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Semanal de Cultura nº 15 Domingo, 29 de enero del 2012 www.elcuadernocultural.com

Old Peter Grimes made fishing his employ, His wife he cabined with him and his boy, And seemed that life laborious to enjoy: To town came quiet Peter with his fish, And had of all a civil word and wish. He left his trade upon the Sabbath day, And took young Peter in his hand to pray; But soon the stubborn boy from care broke loose, At first refused, then added his abuse; His father’s love he scorned, his power defied, But, being drunk, wept sorely when he died. (George Crabbe: Letter xii, The Poor Of The Borough) PACHI PONCELA

Un Britten aún veinteañero leyó estos versos cierto día de verano de 1941, mientras esperaba en Los Ángeles algo parecido a una iluminación. Retazos del poema de Crabbe aparecían en un número atrasado de The Listener, la versión BBC de El Cuaderno de La Voz de Asturias. De acuerdo a su testimonio, la terrible historia del marino alcohólico y brutal le ayudó a descubrir cuál era su lugar en el mundo. Por esos días el joven Ben y su pareja, el tenor Peter Pears, residían en Estados Unidos. Habían puesto todo un océano de por medio para evitar ser movilizados (la guerra puede ser un serio inconveniente para un pacifista declarado). Hastiado del viejo mundo, Britten había emprendido la conquista de América a base de ir sumando padrinos artísticos de relieve, empezando por el compositor Aaron Copland, siguiendo por la viudísima Alma Mahler («Britten constituye una enorme promesa», escribió en su biografía) y rematando por el director de orquesta Serge Koussewitzky, sin cuyo aliento la creación musical contemporánea habría perdido un buen puñado de obras maestras. (continúa en la página 2) •


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BRITTEN Y GRIMES

Al ruso le contó Britten su proyecto de escribir una ópera. Koussewitzky lo animó con mil dólares. Es posible que en tales fechas el taciturno Grimes todavía no cantara, pero el compositor ya amasaba su idea. Había tenido tiempo de sumergirse en el poema que Crabbe publicó en 1810 y, sobre todo, de descubrir que su espacio espiritual y creativo estaba en The Broads, condado de Suffolk, su lugar de nacimiento, un mundo asediado por el inclemente mar del Norte. Y la iluminación se volvió deslumbramiento. Decidió volver a casa y anudar su destino al del hosco y terrible pescador. El Grimes de Crabbe, sin embargo, no es el del compositor ni el de su libretista, Montagu Slater. Brutal, sí, pero con un mundo interior que sólo Ellen Orford, la maestra, parece dispuesta a entender. Al margen del sesgo homosexual atribuido a los crímenes que se le imputan, Grimes se presenta ante nosotros como un personaje ambiguo, víctima de su propia condición e irremediablemente inadaptado. Es posible, natural incluso, sentir simpatía por él y alivio al descubrir que no será ante un tribunal humano sino en medio del mar donde acabe respondiendo por sus pecados, por otra parte nunca suficientemente probados. Cuánto hay de Britten en su personaje es terreno en el que suele aventurarse la psicología. No obstante, incluso un aficionado como el que suscribe es capaz de rastrear sin mucho esfuerzo a través de toda su obra lírica un gusto por los seres al margen, ajenos al orden social, sumidos en una realidad

(• continuación)

al margen del sesgo homosexual atribuido a los crímenes que se le imputan, grimes se presenta ante nosotros como un personaje ambiguo, víctima de su propia condición e irremediablemente inadaptado paralela que el gran mundo se niega a aceptar (de ese aislamiento, emparentado con el que aprendió de Mahler y compartió con su mellizo soviético Shostakovich, nació una conciencia elitista que escenificó en Aldeburgh, al mismo tiempo festival de música y «corte» para devotos de la pareja BrittenPears, extremadamente mudable en sus afectos, como atestiguan buen número de damnificados, tan pronto dentro como fuera de su círculo de íntimos. Despiadados ambos como despiadada es la sociedad). Se suele hablar de la influencia que el Wozzeck de Alban Berg ejerció sobre la pri-

mera ópera grande de Britten. Se recuerda que el joven deseó, para desolación de sus padres y especialmente de sus maestros, recibir formación del compositor austriaco, opción descartada de manera drástica a fin de evitar posibles contagios. De viaje por Europa en 1934, tampoco la parada en Viena se saldó con el anhelado encuentro (se conoce que Berg había salido). Antes de esa retransmisión radiofónica que, como recuerda Alex Ross, el joven Ben siguió con suma atención a pesar de las interferencias, ya había tenido ocasión de escuchar y admirar los Tres fragmentos de Wozzeck,

Culturamas

la aventura de una web de referencia

S

JAVIER VÁZQUEZ LOSADA

i una de las máximas del escritor o del aspirante a escritor es la de comunicar, no deja de ser no un contrasentido sino un silogismo que un escritor o un grupo de escritores decidan llegar al público lector por aquella vía que consideren más directa. En el caso de Lorenzo Rodríguez, Recaredo Veredas, Francisco Balbuena y quien esto escribe es lo que sucedió al idear un espacio cultural, al buscar un modo más directo de comunicación con los lectores —el ego inicial que lleva a pensar en los propios, los habidos y por haber— creando Culturamas, una revista, una web, un sitio (palabreja horrible que alude a todos los cibernéticos lugares, las telas múltiples de la Red), en el que paso a paso se da cuenta de todas las manifestaciones, literarias primero y culturales después, que merecen atención, a veces, y respeto, siempre, con la quijotesca idea de dar a conocer aquello a que uno aspira, seguramente como una quimera, que ha de interesar a cualquier mortal por eso de creer que lo que interesa a uno interesa a un ciento, que lo que a nosotros interesaba interesaría a un gran número de personas, de navegantes en el mar de la Red. Los cuatro que fuimos ideando el proyecto poco imaginábamos que algo más de un año después se iba a convertir la revista, web o sitio en un lugar de referencia en la red de los bites y los píxeles, que, lejos de capturarnos como capullos en su tela, parece habernos impulsado a quién sabe dónde.

