que fue director, y hasta 2004 fue miembro del comité editorial del Fondo Editorial Universidad EAFIT.

Marca una huella

Ensayos, ficción, cuentos, poesías y artículos… Más de 20 libros publicados, entre ellos, Trasplante a Nueva York, Cárcel por amor, Gallinazos en la baranda, El diálogo imposible y El insondable, una visión de la vida de Bolívar. Álvaro Pineda Botero reconoce que cuando comentó su decisión de dejar los negocios, algunos compañeros pensaron que “me había enloquecido”, otros lo vieron como algo positivo. “Las personas de mi generación y colegas egresados de EAFIT siempre teníamos un vacío existencial sobre cosas que no habíamos estudiado, de unas áreas que queríamos explorar mejor”. Este escritor estuvo vinculado a la Institución desde múltiples aspectos y aún siente que es parte de ésta. “Resaltaría el impacto social que tiene en Medellín. Es un impacto no solo en lo tecnológico, sino en la parte cultural, con un acento en la globalización que no existía antes”. EAFIT, afirma, es parte de su vida. “Como si me preguntaras qué sientes por la familia o por la ciudad. Es parte de mí, parte esencial de mis sentimientos, de mis emociones”.

Aunque ya está jubilado, Álvaro Pineda Botero todavía se siente parte de EAFIT. Considera que el

desarrollo de la Universidad es maravilloso, pues se destaca en los diferentes ámbitos.

UNIVERSIDAD EAFIT

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Hernรกn Aguilar Montoya Foto: archivo eafitense

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CULTURA

Estudiante del pregrado en Música Por Paola Andrea Cardona Tobón

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omo no era bueno para el fútbol y, en general, para ninguno de los deportes, decidió probar en la música. Se presentó a una audición en su colegio y probó que tenía ritmo y, sobre todo, talento. A los 10 años, en su natal Gómez Plata, Hernán Aguilar Montoya tomó una decisión: ingresar a la banda y dedicarse a sacarles notas a los instrumentos. Inició con percusión y, luego, lo suyo fue la tuba. Con esta agrupación se presentó en varios municipios de Antioquia y en otros sitios del país. Participaron en concursos y se ganaron los aplausos del público, sobre todo, de sus paisanos que se emocionaban con cada triunfo y que disfrutaban con las retretas dominicales que amenizaban cada 15 días. En su casa siempre lo apoyaron y se sentían felices de su incursión en el mundo musical, incluso, su hermano también era una apasionado por el tema. “Siempre es satisfactorio que tu familia, sobre todo, disfrute de lo que haces”. Su idea, una vez se graduó como bachiller, era irse a Bogotá para estudiar tuba, pero no pasó al programa que deseaba. Así que Hernán supo de la opción que brindaba EAFIT. Hoy está próximo a graduarse del pregrado en Música, con énfasis en Dirección, de la Universidad, una carrera que parecía consecuente con lo que venía haciendo en los últimos años. También fue subdirector de la banda y, por eso, optó por especializarse en esa materia. Por tres años acompañó a la maestra Cecilia Espinosa Arango en la Orquesta Sinfónica de Estudiantes, en labores de coordinación. Ella, afirma, es una de las personas que más lo han influenciado, tanto en lo personal como en lo profesional.

Un talento por compartir

Juntos, comenzaron a llevar conciertos didácticos a las localidades antioqueñas, para difundir su música, recibir el cariño de la gente y para responder las inquietudes que niños, jóvenes y

adultos tienen con respecto a los instrumentos y a las piezas musicales. Casas de la cultura, colegios e iglesias fueron sus escenarios. “Es muy rica la conexión con esta audiencia porque se convierte en un proceso pedagógico y, en este sentido, uno siente que le está aportando conocimiento a las personas que desconocen el mundo orquestal. En lo personal es muy satisfactorio ser testigo del entusiasmo de un niño al ver por primera vez un contrabajo o que pregunta cómo se llama cierto instrumento”. Uno de sus anhelos es llevar montajes a Gómez Plata, porque para él es vital compartir parte de lo que aprendió con “todos aquellos que me conocieron y que me vieron crecer como músico y como persona”. Aunque en este momento ya no está vinculado con la Orquesta de Estudiantes porque está dedicado a finalizar sus estudios y a buscar una especialización en el exterior, cuenta que la experiencia de pasar por la Sinfónica de Estudiantes ha sido la más importante en su carrera como director. “Ahí empecé a dirigir de verdad. Por lo general, las clases son en un cubículo, en un salón, con pianos, el profesor te corrige en tus gestos y en los diferentes aspectos que debe tener un director. La práctica como tal se hace en orquesta y yo fui privilegiado, tuve la suerte de trabajar con la de Estudiantes y eso me sirvió para ver cómo es el trabajo”. Entendió que aparte de dirigir, de mover las manos y de tener un gesto entendible, su labor es comunicarse con los músicos. La Universidad, reconoce Hernán Aguilar Montoya, aparte de formar, “hace gente, personas útiles a la sociedad. En el campus conocí a grandes maestros, que se preocupaban no solo por lo académico sino por la vida de los alumnos. Creo que eso es lo más bonito de haber estudiado en EAFIT: las personas que nos educaron y que nos brindaron ese apoyo”.

Hernán Aguilar Montoya está próximo a graduarse del pregrado en Música, con énfasis en Dirección. Su talento también lo ha compartido con niños, jóvenes y adultos de diferentes municipios de Antioquia. UNIVERSIDAD EAFIT

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Beatriz Mesa MejĂ­a Foto: cortesĂ­a eafitense

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CULTURA

Especialista en Hermenéutica Literaria, docente de cátedra y editora del suplemento Generación Por Paola Andrea Cardona Tobón

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res aspectos indican que está cerca: pasos largos, pero con un ritmo pausado; taconeo; y risas. Es fácil identificar cuando Beatriz Mesa Mejía pasará por alguno de los pasillos de la redacción del periódico El Colombiano. Quizá vaya rumbo al segundo piso, con cinco o seis libros en sus manos que lleva para que escaneen sus portadas; o con destino al cuarto, para fumarse uno de sus cigarrillos del día y tertuliar un poco, del tema que le pongan, desde teorías periodísticas hasta el sentido de la vida. Llegó al periódico en 1997 como redactora de la sección cultural, de la que fue más adelante editora, aunque su conexión con esta temática la trae pegada desde que estudió Comunicación Social-Periodismo en la Universidad Pontificia Bolivariana y anhelaba dedicarse al periodismo escrito, pero en ese campo. Por eso, al graduarse hizo parte del área de cultura del periódico El Mundo y “fue allí donde se me abrió la ruta”. De eso ya han pasado dos décadas, en las que, cuenta, ha conocido “gente maravillosa y en las que me he acercado a procesos creativos únicos”. Trabajó también con el Teatro Nacional de Bogotá, en su Festival Iberoamericano de Teatro; en Colcultura, hoy Ministerio de Cultura; y en el Taller de Edición de Medellín. Hoy, es inspiración para los reporteros en formación, por su profesionalismo, conocimiento del tema y sensibilidad. Desde 2002 lidera Generación, suplemento dominical de El Colombiano. Inició una nueva etapa en la historia de esta publicación en la que se tratan asuntos que tienen que ver con la literatura, la música, las artes plásticas, el cine, la filosofía, los viajes y las tendencias. Meticulosa y con una profunda convicción de la importancia de la cultura, se atreve a defender los artículos de este tabloide en los consejos de redacción y, con argumentos, ha conseguido que se ganen un espacio preferencial en la primera página dominical.

Especialista eafitense

Se graduó hace poco de la especialización en Hermenéutica Literaria de EAFIT y es docente de la cátedra de Periodismo Cultural en el pregrado en Comunicación Social. De la Universidad, expresa, “hay un ambiente que me atrae. Está dado por su gente, por sus instalaciones, por su luz. Con algunos compañeros conseguí un diálogo fluido, que continúa luego de graduarme. Y algunos de los profesores con su sensibilidad, conocimiento y pasión; con sus clases magistrales, con su experiencia, con su capacidad para transmitir y hacerlo enamorar a uno de los temas o ponerlo a uno en conflicto con ellos mismos y retarlo, permanecerán en mi memoria”. Sabe del significado de la cultura y de lo que ésta representa para entender el mundo y “permitirnos reflexionar sobre él, por eso es clave que se le abran espacios en los medios”. A los que empiezan en el mundo del periodismo, les aconseja actuar siempre con ética y responsabilidad; investigar; y usar los cinco sentidos. Se trata, como expresa, de observar, palpar, escuchar, aprender de los demás y de nunca pensar que todo está hecho. Muchos días, la madrugadora Beatriz Mesa Mejía, enciende las luces de la redacción del periódico El Colombiano. Se sienta en su puesto, rodeado de libros y documentos, a escribir en su computador. Pero, a pesar de estar alerta, con sus sentidos agudos para lograr un producto de excelencia, deja, por momentos, volar su imaginación, esa que la lleva a otros lugares, que la hace ensimismarse y guardar silencio. Con el paso de los minutos vuelve a sonreír, a caminar a su ritmo por los pasillos y a sacar una frase que nadie se espera, que leyó en uno de los tantos libros que aborda, que le escuchó a algún artista o que ella misma suelta, con ese toque de espontaneidad que solo ella sabe imprimirles a sus palabras.

“La experiencia en periodismo cultural me ha permitido respetar y reconocer las distintas expresiones”, afirma Beatriz Mesa Mejía, una eafitense que deja su huella en los medios de comunicación. UNIVERSIDAD EAFIT

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V铆ctor Hugo Agudelo Foto: R贸binson Henao eafitense

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CULTURA

Músico y docente de cátedra Por Paola Andrea Cardona Tobón

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uería regresar a Medellín. Sentía que estar en casa le daría más motivos para emprender proyectos y sacar adelante esos sueños que nunca dejaron de revolotear en su mente. Crear, enseñar, adelantar sus montajes y hacer realidad su grupo. Víctor Hugo Agudelo ya está en la ciudad, después de pasar los últimos cinco años en la Universidad de Memphis, en Estados Unidos, cursando su doctorado, dictando clases y ganando reconocimientos. En 2005, recibió el Smit Composition Award en Memphis, otorgado a los estudiantes sobresalientes; y en el primer semestre de este año obtuvo el primer puesto, en la categoría mayores, en los reconocimientos Ascap Foundation Morton Gould Young Composer Awards, de Nueva York. Sin embargo, cuenta que allí sus días eran más rutinarios, “entonces no encontraba motivos artísticos para componer. Uno se pone a ver en la historia y encuentra que el mejor arte se creó en lugares en donde tenían problemas, en donde hubo momentos difíciles. Y me parece que aquí hay mucho por crear”. Una vez terminó el bachillerato, empezó a estudiar Publicidad en la Universidad Pontificia Bolivariana, pero “me la pasaba tocando piano y tenía grupitos de jazz y no hacía nada más. Así que mi papá me dijo: ‘van a abrir Música en EAFIT, si quiere se pasa’”. Se presentó a este pregrado con énfasis en Composición. En 2000 y 2001, Agudelo ganó los concursos de composición musical con las obras Credo y Sangre de Hincha (Sangre del Ventilador). Y, en julio de 2003, recibió su diploma. “Antes de graduarme contacté a un compositor en Memphis. Me gradué y me fui para allá. Hice la maestría y el doctorado en Artes Musicales con énfasis en Composición y en Dirección de Orquesta. Luego, me ofrecieron un trabajo en la misma universidad y estuve seis meses laborando con ellos”.

Sus creaciones han sido interpretadas en Colombia, Estados Unidos, China, Hungría, Australia, Chile, Alemania y, próximamente, en Cuba. La pasión de este compositor, que volvió a EAFIT este semestre para dictar algunas cátedras, es ver lo que pasa en la ciudad y tratar de expresar esas sensaciones y hechos con arte.

Sus proyectos

Sus recuerdos universitarios, las enseñanzas de sus maestros y los retos que lo esperaban en Medellín, fueron su “bolsita de suero”, los factores que lo impulsaron a vivir esos cinco años por fuera del país, lejos de su familia y amigos. El reconocimiento en los Ascap Foundation Morton Gould Young Composer Awards, de Nueva York, le ayudó a dar un paso adelante en su proceso evolutivo “no solo como músico, sino también como persona que puede comunicar las ideas de una forma más madura y convincente”. Su obra Prisma Continental, con la que alcanzó el premio, la escribió en 2008 como tesis doctoral para la Universidad de Memphis y está estructurada en siete movimientos, asociados con los continentes y los colores obtenidos al refractar la luz blanca. Ahora, dice, tiene ganas de sacar adelante un montaje en el formato de piano concierto, pero con una instrumentación diferente. Agrega que para un músico, un compositor, tocar y estar en el escenario es vital. “Ya tengo el ensamble. Quiero hacer un grupo que sea entre rock, jazz y música contemporánea. Tengo una tuba, un trombón, un clarinete, un chelo, una marimba, un tres cubano y un sintetizador que lo tocaría yo. Quiero algo así, que mezcle las músicas del mundo”. Víctor se encarga por estos días de motivar a sus alumnos como sus maestros lo hicieron con él. Quiere que ellos entiendan que en esta profesión no hay claves para conseguir buenos resultados, solo hay que aferrarse al trabajo y al goce.

Ha sido compositor y arreglista de la Orquesta Filarmónica de Bogotá; de las sinfónicas de las universidades EAFIT, de Antioquia y Memphis; y de la Juvenil de Antioquia. UNIVERSIDAD EAFIT

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Alexander Ziborov Foto: R贸binson Henao eafitense

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CULTURA

Profesor del Departamento de Música Por Santiago Gutiérrez Jaramillo

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l auditorio está en silencio. De pronto se escucha un xilófono, una tambora, un timbal y después de unos segundos los sonidos se acoplan como si se conocieran de toda la vida y surge de la tarima, el milagro de la música. Los intérpretes son los estudiantes avanzados de la clase de percusión de EAFIT, más conocidos como el Ensamble Percanto, organizado y dirigido por el músico ucraniano Alexander Ziborov. Pero ¿Cómo un músico ucraniano termina en Medellín, organizando y dirigiendo un ensamble de instrumentos de percusión? La respuesta es clara, por Gabriel García Márquez. Alexander tenía una ilusión: aprender español para leer en su lengua materna Cien Años de Soledad, un libro que lo deslumbró en sus años de estudiante. Lo asombró tanto, que no lo pensó mucho cuando unos músicos colombianos lo invitaron en 1990 a venir al país para iniciar algunas escuelas de música en el Valle del Cauca. Nació en 1967 en la ciudad de Brianka (Ucrania). Desde los cinco años está dedicado a la música cuando, por influencia de un tío, comenzó a meterse en la magia de la bayana, una especie de bandoneón que es uno de los instrumentos folclóricos de esa nación del este de Europa. Cuando terminó sus estudios universitarios en Música, se trasladó a San Petersburgo para realizar un posgrado, y fue allí donde conoció a los colombianos e inició su aventura por el país. Un viaje que Ziborov emprende cada día con la misma pasión. En la actualidad es profesor de percusión de EAFIT. Lo es gracias a Cecilia Espinosa, quien en 1999 lo invitó a Medellín para darle forma a la Orquesta Sinfónica de la Universidad. Y aquí está, feliz con su trabajo en el ensamble Percanto, que él diseñó y montó con sus estudiantes de percusión, área en la que es un experto consumado. Para Alexander, el apoyo de EAFIT ha sido fundamental en el proceso de desarrollar la mayoría de sus proyectos actuales: la docencia, el ensamble y la orquesta.

“Son muchas cosas en las que la Universidad ha dejado su huella. Por ejemplo, en el caso de Percanto, sino es por su apoyo decidido, sería imposible ese sueño porque solo los instrumentos requieren una inversión generosa”, dice con emoción mientras habla de lo que parece haberse convertido en su proyecto de vida.

Otros sueños en suelo colombiano

Pero el apoyo no solo es con instrumentos. Percanto además de ser un espacio ideal para el desarrollo del aprendizaje realizado durante las clases, también se ha convertido en un referente de la música de la Universidad. Uno de esos apoyos se vio claro con la producción del disco Piano y Percusión Contemporáneos en Colombia, grabado en 2003, que contiene obras de distintos compositores colombianos. La presentación se hizo durante el X Festival Internacional de Percusión en Puerto Rico. Con la tranquilidad del respaldo institucional ahora puede realizar una labor notable: cuando él llegó en 1999, el tema de la percusión era algo incipiente en el ámbito de la música local. “Creo que ese ha sido mi aporte más importante durante este tiempo en Colombia y en Medellín, el que la gente conociera este mundo de la percusión”. Por todas estas cosas, al finalizar cada presentación del ensamble, tanto en Medellín como en las otras ciudades de Colombia, la gente se acerca a felicitarlo y a preguntarle cuando será su próxima presentación. Para él, esto materializa esa sensación de haber cumplido. Alexander extraña a Ucrania, pero aquí tiene sus valores más preciados: su esposa y su hija, quien a pesar de ser ucraniana, él la ve más colombiana que cualquiera. “Hay cosas que extrañas de tu país, por supuesto, sin embargo, cada vez nos vemos más identificados con Colombia, con Medellín y con la Universidad”, responde en un español fluido, casi sin acento. Se siente bien, porque además de cumplir la ilusión de leer a Gabo en español, puso otros sueños suyos en suelo colombiano.

Gracias al apoyo de EAFIT, el profesor Alexander Ziborov ha tenido la oportunidad de sacar adelante muchos de sus proyectos actuales. UNIVERSIDAD EAFIT

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Cristina Toro Foto: cortesĂ­a eafitense

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CULTURA

Administradora de negocios, actriz y escritora Por Marcela Restrepo Bernal

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dministradora de negocios de profesión, pero actriz y escritora de oficio. Ella misma lo declara: “Sería más fácil conseguir un puesto en las Empresas Públicas o algo así… Madrugar; saludar al jefe, a la secretaria, al mensajero; esperar la quincena; pagar el arriendo, los clubes, las tarjetas de crédito; ahorrar... Dar cuotas iniciales hasta jubilarse un día. Cuidar entonces los achaques, la artritis o el colesterol... Pero ¡qué pereza! Además ya me cogió el día”. Su paso por la Universidad EAFIT, donde se graduó de Administración de negocios en 1983, le ha servido para gerenciar el proyecto cultural de la Corporación Águila Descalza, una sociedad sin ánimo de lucro que fundó con el autor y actor de teatro Carlos Mario Aguirre. “En los primeros años, Carlos Mario y yo salíamos de la retreta en el parque Bolívar y caminábamos por el sector de Prado. Teníamos apenas la plata del pasaje en el bolsillo, pero soñábamos con esta hermosa casa. Bella por fuera, extraña por dentro, imponente en su exterior, con fachada premiada como la más bella de Medellín en 1919, pero pobre en su interior, con su arquitectura casi campesina”. La sede de la Corporación Águila Descalza, ahora denominada Museo Teatro Prado, es una hermosa edificación construida en 1916. Tulio Medina, arquitecto graduado en Liverpool, diseñó su imponente fachada a semejanza de las construcciones italianas estilo Palladiano.

Investigadora y escritora

Los años dedicados a la academia también le afinaron su carácter incisivo y de investigadora. Entre 1980 y 1981 fue monitora de investigaciones de la Universidad y participó en el proyecto sobre la Historia del comercio en Antioquia, dirigido por Santiago Londoño Vélez. Cuando estaba terminando la carrera, en 1982, y por tres años, trabajó en el Instituto de Integración Cultural Quirama, donde desarrolló una investigación sobre la Historia del teatro

en Antioquia, escribió la monografía acerca del Panorama teatral en Antioquia y participó de la investigación la Historia de las mentalidades en el Oriente antioqueño. Desde 1985 trabaja como actriz del grupo El Águila Descalza de Medellín y ha participado en las obras Tanto tango, Boleros en su ruta, País Paisa, Medio Medellín, Trapitos al sol, Colcha de retazos, Pecao mortal, Vida de perros, Cosas de la vida, El sueño del Pibe, La Patria Boba, Matando el tiempo, Historia clínica, Su mamá… ¡La suya!, San Gardel de Medellín, Mañana le Pago y la más reciente, Coma Callao. En 1988 recibió el Premio Simón Bolívar con un equipo del periódico El Colombiano por la investigación sobre la Historia de Antioquia. Los años dedicados al teatro, los estudios de Administración, la música, el famoso País Paisa, la avalancha del público, las 70 noches seguidas de lleno total en el Teatro Metropolitano en 1987, las giras nacionales e internacionales exitosas... todas son historias conocidas. También sentía su destreza de narradora. En 1995 apareció su primer libro de poemas: Cosas de mujeres. Según el escritor Juan José Hoyos, “con la lectura de estos poemas bellos y azarosos, uno se convence de que las Amazonas, después de tantos siglos, todavía existen. Y también aman y también sufren”. Luego aparecieron Telón de fondo, en 1999: Apuntes de errancia, en 2000; y La humedad del fuego, en 2001, dedicado “al amor, ese misterio”; y Obsesiones nocturnas en 2005. Muchas crónicas de la ciudad permanecieron inéditas, el teatro desplazó otros proyectos, aunque ahora perfila lo que, posiblemente, será su primera novela. Tiene cinco libros publicados por Ediciones la Pluma del Águila. Son muchos los proyectos, los libros… Y hasta la posible creación de una biblioteca pública está entre los planes de esta mujer que se baja en silencio de las tablas y confiesa que “voces lejanas me susurran historias, algo desconocido me persuade”.

Sus conocimientos como administradora de negocios le han permitido gerenciar el proyecto cultural de la Corporación Águila Descalza. UNIVERSIDAD EAFIT

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Jaime Espinal Foto: cortesĂ­a eafitense

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CULTURA

Administrador de negocios, escritor y actor Por Marcela Restrepo Bernal

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o reconozco, mi nombre es Jaime Espinal y llevo una doble vida. De día soy administrador de negocios. Me levanto después de las diez, me tomo una coca cola, me fumo un Lucky, no tiendo la cama y me voy a la oficina –trabaja en Pigmalión, una firma de consultoría de marca- resuelvo unos números, hago un sudoku y si no me sale lo mando lejos. De noche soy súper héroe”. Así se define este joven escritor paisa nacido en 1980. Siempre había escrito cuando tenía tiempo, y ganas, y por ahí le salían cuentos, pero cuando decidió que ser escritor era su oficio, que eso era lo que quería hacer, que eso era y se lo creyó, empezó a escribir todos los días (menos sábados y domingos, porque no trabaja los fines de semana). Fue en Estados Unidos, en Arizona, haciendo el semestre de práctica de Administración, que estudiaba en EAFIT, cuando por fin dio el paso: de escribir a veces, a ser escritor. El arte ocupaba su energía: la actuación y la escritura. Y aunque no tiene muy claro un día o un momento específico en el que dijo: “Ey, voy a ser escritor”. De repente se encontró afirmando que lo era, presentándose así, sabiéndolo y ya. Antes lo sabía para él, ahora, lo es para la sociedad. Su formación en las letras se reduce a talleres de escritura entre Medellín y Buenos Aires hasta que se cansó. “Nadie te enseña a escribir. Se aprenden técnicas y redacción, pero escribir nace con uno, solo hay que potenciarlo”. Bajo esta premisa escribió Open the window para que la mosca fly, obra ganadora del Premio Nacional de Novela Cámara de Comercio 2005. Acerca de esta novela Gustavo Álvarez Gardeazábal dijo: “Estoy impresionado... Es desconcertante. Yo diría que es atrevida. Claro, eso sí, advierto: es muy difícil de leer para los tradicionalistas. Es catapultante capítulo tras capítulo, usando el español, el spanglish y el inglés, mamándole gallo a eso. La calidad con la que está hecha me hace ver que estamos frente a un señor escritor”.

El aporte de Espinal a la nueva literatura colombiana está en el uso de un lenguaje que involucra términos de la tecnología y la cibernética. Lo convocan otros temas urbanos y contemporáneos: los viajes, la empresa privada, los nuevos medios y la vida citadina. También publicó con el Fondo Editorial de EAFIT Skudmart: química con la muerte, la primera novela empresarial en Colombia, que narra el proceso que llevó a que Felipe Escudero y Andrés Martínez, dos estudiantes de Ingeniería de Procesos, a desarrollar y comercializar Eternal Rest, una fórmula química destinada a que los cadáveres sean velados y enterrados con apariencia de “recién muertos”, de manera más segura que con el formol.

Atento a las señales

Jaime Espinal reconoce una decisiva influencia cinematográfica en su estilo, pero dice que aplica el método más infalible: la observación. “Estar atento a las señales del mundo. Esa sensación en la nunca estás frente a una historia porque en cualquier parte están las historias, las ideas”. Pero el teatro, su oficio como actor en el grupo Hora 25, ha incidido considerablemente en su obra. “De los textos que interpreto aprendo a hacer diálogos. De los personajes que encarno extraigo la esencia de otro. De la puesta en escena y la dirección surge la mirada de afuera (…) En el teatro aprendí a vivir a otros, otras vidas, y eso es lo que busco que el lector encuentre en mis libros, otra vida que vivir”. Jaime considera que la literatura no tiene que tener ningún compromiso social, ni moral, ni religioso, ni político, ni educativo, ni estético, ni biónico, ni armónico ni supersónico, ni nada… “Para mí el arte por el arte, por el placer —y la necesidad— de escribir y por el placer que encuentran los lectores en el libro. Hay muchos artistas del sufrimiento. Yo soy de otra onda. Soy un artista del goce. Trabajo desde el disfrute, escribo para el entretenimiento, generando el humor y la ironía, dando paso a la risa”.

Jaime Espinal es administrador de negocios, pero también es escritor. Open the window para que la mosca fly y Skudmart: química con la muerte son dos libros que ha publicado. UNIVERSIDAD EAFIT

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Aníbal Gaviria Correa Foto: cortesía eafitense

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SECTOR PÚBLICO

Administrador de negocios y ex gobernador de Antioquia Por Hernán Vanegas Urrego

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níbal Gaviria Correa podría llegar a ser el primer Presidente de la República egresado de EAFIT. Que lo logre depende de muchos factores, propios del mundo de la política, pero que para nada demeritan todo lo que este administrador de negocios ha logrado hasta ahora, tanto en su vida personal, como en su faceta de hombre público. Y si bien no ganó la consulta de su partido, el Liberal, para ser elegido como candidato único de su colectividad para las elecciones de 2010, sí dejó claro el gran potencial que guarda al lograr la segunda mayor votación de su colectividad. Cuando terminó su periodo como Gobernador de Antioquia fue seleccionado como el mejor del país (las encuestas le daban en ese momento el 89 por ciento de popularidad). Aunque no era en principio el político de la familia, el asesinato de su hermano Guillermo, quien se desempeñaba como mandatario departamental, junto al ex ministro Gilberto Echeverry, lo puso en este escenario. Él retomó el proyecto ético y político iniciado por su hermano y durante su período al frente del Departamento lo amplió y lo llevó a ejecución con éxito, reflejado en el mejoramiento de la calidad de vida de la gente. Desde ese cargo ejerció sus funciones con un estilo gerencial basado en diagnósticos claros que requieren información oportuna y confiable para poder dar un adecuado seguimiento a las políticas. Por eso promovió la creación del Observatorio de Vida, para contar con un espacio donde se conjugaran funciones de orden estadístico, político, formativo y participativo, fundamentado en valores de objetividad, pertenencia, oportunidad y transparencia. No en vano es reconocido por su capacidad de gestión, carisma, discurso moderno y adaptado a las nuevas tecnologías. En su reciente campaña política fluyó por igual, tanto en las formas de comunicación política tradicional al estar de gira por todo el país, como en las nuevas: cualquier persona podía estar informada al instante de los resultados de sus viajes y reuniones, de

los comunicados de su campaña, de sus pronunciamientos públicos, por medio de las redes sociales de internet.

Los pilares de su aspiración

La transparencia, la veracidad y el contacto directo con los ciudadanos son pilares en su aspiración por la Presidencia, pero no son nuevos. Desde cuando fue gerente general y luego editor general del periódico El Mundo, trabajó por la defensa y la promoción de los valores democráticos y, siguiendo el ejemplo de su hermano Guillermo, de una cultura de respeto a la vida y los derechos de las personas. Él mismo lo dice con claridad meridiana: “La vida tiene que ser el centro de acción y de atención de cualquier gobierno. La vida no es solo seguridad, es salud, agua potable y educación para la competitividad”. Aníbal Gaviria Correa, quien está casado con Claudia Márquez Cadavid y tiene dos hijos, Emiliana y Guillermo, de ocho y cuatro años respectivamente, es un convencido de que el futuro de Colombia pasa por la defensa de la vida y de ahí que dedicara gran parte de su gestión como gobernador a fortalecer programas como Maná y Viva. Este hombre, además, tiene una creencia profunda en la equidad, entendida como “un proceso de expansión de las libertades reales que disfrutan los individuos, en tanto exige la eliminación de las principales fuentes de la privación de la libertad: la pobreza y la tiranía, la escasez de oportunidades económicas y las privaciones sistemáticas, el abandono en que pueden encontrarse los servicios públicos y la intolerancia”, según las palabras de Amartya Sen. En repetidas ocasiones ha manifestado que su formación como administrador le dio las herramientas y la disciplina necesarias para su trabajo y también para continuar con su proceso de crecimiento como ser humano. Eso es lo que lo ha convertido en uno de los líderes más importantes de Antioquia y de Colombia.

Aníbal Gaviria Correa también trabajó en empresas privadas como el Banco Ganadero, Colanta, Colmundo Internacional y el periódico El Mundo. UNIVERSIDAD EAFIT

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Ana Cristina Moreno Palacios Foto: R贸binson Henao eafitense

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Administradora de negocios, directora de Planeación Departamental Por Hernán Vanegas Urrego

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o que más sorprende a las personas que conocen a Ana Cristina Moreno Palacios, directora de Planeación Departamental, es su juventud, pero al hablar con ella ese rasgo distintivo e inocultable deja su lugar a otro aún más apreciado: su inteligencia para dominar todas las tareas de su despacho. Las referencias a los 125 municipios que conforman Antioquia aparecen a cada momento en su conversación y con éstas se percibe su profunda vocación de servicio y de dedicación a lo público o, como ella lo dice, a la comunidad. Desde sus tiempos de estudiante de bachillerato en el colegio Marymount, y de eso hace muy pocos años, le gustaba participar en las actividades extracurriculares, en especial aquellas que involucraran la organización y el trabajo en equipo. De ahí que no fuera extraño que a la hora de definir qué carrera iba a seguir, eligiera estudiar Administración de Negocios en EAFIT. Ella misma dice que disfrutó mucho esos años que vivió como estudiante pues le permitió conocer diferentes áreas (economía, derecho, relaciones humanas, gestión humana), y adquirir las herramientas para enfrentarse hoy a su trabajo con propiedad y profesionalismo. Cuando estaba en octavo semestre de Administración no fue capaz de resistirse a profundizar más en el Derecho y por eso empezó su segunda carrera en esta área, que luego tuvo que suspender debido al compromiso adquirido con el Gobierno Departamental y a su sentido de responsabilidad con este trabajo.

Sus pensamientos

No obstante, en la actualidad cursa la especialización en Gerencia de Entidades de Desarrollo Social, con énfasis en desarrollo local y marketing territorial, también en EAFIT. Entre sus responsabilidades como directora de Planeación Departamental está la formulación, el seguimiento y la coordinación del Plan

de Desarrollo: “A Antioquia le va bien si a los 125 municipios les va bien y para mí ha sido una alegría y una fortuna muy grande estar aquí apoyando a esos municipios, y tratando de dotarlos de unas herramientas y de unos instrumentos de planificación para tratar que de verdad se desarrollen todas las comunidades”. El reto, reconoce Ana Cristina, es muy grande. “En Antioquia somos 6 millones de habitantes y tenemos una población en pobreza casi del 51 por ciento. Eso me mueve a mí todos los días y es lo que más me emociona, poder ser partícipe de las determinaciones que se tomen desde el orden departamental y tratando de aportar para la toma de las decisiones en los municipios”. Se trata de una gran tarea para la que se preparó, sin pensarlo, desde la universidad cuando con otros compañeros de EAFIT y algunos de la Pontificia Bolivariana creó la Corporación Alpes, que se concibió como una entidad dedicada al trabajo social y al emprendimiento. Su vocación de servicio y la incidencia directa de su labor en la vida de la gente es lo que la motiva a dedicarse como lo hace al trabajo en el sector público. Sabe que en el sector privado una persona con su perfil y experiencia profesional encuentra oportunidades y retos apasionantes y, en lo personal, quizás mejores resultados económicos, pero su especial condición humana, su formación y su origen familiar -su papá es ex sacerdote y su mamá es trabajadora social- hacen que su dedicación al servicio público sea parte integral de su proyecto de vida y de lo que la hace feliz. Ana Cristina, quien cuenta con una profunda fe católica, sueña con poder seguir tomando o promoviendo decisiones que incidan de manera directa y positiva en las comunidades, bien sea desde un cargo administrativo como el que desempeña ahora, en uno de elección popular o desde diferentes organizaciones sociales, pero siempre, insiste, en el servicio público.

Ana Cristina Moreno Palacios es la directora del Departamento Administrativo de Planeación Departamental, una mujer sencilla que le gusta la organización y el trabajo en equipo. UNIVERSIDAD EAFIT

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Augusto Posada S谩nchez Foto: R贸binson Henao eafitense

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Negociador internacional y congresista Por Laura López Alzate

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través de nuevas leyes se puede mejorar la calidad de vida de la gente. De esto se dio cuenta Augusto Posada Sánchez, cuando llegó a ser representante a la Cámara. “Presenté un proyecto de ley para crear el Fondo Nacional de Prevención de Adicciones en Infancia y Adolescencia, porque hay niños en Antioquia que empiezan a consumir droga a los cinco años. Cuidar la gente, es más que mi aporte, mi mayor responsabilidad”, señala el político. Para el egresado de Negocios Internacionales de EAFIT este compromiso le implicó un reto y explica que aunque una legislación puede parecer fría, se puede traducir en felicidad para muchos. “El trabajo sin sentido que se les adjudica a los políticos puede brindar esperanza y con un esfuerzo que es muy lento, pero seguro, se puede llegar a dignificar esta profesión. Eso se palpa cuando baja la abstención en las últimas elecciones y hay más participación. La política se hace o se padece, cómo hacerla, es la esencia”, enfatiza Posada. Posada Sánchez nació en Pereira, pero luego su familia se trasladó a Medellín en donde vivió varios años hasta cuando viajó a los Estados Unidos, donde en 1991 se graduó como bachiller en Brookline High School en Massachusets. Al regresar a Colombia al lado de su madre y hermanas, comenzó una microempresa de transporte e inició estudios de Negocios Internacionales en EAFIT. Una vez terminó su carrera inició labores como vinculado a la Misión de Colombia ante la OEA en Washington y, en ese período, hizo seguimiento y participó de manera activa en múltiples convenios multilaterales, que de alguna manera reflejaban la teoría aprendida en la Universidad. Después se desempeñó como subsecretario de rentas de Medellín, subdirector administrativo de regalías y una de sus grandes satisfacciones fue ser docente eafitense. En 2006 como integrante del Partido de la U llegó a la Cámara de Representantes. “Mi principal logro es hacer parte de una generación que rompió la apatía, se abrió paso sola en la política y le permitió a muchos jóvenes

llegar a lo público. Y hoy vemos que el cambio generacional sí se está dando”.

El enfoque de su trabajo

Su inquietud por pertenecer a lo público inició desde la Universidad, cuando se vinculó a una campaña al Concejo Municipal de la Juventud de Medellín. Después se lanzó como candidato a la Cámara de Representantes y, aunque obtuvo casi 18.000, votos no pudo llegar. De ahí en adelante este egresado no ha parado su actividad política y cada vez se convence más de que desde este sector se pueden lograr grandes cambios. Además considera que el valor que más le ha ayudado en esta labor es la coherencia. “Siempre me he caracterizado por pensar y actuar conforme a mis principios y por eso siento el respaldo de la gente en los municipios”. Desde su quehacer político ha impacto en la sociedad a través del contacto cara a cara con la gente de las diversas comunidades y ha recorrido a Antioquia para solucionar dificultades. “Con nuestro equipo de trabajo, el diputado Guillermo Palacio y un número amplio de amigos, nos hemos dedicado a proyectos sociales, a estudiar cuáles son las cosas que más angustian a los antioqueños. Hemos llegado a entender que al fortalecer el núcleo familiar, atacamos la raíz de los problemas más grandes”, especifica el funcionario. De EAFIT recuerda que allí conoció a su esposa, pero sobretodo resalta la amistad que le brindó la Institución, porque le demostró a un puñado de jóvenes de aquella época que con perseverancia, principios y honestidad se puede “llegar más allá de la luna y hacer realidad los sueños”. Para Posada haber estudiado en la Universidad es un sello de garantía exitoso donde quiera que vaya. “Esa familia eafitense me dio su apoyo para lograr lo que hoy soy y de lo que me siento muy orgulloso: un hombre público que busca aportar a su departamento y a su país”, expresa este egresado.

El representante a la Cámara, Augusto Posada Sánchez, es egresado de Negocios Internacionales de EAFIT. Resalta que la Universidad le inculcó principios de honestidad y perseverancia. UNIVERSIDAD EAFIT

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Maximiliano Valderrama Espinosa Foto: R贸binson Henao eafitense

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Administrador de negocios, secretario de Productividad y Competitividad de Antioquia Por Hernán Vanegas Urrego

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n los planes de Maximiliano Valderrama Espinosa no estaba la Administración de Negocios. En realidad, él mismo dice que no veía esa opción en su camino y, por eso, en principio, se decidió por Medicina. Sin embargo, cuando ya había cursado cuatro semestres de esta carrera en Bogotá, razones familiares lo trajeron de regreso a Medellín. Tuvo que dejar la universidad y encargarse de los negocios de la familia. En ese momento sintió la necesidad de prepararse en el área administrativa, donde descubrió las opciones profesionales que lo unieron con el pregrado en Administración de Negocios de EAFIT. Estaba en el Amazonas compitiendo en una triatlón, cuando lo llamaron a ofrecerle un cargo para hacer la práctica externa de su carrera: analista financiero de Empresas Públicas de Medellín. Su buen desempeño en este puesto le significó una nueva contratación, en la que fue encargado del manejo cambiario de la deuda externa de la compañía, que en esa época ascendía a 300 millones de dólares. “Siendo estudiante de noveno semestre me dieron esta responsabilidad. Manejaba las cosas y obviamente el jefe y otros profesionales validaban mi trabajo. Terminé haciendo las funciones de analista financiero, tanto así que después me vincularon sin ser profesional. Lógicamente no en la nómina de EPM, pero sí a través de outsourcing”. Después, cuando se graduó de EAFIT y se aprestaba a irse a Bogotá a estudiar una maestría en Finanzas, la vida puso delante de él un nuevo reto. Una amiga le sugirió que se entrevistara con el entonces alcalde de Medellín Luis Alfredo Ramos, para vincularse a un proyecto de telecomunicaciones de larga distancia en el que también participaban Empresas Públicas y el Grupo Bavaria. Esto lo llevó a participar del inicio de lo que después fue Orbitel. Por eso mismo, por la experiencia adquirida en el sector de las telecomunicaciones, traba-

jó en la Empresa de Teléfonos de Bogotá y en la Gobernación de Antioquia, donde ahora se desempeña como secretario de Productividad y Competitividad.

