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MAGAZINE COFRADE. Nº 120. ENERO 2018. PVP: 1 EURO. GRATIS CON EL CORREO DE ANDALUCÍA DEL 7-01-2018

MásPasión7 Navarro Arteaga. «A las hermandades no les interesa la firma, sólo el precio» // La ‘Gloriosa’. Templos cerrados o derribados cambiaron la vida de las cofradías // En el Salvador. Pasión 150 años después

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El Cristo que inspiró Murillo

El encargo de los hermanos de la Resurrección a Francisco Buiza no era fácil. El Señor tenía que estar resucitando, además de aunar el misterio de la cruz y la resurrección. El imaginero carmonense encontró la inspiración en ‘La Resurrección de Cristo’ de Murillo cuatro siglos después


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SUMARIO

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En casa. La hermandad de Pasión celebra este 2018, entre otras efemérides, 150 años de su llegada a El Salvador, empujado por la ‘Gloriosa’, que derribó su sede canónica, la iglesia de San Miguel, y por el interés de los curas de la colegial.

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El pregonero de la alegría. José Ignacio del Rey Tirado asegura que su pregón será un «canto de amor a las cofradías», en el que todas tendrán cabida porque no hace distinciones, no sabe qué son las vísperas.

Según Murillo. Francisco Buiza, el imaginero carmonense que talló al Señor de la Resurrección de Sevilla, buscó su inspiración en la obra del pintor sevillano del que se conmemora este año su cuarto centenario.

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He dicho. Aunque su gran obra de imaginería aún no está empezada, el escultor José Antonio Navarro Arteaga, que va a orientar su trabajado por otros derroteros, asegura que su Cristo es el de Pasión y Muerte.

La Gloriosa. Aunque apenas tuvo incidencia en la celebración de la Semana Santa, la revolución de 1968 derribó y expropió templos de las hermandades, obligándolas a buscar refugio en otras iglesias.

... y además 10 Obras son amores. Los Reyes Magos salen de Omnium Sanctorum. 20 El Foro. Javier Márquez y Paco García coinciden por una vez: es una gran idea llevar al 33 La Paraíta. Recorrido por los bares del Barrio León y el Tardón, cuna de San Gonzalo. 33 La Pasión. Víctor García-Rayo y la cofradía del cielo. 35 El Contrapunto. Carlos García Lara y Mario Daza examinan el callejero sevillano. 36 La provincia cofrade. La Virgen del Rosario alentó las devociones en El Cuervo. 41 El tesorillo. Miguel Ángel Pérez contempla la foto que recuerda un momento histórico: la venia en La Campana del pasado Domingo de Resurrección. Gran Poder a las periferias.

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El gozo de lo que ha de venir

EDITA El Correo de Andalucía, SL

José Gómez Palas COORDINADORA Carmen Prieto REDACTORES José Gómez Palas, Manuel J. Fernández, Manuel Pérez, César Rufino, Antonio Delgado-Roig, Rocío Muñoz, Francisco Veiga y Bernardo Ruiz DISEÑO Y CIERRE Francisco Oca y Auxiliadora Villar FOTOGRAFÍA Y PREIMPRESIÓN Txetxu Rubio

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COLABORADORES Álvaro R. del Moral, Vicente Rodríguez, José Manuel García, Jesús Barrera, Manuel Gómez, Paco García, Javier Márquez, Carlos García Lara, Víctor García-Rayo, Mario Daza y Javier García REDACCIÓN 954 48 85 00 FAX 954 46 28 81 Correo electrónico: cofradias@correoandalucia.es Parque Empresarial Morera & Vallejo C/ Aviación, 14 Edificio Morera & Vallejo ll (4ª planta) 41007 - Sevilla Teléfono de atención al cliente: 902 44 42 42 Publicidad 954 48 85 31 publicidad@correoandalucia.es Depósito legal SE-4961-06 Imprime: J. de Haro Artes Gráficas PORTADA: ‘La Resurrección de Cristo’ de Murillo, que se conserva en la Academia de San Fernando de Madrid, y el Señor de la Resurrección de Sevilla, obra de Francisco Buiza, en una foto de Jesús Barrera. NÚMEROS ATRASADOS: Puede adquirir los números atrasados de Más Pasión en las instalaciones de El Correo.

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on la convocatoria de los cultos al Señor del Gran Poder fijada a la cal de los muros con el grumo de la memoria, arranca un 2018 apasionante para las cofradías sevillanas. El año que ahora comienza tiene visos de haberse reservado de antemano un lugar destacado en los anales de nuestras hermandades, pues a lo largo de sus doce meses se vivirán acontecimientos de lo más singulares –algunos de ellos sin parangón en la historia de las cofradías– y se adoptarán decisiones en el seno del Consejo que pueden modificar sustancialmente el tablero de juego de la Semana Santa. Sin ir más lejos, en este 2018, una imagen de vísperas, la del Cautivo de Torreblanca, presidirá por vez primera el Viacrucis del Consejo. Ha habido que esperar hasta la cuadragésimo tercera edición de este acto penitencial para que un titular de vísperas represente a todas las cofradías sevillanas en el rezo de las catorce estaciones en la Catedral. Aunque para imágenes insólitas la que nos depararán esta Semana Santa las ocho cofradías del Martes Santo que en una decisión revolucionaria acordaron de forma unánime invertir el sentido de la Carrera Oficial y alterar el orden de

paso de algunos cortejos con el fin de desterrar puntos negros tradicionalmente conflictivos en esta jornada, caso de la Alfalfa, y evitar que haya hermandades en las calles a deshoras. En este 2018 Sevilla festejará la coronación de una nueva dolorosa, la de la Virgen de la Victoria de las Cigarreras, que el próximo 13 de octubre recibirá en la Catedral de manos del arzobispo Asenjo la presea de esta distinción canónica. 2018 será también un año de celebraciones y efemérides en numerosas cofradías sevillanas. Los Negritos conmemorará el 625 aniversario de su fundación trasla-

2018 tiene visos de haberse reservado de antemano un lugar destacado en los anales de nuestras cofradías dando a su Cristo a la Casa de Pilatos y en la Colegial del Salvador las Archicofradías del Amor y de Pasión compartirán calendario de celebraciones. Y todo ello sin quitar ojo a la calle Pureza, donde todos los fieles ansían un remate al Año Jubilar acorde a la relevancia del Jubileo concedido por la Santa Sede por el VI centenario de la Esperanza. Nosotros seguiremos aquí para hacerles más corta y liviana la espera. Feliz 2018.

LA VOZ DEL LECTOR Que la hermandad de La Macarena sentara a comer a medio cen-

Semana Santa en mayúsculas

tenar de personas sin recursos el pasado 25 de diciembre o que el

Decir que la Semana Santa en Sevilla se vive todo el año es un tó-

Gran Poder visite Tres Barrios en 2020 –se trata de uno de los

pico. Sin embargo, hay algo que va más allá del hecho de proce-

barrios más pobres de España– con un ambicioso plan de asis-

sionar con una imagen que nos evoca a Jesús o a su Madre y que

tencia social para celebrar los 400 años de su hechura son los

nos mueve a la oración y la piedad. Decir que la Semana Santa se

detalles que marcan la diferencia; los motivos que han movido,

vive todo el año va más allá, incluso, de asistir a los cultos de

mueven y deben mover por siempre la actuación de las herman-

nuestras hermandades. Vivir la Semana Santa es poner a disposi-

dades en Sevilla. Esto es hacer Semana Santa en mayúsculas.

ción de los pobres nuestro patrimonio y nuestro esfuerzo para

Julia Calderón. Sevilla

procurar que puedan alcanzar unas condiciones mínimas de vida.

Las cartas de los lectores no excederán de cuatro líneas (400 caracteres sin espacios), y vendrán avaladas por la firma del autor y la fotocopia del DNI. No se admiten ni iniciales ni seudónimos. cofradias@correoandalucia.es

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REPORTAJE

Pasión del Divino Salvador La Revolución Gloriosa de 1868 decreta el derribo de la iglesia de San Miguel, donde la hermandad de Pasión vivió una etapa de esplendor durante más de veinte años. Su traslado al Salvador supuso un punto y seguido a este crecimiento devocional