Recientemente se ha abierto un Culturamas latinoamericano que va ampliando las miras hacia México, Argentina, Chile, Uruguay y Brasil. Se ha abierto una sección para dar cuenta de los movimientos culturales en Nueva York, pronto surgirá un canal en Barcelona, uno de ocio… Alguien decía que para la aventura no hace falta más que un reto y que alguien tenga ganas de afrontarlo por pequeño o nimio que pueda ser. Y hablar de cultura, dirigirse a una inmensa minoría, lo es. Y más cuando se piensa en incorporar textos literarios de consagrados y de noveles, hablarles a los niños de sus lecturas, comentar Mario Bros como si uno hablase de Homero, que conviva un libro que leerán millones con otro al que sólo llegarán unas docenas de atrevidos, tratar con el mismo descaro una gran producción visual y una pequeña, escribir, en definitiva, sobre música, filosofía, cómic, poesía…, de modo independiente pero también didáctico y con sentido crítico. Un millón de visitas Y a partir de ahí se desarrolla la trama, el esqueleto de la novela que aquellos fab four ideamos en un café con nombre de pintor pero sueños como los de Cervantes. Lo que era el delirio de cuatro pasó a ser el delirio de diez, de veinte, de cincuenta y ahora lo es de unas doscientas personas, que, y no son palabras, son las que de verdad forman Culturamas, un nombre que, como todo el que nomina a un ente o al más común de los

para la aventura no hace falta más que un reto y que alguien tenga ganas de afrontarlo por nimio que pueda ser. y hablar de cultura, dirigirse a una inmensa minoría, lo es objetos, no significa nada, y que finalmente nos obliga a definir ctlr + por sus hechos, y en nuestro caso son los más de un millón de visitas, más de un millón de posts leídos (otra palabreja que lo reúne todo, tanto lo que es un artículo como una columna de opinión,

además de la autobiográfica Suite lírica, con cuyo espíritu (más que con su lenguaje) comulgó de inmediato. Se habla menos de la influencia que sobre Britten ejerció otra gran ópera contemporánea: Porgy and Bess, de George Gershwin, que el británico vio representada gracias de nuevo a la insistencia de Koussewitzky. El precio de la entrada fue debidamente amortizado. En este caso no sólo se evidencia comunión con el espíritu de la pieza, también con el lenguaje. Ambas exhiben parecida estructura y comparten similar aliento dramático. Basta escucharlas con alguna atención para percibir el influjo de la más antigua en la más moderna. Diez años separan los respectivos estrenos de dos obras que, cada una en su orilla, habrían de abrir nuevas vías de redención a un arte lírico en plena encrucijada. Porque Peter Grimes fue un éxito cuando se estrenó en el teatro Sadler’s Wells de Londres el 7 de junio de 1945, como lo fue en su día Porgy and Bess, como lo fue Wozzeck. El público, ese ente tan poco predecible, incorporó a la suya de inmediato las historias de estos tres oscuros antihéroes que rellenan su roída carcasa con sentimientos, sueños y humanas ilusiones para enfrentar un mundo que considera su opción equivocada. Algo se agita aún hoy en la entraña del espectador cuando el terrible y desvalido Grimes se alza sobre el fragor del océano (y el rumor del vecindario) para gritarle a Ellen: «¿Equivocados por hacer planes, por querer intentarlo de nuevo, por desear vivir? ¿Es que lo único acertado es la muerte? […] ¿Equivocados por luchar? ¿Equivocados por tener esperanza? ¡Entonces el Borough tiene razón una vez más!». Todo un manifiesto de honestidad brutal. ¢

una reseña, la crónica de un acto o una presentación). Estas visitas que imagino que el director de Marca. com otea a la hora del brunch de un día cualquiera, cuando hablamos de cultura son todo un logro, tres lectores por minuto que se asoman al portal de los sueños, que conviven, sin saberlo, mientras se toman el té, fuman un cigarrillo o se evaden de la monotonía de su trabajo (de tenerlo). En el lugar de los ordenadores y en el limbo de los servidores, donde todo cabe y tiene su sentido si finalmente ha de tenerlo, un espacio abierto a todos, sean o no hijos de la celulosa. Esa Red que mira con envidia al papel, tan señorito él, tan elegante, mientras ese papel mira al tejido de bites con curiosidad, contemplando cómo los pies le crecen al bebé y lo convierten en gigante, pero así están los dos, necesitándose, de ahí que recibamos todas las iniciativas, las revistas, los suplementos culturales, los mágicos lugares que se crean en el ciberespacio o fuera de él como una bendición, o más bien como un milagro. Mientras este escrito cobra vida, un tipo de las islas Salomón o un puñado de intelectuales, de frikis o de curiosos en Chicago, El Salvador o La Rochelle llegan a Culturamas, quizá por error, y asisten entre perplejos y divertidos al baile con el que unos tipos en un café con nombre de pintor imaginaron y se atrevieron a llevar a cabo. Puede que no llegue a ser como lo soñamos, pero los sueños no dejan de ser, por su naturaleza, deseos insatisfechos, la quintaesencia del arte para el artista y para el observador. ¢


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PALABRAS SOBRE PALABRAS

Invitación a la danza

bloom relee y reescribe sus obsesiones en tono de testamento ideológico Controvertido (recuerde el lector la polémica suscitada por El canon occidental, no por anecdótica menos intensa) y reticente con respecto a las ya no tan nuevas orientaciones de la crítica literaria (feminista, homosexual, racial), que entiende como revisiones interesadas de un mismo vicio academicista, Harold Bloom (Nueva York, 1930) es sin discusión, y desde hace décadas, el crítico estrella del panorama literario estadounidense y una de esas figuras de autoridad que no se dan cada poco.

