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ves consecuencias para la salud. La psiquiatra Ana Gonzalez-Pinto, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital de Álava, es una de las expertas que ha pasado por la ponencia, alertando de que el riesgo de psicosis entre los consumidores de cannabis es el doble que en la población general: Un 4% frente a un 2%. Según González-Pinto, han crecido de una forma notable las consultas de psiquiatría de pacientes, jóvenes en su mayoría, afectados por enfermedades graves como consecuencia de su adicción a la marihuana. Dos de cada tres pacientes psiquiátricos que son in-

que tiene poderes curativos, que relaja….El uso terapéutico o médico se circunscribe a los hospitales y prescrito por un médico. Y punto. El cannabis es una droga y muy peligrosa para los jóvenes. Se ha banalizado su consumo con el argumento de que es una droga blanda, pero nada de eso. Hay que alejar a los niños y los jóvenes de su consumo porque de lo contrario se puede dar un auténtico drama”.

El cannabis tiene efectos sobre los neurotransmisores y como consecuencia sobre la memoria, el rendimiento y las capacidades cognitivas Los médicos explican que el cerebro del ser humano se va desarrollando a lo largo de la infancia y la adolescencia hasta los 24 o 25 años. La introducción de sustancia psicoactivas durante ese periodo de formación, generalmente a partir de los 14 años, que suele ser la edad de inicio al consumo de cannabis o incluso antes, tiene un efecto sobre los neurotransmisores y como consecuencia sobre la memoria, el rendimiento y las capacidades cognitivas.

gresados en un hospital por psicosis son consumidores de cannabis. La mayoría de los ingresos corresponden a chavales con una media de edad de 23 años, que consumen cannabis todos los días. “No se dan cuenta del grave riesgo al que se enfrentan”, apuntala Celina Pereda, doctora de profesión y exdirectora de Drogodependencias del Gobierno vasco en la anterior legislatura. “Lo que pasa con el cannabis es que se ha confundido a la gente joven con una propaganda de que se trata de una planta,

Y mientras se dilucida el debate, los clubes de consumidores se mueven en una zona de penumbra. Sus usuarios se afanan en buscar resquicios legales para sacar adelante su actividad. Según Celina Pereda, “está claro que estas asociaciones tienen que contar con un número de socios que les permita conocerse y que resulte manejable. En esas condiciones, ayudan a prevenir el narcotráfico, las mafias y todo lo que se mueve alrededor de las sustancias ilegales. Es importante que quede claro en qué lugares se cultiva, que no se permita consumir a los menores de edad y que se recalquen los riesgos para la salud. Así, son perfectamente viables”. ¿Dónde acaba la reivindicación y comienza una cierta promoción de la sustancia? El cannabis sigue dando caladas entre el bien y el mal. I9I

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