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MAGAZINE COFRADE. Nº 125. JUNIO 2018. PVP: 1 EURO CON EL CORREO DE ANDALUCÍA DEL 3-6-2018

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Antonio Eslava. Carmona reivindica al imaginero en el 75 aniversario de su Sagrado Descendimiento // Manuel Marvizón. «No le pondría música al Nazareno del Cerro» // Julio Vera. Una vida irrepetible junto a Tres Caídas

Los pasos de Pasión cma n r

Un fatídico incendio acabó con el canasto que Pedro Domínguez diseñó para el Nazareno de Martínez Montañés en sustitución del paso de Rossy. La hermandad encargó entonces la que se convertiría en la obra cumbre de Cayetano González


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SUMARIO

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Una vida junto a Tres Caídas El corneta y director de la banda de las Tres Caídas, Julio Vera, hace repaso de su trayectoria ahora que ha decidido dar un «paso al lado» para estar disponible para su hermandad.

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Antonio Eslava. El Sagrado Descendimiento de Carmona cumple 75 años. Su pueblo reivindica la figura de su creador, autor también de la Virgen de los Dolores y Misericordia, cuya figura ha pasado casi desapercibida.

Antonio Díaz Arnido. Autor del cartel de las Glorias de este 2018, el joven artista comparte sus devociones y su estrecha vinculación con la Hiniesta, el Carmen Doloroso y, en particular, la Reina de Todos los Santos.

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Los pasos de Pasión. Tres pasos pasearon al Señor de Pasión por Sevilla antes de que la hermandad encargara a Cayetano González el altar de plata que acabó convirtiéndose en la obra cumbre del orfebre.

Manuel Marvizón. Pese a la lozanía de sus compases, sus marchas forman ya parte indisoluble de la banda sonora de la Semana Santa de muchos cofrades. Pero el compositor se decanta por Soleá dame la mano.

... y además 10 Obras son amores. La cesión por parte del Ayuntamiento de la Casa Tapón a la Esperanza de Triana permite ampliar el Centro de Apoyo Infantil. 20 La 26 La Paraíta. Las casas hermandad con sede en El Real de la Feria. 34 El foro. Javier Márquez y Paco García debaten en torno a la profusión de carteles cofradieros. 36 La Andalucía cofrade. El añafil morisco llama a los egabrenses en su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Nacional desde 1989. 41 El tesorillo. La devoción heredada a la Virgen de la Amargura de Inma Pueyo. Pasión. Víctor García-Rayo reflexiona sobre el modelo de Semana Santa que Sevilla refleja.

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El niño que rezaba con la corneta

EDITA El Correo de Andalucía, SL

José Gómez Palas COORDINADORA Carmen Prieto REDACTORES José Gómez Palas, Manuel J. Fernández, César Rufino, Manuel Pérez Cortés, Bernardo Ruiz, Rocío Muñoz y Francisco Veiga DISEÑO Y CIERRE Francisco Oca y Auxiliadora Villar FOTOGRAFÍA Y PREIMPRESIÓN Txetxu Rubio

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COLABORADORES Álvaro R. del Moral, Vicente Rodríguez, José Manuel García, Jesús Barrera, Manuel Gómez, Teresa Roca, Julia Moreno, Paco García, Rafael Reyes, Javier Márquez, Mario Daza y Javier Torres REDACCIÓN 954 48 85 00 FAX 954 46 28 81 Correo electrónico: cofradias@correoandalucia.es Parque Empresarial Morera & Vallejo C/ Aviación, 14 Edificio Morera & Vallejo ll (4ª planta) 41007 - Sevilla Teléfono de atención al cliente: 902 44 42 42 Publicidad 954 48 85 31 publicidad@correoandalucia.es Depósito legal SE-4961-06 Imprime: J. de Haro Artes Gráficas PORTADA: El Señor de Pasión sale sobre su portentoso paso, obra cumbre de Cayetano González, del Salvador el pasado Jueves Santo. La foto es de Manuel Gómez. NÚMEROS ATRASADOS: Puede adquirir los números atrasados de Más Pasión en las instalaciones de El Correo.

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evilla comenzó a fijarse en las dotes prodigiosas de aquel muchacho por los interminables solos de corneta con los que asombraba al respetable cuando la banda de las Tres Caídas atacaba los acordes de Silencio Blanco . Aquella marcha, convertida hoy en el otro himno oficioso de la hermandad de la Amargura, irrumpió en el repertorio de las Tres Caídas a finales de los ochenta como una auténtica novedad, y era tal la expectación que creaba su interpretación en la calle que los más entendidos en materia musical –siempre los ha habido– hasta pedían silencio cuando sobrevenía el alargado solo de corneta. Shssss. El ritual se repetía una y otra vez. Julio Vera se quitaba entonces la gorra, se encomendaba a la foto de su abuela materna que llevaba siempre consigo en el forro interior, se volvía a calar la visera, se acercaba la boquilla a los labios y, entornando mucho los párpados, cesaba por un instante su desfile para vaciar sus pulmones rezando esa saetilla que él mismo quiso componer con ese prodigioso y exigente solo de corneta. El compositor de Silencio Blanco, entre otras marchas que han contribuido a crear un estilo propio en Triana; el

hombre que ha aupado a la banda de las Tres Caídas a cotas inimaginables en el panorama de la música procesional española hasta llegar a convertirla en una formación casi de culto dentro de su género, abandona la batuta de la dirección después de 31 años al frente de la misma. Quiere dar «un paso al lado» para, sin dejar de sentir el repeluco de vestirse de músico –al menos por el momento–, volcarse más en su hermandad de la Esperanza aportando su granito de arena allá donde el destino lo sitúe. En estas más de tres décadas consagradas a engrandecer el nombre

Julio Vera se quitaba entonces la gorra y se encomendaba a la foto de su abuela que llevaba siempre consigo en el forro interior de la banda de las Tres Caídas, Julio Vera ha acumulado recuerdos y anécdotas y vivido momentos imborrables, unos más felices y otros más amargos, como para llenar las páginas de varios MP7. Manuel Fernández ha intentando condensar en seis páginas todos esos recuerdos y anécdotas del que muchos consideran el sucesor del Brigada Rafael, del niño que creció en la calle Betis rezando con una corneta.

LA VOZ DEL LECTOR Una última vez

Mayo azul y plata

La salida extraordinaria de la Esperanza de Triana en noviembre

El mes de mayo de 2018 ha sido muy especial para los herma-

a la Catedral brindará, a todos aquellos costaleros del paso de

nos de la Hiniesta, un mes donde han podido vivir un aconteci-

misterio del Cristo de las Tres Caídas que tienen ya muchas ma-

miento único, ya que su Virgen Gloriosa ha estado en el altar

drugás a sus espaldas, la última oportunidad de meterse en las

mayor de la parroquia del Sagrario. Un lugar privilegiado para

trabajaderas de su Virgen, aquella que veneran y que buscan con

admirarla en un marco incomparable y lleno de encanto. Días

ansia en cuanto el Señor entra en su capilla la mañana del Vier-

de oración junto a ella en el silencio de tan majestuosa iglesia

nes Santo. Esta será una dulce despedida para muchos de ellos

donde nunca ha estado sola y que ha dejado para el recuerdo

que seguro sabrán saborear. Les deseo lo mejor.

imágenes únicas de su estancia.

Rocío Gutiérrez. Sevilla

David Castañeda. Sevilla

Las cartas de los lectores no excederán de cuatro líneas (400 caracteres sin espacios), y vendrán avaladas por la firma del autor y la fotocopia del DNI. No se admiten ni iniciales ni seudónimos. cofradias@correoandalucia.es

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REPORTAJE

El Cristo primigenio de Eslava Eslava fue coetáneo de Sebastián Santos, Buiza y Ortega Bru. Sin embargo poco ha trascendido de la trayectoria de este imaginero carmonense –bohemio y tímido– que fue llamado por algunos autores como «el escultor de las manos» l siglo XX puede considerarse como una de las épocas más prolíficas en cuanto a la ejecución de imaginería sacra en toda Andalucía. Una tendencia que se acentúa a partir de la finalización de la Guerra Civil, ya que el conflicto bélico había arrasado con buena parte del patrimonio eclesial y religioso. Surge por tanto, en la segunda mitad del pasado siglo, un abanico de escultores que subsanan estas pérdidas y constituyen una de las generaciones de artistas más fructíferas en cuanto a la calidad y cantidad de sus obras, similar a la época dorada que se vivió durante el barroco. En estos años comienzan a sonar con fuerza nombres como el de Antonio Castillo Lastrucci, seguramente el más afamado de todos, y otros como Luis Ortega Bru, Sebastián Santos, Francisco Buiza o Antonio Eslava. De todos, este último es sin duda del que menos conocemos hasta ahora, a pesar de su amplia producción más de un centenar que sepamos hasta el momento– de imágenes titulares y secundarias –también letíficas– que dejó en sus 74 años de vida. Es precisamente ahora, coincidiendo con el 75 aniversario de la realización de su primera imagen de Cristo, el Señor del Sagrado Descendimiento de su hermandad de la Quinta Angustia de Carmona, cuando queremos detenernos en la figura de este imaginero carmonense, conocido en la historia del arte como «el escultor de las manos», para descubrir su legado y las aportaciones que realizó a lo largo de toda su vida para el arte sacro. Poco se sabe de la trayectoria de Antonio Eslava Rubio. Lo que ha llegado a nuestros días se lo debemos, principalmente a Antonio Miguel Bermudo Salas, un carmonense que ha dedicado buena parte de su vida a estudiar la figura, personal y profesional, de su paisano. Bermudo insiste en la idea del poco reconocimiento que ha tenido Eslava hasta el momento a pesar de sus importantes aportaciones. «Su producción, pese a haber demostrado sobradamente sus conocimientos referentes a la escultura procesional y transmitir una unción religiosa carente en otros artistas, no ha sido valorada con el justo merecimiento», señaló. De hecho, asegura que basta con echar un vistazo a los recortes de prensa de la época para comprobar cómo otros es-

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Textos Mario Daza Fotos Jesús Barrera, Archivo Antonio Bermudo, José Ramos, José Manuel Cordobés y El Correo

cultores coetáneos si tenían una importante repercusión social. Son los casos de Sebastián Santos, Luis Ortega Bru o su paisano Francisco Buiza. Con este último compartió hasta cercanía física de sus talleres en Sevilla, ubicados ambos en el entorno de la calle Feria. El de Eslava en la plaza Menjíbar, junto a la plaza de los Carros, y el de Buiza en la Casa de los Artistas, anexa a San Juan de la Palma. Cuenta Bermudo que dada «la timidez» y «los apuros que Eslava pasaba a la hora de presupuestar sus obras», muchos de los encargos que en principio iban destinados a su persona acababan siendo realizados por Buiza, que tenía el taller muy cerca. En esta misma línea se pronunció el catedrático de la Universidad de Sevilla Andrés Luque Teruel en un artículo publicado en el boletín de la sevillana hermandad de Santa Cruz. «Durante décadas fue un escultor muy conocido en los ambientes cofrades sevillanos debido a la autoría de la Virgen de los Dolores y Misericordia de la hermandad de Jesús Despojado y, sobre todo, de la Virgen de los Dolores de la hermandad de Santa Cruz; sin embargo, esa justa fama no estuvo acompañada de un interés semejante por parte de la historiografía artística» […]. «Puede decirse que muchos sevillanos conocían el nombre de Antonio Eslava y la estimable calidad artística de las imágenes citadas; y muy pocos su producción y los fundamentos creativos de su arte». Una teoría en la que incide el hecho de «la mínima o nula repercusión que tuvo su muerte», acaecida en el Hospital de la Misericordia de la Santa Caridad de Carmona, el día 18 de diciembre de 1983. Curiosamente, y según añade Bermudo, «el día de la Esperanza, «la advocación que más veces realizó Eslava a lo largo de toda su trayectoria».

La vida de Eslava

A la izquierda, primera fotografía que se realiza del Señor del Sagrado Descendimiento, la primera talla de Cristo realizada por Antonio Eslava Rubio. Arriba, retrato del imaginero. MásPasión / junio 2018

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Para entender la producción de Antonio Eslava como artista es necesario conocer la historia de la persona. Antonio Bermudo ha dedicado los últimos 35 años de su vida a estudiar esta figura en profundidad. «Era sencillo, amable y generoso. Un hombre bohemio, soltero por convicción y que vivía sin grandes lujos. Era tan tímido que en raras ocasiones firmaba las obras que realizaba. Le podía la dejadez». Esa es la primera radiografía que sostiene Bermudo. Pero aún hay más. Eslava era hijo de madre soltera, algo realmente impropio en la sociedad de 1909, año en el que nació en el municipio de Carmona. Siempre estuvo muy apegado a su madre, Antonia Eslava, de la que heredó sus apellidos.

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El escultor realizó al Señor del Sagrado Descendimiento de Carmona hace ahora 75 años


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REPORTAJE

Ella era sirvienta en una casa señorial de Carmona. Tan estrecha era su relación que nunca se separaron y, cuando formalizó su taller en Sevilla, se la llevó a vivir con él. La decadencia de Eslava se inició cuando su madre falleció en 1969. «Entró en una situación depresiva que se hacía patente en su descuido físico, su falta de interés, y que vino a agravarse con la diabetes que le causó un problema ocular que le fue privando de la visión, teniendo que recurrir a un joven escultor, Rafael del Río, que bajo su dirección le fue terminando los que serían sus últimos trabajos». Por entonces ya se había trasladado a vivir a la localidad sevillana de San Juan de Aznalfarache, municipio para el que realizó en 1973 a la Virgen del Carmen, una de sus imágenes letíficas más destacadas. «Solo e incapaz», Eslava fue trasladado por la familia de Enrique González, paisanos del escultor, hasta la Residencia de la Santa Caridad de Carmona donde fallecería en 1983. Pero volvamos a su niñez. Eslava estudió en los Salesianos de Carmona hasta que accedió a un taller de carpintería del municipio, en el que tuvo su primer contacto con la madera, y que alternaba con el modelado con barro procedente de la ermita de San Mateo. En 1933, con 24 años, una beca del Ayuntamiento de Carmona le permitió mudarse a Sevilla y comenzar a estudiar en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, que por entonces estaba en la Torre Sur de la plaza de España, «en la que sobresalió como alumno destacado, obteniendo numerosos reconocimientos como el premio extraordinario de la Diputación y Ayuntamiento hispalense en 1938», explica Bermudo. Los premios no quedaron ahí y pronto destacó por su valía. Sus primeras obras, en las que posteriormente nos

A la izquierda, fotografía hacia 1915 en la que aparece Eslava, vestido de pajineta en el centro de la imagen, pues su familia perteneció a la hermandad. A la derecha, arriba, retrato de Antonia Eslava, madre del escultor. Abajo, el Señor de la Oración en el Huerto de Sanlúcar de Barrameda.

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detendremos, fueron para su hermandad de Carmona, la de la Quinta Angustia. En sus inicios, según el artículo de Luque Teruel basado en los estudios de Antonio M. Bermudo, «mostró un acercamiento a los planteamientos neobarrocos» aunque «de un modo singular». En esta época (1943) abrió su propio taller en Sevilla, en la plaza de Menjíbar. De estos años son el misterio de la Coronación de Espinas de Carmona (1945) o el Yacente de Sanlúcar de Barrameda –hoy en Guadiaro–, que según Bermudo «guarda cierta similitud con el que realizó Juan de Mesa para Sevilla» y que es el más similar al crucificado del Sagrado Descendimiento que realizó para Carmona. Un modelo que no volvería a repetir en sus imágenes cristíferas, en un patrón bien diferente al que aplicaría en el caso de sus dolorosas, muy similares en la configuración: ojos llorosos y rojizos, rostro de mujer madura, expresión extrema de dolor y un mismo patrón basado en los rasgos de su madre, Antonia Eslava, verdadera modelo para sus obras. Entre los años 1946 y 1955, Eslava entró a formar parte del taller de Antonio Castillo Lastrucci. Bermudo relata que allí coincidió con escultores como «Antonio Illanes, Rafael Barbero y Fernández-Andes». Unos años en los que realizó, «bajo la dirección de Castillo», las imágenes de San Roque para la localidad onubense de Riotinto, o la Virgen de los Reyes, patrona de los sevillanos en Madrid. Sin embargo, «su mano y su estilo» se hicieron patentes en otras obras más «personalistas» como el Cristo de la Expiración de Carmona, «que se aleja de la estética expirante del Cachorro», el Señor de la Oración en el Huerto o el Cautivo de Sanlúcar de Barrameda, la localidad en la


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REPORTAJE

que se conserva actualmente la mayor parte de la obra del escultor. En los años 60 Eslava comienza a ser el Eslava que ha llegado a nuestros días. Sale del taller de Castillo Lastrucci, según Bermudo, «por un desencuentro entre ambos», motivado por el hecho de que la hermandad de la Macarena –en la que comenzó a trabajar gracias a su amigo Juan Pérez Calvo, «marchante y difusor de la obra de Eslava»– le encargó al carmonense que retirara las telas encoladas del misterio del Señor la Sentencia que había tallado el propio Castillo. Aquello no sentó nada bien al maestro, que lo expulsó de su taller. A partir de entonces «comienza a separarse totalmente de los patrones iconográficos imperantes en Sevilla y crea sus obras más personales». De esta década son la Virgen de los Dolores y Misericordia de la hermandad de Jesús Despojado (1962), cuya inspiración pudo estar, según Bermudo, «en la Virgen de los Dolores de Murcia de Salzillo», o la Virgen de los Dolores de la hermandad de Santa Cruz de 1967, que un tiempo antes llegó a estar expuesta «en el escaparate de una tienda de textiles de la céntrica calle Rioja». A ambas imágenes, sus dolorosas más universales y que le reportaron más notoriedad, las llamaba «mis niñas de Sevilla». Pudo tener una tercera dolorosa para la capital hispalense, –que sería la creación mariana que procesionase por primera vez para la Semana Santa de Sevilla–, una imagen de la Virgen de la Soledad proyectada para la hermandad de los Servitas. «No fue ratificada en su cabildo de hermanos y esto supuso una gran decepción para Eslava». Poco se supo del destino de esta talla que, gracias a los estudios del propio Bermudo, fue finalmente localizada en la localidad de Lantejuela, donde

Arriba, las manos del Señor de la Sentencia que realizó en 1966. Abajo, a la izquierda, Eslava y la Virgen de los Dolores y Misericordia en el día de su bendición en 1952. A la derecha, la Virgen de los Dolores de Lantejuela expuesta en la capilla del Mayor Dolor tras su restauración en 2017.

se venera como Virgen de los Dolores, convertida en alcaldesa perpetua de dicha localidad sevillana. Según Antonio M. Bermudo, las últimas obras de Eslava pudieron ser la Virgen de la Esperanza de Villanueva de Córdoba (1975) y el Cristo de la Sangre de Córdoba (1978). A todo ello hay que sumar su producción como escultor letífico y como restaurador. En esta última faceta, con más de 30 actuaciones documentadas en Andalucía, destaca la intervención que realizó en 1974 sobre la talla de Jesús Despojado de Antonio Perea o los nuevos juegos de manos que realizó para el Señor de la Sentencia, la Virgen del Rosario de la Macarena o la Virgen del Dulce Nombre de la sevillana parroquia de San Lorenzo. Pero Eslava, además, desarrolló una faceta menos conocida como vestidor. Lo hizo con un estilo propio y muy particular, diferente a lo que se veía hasta entonces. La mayoría de las imágenes que vestía eran en la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda. «Tenía un estilo muy peculiar, siguiendo para ellos los cánones de la escuela levantina, con tocados muy abiertos y rostros que quedaban muy despejados», explica el propio Antonio Bermudo.