«N

JUAN CARLOS SUÑÉN o hago caso de los críticos académicos —rancios y plomíferos— que me dicen que Shakespeare y Milton son poetas dramáticos, mientras que Hamlet y Satán son meros personajes. Bobadas.» La afirmación (que suscribiría fácilmente el George Steiner de Presencias reales) no sólo nos sitúa frente a un modo de entender la literatura capaz de descender sin miedo hasta la frágil letra pequeña que define y, en última instancia, borra las diferencias entre lo real y lo verdadero, la ficción y la imaginación, sino que delata una experiencia de «la literatura como modo de vida» (según reza el subtítulo de este libro). «Lo literario» se constituye así, para Bloom, en un contexto generoso y flexible sobre el que trazar, sin complejos, los intrincados caminos de su bien definido mapa de la literatura inglesa. Como un omnipotente coreógrafo, dispone sus personajes sobre dicho escenario (delimitado por Epicuro, por Montaigne, pero también por él mismo) y observa sus evoluciones (desde dentro) en términos de competencia, influencia y diálogo. Se ha dicho que Anatomía de la influencia es un libro sobre la competencia. Pero a la hora de diseccionar, como lo hace, la gran columna vertebral de la poesía en lengua inglesa, el concepto, en manos de Bloom, no afecta tanto a los autores como a sus criaturas. Dicho de otra manera: su enfoque no contempla la influencia como un asunto entre personas o «campos», sino como una relación entre obras que, ocasionalmente, llega a funcionar en ambas direcciones. Aunque él mismo se encargue de recordárnoslo, eso marca su distancia con enfoques sociológicos como los del Pierre Bourdieu de Las reglas del arte: la competencia (aquí) no tiene lugar en el territorio del reconocimiento, sino en el de la lucha contra la influencia como necesidad de identidad; algo que implica modelos, antes que intereses.

Hay que destacar las páginas dedicadas a Shakespeare (verdadera alma y motor del libro y sin cuyas obras a mano —o suficientemente frescas en la memoria— no debería el lector esperar una lección realmente nueva de un especialista cuya lectura del Bardo de Avon es singularmente rica y original) y a sus luchas con Marlowe, consigo mismo y con Hamlet. Junto al doctor Johnson y Emerson, Dante, Freud, Montaigne o Lucrecio, Joyce o Proust, pero en mayor medida, Shakespeare va a ser nuestro cicerone en una exposición del devenir literario —fundamentalmente poético— como baile de influencias donde escritura y lectura se acompañan sin que una, necesariamente, lleve a otra. Una invitación a la danza que nos obliga felizmente a la relectura de Milton, Shelley, Yeats… («Para mí Shakespeare es la Ley, Milton las Enseñanzas y Blake y Whitman los Profetas»), entre otros. Bloom, además, es consciente de que su punto de vista longiniano, valéryniano e inevitablemente cabalístico (y cuyos silencios forman parte inseparable de su didáctica) conduce a un deslumbramiento que va ganando en belleza hasta que, tras la aparición de Wihtman (el fundador), Wallace Stevens, Merrill, el gran Hart Crane (tan olvidado en nuestro país a pesar del esfuerzo de unos pocos) o los aún vivos Strand (del que falta aún mucho por traducir) y

shakespeare es el cicerone en una exposición del devenir literario como baile de influencias donde escritura y lectura se acompañan • Harold Bloom • William Shakespeare, John Milton, William Blake, Walt Whitman

Hay que señalar que Anatomía de la influencia nace de la revisión de uno de los primeros libros de Harold Bloom, Ansiedad de la influencia, de 1973. En él, y en un ejercicio de reescritura y relectura que tiene mucho de testamento ideológico (y afectivo), se permite ahora el autor volver a sus temas obsesivos y a sus autores amados con la seguridad que da haber sobrevivido a las críticas. Su erudición y, sobre todo, su liberalidad, que le permite hallar huellas

Anatomía de la influencia. La literatura como modo de vida Harold Bloom Traducción de Damià Alou Taurus, 2011, 444 pp., 24 ¤

donde nadie ha pisado (lo que es de agradecer), acompañarán al lector a través de este laberinto que, imitando a la vida, encuentra la razón de lo literario en un juego trascendente, sí, aunque sin teleología.

Ashbery, se nos muestra como lo que es: un gran salón de baile donde perderse al abrigo de un sublime espectáculo literario. «He aprendido que mi función —asegura— es ayudaros a que os perdáis.» Me apresuro a aclarar que se trata de un libro entretenido (después de todo, Bloom no es más que el más académico de los rebeldes, el más analista de los activistas), cuya densidad, si aparece, se atempera enseguida y sabiamente con intervenciones propias del profesor que no desea «aburrir» a sus alumnos y al que no le importa recurrir a la anécdota personal o a la referencia inesperada (Zero Mostel, Bruce Springsteen) para aclarar ideas. La experiencia es un grado. A cambio, nosotros, como buenos alumnos, le perdonamos algunas repeticiones. ¢


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CÓMIC, HISTORIA, BIOGRAFÍA, AUTOBIOGRAFÍA

