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GABO Santa Cruz de la Sierra

EL

EDICIÓN ESPECIAL DE 12 PÁGINAS

COLOMBIANO MÁS UNIVERSAL VIERNES 18 DE ABRIL DE 2014 INTERNET

Gabriel García Márquez (1927 - 2014)

Adiós, maestro Fue el personaje más influyente de las letras latinoamericanas de las últimas décadas. Su obra Cien años de soledad es comparada con El Quijote de la Mancha. UN HOMBRE. Nacido en Aracataca, Colombia, el nobel de literatura 1982 supo narrar su aldea y hacerla universal. Se fue un genio del periodismo y la literatura

EL ESCRITOR.


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Perfil

VIERNES 18 DE ABRIL DE 2014 EL DEBER

EL LARGO ADIÓS

SE FUE EL PATRIARCA DE LA LITERATURA UNIVERSAL Desde el 31 de marzo el mundo estuvo en vilo, la noticia sobre la gravedad de su estado nunca fue desmentida completamente por la familia de García Márquez. La última aparición pública que realizó fue para su cumpleaños, el 6 de marzo, cuando le cantaron Las mañanitas AFP

EL DEBER Y AGENCIAS eldeber@eldeber.com.bo

Era nomás cuestión de días para que ocurra esta pérdida, desde que el 31 de marzo Gabriel García Márquez ingresó al hospital de la Ciudad de México, aquejado por una ‘gripe’, como dijeron al comienzo sus familiares. Después se supo que el escritor colombiano sufrió de un cuadro de neumonía que afectó sus vías urinarias, provocándole una deshidratación. Entonces, empezaron los rumores de una recaída del cáncer linfático al que había combatido con éxito años antes. Algo que hace un par de días el mismísimo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, salió a desmentir, pero ya no era necesario, García Márquez murió al día siguiente, es decir, ayer, a las 2 de la tarde.

La familia La familia fue muy cautelosa todo este tiempo en sus comentarios, solamente su hermana Aida se animó a mencionar que dejaba la vida del autor de El general en su laberinto en las manos del Señor. “Uno quisiera que la gente fuera eterna, que no muriera, pero tenemos que ajustarnos a la voluntad de Dios, como ustedes saben la cosa no es sencilla, la vida tiene su principio y fin, es una realidad y hay que aceptarlo”, expresó Aida, con resignación. Su esposa, Mercedes, y sus dos hijos, Rodrigo y Gonzalo, estuvieron junto a él todo este tiempo. Rodrigo, el mayor, que es director de cine, fue parco en sus declaraciones y nunca desmintió la gravedad de la enfermedad de su padre. Su última obra El último libro publicado fue Yo no vengo a decir un discurso, un libro que reunía 22 textos escritos desde 1944 hasta 2007, para ser leídos en público. Anterior a este escribió su última novela Memoria de mis putas tristes, en 2004, un libro que si bien no fue bien recibido por la crítica, sí le causó problemas en algunos países por la temática:

La última aparición pública del Gabo, para su cumpleaños, el 6 de marzo, fue homenajeado

en Irán se prohibió y en México una ONG amenazó con demandar a su autor por hacer apología de la prostitución infantil. La última aparición pública del autor de El otoño del patriarca fue el 6 de marzo, cuando un grupo de personas, entre ellas periodistas, se acercaron a su casa para felicitarlo por su cumpleaños. Ese día García Márquez fue a recibirlos mientras le cantaban Las mañanitas; es más, él los acompañó en el canto.

El último libro publicado fue Yo no vengo a decir un discurso, que eran textos compilados

La vida retirada Gabriel García Márquez apareció poco de manera pública estos años, la última presentación recordada es la del IV Congreso de la Lengua, realizado en 2007 en Cartagena (Colombia), donde fue homenajeado. En el mismo, García Márquez revelaba detalles inéditos y divertidos acerca del proceso de creación de la inmortal Cien años de soledad. A partir de entonces, poco se supo de él, como las noticias de que sufría de demencia senil, que los familiares también salieron a desmentir a su tiempo. Gabriel García Márquez vivió toda una vida de literatura que deja como legado. Sus libros perdurarán en el inconsciente de los seguidores de la literatura

El NOBEL Y LA CERVANTES. García Márquez y la mexicana Elena Poniatowska, dos personajes de la historia latinoamericana


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Reacciones en el mundo

VIERNES 18 DE ABRIL DE 2014 EL DEBER

CONDOLENCIAS VIRTUALES AFP

REACCIONES

Isabel Allende ESCRITORA CHILENA

El único consuelo es que su obra es inmortal. Muy pocos autores son recordados, pero García Márquez está en el panteón de los clásicos.

Amanda Dávila MINISTRA DE COMUNICACIÓN DE BOLIVIA

García Márquez no solamente era un gran escritor, sobre todo era un hermano comprometido con la gran patria latinoamericana.

Dilma Rousseff PRESIDENTA DE BRASIL

Así llegó el carro fúnebre a la casa del escritor en México DF. Los medios estaban atentos

Dueño de un texto encantador, Gabo conducía al lector por sus Macondos imaginarios como quien presenta un mundo nuevo a un niño.

Barack Obama

#AdiosGabo LA NOTICIA SE CONOCIÓ LEJOS DE MACONDO

PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS

El mundo ha perdido a uno de los más grandes y visionarios escritores; uno de mis favoritos desde que era joven.

José Ignacio Wert MINISTRO DE CULTURA DE ESPAÑA

Gabo aglutinó una pléyade extraordinaria de escritores, muchos de los cuales coincidieron en Barcelona en la década de los 60.