Su primera imagen cristífera Antonio Eslava fue un escultor atípico por muchos aspectos. Uno de los más particulares es que no realizó su primera talla para la Semana Santa hasta la edad de 30 años, algo impropio de la época. Se trató del misterio del Descendimiento para su hermandad de la Quinta Angustia de Carmona, siendo las imágenes de los Santos Varones las primeras que realizara en 1939, siguiéndole la talla de la dolorosa de las Angustias en 1941. Pasos previos para la ejecución del Cristo del Sagrado MásPasión / junio 2018

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Arriba, fotografía de 1910 de la antigua imagen con la que procesionó la hermandad hasta 1938. A la derecha, primera dolorosa bajo la advocación de Angustias que realizó Eslava en 1941, y su primera obra dentro de la imaginería procesional (en la actualidad en paradero desconocido). Junto a ella, imágenes actuales del paso de la hermandad de la Quinta Angustia de Carmona.

Descendimiento, la imagen que ahora nos ocupa y que cumple estos días 75 años de su hechura y bendición. Fue, como ya hemos dicho, la primera talla de Jesucristo que realizó Eslava y, según Bermudo, «una de las más valoradas y conseguidas» de todas las creaciones que llevó a cabo en su dilatada trayectoria. Viajemos a la Carmona de los años 40. Eslava, que pertenecía a esta hermandad e incluso formó parte de su cortejo, tenía en Fernando Fernández Pérez, hermano mayor, a «su gran valedor y amigo personal». Según indica Bermudo, fue en un cabildo general celebrado el 17 de marzo de 1942, y presidido por Fernández Pérez, cuando se toma el siguiente acuerdo: «No hacer estación de penitencia, por no encontrarse tela blanca para las túnicas, ni quererlas prestar ninguna otra cofradía y gastar las cinco mil y pico de pesetas, es tirar el dinero precioso que puede aprovecharse para el Cristo nuevo en Descendimiento, debiendo cuanto antes hablar con el escultor Don Antonio Eslava, ya que estamos deudores con él por haber donado a esta hermandad la imagen nueva de la Virgen, para que nos dé presupuesto y una vez de acuerdo con el referido escultor, autorizarlo para que empiece los trabajos, debiendo hacer antes una maqueta de muestra para darnos cuenta de cómo ha de ser la imagen del nuevo Cristo». Ahí comenzó todo. Hasta entonces, y a lo largo del siglo XX, la hermandad había contado con varias imágenes de Jesús Descendido. Según relata Bermudo, la primera fue «una efigie barroca en madera de ciprés con un cuerpo descoyuntado». Luego, en 1915, lo haría con un crucificado de la extinguida Vera-Cruz, «al que se le modificaron los brazos». Más tarde, y coincidiendo con la llegada a la iglesia del Salvador, «el párroco de Santa María

cedió en depósito al crucificado que presidía el Sagrario del templo, ejecutado en pasta de papel, y que en la actualidad es titular de la hermandad de la Esperanza, bajo la advocación del Santísimo Cristo de los Desamparados», detalla. Con estos precedentes, Eslava Rubio comienza a trabajar en su primera imagen de Cristo el día 3 de mayo de 1942, fecha en la que se formaliza el contrato por valor de 4.275 pesetas, que «se abonarían de la siguiente forma: 1.000 pesetas como primera entrega, seis mensualidades a 425 pesetas entre julio y diciembre y 725 pesetas a su conclusión». Para ayudar a la financiación, la hermandad puso en marcha «una campaña de papeletas» con cuyos ingresos pretendía costear «la talla, la cruz y el acto de bendición de la imagen». Este se produjo en el mes de marzo de 1943, hace ahora 75 años, por parte del párroco de Santa María y arcipreste de Carmona, Juan María Coronil Gómez, en el altar mayor del templo del Divino Salvador. Anteriormente, y según relata Bermudo, «el insigne catedrático José Hernández Díaz, miembro de la Junta Diocesana de Arte Religioso, informó favorablemente para proceder a su consagración». Eslava había sido capaz de dar vida a «una talla maciza, esculpida en madera de roble y de gran peso», cuyas medidas son «161 centímetros de la cabeza a los pies y 190 centímetros de mano a pies». En ella, el es-

La talla del Señor del Descendimiento costó 4.275 pesetas que se abonaron de la siguiente forma: 1.000 como primera entrega, seis mensualidades de 425 pesetas y otras 725 a su conclusión MásPasión / junio 2018

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Un cartel hecho a base de imágenes La hermandad de la Quinta Angustia ha querido conmemorar el 75 aniversario de la hechura del Cristo del Sagrado Descendimiento con una serie de actos y cultos de carácter extraordinario que han tocado a su fin en los últimos días del pasado mes de mayo. Entre ellos ha destacado el encargo de un cartel conmemorativo al joven artista Daniel Franca, que ha resumido la ejecución de la talla y el papel relevante de Antonio Eslava Rubio en la obra pictórica que acompaña a estas líneas y que fue presentado en la capilla de la Quinta Angustia de la localidad de Carmona el pasado sábado 26 de mayo. En palabras del propio autor, en la ejecución de este cartel ha querido «encerrar el tiempo» y para ello se ha servido de «una imagen que a su vez está compuesta por muchas imágenes que el tiempo ha ido arrancando poco a poco». En la parte superior de la obra aparece el misterio

del Sagrado Descendimiento con el Cristo como referente del mismo, dándole el protagonismo oportuno a la efeméride de los 75 años de su factura. Entre instantáneas que se van arrancando, Franca sitúa en la parte baja de la obra una fotografía del propio Antonio Eslava Rubio, en este caso cuando apenas era un niño y ya formaba parte del cortejo de esta hermandad de la Quinta Angustia de Carmona para la que no solo realizó la talla del Cristo sino de la que también fue hermano, participando en su estación de penitencia. Franca, además de mostrar su interesante obra, también compartió un fragmento del libro Escritos de Eduardo Chillida, con el que se siente muy identificado y del que reproducimos un extracto. «No creo demasiado en la experiencia. Pienso que es conservadora. Yo creo en la percepción, que es otra cosa. Es más arriesgada y más progresista».

Murió casi solo y sus objetos personales, «que cabían en una vieja maleta», fueron entregados a su amigo Enrique González, el mismo que lo llevó desde San Juan de Aznalfarache a la Residencia de la Santa Caridad de Carmona para que en ella pasara los últimos días de su vida. Cuenta Bermudo que en noviembre de 1983, un mes antes de su muerte, se le vio por los alrededores de la capilla de San Francisco, donde recibía culto el Señor del Sagrado Descendimiento, su primera obra cristífera, pero que se la encontró cerrada y no pudo verlo. Antonio Bermudo estaba allí, era solo un niño, al que llamó la atención este señor mayor que pasó ante sus ojos. Quizás por eso se aferró a su memoria desde entonces, quizás por eso peleó, junto con otros hermanos, para que en 1993 la hermandad del Sagrado Descendimiento se hiciera cargo del mantenimiento de sus restos en el cementerio y, 15 años después, en 2008, pudieran ser trasladados a la capilla del exconvento franciscano para descansar junto a su Cristo. «Antonio descansa acogido en la que fuera su hermandad, junto a la plaza que lleva su nombre, ante su primera imagen de Cristo», recuerda Bermudo. Pero confía en que el reconocimiento a Eslava vaya todavía a más. Sueña con que Carmona, su localidad natal, lo reconozca como Hijo Predilecto del municipio o con que Sevilla y sus hermandades rotulen una calle con su nombre, «en la ciudad en la que formó y desarrolló su actividad artística». Y en ello seguirá, en ese empeño. Fuerzas no le faltan, ni tampoco ganas. Cuando flaquean, se aferra al botón del pijama con el que fue enterrado Antonio Eslava, el gran tesoro que guarda Bermudo de quien fue «el escultor de las manos» y unos de los artesanos más relevantes del arte sacro durante la segunda mitad del siglo XX.

cultor carmonense concibió la imagen de un Cristo «más introspectivo», con un cuerpo «que presenta todos los síntomas de la rigidez cadavérica, sobre todo en las piernas, que aparecen desclavadas pero aún en la posición de la crucifixión». También merece la pena destacar la posición de sus brazos, con «el derecho agarrado por la sábana a la altura del codo» y «el izquierdo extendido y sujetado por la sábana a la altura de la muñeca», según Bermudo, «en un adelanto de la Resurrección». Destaca también en su estudio «los tonos tostados y verdosos» que dotan a la imagen de un matiz «cadavérico», combinado con «sus realistas encarnaduras y su perfección anatómica». Puede sorprender que un escultor casi novel por aquel entonces –solo había realizado las figuras secundarias de su misterio y de la Virgen de las Angustias de su hermandad– pudiera realizar una talla tan perfecta en su anatomía y tan atractiva para el creyente. Y lo hizo, además, para no volver a repetir el modelo pues no se conoce obra en su trayectoria, según confirma Bermudo, que se asemeje en rasgos al Señor del Sagrado Descendimiento. Una talla que no solo destaca por su fuerza visual sino también por su poder catequético. «Jesús aparece sentado sobre la cruz, concebida como un patíbulo y trono al mismo tiempo, regando la tierra con la sangre de su mano derecha, a la par que señala el cielo con la contraria, en alusión a la Resurrección que emerge del sacrificio».

El reconocimiento de su tierra Bermudo reconoce que lleva 30 años «intentando recuperar la memoria de Antonio Eslava». Él se pregunta el porqué de la relevancia social de otros escultores coetáneos en el tiempo y el silencio en torno al carmonense. MásPasión / junio 2018

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Daniel Franca conmemora con esta obra el 75 aniversario del Sagrado Descendimiento


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OBRAS SON AMORES

Esperanza de Triana

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El ancla de la Esperanza

La obra social surgió con motivo del XXV aniversario de la coronación canónica de la Esperanza de Triana. ació al calor del 25 aniversario de la coronación canónica de la Esperanza de Triana y ya es un referente en el ámbito social de las hermandades. El Centro de Apoyo Infantil Esperanza de Triana cumple casi una década de esmerada y cuidada atención a niños de entre seis y doce años aquejados del síndrome TDAH, siglas que se corresponden con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. En los últimos días, este proyecto social de la corporación trianera ha vuelto a salir a la palestra gracias a la cesión de la conocida como Casa Tapón del Corral de la Encarnación, en la calle Pagés del Corro y de titularidad municipal. Una cesión gratuita, de diez años de duración, con el que la hermandad se compromete a adecentar las instalaciones –lo que supone una inversión de unos 62.000 euros– para adecuarlas al nuevo uso que tendrá el espacio, que funcionará como nueva sede del Centro de Apoyo Infantil. Actualmente, la iniciativa se desarrolla en la casa hermandad de la Esperanza de Triana, como explica el director del centro, Miguel Ángel Jadraque. «Estamos muy a gusto donde estamos, pero reconocemos que estamos ocupando la primera y la tercera planta y la hermandad necesita espacio», confiesa Jadraque, quien se muestra contento por la concesión de la Casa Tapón. «Bienvenida sea», se felicita el director del centro. Sin embargo, a pesar de la alegría, Jadraque no oculta sus temores o sus «reservas mentales», como llega a expresarse. «Si todo sale bien, allí se van a crear una serie de tutorías que van a permitir que haya más

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Texto Manuel Pérez Fotos Manuel Gómez

personas que puedan impartir las terapias a los niños que lo necesiten, pero eso conlleva un presupuesto mayor», confiesa el director del centro, que reconoce que este ya es «lo suficientemente grande como para echarse a temblar». Actualmente, el Centro de Apoyo Infantil Esperanza de Triana cuenta con un presupuesto de más de 80.000 euros anuales y se nutre, fundamentalmente, del apoyo económico de la hermandad, de las donaciones voluntarias y de las cuotas de las familias usuarias del centro. Una cuota que alcanza los 50 euros, si bien hay casi una veintena de ellas que no pagan nada debido a su delicada situación económica y otros tantos pagan la mitad. En este sentido, el objetivo de la dirección del centro es aumentar las plazas y los medios con los que atender al alumnado, como explica Jadraque, aunque reconoce que no sabe si el traslado «servirá para engrandecernos un poco más o nos privará de algunas cosas porque necesitemos más dinero, más servicios o más dedicación por parte de otras personas». En concreto, el centro ofrece dos sesiones semanales de 40 minutos, impartidas por psicólogos y pedagogos, y una terapia grupal de una hora todos los viernes. Además, orienta a los padres, tanto de los alumnos como a los de fuera, cuyos hijos padecen TDAH. Por otro lado, el centro lleva a cabo una formación de jóvenes voluntarios, estudiantes de Psicología o Pedagogía en su mayoría. Ahora más que nunca, el Año Jubilar que la corporación trianera está celebrando debe servir para cumplir con las buenas expectativas de personas como Jadraque y el equipo que conforma el Centro de Apoyo Infantil. Pero no por ellos, sino por esos niños que encuentran bajo el manto de la Virgen un motivo más para afrontar la vida sin complejo alguno por esas siglas que a veces se usan como cruel etiqueta mientras buscan su punto de apoyo en el ancla de la Esperanza que los anima a superar las adversidades.

La Casa Tapón albergará la nueva sede del Centro de Apoyo Infantil.

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HERMANOS QUE CUENTAN

Antonio Díaz Arnido

De San Julián al cielo n el universo de las glorias vive el corazón de Sevilla. Los latidos de todo sevillano siempre señalan a un rincón íntimo de la ciudad, en los que la multitud parece una extraña. Y en todos esos rincones suele haber una virgen pequeña y coqueta. Una imagen a la que mirábamos cuando solo éramos unos niños y que siempre recordamos en ese mismo lugar. Pasaron los años y nuestros caminos fueron evolucionando y ella seguía ahí, viéndonos crecer. Por eso, las glorias de nuestra ciudad llevan impregnado en sus tallas el latir de nuestros corazones. Pudo ser esta teoría la que inspirara a Antonio Díaz Arnido. De sus manos nacieron las líneas maestras del cartel que anuncian las glorias de este año. Hoy, esa pintura cuelga de la torre de la parroquia de Omnium Sanctorum. No es casualidad. El cartel lo preside la Reina de Todos los Santos. «Siento la satisfacción por el deber cumplido». Son palabras del propio Díaz Arnido, que ya sueña con un reto no muy lejano. Y es que, es obra suya la pintura de la gran cartela central del proyecto de palio de la Virgen del Carmen Doloroso, una de sus grandes devociones. Si los hermanos así lo aprueban, su obra irá muy cerca de esa Virgen que conoció cuando aún salía en vísperas y de la que se enamoró perdidamente. En su mente aún rezuman los recuerdos de un momento que no podrá olvidar. Y es que él era prioste de la hermandad cuando hizo estación de penitencia a la catedral por primera vez. «Ni yo ni mis hermanos carmelitas podremos olvidar jamás la visión del cardenal arzobispo, Fray Carlos Amigo Vallejo, saliendo a nuestro encuentro en la Avenida».

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Textos Rafa Reyes Fotos Julia Moreno

Antonio Díaz Arnido es el autor del cartel de las glorias de este año.

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La vida de este sevillano ha estado siempre ligada al rostro de la Virgen. Se recuerda dibujándolo cuando solo era un niño. De hecho, siempre lo ha dibujado. Solo cambiaba la madurez de sus trazos pero el rostro de la madre de Dios siempre ha estado ahí. Por eso le resulta familiar enfrentarse al papel con la firme intención de esbozarlo con el carboncillo. Le resulta familiar «pero nunca sencillo», confiesa. Puede ser que fuera la Virgen de la Hiniesta con la primera que se topara. De la hermandad de San Julián es hermano «desde la cuna». Hoy, cuando los años han pasado y la madurez ha alcanzado la vida de este licenciado en Bellas Artes acude a ella en busca del rostro de su madre terrena. Díaz Arnido perdió a la mujer que le dio la vida siendo solo un niño. Creció sin su presencia. Hoy, para recordarla, se pone frente a la Hiniesta. «Veo la cara de mi madre en sus ojos». Por eso, para él, el mejor lugar en el que estar debe ser en el que se encuentra la dolorosa de Lastrucci y ese lugar no es otro que San Julián. Hermosa conjunción: el barrio, la Hiniesta y su madre. ¿Habrá sitio más parecido al cielo? Seguro que no. Antonio Díaz Arnido es un hombre comprometido. De esos cofrades que ven más allá de nuestras propias fronteras, que no se deja llevar por los tópicos y al que le gusta indagar en la realidad de todas esas personas que, al fin y al cabo, son las que han hecho grande nuestra realidad cofrade. En toda esa gente busca una cualidad que pasa por la bondad. Por encima de eso, no debe haber nada. «Lo más importante para todo en la vida es ser buena persona», dice. Por eso, para ser un buen cofrade, lo más importante es ser una buena persona. Lo dice convencido, como esas personas que aún creen en la naturaleza bondadosa del ser humano.


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Y como parece que la modestia va unida a la satisfacción de tener un alma limpia, Díaz Arnido va sobrado de eso también. No se considera merecedor de mucho. Tampoco demuestra ambición. Es de esas personas que valora antes los del resto que sus propios méritos. Por eso, para él, ser el autor del cartel de las glorias de Sevilla ha sido todo un regalo y como los regalos están para ser disfrutados, Antonio disfrutó dibujando la pintura que ahora anuncia a toda Sevilla que es tiempo de alegría y gracia. No hay que andar sobrado de inteligencia para saber que le llegarán más regalos de este tipo, aunque él no quiere ni pensarlo: «Lo que tenga que llegar, llegará si realmente lo mereces». Esto último lo dice refiriéndose a la posibilidad de convertirse en el autor de un futuro cartel de la Semana Santa de nuestra ciudad, uno de los grandes trabajos a los que aspiran muchos artistas de la capital. Él no se siente aspirante. Solo se considera un hombre sencillo, que hace su trabajo de la mejor manera posible y que en todos ellos pone mucha pasión y, sobre todo, mucho corazón. «Más que gustarme, me gustaría merecer pintar el cartel de nuestra Semana Santa. Mi filosofía, en la vida y en la profesión, es la de trabajar a diario con esfuerzo e ilusión, sin mirar más allá». Antonio es hermano de La Hiniesta y del Carmen Doloroso, pero sus devociones trascienden de sus propias hermandades. Ya lo dijimos. Es un hombre de horizontes amplios. Y sus horizontes van cada Martes Santo hasta el barrio de la Calzada. Sin ser hermano, considera propia a la hermandad de San Benito: «Me gusta especialmente». A ella le unen estrechos lazos familiares. «Me emociona ver a la hermandad discurrir por su barrio».

Díaz Arnido era prioste del Carmen Doloroso cuando la hermandad realizó su primera estación de penitencia a la Catedral de Sevilla.