Con los ciudadanos de a pie

Desde su cargo actual este eafitense se ha propuesto metas ambiciosas para contribuir a la transformación del departamento desde sus regiones, siempre desde su visión de administrador de negocios y enfocado en volver realidad el estereotipo del antioqueño emprendedor y visionario para los negocios. En su posición, dice, ha tenido la oportunidad de estar en contacto con los ciudadanos de a pie, conocer sus expectativas, sus proyectos, sus ambiciones, pero también sus limitaciones, sus dificultades, sus problemas. Ese contacto con la gente común ha sido enriquecedor y le ha permitido cumplir con un viejo sueño de dedicarse a lo público, una característica que desde su época de estudiante era reconocida por sus compañeros de clase, al punto que hoy, cuando habla con algunos de ellos, le dicen que siempre lo imaginaron en un cargo así. Como secretario de Productividad y Competitividad ha ayudado a poner en marcha un programa diseñado para cumplir objetivos ambiciosos y necesarios para ubicar a las subregiones antioqueñas en el siglo XXI. Pero su sueño no para ahí. Maximiliano Valderrama Espinosa aspira a continuar su carrera en el sector público. Su mira está ahora en Medellín: “Me inquieta como la ciudad desconoce su rol y que a veces piensa que es el centro del mundo y el centro de todo lo que corresponde a Antioquia, y eso lo que hace es que lo margina de las realidades que tiene el departamento”. Una mirada que no pierde de vista su posición actual en la Gobernación de Antioquia, pero que no cierra las puertas a los retos y los desafíos que le pueda deparar el futuro.

Aunque empezó a estudiar Medicina, la vida lo puso en el camino de la Administración de Negocios en EAFIT. Pasó por EPM y Orbitel, entre otras empresas. Ahora está en la Gobernación de Antioquia. UNIVERSIDAD EAFIT

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David Escobar Arango Foto: R贸binson Henao eafitense

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Ingeniero de producción, gerente de la campaña de Sergio Fajardo Por Víctor Andrés Álvarez Correa

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etrás de un gran profesional, siempre habrá un buen ser humano. Y en la vida de David Escobar Arango, esta premisa no es la excepción. Desde que este ingeniero de producción realizó sus estudios en la Universidad EAFIT, se comenzaron a vislumbrar sus dotes políticas, al participar en organizaciones estudiantiles y siendo en varias ocasiones representante de los mismos ante los consejos Directivo y Académico de la Institución. Fue elegido edil de la Junta Local del barrio El Poblado entre 2001 y 2002, comenzó a trabajar un año después en la campaña del candidato en ese entonces y a la postre alcalde de Medellín, Sergio Fajardo Valderrama. Luego, en su periodo como mandatario de la ciudad (2004-2007), fue su secretario privado. Antes de ocupar el cargo en el gabinete municipal, este egresado, de 34 años de edad, realizó una importante gestión en empresas como Orbitel, Tania y Suramericana, donde su entrega no fue inferior a las responsabilidades encomendadas en áreas como la planeación y la innovación. Fue esa experiencia en la empresa privada la que cambió el panorama y las perspectivas profesionales de David. También, alimentó de manera definitiva esa vocación pública y de servicio por la comunidad, innata y latente desde aquel día de 1992 cuando su padre fue asesinado en Medellín. Ese doloroso hecho, que difícilmente podrá borrar de su memoria, ha sido un aliciente más para querer trabajar por su país, ahora de la mano del candidato presidencial Sergio Fajardo Valderrama, a quien le gerencia su campaña.

Un eafitense orgulloso

En 1999, la Escuela de Ingeniería de EAFIT, entregó a la sociedad una nueva promoción de profesionales. Entre los nuevos ingenieros de producción, estaba David Escobar Arango, quien con entusiasmo recibió el diploma que significaría un reconocimiento a sus esfuerzos.

Y aunque muchos egresados rompen ese lazo con la Universidad, Escobar Arango, por el contrario, lo fortaleció y continuó “ligado” a su Alma Mater, hasta el punto de ser elegido representante de los egresados ante el Consejo Directivo y hoy miembro del Consejo Superior. Al lado de personajes trascendentales en su paso por la historia eafitense, como lo son el rector Juan Luis Mejía Arango y su antecesor Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, a quienes considera “una llave perfecta” y clave en la evolución de la Universidad, comprendió la importancia, por ejemplo, de la introducción de las humanidades al proyecto educativo de la Institución. De ellos, así como del mismo Juan Diego Mejía Maya, David Escobar aprendió valores y actitudes que caracterizan a los hombres que no pasan desapercibidos por las vidas de la gente: pensar antes de hablar, enfrentar cualquier discusión sin miedo y cambiar de opinión si el otro da argumentos convincentes. De igual manera, el fortalecimiento empresarial y la formación en emprendimiento fueron, no solo un gran aprendizaje tomado de EAFIT, sino un logro más, al ser partícipe de la creación del Área de Emprendimiento de la Institución. De la Universidad, dice, se sigue sintiendo orgulloso, más hoy, que ve como desde allí se lideran procesos de cambio regionales. La capacidad de discernir, que es uno de sus fuertes, ha sido canalizada por él desde la academia, cualidad que considera fundamental en la creación de espacios de discusión, polémica y construcción colectiva. Sin embargo, está muy claro en la mente de este egresado eafitense que es pertinente “no dejarse atrapar por la política”, pues aunque disfruta mucho de esa labor social propia de su cotidianidad, sabe que los golpes son comunes. Por eso, al tiempo que se traza como reto contribuir a la creación de esa nueva clase política liderada por jóvenes, también quiere entregar todo el amor a su esposa y comenzar a cimentar las bases de una familia.

Entre viajes y viajes, y un constante pensar en soluciones para entregarles a los colombianos un país mejor, este egresado de EAFIT vive un presente lleno de satisfacciones. UNIVERSIDAD EAFIT

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Cecilia G贸mez Mart铆nez Foto: R贸binson Henao eafitense

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Administradora de negocios, gerente de la Alianza Antioquia por la Equidad Por Laura López Alzate

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ejorar las condiciones de vida de los antioqueños a través de la asociación entre las instituciones públicas y privadas es el objetivo que tiene ahora Cecilia Gómez Martínez, gerenta de la Alianza de Antioquia por la Equidad y egresada de Administración de Negocios de EAFIT. “Esta es una unión muy especial en su género porque es un propósito de nuestra sociedad que busca vincular esfuerzos y todos los proyectos que tenga el sector privado, público y académico en un solo espacio, donde las ofertas que tengan todas estas entidades, por ejemplo, para fortalecer los niños y que en ocasiones se repiten, tengan una articulación para que la cobertura se amplíe y hayan mejores resultados”, señala. La Alianza de Antioquia por la Equidad cuenta con 10 proyectos que buscan mejorar las condiciones de vida de los más de 3.000.000 de habitantes que hoy viven en la pobreza. Pero esta funcionaria no siempre se desempeñó en la esfera pública. En su práctica profesional, y después de graduarse en diciembre de 1983, se desempeñó en diversas instituciones bancarias durante más de 20 años. “El sector bancario es un mundo muy dinámico, pero le falta un componente humano que era el vacío que sentía en algún momento. La lucha por el centavo, la convención, la carta de crédito y todas estas situaciones que se presentan allí me llevaron a un mundo muy diferente al social”, expresa la egresada de EAFIT. Después de esta experiencia se le presentó la oportunidad de tener contacto por primera vez con una entidad pública, cuando fue gerente del Instituto para el Desarrollo de Antioquia (Idea) hace 10 años. “El Idea me gustó porque es una institución que tiene las dos características, cierta semejanza a un banco, aunque no se puede decir que lo es en todo el sentido de la palabra, pero es una entidad que le presta a los municipios para optimizar sus condiciones y los motiva a mejoras estatales”, especifica la funcionaria.

De ahí le surgió su vocación por ayudar al desarrollo de las regiones en Antioquia, deseo que se concretó cuando el gobernador Luis Alfredo Ramos la llamó para proponerle trabajar en el proyecto de la Alianza. “Me siento feliz en este trabajo, porque a pesar de lo duro es gratificante. Mi meta es que se tome conciencia de la responsabilidad social empresarial y que la gente tenga oportunidades en todo sentido para su desarrollo”, indica la eafitense.

Nunca es tarde para empezar

De EAFIT recuerda que sus compañeros eran de la misma generación de su hijo, incluso se graduaron el mismo mes, pero él de la Escuela de Ingenieros de Antioquia. “Esto fue una enseñanza para mí porque no sentí la diferencia de edades sino que antes me ayudaron y nos unimos”. El otro enriquecimiento grande para ella fue el aprendizaje de que no importa la edad para hacer algo, porque cuando empezó la Universidad estaba casada y tenía dos hijos. “Una de las herramientas que me brindó EAFIT fue la capacidad de raciocinio y análisis sobre las mejores condiciones administrativas que se pueden desarrollar. Por ejemplo, en la parte bancaria esto me sirvió cuando tenía que realizar evaluaciones puntuales para otorgar o negar un crédito”. Para ella lo que más la caracteriza es el principio de la transparencia, la solidaridad y su aprecio por el capital humano, valores que aprendió en la carrera administrativa. Destaca que su paso por el sector público le ha permitido conocerlo desde adentro y darse cuenta de que muchas veces la mala imagen de éste en la comunidad no tiene sentido. “Puede haber algunos elementos malos, procesos que uno no entienda, sin embargo creo que es más la gente buena que la mala. En cuanto a la corrupción, diría que no hay corruptos, hay quien los corrompa”.

Articular los esfuerzos entre el sector público y privado para que la calidad de vida de los antioqueños se optimice es la meta que tiene Cecilia Gómez Martínez, gerente de la Alianza de Antioquia por la Equidad. UNIVERSIDAD EAFIT

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Claudia Patricia Restrepo Montoya Foto: cortesĂ­a eafitense

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Administradora de negocios, ex secretaria de Educación departamental y actual directora de Isvimed Por Laura López Alzate

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rofesionales especializados que no hacen parte de ningún partido político ponen al servicio de lo público su ejercicio. Y sin saberlo EAFIT es protagonista en esta revolución, porque muchas personas que participan en este proceso pasaron por las aulas de la Universidad. Para Claudia Patricia Restrepo Montoya, directora del Instituto Social de Vivienda y Hábitat de Medellín (Isvimed) y egresada de Administración de Negocios en 1997, este ha sido el cambio más importante con el que ha contribuido al departamento, tanto ella como la Institución. Afirma que hoy los gabinetes de las administraciones tienen mucha gente de EAFIT y esto sucedió gracias al salto que dio la institución de ser técnica a convertirse en un centro más universal y humanista, que permitió crear una masa crítica distinta, que ve otras opciones de trabajo. “Sencillamente éramos ciudadanos profesionales y esto ha significado una renovación en la manera cómo se hace la política en esta región, porque personas que veníamos de una gerencia privada pusimos al servicio de lo público toda la lógica de gestión que teníamos, que se basa en la eficiencia y efectividad”, especifica la funcionaria. Esta profesional que es eafitense desde varios sentidos, porque también realizó en la Universidad la especialización en Estudios Políticos y fue docente allí por cinco años, inició su carrera en organizaciones privadas como directora de comunicaciones de la Corporación de Fomento Asistencial del Hospital Universitario San Vicente de Paúl (Corpaul). Después pasó a la dirección administrativa y financiera de esta entidad. Fue en 2004 cuando incursionó en el sector público, durante el gobierno de Aníbal Gaviria Correa, como Secretaria de Desarrollo Social. Después pasó al despacho del Gobernador como Gerente de Comunicación Pública. Luego, en 2005, llegó al cargo de Secretaria de Educación. “El mayor sacrificio que tuve que hacer para ingresar al sector público fue dejar de enseñar. Por eso la Secretaría para mí fue la oportunidad

de combinar mi amor por la academia con el ejercicio profesional, y creo que ha sido el mayor reto porque estaba de cara a la transformación quizá más importante del país, y logramos avanzar en temas como mejorar la calidad educativa en la primera infancia, básica y superior”, señala la administradora. Una vez finalizó esta administración inició labores en el Ministerio de Educación con el cargo de Directora de Cobertura, pero el actual alcalde de Medellín, Alonso Salazar, la llamó para trabajar como Secretaria Privada. Ese año el tema neurálgico era el habitacional y de construcción de vivienda. En vista de que ella conocía el plan de desarrollo pasó a dirigir la creación y funcionamiento de Isvimed desde hace algunos meses.

La responsabilidad pública

“En las entidades públicas tú tienes la posibilidad de impactar a muchos, sí lo haces con eficiencia, transparencia y con equipos que tienen lógicas de efectividad marcadas. Por ejemplo, en educación atendí poblaciones de 800.000 estudiantes en condiciones de vulnerabilidad significativa, y las políticas que uno diseña e implementa se pueden ver”, dice. Considera que otra ventaja de trabajar en este sector es que ahora conoce como es Medellín, cuántas comunas tiene y de forma similar con Antioquia y Colombia. Otra variable que menciona es que lo público tiene unas problemáticas estructurales de largo aliento y esto la confrontó con la capacidad para tomar decisiones en problemas históricos, como son la pobreza, y fortalecerse en su competencia gerencial. Para ella, su desafío hoy en el Instituto es que a pesar de que sea una entidad pública funcione con la lógica privada. En el desarrollo de este objetivo su Universidad ha sido un gran apoyo. “EAFIT imprime carácter, estructura no solo personal, sino profesional y lo preparan a uno para las nuevas realidades”.

Claudia Patricia Restrepo Montoya considera que EAFIT le imprimió carácter profesional para enfrentarse a las nuevas realidades. UNIVERSIDAD EAFIT

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Natalia Escobar Pemberthy Foto: R贸binson Henao eafitense

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Egresada y profesora de Negocios Internacionales Por Laura López Alzate

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espués de laborar en entidades privadas y públicas, para Natalia Escobar Pemberthy, coordinadora del Área de Relaciones Internacionales del Departamento de Negocios Internacionales de EAFIT, regresar este año a la Universidad fue lo mejor que le pasó. “El ambiente académico enriquece el desarrollo personal”, dice la profesora, quien además se graduó de esta Institución en 2000, como negociadora internacional y unos años después como especialista en Estudios Políticos. Inició su vida laboral en la empresa de telecomunicaciones del grupo Isa, Internexa, como analista financiera. “El sector privado es distinto y uno aporta con su trabajo y conocimientos al desarrollo de una compañía, pero siempre quise trabajar en algo en donde se viera más el aporte en lo social, la academia o lo público”, señala. Su pasión eran las relaciones internacionales y, por eso, después de hacer la especialización, realizó una maestría acerca de este campo en The London School of Economics and Political Science en el Reino Unido. Pero fue al regresar al país cuando consiguió iniciar su carrera en entidades públicas, al asumir la subgerencia de Cooperación en Negocios Internacionales del Instituto para el Desarrollo de Antioquia (Idea), y la gerencia del Despacho del entonces Gobernador de Antioquia Aníbal Gaviria en el período 2006-2007. “Ser gerente del Despacho me permitió aprender mucho sobre el departamento, trabajar con la gente, conocer un territorio que para muchos es desconocido, que tiene muchas necesidades y esto me dio una confianza social muy importante”, destaca la docente de EAFIT.

Despertar de la conciencia social

Más adelante trabajó en el Ministerio de Relaciones Exteriores, como gerente en Medellín de la Asamblea de la Organización de los Estados Americanos el año pasado y en la asesoría de varios eventos que se estaban desarrollando en Colombia.

“La Asamblea que fue tan importante y trajo tantos beneficios para la ciudad, me ayudó a conocer mucho sobre su logística, hacer buenos contactos, apoyar con un granito de arena a la internacionalización de Medellín y a dar a conocer su imagen”. Aclara que el aporte en el sector público no es individual, sino que es todo un grupo social y el gobierno quienes desarrollan una serie de propuestas para darle un sentido de equidad y de respeto por la vida. “El trabajo en una organización privada me enseñó una serie de capacidades en cuanto a efectividad, manejo de la información, eficiencia, compromiso y dedicación. Las entidades públicas me dieron conciencia social, y por eso, me interesé por los temas de desarrollo, lucha contra la pobreza y conocí cómo funciona el departamento de Antioquia”. EAFIT, dice, le dio una visión muy amplia del mundo, con la competencia de aplicarlo hacia entornos locales. Otra herramienta que le brindó fue la capacidad de investigación y que ahora percibe aún más en su labor de docencia. Lo que más le asombra es que a pesar de que en sus años de estudiante pensó que nunca volvería a EAFIT, la vida la trajo de vuelta e, incluso, cuando laboró en las entidades públicas este hilo académico nunca se rompió. “Llevo 15 años entrando y saliendo de esta Universidad”. Considera que a pesar de que está empezando su etapa en la academia ya ve resultados gratificantes en proyectos como el Modelo de la Asamblea General de la OEA (MOEA), en el que fue una de las coordinadoras, en donde notó el trabajo y el compromiso de los estudiantes. “Creo que todas esas actividades de lo público y privado me posibilitan ahora transmitirles a los alumnos no solo los conocimientos técnicos de las relaciones internacionales, sino también desde la práctica. Además estoy aprendiendo a entregarles otra visión y apoyarlos en su proceso de formación”, expresa la docente del Departamento de Negocios Internacionales.

Para Natalia Escobar, egresada y docente de EAFIT, su experiencia en entidades públicas y privadas ahora le permiten brindarles un conocimiento práctico a los estudiantes. UNIVERSIDAD EAFIT

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Mauricio Tob贸n Franco Foto: R贸binson Henao eafitense

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Economista, ex presidente del Concejo de Medellín y gerente en Antioquia de la Contraloría General de la República Por Laura López Alzate

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os resultados del Fondo Emprender hablan por sí solos: cerca de 60.000 nuevos empleos y la financiación a 10.000 emprendedores colombianos. Es por esto que para Mauricio Tobón Franco, gerente en Antioquia de la Contraloría General de la República y egresado en Economía de EAFIT, uno de sus mayores logros es la creación de esta entidad. “En este país hay muchas personas que tienen buenas iniciativas, pero que nunca pueden convertirse en un producto o un servicio porque no tienen capital para implementarlas. Pero con el Fondo miles de personas, después de un exhaustivo proceso de evaluación, pueden convertir esas buenas ideas en un empresa”, explica. Este egresado, además de desempeñarse en la política, ha sido empresario, puesto que siendo estudiante en EAFIT creó su propio negocio con otros dos compañeros y esta compañía en la actualidad es líder en el desarrollo de aplicaciones biométricas. Su primera experiencia en el sector público fue en el Sena, en donde participó en la construcción de la última reforma laboral en Colombia. “Comprobé que desde allí podía trabajar por ese país que todos soñamos. Además que con dedicación, estudio y honestidad este trabajo es bastante gratificante, porque es ver cómo una buena idea que se tenga y se estructure puede convertirse en un hecho que transforme la vida de la ciudad o la región”, comenta Tobón Franco. En 2003 fue elegido Concejal de la ciudad. Después se desempeñó como Presidente de la Comisión de Presupuesto de Medellín y en 2007 presidió el Concejo de la capital antioqueña en donde realizó diversos debates de control político. “Otros logros igualmente satisfactorios fue haber liderado desde el Concejo los acuerdos necesarios para la transformación de la infraestructura educativa, la renegociación de la deuda de El Metro y las intervenciones urbanas que se han hecho aquí los últimos años”.

Este egresado, que ha sido el segundo presidente del Concejo más joven en la historia de la ciudad, también se caracteriza por ser defensor de proyectos enfocados a crear espacios organizados de esparcimiento y recreación, como el Parque Lineal de La Presidenta y el Paseo Urbano de la Avenida El Poblado.

El apoyo de las nuevas generaciones

Para él su mayor contribución social ha sido imprimirle dinamismo e ideas renovadoras a lo público, procesos que han sido apoyados en las nuevas tecnologías, gracias a esas nuevas generaciones que han llegado a cargos estatales. “Hoy muchos jóvenes quieren ser protagonistas en la política colombiana, porque ven que otros lo hemos hecho y logramos que lo público sea de todos y no de unos pocos”. Tobón Franco considera que ser eafitense es un orgullo, porque es una Institución que todos los días se preocupa por la calidad y pertinencia de la formación que entrega a sus alumnos. “El prestigio que tiene la Universidad abre puertas y genera credibilidad en el mercado laboral. Además los valores y principios son eje estructural del proceso formador, y eso nos diferencia”. Como “ciudadanos llenos de retos” define este economista a los eafitenses, porque es el ejemplo que reciben de esta Institución. “La innovación permanente en el proceso formador de EAFIT lo pone a uno por delante de los demás. Incorporar las nuevas tecnologías en la formación del estudiante y la conexión con las necesidades del medio terminan siendo parte de la vida propia como profesional”, expresa. También resalta que la Universidad, con ese ejemplo de querer ser mejor cada día e imponerse nuevos desafíos en el campo educativo y de formación, termina imprimiéndole a sus estudiantes esta misma filosofía. “Algún día quiero volver a ser eafitense tiempo completo, los mejores momentos de mi vida hasta hoy los viví en EAFIT”.

Desde que era estudiante Mauricio Tobón Franco soñó con participar en el desarrollo y construcción de la cosa pública. UNIVERSIDAD EAFIT

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Jimena Puyo Posada Foto: archivo eafitense

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SECTOR PÚBLICO

Abogada, subsecretaria de Metrojuventud Por Alejandro Gómez

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scéptica y crítica como solía ser con los gobiernos locales, Jimena Puyo Posada no anhelaba tener un cargo público en su época de estudiante universitaria. Sin embargo, la práctica política de las dos últimas administraciones de Medellín hizo nacer en ella esa aspiración, y ahora es una de las funcionarias más exitosas de la Alcaldía local. Esta joven abogada de la Universidad EAFIT considera que el ejercicio político de Sergio Fajardo en la alcaldía fue serio, acertado y transparente. Tanto que eso la motivó a involucrarse como voluntaria en la campaña electoral de Alonso Salazar, donde mostró capacidades suficientes para alcanzar el nuevo deseo: un cargo público. Desde el inicio de la actual Administración de Medellín se desempeña como Subsecretaria de Metrojuventud. Entre sus responsabilidades está coordinar el desarrollo de la Política Pública de Juventud, articular los organismos públicos que trabajan con ese sector social y promover la concertación interinstitucional del trabajo juvenil. Allí, también trabaja por resaltar el tema de la juventud desde enfoques de “potencialidades y oportunidades” y no desde los enfoques “peligrosistas y paternalistas”. Entre sus principales logros se cuentan lograr un verdadero proceso de socialización y debate en la ciudad para que los jóvenes presentaran una propuesta seria y coherente ante la Asamblea de la Organización de Estados Americanos que se celebró en Medellín en 2008, que tuvo como eje la juventud y los valores democráticos. Se destaca también de su trabajo la consolidación del Festival Internacional Altavoz, como un escenario alrededor del que los jóvenes de la ciudad se congregan para mostrar sus creaciones artísticas, especialmente musicales. Entre sus retos está afianzar la idea de que la mayoría de jóvenes le apuestan a procesos positivos de desarrollo individual y social; mostrar las oportunidades que tienen para desarrollar sus proyectos en arte, educación, cultura, emprendimiento y participación; y aumentar su participación cuantitativa y cualitativa en los procesos sociales y políticos.

Aunque en sus primeras pretensiones profesionales no estaba un cargo como el que tiene, desde su época de bachiller siempre sintió inclinaciones por los temas de justicia, derechos y deberes. Eso la llevó a decidirse a estudiar Derecho.

Aprendizajes en EAFIT

¿Por qué en EAFIT? La razón es que el hecho de estudiar un nuevo pregrado era para ella garantía de enfoques, metodologías y contenidos académicos estructurados y vigentes. “En general pensaba que era muy interesante el proceso que estaba comenzando a vivir la Universidad con la apertura hacia escuelas del área de las humanidades”. En la Institución también encontró valores que mantiene en su vida profesional y privada. Entre ellos destaca la honestidad, la rigurosidad y el respeto por la diversidad. Del Derecho en particular le quedaron los valores de justicia, equidad, libertad y responsabilidad. Sus primeros jefes como abogada los tuvo en el Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Ológaza, de Bogotá, donde trabajó en 2007. Allí se desempeñó como asistente de investigación y publicó documentos sobre temas de comercio y políticas públicas. Ese trabajo le dejó momentos inolvidables, especialmente aquellos en los que fueron publicadas las investigaciones que realizó. Cada puesto le ha aportado a su crecimiento profesional, pero su gestión en el sector público ha sido importante, porque prestar un servicio a la comunidad desde el Estado significa para ella la mayor responsabilidad y requiere de su más alto nivel de entrega y exigencia personal. Su labor, por otro lado, ha sido la oportunidad para ampliar el conocimiento que tenía de Medellín. No solo en el nivel territorial, sino también en el de las dinámicas sociales que se desarrollan en la ciudad. De manera específica su trabajo como subsecretaria de juventud le permite reconocer cada día la “enorme capacidad que tienen los jóvenes para generar cosas positivas en una sociedad”.

Si le preguntan por qué los egresados de EAFIT dejan huellas en el sector privado y público, su respuesta será que el enfoque progresista de la Universidad los motiva. UNIVERSIDAD EAFIT

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Pedro Juan GonzĂĄlez Carvajal Foto: Carolina MartĂ­nez Trujillo eafitense

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SECTOR PÚBLICO

Ingeniero de sistemas, profesor y gerente de Expedición Antioquia 2013 Por Alejandro Gómez

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costarse contento y levantarse sin pereza es la premisa que ha acompañado a Pedro Juan González Carvajal en su largo recorrido profesional. Su clave para conseguirlo y llegar al éxito es estar en los cargos que lo hacen feliz. Conociendo esa prioridad se entiende el porqué este ingeniero ahora dicta cátedras sobre geopolítica y es el coordinador de gestión de la Expedición Antioquia 2013: el ambicioso proyecto que catalogará las riquezas naturales y las creadas por el hombre del departamento. El camino que lo llevó a ese gran reto estuvo cargado de una extensa lista de empleos. El primero que alcanzó fue el de monitor del Departamento de Métodos Cuantitativos, cuando estaba matriculado en el noveno semestre de Ingeniería de Sistemas en la Universidad EAFIT. En 1975 el área de conocimiento en la que se matriculó apenas se estaba perfilando en el país, y en la región la Universidad de Antioquia y EAFIT competían por ser la primera institución en lanzarla. Centró su atención en la segunda institución, porque se estaba posicionando como una universidad con una mente y un esquema nuevos, con una visión muy enfocada a las empresas. A la camada de profesores que lo recibió y formó la califica como maravillosa. Los considera a todos unos maestros muy motivados que, por estar creando el primer pregrado de la Escuela de Ingeniería de EAFIT, estaban siempre atentos a que las cosas salieran bien. De esos docentes recuerda con especial agradecimiento a Hernando Bedoya, el fallecido y reconocido director del Departamento de Matemáticas y al que considera un “maestro de maestros”. También a Guillermo Sanín, ex rector de EAFIT, Alberto Restrepo, Juan Fernando Molina, Eduardo Zuluaga, Orlando Prada y a “un sin número de profesores todos muy comprometidos”. Fue uno de los nueve egresados de la primera cohorte del programa, y de inmediato, inició

su pasó por el sector privado. Tuvo oficinas en empresas como Tenerco, Computec, Dissantamaría y Unisys de Colombia, en las que fue auxiliar de planeación, gerente regional y ejecutivo de cuenta. Su primer e importante paso a un cargo público fue cuando lo nombraron secretario de hacienda del Municipio de Medellín. A ese llegó por reconocimiento profesional y sin hacer política, porque, asegura que jamás le ha interesado hacerla.

Su trayectoria profesional

Otros empleos que nutren su historial son el de director de sistemas del Sena Regional Antioquia, alcalde encargado de Medellín, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Medellín, secretario de productividad del Departamento de Antioquia y director de planeación departamental. En su hoja de vida abundan empleos no muy cercanos a la ingeniería de sistemas, y él explica que es así porque siempre estuvo más del lado de la organización y concebir modelos administrativos, que de la operación de computadores. Eso explica que sus primeros cargos hayan sido asistente y director de planeación en Tenerco, y los consiguió gracias a que el enfoque de EAFIT consistía en vincular el conocimiento técnico con el conocimiento del escenario administrativo y organizacional. En su vida académica también ha ingresado en áreas no muy cercanas a las máquinas: es doctor en Filosofía, magíster en Ciencia Política y especialista en Gerencia Logística. Su experiencia y formación le han servido para ser profesor de pregrado y posgrado en la Universidad de Antioquia, Universidad Pontificia Bolivariana, Ceipa, Esumer, CUR, Escuela de Ingeniería de Antioquia y Universidad Medellín. En la Universidad EAFIT también ejerce como docente hace casi tres décadas, un dato que le sirve para decir con orgullo que, a sus 52 años, más de la mitad de su vida ha estado vinculado a la Universidad.

Pedro Juan González ha visto como la Institución crece en infraestructura y estudiantes. Y resalta que la Universidad mantiene sus principios: seriedad, compromiso, respeto e innovación. UNIVERSIDAD EAFIT

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Andr茅s Juli谩n Rend贸n Cardona Foto: R贸binson Henao eafitense

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SECTOR PÚBLICO

Economista, secretario de gobierno de Antioquia Por Carolina Martínez Trujillo

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i tuviera que volver a elegir su profesión, Andrés Julián Rendón Cardona, secretario de gobierno departamental, afirma, con total seguridad, que sería otra vez economista. “Me siento muy contento y orgulloso de haber estudiado lo que quería. No tendría razones para cambiar”, dice. Ingresó a EAFIT en junio de 1996, después de haber pasado un año de intercambio en Canadá, luego de terminar sus estudios de bachillerato. Inicialmente iba a estudiar en Bogotá, pero las ganas de estar con su familia y la cercanía que podía tener con sus amigos y compañeros del colegio lo impulsaron a seguir su formación en Medellín. “Elegí esa carrera sin saber a qué estaba ingresando porque no quería estudiar Negocios Internacionales o Administración que eran los dos pregrados más afines, pero en el primer semestre quedé enganchado con la Economía”, comenta. Oriundo de Rionegro. Los dos primeros años de la Universidad vivió en Medellín en la casa de una señora que, como Andrés Julián la califica, era excepcional, costeña, que se llamaba Delia Zúñiga; y los fines de semana viajaba a visitar a su familia en el Oriente antioqueño. Cuenta que decidió estudiar en EAFIT por su prestigio: “Creo que hoy es una de las mejores universidades de la región y me ofrecía muchísimas posibilidades para que ese retorno a la educación se hiciera una vez me graduara”. Además de su título de pregrado, es especialista en Regulación Económica de EAFIT y magíster en Economía de la Universidad de los Andes. Se ha desempeñado como asesor de política macroeconómica y asesor cafetero del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, y como concejal de Rionegro entre 2001 y 2003. De su cargo actual menciona que cuando el Gobernador lo invitó a que participara en su gobierno le propuso asumir la Secretaría de Hacienda, la de Productividad o la de Agricultura, pero finalmente le dijo que quería que lo acompañara durante su administración. “Decidí aceptarlo, y aquí me he sentido muy cómodo. Ha sido

un trabajo de mucho aprendizaje y de gran responsabilidad”. Expresa que cuando llegó tenía gran expectativa por el cargo, pero rápidamente aplicó el tema económico a lo que es su quehacer ahora, y esto le ha permitido lograr un buen desempeño, resultados que le atribuye al rigor con el que fue formado en la Universidad y al haber estudiado Economía.

Sus recuerdos de EAFIT

De su paso por EAFIT recuerda con especial aprecio a Alberto Jaramillo Jaramillo, actual director de Planeación de la Institución. Así mismo rememora sus ratos en el Centro Cultural Biblioteca Luis Echavarría Villegas husmeando revistas que, según reconoce, no entendía pero que eran las que le recomendaba Alberto y que sólo llego a descifrar cuando hizo la maestría. “No he tenido mucho tiempo de ser un buen economista, pues a pesar de haber realizado la especialización y la maestría, no tengo publicaciones más allá de las de rigor, que eran las necesarias para graduarme, pero el arsenal de instrumentos que tiene la Economía me ha sido muy útil para desempeñarme en los cargos que he trabajado, desde los más técnicos hasta el que tengo ahora”. Es un defensor de su profesión. Desde su percepción considera que al sector público de Colombia, sobre todo a los territoriales, les hace falta tener más economistas que les ayuden a encontrar mejores formas de aplicar sus recursos, de focalizarlos y racionarlos, en la construcción de mejores políticas y programas para que tengan mayor impacto, y que ayuden realmente a superar las dificultades de la gente. “No basta con tener una buena idea, esa buena idea tiene que traducirse en un programa que generen impacto y que impliquen que en un país tan pobre como este, con una escasez tan grande de recursos económicos, esa platica pueda ser bien invertida y resolverle los problemas a ese nicho poblacional que se ve más afectado”.

Andrés Julián Rendón Cardona es un convencido de su profesión. Al sector público, afirma, le hacen falta más economistas.que ayuden a manejar mejor los recursos. UNIVERSIDAD EAFIT

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Guillermo San铆n Arango Foto: R贸binson Henao eafitense

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EDUCACIÓN

Ex rector Por Santiago Gutiérrez Jaramillo

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a vida que Guillermo Sanín Arango lleva hoy, parece no tener nada que ver con los agitados años en los que llegó a la Rectoría de EAFIT. Por entonces era una universidad con muchos retos económicos y rumbos inciertos, un proyecto que tenía casi todo por construir y que tres décadas después le debe mucho a su esfuerzo y dedicación. Quienes lo conocieron como compañero, profesor, decano o rector lo recuerdan con cariño. Los cientos de días entregados a la Institución no han pasado en vano y la marca dejada en cada alumno que pasó por sus manos, de manera directa o indirecta, es la mayor satisfacción que le queda en sus años de retiro. No duda en decir que EAFIT le ha dado todo y que gracias a esta Universidad educó a sus hijos, y ha podido crecer en lo personal y profesional. Con humildad reconoce sus triunfos y con cierta amargura recuerda las cosas que quiso hacer o los proyectos que no llegaron a buen puerto. A pesar de las altas y bajas habla de estos años con la tranquilidad de haber hecho las cosas con pasión y amor por una institución que convirtió en parte fundamental de su vida. Seguramente ni el mismo se imaginaba que ese 4 de julio de 1964, cuando su inconformidad lo llevó de trabajar de la Universidad de Antioquia a EAFIT, se estaba encontrando con su destino. Que años después, al jubilarse, tendría a sus espaldas el haber planeado grandes proyectos emprendidos por la Institución en toda su historia. Durante sus 12 años como Rector impulsó la conectividad, la internacionalización y la educación humanista, tres conceptos que hoy pueden darse por sentados en la construcción de cualquier proyecto educativo, pero que a comienzos de los años ochenta eran parte de las apuestas arriesgadas de un soñador visionario. Hoy agradece que su esfuerzo se hubiera continuado y profundizado en las rectorías que lo sucedieron, así estos primeros intentos pueden seguir dando sus frutos. Este proyecto en el que él puso un ladrillo hoy tiene bases sólidas que lo lleva a

seguir en un crecimiento que no se detiene. Ideas que fueron desde convertir a EAFIT en una de las primeras instituciones en Colombia en tener una apuesta seria por la utilización de internet y las nuevas tecnologías hasta tener la voluntad institucional de hacer realidad el viejo sueño de tener un auditorio digno para la comunidad universitaria. Pequeños pasos para una gestión, pero que ahora la historia reconoce como determinaciones claras en el trazado de una EAFIT líder en conocimiento con un profundo sentido humanista.

Un viaje personal

Los últimos años han sido otra aventura para Guillermo Sanín. Un recorrido en el que un hombre de academia se ha convertido en un hombre espiritual. Ahora, alejado de los asuntos universitarios mira en retrospectiva su obra. Al hacer un balance de su labor dice que, aunque pudo expandir la Universidad a diferentes partes del país, su apuesta más arriesgada no ha llegado aún al fin esperado. Se refiere a EAFIT Llanogrande, que anhela ver con más dinamismo, pues él mismo la dirigió en sus primeros años y la planeó como uno de los puntales de la construcción de una nueva ciudad. Y fue precisamente en el Oriente antioqueño donde Guillermo Sanín Arango encontró la paz que había buscado por muchos años. Ahora encuentra la felicidad en el frío aire de las montañas a donde decidió retirarse para emprender un viaje mucho más personal. Hoy dedica sus días a la enseñanza, ya no de complicadas fórmulas químicas o ambiciosos presupuestos financieros, sino a la palabra de la Biblia en una pequeña comunidad. Ya sea como estudiante de ingeniería química, profesor, decano dirigente o rector soñador, este hombre ha vivido alejado de cualquier pretensión o brillo, su vida la ha dedicado a la persona. Esa con la que hizo equipo para crear proyectos que perduraron, pero por sobre todo esa que ha ayudado a formar desde el momento mismo en el que el destino lo convirtió en profesor.

A pesar de recibir un proyecto con muchos retos económicos, Guillermo Sanín no se dejó sumergir en los problemas del día a día y, con valentía, señaló el camino hacia una nueva universidad. UNIVERSIDAD EAFIT

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Alberto Jaramillo Jaramillo Foto: R贸binson Henao eafitense

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EDUCACIÓN

Director de Planeación de EAFIT, y director del grupo de investigación de Estudios en Economía y Empresa Por Sandra Gaviria Monsalve

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i un periodista llama a la Universidad EAFIT a preguntar por un experto en gestión de la calidad en la educación superior o en acreditaciones, el elegido es Alberto Jaramillo Jaramillo. Y si la solicitud va dirigida a conocer las problemáticas de deserción, las carreras más pertinentes para el país, los pregrados de mayor y menor demanda, o la realidad de los egresados, la respuesta también es la misma: Alberto Jaramillo Jaramillo. Es que el trabajo de este hombre, que en la actualidad es el director de Planeación, le permite a la Institución repensarse de manera permanente para seguir o reorientar su rumbo. Es, además, el líder del grupo de investigación de Estudios en Economía y Empresa, donde su papel ha sido promover, colaborar y trazar derroteros pues, como dice, “yo soy orientador, no lo llamo director porque es muy fuerte. Lo de investigador principal es un formalismo, pues todos los que han pasado por el grupo han tenido un papel muy importante”. La idea de crear este grupo de estudios en temas económicos le surgió en los años noventa cuando aún no existía el Departamento de Economía. En 1995, cuando se abrió el programa y Alberto estaba en un año sabático, escribió una propuesta para abrir una maestría en Economía de Empresa que en su momento se aprobó, pero no inició por falta de magísteres y auditores. Un año después comenzaron a reunirse en el bloque 3 los primeros integrantes del grupo en política coyuntural de la empresa, que vinculó a profesores de economía y otras áreas, y a estudiantes. Más tarde, empezaron a estudiar otros temas de carácter macroeconómico y temáticas relacionadas con la educación. En la actualidad el grupo cuenta con cuatro líneas de investigación: análisis macroeconómico, coyuntura económica, economía de la educación y política coyuntural de la empresa. Alberto Jaramillo no duda en afirmar que los

productos del grupo le han dado mayor proyección a la Universidad. “A raíz de una de las publicaciones de la línea en Política Coyuntural recibí en una ocasión un correo de un uruguayo que me contaba que nos había leído por recomendación del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla). Esta persona me pedía le hiciera sugerencias, pues quería hacer algo en la misma línea”.