LA MIRADA

ÁNGEL DE LA CALLE REEDITA Y COMPLETA SU BIOGRAFÍA DE MODO

«A

MIGUEL BARRERO partir de su vida se puede hacer memoria y hablar de parte de lo mejor de la cultura de la primera mitad del siglo XX.» Quien así habla es Ángel de la Calle (Molinillo de la Sierra [Salamanca], 1958) y se refiere a Tina Modotti (Udine, 1896; México, D. F., 1942), una enigmática fotógrafa italiana que encontró en México su paraíso personal y terminó convirtiéndose en referente intelectual, político y hasta erótico de cierta izquierda que vio en ella una suerte de musa, primero, y un ídolo caído al que adorar, después, antes de que su figura se difuminase en un olvido que durante mucho tiempo convirtió su vida y su obra casi en un asunto de iniciados y del que el propio De la Calle comenzó a rescatarla en el 2003, cuando salió a la calle la primera entrega de su Modotti, que ahora se reedita por tercera vez en un único tomo al que se añaden un epílogo, un making of, ilustraciones que ya habían aparecido en otros lugares y un puñado de fotografías originales de la artista cuya vida el dibujante gijonés investiga desde hace más de veinte años. La razón principal de ese interés —más bien una obsesión— la da el propio De la Calle en el epílogo a esta nueva revisión: un pequeño álbum complementario que, con el título de Tantos años después, refleja un viaje a México inmediatamente posterior a la salida de Modotti en España y en el que el propio narrador se confiesa en una de las viñetas que le reflejan a él mismo ante la tumba de la fotógrafa: «Yo era un autor de cómics que llevaba diez años sin hacer ninguno. Para responderme a la pregunta de por qué no los hacía, intenté averiguar por qué tú no tomaste fotografías durante los diez últimos años de tu vida». Pero ése es, como se ha dicho, el final de la historia. Para encontrar el principio hay que remontarse hasta la década de 1980, cuando De la Calle escuchó por primera vez el nombre de Tina Modotti en un telediario en el que se contaba cómo Madonna había pagado en una subasta el precio más alto de la historia por una fotografía: la

que Edward Weston le había sacado a la artista italiana a mediados de los años veinte. Unos cuantos años después, durante un viaje a México y en casa de su amigo Paco Ignacio Taibo, descubrió otra mención en un volumen sobre la estancia de Trotsky en el país americano escrito por Olivia Gall en el que se relacionaba a la artista con el asesinato del comunista. «Entonces no me había dado cuenta —dice De la Calle—, pero ahora sé que la primera vez que supe de ella fue a los diecisiete

que consumó la empatía con el personaje y consolidó el germen del que probablemente sea uno de los cómics más interesantes que se han publicado en España desde el arranque del siglo.

Portadas de la primera y la cuarta edición españolas de Modotti

de la que había carecido hasta la aparición de la primera entrega del trabajo de De la Calle; pero también porque no es habitual que un lenguaje como el cómic se interese por una reconstrucción histórica cuyos engranajes siguen una metodología más propia de la investigación científica (historiográfica, en este caso) que del trabajo puramente creativo, y mucho menos que el responsable de

años, cuando leí Confieso que he vivido, la autobiografía de Neruda, que también trató a Modotti y llegó a escribir su epitafio.» Su investigación, no obstante, había proseguido tras aquel hallazgo mexicano que tuvo como siguientes eslabones una biografía de Weston (un «modernista heroico» de la fotografía, según dejó escrito Susan Sontag) y la fascinación cada vez mayor por un misterio que pronto adquirió muchísima más relevancia que el de la implicación de Tina en la muerte de Trotsky: las razones que condujeron a la italiana a abandonar la fotografía para entregarse en cuerpo y alma a la lucha política. Las pesquisas, en las que De la Calle se fue embarcando a ratos perdidos, tuvieron un impulso definitivo con un hallazgo inesperado: el descubrimiento de que Modotti había sido «responsable de Socorro Rojo Internacional, que traía ayuda para los damnificados asturianos de la Revolución de 1934», un hecho

Cómic e historiografía Tal afirmación se fundamenta en dos razones: en primer lugar, la de Modotti era una trayectoria vital y artística de la que apenas se tenía noticia por estas tierras y que reviste suficiente interés como para que se le preste una atención

El cómic trasciende la reconstrucción histórica para incurrir en la autoficción la obra se atreva a inmiscuirse en el objeto de la indagación e incorpore en ella sus propias vicisitudes. Porque uno de los rasgos que convierte a Modotti en una obra netamente original —aparte de la propia estructura de la narración, que huye de la previsible y cansina linealidad para profundizar en flashbacks, digresiones y planteamientos conjeturales que, lejos de distraer la atención de lo im-

portante, refuerzan el interés por una biografía que aparece muchas veces envuelta en sombras— es que el propio narrador (es decir, el historiador, el investigador que recaba fuentes documentales y viaja a los escenarios donde

una vez ocurrió aquello que él cuenta muchas décadas después) se involucra en la narración hasta convertirse en parte integrante e indisoluble de ella y la enriquece aportando a los hechos objetivos sus dudas, sus condicionantes


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MODOTTI / DE LA CALLE

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A DE TINA

OTTI, LA LEGENDARIA FOTÓGRAFA FALLECIDA HACE SETENTA AÑOS festival, de los que ha sacado dos números hasta la fecha y en los que va dando cuenta de los preparativos de la Semana Negra de Gijón, el certamen que organiza (u organizaba) junto al ya mencionado Taibo— refuerza, así, no sólo un determinado género narrativo, el del ensayo histórico (porque Modotti es, ante todo, un ensayo, por más que no responda a lo que un lector al uso pueda entender como tal), sino también el propio lenguaje que le sirve de vehículo, el del cómic, que si por algo se ha caracterizado en estos últimos años es por su afición a explorar vericuetos que a priori pueden parecer nada propicios con la ambición de sacudirse la inmerecida etiqueta de arte menor. «Mi libro —dice Ángel de la Calle— es la mejor biografía que existe sobre el personaje, y eso es así porque he podido partir de las biografías que se habían escrito anteriormente sobre Tina. Unas

• Modotti, por Edward Weston • Fotografía de Tina Modotti en México

La obra de De la Calle sigue siendo la única biografía de la fotógrafa publicada en España

externos y las circunstancias que van rodeando los pormenores de su labor de documentación. El recurso a la autoficción —que De la Calle seguiría explorando poco después, en unos deliciosos cuadernos titulados Diarios de

eran muy buenas, como la de Margaret Hooks; otras estaban llenas de datos novelados, como la de Elena Poniatowska, y otras resultaban apasionadas, como la de Barckhausen-Canale. Lo que ocurre —añade— es que yo quise investigar las zonas oscuras, yendo a las ciudades y los lugares donde vivió o estuvo, revisando archivos y descubriendo datos nuevos.» Y ese merodear por las líneas de sombra fue el responsable de que tomara la decisión, por pura honestidad narrativa, de convertir al sujeto en parte del objeto: «Había partes de la vida de Tina que yo no podía aclarar, parcelas de su vida sobre las que me veía incapaz de arrojar luz, y entendí que sólo podía completar mi trabajo con honradez si exponía, por mi propia boca, todas las hipótesis para decir cuál era la que yo creía correcta y cuál me hubiese gustado que se diera realmente». De lo acertado de su interpretación dan fe el hecho de que, a día de hoy, el