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ntre los aniversarios que la Archicofradía Sacramental de Pasión celebra en 2018 está la llegada de la hermandad a la iglesia colegial del Salvador hace 150 años. Sin embargo, esta historia estuvo a punto de cambiar cuando en 1972 los hermanos aprobaron en cabildo general extraordinario el cambio de sede a la iglesia de San Hermenegildo (acordado por 167 votos a favor y 62 en contra) tras el ofrecimiento realizado por el Ayuntamiento de Sevilla a la corporación del Jueves Santo. Pese a que el cardenal Bueno Monreal ratificó debidamente el traslado con el oportuno permiso eclesiástico y el propio orfebre Cayetano González realizó el boceto del baldaquino en el que se veneraría al Señor en dicho templo de la plaza de la Concordia, finalmente se fue enfriando el tema hasta el punto de que todo quedó en nada. Hay quien apunta que la condesa de Barcelona y miembros de la Familia Real pudieron influir en este golpe de timón al tener las sepulturas de sus antepasados en la capilla del Sagrario. Pero, qué llevó a la hermandad de Pasión a la iglesia del Divino Salvador. En septiembre de 1868 la Junta Revolucionaria de Sevilla decretó, «¡en aras del progreso!», el cierre y demolición de la iglesia mudéjar de San Miguel, que estaba en la plaza del Duque donde ahora se localizan los Sindicatos y el hotel América. Ello afectó directamente a Pasión, que residía en la capilla de San José; al Amor y la Soledad (aún sin el apellido de San Lorenzo), las tres hermandades con sede en este templo. De la noche a la mañana tuvieron que buscar un nuevo hogar. Los hermanos de Pasión lo encontraron en El Salvador «por invitación del clero de este templo», según explican los historiadores que han investigado este capítulo para un libro de historia de la hermandad que se está elaborando con motivo de las efemérides que celebra este año la corporación. Las mismas fuentes detallan que «no se puede precisar el día en el que se trasladaron las imágenes» aunque todo apunta a que sería en el mes de octubre, ya que hay constancia en las actas de que «el 29 de octubre ya se encontraban las imágenes en El Salvador» tras haber sido aprobado el traslado en el cabildo general del 5 de octubre. «Lo más probable es que, dada la situación de San Miguel,

Textos Manuel J. Fernández Fotos Manuel Gómez, Archivo de la hermandad, Gregorio Barrera y Antonio Acedo

Imagen de Nuestro Padre Jesús de la Pasión en el portentoso altar argénteo de la capilla sacramental del Salvador. Arriba, detalle de una estampa antigua en la que se puede ver al Nazareno de Montañés con el cirineo. MásPasión / enero 2018

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los miembros de la junta salvaran inmediatamente las imágenes y enseres con traslados en privado al nuevo templo. No hay referencia de un traslado público, en buena parte, por el clima que vivía la ciudad». El conocido cofrade y ateneísta Antonio Hermosilla Molina publicó en el Boletín de las Cofradías de 1979 un artículo (Traslado de la hermandad de Pasión y solicitud de altares. 1868) en el que transcribe el proceso de petición de altares en el nuevo templo: «El que suscribe, hermano mayor de la hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Pasión y Nuestra Señora de las Mercedes y del Rosario y Ánimas Benditas, a V. S., con el debido respeto, expone: que habiéndose trasladado a la parroquia del Salvador la corporación citada, por supresión de la del Arcángel San Miguel donde efectuaba antes sus cultos, como ya tuvo el honor de ponerlo en su conocimiento de V. S. que prestó su aprobación, necesita colocar sus Imágenes en dos altares en los que hoy existen otras, la de San Cristóbal en uno; y en el otro, la de San Fernando. Para llevar a efecto la emitida idea, piensan, contando con el consentimiento del párroco, colocar estas Efigies en los lados del altar de la Encarnación que existe hoy en capilla propia. Como quiera que ningún culto se tributa, desde hace muchos años, a las citadas Imágenes de San Fernando y San Cristóbal, que no hay hermandad, ni particular, cuyos derechos se menoscaben, sino que por el contrario el culto se aumentará al colocar en los expresados altares las preciosas Imágenes de Ntro. P. Jesús de la Pasión, Ntra. Sra. de las Mercedes y del Rosario». El citado documento que firma el hermano mayor de Pasión, Antonio de Bárcena, con fecha 3 de noviembre de 1868, se completa con otro de réplica por parte de la Autoridad Eclesiástica. Así, el gobernador eclesiástico, a quien va dirigida la solicitud, reclama un informe a los párrocos del Salvador para corroborar que «efectivamente los dos altares que solicitan no pertenecen a hermandad alguna», y su parecer sobre la propuesta de que pasen a la capilla de la Encarnación. Eso sí, los sacerdotes no esconden sus deseos de acoger a la corporación, aunque recuerdan que «la resolución incumbe al Superior», que «acatarán gustosos». Pasión era ya por entonces una hermandad que había adquirido «un notable esplendor» en San Miguel, con imágenes de calidad (en torno a 1610-1615 se encarga la hechura de Nuestro Padre Jesús de la Pasión a Martínez Montañés) y de gran devoción pese al contexto político-social convulso de la Revolución Gloriosa en Sevilla. Lo constatan los párrocos del Salvador, José María Pérez y Ricardo Ortiz de Adarán, en el informe sobre petición de altares: « [...] tienen mucha

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La Archicofradía conmemora 150 años de su llegada a la iglesia colegial


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REPORTAJE

devoción y traen consigo a esta iglesia ese culto continuado y esplendoroso». Aún así, el secretario de Cámara, el «Dr. Guisasola», remite el expediente «al visitador general de las iglesias de esta capital y Archidiócesis» para que éste se persone en la iglesia del Salvador. «D. Juan Nepomuceno Escudero, visitador general, no ve inconveniente en el traslado tal como lo ha solicitado la hermandad», recoge el citado artículo sobre Pasión de Antonio Hermosilla, que fue hermano mayor de Santa Cruz, vicepresidente del Consejo de Cofradías, pregonero de la Semana Santa de 1971 y presidente del Ateneo de Sevilla. El 18 de noviembre la Autoridad Eclesiástica resuelve la solicitud «concediendo permiso y licencia» para «la traslación de San Fernando y San Cristóbal» a la capilla de la Encarnación «en peanas o repisas que habrán de colocarse y construirse decorosamente»; así como que las imágenes de Pasión «pasen a ocupar sus altares, de cuyo cargo serán todos los gastos que se originen». El decreto, que firma el gobernador del Arzobispado, Francisco Cabero, especifica que «solo se concede a la hermandad el uso de los altares, sin obtener la propiedad y sin perjuicios a terceros». La iglesia colegial del Divino Salvador pasa a ser en la segunda mitad del siglo XIX la nueva casa de la hermandad de Pasión después de 27 fructíferos años en San Miguel. En un primer momento, la cofradía ocupa los dos altares laterales de la nave de la Epístola, como ilustra una recreación realizada por el conocido fotógrafo Fernand, hermano de Pasión, que se puede contemplar en las imágenes que acompañan este re-

Arriba, imagen que recrea la primera ubicación de los titulares de Pasión en la nave de la Epístola del Salvador. Abajo, disposición actual en el interior de la capilla del Sagrario donde llegaron tras fusionarse con la Sacramental.

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portaje. Hasta 1986 la Virgen del Rosario, recientemente recuperada y restaurada por Carrasquilla tras un tiempo de olvido en una residencia del municipio sevillano de Pilas, se encontraba en esta misma nave de la Epístola (actual del Amor), «posiblemente en ese altar donde hoy se venera a San Miguel, aunque esto no está muy claro». Entre las adaptaciones que acometió la hermandad en ambos altares está «el retallado del frontal» de la mesa de altar para colocar el escudo corporativo de la Merced como elemento identificador de la recién aterrizada cofradía. Todavía pueden verse estos escudos de Pasión en los altares del rey San Fernando y en el antiguo de San Cristóbal, hoy del Cristo de la Humildad y Paciencia tras la última reorganización que trajo la restauración del Salvador hace nueve años. Pero los altares no fue lo único que obtuvo la hermandad en la nueva sede. Los estudiosos señalan que «también se le cedió el altar donde hoy se venera a San Miguel y la sacristía anexa», unas dependencias hoy incorporadas a las de la hermandad del Amor y que en estos primeros años sirvieron de casa de hermandad de Pasión. Más adelante se le otorgaría también el uso de un almacén en el patio de los Naranjos (antigua capilla de la familia Pineda), que disfrutó la cofradía del Jueves Santo hasta la última restauración del templo. En los años posteriores a la Revolución Gloriosa en los que se sobrevino la restauración borbónica con el reinado de Alfonso XII, la cofradía aprovecharía este nuevo periodo histórico para reforzar aún más sus vínculos con la Familia Real. La hermandad adquiere en-


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tonces «un nuevo impulso», especialmente en los años en que fue hermano mayor José Sierra y Zapatín, quien, junto con su mujer, «doña Dolores Colón Beneyto», fueron «grandes benefactores de la hermandad». Con el cambio de centuria y la llegada del siglo XX, la hermandad de Pasión vivirá otro acontecimiento histórico, del que este año se cumple el centenario. Por aquel entonces, en la parroquia del Salvador residía la hermandad Sacramental y de Ánimas. Era una de las que se fundó a raíz de la estancia sevillana de doña Teresa Enríquez, La Loca del Sacramento, en 1511. Gozaba de un gran prestigio en Sevilla y llegó a conocer una época de gran esplendor, encargando en 1612 al platero Miguel Sánchez la realización «de una monumental custodia de torre o asiento», que se utilizaba tanto «en el espléndido monumento instalado para el triduo sacro, como en las salidas procesionales organizadas con motivo de la festividad del Corpus Christi», se recoge en la reseña histórica de la hermandad publicada en su página web. Desde los inicios, el culto eucarístico se presentó «íntimamente unido a la devoción inmaculista», para lo que en 1654 se adquiere

En 2003 la cofradía realizó estación de penitencia desde la antigua iglesia de San Hermenegildo por obras en El Salvador. En 1972 los hermanos aprobaron trasladar la sede a este templo de la plaza de la Concordia.

