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MAGAZINE COFRADE. Nº 117. OCTUBRE 2017. PVP: 1 EURO. GRATIS CON EL CORREO DE ANDALUCÍA DEL 1-10-2017

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Juan José Morillas. «El plan del Martes Santo saldrá bien» // Feligresías. Cuáles son los límites parroquiales // 450 años en la Trinidad. Las vicisitudes de la hermandad de las Cinco Llagas en su capilla

La dolorosa de San Gonzalo será coronada el sábado 14 de octubre. Centro de la devoción de sus vecinos del Barrio León, cientos de sevillanos acuden a sus plantas para pedir salud. Sus pañuelos se reparten entre los que buscan su consuelo

Salud de los Salud de enfermos

los enfermos

La dolorosa de San Gonzalo será coronada el sábado 14 de octubre. Centro de la devoción de sus vecinos del Barrio León, cientos de sevillanos acuden a sus plantas para pedir Salud. Los pañuelos que custodia bajo su manto se reparten en hospitales y casas para consuelo de los enfermos y sus familiares


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SUMARIO

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450 años en la Trinidad La antigua hermandad de las Cinco Llagas construyó su capilla anexa al monasterio de la Trinidad y, pese a las vicisitudes y desavenencias, en ella sigue cuatro siglos y medio después.

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Orgullo del Barrio León. La devoción a la Virgen de la Salud de San Gonzalo, que será coronada canónicamente en la Catedral el próximo 14 de octubre, está vinculada al vecindario desde su creación.

Brigada de cofradías. Obligado por su trabajo a vivir la continua Cuaresma sevillana en la distancia, Manuel García Preciados no falla a sus hermandades: La Cena, la Esperanza de Triana, la Pastora de San Fernando y la Antigua.

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Los límites parroquiales. Historia de las feligresías sevillanas y su relación con las hermandades después de la entrada en vigor de las nuevas Normas Diocesanas que delimita sus cultos externos a sus fronteras.

Juan José Morillas. El delegado del Martes Santo y portavoz del Consejo de Hermandades está convencido de que el plan presentado por los hermanos mayores para cambiar el sentido de la Carrera Oficial saldrá adelante.

... y además 10 Obras son amores. La labor social de la Macarena, la ayuda que no cesa. 24 El Foro. Javier Márquez y Paco García debaten sobre la ampliación de la nómina de la Semana Santa tras la solicitud presentada por La Milagrosa. 32 La Paraíta. Recorrido por la Sevilla cofrade al olor del pescado frito. 33 La Pasión. Víctor GarcíaRayo dedica su artículo a Pepillo Gutiérrez Aragón, cartelista de la Semana Santa 2018. 35 El Contrapunto. Mario Daza y Carlos García Lara muestran su indignación ante la última agresión a la iglesia de Santa Marina. 36 La provincia cofrade. La Pasión según El Pedroso. 41 El tesorillo. El costal de Carmelo López. MásPasión / octubre 2017

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La reafirmación de San Gonzalo

EDITA El Correo de Andalucía, SL

José Gómez Palas COORDINADORA Carmen Prieto REDACTORES José Gómez Palas, Manuel J. Fernández, César Rufino, Antonio Delgado-Roig, Rocío Muñoz, Francisco Veiga, Bernardo Ruiz y Mario Daza DISEÑO Y CIERRE Francisco Oca y Auxiliadora Villar FOTOGRAFÍA Y PREIMPRESIÓN Txetxu Rubio

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COLABORADORES Álvaro R. del Moral, Manuel Romero, Vicente Rodríguez, José Manuel García, Jesús Barrera, Manuel Gómez, Paco García, Javier Márquez, Carlos García Lara, Víctor García-Rayo y Javier García REDACCIÓN 954 48 85 00 FAX 954 46 28 81 Correo electrónico: cofradias@correoandalucia.es Parque Empresarial Morera & Vallejo C/ Aviación, 14 Edificio Morera & Vallejo ll (4ª planta) 41007 - Sevilla Teléfono de atención al cliente: 902 44 42 42 Publicidad 954 48 85 31 publicidad@correoandalucia.es Depósito legal SE-4961-06 Imprime: J. de Haro Artes Gráficas PORTADA: La Virgen de la Salud de San Gonzalo, en su palio un Lunes Santo, rodeada de cofrades y devotos. La foto es de Paco Cazalla. NÚMEROS ATRASADOS: Puede adquirir los números atrasados de Más Pasión en las instalaciones de El Correo.

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l día del Carmen de 1942 el cardenal Pedro Segura y Sáenz ratificaba las Reglas de una nueva hermandad sevillana que, aunque impulsada por un grupo de jóvenes vecinos del Arenal y de la Alfalfa, se acabaría asentando en los confines del arrabal de Triana, en el Barrio León, una «feligresía pobre» donde por entonces se estaba levantando una nueva parroquia. Sus promotores eligieron la advocación de la Salud para la imagen de su Virgen, un nombre común entre la población femenina de la época y aún no utilizado entre el glosario de dolorosas sevillanas. Prueba del fervor y la devoción que despertó entre el vecindario la primitiva imagen de la naciente cofradía es que sólo dos años después de su bendición, ocurrida el 20 de febrero de 1944, la advocación de la dolorosa ya dio nombre a una de las calles del barrio, y ello sin que la cofradía hubiese cumplimentado aún su primera estación de penitencia a la Catedral, propósito que no lograría hasta el Lunes Santo de 1948. No sería hasta siete años, en 1955, cuando la primera titular de la hermandad de San Gonzalo pudo realizar su primera salida procesional. Con enorme sacrificio y entu-

siasmo, aquella joven hermandad ha ido consolidándose y madurando año tras año hasta convertirse en unas cuantas décadas en uno de los cortejos más nutridos de la Semana Santa de Sevilla. Con solo 75 años a sus espaldas, la hermandad de San Gonzalo vivirá en unos días uno de los acontecimientos más grandiosos de su historia, el de la coronación canónica de la Virgen de la Salud. La casualidad ha querido que la Virgen blanca de Triana tome así el testigo dejado hace un año en la Catedral por la Virgen blanca del Porvenir, uniendo el destino de dos cofradías

La casualidad ha querido que la Virgen blanca de Triana tome el testigo de otra Virgen blanca, la del Porvenir fundadas consecutivamente en tiempos de la posguerra, la de La Paz en 1939 y la de San Gonzalo en 1942. La revista Más Pasión ha querido rendir homenaje a todos los cofrades de San Gonzalo en este momento tan gozoso de su historia acercándose al Barrio León para vivir con sus hermanos la alegría de los preparativos de una jornada, la del 14 de octubre, que quedará grabada con letras de oro en la historia de las cofradías sevillanas.

LA VOZ DEL LECTOR antes un español feliz que creía que tenía un puesto de trabajo

Hermandad de Montserrat

para siempre. También soy hermano desde pequeño de una de las

Hermanos cofrades: creo que con la tensión que se está viviendo

más antiguas –espero que no rancias, siempre he entendido ese

hay que reivindicar puentes entre comunidades como es la Her-

adjetivo como un insulto– hermandades de Sevilla. Estoy alar-

mandad de Montserrat, fundada por catalanes y que siempre ha

mado con los grupos de redes sociales de algunos hermanos y cos-

sido un vínculo entre lo mejor de Sevilla y lo mejor de Cataluña.

taleros, que comparten contenidos extremistas. De derecha extre-

Que siga siendo así, incluso si España se rompe.

mista, en concreto. Y aunque en otros foros los habrá de

Luisa Contreras Domínguez. Sevilla

extremistas de izquierda, que cada palo aguante su vela: quiero mis cofradías libres de connotaciones de odio, libres de que se las

Extremistas en las redes sociales

relacione con lo más vergonzoso de este país.

Soy trabajador en precario, antes parado en lo peor de la crisis y

Mario Roca Fervenza. Sevilla

Las cartas de los lectores no excederán de cuatro líneas (400 caracteres sin espacios), y vendrán avaladas por la firma del autor y la fotocopia del DNI. No se admiten ni iniciales ni seudónimos. cofradias@correoandalucia.es

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REPORTAJE

Fuente de vida en el Barrio León Hasta esta orilla del Guadalquivir llegan a diario las oraciones de quienes han perdido «algo tan importante como la salud» y buscan el amparo de su manto. El mismo al que se agarran las madres de San Gonzalo en la tarde del Lunes Santo

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uentan que su nombre da lugar a que «muchas personas cuando falta algo tan importante como la Salud, se pongan bajo su amparo para pedirle consuelo. No sólo del barrio sino de otros puntos de la ciudad». Así ha sido en los 75 años de historia del barrio, parroquia y hermandad... de San Gonzalo. Tres formas indisolubles de entender la fe y las tradiciones heredadas de padres a hijos. Sus vidas beben directamente de la fuente de vida y azahar que brota del pecho de esta querida dolorosa. El 14 de octubre verán colmados todos sus sueños con su coronación canónica en la Catedral de Sevilla. A Mariló Cano le hubiese gustado vivir la hermandad como lo hacía su hermano. Por entonces las mujeres lo tenían más difícil. Llegaban a través de la parroquia pero ella quería «ir de frente a la hermandad». Los setenta comenzaban a ser años de bonanza económica en Andalucía. También se notaba en la joven hermandad de San Gonzalo: empezaban a salir más gente de nazareno. Por eso cuando su padre, Emilio Cano, convenció a su madre para que creara un taller de costura para hacer túnicas, no lo dudó. Y eso que la aguja no era su fuerte. «Tuve que aprender a coser... [rompe a llorar de emoción] Perdona, pero son muchos recuerdos. Mis padres eran tan jóvenes. Yo apenas tenía 17 años. Fueron años de mucho trabajo pero también de mucha ilusión». Mariló cuenta entre lágrimas cómo le gastaban bromas las compañeras del pespunte e hilvanado y cómo a «escondidas» ensayaba haciendo una túnica de sarga para un muñeco. «Yo quería pero no me gustaba mucho la costura». Aún así no olvida el nombre del primer hermano que tuvo la dicha de vestir: «Le hice la túnica a un recién nacido. Era el hijo de Juan Ríos. ¡Me salió bien..., la verdad! Eso es que me ayudó la Virgen de la Salud». En la casa de Mariló, como en muchas otras del Barrio León, el almuerzo y la cena se hacían «con todas las cosas de la hermandad». Su padre fue mayordomo cuando se encargó la ejecución de la actual talla del Señor del Soberano Poder a Luis Ortega Bru. «Siempre decía que lo vivió como un parto. No sé si fue porque duró nueve meses pero, lo cierto, es que lo vivió todo. Desde el boceto hasta que tuvo el busto final en sus ma-

Textos Manuel J. Fernández Fotos Manuel Gómez, Jesús Barrera, Mariano Ruesga y hermandad de San Gonzalo

A la izquierda, la Virgen de la Salud cruza el puente de Triana durante su estación de penitencia. Arriba, corona labrada por Fernando Marmolejo y enriquecida ahora por su hijo Fernando. MásPasión / octubre 2017

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nos... porque al principio –aclara esta hermana de San Gonzalo– sólo se hizo la cabeza y salía con el anterior cuerpo». También rememora aquellas idas y venidas a Madrid, donde sitúa la firma del contrato de la nueva imagen y los primeros trazos de ejecución. Pero hay otro acontecimiento que ocupa un lugar destacado en la memoria emocional de esta devota. Aquel primer grupo de mujeres –buena parte de ellas esposas de miembros de junta de gobierno– promovieron «la primera y mejor pieza» que tuvo la dolorosa de San Gonzalo: la toca de sobremanto que lleva actualmente en sus salidas procesionales y que bordó Carrasquilla. «Salieron por todas las casas para recoger dinero. Llamaron a todas las puertas del Tardón y del Barrio León. Todo el mundo colaboró, cada uno según sus posibilidades». Las madres del barrio habían hecho del amor a la Virgen el mejor legado familiar. «Tenía más devoción que el Señor. El boom del Señor vendría después con la cuadrilla de hermanos costaleros y esa simbiosis perfecta con la banda de cornetas y tambores de las Cigarreras». José Antonio Contreras hace esta misma afirmación. En su cabeza aún está aquella imagen –hoy casi impensable– que viviera hace unos años en la calle San Jacinto, a la vuelta, a la altura del colegio del Protectorado. «Estaba el paso de misterio, los cuatro manigueteros y uno o dos penitentes. Toda el mundo iba con la Virgen. La devoción del barrio siempre ha sido más con la Virgen. Luego se ha igualado un poco con la cuadrilla de hermanos costaleros». Lo dice además quien se ha llevado 20 años siendo los pies del Señor del Soberano Poder, dándole al izquierdo por delante y anteriormente otros tantos como maniguetero del misterio. Eso sí, hay que aclarar que su bautizo en las trabajaderas fue con la Virgen. La fecha la lleva grabada a fuego en su costal, como si hubiera sido ayer: «Un 14 de octubre de 1974. Con Juan Vizcaya de capataz, nos reunimos un grupo de chavales para llevar a la Virgen de la Salud a la parroquia de Santa Ana con motivo de un Año Santo de jubileo. Fue en el paso de la Divina Pastora de Triana». Pasados unos años fue consciente de que había asistido a un acontecimiento histórico en la hermandad. «Fue el germen y los primeros pasos para crear posteriormente la cuadrilla de hermanos costaleros». La Providencia ha querido que José Antonio, a sus 58 años, vuelva a hacerse esa ropa que guarda en casa como el mayor tesoro. Lo hará para dar unas chicotás, como la primera vez, bajo la que es fuente de salud y alegría en Triana. «No hace mucho un antiguo compañero del palo me dijo que empezamos con la Virgen y, si Dios

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La devoción a la Virgen de la Salud está vinculada al vecindario desde su origen


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quiere, también vamos a terminar con Ella». Como costalero veterano y retirado hace dos décadas, confiesa que sintió «miedo» cuando hace unas semanas se puso el costal y se metió debajo del paso en el primer ensayo. Unos nervios que le acompañarán en la chicotá que saboreará el resto de su vida y con la que volverá a ser aquel niño del barrio que correteaba por la plaza y la iglesia, ganándose alguna que otra riña de los mayores, pero que siempre ha estado «alrededor de la hermandad», ya sea ayudando a limpiar plata, a repartir túnicas a los hermanos o yendo de la mano de su padre y en compañía de su abuelo a las sabatinas. Precisamente fue su abuelo, José Contreras Yáñez, el responsable de esta devoción familiar. Bueno más bien un vecino del abuelo. «Mi familia llega al Barrio León al poco de fundarse la parroquia. Mi abuelo era militar y tras la guerra civil le destinaron a Córdoba. Una vez jubilado se vinieron a Sevilla, donde crearon el primer domicilio familiar». Desde un primer momento el coronel Contreras se integra en la parroquia «por mediación de un vecino, don Federico Ávila y Cores, que fue fundador de las sacramentales del Sagrario y de la parroquia de San Gonzalo; y que quería una hermandad de penitencia en el barrio». A los pocos meses de fundarse la cofradía, el abuelo de José Antonio entra en la corporación y vive la fusión de las hermandades sacramental y de penitencia. «Fue el primer hermano mayor de la unión», apunta con orgullo su nieto mientras repasa los números que ponen antigüedad a su legado familiar: «Mi padre, Antonio Cortés Sánchez, murió siendo el número tres. Mi tío Pepe, el nú-

Arriba, Juan y José María Lérida con Paqui Borrero en un rosario público de la dolorosa. Abajo a la izquierda, José María Lérida con su esposa y su hija en un reciente besamanos. A la derecha, la Virgen preside la parroquia.

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mero uno; y mi tía era la número uno de la nómina de mujeres, cuando entonces estaban aún por separado». Otro caso en el que la hermandad de San Gonzalo se cruza en el camino vital de una familia de fuera está en la de Alfredo Flores. Ellos son de Salamanca pero su corazón está siempre con la Salud y el Soberano Poder. El abuelo paterno es operado un Lunes Santo de 1976. A través de amigos se reza por él en la misa preparatoria de la estación de penitencia y «todo sale bien». Ese mismo año, en gratitud, se hacen hermanos Alfredo y su hijo Nacho, que apenas tenía diez años. Luego entrarían también en la hermandad su otro hijo y paulatinamente el resto de la familia. Alfredo Flores intervino en la gestora de la hermandad en el año 84. Fue pregonero de la Semana Santa de Sevilla en el año 1981 y, posteriormente, tomó las riendas de la corporación de San Gonzalo entre los años 1984 y 1988. Su hijo Nacho ha seguido sus pasos y también ha participado en el gobierno de la cofradía del Lunes Santo, siendo diputado mayor de gobierno y, recientemente, en el anterior mandato de José Fernández, como teniente de hermano mayor. Ellos saben bien la salud que reparte esta Madre. Bienvenido Puelles Oliver dice que la devoción a la Virgen ha estado «en casa desde siempre». Su tío Romualdo Oliver, a la sazón uno de los fundadores de la hermandad Sacramental de San Gonzalo, tuvo mucho que ver. Bienvenido recuerda cómo, con cuatro o cinco años, su madre le llevaba de la mano a la hermandad para recoger la ropa de monaguillo que luego vestiría en el cortejo. Solían ir «todos de nazarenos con su tío


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Romualdo en los tramos de la Virgen». Con los años, pasó a engrosar la cuadrilla de hermanos costaleros. Lo ha sido de la Virgen y del Cristo. En el palio explica que eran «años de mucha fatiga y también de mucha ilusión». Pero la vida le tenía reservado otro papel, como hermano mayor y compositor musical. «Mi marcha de cornetas y tambores es Réquiem, que dediqué a mi amigo Juan Vizcaya [capataz de la hermandad fallecido en un accidente de tráfico]». De palio es la Salve a la Virgen de la Salud». Reconoce que le cuesta contener la emoción cuando la escucha, cantada, en la plaza de San Gonzalo. Para la coronación ha compuesto otra pieza, Coronación de Nuestra Señora de la Salud. Bienvenido está convencido de que no se entiende el andar de estos pasos sin la música: Cigarreras en el Señor y, desde hace un tiempo, Santa Ana de Dos Hermanas en el palio. «Me enorgullece haber contribuido al patrimonio musical. Y si encima gusta...» La historia de la hermandad, como la de la parroquia, está llena de apellidos sobradamente conocidos y queridos en San Gonzalo. Los Lérida llevan a gala ser los únicos que han acariciado una de las manigue-

El veterano costalero José Antonio Contreras –a la izquierda–, Bienvenido Puelles en sus años de costalero –derecha arriba– y José Fernández, actual hermano mayor de la cofradía.

