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MAGAZINE COFRADE. Nº 123. ABRIL 2018. PVP: 1 EURO CON EL CORREO DE ANDALUCÍA DEL 8-4-2018

MásPasión7 Luces y sombras. El plan de los Balance. Cortejos más rápidos,

hermanos mayores para el Martes Santo cuadró como un reloj // menos público en las calles pero continúan las faltas de respeto

Para la Historia

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Aunque la lluvia impidió un Viernes de Dolores l ó o alteró l ó llas estaciones i d completo y ffrustró de penitencia de hermandades de la Madrugá y el Viernes, esta Semana Santa se recordará por el Martes Santo al revés y el férreo plan de seguridad


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SUMARIO

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Madrugá. Sólo la lluvia enturbió, ya por la mañana, una jornada que fluía con naturalidad. El frío y el miedo a las carreritas del año pasado mermaron la presencia de público. Los nuevos recorridos resultaron un éxito.

Balance de la Semana Santa de 2018 04 Luces y tinieblas. El antídoto para las carreritas frente a los picnics de la calle Pureza. 06 Opinión. Los articulistas de Más Pasión hacen su particular balance de estos diez días de cofradías. 08 Las vísperas. La lluvia aguó el estreno en los barrios. 12 Domingo de Ramos. Bienaventurados los pacientes: la jornada acumuló más de hora y cuarto de retraso. 16 Lunes Santo. El estreno accidentado del palio de la Virgen del Rosario. 20 Martes Santo. La Carrera Oficial al revés resultó un acierto. 24 Miércoles Santo. El día en el que a Los Panaderos se le cayó el olivo. 28 Jueves Santo. La perfección de la tarde. 38 Viernes Santo. La lluvia encorseta la jornada. 42 Sábado Santo. Las grisuras buscadas de la Semana Santa. MásPasión / abril 2018

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MásPasión7

La Madrugá superó su gran desafío

EDITA El Correo de Andalucía, SL

José Gómez Palas COORDINADORA Carmen Prieto REDACTORES José Gómez Palas, Manuel J. Fernández, César Rufino, Diego M. Díaz Salado, Manuel Pérez Cortés, Ismael G. Cabral, Rocío Muñoz y Auxiliadora Villar DISEÑO Y CIERRE Francisco Oca y Auxiliadora Villar FOTOGRAFÍA Y PREIMPRESIÓN Txetxu Rubio

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COLABORADORES Álvaro R. del Moral, Vicente Rodríguez, José Manuel García, Jesús Barrera, Manuel Gómez, Teresa Roca, Diego Arenas y Mario Daza REDACCIÓN 954 48 85 00 FAX 954 46 28 81 Correo electrónico: cofradias@correoandalucia.es Parque Empresarial Morera & Vallejo C/ Aviación, 14 Edificio Morera & Vallejo ll (4ª planta) 41007 - Sevilla Teléfono de atención al cliente: 902 44 42 42 Publicidad 954 48 85 31 publicidad@correoandalucia.es Depósito legal SE-4961-06 Imprime: J. de Haro Artes Gráficas PORTADA: El misterio del Señor de la Salud y el Buen Viaje de San Esteban transcurre por los palcos de la Plaza de San Francisco con la Giralda de fondo, en este Martes Santo con la Carrera Oficial a la inversa. La fotografía es de Diego Arenas. NÚMEROS ATRASADOS: Puede adquirir los números atrasados de Más Pasión en las instalaciones de El Correo.

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ra la gran preocupación de las autoridades, su principal quebradero de cabeza. La Madrugá debía pasar la prueba definitiva de la seguridad en un año considerado crítico incluso para la propia continuidad de la jornada en su actual configuración. «Si estos sucesos vuelven, sería el final de la Madrugá», había advertido el propio arzobispo de Sevilla a raíz de las avalanchas del pasado año. Unas palabras que seguían flotando, pesadas, en el ambiente. Y, afortunadamente, la Madrugá, aunque con menos público en las calles, ha superado el desafío. Había mucho en juego esa noche. Se ponía a prueba el paquete de medidas, algunas ciertamente llamativas, implantadas por el Ayuntamiento para garantizar la seguridad y que han sido muy bien valoradas por las propias hermandades, especialmente la del cierre de más de un centenar de bares en zonas consideradas calientes del recorrido de los cortejos. La rápida intervención de la Policía y la colaboración ciudadana resultaron claves para abortar de raíz el único amago de carreritas que se dio esa noche. La labor de concienciación ciudadana emprendida por las autoridades con la reiteración de lemas como el de «No grites, no corras, mantén la calma» y con la orga-

nización de los cursos de autoprotección para hermandades ha dado sus frutos. Es más, diríase que, a tenor de lo sucedido, los sevillanos parecen haber encontrado un antídoto eficaz para plantar batalla a los vándalos, el de señalar y aislar a los culpables. La de esta Madrugá sin incidentes ha sido una de las noticias más felices de la Semana Santa de 2018 que, por encima de cualquier otra circunstancia, siempre se recordará como la del año en que las cofradías del Martes Santo realizaron sus recorridos por la Carrera Oficial a la inversa en una atrevida apuesta coronada con éxito y a plena satisfac-

Los sevillanos parecen haber encontrado un antídoto eficaz para plantar batalla a los vándalos: aislar a los culpables ción de sus hermandades. De toda esa colección de postales novedosas que deparó el inédito Martes Santo puede usted disfrutar en este ejemplar de la revista Más Pasión que, fiel a su tradición en este primer número tras el cierre de las puertas de Santa Marina, hace memoria, jornada a jornada, de todo cuanto de relevante ha sucedido en una Semana Santa que pasó ante nuestros ojos dejando un poso de recuerdos en el corazón. Que disfruten de su lectura.

LA VOZ DEL LECTOR Todo pasa y todo queda

ni se han vuelto a vivir carreritas en La Madrugá. Y cómo no

Con el sabor agridulce de haber vivido una Semana Santa espe-

nombrar la arriesgada apuesta de las hermandades del Martes

cial, llena de momentos que quedarán para el recuerdo, cabe

Santo. Tuvieron que callarse todos los detractores de esta pro-

reconocer que ha sido una semana, en líneas generales, esplén-

puesta, que tanto ha dado que hablar durante la Cuaresma, al

dida. Salvo las lluvias que empañaron en parte La Madrugá

desarrollarse la jornada con el mayor rigor y puntualidad posi-

(con la gran damnificada de Los Gitanos) y que mantuvieron en

ble. Podrá gustar más o menos, pero funcionar, funcionó. Ahora

vilo a las procesiones del Viernes Santo, en cuanto a meteorolo-

toca añorar lo vivido, guardar túnicas y medallas, quitar cera,

gía no caben mayores reproches. En cuanto a seguridad, parece

lavar costales, desmontar pasos y mudar parihuelas, y sobre

que las medidas adoptadas por el Ayuntamiento dieron sus fru-

todo, saborear los recuerdos de una semana única.

tos y no han tenido que lamentarse percances de importancia,

Esperanza Gómez Martín. Sevilla

Las cartas de los lectores no excederán de cuatro líneas (400 caracteres sin espacios), y vendrán avaladas por la firma del autor y la fotocopia del DNI. No se admiten ni iniciales ni seudónimos. cofradias@correoandalucia.es

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BALANCE

Luces

en San Lorenzo a las 2.45 horas –una hora y cuarto antes que el año pasado–; se eliminaron puntos conflictivos, como la Alfalfa y, a cambio, lucieron espacios tan emblemáticos como los Jardines de Murillo.

El éxito del nuevo Martes Santo

El antídoto a las carreritas

La de 2018 será recordada como la Semana Santa en la que las hermandades del Martes Santo pusieron a prueba el, en opinión de algunos, descabellado plan de invertir sus recorridos por la Carrera Oficial. Resultó todo un éxito y logró sus objetivos: el día se cerró con 3 minutos de adelanto en la Campana, algo realmente insólito; el último palio de la jornada, el del Dulce Nombre, entró

La Madrugá ha pasado con nota la reválida de la normalidad gracias a la extrema y visible vigilancia policial. Las hermandades aplauden la batería de medidas implantadas por el Ayuntamiento y consideran «clave» el cierre de más de un centenar de bares en zonas calientes. No fue necesario recurrir a la megafonía pública para calmar al público a pesar de que, de nuevo, un grupo

La ‘nueva’ estampa de la Piedad Varias han sido las estampas de impacto que nos deja esta Semana Santa. La que más, la rejuvenecida Virgen de la Piedad de la Mortaja con su nueva diadema de plata, el manto por encima de la cabeza y la sustitución de su tocado monjil por otro de encaje. En el campo de las artes florales, destacan el monte del Cristo de la Fundación o el palio de la Virgen de las Aguas del Museo exornado con gardenias.

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de vándalos intentó generar una estampida en Reyes Católicos. Sevilla parece haber encontrado el antídoto a las carreritas: la de aislar y señalar a los presuntos culpables.

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1. Primer plano de la

Virgen de la Piedad de La Mortaja. 2. El Cristo de la Sangre recorre la Campana en sentido inverso. 3. El palio de San Pablo sin la bambalina delantera. 4. El Cristo del Amor, al poco de salir de su templo, en la calle Cuna.

Tinieblas

macas, mochilas con todo tipo de sustentos y hasta cachimbas. Como sucede en algunas playas del litoral, también en Semana Santa habrá que sembrar la ciudad de señales de prohibido acampar.

Las ‘acampadas’ modo picnic

Un año horrible para las priostías

Es una de las estampas más preocupantes que nos deja la Semana Santa. En las aceras de la calle Pureza había gente acampando desde las ocho de la mañana del Jueves para presenciar la salida de la Esperanza. Los supuestos devotos iban provistos de todo tipo de material de acampada: mantas para recostarse, ha-

Para la colección de fotos quedarán imágenes como las del nuevo palio de San Pablo sin la bambalina delantera durante buena parte de su recorrido de regreso, el misterio de Los Panaderos procesionando sin olivo debido a la fractura de su base artificial en la maniobra de salida, el misterio de La Lanzada sin uno de los candela-

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bros traseros tras un contratiempo en la Punta del Diamante o el palio del Sol levantándose a pulso tras perder un trozo de su crestería.

Insoportables retrasos El más preocupante fue el registrado el Domingo de Ramos. El día terminó con un retraso de una hora y 14 minutos en la Puerta de los Palos. El mejor resumen de esta primera jornada con desfiles en la Carrera Oficial lo plasmaba su delegado de día, José María Albiac: «Se empezó mirando al cielo y se acabó mirando al reloj».