ASÍ INFORMARON EN EL MUNDO

Las redes sociales fueron las que dieron la noticia del deceso del escritor colombiano. Twitter y Facebook explotaron con mensajes de mandatarios y lectores ABC.ES/BBC.CO.UK/EL DEBER jprodriguez@eldeber.com.bo

Un tuit dio la noticia. A las 15:57 de ayer El Universal de México fue el primero en confirmar el fallecimiento del escritor colombiano a través de Twitter: “#últimahora Fallece Gabriel García Márquez. En breve más información”, publicó el periódico azteca y segundos después El País de España colgó en su sitio web un especial del ganador del Premio Nobel confirmando el deceso. Lo que vino posteriormente fue un aluvión de reacciones, mientras los medios del mundo se colgaban de los reportes mexicanos, los usuarios de las redes sociales disparaban condolencias, mensajes de admiración y anécdotas con la literatura del creador de Macondo. Cinco minutos después de confirmado el fallecimiento el tema del momento a escala global en la red social de los 140 caracteres fue: “Falleció Gabriel García Márquez”; cinco minutos más tarde apareció: “Murió Gabriel García Márquez” y quince detrás hizo su aparición: “Cien años de soledad”. La etiqueta #GraciasGabo fue la que más

tiempo permaneció entre los 10 primeros tópicos del día. El poder se pronuncia Una de las primeras autoridades en referirse al hecho fue el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. “¡Mil años de soledad y tristeza por la muerte del más grande colombiano de todos los tiempos! Solidaridad y condolencias a la Gaba y familia”, escribió el mandatario en Twitter. El presidente de Perú, Ollanta Humala, hizo lo propio. “Latinoamérica y el mundo entero sentirán la partida de este soñador. Descansa en paz Gabriel García Márquez allá en Macondo. El que fuera su gran amigo, pero que luego se convertiría en uno de sus ‘irreconciliables’, por lo menos en la última treintena de años, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, también la-

Casi todos los Gobiernos de Latinoamérica se pronunciaron sobre la muerte del autor

mentó la muerte de su colega destacando el "prestigio" que dio a la literatura en español. "Ha muerto un gran escritor cuyas obras dieron gran difusión y prestigio a la literatura de nuestra lengua. Sus novelas le sobrevivirán y seguirán ganando lectores por doquier", dijo escuetamente el también ganador del Premio Nobel de Literatura 2010. El expresidente de Chile; Sebastián Piñera también se hizo eco: "Ha muerto un grande de la literatura latinoamericana. Nos deja una obra prolífica e inspiradora, que seguirá alimentando nuestra imaginación", publicó. Otra que utilizó internet para referirse a la pérdida fue el presidente de Ecuador, Rafael Correa. "Se nos fue Gabo. Tendremos años de soledad, pero quedan sus obras y amor por la Patria Grande. ¡Hasta la victoria siempre, Gabo querido!", afirmó. El expresidente de EEUU Bill Clinton también le dice adiós: “Desde que leí Cien años de soledad, hace más de 40 años, siempre me sorprendió los dones únicos de su imaginación, claridad de pensamiento y honestidad emocional”, escribió Clinton en un comunicado

EL ESPECTADOR El diario colombiano, al que alguna vez García Márquez llamó “el mejor periódico del mundo”, habilitó una separata virtual con una cronología de su vida, fotos inéditas del escritor y pasajes por sus relatos más conocidos. También informó minuto a minuto lo que acontecía en México con el traslado de los restos mortales del autor.

NEW YORK TIMES El diario estadounidense dio gran cobertura a la muerte del escritor colombiano. Lo llamó “un gigante de la literatura del siglo 20”. Uno de los periódicos más influyentes del mundo aseguró que el autor de Cien años de soledad fue víctima de un cáncer linfático y que desarrolló demencia senil.

EL PAÍS El diario español fue uno de los primeros en informar sobre el fallecimiento del escritor. Colgó un especial con fotos, artículos sobre sus obras, biografías y repercusiones sobre su muerte. Además, siguió la información minuto a minuto de lo que sucedía con sus restos.

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Opinión

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VIERNES 18 DE ABRIL DE 2014 EL DEBER

SE VA UNO DE LOS MÁS GRANDES INTELECTUALES DE AMÉRICA LATINA

El hombre que nos hizo soñar Su partida deja un enorme vacío en las letras latinoamericanas. Queda en pie una obra monumental, solo comparable con El Quijote de Cervantes. Fue uno de los grandes genios de la literatura universal espués de la Biblia, Cien años de soledad debe ser el libro que con más cariño atesoran los latinoamericanos en sus hogares. Porque en sus páginas soñamos y viajamos por mundos increíbles de magia, dolor, alegrías y locura. Por eso, como bien dijo una colega de trabajo, hoy lloran las letras, las letras que pintaron la realidad mágica de este mundo que tanto amamos y sufrimos, y por el que tanto luchamos a diario. A los 87 años y víctima de una prolongada enfermedad se nos fue Gabriel García Márquez, el mayor escritor de la historia latinoamericana, el mayor periodista de la región, el más completo intelectual de todos los tiempos. El poeta chileno Pablo Neruda y otros grandes intelectuales no dudaron en afirmar que la obra maestra del genio de Aracataca solo es comparable con El Quijote, de Miguel de Cervantes. Así de grande, así de inmensa, así de trascendente. Pero el maestro de las letras latinoamericanas descansa en paz porque su legado literario, periodístico y político es tan inmenso que pasarán muchas generaciones todavía antes de percibir y precisar a cabalidad la dimensión del enorme regalo que dejó a la humanidad entera. Gabo, como lo llamaban con afecto millones de latinoamericanos, fue un genio no solo por la técnica magistral con la que construyó sus grandes obras literarias, sino por su sensibilidad y su compromiso político con los grandes dramas de este continente mágico. En La soledad de América Latina, su discurso pronunciado en 1982 al recibir el premio Nobel de Literatura, García Márquez demanda al mundo que se reconozca la originalidad y la dignidad de América Latina en todos sus planos, no solo el literario por el que se lo había galardonado. Es que el escritor colombiano no solo fue un hombre de