Modotti de Ángel de la Calle siga siendo la única biografía de la fotógrafa que existe en España y las sucesivas reediciones que ha venido conociendo la obra desde que la editorial Sins Entido la publicara por primera vez en dos entregas

(2003 y 2005) antes de aglutinarlas en un volumen que vio la luz en el 2007 y cuyas páginas son la base de esta nueva versión actualizada y mejorada. Porque, con el paso del tiempo, De la Calle ha sido incapaz de

desligarse de la figura de Modotti, con quien la posteridad ha sido bastante ingrata: «Madonna pagó por aquel retrato el precio más alto de la historia y nadie parece saberlo; y el que en Gijón tenga una calle es una casualidad, como se cuenta precisamente el final de la edición anterior». Un final que muestra al dibujante paseando por el polígono de Tremañes y deteniéndose en una calle «vacía, pero no solitaria, porque en ella no te sentías solo; a Tina le hubiera gustado: era como ella, laboriosa y llena de silencios». Esa escena constituyó, hasta hace poco, el cierre a ese peculiar idilio entre De la Calle y Modotti, pero que ahora se ha quedado obsoleto. El nuevo final de esta historia, el que marca el epílogo a la edición recién aparecida, viene presidido por nuevas preguntas que fueron surgiendo tras la llegada de la primera versión a las librerías («¿De verdad fue Tina amiga de Serguéi Eisenstein? ¿Hizo fotos durante la guerra civil española, como sostienen algunos? ¿Cómo se relacionaba con su cuerpo, perfecto, frente a la relación de Frida Kahlo con el suyo, destrozado? ¿Se sabía artista marginal cuando la comparaban con Weston? Si nunca regresó a Moscú, ¿cómo o por qué iban a estar allí unas fotos que nadie ha visto?») y para las que tal vez De la Calle ya no alcance nunca a tener respuestas. Quizá éstas estén enterradas para siempre entre los pliegues de la historia o puede que, sencillamente, el dibujante gijonés se vea ya sin fuerzas para proseguir con un empeño que, aunque plenamente satisfactorio, ha resultado descomunal. Lo expresan bien las que ahora son las últimas páginas del libro, ésas en las que un exhausto De la Calle llega hasta el cementerio de Chapultepec y, tras dejar un libro y una rosa en la tumba de Modotti, se confiesa en voz alta: «Este libro es tu historia y también es un poco mi vida». Es, también, un lujo para todos aquellos que se lo lleven a las manos y dediquen una parte de su tiempo a entrever el misterio que se arrebujaba tras la mirada de Tina. ¢


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UNA INSTITUCIÓN DE REFERENCIA

• educación para la ciudadanía

Alberto Jiménez Fraud y María de Maeztu (directores de ambas residencias), oscurecidos en sus importantísimas labores hasta la aparición de este ensayo en 1990. El libro reconstruye la historia de la Residencia de Estudiantes como si levantara una casa: las corrientes arquitectónicas, los espacios naturales, las mejoras técnicas de la época (agua corriente en cada cuarto, calefacción), el mueblaje y la decoración, la alimentación y la higiene ocupan un espacio casi tan importante como la recuperación de la teoría educativa y política que ayudó a poner en marcha el proyecto. Y después de sumergirnos en esa historia que quiere ver crecer el conocimiento en lo que entonces eran las afueras de Madrid, la autora pasa a hablarnos de los habitantes de ese hogar. De los más conocidos, pero, sobre todo, de la generalidad de los mismos, sin olvidar al profesorado, los laboratorios o los premios Nobel que España le debe a aquel centro

(tanto el poético de Juan Ramón como los científicos de Ramón y Cajal y Severo Ochoa). Desempolvando las tarifas, el número de matriculaciones, todas y cada una de las actividades culturales realizadas en ambos centros y las carreras universitarias y trayectorias profesionales de las personas que pasaron por allí, la autora nos permite intuir la dimensión real de las residencias, teniendo además en cuenta que de forma paralela se pusieron en marcha dos centros educativos para niveles inferiores: el Grupo de Párvulos y el Instituto-Escuela, centro de secundaria modelo de la educación institucionista que durante la Segunda República se extendió por Barcelona, Valencia o Sevilla. Y aunque el tiempo republicano fue favorable para las residencias (no en vano su creación y vida estuvieron amenazadas por el conservadurismo y la Iglesia, que en 1939 las desmontaron impunemente), la amplitud de miras de Pérez-Villanueva Tovar hace que no se pierda de vista en ningún momento la realidad política de las personas implicadas en su creación. La autora no deja de lado el hecho de que se trataba de gentes de la media y alta burguesía poco amigas de una militancia radical, más allá de su firme creencia en la educación para el progreso de los pueblos. El pulso de la cultura, la ciencia y el pensamiento de la llamada Edad de Plata puede rastrearse en las salas de ambas residencias. Como un fantasma gentil, aquel tiempo espera el turno para ser comprendido de manera global, escondido en la tranquilidad de la colina de los Chopos, mientras algunos libros que no llegan del todo al gran público destejen poco a poco su secreto. En el contexto actual de menosprecio de la educación universal y gratuita en España, el fantasma se pregunta en qué momento se nos ocurrirá mirarlo de frente y dejarlo hablar. ¢ ALBA GONZÁLEZ SANZ