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OPINIÓN

Mejor de lo esperado

Se ha querido, y ahora se debe

Vicente Rodríguez García Historiador y escritor

José Manuel García Jefe de Emisiones de Radio Sevilla

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sta Semana Santa de 2018 se ha desarrollado con una perfección muy aceptable en relación con todo lo referente a los cortejos procesionales desde la cruz de guía al preste. Esto debe recalcarse, los detalles grandes y pequeños de la cofradía se han cuidado consiguiendo una belleza inigualable e insuperable; algunos percances debieron preverse: los candelabros de cola rotos, el olivo que no supera la salida, la cruz mal sujeta al paso, la bambalina descolgada y otros empañan, aunque mínimamente, la perfección exigible a las procesiones. Los cuerpos de nazarenos en demasiadas ocasiones estaban compuestos por personas desconocedoras del sentido de la procesión; esto corresponde ser subsanado por parte de las hermandades, solamente vale la calidad sobre la cantidad si queremos dar ejemplo al pueblo. A lo largo de los años la religiosidad de los nazarenos va disminuyendo y eso se nota especialmente en la catedral. Este año el público que ha estado viendo la cofradía ha mejorado sensiblemente; era muy notorio el respeto al pasar las cofradías, pero en el resto de la ciudad ha empeorado el ambiente. Para muestra un botón: he salido en dos cofradías; pues bien en ambos casos desde mi casa a la iglesia y a la vuelta, tanto con luz, como de noche, he sido insultado, jamás me había sucedido. No obstante lo más grave está en Sierpes: los pasos no caben, el público molesta a los nazarenos como en ningún otro sitio, es inadmisible. Querer mantener la carrera oficial, en concreto la calle Sierpes, tal como está, es desconocer ese trecho. La seguridad, magnífica; es el principal éxito de la Semana Santa, hemos dado un avance extraordinario y los jóvenes están empezando a moverse con estas barreras y van aprendiendo a ver cofradías con estas nuevas limitaciones tan necesarias para la seguridad general de todos.

s lo que más me ha llamado la atención. Cuando las cofradías quieren, pueden y además, tienen el deber de mantener aquello que ha sido puesto en práctica y ha resultado ser bueno. No me centro solo en el Martes Santo. Me refiero a un aspecto como es que las cofradías por fin parecen haberse dado cuenta de que una estación de penitencia no debe ser una oda a la lentitud. Las hermandades, que tampoco se puede decir que hayan ido rápidas, han optado la mayoría por marchar menos lentas. Es un logro que nos viene bien a todos empezando por los nazarenos y que muestra el respeto a los acuerdos en horarios que tanto se proclama a veces como el talante de una sola cofradía que empieza con la cruz de la primera y acaba en el palio de la última y que es una ojana de las más grandes que han visto los siglos de procesiones. En la interesantísima ponencia de hace unos años presentada en una de las convivencias de las hermandades de la Madrugada por nuestro admirado Manuel Romero bajo el título de Imagen de la Palabra se expone que «La Semana Santa de Sevilla, como todas las grandes celebraciones humanas de larga trayectoria, ha llegado a ser lo que es porque ha conseguido mantener la esencia de su mensaje adaptándose a la realidad de cada momento histórico». Estamos ante un claro ejemplo de ello. Dicen los expertos que si quieres ver la dimensión de una obra teatral, su verdadero valor y puesta en escena, debes hacerlo asistiendo a la noche después del estreno. La primera vez, todo es grandioso, la segunda, apenas empezado el proceso y desarrollo, baja en intensidad e interés por parte de los actores. Para el año que viene estamos escuchando proyectos de cambios mesurados los cuales, sin compromiso, sin interés y talante, volverán a ser papel mojado. Cuando se quiere, se puede y se debe.

Del frío y sus ritos

Madurando, que no es poco

Álvaro Rodríguez del Moral Periodista

Mario Daza Periodista

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a Semana Santa, como la Feria, se cuenta según te va en ella. Hay una fiesta interior en cada sevillano, entretejida de afectos, vinculada a su propia memoria sentimental y hasta el recuerdo de los que un día pulularon por esos siete días en los que se pulveriza la normalidad y se ralentiza el tiempo al ritmo de un fiscal de horas. En cualquier caso, la Semana Santa de 2018 pasará a la historia por el frío polar que aligeró el Domingo de Ramos y despobló la Madrugá antes de convertir la tarde plácida del Viernes Santo en un páramo desabrido. El frío, pertinaz e inclemente, deslució el paso de las cofradías pero también limpió las calles de indeseables. Posiblemente ha demorado la prueba definitiva del complejo retablo de medidas de seguridad que se había puesto en marcha para devolver a la noche más hermosa la seguridad perdida a costa de arrebatarle su naturalidad. Esa prueba aún está por llegar aunque la duda sigue inquietando y cabe preguntarse si las calles se vaciaron por efectos de la glaciación o el recuerdo infausto de los sucesos del pasado año. Las costumbres cambian: Lunes y Martes Santos fueron días de masificación en las calles. Es verdad que esos días el tiempo acompañó aunque la primavera plena sólo se pudo sentir en un esplendoroso Miércoles Santo que preludió la llegada de otro inviernillo. Esas costumbres se extienden al comportamiento de esa masa móvil que consume cofradías sin demasiado orden y concierto. La Semana Santa 2018 pasó. Las distintas corporaciones hacen sus balances. Las autoridades y las fuerzas de seguridad, los suyos. Más allá de las cifras y el triunfo de la estadística –salieron todas aunque no todas culminaron su estación de penitencia– queda el regusto incierto del rumbo que está tomando una fiesta que sigue siendo igual pero que empieza a ser tan distinta.

a Semana Santa de Sevilla está empezando a madurar. Le ha costado, quizás más de los previsto, y aunque aún tiene algún que otro ramalazo de inconsciencia parece haber templado los excesos de otros tiempos. La de 2018 pasará a la historia por ser la primera en la que ocho hermanos mayores triunfaron con una propuesta en la que al principio nadie creía, ni siquiera el Consejo, y de la que ahora todos quieren apuntarse el tanto. El Martes Santo logró el objetivo con nota, así que a ver quién es el que da marcha atrás sin argumentos sólidos. Uno de sus éxitos fue adelantar el fin de la jornada a una hora más decente, algo que se extendió a otros días con algún que otro lunar. No puede consentirse que el Domingo de Ramos acabara con una hora de retraso en la Campana ni que el Miércoles Santo el palio de la Virgen de Regla se dejara ir demasiado en su vuelta a Orfila. No hace falta correr, solo es cuestión de sentido común. Han madurado las bandas, dejando atrás las marchas estridentes y recuperando lo clásico. Clara mejoría también de las medidas del Ayuntamiento, menos restrictivas y con mayor efecto. Y eso que no hemos parado de hablar de cámaras, megafonía, luces... de todo eso nada se supo estos días. Buena señal. Triunfaron los estrenos como el palio del Polígono de San Pablo, a pesar de su incidente, o los recorridos novedosos. El público llenó las calles, sobre todo en los primeros días, y el frío se convirtió en el mejor aliado para ver a las hermandades sin bulla en la Madrugá. Eso sí, en la Madrugá se echó de menos el calor humano. Había claros sonrojantes para ser la noche más hermosa de Sevilla. ¿Un pero? Los excesos meteorológicos que provocaron cierto pánico innecesario y deslucieron el final de la Semana Santa. ¿Una sorpresa? La valentía de la Macarena para ir a contracorriente. Algo inédito en los últimos años.

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Nuestro RETO es AYUDAR a conseguir lo que otros creen imposible Durante los años de crisis Grupo Morera & Vallejo apostó por AYUDAR a las empresas a luchar por sus sueños. Desde Sevilla a toda Andalucía, España y Europa.

Nos apasionan los retos.

Un Grupo, una Historia. Comprometidos con el presente. Haciendo futuro MásPasión / abril 2018

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VÍSPERAS

La hermandad del Dulce Nombre de Bellavista fue la única en realizar su estación de penitencia el Viernes de Dolores.

De arriba abajo, el Cristo de la Corona, el misterio de Torreblanca, el Señor de la Salud y Clemencia de Padre Pío y la Virgen del Rosario de San Jerónimo. Sobre estas líneas, los nazarenos de Pino Montano en el interior del templo. A la derecha, la lluvia en la salida de la Misión.

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VÍSPERAS

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Nazarenos de la hermandad de Pasión y Muerte.

Cara y cruz en el inicio La lluvia fue la protagonista del primer día de vísperas. El Sábado de Pasión brilló Los nazarenos de Bellavista estrenaron este año la Semana Santa, al ser la única cofradía que hizo estación de penitencia el Viernes de Dolores. El segundo día fue pleno, con la imagen inédita de San José Obrero en el Santuario de los Gitanos

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n año de larga espera, corazones expectantes y todas las miradas dirigidas hacia los barrios. La Semana Santa daba su primer aldabonazo en un Viernes de Dolores de estrenos e ilusiones que, por desgracia, estuvo marcado por la incertidumbre meteorológica, que acabó por convertirse en la gran protagonista de la jornada. Desde bien temprano, todas las miradas se dirigían a un cielo gris y encapotado que hacía presagiar lo peor. Las primeras hermandades en iniciar su estación de penitencia

Textos Mario Daza Fotos Jesús Barrera, Manuel Gómez, Diego Arenas y Teresa Roca

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–Pino Montano y la Misión– solicitaron una hora de retraso a la espera de que se hiciera efectiva la ausencia de precipitaciones que se anunciaba a partir de las 20 horas y hasta la madrugada. Lo intentaron hasta el último momento pero no lo consiguieron. Finalmente, se vieron obligadas, al igual que la agrupación parroquial del Polígono Sur, a suspender su estación de penitencia. Cuando la tarde parecía abocada al fracaso se abrió una puerta a la esperanza en Bellavista. La hermandad del Dulce Nombre desafiaba a la lluvia y decidía realizar la estación de penitencia. Eso sí, acortando el recorrido y adelantando su hora de entrada. Sus nazarenos fueron, por primera vez, los encargados de estrenar la Semana Santa de Sevilla. Una corriente de buenas vibraciones que hacía confiar en que la segunda parte del Viernes de Dolores tenía visos de solucionarse y que las cofradías que faltaban también podrían salir a la calle. Sin embargo, las ilusiones se truncaron cuando las juntas de gobierno del Cristo de la Corona y Pasión y


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Muerte decidían, casi al unísono, suspender su estación de penitencia ante el riesgo meteorológico. Todas las miradas se centraban entonces en Bellavista donde la noche se hizo cofradía de barrio y las primeras lágrimas de emoción brotaron en el corazón de Sevilla. Por todo lo ocurrido fue un Viernes de Dolores diferente y, a la vez, histórico. Por poner un ejemplo, era la primera vez que la hermandad de Pino Montano suspendía su estación de penitencia. Nunca antes se había quedado en el templo el día de su salida, aunque sí había tenido que regresar a casa de forma apresurada. Para encontrar un inicio de la Semana Santa afectado por la lluvia habría que remontarse hasta el año 2012. Entonces, solo dos hermandades, Pino Montano y Bellavista, decidieron realizar su estación de penitencia. Sin embargo, la llegada de la inestabilidad y la alta probabilidad de precipitaciones obligaron a ambas cofradías a retomar de forma acelerada a sus templos. Un lunar en la prolífica historia de un Viernes de Dolores que este año supo a poco porque la lluvia se empeñó en truncar las ilusiones del primer día. Lo cierto es que las previsiones tampoco eran nada halagüeñas para el Sábado de Pasión, aunque según avanzaron las horas los cielos se iban despejando y las noticias sobre la mejoría meteorológica eran cada vez más certeras. Así, con algo de viento y temperaturas ciertamente frescas, la jornada arrancó con la normalidad deseada. Los primeros nazarenos de la jornada pisaron el suelo de Sevilla allá por Padre Pío y en Torreblanca, la segunda de las cofradías en ponerse en la calle, hubo un recuerdo constante a la participación del Señor Cautivo ante Pilato en el Viacrucis de las Hermandades que organizó el Consejo de Cofradías

Salida del paso de palio de la Virgen del Rosario de la hermandad de la Milagrosa. En la derecha, arriba, el Señor del Divino Perdón del barrio del Parque Alcosa. Debajo, el paso del Nazareno de la Caridad de San José Obrero entrando en el Santuario de la hermandad de los Gitanos para realizar su estación de penitencia.