IRREVERENTE. García Márquez inmortalizó la popular señal con el dedo medio, contra todos los males de la sociedad latinoamericana

AFP

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Sus relatos retrataron el dolor, la pasión y las alegrías de millones de latinoamericanos

AMOR POR SU MADRE. Luisa Santiaga Márquez Iguarán inspiró gran parte de su obra literaria. Ella le contó cómo su padre la cortejaba por años

AFECTOS. Con Mercedes Barcha Pardo tuvo dos hijos: Rodrigo y Gonzalo. Con ellos compartió los momentos más intensos de su vida.

SUS FRASES CÉLEBRES

El hijo del telegrafista recibió en 1982 el Nobel de Literatura. Entonces ofreció un discurso histórico sobre América Latina Defendió su identidad latinoamericana. Para recibir el Nobel vistió el liqui liqui, el traje tradicional de los llanos colombianos

letras, fue un intelectual en el más amplio sentido de la palabra, aquel que se jugó por su tiempo y por los desvalidos de una región del planeta en la que millones aún sufren los avatares de la pobreza, la corrupción y el autoritarismo. Un enorme vacío queda tras la partida de García Márquez, pero a sabiendas de que vivirá por siempre en los sueños de millones de latinoamericanos que volverán a sus bibliotecas a rencontrarse con esas palabras cargadas de amor y de magia para todos. Gracias, Gabo, gracias por siempre Carlos Morales

“Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor. (El amor en los tiempos del cólera)” “Creo que tarde o temprano el mundo será socialista. Quiero que sea así, y cuanto más pronto mejor. Desde los años de juventud, mis ideas políticas son firmes... Las literarias cambian con la digestión»” “El escritor escribe su libro para expli-

carse a sí mismo lo que no se puede explicar” “Escribo para que quieran más. Creo que es una de las aspiraciones fundamentales del escrito” "La música me ha gustado más que la literatura" “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla” (Vivir para contarla)


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VIERNES 18 DE ABRIL DE 2014 EL DEBER

CRONOLOGÍA DE SU VIDA Y OBRA

El hombre

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Obra literaria

VIERNES 18 DE ABRIL DE 2014 EL DEBER

Obra literaria

VIERNES 18 DE ABRIL DE 2014 EL DEBER

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EL COLOMBIANO MÁS UNIVERSAL

Cien años de soledad, considerada el Quijote americano

FOTOS: REUTERS

Fue representante del fenómeno conocido como el ‘boom’ de la literatura latinoamericana

CREADOR DEL REALISMO MÁGICO AL REINO DE LOS AUTORES INMORTALES

EFE/EL DEBER

Fue el dueño de un universo llamado Macondo donde conviven magia, realidad, mito y sueño. El Nobel de Literatura lo consagró para siempre como el más grande MARCELO SUÁREZ RAMÍREZ msuarez@eldeber.com.bo

Cien años de soledad, El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarca, Crónica de una muerte anunciada, El general en su laberinto y El amor en los tiempos del cólera. Son algunas de las creaciones más célebres de Gabo, obras que elevaron al reino de los grandes a este colombiano, el más universal de todos, el hombre que se acostumbró y nos acostumbró a vivir dentro de ese mundo mágico que fue dando forma en cada relato, novela y cualquier texto extraído de su genio inimitable. Y es que Gabriel García Márquez dejó una marca tan suya, tan personal que cualquier imitación siempre ha estado destinada a convertirse en un remedo, aunque su influencia y su sombra han sido muy grandes entre los escritores de diferentes generaciones.

El largo camino A principios de 1950, cuando ya tenía muy adelantada su primera novela, titulada entonces La casa, acompañó a su madre a Aracataca, con el fin de vender la vieja casa en donde él se había criado. Comprendió entonces que estaba escribiendo una novela falsa, pues su pueblo no era siquiera una sombra de lo que había conocido en su niñez; a la obra en curso le cambió el título por La hojarasca, y el pueblo ya no fue Aracataca, sino Macondo, en honor de los corpulentos árboles de la familia de las bombáceas, comunes en la región Así comenzó a construir ese

universo fantástico que años después tomaría forma definitiva en Cien años de soledad, donde a través de la mirada de los Buendía, pintó el paisaje de la América morena con una paleta de colores que venía impregnada de seres mágicos, de poesía y de esa cosa intemporal que está en la base misma de la literatura del último siglo. Una labor incomparable cuando uno recuerda que el mismo personaje trabajaba como corresponsal del diario El Espectador con un sueldo menor al básico, mientras daba vida a El coronel no tiene quien le escriba y a La mala hora. Pero el mundo le tenía reservadas cosas mayores. Sus viajes le permitieron ver América Latina desde otra perspectiva. Le señaló las diferencias entre los distintos países y tomó además mucho material para escribir cuentos acerca de las distintas realidades que vivían sus habitantes. Mucho de eso se puede comprobar en Ojos de perro azul, Alguien desordena estas rosas, Un día después del sábado, Los funerales de la Mamá Grande y La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. El 21 de octubre de 1982 se dio un acto que para entonces era más que justo: La Academia Sueca le otorgaba el ansiado premio

“Una nueva forma de hacer literatura nació con García Márquez” (Octavio Paz)

Nobel de Literatura después de una prolífica e incomparable carrera y en momentos en que se hallaba exiliado en México, ya que el ejército colombiano quería detenerlo por una supuesta vinculación con el movimiento M-19 y porque durante cinco años había mantenido la revista Alternativa, de corte socialista. El galardón fue todo un acontecimiento cultural y encumbró a García Márquez a un sitial al que ningún escritor latinoamericano había llegado antes.