Hombre reservado, prefiere mantener al margen aspectos de su vida privada. Es receloso y cuida todo lo que le rodea. Lo reconoce. «Mi mayor pasión es la gente a la que quiero». Los que lo conocen dicen de él que es un hombre tremendamente comprometido, entregado y generoso. Quiere y es querido. Cuestión de reciprocidad. Y si se trata de reciprocidad, Sevilla le debe mucho a Díaz Arnido porque ha trabajado con intensidad por una ciudad a la que también ama. No cabe otra posibilidad. Si otra de las grandes pasiones de este artista de la pintura es el arte y Sevilla en sí es una obra de arte... Es el triángulo perfecto y equilibrado. El de las glorias de 2018 no es el último cartel de Díaz Arnido que vamos a ver en Sevilla. Eso es seguro. Llegarán otros que se parecerán más o menos al que protagoniza la Reina de Todos los Santos pero seguro que en todos los futuros hay un denominador común con este: el corazón. Porque es corazón todo lo que este artista plástico y restaurador de obras de arte pone en sus trabajos. Quizás hoy, Antonio Díaz Arnido vaya a ese trocito de cielo que está en San Julián. Allí se volverá a encontrar con la mirada de la Hiniesta. En ellos, volverá a ver a su madre. Ahí se cierra su círculo.

SENTIDOS COFRADES El olor: El del azahar. El sabor: El amargo sabor de la resina de la madera de cedro. El tacto: La tela de un antifaz de nazareno. La imagen: El cielo azul de Sevilla un Domingo de Ramos. El sonido: La música de capilla.

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Nuestro Padre Jesús de la Pasión en su paso, obra cumbre del orfebre Cayetano González, baja la rampa del Salvador el pasado Jueves Santo.

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REPORTAJE

Hagamos un paso tal... Se cumplen 75 años del trono del Señor de Pasión, obra cumbre de Cayetano González En 1943 se estrenó la obra cumbre de Cayetano González. Pero antes de ella, el Nazareno de Montañés se paseó por las calles de Sevilla en otros pasos que, de alguna manera, condensan las claves artísticas de la época en la que fueron creados ra la noche del 18 de agosto de 1940. Un incendio había calcinado el depósito de intendencia del Parque de Sanidad Militar en la calle Lope de Vega, no muy lejos de la parroquia de San Roque, que por entonces aún delataba las huellas de un fuego distinto. La casualidad –o quién sabe si la suerte– había querido que en esos momentos se encontrara depositado en aquel almacén el paso de Nuestro Padre Jesús de la Pasión. El local en el que se guardaban habitualmente las andas, en el monasterio de San Clemente, se encontraba de obras. Y las llamas no perdonaron aquel canasto dorado que había diseñado el pintor y escultor ornamental Pedro Domínguez. Nadie podía atisbar entonces que lo que parecía una tragedia irremediable iba a cambiar la historia contemporánea de la hermandad y a definir la identidad estética de la cofradía además de consagrar la presentación pública del portentoso Nazareno de Juan Martínez Montañés. Aquel paso reducido a pavesas no había tenido una vida demasiado larga. Era, al menos, el cuarto que había llevado al Señor de Pasión por las calles de Sevilla desde la rehabilitación de la hermandad en la yema del siglo XIX bajo el decidido impulso de José Bermejo. No hay que olvidar que el erudito decimonónico fue uno de los actores más decididos que habían participado en la recuperación de los restos del naufragio de la antigua cofradía. A la salida precipitada de su histórica sede del convento de la Merced –actual Museo de Bellas Artes– se unió la precaria y efímera estancia en San Vicente. Y de allí a San Miguel, donde la hermandad renace de sus cenizas y recupera sus salidas en la Semana Santa de 1842 en un proceso paralelo al que experimentaron otras hermandades rescatadas por el efecto Bermejo. La historia de los pasos sobre los que se ha entronizado el Señor, de alguna manera, nos sirven para ubicar a la hermandad en su tiempo y en el espacio que le toca vivir desde el posromanticismo en el que se localiza el renacer de la corporación –materiali-

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La hermandad de Pasión había poseído un suntuoso paso de carey y plata que fue expoliado en la francesada. Algunas versiones lo sitúan entre los fondos de un museo de Londres MásPasión / junio 2018

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Textos Álvaro Rodríguez del Moral Fotos Archivo Francisco Navarro, Joaquín Turina (Fundación March), Teresa Roca y Manuel Gómez


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REPORTAJE zado, como veremos, en el paso de Juan Rossy– hasta los balbuceos del Regionalismo que se retratan en el conjunto que diseña Pedro Domínguez. A partir de ahí alcanzamos el arte pleno de las cofradías sublimado en el conjunto, obra cumbre de Cayetano González, sobre el que se pasea hoy Nuestro Padre Jesús de la Pasión en las últimas horas del Jueves Santo. Pero para llegar a esa pieza cumbre conviene conocer los anteriores; situar a los artistas en su época y su entorno para definir mejor las circunstancias históricas, artísticas y sociales en las que se mueve la Semana Santa de cada momento. Antes de sumergirnos en ese proceso hay que recordar la existencia documentada de un suntuoso paso de carey y plata, expoliado por los franceses, que la versión más extendida sitúa hoy entre los fondos del museo Albert & Victoria de Londres. Es el mismo paso que el pintor Joaquín Turina –padre del músico del mismo nombre– idealizó con algunos anacronismos en el conocido cuadro Montañés contemplando la salida del Señor de Pasión. Poco, poquísimo, sabemos de ese paso pero la historia de todos y cada uno de los que empleó la hermandad después de su restauración decimonónica es bien conocida gracias a los testimonios gráficos que han llegado hasta nuestros días y al trabajo, entre otros, del profesor José Roda Peña, que ha sido el investigador que más y mejor se ha ocupado del estudio de las andas procesionales, materializado en su libro Retablos itinerantes, el paso de Cristo en la Semana Santa de Sevilla. El prestigioso historiador sevillano nos pone en la pista del primer paso encargado por la hermandad de Pasión después del rescate de 1842, una Semana Santa en la que recuperó su sitio con casi todo prestado. En 1846 estrenaba un paso de caoba «bien trabajada, con medias cañas, molduras y perfiles dorados que recibe un monte». Roda Peña reseña que varios hermanos de la época, incluido Bermejo, se ofrecieron a sufragar los materiales, incluyendo el llamador de bronce y los faldones. El artesano que lo construyó, el tallista Antonio Montero, también ofreció su trabajo de forma gratuita certificando la precariedad económica en la que aún se movía la hermandad del Jueves Santo, que había renacido prácticamente de sus cenizas. El conjunto se remató con el dorado de las molduras, acometido por un tal Manuel Díaz que sí cobró 1.240 reales por su trabajo. En ese paso ya se situó la figura del Cirineo que el gracejo popular bautizó como Mirabalcones por la postura de su cabeza. En realidad se trataba de un antiguo San Isidoro de aires montañesinos. Había sido adquirida dos años antes por la hermandad y procedía de la antigua Casa Profesa de la Compañía de Jesús. La vida activa de este cirineo que forma parte de la historia menuda de la Semana Santa de Sevilla, como veremos, sería bastante larga. Por cierto: hoy sigue saliendo a la calles... de Aguilar de la Frontera sujetando la cruz del Nazareno de la localidad cordobesa. Mucho más corta fue la del propio paso que, 19 años más tarde, tiene que ser sustituido por el que realiza un artista que hoy podríamos calificar de moda. Hablamos de Juan Rossy –Juan Claudio Rossy Bauvan era su nombre completo– que había aterrizado en Sevilla en 1848 procedente de París. Llegaba a la ciudad para trabajar al servicio de los duques de Montpensier en la fastuosa decoración del palacio de San Telmo. Los Orleans estaban poniendo en pie aquella corte chica e intrigante que, entre otras aportaciones, supuso un importante acicate para la rehabilitación de la Semana Santa que vuelve a respirar después de la francesada y los estragos de la desamortización gracias a los vientos románticos. Rossy, ade-

El paso de Juan Rossy se estrenó en la Semana Santa de 1865. En la histórica imagen podemos contemplar aquellas andas que incluyen al recordado cirineo apodado Mirabalcones. El Señor está vestido con túnica bordada.

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más, era todo un personaje que convirtió su taller de la antigua calle Génova –la actual avenida de la Constitución– en animada tertulia cultural en la que no faltaba la música. Hay un dato curioso que termina de situar al inquieto artesano: fue pionero de la fotografía y representante de Jean Laurent, aquel retratista con estudio en Madrid por el que pasó toda la sociedad y los artistas de la época. Hay que recordar que del taller de Rossy ya habían salido otros pasos en la segunda mitad del siglo XIX. Uno de ellos es el que estrenó la Carretería en estilo neogótico en 1862. Ese mismo estilo, bajo los diseños de Antonio del Canto Torralbo –ojo, marido de la bordadora Teresa del Castillo– fue el que presidió la redefinición estética de la cofradía del Santo Entierro en los que el trabajo de Rossy, una vez más, iba a quedar patente en la realización de los tres pasos de la corporación. El que sigue sacando la Canina cada Sábado Santo es el único superviviente de aquel proceso artístico además de las andas decimonónicas más antiguas de la Semana Santa de Sevilla. La simbiosis profesional de Juan Rossy y Canto Torralbo también se había hecho patente anteriormente en los dos pasos: el Sagrado Descendimiento y el Dulce Nombre de Jesús que procesionaba la Quinta Angustia. Se habían estrenado en la Semana Santa de 1857. El que hizo para Pasión salió por primera vez el Jueves Santo de 1865, tres años antes de su traslado a la iglesia del Salvador donde la hermandad encontraría su definitivo lugar en el mundo después de tantas zozobras. La corporación apuraba sus últimos años en la céntrica parroquia de San Miguel que sería objeto del incomprensible derribo decretado por la junta revolucionaria en 1868. Ya saben que a aquella revolución con afición a la piqueta fue bautizada como la Gloriosa pero eso ya se lo hemos contado... Rossy completó el paso entre 1871 y 1872 con la realización de seis airosos candelabros de guardabrisas que sustituyeron a los anteriores, obra de Antonio Romero. En el frontal del conjunto se reproducía el escudo corporativo de la hermandad. Las antiguas fotografías también permiten detallar el escudo de las Cinco Llagas –propio de los franciscanos– que campeaba en su costero derecho. Aquellas andas costaron 10.189 reales y fueron vendidas a la cofradía de San Roque en 1908 pasando en 1930 a la hermandad de Las Angustias de la localidad pacense de Fuente de Cantos. El paso, en su sencillez ornamental, ya consagraba la madera dorada como envoltorio del Señor, idéntico material al empleado por el mismo taller para realizar el paso que estrena la Soledad en 1875, una vez más bajo la alargada sombra de Ber-


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REPORTAJE

mejo, que también había rescatado a la Dolorosa enlutada en San Miguel antes de que encontrara nuevo camino e identidad –de corporación nobiliaria a cofradía de barrio– en su traslado a la parroquia de San Lorenzo en 1868. La vida activa del paso de Juan Rossy tampoco fue demasiado extensa. La ciudad ya andaba mirándose en los espejos de una nueva estética cuando la cofradía de Pasión encarga unas nuevas andas al escultor y pintor ornamental Pedro Domínguez, pionero de la revolución regionalista en el arte de las cofradías de Semana Santa. Domínguez había diseñado los bordados del palio de las Cigarreras partiendo de los motivos platerescos del Ayuntamiento de Sevilla bajo la influencia de otro actor fundamental de este nuevo período: el erudito José Gestoso. Domínguez contaba con el aval de otro diseño rompedor: el paso de la Quinta Angustia, que el dibujante había basado en la misma decoración de la Casa Grande en cuya restauración había trabajado algunos años antes desde su calidad de profesor de vaciado de la Escuela de Artes y Oficios. Domínguez, que había firmado el paso de la Quinta en enero de 1900, presentó los diseños de las nuevas andas del Señor en la primavera de aquel año sin saber que aquellos dibujos iban a constituir su testamento artístico. El prestigioso dibujante ornamental competía en el empeño con los trabajos presentados por Emilio Pizarro y Joaquín Andrade aunque los hermanos se decantaron por el diseño de Domínguez en el cabildo celebrado el 8 de abril de aquel 1900. El veterano artista sevillano falleció el 25 de diciembre y no podría ver materializados ni uno ni otro paso. Pero aún pasaron tres años más para que el escultor Manuel Gutiérrez Reyes contratara la rea-

A la izquierda, la hermandad del Amor prestó su paso de Cristo para que sus vecinos de Pasión pudieran cumplir su estación de penitencia en la Semana Santa de 1942. En 1943 estuvo listo el actual paso de plata. A la derecha, Nuestro Padre Jesús de la Pasión salió sobre esta sencilla parihuela en la Semana Santa de 1941. Las andas eran portadas por nazarenos de antifaz echado al modo de los antiguos manigueteros. Al año siguiente lo haría en el paso cedido por los hermanos del Amor.

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lización del flamante trono con la corporación del Salvador. Gutiérrez Reyes –refiere Roda Peña– se había comprometido a entregar todo el programa ornamental antes de la Semana Santa de 1904 mientras que el labrado de la canastilla y los respiraderos tenía que estar terminados para el 30 de junio del mismo año. El precio se fijó en 10.200 pesetas de la época a las que había que sumar los mil duros que cobró el ebanista Manuel Oñoro por poner en pie la carpintería de las nuevas andas. Aún faltaba el dorado, que no se concretó hasta 1906 con la empresa Pueyo y Compañía con un coste de 4.600 pesetas. Pero llegaban algunas curvas... Nada nuevo en este mundillo: Gutiérrez Reyes no cumplió los plazos previstos, colmando la paciencia de los oficiales de la cofradía y demorando el estreno del paso hasta el Jueves Santo de 1908. Los numerosos testimonios fotográficos de la época permiten hacernos una idea fiel de aquel bello conjunto orlado de cartelas con misterios de la Pasión –Beso de Judas, Coronación de Espinas, Calle de la Amargura y Jesús ante Pilatos– además de cuatro medallones heráldicos que sostenían parejas de angelitos. La hermandad conserva aún varios de estos querubines y vendió otros a la hermandad del Gran Poder de Madrid. Son los únicos vestigios de aquel suntuoso paso que sólo duró, como la edad de Cristo, 33 semanas santas. El incendio del almacén de Sanidad en aquella noche del verano del 40 lo redujo a cenizas. Pero el Señor de Pasión no se quedó sin salir a la calle al año siguiente. La Semana Santa de 1941 brindó una estampa insólita que, de alguna manera, supuso un viaje a otros tiempos. El inimitable Nazareno de Martínez Montañés realizó la preceptiva estación de


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penitencia entronizado en una sencilla parihuela iluminada por guardabrisones que portaban nazarenos de antifaz echado, al modo de los antiguos manigueteros. Aquella solución extraordinaria no se repetiría al año siguiente. En esta ocasión, la hermandad vecina del Amor prestó su paso de Cristo para que Nuestro Padre Jesús de la Pasión pudiera cumplir su salida del Jueves Santo. Lo hizo con una salvedad importante, no sabemos si premonitoria. En aquella estación de 1942 –excepcional en todo– salió sin la compañía del Cirineo que aún era el popular Mirabalcones. Tampoco le quedaba demasiado a aquella figura que pertenece a la historia menuda de la Fiesta... Pero no nos desviemos del asunto. El Señor de Pasión necesitaba un paso a la altura de su alcurnia artística y en consonancia con la grandeza de su cofradía. En este punto, el profesor Roda Peña vuelve a ser la guía imprescindible de este proceso que iba a alumbrar una de las obras más impresionantes de los oficios artísticos sevillanos en el siglo XX gracias al genio de Cayetano González. El prestigioso orfebre ya había participado en 1922 en la dirección artística del paso neogótico de Santa Cruz diseñado, ojo, por su tío: el arquitecto regionalista Aníbal González, autor de la plaza de España. Después llegaría el impresionante conjunto de la Virgen de la Concepción del Silencio y la orfebrería del palio de la Amargura pero su obra cumbre estaba por llegar... La hermandad de Pasión nombró una comisión artística en la que figuraban, entre otros miembros, el profesor Hernández Díaz o el pintor Alfonso Grosso. Pero el ambicioso proceso no iba a ser un camino de rosas. Roda Peña recuerda en su libro que «las relaciones entre la hermandad y el artista se vieron sometidas a fuertes tensiones y enfrentamientos debidos a los reiterados incumplimientos en los plazos de entrega y a las alteraciones experimentadas en los presupuestos». Se trataba de hacer una obra que no tenía precedentes en los tiempos recientes para la que hubo que contar con más de doscientos kilos de plata, las masas de talla dorada y el marfil de las carnaciones. Eso sí: el paso estuvo listo para la Semana Santa de 1943. El propio Cayetano González, recoge Roda Peña, trató que su obra jugara con las perspectivas de visión. El imprescindible orfebre sevillano procuró

La imagen retrata la salida del paso diseñado por el profesor de vaciado Pedro Domínguez en una Semana Santa de comienzos del siglo XX. Aquel conjunto se estrenó en la Semana Santa de 1906 y ardió por completo en el verano de 1940.

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«que los entrantes coincidan con la posición de la imagen en el paso, de tal suerte que desde cualquier punto de vista la portentosa efigie se presente por entero a la contemplación del espectador». El propio autor señalaba que el repertorio ornamental y la composición arquitectónica del paso «obedecen a trazas de genuino arte sevillano y el barroco se encuentra tratado con la mesura y tacto que requiere la época de la labra de Jesús de la Pasión». Cayetano González advertía que ese arte del Barroco, «en los principios del siglo diez y siete conserva aún el respeto a las líneas clásicas del renacimiento aunque ya su exuberancia decorativa anuncia los próximos excesos». El orfebre quería justificar aquel derroche estético. De alguna manera, mantenía aún ese pudor por la exuberancia barroca que, de una u otra forma, se ha mantenido inalterada hasta nuestros días. El influyente canónigo Juan Sebastián y Barandán y el sacerdote Valentín Gómez fueron los encargados de dar el visto bueno al complejo programa iconográfico. En las cuatro capillas abiertas en el centro de cada lado del canasto se realizaron cuatro escenas mistéricas que, por sí mismas, constituyen una obra de arte exenta. La del frontal representa el triunfo de la Eucaristía –la hermandad de Pasión se había fusionado con la Sacramental del Salvador en 1918– representado en un viril de oro elevado sobre el Cordero Místico posado sobre el apocalíptico Libro de los Siete Sellos. Esa alegoría eucarística es adorada por las imágenes de San Francisco de Asís, Santo Tomás de Aquino, San Jerónimo y San Agustín. A esa capilla no le falta el remate de una delicada esculturita de la Inmaculada Concepción que, de alguna forma, sirve de mascarón de proa del fastuoso paso. En la capilla de la trasera se representa a la Virgen de la Merced, evocando los siglos de estancia en el convento mercedario. La imagen mariana acoge bajo su manto protector a San Pedro Nolasco, San Raimundo de Peñafort, al rey aragonés Jaime I el Conquistador y a un cautivo cristiano sujeto con cadenas. La capilla, esta vez, se remata con una alegoría de la Fe victoriosa. En el lateral izquierdo se representa el misterio de la Transfiguración de Cristo en el monte Tabor haciendo alusión a la propia iconografía del templo del Salvador. En la capilla de la derecha encontramos la Exaltación


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REPORTAJE

Frontal del paso de Cayetano González para el Señor de Pasión, expuesto en el Apeadero del Ayuntamiento, sobre estas líneas. Detalles de las cartelas y las esquinas del paso.