En lo que va de año se han distribuido más de 200 pañuelos que porta la Virgen en su ropa interior y que les son retirados cada vez que se le cambia de vestimenta MásPasión / octubre 2017

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tas delanteras del palio. O al menos «desde 1955, el segundo año que salió la Virgen». Juan Lérida Rueda fue en este sitio hasta que se murió en el año 1999. En los años en los que tuvo que ir en la presidencia del paso en calidad de miembro de junta, le sustituyó su hijo, José María Lérida, actual mayordomo de la hermandad. «Es un honor. Incluso el otro compañero de manigueta también es el hijo del que iba con mi padre. Es un sitio en el que tienes muchas vivencias, sobre todo de familiares de enfermos que le piden, o bien de los que han salido bien de un trance. Se va viendo cada año en mayor medida y cada vez es más el número de gente que acompañan a la Virgen a la vuelta». También es testigo de otro momento emotivo de la estación de penitencia. «Cuando la Virgen para en el hospital de la Cruz Roja de Triana, a la ida, y salen los enfermos a la puerta, e incluso se le presentan a los recién nacidos, algunos con apenas horas de vida. Son unas imágenes entrañables». Pero para José María esta devoción a la Salud se puede medir «por la cantidad de pañuelos de la Virgen que se reparten entre los enfermos». Más de 200 en lo que llevamos de año, asegura el hermano mayor de San Gonzalo, José Fernández, que explica en qué consiste esta tradición cada vez más pujante y que ha traspasado las fronteras del barrio para llegar a las casas y hospitales sevillanos, independientemente de si es o no hermano en nómina. «En su ropa interior la Virgen porta pañuelos que se le retiran cada vez que se le cambia de vestimenta y se quedan en la hermandad a la espera de quien necesite ese consuelo y ayuda de


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la Virgen en momentos difíciles». Hay innumerables casos de mediación de la Madre de San Gonzalo. El de un hijo de un conocido exmiembro de junta de gobierno que «sufría una meninguitis aguda». Se le llevó uno de los pañuelos bordados con el escudo de la hermandad y la leyenda Salud: «En dos o tres días estaba fuera del hospital». Por su parte, Mariló Cano confiesa que «desgraciadamente» en la familia han tenido que hacer uso alguna vez del pañuelito. «Era para una cuñada pero no pudo escucharnos. Será otra de las personas que, junto con mis padres, tendré en mis pensamientos en el momento de la coronación. Ella también era muy devota de la Virgen». En la memoria del hermano mayor está también una historia relacionada con esta casa. «Fui un día al programa La Pasión de El Correo Televisión y durante la entrevista que me realizaba en directo Víctor García-Rayo con motivo de la coronación recibimos a través de las redes sociales el mensaje de una familia que atravesaba un mal momento. Su pequeño de apenas dos meses de vida estaba enfermito e ingresado en el hospital Infantil de Sevilla. Nos pidieron un pañuelito de la Virgen. Al día siguiente, se lo llevé personalmente al hospital... Hoy en día ya está curado tras una recuperación rápida y fructífera». Desde entonces esta familia se ha mostrado agradecida a la hermandad. De hecho, los padres van a hacer hermano al pequeño. «Será uno de los niños que juren como nuevos hermanos en el triduo de la coronación». La hermandad ha fijado un día de estas misas preparatorias en la Catedral para dar la bienvenida a los niños nacidos durante el año de la coronación. Se espera que se supere la treintena de bebés. En su ma-

Mariló Cano, junto a otras hermanas de San Gonzalo, ultima la confección de las nuevas ropas de acólitos para la ceremonia de coronación en la Catedral.

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yoría serán hijos de hermanos y vecinos del barrio, que se incorporarán a la nómina de esta gran familia que es San Gonzalo. José no es de contar mucho su historia. Solo unos cuantos en el barrio la conocen aunque no suelen relacionarla con el actual hermano mayor. Se trata del caso del «niño que cayó en un pozo» hace unas décadas y cuyo final tampoco se conoce muy bien. «Sí, son cosas que pasan», se adelanta a responder el máximo responsable de la cofradía del Lunes Santo, al que le tocó vivir horas de angustia a unos metros debajo del suelo. «Aquel año mi hermano fue descalzo de nazareno y desde entonces mi madre siempre fue detrás del manto de la Virgen hasta que se lo permitieron los achaques de la edad», apunta José Fernández, que recuerda que se hizo hermano porque insistió «mucho». Todas estas vivencias se han multiplicado en los últimos meses, sobre todo desde que se hizo pública la fecha de la coronación de la Virgen: el 14 de octubre de 2017. La ilusión en el barrio es «tremenda». Se palpa en cada casa y en cada acto. Todo es poco para embellecer unos días que quedarán marcados en la historia de este barrio de Triana. «Se están vendiendo colgaduras para los balcones y fachadas. Hay vecinos que van a adornar las calles con arcos y flores de papel. El grupo joven lleva todo el verano haciendo y pintando banderas... Además va a pasar por calles por las que habitualmente no discurre en su salida procesional del Lunes Santo», resume José María Lérida. Él y los más de 6.300 hermanos, llevan a gala haber heredado la mejor de las fuentes de alegría y salud de los enfermos: la de su Virgen de San Gonzalo.


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Aquel costalero de la Virgen de la Salud José Manuel García Jefe de Emisiones de Radio Sevilla mudar los pasos pues esa primera vez que vi taba cerca la Semana Santa. cómo un costalero se Tenía el ratito justo de ver hacía la ropa fue en la los preparativos pero el Avenida de Coria junto al tiempo pasó a un segundo almacén de la hermandad plano y, con los ojos como de San Gonzalo. Les hablo platos cartujanos, me quedé de finales de los años sea presenciar por primera senta. Hoy tenemos hasta vez en mi vida cómo se motutoriales de cómo ser o vían unas parihuelas para vestirse de costalero pero llevarlas a la iglesia. en aquella época, con apeVi mis primeros costanas ocho años, tenía pocas oportunidades verlos antes Costaleros de San Gonzalo. les, me quedé embobado ante la morcilla pues ni sade meterse bajo las trabajaderas. Yo iba a los salesianos y por las tar- bía de su existencia ni su uso, y comprobé des acudía a lo que ahora llaman clases de cómo había que reliarse la faja. Los libros refuerzo, entonces se decía permanencia, se me quedaron allí en una pared esperando en un chalet del Barrio León justo en la ca- ratos mejores. Ya había decidido quedarme lle Nuestra Señora de la Salud. Aquel día, a verlo todo. Primero se llevaron las andas tras pasar junto a las calesitas de la Plaza de la Virgen y se pueden imaginar mi sorde San Martín de Porres y el ambulatorio, presa, pues era también la primera vez que pasé de largo por la bocacalle que me lle- la ausencia de respiraderos me permitía ver vaba a las clases. Un poco más allá adiviné al costalero completo bajo las trabajaderas. mucha gente y las puertas del almacén En una de sus paradas me acerqué a uno abiertas y luego me enteré de que se iban a de ellos:

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–¿Duele?– le dije. –No– me dijo el costalero de cara arrugada y voz ronca.– Este paso es de la Virgen de la Salud y ella cuida de nosotros. Yo entonces, con nulas entendederas para comprender la profundidad de la respuesta, seguí con la emoción por el nuevo mundo que se me abría y que tuvo continuidad cuando los costaleros volvieron a por el paso de misterio. Han pasado los años y sigo con corto raciocinio pero al menos llego a comprender, a la luz de aquella respuesta, que en todos y cada uno de los momentos de la vida donde el dolor se hace presente, siempre queda la mano de la Virgen María, la Virgen de la Salud, para agarrarnos buscando protección y el camino más corto a su Hijo. En nada de días, esa Virgen protectora y sanadora se hará presente, blanca y luminosa, para ser coronada. No me extraña que tenga tanta devoción. Lleva décadas curando cuerpo y alma, alejando males, acercando consuelo y reuniendo ante Ella el anhelo de seguir a Dios Soberano. No me extraña que al costalero no le doliera nada.

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El 22 de septiembre tuvo lugar el pregón de la coronación en la plaza de San Gonzalo. Fue a cuatro voces: de izquierda a derecha, Alberto García Reyes, Manuel Vizcaya López, Juan Manuel Labrador Jiménez y Rafael González-Serna Bono.

Mariano Ruesga (Artesacro.org)

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OBRAS SON AMORES

La Macarena

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Una fábrica de solidaridad

El paso de misterio del Señor de la Sentencia saliendo de su templo. a hermandad de la Macarena ha recibido un importante respaldo económico a su obra social gracias al acuerdo de colaboración firmado recientemente con Caixabank. El acuerdo, rubricado por el hermano mayor, Manuel García, y el director territorial de Caixabank en Andalucía Occidental, Rafael Herrador, tiene como objeto principal centrarse en el área de asistencia social de la hermandad para reforzar la pastoral carcelaria, la despensa, el área de inmigración y el programa de víctimas de trata. Concretamente, la pastoral carcelaria está orientada a hijos menores de reclusos que cumplen condena y no tienen prestaciones familiares. Este acuerdo contempla ayudas de carácter económico, ropa, alimentación y medicamentos. La despensa macarena, por su parte, tiene como función un reparto de bolsas de comida varios días a la semana en los locales de la hermandad próximos a la basílica. Por su parte, el área de inmigración de la hermandad de la Macarena da apoyo a las personas procedentes de otros países y cubre las necesidades que tienen de carácter económico como viviendas, suministros de agua y luz, alimentación, salud, medicinas y equipaciones domésticas. La última de las áreas de asistencia social macarena, que se centra en las mujeres que son víctimas de trata, se desarrolla junto a la hermanas adoratrices y contempla una ayuda mensual para estas personas. La hermandad de la Macarena, una de las más numerosas tanto en número de hermanos como de devotos de sus titulares, tiene en la labor social uno

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Texto Antonio Delgado-Roig Fotos Manuel Gómez y El Correo

Manuel García y Rafael Herrador, de Caixabank, renuevan el acuerdo de colaboración.

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de sus fines principales. Y esta debe ser «viva, activa y esperanzada», según detalle su web, y por ello desde la junta de gobierno de la corporación se intenta siempre ofrecer el mayor número de ocasiones posibles para fomentar la convivencia entre otros y crear un buen espíritu de confraternidad que termine afectando de forma positiva a la labor social. Y para que este compromiso con la caridad sea una realidad práctica, en la Macarena tienen la norma de destinar el diez por ciento del presupuesto anual a los fines benéficos de la hermandad. En la Macarena, para ayudar al que menos tiene no se limitan únicamente a dar una cantidad para abonar un recibo de luz y agua, sino que el plan de acción social macareno se puede definir como globar porque abarca muchísimas facetas y se ayuda a multitud de sectores desfavorecidos. Empero, la diputación de caridad pone especial atención a las situaciones de «pobreza vergonzante» e intentar prestar los servicios necesarios para mantener «la dignidad de las personas». Otro punto de atención importante que tienen desde la Macarena es el colectivo de ancianos, fundamentalmente con aquellos que sufren la soledad y necesitan apoyo moral y compañía. Y dentro de la ayuda a estas personas, la hermandad tiene también en marcha el proyecto Veteranos macarenos, que nació en el año 2007 para que aquellos más veteranos y que tienen problemas de movilidad puedan asistir con más frecuencia a la basílica para participar en sus cultos y convivencias. Para ello, un grupo de hermanos voluntarios se coordinan entre ellos para recoger a estas personas mayores en su propio domicilio y llevarlos a las dependencias macarenas. Allí, otro grupo de voluntarios se encarga de acomodarles y atenderles en todo lo que necesiten para que puedan sentir y vivir de primera mano en su hermandad macarena.


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HERMANOS QUE CUENTAN

Manuel García Preciados

El brigada de las cofradías u tío Pepe Preciados le llevó a La Cena en 1974, justo cuando se mudaron a Los Terceros y él tenía cuatro años. Desde entonces, Manuel García Preciados no ha salido de allí. O casi. Su devoción a la Virgen del Subterráneo y su pasión por las cofradías le han permitido sobrellevar la distancia de Sevilla y su familia que su profesión le impone y le hizo fraguar amistades tan profundas como la que le une a Manolo Mora desde que compartieron destino en San Fernando, hace más de un cuarto de siglo. Su familia vivía en la calle Arrayán cuando la hermandad de La Cena residía en la iglesia de la Misericordia. Conquistado por la dolorosa atribuida a Juan de Astorga, Pepe Preciados se hizo hermano de pequeño y fue contagiando su devoción al resto de la familia y, especialmente, a su sobrino. De su mano llegó a la hermandad y ha crecido en ella. Pepe ocupó diversos cargos de junta, además de ser uno de los fundadores del grupo joven, vestidor de su Virgen y diputado mayor de gobierno. Siguiendo sus pasos, Manolo comenzó como diputado de tramo –cargo que ha ejercido durante más de 30 años– y, tras las carreritas del año 2000, asumió la responsabilidad de diseñar los planes de evacuación del templo y el plan «antipánico» por si se repetían un Domingo de Ramos. «Tenemos establecido un protocolo de actuación, sobre todo pensando en la cantidad de niños que lleva la cofradía, y que empieza con una charla preparatoria con todos los diputados para que sepan

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Textos Carmen Prieto Fotos Manuel Gómez

Manuel García Preciados, ante el Señor de la Cena, el pasado domingo en San Román.

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cómo actuar dentro y fuera del templo», detalla. Sole, su hija, también es hermana. Miembro activo del grupo joven, ha portado varios años una de las varas de la Juventud el Domingo de Ramos, y ahora se encarga de atender a los más pequeños en los Sábados de los Niños, donde ella empezó. «Aunque ella es más del Señor de la Cena que de la Virgen». También en la hermandad, Manolo conoció a su pareja, Elena, una de las camareras de la Virgen. Pero La Cena, en la que tiene el número 124 y más de 40 años de antigüedad, no es su única hermandad. La lista de cuotas que debe pagar es mucho más larga y parece que aún no está cerrada. Destinado en San Fernando (Cádiz), a Manolo le llamó la atención que uno de sus compañeros llevara en su lepanto una foto del Cachorro. Aquella primera conversación, en la que quedó claro que Mora era otro apasionado de la Semana Santa sevillana, pese a ser gaditano, y costalero del Calvario, dio pie a una estrecha amistad y a que el gaditano terminara siendo hermano de La Cena y que García Preciados entrara a formar parte de la nómina de la Pastora de San Fernando, «que no deja de ser una devoción muy sevillana». «Este año he cumplido 25 años de hermano de la Pastora y Manolo, 25 en La Cena». En este tiempo, en el que no ha faltado ni un 15 de agosto a la procesión de la Virgen, ha presentado el cartel de la exaltación y ha salido siempre que ha podido. «Hasta mi hija, cuando ha conocido la celebración, me ha pedido que la hiciera hermana de la Pastora». Pero no acaba aquí su nómina particular de hermandades. Desde pequeño sentía un vínculo espe-


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cial con la Esperanza de Triana, con la Virgen más que con la hermandad, y una tía ciega, que «vendía cupones en la esquina del Trifón, en la calle Gamazo, que era muy devota, quería hacerme hermano, pero yo siempre le decía que con La Cena tenía bastante»... hasta que, haciendo el curso de sargento de la Armada, pidieron voluntarios para acompañar a la Esperanza «y me ofrecí». Eso fue en 1999. Desde entonces, no ha faltado una Madrugá ante el palio vestido con su uniforme de gala para hacerle la escolta. «Entonces le prometí a la Virgen que cuando me destinaran a Sevilla, me haría hermano». Y dicho y hecho: en 2014 lo destinaron a Sevilla, nada menos que a la Torre del Oro, y ese mismo año firmó los papeles de ingreso en la cofradía de la calle Pureza. «Viví con Ella las carreritas del 2000, la Madrugá en la que sólo salió Triana o los tumultos de este año». El trabajo lo ha acabado alejando de este río y este puente que le acerca a su Esperanza, pero nada ha cambiado. Los viacrucis que organiza la hermandad de la Antigua en los conventos durante la Cuaresma desde hace un par de años acercaron a Manolo García a los monasterios sevillanos y también a la hermandad, junto a su amigo Manolo Mora, compañero de trabajadera del hermano mayor de esta corporación letífica, Fernando Núñez. Como auxiliar de junta para la labor social, la pasada Cuaresma, Manolo promovió la iniciativa Endulza tu papeleta, por la que muchas hermandades se comprometieron a vender dulces de las monjas durante los repartos de papeleta de sitio. Sólo en Pasión, por ejemplo, recaudaron 900 euros. «Ahora estamos preparando visitas de los grupos jóvenes de las hermandades de penitencia a los conventos para que conozcan tanto el patrimonio que atesoran como la vida monacal. Ya tenemos algunas

Ante su gran devoción, la Virgen del Subterráneo, en la capilla del Sagrario de San Román –«¿qué mejor sitio?»–, donde aguardan los titulares de La Cena mientras duran las obras en el templo de Los Terceros.

experiencias y salieron encantados unos y otros». Pese a contar con cuatro hermandades, todavía Manolo García asegura que tiene «pendiente desde 1983» hacerse hermano del Silencio –«me gusta su rectitud y la estética de la cofradía en la calle»–... y del Cristo de la Corona: «Me encantaba cuando el cura se subía al púlpito del patio de los Naranjos y rezaba una estación desde allí. Se sigue haciendo, pero ahora sólo pueden vivir ese momento los hermanos». Y ¿cómo lo hace para no faltar a ningún compromiso con todas sus hermandades si como brigada de la Armada lo mismo está en Ayamonte que en Ferrol? «Salvo en 1991, que me tenía que ir para Ferrol y desde allí al Golfo Pérsico, lo que me obligó a despedirme de la Macarena por la calle Feria camino del aeropuerto, y un año en el que tuve que hacer guardia el Jueves Santo, siempre he tenido la suerte de pasar la Semana Santa en Sevilla, con vacaciones o días de descanso. Más difícil era vivir la Cuaresma en la distancia». En Madrid, buscaba ensayos de costaleros; en Santiago, buscaba el Corpus sobre todo porque le tocaban marchas; en San Fernando, organizaba sesiones de diapositivas; en Ferrol, con su amigo Manolo Mora, se buscaban pensiones con televisor los días libres para ver las colecciones de Semana Santa e ir matando el gusanillo: «Nos compramos un vídeo a medias y lo montábamos en la habitación. Una vez nos llamaron la atención porque olía mucho a incienso. Y es que entonces no había internet, la información de cofradías sólo se podía leer en la prensa local... En el año 2000, la primera vez que estuve destinado al Cuartel General de la Armada en Madrid, tuvimos allí en la capilla la misa de imposición de la ceniza. La capilla es muy pequeña, así que íbamos en fila hasta el altar y salíamos por el pequeño despacho-sacristía del cura y allí descubrí una fotografía enorme de la Esperanza de Triana. Me dio un pellizco y me hizo sentirme más tranquilo». Así, lo habitual es que Manolo García pase toda la Semana Santa en Sevilla. Cumplida su estación de penitencia con La Cena el Domingo de Ramos, se vuelca con el resto de cofradías desde el Lunes Santo, «sin olvidar las vísperas»: «Busco sitios tranquilos, alejados de las grandes coreografías. Me gusta llegar con tiempo, ver venir la cruz de guía, ver la cofradía entera con todas sus insignias, disfrutar de lo que estoy viendo. Además voy con mi cámara de vídeo, mi otra afición». Pasa la Madrugá con la Esperanza hasta llegar a la Catedral, «lo que me permite descansar por la mañana y volver a ver cofradías por la tarde». Entretanto llega otro Domingo de Ramos, disfruta de la misa de hermandad conjunta con los hermanos de la Exaltación en San Román, donde están sus titulares, durante las obras en Los Terceros. Y aunque sus circunstancias le impiden ocupar un cargo de junta, está para lo que haga falta.

SENTIDOS COFRADES El olor de la Semana Santa: el azahar. El sabor: el de los dulces de conventos. El tacto: la cera que te cae de los cirios de los nazarenos cuando vas de diputado. La cera que no es tuya. La imagen: un nazareno. Al ver el primero me pongo nervioso. Sobre todo de niño, cuando veía el primer nazareno de la Hiniesta por la calle, me ponía muy nervioso. Ya me tocaba. El sonido: una bambalina de un paso de palio. Un sexto sentido: la espiritualidad. Si no olemos, tocamos, sentimos... la Semana Santa con espiritualidad, vemos sólo un espectáculo, que puede ser bueno o malo, pero la Semana Santa no es eso.