La llegada a la capilla del Sagrario, en el año 1925 tras fusionarse con la Sacramental del Salvador, supone «un salto cualitativo en la devoción del Señor de la Pasión» MásPasión / enero 2018

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una imagen de candelero para vestir de la Inmaculada Virgen del Voto, que con los años habría de adquirir «un riquísimo ajuar de orfebrería y bordados». Desde primeros años del siglo XX, «había bastante interés» en procurar la fusión con la Sacramental del Divino Salvador, entre otros motivos «porque muchos hermanos lo eran de ambas corporaciones», como indican los historiadores. El 25 de septiembre de 1918 se firma el decreto de la fusión canónica entre la citada corporación eucarística y la penitencial de Nuestro Padre Jesús de la Pasión y Nuestra Madre y Señora de la Merced, quedando unidas en la Archicofradía Sacramental de Pasión que ha llegado a nuestros días. Ello conlleva un cambio dentro de la actual sede. Unos años más tarde, en 1925, las imágenes de Pasión pasan a recibir culto a la capilla del Sagrario, en la zona de la nave del Evangelio, «cuando pudo estar instalado un altar, que hoy se encuentra en la prioral del Puerto de Santa María». Para ello «fue fundamental» en esos años la labor de Miguel Bermudo Barrera, quien años más tarde sería hermano mayor. Los historiadores y estudiosos coinciden en que «los beneficios de esta unión son mutuos». De un lado, la cofradía adquiere el portentoso altar y las dependencias de la Sacramental, así como un rico patrimonio litúrgico y artístico, con bordados de los siglos XVII y XVIII; mientras que Pasión aporta «un cuerpo de hermanos numerosísimo». Esta nueva ubicación supone además «un salto cualitativo en la devoción al Señor de la Pasión», ya que, como argumentan, pasa a tener «un culto más permanente» en la nueva estancia. La iglesia del Divino Salvador fue la quinta casa que tuvo la hermandad de Pasión desde su fundación en el segundo tercio del siglo XVI como corporación penitencial «de los Martirios y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo», que en abril de 1557 trocó su título por el de «Sagrada Pasión de Nuestro Redentor Jesucristo». Su primera morada fue el Convento Casa Grande de la Merced Calzada, hoy Museo de Bellas Artes. En ella permaneció durante varios siglos. Con la invasión francesa, el convento es ocupado por las tropas y destinado a cuartel del ejército invasor. Su templo se destina a cuadra de caballos. Los titulares de Pasión pasan a la iglesia de San Julián, ya que su párroco, Rafael Escudero, era a su vez mayordomo de la cofradía. Allí fue reorganizada la hermandad en 1818 por un grupo de cofrades, entre los que se contaba el ilustre historiador Félix González de León. Finalmente determinaron retornar al monasterio mercedario, «teniendo lugar el solemne traslado la noche del 20 de septiembre». Cu-

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riosamente, los historiadores recuerdan que «unos días antes las ropas de las imágenes, que estaban en paradero desconocido, aparecieron intactas en el interior de un arcón abandonado en el gallinero de una casa de San Julián, donde vivía una humilde familia». Para el traslado al convento mercedario se utilizó «el paso de Jesús Nazareno de San Antonio Abad». Esta segunda etapa se aprovecha para restaurar la hermandad, nombrar nueva junta de oficiales y «disponer hacer estación de penitencia en la tarde del Jueves Santo de 1819». La lluvia impidió la salida, a la que había sido invitada la hermandad de la Hiniesta. Pese a los esfuerzos, el convento fue finalmente exclaustrado en 1840 para ser destinado a Museo de Bellas Artes. Este hecho coincide con un gran aletargamiento de la hermandad. En mayo de 1841 un grupo de cofrades se reúne en la parroquia de San Vicente para restablecer la hermandad. No pudieron instalarse en la capilla de Nuestra Señora de los Remedios, sino «en un altar portátil de paso a la sacristía». Este hecho no agradó a los hermanos, que no dudaron en marcharse a otra sede. Para ello se nombró una comisión encargada de buscar un nuevo templo. En ella estaba el hermano José Bermejo y Carballo, historiador de las cofradías. El 25 de junio de 1841 aterriza la hermandad en la parroquia de San Miguel, donde se escogió una capilla que había disponible en la nave del Evangelio con la advocación del Patriarca San José y en la que estaba enterrado el célebre escritor Rodrigo Caro. Esta nueva estancia, la cuarta sede, supone «el comienzo del resurgir de la hermandad». En pocos años, logra con-

Hasta febrero de 2008 la hermandad residió provisionalmente en la iglesia de la Misericordia de San Juan de Dios. En la imagen de la izquierda, el Nazareno dispuesto en besapiés. A la derecha, dos imágenes del archivo de la hermandad: una del Nazareno acompañado por el Cirineo bautizado como el mirabalcones sobre el antiguo paso de Juan Rossi; y uno de los altares de novena del Señor de finales del siglo XIX.

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vertirse nuevamente «en una de las más destacadas» de la ciudad. Es aquí donde se escribe el primer capítulo de fusiones. El 12 de junio de 1868, pocos meses antes de estallar la Revolución Gloriosa, la hermandad de Pasión se une a la Sacramental, Ánimas Benditas y Rosario de San Miguel. El decreto del derribo inminente del templo obliga a buscar nuevo techo. En este caso, en la iglesia del Salvador donde ha estado escribiendo los últimos 150 años de historia, pese a las idas y venidas puntuales por obras en este céntrico templo. La intentona de mudarse a San Hermenegildo de hace casi 50 años no cuajó. No obstante, por avatares del destino en 2003 la hermandad se vio obligada a trasladar sus imágenes a la antigua iglesia de la plaza de la Concordia. Desde allí realizó su estación de penitencia en la tarde del Jueves Santo debido al cierre del Salvador por obras. Para tal fin, se procedió a la apertura de una puerta de dimensiones apropiadas para la salida de los pasos aprovechando el vano lateral del templo que da a la calle Jesús del Gran Poder. Unas circunstancias parecidas le llevó a mudarse provisionalmente en la iglesia de Nuestra Señora de la Paz, en la plaza del Salvador y propiedad de los Hermanos de San Juan de Dios. Igualmente reciben cobijo en la iglesia de la Misericordia, en la plaza de Zurbarán, desde donde realizan estación mientras concluye la restauración del Salvador. Finalmente tanto el Nazareno de Martínez Montañés como la Virgen de la Merced vuelven definitivamente a la capilla del Sagrario en el año 2008 permaneciendo desde entonces en la misma.


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REPORTAJE

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El Señor de la Pasión, con potencias, corona de espinas y túnica bordada, en la estación de penitencia del pasado Jueves Santo.

Presentación de Dios José Manuel García Jefe de Emisiones de Radio Sevilla tra vez recurro a aquellos primeros números del Boletín de las Cofradías, ejemplares en blanco y negro con el sello de Marín Vizcaíno. Una colección desde sus inicios me llegó ya con cierta edad y me empapé de aquellos viejos contenidos con firmas de cofrades de esos que estoy seguro ya se dan poco, si es que se dan. En uno de ellos aparecía una foto de los titulares de una cofradía que habían sido trasladados hasta un oratorio provisional mientras se realizaban obras en su sede. La instantánea se completaba con el titular Así cuidan las cofradías las cosas santas. A la potencia devocional y expresiva que nuestras imágenes procesionales poseen, se une el detalle, mimo y presentación que hacemos de ellas completando su fuerza iconográfica con una escenografía que no es más que el reflejo de la fe y deseo de manifestación para su culto en un conjunto donde siendo la imagen del Señor o la Virgen el principal centro del aparato, éste se complementa con gusto y armonía para llamar a la oración, al recogi-

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miento y al encuentro con Dios. Para que se nos muestre la unción sagrada de las imágenes no hay que recurrir tampoco a montajes excepcionales. El día a día del culto nos deja también escenarios tan vigorosos como hermosos, y sí se contienen en edificios que ya de por si animan a la admiración por lo que acogen y conservan, mucho mejor. En El Salvador, desde la capilla sacramental, el Señor de Pasión muestra su magnífica hechura, el prodigio de su semblante

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y la enseñanza teológica que de él emana. Las últimas obras en el retablo adelantaron todo el aparato procedente de la Capilla de la Comunidad de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús para poder mantener permanente el paso de fieles para depositar su beso en el pie del nazareno y tener una mirada cercana como cuando el arzobispo Despuig dijera de su talla aquello de que sólo tenía el defecto de faltarle la respiración. En la novela de aventuras de Yann Martel La vida de Pi, el protagonista de la historia, Piscine Pi Molitor Patel, afirma que «nadie conoce a Dios hasta que alguien se lo presenta». La Archicofradía de Pasión nos presenta a Dios, al Señor de Pasión, de forma excelsa, incomparable, sin perder delicadeza y armonía. Nos muestra al Padre en el sagrario y al Hijo que abrazó la cruz por nosotros. Acudamos pues ante quien se nos presenta una y otra como guía de nuestra vida y comprobaremos, volviendo al principio, como las cofradías saben cuidar las cosas santas.


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OBRAS SON AMORES

El Carmen Doloroso

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El milagro de los Reyes Magos

El misterio del Carmen Doloroso el pasado Miércoles Santo tras salir de su templo, la parroquia de Omnium Sanctorum.