MOMENTO HISTÓRICO. En 1982, el Gabo decidió recoger el Nobel de Literatura con un traje formal de origen venezolano denominado ‘liqui-liqui’, que muchos confundieron con una guayabera

OPINIÓN

PA R T E D E S U E X T E N S A O B R A

Los detractores Pero también hubo escritores que quisieron matar al padre y a toda la generación del ‘boom’, uno de los movimientos literarios más importantes del siglo XX, del que García Márquez fue uno de los que se encargaron de dar forma de género y sentar las bases de algo parecido a una revolución en la literatura Cansados del Macondo subdesarrollado, pobre y folclórico de Gabriel García Márquez, ese que no usaba la tecnología más reciente, no consumía productos estadounidenses, que influyó a varias generaciones de autores y que cosechó lectores en todo el mundo, los escritores chilenos Alberto Fuguet y Sergio Gómez redactaron en marzo de 1996 un manifiesto en que proponían otro universo titulado McOndo. Este poseía otras características. Sus historias se desarrollaban en autopistas, subterráneos y en departamentos de grandes urbes. Sus personajes consumían TV por cable, McDonald, usaban teléfonos celulares y paseaban en centros comerciales.

1 Novelas. El coronel no tiene quien le escriba (1961), La mala hora (1962), Cien años de soledad (1967), El otoño del patriarca ( 1975), Crónica de una muerte anunciada (1981), El amor en los tiempos del cólera (1985), El general en su laberinto (1989), Del amor y otros demonios (1994), Noticia de un secuestro (1996) y Memorias de mis putas tristes (2004). 2 Cuentos. Los funerales de la Mamá Grande (1962), Isabel viendo llover en Macondo ( 1968), Muerte constante más allá del amor (1970), La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1972), El negro que hizo esperar a los ángeles (1972), Ojos de perro azul (1972), Todos los cuentos de Gabriel García Márquez (1975), Sólo vine a hablar por teléfono ( 1978), La luz es como el agua (1978), La tigra (1978), María dos Prazeres (1979).

OPINIÓN

García Márquez, el lenguaje preciso Edmundo Paz Soldán ESCRITOR

3 Ensayos. Relato de un náufrago (1970), Cuando era feliz e indocumentado (1973), Chile, el golpe y los gringos (1974), Crónicas y reportajes (1976), Operación Carlota (1977), Obra periodística (1981), Por la libre: obra periodística (1999). 4 Guiones cinematográficos y obras de teatro. Erendira: Guion cinematográfico (1983), Diatriba de amor contra un hombre sentado: monólogo en un acto (obra teatral, 1987). Otros: Vivir para contarla (autobiografía, 2002).

eí Cien años de soledad a los 14 años, en un verano tropical en Santa Cruz, y todavía asocio esa novela con el olor de las calles de esa ciudad después de la lluvia. Todo era tan mágico y tan convincente que concluí que García Márquez describía la realidad tal como era y no como la había visto hasta entonces. A veces un escritor tiene una forma tan contagiosa de ver el mundo que todos sus lectores terminan viéndolo como él. García Márquez es un lenguaje, una voz, una mirada: nuestro continente es así, decimos. El territorio de lo extraordinario convertido en cotidianeidad pura. Luego nos rebelamos ante esa mirada tan esencialista a pesar de sí misma y decimos,

L

literales, que no es cierto que haya señores con alas enormes en los gallineros de nuestros pueblos, pero es tarde: la literatura nos ha ayudado a entender el universo, al menos por un tiempo, y eso siempre vale más. Han ganado la partida los relatos, las imágenes, el fraseo culebreante en el tiempo y en el espacio, el lenguaje tan preciso para describir la maravilla. García Márquez tuvo muchos herederos durante un tiempo y ahora no tiene ninguno. Mejor así: el realismo mágico es una forma narrativa tan potente de contar nuestra historia, que deben sucederse algunas generaciones antes de que venga alguien que, encandilado por la lectura de libros como El amor en los tiempos del cólera, sea capaz de renovarlo a la altura de su más grande intérprete

Gabo, no más o siempre Claudio FerrufinoCoqueugniot ESCRITOR e dolió, y tal vez era suyo, no lo sé, cuando Gabriel García Márquez salió del hospital, llevara una ridícula rosa amarilla en la solapa. Allí ya no estaba el poeta, sino un objeto de márquetin, la sociedad de consumo que aprovecha para sí hasta lo que un día se consideró rebelde. De una obra maravillosa, quedaba una anécdota de flores insulsas apropiándose del genio. Manías de escritor, de algún tipo de escritores, y pasto de la comidilla que pulula alrededor de la fama. Patear el cadáver de un hombre grande no es la intención. Valorar entre tristeza y recuerdos felices, entre decepciones e imágenes imperecederas. García Márquez, como cualquiera,

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no está exento de ello. Pero, fuera de sus veleidades, quedan libros pesados, como hitos geográficos. Puntos desde donde se cuentan trayectorias, antes o después de ellos, decálogos de profetas ebrios cuya mayor trascendencia está en avivar la llama perenne de la cultura popular, dándole voz en personal estilo, individualizando el talento para sustraer de la realidad el hechizo de las palabras. Ha muerto un escritor, un prestidigitador fantasma, un trashumante tropical que oyó las voces de la tierra y de la sangre, y nos ofertó Colombia como no la habíamos visto antes y quizá no la veamos después. Que duerma ahora, por cien años y que le llenen la tumba de rosas. Al fin, para los que lo admiramos, esas flores carecen de importancia