Una autoridad académica

Este directivo de EAFIT también ha sido invitado a eventos organizados por universidades y por el Ministerio de Educación para hablar sobre economía de la educación e, incluso, ha sido par académico en el tema de acreditación de alta calidad. Otro de los temas que mayor interés le ha despertado es el de los egresados, pues ellos “son la evaluación viviente de los programas; sus opiniones no sólo ayudan a mejorar la calidad de los programas. Ellos cuentan sobre su realidad actual, cómo les ha ido después de graduados, si han hecho posgrados o si siguen estudiando”. Estos estudios han servido de instrumentos de apoyo para mejorar los programas, para reflexionar sobre problemas de deserción y para obtener la acreditación institucional. Cuando se le pregunta por el impacto que él y su grupo han tenido en la Universidad, Alberto, sin ningún alarde, resalta el aumento de la imagen, incluso en el exterior, el ingreso de algunos recursos y la generación permanente de trabajos de grado. Pese a su amplio bagaje en el mundo de la educación superior, Alberto Jaramillo Jaramillo asegura que aún le falta mucho por aprender. “Como lo dijo un premio nobel de medicina de 71 años, uno entre más lee, más aprende y más olvida. Cuando uno se mete en investigación lo que más queda es aprendizaje. Uno no debe investigar por el deseo de publicar, porque mañana eso ya no es importante, ni por prestigio porque eso es efímero”.

El trabajo de Alberto Jaramillo Jaramillo, director de Planeación, le ha permitido a la Universidad una mayor proyección. UNIVERSIDAD EAFIT

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Claudia MarĂ­a Zea Restrepo Foto: cortesĂ­a eafitense

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EDUCACIÓN

Ingeniera de sistemas y coordinadora del grupo de investigación en Informática Educativa Por Carlos Andrés Delgado

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laudia María Zea Restrepo sabe que el futuro de la educación está basado en la tecnología. Esta idea la ha tenido presente desde que en 1984, cuando cursaba el último semestre de Ingeniería de Sistemas en EAFIT, el entonces rector de la Universidad, Guillermo Sanín Arango supo que aún no había decidido el tema para su trabajo de grado y le propuso innovar en una metodología pedagógica: desechar los acetatos proyectados en los salones e incorporar ayudas interactivas digitales. Claudia Zea asumió la propuesta y fue así como, luego de graduarse, comenzó a trabajar en el medio educativo. Abordó en principio las materias con mayores dificultades en la comunidad universitaria: matemáticas y físicas en los primeros semestres. Entre 1987 y 1991 trabajó en el programa Tutor, un catálogo de productos que se utilizó en EAFIT y que después fue comercializado en otras universidades, que contenía desde tutoriales convencionales y cursos para que los profesores aprendieran a enseñar, hasta juegos gerenciales. Todo ello con miras a desarrollar la educación virtual. En 1994 terminó la maestría en Educación en la Universidad de Antioquia y ese mismo año comenzó a trabajar en Conexiones, un proyecto de investigación en informática educativa, que buscó mejorar la formación en el bachillerato, pues se demostró que las debilidades de los muchachos en los primeros semestres eran acarreadas desde el colegio. El espíritu de la iniciativa era el mismo: cambiar los ambientes educativos convencionales por herramientas virtuales. De modo que se creó la primera red interescolar de comunicaciones, donde profesores y alumnos tenían acceso a un correo electrónico. Más adelante, con los desarrollos del internet, el proyecto Conexiones no solo era un portal donde los niños de algunas escuelas podían

navegar por diferentes ambientes gráficos en los que se les presentaban actividades de aprendizaje en ciencias, español y matemáticas, sino que, además, tenían acceso al buscador, al correo electrónico y al chat. El proyecto, que contó con la financiación de Colciencias, tuvo un alto impacto nacional y luego internacional gracias al apoyo del Banco Mundial.

Un portal para aprender

Hasta entonces Conexiones había sido una iniciativa de la Universidad EAFIT, pero en 2002 el Ministerio de Educación se puso en contacto con Claudia para abrirlo a todo el país. En conjunto con el Ministerio nació, entonces, el edu-sitio Colombia Aprende, un portal para toda la comunidad educativa nacional, desde donde se accede a plataformas virtuales para el desarrollo de competencias técnicas y sociales, tanto para el ciclo básico como superior. “En 2002, cuando empezamos, no teníamos ninguna escuela conectada a la red del Ministerio”, explica la coordinadora del grupo de investigación en Informática Educativa y dice que, para 2010, la meta es tener el 80 por ciento de las escuelas conectadas a través del portal. “El ciudadano del siglo XXI deberá aprender constantemente”, afirma Claudia cuando habla sobre el futuro de la educación. Y continúa: “Ya no bastará con poseer herramientas técnicas como realizar diseños, presupuestos y pronósticos, en el futuro cercano las universidades deberán proveerle al alumno competencias en la red, como saber escuchar, escribir, hablar, trabajar en equipo, llevar un protocolo, representar información en fotos y videos, saber simular diferentes escenarios y adelantarse a posibles eventos”. Gracias a su trabajo en Conexiones y Colombia Aprende, esta egresada eafitense fue nominada en 2004 al premio World Technology Awards, en la categoría de educación, un reconocimiento que sin duda habla del gran aporte de su trabajo.

El grupo en Informática Educativa, que coordina Claudia Zea, realiza investigación de las tecnologías de información y comunicaciones, y su aplicabilidad en la educación en todos los niveles. UNIVERSIDAD EAFIT

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Jaime Montoya Ferrer Foto: Paulina VĂŠlez Jaramillo eafitense

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EDUCACIÓN

Administrador de negocios, director de investigaciones en la UCPR Por Carlos Andrés Delgado

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ace 30 años Jaime Montoya Ferrer se graduó como administrador de negocios en la Universidad EAFIT, en Medellín, pero su trabajo como docente lo ha desarrollado por más de 25 años en Pereira. En 1979, luego de obtener el título, se empleó en Saferbo, empresa de transportes, para la que trabajó en el Departamento Técnico. Y aunque un año más tarde aceptó renunciar a esta compañía, cuando fue contratado como administrador de la comercializadora de electrodomésticos Navarro Ospina, sabía que su verdadera vocación estaba en la academia. Por eso no dudó cuando le propusieron, en 1981, trasladarse a la ciudad de Pereira para ser profesor de tiempo completo en la Universidad Católica Popular del Risaralda (UCPR), en el área de administración. Su primer trabajo consistió en asegurar el convenio con EAFIT, en el que se enviaban estudiantes de último semestre y profesores a esa ciudad del Eje Cafetero. Los docentes dictaban algunas horas de cátedra y los alumnos viajaban para realizar su periodo de práctica como profesores de tiempo completo. El éxito de estos dos programas se vio reflejado en el fortalecimiento académico y en el fuerte vínculo que comenzaron a cultivar las dos universidades. “En ese momento la universidad en Pereira era muy pequeña, sólo ofrecíamos tres programas de pregrado y con los muchachos que venían de EAFIT a vivir a esta ciudad, quie-

nes eran prácticamente los únicos profesores de tiempo completo que teníamos, formamos un grupo unido y creativo”, recuerda Jaime. Gracias a esa inquietud por la educación se diseñaron y comenzaron a dictarse seminarios para alumnos de último semestre en temas de finanzas, economía, administración y derecho, que tuvieron gran acogida entre la comunidad estudiantil. En 1982, Jaime Montoya Ferrer fue nombrado coordinador académico, cargo con el que procuró fortalecer el vínculo de la Universidad con el medio empresarial pereirano y reforzó el cuerpo docente, no solo creciéndolo en número, sino formándolo en áreas pedagógicas. Otros proyectos académicos en los que participó fueron la creación del Departamento de Prácticas Empresariales y el Proyecto de Vida, un plan que buscaba sensibilizar al estudiante con su responsabilidad y compromiso moral como ciudadano. En 1997 llegó a la Vicerrectoría Académica y, al año siguiente, comenzó una maestría en Administración en el Tecnológico de Monterrey. En este periodo, siguió trabajando por la calidad y el crecimiento de la UCPR. Desde 2007 es director de investigaciones en la misma universidad, dirige 16 grupos de investigación, y sigue educando a todas las generaciones, afirmando que lo más importante de la formación universitaria es inculcar el compromiso humanístico.

Cuando Jaime Montoya llegó la Universidad Católica Popular de Risaralda, ésta contaba con 200 estudiantes, hoy son 3.000 alumnos los que se forman en las aulas de esta institución. UNIVERSIDAD EAFIT

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Alberto Merlano Alcocer Foto: cortesĂ­a eafitense

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Administrador de negocios, consultor y docente de varias universidades Por Juan Carlos Luján Sáenz

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a costumbre era ir bien vestido a la Universidad, de saco y corbata, cosa que se ha ido perdiendo con el paso de los años…”. La evocación es del administrador de negocios Alberto Merlano Alcocer, quien hace parte de esas primeras generaciones de estudiantes que a principios de la década del sesenta empezaron a darle vida a ese sueño que, con el paso de los años, se convirtió en lo que hoy es EAFIT. “La Universidad nos hizo sentir importantes, nos formó como gerentes y nos imprimió un carácter”, resalta este docente de la Universidad del Norte de Barranquilla, de Los Andes de Bogotá y de la Javeriana de Cali que, además, en 2010 empezará a dictar clases en EAFIT, con lo que abarcará las cuatro ciudades más importantes del país. De sus inicios en la vida académica, Merlano Alcocer explica que ésta comenzó unos años antes de entrar a la naciente institución. “Había empezado a estudiar en la Escuela de Minas de la Universidad Nacional, pero tuve problemas con una materia y opté por retirarme. Entonces, en algo que para la época era bastante exótico, me sometí a un proceso de orientación profesional en el Colegio San Ignacio”. Los problemas en la Escuela de Minas surgieron a partir de sus dificultades con la geometría. “No obstante, las inteligencias en administración y en derecho estaban bien y me recomendaron estudiar algo que estuviera relacionado con esos campos. Por eso empecé en EAFIT, exactamente en el segundo semestre de 1961, cuando sus instalaciones quedaban ubicadas en El Palo con Girardot”. El egresado recuerda que EAFIT era una pequeña escuela que contaba con el respaldo de la Asociación Nacional de Industriales (Andi) y de Incolda. “En esas instalaciones estuvimos los primeros tres años, después nos pasamos para el campus, donde permanecimos otros dos. Eran épocas de un fuerte movimiento estudiantil, de hecho hubo un momento en que nos cansamos

de la mala calidad de unos profesores e iniciamos una huelga que terminó con la salida de varias personas”. Lo más importante de este movimiento, en su opinión, fue que allí vivió su primera experiencia como negociador, faceta que continuaría a lo largo de su carrera.

La innovación en EAFIT

Para este destacado administrador, lo mejor de estos años fue que EAFIT, pensando en el mercado laboral, combinó muy bien la teoría y la práctica. “Era la primera universidad que los ofrecía, tanto que, en mi caso, hice tres años y medio teóricos, y dos prácticos”, explica y añade que terminó sus estudios en 1966. Una vez culminada esta etapa de su vida, trabajó en la Universidad del Norte, en el Sena y fue director de Desarrollo de Personal de Carjaval S.A. en Cali por cuatro años. Fue, además, vicepresidente de Asuntos Humanos de Ecopetrol durante más de una década, profesor de la Universidad del Valle y, allí mismo, adelantó una maestría en Administración Industrial. También, en todo este periodo, ha sido consultor en administración a escala humana con énfasis en manejo de conflictos. “En el gobierno de Luis Eduardo Garzón en la Alcaldía de Bogotá fui gerente del Acueducto, aspecto que tiene su hecho anecdótico, porque Garzón fue mi contradictor en la Unión Sindical Obrera (USO) cuando estábamos en Ecopetrol. Con él llegamos a un buen nivel de confrontación, enmarcado siempre en el respeto”. El sector público no lo convenció, por ello regresó a la consultoría y a la docencia, áreas en las que aún se mantiene. En cuanto a la visión que tiene en la actualidad de EAFIT, Merlano Alcocer cree que su presente es bueno y que la Escuela de Administración, la que integró en la década del sesenta, hace parte de un todo en el que también cuentan las otras escuelas.

Alberto Merlano Alcocer fue uno de los primeros egresados de Administración de EAFIT. El sector público no lo convenció, por eso en la actualidad trabaja como consultor y docente. UNIVERSIDAD EAFIT

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Belisario Cabrejos Doig Foto: R贸binson Henao eafitense

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EDUCACIÓN

Profesor e investigador de EAFIT Por Jéssica Suárez

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ue le toquen un “bambuquito” y que le pongan un nuevo reto son algunos de los anhelos de un hombre que le ha entregado a EAFIT más de dos tercios de su vida, desde su ingreso como estudiante de Administración de Negocios en 1963. Belisario Cabrejos Doig es un peruano de la provincia Chiclayó, que llegó a Colombia en 1962 con el objetivo de estudiar en EAFIT. Recuerda sentarse con su papá a buscar a Medellín en el mapa, porque hasta ese momento solo había escuchado hablar de Barranquilla, Santa Marta, Bogotá y Cali. Antes de poder ingresar a la Universidad tuvo que repetir el undécimo grado de colegio para graduarse como bachiller colombiano, y así poder realizar sus estudios en el país, de esta forma validó sus conocimientos en educación física, historia, geografía y francés. Cuando ingresó a EAFIT la mayoría de sus compañeros eran hombres, solo había tres mujeres en su promoción. Casi todos vivían en el centro de Medellín y cogían el Expreso Mocatán, un bus que iba para Caldas y que los dejaba en la Autopista Sur. Para cruzar de la autopista a la Universidad no había puente, sino un tubo que conectaba las dos orillas del río, con un cable por encima para agarrarse. Nunca supo de alguno que se hubiera caído, pero dice que no faltaron las maldades de quienes hacían temblar la cuerda desde alguno de los extremos, por lo que tocaba meterse los cuadernos en la pretina. Recuerda que su promoción hizo la piscina a punta de rifas y bailes, y que además compró una flota de buses, entre los que había uno que llamaban “el ñato”, en el que acomodaban hasta cien pasajeros. “Yo fui un muchacho de mi época, del rock, Elvis Presley, los Beatles”, cuenta Cabrejos, quien fue formado en un colegio militar en Lima. Posiblemente esto cultivó en él la idea de que nació para trabajar. Es por eso que no sorprende el que haya tenido cinco empleos antes de graduarse, y que ahora tampoco piense en retirarse.

Picado por el virus de la docencia

Uno de esos primeros empleos fue como docente de ventas en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid. “Ya me había picado el virus de la docencia”, dice con cara de recordar buenos tiempos. Y fue así como una vez graduado de su pregrado, el ex rector Hernán Gómez le ofreció que se quedara en la Universidad como profesor. Él aceptó y comenzó a trabajar en el primer semestre de 1969. Siempre inquieto y ansioso por ser mejor, entró a competir por una beca en la Universidad de Stanford que otorgaba la Fundación Ford. “Y los eclipsé”, expresa orgulloso, quien para 1971 ya tenía su MBA. Cuando regresó se sintió “sobre capacitado” y entró en depresión, por lo que él denomina el “síndrome de Stanford”. Pero no le duró mucho, porque comenzó a trabajar junto con Bernardo Pérez en la creación del MBA de EAFIT, que sería el primero en Colombia. El programa lo empezaron a crear con la asesoría de la Universidad de Georgia, donde después Belisario Cabrejos continuó sus estudios de doctorado por tres años. De académico pasó a diplomático, trabajando en la ONG Partners of the Americas, en la formación de líderes futuros para el Fondo Monetario Internacional. Allí estuvo por dos años y medio. Ahora, hablando del presente, este año recibió una placa conmemorativa por los 40 años que lleva trabajando en EAFIT. Desde 1995 es profesor investigador, ha sido tres veces jefe del Departamento de Mercadeo y una vez decano de la Escuela de Administración. Su exigencia personal no le ha quitado el espacio para gozarse la vida. “Yo siempre le sonrío a la vida, hay que encontrarle el swing. El día que no le sonría es porque estoy muerto”. Y antes de que esboce su última sonrisa, Belisario desea recibir la ciudadanía colombiana de manos del Presidente de la República, porque tiene claro que no la va a pedir, para él es algo que ya se tiene merecido, y entre risas admite que no le disgustaría que le dieran de paso una Cruz de Boyacá. “A mí siempre me gusta protocolizar las cosas”, concluye con picardía.

Este año Belisario Cabrejos Doig cumplió 40 años como profesor en EAFIT, tiempo en el que ha contribuido a liderar importantes proyectos como el MBA. Hoy es docente del Departamento de Mercadeo. UNIVERSIDAD EAFIT

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Jorge Tabares Mesa Foto: R贸binson Henao eafitense

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EDUCACIÓN

Jefe del Departamento de Prácticas Profesionales Por Juan Carlos Luján Sáenz

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rabajo en el mejor lugar del mundo”. De esa forma, y sin más preámbulos, es como Jorge Tabares Mesa, jefe del Departamento de Prácticas Profesionales de EAFIT, se refiere al espacio en el que ha permanecido por más de 35 años. “Acá he pasado muy bueno, me he divertido muchísimo y es muy emocionante poder llegar todos los días y encontrarme con el canto de los pájaros o las voces de los estudiantes”, afirma este comunicador social egresado de la Universidad de Antioquia y quien desde 1975 labora en la Institución. Desde su oficina del bloque 18, Tabares Mesa cuenta con orgullo que una de sus grandes pasiones es viajar por el mundo, lo que le ha permitido conocer cuatro continentes y haber estado en países que hasta en un mapa es difícil ubicarlos. “He ido a Birmania, a Camboya, a China, a la ex Yugoslavia, al norte de África, en fin, a lugares muy distantes. Allí he podido poner en práctica otra de mis pasiones, la fotografía”, comenta un hombre del que guardan un especial recuerdo los egresados que en un momento determinado de sus carreras debieron buscar su práctica profesional. Además, reconoce su pasión por la danza contemporánea y, en general, por todas las artes, a tal punto que no se pierde los conciertos, las obras de teatro o las exposiciones que se ofrecen en el campus eafitense. “Hay que sacarle el jugo a ese tipo de actividades, de hecho es una invitación que le hago a toda la comunidad”. Y aunque hace tres años alcanzó la jubilación, las directivas le pidieron que continuara en su cargo, el mismo que espera ejercer hasta el momento en que sienta cansancio. “Soy un adicto a EAFIT, de hecho creo que en todas estas décadas apenas me han incapacitado una vez y, si no estoy mal, fue por haberme doblado un tobillo. Es que la salud mental y la salud física van de la mano, y yo disfruto la vida trabajando, y por eso es que hasta gozo viniendo un domingo, así sea a responder correos o a organizar el escritorio”.

De practicante a directivo

Lo cierto es que para tener un sentido de pertenencia de esta magnitud, Tabares Mesa empezó un proceso que se inició cuando a mediados de la década del setenta llegó a EAFIT como practicante del Área de Comunicaciones. “Un asesor que tenía la Universidad de Antioquia me presentó como candidato para hacer la práctica acá y luego de muchas entrevistas fui seleccionado. Eso quiere decir que fui el primer practicante en esta área que tuvo la Institución”. Explica que en esa época ni había Departamento de Comunicaciones ni Área de Relaciones Públicas, por lo que debió empezar por montar una oficina en un espacio, de tres por dos metros cuadrados, que le concedieron en Bienestar Universitario. “Ahí metimos dos escritorios y al cabo de un tiempo el Consejo Directivo creó la figura del jefe de comunicaciones, en el que comencé en 1976”. Tras ejercer como jefe de comunicaciones hasta 1979, el actual jefe del Departamento de Prácticas viajó a los Estados Unidos a cursar una maestría en Administración Educativa, en la que logró centrarse en el tema de las relaciones públicas y de la comunicación organizacional. Una vez terminó esta etapa, regresó en 1981 como asistente del rector. En adelante pasó por Planeación, fue por cuatro meses director encargado de la Biblioteca, ejerció como asistente de posgrado y de extensión, y estuvo durante muchos años en el Centro de Educación Continua (CEC), lapso que recuerda con especial cariño: “Llevamos el CEC por todo el país, además tuvimos presencia en Panamá, Costa Rica y Cuba”. Pero fue en enero de 1998 cuando dio definitivamente el salto al Departamento de Prácticas. “Me nombraron para este cargo porque querían una persona que tuviera unas buenas relaciones empresariales. El hecho es que los resultados hablan por sí solos, pues de cuatro estudiantes que en ese año hicieron su práctica en el exterior hoy tenemos casi 200”.

Varias generaciones de egresados recuerdan a Jorge Tabares Mesa por el impulsó que le dio a las prácticas profesionales que distinguen la formación de los estudiantes de EAFIT. UNIVERSIDAD EAFIT

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Julián David Sánchez Gutiérrez Foto: Róbinson Henao eafitense

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EMPRESARISMO

Ingeniero de sistemas, creador de la empresa Área Móvil Por Natalia Giraldo Díez

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l eje de acción de la empresa de Julián David Sánchez Gutiérrez no solo está en Colombia. También llega a países como Ecuador, Perú, Estados Unidos, República Dominicana y España. Eso de ser un joven destacado no es un asunto casual, pues durante su vida universitaria en EAFIT fue uno de los que mejores resultados obtenía en la carrera de Ingeniería de Sistemas, aunque afirma que, a diferencia de los típicos “nerdos”, a él y sus amigos, además de sus promedios por encima de 4,3, les gustaba compartir con la gente, tener vida social y hacer cosas diferentes a estudiar. Y no solo se destacaba por sus resultados académicos, también porque hizo parte de los grupos de investigación en Redes Distribuidas y en Ingeniería de Software, y del Grupo de Estudiantes de Ingeniería de Sistemas. Precisamente por esto, en el momento de hacer su tesis de grado, junto con dos compañeros más, decidió medírsele a hacer un trabajo que generara un alto impacto, tanto en la comunidad estudiantil como en el país. Fue, entonces, cuando notó que había una oportunidad de hacer el trabajo sobre servicios basados en localización para ambientes de telefonía móvil, que en la práctica es poder localizar sitios cercanos como restaurantes, estaciones de servicio automotriz, hoteles, entre otros lugares. A través de la tesis este equipo de ingenieros de sistemas logró contactos con los directores de investigación y desarrollo de las compañías de telefonía Comcel y en ese entonces Ola. En el año 2004, constituyeron Área Móvil, una empresa con cuatro empleados, cuyo primer gran reto fue formalizar una tesis de grado en un plan de negocio. Antes de esta experiencia como emprendedor, Julián había trabajado en Suramericana de Seguros y con su familia en el negocio de cultivo de flores, experiencias en las que pudo comprobar que lo suyo era la parte tecnológica.

Varios reconocimientos

“Después de eso participamos en el concurso Ventures, en 2004 y quedamos en el tercer lugar. Fuimos también los primeros en ganar Cultura E, un concurso de la Alcaldía; y el primer proyecto que la Universidad presentó para ser avalado por el Fondo emprender del Sena” cuenta Julián con orgullo, y agrega que, a finales de 2008, vendieron una participación de la empresa a la compañía Intergrupo, con quienes tienen una alianza para el desarrollo de aplicaciones móviles, gracias a la que ya tienen sus primeras soluciones para otros países. Otro de los éxitos de Julián Sánchez lo obtuvo de la mano de un grupo de profesionales de EAFIT, cuando construyeron un proyecto para hacer más didáctica la labor exigida por la Ley 1014, de enseñar en las instituciones de educación básica secundaria y universitaria cátedras que desarrollaran el espíritu emprendedor. Así fue como nació Solei, idea que ocupó el tercer lugar también en el concurso Ventures hace un año y medio. En la actualidad, este eafitense que disfruta leyendo sobre innovación y que sueña con tener un fondo de capital de riesgo para promover emprendimientos de gran impacto de Colombia hacia el mundo, no solo es un empresario destacado, sino que además, está trabajando en un proyecto relacionado con la reconversión y el abastecimiento de vehículos eléctricos. De igual forma, es uno de los fundadores en Colombia de lo que será el primer capítulo para Latinoamérica del MIT Enterprise Forum, una asociación que busca generar redes de negocio entre emprendedores de alto impacto en el mundo, todo en conjunto con otras personas de EAFIT. Aunque obtuvo su título de ingeniero de sistemas, y el de especialista en Sistemas de Información, nunca se ha desligado de la Universidad, porque según dice, fue en ésta donde cumplió su sueño de estudiar algo relacionado con la tecnología, donde aprendió a ser el profesional, el emprendedor, y en parte la persona que es hoy.

Julián David Sánchez Gutiérrez es un emprendedor eafitense. En su empresa Área Móvil desarrolla aplicaciones de software. UNIVERSIDAD EAFIT

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Juan Felipe Escudero Pineda Andrés David Martínez Tangarife Foto: Róbinson Henao eafitense

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EMPRESARISMO

Ingenieros de procesos, creadores de Skudmart Por Natalia Giraldo Díez

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ndrés David Martínez Tangarife era conductor del Metro; y Juan Felipe Escudero Pineda se desempeñaba como vendedor de tenis y preparador de cadáveres en una funeraria. Ambos descubrieron que compartían una idea que ha sido fundamental en sus vidas: el deseo de ser independientes y de crear su propia empresa. Se conocieron estudiando Ingeniería de Procesos en EAFIT y, apenas empezando la carrera y gracias a la experiencia de Felipe en la preparación de cadáveres, ya tenían algunos productos innovadores para el área de la tanatopraxia. Sin embargo, no sabían cómo sacar adelante una idea de negocio, por eso buscaron asesoría en la Universidad y así nació Skudmart S.A. Esta compañía se especializa en producir químicos que sustituyen el formol en la preservación de cadáveres en funerarias y facultades de Medicina. Con los productos que alargan la conservación y se mejora la estética del cuerpo, buscan aportar a la evolución y al mejoramiento de las prácticas de tanatopraxia y bioseguridad. Skudmart S.A. no solo genera empleo -ya son ocho trabajadores directos en Colombia y dos en Argentina- también reduce de manera considerable los riesgos de quienes trabajan con químicos en las funerarias, y se humaniza la muerte, pues “al dejar un cuerpo bien presentado con nuestros productos, se ayuda en la elaboración del duelo de la pérdida de un ser querido y se reduce un poco ese rastro de dolor”, comenta Andrés. Ambos resaltan que en ese proceso no todo ha sido fácil, pues han tenido que enfrentar situaciones que les han permitido aprender a manejar mejor su negocio, a no ser tan confiados y a pensar muy bien antes de tomar decisiones. El robo de la que habían decidido inicialmente como marca, la falta de credibilidad de muchas personas, las humillaciones y una estafa cuando hicieron su primer intento por llegar al mercado argentino, son algunas de las experiencias difíciles por las que han pasado y que los han hecho madurar y crecer como empresarios.

“El proceso fue duro, pero alguien decía que la presión es lo que convierte el carbón en diamante” afirma Andrés. Su camino como emprendedores ha implicado también para ellos desaprovechar etapas importantes de los hijos o hermanos menores y pasar días especiales lejos de la familia, pues el mercado no está en Medellín, sino en el mundo. Después de seis años saben que todo ha valido la pena por estar haciendo crecer la compañía con la que soñaron aportar un granito de arena a través de la creación de trabajos dignos, y logrando que las personas que llegan a ésta sientan que los valoran, los respetan y les pagan lo justo.

Un libro y varios reconocimientos

Su empuje como emprendedores también les ha dado uno de sus mayores orgullos: Skudmart, química con la muerte, un libro en el que contaron su historia a otras personas y que fue el primer título de la serie Empresarios eafitenses del Fondo Editorial de la Universidad. Expresan que otra de las cosas más gratificantes está en dictar charlas de empresarismo en regiones apartadas, y despertar en las personas que los escuchen el pensamiento de “ellos no tienen nada diferente a mí”. El trabajo continuo de investigación de estos dos eafitenses los ha hecho merecedores de reconocimientos en concursos dentro y fuera del país, como Cultura E, de la Alcaldía de Medellín; Ventures; y el concurso de innovación que organiza el Tecnológico de Monterrey en México. Sin embargo, ellos creen que una buena parte de estos resultados han sido gracias al apoyo de EAFIT. Así lo reconoce Andrés: “El 90 por ciento de lo que es hoy Skudmart lo aportó la Universidad”. Y Felipe continúa: “Ser eafitense es el mayor orgullo, no solo aquí en Colombia sino en el exterior”. En medio de sus experiencias positivas también está la consolidación de una gran amistad, a tal punto que Felipe afirma que “Andrés es un hermano que me dio la vida”.

Juan Felipe Escudero y Andrés David Martínez se conocieron estudiando Ingeniería de Procesos en EAFIT. Al poco tiempo decidieron crear Skudmart S.A. UNIVERSIDAD EAFIT

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Pedro Miguel Isaza Esteban González Juan Ignacio Correa

Foto: cortesía

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EMPRESARISMO

Ingenieros de diseño de producto, creadores de la empresa De Lápices a Cohetes Por Natalia Giraldo Díez

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l vehículo eléctrico unipersonal; Norman, el animatronic para promocionar la venta de cuadernos; el transductor transvaginal para extraer óvulos de las vacas; el interruptor digital multifuncional de pared que permite rastrear objetos perdidos; Giro, la sanduchera tipo gourmet; la lámpara inflable para rescates; y la base para cargar celulares mientras se ve publicidad son algunos de los productos de De Lápices a Cohetes. Detrás de esta compañía están Pedro Miguel Isaza Orozco, Esteban González Posada y Juan Ignacio Correa Ramírez, tres ingenieros de diseño que decidieron unirse hace más de dos años y medio en esta empresa de investigación y desarrollo con capacidad para responder de manera efectiva a las necesidades de cualquier organización y en múltiples áreas. Estos jóvenes cuentan que muchas personas les preguntaban qué hacía la compañía y su respuesta podía ser tan larga como la lista de productos, o tan simple como su nombre actual, pues afirman que ellos pueden hacer todo lo que cabe en esa frase: desde un lápiz hasta un cohete. Y es que no saben de todos los temas, pero tienen la apertura y disposición para leer, aprender y entender cómo funciona cada una de las áreas o procesos en los que deben involucrar sus desarrollos. Explotar la creatividad trascendiendo de la forma a los procesos innovadores y los buenos materiales, ser inventor y diseñar con una excelente sustentación técnica, fueron tres objetivos para que Miguel, Esteban y Juan Ignacio se decidieran a estudiar Ingeniería de Diseño de Productos en EAFIT.

Cada uno en su función

Si bien los tres emprendedores están en la etapa creativa de los productos, cada uno tiene un enfoque definido frente al manejo en general de la empresa, que parece ser un reflejo de su personalidad.

Pedro Isaza, quien maneja la parte administrativa, se graduó en 2005 y es el que tiene en su cabeza los datos, las cifras. Realizó su práctica en Europa y fue allí donde se dio cuenta del potencial que podía tener una empresa como De Lápices a Cohetes en el país. Esteban González es el encargado de la parte técnica de los proyectos. Tiene claro que Colombia debe trascender y, además de hacer las tradicionales artesanías, llegar a la fabricación de carros, cohetes, tecnología o sistemas de generación de energía. Recuerda que tuvo su primera clase en EAFIT hace 22 años, en ese entonces asistiendo a programas para niños, luego hizo su carrera profesional y ahora es docente, por eso afirma entre sonrisas que “casi me crié en EAFIT, ya creo que tengo código de barras de activo fijo”. Juan Ignacio Correa, por su parte, es quien se dedica a la parte de diseño en los proyectos. Para él ser eafitense es pertenecer a una comunidad abierta al mundo, cuyos egresados al salir se sienten competitivos a nivel local e internacional. Espera que EAFIT siga creciendo, por eso decidió continuar en ella y, a través de su labor docente, encontró la manera de devolverle a la Universidad lo que le ha dado. Hablar con estos tres eafitenses no solo es divertido, sino que permite ver que su aporte a la sociedad va más allá de demostrar que hay talento para inventar, y es ayudar al mercado a pasar el umbral de lo que algunos creían imposible en Colombia: darle valor al diseño y permitirse crear, más que simplemente soñar. Pedro, Esteban y Juan Ignacio tienen anhelos individuales, pero coinciden en uno: convertir a la empresa en una consultoría de investigación y desarrollo que esté en capacidad de responder de manera efectiva a cualquier empresa, y tener muchos empleados frente a lo que Juan Ignacio dice: “Yo me sueño esta compañía llena de personas de muchísimas profesiones, haciendo proyectos de todo tipo, desde lápices hasta cohetes”.

Este año la empresa De Lápices a Cohetes estuvo nominada al premio Lápiz de Acero, por el producto de base para cargar celulares mientras se ve publicidad. UNIVERSIDAD EAFIT

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Alina Restrepo Upegui Foto: cortesĂ­a el

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EMPRESARISMO

Administradora de negocios, creadora de la empresa Anicom Por Natalia Giraldo Díez

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na lista de sueños, una destacada carrera profesional, un profundo amor por su trabajo y una cálida sonrisa, son algunos de los elementos que salen a flote al hablar con Alina Restrepo Upegui, administradora de negocios de EAFIT y especialista en Finanzas Corporativas de la Pontificia Bolivariana, quien anhela ser independiente, tener una empresa productiva, ayudar al desarrollo del país y brindar alegría a muchas personas. Aunque no es adicta al trabajo, lo disfruta, por eso empezó a trabajar en la Corporación Financiera del Valle, antes de obtener su título profesional en 1998. Después estuvo en el Banco Standar Chartered y ahora en Renting Colombia S.A, donde está próxima a cumplir nueve años de labor y desde hace uno es directora de proyectos especiales. Alina nació en Medellín, vivió 17 años en Barranquilla y se devolvió para tierra paisa, la misma tierra donde ha crecido como profesional, como persona y como empresaria. Cuando vino de Barranquilla a Medellín, escogió Administración de Negocios porque le parecía que tenía muchos campos de acción y EAFIT porque luego de estudiar un semestre en la Universidad del Norte, quiso aprovechar el convenio entre las dos instituciones y, además, estar en la que había escuchado, era la mejor institución en las áreas administrativas. Debido a su trayectoria profesional, fue solo hasta hace cinco años cuando pensó en formar empresa, después de leer el libro Padre rico, padre pobre. Para aprender de este nuevo camino, regresó a las aulas eafitenses donde cursó el diplomado en Empresarismo, dirigido por el profesor Jorge Mesa, de quien, además de múltiples conocimientos, obtuvo asesoría para escribir una idea de negocio que buscó desarrollar de la mano de su novio y socio, también eafitense, Manuel Osorio, ingeniero mecánico con maestría en Matemáticas Aplicadas al Control Automático. Fue gracias al profesor Mesa, que en el año 2004, lejos de la idea inicial de crear una empresa de transporte de flores, estos dos egresados

de EAFIT decidieron unirse para sacar adelante Inversiones Anicom S.A., una compañía que ofrece soluciones de mercadeo, entretenimiento, educación y cultura, aplicando robótica, animatrónica, electrónica y mecatrónica. Su disciplina con los asuntos profesionales le ha permitido combinar su trabajo en Renting Colombia S.A. con el ser socia de la empresa que atiende clientes como Solor, Alquería, Noel y Productos Familia, por mencionar solo algunos de los que han pasado por Anicom.

Los pasos hacia sus metas

Los frutos no han sido pocos. Empezaron en 2005, cuando se presentaron a Ventures, el concurso de planes de negocio más importante del país, organizado por la Revista Dinero, y ganaron el primer lugar; y continuaron con ventas que al tercer año fueron diez veces lo del primero. “Entre los proyectos más importantes ha sido Mundo Noel pues en la planta de galletas desarrollamos desde el diseño conceptual completo hasta la ejecución y puesta en marcha del mismo. Tiene ambientación, decoración temática, efectos especiales de luces, sonido, agua, animatronics, figuras en movimiento, video y todo lo que se puede ofrecer en la empresa”, cuenta Alina. Los logros no solo son cuantitativos, estos también le han abierto el camino para avanzar en dos de sus más grandes metas: construir con Anicom (y el apoyo de inversionistas nacionales y extranjeros) un parque similar a Disney World en Colombia, con el que se genere desarrollo, empleo, turismo, diversión y alegría; y poder dedicar su vida, en unos años, a dirigir una empresa social donde se eduquen los niños para formar mejores generaciones. Esta joven sabe que el primer paso para lograrlas es generar credibilidad, por eso se esfuerza todos los días por entregar buenos resultados y por tener éxito en grandes proyectos futuros como el del alumbrado navideño del río Medellín este 2009, que realizará el consorcio Fantasía del Agua, del que hacen parte Anicom, Caputi & Vieira y Ecoluz.

Alina Restrepo también tiene experiencia como docente de cátedra. En sus clases ayuda a los jóvenes universitarios a construir empresa. UNIVERSIDAD EAFIT

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Paola Podest谩 Correa Foto: R贸binson Henao el

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EMPRESARISMO

Administradora de negocios, magíster en Ciencias de la Administración y directora académica del Cice Por María Alejandra Henao

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reció en una familia de músicos y empresarios, por eso desde muy niña Paola Podestá Correa desarrolló una gran sensibilidad por la música y el arte, estudió piano desde los cuatro años y, a los ocho, estaba presentándose en público y participando en concursos. También, por esta razón, decidió estudiar Administración de Negocios en la Universidad EAFIT y recuerda cómo José Espinal, quien fue su profesor y colega unos años después, orientó su carrera profesional en la que obtuvo un promedio sobresaliente. Antes de graduarse ingresó a laborar en la Orquesta Sinfónica de Antioquia, en la que tuvo la suerte de combinar su formación como administradora con la vida de la música y el teatro. Pero luego de dos años de estar allí, la Orquesta cerró, así que pasó a trabajar en la aerolínea Aces, donde permaneció durante dos años. En 1996, hizo una pausa laboral. Era el momento para volver a estudiar. Tomó todos sus ahorros, y se fue a vivir en París para continuar su formación en la Universidad de La Sorbona. Un año después regresó a Colombia. De nuevo en el país, sin tener muy claro qué iba hacer y luego de haber invertido sus ahorros en su estudio, aceptó la propuesta de Gloria Moreno, directora académica del Centro de Idiomas de EAFIT, para dictar clases de inglés a un grupo de adolescentes.

La faceta de docente

En ese momento, entró en contacto con la docencia y, tras recibir su primera formación en pedagogía, empezó a descubrir su gran pasión por la Universidad. Así, seducida por la posibilidad de seguir estudiando y de adquirir más conocimiento, entró al Grupo de Estudio de Negocios Internacionales y, unos meses después, se vinculó como profesora de cátedra para el pregrado en Administración y, en 1998, como docente, de tiempo completo.

“Ella lograba que los estudiantes la respetaran mucho, era capaz de darles a los estudiantes el perfil que nosotros queríamos de un administrador”, dice María Rocío Arango, decana de Administración en esa época. Esto le da también la oportunidad de cursar la maestría en Ciencias de la Administración que, en ese momento, EAFIT inauguró en convenio con la HEC de Montreal.