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a hermandad del Carmen Doloroso no quería que los niños con menos recursos se quedaran sin juguetes esta Navidad. Ante la tesitura de que un grupo de niños amaneciera este 6 de enero como si se tratara de un día cualquier de un mes cualquier, la diputación de Caridad organizó una entrega de cartas al cartero real para que este les hiciera llegar los deseos de los más pequeños a Melchor, Gastar y Baltasar. María Rojas, diputada de Caridad del Carmen Doloroso, explicó que la idea nace a raíz de un proyecto de Cáritas con la parroquia de Nuestra Señora del Reposo para que 19 niños del barrio de la Corza tuvieran regalos el día de Reyes. Rojas, una vez que tuvo conocimiento del tema, lo trasladó al hermano mayor y finalmente acordaron que, en lugar de que la hermandad sufragara todos los regalos, se buscarían 19 padrinos y así lograr que la gente de la hermandad se involucrara más en este proyecto solidario. «Los niños eran de entre 2 y 12 años y la idea ha gustado tanto y ha salido tan bien que resultó muy fácil encontrar a los 19 padrinos», explicó la responsable de Caridad. Para que estos niños vivieran también los días previos a la Epifanía de una forma más especial, se organizó una entrega de cartas al cartero real a la que acudieron también los padres de los menores. Fue una tarde inolvidable para ellos y al término de la misma los pajes del cartero se encargaron de que los padres de estos niños tuvieron ya a buen recaudo los presentes con los que amanecieron este 6 de

Texto Antonio Delgado-Roig Fotos Manuel Gómez y Fernando Alzate

Los niños más desfavorecidos pasaron una tarde con el cartero real.

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enero. «Ha sido el primer año que lo hacemos y ha salido muy bien, así que para el año que viene en principio queremos repetir esta entrega de cartas al cartero real», auguró María Rojas. Entre las actividades que ha organizado el Carmen Doloroso para aprovechar el tirón solidario que tiene la Navidad también se encuentra la recogida de alimentos que desarrollan en colaboración con la cadena de supermercados MAS. «Organizamos varios grupos de voluntarios y varios establecimientos de esta firma y luego se entrega todo lo que se ha recogido en distintos sitios que lo necesitan. Este año se han entregado en el convento de Santa Isabel, donde hay niñas en acogida y donde dan bocadillos por la mañana y por la tarde a quienes lo piden porque no tienen absolutamente nada que comer», lamentó Rojas. También, el Carmen Doloroso ha repartido alimentos en el convento de Santa Ana así como en la residencia de ancianos del Pozo Santo, en Cáritas de Omnium Sanctorum y a Red Madre. «No sabemos exactamente la cantidad de alimentos que logramos en esta actividad solidaria pero una vez que lo almacenados todo había una sala de la casa de hermandad completamente llena», aseguró Rojas. La responsable de Caridad de la hermandad del Miércoles Santo quieren recordar que aunque estas dos actividades han sido las más potentes que han hecho durante los días de la pasada Navidad, son también patronos del economato de las hermandades del casco antiguo y aunque lógicamente no pueden aportar lo mismo que otras hermandades que tienen miles de hermanos sí tienen un número de beneficiarios fijos de este economato en el que los más necesitados encuentran alimentos a precios muy asequibles.


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HERMANOS QUE CUENTAN

José Ignacio del Rey Tirado

El pregonero de la alegría

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o se le cae la sonrisa de la boca, ni siquiera cuando recuerda a sus padres, los dos grandes ausentes el próximo 18 de marzo en el Maestranza. Desde su «sorprendente» designación como pregonero de la Semana Santa 2018, José Ignacio del Rey Tirado (Madrid, 1972) vive con «alegría» la «abrumadora» agenda que conlleva esta elección, la misma «alegría» con que su familia recibió la noticia, porque en su casa «el pregón es algo especial y familiar». No en vano, su hermano mayor, Eduardo, pronunció el pregón en 1999, pero ya antes su tío, José María del Rey, hizo lo propio en 1952. La anécdota la pusieron sus hijos. Esperanza Macarena (14 años), Antonio (13) y María de la Concepción (10), cuando conocieron la noticia, dijeron: «¡¿Otro pregón?!». La explicación fue fácil: «No es otro pregón. ¡Es el pregón!». Y eso que José Ignacio no se ha prodigado en exceso en los atriles, aunque sí ha acumulado cierta experiencia con los del Club Náutico, el de Labradores, la exaltación de la Pura y Limpia y Los Estudiantes de Madrid. Y no porque el pregonero sea hermano de la corporación madrileña, aunque naciera en la capital de España y viviera allí hasta los once años. En realidad sus recuerdos de Semana Santa siempre le traen a Sevilla. «No tuvimos la oportunidad de vivir el día a día de una hermandad, no conocimos besamanos ni cultos hasta que nos mudamos a Sevilla, pero sí veníamos todos los años en Semana Santa a ver las cofradías. Nuestros padres nos enseñaron a ver los pasos». Cuando ya se trasladaron, su amigo del colegio de los Maristas, Paco Ávila, le trajo la solicitud de

Textos Carmen Prieto Fotos Manuel Gómez

José Ignacio del Rey Tirado posa ante el Teatro de la Maestranza, donde pronunciará su pregón el 18 de marzo.

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hermano de Los Estudiantes, y allí se enganchó en el grupo joven. No obstante, tanto el Silencio como Los Estudiantes, sus dos hermandades, lo son de familia. El Silencio, de cuna, «enraizada en la familia» y Los Estudiantes porque eran las devociones de sus padres, con las que él entroncó a través de su amigo: «Cuando yo era pequeño no era habitual salir de monaguillos, así que esperaban a hacerte hermano hasta que tuvieras edad para salir de nazareno». Entretanto disfrutaba de la Semana Santa en la calle, buscando las cofradías en sus lugares favoritos, hasta que llegaron los hijos y «tocó palco». Pero, confiesa el pregonero, «me gusta mucho moverme, de noche, más que de tarde; soy más de lugares recónditos que amplios; y de repetir sitios y buscar momentos concretos». Así no se puede perder la Amargura, de regreso, hasta San Juan de la Palma; o el Amor a su salida de la Catedral. Ni el Gran Poder volviendo a San Lorenzo, una vez que se ha quitado la túnica de nazareno; ni la Macarena por la calle Feria –«no olvidaré nunca una vez que estuve en la calle Parras»–, ni la Esperanza, ya en Triana de vuelta, cuando «voy camino de casa» tras una intensa Madrugá. Con su hermano mayor «por partida doble» –también lo es de su hermandad del Silencio– está viviendo cada acto relacionado con el pregón, como la bajada de la Macarena en la víspera de su besamanos de diciembre, y reviviendo lo que ya juntos compartieron con el pregón de Eduardo. Entonces José Ignacio hizo las veces de secretario: «Tuve la suerte de estar pegado a él», por esto su hermano «es fundamental en el pregón». De él recibe «muchos y muy buenos consejos, tanto del pregón como de la vida», pero lo que más le gusta a su sucesor es «lo contento que está y lo ilusionado que se le ve».


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HERMANOS QUE CUENTAN

Aunque no descarta cambios de última hora, José Ignacio tiene claro cómo será su pregón y cómo se desarrollará la jornada del 18 de marzo. Así, cumpliendo los plazos que se había marcado, llegó a Navidad con el guion hecho, un texto que «incluye a todas las hermandades», también las vísperas, porque José Ignacio no hace distinción, le gustan las cofradías en general: «Empiezo a ver cofradías en cuanto sale la primera». De hecho, su pregón será «una declaración de amor a las cofradías, un canto a las cofradías en la ciudad y en la Iglesia. Es una carta de reivindicación con forma de pregón». Y aunque habrá versos, advierte que no es un poeta, como tampoco un cura: «No será una homilía». El tercer Del Rey que se pondrá en el atril para afrontar este trance aclara que no innovará en su pregón, porque todo lo que incluirá «ya se ha hecho», esto no descarta que la música –«es un privilegio tener a la Banda Municipal ahí, que es medalla de oro de mi hermandad de Los Estudiantes»– tenga su presencia más allá de interpretar la marcha elegida para abrir el acto, Virgen de los Estudiantes, y Amarguras. Esto también lo tuvo claro José Ignacio desde el primer momento: «Se estrenó cuando yo estaba en el grupo joven de la hermandad. Me recuerda a la hermandad, marca su identidad, de negro y a la vez transmite alegría. También es un recuerdo a Juan Moya, que fue pregonero y mi primer hermano mayor, del que me estoy acordando mucho en este pregón, y que también eligió esta marcha». Además de la lectura preceptiva al arzobispo, José Ignacio encomendará el pregón a su mujer, Antonia, Tati, que «también está muy ilusionada», pero, sobre todo, «porque es muy crítica, porque me ayuda a tener los pies en el suelo... Lo peor será defrau-

José Ignacio del Rey, en su despacho de abogados, en la calle Asunción, junto a una pintura de su Cristo de la Buena Muerte y la reliquia que recibió su madre al cumplir sus bodas de oro como hermana del Silencio.

darla». Lo leerá también su familia, algunos amigos y sus hermanos de hermandad antes del Domingo de Pasión. Y eso que, admite, está midiendo mucho sus palabras porque «no quiero molestar a nadie, no quiero herir sensibilidades», aunque «sin dejar de decir lo que quiero decir». El pregón pasará la noche de la víspera del 18 de marzo en la capilla de la Universidad, donde lo recogerá el pregonero tras besar el pie a su Cristo de la Buena Muerte. A continuación, como manda la tradición, irá a visitar a la «señora de la casa», la Virgen de Guadalupe, en besamanos, antes de entrar en el Teatro de la Maestranza. A partir de ahí, espera, sobre todo «disfrutar» y vivirlo con alegría. Y es que la alegría es la palabra que más emplea el pregonero, lo que transmite con su sonrisa y lo que quiere llevar a todos el Domingo de Pasión. Alegría y «ganas de ver cofradías».