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de la Santa Cruz y en los ángulos, las imágenes de los tres arcángeles –San Miguel, San Rafael, y San Gabriel– acompañados del Ángel Custodio. Al conjunto le quedaban aún los respiraderos, que fueron contratados con Cayetano González en abril de 1945 pero no fueron concluidos hasta cuatro años más tarde. Sustituyeron a la idea original, que contemplaba unos faldones bordados. El Señor de Pasión había encontrado su trono definitivo. Aún saldría a la calle con el traído y llevado Mirabalcones hasta la Semana Santa de 1950 en la que fue sustituido por otra imagen efímera recompuesta en base a un cuerpo tallado por Fernández-Andes –lo concluyó Ortega Bru– al que se le añadió la valiosa cabeza de inconfundible impronta mesina que había traído Hernández Díaz del convento cordobés de San Agustín, primer destino de la última obra de Juan de Mesa, la Virgen de las Angustias. Tampoco duró mucho en el paso ese nuevo cirineo, que sería relevado en 1970 por la notable imagen de Sebastián Santos que ya había realizado la nueva imagen de la Virgen de la Merced en 1966. Cuatro años más tarde, y a raíz de la restauración acometida por el polémico profesor Peláez del Espino se decidió suprimir esta histórica figura del paso del Señor de Pasión para evitar los supuestos daños que infligía a la talla. La última vez que se pudo ver al Nazareno ayudado por el Cirineo fue en la Semana Santa de 1974, un único lustro que consagró la soledad de Nuestro Padre Jesús de Pasión en el paso de Cayetano desde entonces. Pero el paso cumpliría aún una función que merece una mención especial: en 1958 sirvió de soporte de la custodia de asiento de la Sacramental de Santa Ana, la misma que saldrá este domingo en el Corpus Chico de Triana. ¿Cuál era el motivo? Se cumplían las Bodas de Diamante de la Adoración Nocturna –fundada en 1883– y el paso llevó al Santísimo por los alrededores de la catedral. En 1992, el año de todos los fastos, volvería a llevar encima una custodia aunque esta vez era la propia de la Sacramental del Salvador, labrada por el platero Miguel Sánchez en 1621, que se ubicó en el altar efímero preparado por el Ayuntamiento al paso de la procesión del Corpus en la plaza de San Francisco. Encima del conjunto, cobijada en su templete, se elevaba la imagen de la Hiniesta Gloriosa que entonces era tras-

ladada desde San Julián de forma privada. Aquel afortunado conjunto argénteo, de una u otra forma, volvería a repetirse al año siguiente. La Hermandad de Pasión hizo honor a su carácter sacramental organizando una bellísima procesión del Corpus que sacaba una imagen del Niño Jesús, a la Virgen del Voto y a la histórica custodia sacramental de la corporación entronizada sobre el paso de plata. Pero aquella experiencia resultó efímera y se cortó en 2001 aunque la recuerda, de una forma u otra, la exposición permanente del conjunto en la museizada iglesia del Salvador. En 2013 hubo un conato fallido de recuperar la experiencia que, por ahora, duerme el sueño de los justos. El paso, definitivamente, sólo adquiere su sentido cuando el Señor de Pasión sube a su calvario en la tarde del Lunes Santo y baja la rampa el Jueves precedido de sus nazarenos negros. MásPasión / junio 2018

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LA PASIÓN

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Los músicos de la banda de Tejera aguardan la salida de la Virgen del Valle para dedicarle su marcha.

Teresa Roca

Espejito, espejito

honor de contar con Tres Caídas y con Tejera esa noche. Decía el caballero que su cruz no merecía menos que lo mejor de Sevilla a sus plantas. Hablaba sólo de música pero aquel hombre me hizo caer de nuevo en la cuenta. Sevilla sigue siendo un espejo en el universo cofrade. Somos para muchas zonas del país –no sólo tierra andaluza– un referente, un modelo, un cauce a seguir. Podemos trasladar el asunto musical a otros terrenos y, efectivamente, Sevilla es un espejo en el que se miran cientos de miles de personas para dotar de ética y estética a sus proyectos de hermandades y cofradías. Y sentí miedo, y responsabilidad y un poco de vértigo. Ojalá, pensé, no se estén fijando en todo. Quiera Dios que sólo miren nuestras distintas maneras de ser y sentir en la música, en las túnicas, en las flores, en la organización, en esa capacidad que tenemos para montar cultos excepcionales y llevar con dignidad y mucho amor los proyectos sociales y de caridad. Ojalá no se fijen en las puñaladas y las críticas de barra y cerveza. Que no se fijen en los dimes, los diretes y los colmillos, en la mala intención y la baba cruel. Ojalá todas esas personas que nos miran y admiran no divisen las envidias y las discusiones absurdas por motivos insignificantes. Quiera Dios que el espejo sevillano no se refleje completo, con todas sus miserias, con tanta maldad revestida de ojana y sonrisa. Ojalá no se divise desde el otro lado esa manera nuestra de poner zancadillas y después silbar mirando a otro lado. Que se fijen en la Sevilla eterna, la de las buenas personas y el buen gusto, la educación y el respeto a lo sagrado y a lo diario. Que se miren en el espejo de las personas de bien que se desviven por esta tierra sin hacerle daño a nadie, amando, respetando, queriendo servir. Ojalá. Quiera Dios que el futuro suene a gloria bendita, como suena Corpus Christi cuando la toca Tejera. Como suena La Pasión cuando la toca Triana. Yo me entiendo.

Víctor García-Rayo Periodista

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usqué la trasera del paso coqueto que llevaban, con amor extraordinario, los portadores de la Cruz de la Trinidad de Villalba del Alcor. Había dejado allí delante toda la potencia de esos músicos de las Tres Caídas de Triana capaces de convertir la pasión en temple y el temple en desgarro. Mi gente de ancla y levita navegaba en orden y me dispuse a encontrar –en territorio onubense y por tanto amigo– ese trozo de la Sevilla profunda que me trae al alma la banda sonora de la ciudad más hermosa del mundo. Tejera. Todavía no había llegado José Manuel Tristán desde Sevilla. Tenía toros en la Maestranza y venía en camino, pero saludé a Manolo Hidalgo, que había ordenado la marcha Corpus Christi y justo después del arranque magistral de la cornetería empezaban las primeras notas a convencerme. Podía leer los labios de Hidalgo… do, fa, mi, mi, fa, sol, sol, la, do, mi… Estaba chispeando en Villalba, y las nubes dejaron por un momento de soltar el agua para escuchar a Tejera. Todo el universo puede detenerse cuando suena Tejera. Un villalbero entrado en edad me saludó con ese afecto de quien habitualmente comparte contigo salón de casa y horas de cena y pantalla. Me dijo que habían hecho un esfuerzo muy grande pero que lo habían conseguido. Las mejores bandas de Sevilla estaban un año más en el pueblo y su cruz de la Trinidad se apuntaba de nuevo el

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Nuestro RETO es AYUDAR a conseguir lo que otros creen imposible Durante los años de crisis Grupo Morera & Vallejo apostó por AYUDAR a las empresas a luchar por sus sueños. Desde Sevilla a toda Andalucía, España y Europa.

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HE DICHO

Manuel Marvizón Carvallo Músico y compositor

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«SI TUVIERA QUE DEFINIR CÓMO SON MIS MARCHAS EN UNA PALABRA, DIRÍA QUE ROMÁNTICAS» Pese a la frescura y lozanía de sus compases, las marchas de Marvizón forman ya parte indisoluble de la banda sonora de la Semana Santa de muchos cofrades. ‘Madre Hiniesta’ o ‘Coronación’, por citar sólo alguna de sus obras, son composiciones con alma, melodías descriptivas y con gran potencial de evocación. Su música hace realidad la célebre sentencia de Stravinsky sobre ‘Soleá dame la mano’: «Estoy escuchando lo que veo y viendo lo que escucho» Textos José Gómez Palas Fotos Jesús Barrera

ace sólo unas horas que recibía de manos del alcalde de Sevilla la Medalla de la Ciudad. Manuel Marvizón (Sevilla, 1956) ha paseado el nombre de Sevilla por grandes circuitos internacionales gracias a un arte tan bello como la música. Su brillante carrera profesional, ligada fundamentalmente a la música para la televisión, la radio y la publicidad, está repleta de éxitos. Y ahora triunfa en España con El Médico, el primer gran musical que puede traspasar las fronteras de nuestro país. Con todo, es su faceta como compositor de marchas la que le ha dado una pátina de popularidad a un envidiable currículum. De Despeñaperros para arriba le conocen como «Marvizón, el de las marchas». Pregunta: ¿A qué le sabe esa medalla? Respuesta: Sabe a cariño, indudablemente. Sabe a reconocimiento de lo cercano, de lo próximo, que siempre es difícil porque a aquello que es próximo generalmente muchas veces no le damos la importancia que tiene por aquello de la cotidianidad. Es bonito que desde un ámbito próximo se acuerden de ti. P: No siempre consigue uno ser profeta en tu tierra… R: La verdad es que es bonito, sin duda, y determinante también probablemente para muchas personas que están trabajando y que llevan su ciudad, en este caso Sevilla, tan a gala. Nosotros cuando vamos por ahí somos de Sevilla y es un sentimiento bastante profundo. P: Desde su irrupción en el mundo de la música procesional con Madre Hiniesta y Azul y plata en el año 1997, ¿recuerda cuántas marchas ha compuesto? R: La verdad es que no me acuerdo del número porque no las tengo contabilizadas. No hago música procesional para almacenar, sino cuando surge la ocasión. No soy de los que tienen música en los cajones. La música se hace para ese momento y la que sobra de esa creación se tira. P: Pero seguro que estaremos hablando de más de treinta partituras… R: Sí, puede ser.

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P: ¿Qué le ha supuesto la música procesional a la carrera profesional de Manuel Marvizón? R: La música procesional es una satisfacción íntima porque es una música que no forma parte del trabajo cotidiano, sino que es algo mucho más espiritual. El porqué hacemos música procesional muchos autores es por una necesidad vital. Los recuerdos, la familia, los lugares donde te has criado te provocan que hagas esa música porque es la síntesis probablemente de tu vida, de esos recuerdos familiares que conservas y que sintetizas haciendo este tipo de música que te recuerda a toda tu vida. P: ¿Cuál es su primera cualidad a la hora de componer? R: Decir la verdad de tu estado de ánimo y de lo que estás sintiendo en ese momento. Plasmar en el papel la verdad de lo que estás sintiendo e intentar huir

Manuel Marvizón es el creador de melodías tan inconfundibles como las de los quesos Vega e Hijos («Tan natural y tan rico como siempre») o las del programa radiofónico de Carlos Herrera.

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de aquellas cosas que no son enteramente tuyas. La música es sincretismo. La manera de componer de cada uno es lo que tú has sido en tu vida, lo que has oído, escuchado, sentido… las influencias de toda una vida que las concretas en una serie de notas. Cada día intentas que esas notas sean diferentes, pero siempre hay recuerdos del pasado. P: Entre el repertorio de marchas de su autoría, ¿guarda especial cariño por alguna? R: Evidentemente hay muchas de las que guardo un especial recuerdo de por qué y para qué se han hecho. Sin duda, las primeras, Madre Hiniesta y Azul y plata; las últimas, como Esperanza de vida o Salud siempre, porque están calentitas del horno y son las últimas a las que has dado cariño; y hay alguna también que se queda por medio, como Virgen de las Mercedes, que son las que marcan tu vida. P: ¿Dónde busca la inspiración para sus marchas? R: Yo no la busco, la inspiración viene, aunque siempre es mejor que te coja con las manos en el piano, porque es tan volátil como el viento y puede ocurrir que se esfume. P: En alguna ocasión le he escuchado sentenciar que la marcha por antonomasia de la Semana Santa es Soleá dame la mano... R: Sin duda. Para mí sintetiza esos recuerdos que conservo de toda mi vida: de esa calle Zaragoza con un paso a una hora en la que ya el sol se ha ido… de pronto suena esa marcha y es la Sevilla del alma, la Sevilla íntima, la que siempre permanece, la que está ahí, la Sevilla que nos recuerda a los principios del siglo XX cuando empiezan a escribirse este tipo de marchas que provienen de la ópera, de la zarzuela, incluso de los primeros pasodobles. Ese regusto especial está en Soleá dame la mano. P: ¿Ha llegado a llorar alguna vez al escuchar su música acompañando a una imagen? R: No. Llorar no. Se me ha erizado la piel porque he visto que el público que la estaba escuchando estaba sintiendo aquello que yo sentía a la hora de hacerlo, y esa es la comunión del artista. Cuando el artista hace una cosa es por una necesidad de comunicación, necesita conectar con el que va a escucharla, y cuando se produce ese clímax es importante. Sí he llegado a llorar con música que no es mía, porque siempre que escucho mi música, aunque se me erice la piel, estoy pensado que podría hacerlo mejor. P: Sus marchas son muy reconocibles porque tienen un sello propio que las hace inconfundibles. ¿Eso cómo se consigue? R: No lo intento, evidentemente. Si lo intentara, a lo mejor saldría otra cosa. No lo intento, lo que ocurre es que soy yo cada vez que me pongo a componer. Por eso, probablemente tengan cierto sello particular, porque soy yo y no me escondo. Quiero seguir siendo yo. P: ¿Usted se considera un rompedor dentro de la música procesional? R: Absolutamente no, para nada. Rompedor es aquel que rompe con un molde determinado, y el molde que yo utilizo o que me sale en muchas ocasiones lo han utilizado mucho. Los primeros románticos, que son los Font de Anta, han utilizado mucho ese tipo de molde menos encorsetado, menos militar. No me considero un rompedor. Me considero un incorporador, porque a lo mejor he incorporado sensaciones musicales, melodías o formas a lo que ya había desde principios del siglo XX. Rompedor creo que no ha habido nadie. P: Pero si usted tuviera que explicar cómo son sus marchas, ¿qué diría?

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Manuel Marvizón Carvallo R: Mis marchas son románticas. Utilizan una estructura que muchas veces no es la misma, sino que es una estructura dependiendo del momento. A lo mejor, tenemos tres, cuatro, cinco o seis partes. La estructura militar que viene desde Farfán contiene una introducción, una primera exposición, un fuerte de bajo, una segunda exposición y un trío. A diferencia de esa estructura, que muchos seguidores de Farfán han seguido y que funciona perfectamente, mi estructura es anárquica muchas veces porque es fruto de la inspiración del momento. Pero vamos, si tuviera que concretar cómo son mis marchas en una palabra yo diría que románticas. P: Escuchamos Coronación y rápidamente nos imaginamos a la Virgen del Cerro o Santa Cruz y nos evoca al Cristo de las Misericordias. ¿Cómo se hace una marcha para una hermandad? ¿Dónde está la clave para que se establezca esa rápida asociación? R: Yo empleo música descriptiva. Es el tipo de música que se hace en el cine. Tú necesitas una música para describir una situación determinada. Y esa situación te la da la musicalidad del momento, una musicalidad que no está escrita pero que en cuanto la sientes, la escribes. Para poder hacer esa música hay una cosa muy clara: hay que irse al ámbito personal. La historia de cada hermandad está en las personas, son estas cosas que se transmiten de padres a hijos y que no está escrito, sino que está sentido y permanece en el recuerdo y las cabezas de las gentes. Te vas con ellos, hablas con ellos, y ves cómo sienten, cómo respiran, cuál es su forma de expresar. Ahí es donde tienes que beber para hacer una marcha para una hermandad. Probablemente la imagen en cuestión sí puede que te dé cierta idea, pero para mí las imágenes son todas iguales porque todas representan a la Virgen María y al Señor. El hecho diferencial está en la manera de vivir la hermandad de los hermanos, de cada grupo de personas. P: Pongamos un caso práctico. Ahora le han encargado la marcha de la coronación de la Virgen de los Ángeles de los Negritos. ¿Cómo se afronta un encargo así? R: El alcalde me lo pidió de una manera que él sabía que no podría decirle que no. Era mi segundo año que yo acudía con Pepe Pérez Bernal a la fundición del cirio que muchísimas hermandades están llevando para sensibilizar la causa de la donación de órganos. Desde que hice Esperanza de vida conocí la trastienda de las donaciones, de los trasplantados, la vida de cada uno, las historias de estos luchadores por la vida, gente que ha estado al límite y ha salido adelante con esfuerzo. Era el segundo año que iba a esa hermandad, de la que Pérez Bernal es precisamente hermano, y era como entrar en casa para darte una ducha de realidad de la vida. Me lo pidió el alcalde de Los Negritos en ese momento y encantado. En esa marcha, indudablemente, estarán presentes los donantes de órganos. Será en realidad la segunda marcha dedicada a mi abuelo José María, porque antes de dedicarse plenamente a Santa Cruz mi abuelo fue de Los Negritos, luego hay una vinculación familiar grande. Pero por encima de todo, Los Negritos es una hermandad diferente, con una estética diferente, muy especial en su paso de palio, y con ese Cristo de Jueves Santo. En fin, es una cofradía especial y para una cofradía especial Dios quiera que me salga una música especial. Eso es lo que pido a Dios. P: Ha puesto música a varios pregones de Semana

El Lignum Crucis, titular de la hermandad, ocupa un puesto muy significado dentro de la cofradía.