El emprendimiento en EAFIT

En 2002, ella y un grupo de profesores apalancaron el tema de la creación de empresas en la Universidad, ese mismo que se denominó empresarismo y que empezó con unas pocas materias electivas para los estudiantes, pero que creció tanto que, en 2006, motivó la creación del Centro de Innovación, Consultoría y Empresarismo (Cice) para agrupar las tres funciones que se hacían en la Escuela de Administración: empresarismo, consultoría y expopyme. En la actualidad Paola Podestá se encarga de la dirección académica del Cice, de la estructuración y coordinación de todo el modelo de formación de empresarismo en la Universidad y de dirigir la línea de investigación en empresarismo que pertenece al Grupo de Investigación en Innovación y Empresarismo (Guie). En 2006, y en el marco del programa Jóvenes con Empresa del BID, que ella coordina para la Universidad, el Cice ganó un reconocimiento nacional a las mejores prácticas en el espíritu emprendedor. Ha tenido, además, la oportunidad de viajar con los estudiantes y desarrollar proyectos de creación de empresa, así como de presentar el modelo de empresarismo de EAFIT en otras ciudades y países. “EAFIT no es sólo una institución que forma en empresarismo, sino que, a través de la investigación, ya comienza a posicionarse como una Universidad que aporta al conocimiento en este difícil, pero fascinante campo”, dice.

EAFIT le ha permitido desarrollar todas sus potencialidades y su pasión por las artes, los idiomas y la administración. Ella fue una de las pioneras en la inserción del tema de empresarismo en la Universidad. UNIVERSIDAD EAFIT

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Andrés Felipe Sierra Vásquez Foto: Róbinson Henao el

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EMPRESARISMO

Administrador de negocios, director y socio fundador de la empresa SM Digital-Solumovil Por Natalia Giraldo Díez

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esligarse de la empresa es como desprenderse de una parte del cuerpo”, opina Andrés Felipe Sierra Vásquez, administrador de negocios eafitense; socio de la empresa SM Digital-Solumovil; y quien además en 2007 apareció en la revista Gerente como uno de los 100 líderes del país, junto a personajes como el presidente Álvaro Uribe Vélez, Sergio Fajardo y Juanes. Este joven decidió crear empresa, convencido de la importancia de generar riqueza -económica, social, cultura y ambiental- para hacer que una sociedad se desarrolle. La experiencia que ha acumulado desde 2003, cuando emprendió su proyecto de SM Digital-Solumovil, le ha permitido llegar a muchas personas a través de charlas y cátedras para motivarlas a crear más y más empresas que puedan impactar positivamente la sociedad. Su compañía, que ofrece servicios de marketing digital, ya tiene 20 empleados directos con los cuales pueden atender a empresas como Almacenes Éxito, Nacional de Chocolates, Stop y Chevignon a las que acompañan tanto en la planificación de la estrategia, como en el análisis de todos los competidores, y lo relacionado con la promoción a través de páginas web, correos y aplicaciones para celulares. Andrés reconoce que en estos seis años, él y sus socios (Camilo Molina Escobar y Esteban

Moreno Gallego), han tenido múltiples inconvenientes, sin embargo, menciona como uno de los más difíciles el hecho que al empezar creyeron que el mercado no era lo suficientemente amplio como para los servicios que ellos ofrecían.

Operación en otros países

Hoy el panorama es muy diferente, SM DigitalSolumovil no solo tiene operaciones en la ciudad de Medellín, sino que además tiene clientes en Bogotá y, hace dos años, está realizando en Estados Unidos un trabajo exploratorio a través de dos aliados estratégicos, con miras a ayudar a compañías colombianas que tengan operación en ese país, para desarrollar planes que les permitan atacar este mercado que, aparte de ser muy agresivo, es costoso en términos de publicidad. Así, Andrés siente una gran satisfacción cada vez que se cierra un buen negocio, que se trasmite seguridad a los clientes y que ellos creen en su compañía para desarrollar proyectos más complejos y retadores. Y es entonces cuando este joven reafirma que es posible alcanzar uno de sus mayores sueños: “Convertir a SM Digital-Solumovil en un grupo de empresas de alto impacto para el país, que permita hacer cosas grandes para generar empleo y ser un referente en el mundo en el sector del marketing digital”.

Debido a su gestión, Andrés Felipe Sierra Vásquez fue mencionado en la revista Gerente, en 2007, como uno de los 100 líderes del país. UNIVERSIDAD EAFIT

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Juan Carlos Zuleta Acevedo Foto: R贸binson Henao el

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EMPRESARISMO

Ingeniero mecánico, fundador y gerente de la empresa Iprocom Por Natalia Giraldo Díez

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ara Juan Carlos Zuleta Acevedo ser eafitense es “tener la formación y el espíritu de una universidad cercana a los estudiantes, joven, en crecimiento y muy enfocada al tema industrial, que creo que es el que más puede contribuir al desarrollo del país”. Y es precisamente ese espíritu el que se ve reflejado en los logros que ha obtenido a su 26 años, en sus sueños de crecimiento mesurado y continuo, y en una empresa como Iprocom, que hace tres años empezó con tres empleados y que ahora cuenta con cerca de 40. Este ingeniero mecánico tenía claro que quería ingresar a una carrera donde pudiese tocar, diseñar, fabricar y construir. Empezó a estudiar en la Universidad de Los Andes en Bogotá, y mientras cursaba séptimo semestre, debido a la necesidad de venirse de nuevo a vivir a Medellín, solicitó su traslado para EAFIT, pues le llamaba la atención por su relación con el mundo empresarial y por el énfasis en emprendimiento. Ya estando en la Institución, y tras la decisión de hacer su práctica en empresarismo, comenzó a materializar el plan de negocio con la idea de ofrecerle a las compañías manufactureras del sector electrodoméstico el desarrollo de sus componentes de menor tamaño a menores costos, mejor tiempo de respuesta, manteniendo los estándares de calidad, y así evitar que estas grandes empresas tuviesen que fabricar piezas que no les eran rentables.

El primer producto con el que empezó Iprocom fue un filtro secador o deshumidificador para limpiar el gas refrigerante en las neveras. “Con él hicimos todo el plan de negocio y resultó ser un proyecto viable, incluso participamos en el Concurso de Ideas Empresariales de la Universidad y quedamos de terceros”, dice Juan Carlos.

Preparándose para exportar

El crecimiento de la compañía continuó. Aunque han tenido que hacer grandes inversiones, en la actualidad cuentan con cerca de 200 productos e, incluso, trabajan también para organizaciones diferentes a las de electrodomésticos. “Y estamos preparándonos para nuestras primeras exportaciones”, afirma este eafitense, quien, aunque siempre habla en plural, al principio fue el único responsable de la construcción del plan de negocio, eso sí, con el apoyo y la asesoría permanente de la Universidad y de expertos en diversos temas que buscaba como apoyo para las áreas que no manejaba muy bien. Uno de sus más grandes orgullos, afirma, es saber que a través de Iprocom está generando empleo, que de los casi 40 empleados dependen sus familias, y que por el hecho de tener un trabajo ellos pueden estudiar, ampliar la casa o comprar un vehículo. “El hecho de generar empleo es una realidad que quiero seguir ampliando, para continuar creciendo con cuidado y constancia”, expresa.

Para otros emprendedores Juan Carlos Zuleta es un ejemplo de tenacidad y dedicación. Su empresa Iprocom genera en la actualidad cerca de 40 empleos. UNIVERSIDAD EAFIT

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Santiago Botero Echeverry Foto: cortesĂ­a el

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DEPORTES

Administrador de negocios y ciclista Por Santiago Gutiérrez Jaramillo

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antiago Botero Echeverry es, simplemente, un campeón mundial. Así, sin más adornos y casi en mayúscula. Es el último gran ciclista colombiano que hizo suya la montaña en las grandes carreras del mundo, como el Tour de Francia y la Vuelta a España. También, fue el corredor que el 10 de octubre de 2002, en Zolder, Bélgica, se consagró como el más rápido del planeta ese año en la contrarreloj individual, lo que le valió colgarse la medalla de oro para la alegría de todo un país. Un triunfo que revitalizó el interés y las esperanzas de la afición en un deporte que en el pasado había llenado de gloria a Colombia. Pero no siempre las cosas parecían tener este final, al principio de la historia, las cosas no iban por ese camino. Empezó como un buen hobbie: ciclomontañismo. Cuenta la historia que durante un Clásico de Ejecutivos, alguien le propuso que se dedicara al ciclismo profesional, porque lo tenía todo: fuerza, velocidad y mentalidad. Una propuesta inesperada que replanteaba lo que hasta ese momento era su vida, así el tímido estudiante de Administración de Negocios de EAFIT se convertiría en ídolo. Santiago Botero no solo se colgó la medalla dorada de Zolder, sino que batió en una contrarreloj al siete veces ganador del Tour de Francia, Lance Amstrong. Sí, en la misma ‘Le grande boucle’, demostró su capacidad en terreno plano y ganó la montaña para que no quedaran dudas que era un ciclista completo. Después vino a Colombia, cuando todo mundo lo daba por retirado y él solo, con su fuerza de voluntad, con su empeño en demostrar que no estaba vencido, ganó la vuelta a Colombia de 2007, en varios capítulos memorables, en especial el ascenso al Alto de la Línea. Pero eso, que son palabras mayores para cualquier ciclista en el mundo, no ha convertido a Santiago en una estrella inalcanzable, sino en un hombre sencillo, de familia, que lo mantiene pendiente de sus hijos, de su esposa Catalina y de sus trabajos personales.

Él es un hombre que no ha sido foco de escándalos, sino ejemplo de una vida tranquila, serena y conseguida con base en sacrificios y muchas, pero muchas, vueltas. Piensa que ese es su mejor aporte a la sociedad, tanto a la antioqueña como a la colombiana. Para él, el ejemplo que ha dado con su desempeño profesional en las pistas y rutas del mundo, y la dedicación a su familia, son muestras evidentes de que todos los sueños son posibles y que no es necesaria una vida escandalosa, así la fama esté sobre los hombros. “Yo creo que ese es el ejemplo que los deportistas le debemos dar al país”.

No es solo correr, también es pensar

Y para él, en eso ha tenido que ver la formación que recibió en EAFIT, además que resalta con orgullo que debido a ese empeño logró desarrollar una carrera profesional, Administración de Negocios, que le ha servido para tomar muchas decisiones en su carrera deportiva. Una etapa no se gana al azar y mucho menos competir a un nivel como es el Tour de Francia o la Vuelta a España. Para ello hay que prepararse, planear cada una de las estrategias, el biorritmo, las alturas, los descensos. “Las herramientas dadas durante mi paso por la Universidad me han servido en todos los momentos de la vida. Por ejemplo, me ayudaron a planear, a realizar proyectos por carrera, a estructurarme. Y no se puede olvidar que la vida profesional del deportista no es tan larga y hay que saber aprovechar los recursos que se han ganado durante estos años. Eso también lo aprendí durante mis años en EAFIT”. Por eso, el hombre camina tranquilo, seguro de que todo lo que hizo lo hizo bien y que ahora disfruta de sus hijos y de su esposa como el mayor de los tesoros, después de haberle regalado al país alegrías tan grandes como el título de la Montaña en Francia y etapas en España, y la medalla de oro de los mundiales de ciclismo en Bélgica.

Para Santiago Botero su título como administrador de negocios le ha servido para tomar muchas decisiones en otra carrera, la deportiva. UNIVERSIDAD EAFIT

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Juan Guillermo Ur谩n Salazar Foto: R贸binson Henao el

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DEPORTES

Estudiante de Negocios Internacionales y clavadista Por Alejandro Cárdenas Franco

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as credenciales de presentación de Juan Guillermo Urán Salazar son muchas, y de alto nivel. Para empezar, 17 de sus 26 años los lleva dedicados a la natación; además, desde 1996, viene dejando su huella en campeonatos nacionales, centroamericanos, suramericanos y mundiales, eso sin contar que brilló en los Juegos Olímpicos de Sidney (2000), Atenas (2004) y Pekín (2008). Su trayectoria en el deporte está cargada de triunfos y metas cumplidas. Su primer reto de alta competencia fue recién cumplió 17 años, cuando fue convocado al equipo olímpico de clavados que participó en la preclasificación a las olimpiadas de Sidney. Fue, además, su primer triunfo de alta competencia, anticipando sus posteriores y destacadas participaciones en los Olímpicos de 2004 y 2008, en las que dejó en todos los colombianos el recuerdo de un clavadista que se ha destacado entre los mejores del mundo y que hoy camina por el campus de la Universidad EAFIT enfrentándose a otro nuevo reto: el profesional. Colombia vive orgulloso de sus logros, y así lo entiende Juan Guillermo Urán, al reconocer que sus éxitos crean más compromisos y nuevas metas que, sin duda, benefician a la propia comunidad, razón que lo llevó a empezar su formación profesional. Sobre su ingreso a la Universidad, cuenta que envió una carta solicitando apoyo y que muy rápido recibió la aceptación. Fue así como se hizo acreedor a una beca que le otorgó la Institución mediante un programa que también cobija a otros deportistas locales de alto rendimiento como un reconocimiento a su disciplina y trabajo. Para este joven, comenzar en EAFIT ha sido complicado, debido a que a las exigentes jornadas de entrenamiento se le suman ahora sus responsabilidades académicas. “Mi situación es distinta a la de la mayoría de los estudiantes aquí, pues ellos no son deportistas de alto rendimiento, de manera que tengo menos tiempo, lo que hace que se me dificulten un poco las cosas”.

Sin embargo, admite que el logro real está en cambiar precisamente este pensamiento y demostrar que se puede ser buen estudiante a la par que se alcanzan éxitos deportivos, algo en lo que ha tenido el apoyo de EAFIT. “De la Universidad he recibido colaboración con las asesorías y con la flexibilidad en los exámenes, además, el Departamento de Deportes me está ayudando muchísimo”.

Un excelente profesional

Juan Guillermo plantea que la ayuda de la Institución comenzó, incluso, con la misma oportunidad que le dio de estudiar Administración de Negocios, porque en su plan de vida no solo está ser un deportista integral, sino también un excelente profesional. “Estudio Administración para, en el futuro, poder aportar desde esta área a mi departamento”. En ese sentido, su idea también es tener una formación que se complemente tanto con el deporte como con su especialidad. Y con seguridad logrará esa meta, pues a lo largo de su carrera deportiva ha sido una persona disciplinada. “Lo que hago, lo hago en bien del deporte”, dice al aseverar que su objetivo es poder transmitir sus conocimientos para que las futuras generaciones de deportistas sean cada vez más atletas de élite y excelentes profesionales, y agrega que Colombia tiene mucho potencial, pero este se debe canalizar a través de una correcta política deportiva. “Elegí a EAFIT por su calidad académica, su campus y el apoyo a los deportistas”, responde el Juan Guillermo estudiante, el mismo que suma tres finales olímpicas consecutivas. Por eso responde: “Rendir en el deporte y en el estudio requiere un mayor compromiso, pero es posible cuando uno quiere alcanzar sus metas”. También afirma que se visualiza, en un futuro, aportando desde su profesión al desarrollo del deporte porque “de esa manera quisiera retribuir el apoyo que tantas personas e instituciones me han brindado”.

Este deportista de alto rendimiento cursa en la actualidad el pregrado en Administración de Negocios. Ser profesional es otro de los anhelos que tiene este clavadista. UNIVERSIDAD EAFIT

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Daniel Giraldo Correa Foto: R贸binson Henao el

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DEPORTES

Estudiante de Negocios Internacionales y campeón paralímpico de natación Por Alejandro Cárdenas Franco

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i algo tiene claro en su vida Daniel Giraldo Correa es que quiere ayudar a la gente, asunto que no es nada nuevo para él, porque esta tarea la ha intentado lograr de todas las maneras posibles. Su discapacidad física no ha sido impedimento para ir paso a paso en la búsqueda de esa meta. Daniel es deportista desde los 11 años, pero solo en 2006 comenzó a practicar la natación en un nivel competitivo, pues para esa época se dio cuenta de que podía ser un nadador de alto rendimiento, sin importar su limitación (enfermedad de Stargardt). A esta decisión llegó cuando vivió en Canadá, a la edad de 18 años. “Allí me enteré de que podía nadar sin inconvenientes, a pesar de mi discapacidad; sin embargo, por cuestiones de la vida, me devolví para Colombia y comencé a mirar cómo hacía para practicar deporte de manera profesional como discapacitado”.

El servicio, lo primero en su vida

Además de su pasión por el deporte, tiene claro que, si quiere ayudar a las personas de la forma como él lo espera, lo primero que requiere es una formación profesional. Por esa razón, hace unos años inició estudios de Biología en la Universidad de Antioquia, pero en segundo semestre le tocó cancelar porque no veía nada en el microscopio (su discapacidad es visual). “Yo sabía que me podía graduar, no obstante a la hora de conseguir un trabajo iba a ser más complicado”. Ante esta situación, decidió que con las carreras del área administrativa podría llegar de manera más efectiva a su objetivo. Y fue ahí cuando pensó en EAFIT, donde en la actualidad cursa el tercer semestre de Negocios Internacionales. Daniel dice que es justo ahí donde necesita estar, y agrega que es un escalón más en su meta

de ayudar a los demás, tanto que su objetivo es llegar a la dirigencia deportiva del país. “Pienso que puedo ser más útil en una institución como Coldeportes”. Este eafitense es consciente, y lo dice porque lo ha vivido en carne propia, de que en el deporte de alta competencia se ha marginado a los discapacitados. Por eso, su aspiración va más allá y se dirige a un escenario en el que les pueda abrir puertas y dar oportunidades a personas como él. “También puedo participar en el Comité Paralímpico Colombiano”. En cuanto a la práctica deportiva como tal, Giraldo Correa está convencido de que la actividad física le brinda a la gente mucha disciplina y salud. “El deporte cansa, pero igualmente relaja y tranquiliza. Uno sale de un entrenamiento con cierto cansancio pero con la capacidad de concentrarse en la clase”. Así mismo, la llave entre deporte y academia le ha fortalecido la idea de integrar su conocimiento y su desempeño atlético, porque, aunque se destacó en el Panamericano Paralímpico del mes de julio pasado (donde tuvo tres récords panamericanos y ganó cinco medallas de oro y una de plata), insiste en que falta mucho más apoyo. “Ya comencé a nadar en el ciclo paralímpico y vi que había muchas cosas que no estaban funcionando en el sistema, por lo que dije: vámonos más bien por el lado administrativo”. También piensa en sus proyectos futuros. “Estoy gestionando una beca en Estados Unidos, ya que allá hay carreras que se especializan en lo que quiero, como Administración Deportiva. En EAFIT lo importante es coger las bases”, sostiene. De esa forma, Daniel Giraldo tiene claro cómo ayudará a las personas de su comunidad, con las que ya tiene fijados un compromiso: servirles.

El eafitense Daniel Giraldo Correa ganó cinco medallas de oro y una de plata en el Panamericano Paralímpico, que se realizó en julio. UNIVERSIDAD EAFIT

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Ana Elena Builes V茅lez Foto: R贸binson Henao el

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DEPORTES

Entrenadora de ultimate y docente del Departamento de Ingeniería de Diseño de Producto Por Alejandro Cárdenas Franco

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na Elena Builes Vélez, egresada del pregrado en Ingeniera de Diseño de Producto, se ha destacado por tener una activa participación en la vida académica de la Universidad, pero además es también reconocida por el trabajo realizado año tras año, dirigido a la promoción, la difusión y el reconocimiento del ultimate, deporte que ha llevado fuera del campus. Su historia deportiva en EAFIT comenzó en 2004. “Inicié en el Departamento de Deportes con el Torneo Internacional de Ultimate. Recuerdo que, junto con Andrés López, entrenador del equipo, conformé el primer grupo organizador”. Ana fue pionera de esta actividad física y supo que los esfuerzos para su popularización en la ciudad se debían enfocar hacia su filosofía diferenciadora: el espíritu de deportividad que promulga, en el que se destacan el juego limpio, las no agresiones y la competencia transparente regulada por los mismos jugadores, pues esta es una disciplina en la que no se requieren árbitros. Por esta labor, se ha convertido en referente de este deporte dentro de la Universidad, sea con los estudiantes que lo practican internamente o con aquellos que lo juegan en colegios o en otras instituciones, quienes cada año esperan los torneos Colegial Nacional y Universitario Internacional que desde 2004 se cumplen en EAFIT. Y es que su convicción frente a esta labor de difusión ha sido tal, que para ella el ultimate marcó su vida: “Me dio paciencia, me permitió diálogo y muchas cosas que no tenía cuando practicaba otros deportes como el fútbol, en el que también participé con EAFIT, inclusive, como pionera de su equipo femenino”.

Una profesional integral

Lo importante es que ha sabido complementar su pasión por el deporte con su trabajo académico como docente de Ingeniería de Diseño de Producto en EAFIT y profesora de Ingeniería Industrial en la Universidad San Buenaventura. En el ámbito investigativo ha coordinado semilleros en estas dos instituciones, como Sphera y el semillero en Espacios Efímeros. “La Universidad me ha dado buenas bases y, por ello, me ha ido muy bien en el área laboral. En lo académico, soy docente y además tengo una empresa propia”. Así mismo, cuenta que además de la formación como profesional, una de las cosas que más pondera es la posibilidad de practicar el ultimate. “Y no es solo eso, es también poder entrenar a un grupo de niñas dentro de la Institución”. Ana Builes considera que EAFIT le ha entregado las herramientas para desarrollarse como profesional, principalmente a través de su pregrado, programa que tiene como objetivo formar empresarios y no empleados. Cree que esta función se ha logrado gracias a la mentalidad de personas que pueden soñar y, a la vez, hacer realidad sus proyectos. “La Institución forma y da la opción de solucionar los ‘huecos’ que hay en la sociedad o en la industria”. El hecho es que, con su estilo de vida, demuestra que no hay disculpa para no desempeñarse bien en un ámbito laboral y deportivo. Para ella, estas dos actividades permiten una formación integral como persona, “toda vez que con la carrera aprendí la técnica y con el deporte aprendí a vivir”.

Ana Builes afirma que todo lo que aprendió en la Universidad se refleja en la vida, en la familia y en la docencia. UNIVERSIDAD EAFIT

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Lina Restrepo Correa Foto: R贸binson Henao el

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DEPORTES

Estudiante de Ingeniería de Producción y jugadora de fútbol Por Pedro Correa Ochoa

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esde los cuatro años practica el fútbol. Empezó enfrentándosele a su hermano. Después, en el Jorge Robledo, institución donde estudió su bachillerato, sorprendía a más de uno con sus gritos de líder en la cancha y los pases ágiles e inteligentes que vulneraban el arco del rival. Para Lina Restrepo Correa solo existen dos buenos equipos de fútbol en el mundo: el Independiente Medellín, pese a que el resto de su familia sea hincha del Atlético Nacional; y el de EAFIT, del cual es capitana. En 2005 ingresó a la Universidad a estudiar Ingeniería de Producción y, casi al mismo tiempo, decidió hacer parte del equipo de fútbol de la Institución, que para entonces llevaba cerca de dos años. Este equipo le ha dejado importantes triunfos a la Universidad: ha ganado dos campeonatos zonales ─el primero de ellos en 2008 y el segundo en 2009─; el triunfo del año anterior les dio carta de entrada al Campeonato Nacional en Santa Marta, donde obtuvieron el tercer lugar. Lina, de 22 años y quien también integró la Selección Antioquia de Fútbol Femenino, se describe como “la más apasionada y gritona en la cancha”. Esa adrenalina ha llevado al equipo al nivel en el que está. “Si bien hay una estrategia que ya está planteada, uno como capitana tiene que leer el partido y motivar a las demás”, expresa. Gracias a ello, obtuvieron el título en los zonales de este año, tras un reñido partido contra el

equipo de la Universidad Nacional, el más fuerte rival de la ciudad.

Apoyo institucional

“Ese partido nos animó mucho. Nos acompañaron varios estudiantes y empleados de la Universidad, por eso tenemos un compromiso muy grande en los nacionales, de octubre. Ya no nos van a preguntar si ganamos o no, ahora nos van a pedir el oro”, dice la capitana. Con eso en mente, Lina y sus 16 compañeras de equipo entrenan tres veces por semana. El apoyo de la Institución, aseguran, ha sido fundamental para lograr sus buenos resultados: no solo las dotó con los uniformes e implementos necesarios para el entrenamiento y dispuso de un entrenador, sino que también reciben becas por sus triunfos. “Mi reto y el de mis compañeras es quedar campeonas nacionales este año y dejar el nombre de EAFIT en alto”, advierte. Sabe que no será fácil, pero está convencida de que ahora sus rivales las ven como poderosas competidoras y no como “las muñequitas de porcelana que venían de una institución de educación superior privada”. Los gritos de la capitana en la cancha, hacen que cualquier sienta pasión por el fútbol. Al fin y al cabo ella lleva en la sangre este deporte, en el corazón el afecto por la que cree “la mejor universidad del país”, y en el pie derecho su amuleto: un tatuaje con la bandera de su equipo del alma, “el rojo”.

Lina Restrepo Correa sorprende a más de uno con sus gritos de líder en la cancha, esos mismos que animan y motivan a las demás integrantes del equipo. UNIVERSIDAD EAFIT

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Adriana Gallego Foto: R贸binson Henao el

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DEPORTES

Ingeniería civil y jugadora de sóftbol Por Pedro Correa Ochoa

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driana Gallego se precia de haber sido una de las protagonistas de la época de oro del sóftbol colombiano. Ocurrió en la primera mitad de la década del noventa y pasó a la historia como una racha de triunfos que engalanó al país: tres títulos suramericanos y uno más centroamericano. Por esa época, era, además, estudiante de Ingeniería Civil de la Universidad EAFIT. Ingresó el primer semestre de 1990 y, aunque era una voleibolista de alto nivel, poco a poco se encariñó con el sóftbol hasta convertírsele casi en una obsesión. De cinco a siete de la mañana: sóftbol. De siete a doce del día: cuestiones de ingenieros. De doce a dos de la tarde: sóftbol. De dos a seis: fórmulas, ecuaciones. Y a las seis: sóftbol, hasta las nueve, cuando los gritos en la cancha se escuchan con más nitidez. Esa disciplina y los títulos que aún se exponen con orgullo en algún anaquel de la Universidad, son apenas un testimonio para entender por qué esta mujer es considerada una de las más grandes figuras de este deporte en Colombia. Y es testimonio una anécdota más: en 1996, mientras su nombre era reclamado para la entrega del cartón que la acredita como ingeniera civil, ella competía por Antioquia en el campeonato nacional en Bucaramanga, a varias horas de camino de Medellín. Su madre subió al escenario y con una sonrisa excusó la ausencia de su hija. Pero Adriana ya estaba excusada, después de todo su gloria en el sóftbol fue también la

gloria para EAFIT. Por ello hoy, con 36 años de edad, reconoce que el apoyo de la Universidad fue vital para obtener sus logros. “No solo nos becaba por pertenecer al equipo y nos daba prioridad en la oferta de cursos, los profesores también nos respaldaban siendo flexibles con las fechas para presentar los parciales. Así podíamos ir a los campeonatos”.

Por fuera de las canchas

Ello la obligó a tener el doble de disciplina que sus compañeros de clase. “Cuando uno tiene el tiempo tan restringido es más organizado y juicioso”. Esa disciplina, dice ella, es una de las vigas que sostienen hoy su carrera profesional y una de las enseñanzas claves de esa Institución que eligió por una motivación ingenua, pero, en el fondo, bastante lógica: “Por mi buen Icfes podía entrar fácilmente a cualquiera universidad, pero algunas me seguían pareciendo como el colegio. EAFIT, en cambio, siempre me ha dado esa sensación de universalidad. Por eso la elegí”. En la actualidad Adriana es gerente de contraloría y finanzas de Construcciones El Cóndor S.A. y aunque sus ocupaciones la mantienen alejada del sóftbol, la estrategia, el trabajo en equipo, la motivación por alcanzar el triunfo y la competencia, son recursos que no se quedaron en la cancha o en el sudor de su uniforme. Son vitales para alcanzar la gloria. Lo aprendió en la Universidad EAFIT.

La ingeniera civil Adriana Gallego, quien fue una de las protagonistas de la época de oro del sóftbol en el país, labora en la empresa Construcciones El Cóndor S.A. UNIVERSIDAD EAFIT

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David Arenas Vanegas Foto: R贸binson Henao el

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DEPORTES

Estudiante de Administración de Negocios y ajedrecista Por Andrés Velásquez

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n la casa de la abuela todos sus primos y tíos se sentaban a jugar. Era el único que no sabía cómo hacerlo. A los ocho años, y después de observar por mucho tiempo a sus familiares intercambiar fichas, David Arenas Vanegas aprendió ajedrez, gracias a uno de sus tíos. Seis meses después, gracias a negras y blancas, y a un tablero con 64 cuadros, fue catapultado en el país como uno de los grandes maestros del ajedrez. Ya este joven es digno de respeto en los ámbitos ajedrecísticos de Colombia, incluso el ex campeón mundial Boris Spassky, en su visita a Medellín hace algunos años, se vio en aprietos para sacarle “tablas” o empate. “Cuando aprendí, me volví un gomoso, y me sentaba a jugar hasta 15 partidas seguidas, y a veces llegaba tarde al colegio”, cuenta entre risas, pero con firmeza, este joven de 17 años quien adelanta el segundo semestre de Administración de Negocios en EAFIT. Sus dos preocupaciones en la actualidad son identificar estrategias para aplicar al deporte de reyes y continuar con su carrera. “La Administración de Negocios lo forma a uno para tener su propia empresa, y en un futuro me veo con la mía y en algo relacionado con el ajedrez. Además, si yo soy el jefe, no voy a tener que pedir permiso para ir a los torneos, sino que salgo de una”, expresa. Debido a su talento, EAFIT le dio una beca para que continuara con sus estudios universitarios, tras haberse graduado en el Liceo Fernando Restrepo Molina, de Envigado, donde dice no haber perdido ninguna materia, aunque las alternaba con los torneos y el entrenamiento del ajedrez. Entre sus cosechas deportivas, ha sido campeón departamental Sub 10, campeón departamental Sub 12, campeón departamental Sub 14, campeón departamental Sub 16, campeón departamental Interescolar Carmen del Viboral, campeón cuarta Categoría Gram Masnou, y, tras estos títulos, sigue un listado que lo tiene en este momento entre las grandes figuras del ajedrez latinoamericano.

Un maestro internacional

En octubre de 2005, además, logró empate en el primer lugar en el Torneo Panamericano Sub 20 en Cali, y allí obtuvo el título de Maestro Internacional, siendo con ello el maestro más joven que ha tenido en la historia el ajedrez en Latinoamérica, lo consiguió a los 13 años. “Lo más complicado de jugar ajedrez, es que a veces toca sacrificar muchas cosas, muchas salidas con los amigos, por la disciplina que exige”, destaca, pero agrega que esto también trae sus satisfacciones y “es lo que más disfruto”. Y esos sacrificios son los que le han permitido cultivar la paciencia, la concentración y la entrega, propios en este deporte donde los pensamientos deben estar muchos pasos adelante del contrincante. Ante las derrotas que ha tenido no se preocupa, esa es una manera de fortalecer las estrategias y de crearse nuevas, de esa manera lo ve el joven maestro, “a veces se pierde, pero es importante mirar dónde se falló para mejorarlo”. Arenas tiene muy presente la partida en la que le sacó tablas a Boris Spassky, es la que más recuerda. Sin embargo, el ajedrecista que más admira, su verdadero ídolo, es Gary Gasparov, y tiene una explicación muy sencilla y concreta: “Porque revolucionó prácticamente el ajedrez, él es de otro planeta”. Tiene claro que no se quiere parecer a él, porque lo que desea es superar su juego “quien no quisiera”. Hay algo que le permite a este joven ajedrecista, que el pasado mes de agosto obtuvo su primera norma para gran maestro, concentrarse en las partidas: “Se me viene una canción, de cualquier género porque escucho de todo, a la mente. Soy concentrado en la partida, pero con la canción en la mente”. David ya no concibe su vida sin el ajedrez, desde que lo aprendió a jugar a los ocho años, no ha parado de hacer movimientos, de devorarse los tableros y de cosechar títulos, los mismos que hoy lo ubican como uno de los grandes en la élite de este deporte.

Para David, las piezas fundamentales son la dama y los alfiles, y ama tanto este deporte que tiene una colección de ajedreces: cinco con diseños exóticos y otros cinco de madera para entrenar. UNIVERSIDAD EAFIT

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Luis Fernando Botero Franco Foto: cortesĂ­a el

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AGRO

Magíster en Matemáticas Aplicadas, director ejecutivo de la Federación Nacional de Cafeteros en Antioquia Por Carlos Andrés Delgado

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o que más me gustó de la Universidad EAFIT fueron las oportunidades que me brindó, es por eso que la quiero tanto”, dice Luis Fernando Botero Franco, director ejecutivo de la Federación Nacional de Cafeteros en Antioquia. Luego de graduarse como estadístico de la Universidad de Medellín, en 1978, comenzó a trabajar en Coltejer, en el área de presupuestos y estadística. Dos años más tarde lo llamaron de EAFIT para dictar la cátedra de diseño estadístico de experimentos. “Trabajando en la Universidad también tuve la posibilidad de estudiar una maestría en Matemáticas Aplicadas que me gocé tremendamente, más tarde participé en grupos de investigación y gracias a EAFIT hoy estoy en la Federación de Cafeteros. Esta Institución me brindó las oportunidades y yo, sin dudarlo, las aproveché”, cuenta. En 1984 pasó a ser profesor de tiempo completo para dictar las asignaturas de estadística y métodos cuantitativos. Fue cuando le propusieron estudiar la maestría, con la contraprestación de permanecer enseñando. “La Universidad me apoyó en todo: cursos de capacitación, seminarios, proyectos de investigación y en mi especialización en Sistemas de Información”, comenta este empresario quien, además, fue docente de las especializaciones en Mercadeo, Finanzas y Auditoría, y del MBA. A la par que dictaba clases, participaba en el centro de investigación, una gran experiencia, dice, en la que pudo confrontar el mundo académico y teórico con la vida real, porque no era investigación básica, sino investigación aplicada. Un proyecto de sistemas de transporte de café en Antioquia, realizado por la Universidad EAFIT para la Federación Nacional de Cafeteros, en el que participó Luis Fernando Botero, sirvió como apalancamiento para ser contratado por esta organización, en 1988, como analista en el área de cooperativismo. Como sabía poco del tema, comenzó a estudiarlo. Viajó a Israel, líder mundial en coopera-

tivismo, enviado por la empresa, donde estuvo por un mes conociendo los métodos organizacionales de las granjas, o Kibuts, de producción y consumo comunitario.

Con vocación docente

“Me dio mucha tristeza dejar de dictar clases en EAFIT, pero al comenzar a trabajar con el café descubrí que tenía otra faceta como administrador”, dice. Para pulir el nuevo filón de su vida estudió Alta Dirección de Empresas en la Universidad de la Sabana. Desde entonces recorrió toda la escala organizacional en la Federación de Cafeteros, desde analista hasta llegar a ser director ejecutivo en Antioquia. Ahora, gracias a este camino que ha recorrido, es un convencido de la importancia del sector y no solo para Colombia, sino para Antioquia, una defensa que respalda en cifras y hechos: el café colombiano es uno de los más prestigiosos en el mundo al llegar a 88 países; y de los 125 municipios que tiene el departamento, 96 son cafeteros lo que permite el sustento de cerca de 90.000 familias. Y dice que a su vez, es el proyecto social más grande del país pues brinda empleo directo a más de dos millones de personas. “Viaje usted a un pueblo petrolero a ver cuánta gente vive de este recurso, es muy poquita; y viaje a un pueblo cafetero como Concordia, Andes, Jardín, para ver que todo el pueblo vive de éste”. Continúa: “Constantemente estoy viajando, visitando a mis caficultores, ayudando a solucionar problemas, porque quiero que el café siga competitivo en el ámbito internacional y que las familias campesinas tengan las mejores condiciones.” Sueña con volver a EAFIT a enseñar, “porque si a mí me enamora algo es dictar clase”. Quiere regresar para transmitir la experiencia que ha adquirido y para retribuirle a la Universidad todo lo le entregó. “Pero también a seguir estudiando porque aún no he terminado de aprender”.

Como profesor de EAFIT, Luis Fernando Botero Franco tuvo la oportunidad de ampliar su perspectiva profesional. Hoy es el director ejecutivo de la Federación Nacional de Cafeteros en Antioquia. UNIVERSIDAD EAFIT

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Juan José Mejía Cañas Foto: cortesía el

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TECNOLOGÍA

Ingeniero de sistemas, creador y gerente de la empresa Ilimitada Por Carlos Andrés Delgado

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l primer trabajo que tuvo Juan José Mejía en el Departamento de Sistemas de Coltejer, en 1979, consistía en mover cerros de hojas impresas y deshacerse del papel carbón que separaba el original de la copia. Cada día, y por ocho horas, ubicaba la copia y botaba el papel carbón, separaba el original, la copia y el papel carbón; original, copia y carbón; original, copia y carbón… Con este trabajo cubrió el pago de los semestres de Ingeniería de Sistemas en la Universidad EAFIT. En las mañanas trabajaba y en las tardes estudiaba. A cada clase le sacaba el máximo provecho, preguntando una y otra vez, retardando la hora de salida y haciéndose odiar por el resto de compañeros. Recuerda que cuando cursaba materias de tercer semestre ganaba 7.900 pesos mensuales y pagaba 30.000 por semestre. Verse en la obligación de trabajar y estudiar ingeniería a la vez, fue una experiencia rigurosa. “Yo tenía que trabajar porque quería estar en EAFIT. Mientras mis compañeros tenían tiempo para charlar en la cafetería y mirar a las muchachas bonitas, yo llegaba a las clases justo a la hora de entrada y salía de la universidad en la noche”. Para él, el tiempo de las clases era sagrado. Por eso bombardeaba con preguntas al profesor y no dejaba salir a nadie del salón hasta entender a plenitud el tema que se dictaba. Esa apretada rutina pulió su modelo mental. “Yo no tenía tiempo para practicar operaciones en la calculadora, de modo que la solución de mis exámenes eran diagramas con flechas, bolas, ecuaciones enunciadas, pero nunca desarrollaba la parte operativa, mis soluciones eran un mapa, un algoritmo”.

De proyecto a empresa

Cuando Apple sacó al mercado su primera computadora personal, en 1984, las cartas estaban sobre la mesa: los nuevos computadores se ofertaban con buenos precios y las empresas colombianas ingresaban en la cultura de los PC como

herramientas de negocios. En ese mismo año, Juan José Mejía terminó su carrera y, al ver las necesidades del medio, en 1986 funda la empresa Ilimitada, como centro de soluciones empresariales para software de inventarios, facturación, contabilidad y nómina. Pero su portafolio de servicios no se limita al software empresarial, también le apuesta a la innovación. Por eso, hace cinco años la compañía abrió una oficina en Suiza, con características de talla mundial, donde se trabaja en la Unidad de Tecnología Avanzada. En Europa, desarrolla aplicaciones en celulares, como blogs, chats, canales de televisión, comunidades, mensajes y telefonía. Un negocio de convergencia de medios que aún no madura en el mercado colombiano. “No quiero una compañía de mil ingenieros, quiero una nómina de 60 empleados, trabajando en equipos muy especializados de 6 o 7 personas, pagados por proyectos y no por hora de trabajo”, dice Juan José. Él sabe que en el desarrollo masivo de software, a nivel internacional, China, y ahora India, graduando 1,5 millones de ingenieros al año, están liderando la carrera. Ilimitada ha segmentado su mercado internacional a las tecnologías de punta, un terreno inestable y de alto riesgo debido a que no hay estándares definidos, cada marca tiene su ambiente de desarrollo, la obsolescencia está a la vuelta de la esquina y los líderes se balancean en la cuerda floja. Aún así, la compañía ha asumido el reto. Y no le ha ido mal. Uno de los últimos proyectos fue comprado por Familia Sancela, donde se hizo un desarrollo a la medida para la fuerza de venta en dispositivos Blackberry. El cerebro de esta operación fue Juan José quien, con su estilo particular de solucionar problemas, ha logrado destacarse como ingeniero de sistemas y, de paso darle reconocimiento a su compañía, la misma que ha crecido a tal nivel que hoy 23.000 usuarios, en 5.000 pequeñas y grandes empresas, usan sus sistemas.