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Parroquia, barrio, cofradía Historia de las feligresías sevillanas y su relación con las hermandades

La entrada del rey Fernando III el Santo supuso la división de la ciudad en 24 collaciones que se fueron ampliando, modificando y adaptando a los tiempos. En el siglo XIX llegó su definitiva unión a la historia de la Semana Santa de Sevilla

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evilla, 23 de noviembre de 1248. El santoral marcaba la fiesta de San Clemente. Las columnas de guerreros, clérigos, nobles de toda estirpe, freires de las órdenes militares, funcionarios y comerciantes comenzaban a entrar en la ciudad rendida al monarca cristiano. La Isibilia de la morisma había caído ante las tropas del rey Fernando y comenzaba un tiempo nuevo en el que la Cruz sustituía la media luna; las campanas al almuédano; el mihrab se cambiaba por el altar; el Corán de Mahoma por el Evangelio de Cristo... Dentro

Textos Álvaro Rodríguez del Moral Fotos Manuel Gómez y El Correo

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del fabuloso paisaje que ofrecía la ciudad abierta llamaba la atención la inmensa Giralda coronada de manzanas de oro y la Luna del Islam. En torno a ella, los minaretes de las mezquitas de barrio marcaban la situación de unos templos en los que, en otra lengua y con otro rito, se iba a seguir rezando al único Dios. El Rey Santo, que nombró primer –y fallido– arzobispo a su propio hijo, el infante don Felipe, dividió la ciudad en 24 demarcaciones parroquiales fundacionales: la de Santa María, correspondiente a la mezquita reconvertida en catedral; la de San Salvador, San Isidoro, Santiago, San Esteban, San Nicolás, la extinguida demarcación de San Bartolomé el Viejo, San Ildefonso, Santa María Magdalena, San Miguel, San Vicente, San Lorenzo, San Gil, Omnium Sanctorum, San Julián, Santa Lucía, San Román, San Marcos, Santa Marina, Santa Catalina, San Pedro, San Andrés, San Martín y la antigua jurisdicción exenta de la orden de San Juan de Jerusalem, que de-


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pendía exclusivamente de los freires juanistas, que fueron fundamentales en la reconquista de la Vega del Guadalquivir. La mayoría de aquellos templos no dejaba de ser la reconversión de las mezquitas –erigidas en algunos casos sobre antiguas iglesias visigodas– que vertebraban los barrios musulmanes. Pero para ello se tuvo que realizar un cambio de orientación de sus naves. Si el rezo musulmán se orientaba de Norte a Sur, muro sobre el que se abría el mihrab, la dirección de los altares cristianos se ubicó de Poniente hacia Oriente, vinculando el orto solar con el momento de la consagración que la antigua liturgia reservaba al momento del alba. Muerto Fernando III, la vida diocesana de Sevilla toma auténtico impulso bajo el báculo de don Remondo, primer arzobispo efectivo de Sevilla. El prelado segoviano había sido confesor del Rey Santo pero fue ya en tiempos de Alfonso X, hijo de don Fernando, cuando accede a la silla de San Leandro. Él es el verdadero impulsor de la iglesia local, el instaurador del Cabildo de la Catedral además de catalizador de las primeras cofradías y hospitales. El Rey Sabio, en coincidencia, sería el motor de un nuevo templo en el arrabal trianero dedicado a Santa Ana. El edificio de la parroquia, que es la iglesia de nueva planta más antigua de la ciudad, tendría mucho que ver con la Semana Santa trianera. Fue sede de algunas cofradías olvidadas y meta de las estaciones de penitencia de las cofradías trianeras entre el famoso

San Lorenzo encarna a la perfección la simbiosis de barrio, parroquia y hermandades. En la foto, el Gran Poder, en su traslado de noviembre de 2016 a la Catedral, se vuelve ante la puerta de la parroquia.

edicto del cardenal Niño de Guevara –en 1604– y la primera estación catedralicia de la O, que se atrevió a cruzar el inquietante puente de barcas en la Semana Santa de 1830. Pero esa es otra historia. Hay que volver a la Edad Media. Las primitivas demarcaciones parroquiales se mantuvieron prácticamente inalteradas hasta bien entrado el siglo XIX. A las 24 collaciones primitivas se habían añadido, además de la feligresía de Santa Ana, las parroquias de San Bartolomé, Santa María la Blanca y Santa Cruz que ocuparon las antiguas sinagogas de la Judería a raíz de las matanzas de 1391. Mucho tiempo después se levantarían, extramuros, los templos que atendían los arrabales de San Roque y San Bernardo. Pero tenemos que seguir buceando entre los siglos XIII y XIV. Las viejas mezquitas no tardarían en ser sustituidas por las llamadas iglesias fernandinas aunque el Rey Santo, que había fallecido el 30 de mayo de 1252 en la propia ciudad de Sevilla, no tendría tiempo de contemplarlas. Este empeño constructivo global ya se había iniciado en el siglo XIII pero se vería espoleado después del terremoto del 24 de agosto de 1356 que inspiró la iconografía de las santas Justa y Rufina sosteniendo la Giralda. El viejo alminar almohade perdió en ese temblor las manzanas de bronce de su remate y se reconvirtió en campanario cristiano. El seísmo -de una intensidad similar a los que ha sacudido México en septiembre de 2017- condenó la mayor parte de aquellas mezquitas reconvertidas en templos de Cristo. Urgía una reconstrucción que, ahora sí, se va a envolver de forma definitiva en la estética gótico-mudéjar que ya había alumbrado la construcción de las parroquias medievales de Córdoba, que había sido tomada por el propio Fernando III en 1236. Las iglesias sevillanas, que siguen trazas muy parecidas a los templos cordobeses, serían construidas en su mayor parte en ladrillo siguiendo ese esquema común de tres naves separadas por pilares y rematadas en sendos ábsides poligonales abiertos con inmensos ventanales verticales. Esos vanos, como hemos apuntado, estaban íntimamente ligados a las claves de la liturgia medieval. La luz del alba penetraba por las vidrieras, orientadas al Este, iluminando la exaltación de la Eucaristía. Un rosetón practicado en el muro opuesto, hacia el Oeste, prestaba la luz de Poniente a los cultos vespertinos. La azarosa y dura historia material de la antigua parroquia de Santa Marina –actual sede canónica de la hermandad de la Resurrección– la despojó de todos los añadidos. Hoy es una ventana abierta en el tiempo que permite contemplar a las primitivas trazas de estos templos que se verían sucesivamente transformados por otros impulsos artísticos. Eso daría para otro reportaje. Las llamadas parroquias fernandinas ya se levantan airosas en el cielo de Sevilla a comienzos del siglo XV pero habrá que esperar un siglo más para que la Semana Santa y sus cofradías penitenciales tomen carta de naturaleza. El espaldarazo definitivo llegará a raíz del Concilio de Trento, finalizado en 1563, pero tampoco hay que olvidar el viaje iniciático del marqués de Tarifa a Tierra Santa –1518– que se traduciría en el establecimiento del Viacrucis a la Cruz del Campo, primitiva meta de los incipientes cortejos penitenciales. Es importante advertir que aquellas

Las primitivas parroquias se establecieron en las mezquitas que habían dejado los musulmanes cambiando la orientación del culto. Si el Mirhab miraba al sur, los altares se orientaron al este MásPasión / octubre 2017

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corporaciones nazarenas se vincularían de manera prácticamente exclusiva al clero regular. Las parroquias, en un primer momento, serían ajenas a las hermandades de penitencia que buscaron de forma mutua el amparo de conventos y monasterios. Y de muestra, varios botones: Pasión nació en la Merced; la Vera-Cruz estuvo ligada a los franciscanos; la Soledad germinó su pujanza en el Carmen; las Cinco Llagas siempre estuvo ligada a la Trinidad... ¿Fueron ajenas las primitivas parroquias al asociacionismo cofrade? En realidad no, pero su relación tuvo otra naturaleza durante varios siglos. Pero tenemos que volver a viajar en el tiempo y en el espacio, aterrizando en la Roma que se adentra en Cinquecento. El papa Julio II había alentado la fundación de una cofradía para adorar al Santísimo Sacramento en la parroquia de San Lorenzo in Dámaso que serviría de modelo para expander el culto sacramental por los reinos españoles. La responsable de esa expansión sería Teresa Enríquez, llamada la Loca del Sacramento por el propio Papa. Doña Teresa partió de la localidad toledana de Torrijos, en la que tenía sus casas y erigió la primera cofradía sacramental, antes de arribar a Sevilla con la bula pontificia en el bolsillo para poner los cimientos de las hermandades sacramentales de las antiguas parroquias. Las viejas sacramentales, que viven su esplendor entre el siglo XVI y XVII estrechamente vinculadas a la vida parroquial, convivieron con otras corporaciones letíficas pero, especialmente, con las hermandades de Ánimas, asociaciones de fieles que tampoco se pueden entender sin el amparo de las parroquias en las que desarrollaron su vida corporativa. Éstas acabarían siendo engullidas por la pujanza de las cofradías del Santísimo. Aún se puede comprobar en el título rimbombante de muchas de las cofradías actuales que delatan el proceso de fusión: de las sacramentales con las de ánimas primero; de las penitenciales y las sacramentales –que aseguraron su

En la plaza de Santa Cruz se levantaba la primitiva parroquia de este nombre, que fue trasladada después al antiguo templo conventual de los Mínimos. En el centro del espacio se levanta la Cruz de la Cerrajería.

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supervivencia a cambio de entregar títulos, patrimonio y una contrastada antigüedad– después. Algunos cultos supervivientes –el de la Magdalena es el más hermoso– perpetúan la memoria de aquellas corporaciones piadosas que velaban por las almas. Las hermandades sacramentales, comunes y obligadas a todas las parroquias, ejercían una labor similar al de las modernas mutuas asegurando el tránsito del espíritu pero también el entierro del cuerpo en unos tiempos muy distintos a los de hoy. La Parca, entonces, era una certeza más cotidiana con la que se lidiaba de una forma práctica y doméstica. Mientras tanto, la mayor parte de las cofradías penitenciales habían seguido una existencia paralela a las órdenes conventuales. Pero las sucesivas crisis que salen al paso del siglo XIX condenarían para siempre estos conventos y pondrían a prueba a sus cofradías que, después de estar a punto de desaparecer, salen definitivamente reforzadas del envite. Las parroquias sevillanas, como veremos, tendrían mucho que ver en esa supervivencia aunque también pagaron su propio tributo. La invasión francesa sería el primer golpe y condenaría la antigua parroquia de Santa Cruz, que había sido erigida sobre una sinagoga anterior en la plaza que hoy preside la antigua Cruz de la Cerrajería, trasladada desde el cruce de Sierpes y Rioja en el punto exacto en el que comenzaba la primitiva Carrera Oficial. El templo fue derribado en 1810 pero la parroquia se trasladó provisionalmente al convento de Menores –su actual sede– antes de recalar en la cercana iglesia de los Venerables para establecerse, definitivamente, en el convento después de la salida irreversible de los frailes en 1835. En ese punto se anota el segundo golpe, que llegó a ser casi mortal. La definitiva exclaustración que sigue a las desamortizaciones de bienes eclesiásticos de Madoz y Mendizábal, en la yema del siglo, lleva a la diáspora a la mayor parte de las cofradías que encontrarán su refugio en unas parroquias, que como


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veremos, tampoco serían ajenas al efecto de los vientos liberales. Pero no habían acabado ahí los males. La revolución de 1868, mal llamada la Gloriosa, va a ejercer un duro golpe sobre los templos parroquiales y, por extensión, sobre las cofradías alojadas en ellos después de perder el amparo de las órdenes religiosas. Aquel nefasto movimiento condenaría las murallas, no pocos conventos y capillas y decretaría el derribo o la extinción de parroquias como la de Santa María Magdalena. Hay otros casos singulares: Santa Lucía se salvó de la piqueta pero quedó desacralizada. La cofradía de Los Panaderos, que ha conservado hasta nuestros días algunas dependencias junto al templo, tuvo que mudarse a la capilla de San Andrés. Aquella iglesia olvidada, andando el tiempo, perdería hasta su portada, mudada a Santa Catalina. Hay otros templos, como San Andrés o Omnium Sanctorum, que llegaron a figurar en la lista negra pero se salvaron de la piqueta. Pero el caso de la parroquia de San Miguel, que se levantaba en la manzana que hoy ocupa el edificio de los sindicatos, entre la Gavidia y el Duque, es el más paradigmático. San Miguel se había convertido en el efímero refugio de las cofradías de Pasión, expulsada de la Merced; La Soledad, que llegó con lo puesto después de perderlo casi todo en el Carmen; y el Amor, que quedó al borde de la extinción al venderse gran parte de sus bienes. Pasión encontró una nueva vida en la parroquia del Salvador. La Soledad, por su parte, halló su lugar en el mundo en la parroquia y la feligresía de San Lorenzo y el Amor fue salvada de sus propias ruinas por una hermana, María Jesús del Amor, que compró la talla del Cristo propiciando la reorganización de la hermandad en la capilla del Dulce Nombre de Jesús, actual sede canónica de la cofradía de la VeraCruz, antes de recalar en el Salvador. Eso sí, de San Miguel no quedó ni rastro aunque otras feligresías encontraron acomodo en otros templos desamortizados. La Magdalena ocupó el antiguo convento dominico de San Pablo y San Miguel revivió efímeramente en la iglesia de San Antonio Abad, hoy cedida a la hermandad del Silencio. La historia de las cofradías sevillanas cobra desde ese momento auténtica carta de naturaleza en la vida parroquial aunque aún se encontraba lejos el papel determinante que alcanzarían en el ámbito diocesano algunas décadas después. El clero secular sustituye al regular -en la mayoría de los casos- en la tutela de las corporaciones penitenciales que logran salvar los muebles con dificultades en ese convulso siglo XIX. El costumbrismo romántico primero y el regionalismo después las adentra en el siglo XX. La fiesta toma nueva forma mirándose en el espejo que le presta la demorada Exposición Iberoamericana que, sin saberlo, iba a despedir toda una época en 1929. Llegaban malos, malísimos tiempos para las parroquias y las cofradías sevillanas que van a poner a prueba su supervivencia –otra vez– con la proclamación de la II República y el estallido de la Guerra Civil. El incendio de San Julián –ojo, estamos aún en 1932, cuatro años antes del alzamiento militar– es otro capítulo nefasto que revela la crudeza del momento. La destrucción total del templo se llevó por delante a las imágenes titulares de la cofradía de la Hiniesta que volvería a ver arrasada a la nueva dolorosa –obra de Antonio Castillo Lastrucci– en el incendio de San Marcos en la noche del 18 de julio de 1936. La lista de parroquias calcinadas, asaltadas o destruidas en coincidencia con el estallido de la Guerra Civil es más larga. En San Bernardo se perdieron para siempre las primitivas imágenes del Cristo de la Salud y la Virgen del Refugio; San Juan de la Palma fue asaltado, al igual que el almacén de la co-

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El derribo de San Miguel es una de las acciones más paradigmáticas de La Gloriosa. El templo se levantaba en la manzana de los sindicatos y acogía las hermandades de Pasión, la Soledad y el Amor.

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fradía de la Amargura que sí pudo salvar sus imágenes. Mucho peor fue la cosa en San Roque: la iglesia quedó completamente arrasada y con ella, el antiguo Nazareno de Las Penas y la Virgen de Gracia y Esperanza. Juan Pedro Recio, que investigó este tiempo convulso en su libro Las cofradías de Sevilla en la II República, recoge un dato tan estremecedor como curioso. El incendio de la parroquia se vio amenizado por el grupo musical Los Badía, que tocaban desde una azotea cercana. Aquella ola de odio y fuego también alcanzó el templo de San Román y redujo a pavesas las imágenes titulares de la hermandad de Los Gitanos. Lo mismo ocurrió en Santa Marina aunque los hermanos de la Mortaja, alertados por los propios incendiarios, lograron poner a salvo el impresionante misterio. San Gil, a pocos metros de allí, ardió también pero la Virgen de la Esperanza ya se encontraba en aquel cajón salvador –metáfora de aquel tiempo– que la ocultó en la clínica veterinaria de la calle Orfila. La guerra pasó y la ciudad siguió creciendo. Nuevas cofradías fueron germinando en la urbe que se salía de su antigua cerca. Y Sevilla se acabó saliendo de sus moldes recibiendo una creciente emigración


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que hizo levantar nuevos barrios. La riada de 1961, la del nefasto desbordamiento del Tamarguillo, también alentó una emigración interior de los barrios y los corrales de intramuros a los nuevos polígonos. Las parroquias no tardaron en surgir y con ellas, andando el tiempo, nuevas cofradías que hicieron germinar la semilla antigua del culto y la devoción a las imágenes entre el asfalto y el hormigón del desarrollismo. La Paz nació, fundada por antiguos combatientes de la Guerra Civil, en la parroquia de San Sebastián, rodeada por el barrio del Porvenir, una de las consecuencias urbanísticas de la Exposición del 29. Hablar de San Gonzalo o Santa Genoveva es hablar de sus cofradías, pero también de la memoria del general Queipo de Llano que invita, una vez más, a situar las cosas en su tiempo, su espacio y sus circunstancias sin hacer juicios de valor apresurados. La Sed, surgida en pleno desarrollismo, encontró su sitio en la parroquia regionalista de la Concepción volviendo a convertirse en un ejemplo perfecto de hermandad, barrio y hasta de urbanismo. Si el polígono de San Pablo fue una consecuencia directa del Tamarguillo, ahí acabaría cuajando algunas décadas después la pujanza de la hermandad del Cautivo en la iglesia de San Ignacio de Loyola. Pero mencionar la identificación de un barrio, una parroquia y una hermandad es hablar del Cerro del Águila, vertebrado en torno a la devoción a la Virgen de los Dolores, verdadero hilo que ha cosido la historia de este barrio con alma de pueblo cosido a la ciudad. Pero no podemos olvidarnos de las viejas collaciones de intramuros. Los cambios sociales y demográficos acabaría modificando sus límites. Muchos

La salida del palio de los Dolores revela la pujanza de las cofradías penitenciales en las parroquias que surgieron en los barrios periféricos a lo largo del siglo XX. En El Cerro, hablar de hermandad y parroquia es prácticamente lo mismo.

barrios atestados de corrales y casas de vecinos que prestaban el pulso vital a las primitivas parroquias experimentaron un brusco descenso de su población a mediados del siglo XX. Desde entonces, la supresión de la jurisdicción parroquial de muchos de esos templos ha sido una constante aunque el concurso de las cofradías, atención, ha sido el único seguro para mantener abiertos y con culto muchos de estos templos. Esos cambios han ido cambiando el mapa diocesano, fusionando las antiguas parroquias de San Martín y San Andrés; de San Bartolomé y San Esteban; de San Ildefonso y Santiago; San Julián y Santa Marina; San Nicolás y Santa María la Blanca; San Pedro y San Juan de la Palma o de San Román y Santa Catalina. Uno de los casos más recientes es la extinción de la jurisdicción parroquial del Salvador, incorporada a la vecina collación de San Isidoro. Llegados a este punto cabría preguntarse qué habría sido de San Juan sin la Amargura; de San Esteban sin la cofradía que toma su nombre; de Santiago sin La Redención; de San Julián sin La Hiniesta; de Santa Marina sin La Resurrección; de San Román, tantos años, sin Los Gitanos; de San Martín sin La Lanzada.... los ejemplos son elocuentes y revelan el papel conservador de las hermandades de los edificios, de sus bienes artísticos y, sobre todo, del culto ininterrumpido. Pero volvemos a marcharnos del centro para sobrevolar las llamadas hermandades de vísperas y los barrios que habitan. Son los mejores ejemplos de la expansión parroquial, paralela al crecimiento de la ciudad, pero sobre todo marcan perfectamente el trasvase de la devoción con un efecto centrífugo. Las parroquias de San José Obrero, Padre Pío, la Milagrosa o San Antonio María Claret evocan, inmediatamente, las cofradías que emergen en ellas con la misma fuerza que otorgan los siglos El caso es que esas demarcaciones han cobrado actualidad en los últimos tiempos. Es bien sabido que la nueva normativa diocesana obliga a que todos los viacrucis y salidas externas ajenas a la Semana Santa se desarrollen por el viario estricto de las respectivas collaciones. El asunto ha creado indisimuladas tensiones que podrán ser eludidas incluyendo en las Reglas el recorrido de esos cultos callejeros, que en algunos casos, constituían pequeñas tradiciones. El caso del viacrucis cuaresmal de la hermandad del Santo Entierro fue el más emblemático. El exceso ha podido llevar a la norma aunque cabría preguntarse hasta qué punto se ha dado con la auténtica solución. El nuevo marco legal se ha convertido en un auténtico problema en el caso de las hermandades de gloria que han tenido que poner las pilas a sus fiscales para encajar las nuevas normativas. Es el último capítulo de una relación –la de las cofradías y sus parroquias– que no siempre ha sido fácil ni fluida. Pero, al margen de problemas puntuales, el futuro de las cofradías sólo se puede escribir unido al de sus respectivas feligresías. Han pasado párrocos, hermanos mayores y juntas de gobierno pero la devoción permanece anclada al ámbito geográfico, religioso y sentimental en el que un día fue sembrada. El Señor del Gran Poder, que ya no reside en su parroquia, se quedó junto a sus muros. Y la Esperanza, con su fastuosa basílica, nunca renunció a su casa de San Gil. Parroquia, barrio, cofradía... ésa es la ecuación.