Gabriel García Márquez decía que no había hecho otra cosa en su vida que escribir historias “para hacer más feliz la vida a un lector inexistente”, y con ese deseo escribió también Cien años de soledad, novela magistral del siglo XX y que, en palabras de Carlos Fuentes, es el Quijote americano. Así la definía Fuentes en la carta que le escribió a Julio Cortázar tras leer el manuscrito de la novela que pronto se convertiría en obra cumbre del realismo mágico y que al escritor mexicano le parecía “una crónica exaltante y triste, una prosa sin desmayo, una imaginación liberadora”. Con 38 años, y con cuatro libros publicados ya García Márquez empezó a escribir las primeras palabras de su obra cumbre: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. No tenía "la menor idea" de lo que significaban esas palabras ni de cómo seguiría después. Pero no dejó de escribir “ni un solo día” durante 18 meses hasta que terminó el libro, contó el escritor en Cartagena de Indias (Colombia) en 2007, en el Congreso Internacional de la Lengua Española. El escritor y periodista colombiano Dasso Saldívar, autor de una biografía del Gabo, dijo que Cien años de soledad es “la novela más hermosa de la lengua española”. “Cuando empecé a leerla me quedé deslumbrado y me la leí deslumbrado”, expresó INTERNET

FENÓMENO. Se han vendido más de 30 millones de ejemplares


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El periodista y sus pasiones

VIERNES 18 DE ABRIL DE 2014 EL DEBER

EL CRONISTA QUE SE HIZO ESCRITOR

REVOLUCIONARIO DE LA PALABRA DIARIA Se inició en El Espectador donde deslumbró con sus relatos. Su mirada era única e impredecible. Defendió las claves del periodismo, “el mejor oficio del mundo”

ENTRE DOS AGUAS

PERIODISMO CON COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO 1. En 1959, en medio del triunfo de la Revolución Cubana, García Márquez y un gran amigo suyo fueron nombrados directores de la agencia de noticias Prensa Latina.

CARLOS MORALES PEÑA EL DEBER

Siendo el peor estudiante de derecho, Gabriel García Márquez subió las escaleras del periodismo al revés. Comenzó como redactor de notas editoriales y terminó en lo que él consideraba el máximo nivel: el reportero raso. Desde allí, con los pies en el barro y el bolígrafo en mano, el Gabo gestó una de las más grandes obras periodísticas de que se tenga memoria. El eximio escritor colombiano siempre se preció de ser, antes que nada y por encima de todo, un cronista. Su templo secreto fue la redacción, ese espacio mítico en que los cronistas de su época – ahora ya no, cuestionará García Márquez – discutían apasionadamente sobre los hechos de la realidad que afectaban a millones de personas todos los días. Una pasión insaciable e incomprensible, eso era para el Gabo el periodismo en serio. Como ningún otro intelectual y pese a los cambios profundos de los que él mismo ya había sido testigo, García Márquez dignificó este viejo oficio de contar las noticias hasta niveles insospechados. En un discurso memorable pronunciado ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en octubre 1996, el Gabo defendió las claves del “mejor oficio del mundo”. Contra toda carrera descarnada por la primicia y la tecnología, defendió que “la mejor noticia no es siempre la que se da primero, sino muchas veces la que se da mejor”. Y definió que el mejor periodismo tiene tres pilares: “la prioridad de las aptitudes y las vocaciones; la certidumbre de que la investigación no es una especialidad del oficio sino que todo el periodismo debe ser investigativo por definición; y la conciencia de que la ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón”. Es que García Márquez marcó pauta en el periodismo con su peculiar forma de contar el mundo y su empeño en formar jóvenes cronistas. "La gran enseñanza de 'Gabo' fue enseñarnos a mirar de lado. Mirar al detalle cuando no hay nada (noticioso), eso me

“El deber revolucionario de un escritor es escribir bien”, afirmó García Márquez

2. En 1994, García Márquez inaugura la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) , que en 2012 publicó Gabo Periodista, una selección de sus mejores notas y reportajes.

García Márquez fue un hombre de izquierda. Amigo de Fidel Castro, respaldó abiertamente la Revolución Cubana En los años 70, fundó la revista Alternativa, desde donde proclamó su apoyo al socialismo como modelo de sociedad

SUS PRIMERAS ARMAS. Desconcertaba a sus jefes. Fue a cubrir una conferencia internacional y envió los relatos más inesperados

lo enseñó él", afirmó el periodista estadounidense Jon Lee Anderson. García Márquez hizo un periodismo "único, muy propio", con ironía y siempre muy detallista, describió Anderson, quien se confesó fanático de los primeros reportajes del Nobel. Uno de sus primeros maestros fue José ‘el Mono’ Salgar, uno de los íconos del diario El Espectador, donde el Gabo hizo sus primeras armas desde 1954 . "En El Espectador es donde realmente el 'Gabo' periodista se vuelve el 'Gabo' reportero. Fue su primera gran experiencia como reportero", refirió por su parte el periodista Jaime Abello. En su paso por El Espectador el escritor viajó dentro y fuera de Colombia y "desarrolló sus instrumentos de reportero, para ir a buscar ese cuento que es noticia y echárselo a los lectores", explicó Abello, director y creador con García Márquez de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. El actual director de ese diario, Fidel Cano, recordó el más célebre escrito de García Márquez en El Espectador: Relato de un náufrago, un trabajo publicado en 1955 en varias entregas que luego se convirtió en libro y en el que se narraba la historia de un marinero colombiano que sobrevivió al hundimiento del barco Caldas. La historia del periodismo ya no sería la misma, la tecla de García Márquez no dejaría de sonar y de contar las historias más increíbles de Colombia y el mundo. El Gabo había convertido al periodismo en un género literario, quizás el más connotado y plebeyo de todos