Este ingeniero de sistemas ha logrado traspasar las fronteras nacionales. Su compañía abrió una oficina en Suiza. UNIVERSIDAD EAFIT

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Piedad Cecilia Callejas Foto: R贸binson Henao el

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TECNOLOGÍA

Ingeniera de sistemas, gerente de Información y Tecnologías de Factor Group Por Santiago Gutiérrez Jaramillo

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e dice que hay personas que nacen con suerte. Otras, por el contrario, no creen en asuntos del azar. Para estos últimos el éxito solo es el resultado del trabajo diario, de tener la convicción clara al trazarse metas y de profesar un amor profundo por lo que se hace. Tal vez, en el caso de Piedad Cecilia Callejas, sea un poco de ambas. Su sonrisa optimista y su hablar reposado narran una hoja de vida que la ha llevado a varias de las mejores compañías del país. Una historia donde la suerte y el talento se han mezclado para abrirle las puertas a las nuevas oportunidades. Ahora, desde la Gerencia de Información y Tecnologías de Factor Group, se enfrenta al reto de ser partícipe de un proyecto casi desde su formación, pero que considera tiene posibilidades infinitas. Una oportunidad única para poner al servicio de un sueño toda la experiencia gerencial recogida durante casi tres décadas en proyectos dentro de empresas importantes como Enka de Colombia, Tejicóndor, Conconcreto o Suratep. En poco tiempo este camino ya ha rendido sus frutos, pues sus resultados se miden con cifras importantes y números comparables, incluso, con otras empresas del sector con mayor trayectoria. Piedad se encuentra feliz con esta aventura, porque puede ratificar los principios que siempre ha llevado a cabo en su vida profesional: hacer de la ingeniería de sistemas y las nuevas tecnologías una herramienta para ayudar a las personas y a las organizaciones. Pero curiosamente en su llegada a los sistemas también jugó un poco la suerte y la casua-

lidad. Cansada de los paros en la Universidad Nacional, pan de cada día en la agitada vida de la universidad pública en los años setenta, abandonó su idea de estudiar Ingeniería Civil e ingresó a EAFIT. Con cierta nostalgia recuerda la mañana lluviosa cuando llegó a lo que por entonces era una institución pequeña. Después de lograr que le aprobaran algunas materias, se enfrentó a una carrera que era un misterio y que apenas estaba en la formación de su cuarta promoción: Ingeniería de Sistemas. Sin embargo, cualquier duda fue disuelta con el pasar de los semestres y la convicción de haber encontrado un camino en la vida se hizo cada vez más firme.

Vínculo firme con EAFIT

Desde ese momento su relación con EAFIT ha sido permanente. Incluso el primer trabajo que tuvo fue en la propia Escuela de Ingeniería, cuando aún era una estudiante. Años después, y ahora como docente, conserva intactos el cariño y el agradecimiento por la Universidad, a la vez que aprende cada día, al transmitir a nuevas generaciones todo su conocimiento y pasión por esta profesión. Así, Piedad mantiene el amor por su trabajo, sentimiento que la lleva a enfrentar con absoluto compromiso cada proyecto. Y lejos de las apariencias frías y distantes de los cargos, mantiene vivo su gusto por acercarse a la gente, por utilizar su conocimiento como una manera de servir a las personas, y de hacer a las organizaciones más humanas y productivas.

Piedad Cecilia Callejas ha trabajado en empresas de importante trayectoria en el país. Luego de esta experiencia tiene una nueva aventura: Factor Group. UNIVERSIDAD EAFIT

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John Jairo Agudelo Ospina Foto: R贸binson Henao el

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TECNOLOGÍA

Profesor del Departamento de Ingeniería Civil Por Santiago Gutiérrez Jaramillo

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ohn Jairo Agudelo es un hombre curioso. Tal vez esta característica lo ha llevado a destacarse entre otros ingenieros civiles. Dictado por el pensamiento práctico y racional de quienes viven esta profesión, Agudelo Osorio le ha inyectado un poco de creatividad a su carrera, convirtiendo una necesidad diaria en un anhelo que le ha dado reconocimiento nacional e internacional. Durante los últimos 18 años, el hoy docente de Ingeniería Civil de la Universidad EAFIT, ha construido un software que permite trazar carreteras de una manera ágil y práctica, un proyecto hecho con la pasión de quien disfruta lo que hace, sin la necesidad de hacer de ello un negocio. Hoy, este software es una herramienta útil para ingenieros en diferentes lugares del mundo. Cuando se buscan las razones para este éxito, pueden encontrarse en su distribución gratuita, en el hecho de utilizar el idioma español o en la manera amigable como pueden acercarse los usuarios. Pero, más allá de cualquier respuesta, el principal argumento es la dedicación de una persona apasionada por las vías. Todo comenzó en sus primeros años como profesional, cuando trabajaba en una empresa de consultoría y vio la necesidad de hacer más ágil el trabajo de diseñar carreteras. Cuando sus colegas permanecieron utilizando herramientas manuales, John Jairo comenzó a experimentar con las incipientes nuevas tecnologías que llegaban a la ciudad. En ese entonces los programas de computación presentaban grandes falencias y desde la experimentación comenzó a buscar alternativas. Este trabajo lo llevó a complementar paso a paso el software que hoy se conoce y que, como el mismo lo advierte, sigue en proceso de mejorar. El Autocad que para muchos era el punto de llegada, para John Jairo Agudelo solo fue el punto de partida para crear. Aunque en principio solo lo hizo para facilitar su trabajo, su llegada a EAFIT, en 1999, le dio el impulso institucional para hacer de este un gran proyecto de investigación. Además de cursos en

los que enseña el funcionamiento del programa, el Fondo Editorial de EAFIT le publicó el libro Diseño computarizado de carreteras, que se encuentra entre las publicaciones académicas más vendidas según la revista El Malpensante.

Más de 10 años en EAFIT

La fama del profesor y su trabajo ha crecido como una bola de nieve. Casi que de forma espontánea, este proyecto ha llegado a lugares que no dejan de sorprender a su creador, tanto que cada día su buzón de mensajes se llena de sugerencias, agradecimientos o comentarios que guarda con especial cariño. Él, con el mismo apasionamiento, le explica a cualquier persona que se acerca a conocer su trabajo. Ya sea en su oficina en Ingeniería Civil, en una conferencia o en los cursos que dicta en la Universidad, siempre está abierto a tomarse el tiempo para explicar el programa y demostrar que la mejor manera de entender las cosas es explorándolas. Después de 10 años en EAFIT dice sentirse respaldado por la tranquilidad de trabajar en una institución que apoya la labor investigativa, como lo hizo con su software que es utilizado por profesionales de países como México, República Dominicana, Costa Rica, Argentina o Chile. Y aunque algunas veces extraña el trabajo aguerrido del ingeniero de campo, disfruta a cada instante la docencia. Desde este espacio transmite a las nuevas generaciones el amor por la construcción de caminos y carreteras, campo que defiende como el más completo de toda la Ingeniería Civil. Ahora, como casi todos los días, saca un rato para trabajarle un poco al software que lo ha hecho un ingeniero reconocido. Dice que quiere hacerlo más competitivo, más agradable para explorar y, sobre todo, mucho más útil para las personas que se dedican a trazar vías en cualquier lugar del mundo. Así, desde una pantalla de computador John Jairo, sigue abriendo caminos con su mente, o al menos ayudando a quienes lo hacen.

El software que desarrolló el profesor John Jairo Agudelo Ospina lo utilizan en México, República Dominicana, Costa Rica, Argentina, Chile, entre otros países. UNIVERSIDAD EAFIT

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Helmut Trefftz G贸mez Foto: R贸binson Henao el

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TECNOLOGÍA

Egresado, profesor e investigador del Departamento de Ingeniería de Sistemas Por Alejandro Cárdenas Franco

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ablar con el profesor Helmuth Trefftz permite sentir y palpar a EAFIT. Este hombre se refiere a la Institución con aprecio y gratitud, pero sobre todo lo hace con la satisfacción de estar realizando las cosas bien, en especial en un campo como la realidad virtual. Su paso por la Universidad ha sido largo y fructífero. “Yo estudié aquí mi pregrado en Ingeniería de Sistemas y lo terminé en 1979. Después salí a trabajar en la industria, pero siempre seguí en EAFIT como profesor de cátedra”. Su trayectoria como catedrático se prolongó hasta 1996, año en que se vinculó de lleno a la Institución, para luego realizar sus estudios de doctorado en Estados Unidos. Al referirse a su etapa como docente, que aún mantiene, Trefftz refleja un sentimiento de emoción. “Cuando estás explicando una cosa abstracta o complicada, y los estudiantes están haciendo ese esfuerzo por entender, y les ves esa cara y ese brillo en los ojos cuando logran captar la idea, es muy satisfactorio”. Esa pasión que le imprime a la actividad docente también lo acompaña en su labor como investigador, tanto que en 1998, y con la ayuda conjunta de algunos estudiantes, incursionó en la realidad virtual, tema referente de la época. “EAFIT me ha dado muchas oportunidades. Una de éstas fue permitirme arrancar un laboratorio de estos en Colombia, algo que en ese momento ni se conocía en el país”.

Doctorado en familia

Una de las vivencias que más recuerda el profesor Trefftz fue la realización de su doctorado, el que adelantó en compañía de su familia en los Estados Unidos: “El aporte fue inmenso. Esa oportunidad que me dio EAFIT fue una experiencia maravillosa que tuvimos mi familia y yo”. Allí hizo estudios doctorales en Ingeniería de la Computación en la Universidad de Rutgers, New Jersey, con una tesis en Realidad Virtual Colaborativa.

“Gracias a esto mi niña es completamente bilingüe, ya que vivió allá de los cuatro a los ocho años. Además, allí nació mi hijo menor. Fueron, entonces, años muy importantes para mis hijos, porque tuvieron la posibilidad de tener la experiencia de poder vivir en otro país. Es más, estoy seguro de que si no hubiera estado trabajando en EAFIT, no habría tenido esa oportunidad”. Por razones como las anteriores es que se siente parte de la familia EAFIT, y ese ser parte lo vive con orgullo en los diferentes proyectos que emprende. Uno de ellos, por ejemplo, es el que se desarrolló con el Parque Explora, donde hay exhibida una aplicación de realidad aumentada del Valle de Aburrá. “Me da mucha satisfacción ir a Explora y ver a los niños jugando. La verdad es que me siento muy alegre y pienso, lleno de orgullo, que mis estudiantes y yo hicimos eso”. Es un apasionado por transmitir sus conocimientos. “Es muy importante que el trabajo de uno no solo sea escribir artículos o presentar ponencias, también hay que buscar que lo que se hace le sirva a la gente, es decir, que se vea aplicada su labor investigativa en la cotidianidad de las personas”. En la Universidad todos conocen la línea de trabajo de su grupo de investigación en Realidad Virtual, a partir de la que plantea la necesidad de ponerle el componente humano a la tecnología. “A veces se nos olvida que todo lo que hacemos debería ser para que la gente viva más feliz y para que haga su trabajo más fácilmente”. Y es también evidente que todos sus esfuerzos están encaminados a transmitir a las generaciones siguientes su responsabilidad en el trabajo, el amor por la Universidad y el compromiso con la sociedad. Por esto, deja a todos este pensamiento: “Un profesor debe darle alas al estudiante y ayudarle a que esas alas crezcan y le permitan llegar más alto y más lejos, incluso, de lo que el mismo profesor puede llegar”.

Sin duda, este egresado eafitense y ahora profesor del Departamento de Ingeniería de Sistemas hace parte de la historia de crecimiento que ha tenido la Universidad. UNIVERSIDAD EAFIT

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Óscar Iván Zuluaga Serna Foto: Róbinson Henao el

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Administrador de negocios, presidente de Fabricato Por Catalina Suárez Restrepo

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scar Iván Zuluaga Serna sí que tiene una historia, una historia que él mismo cuenta sin parar y sin necesidad de intervención alguna. Y esa historia empieza cuando hizo el bachillerato con los hermanos cristianos y sigue cuando, luego de una orientación profesional, se decidió por Administración de Negocios en vez de Arquitectura, que era su deseo inicial. Entonces, pese a su origen humilde, ingresó a EAFIT gracias a una beca y a un préstamo que le dio Fabricato, compañía en la que su padre era obrero y de la que él ahora es presidente. “Entré a EAFIT por el deseo de superación porque yo no tenía como hacer la carrera allá, pero veía que era la universidad más estable y de mucho prestigio en Administración”. De aquella época recuerda que el ambiente era muy familiar; que había una sola cafetería, unas residencias estudiantiles y un corredor, conocido como Junín, que llevaba al único núcleo de bloques que existía. A este santuriano de la promoción 1976-2 “como nos llamaban” le tocó vivir la primera y quizás única experiencia de huelga en EAFIT que lideraron unos compañeros quienes, impregnados por los movimientos estudiantiles de la época, reclamaban por una universidad más social. Su historia continúa con las tres prácticas profesionales: dos en Fabricato y una en Carvajal, en Bogotá. En esta última empresa tuvo la oportunidad de continuar cuando terminó su carrera, sin embargo en ese mismo momento se le presentó otra opción: trabajar como gerente en Equipos y Construcciones, una compañía que era desconocida para él y “para todo el mundo”. Se decidió por la segunda opción, tras escuchar el consejo de su jefe en Carvajal: “Óscar, usted está muy joven y yo le recomiendo que es mejor ser cabeza de ratón que cola de león”. Además, recién terminó su pregrado, ejerció como profesor en EAFIT, la Universidad de Medellín y la Cooperativa de Colombia.

“Ya no tengo nada que hacer aquí”

Después de dos años en Equipos y Construcciones sintió que había hecho un buen trabajo y, por primera vez, dijo la frase que ha pronunciado varias veces en su vida cuando piensa que ha culminado su tarea: “Ya no tengo nada que hacer aquí”. Los mismos dueños de esa compañía eran accionistas de Ramón H. Londoño y le ofrecieron que se fuera a trabajar con ellos. En esta nueva organización empezó como director financiero y terminó como gerente ejecutivo. Después de 11 años (con un intermedio de seis meses en los que se fue a estudiar inglés) también expresó: “Yo ya no tengo nada que hacer aquí”. Y entonces, los accionistas de Ramón H. Londoño le ayudaron a ubicarse como gerente financiero y administrativo en Cacharrería Mundial, desde donde recibió la propuesta de irse a trabajar a Everfit como gerente financiero. Allí estuvo cinco años y de manera simultánea presidió Fabrisedas, una compañía en la que Everfit tenía una participación accionaria. Después pudo aportar a un sector totalmente distinto: el de alimentos balanceados para animales a través de la presidencia de Soya, cargo en el que estuvo 11 años. En este punto su historia llega al presente, que hoy lo ubica como presidente de Fabricato Tejicondor. “Eso me permitió volver a una empresa que representaba mucho para mi familia. También es un logro muy importante pertenecer a la junta de Ramón H. Londoño que me dio todo desde el punto de vista de mi desarrollo profesional”. Aún siente que está lejano el día en que tenga que decir sobre Fabricato “ya no tengo nada que hacer aquí”, pero sí sabe qué hará cuando ese momento llegue: “Cuando termine mi vida profesional quisiera ayudarle a pequeñas empresas que requieren del apoyo de personas que hemos tenido algún recorrido y trabajar con alguna institución para retribuirle algo a la sociedad, que ha sido muy generosa conmigo”.

“Yo he sido un afortunado en la vida, he trabajado duro, he luchado y me ha ido bien por eso, pero también uno necesita un poquito de suerte”, dice este egresado eafitense. UNIVERSIDAD EAFIT

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Hebert Agudelo Arango Foto: cortesĂ­a el

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Contador público, gerente general de Confecciones Colombia Por Juan Carlos Luján Sáenz

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ebert Agudelo Arango, el hoy gerente general de Confecciones Colombia, acude cada lustro a una cita a la que es casi un pecado no asistir. “Hicimos parte de un grupo que dejó huella en EAFIT, nos llamábamos Adiós Pues, y cada cinco años, desde aquella época, nos reunimos para hablar y recordar”. Su sentimiento hacia la Institución está cargado de afecto. “En la actualidad no tengo mucho contacto con la Universidad, pero sé que ha crecido y que tiene otros programas, pues en la época en que yo estuve era pequeña. Lo que sí me queda claro es que sigue aportándole profesionales muy competitivos al mercado”, dice este empresario que se graduó de Contaduría Pública en 1985. Su paso por Prebel y Noel le permitieron escalar en 1999 a Confecciones Colombia, organización del Grupo Empresarial Antioqueño que comercializa la marca Everfit. En esta compañía empezó como gerente financiero y luego, en 2007, fue nombrado gerente general. De ese tiempo para acá, y teniendo en cuenta que en 2005 se inició una transformación que implicó la revisión de la estrategia competitiva de su actual empresa, Hebert Agudelo debió tomar con su equipo de trabajo unas decisiones trascendentales. “Cambiamos toda la estrategia y renunciamos al tema textil, pues queríamos concentrarnos en la confección, por eso la unidad textil se la vendimos a Fabricato. Y bueno, desde 2007 lo que hemos hecho es organizar la casa y reinventar el negocio”. Y si hoy está en uno de los cargos con más peso en el mundo empresarial del país es porque supo recorrer un camino que partió desde el momento en que ingresó como estudiante a EAFIT. Antes había iniciado su formación en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid, sin embargo no quería ser tecnólogo. Ante esta decisión de vida apostó por ingresar a la Universidad por el reconocimiento con el que contaba en el medio académico de la ciudad: “Era mi punto de referencia”.

Estuvo alrededor de seis años en la Universidad, tiempo suficiente para alimentarse de conocimientos y de buenos momentos. “Recuerdo, con especial cariño, gente con la que tuve interrelación, sobre todo con profesores que me dejaron una huella bien importante. Uno de ellos fue José Darío Uribe, actual gerente del Banco de la República, de quien recibí clases de economía siendo él aún estudiante y monitor”. Su evocación también toca a otros docentes. “Me acuerdo del profesor de finanzas. Fue él quien me marcó porque siempre fui orientado al tema financiero. Era Carlos Alberto Mejía, directivo del entonces Banco Industrial Colombiano. Otro de mis referentes fue Arturo Penagos, un hombre que todavía admiro muchísimo”.

Las puertas del medio laboral

Desde esos mismos momentos empezó a abrir puertas que lo llevaron muy rápido al medio laboral: Prebel, donde permaneció por 10 años; y Noel, donde se desempeñó como director de tesorería, entre 1992 y 1999. A finales de siglo le llegó la opción de ingresar a Confecciones Colombia: “La compañía tenía una necesidad y requería de alguien que viniera a apoyar todo el tema financiero, porque hay que tener presente que esta organización pertenece a un sector que ha tenido muchas dificultades”. El asunto es que con dificultades y todo, está decidido a escribir una nueva historia en su compañía, aspecto en el que, a pesar del tiempo, hay una buena dosis de EAFIT. “Ser eafitense es sinónimo de orgullo. Es una Universidad de tradición en la ciudad y en Colombia, cuyos profesionales son reconocidos y ocupan grandes cargos en el sector privado. Yo, la verdad, me siento competitivo y cuando me ha tocado dar referencia de una universidad, pienso en EAFIT”. Poco tiempo falta para que Hebert y sus compañeros eafitenses, los integrantes de Adiós Pues, vuelvan a encontrarse. Será una gran ocasión para evocar esos momentos inolvidables en una Institución donde los buenos recuerdos son el mejor activo de sus egresados.

Este empresario, lleno de méritos, asumió desde hace dos años la gerencia de Confecciones Colombia. “Ser eafitense es sinónimo de orgullo”, dice. UNIVERSIDAD EAFIT

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Carlos Eduardo Botero Hoyos Foto: R贸binson Henao el

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Administrador de negocios, director ejecutivo de Inexmoda Por Alejandro Gómez

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omo a otros bachilleres de Pereira a Carlos Eduardo Botero Hoyos le sedujo la idea de viajar a Medellín para realizar sus estudios universitarios. Era el año 1987 cuando le llegó el momento de elegir dónde cursar su pregrado. La carrera ya la tenía resuelta desde mucho antes: Administración de Negocios, una profesión que era común en su familia, siempre le cautivó y además correspondía a su interés por el tema empresarial, la organización y el liderazgo de procesos. Luego de analizar las posibilidades se decidió por la Universidad EAFIT porque quería estar en la que fuera la mejor escuela de negocios del país. Entre las opciones que contempló, la Institución le dio garantías de tener esa característica. Entre los espacios del campus universitario que aún le traen recuerdos están Junín y el Rajadero, “donde vendían unos pastelitos de queso deliciosos”. De los muchos compañeros y amigos de sus años en EAFIT se le vienen a la mente Carlos Mario Rivera, Juan Diego Uribe, Ricardo Londoño y Juan Fernando Uribe.

Su recorrido profesional

Desde su grado en 1992 inició un recorrido profesional que lo llevó a ejercer diferentes puestos en los sectores público y privado, y que le dieron las capacidades para regresar a Medellín, en 2008, a ocupar el cargo de director ejecutivo de una de las entidades insignias en la región: el Instituto para la Exportación de la Moda, Inexmoda. Antes de llegar a esta compañía, que sirve de canal entre los consumidores y las empresas en temas de tendencias, conocía de cerca el sector. Y así fue debido a que se desempeñó como director ejecutivo en la Cámara Sectorial Algodón, Fibras, Textiles y Confecciones de la Andi. De igual forma, ocupó otros cargos de gran responsabilidad, como los de gerente regional del Eje Cafetero para Leasing Suramericana S.A. y secretario de Hacienda del Departamento de Risaralda. En su paso por el sector público tuvo la oportunidad de conocer su departamento y logró rea-

lizar una labor interesante en un momento en el que la situación económica de Risaralda era complicada. Allí, sus logros fueron estabilizar las finanzas y dejar una estructura financiera de largo plazo, importante para la región. Junto a su experiencia profesional, Botero Hoyos decidió seguir formándose académicamente y, luego de su cargo de gerente regional de Leasing Suramericana, se fue a Inglaterra a realizar una maestría en Gerencia Internacional en Oxford Brooks. Frente al reto de reemplazar a un experto en la industria de la moda como Roque Ospina, su antecesor en Inexmoda, Carlos Eduardo Botero cree que el objetivo principal que debe alcanzar es consolidar a la compañía como líder en el país y Latinoamérica en materia de tendencias. Para lograrlo cuenta, además de los conocimientos que ha adquirido en su trayectoria laboral, con los que aprendió durante su formación en EAFIT, en especial en las prácticas porque cree que en su caso, y también en el de todos los egresados de la Institución, éstas son las que más aportan para que un profesional se destaque. Resalta también como eje fundamental la calidad de la formación que recibió en la Universidad enfocada a la recursividad, la creatividad y la innovación. Este pensamiento lo motiva a resaltar la labor de Jorge Tabares Mesa, quien ha sido director por varios años del Departamento de Prácticas Profesionales de la Universidad, pues es una de las personas que más influyó en su formación junto a María Elena Giraldo, quien se jubilo como empleada del mismo departamento. Precisamente su primera práctica la hizo en Pereira en una empresa para la que desarrolló un plan de mercadeo. Como en su época eran dos prácticas como requisito de grado hizo la segunda en Carvajal, en Cali. Ahora, desde su cargo como director ejecutivo de Inexmoda, no quiere romper su vínculo con EAFIT. Por eso lidera y promueve convenios entre la empresa y la Universidad.

El egresado Carlos Eduardo Botero Hoyos también fue profesor asesor en la Universidad. Ahora ocupa el cargo de director ejecutivo de una de las entidades insignias en la región: Inexmoda. UNIVERSIDAD EAFIT

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Jaime Alberto Bermテコdez テ]gel Foto: Rテウbinson Henao el

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INVESTIGACIÓN

Investigador y jefe del Departamento de Ingeniería de Producción Por Andrés Velásquez

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os dos primeros años que Jaime Alberto Bermúdez Ángel estuvo vinculado a la Universidad EAFIT, vivía en Alemania adelantando un posgrado. Cuando regresó, en 1981, se convirtió en docente de tiempo completo y desde ese momento no ha hecho pausa. Este ingeniero mecánico se ha entregado a su pasión, a lo que más disfruta en su labor como docente e investigador, que es avanzar en propuestas que beneficien a la comunidad. Y es en esta línea en la que logró, con el apoyo de un “valioso grupo de trabajo”, como él mismo lo define, conseguir tres patentes a nombre de EAFIT: dos de invención y una de modelo de utilidad. Las dos primeras fueron el fruto de un trabajo de investigación realizado de manera conjunta con la Universidad CES, para analizar diversos aspectos de las personas con labio leporino y paladar hendido. “Se construyó un equipo para la medición de la fuerza de la oclusión oral, que nombramos como gnatodinamómetro, y trabajamos en otro equipo para la medición de la elasticidad del labio al que llamamos lipsómetro. Ambos se construyeron durante la investigación y se hicieron las publicaciones respectivas”, explica Bermúdez Ángel. El primer equipo se creó con el objetivo de estudiar la conformación craneofacial de la gente en función de esa fuerza de mordida, puesto que los hábitos alimentarios cambian de región a región, haciendo que los músculos se desarrollen en mayor o menor cantidad y, por eso, la forma de la cara se puede alterar. Y el lipsómetro, que funciona mediante unos extensómetros eléctricos, se diseñó con el fin

de medir la recuperación de los pacientes con labio leporino y paladar hendido, luego de la intervención quirúrgica.

El modelo de utilidad

El docente también apoyó labores de investigación que llevaron a que la Superintendencia de Industria y Comercio avalara una patente de modelo de utilidad. “Es una celda flexible de manufactura. Llegamos a esto porque necesitamos un equipo que pudiera sujetar automáticamente las piezas en las máquinas, y construimos una prensa hidráulica que es dirigida por el mismo programa que comanda cada máquina para la elaboración de la pieza”. Jaime Bermúdez Ángel, quien en la actualidad es jefe del Departamento de Producción de EAFIT, señala que lo más importante para alcanzar logros es amar lo que se hace. La Universidad, dice, le ha permitido esto. “Todo se debe hacer por vocación, y si uno encuentra realización en la investigación, las dos partes se benefician, la Institución por la parte intelectual y uno por el trabajo”. Este ingeniero de 58 años dice estar feliz en EAFIT, porque recibe un respaldo y apoyo constante para los proyectos que adelanta. A través de su labor como investigador también quiere acercar la ciencia a las nuevas generaciones. Ya lo había expresado hace algún tiempo cuando la Universidad recibió las patentes: “Lo importante es mostrarles a los estudiantes que la investigación no es algo que está tan arriba ni que es inalcanzable, sino que es un proceso construido día a día”.

Gracias al aporte del investigador Jaime Alberto Bermúdez Ángel, la Universidad EAFIT ha obtenido tres de sus patentes: dos de invención y una de modelo de utilidad. UNIVERSIDAD EAFIT

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José Ignacio Martínez Rodríguez Foto: Róbinson Henao el

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INVESTIGACIÓN

Investigador y profesor del Departamento de Geología Por Catalina Suárez Restrepo

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abía que quería ser científico, quizás desde los paseos infantiles a Guasca, la tierra de su mamá. En el bachillerato encontró que le gustaba la química, la física, la matemática, pero no quería ser ni un químico puro, ni un físico puro, ni un matemático a secas. Fue un hermano el que le dijo: “¿Y qué tal te parece la Geología?” Y a eso se dedicó con todo su talento, en especial al área de las ciencias del mar. José Ignacio Martínez Rodríguez, docente e investigador del Departamento de Geología, se graduó como geólogo en la Universidad Nacional de Bogotá; luego viajó a Inglaterra para cursar una maestría en Micropaleontología, en la Universidad Hull; y después cruzó el océano de nuevo para realizar un PhD en Paleoceanografía en la Universidad Nacional de Australia. Pero eso de sobrevolar los mares no es lo que más le gusta. Él disfruta auscultando las aguas, averiguando su pasado, entendiendo el clima. Claro que antes de dedicarse de lleno al agua salada, trabajó en la Texas Petroleum Company, Ecopetrol, Ingeominas e incluso en la Universidad Nacional de Australia. A EAFIT llegó hace 11 años, cuando ya estaba en marcha una investigación con Colciencias: la reconstrucción de las condiciones del océano pacífico colombiano durante los últimos 50.000 años. “Eso se hace con muestras colectadas por cruceros científicos. Esos sedimentos se procesan y se estudian los microfósiles que contienen y con ello se puede reconstruir la temperatura del océano, los nutrientes, el clima del pasado…”, explica el profesor Martínez, quien además es el representante de Colombia ante un comité internacional de cambio climático. Gracias a ese estudio se llegó a una hipótesis que resultó controversial en el medio: “Propusimos que durante el último máximo glaciar ártico, que ocurrió hace 20.000 años, habría existido una condición tipo La Niña, es decir, el opuesto al fenómeno del Niño, en el pacífico colombiano”. La hipótesis se publicó y el artículo interesó a un socio norteamericano y consiguieron recursos

de la National Science Foundation para realizar un crucero por el Pacífico que les posibilitó obtener un buen número de muestras. A través de varios proyectos su tarea investigativa se ha extendido y se ha convertido en un rastreo de los océanos de las zonas tropicales, con el fin de reconstruir la historia climática de los últimos 100 millones de años en la región.

Miembro de la Academia Colombiana de Ciencias

¿Pero, qué importancia tienen estos estudios? El profesor José Ignacio tiene su argumento: “El tiempo de toma de datos climatológicos es de solo 100 años y el sistema climático es tan complejo que no se puede entender con ese tiempo de observación tan breve. Es necesario estudiar registros más largos y antiguos que nos permitan entender la variabilidad climática a una escala temporal y espacial mayor”. Y continúa: “Nosotros no vamos a predecir qué va a pasar con el clima, pero vamos a contribuir a entender qué pasaba en el pasado. Esa información enriquece los modelos, las simulaciones que intentan aproximarse a lo qué va a pasar con el clima en el futuro”. La dedicación de este bogotano (cerca de 18 años de investigación), su experiencia y sus hallazgos en este campo fueron razones de peso para que fuera nombrado como miembro correspondiente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Su interés científico no se detiene. En la actualidad, con recursos de la Fundación Lever, exploran una serie de depósitos conocidos desde los años ochenta y localizados en Santa Fe de Antioquia, que permitirán contar “una historia muy bonita” del fenómeno del niño en los últimos 6.000 años. Como profesor, José Ignacio Martínez se define como un provocador. “Me gusta la docencia, pero más como un estímulo al estudiante, me gusta despertar inquietudes y cuestionarlos todo el tiempo”.

Al profesor José Ignacio le gusta practicar el yoga, el taekwondo o el tai chi. Y, de vez en cuando, se va a conocer los parajes que se recorren en las caminatas de EAFIT. UNIVERSIDAD EAFIT

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Michel Hermelin Arbaux Foto: R贸binson Henao el

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INVESTIGACIÓN

Investigador y profesor del Departamento de Geología Por Andrés Velásquez

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l placer, el goce por lo que se hace, es lo que ha despertado Michel Hermelin Arbaux, ingeniero geólogo y de petróleo de la Universidad Nacional de Medellín, en los estudiantes que se acercan al pregrado en Geología de EAFIT. Pero no solo es la pasión por la carrera, Hermelin logró, además, tener el primer grupo de investigación reconocido en Antioquia. “Fuimos el primer grupo de investigación reconocido en Antioquia, como grupo de excelencia en la primera convocatoria de Colciencias. Eso fue en 1996, y después de eso hemos seguido siendo de los mejores de investigación”, enfatiza el profesor e investigador. Este hombre, que llegó a EAFIT hace 26 años, se ha entregado a disfrutar su profesión, y con el grupo de investigación ha trabajado en diferentes tópicos: cambio climático, depósitos minerales, variaciones en las costas colombianas, estudio de los suelos, estudio de los volcanes, estudios de las rocas sedimentarias, entre otros. Es callado, no se considera un conversador excepcional, pero cuando empiezan a salir a flote elementos de la geología, su voz empieza a brillar, y asume una posición de orador en la que habla de forma tranquila, acompañando su diálogo con sonrisas. Eso da cuenta de lo mucho que disfruta su profesión. “Junto con uno de los miembros del grupo de investigación fundamos la maestría en Ciencias de la tierra, claro que empezó como especialización, pero luego fuimos aportando elementos para que diera un salto”, cuenta. Y con palabras precisas explica que el mayor interés es seguir fortaleciendo cada una de las áreas de las ciencias físicas y exactas, y aportar con su trabajo. Este ingeniero, de vestir sencillo, alto en estatura y que conversa apoyando sus ideas en el movimiento de las manos, es un amante de la academia. Las demás profesiones le inspiran respeto y, de alguna manera, lo motivan a seguir fortaleciendo su campo de acción. La premisa

para esto es sencilla: “Mientras las otras áreas crecen, la mía no puede quedarse atrás”. Sentarse a compartir una charla con él es sentir a alguien cálido, con sentido del humor fino y que busca dar importancia a todos los temas que aborda. Ninguna conversación para Hermelin es despreciable, al contrario, todas aportan algo.

Pasión por la geología

EAFIT le abrió las puertas a este geólogo, y él, por su parte, ha buscado la manera de hacer valer esa confianza que recibió de la Universidad. Es por eso que se ha esmerado porque el pregrado en Geología despierte una verdadera pasión entre los jóvenes. “Esto es de pasión -dice-, y por eso tratamos de que los estudiantes que llegan a formarse como geólogos disfruten lo que van a hacer, se apropien del espacio y, para ello, en el curso de inducción los llevamos a hacer trabajo por fuera, para que se enteren qué es lo que van a hacer”. Desde el Departamento de Geología también resalta las publicaciones como una herramienta importante en las que ha avanzado con el apoyo de sus compañeros del Departamento de Geología. Las cataloga como una herramienta fundamental dentro de los procesos de formación y con las que se han ganado otros espacios. Sin dudas este profesor es un hombre inquieto en su saber, y lo es más incluso en la búsqueda de métodos que permitan la enseñanza de una manera afable, que logre transmitir ideas, conceptos y teorías de una manera atractiva. Eso es lo que ha hecho desde 1983, cuando llegó a la Universidad, y es incansable en esto, por lo que trata de proponer metodologías. Por eso no cabe duda de que investigar y enseñar es lo que lo tiene contento, según lo expresa él mismo. “La geología ha existido, nosotros en EAFIT lo que hacemos es ofrecer otra alternativa y es una propuesta que parece que ha sido muy buena, eso se ve en los resultados con nuestros estudiantes y en los espacios que nos hemos ganado en el país”.

Michel Hermelin Arbaux les ha transmitido a varias generaciones de estudiantes la pasión por la Geología. Llegó a EAFIT hace 26 años y su trabajo es reconocido en los ámbitos local y nacional. UNIVERSIDAD EAFIT

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Leonel Casta単eda Heredia Foto: archivo el

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INVESTIGACIÓN

Investigador y profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica Por Elisa Arboleda Toscano

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n medio de la naturaleza y dedicado al deporte es la manera en la que Leonel Castañeda Heredia imagina su vida luego de retirarse de la docencia, y así poder disfrutar de esos espacios, leyendo y pensando en qué forma sería más eficiente a la hora de entregar resultados, para luego plasmar esos pensamientos en libros que le permitan transmitir todo el conocimiento que ha adquirido. Este barranquillero de 39 años vivió gran parte de su vida en Valledupar, pero cuando cumplió los 18 se fue para Polonia, con la intención de estudiar Construcción de Maquinaria (que luego se transformó en Ingeniería Mecánica), debido al boom de la industria minera que en ese entonces había en Colombia. “De Polonia me quedan las relaciones que establecí durante el tiempo que estuve allá, vínculos que he mantenido muy sólidos y que me han permitido enviar personas a estudiar”, dice. Aparte de su pregrado, Leonel tiene una maestría y un doctorado enfocado al diagnóstico técnico y evaluación, seguridad y confort de trenes y vías, estudios que hizo en Polonia, pero a distancia. “Yo creo que el ser humano siempre está en constante renovación, sobre todo uno, que está metido en medio de una comunidad educativa, tiene que actualizarse”, indica. Luego de su regreso al país, volvió a Valledupar a trabajar en la Universidad Popular del Cesar, donde tuvo la oportunidad de ser uno de los fundadores del Centro de Estudios del Carbón. Después, por razones personales, se trasladó a Medellín y se vinculó como profesor de cátedra en EAFIT. Al poco tiempo pasó a ser docente de tiempo completo en esta Institución. Fueron sus ganas de transmitir conocimiento las que le abrieron las puertas de la docencia. “Viajé a otro país aprender sobre temas muy especializados que no estaban en Colombia, y esa especificidad era lo que quería traer para hacer transferencia tecnológica”.

Cuando inició su labor en EAFIT dictaba cursos básicos de ingeniería, como dinámica o sólidos, pero a medida que fue avanzando y la Universidad fue consolidando el tema de la investigación, su desempeño tomó otro rumbo y pasó a dictar clases de posgrado.

Trabajos con el Metro y EPM

En la actualidad es profesor de tiempo completo y dedica gran parte de su tiempo a la investigación. Por otro lado, también se desempeña como coordinador de las maestrías de la Escuela de Ingeniería y de varios proyectos de investigación, como los que hay con EPM y con el Metro de Medellín. “Con el Metro de Medellín se empezaron a hacer unos cambios sustanciales desde 2003, dedicándonos principalmente a las prácticas de mantenimiento. Se han hecho proyectos grandes, uno en la parte de seguridad y confort de trenes, lo hicimos para que se pudieran evaluar esos aspectos. Otro fue creando el modelo virtual del tren, con el fin de poder simular situaciones en las que se puedan detectar mejorías en las operaciones, y en este momento estamos rediseñando el tren como tal”. Con EPM la relación empezó desde 2005 y con ellos se ha venido trabajando el tema de centrales hidroeléctricas para aumentar el rango de operación de las turbinas para que los municipios que reciben esas regalías puedan obtener mayores ingresos y la empresa también. “Ahora estamos con proyectos de energía eólica mirando qué problemas se están manejando en mantenimiento en cajas multiplicadoras y también estamos buscando cómo se podrían ciertas tecnologías en el medio”. Su labor como docente e investigador le ha permitido sentir de manera constante un crecimiento intelectual y personal. “La Universidad le permite a uno tener una libertad constructiva, manteniendo siempre las reglas de la Institución, pero al fin y al cabo libertad”, concluye.