Santa, ha triunfado con sus marchas procesionales… ¿Qué le queda por hacer a Manuel Marvizón en el campo de la música procesional? R: Hacer una marcha que de verdad me guste entera, que no haya ningún trocito en el que puedas pensar «esto no ha quedado bien». P: ¿Tan exigente es con su propio trabajo? R: No es cuestión de exigencia, es cuestión de buscar la excelencia. Hacer algo pleno. Aunque espero no hacerlo nunca para, de ese modo, seguir teniendo las ganas y la necesidad de perfeccionarme. P: Usted se habrá pateado aquel barrio en mil y una ocasiones. ¿Qué tipo de música le pondría al Nazareno del Cerro? R: Uf, gran pregunta. No lo sé. Probablemente no MásPasión / junio 2018

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Manuel Marvizón es hermano de la Hiniesta «por mi padre», de Santa Cruz «por mi madre» y de la Macarena, vinculación que le viene «de familia». Su nombre también figura en el listado de hermanos de La Candelaria «por cercanía y cariño a Carlos Herrera» y del Rocío de Sevilla, hermandad donde llegó a pronunciar un pregón. También es hermano, entre otras cofradías, del Perdón de Cádiz, de Jesús Nazareno de Almogía y de la Quinta Angustia de Córdoba, de cuya dolorosa Marvizón actuó como padrino de su bendición.

le pondría música. Sé que es una aberración, pero entre esa explosión de fuerza que es el Cristo del Desamparo y Abandono y la otra explosión de alegría y de ilusión de la Virgen de los Dolores, únicamente cabe la reflexión y el darle gracias a Dios por todo lo que nos ha dado. A lo mejor el refugio del silencio muchas veces es importante para todo eso. P: En el debate de si todos los pasos de palio deberían llevar o no acompañamiento musical, ¿tiene alguna opinión? R: Hay palios maravillosos para los que, sin lugar a dudas, la música sería como el mejor incienso. Hay palios que llevan incienso, llevan luces y lo suyo es que también llevaran música, caso del palio de la Virgen de Loreto, que me parece un paso maraviMásPasión / junio 2018

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lloso al que le pegarían marchas elegantes para su elegante andar. Cualquier paso de palio es bonito con la música adecuada: incita al recogimiento y a vivir ese momento. P: ¿Diría usted que la música procesional sevillana, a tenor de las cifras de producción, vive una etapa de apogeo? R: Es muy bueno que haya mucha producción, porque de ello lógicamente luego quedarán algunas cosas extraordinarias. Hay mucha gente que está componiendo muy bien y hay cosas de las que se están haciendo ahora mismo que, sin lugar a dudas, van a quedar para el futuro. P: Seguro que en esto también influirán las modas, pero ¿tiene usted la percepción de que las hermandades están volviendo a apostar claramente por piezas clásicas cuya interpretación declinó en favor de nuevas composiciones no siempre acertadas? R: Lo bueno siempre es bueno y lo que ha gustado durante muchísimos años siempre vuelve a florecer. A mí no me gusta hablar de clasicismo, sino de marchas que han encontrado su sitio dentro del público. Hay marchas de toda la vida que han encontrado su sitio y marchas jóvenes que también. Hubo una época que cualquiera escribía cualquier cosa y se tocaba mucho. Las hermandades creo que han tenido buen criterio a la hora de dosificar las nuevas creaciones para que suenen en su justa medida. P: Hay marchas que siempre se cuelan entre las más interpretadas en los repertorios y que, según los expertos, no tienen la calidad suficiente… R: Yo ahí me divido en dos. Por un lado creo que hay que intentar hacer las cosas lo mejor técnicamente posible, pero también pienso que aquella música que funciona y que produce en el que la está escuchando aquello para lo que está hecho es un éxito, tenga más o menos calidad. Si produce ese efecto determinado, si arranca una lágrima, si es capaz de comunicar, yo no tengo nada que reprochar. P: Usted siempre ha sido un abanderado de esta causa. ¿Es una batalla perdida que los compositores puedan cobrar derechos de autor por las composiciones que se interpretan en Carrera Oficial? R: No. Yo espero que algún día se reconozca este derecho. En este caso, no estamos hablando de dinero sino de reconocimiento de un derecho que yo entiendo dentro de la lógica y que se debe respetar. Hemos hablado muchísimos autores de que cuando se produzca ese reconocimiento, el dinero que genere, los autores que quieran, utilicemos esa recaudación para cualquier obra social, ya sea del Consejo, de cualquier hermandad o una obra social. Hemos hablado con el Consejo y es difícil, porque ese dinero saldría del dinero que va para las hermandades y estas ya realizan unas obras sociales encomiables en la que colaboramos prácticamente todos. Llegará un momento en que nos pondremos de acuerdo y creo que más pronto que tarde. P: Detrás de un gran hombre suele decirse que hay una gran mujer. ¿Qué ha supuesto Charo Padilla en la vida de Manuel Marvizón? R: (Sonríe) Absolutamente todo, absolutamente todo. Ha supuesto, primero, la cierta estabilidad que tengo en mi cabeza, si acaso un músico puede alcanzar ese estadio. Aparte de eso, ha supuesto que viva la vida con una alegría desbordante. P: No dejan de tantearla. ¿La ve detrás del atril? R: La veo de lo que Charo se proponga. Charo ha demostrado que puede hacer muchísimas cosas y la veo de lo que se proponga.

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«Al Nazareno del Cerro probablemente no le pondría música»


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LA PARAÍTA

Cuando los cofrades dejan las túnicas en el altillo y se marchan al Real

Del capirote a los volantes o se preocupen. No les voy a hablar de ese cacareado experimento sociológico que llevó a un nazareno innominado a pasearse por las calles del Real. No faltó el posado en un coche de caballos. Dicen que la payasada obedecía a no sé qué trabajo escolar que había estado precedido de una puesta en escena similar –cambiando nazareno por flamencas– en los días de Semana Santa; eso sí, con bastante menos ruido mediático. Pero dejemos de prestar atención a lo que no la merece y vayamos al turrón, que los más castizos prefieren comprar en abril en esos puestos que delatan el fin de la penitencia y el comienzo de otra fiesta, con minúscula, que también está supeditada al calendario litúrgico. La celebración de la Feria de Abril –o de mayo– también depende de la Semana Santa. Olvidada la fecha fija de sus primeros balbuceos se habían consagrado dos semanas genéricas entre la Pascua y el Alumbrado y sólo siete días en esas Semanas Santas altas que amenazaban con meter la fiesta en mayo. Ya saben que a partir de ahora no será así. Desde

Los cofrades disfrutan de la Feria de Abril como el que más. En la imagen, fachada de la caseta de la Esperanza de Triana.

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Textos Álvaro R. del Moral Fotos Manuel Gómez

CURIOSIDADES Gastronomía. La propia de una fiesta que no entiende de modas: pescado frito, jamoncito del bueno y abundante manzanilla, fino o el recurrente y empalagoso rebujito. Curiosidad. El Real de la Feria de Abril está trazado sobre un antiguo meandro del Guadalquivir que fue desecado en los años 40 del siglo XX. Es el brazo del río que cruzaba a nado el joven Juan Belmonte desde Triana para torear el ganado encerrado en la dehesa de Tablada.

García Ramos firmó este cartel para las Fiestas de Primavera de 1907: toros, feria y Semana Santa marcaban los vértices de la celebración.

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ahora serán catorce días exactos los que separen la entrada de la Soledad del encendido de los farolillos y la fastuosa portada. Pero los cofrades, encerradas las túnicas en sus cajas y guardadas en los altillos, se trasladan en masa hasta el Real de Los Remedios dando carta de naturaleza al carácter dual de esta ciudad. Los viejos carteles costumbristas supieron retratar esa doble cara de la celebración. En la memoria, el famoso cuadro de García Ramos que sumaba en un mismo plano los tres vértices de la celebración: el toro, la flamenca y ese nazareno regionalista, recién parido por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, que ponía el acento popular con el fondo de la Giralda. Podemos hacerles una lista de las cofradías que trasladan su casa de hermandad hasta Los Gordales. Esa lista se haría interminable sumando los grupos de amigos y hermanos que se reúnen de manera más o menos privada para recordar los lances y las emociones de la Semana Santa que quedó atrás. La Paz, la Hiniesta, la Estrella, el Amor, Santa Genoveva, San Gonzalo, la Vera-Cruz, el Museo, el Cerro, San Esteban, San Benito, la Candelaria, la Lanzada, el Cristo de Burgos, las Cigarreras, Montesión, la Esperanza de Triana, los Gitanos, la Carretería, el Cachorro, la O, la Mortaja y la Trinidad plantan sus reales en el ídem. Mención aparte merecen la Resurrección y los Javieres, que se unen en amor y compaña en la caseta llamada, como no, Los Hermanaos. Pero, ojo, esta lista se completa con hermandades de gloria –Puerta Real, Todos los Santos, Carmen de San Gil, Perpetuo Socorro– y las corporaciones rocieras –Macarena, Sevilla y Cerro– que no se quieren perder esos días ampliados de amistad y convivencia que hacen olvidar las fatiguitas diarias. Ya saben que la próxima Semana Santa terminará un 21 de abril. Echen cuentas y prepárense para la próxima Feria de... Mayo.


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REPORTAJE

Arriba a la izquierda, la primitiva banda en el Corpus de Triana de 1981. Sobre estas líneas, Julio Vera de nazareno de Las Cigarreras junto a su padre. A la izquierda, en 1984 en la cruz de guía de San Benito.

A la izquierda, Julio Vera en el estreno de la marcha ‘Silencio Blanco’ en un concierto en Dos Hermanas. A la derecha, vistiendo la túnica de la Esperanza de Triana en 2002, una de las dos Madrugás en las que dejó la corneta en casa.

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REPORTAJE

El «paso al lado» de Julio Vera El carismático corneta deja la dirección de la banda de las Tres Caídas después de 31 años de trabajo admirable

riana corre por sus venas como lo hace el Guadalquivir bajo el puente y la capillita del Carmen. Tiene la naturalidad y la gracia propias de la gente del arrabal, de aquella que creció en los corrales de vecinos, donde todos eran una gran familia. Humildes pero felices. José Julio Vera Cuder (Triana, 1965) nació para ser corneta. Pudo serlo de Las Cigarreras pero fue «honesto» consigo mismo y esperó a la creación de la banda de las Tres Caídas, de la Esperanza de Triana, para hacer realidad el sueño de aquel niño de mofletes colorados y pantalón corto que andaba en la calle «dándole fuerte» a una boquilla. Pronto despuntaría por su «don» de hacer de los solos una oración por derecho, de esas que, como se dice en el viejo arrabal, «pone los vellos de punta». Con la banda ha hecho tantos kilómetros «como dar tres veces la vuelta al mundo» y tiene anécdotas para pasar una tarde entera sentados en un bar y faltarían horas para contarlas todas. Después de 31 años en la dirección de una de las formaciones de cornetas y tambores más carismáticas dentro y fuera de Sevilla, Julio conserva la mirada ilusionada del primer día, aunque ahora asegura que toca «dar un paso al lado» –que no atrás– para dejar paso a otros compañeros. Es la grandeza y la nobleza innatas de «un maestro, de la música y de la vida», como le define su gente: la de la banda con la que ha compartido buenos y malos momentos en las tres últimas décadas. Ellos también son su familia. Esa que le ha dado su pasión por la música y Triana. La que suena a diario en su corazón, aunque no sea Madrugá ni vista el uniforme de gala. La que hace un todo con la que le ha visto crecer y no olvida por más años que cumpla. Sobre todo cuando antes de cada procesión se encuentra con la foto de su abuela materna en el interior de la gorra, así como las de sus dos hijas –Triana y Cristina– a las que ha tratado de meter «el veneno de la música» aunque no haya cuajado mucho. Quién sabe si sus genes de la corneta aflorarán en los nietos. Julio Vera es el mayor de ocho hermanos. Su padre, Pepe, había nacido en la calle Castilla, «en un corral de vecinos hondo»; mientras que su madre, de nombre Rosario «por la Virgen de Montesión» a la que se encomendó su abuela para tener al fin una hija, nace en la Resolana. Cuenta que su abuelo materno era «un macareno de pro» y que tenía una carnicería en la plaza de la Encarnación. Sin embargo, al ser familia numerosa, le dieron un piso en la calle Betis, donde se instalan durante la posguerra. Sus orígenes,

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Textos Manuel J. Fernández Fotos Archivo de la Banda de las Tres Caídas de Triana y El Correo

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pues, son «humildes pero inmensamente felices» en la vivienda familiar donde se cría en la calle Betis, para luego mudarse a Rodrigo de Triana. Sus recuerdos de la infancia son en la calle, en torno al «quiosco de Manuela», donde pasaban las tardes entre carreras y risas: «Nos divertíamos con un palo y una pelota. Jugábamos a la pelota en lo que hoy es Abades Triana». También lo eran «las visitas a la capilla de los Marineros y a la parroquia de Santa Ana», aunque como puntualiza, por entonces «la hermandad de la familia» era Las Cigarreras. «Mi tío Rafael tenía el bar Toro, frente a Las Cigarreras, y mis tíos Emilio y Luis tenían la Cervecería Emilio, en Asunción esquina con la antigua Turia. Y me hicieron hermano de Las Cigarreras». Sin embargo, los amigos y una de sus mayores pasiones, la música, le tenían reservado el puerto devocional de la Esperanza y el Señor caído (y tres veces levantado) de Triana. Julio asegura que no tiene antecedentes familiares y que la música es «algo innato», que le llegó en la juventud porque «a todos les da por algo». Como hermano de Las Cigarreras, su primer intento fue entrar a formar parte de la banda de la hermandad aunque la mayoría de sus amigos pertenecían a la antigua banda de La O. De hecho, explica que fue a «dos o tres ensayos» y que pegó «tres o cuatro pitorrazos». Pero aquello quedó solo en eso. «Sabía que la hermandad [de la Esperanza de Triana] iba a hacer una banda, y preferimos ser honestos y esperar al nacimiento de la banda de las Tres Caídas». Por entonces él y sus amigos eran apenas unos críos, que «no sabíamos tocar nada ninguno». Se habían hecho «con un par de boquillas en Casa Damas, en Sierpes; otros tantos tambores, con los que pitábamos en los soportales del Club Esperanza de Triana, frente a la capilla». Julio tenía sólo 14 años pero toda la ilusión del mundo. Tanto que sin tener instrumento, acude a la convocatoria de fundación de la banda de la hermandad en las cocheras de los tranvías, en la avenida de Coria, en un local donde se guardaban los pasos de la Esperanza de Triana y de San Gonzalo. «Allí empezamos a dar vueltas y marcar el paso porque apenas teníamos dos cornetas secas, cuatro tambores y un bombo». Fue así hasta que «el sábado, 3 de mayo de 1980» la hermandad reparte instrumentos entre los integrantes de aquella primitiva formación. La cita era «en el parque de los Príncipes a las doce de la mañana». Como el resto de la chavalería del barrio, Julio corrió para hacerse con alguno. Eran tantas las ganas que no lo dudó y cogió lo que quedaba, pese a que había estado dándole meses a una boquilla de corneta. «Hay una trompeta, ¿la quieres o no?», le dijeron. Ju-

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Continuará, no obstante, en la formación en la que se alistó como trompeta y ‘se doctoró’ como corneta primera con sus inconfundibles solos. En sus más de tres décadas con la batuta ha compartido con sus músicos horas de autobús y de avión, petalás inesperadas, algún cartón de bingo y momentos de pánico


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REPORTAJE

lio la abrazó como el que recibe el mayor de los regalos de Reyes. Desde un primer momento se lo tomó en serio y estuvo «dándolo todo» en los ocho ensayos a la semana, «de lunes a viernes, incluidos los sábados y domingos», que se sucedieron durante un año entero hasta la Semana Santa de 1981. Llegaba entonces la hora de presentarse al barrio y a toda Sevilla. Con «mucha ilusión» y «a la vez responsabilidad», ofrecieron un primer concierto el Domingo de Ramos en la capilla ante los pasos del Cristo de las Tres Caídas y la Esperanza. Nunca lo olvidará. Tampoco el pasacalle previo que realizaron desde la Hispano Aviación, en la calle San Jacinto; así como la interpretación de la primera marcha, Estrella Sublime, ante la capilla de la hermandad de La Estrella. «Éramos 68 músicos, muy jóvenes pero muy entregados». No obstante, aún quedaba la prueba de fuego: tocar en la Madrugá. Después de 38 años, confiesa que fue «uno de los momentos más bonitos de la banda». Lo recuerda como si fuera ayer. «Nos citaron a las doce de la noche en la plaza de abastos [de Triana]. Cuando íbamos a la capilla, a la altura de la casa del Mora, nos recibieron con una petalá. Eso se nos quedó grabado en nuestra cabeza y en nuestro corazón». Eran unos niños, «los niños de la banda» que estaban a punto de

Arriba, imágenes de la actuación de Julio en la obra ‘Carmen’, de Salvador Távora; y del viaje que realizó con la banda a Nueva York en septiembre de 2001, coincidiendo con los atentados terroristas a las Torres Gemelas. Abajo, en uno de los ensayos de la banda –a la izquierda–; y con su maestro, Paco Flores –a la derecha–.

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cumplir su sueño. Tenían entre 11 y 14 años pero todo el arrojo del mundo, hasta el punto de llegar a entablar un «pique sano» con la cuadrilla de costaleros, a quienes le echaban un pulso antes de ponerse en la calle: «¡Os vamos a quemar!», rememora entre risas mientras que aclara que para muchos de estos menudos músicos era «la primera vez que salían en la Madrugá». Por edad y tradición de barrio, los más pequeños de casa salían de nazarenos en La Estrella y, al hacerse más mayores, ya pasaban a la Esperanza de Triana. Entre las anécdotas de las primeras estaciones están algunas de los desayunos a la vuelta: «Nos dieron unos bocadillos a la altura de la plaza de abastos, que eran unos panes preñados con chorizo dentro, los típicos panes de pueblo. No había quien se los comiera de lo duros que estaban». También una estampa hoy en día impensable en el Arco del Postigo: «Se paraba el paso de Cristo y todo el mundo se iba a desayunar al bar, a tomar café y pastelitos». Anteriormente, la novel banda ya había tocado en el Corpus Chico de Triana de 1980 y «un día antes, detrás de un pasito del colegio Reina Victoria, que organizaba Ramón, el actual dueño de la abacería San Lorenzo». En aquellos primeros compases, Julio tocaba aún la trompeta y en el panorama musical predominaba la agrupación Santa María Magdalena de Arahal, «que


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REPORTAJE

Arriba, visita que realizan los músicos de la banda de las Tres Caídas al cementerio de San Fernando todos los Domingos de Ramos. A la derecha, interior de la gorra de Julio Vera donde lleva fotos de su abuela materna y de sus dos hijas.

«Cuando íbamos a la capilla [de los Marineros] a la altura de la casa del Mora, nos tiraron una petalá», recuerda de la ronda previa al estreno de la banda tras el misterio de las Tres Caídas en 1981 MásPasión / junio 2018

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salía todos los días»; y la de La Lanzada. En la dirección de la banda de las Tres Caídas estaba Manuel García Pérez, que, al concluir el primer año, cede el testigo a Paco Flores y Miguel Barco. «Empezaron a darle un giro a la banda hacia el estilo de cornetas y tambores de la Policía Armada». Narra que en la Semana Santa de 1982 se cristalizó este cambio tras el paso de misterio del Porvenir. «Nos cayó una tromba de agua en el antiguo Seminario (hoy Palacio de San Telmo), que al año siguiente La Paz tuvo que cambiar el dorado del paso». Eso sí, pese a su corta edad, ningún músico se movió de su sitio durante la lluvia. «La banda no se quitó y Vicente Acosta Domínguez [hermano mayor de entonces] dijo: ‘Si los niños se mojan, yo también’. Y aguantó con nosotros todo el chaparrón». Un año después de aquello Julio pudo abrazar al fin la corneta. «Me la intercambiaba con la trompeta con José Manuel Martínez Fuentes», compañero ya fallecido con quien además se iba turnando los solos de la banda. El empujón definitivo vendría poco después, cuando Paco Flores trajo a Manuel Arellá, un músico de la antigua banda de la Policía Armada. Sus palabras fueron claves: «Me dijo que Dios me había dado un don y que no siguiera con la trompeta». Gracias a Paco Flores, tuvo además la suerte de tocar con Francisco Domínguez Gaona, director entonces de la Centuria; y Manuel Pardo, director de Las Cigarreras, ambos músicos de la desaparecida Policía Armada. Comparte con todos ellos noches de ensayos junto al Muro de Defensa, «aprendiendo siempre de los grandes maestros». También haciendo caso de sus sabios consejos. «Me quitaron de la trompeta y me dieron una corneta», pese a que, como asegura, mantuviera con ellos largas discusiones sobre sus solos: «Que si eran más agudos, que si los alargaba mucho, que si luego la Semana Santa es muy larga... También que si era capaz de hacerlo, por qué no lo iba a explotar». Le hizo caso, para mayor gloria de la música procesional y de Triana. Comenzaba a fraguarse toda una leyenda de la corneta, más allá de interpretar marchas como aprendió de sus maestros. «Directores como esos, ya no existen. Los valores que te inculcaban distan mucho de lo que hay hoy. El compañerismo, la solidaridad y la lealtad, eso hoy en día falta en muchísimas formaciones, por eso hay tanto trasiego de músicos de unas a otras». Pese a que está siempre apoyando la dirección musical de la banda de las Tres Caídas, Paco Flores y Miguel Barco le ceden «el timón de la nave» en 1988, al poco de grabar el disco Semana Santa en Andalucía. Empezaba a nacer el estilo de Triana, «algo distinto, ni mejor ni peor». ¿A qué se refiere? «Pensamos que la música está para acompañar a los pasos, que a su vez llevan personas. Procuramos facilitar el trabajo. En definitiva, hacer música que llegue al pueblo. O dicho en trianero, que se te pongan los vellos de punta. Y si eso lo consigue una obra musical, eso es que hemos acertado; si no, esa va al cajón». Pero además, como indica, esta banda compuesta hoy en día «por 143 músicos en la tierra y ocho en el cielo» añade un plus a sus 42 compromisos al año: «Interpretar lo que necesitan los pies del Señor, los costaleros; y la implicación en las hermandades». Una filosofía que traducida al pentagrama da como resultado grandes composiciones, como Maestro Ar-

tesano, que Julio dedica al compositor Paco Flores, «a su trabajo y a su persona»; o Getsemaní, la obra que «cambia el estilo de la banda» y refleja lo aprendido por sus maestros. En «el solo agudo, de estilo plegaria» de la marcha va la cariñosa dedicación a su abuela materna, fallecida en 1986. Desde entonces, su recuerdo le acompaña también en una foto que guarda en el interior de la gorra, y a la que años después acompaña con otras más de sus hijas Triana y Cristina. Después vendrían Conversión del Buen Ladrón, «con un solo que intenta evocar la conversación de Jesús con Dimas»; y la que es su obra cumbre, Silencio Blanco, el himno oficioso de la Amargura y del resto de pasos de Cristo. Su interpretación le sigue despertando los mismos sentimientos: «Me emociona mucho, sobre todo ese seseo que se produce cuando suena en la calle. Ahí acerté, a la hora de decirle al mundo, que la oración también se puede hacer con una corneta». Pero si hay algo que ha caracterizado el mandato de Julio Vera ha sido la apertura de la banda a nuevos horizontes. En especial, su colaboración con la compañía de Salvador Távora llevando la obra de Carmen por distintos países. Han hecho cientos de kilómetros, tantos como «dar tres veces la vuelta al mundo». Para la historia de la formación trianera queda un sinfín de anécdotas simpáticas y también de miedo. Entre las primeras, Julio siempre rememora aquel trayecto de 23 horas en autobús, en agosto, hasta la localidad de Perelada, en Girona, para actuar en la obra de dramaturgo cerreño, en 1996: «La gente de la banda no estábamos acostumbradas a tantas horas de carretera y


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REPORTAJE

Los ‘mandamientos’ de la banda de las Tres Caídas de Triana

1.