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Amigos y detractores

VIERNES 18 DE ABRIL DE 2014 EL DEBER

EL AUTOR Y BOLIVIA FOTOS: INTERNET

LAZOS DE LETRAS EL NOBEL Y SU RELACIÓN CON LOS AUTORES BOLIVIANOS Ya sea a través de la influencia desplegada en sus letras o a través de su fundación de periodismo o su escuela de cine, García Márquez ayudó a escritores del país ADHEMAR MANJÓN amanjon@eldeber.com.bo

Gabriel García Márquez, el máximo representante del realismo mágico gracias a esa inmensa novela llamada Cien años de soledad, fue muy respetado por autores bolivianos. Algunos tuvieron la suerte de verlo y cruzar algunas palabras con él, otros simplemente conocieron su obra, pero esto fue suficiente para depositar en ellos la semilla literaria con la que formaron una carrera en este campo. Entre estos últimos está el escritor paceño Ramón Rocha Monroy, que recuerda cuando la revista Nuevo Mundo, de La Paz, publicó el primer capítulo de Cien años de soledad. “La dirigía Emir Rodríguez Monegal en la mejor época de la revista. De ese modo conocimos a ese libertador de la palabra que se acercó a su aldea, Aracataca, y la convirtió en universal, Macondo, a tal punto que todos tuvimos en nuestras familias una Úrsula Buendía, un José Arcadio, un Aureliano, una Pilar Ternera”, cuenta el autor de Potosí 1600, ganador del Premio Nacional de Novela en 2002.

Rocha recuerda que a partir de Cien años... toda una generación de escritores se ‘zambulló’ en el realismo mágico. “Le debemos mucho a Gabriel, y eso sin contar su influencia en la crónica, que nunca envejece, en el nuevo periodismo y en la escuela de cine de San Antonio de los Baños, que él también fundó”, recalca Rocha. Precisamente, en la escuela de cine de San Antonio de los Baños, de Cuba, estudió el director paceño Marcos Loayza. Esta escuela fue fundada por García Márquez con parte del dinero entregado cuando ganó el nobel. Loayza tuvo la oportunidad de verlo varias veces, ya que el escritor colombiano dio varias conferencias a los alumnos. “Una vez nos dio a todos los estudiantes una cátedra de cuatro horas seguidas”, rememora Loayza. “En otra ocasión fue a la

“Una vez nos dio a todos los estudiantes una cátedra de cuatro horas seguidas”

escuela a presentarnos al primer Nobel de Literatura africano Wole Soyinka, agrega el cineasta. Loayza recuerda las maneras caribeñas con las que se desenvolvía García Márquez, además de estar siempre haciendo bromas y haciendo participar a la gente de sus charlas. “García Márquez impuso que los estudiantes usaran mamelucos, como los jardineros, porque decía que los cineastas y los escritores también eran artistas, como los pintores”, dice Loayza.

Aproximación La crítica literaria Claudia Bowles, señala que el taller del cuento nuevo, dictado por Jorge Suárez, aproximó a los escritores bolivianos a toda esa corriente de realismo mágico creada por García Márquez. “Jorge Suárez puso énfasis más en el autor colombiano que en otros autores, por eso es que la camada compuesta por Homero Carvalho, Blanca Helena Paz, y Gustavo Cárdenas, entre otros, se vieron muy influenciados en su escritura por el colombiano”, recalca Bowles. La marca del ‘Gabo’ en la literatura boliviana perdura

La obra de García Márquez marcó a escritores bolivianos. También aportó al cine

OPINIÓN

En la casa del patriarca Darwin Pinto PERIODISTA

ACEBEY Y CHUNGARA CON GARCÍA MÁRQUEZ EN SUECIA, EN 1982 Gabriel García Márquez acudió a Estocolmo, en Suecia, a recibir el premio Nobel obtenido en 1982. Ese año el país europeo tenía entre su población a un número importante de exiliados de las dictaduras latinoamericanas, entre ellos se encontraban el escritor chuquisaqueño David Acebey y la líder obrera orureña Domitila Chungara. “Un grupo grande de exiliados le hicimos una recepción a García Márquez des-

Acebey vio al colombiano en Estocolmo en 1982

pués de la ceremonia de premiación”, contó Acebey, que acudió con Chungara a esa cita. García Márquez dio un breve dis curs o y después compartió un momento con ellos, pero fue muy difícil acercarse a él, comentó. “Para mí fue un maestro, descubrí un mundo enorme a través de sus letras. Es una verdadera pena que se haya muerto”, expres ó Acebey, que guarda fotos de ese momento especial.

l primer día en que entré a la Fundación, sobre la empedrada calle San Juan de Dios, frente a la catedral de Cartagena de Indias, al subir las escalinatas de madera en la penumbra, sentí el tiempo detenido que bien podría cortarse con un cuchillo, ese del que él había hablado. Reconocí escenas de sus libros y me detuve en seco… Pensé: “él ha subido y bajado estas escaleras, ha respirado este aire, quizá se ha detenido sobre este balcón a mirar cómo los indigentes se bañan felices bajo las furiosas lluvias de este Caribe inaudito”. Miré el convento donde ocurría la historia de El amor y otros demonios, ca-

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miné por esa casa en la que vi sentado en su poltrona al dictador de El otoño del patriarca, y estreché la mano de Jaime García Márquez, su hermano, sólo para decirme a mí mismo: “al menos tiene su ADN. Puedo morir tranquilo”.