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en la Catedral hispalense el primer lunes de Cuaresma. Tanto fue así que la primera levantá del misterio estuvo dedicada a la hermandad de la Resurrección, desde cuya iglesia salió el Señor para el templo metropolitano. Aunque sin duda la gran imagen del Sábado de Pasión la ofreció la cofradía de San José Obrero. Por primera vez, sus nazarenos realizaron la estación de penitencia en el Santuario de los Gitanos. Sobre las 20 horas, la cruz de guía hacía su entrada en este templo, al que también accedieron los pasos del Nazareno de la Caridad y de la Virgen de los Dolores. Fueron recibidos por la junta de gobierno de la hermandad de la Madrugá, con la Virgen de las Angustias ya en su paso y el Señor de la Salud dispuesto para su besamanos. Otra de las novedades destacadas de la jornada estuvo en la primera salida bajo palio de la Virgen del Rosario de la agrupación parroquial de San Jerónimo. La dolorosa se incorporaba así a la salida procesional de estos fieles que el pasado año se estrenaron en la tarde del Sábado de Pasión, con la vista puesta en su reconocimiento como hermandad de penitencia. Fue, en líneas generales, un día marcado por la estabilidad meteorológica y la normalidad en el transitar de las cofradías, algo que también pudo apreciarse en las estaciones de penitencia de las hermandades de la Milagrosa, en la que el Señor de la Esperanza vistió túnica malva, y en la del Divino Perdón del Parque Alcosa. La noche, que se tornó bastante fresca en cuanto a las temperaturas, culminó a la hora prevista. Así, la segunda jornada de la Semana Santa, que puso el broche de oro al tiempo de víspera, se saldó de forma brillante. Los barrios, una vez, supieron ser el inicio perfecto a la Pasión según Sevilla. Un ejemplo de nivel.


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Cristo de la Humildad y Paciencia, segundo paso de la Cena.

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DOMINGO DE RAMOS

Bienaventurados los pacientes

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ra la hora en la que Sevilla se maquilla, se anuda la corbata y betunea los Martinelli cuando un chaparrón malaje arreció desaforado. Esos que llegan sin ley climática de por medio, farruco frente al astro rey, otrora abusón en abriles en los que la vieja Híspalis se trasviste de Judea pero tímido y escondidizo en este su primer domingo de primavera, marceando hasta los tuétanos. Apareció sin más el desaborido chubasco en tan preciado día de, ese en el que la ciudad desabriga su invierno, floreciendo al compás de las palmas, las que suenan en aplauso y las que procesionan con el Jesús que entró a horcajadas en Jerusalén. Era entonces el minuto de los ramojos de palmera y las varetas de olivo, cuando esa atmósfera pendenciera descargó su manta de agua. Es mediodía en la Sevilla del Domingo de Ramos. Y llueve. Y el alma se ha congelado. Pero amainó el asunto. Y aunque era hasta previsible la mejoría, la mosca tras la oreja no había quien se la quitara al personal, temeroso de ver empapadas sus esperanzas. Meteorología ya vaticinó que de empañarse la jornada, solo lo haría en su matinal. Su predicción falló levemente, en ese margen de error que gana porcentajes traspasado el equinoccio, y el chaparrón se quedó una mijita más por la ciudad. Hasta que a las 14.05 horas se abrió el portón de San Sebastián, esa corredera que es también punta de lanza del sentir del Porvenir. La Paz supo esperar: solicitó una hora, vio disolverse el aguacero y puso sus albos capirotes en Río de la Plata. «¡Que no haya un alma con paraguas!», parecía desprenderse desde los labios inertes del Redentor de la Victoria, semblante cuasi conforme con la cruz que le echaban al lomo pero doliente con el cielo de nubarrones. La dolorosa del palio calado y el caminar de centelleo, le seguía la estela, valiente como toda madre que soporta el sufrimiento de un hijo, retadora del sirimiri impertinente que ahora mojaba más la moral que la carne.

Textos Diego M. Díaz Salado Fotos Manuel Gómez, Jesús Barrera, Diego Arenas y Teresa Roca

Nazarenos de la Paz recorren las calles del Porvenir tras el retraso de una hora en su salida que provocó un intenso aguacero. El misterio de la Borriquita entrando en la Campana.

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La sobremesa seguía aciaga, con esa chispita de agua, por más que un tropel de improvisados hombres del tiempo –Sevilla es ese sitio donde casi todo el mundo sabe de todo cuando más se necesitan los auténticos sapientes–, proclamaran la victoria del incienso sobre el meteoro. Por eso, desde Molviedro al Salvador, de Los Terceros a San Julián, se pisaba con pies de plomo. Jesús de la Victoria y la Virgen de la Paz caminaban prestos, sin que eso sirviera de desencadenante para que todo cristo, nunca mejor dicho, se lanzase a la aventura. Entre un cuarto de hora y media hora de prórroga pidieron estas primeras cofradías de la jornada, tras el caso ya narrado de La Paz. Por eso el Domingo de Ramos pudo contarlo. Porque la paciencia, sagrada virtud, tornó en triunfo para los bienaventurados que supieron esperar. En estas, el día se lanzó definitivamente cuando Carlota Laguillo Prieto, cofrade del Amor con 11 años y túnica blanca de La Borriquita, llevó la magia de la Epifanía hasta la Campana. La niña, allá por diciembre, puso como primer regalo en la carta a los Reyes Magos pedir

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El día en el que Sevilla se torna Judea se reveló pleno pese a la lluvia matinal, que eso sí, acumuló un retraso de hora y cuarto en la Puerta de Palos


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DOMINGO DE RAMOS la venia de la primera cofradía que presenta su credo en la Carrera Oficial. Sus Majestades de Oriente, generosos hasta el extremo con los críos que se portan bien, le brindaron lo más preciado: pulsar el efímero botón que enciende la Semana Mayor. Lo hizo antes de que el bajel oro de la Sagrada Entrada perfumara la escena con el intenso azahar de su exorno, que conmemoraba, a través de ese aroma tan sevillano y semanasantero, los 400 años de la fusión con el Amor. Jesús Despojado le iba a la zaga en la Campana. Con objeto de afianzar la seguridad de que ese cielo descubierto incipiente decidiera pasar la tarde en la capital andaluza, los de Molviedro habían solicitado media hora, ávidos además para facilitar la arribada de La Paz al centro. Los del Compás de la Laguna, los más modestos del día en cuanto a nazarenos –acompañaban unos 560–, desplegaron su antonomasia cofrade a través de los andares sugerentes del misterio en el que despojan al Señor de sus atavíos. Entre sus afanados costaleros, el artista Álex Ortiz, que abandonó un instante las trabajaderas para dedicar una saeta al titular de Molviedro, gubiado ex aequo entre Perea Sánchez, que hizo el cabeza y Eslava Rubio, autor del cuerpo. En los Terceros dicen que no llegó a asolar el miedo. La jornada acumulaba retrasos y manejaban buenos partes del cielo. La Cena desplegó su particular contraste: la fastuosidad del misterio y el recogimiento del segundo paso, rigurosamente llamado de la Humildad y Paciencia. Virtud, esta última, ya reflejada en estas líneas, y que también hizo gala de ella la Virgen del Subterráneo, que con Soleá dame la mano –elegancia de Tejera mediantearribó en la Campana, soplando las velas del primer centenario de la mítica marcha de Font de Anta. Como dato

La lluvia y las dudas del inicio, además de lo fría que se volvió la tarde, liberó de muchedumbres este primer día de cofradías destacable, el Señor de la Cena llevaba este año las manos originales talladas por Sebastián Santos, que en lugar de portar el cáliz, este aparecía como tótem principal de la mesa apostólica. Generalmente suele procesionar con otras manos, esculpidas por el hijo de Santos, ideadas para sostener el vino: «Esto es mi sangre». En San Julián, la primavera también se hizo esperar. Una hora, para ser exactos. El tiempo de retraso con el que la cruz de guía de la Hiniesta se descubrió al celaje de Sevilla. El Cristo de la Buena Muerte y la Magdalena que le llora a sus pies, primero y después la dolorosa, sortearon la ojiva gótica, celebrando, una vez más, la victoria de la matemática bien aplicada frente a la piedra. Una pléyade de munícipes, alcalde al mando, completaba la ya tradicional antepresidencia de la patrona del Pleno, insertos en un cortejo que sumaba más de millar y medio de nazarenos. Atravesada la Campana por la cofradía del barrio macareno, la jornada sumaba casi tres cuartos de hora de retraso, en parte, inevitables por las dudas del inicio. San Roque partió del templo a su hora, en esa frontera con extramuros que es Recaredo, colocando de tres en tres a su prole con capirote, aprovechando haces de luz natural para que Simón de Cirene reluciera tras la restauración reciente. Su madre, la Virgen de Gracia y Amparo, procesionó con un cirio en su candelería en recuerdo a los donantes de órganos. Una llama de esperanza que crepitó en el regreso de la cofradía por Caballerizas, reducto de la autenticidad de las bambalinas que vuelan con gracia al aire. En San Jacinto, con el sol ya luciendo, llegaba el turno de otro astro, trianera y danzante, La Estrella, que dedicó

levantás al mayordomo de su vecina Esperanza, Paco de la Rosa, también hermano de La Valiente, fallecido ese mismo día, así como a otra vecina, aunque más lejana: la Virgen de la Victoria de Las Cigarreras, moradora de Los Remedios que ya aguarda su coronación. Estrenando ciriales, el Señor de las Penas, con exorno de lirios morados, encadenó Réquiem y Silencio Blanco ya en la Campana, donde se habían apagado las luces de la tarde. La dolorosa de San Jacinto, recordó al creador del palio que este Domingo la separaba del cielo, ese lugar en el que Pepe Garduño, que también era su vestidor, disfrutaba de tan portentosas sutilezas. No era ya celeste sino marengo la bóveda que ahora reinaba sobre Sevilla. La Amargura y El Amor retrasaron su salida 20 y 40 minutos, respectivamente, no por chubascos caprichosos sino para adecuarse al retraso que ya llevaba el día. Los de San Juan de la Palma aterrizaron frente a la mesa del palquillo con Silencio Blanco y Amarguras en el misterio y dolorosa, respectivamente, dupla de delicatesen en un Domingo que ya se revelaba pleno. Un día que, fruto de las indecisiones del arranque y de lo ciertamente fría que se tornó la tarde, pintó menos gentío en la calle que de costumbre, llegando a hacer hasta cómodo el disfrute del evangelio trashumante en el que se convierte la, por estas fechas, Jerusalén de occidente. La noche se hacía imparable mientras en El Salvador se llenaba el vaso de la espera, sin colmarse. El imponente crucificado del Amor bajaba la rampa en un ambiente tenue gracias a la novedosa iluminación inteligente, que, según el Consistorio, equiparaba la luz de la estancia a la que había con los candiles del siglo XVIII. Con smarts farolas o sin ellas, el Dios crucificado de Juan Mesa resplandecía en la penumbra, antecediendo a una Virgen del Socorro que llegó a la Campana pasada la medianoche, meciéndose con las corcheas de la nueva marcha de David Hurtado ex profeso para su hijo: Al Amor crucificado. Broche dorado para celebrar las gestas difíciles. Porque podemos decir que esta es la historia de un Domingo de Ramos deseado. MásPasión / abril 2018

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DOMINGO DE RAMOS

Sobre estas líneas, de izquierda a derecha: Señor de Jesús Despojado y Virgen de la Hiniesta. A la izquierda, Jesús de la Penas, imagen que procesiona junto al cirineo en la hermandad de San Roque y contraluz por el Puente de Triana del palio de la Estrella, con la Torre Sevilla de fondo. Abajo, imponente crucificado del Amor.