Las demarcaciones parroquiales han cobrado actualidad en los últimos tiempos a cuenta de la normativa diocesana que limita las salidas externas a los límites de cada feligresía MásPasión / octubre 2017

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Juan José Morillas Delegado del Martes Santo y portavoz del Consejo

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«ESTOY TOTALMENTE SEGURO DE QUE EL PLAN DEL MARTES SALDRÁ BIEN» El año pasado, el de su estreno como delegado del Martes Santo, llegó a proponer tres planes distintos para aliviar las tensiones de un día tradicionalmente conflictivo, pero las propias hermandades se encargaron de tumbarlos ante la desigualdad de sacrificios que planteaban. Les dio libertad a las cofradías para que formularan su propio plan y el resultado ha sido una revolucionaria propuesta que cambia sustancialmente el tablero de juego de la Semana Santa sevillana Textos José Gómez Palas Fotos Manuel Gómez

asta ahora ha querido guardar un prudente silencio sobre el revolucionario plan del Martes Santo. «Era conveniente, pues estaba en fase de estudio». No le importa reconocer que no ha participado de los trabajos de elaboración de la nueva propuesta del día, que se registró en el Consejo de Cofradías el pasado 29 de junio. Hubo que esperar, no obstante, hasta el 25 de julio para que las hermandades presentaran con detalle los horarios e itinerarios de este nuevo Martes Santo. Pregunta: ¿Qué se le vino a la cabeza la primera vez que los hermanos mayores del Martes Santo le plantearon que la solución definitiva a la jornada podría estar en realizar la Carrera Oficial a la inversa? Respuesta: A todos, cuando nos hacen esa propuesta, a priori nos resulta extraña, porque llevamos muchos años teniendo la Carrera Oficial en un único sentido. Yo mismo no he llegado a conocer ni siquiera el Sábado Santo en el sentido inverso. Pero obviamente para mí está ante todo la decisión unánime de los hermanos mayores. Es la primera vez en la historia del día que los ocho hermanos mayores se ponen de acuerdo en tomar una decisión de este calado. Y aunque yo formo parte de un equipo muy cohesionado, como es el actual Consejo, encabezado por el actual presidente, también represento a las hermandades de mi día y tengo que hacer defensa, si me parecen lógicas, de las propuestas que planteen, máxime cuando yo mismo les insté a presentar un nuevo plan con el máximo consenso. Pese a esa extrañeza inicial que pudiera plantearme la propuesta, para mí está muy por encima que sea una solución que todos los hermanos mayores entienden como válida y que evita muchos peligros y puntos conflictivos de tensión. P: ¿Usted se ha limitado a asumir esa propuesta o se ha convertido en un ferviente defensor de la misma? R: Primero la asumo, porque viene de mis hermanos mayores, a los que represento, y después la defiendo, porque no tengo más remedio que hacerlo y porque además creo que es absolutamente viable, asumible y positiva. No he leído ningún argumento de peso que rebata esta decisión, ninguno. Todos los que se han

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expuesto en la prensa se han difuminado por su escasa consistencia. Hay un argumento principal, la seguridad, que debe estar por encima de las cuestiones estéticas. Obviamente, como delegado del Martes, tengo que defender el proyecto porque creo en él y entiendo que puede ser una solución factible. Ahora bien, si no creyese en él sería el primero que mostraría mi desacuerdo. Conviene aclarar una cuestión: si la sección de Penitencia, constituida por los cargos generales y los delegados, no hubiera creído que la propuesta es asumible, interesante y que soluciona los problemas del día, no la habría hecho suya sino que la habría archivado. Estatutariamente, la decisión sobre una propuesta así recae sobre la sección de Penitencia, que es la que la eleva al vicario para que la sancione. No es una solución impuesta por los hermanos mayores. ¿Esto significa que cada día, a partir de ahora, podrá plantear la solución que quiera? Cada día podrá presentar la solución que quiera siempre y cuando sea considerada factible y asumible por la sección de Penitencia. P: El último intento de remodelación del Martes, ocurrido en 2006, resultó fallido. ¿Confía en que este nuevo experimento pueda salir bien? R: Estoy totalmente seguro de que sí. Evitamos un punto negro en seguridad como es la Alfalfa, donde afortunadamente hasta ahora no ha pasado nada, pero pudiera pasar. Evitamos que haya hermandades que entren a horas demasiado tardías. Desgraciadamente, ya sabemos qué ocurre en las calles en horas como las cuatro o las cinco de la mañana. Que las hermandades estén dos horas antes en su casa es un punto importantísimo. También que la Candelaria pase por

Juan José Morillas posa ante la capilla de Santa María de Jesús, en la Puerta Jerez, vinculada a la sede del Consejo de Cofradías.

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los Jardines por la tarde en vez de por la noche, que no es la hora más apropiada. No hay ningún punto de roce, ni tampoco ningún punto en todos los recorridos de ida y vuelta en que una cofradía pueda verse taponada por otra. Resumiendo, sólo hay beneficios. P: Hay algún hermano mayor de otra jornada que planteó tratar este asunto en un pleno extraordinario… R: Particularmente, con la lectura de los estatutos, creo que no debe ser así. Soy de los que opinan que no es necesario. Entiendo que es un hecho que afecta exclusivamente al Martes Santo. La Carrera Oficial permanece igual. No se eliminan sillas, no hay merma económica. No hay repercusión en los demás días. Por ese motivo, entiendo que no debe de debatirse en un pleno, de lo contrario estaríamos abriendo la puerta a una deriva peligrosa: la de tener que convocar un pleno cada vez que se plantease una modificación en cualquier día, aunque sea mínima. Sin ir más lejos, en el caso del exitoso cambio horario de la hermandad de la Resurrección no se convocó ningún pleno a pesar de que incumbía a todas las hermandades puesto que la medida podría tener un impacto económico. Afortunadamente, no fue así gracias a la buena gestión económica de este Consejo. P: Se ha llegado a comparar la propuesta con la deriva secesionista catalana… R: Creo que quien lo plantee así, está errado, totalmente equivocado. Las hermandades, repito, son libres de realizar cualquier planteamiento, ya sea consensuado o no. Son libres para reunirse cuando crean oportuno. Pero es la sección de Penitencia la que finalmente debe decidir, punto. Por lo tanto, no hay independencia ninguna.


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Juan José Morillas

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P: Este plan ha surgido cuando los consejeros de Penitencia llevaban meses trabajando en una reforma integral de la Carrera Oficial. ¿No tiene la impresión de que la propuesta del Martes le ha pillado al Consejo a pie cambiado? R: No. La reorganización integral de la Carrera Oficial en la que está trabajando la sección de Penitencia se aplicaría, lógicamente, a todos los días. Una vez que realicemos los estudios oportunos y seleccionemos una propuesta final, será el momento de celebrar un pleno extraordinario para que los hermanos mayores asuman el proyecto y se impliquen en él, incluso en el caso de que tuviese alguna repercusión económica por algún tipo de inversión. Esta propuesta del Martes Santo se puede sumar a esa nueva propuesta que hagamos en su día. Obviamente, si la propuesta del Martes se prueba este año y acaba consolidándose para el futuro y, sin embargo, no cuadra en absoluto con la del Consejo, que esperamos tener para 2019, la del Martes se archivaría y se aplicaría la general para todos los días. P: Toda reforma de la Carrera Oficial parece claro que tendrá un inevitable impacto económico en las subvenciones de las hermandades… R: Porque habrá un seguro impacto económico, bien porque desaparezcan sillas o porque haya que realizar una inversión en nuevas infraestructuras, y porque afectará a todos los días, este asunto se planteará a los hermanos mayores en un pleno para que ellos lo conozcan y lo asuman. Con ese visto bueno, iremos adelante. Hay muchas hermandades que obviamente dependen de ese apoyo económico para hacer una estación de penitencia digna. P: ¿Convendría una Carrera Oficial de menor longitud a la actual? R: Podría serlo para evitar problemas de entradas y salidas, sobre todo de hermandades que tiran hacia una misma dirección. Pero también es verdad que acortar el recorrido reduciría notablemente el número de sillas y palcos. Hay muchos sevillanos que, no ya por tradición, no tienen otra opción que presenciar las cofradías en ese tramo. Y tampoco podemos olvidar el argumento económico: hay hermandades que no pueden prescindir del sustento económico de las sillas para realizar una estación de penitencia digna. P: ¿Han hecho ya una estimación de las sillas que sobrarían en Sierpes? R: No. Tenemos esa solicitud por parte del Ayuntamiento, pero aún no hemos empezado a trabajar sobre ello. Es un asunto que no vamos a dilatar. Se buscará el impacto menos agresivo y traumático. Después de los incidentes de la Madrugá del año pasado, hay una clara concienciación por parte de todos (Ayuntamiento, Consejo, hermandades, ciudadanos) para que se adopten medidas que eviten que se puedan repetir episodios parecidos. Esa urgencia se ha incrementado a raíz de los atentados de Barcelona. Tenemos que tomar todas las medidas posibles para la seguridad de la Semana Santa. P: Antes del puente de la Inmaculada debe cerrarse el acuerdo de la Madrugá… R: A eso se ha comprometido el presidente. En la Madrugá, realmente, no se ha dejado de trabajar. P: Como nazareno de la Madrugá, ¿por dónde cree que pasa su solución? R: Se puede solucionar a partir de una actitud positiva y de sacrificio de todos los hermanos mayores. P: A su juicio, ¿es imprescindible mover fichas de sitio o bastaría con ciertos retoques de los itinerarios? R: Hay dos posibilidades. Parte de la Madrugá se po-

Además de ser delegado del Martes Santo, Juan José Morillas ejerce la portavocía del Consejo, una función creada en este mandato por el presidente de la institución, Joaquín Sainz de la Maza.

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dría solucionar con algunos cambios de recorrido. Con ello sería suficiente. Pero todavía sería más fácil si hubiese un cambio de orden. P: Falta por conocer la imagen que presidirá el Viacrucis. ¿Qué criterios se aplicarán este año para su elección? R: De momento, no se ha hablado nada del tema. P: A esta junta le quedan tres imágenes por designar para el Viacruis y el presidente ya dejó claro que podría rescatarse alguna hermandad a la que el tiempo impidió en su día realizar este ejercicio en la Catedral y también optar por una imagen de vísperas… R: Nosotros entendemos que las hermandades de vísperas tienen prácticamente los mismos derechos. Hay imágenes con una gran historia material a sus espaldas, pero que sin embargo no tienen una proyección popular como para que estén acompañadas debidamente. La labor social, popular o catequética que realiza una hermandad de vísperas en su entorno muchas veces supera con creces a otras hermandades más tradicionales del centro de la ciudad. Comprenderás que tengan pleno derecho y puede ser que haya una en estos cuatro años. P: Con la reforma planteada por el Martes Santo igual hay hasta hueco para una nueva cofradía… R: Actualmente hay cuatro peticiones de hermandades de entrar en la Carrera Oficial y lo que no queremos es que esos expedientes duerman el sueño de los justos en los cajones de esta casa. Por fecha de ingreso en la casa, se van a estudiar todos. Que alguna entra, bien. Que no entra ninguna... Pues, eso ya depende, primero, de los dos tercios del día elegido para entrar y, luego, del pleno de hermanos mayores. No podemos poner a nuestro arbitrio quién entra antes o después, sino que vamos a coger los expedientes y, por orden de entrada en la secretaría del Consejo, le daremos el curso pertinente. A las tres primeras hermandades que los solicitaron, hay que pedirles que se decanten por el día al que aspiran. P: Usted ya fue delegado del Sábado Santo entre 1992 y el año 2000 con Antonio Ríos como presidente. ¿Ha cambiado mucho la Semana Santa desde entonces? R: Ha cambiado de forma importante, no ya la Semana Santa en sí, sino la repercusión del fenómeno en los medios de comunicación y en las redes sociales. Temas y polémicas que antes pasaban desapercibidos, ahora están al cabo de la calle, mucho más cuando una hermandad afronta un proceso electoral discutido. Desde entonces para acá, la Semana Santa no se ha incrementado en exceso, pero lo que sí ha cambiado es el ambiente en la calle, el respeto y la educación de las personas. Todo eso influye. Las bullas ya no son las de antes, ni entonces sufríamos el problema de las sillitas de los chinos. Hay detalles que han cambiado mucho la Semana Santa, sobre todo por el no saber estar en la calle para contemplar cofradías. Ha cambiado a mejor en cuanto al compromiso de las hermandades con su estación de penitencia. Ahora son más serias a la hora de cumplir con su Carrera Oficial y su estación de penitencia. Informan y educan a los hermanos sobre el sentido de lo que están haciendo. P: ¿Ha descartado ser hermano mayor de la Macarena? R: De momento, no me lo planteo. Fue una experiencia de hace algunos años. Tenía ilusión de trabajar por la hermandad encabezando a un gran equipo, pero no salió. Me alegro de que personas de aquella candidatura se puedan integrar ahora en otras. Ahora estoy dedicado de pleno a mis responsabilidades como delegado del Martes Santo y portavoz. MásPasión / octubre 2017

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«Hay que tomar todas las medidas posibles para la seguridad de la Semana Santa»


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EL FORO

El debate. La hermandad de La Milagrosa presentó antes del verano su solicitud formal para incorporarse a la nómina de la Semana Santa el Domingo de Ramos. ¿Hay cabida para nuevas hermandades?

Cambiando el modelo Paco García Periodista

dad sino de las que han mostrado una y otra vez su intención de incorporarse a la nómina y de las que lo hagan en el futuro. Porque esa es otra, antes de que La Milagrosa levantara su manita con aquello de su incorporación al Domingo de Ramos, habría que atender, digo yo, a los hermanos de La Misión de Heliópolis, que ya llevan algún tiempo con aquello tan recurrente del «qué hay de lo mío»; o, quién te dice a ti, que la corriente catedralicia no echa mayores raíces en Pino Montano y más adelante solicita a las claras lo de ser una de las cofradías que procesionen entre el Domingo de Ramos y el de Resurrección. Lo que ocurre es que mientras las lorquianas y taurinísimas cinco de la tarde sigan marcando el pistoletazo de salida en la Carrera Oficial, en atención entre otros a los señores abonados, pues difícil lo tenemos. Ahora bien, empieza antes y si es menester sube un poquito el abono, verías cómo pueden entrar más cofradía y todos salían ganando.

or supuesto que caben más hermandades en la Semana Santa de Sevilla, aunque esta aseveración implicaría un cambio radical en el modelo que actualmente impera en nuestra celebración. Habría que olvidarse, claro está, de los actuales horarios y que a nadie le temblara el pulso para comenzar los desfiles procesionales en la Campana mucho antes de lo que lo hacen ahora. Con ese simple gesto se abriría la puerta a la entrada no de una sola herman-

Manuel Gómez

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stamos viviendo en la actualidad una saturación de cofradías en la Semana Santa, estamos buscando soluciones para encajar las hermandades en las nóminas del día, pensando en variar recorridos, renovar el orden de las jornadas e incluso, como en el Martes Santo, cambiar el sentido de la Carrera Oficial. Esta situación generalizada, en prácticamente toda la Semana Santa, no invita a incrementar la nómina de hermandades que hacen estación de penitencia a la Catedral. Además, del componente organizativo, debemos sopesar también, el componente de seguridad. Las circunstancias mundiales de los últimos años y meses han llevado a extremar precauciones, a multiplicar los efectivos y los puntos que hay que cubrir para garantizar la normalidad. La incorporación de nuevas hermandades provoca aumentar los efectivos en nuevos recorridos, además alejados del centro. Sin señalar a ninguna, Ciudad Jardín. Heliópolis o Pino Montano están lo suficientemente lejos como para obligar a realizar un esfuerzo municipal para dar cobertura a esos recorridos. A esto, tenemos que añadir los requisitos estrictamente cofrades, que habría que analizar concienzudamente. La historia, la labor so-

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Solucionemos primero la Semana Santa Javier Márquez Periodista

cial, la calidad artística, el número de nazarenos –que gran parte de las hermandades de víspera cumplen– son componentes que deben pesar para aceptar nuevas incorporaciones a la nómina de la Semana Santa. También habrá que estudiar el encaje en los diferentes días y la idoneidad o no de ampliar una jornada. En definitiva, nada se puede hacer a la ligera. Habrá que plantearse solucionar primero la Semana Santa que tenemos entre las manos y, una vez que lo consigamos, planteemos si queremos redimensionar la Fiesta Mayor de Sevilla y acercar otros barrios a la Catedral. Las prisas son malas consejeras.

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Estado actual de la capilla de la Trinidad, con la Virgen de la Esperanza en su camarín. A la izquierda, el Cristo de las Cinco Llagas.

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Herencia trinitaria

El 15 de agosto de 1567, la orden de los Trinitarios Calzados celebró un capítulo en Sevilla en el que acordaron adjudicar a la hermandad de las Cinco Llagas un cercado en el convento para que edificaran una capilla, su sede desde entonces ocas cofradías sevillanas pueden llevar a gala el hecho de haberse mantenido durante siglos en la misma sede canónica en la que tuvieron su origen. La hermandad de la Trinidad es una de ellas. En este 2017, la corporación se encuentra celebrando el 450 aniversario de su residencia en la capilla de su propiedad que se encuentra ubicada a los pies de la hoy basílica de María Auxiliadora, antiguo convento trinitario. Un espacio dedicado al culto que ha experimentado numerosas modificaciones en estos cuatro siglos y medio. Su tamaño, ubicación definitiva y principalmente su ornamentación ha evolucionado con el paso del tiempo y como consecuencia de los diferentes avatares históricos que ha experimentado tanto la hermandad como la propia ciudad de Sevilla, cuyas circunstancias no han sido ajenas a las de la cofradía. Una estancia muy pocas veces interrumpida. Tan solo, y salvo pequeñas excepciones, en el periodo comprendido entre 1810 y 1818, coincidiendo con la invasión de los franceses. Pero más allá de este asunto, la hermandad de la Trinidad ha conseguido fortalecerse en su sede, su actual capilla, que, más allá del valor histórico que guarda en su interior, se alza como una de las más preciadas herencias de la orden de los Trinitarios Calzados, hoy ya desaparecida, y cuyos terrenos siguen ocupando la orden Salesiana y esta corporación del Sagrado Decreto, que guarda la esencia y el origen de esta congregación.