“El mismo contacto con las personas en EAFIT hace que sea posible el crecimiento personal. Esto no hubiese sido posible en otro ambiente”, dice el docente e investigador. UNIVERSIDAD EAFIT

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María Alejandra González-Pérez Foto: Róbinson Henao el

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INVESTIGACIÓN

Profesora del Departamento de Negocios Internacionales Por Sandra Gaviria Monsalve

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a responsabilidad social y la responsabilidad de la educación superior son temas de interés de María Alejandra GonzálezPérez. De estos estudió y trabajó en Irlanda, y ahora en EAFIT, a donde llegó para darle otra cara al Grupo en Estudios Internacionales, luego de escuchar la propuesta del profesor Sascha Furst, de laborar en el Departamento de Negocios Internacionales. “Yo no visualizaba que iba a trabajar acá, pero cuando ocurrió comprendí que todo lo que había vivido era necesario para estar aquí”, dice María Alejandra. El grupo que dirige tiene tres líneas: relaciones internacionales, que trabaja en temáticas de corte diplomático; internacionalización organizacional, que trabaja comercio exterior; e interculturalidad y manejo de conflictos, en el que estudian temas antropológicos, culturales y sociológicos, que ayuden a mediar conflictos entre países. Cuando llegó a la Universidad, hace año y medio, la agrupación estaba registrada en Colciencias, pero no tenía reconocimiento. Acerca de los resultados obtenidos durante este tiempo, manifiesta: “Estamos bien encaminados, tenemos publicaciones y contactos en todos los continentes, hemos fortalecido los vínculos internacionales, pero estamos en un proceso de internacionalización, para que cuando entremos en la comunidad local tengamos la certeza de que lo estamos haciendo es de excelencia académica”. Y es que la labor y el legado que esta investigadora y su equipo están dejando a la sociedad es importante, pues permite hacer un mapeo del sector donde trabaja una compañía, cuáles son los otros sectores con los que tiene vínculos y de qué manera se relaciona con las ong y las agencias de cooperación.

Su concepto de responsabilidad

“Trabajo en la parte de administración internacional, específicamente en el área de responsabilidad social corporativa. Me devolví para Colombia

porque estoy haciendo algo muy parecido a lo que hacía en Irlanda”, indica. Y explica que la responsabilidad social empresarial es el compromiso que una empresa tiene con la sociedad. “Es todo lo que ocurre en materia de legislación para beneficio del planeta o de la sociedad y tiene que ver con lo medioambiental, lo social y lo laboral, todo lo que pasa dentro de la organización que va más allá de lo establecido por la ley y que es de compromiso voluntario”. El impacto que esta investigadora quiere lograr tiene varios frentes: desde la docencia, para garantizar que el currículo de los egresados refleje el contenido de las materias demostrando ser personas competentes y comprometidas con la realidad mundial; y desde la investigación, para producir investigación competitiva en el ámbito internacional, relevante, con la rigurosidad de los procesos científicos internacionales y de gran vitalidad. Además, tiene uno tercero en el que quiere integrar la docencia con la investigación para aplicar los resultados con las ong, las organizaciones de cooperación local, las microempresas y las iniciativas individuales de personas o empresarios comprometidos. María Alejandra está convencida de que el producto de todo este trabajo impactará a varias dependencias de EAFIT, como el Centro de Investigación, Consultoría y Empresarismo (Cice), el Centro de Estudios Asia Pacífico, el Centro de Estudios Colombo Canadienses y los vínculos establecidos con embajadas y consulados. “El impacto de todos los desarrollos para la Universidad puede ser la modesta clasificación en Colciencias, que ayuda a subir su imagen. Estamos todo el día trabajando con redes. Eso le da visibilidad”. Al final, una labor que para María Alejandra es gratificante por una razón: “Siento que todo lo bueno que uno hace se devuelve. Este estudiante será el que te va a atender bien en otra parte en el futuro. Es una cadena de efectos”.

La responsabilidad social, en especial en lo corporativo y en la educación superior, son temas en los que investiga María Alejandra. Además, las temáticas de globalización, migración internacional, entre otras. UNIVERSIDAD EAFIT

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Iván Darío Correa Arango Foto: Róbinson Henao el

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INVESTIGACIÓN

Profesor del Departamento de Geología Por Sandra Gaviria Monsalve

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o fue constructor de buques como lo soñó desde niño, pero terminó de todas formas trabajando con el mar. “Lo he buscado y lo encontré, y me ha dado mucho”, afirma Iván Darío Correa Arango, profesor del Departamento de Geología de EAFIT. Esa inmensidad lo ha atraído desde siempre y, por eso, cuando tenía 15 años, se fue para la Escuela Naval, pero se retiró porque no había ni arquitectura naval ni geología marina. Y aunque asegura que siempre ha buscado el mar, pareciera que éste también lo llama: geólogo de la Universidad Nacional con tesis acerca del mar; trabajó con diseño de túneles en Ituango, pero se voló para el mar; y, pese a que ahora no vive cerca de éste, piensa que labora en la mejor institución para estudios sobre el tema. En este momento es el líder del proyecto Erosión Costera en Golfo de Urabá, financiado por Colciencias, y que se realiza en cooperación con las universidades de Antioquia y Nacional, una iniciativa que tiene un gran impacto geológico, oceanográfico y ecológico para Urabá, debido a que es una de las costas más afectadas por el avance del mar, que desembocará en un ascenso de un metro por encima del nivel actual en los próximos 80 a 100 años. Desde 1999, con la creación del Área de Ciencias del Mar, que hace parte de Geología Ambiental, EAFIT le ha dado prioridad a los estudios marinos. “Tenemos el orgullo y la satisfacción de que muchos de los pioneros en este tipo de estudios, que están ahora en instituciones como Indemar, la Universidad Nacional y en el exterior, son egresados de EAFIT. Somos pioneros en señalar la problemática marina”. La Universidad ha alcanzado logros en las dos estrategias que existen para enfrentarse al avance del mar: correrse poco a poco para evitar enfrentarse al mar directamente y enfrentarlo

con obras de ingeniería. “Por un lado, hemos inspirado que se elaboren mapas para tomar decisiones. Por otro, hemos asesorado en el levantamiento de defensas costeras en Arboletes y Necoclí. Debemos demostrarle científicamente a los planificadores que hay muchas alternativas para tomar la mejor decisión”, manifiesta el investigador.

En la discusión del calentamiento global

Iván no duda en expresar que ha sido un hombre muy feliz por habérsela jugado por la geología marina, incluso desde que no se hablaba con la misma fuerza sobre calentamiento global. “He tenido la fortuna de caminar por muchas playas tanto en el Caribe como en el Pacífico. ¿Qué vamos a hacer con la erosión de las playas, la inundación, la salinización? Las decisiones que tomemos ahora van a tener unas implicaciones hacia el futuro. Es una suerte estar en esa discusión, aportando soluciones a nombre de la Universidad. Esto me hace sentir muy de buenas, que lo que hago es pertinente, importante y emocionante”. Tanto para él, como para su grupo de investigadores y para la Universidad, ha sido un privilegio recibir premios, contar con el apoyo permanente de Colciencias, ocupar puestos en los consejos de ciencias del mar de esta entidad, ser parte de redes científicas y ser contactados como expertos-asesores. Iván piensa que el futuro del grupo es estar más cerca de las costas para hacer más monitoreos. “Quiero hacer la propuesta para que EAFIT tenga una base en convenio con otras universidades o con la Armada. Allá vamos a llegar porque hemos avanzado y ya tenemos los equipos. En el futuro me veo estableciendo un doctorado que incluya geología marina, para colaborar con la formación de muchos investigadores”.

Iván Darío Correa Arango se la jugó por la geología marina y ahora, gracias a esta decisión, se declara como un hombre feliz. UNIVERSIDAD EAFIT

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Roberto Rochel Awad Foto: R贸binson Henao el

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INVESTIGACIÓN

Profesor del Departamento de Ingeniería Civil Por Sandra Gaviria Monsalve

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oberto Rochel Awad es ocañense de nacimiento, pero paisa de corazón. Vive en Medellín desde que se vino a trabajar a EAFIT y, desde hace 27 años, forma estudiantes de pregrado y posgrado no solo en esta ciudad, sino también en Barranquilla, en la Universidad del Norte; y en Bucaramanga, en la Universidad Industrial de Santander (UIS), donde participa como profesor invitado. La formación del profesor Rochel con su maestría en Ingeniería Estructural y dos pasantías que hizo en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) fueron claves para crear el posgrado en Ingeniería Sismorresistente en EAFIT y para consolidar el Área de Geología Ambiental y Diseño Sísmico, de donde se generaron todas las especializaciones de Ingeniería Civil. “En los años noventas estuve por seis meses como profesor invitado en la Unam. En el año 2000 volví por dos meses haciendo un curso internacional de diseño sísmico. Esa vinculación me permitió conseguir 30 becas para candidatos a maestría y doctorado en Ingeniería Sísmica”. Es que para este maestro sus estudiantes son muy importantes. “Mi mayor satisfacción es el cariño que me expresan aun después de que se gradúan. Me encanta poder trasmitir todos mis conocimientos de una manera práctica, a través de mis vivencias y experiencias personales”. Pero no solo deja huella en los alumnos a los que les dicta clases, todos sus conocimientos consignados en el libro Diseño Sísmico de Edificios, llegan a ingenieros y jóvenes de pregrado del país.

Un ingeniero sismorresistente

El impacto social de su trabajo también trasciende los muros del campus eafitense, pues con su trabajo ha contribuido al desarrollo de la ingeniería en la región y, a partir de allí, nació el laboratorio de ingeniería sismorresistente de la Universidad, único en la ciudad. Con humildad, expresa que ha colaborado en la elaboración de las normas de diseño sismo-

rresistentes de Colombia. “Se hizo un estudio de todos los daños que hubo en Medellín por el sismo de Murindó. A raíz de esos estudios se hicieron los cambios en el código colombiano. Las normas buscan que en el país las edificaciones se construyan de manera segura y regular el servicio profesional de ingeniería”. Estos cambios en el código han conllevado a que se construya menos con materiales tradicionales como el ladrillo y se use más el drywall o divisiones ligeras para disminuir la masa de los edificios y, por ende, el efecto de un sismo sobre las estructuras. A este calculista estructural también se le debe agradecer el cálculo del 50 por ciento de las construcciones de EAFIT y de las próximas a ser construidas, como el bloque de ingeniería, la ampliación del Instituto del Plástico y el gimnasio. Esto no quiere decir, aclara, que en caso de un gran sismo una estructura no vaya a colapsar. “Cuando se habla de estructuras sismorresistentes hay una confusión. La gente cree que no se caen, pero éstas tienen un límite de resistencia que, una vez que se superan, entran a tener daños que pueden obligar a su demolición. Lo que se busca es que la estructura no colapse, para poder evacuar a las personas antes de tener que demolerla”. Una de sus preocupaciones es la alta confianza que algunos ingenieros tienen en diseñar algo en lo que no tienen experiencia. “No todo egresado sale con conocimientos en estructuras, pero el problema es que la vida lo acomoda a uno en ciertas áreas y el profesional, sin tener las bases, termina trabajando en ese campo”. Es por eso que una de sus pasiones es estudiar casos de patología o el estudio de las causas por las que una estructura falla o colapsa. Después de 27 años de labor en la Universidad EAFIT, Roberto Rochel Awad manifiesta que todo este trabajo le ha aportado muchísimo. “He podido demostrar mis capacidades profesionales y, fruto de ello, es el reconocimiento que tengo en el ámbito nacional”.

Uno de los aportes del profesor Roberto Rochel Awad es haber colaborado en la elaboración de las normas de diseño sismorresistentes del país. UNIVERSIDAD EAFIT

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Manuel Julio Garc铆a Ruiz Foto: R贸binson Henao el

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INVESTIGACIÓN

Docente del Departamento de Ingeniería Mecánica Por Alejandro Gómez

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in ser un pesimista, Manuel Julio García Ruiz encuentra problemas en todas partes. Pero quizás, por tener la mirada afinada para identificar mecanismos o sistemas que se pueden mejorar, su condición sea más bien la de un optimista, porque a partir de ese momento nace una investigación. Esa inclinación por buscar dificultades sería una obsesión si no se notara que este ingeniero mecánico de la Universidad de los Andes goza descubriendo soluciones. Su pasión se alimenta con cada nuevo proyecto y, por eso, desde su vinculación a EAFIT en 2000, no para de investigar. El fervor con el que asume cada reto lo hace hoy uno de los docentes con más proyección internacional y un puente directo entre la academia y el sector privado. Además, como líder del grupo de investigación en Mecánica Aplicada, ha guiado proyectos de amplio beneficio para la esfera productiva, con la vinculación de reconocidos laboratorios y universidades extranjeras. Una muestra clara del valor de los proyectos, ha desarrollado es la optimización de una turbina en la represa La Herradura (Occidente de Antioquia). Allí, un proceso de simulación, en cooperación con un laboratorio de máquinas hidráulicas suizo, permitió que la turbina de Empresas Públicas de Medellín trabaje en mejores condiciones en época de sequía. En Leonisa también conocieron los beneficios de su trabajo, cuando ayudó en la creación de una simulación de textiles, que terminó en la optimización de un mecanismo y en un importante ahorro de dinero. Para él, estos son tan solo dos ejemplos de los buenos resultados que puede entregar el apoyo del sector productivo a la investigación. Un poco menos visible, pero no menos importante, es su continua producción de artículos académicos. En 2008 llegó a publicar 13 y un libro, una cifra anhelada por muchos centros de investigación, lo que evidencia la capacidad de su trabajo.

Investigador por siempre

No obstante, a pesar de su producción, no se siente tentado por dar un paso laboral al sector productivo, porque encuentra en la Universidad el ambiente propicio para desarrollar su pasión. Así lo siente desde 2000, cuando en la entrevista que le adelantaron para ocupar un cargo docente en la Escuela de Ingeniería, notó una actitud investigativa. En esa época tenía el doctorado que logró en Australia y había regresado al país. En Antioquia los departamentos de ingeniería de dos instituciones se interesaron por contratarlo, pero se decidió por EAFIT porque notó que “se querían hacer cosas, progresar, meterse en un posgrado, en una especialización, investigar”. Por ello aceptó el cargo y la Universidad le brindó las herramientas para crear la maestría en Ingeniería. Sus ansias por investigar le llevaron a “meterle todo el cuerpo” a ese proyecto, pues quería que se graduaran pronto sus primeros compañeros de investigación en Medellín. La Institución tenía planeado tener la maestría en 2005, pero el empuje del profesor García permitió tenerla un par de años antes y que no fuera solo de Ingeniería Mecánica, sino que fuera genérica para lo pregrados de la Escuela. La investigación es casi una pulsión en él y, ejemplo de ello, es que tan sólo tres meses después de su vinculación a EAFIT ya tenía su primer proyecto de investigación. Desde entonces cada año ha tenido al menos un proyecto. A la par de su trabajo, es profesor invitado de la Universidad de Alberta en Canadá, por lo que mantiene contacto permanente con profesionales de todo el mundo. En su actual grupo de trabajo, además de sus estudiantes, hay docentes y colegas del país y del mundo que acolitan su ánimo de mejorar lo que hay. Así lo hacen ahora que este bogotano, poco acostumbrado al calor, desarrolla la simulación de un túnel de viento que explicaría por qué en su oficina hay partes del techo más calientes que otras o por qué Medellín es una de las ciudades más contaminadas del continente.

En la Universidad Alberta en Canadá ha participado en el desarrollo de varios proyectos y gracias a eso ha fomentado el vínculo de EAFIT con esa institución. UNIVERSIDAD EAFIT

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Gloria Elena Toro Villegas Foto: R贸binson Henao el

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INVESTIGACIÓN

Investigadora y profesora de Geología Por Andrés Velásquez

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ocencia e investigación. Entusiasmada con esas dos líneas llegó la geóloga Gloria Elena Toro Villegas a EAFIT, con la intención de empezar con fuerza el naciente programa de Geología en la década del ochenta. Esta mujer de hablar pausado y de un pensamiento en el que el trabajo colectivo es clave, fue una de las pioneras de este pregrado en EAFIT. Su aporte fue clave en el crecimiento de la Geología no solo en la Universidad, sino también en Antioquia. Recuerda con exactitud que ingresó como docente e investigadora el 13 de febrero de 1984. “Fue encantador porque desde el principio se trazó una línea única, la docencia y la investigación. Entré a trabajar con el profesor Michel Hermelin”. Y son esas dos líneas las que le han permitido compenetrarse más con sus compañeros docentes y con las generaciones de geólogos que han pasado por la Institución, además de recibir grandes satisfacciones dentro y fuera de la Universidad. “Por parte de Colciencias hemos obtenido reconocimientos, hemos sido catalogados como grupo de investigación de excelencia durante mucho tiempo, por la dedicación y la entrega que tenemos en nuestro trabajo, en el que demostramos un compromiso que se convierte en nuestra línea imperturbable”. Ese ha sido uno de los pilares dentro de la profesionalización de geólogos en EAFIT, algo que esta profesora reconoce con orgullo, pues destaca que ese modelo, que conoció hace 25 años cuando llegó, no ha variado mucho, y, al contrario, la Institución se ha empeñado en fortalecerlo, sumando nuevas propuestas y adicionando la tecnología como un elemento fundamental. “Los avances y el reconocimiento que ha obtenido la Universidad en Geología es principalmente, al modelo pedagógico, donde la enseñanza y educación van de la mano con la investigación, y siempre hemos contado con el apoyo de EAFIT en esto. Nos han respaldado en las metodologías, en las propuestas y eso ha permitido el crecimiento de la Geología acá”, dice.

Temas de investigación

No hace falta que la profesora Toro diga que ama su profesión, la pasión con la que habla, sus acotaciones y la forma en la que presenta los métodos implementados por EAFIT son la mejor prueba. La docente cuenta que los trabajos de investigación se han encaminado “principalmente en el aspecto de los estudios de cenizas volcánicas, las aplicaciones en el campo de lo ambiental y la parte cronológica, y las edades de eventos geológicos”. Ese ha sido el trabajo fuerte en el que está enfrascado el grupo de investigación del que ella es miembro y que desea seguir proyectando por los logros que alcanzan en cada una de las labores que asumen. La labor en los laboratorios del magnetismo, estudio de volcanismo y el cambio ambiental, son asuntos que disfruta esta mujer y que resalta como un espacio importante que solo le puede otorgar EAFIT. “Estos son espacios importantes que sólo nos puede otorgar EAFIT”. “Acá me va bien, innegablemente tengo unos colegas que son excelentes docentes e investigadores. Lo más importante es que hago lo que me gusta y cuento en todo momento con el apoyo de la Universidad”, comenta. Además de investigar y enseñar, disfruta el ambiente de trabajo, lo resalta como un detalle importante para poner en común ideas y fortalecerlas con el aporte de los demás. “En EAFIT tenemos un ambiente de mucho respeto y colaboración. La amabilidad de todos sus estamentos es algo para resaltar porque siempre se siente uno en familia. Algo que motiva y lo hace sentir a uno muy bien es que si se requiere el apoyo de alguien de inmediato se da, eso es algo que se nota en todas las esferas”. El cariño que le tiene a la Institución se ha fortalecido durante los cinco lustros que lleva en ésta. Es un afecto muy importante, según lo resalta ella misma: “Yo diría que me casé con la Universidad, nunca hago otra cosa distinta que trabajar con ella y para ella”.

A la profesora e investigadora Gloria Elena Toro es frecuente verla en los laboratorios del magnetismo, estudio de volcanismo y el cambio ambiental. Estar allí es lo que más le gusta. UNIVERSIDAD EAFIT

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Juan Diego Jaramillo Fern谩ndez Foto: R贸binson Henao el

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INVESTIGACIÓN

Investigador y profesor del Departamento de Ingeniería Civil Por Jéssica Suárez

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uan Diego Jaramillo Fernández puede decir que él es de EAFIT, del mismo modo que EAFIT es de él. “He crecido al lado de EAFIT, no detrás, ni delante de ella. Hemos caminado y crecido en una conversación enriquecedora”, afirma con alegría el ingeniero civil que está vinculado a la Universidad desde el 22 de enero de 1991. Juan Diego nació el 3 de julio de 1959, es el hijo del medio entre tres hermanos; su padre era ingeniero químico, apasionado por lo técnico y lo científico, y su madre una ama de casa tradicional, dedicada a sus hijos. Recuerda que de joven no tenía las cosas claras en absoluto y le parece que tuvo mucha suerte al elegir su carrera, porque para él un muchacho de 17 ó 18 años “no tiene argumentos para tomar ninguna decisión, ni siquiera si cruza o no la calle”. Su única certeza firme ha sido el gusto por el estudio. Tras terminar su carrera en la Universidad de Medellín, se le presentó la oportunidad de irse a estudiar a México por el temblor de 1985, puesto que llegó mucho dinero a dicho país para estudiar ese fenómeno. Y el viaje, que pensó que iba a ser de un año, le tomó siete, debido a que se quedó haciendo sus estudios de maestría y de doctorado en Ingeniería de Estructuras en la Universidad Nacional Autónoma de México. Su experiencia en este país le cambió la vida, porque a partir de ella le quedó muy claro que la vida académica sería a lo que se dedicaría de ahí en adelante. Jaramillo comenta que nada de eso estaba entre sus planes: “Yo digo que la vida le pone a uno esos accidentes, algunos los toman otros no”, y así, de forma inesperada le llegó la oportunidad de ingresar a EAFIT. Estando todavía en México, mientras dictaba un curso internacional en ingeniería sísmica, se encontró con un profesor de la Universidad, que le preguntó si le gustaría ser docente de EAFIT. A Juan Diego le quedó sonando la idea y, unos meses después, recibió una carta del profesor en la que le hablaba de la posibilidad de ingresar.

Fue así como, en 1991, regresó al país y firmó su contrato como profesor de tiempo completo. Sin embargo, admite que le gusta mucho más la investigación que la docencia, porque no cree mucho en el sistema educativo convencional. Para él “a nadar se aprende nadando”, no copiando del tablero ni aprendiendo de memoria. Por eso prefiere las clases de posgrado, en las que puede trabajar con los estudiantes en la solución de problemas que ni el mismo ha resuelto.

Investigador en sísmica

Es un experto en estudios de amenaza y riesgo sísmico, con amplios conocimientos sobre el comportamiento de las estructuras ante solicitaciones dinámicas. A lo largo de su paso por la Universidad ha hecho distintos estudios y análisis para instituciones en todo el país. “EAFIT me ha dejado hacer lo que yo quiero”, señala Jaramillo, y lo que le ha gustado hacer toda la vida es estudiar. Sobresale su trabajo en 1993, como director de la segunda etapa del programa de Prevención Sísmica de Medellín, parte del Convenio COL88/010, entre el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Alcaldía, en el que se desarrollaron el estudio de la Amenaza Sísmica y el del Riesgo sísmico de Medellín. También, en 2001, hizo parte de la Junta Directiva del proyecto de Microzonificación sísmica de los municipios del Valle de Aburrá y definición de zonas de riesgo por movimientos en masa e inundaciones en el Valle de Aburrá. Su investigación más importante: la que está haciendo ahora, pues cada investigación ha sido la más importante en su momento. Y dice de forma graciosa que toda la vida ha estado investigando lo mismo, pero que le tiene que cambiar de nombre para disimular. Aunque no deja nunca de pensar en la investigación, y según él se baña, come, y sueña con ésta, reconoce que es capaz de desconectarse y que no es adicto al trabajo. Como padre y esposo no renunciaría a unas vacaciones por un nuevo proyecto.

Este investigador de EAFIT ha aportado a estudios en la región y el país relacionados con el riesgo sísmico. UNIVERSIDAD EAFIT

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Juan Darテュo Restrepo テ]gel Foto: cortesテュa el

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INVESTIGACIÓN

Investigador y docente del Departamento de Geología Por Jéssica Suárez

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ntes que biólogo marino, Juan Darío Restrepo Ángel fue cadete naval en la Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla. La vida en el mar fue lo que lo inspiró a dedicarse a los estudios en esta área, donde ha conseguido reconocimiento por sus investigaciones de los deltas colombianos, y de las consecuencias de la intervención humana en los ríos. Fue en esta vía que llegó a EAFIT en 1992, donde comenzó a trabajar como investigador auxiliar del Departamento de Geología, en el estudio sobre el delta del río San Juan, proyecto en el que estuvo vinculado por ocho años. Autocalificándose de personalidad alegre y “extremadamente extrovertida”, Restrepo Ángel reconoce que después de 17 años en la Institución ha llegado a ser famoso en la Universidad por hablar y reírse muy duro. Bueno, y no solamente por eso. También ha sido becario de las Naciones Unidas en el estudio de los Ecosistemas del Milenio, consejero de Colciencias por más de cuatro años en el Programa de Ciencias y Tecnologías del Mar. Y recientemente, en 2006, obtuvo mención especial en Ciencias Exactas y Naturales en el Premio Alejandro Ángel Escobar, por su investigación sobre los sedimentos del río Magdalena. Antes de llegar hasta aquí, en sus comienzos científicos como recién egresado de Biología Marina en la Universidad Jorge Tadeo, Juan Darío trabajó como investigador asociado en el Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas de la Armada Nacional, realizando una cartografía de los arrecifes coralinos de las Islas del Rosario, en donde vivió y buceó por dos años. Sus investigaciones, desde su ingreso a EAFIT, se han centrado en el estudio de las causas y tendencias de la erosión y el transporte de sedimentos en los principales ríos colombianos debido a procesos naturales como clima, hidrología, relieve, geología y cobertura de vegetación; así como a factores de origen humano como deforestación, minería, urbanización y otros. Por ejemplo, en el caso del río Magdalena analizó los procesos naturales y de origen hu-

mano que controlan regionalmente la erosión en una de las cuencas andinas más importantes del continente suramericano. Para él, los resultados arrojados son alarmantes, puesto que muestran por primera vez en Colombia que cerca del 68 por ciento de toda la cuenca de este río está experimentando altas tasas de erosión desde 1990.

Pasiones en el agua y en tierra firme

Hoy en día no se ha alejado del agua, porque para estudiar la interacción de los procesos físicos que caracterizan los principales deltas de Colombia, en los ríos Patía, Mira, San Juan, Atrato y Magdalena, hace cruceros oceanográficos en proyectos con la Armada, donde se dedica a medir las corrientes, las olas, las mareas, el nivel del mar y la temperatura en las costas y deltas. Dichas mediciones le han permitido construir modelos cualitativos y numéricos de cómo funcionan estos lugares deltaicos, y así entender cómo el cambio climático y otros efectos del hombre alterarían los deltas del país. Pero este doctor en Oceanografía de la Universidad de Carolina del Sur en los Estados Unidos también tiene otras pasiones sobre tierra firme. Así, confiesa que su actividad preferida es pasar la mayor parte del tiempo libre al lado de su esposa Mónica Elejalde y sus “niños”: cuatro perros Golden Retriever. Otro pasatiempo es sentarse en cualquier lugar y charlar con sus amigos y colegas por varias horas; y, como era de esperarse, uno de sus hobbies favoritos es nadar. También dedica parte de su tiempo a leer libros de enfoque científico sobre el cambio climático, los ríos y la historia de expediciones naturalistas. Juan Darío considera que EAFIT le ha permitido realizar dos de sus grandes pasiones: la enseñanza y la ciencia. Y es por ello, que antes que otro reconocimiento científico, espera poder llegar a ser considerado por sus estudiantes como un profesor integral, alguien con experiencia, pasión, conocimiento, capacidad de asombro y calidad personal.

Sus estudios de medición de corrientes, olas, mareas, nivel del mar, y temperatura en costas y deltas le han permitido entender fenómenos como el cambio climático. UNIVERSIDAD EAFIT

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Oriana Posada Mart铆nez Foto: R贸binson Henao el

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INVESTIGACIÓN

Estudiante de Ingeniería de Procesos Por Elisa Arboleda Toscano

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uando salieron los resultados de las pruebas del Icfes, en 2005, Oriana Posada recibió una gran noticia: tenía derecho a una beca del 50 por ciento en cualquier universidad, debido a su buen desempeño en el examen. Fue así como empezó a buscar una profesión que fuera acorde a su estilo de vida y llenara todas sus expectativas. Buscó por el lado de la química, la física y la ingeniería industrial hasta que llegó a EAFIT y conoció Ingeniería de Procesos. “Amo esta carrera porque es como ingeniería industrial, solo que le dan un enfoque químico y más investigativo, además me gustan la líneas de énfasis de biotecnología, para investigar con bichos; o de diseño, para trabajar en la elaboración de reactores para investigaciones de plantas”, comenta esta joven amante de la investigación. A sus 20 años, Oriana ya tiene una experiencia laboral importante dentro de la Universidad, pues ha ocupado diferentes cargos: monitora en Ingeniería de Diseño del Producto, manejando el sistema de calidad y aseguramiento de equipos, luego siguió con lo mismo pero en los laboratorios de Ingeniería de Procesos. En 2006 entró al Gaze, grupo de investigación en Gestión de Ambientes Zero Emisiones, para empezar a investigar sobre el carbón activado y siguió con un proyecto de larvas que terminan siendo concentrado para animales. De ahí pasó a ser presidenta del grupo y logró en abril de 2008, de la mano del Grupo de Proyección Gerencial (GPG), traer a EAFIT al entonces ministro de Agricultura y Medio Ambiente, Andrés Felipe Arias, a un evento denominado Bioinnova en el que habló sobre la metodología cero emisiones y la protección del medio ambiente, además se le mostraba al público cómo afectaba el biocombustibles en campos como lo social, político y económico. Además, escribe para la revista de Ingeniería de Procesos, tiene dos monitorías y trabaja como auxiliar de investigación diseñando, junto a dos ingenieros de procesos, un biodigestor anaeróbico que será un tanque para la línea de

producción ambiental que quiere sacar Colombit, una empresa de Manizales.

Varios reconocimientos

Su dinamismo le ha permitido ser la ganadora de encuentros nacionales y regionales de investigación. Además estar en Expo Procesos, la muestra de su carrera. Allí mostró dos proyectos y ambos ocuparon el primer lugar. Aparte de los anteriores puestos es estudiante, por lo que su tiempo libre no es mucho. “Creo que soy la persona indicada para estar en este momento trabajando en las investigaciones que promueve la Universidad, pues esa es mi pasión, además tengo el tiempo que se necesita y una buena metodología”. “Sigo en el grupo de investigación, allí estoy como coordinadora del comité interno, yo soy quien gestiono todo lo de la oficina y ayudo a la promoción y organización de las actividades que van a desarrollarse”, afirma. Dice que ama la academia y la Universidad, además asegura que el Plantel otorga todas las facilidades para la investigación, tales como presupuesto, tiempo, personas que colaboran y, lo más importante, está completamente dotada de los equipos necesarios para llevar a cabo un buen proyecto. Por otro lado, Oriana hace parte del grupo de Promoción de la Universidad, lo que le ha permitido ‘vender’ su carrera a estudiantes que aún se encuentran estudiando el bachillerato. “Desde el 2006 la directora del grupo me invitó a formar parte de él, pues cuando estábamos en Experiencia EAFIT ella pudo notar mi habilidad para hablar en público y el gran amor que le tengo a Ingeniería de Procesos”. Gracias a la experiencia que ha recibido al estar en tantas actividades dentro de la Institución, tiene claro su futuro: quiere hacer la especialización en biotecnología y microbiología celular. Luego de eso, su anhelo es trabajar en EAFIT como investigadora y sueña con ser la jefa de carrera de Ingeniería de Procesos.

Esta estudiante de Ingeniería de Producción ha participado en proyectos de investigación ambientales que han ganado algunos reconocimientos. UNIVERSIDAD EAFIT

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Elizabeth Ocampo Cifuentes Foto: R贸binson Henao el

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INVESTIGACIÓN

Investigadora del Departamento de Ingeniería de Procesos Por Sandra Gaviria Monsalve

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esde niña le extraía el colorante a las hojas, las ponía en agua e, incluso, a veces imaginaba que las fritaba. Hoy, Elizabeth Ocampo Cifuentes trabaja en varios proyectos para el sector de alimentos, como la extracción de aceite de aguacate tipo gourmet y aceite para uso cosmético. Mucha investigación, trabajo sobre patentes, registros, estudios de mercado, análisis de componentes y metodologías para reemplazar algunos químicos por naturales son algunas de las labores de esta investigadora, quien, desde hace cuatro años, trabaja en Ingeniería de Procesos de EAFIT, como asesora de proyectos de grado. “Al proyecto de extracción de aceite de aguacate tipo gourmet y aceite para uso cosmético se han vinculado varios agricultores interesados en poder optimizar la producción de aguacate. El de uso gourmet lo extraemos esencialmente de la pulpa y el aceite de uso cosmético se extrae de la pepa y la cascara”, explica Elizabeth. Fueron los mismos agricultores, en su mayoría productores del Oriente antioqueño, quienes la buscaron con el anhelo de montar pequeñas fábricas en sus parcelaciones. “Ellos van ser los más beneficiados, porque no solamente van a poder exportar el aguacate a Holanda y toda Europa, sino que van a producir aceite gourmet que en la actualidad es importado con altos costos. Aunque en este momento no es muy competitivo por el precio, sí lo es a nivel nutricional, porque tiene más contenido de omega 3, 6 y 9 que el aceite de oliva”. La investigadora aclara que, a pesar de que Chile es pionero en la producción de aceite de aguacate, Colombia tiene ventajas climáticas y tierras más fértiles, por eso ella y su grupo han obtenido hasta un 15 por ciento de rendimiento,

lo que equivale a 5 por ciento por encima de Chile, con la misma variedad.

Asesora de proyectos

Es precisamente una compañía chilena, Paltita Oil, la que está asesorando a EAFIT en el tema de equipos para montar una planta piloto. Esta investigadora ve muchos beneficios del proyecto en el sector académico, porque el grupo involucra a estudiantes desde el primer semestre para que adquieran conocimientos no solo técnicos, sino también otros para que aprendan a desarrollar ideas de negocio. En lo personal y profesional, dice que ha ganado muchos conocimientos y mucha experiencia, y agrega que piensa aportar a los proyectos todo lo que está aprendiendo en la especialización en Ingeniería de Alimentos que cursa en la Universidad Nacional. “Me siento más útil ayudándole a tanta gente. La Universidad me ha apoyado mucho. Hemos podido participar en eventos. Hace poco salimos en la página de EAFIT, entonces eso fue un link súper bueno para los productores que nos siguieron llamando. Yo podría estar en la empresa, pero aquí estoy muy bien. Me gusta mucho la retroalimentación con los muchachos porque ellos aprenden de mí y yo de ellos”. Elizabeth visualiza al grupo apoyando a los campesinos y tiene una fuerte motivación para ello: “Todavía veo una brecha muy grande entre la investigación y el campo. En el campo hay un laboratorio entero con un montón de productos sin ser aprovechados, con un montón de gente que lo único que tiene son oportunidades sin explorar y que, con la ayuda de nosotros, podrían sacar adelante muchos proyectos que aumentarían su calidad de vida”.

A través de varias investigaciones, Elizabeth Ocampo Cifuentes les ha abierto posibilidades de mejoramiento a los agricultores de Antioquia. UNIVERSIDAD EAFIT

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Jorge Alberto Giraldo Ram铆rez Foto: R贸binson Henao el

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LÍDERES DE OPINIÓN

Decano de la Escuela de Ciencias y Humanidades Por Juan Carlos Restrepo

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ntre los documentos que reposan sobre el escritorio de Jorge Alberto Giraldo Ramírez se destaca un ensayo filosófico sobre el enigmático tema de la concepción del alma, que escribió cuando apenas tenía 17 años. Aunque la inclinación inicial del actual decano de la Escuela de Ciencias y Humanidades de la Universidad EAFIT era por la historia y el derecho, encontró en la filosofía la fuente que le ayudó a interpretar ciertos asuntos sociales que le inquietaban, como los fenómenos políticos que se comenzaron a gestar en los años ochenta, la violencia y el conflicto armado en Colombia. Estudió la licenciatura en Filosofía e Historia de la Universidad Santo Tomas, cursó la maestría en Filosofía Política de la Universidad de Antioquia y, desde hace un año, es doctor en Filosofía de esta última institución. Pero sus conocimientos no se limitan a la filosofía. Su amor por el país lo ha motivado a participar, de diversas formas, de la realidad política y social de Colombia. De ahí su vida pública activa desde cuando era director de la Escuela Nacional Sindical, hasta llegar a ser asesor del Ministerio del Trabajo, durante los mandatos de los ex presidentes Ernesto Samper y Andrés Pastrana. Ha vivido como propios los asuntos políticos que han transformado al país. A tal punto que el Proceso Constituyente de 1990–1991, que introdujo la participación y la concepción los derechos de los ciudadanos, cambió su percepción sobre lo que sería su papel en la sociedad y las decisiones que tomó en cuanto a su actividad pública.

Docente, investigador y escritor

A partir de allí se dedicó a colaborar en la formulación de la Alianza de Antioquia por la Equidad, fue coordinador del Observatorio para la Equidad en Antioquia y es miembro de la Corporación para la Ciudadanía y el Desarrollo. Entre otras actividades de interés social, ha sido investigador y escritor de temas relacionados con los derechos humanos, la seguridad y el conflicto,

además de ser columnista de El Colombiano y Semana.com. Debido a su sensibilidad frente acontecimientos como estos, este catedrático ha contribuido a la formación de cientos de alumnos en la Universidad de Antioquia, la Fundación Universitaria Luis Amigó, la Pontificia Bolivariana y EAFIT, a quienes les inculca ese sentimiento tan suyo por el país. Desde la perspectiva de las humanidades, la filosofía, la ética y la política, les motiva a conocer su entorno, a que se comprometan con la realidad y a que entiendan qué es lo que la sociedad les pide como profesionales. Y es que Giraldo Ramírez no cree en el intelectual que se encierra en una especie de cultura erudita y mira las manifestaciones públicas desde afuera. Es por esto, que con argumentos resalta la importancia que tiene para él la vida de las personas y su cultura popular. También disfruta de los diferentes festivales de música popular y se le puede ver vociferando un concierto o saltando en una tribuna del estadio Atanasio Girardot porque, aparte de ser un consagrado melómano y escritor de libros sobre el rock, desde niño va a acompañar al Independiente Medellín, sin importar el lugar que ocupe en la tabla de posiciones. Cuando quiere descansar visita el municipio de Jardín, su pequeña patria, con el que siempre ha tenido vínculos a través de las actividades de la Casa de la Cultura de este pueblo del Suroeste antioqueño. Con esa mirada seria y profunda que lo caracteriza, afirma que, en la actualidad, Colombia atraviesa por la mejor situación política, económica y social de los últimos 40 años. Y así lo reitera cuando dice que con lo que ha pasado en el país en los últimos ocho años, hay razones para ser optimista en todos los campos, aunque aclara que eso no significa que no presente una situación de fragilidad, por el contrario, motiva con vehemencia a seguir trabajando.