Queremos buenas personas, músicos ya te hacemos nosotros.

2.

Tú estás aquí por cómo eres, no por cómo tocas.

3.

Si en alguna ocasión tienes algún problema, piensa en la cuarta planta del hospital; después si lo que tenías era un problema o una contrariedad.

4.

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Todo en la vida tiene un precio, todo se puede comprar, menos una cosa, la humildad.

cada parada era un espectáculo. Neveras con cervezas, nuestras tapitas y hasta una sombrilla con su piedra. Montábamos un chiringuito en cada sitio». O aquellos primeros viajes en avión, donde se buscaba entretenimiento a los tiempos muertos. También al responsable de la (posible) mala suerte. Era la ruta Sevilla-Barcelona-París. «El primer vuelo salió con retraso y en el segundo, tuvimos que esperar que lo revisaran. Távora preguntaba quién iba de nuevo en la compañía, buscando el cenizo que había provocado aquello. Y otro compañero de la banda no tuvo otra ocurrencia que repartir cartones de bingo en el avión y echar una partidita mientras se arreglaba. La verdad, es que con Salvador nos ha pasado de todo». Incluso al otro lado del charco, en aquel sangriento 11 de septiembre de 2001. Después de realizar un ensayo para «probar si el caballo se asustaba con la percusión», los músicos de las Tres Caídas tenían previsto cogerse libre el día siguiente «para hacer las visitas de rigor en la Estatua de la Libertad, las Torres Gemelas...». Fue entonces cuando un avión impactó sobre una de las torres. «Bajó Salvador a la recepción del hotel con la cara desencajada. Supuestamente había sido donde estaba la gente de la banda. Al principio, como no sabíamos nada, nos creíamos que era una avioneta y hubo bromas de todo tipo: ‘Que si Superman se había quedado dormido’ o ‘lo torpe que había estado el de la avioneta’. Pero al enterarnos de que habían sido dos aviones y de la magnitud de todo, se nos cambió la cara. Fue el momento más angustioso. Salimos corriendo en busca de los compañeros para ver que estaban bien». Pero la preocupación no terminó ahí. «Sin saber si vas a poder salir o no. Yo pensaba que no iba a ver más a mi hijas ni nada». Sólo un día des-

Arriba, rito familiar en la tienda de Julio Vera la pasada Madrugá. Abajo a la derecha, con sus hijas Triana y Cristina ante el paso de misterio de las Tres Caídas. A la izquierda, Pepe Hidalgo (Centuria Macarena) felicita a Julio en el homenaje que recibió en el Congreso de Bandas de 2015.

pués y a petición del alcalde de Nueva York, dieron la primera función gratuita para todo el pueblo neoyorquino. Fue «de las funciones más bonitas de Carmen en sus más de 20 años». No obstante, «el acto de pánico más grande» que ha vivido la banda fue en la Madrugá del año 2000, con las famosas carreritas. «El paso de misterio estaba arriado en la calle Sierpes, a la altura del Cronómetro, cuando sucedió una primera estampida». Relata que tuvo una reacción instintiva de velar primero por la banda y la cofradía, olvidándose por completo que había dejado a su madre en los soportales de la calle Velázquez y a su hermano en la banda juvenil de las Tres Caídas: «Solo se me ocurrió ir al paso de Cristo para decirle al capataz que lo levantaran rápido y empezar a tocar. Eso parece que calmó a la gente. Luego hubo una segunda estampida, más fuerte que la primera, y la reacción fue la de seguir tocando para intentar neutralizar las voces que se escuchaban». Aun así hubo imágenes que quedaron grabadas en su mente. Como la de «los escoltas [de la banda] recogiendo las sillas del suelo y tranquilizando a los abonados de Sierpes». A partir de ahí, «cada vez que ven lo más mínimo» de posibles carreritas tocan la marcha Mayor Dolor, «el himno antipánico» con el que «transmitir calma a la gente en la calle».

En busca de un estilo propio Un año después de la Expo 92, la banda graba Toques de Triana. El nuevo disco supone «un antes y un después en el repertorio y en la forma de interpretar». Comienza entonces a coger «obras más atrevidas», como Medea de Manolo Sanlúcar; Enmanuel, y los propios Toques de Triana. Es «el principio del cambio en el

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guirá «dándole fuerte»), hay quien lo sitúa como futuro candidato a hermano mayor. Algo que, de momento, no tiene decidido pero tampoco descarta: «Me ha dado tanto la hermandad, que ha llegado el momento de dar un paso al frente y devolverle todo lo recibido. ¿De qué manera? A día de hoy no lo sé todavía. Lo que sí es cierto es que tengo otro proyecto de hermandad. No tengo ambición por ser hermano mayor. Tengo ambición por aportar mi granito de arena a mi hermandad. Una cosa sí tengo muy claro, que jamás seré oposición de nadie. Ni compartiré ni apoyaré una pelea entre hermanos». Mientras tanto, en la procesión del Corpus Chico de este año, Julio Vera se enfrentará a su último compromiso como director de la banda de las Tres Caídas. Lo hará, como siempre, con la humildad que ha dispensado durante décadas. También con «la satisfacción del deber cumplido» cuando escuche la Marcha Real en la entrada del pasito de la Inmaculada en la parroquia de Santa Ana. «Lo viviré como una procesión más. Sin acto oficial ni nada especial. Ni yo creo que me lo merezco. Ni creo que la formación tenga que asumir algo que es lo que marca la edad y los tiempos. Me gusta darle naturalidad a las cosas». Eso sí, lanza el siguiente mensaje a modo de despedida y aviso a navegantes de cara a los años venideros y nuevos retos de la formación: «La línea no se puede torcer ni variar. Siempre con humildad, compromiso y fe. De ahí mi paso al lado y no atrás, no quiero que se cambie ni el paso ni la línea que tiene ahora mismo la banda». Aun así el rumbo de las Tres Caídas de Triana estará unido históricamente al nombre de Julio Vera, aquel niño de la calle Betis que hizo de la música la mejor escuela de vida para generaciones de trianeros y amantes de la corneta en general. Su tesón y entrega, moldeados por el amor a su barrio y su hermandad, le han terminado convirtiendo en uno de los mayores maestros de la música sevillana. Todo un ejemplo de que se puede rezar (y emocionar) con una simple corneta. Eso es más que arte.

estilo de la banda». Igualmente, en 1993 «se empieza a buscar otro tipo de timbre», incorporando instrumentos no comunes al resto de bandas, «como el cornetín en sib, fiscorno, fiscorno bajo y así hasta llegar a los que tenemos hoy en día». Eso sí, siempre «con las cornetas en tono brillante, que es el tono que utilizaba la banda de la Policía Armada». En esta línea, los distintos directores musicales, como Ángel Manuel Cebrero Miranda, al que le sucede Rafael Vázquez Mateo hasta llegar a nuestro días con Manuel Alejandro González Cruz, «han ido dándole una dimensión distinta pero sin perder el sello de Triana». A sus 52 años, Julio confiesa que ha llegado el momento «de dar un paso al lado» –que no atrás, pues nunca dejará del todo la banda, «al igual que uno no deja de ser padre en la vida»–. Hay que dejar paso a otros compañeros. Lo dice convencido y con el arte propio de la gente de Triana: «Llega un momento en el que voy a más entierros que bodas». De los peores momentos que guarda están las despedidas de compañeros, como cuando volvieron del viaje de Perelada y «en pocas horas se llevó Dios» a Miguel Ángel Ruiz Moreno, un músico de la banda. En la memoria de Julio están también aquellas dos Madrugás en las que vistió la túnica y dejó en casa la corneta. Ocurrió en dos ocasiones durante los dos mandatos de Ramón León Costumero, en los que formó parte de la junta de gobierno. En 2002 salió como fiscal del paso de Cristo. «Me costó mucho y lloré más todavía escuchando a mi banda bajando por Pureza a paso ordinario». En 2004 fue el año en el que sólo esta cofradía de la Madrugá se puso en la calle ante el riesgo de lluvia. Salió como fiscal del paso de palio. «Fue el año de los atentados de Atocha. Teníamos que repartir Esperanza por Sevilla y yo era el responsable de llevar lo más grande, la Esperanza de Triana. Se me olvidó el cuadrante de los horarios pero le decía a todo el mundo que íbamos muy bien de hora». Precisamente, ahora que toca decir adiós a la dirección de la banda (que no a la corneta, a la que se-

Julio Vera: Enseñar con amor José Manuel García Jefe de Emisiones de Radio Sevilla

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e oído a chavalines decir que quieren ser como Julio Vera. No decían músicos, ni que les gustaba tocar la corneta. Decían que aspiraban a ser lo más parecido a él porque consideran que Julio es una persona que desde primera hora supo que ponerle puertas a su afán sería un error vital. Y esa vitalidad contagia y anima a querer imitarle desde la admiración. Dice Emilio Lledó que «hay que enseñar con amor y amar al que enseña». El músico Vera es ejemplo de amar la música y el fomento del arte y la convivencia. Por eso alabamos su magisterio en la certeza de que no se va, de que solo cambia de actividad. Así la despedida es menos agria, más dulce, menos penosa, más esperanzadora pues, volviendo a las palabras del filósofo, «la vida es camino y horizonte, y eso no se nos agota mientras no se nos haya acabado el deseo de mirar, de entender, de progresar». Lo que vengo a decirles es que quizá Julio Vera no supiera cuando daba sus pri-

meros pasos musicales que su labor iba a trascender tanto. Claro está que nadie conoce de antemano el sendero que le aguarda pues todos dependemos de la voluntad humana, mas con Julio tenemos el claro convencimiento de que su necesidad de transmitir el lenguaje musical que acompaña a nuestras cofradías creció, se mantiene y llega más allá de un espacio geográfico cercano. Su carisma y respeto perdura y permanece y por eso Julio nunca se va. No hablamos de una despedida, ha-

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blamos de su paso al lado, próximo, sin lejanías, y que nos ilusiona saber que sigue con nosotros, en lo suyo, con otras responsabilidades, con el mismo aliento que es seña de identidad de todos aquellos que se esmeraban en atraer a los más jóvenes y así enseñar su legado que se forja sólo y exclusivamente desde al amor, del respeto y de empeñar ese mismo amor en la enseñanza. Estamos ante la constatación de una trayectoria que irremediablemente permanece en la memoria y trasciende de ella con la satisfacción de partir de un espíritu de servicio. Inevitablemente, la vida nos castiga con pasar la página de los días afanada en mantener en nuestra memoria los momentos malos durante más tiempo que los buenos. Hoy es ocasión de reconocer que un esfuerzo de tantos años, el de Julio Vera, debe ocupar sitio principal dentro de la memoria agradable. Y ese recuerdo no debe ensombrecerlo nada ni nadie.

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EL FORO

El debate. En la reciente romería del Rocío, cada una de las cinco hermandades de la capital contaba con su propio cartel, además del que edita la Matriz de Almonte. ¿Ve excesivo el número de carteles que presentan las hermandades y cofradías?

Desmesura Javier Márquez Periodista

crucis de las cofradías y los que se organizan por las hermandades. En definitiva, un aluvión de actos y eventos que hacen perder importancia al acto central que engloba a todos. Con los carteles de las hermandades del Rocío ha pasado lo mismo. Uno por hermandad. De más o menos valor artístico. Con más o menos aceptación. Pero con el único objetivo de que el círculo restringido de hermanos de la hermandad tengan un cartel con sus símbolos y titulares. Hay que tener cuidado con los excesos. Podemos incurrir en competiciones y comparaciones estériles para ver cuál saca el mejor. Y además, si nos obligamos cada año a presentar un cartel puede llegar un momento en el que la calidad no sea del gusto de la mayoría. Sería interesante una pensada a la situación. Todos, y extiendo el asunto más allá de las hermandades del Rocío, en una mesa en la que frenemos este boom de lo cofrade. Sepamos darle la medida correcta o podemos morir de éxito.

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o que ocurre con los carteles es fruto de lo que sucede con todo el mundo de las cofradías… y no tiene otro nombre que desmesura. Se nos han ido de las manos muchas cosas. Los pregones, los carteles, las salidas extraordinarias, los viacrucis, los traslados, hasta las mudás. Si perdemos la proporción, luego pasa lo que pasa. Tenemos en Sevilla el Corpus de todos y los que organizan parroquias y hermandades a lo largo de todo un mes. Tenemos el pregón de la Semana Santa y otro tantos pregones y/o sucedáneos. El via-

Rafael León

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por qué esa manía de querer ponerle límites al amplio campo del arte? Es más, si por mí fuera, abriría el abanico e iría incluso más allá de lo pictórico para dar también cabida a lo fotográfico en este tipo de obras anunciadoras, donde firmas como las de Manolo Agüera, José Antonio Zamora o Juan Carlos Hervás, por citar tan solo a algunos monstruos de la cámara en ristre, estoy seguro de que lo bordarían como demuestran habitualmente en la variada cartelería de las tertulias cofradieras, más dadas a este tipo de obras. Dicho esto, me apresuro a enarbolar la bandera de que no todo vale y que ese ansia de nuestras hermandades por editar carteles alusivos a sus diversas celebraciones debe venir acompañada por cierto criterio artístico o estético que evite inesperadas sorpresas de última hora. Cuidado que no digo que haya que maniatar al artista en su espíritu creativo, pero de algún modo sí habría que fiscalizar lo que se va a hacer para, insisto, no dar lugar a incómodas situaciones. Una

no

Carteles sí, pero con criterio Paco García Periodista

fiscalización que debería pasar, es simple, por explicar de manera pormenorizada lo que se quiere y por qué se quiere, dando argumentos y precisa información sobre la efeméride que se pretende anunciar, tarea que también debe reclamar el propio artista si resulta que nadie se la ofrece. El desconocimiento puede resultar atrevido, incluso osado, pero con las bases adecuadas no hay porqué poner límites a la gran hornada de pintores que tenemos en la actualidad.

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ÁLBUM FAMILIAR

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Viacrucis. Manuel Carrasco envía esta foto de la cuadrilla del palio de Jesús Despojado durante el viacrucis de la pasada Cuaresma.

Familia de San Gonzalo. María, Marta, Julia, Belén, Lucas, Ana e Inés son primos y nazarenos o monaguillos de San Gonzalo. Esta foto es del pasado Lunes Santo cuando, juntos, camino de la parroquia, iniciaban su estación de penitencia.

Viernes Santo. Los costaleros de Montserrat posan ante el misterio durante la pasada Semana Santa en esta foto enviada por Diego Carrasco.

Tradiciones. La familia Bonilla Nieto posa ante la Virgen del Rosario de la hermandad de la Vera-Cruz de El Viso del Alcor durante su besamanos.

Para publicar sus fotos familiares en estas páginas, envíen copia en papel a calle Aviación, 14 - Edificio Morera & Vallejo II (4ª planta) 41007 Sevilla (a/a Cofradías) o por correo electrónico a cofradias@correoandalucia.es

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LA ANDALUCÍA COFRADE

Cabra

El fervor en el corazón geográfico de Andalucía

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La Semana Santa de Cabra, declarada de Interés Turístico Nacional desde 1989, concentra un ancestral foco de influencia granadina y una fuente de contemporánea inspiración sevillana. Sus orígenes se remontan al siglo XVI con la fundación de la primitiva hermandad de la Vera-Cruz, aún hoy activa

Textos Bernardo Ruiz Fotos Mateo Olaya

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abra, manantial de cultura de la Subbética de Córdoba y centro geográfico de Andalucía, consagra una de las fiestas más multitudinarias del calendario litúrgico, la Semana Santa, de una forma auténtica y genuina. Con un sello de abolengo clásico, una estampa a la que contribuyen sus calles y casas palaciegas, la tradición eclosiona el Domingo de Ramos con el desfile de las hermandades de la Pollinita, el Lavatorio, una de las más antiguas de la ciudad pese a su reorganización en los

La Virgen de la Soledad, sobre su característico paso con la Cruz al fondo durante la jornada del Sábado Santo.

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años 80, el Huerto y la Misericordia, que procesiona a su titular mariana y rinde culto a un dulce Nazareno cuya autoría es una incógnita después de que haya sido sometido a una nueva revisión historiográfica. Los orígenes del ritual sacro nacen en pleno siglo XVI con la fundación de la hermandad de la Vera-Cruz, que permanece aún activa y realiza estación de penitencia la tarde del Jueves Santo, cuando camina la Virgen de los Remedios. Otra de las estampas más impactantes del Jueves Santo surge cuando aparece en su peana de carrete –una de las fotografías clásicas de la Semana Santa de Málaga– el Señor de la Humildad y Prisión, atribuido a Nicolás Salzillo y conocido popularmente como el Señor de las Multitudes. La talla cristífera es portada a varal por los peculiares judíos, hombres con atuendo de gala. Cabra, enclavada en un punto privilegiado por su conexión con


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Jesús Nazareno, con su túnica profusamente bordada.