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Y el lunes llegó la primavera Al estreno de esta Semana Santa no le quita brillo un pequeño incidente. El próximo año volverá a resplandecer el palio de San Pablo

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75 años. Una y otra vez, hasta tres efemérides con esta cifra se conmemoraron este Lunes Santo: el crucificado de Las Aguas, la Virgen de las Tristezas y la marcha ‘Jesús de las Penas’ Texto Auxiliadora Villar Fotos Manuel Gómez, Jesús Barrera, Diego Arenas y Teresa Roca

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e dispersaron las dudas de la mañana del domingo y las vísperas. El sol, sin nubes amenazadoras, hacía a San Pablo y Santa Genoveva abrir sin miedo sus templos en torno al mediodía. Desde San Ignacio de Loyola se aguardaba con ilusión la salida del gran estreno de la Semana Santa de 2018, aquel que llegó tan ajustado de tiempo que no pudo ser presentado, apenas bendecido un día antes y desde luego, como se demostraría horas después, no pudo ser comprobada la firmeza o resistencia de ese bastidor que al caer la noche caería allá por la calle Venecia. Pero el orgullo de los hermanos de San Pablo no se lo quita nadie. Maravillosas bambalinas que el año próximo van a seguir embelleciendo aún más si cabe el hermoso rostro de la Virgen del Rosario. A Santa Genoveva le esperaba la primavera en el parque, ya abierto sin los riesgos de días anteriores por el viento. Poco antes, en su salida, donde el barrio la aguardaba como siempre, el pequeño Gabriel Cruz estaba presente, representado en esos pescaítos, 420, que una madre y sus hijos hicieron para repartirlos por toda Sevilla. Como en muchas cofradías este año, llamó la atención en el Tiro de Línea el exorno floral de ambos pasos. Y qué decir de las saetas de Álex Ortiz que no solo canta cada vez mejor sino que dicen cosas tan certeras a Jesús Cautivo como «que viste de fiesta las casas del barrio», y piropea a su madre «Mercedes… nadie te puede igualar en hermosura y dolor». Qué grande es el amor de los barrios, como el que el Barrio León le tiene al Soberano y a su madre de la Salud ya coronada. Más de 2.300 nazarenos, y creciendo, y es que la humildad del Señor de Ortega Bru, su dulzura, y el gran hacer de sus costaleros cada año atrae a más gente, para verlos o para seguirlos de cerca vestidos de nazareno. Qué decir de la belleza y blancura del palio de la única Salud mariana, esa joven dolorosa que este año procesionaba por primera vez tras su coronación canónica el 14 de octubre de 2017. ¡Y cómo huele el azahar en la plaza Jesús de la Redención! Ese punto, murallas adentro, donde el calor aprieta desde mucho antes de su salida, porque aquí, si no llueve, cae siempre un sol de justicia que no quiere MásPasión / abril 2018

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perderse la maravilla que está a punto de salir de la iglesia de Santiago. Es normal que cada año aumente la nómina de nazarenos, ese misterio con el primer olivo de la Semana Santa y esa Virgen del Rocío cada año más guapa y poseedora de una devoción secular no merecen menos. Saeta, petalada enorme y qué alegría volver a escuchar Rocío en su plaza, esa flauta y tamboril evocadores que los últimos años no sonó en beneficio de nuevas marchas dedicadas a Ella, pero cómo siguen el compás esas bambalinas con su marcha... precioso. Adentrándonos más en el centro de la ciudad, la primera hermandad de luto, de silencio, en aparecer a las puertas de la iglesia de San Andrés es Santa Marta. Este año no había dudas, ni una nube, y el imponente misterio negro y morado aparecía entre una nube de incienso. Cristo de la Caridad muerto a plena luz del día, camino del sepulcro cuando a él le pegan más la noche y las nubes. Sobrecoge este impactante barco en absoluto silencio. Las miradas se fijan en él, absortas, y en esa rosa roja bajo su mano, donde cae su sangre, la que derramó por todos nosotros. Antes de quedarnos en el entorno de San Vicente con Penas, Vera-Cruz y Museo, parémonos en el Arenal, en una calle Dos de Mayo en la que se conmemora el 75 aniversario desde que Antonio Illanes tallara al Santísimo Cristo que da nombre a la hermandad, Las


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A la izquierda, el nuevo palio de Nuestra Señora del Rosario Doloroso, de la hermandad de San Pablo, relucía bajo el sol de su barrio. Arriba, el Cautivo de Santa Genoveva bajo el Arco del Postigo. Abajo izquierda, el misterio del Soberano de San Gonzalo por un puente de Triana abarrotado. Abajo, petalada a María Santísima del Rocío en la calle Santiago.

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LUNES SANTO Aguas, otro gran barco en un día de grandes misterios, todos muy distintos, en su forma de andar, en su música o su silencio, pero todos impresionantes. Desde las Atarazanas iban saliendo los nazarenos que no caben en la pequeña capilla de Nuestra Señora del Rosario hasta llegar a Ella, la Virgen niña de Álvarez Duarte. También 75 años celebraba este Lunes Santo una marcha prodigiosa, quizás la mejor obra de su autor, Antonio Pantión, Jesús de las Penas, para el Señor caído que mira a su pueblo cara a cara, con esa cruz de carey única que porta desde hace 50 años sobre su hombro izquierdo, y que evoca fotos en blanco y negro, y recuerda viejos novios allá por la calle Placentines con Jesús como testigo. Tras Él, y acompañada de la banda del Maestro Tejera, María Santísima de los Dolores salía con la partitura dedicada a su Hijo, sobria, quizás demasiado sola y olvidada, mirando al cielo de Sevilla. Un pequeño incidente con un trozo de la crestería no emborrona el día, su día. Y si Las Penas te llevan a una Sevilla en sepia, qué decir de la Vera-Cruz, desde el Lignum Crucis al crucificado más antiguo de Sevilla y el dolor humano de la Virgen de las Tristezas, otra obra maestra de Illanes que también cumplía 75 años. El umbreteño fue uno de los grandes imagineros de la posguerra, con obras memorables en la capital y la provincia. Seriedad y negrura solo rota por las representaciones de hermandades de la Vera-Cruz llegadas desde puntos tan distantes como Bilbao o Plasencia. El broche de oro cada Lunes Santo parte cada año junto al Museo de Bellas Artes. El Cristo de la Expiración procesiona en silencio... pero no es verdad. Pequeños monaguillos revolotean por la capilla y aguantan pese a salir en un horario poco infantil en su discurrir por las calles de Sevilla. Camelias blancas embellecían aún más el rostro nacarado de la Virgen de las Aguas, inigualable, inconfundible. Con solo 10 minutos de retraso en la Campana, el Lunes Santo vuelve a ser la jornada perfecta, la de los contrastes, la de la alegría de tres barrios, el empuje del centro por Santiago y el Arenal, y el luto por San Vicente y las collaciones aledañas. Toda una semana resumida en un único día. Toda Sevilla cabe en un Lunes Santo.

En la foto central, el misterio de Las Aguas presidido por el crucificado de Antonio Illanes que este Lunes Santo cumplía 75 años. Abajo, tras una nube de incienso emerge el misterio de Santa Marta.

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Arriba, Jesús de las Penas a su salida de la parroquia de San Vicente, con su clásica cruz de carey que ha cumplido 50 años. A la izquierda, la Virgen de las Tristezas de Vera-Cruz, también de aniversario este año la dolorosa de Illanes, siempre de riguroso luto. Abajo, la Virgen de las Aguas sale a la plaza del Museo como un ascua de luz, la que le dan tanto las velas como su atuendo y las camelias blancas que adornaban su palio.

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El Cristo de las Misericordias de Santa Cruz entra en la Catedral por la Puerta de los Palos, en este Martes Santo que hizo la Carrera Oficial a la inversa.

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Una jornada por derecho

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enunciaron al orden clásico que marca su antigüedad, a recorridos y horarios con más de un siglo de historia –la jornada la inauguró Santa Cruz en el año 1905–, hasta cambiaron el sentido de la Carrera Oficial, empezando por hacer la estación de penitencia en la Catedral y terminando en la Campana. Las hermandades del Martes Santo alcanzaron un acuerdo revolucionario que presentaron los ocho hermanos mayores a la vuelta del verano pasado y que resultó todo un éxito: se cumplieron los horarios mejor que sobre el papel, las cofradías más tardías adelantaron en más de una hora la entrada en sus templos y se evitó el nudo en la Alfalfa, ganando en seguridad, y todo arropado por un público novelero que no quiso perder detalle de este Santo Martes. ¿Quién da más? Solo los abonados tuvieron que ajustar sus horarios y girar sus cabezas en sentido contrario al habitual para ver venir los pasos. Como ocurre siempre –casi nadie esperó el Domingo de Ramos al Amor y menos a la Virgen del Socorro–, la Campana se fue despoblando al final de la jornada. La Candelaria pasó por los Jardines de Murillo a media tarde, con luz del día –recuperando una estampa que no se producía desde 1927, y lo hizo con récord de nazarenos: 1.422–; Los Javieres retrasó su salida y ganó en la sobriedad que corresponde a su cortejo, visitó a las hermanas de la Cruz a la ida y bajó por la estrechez de Alcaicería; El Cerro se estrenó por el Postigo, Santa Cruz recuperó este enclave; Los Estudiantes –que pudo retrasar su salida a las 17.30 horas–, San Benito y San Esteban hicieron simplemente su recorrido al revés y el Dulce Nombre salió a plena luz del día y entró a un hora más razonable en San Lorenzo –a las 2.45 horas, una hora y cuarto antes que el año pasado–. El Consejo aceptó en su momento a regañadientes

Textos Carmen Prieto Fotos Manuel Gómez, Diego Arenas, Teresa Roca y Jesús Barrera

La Virgen de la Candelaria volvió a pasar por los Jardines de Murillo de día, 91 años después –abajo–. Junto a estas líneas, la sobrecogedora salida del palio de la Virgen de los Desamparados de San Esteban.