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Textos Mario Daza Fotos Manuel Gómez, Mari Ángeles Leal, F.J. Jiménez y El Correo

Los Trinitarios Calzados Para conocer la historia de la capilla debemos remontarnos a la Europa del siglo XVI. En el libro Esperanza de la Trinidad, Esperanza de la Humanidad. Historia y patrimonio de la Hermandad del Sagrado Decreto, editado por la propia corporación con motivo de la coronación canónica de la Virgen de la Esperanza, el doctor en Historia del Arte Antonio García Herrera relata cómo se posibilitó la construcción de este recinto canónico y cuáles han sido las diferentes intervenciones que ha experimentado en todos estos años. Para ello es interesante conocer la realidad de la orden de los Trinitarios Calzados. Entonces, y según los estudios de Ventura Ginarte González, «tenían 164 casas de religiosos, la mayoría en España y Francia. Castilla con 24 y Andalucía con 26 eran las zonas más pobladas», señalaba. Al parecer, esta superioridad llevó a los frailes de los conventos andaluces a solicitar, en 1566, la separación de estas dos provincias. Sin embargo, «tras el capítulo provincial celebrado en el convento de las Santas Justa y Rufina en agosto de 1567 confirmó un único provincial para todas esas zonas», informa este historiador. Pero lo importante para el tema que tratamos fue que adjudicaron un sitio para hacer y edificar una capilla dentro del citado monasterio a la hermandad del Cristo

de las Cinco Llagas. Algo que, según el profesor García Herrera, demostraría que «la corporación ya llevaba años asentada dentro de la comunidad» y que su origen podía estar fechado a principios del XVI. Justo un año más tarde, el 15 de agosto de 1567, la orden celebró un capítulo en Sevilla en el que trató la posibilidad de adjudicar a la hermandad un cercado para que edificara una capilla propia. Por aquel entonces, la corporación, ya asentada en el normal discurrir de la congregación, estaba establecida en la iglesia conventual del monasterio. Según relata el libro, «los hermanos obtuvieron la propiedad del terreno sin ninguna oposición y, acto seguido, fueron aprobadas las esculturas de asiento y concierto, a fin de que ambas partes supieran las obligaciones que asumían». Asegura el doctor García Herrera que, «quizás, la orden y la hermandad, tras este importante acontecimiento determinaron realizar un nuevo documento que sellara definitivamente las relaciones entre ambos institutos». Este encuentro se produjo en un capítulo general celebrado en Córdoba el 28 de abril de 1570. El doctor García Herrera hace también hincapié en lo que ocurrió el viernes 15 de agosto de 1567 y que por su expresividad citamos: «podía se ora de las seis oras después del medio día poco mas o menos estando a la puerta de un sercado… el dicho Reverendo Padre Vicario en cumplimiento dello tomo por la mano a el dicho Martín de el Alcazar (prioste de la Hermandad) e lo metió dentro en el dicho sercado e dijo que le daba y entregaba y dio y entrego la tenencia e posesión del, el cual dicho Martin de el Alcazar, en nombre de la dicha cofradía y en señal de la dicha posesion y aprehensión de ella se andubo por el dicho sercado de una parte a otra y de otra a otra corporalmente e pacíficamente no se lo embargando ni contradiciendo ni perturbando por persona alguna qe ay estuviese ni paresiese y el dicho Martín de Alcazar lo pidió por testimonio a mi el dicho essno publico e yo se lo di que es fecho en Sevila en el dicho mes y año». El documento avanza en la idea de que las noticias históricas sobre la hermandad de las Cinco Llagas en el siglo XVII eran «escasas». De hecho, su actividad cultual solo se puede testimoniar «gracias a la participación de la hermandad en procesiones y rogativas organizadas por los cabildos de la ciudad». Ya entrados en el siglo XVII, concretamente en el año 1617, se produjo otro suceso a tener en cuenta al respecto de esta temática. El ministro de la orden, Fray Pedro de Ahumada, natural de Córdoba, «mal asesorado y con cierto afán de protagonismo», consideró que el templo del convento trinitario amenazaba ruina y decidió derribarlo hasta los cimientos. «En toda la ciudad causó gran revuelo la destrucción de la iglesia y a pesar de levantarse otra nueva, mientras vivió, el fraile sufrió las consecuencias de su error con las continuas humillaciones de sus conventuales», señala.

Según el doctor García Herrera, «la hermandad obtuvo la propiedad del terreno sin ninguna oposición y, acto seguido, fueron aprobadas las esculturas de asiento y concierto» MásPasión / octubre 2017

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La hermandad de la Trinidad conmemora el 450 aniversario de su actual capilla


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REPORTAJE No sería hasta el año 1621, concretamente el 22 de marzo, cuando se inició la obra de la nueva iglesia encargada por los frailes trinitarios a Andrés de Oviedo y Juan de Segarra. Los trabajos se desarrollaron en tiempo y forma hasta que en 1633, mientras se ultimaban las obras, «surgieron graves diferencias entre los frailes del convento y la cofradía de las Cinco Llagas». En este sentido, el profesor García Herrera advierte que «los hermanos trinitarios tuvieron que demostrar la propiedad de la capilla y los compromisos de su cesión por lo que tuvieron que elevar escritura de asiento». Ésta se realizó el 13 de febrero, ante el escribano Melchor Díaz de Armenta. En él se indicaba, entre otros aspectos, que «la hermandad labra su capilla en el sitio que le cedió el convento y que la capilla tiene una puerta dentro de la iglesia y otra puerta que sale al compás». Además, el citado documento indicaba que la capilla se construía en «un cercado que es dentro del monasterio que está a la espalda del altar del crucifijo donde en la citada fecha (1567) la cofradía de las Cinco Llagas tenía su altar en el campo de la iglesia del monasterio». Algo que, a ojos de este historiador, permite deducir que «la hermandad en su origen se encontraba en una capilla en el campo del monasterio» que, según indica, «podría ser la del Santísimo Sacramento que fue destruida en el año 1590». El desarrollo del escrito incorporaba diferentes cláusulas en las que, dada la relación de tirantez entre ambas entidades, se reafirmaba la titularidad de la capilla por parte de la hermandad. Algunos detalles significativos eran que, por ejemplo, «los Trinitarios se comprometían a asistir a la hermandad el Jueves Santo, formando parte la mitad de los religiosos del convento. A cambio, recibirían de la cofradía doce ducados, pero si el número de religiosos participantes era menor, la hermandad no estaba obligada a dar nada». Tampoco eran buenas las relaciones con la hermandad de las Santas Justa y Rufina, que ocupaba otra de las capillas del templo. «Durante las vísperas de la festividad de las santas, en pleno mes de julio, tenían la costumbre de cantar y bailar en el recinto sagrado e incluso dormir allí mismo ya que organizaban vigilias», advierte el libro. Esto molestaba a los hermanos de las Cinco Llagas, por «la falta de respeto ante las imágenes sagradas y por los problemas de inseguridad». Sin embargo, el cambio de costumbres y el traslado de esta hermandad a su nueva sede, mejoró la situación. Todo esto provocó que, en 1644, un grupo de hermanos plantearan cambiar la sede y trasladarse a la iglesia parroquial de San Isidoro. Entre las razones expuestas estaban «las dificultades que tenían que sufrir los penitentes, lo largo del recorrido, lo pesado de las insignias, el paso por las huertas y por calles en mal estado», además de que «las puertas de la ciudad quedaban cerradas y había que entregar cierta cantidad a los guardias para que las mantuvieran abiertas». Estas vicisitudes hacía temer por la continuidad de la cofradía y de ahí la motivación de esta propuesta. Pero no sería su principal en esta década. En 1649, la epidemia de peste que sacudía a algunos barrios de la ciudad «acabó con buena parte de los hermanos de las Cinco Llagas», que vivían en los barrios de Santa Lucía y en las huertas cercanas. Varios pleitos y circunstancias adversas protagonizaron el resto del siglo. De hecho, entre los años 1696 y 1700 la hermandad de las Cinco Llagas no pudo acudir a la procesión del Corpus, según su mayordomo Juan Carmona, «por la calamidad de los tiempos, la cofradía estaba muy arruinada y los hermanos muy pobres y no tener vestidos».

El exilio en Santa Lucía

La iglesia de Santa Lucía fue sede de la hermandad de la Trinidad en la primera década del siglo XIX.

Altar de insignias en la capilla a principios del siglo XX.

Tras casi 30 años de letargo, en 1804, se produce la primera reorganización de la hermandad. «Varios herMásPasión / octubre 2017

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manos encabezados por José María Lorión, Juan Narváez y Juan Hurtado pidieron a la comunidad de Padres Trinitarios la devolución de la capilla y de las imágenes de la cofradía». El paso del tiempo había mejorado de forma considerable la relación entre ambas entidades y los frailes no pusieron reparos en la restitución de la capilla a la que, eso sí, hubo de realizársele una serie de obras de mejora. Fruto de esta colaboración fue que, en 1809, se constituyó una comisión petitoria para sostener económicamente la salida de la cofradía, en la que se integró el capellán de la hermandad Fray José Cabello. Dice el doctor García Herrera que esta presencia «hace pensar que las relaciones entre cofrades y religiosos debieron ser estrechas». Fue este fraile quien, además, «pagó al tallista Dionisio José Gutiérrez la cantidad de 1.500 reales de vellón a cuenta del retablo que había diseñado para la capilla de las Cinco Llagas». Pero lo cierto es que este retablo nunca pudo ser disfrutado por los hermanos en su capilla, ya que la llegada de los franceses a Sevilla en febrero de 1810 paralizó la vida de la hermandad. Cuentan las crónicas de entonces que la capilla «quedó convertida en una caballeriza» y que el convento, con su iglesia, tuvo uso como «un cuartel». La invasión francesa tuvo consecuencias muy dañinas para el tiempo, con la destrucción de buena parte de sus bienes. Esto, unido a la inseguridad de aquellos años motivó la convocatoria de un cabildo de hermanos en el que se valoró, y finalmente se respaldó, la idea de trasladar a las imágenes hasta la cercana parroquia de Santa Lucía, hoy día cerrada al culto y con un uso meramente cultural. No sería hasta el 6 de mayo de 1810

Durante las obras de rehabilitación de la capilla en 2011, las imágenes titulares fueron trasladada al altar del Sagrado Corazón de Jesús de la actual basílica de María Auxiliadora.

En 1810, la hermandad de las Cinco Llagas se trasladó a la cercana iglesia de Santa Lucía donde coincidió con la hermandad de la Virgen de la Rosa y con la del Prendimiento y la Virgen de Regla MásPasión / octubre 2017

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cuando «se reunieron 21 hermanos» para abordar este traslado. Aprobada la propuesta, «se planteó la necesidad de una serie de trabajos a realizar en la parroquia quedando encargado Gabriel Espinar». Días más tarde, el 16 de mayo de 1810, comenzaron las obras en Santa Lucía, que «consistieron en abrir un arco en la pared de la nave del Evangelio para poner el altar y adecuar la puerta de salida a los pasos». Afirma el profesor García Herrera que la obra costó «886 reales», a lo que hubo de sumarse «el gasto por el traslado del retablo y su adecuación», que ascendió a «647 reales». Los documentos del comienzo del siglo XIX hablan de esta iglesia como «la más pobre de Sevilla». Su planta constaba de tres naves con arcos y pilares con techumbre de madera. Allí coincidió con dos hermandades, la de la Virgen de la Rosa, que ocupaba una capilla, y la del Prendimiento y María Santísima de Regla, en una capilla con reja de hierro. La hermandad de la Trinidad construyó su altar en el lado del Evangelio. «En cuestión de horas, la mayor parte de los enseres del convento de los Trinitarios Calzados fueron trasladados a la iglesia de Santa Lucía», señala. Entre ellos la imagen del Niño Perdido, «de cuya fiesta se hizo cargo la hermandad entre los años 1811 y 1812». Según el doctor García Herrera, «en estos años la vida de la hermandad fue resurgiendo poco a poco». Incluso se llegó a procesionar con dos pasos prestados, el Sagrado Decreto en el del Silencio Blanco (Amargura) y el de las Cinco Llagas en el de la hermandad de los Panaderos. Cuatro años después de este éxodo, en 1814, la capilla en el convento trinitario seguía «en ruina», a pesar de que «ya habían pasado dos años desde el desalojo de los intrusos». De hecho, el ministro de la comunidad de Trinitarios Calzados se dirigió al hermano mayor diciendo: «A causa de la total ruina que ha sufrido todo el edificio durante la invasión de los enemigos ha resultado en dicha capilla la ruina de haberse quebrantado la armadura y hundido sobre su bóveda, parte de ella amenazando un grande destrozo en

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toda su techumbre, si no se acude con tiempo a su edificación para evitar mayores gastos en lo sucesivo». Y así fue, al ver que los hermanos no tomaban medidas, los frailes decidieron retirar el retablo donde recibía culto el Señor a otro lugar de la iglesia. «Los hermanos acordaron al instante realizar un altar provisional al Señor de la Cinco Llagas, en el lugar donde se encontraba el retablo, de la forma más decente». Estrenado ya el paso del Sagrado Decreto, todos los esfuerzos económicos se dedicaron a la restauración de la capilla. El 10 de junio de 1815, el Maestro Mayor de obras del Arzobispado, Santiago de la Llosa, emitió un informe en el que «aconsejaba prácticamente reconstruir toda la capilla». No era un trabajo sencillo ni en su ejecución ni, principalmente, en el coste que tendría para las arcas de la hermandad. De hecho, este gasto condicionó su normal desarrollo, ya que en las elecciones del 3 de marzo de 1816 se decidió que continuara la misma junta de gobierno, cambiando solo tres miembros, hasta que finalizara la obra. Aún así, «los gastos superaban a los ingresos y en 1817 la hermandad decidió no hacer estación de penitencia debido a que seguía sin fondos por la obra de la capilla». Habría que esperar hasta el 15 de febrero de 1818 para que la hermandad pudiera regresar a su capilla que ese día se presentaba «engalanada». Sin embargo, una vez finalizada la Semana Santa de ese año, «las obras decorativas en la capilla» tuvieron que continuar. Con la capilla adecentada, los esfuerzos de la hermandad se centraron en otros aspectos. Entre ellos, la aprobación de sus reglas, «lo que más preocupaba a la hermandad entonces», y la mejora de las imágenes titulares, encargándose a Juan de Astorga la imagen de una dolorosa que habría de sustituir a la anterior, «probablemente del siglo XVII», y que hoy se venera como la Virgen de la Esperanza.

La capilla hasta nuestros días La tranquilidad que significó este etapa duró poco. En 1820 se produjo un «gravísimo roce» entre el minis-

Reapertura de la capilla tras la intervención realizada en el año 2011. Estos trabajos, entre otros aspectos, posibilitaron una mejora en el altar del Cristo de las Cinco Llagas.

tro del convento y la corporación, ya que éste impidió la entrada en la capilla a los hermanos. A partir de este momento, se fijaron una serie de cláusulas en las que se especificaba la relación de ambas entidades en relación a la capilla. La número tres advertía que «la capilla quedaba para uso exclusivo de la hermandad y en el altar mayor solo podrían colocar sus imágenes por gracia particular». Por su parte, en la cuarta se especificaba que «habiendo costeado la obra del camarín que se había hecho en dicha capilla la expresada obra es de la hermandad para siempre jamás». Y en la séptima se declaraba que «los enterramientos que había en el suelo de la capilla eran propiedad de la hermandad, de sus hijos y de sus descendientes». Pero la cosa no quedó ahí y los años 30 y 40 del siglo XIX fueron de nuevo de dureza. La grave crisis que sufría el país, no solo económica, se reflejaba en el día a día de la corporación que incluso se vio obligada a suspender sus salidas procesionales durante varios años. En la década de los 50, los problemas con la armadura de la capilla no dejaron de sucederse. «Ello permitió que la humedad deteriorase las pinturas que decoraban la capilla y el zócalo que imitaba mármoles y jaspes». En febrero de 1858, el albañil Manuel Acuña realizó una nueva obra sobre el techo, sustituyendo la madera de la armadura y restaurando las pinturas, pero la humedad, una de los grandes males del templo, perduró. La situación lejos de mejorar en el siglo XIX fue a más, y en la segunda mitad la hermandad afrontó una situación de ocaso y declive. La vida de hermandad «se redujo prácticamente a los preparativos de la salida procesional y a los cabildos de elecciones», ad-

La última gran remodelación que experimentó la capilla se produjo en el año 1976. Entonces, se ejecutaron unas obras que configuraron este espacio cultual tal y como lo conocemos hoy MásPasión / octubre 2017

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vierte el profesor García Herrera. Pero a comienzos del siglo XX se produjo un hecho que acabaría resucitando a la hermandad y, por ende, el uso de la capilla. «En una carta enviada al vicario capitular, los hermanos Manuel Salvatella, Antonio Mendoza y el presbítero José Barrera Alsina pedían en 1907 que se le entregaran las reglas de la hermandad, la posesión de la capilla y los enseres que habían quedado bajo su propiedad tras la toma de posesión del templo por la Comunidad Salesiana», que había coincidido con este declive. También mostraban su preocupación por el «estado ruinoso» de la capilla. Ese mismo año, la comisión constituida decidió restaurar las imágenes y efectuar obras en la capilla. Para obtener fondos para esta restauración, «en el más puro estilo salesiano en el que ya se encontraba inmersa la hermandad», se organizó una función de teatro en la que actuó la banda salesiana. También hubo verbena, con tómbola, concierto, películas, etc. El 21 de junio de 1907, el hermano mayor se dirigió al vicario capitular pidiendo autorización para restaurar la capilla que se encontraba en ruina. El vicario respondió cuatro días después, el 25 de junio, autorizando a «demoler el techo e incomunicarla por un tabique durante las expresas obras de la iglesia principal». Un año durarían estos trabajos que fueron bendecidos por el Cardenal Almaraz, el 18 de marzo de 1908. Aquel día fue recibido por el hermano mayor, José Prieto Carreño y las representaciones de las hermandades de la Macarena y el Cristo de San Agustín. En el altar mayor aparecían las imágenes del Santísimo Cristo de las Cinco Llagas, la Virgen de la Esperanza y las tres Marías en una estampa inédita. Lo cierto es que, «cuando parecía que definitivamente la hermandad podría dedicarse a elevarse espiritualmente y mejorar su patrimonio artístico», la capilla volvió a sufrir algún problema y, solo ocho años después, el 21 de marzo de 1917, «tuvieron que ser arreglados los tejados de la capilla por el albañil Miguel García». Ante de los inconvenientes que motivaron

El paso del Sagrado Decreto de la hermandad de la Trinidad en el interior de la basílica de María Auxiliadora en los instantes previos a la estación de penitencia del Sábado Santo.