SENTIDOS COFRADES El olor de la Semana Santa: el incienso de delante de los pasos, con sus distintos matices en función de las cofradías. El sabor: el de las torrijas. Y el de los caramelos largos de los años 80. El tacto: el de la cruz del penitente de Los Estudiantes. He salido poco de penitente, prefiero el cirio, pero las toco cuando las coloco en la hermandad o cuando las reparto a los penitentes, es especial. Me habla de Semana Santa. La imagen: cualquier palio de espaldas. El sonido: el rachear de un paso sin música. Un sexto sentido: la devoción, lo que nos comenta lo que estamos contemplando, que nos traslada al pasado.

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El cuadro ‘La Resurrección de Cristo’ de Murillo se encuentra expuesto habitualmente en la Academia de San Fernando de Madrid. MásPasión / enero 2018

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REPORTAJE

La inspiración de Buiza

Cuando la hermandad de la Resurrección encargó la talla del Señor en marzo de 1972 tenía claro que esta debía abandonar la iconografía clásica. Cristo debería estar resucitando y no resucitado. Buiza encontró la clave en un lienzo de Murillo

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orría el mes de octubre del año 1969 cuando un grupo de jóvenes, antiguos alumnos del Colegio La Salle-La Purísima, decidieron poner en marcha los mecanismos para la fundación de una hermandad que debería constituirse como revulsivo de la actividad de un centro que estaba viendo mermada su capacidad de atracción y llamada. Pensaron entonces que no había mejor modo para revertir esta situación que reunir a los jóvenes en torno a una de las tradiciones sevillanas más afianzadas, la de la Semana Santa, y con tal espíritu se pusieron manos a la obra. Lo que quizás no sospecharan en un primer momento es que este proyecto acabaría por convertirse en una hermandad que, casi medio siglo después de su fundación, ha consolidado la devoción a la Sagrada Resurrección como culmen de la conmemoración de la Pasión y Muerte del Señor en Sevilla. Para lograrlo, según consta en el prólogo de las Reglas de la corporación de Santa Marina, «los promotores de la hermandad acudieron a las enseñanzas del Concilio Vaticano II para elegir el título de su naciente corporación y, analizando la realidad de la Sevilla de la segunda mitad del siglo XX, encontraron la necesidad de expresar, en un lenguaje comprensible por creyentes y no creyentes sevillanos, que la Resurrección de Cristo es la que otorgaba sentido pleno a su Pasión y a su Muerte». Todo, eso sí, sin separar ambas realidades como si fueran dos momentos distintos. Más bien se trataba, como se afirma en el propio Concilio, de reflejarlas como un único misterio. Es decir, «Cruz y Resurrección están íntimamente unidas y resultaba necesario presentarlo así notoriamente, de tal manera que tanto la actividad general de la hermandad como, en particular, su estación de penitencia a la Catedral, se convirtieran en pública catequesis pascual, testimonio de tan grande y unitario misterio». Cómo reflejar este concepto, el de la Gloria y la Penitencia unidas en torno a una misma imagen del Señor, era ya harina de otro costal. Los miembros de la comisión organizadora de la hermandad –futura junta de gobierno– tuvieron claro, no sin algún que otro debate interno, que esta imagen del Señor de la Resurrección no debía ajustarse a los cánones clásicos de esta iconografía. Es decir, en un principio se huía de la imagen de Cristo caminante, portando el lábaro en la mano, que históricamente se había venerado en otras corporaciones sevillanas como, por ejemplo, la Quinta Angustia o la Soledad de San Lorenzo. Se buscaba algo diferente a lo visto hasta entonces. Además, con mucho sentido: si se trataba de fundar una hermandad que reflejara esa nueva Iglesia de Dios que recogía el desarrollo del Concilio Vaticano II, la propia ima-

Textos Mario Daza Fotos El Correo, Jesús Barrera, Carlos Hernández y Manuel Gómez

gen del Señor que vertebrara la devoción de estos nuevos cofrades también debería aportar algo diferente a la Semana Santa de Sevilla. Pero claro, desde las primeras ideas y bocetos del proyecto y hasta que la ya por entonces junta de gobierno decidiera encargar la talla del Señor de la Resurrección al escultor carmonense Francisco Buiza ocurrieron varios sucesos que bien pudieron cambiar el devenir de esta cofradía. Y es que aunque todo apunta a que desde un primer momento los fundadores de la hermandad tuvieron claro que la advocación principal de la corporación debía ser la de la Sagrada Resurrección del Señor, hay que tener en cuenta diversas circunstancias que se produjeron entre el año 1969, fecha de la fundación de la corporación, y 1972, año en el que se encarga a Buiza la ejecución de la talla del Señor. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los jóvenes que fundaron la nueva hermandad ya formaban parte de otras cofradías de la Semana Santa de Sevilla. Es decir, no se integraban por primera vez en este mundo y, por tanto, tenían contactos y muchos conocidos en este ámbito. Eso motivó que, desde un primer momento, llegaran al seno de la comisión organizadora ofrecimientos de todo tipo para rendir culto a imágenes del Señor y de la Santísima Virgen ya realizadas y que se encontraban expuestas en otros templos. Entre ellas, y según el testimonio de uno de los fundadores, Manuel Rodríguez Hidalgo –que luego llegó a ser hermano mayor de San Benito–, el fotógrafo Fernand mantuvo conversaciones para que la nueva corporación aceptara rendir culto a las imágenes hoy titulares de la hermandad de Jesús Despojado que, por aquel entonces, se encontraban en la cercana parroquia de San Gil. Pero la propuesta no cuajó. Principalmente porque era contraria al sentido que estos cofrades querían darle a la incipiente corporación. Pero no fue la única tentación porque al colegio de la calle San Luis también llegó el ofrecimiento de la imagen de un crucificado y una dolorosa realizada por Astorga que se encontraban en el convento de Capuchinos. Tampoco llegó a nada. Sin duda, el precedente más serio, y que a punto estuvo de llevarse a efecto, fue el de la adquisición de una imagen de Jesús resucitado realizada al inicio de la década de los años 30. Según consta en el archivo de la hermandad, en una reunión celebrada el 30 de enero de 1970, el por entonces Censor de la comisión organizadora, dejaba constancia de las negociaciones que se estaban llevando a cabo para la compra de una talla que se encontraba en la localidad de Archidona, en Málaga. La imagen en cuestión había sido realizada por el escultor valenciano Pío Mollar en el año 1931. En ella podía apreciarse la iconografía clásica de la Resurrección: el Señor de

La comisión organizadora de la hermandad negoció la compra de una imagen del Señor de la Resurrección que estaba en la localidad malagueña de Archidona. Finalmente desistió de ello MásPasión / enero 2018

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La obra de Murillo fue esencial para la realización del Señor de la Resurrección


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REPORTAJE

pie, sobre una nube, con el lábaro en la mano izquierda y la derecha en actitud de bendecir. Unas conversaciones que finalmente tampoco llegaron a concretarse. Primero, por los inconvenientes que acarreaba la operación y, en segundo lugar, porque la iconografía no acababa de ajustarse a ese horizonte de los fundadores, el de la Cruz y la Resurrección unidos en un mismo misterio, en una misma imagen. La talla, finalmente, acabó residiendo en la parroquia de Santa Ana de la propia localidad malagueña, donde es titular de la Agrupación de Cofradías de Archidona.

La Casa de los Artistas donde estaba el taller del escultor (arriba), junto a la imagen de Francisco Buiza (derecha) y el Señor de la Resurrección de la localidad de Archidona.

El encargo a Buiza Desechadas todas las ideas anteriores, la comisión organizadora se puso manos a la obra para encargar la que sería la imagen definitiva a la que rendiría culto la nueva hermandad. Debía tratarse, como ya se ha dicho, de una talla diferente a lo visto hasta entonces y para ello acudieron a uno de los más afamados escultores de la época, Francisco Buiza Fernández. Nacido en Carmona, en abril de 1922, su carrera artística había comenzado con tan solo ocho años, cuando realizó unas pequeñas figuritas del Nacimiento que vendía o intercambiaba con sus com-

pañeros del colegio de los Salesianos. Desde muy pequeño, tanto sus profesores como su familia comenzaron a apostar por las cualidades artísticas de Buiza, potenciando su capacidad para desarrollarlas. Ello le llevó a aprender de grandes escultores de la época como Francisco Vélez Bracho, en cuyo taller aprendió a gubiar en madera, o el ceramista Pedro Navia, donde en su faceta como modelista conoció a Ortega Bru y al que sería su maestro, Sebastián Santos Rojas. Curiosamente –entiéndase como algo anecdótico– el hijo de Santos Rojas, Jesús Santos Calero, fue el encargado de realizar la primitiva imagen de Nuestra Señora de la Aurora –hoy venerada por la hermandad como María Santísima del Amor– en torno a la cual se dieron los primeros pasos de la fundación en el Colegio La Salle-La Purísima de la calle San Luis.