“No dejes nunca que la verdad, te arruine una buena historia” Yo sí, porque él no podía morir, la muerte no tiene negocio con genios. Hoy vi la noticia en la tele. Era un hecho y recordé una de sus sentencias favoritas: “No dejes nunca que la verdad, te arruine una buena historia”


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LAS FANTASÍAS DETRÁS DE SU VIDA

HISTORIAS; LA COHERENCIA DE VIVIR UNA VIDA DE NOVELA En Suecia con guayabera, revolucionario en La Habana y mendigo en París. No le bastó con inventar fantasías universales, además dejó una vida de anécdotas, amistades, amor e ideales FOTO: GETTY-AFP

ROLANDO APARICIO VELASCO rolando_av@hotmail.com

“Yo, señor, me llamo Gabriel García Márquez. Lo siento: a mí tampoco me gusta ese nombre, porque es una sarta de lugares comunes que nunca he logrado identificar conmigo. Nací en Aracataca, Colombia. Mi signo es Piscis y mi mujer es Mercedes. Esas son las dos cosas más importantes que me han ocurrido en la vida, porque gracias a ellas, al menos hasta ahora, he logrado sobrevivir escribiendo”. De esta forma se presentaba Gabriel José de la Concordia García Márquez en 1973, un hombre que inventó muchos mundos y que con ellos cambió el mundo de muchos hombres. Nació para escribir. “Aunque no me imaginaba poder vivir de ello, estaba dispuesto a morirme de hambre por seguir haciéndolo”, aseguraba al respecto en una entrevista con Televisión Española. Cuando alguien le preguntó qué sería si no se hubiera dedicado a la escritura, lanzó una respuesta digna de ser publicada: “El otro día, entre dos trenes, me refugié de una tormenta de nieve en un bar de Zúrich. Todo estaba en penumbra, un hombre tocaba el piano en la sombra, y los pocos clientes que había eran parejas de enamorados. Esa tarde supe que si no fuera escritor, habría querido ser el hombre que tocaba el piano sin que nadie le viera la cara, solo para que los enamorados se quisieran más”. Antes de los 100 años “Apenas si podía mantenerme en pie agarrado a los barrotes de la cuna, tan pequeña y frágil como la canastilla de Moisés. Esto ha sido motivo frecuente de discusión y burlas de parientes y amigos, a quienes mi angustia de aquel día les parece demasiado racional para una edad tan temprana. Y más aún cuando he insistido en que el motivo de mi ansiedad no era el asco de mis propias miserias, sino el temor de que se me ensuciara el mameluco nuevo”, narra en Vivir para contarla, su libro autobiográfico. García Márquez supo evitar dividir la realidad de la fantasía y lograr cohesionarlas para crear con su vida una obra maestra de realismo mágico similar a las que

La mirada sincera y la visión que supo convertir la realidad en fantasía (y viceversa)

plasmó con su pluma. Su juventud como periodista le otorgó “un cable a la realidad” y su célebre apodo: “Gabo”, puesto por su colega Eduardo Zalamea Borda. Impresionó con su poder investigativo que luego solía convertir en fantásticas narrativas. “Yo hice la carrera de periodista al revés. Con Clemente Manuel Zabala (jefe de redacción de El Universal, de Cartagena) hacía los editoriales, pero me di cuenta de que lo que me gustaba era el reportaje. Entonces me degradé a mí mismo, respecto al criterio que se tenía del periodismo: que el editorialista es el máximo y el mínimo es el reportero, y me fue tan

“Estaba dispuesto a morirme de hambre por seguir escribiendo”

AUTORRETRATO DE UN REBELDE CON CAUSA “Soy escritor por timidez. Mi verdadera vocación es la de prestidigitador, pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco, que he tenido que refugiarme en la soledad de la literatura. Ambas actividades, en todo caso, conducen a lo único que me ha interesado desde niño: que mis amigos me quieran más. En mi caso el ser escritor es un mérito descomunal, porque soy muy bruto para escribir. He tenido que someterme a una disciplina atroz para terminar media página en ocho horas de trabajo; peleo a trompadas con cada palabra y casi siempre es ella quien sale

ganando, pero soy tan testarudo que he logrado publicar cinco libros en veinte años. El sexto, que estoy escribiendo, va más despacio que los otros, porque entre los acreedores y una neuralgia me quedan muy pocas horas libres. Nunca hablo de literatura, porque no sé lo que es, y además estoy convencido de que el mundo sería igual sin ella. En cambio, estoy convencido de que sería completamente distinto si no existiera la Policía. Pienso, por tanto, que habría sido más útil a la humanidad si en vez de escritor fuera terrorista" (fragmento de Autorretratos, revista Crisis, 1973)

bien como reportero que nunca más tuve que ser editorialista”, cuenta quien también inició sus crónicas en El Espectador de Bogotá y El Heraldo de Barranquilla. Hambre en tiempos del cólera A fines de los 50 fue enviado a Europa como corresponsal de El Espectador y se las arregló para quedarse cuatro años. Cuando el dictador colombiano Rojas Pinilla cerró aquel diario, García Márquez se vio cantando boleros por monedas y sobreviviendo “de milagros cotidianos”. Cuando la Revolución Cubana se instaló, se mudó a La Habana y fundó Prensa Latina, la agencia de noticias rebelde. Inició varias revistas y seminarios y participó en muchos más. En 1994, con su hermano Jaime García Márquez, y Jaime Abello Banfi, creó la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, donde impartió clases y que hasta hoy mantiene prestigio internacional.