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la Guerra Civil de 1936, la hermandad se embarcó en el proyecto de realizar un altar para el Sagrado Decreto «que hasta ese año no recibía culto en la capilla». Finalmente, se encargó esta faena «a Isidro Escudero, albañil de confianza, que cobró 1.411 pesetas incluyendo los materiales». Pero la hermandad recibió otro revés en su particular relación con su sede canónica. Con motivo de la proclamación de la República en 1931, «la hermandad dispuso el desalojo de los enseres de su capilla y el traslado de las imágenes a los domicilios de algunos hermanos». Algo similar ocurrió en los sucesos del 36. «De la imagen del Cristo de las Cinco Llagas se ocupó un hermano, las imágenes de la Santísima Trinidad fueron trasladadas a un horno de la calle Relator y la Virgen de la Esperanza fue llevada a casa de la madre del hermano mayor, en la calle San Vicente», recuerda el doctor García Herrera. Por su parte, los salesianos, «temerosos de los incidentes, cerraron la cancela e impidieron la entrada de las personas ajenas a la casa», incluidos los hermanos de la cofradía. Las imágenes volvieron a la capilla celebrándose el primer triduo a la Virgen de la Esperanza en diciembre de 1936. Años después, las humedades seguían siendo el gran problema de esta capilla. De hecho, «el 18 de junio de 1940 se alicató y ensoló el camarín y se reformó el tejado de la capilla y la cúpula». En 1946 y ante la persistente humedad se realizaron nuevas obras. Aprovechando estos trabajos, «en los testeros laterales se compusieron dos altares que fueron dorados en oro metal». La decoración de la capilla concluyó «con la renovación de dos paneles de vidrio que representaban las imágenes de los sagrados Corazones de Jesús y de María». La capilla, recién arreglada, sufrió nuevos daños el 27 de enero de 1947, por las lluvias torrenciales que provocaron la ruptura del dique de contención del Tamarguillo. La última gran remodelación que experimentó este espacio fue en el año 1976, dándole el aspecto que conocemos hoy. Esta obra consistió en la demolición del techo que se encontraba en muy mal estado sustituyéndose por el actual que está inspirado en el artesonado de la Basílica de San Juan de Letrán de Roma. También se construyó el altar de Nuestra Señora de la Esperanza y los dos laterales. Unos trabajos que permitieron configurar la capilla de nuestros días, que mide «casi 15 metros de largo y 6,5 metros de ancho», advirtió la hermandad. Así, al fondo de la nave se sitúa el altar de Nuestra Señora de la Esperanza, flanqueado por dos pequeñas puertas: una conecta con la casa de hermandad y otra con la sacristía. En el lado izquierdo se encuentra el altar del Santísimo Cristo de las Cinco Llagas, a un lado María Santísima de la Concepción y al otro San Juan Evangelista a modo de calvario. En el lado derecho se encuentra el grupo escultórico de la Santísima Trinidad compuesto por Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo y en una pequeña hornacina el Arcángel San Miguel. En el verano del año 2011 fue la última ocasión en la que la hermandad cerró al culto su capilla para realizar unas obras de reforma. Las labores, centradas en el interior del camarín de su dolorosa y la techumbre de esta zona y de la sacristía, estaban provocadas por humedades algunas filtraciones y la falta de mantenimiento de estas zonas. Esta intervención propició que se produjera una imagen histórica, la de los titulares de la Trinidad ocupando un altar del templo salesiano. En concreto, se dispusieron en el altar del Sagrado Corazón, con la Virgen de la Esperanza en el centro y a derecha e izquierda el Santísimo Cristo de las Cinco Llagas con la Virgen de la Concepción y San Juan Evangelista y el Sagrado Decreto.

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REPORTAJE


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LA PARAÍTA

La ruta del pescado a través de las cofradías

Frito y en papelón asó la Feria y el verano y con ellos, el regusto goloso de ese pescado frito que sirve para saludar a los farolillos recién encendidos. La memoria sentimental y doméstica de la ciudad le debe mucho a ese sencillo manjar que se fríe en abundante aceite de oliva y se porta en los clásicos papelones de estraza que también sirven de bandeja junto a los imprescindibles rabanitos y roscos de pan. Los viejos lo acompañaban con ese tinto manchego recriado en tinaja que servían a granel en las tabernas del centro. Es el mismo pescado que ha rubricado ensayos y mudás, sesudas tertulias cuaresmales, noches de quinario y hasta cabildos difíciles que se destensaron en torno al papel de lamparones y la caja de botellines fríos. Si el mundo de las cofradías tiene un menú oficial, ese es el pescado frito, con permiso del montadito y el bocata que anima montajes nocturnos y reconforta a los costaleros. Las clásicas freidurías forman parte del paisaje urbano de una ciudad que va más allá de esa monumentalidad convertida en decorado. Sigue prestando un auténtico pulso humano que ha sobrevivido al du-

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Textos Álvaro R. del Moral Fotos Manuel Gómez y El Correo

CURIOSIDADES Historia. El pescado frito forma parte de la historia gastronómica de los pueblos de la cuenca mediterránea. Los romanos ya lo consumían. Curiosidades. Algunas versiones señalan que el actual consumo de pescado frito se debe a los judíos sefardíes. Ellos fueron los que lo exportaron a las islas británicas. Sabor taurino. Hay un muletazo, iniciado con la muleta recogida como un paraguas cerrado, que recibe el acertado nombre de «cartucho de pescao».

Pizarra con la lista de productos que ofrece una freiduría trianera. En la foto de arriba, la freiduría Puerta de la Carne, en la calle Santa María la Blanca.

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doso empuje de otras fórmulas de comida rápida ajenas a nuestra esencia. Esa ruta en pos del pescado en su punto justo de fritura también se puede engarzar al de las cofradías y devociones que le salen al paso: del Arenal a la Puerta de la Carne; de la Macarena a Triana... Adobo, boquerones, huevas, calamares, puntillitas, acedías, chocos... la variedad es tan amplia como el gusto de los comensales. La ruta es larga pero se traza en torno a tres vértices imprescindibles que marcan el particular triángulo de las Bermudas de este manjar que burla la vigilia y alienta el espíritu cuando en calendario se pinta de morado. Tomen nota de estos nombres: la ruta del pescado puede comenzar –paradójicamente– en la mismísima Puerta de la Carne que da nombre a una de las más clásicas freidurías de la ciudad. Pero podemos cruzar la plaza de Altamira –después de saludar a la Virgen de las Nieves en su joyel de yesos– para cruzar el corazón de las viejas juderías, alcanzar Santa Cruz y bajar Mateos Gago. El objetivo, después de rodear la Catedral, es llegar a la antigua calle de la Mar, que evoca –como ningún otro– el olor y el sabor del pescado que se sirve en otro lugar imprescindible: la freiduría La Isla. Esa promesa atlántica nos vuelve a poner en marcha. No nos olvidamos de la Piedad del Baratillo buscando el Puente de Triana que nos conducirá –sin dejar de saludar a la Virgen del Carmen– hasta otra freiduría de referencia que nos acerca a la Triana más marinera, también la que se bendice en el nombre de la Esperanza. En la calle Rodrigo de Triana se abre otro local imprescindible, el Victoria Eugenia, en este curioso itinerario que se envuelve en papel de estraza y cruje como los picos. Dicen que el mejor pescado se fríe en Sevilla. Seguro que pueden añadir el nombre de otros locales a esta ruta que se enhebra con nuestros propios recuerdos.


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LA PASIÓN

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De izquierda a derecha, Pepillo Gutiérrez Aragón, cartelista de la Semana Santa 2018, Joaquín Sainz de la Maza, Antonio Piñero y José Ignacio del Rey Tirado, pregonero de 2018.

Jesús Barrera

De Pepillo a don José

Se fue de la tele con la misma sonrisa. Iba feliz, con el corazón de La Pasión en la mano y el encargo en el pecho. Ha llegado la hora de remangarse y fijar la diana. Allí. Y disparar la flecha del arte para clavar en el centro del corazón. Ahí mismo. A vida o muerte. Sin vuelta atrás. Pepillo ya tiene el marco, que es la ciudad misma, y el cariño del universo cofrade. Ahora falta el lienzo, y lo tiene que pintar don José, con su bata y su paleta, con el alma en vilo y en vilo las horas del alma. La ciudad ama su obra desde las redes sociales y desde internet, en ese universo virtual que no deja oler la pintura pero sí olfatear la capacidad de un artista en ciernes. Ha llegado el tiempo, de verdad, de abrir la puerta y que el hermano que porta la cruz de guía eleve a categoría de emoción un calendario que corre más rápido de lo deseado. El artista debe mirar de reojo los días y las horas, los segundos que pasan con el peso inexorable de las cosas que ya no tienen remedio. De niño a hombre. De joven con futuro a firma plasmada en la historia de nuestro sentimiento cofrade. Y todo en un espacio corto, como si la Semana Santa entera siguiera metida en el ojo de la Macarena que parió Paco Maireles. Reducida la vida a una semana, la de Caro Romero, en esta ciudad de cruces que trazó Alberto García Reyes con el bordón y el compás. De Pepillo a don José. Ahí tiene el joven un encargo de caballero y de caballete. A pintar, artista, con el corazón mejor que con los pinceles, con la Virgen de las Tristeza susurrando en tu oído por siempre universitario. A pintar, artista, con la seguridad de la fe y la paz de Dios clavado en tu sentimiento. A pintar, artista, por ti y por los tuyos. Por las cofradías y por Sevilla. Y no tengas miedo. Si te faltan colores, te regalamos una tarde andando por esta ciudad que te enamora para que completes la paleta de la duda. De Pepillo a don José. Pinte usted, caballero, que estamos deseando verlo.

Víctor García-Rayo Periodista legó con la respiración agitada del examinando la tarde de la prueba definitiva, como el torero que acude a jugársela (la vida, claro), con esa mirada que solicita compasión y tiempo. Pepillo Gutiérrez Aragón entró en el plató con la hombría de quien sabe que en sus manos descansa el espíritu de la trementina llamada a jugar con el soporte que le regale la vida al cartel de nuestra Semana Santa. Venía elegante, bien vestido y limpio a la cita con la televisión. Hablaba con el pregonero de ilusiones y de almanaques, de fechas y de prisas, de sonrisas y de temores. Y sonreía, sonreía sin romper a reír. El artista sabe que en cada abrazo, en cada beso, en cada «me alegro por ti, Pepillo», se esconde en realidad un «pínteme usted la Semana Santa, don José, que quiero verla». Y eso, en Sevilla, es algo muy serio. Lo sabe este joven letrado que pintó en suspensión, de alma y de cuerpo, a su Cristo que bien muere el Martes Santo de la ciudad más hermosa del mundo. Y se le nota. Por eso sonríe sin terminar de reír. Él conoce bien que ahora es el tiempo del pincel y de la tabla, del óleo y del barniz, de la regla, del trapo, del aguarrás y del salón abierto de par en par para que la luz asista precisamente al parto de la misma luz. El pintor se está haciendo un hombre. Será toda la vida Pepillo, pero va camino del examen más exigente. Pinte usted, don José, que Sevilla le está esperando.

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ÁLBUM FAMILIAR

Unión. Miembros de la cuadrilla de la hermandad de Montserrat en uno de los ensayos de la pasada Cuaresma derrochando ilusión y fe.

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Glorias. Procesión de la Virgen de la Luz de San Esteban en su salida procesional del pasado 16 de septiembre.

Cofrades en familia. Lista para hacer su estación de penitencia en San Gonzalo el pasado Lunes Santo, la familia Álvarez. De izquierda a derecha, Noelia, Juan Antonio, Irene Florencio y Juan Antonio hijo, de costalero. En primera fila, Lorena Domínguez, Ana Álvarez, Lucía Oterino, Carmen Álvarez y Triana Oterino.

Inédito. Diego Carrasco nos hace llegar esta imagen única que se produjo con motivo de la reforma en la capilla de Molviedro. La Virgen de los Reyes junto a Jesús Despojado en el Sagrario.

Nombramiento. Federico González Martel ha sido nombrado nuevo capataz del Cristo de los Remedios de Castilleja de la Cuesta. Así, relevará a Joaquín Manzano Sánchez al mando del paso.

Para publicar sus fotos familiares en estas páginas, envíen copia en papel a calle Aviación, 14 - Edificio Morera & Vallejo II (4ª planta) 41007 Sevilla (a/a Cofradías) o por correo electrónico a cofradias@correoandalucia.es

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EL CONTRAPUNTO

El asunto. La iglesia de Santa Marina, sede canónica de la hermandad de la Resurrección, ha sufrido una nueva agresión. Esta vez una pintada de una cruz invertida en la puerta principal del templo. ¿Libertad o ataque?

Argumentos cobardes

Si quieres libertad no juegues con la mía

Carlos García Lara Periodista y exdirector de Fiestas Mayores

Mario Daza Periodista

o han vuelto a hacer. Han atacado vilmente una iglesia para ‘defender’ (entre comillas) una idea. Y resulta que lo llevan a cabo, otra vez, de la peor manera posible. La iglesia de Santa Marina ha sido objeto de una agresión por parte de unos desaprensivos que solo buscan llamar la atención. No convencen con sus argumentos, quizás porque su bajo nivel intelectual no logra arrastrar a mucha gente, solo a unos pocos. Esos cuya radicalidad confirma que los demás estamos actuando de la mejor forma: no echándoles ni cuenta ni fiándonos de ellos, aunque para eso tengamos que sufrir en ocasiones. Ahora han pintado una cruz blanca invertida en la puerta de acceso, que no es otra cosa que un símbolo que representa a Satanás (probablemente no sabrán ni lo que es). Quizás todo se deba a unos niñatos que acaban de ver una película de terror y cargados de valentía han decidido trasladar una de las escenas del filme que han visionado a un templo, lugar que representa a miles de sevillanos. Supongo que les falta agallas para hacerlo en la puerta de su casa, porque lo mismo su madre o su padre les arrea un guantazo de esos que marcan época, usando así los mismos argumentos que emplean ellos, el de la violencia. La hermandad ha estado, como siempre, a la altura, condenando los hechos y la falta de tolerancia con aquellos que no piensan igual. Afortunadamente, esta vez no tiene la trascendencia de lo ocurrido en 2014 cuando intentaron prender fuego a la puerta del templo o no es comparable con lo que hace poco hicieron con la capilla de la Universidad Complutense de Madrid, en cuyo interior arrojaron un cóctel molotov. Pero los hechos dejan claro que a personas así hay que seguir ignorándolas, no escuchar sus argumentos, porque realmente no los tienen. No sé si tiene algo que ver con el aborto, tal como dicen, o con otro tema. Eso me da igual. Lo que sí es una evidencia es que son personas intolerantes, unos majaras que no son conscientes de lo que hacen y del daño que pueden provocar. No solo a nivel sentimental, sino también físico. No tienen ni idea de las cosas maravillosas que una hermandad hace por el barrio, por los vecinos y por la propia ciudad; por los que son católicos y por los que no. Actos bondadosos de los que en alguna ocasión hasta un familiar de uno de estos descerebrados podría beneficiarse. Lo único que piden las hermandades y la propia Iglesia es respeto. Que nadie sea perseguido por una cuestión de religión. Y, por supuesto, ni de raza ni de género. No es mucho pedir, ni tan siquiera se trata de recibir lo que dan, porque no hay forma de devolver lo que las hermandades aportan a una ciudad como Sevilla. Imposible.

o ya estoy cansado. Es agotador, de verdad. Cuando no es por un lado es por el otro pero el centro de la diana siempre acaba siendo el mismo. De acuerdo que la iglesia de Santa Marina está situada en una zona, digamos, multicultural, que históricamente la zona norte del Casco Antiguo ha sido un barrio en el que han compartido espacio ciudadanos de toda ideología y puedo entender hasta que me digan que los ánimos andan algo crispados. Aun así, ¿siempre hay que apuntar a los mismos? ¿Hasta cuándo vamos a tener que soportar que impunemente se ataque al patrimonio sin que tenga algún tipo de consecuencia para sus autores? Yo ya estoy cansado. Asqueado de que todavía haya quienes en pleno siglo XXI y en nombre de una libertad mal entendida, convertida en libertinaje, se diviertan atentando contra la religión, contra la Iglesia y su patrimonio. Y lo más duro es que ni es la primera vez que pasa ni es el único edificio de la zona que ha sido despreciado de esta forma. Santa Marina y los hermanos de la Resurrección llevan unos años en los que han tenido que soportar pintadas abortistas, feministas, anticristianas y más actos deleznables. Tuvieron que ver cómo en la víspera de Reyes de 2014 unos desalmados prendieron fuego a su puerta, de forma cobarde y anónima, sin un porqué claro. Solo daño por daño, violencia por violencia. ¿Y qué pasó entonces? Pues lo mismo que esta vez: nada. Ahora es Santa Marina (otra vez Santa Marina) pero en los últimos meses también han aparecido pintadas en la furgoneta de la parroquia de San Julián. Tampoco hace tantos meses que lo sufrieron en el convento de Santa Isabel y que hasta el presidente de la asociación de vecinos y comerciantes de San Marcos, una entidad activa en defensa de los derechos y libertades del barrio, vio cómo la fachada de su casa amanecía llena de proclamas contra su persona. Y no ha pasado nada. La Policía se da una vuelta, Lipasam acude a limpiar los desperfectos pero a las pocas semanas los incidentes vuelven. ¿Los autores? A quien corresponda deberá determinar quién está detrás, pero no sería muy descabellado pensar que los antisistema que ocupan varias casas de la calle San Luis de forma ilegal y que están amenazando la normal convivencia del barrio podían tener su cuota de responsabilidad. Las autoridades saben perfectamente quiénes son. No se trata de aplicar la fuerza, sería tan sencillo como que quienes alzan la bandera de la libertad se apliquen su propia medicina para respetar un templo de siglo XIII, referente del arte mudéjar, en el que reside una cofradía que ofrece todo lo que tiene a su barrio. Porque por mucho dinero que haya que invertir en arreglar estos desperfectos, los recibos de luz, las bombonas de butano, el material escolar, los uniformes, los lotes de comida y hasta los recibos del alquiler los seguirán pagando los cofrades de Santa Marina.

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LA PROVINCIA COFRADE

El Pedroso

Cuando la fe brota del manantial de la sierra La hermandad del Cristo, la única de carácter penitencial de la localidad, rinde culto a un crucificado gubiado en el siglo XVI y atribuido a Martínez Montañés. La Virgen de los Dolores, de autor desconocido y fechada en la primera mitad de la centuria del XVIII, completa la nómina de titulares de la corporación PROGRAMA DE

LA SEMANA SANTA DE EL PEDROSO

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Viernes Santo. Hermandad del Cristo. Iglesia de Nuestra Señora de Consolación. Salida: 21.00 h. Entrada: 1.00 h.