Según el profesor Palomero Páramo, el testimonio del propio Buiza confirma que el escultor carmonense se basó en el cuadro de Murillo para tallar al Señor de la Resurrección MásPasión / enero 2018

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No sería hasta 1952 cuando Francisco Buiza, que acumulaba ya varios años de experiencia en el mundo de las artes, tomó la decisión de instalarse en su propio taller, en la conocida como Casa de los Artistas junto a la iglesia de San Juan de la Palma. Lo hizo, además, siguiendo las recomendaciones del propio Sebastián Santos, maestro no solo en las artes sino también en la toma de decisiones a lo largo de su vida. Fue aquí donde el escultor carmonense recibió algunos de los encargos más importantes de su carrera, entre ellos el Cristo de la Sangre de la hermandad de San Benito. Precisamente, durante el tiempo en el que talló este crucificado, Buiza sufrió un accidente de moto que lo tuvo hospitalizado durante un año y que le dejaría una cojera permanente para el resto de sus días. Con numerosas obras en las provincias de Cádiz o Málaga, entre otras, al escultor le llegó el encargo de la imagen de la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo en los últimos años de su vida. Fue unos diez años antes de su muerte, en marzo del año 1972 –fallecería el 1 de marzo de 1983–, cuando la recién elegida junta de gobierno –el decreto del Arzobispado que le otorgaba el rango de hermandad de Gloria llegó el 19 de marzo de 1972– se dirigió, encabezada por el entonces hermano mayor, José Luis Núñez González, al taller de la Casa de los Artistas para encargarle la que hoy es la imagen del Señor de la Resurrección. Una iconografía inusual hasta entonces y que con el tiempo ha acabado por extenderse a otros puntos de Andalucía. Un Cristo que no está resucitado sino resucitando. Es decir, justo en el instante de la Resurrección. Según aporta la directora del Museo Diocesano de Córdoba, María José Muñoz, el Concilio de Trento, en el siglo XVI, había conllevado algunos cambios en la fórmula iconográfica de la Resurrección. Los teólogos cuestionaron algunas posturas de Cristo saliendo del sepulcro, así como que flotase o planease sobre la tumba, ya que podía confundirse con la Ascensión. Resultaba más conveniente la representación de Cristo ante la tumba cerrada y mostrando las llagas. Asimismo, buscando la fidelidad a la Sagrada Escritura, se eliminó todo tipo de testigos directos del momento de la Resurrección, incluyendo a los guardianes. Pero nada de eso encajaba en la idea que a Buiza le rondaba por la cabeza tras mantener los primeros contactos con la ya hermandad de la calle San Luis. Había que plasmar el instante de la Resurrección del Nazareno. Y lo logró, dándole además un claro sentido catequético pues, con sus brazos abiertos, la imagen parece reproducir el mismo instante en que Cristo se desclava de la cruz. Con la idea sobre la mesa, ambas partes acordaron la firma de un contrato en el que quedaron fijados, además de otros aspectos, el coste de la talla –unas 350.000 pesetas que la hermandad abonaría en diferentes plazos– y la fecha de entrega en marzo del 1973. Es decir, un año sería el tiempo del que dispondría Buiza para realizar una de sus grandes aportaciones a la imaginería de la Semana Santa de Sevilla.

Murillo como inspiración

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REPORTAJE

El sudario de la imagen del Señor de la Resurrección de Buiza (abajo) está inspirado en el del Cristo del Amor de Juan de Mesa (arriba) y el del Cristo de los Cálices.

Con el contrato en regla entre la hermandad y el propio escultor, llegó el momento de ponerse manos a la obra. Buiza, en la madurez de su carrera artística, pensó en una imagen barroca, a la que dotaría de una fuerza plena, y que se elevaría sobre el sepulcro. Debía ser, además, una talla que respondiera a su vez a los cánones más clásicos de la imaginería sevillana pero que fuera también algo novedosa. En ella debía escenificarse a la perfección la narración MásPasión / enero 2018

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que San Lucas hace en su Evangelio de este misterio. Pero claro, la idea y la excitación de los primeros días acabó por convertirse en cierta desazón para el imaginero. No resultó nada sencillo que lo que sobrevolaba por su mente acabara plasmándose en un papel, en un boceto que le ayudara a tallar la que hoy es la imagen de la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Para lograrlo, el escultor carmonense buscó al inspiración del arte. Afirma el profesor Palomero Páramo que «a esta referencia evangélica (la de San Lucas) , Buiza agrega los tradicionales modelos con que el arte sevillano ha representado el tema, decantándose, según confesión personal, por la radiante y victoriosa imagen pintada por Murillo, para la hermandad del Museo. Un cuadro, realizado en torno a 1655, y que, tras su expolio y devolución por los franceses, se conserva en la Academia de San Fernando».


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REPORTAJE

Al margen de las claras evidencias de similitud estética entre el lienzo de Bartolomé Esteban Murillo, denominado La Resurrección de Cristo, y la talla que esculpió Buiza, es este testimonio oral del profesor Palomero Páramo, por boca del propio escultor carmonense, el único indicio que confirma que un hecho aferrado a la tradición, como que Buiza se inspiró en Murillo para ejecutar esta imagen, es cierto. De hecho, a lo largo de todas estas décadas es la versión más fiel que la propia hermandad ha tomado como cierta y que incluso hermanos mayores, como el propio José Luis Núñez González –al frente de la junta de gobierno cuando se encargó la talla– ha sostenido desde un primer momento. Pero lo cierto es que, al margen de los testimonios orales, no existe documentación alguna que confirme que Buiza tomó prestado el modelo del cuadro de Murillo para realizar al Señor de la Resurrección. Cierto es que tampoco era habitual que los artistas elaborasen todo un catálogo bibliográfico que sostuviera los trazos de su imagen. Eso, unido a las más que evidentes similitudes entre ambas, da la suficiente consistencia a estos testimonios como para considerarlos veraces. Pero Murillo no fue el único artista que inspiró a Buiza para realizar la talla del Señor. Para la disposición de los paños de pureza y recurriendo a sus modelos del siglo XVII, se basó en los de los cristos del Amor del Salvador y de los Cálices de la Catedral de Sevilla. De hecho, en ellos está la clave estructural de una imagen que, a simple vista, parece completamente suspendida en el aire. Para ello, el

El Señor de la Sagrada Resurrección en su salida de la iglesia de Santa Marina durante la estación de penitencia del pasado año.

escultor carmonense utilizó la sábana que envolvió el cuerpo de Cristo como elemento vertebrador, de tal forma que el paño partiría desde la peana y llegaría hasta el arranque de la espalda. Esto le permitiría que las piernas quedaran suspendidas en el aire, a la par que el tronco, con los brazos abiertos, produciendo un efecto ascendente. La solución escultórica a la flotabilidad la descubrió Buiza años antes cuando restauró a Cristo Resucitado de la parroquia de San Antonio de Cádiz, obra del escultor genovés Doménico Giscardi. En la nueva imagen también desaparece la abundante sangre que caracterizaba sus obras, incluso también la de la herida del costado. Además, Buiza ya había realizado anteriormente (1971) un Resucitado para la localidad sevillana de Herrera, que es sin duda un precedente de la talla actual. En su penúltima obra grande para Sevilla, el resultado fue una talla en madera de pino de Flandes, que destaca por el minucioso tratamiento de su anatomía y los pliegues del sudario. El cuerpo tiene una estatura de 1,74 metros, mientras que con sudario y peana se eleva a 2,10. Los pies se sitúan a 32 centímetros del suelo.

Un cuadro hecho para Sevilla Los fastos con motivo del cuarto centenario del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo, que se están celebrando estos meses en Sevilla, han permitido que la obra La Resurrección de Cristo haya regresado a la capital hispalense, concretamente al lugar para el que fue concebido el lienzo originariaMásPasión / enero 2018

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REPORTAJE

mente. Murillo realizó entre 1650 y 1655 un óleo sobre lienzo –de 243 x 164 cm– en el que el pintor presenta su preocupación por obtener efectos de contraste entre la luz y la sombra. Según diversos historiadores del arte, la figura de Cristo se eleva en el centro de la composición, siendo rodeada por un deslumbrante resplandor que contrasta con la oscuridad de la zona donde aparece el sepulcro y los guardias dormidos. El blanco sudario y la banderola roja refuerzan la idea de movimiento ascensional, al igual que los ojos de Cristo. Entre los aspectos que más se destacan de esta obra destacan la pincelada empleada, «minuciosa y detallista», según varios autores, en las que, afirman, se define «la etapa de madurez de Murillo». Lo cierto es que, al margen de los aspectos formales de la obra y de su calidad artística, el lienzo ha sufrido diversos avatares a lo largo de estos siglos. En origen fue realizado por Murillo para el convento de la Merced Calzada de Sevilla, hoy Museo de Bellas Artes y sede de la hermandad del Cristo de la Expiración (El Museo). Pero no siempre ha estado ahí. El cuadro fue extraído por el Mariscal Soult en el año 1810, quien lo depositó en el Alcázar de Sevilla y más tarde lo trasladó a París

Inauguración de la exposición con motivo del cuarto centenario del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo en el Museo de Bellas Artes.