A sus 51 años Jorge Giraldo Ramírez, además de un líder de opinión, también es un hombre que se conmueve con la presencia de su nieta. UNIVERSIDAD EAFIT

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Carlos Mario Correa Soto Foto: R贸binson Henao el

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LÍDERES DE OPINIÓN

Periodista, escritor y profesor del pregrado en Comunicación Social Por Alejandra Cárdenas Londoño

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arlos Mario Correa es docente universitario de la Universidad EAFIT y ha trabajado en medios como El Espectador, El Colombiano, la revista Semana y diferentes publicaciones universitarias. Sin embargo, cuando se le pregunta si prefiere ser profesor o periodista, responde sin vacilar que le gusta ser profesor y periodista porque, sencillamente, no concibe lo uno sin lo otro. Se trata del dueño de Las llaves del periódico, haciendo alusión al libro que recientemente escribió, pues durante la época de la más cruenta violencia en Medellín le tocó abrir cinco oficinas de El Espectador y cerrar cuatro. No obstante, no se trata de un hombre temerario, con arrojo y desprendido de la vida, por el contrario, Carlos Mario se define como un hombre tímido e inseguro. Fue ésta la época que más marcó su vida, la que le cambió su forma de ver el periodismo y el mundo, pues la sentencia de muerte que pesaba sobre su espalda lo condicionó a un encierro, a una marginalidad, a una soledad que aún hoy le cuesta superar. Sin embargo, el hecho de haber sido un periodista perseguido, que trabajaba desde la clandestinidad, le aseguró la credibilidad, el conocimiento y la experiencia para formar a las nuevas generaciones de reporteros. Pero no era el dinero y tampoco el reconocimiento los que lo empujaron a la vorágine periodística de aquellos años; era la sensación de sentirse parte de algo, la necesidad de satisfacer un instinto casi animal, la profunda vocación que envuelve a los periodistas de antaño, a los de la calle, a los que olieron la sangre y la pólvora y llenaron de detalles historias cotidianas que se convirtieron en noticia nacional.

El periodismo, una adicción

Hoy, más sosegado, trata de transmitirles esa pasión a sus estudiantes, pues su mayor anhelo es no solo ser recordado como un buen profesor, sino como una persona con calidad humana. Sin embargo, nunca dejará esa pasión por su profesión y, aunque ya no se lance a la calle tras las historias que pueden resultar incómodas o inconvenientes para algunos, e impactantes y reveladoras para otros, no puede resistir la tentación de tener ante sí un periódico dominical, pues a pesar de que consulta los medios electrónicos, le hace falta untarse de tinta. Si bien le ha sido difícil superar su adicción periodística, de esa época le queda el amor y la pasión por el trabajo. Ahora, en una nueva etapa en la Universidad EAFIT, hace réplica de la disciplina y la constancia de una institución, a la que según él, le debe sus afectos y el compromiso con el trabajo ético. En la actualidad Carlos Mario se desempeña como coordinador del Área de Periodismo del pregrado en Comunicación Social de la Universidad. Sin embargo, lo intimidan los títulos nobiliarios, para los que asegura no tiene el temperamento, pues más que liderar, prefiere hacer parte de un equipo, trabajar con las personas. Entre sus orgullos se cuentan la publicación de los libros Préstame tus ojos, Rey de corazones El Medellín, una pasión crónica, y Las llaves del periódico, a través de los que pudo contribuir, superado el pudor a escribir en primera persona, sobre sus vivencias personales y a la construcción de la historia del periodismo colombiano. Consciente de que ningún reportaje vale una vida, sin lugar a dudas su mayor logro es haber sobrevivido bajo circunstancias tan difíciles y, contra todo pronóstico, haber podido ser profesor.

Carlos Mario es el coordinador del Área de Periodismo del pregrado en Comunicación Social de la Universidad. UNIVERSIDAD EAFIT

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Jorge Iván Bonilla Vélez Foto: Róbinson Henao el

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LÍDERES DE OPINIÓN

Profesor del Departamento de Humanidades Por Juan Carlos Restrepo

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o son pocos los comunicadores que en los albores de su formación desean llegar a ser periodistas deportivos como Julio Arrastía Brica, presentar la sección deportiva de un noticiero al estilo Carlos Antonio Vélez o figurar como Weimar Muñoz Ceballos. Pero la vida académica les muestra otras habilidades. Para fortuna de la investigación, este es el caso de Jorge Iván Bonilla Vélez, quien es reconocido como referente de la investigación en América Latina. Al referirse a esto el profesor, quien hoy trabaja en el Departamento de Humanidades de EAFIT, dice con voz pausada, pero segura: “La universidad está para que lo cambie a uno”. Nació en 1965, en Envigado Antioquia, y se considera hijo de la escuela cultural del maestro Jesús Martín Barbero, que ha formado a numerosos docentes en la investigación social en Colombia y América Latina. Su primer gran mérito como investigador le fue reconocido con el Premio Latinoamericano a la Mejor Tesis de Grado, otorgado por la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación de México, en 1992, lo que le confirmó que lo suyo era esta área. El tema de su tesis de grado fue sobre la relación violencia y medios, a la que le dedicó dos años de estudio. La actividad universitaria le abrió su perspectiva a la música, al cine y a la literatura pero, sobre todo, a los temas de investigación, que desarrolló al lado de Germán Rey, Omar Rincón y el mismo Jesús Martín Barbero.

Sus temas de investigación

Los conflictos sociales, la cultura política, los medios de comunicación y sus audiencias y la guerra, han sido temas de sus investigaciones, trabajos que lo han consolidado como uno de los mejores investigadores de comunicación, aun-

que cuando se le interpela sobre el tema, trata de darle poca relevancia. Temáticas como el conflicto armado y el narcotráfico, de igual forma, rondan sus libros e investigaciones, tratando de darle nuevas miradas y otras formas de comprender las problemáticas. Este comunicador social-periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana es, además, un hombre de familia, enamorado de sus hijas y de su esposa. En 1992 viajó a Bogotá para estudiar la maestría en Comunicación de la Pontificia Javeriana y al culminar trabajó durante 12 años en esta institución de educación superior, en donde se desempeñó como profesor de la Facultad de Comunicaciones, dirigió la maestría en Comunicación durante seis años y fue editor de la revista Signo y Pensamiento, la única edición seriada dedicada a la Comunicación en Colombia. También se destaca su participación en la Organización Medios para la Paz, que instruye a periodistas para realizar una labor más profesional en el cubrimiento del conflicto armado. Su gran satisfacción es haber sembrado el interés por la investigación en sus asistentes de investigación, a los que ahora tiene como colegas y a algunos cursando doctorados en comunicación política. El tiempo dedicado con tanta pasión y sentido de responsabilidad a la investigación, ahora le permiten disfrutar de su mejor momento como docente. En los últimos tres años, ha logrado aclimatar en EAFIT la asignatura de política, como coordinador del énfasis de Comunicación Política del Departamento de Humanidades y ha aportado su experiencia como investigador a la maestría en Estudios Humanísticos. Su producción investigativa continúa gracias a que tiene un compromiso ético, moral y político con el país.

Entre los ítems de la hoja de vida de Jorge Bonilla figura su trayectoria como docente, investigador, asesor, escritor de libros y autor de artículos para revistas científicas. UNIVERSIDAD EAFIT

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J. Enrique R铆os Foto: R贸binson Henao el

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LÍDERES DE OPINIÓN

Periodista y estudiante del programa Saberes de Vida Por Marcelo Montoya

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. Enrique Ríos encontró el periodismo en el camino, nunca lo buscó y nunca se preocupó por acceder a éste. Por eso, este hombre de 69 años se siente un privilegiado de la vida y, con convicción, dice que todo lo que tiene se lo ha ganado con trabajo. Nació en Virginias, una estación del ferrocarril de Antioquia, ubicada en Puerto Berrío, y desde que arribó a Medellín, en 1955, no ha hecho nada diferente a trabajar. Uno de esos empleos fue como mensajero, claro está, sin abandonar su afición al deporte de las bielas. Precisamente en este oficio fue donde tuvo la tarea de llevar al periódico El Correo una nota con los ganadores de una competencia de ciclismo. Vaya oportunidad la que se le presentó ese día, pues el jefe de redacción lo puso a escribir una introducción. Desde ese momento hasta la fecha, no ha abandonado el periodismo, y su pluma y su voz se han dado el lujo de recorrer diferentes medios radiales y escritos. J. tiene en su haber una gran excepción con el resto del mundo, como él mismo lo afirma: “Yo creo que soy el único bachiller honoris causa del país”. Sin contar que nunca en su vida pasó por una facultad para estudiar una carrera formal. “Yo soy egresado de la universidad de Guayaquil, en San Juan con Bolívar”, cuenta este padre de cinco hijos, dos de ellos periodistas egresados de la Pontifica Bolivariana (Claudia y Jorge), y tres más de EAFIT, Juan Guillermo (ingeniero de sistemas), Jaime (economista) y Carolina (negociadora internacional).

Su recorrido periodístico

En 1958 inició su carrera como periodista empírico escribiendo sobre ciclismo en El Correo, de ahí pasó a ser director de la revista Vea Deportes, además de jefe de producción del diario La República para implantar el sistema Offset. También fue corresponsal internacional de la agencia EFE, director de Radio Sucesos RCN Barranquilla y corresponsal del vespertino El Bogotano, periodista de la revista de farándula Antena, hasta

que un día llegó al periodismo económico, “afortunadamente” del que nunca se ha separado. Estuvo en radio, con el Reportero Económico Caracol y, en 1975, fundó el Noticiero Económico Antioqueño en Súper, emisora para la que trabajó durante 15 años. De ahí su conocimiento estuvo ligado a otras compañías y, desde hace un poco más de ocho años, tiene su espacio económico en la emisora de la Cámara de Comercio de Medellín. Este hombre, que alguna vez se fue a estudiar al Seminario de Misiones de Yarumal, tuvo también otros dos espacios: Las Chivas de J. Enrique Ríos, en Teleantioquia Noticias; y Los que empiezan con J. Enrique Ríos, en Hora 13. Ambos llegaron a su fin en 2008. Hoy, aunque ya no es parte activa del noticiero, o por lo menos eso dice él, no abandona el diario vivir de las noticias económicas y, por eso, vive pendiente de éstas, bien sea escribiendo las notas confidenciales o haciendo un comentario editorial para su noticiero.

Su segunda casa

Ahora dedica parte de su tiempo a estudiar en EAFIT, universidad a la que considera su segunda casa. Es uno de los participantes del programa Saberes de Vida, dirigido a los adultos mayores, y este semestre asiste a dos cursos: uno de apreciación de cine y otro de literatura de viajes. Antes había hecho un taller sobre literatura de no ficción. “Lo dictó el profesor Juan José Hoyos. Allí nos tocó escribir una historia, yo conté la mía y el profesor dijo que calificaban las cinco mejores, pero solo calificó la mía, de allí se editó un libro que decidí llamar Vida conquistada”, cuenta orgulloso J. Enrique Ríos. “La relación mía con la Universidad es muy buena, para la muestra, tres de mis cinco hijos se graduaron allá, y Carolina la menor es docente”. Esa es la vida de este hombre que llegó al periodismo sin estarlo buscando, y que en más de 50 años ha logrado que su nombre ocupe un espacio en los medios de Antioquia, Colombia y el mundo.

J. Enrique inició su relación con la Universidad cuando trabajaba los fines de semana en el noticiero de Caracol y empezó a realizar charlas con los profesores del pregrado en Economía UNIVERSIDAD EAFIT

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Jorge LondoĂąo Saldarriaga Foto: cortesĂ­a el

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FINANCIERO

Administrador de negocios, presidente de Bancolombia Por Alejandra Cárdenas Londoño

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e Jorge Londoño Saldarriaga se puede decir que es el presidente del banco más grande de Colombia y uno de los mejores líderes empresariales del país. No obstante, lo que no todos saben es que la primera inclinación profesional de este bachiller del Liceo de la Universidad de Antioquia fue la arquitectura. Sin embargo, su espíritu de empresario se impuso y se decidió por la Administración. De ahí en adelante han sido muchas las empresas que han contado con su acertado sentido para los negocios. Como empresario se estrenó como fundador y gerente de la firma de finca raíz Propiedad Ltda. y de la compañía de corretaje de valores Londoño Saldarriaga y Cía. En adelante, Suvalor, Inversiones de Suramericana de Seguros y Bancolombia han sido las entidades que este administrador de negocios ha ayudado a crecer y consolidar. No obstante, Londoño Saldarriaga también se desempeñó en el sector público, como secretario de Hacienda de Medellín, lo que, en perspectiva, le permite ver que las iniciativas privadas también le pueden significar grandes aportes al desarrollo del país. Sin embargo, para el empresario, quien además tiene un título de máster en Desarrollo Económico de la Universidad de Glasgow en Escocia, no todo son fusiones, estrategias de expansión, ni inversiones. Su vida la equilibra con el deporte, una actividad que no solo lo relaja, sino que le brinda la disciplina y constancia que definen su ejercicio profesional. Aunque es adepto a las tarjetas de crédito, contario a lo que se pudiera pensar, el presidente

del banco más importante del país, confiesa no ser el mejor usuario de los productos bancarios.

Un vínculo con EAFIT

Su relación con EAFIT va más allá de la de un egresado, pues en su época de académico, mucho antes de convertirse en banquero, fue profesor de Economía y director del Departamento de Administración de la Institución. Con respecto a la Universidad, asegura que es una fuerza para el desarrollo de la comunidad, el cordón umbilical hacia el conocimiento, el desarrollo intelectual y la modernización. También recuerda vivencias en EAFIT. “Cuando yo estuve en la Universidad tuvimos muchos profesores muy buenos, de los que derivamos enseñanzas muy valiosas, pero, sin lugar a dudas, el personaje que yo más recuerdo fue el doctor Bernardo Pérez, que fue verdaderamente un maestro de la generación de la que hice parte. Era una persona que siempre se preocupaba por ser un profesor moderno, por estar atento a los últimos desarrollos en la Administración y de llevar esas inquietudes a la Universidad”, dijo hace algunos meses a la Agencia de Noticias de la Institución. Durante su gestión por más de una década como presidente de Bancolombia, la empresa ha sido reconocida en varias oportunidades por diferentes entidades como uno de los grupos financieros más importantes de América Latina, por su crecimiento, reputación y administración. Y ahí, en esta compañía que tiene retos de gran magnitud debido a que sus acciones repercuten en aspectos económicos y políticos del país, este eafitense deja su huella.

En 2005, Jorge Londoño Saldarriaga fue elegido como el mejor líder empresarial del año según los premios Portafolio. Se destacó, entre otras cualidades, su visión, liderazgo, creatividad y ética profesional. UNIVERSIDAD EAFIT

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José Darío Uribe Escobar Foto: cortesía el

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FINANCIERO

Administrador de negocios, gerente del Banco de la República Por Carolina Martínez Trujillo

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cupa uno de los cargos de mayor responsabilidad en el país, pues ser el gerente general del organismo económico nacional más importante le ha exigido asumir grandes retos que ha sabido afrontar. Fue nombrado en este puesto en enero de 2005, y este año reelegido por un período de cuatro años más. Durante su gestión en el Banco de la República se ha destacado por tener unas bases sólidas para la independencia del banco central, ayudar a promover el buen funcionamiento del sistema financiero colombiano y, el más importante para él, lograr el buen manejo del control de la inflación del país. “Como gerente y miembro de la Junta Directiva del Banco creo haber contribuido a que Colombia tenga hoy una de las inflaciones más bajas de su historia. La inflación baja y estable contribuye al bienestar de todos los colombianos pero, en especial, de los más pobres”, opina. Además, por su desempeño fue nombrado por unanimidad como presidente de la Junta de Gobierno del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla), asociación que agrupa los bancos centrales de América Latina y el Caribe; y, en 2008, la Revista Gerente lo seleccionó como uno de los 100 líderes en economía.

Su paso por EAFIT

Nació en Medellín en el año 1958. Ingresó a estudiar Administración de Negocios en EAFIT en 1976 y se graduó en el primer semestre de 1981. “En esos años, recuerdo especialmente que al finalizar la carrera teníamos profesores que ya contaban con estudios en el exterior, con maestrías y doctorados, señal de que era una universidad que se estaba transformando rápidamente y que tenía planes claramente definidos”. Sus buenos recuerdos en EAFIT, dice, son muchos. Entre estos, las clases de humanidades, el trabajo como monitor en todas las materias de economía, el estudio, los ratos en la cafetería y las

fiestas con los compañeros. Además, los semestres de práctica y su elección como representante de los estudiantes en el Consejo Académico. “En EAFIT aprendí a trabajar en grupo, a disfrutar el estudio y a valorar el conocimiento humanístico. Además, la formación académica adquirida me permitió seguir estudios en el exterior”, comenta este profesional, quien además del título eafitense, es economista de la Universidad de los Andes, y cuenta con una maestría y doctorado en la misma área de la Universidad de Illinois. Antes de ocupar su cargo actual como gerente del Banco de la República fue profesor de Economía de las Universidades Javeriana y los Andes; jefe de la Unidad de Programación Global del Departamento Nacional de Planeación; asesor económico de la Federación Nacional de Cafeteros; subgerente de Estudios Económicos y gerente técnico del Banco de la República. Es, de igual forma, experto en inflación y macroeconomía colombiana. Quienes han trabajado con él aseguran que es una persona serena, reservada y apasionada por el trabajo. Disfruta de las labores en equipo, por eso se ha rodeado de los mejores economistas del país. En un perfil publicado por la revista Dinero lo califican como “obsesivo con la medición, cree que toda teoría hay que probarla”. Así mismo, El Espectador, en otro artículo, lo define como un “profesional muy estudioso, que escucha con atención las opiniones contrarias y que se cuestiona constantemente sus propias ideas”. José Darío Uribe considera que para tener éxito es necesario trabajar con disciplina, valorar el trabajo en equipo y respetar las diferencias. “Además, complementar la formación técnica con las humanidades y nunca querer subir parándose en los hombros de alguien más”. Y al referirse a cuál considera es la huella que le dejó la Universidad no duda en contestar: “EAFIT contribuye a formar buenos seres humanos”.

José Darío Uribe Escobar tiene presentes los conocimientos que recibió en EAFIT, esos mismos que lo motivan a no dejar de lado su compromiso con el país. UNIVERSIDAD EAFIT

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Jorge Alberto Sierra Campuzano Foto: R贸binson Henao el

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COMERCIO EXTERIOR

Especialista en Mercadeo Internacional, director de la regional Antioquia de Proexport Colombia Por Catalina Suárez Restrepo

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olo una pregunta y aflora su profunda manera de entender la vida: ¿cuáles son las características necesarias para ser exitoso? “El éxito es una cuestión más mental que de fama, ser honrado con uno mismo y con la naturaleza, tener claros sus ideales y convicciones tener en cuenta que usted es parte de la solución y no del problema. Arriesgar, aunque resulten fracasos, es parte de la vida de los triunfadores (…) Generar lineamientos claros y desde luego, darle juego a sus equipos aunque surjan ideas locas”, dice Jorge Alberto Sierra Campuzano, quien hoy es el director regional de Proexport Colombia. Y sigue: “Los actos de aprobación y sumisión no son la mejor receta para la creatividad, dejar a la gente pensar y ser creativo es una fórmula para la innovación en las organizaciones, pero debe permitírseles darles curso, con sentido de coherencia y sin perder la esencia de lo fundamental (…)”. Cuando le hablan de negocios lo ponen en el terreno que mejor domina. Él, que pasó por la secretaría general zona Antioquia del Banco Ganadero; y que trabajó en Conavi, en el Banco Popular y en Bancoldex antes de llegar a Proexport, dice que en su recorrido laboral aprendió, también, que a la gente es necesario creerle si se trabaja con confianza. Es economista de la Universidad Nacional y, cuando en EAFIT se abrió la especialización en Mercadeo Internacional, se interesó, el programa y aplicó. Corría el año de 1981 y estaba trabajando en una entidad financiera donde tenía bajo su responsabilidad, entre otros asuntos, el manejo del comercio exterior. De su paso por la Institución recuerda la gente, los compañeros. EAFIT, opina, es una Universidad que hace un esfuerzo importante en conectar el mundo académico con el real. “Las herramientas del mercadeo son su gran fortaleza”. A él, que ha emprendido acciones que lo llenan de orgullo, como la descentralización de Proexport, no le gusta definirse como un líder.

Apenas, dice, es un ciudadano del común que lucha por un mundo mejor, pero que a veces falla debido a sus flaquezas: “Al individualismo y a la vanidad, que, en mayor o en menor grado, nos atrapa a unos más que a otros”. Todas sus frases están llenas de toques de sabiduría que, se nota, se han ido formando y madurando con el pasar de los años y de los retos afrontados. “He aprendido que el mundo no gira alrededor de uno y que cuando los espacios se dan con respeto y entendiendo la diferencia, aparece un ser al que lo tienen en cuenta, lo valoran y lo aprecian. Las personas empiezan a creer en uno cuando se les atiende con respeto, se les escucha, esto es mejor que dar consejos y prédicas”.

“Mejor aprender que saber”

Mirar hacia adelante y ver el camino a seguir es mucho más sencillo si se conoce bien la ruta que se ha seguido. Jorge Alberto Sierra ha tenido esto claro al acompañar la tarea de Proexport de generar una cultura exportadora en el departamento para conectar la región con el mundo. En los tiempos actuales, asegura, es mejor aprender que saber. Por eso, cuando se le pregunta en qué necesita fortalecerse el empresariado colombiano responde con seguridad: en innovación y desarrollo. “En nuestras empresas es muy poco lo que se le dedica a la investigación para tener productos de mayor valor agregado que garanticen un mejor sostenimiento en los mercados”. Sobre el cuestionamiento de si crear nuevas empresas o fortalecer las existentes apunta que lo que se debe saber es para qué se crean o para qué se fortalecen. “El punto importante aquí, es saber cuáles son los objetivos estratégicos”. Y como aquel que conoce el camino recorrido, sabe siempre lo que le falta por recorrer, aunque haya alcanzado muchas metas. “Quisiera saber escribir bien. En mi jubilación trataré de aprenderlo, ejercitándome y leyendo bastante y con ejemplo de gente que sabe hacerlo bien”.

Desde Proexport, Jorge Alberto Sierra Campuzano impulsa la cultura exportadora en Antioquia, con el fin de conectar al departamento con otros países. UNIVERSIDAD EAFIT

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Sof铆a Botero Uribe Foto: R贸binson Henao el

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SOCIAL

Especialista en Estudios Políticos, subdirectora de cooperación nacional e internacional de Comfama Por Hernán Vanegas Urrego

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ofía Botero creció en una familia en la que el servicio público es una vocación y una opción de vida que no se pasa por alto. Por eso, cuando le llegó el turno de elegir una carrera, a pesar de que se sentía atraída por otras opciones como Economía y Derecho, decidió seguir el camino de las mujeres de su familia y estudiar Trabajo Social. Ya en la universidad, entre las distintas vertientes de su carrera, prefirió el énfasis en investigación social, y en formulación y gestión de políticas públicas como el camino para su desarrollo profesional. Siempre sintió una gran atracción intelectual por la investigación social, los procesos de pensamiento y de reflexión sobre cómo mejorar las intervenciones públicas y privadas. Su ambición por ser parte presente y activa del cambio es otra de las motivaciones en las que radica su interés académico por estudiar y reflexionar en torno a la forma como se producen las transformaciones en la sociedad. “Si no hay unos grupos sociales capaces de comprender de manera más global cuáles son los problemas, cuáles las posibles soluciones y cuáles las barreras a la equidad, es muy difícil de uno a uno construir cambios; si además no hay instituciones potentes, claras y contundentes en sus intervenciones, es muy difícil garantizar cambios; y si de manera adicional no hay sociedades aliadas en lo público y en lo privado para pensarse y producir transformaciones y ejecutar de manera eficaz lo que tienen que hacer, es muy difícil producir cambios”. Su trabajo la ha llevado fuera de Colombia. Laboró cerca de cinco años como asesora de las Naciones Unidas en procesos de reforma del Estado en Centroamérica y estuvo muy cerca de los procesos de paz y de desarrollo en Honduras, El Salvador y Guatemala. Trabajando en esa misma vía, entró en contacto con procesos municipales y comunitarios, de la mano de la agenda de gobierno para el desarrollo.

Las “ideas fuerza”

De su experiencia profesional destaca las ideas fuerza, que es como llama a las cosas que la animan para no cansarse y superar la fatiga. “Por ejemplo, pensar que las intervenciones que hoy hacemos tienen sentido para niños y para familias, me motiva muchísimo. Sentir que estoy participando de la construcción de una sociedad que le va a permitir a los niños y a los jóvenes y a esas familias acceder de mejor manera a servicios sociales, a tener educación y nutrición, que van a ser capaces de superar su condición de pobreza, que van a crecer como seres humanos y como grupos sociales (...)”. En sus palabras es evidente la pasión con la que hace su trabajo; y esas ambiciones profesionales las conjuga con su vida personal, con lo orgullosa que se siente de su familia, en particular de sus hijas Valeria y Julia. Y comenta: “Las personas que hemos tenido la posibilidad y el gran privilegio que nos ha dado esta sociedad de poder estudiar, de poder formarnos, tenemos que retribuir y tenemos que asumir estos desafíos de manera incansable. Tener una aspiración de esta naturaleza nos permite mantenernos muy vivos, pensar que además de nosotros, el planeta está poblado de desigualdades, pero también de oportunidades”. Por eso, como un paso dentro de su desarrollo personal y profesional, hizo la especialización en Estudios Políticos en EAFIT, de la que destaca el ambiente académico y el nivel tanto de profesores como de estudiantes, razón por la que los debates hechos allí fueron enriquecedores para ella, por la relación directa que tienen con su labor actual como subdirectora de cooperación nacional e internacional de Comfama. Su entusiasmo, aun en medio de la mezcla de responsabilidades profesionales y laborales, se refleja en cada una de sus frases. “(…) En la medida en que uno sea capaz de sumar gente, instituciones, esfuerzos a los desafíos, el compromiso y los resultados serán mejores”.

El deseo de mejoramiento académico y laboral que tiene Sofía Botero vive en equilibrio con su vida familiar. Una “tensión”, como ella la llama, que posibilita sus logros profesionales y personales. UNIVERSIDAD EAFIT

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Claudia MĂĄrquez Cadavid Foto: cortesĂ­a el

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SOCIAL

Administradora de negocios, ex primera dama del departamento de Antioquia Por Alejandra Cárdenas Londoño

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omo primera dama del departamento de Antioquia, Claudia Márquez Cadavid rompió los esquemas y dejó de lado el rol de acompañante del gobernador a los actos protocolarios y organizadora de eventos de gala, y se dedicó a la promoción de programas sociales. Durante su gestión fue reconocida entre los 10 Jóvenes Ejecutivos Sobresalientes de Antioquia, por la Cámara Junior Internacional. Sin embargo, sin lugar a dudas, su mejor premio son las sonrisas y el agradecimiento de miles de niños que se beneficiaron con sus proyectos. Esta administradora de negocios de la Universidad EAFIT cuenta, además, con estudios en Mercadeo Internacional y Gerencia Financiera en la Universidad de Georgia, lo que le permitió, no solo ejercer su labor en empresas reconocidas como Orbitel S.A., Espumas Plásticas S.A, Invatex S.A y Productos Familia S.A.; sino administrar de manera efectiva y eficiente el despacho de la primera dama. El compromiso y esfuerzo por rescatar iniciativas de impacto social se materializó en la creación de la corporación Te Apoyo Antioquia, entidad que trabaja a favor de la niñez antioqueña; y en la marca Moda Antioquia, programa que

destina un porcentaje de la venta de camisetas con diseños de las subregiones del departamento para la instalación de parques recreativos en los municipios. Su legado como primera dama, al que le imprimió su calidez y frescura, también se refleja en la atención médica y nutricional brindada a cientos de niños, la creación del Observatorio de Niñez y el replanteamiento de la filosofía de la Corporación de Belleza de Antioquia.

Un estilo discreto

No obstante, Claudia no fue una figura protagonista durante la pasada administración departamental, siempre mantuvo la reserva y el decoro, como sello distintivo de su gestión. Tan exigente y tenaz, como se puede suponer, pero también tan sensible, comprometida e idealista, ha sabido encontrar el debido equilibrio para acometer sus sueños: el liderazgo. Hoy, fuera del despacho, sus prioridades y quienes llenan sus noches y sus días son Emiliana y Guillermo, los dos hijos que tiene con Aníbal Gaviria Correa. Sin embargo su anhelo de trabajar por todos los niños de la región sigo intacto e incluso más fuerte.

Claudia Márquez Cadavid acompañó de cerca la gestión como gobernador de Antioquia de su esposo Aníbal Gaviria Correa. Los proyectos sociales son su pasión. UNIVERSIDAD EAFIT

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Jairo Alonso Gir贸n L贸pez Foto: R贸binson Henao el

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SOCIAL

Capellán de la Universidad EAFIT Por Elisa Arboleda Toscano

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o es un profesor, egresado y mucho menos estudiante, pero sí lo es, y en todo el sentido de la palabra, un eafitense de corazón. Se trata de un vínculo que ha construido desde 1992, cuando el arzobispo Héctor Rueda Hernández lo nombró capellán de la Universidad. Jairo Alonso Girón se ordenó como sacerdote hace 28 años, una vocación que descubrió desde joven al sentir la necesidad de servirle a la comunidad. “Me gustó porque es una manera de uno estar feliz a pesar de todas las dificultades que tiene el mundo de hoy, todos los retos que impone la sociedad moderna, los pecados que hay en la calle”, comenta. Estuvo en el Seminario Menor, una institución de bachillerato donde los alumnos son internos y reciben formación alemana, allí la disciplina era estricta; estudiaba excesivamente; hacía deporte, teatro y música, de ahí su pasión por el séptimo arte. Fueron 40 alumnos en su clase y sólo él se ordenó como sacerdote, desde entonces ha trabajado por el bienestar juvenil en diferentes instituciones de educación como los colegios El Palermo y Ateneo Horizontes, la Fundación Universitaria Luis Amigó, y las universidades Pontificia Bolivariana y EAFIT. Esta labor le ha dado muchas satisfacciones, entre éstas ayudar a otras personas, y tener la oportunidad de viajar y conocer muchos países, actividad que considera lo enriquece porque si de repente siente que el mundo es un pedacito de tierra, al viajar su horizonte se expande, y descubre que hay otras posibilidades y otra manera de ver la vida. “Él es una persona muy estructurada, seria y neutral, a quien no le importó que yo no fuera católico, y por el contrario me abrió las puertas y me dio espacio en la Capellanía, a pesar de las diferencias religiosas, para realizar varios proyectos juntos por el bien social”, dice Jonathan Zabala, codirector del grupo estudiantil Proyecciones. Dentro de sus planes está seguir trabajando en el área universitaria y cuando se jubile ser un trabajador social voluntario porque es algo que lo llena y lo apasiona, además comenta que casi

todos los jóvenes que trabajan con él quedan enamorados del servicio a la sociedad.

Pastoral universitaria

Este sacerdote es el encargado de la pastoral universitaria de toda la Arquidiócesis de Medellín que comprende alrededor de 20 universidades y 65 institutos tecnológicos en los que estudian muchos jóvenes que no pueden ingresar a la educación superior. “Lo más bonito de todo es el trabajo social con varios proyectos, como el de los niños de la calle”, comenta el padre Jairo. Este acompañamiento consiste en compartir una tarde con estos pequeños llevándoles una temática para trabajar por su bienestar y felicidad. Desde que está al frente de la Capellanía de EAFIT, también ha motivado otras iniciativas para luchar hombro a hombro con gente de escasos recursos o con dificultades físicas, como el apoyo al programa Héroe Corazón, que se trata del acompañamiento a soldados que han sido heridos en combate y quedaron mutilados o discapacitados; o el compromiso por parte de los graduados que donan el valor de dos almuerzos para construir una casa prefabricada en la comuna 13. “Una de las labores sociales que hemos hecho aquí en EAFIT es la de construir casas prefabricadas para familias de escasos recursos, como mencioné ya hicimos la primera, y ahora estamos recolectando el dinero para la segunda: tuvimos una jordana durante los días EAFIT y le pedíamos a la gente que quisiera ayudar dos mil pesos, que es el valor equivalente a un ladrillo, lo que significa que ladrillo a ladrillo estamos construyendo la nueva casa para otra familia que necesita la ayuda de todos los eafitenses”, expone. Es así como, a partir de proyectos de servicio a la comunidad, Jairo Jirón lleva 17 años con la comunidad eafitense descubriendo que su vida es útil para otras personas, sobretodo en el mundo universitario. “Es algo de lo que no me aburro, es una promoción humana y es hablar de la vida de Dios con las personas”.

Lo que más le atrae de EAFIT al padre Jairo es la calidad humana de la Institución y de las personas. UNIVERSIDAD EAFIT

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Jonathan Zabala Restrepo Foto: R贸binson Henao el

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SOCIAL

Estudiante de Ingeniería de Sistemas, codirector del grupo Proyecciones y representante estudiantil ante el Consejo Académico Por Elisa Arboleda Toscano

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se día llevó tres cajas de helados y los repartió entre todos los niños de escasos recursos de una fundación. Cuando la actividad terminó, quedó con las manos llenas de helado y un pequeño empezó a lamérselas. La imagen le destrozó el corazón y tuvo que salir del lugar. Desde ese momento Jonathan Zabala Restrepo, quien cursa séptimo semestre de Ingeniería de Sistemas en EAFIT, se dio cuenta de que quería involucrarse por completo con el grupo estudiantil Proyecciones de la Universidad, para poder brindarle un poquito de felicidad a gente. Ser testigo de Jehová no fue impedimento para formar parte de este equipo que trabaja con la Capellanía de la Universidad, incluso es su codirector. El ingreso a éste fue por accidente cuando, hace un año y medio, un compañero que formaba parte del grupo le dijo que se fueran a estudiar a la oficina de la Capellanía. Allí Jonathan empezó a preguntar acerca del trabajo que hacían y se interesó por las labores sociales. “Al ingresar al grupo dije que me gustaría involucrar más gente, al ver que la Capellanía no era solo para rezar, que no era solo para católicos, pues aquí ven a un testigo de Jehová y se pueden hacer muchas cosas. El padre Jairo y yo nos empezamos a quedar solos y le propuse que empezara a estructurar el grupo y poco a poco fuimos involucrando a personas en actividades dentro de la Universidad”, cuenta. Dentro de todas las opciones y oportunidades que le brinda el grupo, lo que más le atrae es poder hacer realidad sus ideas en pro de la

sociedad, como lo ha hecho con el acto que organizaron en honor a los soldados heridos en combate, o con la celebración de un día especial para los vigilantes y el personal de oficios varios de la Universidad. “Jonathan es un buen tipo, él logra lo que se propone, es emprendedor y apoya a todas las personas que conoce para que cumplan sus metas y propósitos, además pienso que se desempeña muy bien en su cargo”, asegura Ramiro, un estudiante de Música que también hace parte del grupo Proyecciones.

Sus otros planes

Este futuro ingeniero de sistemas también trabaja en la actualidad en la idea de sacar adelante su propia empresa: una casa de software orientada a desarrollos que cubran las necesidades del mercado en pro de empresarios, profesionales o quien lo necesite. Otra actividad a las que se dedica en su tiempo libre es al cine. Le gusta ver la historia de la película, su justificación, el reparto y las criticas, además coordina un semillero de investigación informática forense con la ayuda de varios abogados conocedores del tema, y asesores que ha encontrado dentro de la Universidad. Luego de un par de risas, esas mismas que escuchan por donde pasa, Jonathan dice que EAFIT es una gran institución. “Afuera hay algunos prejuicios acerca de la Universidad, pero una vez se está dentro se puede dimensionar el gran valor que tiene y las oportunidades que les brinda y también a otras personas”.

Jonathan Zabala Restrepo, además de estudiar en EAFIT, también trabaja en varios proyectos para regalarle felicidad a la gente. UNIVERSIDAD EAFIT

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Natalia Arrubla G贸mez Foto: R贸binson Henao el

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SOCIAL

Estudiante de Contaduría Pública, coordinadora administrativa del Consultorio Contable y representante estudiantil ante el Consejo Directivo Por Elisa Arboleda Toscano

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sus 19 años de edad, Natalia Arrubla Gómez, estudiante de Contaduría Pública de EAFIT, empieza a escribir su hoja de vida: vicepresidenta financiera de la Organización Estudiantil, representante al Consejo Directivo y coordinadora administrativa del Consultorio Contable en la Universidad. Siempre supo que su futuro era ser contadora. Desde pequeña le ha gustado la profesión, muchos de sus familiares son egresados de esta carrera y “me encanta la idea de llegar a la empresa y saber utilizar la información económica y financiera para orientar las decisiones que se toman, que es el objetivo primordial de todo contador, además por la labor social que tiene: el hecho de dar fe pública implica que tu tengas que tener una ética y unos valores muy altos, y que tu palabra sea como el referente para que otro tome decisiones”. Desde que era una niña se ha destacado por su capacidad de liderazgo, y ha sido reconocida por ser una gran estudiante: fue personera estudiantil cuando estaba en quinto de primaria, se graduó como la mejor bachiller, obtuvo la beca de aportes de empleados, se ha ganado dos veces la beca de honor en la Universidad y ha trabajado en grupos estudiantiles. Sus compañeros de la Organización Estudiantil la definen como una persona apasionada con lo que hace, rápida para tomar decisiones, y buena compañera y amiga. Su futuro es algo que tiene claro: ser una contadora comprometida con su profesión, no solo dedicada a su trabajo, sino participando de manera activa en los organismos que direccionen la institución. “Probablemente me quede en la academia ayudando a la formación de contadores

que realmente entiendan y se apropien del valor de su profesión”.

Apoya a las pymes

Cuando estaba en segundo semestre, Natalia Arrubla ingresó al Consultorio Contable, como integrante de una de las cinco áreas que lo conforman. Y después pasó a ser la coordinadora administrativa. “El Consultorio Contable de EAFIT tiene una particularidad: este es un consultorio de estudiantes apoyado por profesores, es una iniciativa que surgió de los alumnos en 2005. Lo que hacemos es prestar un servicio de consultoría a pymes, es la responsabilidad social que tiene el contador de EAFIT”, afirma Natalia. Ser la coordinadora administrativa implica regularizar el proceso de la consulta para que llegue al área que debe, hacer el seguimiento, estar pendiente de los integrantes del consultorio, ser la representante de los estudiantes que lo conforman frente a las directivas, estar atenta de las publicaciones que se hacen en la web y coordinar eventos como conferencias, talleres y seminarios. “Pienso que lo que me hace idónea para este puesto es el amor a la carrera, el estar tan convencida de que Contaduría Pública es lo mío, un espíritu investigativo, querer saber más de la profesión que voy a desempeñar”, dice Natalia Arrubla Gómez. Su experiencia en el consultorio, señala, ha sido muy grata y le ha dado la oportunidad de aprender de todo, pues no solo se limita a cosas contables, sino todas las áreas del saber debido a que cada consulta tiene un caso detrás que implica una investigación.