El Cristo de la Misericordia, sobre su paso procesional la noche del Viernes Santo. Textos Bernardo Ruiz

XVIII. En aquel tiempo, la primitiva hermandad de la Vera-Cruz, que fue cobijada en el hospital homónimo, rendía culto al Cristo de la Misericordia, una talla gubiada en el siglo XVI y atribuida al círculo del insigne imaginero de Alcalá la Real Juan Martínez Montañés, autor del imponente Señor de Pasión de Sevilla. Las primeras reglas de la corporación datan de 1727, aunque la última refundación se registra en 1952. En el momento de su constitución como colectivo de ámbito religioso y penitencial, la cofradía custodiaba la efigie del Señor, un crucificado de rostro sereno y de dimensiones menores a las habituales. La Virgen de los Dolores, de autor anónimo y cuya hechura fue fechada por algunos historiadores en la primera mitad de la centuria del XVIII, se incorporó a la nómina de titulares de la congregación en 1978. Fue entonces cuando un grupo de devotos donó a la cofradía

Fotos José L. Jiménez

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n las primeras estribaciones de la Sierra Norte, entre serpenteantes y frondosos paisajes, se yergue El Pedroso, frontera natural de acceso a un corredor verde que es oasis y manantial de recreo de los cientos de senderistas que recorren su fértil corazón de explotaciones ganaderas y agrícolas. Los orígenes de la Semana Santa de El Pedroso, que nace en la tarde-noche del Viernes de Dolores con el besamanos a la Virgen de los Dolores y el viacrucis del Señor del Gran Poder, surgen en el siglo MásPasión / octubre 2017

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LA PROVINCIA COFRADE

la talla mariana, que se unió al negro cortejo después de haber procesionado durante décadas junto a la otra imagen cristífera de la localidad, la de Jesús del Gran Poder, que pertenece a la propia iglesia. El Señor avanza a costal después de que su antiguo trono, que era portado a hombros, fuera sometido a una profunda transformación. El paso en el que aparece entronizado cada noche de Viernes Santo sustituyó a uno anterior, que se conserva en la canastilla actual, y fue ejecutado en madera de haya por el carpintero local Francisco Gómez Antolín. Además de su procesión del Viernes Santo, el Cristo recorre las calles de El Pedroso, en absoluto silencio y con las luces del viario totalmente apagadas, en viacrucis durante la anochecida del primer viernes de Cuaresma, una jornada en la que los devotos portan al crucificado a hombros mientras se rezan las 15 estaciones. Tras Él, al que antecede una característica cruz de guía de madera negra, surge la silueta de la Virgen de los Dolores, una talla de dolor dulce que reina sobre un sencillo y austero palio de cajón de color negro. Una de las joyas del paso son sus bambalinas, cuyas colgaduras actuales fueron reutilizadas de unos antiguos galones del XVIII que se empleaban en los entierros de gala de la alta sociedad y que fueron comprados en un famoso anticuario de Sevilla. El techo de palio, con una mínima presencia de bordados, es rematado por una Gloria en la que aparecen representados el sol y la luna en relieves de plata. La Virgen se presenta ante sus fieles ataviada de forma sencilla y elegante, ya que las joyas de su austero ajuar son una saya de terciopelo de Lyon y otra con apliques dorados. La dolorosa protagoniza otro de los momentos de mayor recogimiento e intimidad de la Semana Santa de El Pedroso antes de que se celebre el triduo sacro. En la noche del Viernes de Dolores, la jornada en la que se festeja de forma pretérita en Andalucía su onomástica, la iglesia de Nuestra Señora de Consolación se engalana para que los devotos se postren a las plantas de la talla para besar sus manos en un acto que se ha prolongado en el tiempo. Los ciudadanos acuden al templo para depositar flores en su honor antes de que se produzca el tradicional viacrucis del Gran Poder, una imagen a la que acompañó durante décadas.

La Virgen de los Dolores, en el momento de su salida procesional.

La efímera noche del Viernes de Dolores La cofradía del Cristo es la única hermandad penitencial de El Pedroso, una localidad en la que la imagen de Jesús del Gran Poder completa el inventario de imágenes cristíferas y marianas. El Señor del Gran Poder es de autor anónimo, aunque fue fechado según algunos estudios a los que fue sometido en el siglo XVI. Adaptado en el XVII a la estructura procesional, hasta la segunda mitad del XX caminó junto a la Virgen de los Dolores la tarde-noche del Jueves Santo. Fue en la década de los 80, justo después de que la dolorosa fuese donada a la corporación del Cristo, cuando modificó su día de salida al anochecer del Viernes de Dolores. Hasta los Jesús del Gran Poder, con su anterior fisonomía. primeros años de la década actual, la imagen era un Nazareno de pelo natural que ción, un inmueble construido en el XV y de estilo gótico-mudéjar, aparece la imacaminaba con la Cruz a cuestas. En la actualidad, el Señor procesiona so- gen del Cristo del Buen Fin. El crucificado bre un paso a costal que recorre las cén- es una escultura de madera policromada tricas calles del municipio en absoluto e que representa a Jesucristo muerto y fijo íntimo silencio y sin luz artificial. La talla en la cruz con tres clavos. La obra fue atriresponde hoy en día a la iconografía de buida al escultor Pedro Millán y fechada un Cautivo, una fisonomía para la que fue en 1505 según los cánones de la famosa adaptado. En otra de las capillas de la imaginería gótico-flamenca de principios iglesia de Nuestra Señora de Consola- del XVI. MásPasión / octubre 2017

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El Cristo del Buen Fin, en su capilla.


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(Solo Para Quienes Razonan) Si los alemanes se inflan de cerveza en octubre, ¿qué impide que los sevillanos nos pongamos tibios de torrijas, el Torrijasfest, por la misma época? En vez de sacar pasos a destiempo, ¿por qué no poner ya una cruz de guía en el paladar, eh? Piensen en ello mientras se entrenan para la pasión averiguando de qué cofradía se habla en cada foto MásPasión / octubre 2017

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4 1 Pies, para qué os quiero. Pues, por ejemplo, para ponerlos delante de la cámara y que la foto quede poética. O para que asomen por debajo de los faldones de un paso, dejando claro el arte del asunto y la ausencia de ruedas, cosa muy comentada entre el forasterío. Pies, qué cosa tan cofradiera y tan hinchable cuando, después de un día de pasos, se quita uno los zapatos. Y pies como estos de la imagen, protagonistas de... ¿qué cofradía?

2 Contraluz esencial. Probablemente, uno de los perfiles más reconocibles de la Semana Santa sea este que aquí se muestra, aguardando en su templo el momento de la salida procesional. ¿Habrá alguien que no lo reconozca?

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Heráldica. En los escudos de las hermandades viene representada gráficamente su personalidad, su origen, su finalidad, todo lo que es y quiere ser. A ver quién sabe leer la heráldica de esta foto y determinar el nombre de la corporación que la luce.

4 El humo dulce. En Sevilla, los dulces gustan tanto que hasta los esnifamos. Todas las procesiones preludian el paso de sus imágenes titulares con esta bruma bendita, sugerente y deliciosa. En esta ocasión, la niebla dulce acolcha la calle para que pase por ella...

5 Abriendo camino. Con tan solemne estampa se abre camino, una tarde de la Semana Santa de Sevilla, esta cofradía cuyo nombre tiene que ponerlo el lector. A ver, a ver...

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6 Y los famosos. No faltan los famosos delante de los pasos, eso es una constante, tanto por las mañanas en los templos como en pleno recorrido procesional. Aquí, por ejemplo, estos que aparecen se colocan a los pies de una dolorosa que está a punto de salir a la luz de la calle. Que hablen los listos.

Las soluciones, en el siguiente número o en www.elcorreoweb.es/semanasanta desde hoy. Las soluciones a SPQR de MP7 de septiembre son las siguientes: 1. El Valle. 2. Jesús Despojado. 3. San Pablo. 4. Las Aguas. 5. San Buenaventura. 6. Vera-Cruz.

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DE PASCUAS A RAMOS

El retrovisor

Viejos ritos para el nuevo arzobispo

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Francisco Veiga nrique Almaraz Santos fue arzobispo de Sevilla entre 1907 y 1920, en los años en los que el mazazo de Cuba de 1898 fue degenerando hacia una ruptura política y social. En su mandato se sucedieron la Semana Trágica de Barcelona (1909) o las agitaciones campesinas en Andalucía conocidas como Trienio Bolchevique (1917-1920). Y lo peor estaba por llegar después (dictadura de Primo de Rivera, Guerra Civil...) en una España que se encerró en su pasado ante la torta monumental que le daba el mundo industrializado. En octubre de 1907, hace 110 años, Sevilla estaba esperando al nuevo prelado, y El Correo publicó el día 8 el antiguo ceremonial (adjetívelo si quiere como arcaico o como solemne). Una silla blanca en el palacio arzobispal esperaba al nuevo titular, sucesor de Salvador Castellote, recibido por una procesión en la que participaban por supuesto las autoridades civiles, sin duda ni discusión en este punto. Antes un apoderado suyo tomó posesión en el palacio arzobispal y arrojó monedas de oro al público en el interior. Al pueblo, fuera del palacio arzobispal, de plata. El arzobispo Almaraz fue recogido por una digna comisión, en la que participaron dos canónigos, en uno de los palacios que el arzobispado tiene en las cercanías de Sevilla. En la estación de ferrocarril de Sevilla le esperó un carruaje de lujo camino de la catedral, donde fue recibido en la puerta de San Cristóbal por el cabildo. De ahí se encaminó al altar mayor, adornado «de primera clase». Al día siguiente se celebró la entrada solemne en la catedral como «prescribe el Pontifical romano»: la puerta adornada con colgaduras de terciopelo, con el clero vestido con ropajes blancos, con las autoridades civiles y militares presentes y el repique de las campanas de todas las iglesias de Sevilla desde que el prelado salió en carruaje del palacio hasta que volvió. Genuflexiones, besos al Lignum Crucis, Tedeums, música de órgano, reparto de indulgencias... y al final, el consistorio detrás, en «coche de respeto», acompañaron al nuevo arzobispo a su palacio.

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Vicente Rodríguez García

Vuelos gallináceos Pospongamos, por unos momentos, la tensión ocasionada por los asesinatos del islamismo radical, aplacemos nuestra preocupación por los atentados a la Madrugada que venimos sufriendo desde el año 2000 y difiramos las coyunturas concretas de estos años. Hecho esto, e independientemente de lo momentáneamente aparcado, es preciso reconocer que la celebración de la Semana Santa necesita una reforma profunda, seria e inaplazable por la seguridad de los nazarenos, de las personas y de la Carrera Oficial. Esta requiere una modificación total sin admitir parches, ha de hacerse con todas las hermandades unidas y sin perder de vista que la estación de penitencia es un culto público de fe y evangelización excluyendo cualquier otro planteamiento. Estamos en unas circunstancias difíciles y podemos pasar a la historia por efectuar los cambios necesarios o quedarnos en vuelos gallináceos.

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Qué fue de...

El palio de la Virgen de los Desamparados unque en su primera salida procesional, en la Semana Santa de 1929, la Virgen de los Desamparados de San Esteban salió bajo el palio de tul de oro de Montserrat, la dolorosa estrenó en 1949 uno de color burdeos con ornamentación bordada en plata que se hizo en el taller de Guillermo Carrasquilla. Sin embargo, en El palio cuando aún protegía 1964, la hermandad de a la Virgen de los Desampala Puerta Carmona re- rados de San Esteban. galó un nuevo palio a su Virgen, con el que aún procesiona cada Martes Santo. En una primera fase Leopoldo Padilla fue el artífice que en 1964 ejecutó la malla de hilos de oro en que debía bordarse la pieza. A finales de ese año la hermandad aprobó el dibujo que para los bordados del nuevo palio había realizado Ignacio Gómez-Millán («este insigne autor del diseño era un farmacéutico La Virgen de las Lágrimas que tenía su farmacia si- de Marchena bajo su palio. tuada en la calle Sierpes. Su humanidad enorme le llevará a fundar un lugar para acoger a niños sin hogar en el populoso barrio de Triana denominado Virgen del Rocío y que ha llegado a nuestros días. Se dedicaba al diseño como afición y Esperanza Caro tuvo en él un valioso colaborador», detalla la web de la hermandad) acordándose igualmente estampar en el bordado interior de la caída frontal el título de «Madre de los Desamparados» y en el de la trasera el de «Madre de la Iglesia», por haberse declarado así por el Concilio Vaticano II. Pero ¿qué fue de aquel palio de Guillermo Carrasquilla? En 1962, la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Marchena, que realiza su salida procesional en la madrugada del Viernes Santo de Marchena, adquiere las bambalinas para su Virgen de las Lágrimas, obra de Manuel Gutiérrez Cano de 1860, que aún lo conserva. La corporación, que actualmente dirige Antonio Martín –se presenta a la reelección en las elecciones del 21 de octubre–, encomendó al taller de Esperanza Elena Caro, autora de la obra, la restauración del palio entre 1980 y 1984. La cofradía aprovecha este paso de la pieza por el taller para cambiar el terciopelo granate por uno azul oscuro o azul Lyon, modificar la estructura del diseño original por el actual y colocar el escudo de la archicofradía en la bambalina frontal.

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DE PASCUAS A RAMOS

Tesorillos cofradieros

Carmelo López: De La Puebla de los Infantes a San Vicente Álvaro R. del Moral armelo López Blanco había abandonado su pueblo, La Puebla de los Infantes, buscando la formación que entonces no se podía encontrar en la sierra. Aterrizó en la Universidad Laboral con 14 añitos. La familia, los amigos y hasta su hermandad de la VeraCruz –y una Semana Santa humilde que se apoyaba en horquetas– se habían quedado atrás. Era el comienzo de unos años determinantes que ayudaron a forjar la personalidad sin quebrar confianzas pero la ciudad, más allá de la carretera de Utrera, seguía siendo una certeza remota. Llegó la mayoría de edad y con ella, los estudios universitarios que simultaneó con su condición de alumno educador en la vieja Laboral. Había que echar una mano en casa pero el centro de Sevilla, sus cofradías y toda la Semana Santa –que había sido una promesa inquietante y un paraíso por descubrir– se abrió de par en par a la vez que comenzaba un tiempo nuevo en la facultad de Filología. Carmelo había guiado a su cofradía de La Puebla con la misma cruz que había ensamblado su hermano, carpintero de profesión. Pero le atraía la forma y el modo de llevar los pasos de Sevilla que descubrió, en un Domingo de Ramos iniciático, al paso de la cofradía de la Cena. «Confieso que me fijé más en lo que había debajo de los faldones, quería saber qué se hacía ahí abajo», se sincera Carmelo que encontraría un valedor providencial para cumplir un sueño. «Juan, un trabajador del comedor de la Laboral, era costalero en el Porvenir, a las órdenes de Manolo Santiago; yo le había confesado mis ansias de convertirme en costalero y un día me comentó que su Santiago había cogido la cofradía de Las Penas». Carmelo se presentó en aque-

lla igualá con tanta ingenuidad como ilusión. El costal y la faja que hoy guarda como oro en paño simbolizan aquel encuentro que cambiaría su vida. «Manolo Santiago había contado con sus hombres pero una señal de Juan sirvió para que me integrara en la cuadrilla», comenta emocionado. Había comenzado un tiempo nuevo que culminó con su ingreso en las listas de la corporación del Lunes Santo. «Es que Las Penas es la cofradía que yo soñaba; su estilo es mi estilo, mi forma de vivir y concebir la Semana Santa», apunta el antiguo costalero que hoy se reviste con la túnica negra en la tarde del Lunes Santo. Pero la Semana Santa de Carmelo López Blanco aún pivota en torno a La Puebla de los Infantes en la jornada del Viernes Santo. Desde allí desciende para vestirse con otra túnica, la de la Soledad de San Lorenzo, hermandad a la que se vinculó por vía matrimonial. Su hijo Jaime, ataviado de servidor, cierra este círculo de afectos y devoción reservando la cruz de guía de Las Penas. Al fin y al cabo no deja de ser la misma, idéntica, a la que un día talló su tío.

Manuel Romero Luque

Coronación de Ntra. Sra. de la Salud as cosas, y las personas, cambian inexorablemente. Mirar hacia atrás con ojos elegíacos es tendencia común al hombre, pero rara vez la memoria y la realidad coinciden. Desde la ancianidad o la madurez, la juventud y la infancia se ven como ese paraíso perdido (que nunca fue) y la idealización hace el resto. «Triana ya no es lo que era», se escucha con frecuencia entre los mayores cuando se sacan a relucir costumbres y vivencias antiguas. Y puede que sea verdad. La piqueta, la especulación, la diáspora forzada y los precios inalcanzables de las nuevas edificaciones han cambiado el paisaje urbano de lo que era casi un pueblo con marcadas señas de identidad. Pero siempre queda un reducto. El Tardón y el Barrio León, como la aldea gala de Astérix, han resistido. Ellos mantienen vivo lo mejor de una Triana desaparecida; porque sus pisos —pequeños y modestos— fueron ajenos a los lujos new age y sus casas —de patios limpios y cuidados— no tienen rejas de fortaleza, sino verjas claras que invitan a traspasarlas. Allí nació y allí pervive con pujanza la devoción a la Virgen de la Salud que, sin tener siglos, iguala la fuerza con la que creció en aquella orilla del río el amor por la Esperanza, la Estrella, la O y, también, por las gloriosas advocaciones del Rocío, María Auxiliadora o la imagen chiquita del Patrocinio. El barrio está de fiesta. Las tempranas col-

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Foto: Juan Romero gaduras de los balcones ya lo avisan. Hay ese runrún que precede a los días grandes y hace felices a los que sueñan vivir lo que otros ni siquiera pudieron pensar. Tampoco los olvidamos. Las ventanas de las que fueron sus casas, las flores de sus cuidadas macetas, las fotografías de sus dormitorios, los azulejos, las fachadas blancas como túnicas permanentemente expuestas, los objetos que tocaron… traerán ese día el recuerdo de sus devotos en una interminable letanía de nombres propios: Amparo, Manolo, Paquita, María, Antonio, Rosario… Porque la Virgen de la Salud siempre estuvo con ellos, hoy sus descendientes lo proclaman con gozo.

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PASIÓN.ES Textos Manuel J. Fernández Fotos El Correo /Santi León

Hágase la música... en El Juncal http://www.agrupacionmusicaljuncal.com

El legado del maestro de la orfebrería http://fernandomarmolejohernandezorfebre.blogspot.com.es

Es una de las formaciones más noveles de la música procesional sevillana. Sin embargo, sus apenas cinco años de vida le han valido para darse a conocer y consolidar aquella idea fundacional que en enero de 2012 impulsó a tres amigos de la hermandad Sacramental del Juncal a embarcarse en este proyecto cultural: «crear una banda con la que hacer la música de siempre pero de manera distinta». Su historia, su repertorio musical y hasta la agenda de actuaciones y conciertos de cara a los próximos meses se puede consultar en este blog oficial de la agrupación musical de Nuestra Señora del Juncal, que dirige Alejandro Blanco –en la imagen–. El portal ha echado a andar hace unos tres años y se suma a los perfiles que ya tiene en las redes sociales (Facebook o Twitter).

Es uno de los talleres de orfebrería de referencia a nivel nacional. Heredero directo del genial Fernando Marmolejo Camargo, que abre su primer taller en la calle Ortiz de Zúñiga y realiza obras tan destacadas como el camarín de la Macarena. En la actualidad, uno de sus hijos, Fernando Marmolejo Hernández, cuenta con taller en el municipio sevillano de Santiponce. Su versión digital es este interesante blog.

El pellizco del costal http://costalerodepellizco.blogspot.com.es

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Pretende plasmar la idiosincracia del mundo del costal a través de distintas visiones y personajes relacionados con las trabajaderas. Destacan los apartados de noticias, entrevistas y opinión, así como los vídeos en los que se recogen las chicotás más destacadas, como la del misterio de Los Panaderos en la revirá de la calle Francos: «la mejor de 2017».

Arnido, arte y restauración http://arnidoarteyrestauracion.blogspot.com.es Aquí el restaurador de obras de arte y pintor Antonio Díaz Arnido –en la imagen de la izquierda– publica sus trabajos en sendas facetas artísticas, que actualmente combina de forma profesional. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, Arnido utiliza esta plataforma digital, junto a las redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram), para dar a conocer también sus trabajos belenísticos (figuras y escenografías) de estilo settecento napolitano. Entre sus últimos proyectos está su colaboración en la finalización del paso de misterio de la Sagrada Cena de Huelva, así como la pintura del cartel del Rosario de Benacazón y la portada del boletín del Dulce Nombre.

Escuela de música. La formación es muy importante para los músicos del Juncal. En su escuela de música enseñan a niños de cinco a 15 años, no solo a tocar un instrumento, sino también Historia de la Música Procesional, Lenguaje Musical aplicado a la agrupación, así como «el compañerismo» o «la responsabilidad» de «ser del Juncal».