La obra estará expuesta durante los próximos meses en la capilla de la hermandad del Museo dentro de la conmemoración del cuarto centenario del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo MásPasión / enero 2018

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para formar parte de su colección. Posteriormente fue devuelto a España por el Gobierno francés, siendo recuperado por las autoridades españolas en el año 1813 e ingresando en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, lugar en el que se conserva en la actualidad. La conmemoración del aniversario del nacimiento de Murillo ha permitido que más de 600 obras del pintor sean expuestas en diversas muestras en su ciudad de origen. Una de ellas, este cuadro que no visitaba Sevilla desde el año 2012. Entonces, gracias a las gestiones de la hermandad del Museo, que incluso peleó porque la obra regresara de forma permanente a Sevilla y recuperar así su propiedad, el lienzo estuvo expuesto durante meses y de forma temporal en una de las salas del propio Museo de Bellas Artes. Ahora, cinco años después de aquel hito, las gestiones de la cofradía, unidas al interés del Ayuntamiento de Sevilla por conmemorar de forma magnificente el cuarto centenario del nacimiento de Murillo, el cuadro ha vuelto a Sevilla. Durante los próximos meses estará expuesto en el interior de la capilla del Museo, anexa a la pinacoteca. Esto ha permitido que la Capilla de la Expiración sea reconocida como el undécimo de los veinte espacios que configuran el itinerario Tras los pasos de Murillo, a través del cual, es posible realizar un recorrido por la Sevilla del siglo XVII siguiendo los pasos del artista hacia los lugares más emblemáticos de su trayectoria. En ellos, se pueden contemplar sus obras y comprender la personalidad creativa de este artista sevillano.


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EL FORO

El debate. La hermandad del Gran Poder planea celebrar el IV centenario de la obra de Juan de Mesa de una forma muy especial. ¿Vería bien que el Señor de Sevilla visitara barrios humildes de la ciudad en 2020 durante la celebración del cuarto centenario de su hechura?

El que cura los ‘resfriaos’ Paco García Periodista

tonces, cientos de miles de sevillanos, provenientes de todos los barrios de la capital y de muchos puntos de la provincia, respondieron en masa a la llamada del Gran Poder más allá de clases sociales, niveles económicos y, si me apuras que a algunos vi, credos. Ahora, con vistas a ese cuarto centenario de su hechura a manos de Juan de Mesa en 1620, está muy bien traído que sea el Señor, «el que cura los resfriaos» –que así lo llama el pueblo– el que devuelva esa visita. No es nada descabellado, es más, es lo que se acostumbra con esas devociones que se caracterizan por su grandeza. Por eso la Virgen del Rocío va a Almonte cada siete años, por eso la Virgen de la Caridad de Sanlúcar de Barrameda va a pasar por las parroquias de su pueblo en este 2018 en que se cumplen 400 años de su patronazgo y por eso el Gran Poder debe ir a esos barrios donde la gente reclama y necesita la presencia de Dios. Así, de paso, llenamos iglesias que languidecen.

si la memoria no me falla, creo que es la primera vez que coincidimos en este debate por escrito que cada mes mantenemos en las páginas de Más Pasión, aunque claro, no es que tenga mucho mérito porque, ante una cosa así, pocas alternativas caben. Ya se demostró en la última salida extraordinaria del Señor en noviembre de 2016 con motivo del Año de la Misericordia que su presencia en la calle toca de lleno los resortes de la ciudad. En-

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Manuel Gómez

s imposible que en esta ocasión nos llevemos la contraria. Sería incongruente defender una postura contraria a la evangelización, a la entrega al prójimo, no tanto al que menos tiene como al que más necesita al Señor. El Gran Poder debe acercarse a las cientos de personas que cada día llenan su basílica después de interminables caminatas o largas colas de espera al autobús. El Señor devuelve la visita a los que lo buscan en momentos de necesidad. El Señor va a asomarse a las ventanas de los que no tienen salud. Esa decisión de la hermandad, si fructifica, en ningún caso puede ser reprochable. En nuestra ciudad tenemos una de las mayores tasas de paro, una serie de barrios del extrarradio que colocan a Sevilla en los primeros puestos del ranking de ciudades con mayores desequilibrios. No somos conscientes de la realidad de tantos y tantos vecinos que solo cuentan con el asidero de la fe para purgar sus penas. Estamos ante situaciones extremas y ante

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El Señor de Sevilla... de toda Sevilla Javier Márquez Periodista

una propuesta como la del Gran Poder no cabe otra cosa que aplaudir y reconocer la iniciativa. El Gran Poder es el Señor de Sevilla. Es la devoción del pueblo. Si lo llevamos a la Catedral por el Año de la Misericordia, con más razón hay que acercar la iglesia a los que necesitan de ella. En andas, en paso… da lo mismo. El Gran Poder es para todos sus devotos, sean de la condición que sean, amor, solidaridad y paz.

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José Antonio Navarro Artega Escultor-imaginero

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«MI CRISTO PARA SEVILLA ES EL DE PASIÓN Y MUERTE. HAY MUCHO DOLOR CONCENTRADO» El monumento funerario a la duquesa de Alba o el mundialmente difundido busto de Cristiano Ronaldo, que ya figura en las repisas del museo del Real Madrid, le han catapultado hacia un nuevo circuito artístico al que ahora pretende enfocar su carrera. Después de treinta años en el oficio, el hombre al que Dios regaló ese particular don de transmitir unción religiosa a través de su obra plástica, quiere hacer un alto en su trayectoria como imaginero para volver más adelante «con más fuerza» Textos José Gómez Palas Fotos Manuel Gómez

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asta erigirse en uno de los más grandes escultores contemporáneos la biografía de José Antonio Navarro Arteaga (Sevilla, 1965) no ha sido un camino de rosas. Abandonó prematuramente los estudios de Mecánica en los Salesianos de Triana porque en su casa «hacía falta el dinero». Se inició en el mundo laboral en una tienda de repuestos de coches y a partir de entonces empezó a dar tumbos en numerosas ocupaciones. «He trabajado de todo, hasta de albañil», a la par que «le pegaba al corneteo» en bandas como las Cigarreras y la Centuria. Se sabía dotado para «hacer cosas con las manos», de ahí que decidiera pedir una oportunidad como aprendiz en los talleres de Álvarez Duarte, Juan Manuel Miñarro y Francisco Berlanga. «Los tres me dijeron lo mismo: que yo no valía para esto. Eso es verídico». Hasta que un día, camino de un ensayo de la Centuria, se adentró en el corralón de los artistas de la calle Castellar, vio entreabierta la puerta del taller de Juan Ventura, preguntó si se podía quedar y a su lado empezó a familiarizarse con los secretos de la madera. «Allí no aprendí ni modelado ni pintura, pero sí aprendí a trabajar, el oficio. La parte artística, lo que se da realmente en la facultad, que es lo que te hace evolucionar como artista, eso no lo tuve. He aprendido a base de trabajo». Y ya van 30 años. Pregunta: El monumento funerario a la duquesa de Alba y el busto del futbolista Cristiano Ronaldo –sus dos últimas obras– parecen abrirle nuevos horizontes en su mundo artístico... Respuesta: Se puede decir que he entrado en un circuito diferente, en el que por encima de todo está en valor la obra y el artista, no otras cosas que por desgracia priman en el mundo de la imaginería. Es un circuito distinto, duro también. Aquí es como si estuviera empezando, como si llevara dos días. P: ¿Después de 30 años en el oficio, atraviesa el mejor momento de su carrera? R: Sí y no. Ese momento llegará cuando pueda disfrutar de los trabajos y disponer del tiempo suficiente como para realizar las cosas desde la sereniMásPasión / enero 2018

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dad. Lo que sí está claro es que he alcanzado un punto de madurez que ayuda mucho a que las cosas salgan como tú las piensas. P: ¿Hoy día, se siente más escultor que imaginero o al contrario? R: El que me conoce sabe que yo me he sentido siempre escultor. La imaginería no deja de ser una rama de la escultura y, evidentemente, tiene unas connotaciones muy específicas. Cofrade he sido y conservo esa cercanía al mundo de las hermandades, a la fe y a la religiosidad. En mi caso, la imaginería es vocacional, pero sí es verdad que siento una poderosa atracción por la escultura. P: Dijo usted hace unos años que la imaginería llegaría a desaparecer algún día como profesión remunerada. ¿Sigue pensando lo mismo? R: Con más fuerza, si cabe. El mundo de la imaginería camina hacia un punto en el que trabajarán gentes que estén en el ámbito de las hermandades, sus propios hermanos, y en el que no se mirará el valor añadido de una firma, la profesionalidad de un artista o lo conseguido a lo largo de su carrera. Se mirará única y exclusivamente qué hermano dentro de una hermanad dispone de cualidades para hacer determinadas cosas. Me encantaría equivocarme, pero la cosa va por ese camino. Ahora mismo, las hermandades huyen de buscar firmas, sólo buscan precio. A mí lo que me llega últimamente no es buscarme por mi prestigio, ni por mi forma de ver el arte.