EL ARTE DE LO IMPOSIBLE

ESPACIO LÍQUIDO

CIEN AÑOS DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES

La reedición, ampliada, del estudio de PérezVillanueva sobre la Residencia transmite el pulso de la Edad de Plata Isabel Pérez-Villanueva Tovar La Residencia de Estudiantes (1910-1936): grupo universitario y Residencia de Señoritas Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 2011, 784 pp., 24 ¤

H

ubo una vez un país que se preocupó por la educación como nunca antes se había hecho en sus fronteras; que vio morir el siglo XIX con proyectos pedagógicos que lo colocaban a la vanguardia, mientras su clase política se adormecía en un sistema pacíficamente pactado entre dos grandes partidos y una familia real. Un país en el que nacieron un puñado nutrido de hombres y algunas mujeres con el empeño de erradicar el analfabetismo y hacer ciencia de altos vuelos, dotándose de una estructura de difusión del conocimiento a la que hoy seguimos mirando con nostalgia indisimulada y de la que se perpetúan más tópicos que acercamientos. Cuarenta años de dictadura han tenido entre sus logros más macabros el producir una desconexión intelectual y emocional con los orígenes de la modernidad en España. Si bien es cierto que la llamada Transición devolvió, a través de la vuelta del exilio y de las publicaciones, la actualidad de aquel tiempo al día a día peninsular, pasada la emotividad y desde la perspectiva del análisis seguimos siendo un país que no conecta su presente político con el pasado decimonónico en el que se engranan los mecanismos de nuestra organización económica

ADRIANA SUÁREZ

Ernesto Junco (fragmento)

y social. Digo esto porque explicar qué fueron la Residencia de Estudiantes o la Junta de Ampliación de Estudios más allá de una foto repetida de Lorca, Dalí y Buñuel requiere por lo menos remontarse hasta 1876, hasta la fundación de la Institución Libre de Enseñanza, y vincular, de manera clara, los intentos por renovar la educación universitaria española desde mediados del siglo XIX con el proyecto de crear en Madrid un espacio en el que el estudiantado tuviera estímulos materiales y de pensamiento que colocaran al país en el camino del progreso. Monografías fundamentales Con motivo de su cumpleaños número cien, la Residencia de Estudiantes ha emprendido la reedición de algunas monografías fundamentales para entender el periodo y el afán que impulsó su propia creación. Muy significativamente, se ha publicado una edición ampliada del ensayo de Isabel Pérez-Villanueva Tovar La Residencia de Estudiantes (1910-1936): grupo universitario y Residencia de Señoritas, probablemente la obra más extensa y detallada sobre lo que fue aquel intento de construir en torno a la Universidad Central un espacio más similar a los colleges británicos que a esas pensiones estudiantiles que sirven de escenario en la literatura picaresca. El gran texto específico sobre «el grupo femenino», Ni convento ni college. La Residencia de señoritas, de Carmen de Zulueta y Alicia

CERVANTES 6

• La Residencia de Estudiantes, a finales de los años veinte (archivo gráfico Espasa-Calpe). • García Lorca en uno de los laboratorios de la Residencia de Estudiantes (Fundación Federico García Lorca)

La obra tiene el gran mérito de su extensa documentación y su comunión con el ánimo intelectual del proyecto institucionista Moreno, no ha contado, por ahora, con la misma suerte de verse reeditado y accesible en librerías. La obra de Pérez-Villanueva Tovar tiene el gran mérito de la extensa documentación que maneja, gran parte de la cual no se conocía hasta entonces. A ello suma lo que podríamos definir, en términos laicos, como una «comunión» con el ánimo intelectual del proyecto institucionista, de forma que la autora respira al compás de lo que está analizando. Otro de los puntos fuertes del texto es la atención que presta, además de a Giner o a Cossío, a personas como José Castillejo (secretario de la JAE),

CORNIÓN

Yolanda Verdera

Juan Manuel Puente (fragmento)

Kiko Urrusti

Eduardo Aragón

Colectiva Panorámica sobre algunos de los artistas de esta joven galería: Ernesto Junco, Jorge Flórez, Helena Toraño, Noé Baranda...

Colectiva de Navidad Hasta el 4 de febrero, obras de Linares, Saldaña, Favila, Riestra, Verdera, Basterrechea, Enguix, Antonio Suárez, Orlando Pelayo...

Juan Manuel Puente. Mirar, pensar el horizonte. A partir del 3 de febrero y hasta el 3 de marzo, una selección de pinturas recientes de Juan Manuel Puente.

Kiko Urrusti. En números rojos Hasta el 16 de febrero, la galería expondrá los trabajos escultóricos del artista ovetense Kiko Urrusti.

La periferia del círculo El encierro es el tema compartido de los mexicanos Edgardo Aragón, Ricardo Cuevas, Jiménez Ortiz, Begoña Morales y Vega Macoleta.

De 10 a 14 y de 18 a 21 h • Plaza del Instituto, 7, 1º dcha., Gijón ) 644 248 932 info@galeriaadrianasuarez.com www.galeriaadrianasuarez.com

De 11.30 a 14 y de 18 a 21 h • c/ Cervantes, 6, Oviedo ) 985 254 169 espaciodearte@cervantes6.es www.cervantes6.es

De 10 a 13.30 y de 17 a 20 h •c/La Merced, 45, Gijón ) 985342507 galeria@cornion.com www.cornion.com

De 11 a 14 y de 18 a 21 h • c/ Joaquín Fernández Acebal, 6, Gijón ) 985 170 757 elartedeloimposible@gmail.com elartedeloimposibledemiguel.blogspot.com

• c/ Jovellanos, 3, Gijón ) 985 175 053 www.espacioliquido.net


El Cuaderno

Domingo, 29 de enero del 2012 / LA VOZ DE ASTURIAS

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DE ESTE Y DE OTRO MUNDO • illán argüello

LA REVOLUCIÓN FRÍA Paisaje y arquitectura protagonizan una pintura silenciosa, distante y atenta al misterio de lo cotidiano ILLÁN ARGÜELLO Theredproject Galería Guillermina Caicoya Hasta el 23 de febrero