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este acuerdo de los hermanos mayores del Martes. Su presidente, Joaquín Sainz de la Maza, recordaba el mismo día a primera hora el «carácter excepcional», que solo tenía validez por un año. El Ayuntamiento, a través del delegado de Seguridad y Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, también en su momento, insistió en pedir una solución global para la Semana Santa mostrando su desacuerdo con este experimento. Sin embargo, el desarrollo de la jornada fue demostrando que aquella propuesta tenía sentido y que los objetivos que se marcaron los hermanos mayores se cumplían. El arzobispo, Juan José Asenjo, que siguió el paso de las cofradías por la Catedral, agradeció este gesto que «da preeminencia» a la seo. A última hora, cuando se cerraba el palquillo del Consejo instalado ante la capilla de San Pedro en la Catedral, el presidente ya entendía que habría que meditar con más calma esta solución para una jornada que, arropada por el buen tiempo, resultó perfecta. El público andaba despistado, «hecho un lío», sin saber muy bien por dónde tirar ni hacia dónde ir. Los cofrades antiguos tuvieron que hacer más uso que nunca de los programas de mano para conocer el orden de paso de las cofradías, sus horarios e itinerarios.

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El acuerdo de las ocho hermandades para hacer la Carrera Oficial al revés, que implicaba también un nuevo orden del día, cuadra perfectamente los horarios


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El Cerro mantuvo su puesto inicial de la jornada, pero retrasando una hora su salida –a la que asistieron la presidenta de la Junta, Susana Díaz; el alcalde, Juan Espadas, y el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos–, en la que se soltaron ya 30 palomas, porque su llegada a la Catedral no tenía que pasar por la Campana. Ante la Puerta de los Palos, junto a la Giralda, por donde habitualmente salen los pasos, una nube de fotógrafos aguardaba la llegada del misterio del Cristo del Desamparo y Abandono para plasmar esta foto histórica, porque es la primera vez que ocurría y porque, en principio, es algo excepcional, por este año. San Esteban cumplió con el milagro que todos esperan el Martes Santo. Una vez que el palio de la Virgen de los Desamparados –con los respiraderos de Juan Fernández restaurados– supera la ojiva dentada del templo de la Puerta Carmona –este año con nuevo capataz, Juan José Cobos, y el apoyo por fuera de los hombres de Mariano Falcón, que se estrenaba como principal en el misterio–, la jornada puede seguir su curso. La cofradía, que llegó rápidamente a la Catedral, se vio afectada por el único punto negro del día, según lo previsto: los 1.200 nazarenos del cortejo tuvieron que comprimirse en Laraña para dejar paso a Los Javieres por la plaza de San Pedro y, por detrás, al Dulce Nombre, que se dirigía por Orfila y Cuna hacia la Catedral. El Señor de la Salud y Buen Viaje lució la clámide bordada por Carrasquilla sobre un paso exornado por lirios. El misterio de la Presentación al Pueblo de San Benito conquistó con sus andares la ovación más cerrada de la Campana en su aparición desde la calle Sierpes. La hermandad prepara una salida extraordinaria de la Virgen de la Encarnación para diciembre de 2019 con motivo del XXV aniversario de su coronación canónica. Santa Cruz, que cedió el último puesto al Dulce

Nombre para pasar la quinta por la Carrera Oficial, estrenó candelabros de cola para el palio de la Virgen de los Dolores, una obra que sigue las líneas neorrenacentistas del conjunto del paso y la firma de los hermanos Delgado, Armenta y Seco. El alcalde acompañó el paso de la Candelaria, patrona de Parques y Jardines –estrenó guion conmemorativo ejecutado por Jesús Rosado–, por los Jardines de Murillo a media tarde, en su camino de ida a la Catedral. También el público variaba de horario: familias enteras frente a jóvenes pegados a la botellona en las noches de otros Martes Santos. Los Javieres pasó del segundo al séptimo puesto de la jornada en el cambio más radical en el orden. El paso del Cristo de las Almas de los Javieres iba exornado con lirios morados y la Virgen de Gracia y Amparo llamaba la atención con su pecherín bordado y el corazón alado. Cerró la jornada el Dulce Nombre, que, pese a pasar al último puesto, ganó en horario: terminó su paso por la Campana a las 0.42 horas. La Virgen lució el manto recién restaurado por Jesús Rosado. El azul intenso del terciopelo y los bordados lucieron como antaño. Los datos facilitados por el Cecop confirman el éxito de este Martes: Tussam trasladó un 5,6 por ciento más de viajeros que en 2017; el Metro también experimentó el mejor Martes Santo desde su inauguración, con un 8,8 por ciento más de viajeros. La reducción del volumen de residuos recogidos (-12,4 por ciento respecto al año pasado) se explica, según Cabrera, por «la implicación de la hostelería y el comercio». No obstante, este Martes Santo hubo que lamentar el fallecimiento de un cofrade, de 62 años, que presenciaba el paso del Cerro en la calle Vasco de Gama, por un infarto. El Santo Martes demostró que puede ser una solución de una jornada marcada históricamente por los retrasos –funcionó como un reloj– y las aglomeraciones. ¿Lo será de alguna otra jornada de la Semana Santa? MásPasión / abril 2018

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De izquierda a derecha, el Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes por la Contratación; el misterio del Cristo del Desamparo y Abandono entra por la Puerta de los Palos, y el Cristo de la Sangre entra en la Campana desde la calle Sierpes.


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La hermandad de Los Javieres avanza por la calle Santa Ángela de la Cruz con el Cristo de las Almas de fondo –arriba–. Sobre estas líneas, el palio de la Virgen del Dulce Nombre –que lucía manto recién restaurado– estrenaba recorrido pasando ante la capilla de San Andrés, en la calle Orfila.

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Un auxiliar de priostía ayuda a los costaleros a subir el cajillo del Cristo del Buen Fin desde arriba del paso. El crucificado se hundió en el monte de claveles, iris y rosas para poder salvar la puerta y el compás de la iglesia de San Antonio de Padua.

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Priostías a pleno pulmón El Miércoles Santo se vio salpicado de varios incidentes en algunos de los pasos La jornada, que se abonó al buen tiempo y al calor, estuvo marcada por los percances que sufrieron las hermandades de La Sed, el Buen Fin, La Lanzada y Los Panaderos. Esta última tuvo que realizar su estación de penitencia sin el olivo

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os equipos de priostía de algunas de las hermandades de la nómina del Miércoles Santo tuvieron que esmerarse en su cometido. Lo ideal es que un prioste y sus auxiliares apenas muevan un solo dedo el día de la salida, ya que eso sería una señal inequívoca de que todo salió a pedir boca. Pero el destino es azaroso y siempre hay lugar al imprevisto. La del Miércoles Santo fue una jornada especialmente afectada por algunos percances que, afortunadamente, solo quedaron en sustos. El más sonado y el que dejó imágenes para la historia fue el de Los Panaderos. Justo cuando el misterio del Señor del Soberano Poder en su Prendimiento cruzaba la angostura del dintel de la capilla de San Andrés, el olivo que se sitúa en la trasera del paso para recrear el huerto de Getsemaní cayó al suelo de la capilla. Según se puede ver en el vídeo disponible en la web de El Correo de Andalucía, las ramas del olivo se engancharon en el dintel de la puerta del templo de Los Panaderos, provocando que el árbol se precipitara por la trasera del misterio. Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos, si bien originó un momento de susto e incluso pánico en-

Texto Manuel Pérez Fotos Diego Arenas, Jesús Barrera, Manuel Gómez, Teresa Roca y Antonio Delgado-Roig

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tre los pocos nazarenos de la Virgen de Regla que se encontraban en ese momento en el interior de la capilla. La junta de gobierno de Los Panaderos decidió ipso facto continuar su estación de penitencia sin el olivo, ofreciendo la imagen de un misterio diáfano y huérfano de ramas. La hermandad aún no ha dado a conocer los motivos que provocaron la caída del olivo. En este sentido, el hermano mayor de la corporación, Ildefonso Martínez, aseguró que la junta de gobierno ha solicitado un informe técnico a un carpintero. «Vamos a esperar a que hablen los entendidos», sentenció Martínez. Aunque tiene «una idea» de lo que pudo haber pasado, el hermano mayor de Los Panaderos prefiere mantener silencio hasta que se conozcan los resultados de dicho informe. Otro de los incidentes del Miércoles Santo ocurrió en plena Carrera Oficial. En esta ocasión, la afectada fue la hermandad de la Lanzada. En concreto, el candelabro trasero derecho del paso de misterio se rompió a la altura de la Punta del Diamante, en la Avenida de la Constitución. Según explicó su hermano mayor, Antonio Ramírez, el incidente se produjo por la rotura de la varilla interior del candelabro, que es la que se inserta en el basamento que lo fija a la mesa de la parihuela. La fatiga, es decir, el paso de los años, es la causa que explica esta fractura. Afortunadamente, el candelabro cayó hacia el interior del paso, por lo que tampoco hubo que lamentar daños personales que, a buen seguro, se hubieran producido si hubiera caído hacia fuera. El percance provocó una demora de 15 minutos, si bien el equipo de priostía de La Lanzada solventó el incidente lo más rápido posible. En este sentido, vol-

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El misterio de Los Panaderos sale de la capilla de San Andrés sin el olivo.


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MIÉRCOLES SANTO caron el candelabro sobre el manto de la Virgen de Guía y lo aseguraron para evitar que se cayera del paso. Por su parte, el palio de la Virgen del Buen Fin también sufrió un pequeño incidente sin importancia, y es que los tornillos que fijan el llamador a la parihuela estaban más sueltos de la cuenta lo que provocó que se saliera de su sitio. Pero no todo termina aquí. Es más, el aciago día para los priostes comenzó bien temprano en Nervión. Minutos después de la salida del Cristo de la Sed, el cajillo que lo sujeta al canasto y permite subir o bajar la imagen para salvar la puerta de la parroquia de la Concepción tuvo un pequeño fallo que provocó que el crucificado, una vez colocado a su altura, volviera a hundirse en el monte de claveles. «Fue una cosa sin apenas importancia», subrayó el hermano mayor de La Sed, José Cataluña, quien confesó que durante toda la estación de penitencia existió la «preocupación» por que volviera a fallar el cajillo. Sin embargo, los sistemas de seguridad del dispositivo funcionaron correctamente y, junto a la rápida y certera actuación de los priostes, evitaron que el incidente fuera a mayores. Algo similar le sucedió al Cristo del Buen Fin nada más traspasar el portalón de la iglesia de San Antonio Abad. Unos minutos después, lograron sujetar el crucificado al cajillo que estrenaba. A pesar de estos incidentes, La Sed, el Buen Fin, La Lanzada y Los Panaderos pudieron completar una estación de penitencia plena y radiante en el que el calor apretó en las horas centrales del día y afectó a las hermandades que se encontraban en la calle en esos momentos, en especial La Sed y San Bernardo, cuyos nazarenos portaban cirios con leves deformaciones provocadas por las altas temperaturas. La nota emotiva de la jornada la puso El Baratillo. El Miércoles Santo fue un día especial para los herma-

Junto a estas líneas, el palio de la Virgen de la Caridad del Baratillo. A su derecha, el Cristo de la Salud en el interior de la parroquia de San Bernardo antes de salir. Debajo, el misterio del Carmen Doloroso iniciando su estación de penitencia desde Omnium Sanctorum.