A pesar de permanecer la mayor parte de su tiempo en la Universidad, Natalia Arrubla Gómez siempre saca tiempo para estar con su familia. UNIVERSIDAD EAFIT

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Pablo Echavarr铆a Toro Foto: R贸binson Henao el

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INTERNACIONALIZACIÓN

Director del Centro de Estudios Asia Pacífico Por Pedro Correa Ochoa

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ablo Echavarría Toro es un convencido de que la consigna que proyecta a EAFIT como universidad “abierta al mundo”, no solo es un reto del nuevo siglo. Su trabajo en el alma mater demuestra que, en efecto, esta institución ha hecho importantes esfuerzos para abrir sus puertas a la globalización. En 1997 fue nombrado por el entonces presidente de Colombia, Ernesto Samper Pizano, como embajador en la República China. Tras año y medio de desempeñarse en ese cargo, regresó al país con el afecto por la cultura china y grande experticia en su historia, política y economía. Además, se desempeñó en cargos administrativos de varias empresas del país y es Master of Science de la Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos. Por sus conocimientos de esta nación oriental, fue convocado por la universidad para el curso estudios de área: Asia Pacífico, que dicta desde hace siete años a estudiantes del pregrado en Negocios Internacionales. En 2006, de igual forma, fue nombrado director del Centro de Estudios Asia Pacífico de EAFIT. “Nuestro propósito es familiarizar a la comunidad universitaria con el continente asiático. Es muy probable que para la mitad de este siglo China será la primera potencia en el mundo, entonces necesariamente nuestros estudiantes se tienen que acercar a esa región”, advierte Echavarría Toro.

Coordinador del Instituto Confucio

Para cumplir ese objetivo, el Centro de Estudios gestiona el proyecto Instituto Confucio, un lugar para la enseñanza del mandarín, que busca

promover la lengua y la cultura de ese país asiático, no solo para alumnos de EAFIT, sino también para todos los ciudadanos de Medellín. “Esperamos que para el último trimestre de este año o el primero del otro, esté en funcionamiento. Solo falta definir el convenio con la universidad china que enviará a los profesores a Medellín”. Aunque en este proyecto también participan la Alcaldía de Medellín y la Universidad de Antioquia, será EAFIT y, en su representación Echavarría, quien lo coordine. A través del Centro de Estudios de Asia Pacífico, este ingeniero químico de la U. de A. ha logrado interesar a muchos estudiantes en esa región. Algunos de ellos buscaron suerte allí haciendo sus prácticas académicas en la oficina de Proexport en China, con un buen desempeño. Además, gracias a su gestión y la de la Oficina de Relaciones Internacionales de la Universidad, se han consolidado convenios con algunas instituciones de educación superior coreanas y chinas. En abril de este año, el Fondo Editorial EAFIT publicó el libro Aproximación a Asia, en el que Pablo Echavarría Toro recopila siete años de enseñanzas sobre el país oriental. En la publicación aborda aspectos históricos, políticos y económicos; cultura de negocios; etiqueta y relaciones internacionales de China con Estados Unidos, Latinoamérica y Colombia. “Cuando un estudiante se acerca a otras culturas debe tener un conocimiento amplio de éstas, para no acrecentar las barreras que ya existen. Por eso insistimos en mostrarles no solo el sistema de negocios chino, sino sus particularidades para que se adapten con fluidez. Esa ha sido una constante de la Universidad”.

Pablo Echavarría Toro ahora es un embajador de China en EAFIT. Él es el director del Centro de Estudios Asia Pacífico y director del Instituto Confucio para Medellín. UNIVERSIDAD EAFIT

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Alejandro Ă lvarez Torres Foto: cortesĂ­a el

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INTERNACIONALIZACIÓN

Administrador de negocios, gerente de aplicaciones de una constructora en Estados Unidos Por María Alejandra Henao

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espués de graduarse del Instituto San Carlos como bachiller en 1997, Alejandro Álvarez López hizo un intercambio escolar en Albany, en el estado de Nueva York durante un año. Allí aprendió la importancia de ser permeable a otras culturas manteniendo los valores “paisas” con los que fue educado. De vuelta a Medellín, inició en 1999 el pregrado en Administración de Negocios, que eligió con la certeza de que los conocimientos adquiridos en éste, muy seguramente lo acercarían al sueño de abrir en el futuro su propia empresa en el sector financiero, proyecto que si bien era pretensioso, estaba al nivel de la metas que él prefiere trazarse día a día. Sin embargo, la realidad en sus primeros años de estudio era otra. Sus recursos económicos eran limitados y su familia no atravesaba por su mejor momento, pero eso nunca lo desanimó. Mantuvo un espíritu emprendedor muy alto y con alegría recuerda cómo, fruto de sus trabajos en vacaciones y juiciosos ahorros en monedas, compró su primera moto para transportarse a la Universidad. Alejandro se graduó en julio de 2005 como administrador de negocios de EAFIT y ese mismo año aceptó una oferta de trabajo en la ciudad de Baton Rouge en el estado de Luisiana, en Estados Unidos, como coordinador de proyectos residenciales para una de las constructoras más solidas a nivel estatal. A los pocos meses de su llegada, y después de tener un mejor entendimiento de los procesos y del sector de la construcción, sugirió cambios radicales en el proceso de producción, pues en contravía de lo que él pensaba, había un leve atraso tecnológico en el sector. Introdujo, entonces, un software de recolec-

ción de datos en las obras y el registro de actividades diarias por estructura; así mismo resaltó la importancia de la comunicación con los subcontratistas para el proceso de producción, y también creó programas y aplicaciones electrónicas para poder implementar mejores controles no solo en el área de producción, sino también el área administrativa y de ventas.

Continuo desarrollo profesional

En la actualidad, Alejandro es gerente de aplicaciones de la misma compañía, cargo en el que tiene la responsabilidad de gestionar el proceso de producción de los proyectos residenciales bajo las normas estatales y el cronograma de la empresa. Los subprocesos de control de calidad y administración de subcontratistas son su día a día. Acaba de terminar sus estudios como gerente avanzado de proyectos en la Universidad de Standford, una experiencia que le brindó las herramientas para liderar equipos de trabajo multifuncionales y gestionar los cambios que se estaban dando en el área de producción de la compañía. Confiesa que es “importante mantenerse actualizado, conocer y aprender las teorías nuevas, no solo para mantenerse en un nivel competitivo, sino también para administrar el cambio en cualquier entorno multidimensional, el medio para lograr esto es continuo desarrollo profesional”. Su vida ha cambiado y cree que ha alcanzado buena parte del éxito con el que soñaba. Cuando caminaba por lo corredores de EAFIT, sus amigos lo califican como un hombre de triunfos. Hoy, como embajador de la Universidad en otro país, disfruta de su trabajo y de los beneficios que le brinda la compañía.

Alejandro es un apasionado por cumplir sus metas. Dice que todos sus sueños y aspiraciones los vuelve realidad. UNIVERSIDAD EAFIT

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Ricardo Restrepo Franco Foto: cortesĂ­a el

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INTERNACIONALIZACIÓN

Negociador internacional, empresario en China Por Víctor Andrés Álvarez Correa

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n la vida de Ricardo Restrepo Franco, los retos y las metas son el motor que lo impulsan a despertar cada mañana con la energía suficiente para salir avante en su jornada cotidiana. Siempre recuerda aquella frase del empresario mexicano Carlos Slim: “Uno no debe buscar tener más, sino ser más” y eso precisamente lo acomoda a su anhelo a corto plazo de consolidar su empresa, posicionarla y convertirla en una gran compañía. Con tan solo 25 años y venciendo las barreras de la distancia, el clima y el idioma, es uno de los colombianos que a punta de tesón han creado empresa en China. Todo comenzó cuando aplicó para realizar su práctica empresarial en la oficina de Proexport en Beijing. Ricardo no lo pensó dos veces, pues siempre fue amante de los negocios y la geopolítica, y esta era la oportunidad para comenzar a conocer el mundo y dar rienda suelta a su instinto emprendedor. Aunque sabía que era difícil, tenía claro que no quería devolverse inmediatamente terminara su pasantía y, por eso, trabajó medio tiempo en la Embajada de Colombia en ese país. Ya había empezado a estudiar mandarín, idioma que no le fue fácil aprender, pero que comenzó a manejar debido a la ayuda de algunas personas. Fue por esa época que conoció a dos pujantes colombianos con quienes decidió montar una empresa consultora de negocios internacionales y que en la actualidad tiene oficina en Beijing y Bogotá. A pesar de que no niega la falta que le hace su familia, los amigos y su Medellín del alma, su presente y futuro están en ese país donde vive feliz y aún conserva el reto de sacar adelante su compañía.

Orgullo por EAFIT

La ingratitud no tiene lugar en las personas leales e idóneas profesionalmente. Ricardo Restrepo recuerda y agradece los años vividos en

su proceso de formación académica en EAFIT. Antes de comenzar en la Universidad y luego de graduarse como bachiller del Colegio Montessori en el año 2001, se fue de intercambio para Estados Unidos por seis meses, a un pueblo del estado de Utah que se llama Orem. Todas estas experiencias, enseñanzas, conocimientos, buenos amigos y excelentes recuerdos, fueron importantes y hoy los aplica en su quehacer. De EAFIT, Institución de la que hace apenas unos meses recibió sus grados, no deja de sentirse orgulloso. Habla con propiedad y emoción del Centro de Estudios de Asia Pacifico y de la gran cantidad de convenios internacionales que de manera constante firma la Universidad. Es precisamente esa intención de posicionarse en el mundo, así como su visión geopolítica y estratégica para estar a la vanguardia, lo que más resalta de su alma máter, la que visitó en enero pasado y encontró “más linda que nunca”. Por ahora, el país oriental es su casa y, a pesar de las diferencias culturales, dice que los chinos tienen muchas similitudes a los colombianos, por ejemplo en la alegría y en sus relaciones intrafamiliares, además del espíritu emprendedor. De igual manera, quiere aportar un granito de arena al crecimiento de Colombia, es el anhelo que tiene con su empresa que hoy asesora varias organizaciones del país a las que les administra sus comunicaciones y proveedores en China y Asia, así como a través de proyectos de inversión para licitaciones de un grupo de inversionistas compuesto por compañías chinas y colombianas. Los colombianos tienen mucho potencial y marcan la diferencia, afirma Ricardo, luego de corroborarlo en su trasegar internacional. Y aunque en China no son muchos los compatriotas, dice que su labor es importante en ese país. En esta nación, un colombiano, egresado de EAFIT, hace empresa, crea historia y deja huella.

Ricardo Restrepo Franco lleva tres años viviendo en China. Hoy es un prometedor empresario que, con otros dos colombianos, asesora compañías e inversionistas de los dos países. UNIVERSIDAD EAFIT

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Alfonso テ」ila Velandia Foto: Rテウbinson Henao el

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TRANSPORTE

Administrador de negocios, presidente de Easy Fly Por Carolina Martínez Trujillo

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ste emprendedor eafitense ha puesto sus sueños en puntos muy altos. Administrador de negocios, graduado en 1971, ha trabajado por más de 30 años en el sector aéreo del país, ha fundado dos aerolíneas y aún sigue trabajando por dejar sus aportes, no solo al sector económico, sino a la sociedad de este país, como él mismo lo declara. Alfonso Ávila Velandia llegó a EAFIT porque su amigo, Alberto Merlano, quien también es egresado de la Universidad y quien se había graduado dos años antes, le recomendó esta institución porque en ese momento era financiada por la Andi, ofrecía un pensum novedoso en la parte de Administración y, sobre todo, tenía profesorado norteamericano. Dichos docentes eran autoridades en la materia, incluso, muchos de ellos eran autores de libros que utilizaban como guías en las materias. “Realmente eran personas de mucho prestigio que uno las escuchaba con mucha atención. Haber estudiado en la Universidad, creo que fue una correcta decisión en mi vida”, dice este empresario. Cuando ingresó a EAFIT le tocó la primera sede que estaba ubicada entre El Palo con La Playa y, durante su permanencia, se produjo el traslado hacia la Aguacatala. “Allí hacía un frío horrible, pero fue una experiencia interesante, no solo desde el punto de vista académico, sino también de la oportunidad de vivir en Medellín, pues era una ciudad eminentemente universitaria, donde las personas que veníamos de otras ciudades éramos muy bien acogidas”. Recuerda que el grupo al que pertenecía era excelente, pues no solo era competitivo en la parte académica, sino porque también hicieron muy buenas amistades con las que compartía los fines de semana en unas fiestas “estupendas”. “La Universidad era muy pequeña cuando yo estudié, pero creo que eso tenía sus grandes ventajas, pues los estudiantes éramos un grupo reducido y nos conocíamos todos”.

Asegura que, aparte de su formación académica, la formación integral que recibió en la Universidad de lo que es un administrador de negocios, le dio los fundamentos para llegar a ser el empresario que es en la actualidad.

Las prácticas: el comienzo

Sus prácticas profesionales las realizó gracias al plan estudio-trabajo, en el Banco Industrial, donde trabajó como supernumerario en las áreas de Cartera, Inversiones y Caja; y en la Cervecería Águila, antes de la fusión con Bavaria. Gracias a este plan pudo financiar sus estudios y adquirir experiencia profesional. “En esa época los jefes de las empresas donde los estudiantes realizábamos la práctica continuaban el proceso de enseñanza y nos trataban como a ejecutivos en desarrollo”. Luego de graduarse se vinculó a la Universidad del Norte, en Barranquilla, como director administrativo. Después viajó a Estados Unidos para realizar la maestría en Administración. Y al tiempo regresó al país donde ha ejercido su profesión en el sector aéreo: fue contralor y vicepresidente de Avianca durante cinco años; presidente de Sam; y, por lo que él mismo considera una locura, decidió crear una nueva aerolínea: Aero República. Tras laborar allí por cerca de 15 años quiso, junto con su socio, vender la empresa. Dos años después, su espíritu emprendedor lo llevó a crear otro proyecto, un nuevo concepto en aviación llamado Easy Fly. Además, formó un courrier que está operando, denominado Axpress, que en la actualidad cuenta con alrededor de 300 empleados. “Me ha gustado mucho ser promotor de empresas, y eso me llama la atención, es un trabajo muy bonito. Los artistas gozan mucho cuando hacen sus obras, las planean en la mente, las sueñan, empiezan a armarlas y después le van dando la forma y la personalidad. Yo creo que algo similar ocurre con una empresa”.

“EAFIT ha tenido un prestigio nacional muy importante no solo por ser la pionera y mantener el liderazgo en el campo de la administración y en otras carreras, sino porque ha mantenido un alto nivel de calidad”, comenta Alfonso Ávila. UNIVERSIDAD EAFIT

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Josefina Agudelo Trujillo Foto: R贸binson Henao el

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TRANSPORTE

Administradora de negocios, gerente general de TCC Por Santiago Gutiérrez Jaramillo

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osefina Agudelo Trujillo, presidenta del Grupo TCC, es una empresaria por vocación y por destino. Desde pequeña estuvo entre empresarios y sus padres siempre le inculcaron el deseo de hacer empresa como una forma de ayudar al desarrollo del país. Por eso, no lo dudó mucho al escoger la universidad y la carrera que quería para su futuro: Administración de Negocios en EAFIT. En las aulas de esta institución estuvo durante cinco años, aprendiendo todo lo necesario acerca de su profesión. Aprendió también, y ella misma lo define así, a mirar el campo humano como uno de los ejes principales de ese desarrollo empresarial que deseaba implantar en su destino como gerente. Entonces, al finalizar la carrera en 1984, dio un salto grande: gerente general de TCC, empresa que sus padres, Jorge Agudelo Restrepo y Rosalba Trujillo Trujillo habían emprendido en 1968 y que convirtieron en una de las líderes del transporte de carga en el país. Seguramente una misión para la que había nacido, pero que enfrentaba con las herramientas aprendidas en la academia. En esta compañía, que según Josefina nació en el garaje de su casa en Bogotá cuando ella tenía nueve años, empezó a laborar en 1985 y hasta 1991, cuando decidió retirarse a buscar nuevos horizontes. A su regreso, ayudó a la empresa a ser uno de los referentes en el ámbito nacional, posición que ostenta con orgullo como el más grande legado dejado por sus padres. Para Josefina es difícil explicar su aporte a la sociedad desde un cargo tan importante, pero es más por su sencillez que por falta de argumentos. Sin embargo, es claro para ella que el fomento del desarrollo humano en las empresas es uno de sus mayores empeños, y así queda a la vista en su manera de tratar a las personas. “Lo que siempre he buscado es que por encima del desarrollo económico, que es importante, está impulsar en las personas un verdadero desarrollo humano que es para mí el sustento de una sociedad con oportunidades”, dice la única mujer

de los cinco hijos en la familia Agudelo Trujillo. De EAFIT todavía recuerda anécdotas, como la que le mencionó hace algún tiempo a la revista “El Empresario”, en la que cuenta que durante el último semestre de su carrera, cuando estaba en embarazo de su primer hijo, el niño no se paraba de mover en las clases que ella tenía muy temprano con el profesor José Ignacio López. Algo en la voz del docente, aseguró, provocaba esto. El año pasado Andrés Correa Agudelo, su hijo mayor, se graduó de Administración de Negocios y su hijo menor, también comenzó la carrera en esta institución.

Una de las 100 gerentes más importantes

No puede dejar de agradecer a EAFIT todo lo que aprendió por su paso por el campus, en especial todo lo que llegó a saber sobre las técnicas en el arte de la gerencia, que la han llevado a generar una transformación importante en TCC, al pasar de ser una empresa de transporte de mercancías a una firma de soluciones logísticas. Ahora, comenta, ve con buenos ojos la transformación de la Universidad pues el énfasis social y humanista adoptado profundiza las virtudes que siempre tuvo desde el punto de vista formativo. Josefina Agudelo Trujillo es, además, una de las 100 gerentes más importantes del país, según la revista Gerente del mes de septiembre. Su éxito se lo atribuye a varios factores, pero no duda en señalar a la familia como apoyo fundamental para alcanzar las metas que se propuso cuando caminaba de niña entre empresarios. Sabe que aún queda mucho por hacer, siempre fiel a la convicción de hacer más humana la labor del administrador. Y es que a su sentir, según le expresó a la revista El Empresario, la misión de un administrador es estimular a otros seres humanos dentro de su trabajo. “Las máquinas, computadores, camiones, plantas y fábricas se pueden comprar, pero los seres humanos somos los que hacemos la diferencia, en la forma en que nos organizamos, trabajamos, soñamos y logramos juntos cosas que nos hacen especiales y competitivos”.

Para Josefina Agudelo, por encima del desarrollo económico, lo fundamental es impulsar en las personas un verdadero desarrollo humano. UNIVERSIDAD EAFIT

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Diego Alberto Álvarez García Foto: cortesía el

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TURISMO

Administrador de negocios, vicepresidente del grupo Turismo Total Por Carlos Andrés Delgado

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n uno de los periodos más turbulentos de la Universidad EAFIT, cuando 33 profesores se sindicalizaron en 1984, Diego Alberto Álvarez Gaviria, quien cursaba Administración de Negocios, fue elegido como representante estudiantil. El entonces rector de la Institución, Guillermo Sanín Arango, tomó medidas drásticas y despidió a la totalidad de profesores sindicalizados. “Haber sido líder estudiantil en momentos tan difíciles fue determinante para mi carrera profesional como dirigente gremial”, dice Diego, quien hoy es vicepresidente del grupo Turismo Total, que alberga 25 agencias de viaje. Desde que terminó su carrera, en 1986, está vinculado al sector del turismo. Comenzó a ejercer su profesión en Seditrans, donde participó en el diseño del primer operador turístico nacional. La idea era vender paquetes donde integraban transporte, hotel, comida, guía, recreación, y otros programas, en un solo producto. Este servicio se desconocía en el país y Operadora de Viajes Seditrans, en cabeza de este eafitense, fue pionera en ofrecerlo. En ese periodo participó en la formulación del proyecto para la estandarización de los agentes turísticos, como seguros de viaje, características del medio de transporte y competencias profesionales del guía. Finalmente, el proyecto formulado desembocó en el Reglamento Nacional de Transporte Turístico Terrestre, una ley que regula los patrones y licencias que los operadores deben cumplir para vender sus productos. En 1992 renunció a Seditrans y, gracias a la cultura del emprendimiento que le inculcó

EAFIT, se aventuró en una sociedad para fundar la agencia de viajes Univiajes. Desde allí comenzó a trabajar por la agremiación de las agencias y por el crecimiento del sector turístico.

Promotor del turismo

“La industria de turismo es uno de los principales motores de la economía nacional, por eso en el gobierno actual ha sido una de las prioridades, y esa importancia no es gratuita. Incluso, la política de Seguridad Democrática ha reforzando la confianza en los colombianos y extranjeros para volver a disfrutar de la geografía del país”, opina este líder gremial quien destaca, además, la creación en 2002 del Viceministerio de Turismo. Esa confianza, asegura, se sustenta en cifras: en 2002 500.000 extranjeros visitaron el país. Para este año, la cifra va en 2,5 millones de turistas. Esto sin contar el volumen interno de viajeros. “Las agencias de viaje han hecho un importante aporte al desarrollo del país, a través de éstas se ha impulsado la industria del turismo. El sector tiene un alto impacto social, no solo en lo cultural, también en lo económico promueve la distribución del ingreso, genera empleo y potencializa otros sectores económicos”, expresa este empresario, quien en 2008 fue vicepresidente de la junta local de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato) Durante su formación en EAFIT, Diego Alberto obtuvo las herramientas administrativas suficientes que le han permitido gestionar con éxito todos los retos que emprende, y dejar su huella en el turismo local y nacional.

Seditrans, Univiajes, Anato y Turismo Total son organizaciones en las que ha trabajado Diego Alberto Álvarez, un líder gremial que se formó en EAFIT. UNIVERSIDAD EAFIT

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Ana María Zapata Pérez Foto: cortesía el

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JUSTICIA

Docente de cátedra en EAFIT y magistrada del Tribunal Superior de Medellín Por Carolina Martínez Trujillo

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uando inició la Escuela de Derecho en EAFIT, Juan Diego Vélez, quien en ese momento era el decano y secretario general de la Universidad, le propuso a Ana María Zapata Pérez uno de los retos más importantes de su vida: ser docente de Derecho Laboral con un énfasis completamente distinto al de cualquier universidad en Medellín. Sería responsable de la formación de los primeros abogados eafitenses en el área laboral, pero decidió aceptar, pues lo asumió como un asunto personal del que ahora se siente orgullosa y satisfecha. “Lo más emocionante fue que empezamos a ver los resultados prontamente de esa situación porque cuando empezaron a salir los Ecaes, siempre el área de derecho laboral era la que obtenía el primer lugar todo el tiempo, siempre hemos sido los primeros”, comenta. Así llegó a ser profesora de cátedra en EAFIT, en el año 2000. Después, en 2003 se vinculó como docente de tiempo completo, cargo en el que además asumió la coordinación del área de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social hasta que en diciembre de 2006 fue nombrada magistrada de la Sala Laboral del Tribunal Superior de Medellín. “El día que me fui de la Universidad para asumir mi nuevo cargo lo hice con un dolor inmenso pues era feliz en la Institución, porque pude realizar proyectos que me gustaban mucho y me llenaron de satisfacciones”. Por esta razón quiso seguir vinculada a la academia, y aunque ahora es servidora pública, sigue dictando su curso los martes y los jueves. Ese acercamiento le ha permitido enriquecer su ejercicio profesional porque se retroalimenta constantemente. “El poder venir a la Universidad y dictar la clase, encontrarme con los estudiantes de pregrado es el mejor momento de la semana. Honesta-

mente lo asumo así, como el mejor momento de mi tiempo”, asegura.

Su trayectoria

Esta mujer es abogada de la Universidad de Medellín, y especialista en Derecho del Trabajo y la Seguridad Social de la Pontifica Bolivariana. En sus primeros años de ejercicio profesional laboró como abogada litigante y como docente en diferentes universidades de la ciudad. Al principio, como todos sus colegas, inició atendiendo casos en todas las áreas, sin embargo, como ella misma lo cuenta, la vida se encargó de perfilarla a través de los asuntos que le llegaban en mayor cantidad. “En 1994 hubo un asunto muy importante y es que el Consorcio Hispano Alemán que construyó el Metro de Medellín, que se llamaba el Grupo Obras Civiles Metromed, me contrató para que fuera su abogada en lo laboral y tenían aproximadamente 3.000 trabajadores, sindicatos, miles de demandas, entonces creo que ese fue el hito que me montó en el ámbito laboral”. En su cargo actual como magistrada considera que en lo que más se ha podido destacar es en la forma como ha diseñado sus sentencias, y esto debido a la influencia de la academia. “La manera como la abordo proviene de un estudio muy riguroso que surge del ejercicio docente. Eso es lo que me destaca en este momento. Nosotros como funcionarios judiciales lo que hacemos es resolver casos y casos, sin embargo nuestra función es tomar decisiones correctas y acertadas, hacerlo bien y fallar con justicia”. Finalmente, entre sus proyectos de vida, Ana María espera poder iniciar sus estudios de doctorado en Derecho en el segundo semestre de 2010, siguiendo un énfasis en seguridad social, porque su objetivo en la vida es la docencia. “Lo que busco es poder culminar mi doctorado y poder reencaminar mi vida por la academia”.

En la rama judicial varios eafitenses también dejan su huella. Es el caso de la docente de cátedra, Ana María Zapata Pérez. UNIVERSIDAD EAFIT

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Álvaro Guarín Grisales Foto: Róbinson Henao el

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INNOVACIÓN

Docente del Departamento de Ingeniería de Producción Por Laura López Alzate

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o pensar en lo que ha hecho, sino en lo que podría hacer, es lo que a Álvaro Guarín Grisales, profesor del Departamento de Ingeniería de Producción de EAFIT, le ha permitido llegar a ideas tan innovadoras como una bicicleta plegable. Entre sus aportes también están varias ideas nuevas para mejorar la productividad en las empresas, sin embargo el más importante para él consiste en formar ingenieros competitivos e idóneos para desarrollarse en cualquiera de las líneas del campo productivo mundial y con calidad humana. Para este ingeniero mecánico de la Universidad de Antioquia, una parte de su creatividad se la debe a los estudiantes, porque son los que hacen preguntas que no tienen respuestas, aunque son éstas las que lo motivan a pensar en metodologías novedosas para hacer las cosas. Lo que hace él es tomar estas cuestiones y las trata de convertir en elementos físicos, que es una fase más compleja. “Llevo 15 años en la Universidad y alguien que lleve este tiempo puede impartir siempre los mismos cursos y esto genera un círculo vicioso. Pero una de las formas para yo salir de este ambiente es por medio de ideas innovadoras, que me ponen a imaginar. Esto me vuelve dinámico, contento, activo, con el cerebro pensando en nuevas estructuras y me mantiene joven”. Según el docente, esta faceta creativa siempre la ha tenido desde niño, porque la heredó de su padre, Gabriel Ángel Guarín, a quien siempre veía innovando en artefactos útiles para la vida cotidiana. “Él cogía cualquier tipo de materiales y realizaba transformaciones increíbles, por ejemplo, hizo una especie de helicóptero en madera, le puso una hélice y lo ubico en un parte alta y ahí veíamos nosotros hacia dónde estaba venteando. También creó un reloj para mirar en la sombra qué hora era. Este modelo fue generando en mí el interés de estar creando cosas para suplir necesidades”, recuerda el ingeniero.

La bicicleta plegable

La bicicleta plegable ha sido el invento que más aprendizaje le ha traído, por sus retos como solución al problema de topografía en la ciudad, que es un factor complejo para este artefacto, porque además de doblarse, debe contar con cambios y un sistema de seguridad estable. El proyecto nació del afán por idear un proyecto en el que sus alumnos trabajaran durante el semestre y, a la vez, solucionar el problema de espacio de una habitación donde tenía tres bicicletas. Aunque en principio la idea era poder dividirla en partes y luego armarla, la dificultad que implica el ensamblaje de las diferentes piezas no representaba una buena solución, de ahí que se optara por construir una que se pudiera plegar. Para el profesor la innovación es el tractor de la sociedad, y es la que pone a ésta en sistemas de creación, adaptación, generación de nuevas tecnologías o de transferencia de otras. Además, es la que permite que las comunidades vayan generando mayores riquezas y, por ende, mejor calidad de vida. “Le recomendaría al sector productivo que genere grupos de discusión en donde se cuestionen, y que le posibiliten a estos muchachos recién salidos de la Universidad que vuelen con esas ideas, hagan prototipos, experimentos y formas nuevas, que no los coarten desde el punto de vista de la creatividad, enmarcándolos dentro de una estructura cerrada”. Aunque reconoce que las organizaciones se han abierto cada vez más a la innovación. Le agradece a EAFIT las herramientas humanas que le ha brindado con su equipo de trabajo y las académicas porque con una beca de la Institución realizó la maestría y la especialización en diseño y fabricación en Ingeniería Mecánica en la Universidad Politécnica de Valencia (España). “En EAFIT me he contagiado de la juventud y el conocimiento de los alumnos, y éste ha sido el mayor regalo que la docencia me ha dado. Todos los días estar luchando por esta juventud y ser retado por ella es espectacular”.

Con iniciativas como el diseño de la bicicleta plegable, el profesor Álvaro Guarín busca contribuir al mejoramiento de la calidad de vida. UNIVERSIDAD EAFIT

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Juan Diego Ramos Betancur Foto: R贸binson Henao el

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INNOVACIÓN

Jefe del Departamento de Ingeniería de Diseño de Producto Por María Alejandra Henao

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rofesor, artista, investigador, asesor y hasta defensor del medio ambiente. Todas son facetas de Juan Diego Ramos Betancur, el hombre que este año organizó una exposición en la que reunió 86 sillas, a manera de inventario, para recorrer 150 años de historia de este objeto de uso cotidiano. Ese mismo hombre también fue el gestor de las muestras semestrales en las que los estudiantes de Ingeniería de Diseño de Producto han presentado, entre muchos otros, vehículos que se recargan como un celular y se pliegan, aerobotes, transportes anfibios… Y ese mismo hombre es el que cuando no está en el taller de diseño o en su oficina, se dedica todas las noches a algo artístico, pues es compositor, toca piano y guitarra, realiza esculturas y pinturas, y en 2005 lanzó su primer trabajo discográfico con 13 canciones propias. Este diseñador industrial llegó a EAFIT en 1999 como jefe del Departamento de Ingeniería de Diseño de Producto, luego de abrir su propia empresa llamada Tres Asociados Ltda., una fábrica de papel hecho a mano; y de trabajar como profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana. Es precisamente su gestión en este pregrado la que más le ha entregado satisfacciones en los últimos 10 años de su vida, no solo porque ha podido consolidar el programa como exitoso, sino también por publicaciones, entre las que se destacan Oro, un recorrido por la tecnología auroargentífera en Antioquia. Juan Diego asegura que el pregrado es el producto de un trabajo intelectual fino, “una obra muy sofisticada”, realizada por Alberto Rodríguez, decano de la Escuela de Ingeniería. Es una carrera que permite que los estudiantes rea-

licen sus sueños y deja ser lo que ellos realmente quieren ser. “No he conocido gente más bella que los estudiantes de Ingeniería de Diseño, más talentosos, porque el pregrado les muestra que el espíritu humano es capaz de llegar más lejos de lo que ellos alguna vez se imaginaron”. Su próximo proyecto es la exposición y también publicación de un libro sobre herramientas y máquinas de la agricultura a través de la historia, trabajo que espera culminar en 2010.

Investigador y asesor

En 2004 culminó en EAFIT la maestría en Ciencias de la Administración, experiencia que le permitió disfrutar al máximo la erudición que le entregaron los profesores, algunos de ellos franceses y canadienses. Fue la oportunidad para retomar ritmos y hábitos de estudio. Su jornada laboral la ocupa, además de la docencia y la jefatura del departamento, en la investigación y la asesoría a empresas como el Metro de Medellín, Movistar, Aces, San Vicente de Paul, entre otras. También es un defensor del medio ambiente y de la naturaleza, por lo que ha desarrollado todo un estilo de vida para contribuir con este tema. Para él no existe el pico y placa, ni el pesado tráfico le hace perder la paciencia porque desde hace 10 años su medio de transporte a la Universidad es una bicicleta o sus propias piernas. Confiesa que todos los días trabaja para “ayudar a que los estudiantes alcancen sus metas, superando obstáculos y manteniendo el optimismo, que sean realmente felices aprendiendo y que descubran que una persona normal puede volverse realmente excepcional”.

Desde la jefatura del Departamento de Ingeniería de Diseño de Producto, Juan Diego Ramos ha motivado a los estudiantes a generar muchos proyectos de innovación que han sido reconocidos en la ciudad y el país. UNIVERSIDAD EAFIT

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Santiago Correa V茅lez Foto: R贸binson Henao el

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INNOVACIÓN

Docente del Departamento de Ingeniería de Diseño de Producto Por Jéssica Suárez

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sus 11 años, cuando hizo un pequeño robot para la feria de la ciencia en quinto de primaria, Santiago Correa Vélez estaba lejos de imaginar que algún día ayudaría a construir el telescopio más grande del mundo de la primera década de 2000. Hijo de un hombre soñador y de una mujer emprendedora, desarrolló una mente inquieta y creativa, acompañada de una entrega apasionada por lo que le gusta. Desde enero de 2006 este egresado de Ingeniería Mecánica de EAFIT trabaja como profesor de tiempo completo en el Departamento de Ingeniería de Diseño de Producto de la Universidad, y dice con seguridad que no se arrepiente de haber dejado otras oportunidades profesionales y económicas atrás. “Yo creo que un gran responsable de todos los intereses y de todas las cosas que he hecho en la vida ha sido mi papá”, expresa Santiago sin evitar que se sienta la tristeza por la muerte de quien fue ante todo un amigo. Jaime Alberto Correa Escobar era auxiliar administrativo, pero para su hijo Santiago él hizo de todo en la vida. Inauguró el Centro de Investigación Astronómica de la Universidad de Antioquia, era gran conocedor de música clásica y supo cultivar en sus dos hijos el amor por la lectura y los estudios técnicos.

De desbaratar a crear

No había juguete que durara porque Santiago desarmaba todo cuanto se le atravesaba para ver cómo funcionaba. Ya en el colegio le comenzaron a gustar las matemáticas y la física y cuando se presentó a tres universidades distintas aplicó para la misma carrera: Ingeniería Mecánica. Se imaginaba haciendo lo que hacía de niño: desbaratando algunas cosas, arreglando otras y haciendo cachivaches. Cuando le dijo a su mamá lo que pensaba estudiar recuerda que le dijo: “Espero que le quede muy bien montada la ferretería cuando se gradúe”. Años después tuvo la oportunidad de lucirse: “Cuando mi mamá viajó a España y le mostré las

instalaciones donde estaba trabajando con lo del telescopio le dije: “¡Mira mamá como me quedó de bien montada la ferretería!”. De sus años universitarios no recuerda mucho las fiestas o los compañeros, sino el tiempo que le dedicó a la investigación. Se sumergió en sus estudios y por recomendación del profesor Uriel Zapata ingresó al grupo de interés (porque todavía no existían grupos de investigación) en elementos finitos, una técnica para calcular estructuras ante fuerzas externas, entre otras cosas. Fue la dedicación especial a este tema, la que le facilitó una vez graduado ser recomendado por EAFIT para hacer una pasantía en el Instituto Astrofísico de Canarias, en Tenerife-España, pues requerían a un ingeniero con este énfasis. Allí se fue con la intención de trabajar por seis meses, pero ante la construcción del Gran Telescopio Canarias (GTC) le ofrecieron que se quedará a trabajar formalmente en el instituto. Él, un poco asustado, pidió un tiempo para pensarlo, se devolvió a Colombia con el contrato en la mano, se casó con su novia y se devolvió a Tenerife a comienzos de 2000. Dentro del proyecto estuvo a cargo del instrumento Osiris, que permitía que las imágenes que capturaban los espejos del telescopio se vieran en un computador, además debió garantizar la rigidez y la tolerancia de los elementos de la superestructura, para que el movimiento del GTC no distorsionara la imagen. En 2002, mientras paseaba por Medellín, visitó la Universidad y conversó con el decano Alberto Rodríguez sobre la posibilidad de volver al país y de trabajar en EAFIT. “Ellos querían tenerme aquí y yo quería estar aquí también”, afirma Santiago, quien regresó en 2006 después de haber terminado su doctorado en Madrid. “Y al final de la vida uno dice: hice este aparato, esta máquina, pero son eso y ya. Mejor decir que formé 100 o 200 estudiantes, que de alguna forma influí en sus vidas”, y agrega: “Uno como que puso una semillita en esa persona, y eso es lo que a mí, personalmente, me queda aquí”, concluye Santiago señalando su corazón.

Santiago Correa regresó a EAFIT porque se sentía parte de ésta. Su aspiración ya no es formar estructuras, sino tocar vidas desde la relación maestro-aprendiz. UNIVERSIDAD EAFIT

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Tablero de noticias EAFIT ajusta siete patentes Los procesos empezaron hace unos cuatro años y terminaron con una buena noticia: la Superintendencia de Industria y Comercio le comunicó a EAFIT el otorgamiento de dos nuevas patentes, con las que la Universidad completa siete títulos de propiedad. Una de ellas corresponde al Gnatodinamómetro, un instrumento que permite medir la fuerza oclusal y que fue trabajado por el grupo de investigación en Bioingeniería, liderado por el ingeniero Juan Felipe Isaza Saldarriaga y por la Universidad CES. Esta patente fue entregada como Imagen de la cortadora automática, una de las modelo de utilidad. patentes de EAFIT. El otro título de propiedad es de invención, y le fue dado a EAFIT por el Sistema Normalizado para el Registro Radiográfico, iniciativa de los investigadores Abraham Uriel Zapata Múnera y Samuel Ignacio Roldán Zapata, también del grupo de investigación en Bioingeniería.

La Universidad certifica dominio del español Así como algunos estudiantes y profesionales en Colombia o en el mundo necesitan que una institución les certifique el dominio del inglés o de otra lengua, ahora EAFIT les ofrece a los extranjeros la posibilidad de comprobar el conocimiento que tienen del idioma español por medio de la acreditación Diplomas de Español como Lengua Extranjera (Dele). El Instituto Cervantes de España le entregó este aval a la Universidad, lo que la convierte en el segundo centro del país, junto a la Pontificia Javeriana, que cuenta con la autorización para entregar este título mediante un examen de suEstudiantes del programa Español para Extranjeros. ficiencia. Los Diplomas de Español como Lengua Extranjera son títulos oficiales, acreditativos del grado de competencia y dominio de este idioma que otorga el Instituto Cervantes en nombre del Ministerio de Educación de España a personas que no tienen por lengua materna la hispana.

Colección Bicentenario de Antioquia, para la memoria El 11 de agosto de 1813 las voces libertarias de Antioquia se hicieron sentir alrededor de un solo grito. Pues bien, para continuar a tono con aquel momento, el pasado 8 de octubre, el gobernador Luis Alfredo Ramos Botero y los representantes de la Universidad EAFIT, la Universidad CES, el Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM), la Universidad de Antioquia, la Universidad de Medellín, la Corporación Universitaria Lasallista, la Escuela de Ingeniería de Antioquia, la Universidad Pontificia Bolivariana y la Universidad Nacional sede Medellín, presentaron los cinco primeros títulos de la Colección Bicentenario de Antioquia. Carátula del libro Lejos del nido. Los libros Lejos del nido, de Juan José Botero; Obras completas, de Epifanio Mejía; Apuntes para la historia del teatro de Medellín y vejeces, de Eladio Gónima; Inocencia, de Francisco de Paula Rendón, y Páginas históricas de la independencia americana recogidas por J. J. Molina, hacen parte del primer grupo de obras que conmemoran los 200 años de la libertad antioqueña. el

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Cien rostros eafitenses

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