A

Illán Argüello se le podría aplicar perfectamente el conocido diálogo entre Babieca y Rocinante del Quijote: «Metafísico estáis», «Es que no como». A él, pintor de arquitecturas imaginarias, no le gusta nada esa etiqueta, porque considera que su obra matemática, consciente y calculada, no va más allá de la naturaleza, ni busca escapar a la posibilidad de ser experimentada sensiblemente por el ser humano, pero la grave crisis inducida que padecemos, y que ha hecho más ricos a unos cuantos y mucho más pobres al resto, incluido el sector artístico que le da de comer, le ha hecho indignarse y querer trascender la realidad del mundo. Metafísico está, porque la metafísica también se ocupa de la esencia de las cosas existentes, y eso ha hecho que, muy a su pesar, su obra más reciente, que en estos días muestra por primera vez en Oviedo, recuerde indefectiblemente a esa escuela. Son evidentes las concordancias con los maestros italianos de la modernidad, Carrà y De Chirico, y sus atmósferas silenciosas, o con Magritte y sus paradojas visuales, e incluso encaja bien con sus colegas valencianos, compañeros de generación. Lo curioso en el caso del pintor madrileño es que su metafísica rebelión ciudadana no se ha traducido en una obra agresiva, sino más serena que la anterior, y hasta plácida.

GEMA LLAMAZARES

Gabriel Truan (fragmento)

Las estructuras geométricas que antes ocupaban por completo el primer plano se alejan y se integran en el paisaje del fondo, antes apenas perceptible y simplemente insinuado con un par de arbolillos o una luna pequeña. Ahora el paisaje, de ecos clasicistas, es casi el principal protagonista y las casas de construcción que suele introducir el pintor, hechas, como siempre, desde la admiración por la arquitectura contemporánea, se transforman según su intención en auténticos personajes, elementos humanos que colonizan esos parajes y les dan vida, e incluso los sobrevuelan.

Las pinturas realizadas al temple y al óleo, a la manera antigua, están muy trabajadas mediante bocetos, y esa concentración permite una intensidad fuera de toda duda Es complicado extenderse en significados, porque, si hay otro término que define bien la pintura de Illán Argüello, es el de misteriosa, no en un sentido trascendente, sino muy apegado a la realidad. Como decía De Chirico, «hay más misterio en la sombra de un hombre caminando en un día soleado que en todas las religiones del mundo». No hay por qué preguntarse la razón por la que estas estructuras extrañas levitan y se mantienen en el aire, como si

GUILLERMINA CAICOYA

Illán Argüello

•• Illán Argüello • Cadillac, 65 µ 81 cm • El presentimiento de la isla lejana, 81 µ 130 cm

de un platillo volante se tratara. Es indudable que las imágenes cuentan pequeñas historias personales, y revelan mundos propios, pero la distancia y la frialdad ayudan precisamente a transmitir el misterio. Las pinturas de Argüello, realizadas al temple y al óleo, a la manera antigua, están muy trabajadas previamente mediante bocetos, y esa concentración le permite alcanzar una intensidad

TEXU

fuera de toda duda. La gama de colores, habitualmente restringida, se polariza, pasando de los azules del fondo, a semejanza de pintores del renacimiento como Patinir, a los cálidos rojos de las construcciones icónicas del primer término, que acentúan la sensación de profundidad. El color dominante da nombre a la serie entera, enmarcada en inglés bajo la denominación Elproyec-

VAN DYCK

Gavin Owen

torojo, sin que esto signifique adscripción ideológica alguna. Lejos quedan las pretensiones bolcheviques del constructivismo, un movimiento probablemente afín a los gustos de Illán Argüello y que defendía hacer saltar por los aires toda convención artística, incluida la pintura de caballete. Hoy la revolución es más fría y se manifiesta de forma inequívocamente pacífica. ¢ LUIS FEÁS COSTILLA

VÉRTICE

Daniel Poblete

Leo Zogmayer (fragmento)

Gabriel Truan, Anomia / Canelo, Murado, Nadal y Sanz de la Fuente Truan hasta el 16 de febrero y hasta el 25, Canelo, Murado, Nadal y Sanz de la Fuente en La Colección.

Illán Argüello. Theredproject Hasta el 23 de febrero, Argüello conjuga sobriedad y potencia plástica con la arquitectura en el centro de sus paisajes.

Blas-Junco-Owen La galería reparte su espacio hasta el 23 de febrero entre las instalaciones de Blas, la pintura de Ernesto Junco y el vídeo de Gavin Owen.

Daniel Poblete. Más allá de la realidad. Hasta el 11 de febrero, el pintor ciudadrealeño expone una selección de su hiperrealismo poético.

Colectiva de invierno La sala ovetense ofrece hasta el 28 de enero una colectiva con los mejores artistas de su extensa y selecta nómina.

De 11.30 a 14 y de 17.30 a 21.30 h • c/Instituto, 23, Gijón ) 984 197 926 gema@gemallamazares.com www.gemallamazares.com

De 10.30 a 14 y de 17 a 21 h • c/ Asturias, 12, Oviedo ) 985 242503 info@galeriacaicoya.com | www. galeriaguillerminacaicoya.com

De 10 a 14 y de 16 a 20.30 h • c/Postigo Bajo, 13, Oviedo ) 985 218 813 galeria@galeriatexu.com www.galeriatexu.com

De 11.30 a 14 y de 17.30 a 21.30 h • c/Menéndez Valdés, 21, y Casimiro Velasco, 12, Gijón ) 985 34 49 43 galeria@galeriavandyck.es

De 11.30 a 14 y de 17.30 a 21 h • c/ Márques de Santa Cruz, 10, Oviedo ) 985 218 482 info@galeriavertice.com www.galeriavertice.com                          