Ángeles de Salud Manuel J. Fernández @M_J_Fernandez a hermandad de San Gonzalo afronta un octubre extraordinario. El día 14 verá coronada a su Virgen de la Salud en la Catedral como mejor regalo a 75 años de historia y fructífera unión entre parroquia, hermandad y barrio. No siempre se dice y, a veces, es necesario explicarlo. La cofradía desarrolla una excelente labor asistencial y caritativa. Desde hace años destina el 40 por ciento de las cuotas de sus hermanos a tender la mano a quien más lo necesita. A ello se ha sumando el proyecto Salud y Vida como obra social del feliz acontecimiento. Se trata de una iniciativa de voluntariado que ofrece acompañamiento a mayores y enfermos, y dosis de «respiro familiar». Ya está abierto el plazo para arrimar el hombro y formar parte de esta legión de ángeles dispuestos a llevar un mensaje de salud y esperanza a muchos hogares sevillanos.

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BAZAR COFRADE La Semana Santa del siglo XIX al XXI a través de la fotografía. En 2015 vio la luz

este libro de Marcos Fernández Gómez, Inmaculada Molina Álvarez y Elena Hormigo León titulado Semana Santa en Sevilla. 100 fotografías que deberías conocer. Se trata de un catálogo imprescindible de cien fotografías que descubrirán otras épocas y personajes en los que no solemos reparar en la Semana Santa. Fotografías desde el siglo XIX al XXI, provenientes en su mayoría del archivo de la Fototeca Municipal de Sevilla, la Biblioteca Nacional de Francia y la Fototeca de la Universidad de Navarra. Tiene también fotos de gran calidad de autores contemporáneos. Precio: 19 euros. De venta en: Casa del Libro.

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El pregón de Alberto García Reyes. A mediodía del 2 de abril de 2017 y en el Teatro de la Maestranza, el periodista Alberto García Reyes pronunció un pregón de la Semana Santa de Sevilla que ha sido catalogado como una de las mejores piezas de este género. El Correo de Andalucía, fiel a su compromiso con Sevilla, edita este DVD para perpetuar en la memoria una jornada inolvidable. Precio: 4,95 euros. De venta en: promociones@correoandalucia.es

Salud coronada Carmen Prieto Periodista - @CarmenPrieto4 ecuerdan un artículo de José Manuel García en esta revista sobre las coronaciones? Escribía al hilo de un reportaje en el que Más Pasión analizaba el boom de coronaciones que experimentamos de manos del cardenal Amigo y que, pese a lo que preveíamos, no ha descendido con el pontificado de Juan José Asenjo. Parece que los requisitos –importancia histórica y artística, peso devocional y labor social asociada– que se exigían para reconocer con este privilegio a las vírgenes de la Archidiócesis se han ido rebajando y casi cualquier hermandad, bien conducida, puede acceder a este privilegio. Aunque nuestro arzobispo actual ha incidido mucho en que la coronación venga siempre acompañada por una adecuada formación y, sobre todo, por una labor social que ponga el acento en lo importante, animando incluso a que no se labre una nueva corona y que ese dinero se invierta en las necesidades que la hermandad detecte en su entorno, a veces resulta difícil compaginarlo todo y esa acción se pospone, si no se diluye. Pero, y aquí la referencia al artículo de García, al final lo que queda es que la Virgen ha sido coronada: ¿y qué más da si tenemos una o todas están ya coronadas? Pues esa coronación no es más que una demostración más de la devoción de Sevilla por la Madre de Dios. Devociones universales y devociones de barrio que aglutinan igualmente a miles de hermanos que, a su vez, repercuten –a través de la acción social, pero también de los preparativos que implican a todos y generan una nueva red vecinal– en el propio barrio. Habrá sevillanos ajenos a esta coronación, incluso que ignoren que una Virgen lleva la advocación de la Salud en San Gonzalo, pero Ella reina en el Barrio León y es su barrio quien la corona.

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Agenda de Glorias Araceli

Día 29. Función principal.

Día 7. Función a San Francisco de Asís. Día 11. Rosario público por la feligresía. Días 12 y 13. Besamanos.

Nieves Días 4, 5 y 6. Triduo. Día 7. Rosario público. Día 8. Función principal. Día 22. Salida procesional. 18.30 h.

Divina Pastora de San Antonio Días 12, 13 y 14. Triduo. Día 15. Función principal.

Rosario de San Julián Virgen del Rosario de los Humeros.

Día 1. Salida procesional.

Días 4, 5 y 6. Triduo. Día 7. Función. Días 7 y 8. Besamanos. Día 15. Salida procesional. 19 h.

Rosario de los Humeros

Rosario de Santa Catalina Días 4, 5 y 6. Triduo. Días 6 y 7. Besamanos Día 7. Función.

Rocío del Cerro

Días 5, 6 y 7. Triduo. Día 7. Rosario público por las calles del arrabal. Día 8. Función principal. Día 12. Procesión hasta Santa Rosalía. 7 horas. Misa. Regreso. 11 h.

Día 27. Misa y rosario vespertino.

Pilar

Desamparados Días 1, 2 y 3. Triduo a San Francisco de Asís. Día 4. Función.

Anunciación Día 1. Función principal. Día 11. Misa a San Juan XXIII. Día 22. Misa a San Juan Pablo II.

Rocío de Triana Días 19, 20 y 21. Triduo.

Rosario del Barrio León

Día 7. XLII pregón. Días 9, 10 y 11. Triduo. Día 12. Función principal. Procesión. 17.45 h.

Cabeza Día 1. Función principal. Días 15 y 16. Peregrinación al santuario de la Virgen de la Cabeza.

Madre de Dios del Rosario

Montemayor

Días 5, 6 y 7. Triduo. Día 8. Función principal. Días 12. Salida procesional. 19.30 h.

Día 7. Salida procesional. 18.30 h.

Sierra

Encarnación Día 1. Procesión. 19.30 h. MásPasión / octubre 2017

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Día 22. Salida procesional. 11 h. Días 26, 27 y 28. Triduo.

Todos los Santos Del 24 al 1 noviembre. Novena.

Guadalupe de la Misericordia Triduo y función.

Rosario de la Magdalena Días 5, 6 y 7. Triduo. Día 15. Besamanos y rosario.

Araceli Día 7. Función a San Francisco de Asís. Día 11. Rosario público por las calles de la feligresía. Días 11 y 12. Besamanos.


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AGENDA DE OCTUBRE El Amor

Días 3, 10, 17 y 24. Misa de hermandad. 20 horas.

Jesús Despojado

Día 24. Misa en honor a San Antonio María Claret. 19.45 horas.

La Paz

Día 1. Aniversario de la coronación. 13 horas. Días 5, 12, 19 y 26. Jueves eucarísticos. 19.15 horas. Día 22. Rosario de la Aurora y misa. 8 horas. Días 26, 27 y 28. Triduo a la Virgen de la Paz. 20 horas. Día 29. Función. 13 horas.

La Cena

Día 1. Salida procesional de la Virgen de la Encarnación. 19.30 horas.

La Hiniesta

Días 7, 14, 21 y 28. Sabatina y misa de hermandad. A las 20.30 horas.

San Roque

No tiene cultos en el mes de octubre.

La Estrella

Días 1, 8, 15, 22 y 29. Misa de hermandad. 11.30 horas. Día 5. Jueves eucarístico. A las 18 horas.

Amargura

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Día 5. Jueves eucarístico. A las 20 horas.

Polígono de San Pablo

Días 4, 5 y 6. Triduo a Ntra. Sra. del Rosario Doloroso. 20 horas. Día 7. Función. 20 horas. Día 8. Besamanos. Día 13. Rosario Vespertino de Nuestra Señora del Rosario Doloroso. 19 horas. Día 15. Presentación de los niños ante la Virgen del Rosario Doloroso. 12.30 horas.

Redención

Día 16. Conmemoración de la festividad de San Lucas. 20.30 horas. Días 19, 20 y 21. Triduo al Santísimo Sacramento. A las 20.30 horas.

Hermandad del Buen Fin. A final de mes, del 26 al 29, se celebrará el triduo y la función en honor a la Virgen de la Palma de la hermandad del Buen Fin. Santa Genoveva

Días 1, 8, 15, 22 y 29. Misa por la intenciones de la hermandad. 12 horas. Día 1. Rosario en honor a la Virgen de las Mercedes. 9 horas.

Santa Marta

Días 3, 10, 17 y 24. Volverá a celebrarse el culto semanal de la hermandad, con la Exposición del Santísimo Sacramento. A las 20.30 horas.

San Gonzalo

Día 2. Convivencia del Consejo General de Hermandades y Cofradías y Hermandades de la ciudad y presentación del Boletín de las Cofradías dedicado a la coronación. En la parroquia de San Gonzalo, tras la misa de las 20 horas. Día 3. Conferencia del ciclo formativo de las hermandades de penitencia del Arciprestazgo TrianaLos Remedios. 21 horas. Día 4. Entrega de la Medalla de la Ciudad a la Virgen de la Salud. Día 5. Rosario por las calles de la feligresía de San Gonzalo con el

Simpecado. Día 6. Eucaristía preparatoria de la coronación. 20 horas. Día 7. Traslado de la Virgen de la Salud a la Catedral. Días 11, 12 y 13. Triduo preparatorio de la coronación. Día 14. Misa estacional de coronación y procesión de regreso. Días 21 y 22. Besamanos a la Virgen de la Salud. De 9 a 21 horas. Día 22. Eucaristía de acción de gracias por los dones recibidos tras la coronación. 13 horas.

Día 8. Función y besamanos a la Virgen del Rosario. De 11 a 12.30 y de 17 a 20.30 horas. Día 21. Procesión de la Virgen del Rosario.

curso. Día 10. Misa de difuntos. Del 17 al 19. Triduo al Santísimo Sacramento. Días 3, 10, 17, 24 y 31. Misa de hermandad. 20.45 horas.

El Museo

La Candelaria

El Cerro del Águila

Dulce Nombre

Vera-Cruz

Días 5, 6 y 7. Triduo en honor a la Virgen de Gracia y Amparo. A las 20.15 horas. Día 8. Función. 12 horas.

Días 3, 10, 17, 24 y 31. Misa de hermandad. 20.30 horas. Día 20. Ciclo Castillo Lastrucci: La fama de Antonio Castillo Lastrucci, por Francisco S. Ros González. 22 horas. Días 7, 8, 21 y 22. Jornadas de la Juventud.

San Esteban

Santa Cruz

Día 5. Función en honor a San Francisco de Asís. 20.45 horas. Días 19 y 26. Misa de hermandad. 20.45 horas. Será aplicada por la memoria de Fray Sebastián de Jesús Sillero en su 274 aniversario de su fallecimiento.

Las Penas

Días 2, 9, 16, 23 y 30. Misa de hermandad. 20 horas.

Las Aguas

Días 5, 6 y 7. Triduo.

Día 27. Adoración nocturna. 20.30 horas. Día 3. Misa de hermandad. A las 20 horas.

Los Javieres

Día 10. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Los Estudiantes

Días 3, 10, 17, 24 y 31. Misa de hermandad. 20.30 horas.

San Benito

Día 3. Misa de comienzo de

Día 1. Función en honor a la Virgen del Subterráneo. 12 horas.

Días 3, 10, 17, 24 y 31. Misa de hermandad. 20.30 horas. Día 6. Eucaristía y ejercicio del primer viernes de mes. 18 horas.

El Carmen Doloroso

Día 18. Misa de hermandad. A las 20.30 horas.

La Sed

Día 1. Besamanos a la Virgen de la Consolación. De 9 a 21 horas. Día 27. Misa de hermandad. 20 horas.

San Bernardo

Día 5. Misa de Espíritu Santo con motivo de la apertura del nuevo curso cofrade. 20.30 horas.

Buen Fin

Día 4. Función a San Francisco de Asís. 20.30 horas. Día 8. Función conmemorativa de la coronación canónica de la Virgen de la Palma. 12.30 horas. Días 26, 27 y 28. Triduo en honor a la Virgen de la Palma. Día 29. Función en honor a la Virgen de la Palma. A las 12.30 horas.

La Lanzada

Día 7. Salida procesional de la Virgen de la Divina Enfermera. 19 horas.

El Baratillo

Coronación Canónica. El próximo 14 de octubre tendrá lugar la misa estacional de coronación canónica a la Virgen de la Salud de San Gonzalo en la Santa Iglesia Catedral.

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Días 4, 11, 18 y 25. Misa de hermandad. 20.30 horas. Día 21. Potaje de caridad. A las 12 horas.


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AGENDA DE OCTUBRE Cristo de Burgos

Días 6, 13, 20 y 27. Misa de hermandad. 20 horas.

Siete Palabras

Días 5, 12, 19 y 26. Jueves eucarístico. 19.30 horas. Día 7. Besamanos a la Virgen del Rosario. De 10.30 a 14 y de 17 a 21 horas. Días 19, 20 y 21. Triduo.

Los Panaderos

Durante todo el mes de octubre, 15 minutos antes de las misas de los miércoles y sábados, se rezará el Santo Rosario en honor a la Virgen de Regla. Día 1. Besamanos. De 10.30 a 13.30 y de 17.30 a 21 horas.

Los Negritos

Día 1. Comienza la catequesis de Comunión, Despertar. 10.30 horas. Día 4. Día de San Francisco de Asís.

La Exaltación

Cigarreras

Día 1. Rosario de la Aurora con la imagen de la Virgen de la Victoria. 9 horas.

Monte-Sión

Días 1 y 2. Segundo y tercer día del triduo en honor al Santísimo Sacramento. 20.30 horas. Día 6. Pregón del Rosario. 21 horas. Día 7. Función y ofrenda floral. 21 horas. Días 6, 7 y 8. Besamanos a la Virgen del Rosario. De 10.30 a 13.30 y de 17.30 a 20.30 horas. Del 15 al 21. Septenario en honor a la Virgen del Rosario. 20.30 horas.

Quinta Angustia

Días 5, 12, 19 y 26. Rezo del Rosario. 20.45 h.

El Valle

Días 6, 13, 20 y 27. Catequesis

Virgen de las Angustias. La hermandad de Los Gitanos celebra el 29 una función conmemorativa del XXIX aniversario de su coronación canónica. A las 20.30 horas. de confirmación en la iglesia de La Anunciación. 18 horas.

procesional de la Virgen del Rosario.

Pasión

El Calvario

Días 13, 20 y 27. Misa de hermandad. 21.15 horas.

mandad. 20 horas. Día 4. Función a San Francisco de Asís. 20 horas. Día 27. Rezo del Santo Rosario y misa por nuestros hermanos difuntos. 20 horas.

El Silencio

Esperanza de Triana

El Cachorro

Días 6, 13, 20 y 27. Misa de hermandad. 20 horas. Día 20. Ciclo formativo bajo el título Viernes con Jesús Nazareno. 21 horas. Día 24. Misa en honor del que fuera hermano San Antonio María Claret. 20 horas.

Gran Poder

Días 6, 13, 20 y 27. Misa de hermandad. 20.30 horas.

La Macarena

Días 6, 7 y 8. Besamanos a la Virgen del Rosario. De 9 a 21 horas. Día 7. Misa en la festividad de la Virgen del Rosario. 20 horas. Día 12. Misa en la festividad de la Hispanidad. Días 18, 19 y 20. Triduo en honor a la Virgen del Rosario. Día 22. Función principal y salida

Días 3, 17 y 24. XII Ciclo Formativo de las Hermandades del Arciprestazgo de Triana-Los Remedios. El 3 de octubre será en las dependencias de la hermandad de San Gonzalo. El 17, en Las Cigarreras y el 24, en la Esperanza de Triana. 21 horas.

Los Gitanos

Día 29. Función conmemorativa del XXIX Aniversario de la Coronación Canónica de María Santísima de las Angustias. 20.30 horas.

La Carretería

Días 6, 13, 20 y 27. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Soledad de San Buenaventura

Días 6, 13, 20 y 27. Misa de her-

Días 6, 13, 20 y 27. Misa de hermandad. 20.30 horas. Días 6, 13, 20 y 27. Misa de hermandad. 20.30 horas.

San Isidoro

Padre Pío

Del 30 de octubre al 5 de noviembre. La hermandad realizará un viaje a Roma y a Loreto, donde visitaran el Santuario de la Santa Casa de la Virgen.

Montserrat

Días 6, 13, 20 y 17. Misa de hermandad. Será a las 20.30 horas. Días 5, 6 y 7. Triduo a la Virgen del Rosario. 20 horas. Día 15. Besamanos a la Virgen del Rosario. De 11 a 21.30 horas.

Días 5, 6 y 7. Triduo en honor a la Virgen Madre de la Divina Gracia. 19.30 horas, con rezo del Santo Rosario, exposición y reserva del Santísimo Sacramento y misa. Día 8. Función principal. 12 horas.

Dulce Nombre (Bellavista)

Día 29. Misa de hermandad. 19.30 horas.

Pino Montano

Días 12, 13 y 14. Triduo. Día 15. Función a la Virgen del Amor.

Días 1, 8, 15, 22 y 29. Misa de hermandad. 11.30 horas.

La Misión

El Sol

Pasión y Muerte

La Trinidad

Día 24. San Antonio María de Claret. Día 28. Misa de hermandad. 19 horas.

Torreblanca

Días 1, 8, 15, 22 y 29. Misa de hermandad. 12 horas.

Días 7, 14, 21 y 28. Misa de hermandad. 19 horas.

Santo Entierro

Divino Perdón

Los Servitas

San José Obrero

Días 2, 9, 16, 23 y 30 Misa de hermandad. 20.30 horas. Días 6, 13, 20 y 27. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Día 14. Misa de hermandad. 19.30 horas.

Días 6, 13, 20 y 27. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Día 1. Rezo público del Santo Rosario, presidido por la bendita imagen de Nuestra Señora de los Dolores. Participará musicalmente el Coro de Campanilleros Cofrade de nuestra hermandad.

La Resurrección

La Milagrosa

Soledad de San Lorenzo

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Cristo de la Corona

La O

Días 6, 13, 20 y 27. Misa de hermandad. 20 horas.

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VÍSPERAS Días 2, 9, 16, 23 y 30. Misa de hermandad. 20 horas. Días 5, 6 y 7. Triduo a la Virgen del Rosario. 20.30 horas. Día 8. Función. 12.30 horas.

Sagrada Mortaja

La Exaltación. Del 12 al 14 de octubre se celebra el triduo en honor a la Virgen de las Lágrimas de la hermandad de La Exaltación. A las 20.30 horas.

en el XLVIII aniversario fundacional de la hermandad. A las 20.30 horas. Día 28. Culto eucarístico. A las 20.30 horas.

Días 1, 8, 15, 22 y 29. Misa de hermandad. 12 horas. Día 6. La iglesia de Santa Marina formará parte de la actividad La Noche en Blanco y estará abierta al público. Día 19. Misa de acción de gracias

Días 5, 6 y 7. Triduo a la Virgen del Rosario. 20 horas. Día 8. Función. 12 horas. Días 14, 15 y 16. Besamanos. De 9 a 14 y de 17 a 21 horas. Día 21. Rosario verpertino. Hora aún por definir.

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Días 1, 8, 22 y 29. Misa de hermandad. 13 horas. Días 12, 13 y 14. Triduo a la Virgen de las Lágrimas. 20.30 horas. Día 15. Función. 11.30 horas. Días 21 y 22. Besamanos. De 10 a 14 horas y de 17 a 21 horas. Día 26. Acto de adoración eucarística. 20.30 horas.


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CON LA VENIA

El dedo de Dios

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Por Javier García

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Las ideas son el generador de energía más potente que existe.

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Una idea, transformada en obra de arte, es capaz de cambiar el mundo. Por eso nuestro interés por la cultura y apoyo al Teatro Real, al Gran Teatro del Liceo, al Museo Thyssen y su 25 aniversario e iniciativas como entradasymas.com. Porque queremos acercar la cultura a toda la sociedad a través de la innovación y abrir nuestra energía a todo el mundo.

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