Los niños del Carmen Doloroso, la recuperación de la réplica del Santo Sudario del Buen Fin o la historia de los gemelos costaleros del Baratillo marcan un Miércoles Santo radiante nos Gilabert, gemelos y costaleros de la Piedad. Uno de ellos, Raúl, padece una grave enfermedad terminal que lo tiene postrado en una cama de hospital. Por esta razón, su hermano decidió abandonar las trabajaderas para acompañarlo en esos momentos tan duros y delicados para alguien que llevó en sus hombros a su devoción, a esa Virgen de la estampita que preside su mesilla de noche y a la que siempre rezó antes de acostarse. Desde la calle Feria, la cofradía más joven de la nómina del Miércoles Santo llenó de niños las calles de Sevilla. De los 450 nazarenos que vistieron el escapulario marrón y la capa blanca del Carmen Doloroso, más de centenar y medio eran críos que no sobrepasaban los 14 años de edad. Una de las novedades de la jornada llegó desde la calle San Vicente. La hermandad del Buen Fin recuperó para su cortejo una réplica del Santo Sudario, que es titular de la corporación franciscana. Allí estuvo, como ya es habitual, el arzobispo emérito Carlos Amigo Vallejo. Con la sobriedad que les caracterizan, el Cristo de Burgos realizó una estación de penitencia ejemplar en el que volvieron a demostrar el sentido más profundo y religioso de la Semana Santa. Por su parte, la coqueta cofradía de Las Siete Palabras volvió a poner el contrapunto de un cortejo que combina a partes iguales silencio y música; seriedad y alegría. A pesar de su plenitud, el Miércoles Santo puso a prueba a sus priostes, que se esforzaron con esmero para solventar todos los contratiempos que surgieron. MásPasión / abril 2018

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A la izquierda, el palio de Madre de Dios de la Palma del Cristo de Burgos atravesando las Setas de la Encarnación. A la derecha, de arriba abajo, un detalle de los ángeles mancebos que sostienen la cruz que porta el Señor de la Divina Misericordia de Las Siete Palabras; el Cristo de la Sed, que lució potencias y corona de espinas; y el crucificado de La Lanzada acompañado de la Virgen de Guía.

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Viviendo el Jueves Santo al máximo Calor en la tarde y cierta gelidez en la anochecida no enturbiaron una jornada plena y mucho más populosa que la esperada Madrugá

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La inminente coronación de las Cigarreras, la túnica de los acantos del Señor de Pasión y las tinieblas de la Quinta Angustia, algunos de los momentos más comentados del día Texto Ismael G. Cabral Fotos Manuel Gómez, Jesús Barrera, Diego Arenas, Teresa Roca y Raúl Caro (Efe)

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n el Jueves Santo no puede fallar nada porque su concepción actual lo convierte en un día sencillamente perfecto. Solo puede enturbiarlo la lluvia y este año, otro más, no hubo ni rastro de ella. Si acaso los únicos contrastes que trajo la meteorología fue el generoso calor de las primeras horas de la tarde y la considerable gelidez en la anochecida. En lo demás, las siete cofradías del día rubricaron una tarde brillante que solo se vio algo perjudicada en las últimas horas por el escaso público que arropó al Valle y Pasión en la Carrera Oficial y en las calles de regreso. Claro que, en Semana Santa, todo tiene una segunda lectura. Por ejemplo, quienes disfrutaron de la hermandad de la Anunciación en la madrugada por Cerrajería con Cuna lo hicieron en familia, viviendo momentos imperecederos que quedarán en la retina. Los Negritos pusieron la cruz de guía con puntualidad y con un dios Helio que era más que generoso a las tres de la tarde. 625 años contemplan al Crucificado de Ocampo, que inauguró la Campana a las 17.40. La corporación, un año más, siguió despertando los comentarios más eufóricos posibles al paso del palio de la Virgen de los Ángeles, restaurado recientemente por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Que lo declaren Bien de Interés Cultural debería ser algo que sucediera a la vuelta de la esquina; tal es la valía de un palio que, además de imponer, anda con un estilo sobrio, subrayado también por las músicas con las que lo arropa la Banda de Música Santa María de las Nieves de Olivares. Otro universo, diferente, era el que venía desde los Terceros, desde donde salió La Exaltación con la telúrica marcha Barrabás, con la que el misterio reviró hacia la estrechez de Gerona. Si hay un paso cuya contemplación pueda hacer cofrade a un niño seguramente sea este, por la majestuosidad que despide, pero también por la música de la Banda del Sol, claro. Más música, con La Soledad de Pedro Morales entraría un rato después la Virgen de las Lágrimas en la Carrera Oficial; fue el homenaje póstumo que rindió al compositor la Banda Municipal de Arahal. Otro recuerdo hubo para el pequeño Gabriel, aseMásPasión / abril 2018

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El Señor de la Oración en el Huerto con la túnica enriquecida en el taller de Paleteiro –a la izquierda–, el Señor de Pasión con túnica bordada sobre su paso procesional –arriba–, y momento de la petalá a la Virgen de las Lágrimas en la esquina de la calle Gerona –a la derecha–.

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sinado en Almería hace unas semanas, con la silueta de un pez azul dibujada en uno de los cirios que iluminaban el rostro de esta talla anónima del siglo XVIII. Más que desde Triana, desde Los Remedios vinieron luego Las Cigarreras, con la Virgen de la Victoria en los prolegómenos de su coronación. Hubo además en la cofradía un recuerdo para Paco de la Rosa, mayordomo de la Esperanza de Triana que falleció el Domingo de Ramos. En su honor sonó, en la Campana, Soleá dame la mano. En el ámbito de las anécdotas las Cigarreras sufrió un pequeño percance a la altura de la calle Temprado con la rotura de uno de los brazos del candelabro de cola del patio, que se retiró y se dejó en la capilla del Rosario de Las Aguas. Montesión llegó con aires muy macarenos desde la calle Feria, en cuya salida se produjo una de las bullas más rotundas del Jueves Santo. Marchas, saetas, vítores y halagos vociferados imprimieron un aire rotundamente festivo. La banda de la Cruz Roja rubricaba las emociones con los sones de Reina de Montesión. Luego, en la Carrera Oficial la procesión se tornaría algo política –para gustos y consideraciones...– con la arenga del capataz Manuel Vizcaya a los hombres del misterio en favor de la unidad de España ante la presencia del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, y otras autoridades del Gobierno. Resultará curiosa la coincidencia. Pero justo cuando los nazarenos de la Quinta Angustia comenzaron a desfilar desde la Parroquia de la Magdalena empezó a hacerse necesaria la rebequita. La caída de la tarde, se dirá. O, mejor, el fúnebre balanceo del Señor sobre la cruz en el momento de su descenso. La hermandad es toda ella una sinfonía, con sus diferentes capítulos que van desde la cruz de guía y hasta el cortejo del preste que sigue al misterio. Lamentable la falta de respeto del público en su avanzar por Tetuán, en una total ausencia de silencio. Pero esto es harina de otro costal y, por desgracia, no solo lo vino a sufrir esta Semana Santa la Quinta Angustia ¡ay! El Valle imprimió clasicismo,

El impresionante paso de misterio del Cristo del Descendimiento de la Quinta Angustia al salir de la parroquia de la Magdalena –arriba–. El paso de la calle de la Amargura del Valle con las modernas Setas al fondo –a la derecha–.

El (abstracto) paño de la Verónica, de Guillermo Paneque, fue muy fotografiado. Ojalá El Valle nunca pierda el arrojo a la hora de seguir engrandeciendo su patrimonio de arte actual MásPasión / abril 2018

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vaya tópico. Oro puro en un desfilar en el que hubo, como todos los años, tantas cosas que ver. El viento frío se empecinó en apagar una y otra vez los cirios, y los diputados de tramo tuvieron trabajo durante toda la estación de penitencia. El paño de la Verónica, pintado este año por el abstracto Guillermo Paneque, fue retratado cientos de veces. Maravilloso en su esencialidad, en su conceptualidad. Ojalá nunca la junta de gobierno aparque su arrojo a la hora de seguir engrandeciendo el patrimonio artístico contemporáneo que ya poseen. El broche final lo puso Pasión, la hermandad mercedaria siempre crea aglomeraciones a la ida, acaso porque ya fueron muchos los sevillanos que se lanzaron a las calles para conquistar las últimas horas del Jueves Santo y las primeras de la madrugada. El Señor, con la túnica bordada de los acantos pierde movimiento. Pero también gana en majestuosidad. Impuso mas este año que otros. Si es que esto fuera posible. Más que avanzar, el paso pareció levitar por Cuna, por la calle Sierpes un rato después. Así se fue apagando la jornada, con frío, con algo menos de gente, y quizás con algo más de fe en los que lo disfrutaron.


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El palio de la Virgen de los Ángeles, donde se aprecia la restauración también del manto de salida –arriba–, los ministros Catalá y Zoido en el palquillo de la Campana –abajo a la izquierda– y la Virgen de la Victoria de las Cigarreras con tocado y estética propias de la Exposición Iberoamericana del 29 –abajo a la derecha–.

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Desenlace inesperado La lluvia alteró el final de una Madrugá fría en el termómetro y con menos público

Cuando el Señor de la Salud entraba en Campana, la cofradía de Los Gitanos decidió refugiarse en la Anunciación. La Esperanza de Triana acortó su regreso a casa tras resguardarse en la Catedral. El frío y el miedo restaron púbico en las calles

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las 07.02 minutos de la mañana, con el palio de la Madre y Maestra descansando ya sus zancos sobre el mármol de San Antonio Abad, la Agencia Estatal de Meteorología publicaba en su cuenta de Twitter un escueto anuncio que hizo encender las señales de alarma: «Aviso especial. Lluvia inminente». Hasta ese momento, la noche había sido fría en los termómetros y algo despoblada de público en las calles, afianzando esa teoría de que al año siguiente de unas carreritas el ambiente de la Madrugá acaba resintiéndose. Una a una, las seis cofradías de la jornada habían decidido desafiar el riesgo del 30 por ciento de «lluvia débil ocasional» que anunciaban los pronósticos entre las 6.00 y las 8.00 horas. Ya a las 6.20 de la madrugada comenzó a descargar de forma muy intermitente un ligero sirimiri que fue creciendo en intensidad hasta que al filo de las 7.30 horas, con el Señor de la Salud de Los Gitanos atravesando la calle central de la plaza de la Campana, el calabobos derivó en lluvia, alterando de forma notable el desenlace de la jornada. A la cofradía de Los Gitanos se le abrió un pasillo entre las sillas de Villasís para buscar refugio en la iglesia de la Anunciación, suspendiendo a partir de ese momento su estación de penitencia. El misterio del Cristo de las Tres Caídas, que

Textos José Gómez Palas Fotos Manuel Gómez, Jesús Barrera y Teresa Roca

El Señor de la Salud sale de la iglesia de la Anunciación, donde se refugió la cofradía de Los Gitanos al verse sorprendida por la lluvia. A la derecha, el misterio de las Tres Caídas sale por segunda vez por la Puerta de los Palos. MásPasión / abril 2018

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había salido ya por la Puerta de los Palos, regresó al interior de la Catedral para guarecerse junto a la Virgen de la Esperanza. La cofradía del Calvario, que transitaba a esa hora por el Arenal, aceleró su regreso a la Magdalena, mientras que las primeras gotas de lluvia sorprendieron al Señor del Gran Poder en la capilla del Dulce Nombre de Jesús, cerca ya de su Basílica. La Macarena, que discurría en ese momento por su nuevo itinerario por la zona de la Alfalfa, fue la única hermandad de capa que no alteró sus planes, soportando estoicamente bajo la lluvia los primeros momentos de indecisión. A título de balance, los cambios de recorridos acordados por este año para las hermandades del Calvario, la Macarena y El Silencio con el objetivo de descongestionar los cruces conflictivos funcionaron razonablemente bien. Otra cosa será el grado de satisfacción con estos cambios de las cofradías más sacrificadas, caso del Silencio. Hasta que la lluvia torció su final, la Madrugá se había desarrollado con normalidad, gracias a una extrema y visible vigilancia policial, a unas severas medidas de control de un público continuamente monitorizado y a las gélidas temperaturas, que también contribuyeron lo suyo a dejar en casa a mucha gente. En el capítulo de sucesos, la noche tuvo hasta un amago de carreritas. Sucedió al filo de las 3.30 horas en el cruce de Reyes Católicos con Marqués de Paradas y duró aproximadamente unos 15 segundos hasta que fue frenado por la intervención de la Policía con la colaboración ciudadana. La Policía realizó varias identificaciones de personas que según los testigos pudieron haber causado el incidente. Fruto de una detención, un agente resultó lesionado al hacerse daño en una mano. El in-


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Ataviada con el manto de tisú, el palio de la Esperanza Macarena discurre por su nuevo recorrido por la plaza del Cristo de Burgos. Este nuevo itinerario permitió a la cofradía ganar en velocidad de tránsito, consiguiéndose el reto propuesto por la hermandad de que la Virgen de la Esperanza estuviese de vuelta en el atrio a la una del mediodía.