Málaga, Granada, Córdoba y Jaén, soportó las miserias de la Guerra Civil, una cruel contienda que, sin embargo, apenas afectó a su producción iconográfica pasionista. Debido a su proximidad con Granada, la colección artística egabrense contempla imágenes de Pedro de Mena, a cuya saga se atribuye la Virgen de la Soledad, José de Mora, que gubió en el XVII el perfecto grupo escultórico de la Piedad de las Angustias, y Cecilio Trujillo, el autor del Yacente. Otra de las piezas relacionadas con el Barroco granadino es la desgarradora talla del Señor de las Necesidades, que riega de amor y fe las calles el Miércoles Santo. Los artistas más reconocidos y prestigiosos de las centurias del XVII y el XVIII contribuyeron a enriquecer la iconografía pasionista de Cabra, donde llegó en una carreta al Convento de las Agustinas la Virgen de las Angustias, considerado como uno de los mejores grupos escultóricos de la Piedad de Andalucía. De influencia sevillana, con permiso de las contemporáneas tallas que han ejecutado los mejores imagineros cordobeses del momento, –Antonio Bernal o Francisco Romero Zafra–, aparece en el catálogo de obras de arte religiosas el Señor de la Humildad y Paciencia, una imagen sedente con lágrimas de cristal que históricamente ha sido atribuida a Martínez Montañés y a la que son dedicados los antiquísimos motetes, unos cantos que también han conservado en sus estaciones de penitencia las cofradías de la Expiración, que invita al rezo y al silencio con un sobrecogedor viacrucis la madrugada del Jueves Santo, y el Silencio. La otra corporación que ha elegido el viacrucis como forma de procesionar es la del Cristo de la Sangre, un crucificado anónimo al que preceden 33 tambores enlutados. Las antiguas tradiciones fueron una de las esencias perdidas o simplemente apagadas durante décadas en la Semana Santa de Cabra, que en los últimos años ha re-

Varios jóvenes, con los característicos añafiles el Miércoles Santo.

El Señor de la Humildad y Prisión, a hombros de sus portadores judíos. cobrado sus señas de identidad más ancestrales. Una de las características intrínsecas a la villa son los añafiles o abejorros. El añafil es un instrumento musical de viento de metal morisco, tipo trompeta recta y alargada, parecido a la tuba romana que aparecía representado en las composiciones pictóricas de las batallas de la Reconquista durante la Edad Media y que conserva una notable similitud con los torralbos de Lucena, otra de las cunas de la Semana Santa en la Subbética. En la ciudad fue fundada para garantizar su presencia en el ritual sacro la Asociación Cultural Añafiles de Cabra, Vulgo Abejorros, un colectivo que ha contribuido a recuperar una instantánea que permanece presente en los cortejos de las hermandades del Huerto, la Soledad, las Necesidades o el Nazareno, el Señor de la túnica de cola profusamente bordada que reina cada mañana de Viernes Santo. MásPasión / junio 2018

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LA ANDALUCÍA COFRADE


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SPQR

(Solo Para Quienes Razonan) Ni la cercanía del verano, ni el desmadre político, ni siquiera el aluvión de correos electrónicos emitidos para enterrarnos en nuestra propia intimidad, nos han hecho olvidar durante estos días el factor cofrade. Tampoco las ganas de seguir practicando conocimientos. Aquí, el que sabe las seis cofradías que salen en las fotos gana. ¿Será usted? MásPasión / junio 2018

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1 Los de abajo. Como siempre, lo que no se ve (o se ve poco) resulta más importante que otras cosas más vistosas, y la Semana Santa de Sevilla tiene esa misma peculiaridad. Los costaleros vuelven a meterse bajo el paso para hacer que la gente no los mire a ellos. Pero quién sabe: lo mismo en ellos está la respuesta a la pregunta: ¿qué cofradía es esta?

2 Fragmentos. Se puede conocer el nombre de una sinfonía escuchando unos segundos y se puede saber qué paso es el de la foto por más que solo salga un trocito. Pero claro, también los muy capillitas tienen sus dudas de vez en cuando. Y se equivocan.

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Más fragmentos. Esto es como los padrastros: que empiezas a tirar y te pelas entero. Marchando otra de pedacitos de pasos, pero esta vez más fácil de acertar que el anterior. ¿O no? Íbamos a dar una pista pero vamos a reservar esa opción para cuando nos invadan los sentimientos navideños, ahora tan lejanos ellos.

4 La Virgen. En esta imagen dan ganas de preguntar no solo de qué hermandad se trata, sino en qué calle está viendo ese señor el paso de palio bajo su ventana. Pero no, dejémoslo en lo primero. Lo mismo para el siguiente número nos centramos en el callejero.

5 Reflejos. Cómo podría desperdiciar este pasatiempo la ocasión de mostrar un paso reflejado en uno de esos espejos callejeros que permiten a los conductores cualquier cosa menos saber si viene un coche por la otra calle. Pues no: no se desperdicia. Aunque la respuesta sea obvia.

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6 Vuelta a empezar. Empezamos con los costaleros y con ellos terminamos. Y ánimo, que ya están aquí las vacaciones y, a la vuelta, más pasos en la calle. Esto es un no parar...

Las soluciones, en el siguiente número o en www.elcorreoweb.es/semanasanta desde hoy. Las soluciones a SPQR de MP7 de mayo son las siguientes: 1. San Esteban. 2. Santa Marta. 3. Montserrat. 4. El Buen Fin. 5. San Isidoro. 6. Pasión

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Francisco Veiga

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ace 50 años las velás estaban en peligro de extinción en Sevilla. El articulista Proel explicaba el jueves 13 de junio de 1968 –día, por cierto, del Corpus– la penosa realidad de una de las fiestas populares que Sevilla estaba perdiendo. Lo que no sabía es que también por esas fechas Sevilla las estaba recuperando. En su artículo, que recordaba las velás perdidas a lo largo del siglo XX, enumeraba las que estaban vivas la centuria decimonónica y se lamentaba de que solo permaneciera entonces la Velá de Santa Ana, en Triana, que ha llegado al siglo XXI pujante de salud, nombrada no hace mucho fiesta mayor de la ciudad. Sin embargo, desde al menos los años 40 del siglo XX se venía celebrando otra velá, popular por supuesto, en un punto de la ciudad alejado del recinto intramuros: la Velá del Cerro del Águila, con procesión de la Virgen en septiembre, prólogo durante más de cuatro décadas a la salida de la cofradía el Martes Santo, hito alcanzado en 1989. Una ciudad en los barrios que precisamente estaba desperezándose y a la que apelaba el Concilio Vaticano II, acabado tres años antes, pero aún ausente como referente. Como recordó un ilustre hijo del barrio, Salvador Távora, en una publicación hace más de 20 años, El Cerro (y con él otros barrios de Sevilla) sufrían el estigma de lugar «de delincuencia» para la ciudad biempensante y clasista del bajofranquismo, cuando precisamente todos los vecinos aún tenían trabajo en la colindante fábrica de Hytasa. En la velá, con la procesión de Nuestra Señora de los Dolores como protagonista, tuvo desde siempre un papel muy destacado la hermandad del barrio. Y así ha sido en muchas de las decenas de velás que han ido resurgiendo a lo largo de las décadas de regreso de la democracia en Sevilla. Si no están recuperadas todas las velás que echaba en falta Proel, pocas faltan. Y hay muchas más en barrios que no existían en 1899. Otra curiosidad del signo de los tiempos es la palabra «velada» para llamar a estas celebraciones. El habla del pueblo era vista por la dictadura como el habla de la incultura, cuando no de la ordinariez.

La procesión del Corpus Me parece innegable que la procesión del Corpus en Sevilla necesita una reforma amplia. Se habla mucho de esta cuestión y se exponen soluciones diversas. Con toda humildad quiero dar la mía. Hay un primer cambio fundamental para no caer en una especie de esquizofrenia, se trata de trasladar la solemnidad litúrgica del Corpus del domingo al jueves, cuando se tiene la procesión como en Toledo y en Granada y tal como era antes; esto depende exclusivamente de la autoridad eclesiástica. Y yo lo considero lógico y conveniente. En segundo lugar la reforma ineludible es la de acortar el número de personas de la procesión pues se hace insoportable verla pasar y cada vez el público se va retirando de presenciarla y por ende se va disminuyendo la adoración al Santísimo en la calle. Llevar a cabo este recorte es muy difícil y solamente vislumbro dos vías. Una, las hermandades han de concienciarse y reducir su representación al estandarte y cuatro varas con la coordinación del Consejo de Cofradías. Dos, si lo anterior no se lleva acabo, desde Palacio se ha de indicar terminantemente y razonando la reducción indicada. Fueron las hermandades las que salvaron la procesión del Corpus en los años posteriores al Concilio Vaticano II y deben ser ellas las que vuelvan a salvarla porque creo ya es insostenible su actual estructura. Contemplo un tercer punto y es la integración efectiva en la adoración al Santísimo de los componentes de la procesión, pero esto es, de momento, harina de otro costal, siendo en realidad lo primordial.

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Qué fue de...

El primer paso del Cristo de la Sed

Hermandad Vera-Cruz

Cómo salvó Sevilla sus velás populares

Vicente Rodríguez García

El Nazareno de la Vera-Cruz de Córdoba.

cuestiondecofradías.blogspot.com

El retrovisor

El Cristo de la Sed sobre su primer canasto.

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unque a simple vista, por el enriquecimiento de piezas de orfebrería y el cambio de los hachones por los faroles, resulta difícil reconocer y relacionar el paso que cada año, desde 1990, pasea al Nazareno de la Vera-Cruz el Lunes Santo por Córdoba con el que perteneció al Cristo de la Sed. Pero se trata exactamente del mismo. Desde sus inicios, en la procesión del Viernes de Dolores de 1971, el Crucificado de Álvarez Duarte utilizaba la canastilla que originalmente fue realizada en caoba por José Sanjuan Navarro y enriquecida posteriormente, ya por la hermandad, entre 1979 y 1980, con orfebrería de José Manuel Ramos, siguiendo el diseño de Dubé de Luque y con tallas realizadas por Juan Ventura. En 1985, Manuel de los Ríos talló los cuatro guardabrisas de las esquinas. Cuando la hermandad decidió encargar el nuevo paso a Manuel Guzmán Bejarano, en 1987, la corporación cordobesa se interesó por el canasto primitivo. La Vera-Cruz reformó la orfebrería del paso: le añadió los faroles de Villarreal y plateó los paños y las imágenes que originalmente estaban en bronce. El paso conserva también el llamador original de José Manuel Ramos, eso sí, ahora es plateado.


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DE PASCUAS A RAMOS

Tesorillos cofradieros

Inma Pueyo: de la devoción y vecindad con la Amargura Álvaro R. del Moral

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l poder de las imágenes va más allá del misterio trascendente que representan. En sus ojos se posaron otros ojos que vuelven a tener vida en la oración y la intimidad que prestan nuestras cofradías. Inma Pueyo lo sabe perfectamente. Su mayor tesorillo es, precisamente, esa relación familiar y próxima con la Virgen de la Amargura, tan suya y de los suyos. Más allá de cualquier objeto o recuerdo material, el halo devocional que presta la dolorosa de San Juan de la Palma se convierte en su mejor bagaje personal y en el rompeolas de sus esperanzas y zozobras. «El amor y fidelidad a la Virgen me viene de familia, especialmente de mi madre. Para ella era su vida; la devoción le salía por los poros y supo transmitirla a mis hermanos y a mí. Yo he querido hacer lo mismo con mis hijas pero creo que no voy a ser capaz de enseñarles ni la tercera parte de ese amor que hizo extensivo a tantos y tantos hermanos de la Amargura sin vinculación familiar con la cofradía», explica Inma. Esa cercanía es real y hasta geográfica. La vecindad de su casa con el templo de la calle Feria le permite vivir los días y las horas de esa dolorosa que, tal y como apunta esta hermana de número bajo, «tiene cara de mujer». «Yo vivo todos los momentos de la Virgen de una manera cercana y Ella está en todos los instantes de mi vida; todo gira en torno a la Amargura», insiste Inma Pueyo apuntando que «la Virgen siempre está por delante de todo. Mis planes sólo giran en torno a Ella en cualquier instante especial de la hermandad». Eso sí, nunca se ha encerrado en la sarga blanca en la tarde del Domingo de Ramos. «Mis hijas sí se visten de nazarenas desde que tienen edad y

nunca han dejado de hacerlo pero yo prefiero vivir la cofradía de otra forma. En los últimos tres años, además de seguirla y acompañarla, he realizado la oración en la Catedral», apunta. Pero hay momentos que, por velados y desconocidos, resultan hasta difíciles de explicar. «Antes o después de vestirla, la Virgen permanece en un lugar; esos instantes son especiales y me han permitido estar sola con Ella. En otras ocasiones he podido acompañar a personas que normalmente no tienen esa cercanía. Hablamos de nuestras cosas y la Virgen está en medio de nosotros, sólo le falta opinar de lo que estamos diciendo. En los preparativos del besamanos o el Domingo de Ramos vienen más hermanas que normalmente no están en el día a día y compruebas las emociones y sentimientos que afloran en personas que nunca habían vivido esos momentos». Pero, más allá de ese retablo de sensaciones, Inma Pueyo tiene una certeza personal: «Viendo a la Amargura veo a mi madre, la siento en los ojos de la Virgen y tantas y tantas personas que la quisieron tanto...».

Mario Daza

Los altares del Corpus

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n esta Sevilla de vaivenes hay quien piensa que las tradiciones se mueven a base de modas y que son estas mismas las que las convierten en un montaña rusa de sube y baja. Es decir, que lo mismo viven un boom que se van apagando poco a poco hasta llegar a agonizar. Algo así le ha pasado estos años al montaje de altares, escaparates y balcones para la procesión del Corpus, sobre todo en el caso de los altares callejeros. Las hermandades, principales valedoras de estas obras efímeras, acabaron por hartarse del esfuerzo –personal y económico– que conlleva su ejecución. Muchos costes y poco rédito que terminó por aburrir hasta a las más valientes priostías. La cosa tocó fondo en 2016, cuando solo se presentaron dos altares a concurso. Fue entonces cuando las autoridades dieron la voz de alarma y le contaron a los sevillanos lo que éstos ya habían asumido tiempo atrás: el Corpus se estaba muriendo. Comisiones de trabajo, llamadas públicas de atención y, este año, el regalo municipal de la vigilancia privada gratis para los altares han sido algunas de las estrategias impulsadas por parte del Ayuntamiento para revertir la situación heredada de años atrás. De momento ha surtido efecto y en la procesión de este año hemos visto una decena de altares que han hermoseado las calles del recorrido. Pero ojo con relajarse. Montar un altar no solo se facilita pagando la vigilancia, es solo un detalle. A las hermandades les supone una fuerte inversión en seguros, traslados, enseres y, no menos importante, en cuanto a

Manuel Gómez la exposición en medio de la calle de piezas patrimoniales de importante valor histórico y artístico. Todo eso hay que ponerlo en valor y apoyar a las cofradías, no solo con palabras sino también con hechos. ¿Qué hacer para consolidar este modelo? Ese es el objetivo en el que hay que empezar a trabajar a partir de este momento. Flexibilizar las normas, respaldar económicamente los montajes y democratizar algo más un concurso público en el que siempre acaban ganando los mismos podría ser un buen punto de partida. Que nadie se duerma, que ya se sabe que las tradiciones igual que suben vuelven a bajar.

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PASIÓN.ES Textos Manuel J. Fernández Fotos El Correo

El Carmen de Santa Ana salta también a la red https://hermandaddelcarmen.wordpress.com

La hermandad del Cautivo del Polígono de San Pablo cuenta con una nutrida cuadrilla de costaleros que, de un tiempo a esta parte, disponen además de este blog en el que mantener el contacto los 365 días del año, más allá de las noches de igualás, ensayos y convivencias en las semanas previas al Lunes Santo. Aquí podrán encontrar además noticias relativas a la hermandad, como el reciente traslado del Cautivo a la parroquia de San Pablo, y consejos útiles para que la gente de abajo no se lesione.

Los devotos de la Virgen del Carmen están de enhorabuena. La reciente reorganización de la hermandad con sede en la parroquia de Santa Ana –tras la aprobación de nuevas Reglas y proceso electoral– ha encontrado en las nuevas tecnologías un aliado perfecto para darse a conocer. De hecho, tanto en este portal como en los perfiles en las redes sociales, se informa constantemente de los pasos que se están dando en esta nueva etapa que afronta la devoción carmelita en la catedral trianera.

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Manual básico para la gente de abajo de San Pablo http://costalerosdelrosariosanpablo.blogspot.com.es

Los últimos compases cofrades http://musicaprocesionalsevillana.blogspot.com.es La última composición que el maestro Abel Moreno ha dedicado a la Virgen de la Encarnación de San Benito por las bodas de plata de la coronación canónica, prevista en 2019, o las nuevas marchas dedicadas a La Paz o la Vera-Cruz que hace unos meses se han incorporado al repertorio semanasantero. En el blog Música Procesional Sevillana encontrará todo sobre los últimos compases cofrades, desde la historia de las obras hasta interesantes vídeos donde escuchar interpretaciones de buena calidad.

Una invitación de la Cruz de Arriba de Aznalcóllar http://cruzdearriba.es

Glorias Manuel J. Fernández @M_J_Fernandez

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n estos meses muchos niños vivirán por primera vez la experiencia cofrade de portar un cirio encendido bajo la mirada vigilante de sus abuelos o padres. Lo harán en el pueblo o el barrio, en el entorno más inmediato al hogar. No obstante, se estrenarán ignorando muchas cosas, incluso el nombre de la imagen de Gloria a la que acompañan. Con el paso de los años, la vida les llevarán a otros lugares de la ciudad o fuera de ella, pero en la memoria siempre permanecerá la estampa de la infancia que descubrió de la mano de la familia. Las hermandades letíficas han sido (y, por suerte, seguirán siendo) parte de nuestro ser, acercándonos a la definición de un cofrade y persona de fe. Son la matriz de nuestras devociones. No hay que olvidarlo para desde ahí ser capaces de impulsar su futuro después de un tiempo de estancamiento.

La hermandad de la Cruz de Arriba lleva a gala haber puesto en marcha la primera página web corporativa de Aznalcóllar. Hace unos años, sin embargo, se embarcó en el proyecto de realizar un nuevo diseño que se ha consumado finalmente a principios de año, coincidiendo con el prólogo de las Fiestas Grandes que se celebrarán el próximo mes de julio –del 26 al 29– y en las que se conmemorarán los 75 años de la bendición e incorporación de la Virgen del Rosario a la hermandad. Su webmaster, Manuel Escobar Montes –en la imagen–, asegura que pese al nuevo formato se ha mantenido el objetivo inicial de «informar a los hermanos». De hecho, se detallan los actos extraordinarios programados, como el pregón del 21 de julio o la imposición de una nueva corona a la Virgen, con diseño de Sergio Cornejo y orfebrería de Ramón León, del día 29 de julio.

Recomendación.

Una de las secciones más visitadas es la que aborda la historia de la hermandad de la Cruz de Arriba. De fácil lectura y con datos interesantes, se sumerge en el origen de la devoción. También resulta curiosa la sección Calendario de eventos, que, a través de una aplicación de Google, permite recibir la convocatoria de actos a través del teléfono móvil.

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BAZAR COFRADE

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Publicación. Para conocer bien El Rocío hay

que adentrarse en los caminos desde donde llegan los romeros o peregrinos a ver a su Virgen del Rocío. Y eso es lo que hace Antonio Sánchez Carrasco en la obra El Rocío, editada por Almuzara, a través de un camino de páginas que nace como la respuesta a muchos años de fotografiar y observar. Todo pasado por el tamiz de una cámara de fotos y la mirada de un romero. Precio: 18,95 euros. De venta en: La Casa del Libro y librerías especializadas.