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SU GRAN SENTIMIENTO INTERNET

LA AMISTAD, LA GRACIA DE GARCÍA MÁRQUEZ De sus palabras: “Lo único cierto para mí son las canciones de los Rolling, la Revolución Cubana y cuatro amigos” AMOR EN TODOS LOS TIEMPOS. La compañera de su vida, quien “mientras él escribía El Coronel no tiene quien le escriba, negociaba con el carnicero para que le fiara alimentos”, cuenta un cercano

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LOS PLACERES. Amante del caribe y de las tardes en la playa

De amores y otros demonios Su mayor demonio fue la fama. Aseguró que lo peor que le pudo pasar fue “escribir un libro que se venda como salchichas”, respecto a Cien años de soledad. Un hombre que se batió “entre la contradicción de cuidar mi vida personal y la de ayudar a los periodistas a hacer su trabajo”. Quien solo aceptó el premio Nobel si podía ir de Guayabera y para explayarse en un discurso que emnudecería al mundo. Algunas de sus mujeres fueron Úrsula Iguarán, capaz de poner a una tropa quieta con una sola orden; Fermina Daza, quien podía enamorar a un hombre para toda la vida con un sola mirada; Eréndira, mujer entre tragedia griega y hada de cuento. Todas ellas, musas de sus libros, nacen de una sola: su esposa, Mercedes Barch, con quien se casó en 1958 hasta el día mismo que la muerte, ingenua, intentó separarlos

AMISTAD POR LOS LIBROS. Márquez, Castro y el cineasta Fernando Birri, quines supieron compartir charlas e intercambiar libros.

LA AMANTE INGRATA Y BOLEROS QUE SANAN El autor de El coronel no tiene quien le escriba tuvo otro arte como amante además de las letras, pero al cual no pudo terminar de seducir: el cine. Incluso llegó a actuar en cortos surrealistas junto con su amigo Luis Buñuel. Adaptó varias de sus obras y cuentos al formato guion, “sin nunca llegar a la verdadera satisfacción”. Pero el genio se dio modo y sí logró hacer un gran aporte al séptimo arte al fundar la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, en Cuba. La música fue quien muchas veces le dio un cariño al frente de la máquina de escribir:

“Quiero rencarnar en Gabo”, afirmó Fidel Castro a su vez que le agradecía a aquel personaje “la adicción de los bestsellers de consumo rápido, como método de purificación contra los documentos oficiales”. Para Tomás Eloy Martínez, otro íntimo amigo, su obra bibliográfica se debío llamar “Vivir para gozarla”, en alusión a que “todo en él transpiraba energía, alegría caribeña, entusiasmo, humor y pasión”, como escribió el diario El País. “Pasados 25 años nos han ocurrido tantas cosas raras, estando juntos en tantos lugares diversos, que si alguna vez escribiéramos nuestras memorias respectivas, los lectores se van a encontrar con páginas intercambiables”, contaba el autor de Memorias de mis putas tristes, respecto a su amistad con el escritor mexicano Carlos Fuentes. Otros con los que compartió abrazos y momentos de creación fueron Luis Buñuel, Álvaro Mutis, Plinio Apuleyo, Julio Cortázar.

Puñetazo, de nobel a nobel Uno de los orgullos máximos del escritor de El otoño del patriarca, fue el de “nunca haber perdido un amigo, porque si ya no lo son, entonces no eran amigos y era un error o mío o de ellos”. Siempre se atribuyó que el destinatario de esta frase era su compadre Mario Vargas Llosa, de quien el segundo hijo se llama Gabriel en su honor. Ambos escritores cortaron todo vínculo luego de que Vargas Llosa le dejara un ojo morado de un puñete a García Márquez, en un episodio que unos atribuyeron a diferencias políticas, y otros a “ciertas confianzas que tuvo García Márquez con la esposa de Vargas Llosa”; lo cierto es que ambos se hicieron una ley del hielo mutua y no volvieron a hablar del tema. Eso sí, en 1997, el fotógrafo Rodrigo Moya hizo pública la foto que guardaba desde 1976 de un Gabriel García Márquez sonriente y con un ojo morado. Luego de convivir varios meses con García Márquez y con su esposa Mercedes, el periodista Jon Lee Anderson escribió el reportaje e power of García Márquez (El poder de García Márquez), en donde explicaba que en la profunda valoración de la amistad que tenía el escritor se encontraba su verdadero poder. “Solo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos”, escribió el autor de Cuentos Peregrinos

Autorretrato de 1982 con Vasco Szinetar, fotógrafo venezolano

“Cien años de soledad es un vallenato de 400 páginas y El amor en los tiempos del cólera un bolero de 380", supo describir.

UN SOLO GOLPE. Fue un puñete y nada más. El verdadero motivo es un misterio. García Márquez no reaccionó ni intentó defenderse.


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VIERNES 18 DE ABRIL DE 2014

Adiós, Gabo

EL DEBER WWW.ELDEBER.COM.BO

Una vida en imágenes INMORTAL. Fue uno de los creadores del boom latinoamericano. Trazó el realismo mágico que cambió formas y estructuras en el arte de escribir y percibir la realidad. Una vida de trabajo, viajes, libros y premios AFP

DE REGRESO. El hom-

bre que había nacido en Aracataca, el pequeño pueblo colombiano, regresaba como héroe. El más universal de los colombianos su fue un Jueves Santo

AFP

INTERNET

REFERENTE. En 1994 creó la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. En

2012 publicó Gabo periodista, una selección de sus mejores notas y reportajes REUTERS

NOTICIA MUNDIAL. La repercusión de la partida del nobel fue inmediata. Las redes so-

ciales explotaron y los medios escritos lanzaron especiales con la vida y obra del autor de Noticias de un secuestro. Entre 1955 y 2010 escribió 42 libros, obras referenciales. AMISTAD. Con Fidel Castro mantuvieron una relación afectiva desde las letras y hasta en la política

COMPROMISOS. Fue mediador entre Fidel y Bill Clinton.

AFP


Gabriel García Márquez 1927-2014