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MADRUGÁ cidente afectó levemente a la cofradía del Calvario, que acababa de iniciar su salida por la puerta del coro de la Magdalena, y a parte de cortejo de morado de la Esperanza de Triana. Otra vez se vieron esas dolorosas estampas de nazarenos sin capirote y haciendo uso del móvil para comunicarse con sus familiares. Pero al margen de este incidente aislado y del truncado final por la lluvia, la Madrugá había dejado todo un caudal de emociones. En la calle El Silencio las puertas de la Real Iglesia de San Antonio Abad se abrieron con dos minutos de antelación sobre el horario previsto. La vigilancia policial es extrema en esta primera Madrugá tras los desagradables incidentes del año pasado. Y prueba de ello es la presencia de agentes de la Policía Nacional dispuestos cada cinco metros y vueltos hacia el público, como los stewards en los campos de fútbol. Extraña el atípico ritmo de salida de la Archicofradía del Silencio. El paso del Dulcísimo Nazareno permanece casi diez minutos arriado poco después de salir. Las filas de los primitivos nazarenos dibujan en la calle Villegas perfectas alineaciones que parecen trazadas a tiralíneas, aunque el discurrir de la cofradía sigue siendo especialmente lento y estirado. Chicotás muy cortas y cortejo demasiado tiempo detenido. Fue a la única cofradía a la que no le afectó el agua. Con los partes meteorológicos anunciando un 30% de riesgo de lluvia débil, todo el mundo miraba de reojo hacia San Lorenzo. En la plaza se disiparon las dudas cuando trascendió la noticia de que en el interior de la Basílica del Gran Poder se estaban repartiendo los cirios. Una sucesión de saetas abre camino al Señor de Sevilla cuando, envuelto en su túnica morada lisa, atraviesa la plaza de la Campana. Ataviada con el manto de Rodríguez Ojeda, la Virgen del Mayor Dolor

Una de las fotos de esta Madrugá ha sido el reencuentro del mítico capataz Luis León con el dragón del paso de la Macarena, ante el que cangrejeó en su entrada en la Campana y Traspaso luce por segundo año bajo su tocado el llamativo broche que le hizo Armenta con algunas de las joyas de su ajuar y también su puñal de salida. En la presidencia del palio figura con vara un ilustre hermano de la cofradía, el nuncio apostólico Francisco Javier Lozano. El cruce con la hermandad de la Esperanza de Triana en la calle Zaragoza se despejó a la hora convenida, lo que permitió a la cofradía del Gran Poder avivar su ritmo de regreso a casa. El palio de la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso entró en la basílica a las

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En la pĂĄgina de la izquierda, el paso del SeĂąor del Gran Poder. El DulcĂ­simo Nazareno del Silencio dicurriendo por la plaza de la Gavidia en su retorno a San Antonio Abad. El Cristo del Calvario saliendo por la puerta del coro de la Magdalena. A la derecha, Nazarenos del Silencio por la Gavidia sin mucho pĂşblico. La Virgen de las Angustias de Los Gitanos detenida ante la parroquia de San RomĂĄn.

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MADRUGÁ 7.24 horas, 21 minutos antes del horario previsto. Una de las fotos de esta Madrugá ha sido, sin duda, el reencuentro del mítico capataz Luis León con el dragón del paso de la Macarena. Invitado de honor en el palquillo del Consejo en la Campana, el Zorro Plateado cangrejeó delante del palio de su Esperanza desde la plaza del Duque hasta la entrada en Sierpes y volvió a tocar el llamador. El nuevo capataz general de la cofradía, José María Rojas Marcos, quiso homenajear de esta forma al hombre que fundó la cuadrilla de hermanos costaleros de la Macarena y que fue capataz de la Esperanza durante más de 20 años. También hubo recuerdos para el carismático capataz Miguel Loreto en la levantá que pone al Señor de la Sentencia en la calle. La cofradía sale este año recta, sin transitar bajo el Arco, lo que le hace ganar en agilidad. La Sociedad Filarmónica del Carmen de Salteras cumple 40 años acompañando musicalmente el paso de la Esperanza. En homenaje a Pedro Morales, fallecido en junio pasado, la primera marcha para la dolorosa de San Gil es Esperanza Macarena, composición de la que se cumple medio siglo. También el director de la Centuria, Pepe Hildalgo, está de enhorabuena: esta Madrugá cumple 50 años tocando el tambor detrás del Señor de la Sentencia desde su debú en 1968. Gracias a su nuevo recorrido por la Cuesta del Rosario y la plaza del Cristo de Burgos, la cofradía gana en velocidad de tránsito. La nueva junta de gobierno de José Antonio Fernández Cabrero logra el objetivo propuesto para aliviar a su cuerpo de nazarenos: a las 13.00 horas la Macarena atraviesa el cancel de la Basílica. En el interior de la Real Parroquia de la Magdalena resuenan los cánticos penitenciales mientras los nazarenos de pisadas de esparto comienzan su estación. Fue en el año 1949 la última vez que la cofradía del Calvario salió de la parroquia de la Magdalena por la puerta del coro. Sesenta y nueve años después, la estampa vuelve a repetirse en este 2018 por los condicionantes derivados del acuerdo alcanzado el pasado noviembre por las seis hermandades de la Madrugá. El amago de carrerita coge al primer tramo de la cofradía en la calle. Hay situaciones de tensión rápidamente subsanadas. La calle Gravina, la Plaza del Museo y la calle Alfonso XII sirven de nuevos escenarios para la cofradía. El recorrido gana en belleza, aunque el cortejo se ve poco arropado por el público. En la hermandad hay cierto malestar con la suciedad que presenta la calle Alfonso XII. La lluvia aceleró el regreso del Cristo del Calvario y la Virgen de la Presentación a la Magdalena. El palio entró a las 7.55 horas, quince minutos antes de lo previsto. Desde las ocho de la mañana del Jueves Santo había gente acampada literalmente en la calle Pureza para presenciar la salida de la Esperanza de Triana. Las puertas de la capilla de los Marineros se abrieron con diez minutos de antelación sobre la hora oficial para que la calle Larga comenzara a llenarse de nazarenos. En un año especialmente trágico para esta hermandad, tanto en la salida de su capilla como en la Campana, la banda de las Tres Caídas interpreta el Toque de Oración tras el misterio del Señor del Compás. La acertada intervención de Pedro Manzano ha aportado una gran vitalidad a la imagen del Nazareno caído de la calle Pureza. Una vara cruzada en el respiradero de la Esperanza simboliza el luto de la hermandad por el fallecimiento el Domingo de Ramos del mayordomo Paco de la Rosa. En el centenario de su composición, la dolorosa trianera entra en la Campana a los sones de Soleá dame la mano. Tras refugiarse en la Catedral, la hermandad retornó a Triana acortando su recorrido: al llegar al Altozano, el cortejo discurrió directamente por Pureza. La de Los Gitanos fue la única hermandad que no pudo cumplimentar su estación de penitencia debido a

La Esperanza de Triana por la plaza de la Inmaculada a plena luz del día. La Virgen del Mayor Dolor y Traspaso de la hermandad del Gran Poder. Y Luis León ante el paso de la Macarena.

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la lluvia. En su recorrido de ida, la cofradía recuperó su tránsito por la plaza de San Román, donde las puertas de la parroquia se abrieron de par en par a su paso. Cuando los nazarenos de los Gitanos solicitan la venia en la Campana el día acumulaba ya un retraso de 15 minutos. La lluvia sorprendió al Nazareno en plena plaza de la Campana, obligándole a refugiarse en la iglesia de la Anunciación, de donde regresó la cofradía a su santuario a partir de las nueve de la mañana. Los últimos instantes de la Madrugá se apuraron en la calle Pureza, donde el palio de la Esperanza ingresó en su capilla de los Marineros a las 15.55 horas. Se consumaba así la Madrugá más blindada y segura de la historia.


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A la izquierda, los pasos de Montserrat en sentido inverso por la Avenida tras refugiarse en la Catedral. Junto a estas líneas, el Nazareno de la O cubierto con un capote para protegerlo de la lluvia que se presentó al final de la noche.