Música cordobesa. Primer trabajo discográfico conmemorativo de los 110 años de historia de la agrupación musical SPQR Los Romanos, formación de viento-metal y percusión del municipio de Iznájar en la comarca de la subbética cordobesa. Producido a nivel artístico por Muñoz Berros, dirigido musicalmente por Francisco Javier Cebrero y grabado por David Correoso ofrece marchas inéditas de gran atractivo como El Evangelio, La Herencia, El Hijo de Dios o temas clásicos como una excelente versión del Ave María de Caccini o Los Niños Hebreos (por primera vez grabada tal como es realmente en su versión original). Destaca de forma notable el muy interesante reportaje gráfico que aparece dentro del libreto y que recoge la peculiar indumentaria de mílites imperiales romanos que utiliza la propia banda. Precio: 14 euros. De venta en: tiendas especializadas, como Mundo Cofrade.

A

penas me atrevo a pedirte nada. Cuando me planto ante ti sólo me brota en susurro «aquí estoy». Sé que lo demás es cosa tuya. Sí, te llevo los nombres y las peticiones de tantas personas que saben de esa visita... tantas que este año perdí la cuenta y decidí ponerte un puñado de velas por todas para que nadie se quedara fuera, para que quedara constancia, aunque sé de sobra que tú ya las atiende, que sabes que falta el vino antes de que los novios se den cuenta. Por eso yo no te pido nada. Sé que tú me darás lo que necesite, que a lo mejor no es lo que yo quiero, espero, deseo... pero sí que cuando lo necesito, estás, está tu mano, está la persona que pones en mi camino –jamás me podría esperar el regalo doble de este año–. Y me sostienes. No te pido nada, pero no puedo dejar de darte gracias y más gracias. También dejo que las encajes, que respondan a cada uno de tus detalles, de tus regalos. Sé que nada es casualidad y que en cada cosa estás. A veces basta tu mirada de consuelo; otras imploro la de misericordia; otras sonrío ante tu complicidad –casi que veo como me guiñas el ojo– por eso que sólo tú y yo compartimos... pero siempre estás a lo que necesito. Y siempre me acabas mandando a tu Hijo, al que nos entregas en tus manos, pero sobre todo a ese Sagrario que se va haciendo más hueco en tu ermita, pero que siempre tiene un rincón esperándome. Gracias por un nuevo Rocío. Sé que lo que quería pedirte y no me sale ya está en tus manos.

antológica que reúne las mejores fotografías de Ramón León Millán en torno a la romería del Rocío, editada por Ediciones Tartessos. Imágenes de gran belleza sobre la peregrinación anual de todas las hermandades que convergen en la ermita de la aldea almonteña, así como el último traslado a Almonte y la procesión de la Blanca Paloma por las calles del pueblo, que ahora puede conseguir a través de El Correo de Andalucía con un precio excepcional. Precio: 28 euros. De venta en: promociones@correoandalucia.es o en el teléfono 954488500.

Agenda de Glorias

Regalos Carmen Prieto Periodista - @CarmenPrieto4

Antología gráfica. El Rocío, jubileo de luz es una obra

Divina Pastora de San Antonio Día 3. Función al Santísimo Sacramento.

Candelaria Madre de Dios Día 2. Salida procesional. 20 horas. Día 3. Misa de acción de gracias.

Inmaculado Corazón de Torreblanca Días 6, 7 y 8. Triduo. Día 8. Besamanos. Día 9. Función solemne. Procesión. 20.30 horas.

Sagrado Corazón de Jesús Día 8. Misa en la solemnidad del Sagrado Corazón. Día 10. Salida procesional. Días 14, 15 y 16. Triduo. Día 17. Función principal. Días 23 y 24. Besamanos

Juncal Día 10. Procesión del Corpus Christi. Se enmarca dentro de los cultos exMásPasión / junio 2018

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La Divina Pastora de Santa Marina. traordinarios por el cincuentenario fundacional de la hermandad.

santuario de la Virgen de la Sierra en Cabra.

Divina Pastora y Santa Marina

Día 9. Misa en el monumento al Sagrado Corazón de San Juan de Aznalfarache.

Día 23. Rezo de la Corona Seráfica y Salve solemne. Día 24. Misa en el CCCXV aniversario de la revelación de María como Pastora de las Almas.

Sierra Día 2. Peregrinación al

Amparo

Antigua Día 13. Función principal de instituto.

San Hermenegildo Día 3. Función del Corpus Christi.


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AGENDA DE JUNIO El Amor

Días 29. Misa por el proceso de beatificación de nuestro hermano Antonio Amundarain Garmendia. 20 horas.

Día 26. Misa por los hermanos que han realizado la primera comunión este año. 20 horas. Días 5, 12, 19 y 26. Misa ante los titulares. 20 horas.

Montserrat

Jesús Despojado

Días 1, 8, 15, 22 y 29. Misa de hermandad. 20.30 horas.

La hermandad no tiene previstos cultos para el mes de junio.

Sagrada Mortaja

La Paz

No tiene previstos cultos para el mes de junio.

La hermandad no tiene previstos cultos para el mes de junio.

El Sol

La Cena

Días 1 y 2. Segundo y tercer día del triduo sacramental. Día 2. Procesión del Corpus por las calles de la feligresía. Día 3. Función al Santísimo Sacramento.

Días 3, 10, 17 y 24. Misa de hermandad. 13 horas.

La Hiniesta

Días 2, 9, 16, 23 y 30. Sabatina y misa de hermandad. 20.30 horas.

La Trinidad

Días 3, 10, 17 y 24. Misa de hermandad. 12 horas.

San Roque

Día 3. Asistencia de la hermandad al Corpus Parroquial.

La Estrella

Días 3, 10, 17 y 24. Misa de hermandad. 11.30 horas. Día 3. Procesión del Corpus Christi de la Real Parroquia de Señora Santa Ana en Triana.

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Amargura

Día 2. Víspera de la festividad litúrgica del Corpus Christi. Misa y procesión claustral con Jesús Sacramentado. 20 horas Del 24 al 26. Jubileo circular de las cuarenta horas. Día 24. Festividad de San Juan Bautista. Misa por el eterno descanso de los difuntos que descansan en el columbario. 12.30 horas.

Santo Entierro

Corpus de Triana. Hoy se celebra el Corpus Christi de la Real Parroquia de la Señora Santa Ana, en el que participan las distintas hermandades del barrio de Triana. Apostólicas y Apocalipsis. 20.30 horas. Casa parroquial. Día 5. Misa de hermandad. 20.30 horas. Día 12. Misa de acción de gracias y fin de curso. 20.30 horas.

San Esteban

Día 22. Misa del 50 aniversario de la parroquia de San Ignacio de Loyola. 20 horas.

Día 4. Foro Lumen Fidei. V sesión: La Iglesia: Auxilio y Esperanza de los enfermos de Sevilla. 21 horas. Día 7. Convivencia de las hermandades del Martes Santo. 20.30 horas. Día 12. Misa de hermandad. 20.30 horas. Día 23. Misa de clausura de curso. 20 horas. Días 28, 29 y 30. XXIV Campamento de verano Hermandad San Esteban.

Redención

Santa Genoveva

Polígono de San Pablo

La hermandad no tiene previstos cultos para el mes de junio. Días 3, 10, 17 y 24. Misa por las intenciones de la hermandad. 12 horas. Día 3. Procesión del Corpus Christi de la Real Parroquia de Señora Santa Ana en Triana.

Santa Marta

Día 3. Función en honor al Santísimo Sacramento, al término de la cual se efectuará el traslado al Sagrario de su Divina Majestad. 12.30 horas.

San Gonzalo

Días 10, 17 y 24. Misa por la intenciones de la hermandad. 13 horas.

El Baratillo

Día 3. Procesión del Corpus Christi organizada por la hermandad de la Esperanza de Triana desde la Real Parroquia de Señora Santa Ana. Día 4. En el convento de San Buenaventura, clausura de La Iglesia: Auxilio y Esperanza de los enfermos de Sevilla. Ponente Manuel Sánchez Heredia, delegado de la Pastoral de Enfermos de la Archidiócesis. Días 6, 13, 20 y 27. Misa de hermandad. 20.30 horas.

El Cerro del Águila

Día 5. Exposición de Su Divina Majestad y misa de hermandad. 20.30 horas.

Los Javieres

Día 4. Formación sobre Cartas

Gran Poder

La Resurrección

Días 1, 8, 15, 22 y 29. Misa de hermandad. 20.30 horas.

La Macarena

Días 2, 9, 16, 23 y 30. Sabatina. 20 horas. Día 29. Festividad de San Pedro y San Pablo. 20.30 horas.

El Calvario

Días 3, 10, 17 y 24. Misa de Hermandad. 12 horas. Día 21. Cabildo general ordinario de cuentas y actividades. 20.30 horas. Día 28. Culto Eucarístico. 20.30 horas

VÍSPERAS

Esperanza de Triana

San Benito

Los Panaderos

Día 3. Procesión del Santísimo Sacramento por las calles de la feligresía. A partir de las 9 horas, tras su finalización será la función principal.

Días 5, 12, 19 y 26. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Día 2. Acto de adoración eucarística. 19.30 horas. Día 6. Adoración eucarística. 19 horas. Día 30. Finalización del curso cofrade.

Día 2. Misa en conmemoración del XXXII aniversario de la Coronación Canónica Pontificia de Nuestra Señora de la Esperanza. Día 3. Función principal y procesión del Corpus Christi por las calles de Triana. Del 17 al 19. Jubileo circular en la capilla de los Marineros.

La hermandad no tiene previstos cultos para el mes de junio.

Los Negritos

Los Gitanos

Dulce Nombre

La Exaltación

Día 3. Celebración del Corpus Christi. Día 5. Misa de clausura de curso 2017-18. 21.15 horas.

La Candelaria

Días 5, 12, 19 y 26. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Santa Cruz

Días 5, 12, 19 y 26. Misa de hermandad. 20.30 horas.

El Carmen Doloroso

Día 8. Función al Corazón de Jesús. 20.30 horas.

Día 3. Cabildo de elecciones. Día 3. Misa de hermandad. 13 horas. Días 7, 8 y 9. Triduo eucarístico. 20 horas. Día 10. Función y procesión. 9 horas. Días 17 y 24. Misa de hermandad. 12 horas.

Cigarreras

Montesión

Día 29. Adoración nocturna.

Día 9. Primera gymkhana cultural El barrio de San Lorenzo.

Siete Palabras

La Sed

El Museo

No tiene previstos cultos en junio.

Los Estudiantes

Las Penas

La hermandad no tiene previstos cultos para el mes de junio.

Soledad de San Lorenzo

Días 1, 8, 15, 22 y 29. Misa de hermandad. 20 horas.

Días 7, 14, 21 y 28. Misa de hermandad. 21 horas.

Las Aguas

Días 21, 22 y 23. Triduo al Cristo de la Providencia. 20.30 horas.

Cristo de la Corona

Día 19. Cabildo general extraordinario sobre el proyecto de palio de Nuestra Señora del Carmen. 20.30 horas.

Día 4. Misa de hermandad. 20 horas. Día 11. Misa de intenciones en el aniversario de Juan Carrero Rodríguez. 20 horas.

Los Servitas

Día 3. Corpus de la parroquia de la Magdalena. 9 horas. Días 1, 8, 15, 22 y 29. Misa de hermandad. 20.15 horas.

Cristo de Burgos

Día 3. Representación en el Corpus de Triana. Días 9 y 10. Encuentro nacional de hermandades II Misterio. De 9 a 22.30 horas.

Vera-Cruz

El Silencio

No tiene previstos cultos en junio.

Días 1 y 2. Triduo sacramental. 20 horas. Día 3. Función. 9 horas. Día 29. Misa de hermandad. 20 horas.

San Bernardo

La hermandad no tiene previstos cultos para el mes de junio.

Buen Fin

Días 10, 11 y 12. Triduo a San Antonio de Padua. Día 13. Función a San Antonio de Padua. Del 12 al 14. Jubileo de las XL horas. Día 21. Cabildo general de cuentas y actividades.

La Lanzada

No tiene previstos cultos para el mes de junio.

Días 2, 9, 16, 23 y 30. Sabatina. 20.30 horas.

Quinta Angustia

Día 2. Misa en honor del Dulce Nombre de Jesús. 20.15 horas. Día 3. Procesión Eucarística. 9.30 horas.

El Valle

Día 26. Cabildo general de elecciones. De 17 a 22 horas.

Pasión

Días 2, 9, 16, 23 y 30. Misa de hermandad. 20 horas. Día 6. Convivencia con las hermandades sacramentales. Día 11. Convivencia con las hermandades del Jueves Santo.

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Día 6. Misa de los donantes de órganos de Sevilla a los pies de su patrona, la Virgen de las Angustias. 20.30 horas.

La Carretería

No tiene previstos cultos en junio.

Soledad de San Buenaventura

Días 1, 8, 15 y 22. Misa de hermandad. 20 horas. Día 29. Rezo del santo Rosario y misa por los hermanos difuntos. 19.40 horas.

El Cachorro

Día 3. Procesión del Corpus Chico de Triana. Día 29. Santa misa en la festividad de las cátedras de San Pedro y San Pablo. 21 horas.

La O

Días 1, 8, 15, 22 y 29. Misa de hermandad. 20.30 horas. Día 2. Solemne Función conmemorativa del XI Aniversario de la Coronación Canónica de María Santísima de La O. 20.30 horas. Días 28, 29 y 30. XXXII Tómbola de La O.

San Isidoro

Días 1 y 2. Triduo en honor de Jesús Sacramentado. 20 horas. Día 3. Función. 10 horas. Días 6, 7 y 8. Jubileo circular de las 40 horas.

Días 4, 11, 18 y 25. Misa de hermandad. 20 horas.

Padre Pío

Dulce Nombre (Bellavista) Día 24. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Pino Montano

Día 1. Misa de comunidad. Fin de curso. 20 horas.

La Misión

Del 1 al 9. Novena al Inmaculado Corazón de María. Día 3. Procesión del Santísimo Sacramento. Día 9. Procesión del Inmaculado Corazón de María.

Pasión y Muerte

Día 30. Misa de hermandad. 19 h.

Torreblanca

Día 10. Procesión de gloria con la imagen de San Antonio de Padua. 20 horas. Del 13 al 15. Triduo en honor y gloria de San Antonio de Padua. 20.30 horas. Día 16. Función. 19 horas.

Divino Perdón

Día 9. Misa por las intenciones de la hermandad. 19 horas.

San José Obrero

Día 3. Procesión eucarística con Su Divina Majestad por las calles de la feligresía. 10 horas.

La Milagrosa

Días 1 y 2. Segundo y tercer día del triduo sacramental. 19.30 horas. Día 3. Función al Santísimo. 12 horas. Día 11. Clausura del curso de formación cristiana de adultos. 20.30 h.


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SOÑEMOS...

Las otras Glorias de mayo o estaba María ociosa en el Cielo pues, al fin y al cabo, a Ella le había sido asignado el papel de anfitriona de cuantas almas hubiesen sido invitadas a disfrutar de los parabienes del Reino de Dios. No obstante, sentía cierto cosquilleo por bajar de nuevo a la Tierra, aquella en la que tanto disfrutó con la venida de su Hijo Bendito y en la que acabaría derramando un mar de lágrimas acompañando su Pasión y Muerte. Extraña paradoja. Comentando con sus allegados esta anacrónica nostalgia, recibió el consejo de mezclarse con los que ya hacía tiempo que eran hijos suyos, y para ello decidió elegir como destino Sevilla, pues a ella la debía tan noble gesto como el de defender a capa y espada su propia Inmaculada Concepción (hay que señalar que, en un acto de pura coquetería, gustaba verse retratada en rostros de tanto mérito artístico como el de las Esperanzas, el de Regla, el de Victoria…) pero corría el mes de mayo. Sabiendo que este mes le era dedicado, terminó por decidirse y, cogiendo lo primero que tenía a mano, se apresuró a pedirle a Pedro que le franqueara las puertas para descender en brazo de los serviles ángeles a los que había convencido para que ejercieran de embajadores celestiales. María es la Madre de Dios pero, sabiéndose Mediadora Universal, quiso pasar desapercibida y caminar por las estrechas calles de la ciudad ataviada con una sencilla túnica negra que le asegurara el anonimato. Sus benditos pies descalzos fueron recolectando el cálido recibimiento del asfalto y se iban tiñendo de negro. Ella era feliz, y se congratulaba al descubrir la alegría de todos aquellos que proclamaban su nombre, si bien ninguno de ellos osaba a enfrentar su mirada con la que ella escondía bajo sus pestañas. Es más, descubrió que eran muchos los que cruzaban de acera cuando su enlutada presencia se les hacía próxima: quizás no iba vestida como marcaban los cánones de la época o, quién sabe, quizás el paso de los días o de los años la habían relegado al olvido; puede incluso que la ausencia de lágrimas en su rostro contribuyera a consagrar este frío recibimiento por parte de todos aquellos que se habían deleitado con su camino de la Amargura. Cansada, buscó acomodo entre los menesterosos, quienes le hacían hueco en sus marginadas tertulias, ofreciéndole lo poco que las largas jornadas de recolecta les habían otorgado y, así, volvió a sentirse madre, pero esta vez no se permitió derramar lágrimas pues solo la sonrisa acude al rostro de Aquella que se encuentra con sus hijos. Mayo es el mes de María, pero también es el mes de la alegría, la misma que provoca el reencuentro. En mayo, Sevilla se reviste con la Gracia de Dios a través de una mujer de carne y hueso que tuvo la dicha de ser elegida como Madre del Hijo y, como mediadora de excepción, comenzó aquel día a repetir su ritual de entrega a los más necesitados. No necesitó joyas ni oropeles para ejercer su ministerio, y de este modo su gozo fue mayor. Fue inevitable reflejarse en el espejo de las procesiones en las que era presentada en su papel de Madre bondadosa, y aceptó la denominación de Gloria que le era otorgada por todos los

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Texto Francisco Javier Torres Gómez Foto Jesús Barrera

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que acudían a su encuentro para ser bendecidos. Pero ¿cómo es que no reconocían su rostro entre la infamia aquellos que besaban sus manos en los altares? Sin pretender ejercer censura, y asumiendo la Gloria que se derramaba en su nombre, mandó recado a Jesús para que bajara en su forma más tierna, la de niño y se dejara mecer como antaño. Reunidos Madre e Hijo, comprendieron que en Sevilla el tiempo muta al ritmo de los sentimientos y por ello dejaron que las imágenes ejercieran su función evangelizadora mientras que los más desfavorecidos saben desde hace tiempo que en mayo una mujer de luto y su pequeño vástago recorren cada esquina, cada plaza, cada herrumbroso banco, cada soportal, cada sucio redil, cada albergue, para llevar la misma Gloria que se proclama a los cuatro vientos a aquellos que solo la comprenden en forma de beso o abrazo. Ya terminó mayo. ¿Notan consuelo en aquellos a los que nunca les regalaron una mirada? Fíjense, les aseguro que así es.


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Las ideas son el generador de energía más potente que existe.

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Una idea, transformada en obra de arte, es capaz de cambiar el mundo. Por eso nuestro interés por la cultura y apoyo al Teatro Real, al Gran Teatro del Liceo, al Museo Thyssen y su 25 aniversario e iniciativas como entradasymas.com. Porque queremos acercar la cultura a toda la sociedad a través de la innovación y abrir nuestra energía a todo el mundo.

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Revista Mp7 Junio 2018  
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