El Cuaderno

LA VOZ DE ASTURIAS / Domingo, 29 de enero del 2012

FERNANDO MENÉNDEZ

Aforismos de nadie y de nada En la frontera de la verdad se encuentran los matices de la estupidez. ¶ Hasta las cabezas más cultas se van plagando de libros parásitos. ¶ Cada hombre tiene su melodía doliente. ¶ Piensa poco, porque Dios te ve. ¶ La pasión es el vértigo de la libertad. ¶ Pasamos al lado de la vida. ¶ Las palabras ensordecen el pensamiento. ¶ La madurez se llena de eternos borradores. ¶ Cuando sientas la presencia de la ausencia, te estás enamorando de la muerte. ¶ Biblioterapia para el egocentrismo. ¶ La vida de un hombre es un diario íntimo de confusiones. ¶ La muerte, como el pensamiento, va siempre delante. ¶ Existen poetas que son una pesadumbre incalculable para la belleza. ¶ El negocio del necio: ser sueño de sí mismo. ¶ Buscamos consuelo y encontramos abismos. ¶ A la muerte la puedes ver, y hasta leer, pero no oírla. ¶ Existen dos tipos de humanos: los concéntricos y los excéntricos. ¶ Cada poeta tiene su página en blanco de soledad seducida. ¶ La arquitectura queda enredada entre la belleza y el poder. ¶ El sueño de la razón produce fobias de poder. ¶ La prosa informa y la poesía forma. ¶ La lengua es una piel que asfixia al otro. ¶ Estamos hechos para sembrar sombras y arrojar oscuridades. ¶ Oh tiempo de la música, oh nostalgia de las estaciones, oh nada. ¶ Poco a poco, nos volvemos más inhumanos. ¶ El político debe limpiarse de todo excremento místico. ¶ La educación no es mentira, pero se siente como una impostura. ¶ El aforismo es la dama libre entre los pensamientos. ¶ Cada uno de nosotros porta un vacío sin fin. ¶ Dios sólo existe en la brújula. ¶ Hay días de abulia en el olvido de las palabras. ¶ Bañarse en la oscuridad de uno mismo. ¶ La mirada hacia atrás es otro punto de vista. ¶ Daría mi vida por saber qué hay antes. ¶ De la miseria humana a la misma divina. ¶ La música, un poema pasmado sin palabras. ¶ El mundo tiene infinidad de dictados y dictadores. ¶ Un poema es un fracaso del silencio. ¶ La obra de arte debe corromper a la sociedad. ¶ El altruismo carece de seguro. ¶ Existen versos desprevenidos de la palabra. ¶ Los sueños me hacen envejecer. ¶ Reclamo mis circunstancias porque me pertenecen. ¶ Las líneas tienen su música y los puntos sus silencios. ¶ Busco las pisadas de los pájaros en los versos. ¶ En la mancha de tinta vive la humedad de la luz. ¶ Existir es ahondar en tu alteridad. ¶ Creer en uno mismo puede llegar a ser asfixiante. ¶ El banquero mastica dentro de sí el dinero. ¶ La historia del hombre es su forma de soñar. ¶ La ironía es la tijera de la inteligencia. ¶ Todos los sonidos encuentran su inefabilidad melódica. ¶ Qué cansancio construirse uno mismo. ¶ Componer el tiempo de los demás dentro de mí. ¶ Cada uno es el solitario maestro de su enigma. ¶ La penuria de la estupidez. ¶ La muerte no te olvida nunca. ¶ Los sonidos, como los pájaros, buscan sus espacios para soñar. ¶ La magia de verse desde fuera. ¶ Nada está en su sitio, excepto el vacío. ¶ La sospecha permanente del sentido. ¶ El poeta busca otro lugar. ¶ Hablar: estética del exceso. ¶ A veces el sueño es la carcoma de la sombra. ¶ El contrapunto del pensamiento es una cacofonía ¶ En la poesía, como en la naturaleza, no hay conclusión. ¶ No existe viaje perfecto por los huecos del tiempo. ¢ Fernando Menéndez (Mieres, 1953) es licenciado en filosofía pura por la Universidad de Salamanca. Actualmente trabaja como profesor de filosofía en el Instituto El Piles de Gijón. Entre sus trabajos destaca una amplia serie de libros manuscritos caligrafiados e ilustrados por el propio autor que han sido expuestos en varias ocasiones: Huellas de lo escrito (Centro de Cultura Antiguo Instituto Jovellanos, Gijón, 1995), Luz de límites (Centro Municipal de El

Coto, Gijón, 1998), Manuscritos (Biblioteca Pública de Tineo y Universidad de Valladolid, 2007) y A arte de facer libros (Casa das Palabras, Vigo, 2010). Es autor de varios libros de poesía (Sinfonía interior, 1979; Latitud interior, 1988; 39 haikus, 2000; Sombras de luna, 2001; Caligrafía en el horizonte, 2002; Aguatinta, 2005; Aguamarina, 2005; En la oquedad de tu nombre, 2006) y de aforismos: Biblioteca interior (2003), Dunas (2004), Hilos sueltos (2008) y Tira líneas (2010).

SEMANAL DE CULTURA DE LA VOZ DE ASTURIAS COORDINADOR: Juan Carlos Gea

CONSEJO EDITORIAL: Miguel Barrero, Juan Cueto, Álvaro Díaz Huici, Jordi Doce,

Julio César Iglesias, Elena de Lorenzo Álvarez, Jaime Priede

REALIZACIÓN EDITORIAL: Ediciones Trea, S. L.

REDACCIÓN: Ediciones Trea, S. L. Polígono Industrial de Somonte,

c/ María González la Pondala, 98, nave D, 33393 Gijón • Tel.: 985 303 801 elcuaderno@trea.es • www.trea.es DISEÑO GRÁFICO: Pandiella y Ocio EDITA: La Voz de Asturias, S. A. c/ Lila, 6. 33002 Oviedo • Tel.: 985 101 500 www.lavozdeasturias.es

El Cuaderno 15  

El Cuaderno Semanal de Cultura de La Voz de Asturias

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