Penitencia de incertidumbre y valentía La llovizna de las once de la noche apresuró la vuelta del Cachorro y La O, y obligó a Montserrat y La Mortaja a refugiarse en la Catedral La tarde comenzó con retraso en Triana y en la antigua calle Varflora a causa del chaparrón que descargó una nube pasajera. El gélido viento despobló las calles en una jornada de luto y cansancio

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evilla vivió un Viernes Santo de sobresaltos de principio a fin. Las siete cofradías de la jornada cumplimentaron una penitencia entre la incertidumbre y la valentía frente al riesgo de lluvia. Hubo de todo: salidas retrasadas, itinerarios cambiados, regresos acelerados y refugios en una tarde-noche de viento gélido, cansancio generalizado, poco público en las calles y estampas clásicas de enorme belleza. El chaparrón que a las tres de la tarde descargó una nube pasajera en la ciudad obligó al Cachorro y la Carretería a demorar sus salidas en 45 y 30 minutos respectivamente. La decisión fue clave para terminar de

Textos Manuel J. Fernández Fotos Manuel Gómez, Jesús Barrera y Diego Arenas

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El Cristo de la Expiración con la Torre Sevilla y las nubes de fondo. A la derecha, el palio dorado de San Isidoro –totalmente apagado por el viento– y la Soledad de San Buenaventura por la Plaza Nueva.

arrancar el día. Costó pero afortunadamente se impuso el llamado «efecto dominó» en el resto de hermandades. Le siguieron la Soledad de San Buenaventura, La O y San Isidoro. Esta última, que solicitó media hora y apuró hasta el último minuto para repartir los cirios y formar la cofradía, recortó su camino de ida para pedir la venia en la Campana a la hora prevista. La comitiva de nazarenos de ruan descendió por la Cuesta del Rosario y cruzó la plaza del Salvador en lugar de callejear por la estrechez de Alcaicería. Finalmente, las salidas de Montserrat y la Sagrada Mortaja metían la tarde en caja pese al riesgo de lluvia anunciado para el final de la noche. De hecho, el Viernes Santo discurrió en hora en Carrera Oficial después de que quedara inaugurado con unos minutos de adelanto. La Carretería posó su cruz de guía y solicitó la venia en la Campana unos minutos antes de las 18.20 horas. Pero, lamentablemente se cumplió lo anunciado por la Aemet, y llovió pasadas las once de la noche. En este momento, ya habían entrado La Carretería y –apresurando su ritmo– la Soledad de San Buenaventura. Pero no el resto de corporaciones. San Isidoro, que se encontraba de regreso por la calle Francos, aceleró su entrada. El Cachorro, por su parte, aligeró su paso al salir del Arenal mientras que La O decidió reducir su camino de vuelta para ir detrás de la otra corporación

La Piedad se presentó rejuvenecida con la nueva diadema de plata, el manto por encima de la cabeza y la sustitución del habitual tocado monjil por uno de encaje MásPasión / abril 2018

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trianera por el Postigo y la calle Adriano. Lo que estaba previsto que fuera una llovizna terminó siendo más importante. El Cristo de la Expiración recorrió la calle Castilla a paso de mudá. En los últimos metros, el paso adelantó los tramos de nazarenos que se abrieron a ambos lados de la calzada. También el palio de la Virgen del Patrocinio, que recortó la distancia con el primero de los pasos al poco de entrar. Por su parte, el Nazareno de la O precipitó su llegada a casa. Lo hacía envuelto en un capote que solo dejaba ver los ojos y la nariz. Impactaba. Además se colocaron plásticos al manto de la dolorosa para protegerlo del agua. La Sagrada Mortaja quedaba refugiada en la Catedral, donde coincidió con Montserrat, cuyo cortejo tuvo que volverse sobre sus pasos desde el principio de la calle García de Vinuesa. Ambas hermandades esperaron media hora para tomar una decisión. A las doce de la noche se echaban de nuevo a la calle. La corporación de la Magdalena lo hacía por la Puerta de San Miguel y alterando por completo su recorrido al volverse por la Avenida, Plaza Nueva, Méndez Núñez, plaza de la Magdalena y San Pablo. La de Bustos Tavera salía por la Puerta de Palos y continuando por su itinerario habitual. Muy alabada resultó la rejuvenecida estampa de la Virgen de la Piedad con su nueva diadema de plata, el manto por encima de la cabeza y la sustitución de su tocado monjil por otro de encaje. Otro de los momentos hermosos de esta jornada de luto fue el discurrir de Montserrat desde su salida hasta el arranque oficial de la Carrera Oficial. La banda del Maestro Tejera interpretó marchas de Pedro Morales, como Virgen de Montserrat, Cristo de la Conversión o Reina de Montserrat, en recuerdo a este gran maestro y compositor fallecido en junio de 2017.


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Arriba, el misterio de las Tres Necesidades por la estrechez del barrio del Arenal. Junto a estas líneas, primer plano del misterio de la Sagrada Mortaja, donde destaca el nuevo tocado de encaje, diadema de plata y disposición del manto de la Virgen de la Piedad. Todo un acierto.

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Sobrecogedora estampa del Cristo de la Providencia y la Virgen de los Dolores, de Los Servitas, en el inicio de su recorrido procesional. A la izquierda, una mesa con palodú con el paso alegórico de la Trinidad de fondo, en las Setas. A la derecha, cortejo del Santo Entierro.

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Las últimas grisuras El Sábado Santo se llevó hasta la próxima los rescoldos del invierno y de la muerte Una tarde más de madalenas que de torrijas ofició los llantos finales de una Semana Santa que quedaba cuadrada así, de la más apacible manera y sin serios sobresaltos, para el estallido de color y de alegría del Domingo de Resurrección

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unque ya había quedado claro que no iba a llover, y hasta la mismísima Aemet anunció que ya no lo diría más veces, el cielo tuvo la gentileza de prestarle un rebaño de nubes sucias al ambiente luctuoso del Sábado Santo sevillano. No es que fuese gran cosa, porque la luz chorreaba por doquier fastidiando el efecto a cada rato, pero al menos ese nublado inofensivo y negrucio supo colocar una elegante sombra de duelo sobre ciertos pasajes cofradieros que, de este modo, ganaban en solemnidad,

Textos César Rufino Fotos Jesús Barrera, Manuel Gómez y Diego Arenas

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en tenebrismo, en esa cosa tan impropia de esta ciudad por lo común tropicalizada que es el ambiente propicio para la meditación. Todo el mundo sabía que eran las últimas grisuras, que el Sábado Santo se estaba llevando con sus marchas fúnebres, sus chopines, sus rataplanes destemplados, sus huesos, su noche azulada y sus sudarios los últimos rescoldos del invierno y de la muerte, dejando la ciudad dispuesta ya para sus geranios, sus solazos, sus despilfarros de entretiempo. La ausencia de incidentes especialmente enojosos contribuyó a esta tranquilidad de velatorio que para más inri –dicho sea sin segundas– contó con el beneficio de una temperatura compasiva. En el Sol, la levantá por los policías municipales que hizo uno de los suyos y a la sazón capataz, José Manuel Palomo, abrió el índice de las anécdotas entrañables de la jornada. Aparte de eso, apenas dos detalles alborotaron la tarde más o menos levemente: una, el desprendimiento –con ocasión de una levantá– de la


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pieza metálica que remataba una de las esquinas de la crestería del palio de la hermandad del Sol, sin mayores consecuencias; la otra, la detección de un dron revoloteando por la Puerta de Jerez, acontecimiento que acabó cuando la Policía Nacional identificó a su propietario y le encalomó la correspondiente multa, en consideración al blindaje del cielo del casco histórico en tiempo de procesiones, como establece el plan de seguridad semanasantera. Por el lado entrañable, la petalada a la Esperanza trinitaria en la Campana avivó con su lluvia de colorines y de afecto los ánimos mortecinos de la Sevilla crepuscular a la que nunca le han gustado las despedidas y que esta jornada se echó a la calle con el alma a la funerala. Que es como llevan los fusiles en las honras fúnebres los militares. Fueron precisamente estos los que este Sábado Santo, por la calle Alfonso XII, recibieron el último saludo del sol poniente, dorando sus gorras de plato camino de las sillas en la escolta del Santo Entierro. Para entonces, la Carrera Oficial estaba ya llena de gente y las calles mostraban con desparpajo y oficio su ficción de alegría para ir a ver las cinco procesiones que, sin excesivos estrenos –el esperado final del dorado del paso de las Cinco Llagas fue el más destacado–, cumplían con su parte del trato. No le quitó a la calle el Sevilla-Barça ni un solo cofrade, ni un mayordomo con librea, ni un niño monaguillo, ni una representación de hermandad, y para cuando cayó la noche las mejillas escocidas de llanto de la Soledad de San Lorenzo decían todo cuanto le quedaba por decir a esta cristiandad vacante. Las chaquetas que hasta entonces habían ido al brazo o abiertas volvían a cerrarse alrededor de los cuerpos. La muerte, con la Luna en lo alto, seguía su ruta, llorosa y envuelta en naranjos, sobre los costaleros de los Servitas. Las nubes ya se habían disuelto en la negrura. Quedaban apenas horas para la Aurora más hermosa.

Cerró los desfiles de la noche del Sábado Santo la Soledad de San Lorenzo, que aparece en la imagen superior en su tránsito por la calle Jesús del Gran Poder. En la foto lateral, el arzobispo Asenjo y el alcalde Espadas, en las filas del Santo Entierro a su entrada en la Campana. Debajo, un costalero de la Trinidad se apresura a tomar su puesto bajo las trabajaderas para atender la llamada del capataz.

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RESURRECCIÓN

El broche de oro La Resurrección sigue creciendo y se afianza en la mañana de su domingo La corporación de Santa Marina cierra una Semana Santa casi perfecta en una jornada que cada vez cuenta con más afluencia de público gracias al cambio horario de la cofradía, que alcanza su segundo año de prueba

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on los cuerpos cansados y las ojeras por los suelos, Sevilla volvió a tomar la calle el Domingo de Resurrección para gritar a los cuatro vientos que Cristo resucitó. Ha pasado ya cerca de medio siglo desde que allá por el colegio La Salle-La Purísima nació un sueño que hoy es una realidad. Una realidad que recuerda, año tras año, que lo importante de la fe cristiana, el motivo por el cual se celebra la Semana Santa se llama Resurrección. «Sinite parvulos venire ad me», que quiere decir: «Dejad que los niños se acerquen a mí». Esto fue lo que Jesús dijo a sus discípulos cuando estos quisieron apartar a los críos que molestaban al Maestro. Y así fue que los niños volvieron a ser heraldos de la vida, mensajeros de la resurrección que impregnaron las calles de Sevilla de su inocencia, tan blanca como sus túnicas y sus capas. La corporación lasaliana afrontó su segundo año de

Textos Manuel Pérez Foto Jesús Barrera

El Señor de la Resurrección inicia la Carrera Oficial arropado por mucho público en el Duque y la Campana. MásPasión / abril 2018

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prueba en el horario de mañana con un éxito superior al del primero. De esta manera, La Resurrección se afianza así en su domingo con una afluencia de público mucho mayor, amén del notable crecimiento que ha experimentado sus filas tras el cambio de horario, fundamentalmente niños. Cabe destacar que, nuevamente, la Campana se llenó de gente para recibir a la cofradía. Con las claritas del alba, a la aurora de un nuevo día, Cristo abría sus brazos a Sevilla mostrándole sus llagas límpidas de sangre. La luz del nuevo sol que se levantaba comenzaba a reflejarse en las blancas capas que regaron Sevilla con un mensaje de vida. Una blancura que es la estela de la sencillez y la humildad, de la fe y la devoción, de la pureza y la inocencia. Jesús Resucitado es el omega de lo terrenal y el alfa de lo celestial, cuyo azul intenso brindaba al palio de la Virgen de la Aurora una visibilidad especial que alcanzaba un hermoso contraste con los tonos pasteles de su exorno floral. Sí. Con los cuerpos cansados y las ojeras por los suelos, pero con el corazón henchido de la satisfacción de haber vivido una Semana Santa casi perfecta en la que las horas se consumían sin que nadie se percatara. Nuevamente sonó Amarguras y este sueño llegaba a su fin. Un sueño que ya dormita a la espera de la aurora de una nueva Semana Santa [el 14 de abril de 2019 será Domingo de Ramos] que encontró su broche de oro en un rincón de la calle San Luis.


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Las ideas son el generador de energía más potente que existe.

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Una idea, transformada en obra de arte, es capaz de cambiar el mundo. Por eso nuestro interés por la cultura y apoyo al Teatro Real, al Gran Teatro del Liceo, al Museo Thyssen y su 25 aniversario e iniciativas como entradasymas.com. Porque queremos acercar la cultura a toda la sociedad a través de la innovación y abrir nuestra energía a todo el mundo.

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