José Antonio Navarro Arteaga (Sevilla, 1965) posa en las instalaciones de su taller, situado en el municipio de Espartinas. Detrás, su Cristo para la agrupación parroquial Santa Cruz de Camas.

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Prima el presupuesto. La crisis tampoco ha servido para filtrar a toda esa cantidad de gente que desemboca en esta especialidad. Hay mucha gente que sale de la Facultad y, para iniciarse en el mundo profesional y laboral, no tiene otra cosa que hacer una imagen o un santo. Aquí no piden titulación o experiencia, sino que acaba primando el presupuesto. Y a todos nos acaban metiendo en el mismo saco. P: En Sevilla hay monumentos en plazas públicas a grandes imagineros como Juan de Mesa o Martínez Montañés. ¿Ese reconocimiento público de la ciudad a los grandes creadores del arte sagrado forma parte del pasado? ¿No se prodigarán más monumentos a imagineros contemporáneos? R: Yo creo que habría que poner muchos más. Faltan monumentos a autores a los que Sevilla les debe mucho. Aquí ha habido autores que han sido muy relevantes, más allá de Juan de Mesa y Montañés. Si me apuras, incluso hasta autores contemporáneos. Pero levantar esta serie de monumentos depende más de los ayuntamientos, del signo político que esté en ese momento, y hay algunos que no quieren acercarse a nada que pueda oler, siquiera de refilón, a religión. P: Y usted, ¿se siente reconocido en su tierra? R: Buff… vaya pregunta… no sé (silencio). Por un lado parece que sí, por otro, no… No lo sé. Sí es verdad que durante mucho tiempo he echado en falta… no sé… Sin ir más lejos, hace unos días leí un tuit


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José Antonio Navarro Artega en el que una persona, hablando sobre mí, se preguntaba algo así como que a qué esperamos para empezar a darle valor a este artista. Ése es el sentimiento que yo tengo. El reconocimiento es algo que te ayuda como artista y todos tenemos ese poquito de vanagloria que hace que te ayude a continuar día a día en este trabajo. La expresión artística a la que nosotros nos dedicamos no tiene una recompensa inmediata. No es como el aplauso del músico o el cantante. Pero sí es verdad que lo que hacemos es mucho más cercano que el caso de otras expresiones artísticas, porque también hay mucha gente que se acerca a contemplar tu obra. Nuestro reconocimiento es mucho más tardío. Es más, siempre se ha dicho que a los artistas plásticos el reconocimiento les llega después de muerto, no en vida, cosa muy triste y penosa. A mí me gustaría disfrutar de esas cosas en vida. No sé qué me deparará el futuro, ahora que encaro el último cuarto de mi vida, pero buscaré sentirme a gusto y a la vez notar ese reconocimiento público que te hace sentirte bien contigo mismo y con lo que tú haces. P: Su currículum es envidiable. Hay obras suyas en los jardines del Vaticano, en el santuario de El Rocío y en numerosas iglesias de Sevilla. Sin embargo, a pesar de esta indudable trayectoria, todavía no hay ninguna imagen titular de su creación que procesione a la Catedral. ¿Supone esto una pequeña laguna en su carrera? R: Creo que son cuestiones de épocas. A mí me ha tocado una época en la que ha sido y es mucho más difícil el que una hermandad se plantee el encargo de un nuevo titular. En los años 70 y 80 había un movimiento menos conservador y más valiente a la hora de modificar imágenes titulares, después nos hemos vuelto mucho más conservadores. Ahora es más complicado incluso llevar a cabo una restauración. Nos hemos vuelto muy mijitas. Sí es verdad que, entre comillas, a mí se me podría decir que soy «el rey de las vísperas», porque es verdad que el gran número de imágenes de estas cofradías son mías. De ahí a que alguna de ellas pueda procesionar dentro de la Carrera Oficial pues no depende de mí. Es complejo porque estamos cerrando muchas puertas para que todas estas jóvenes y nuevas hermandades se puedan incorporar. Nos hemos vuelto un poco reacios a todo esto. Veo complicado, por no decirte dificilísimo, que yo pueda ver una imagen titular mía en Campana. Para mí sería un disfrute enorme y una satisfacción tremenda, pero tampoco me quita el sueño. P: Ortega Bru dejó escrito sobre la madera del Soberano Poder de San Gonzalo que ése era su Cristo para Sevilla. ¿Usted tiene el suyo? R: Aunque el Cristo de la Milagrosa supuso un antes y un después en mi carrera, al que le tengo una especial predilección es al Cristo de Pasión y Muerte. Es mi Cristo para mi devoción particular y, a la vez, homenaje y monumento a mi madre, que falleció meses antes de la terminación de la imagen. Ahí hay mucho dolor concentrado, también bisoñez e inexperiencia. Fue mi forma de reconocer lo que un hijo quiere a una madre. A la mía le tocó padecer una durísima enfermedad. Lastimosamente, se iba dejando trozos de su cuerpo en el baño… Tiene un valor muy, muy especial esa imagen. Sería mi Cristo para Triana y para Sevilla. P: Como usted venía reclamando desde hace años, la hermandad de Pasión y Muerte proyecta cambiar de sede para su salida procesional a fin de no MásPasión / enero 2018

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Se inició en el oficio en el taller de Ventura. Sin pasar por las aulas de Bellas Artes, está considerado como uno de los grandes escultores.

poner más en riesgo la integridad del Crucificado… R: Espero que no se quede en una mera intención. El simple hecho de que se valore el poder salir desde otro sitio es algo fundamental. Aunque sólo existiera el uno por ciento de riesgo en esa maniobra ya sería suficiente como para plantearse que no se repita más esa salida en circunstancias tan especiales. Estamos de acuerdo que el Buen Aire es su parroquia y donde se erigió como hermandad, pero frente a las leyes de la física no se puede luchar. No se puede estar jugando a que pueda ocurrir una desgracia. No se ha dado porque Dios no ha querido, pero situaciones de peligro se han dado todos los años. Chirría mucho que haya una hermandad, aunque sea joven, que trate de esta forma a su titular. P: ¿Podría decirse que el salto de calidad y popularidad en su carrera, su primera gran aportación a la Semana Santa de Sevilla se produce con el replanteamiento del misterio de las Cigarreras? R: Bueno, podría decirse que sí. La verdad es que fue un misterio complejo de modificar. Ahí era sota, caballo y rey, a no ser que quieras añadir en una flagelación a personajes que no tienen mucho que ver con esa situación, como alguna mujer o un sanedrita. El reto para mí fue muy difícil. Meter algo más para cambiar el misterio y que aquello no pareciera lo mismo era complicado. Aun así, tuve que oír en televisión por entonces algún comentario despectivo hacia la nueva composición… Conmigo han sido muy duros, durísimos. P: ¿Cree que la crítica no ha sido suficientemente justa con su trabajo? R: La verdad es que no lo ha sido. Durante muchísimos años he adolecido de leer una crítica periodística en la que no se hable más allá de las medidas y el peso de una obra, de qué materia está hecha, su destino o el tiempo que se ha tardado… He adolecido de un adjetivo que enjuicie mi obra, mi trabajo. Y eso después de tanto tiempo te hace pensar. En una ocasión un periodista me echó en cara que yo era muy difícil con la prensa. No lo creo así. Al contrario, mi casa está abierta. Lo que ocurre es que, por haber hecho trabajos de un nivel importante, sus promotores me hayan exigido confidencialidad sobre la obra. Y yo eso lo respeto porque es de lo que como. El último ejemplo ha sido el monumento funerario a la duquesa de Alba. P: Pepe Moreno, hermano mayor saliente de Los Gitanos, dice que le encantaría pasarse el resto de su vida como guía del templo sólo por explicar los detalles de esa obra. La verdad es que el monumento ha despertado un reconocimiento unánime. R: (Risas) La verdad es que de este trabajo me ha quedado la sensación de haber hecho amigos de verdad. Eso es lo que yo valoro y con lo que me quedo. Salvo alguna opinión discrepante, sí es verdad que me ha sorprendido que haya existido esta unanimidad en torno a esta obra. P: Usted ha acariciado grandes proyectos en la Semana Santa de Sevilla: las reformas de misterios como el de Jesús Despojado o el de la Estrella o la posible sustitución de la Virgen de la Cabeza por una obra suya. ¿Tiene alguna espinita clavada? R: Dentro de mi suerte, de la que no me quejo, también hay una parte de fracasos y desilusiones, que han existido muchos y grandes. Creo que en el caso de Jesús Despojado, el motivo fue que yo era demasiado joven. Y en el de La Estrella, aquello sí que fue doloroso. En aquel cabildo, tuve la sensación de estar sometido al mismo escarnio que sufrió Cristo MásPasión / enero 2018

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ante el Sanedrín. Hubo un señor que llegó a decir que le parecía indignante que para intentar meter yo cabeza en la hermandad tuviera que vilipendiar el nombre del gran maestro Castillo Lastrucci. Y eso lo decía porque en mi informe exponía que lo que se pretendía era que las figuras secundarias estuvieran al mismo nivel que la imagen titular. Creo que eso no es ningún insulto. También lo de la Virgen de la Cabeza… mejor no contarlo. Aquello fue un choteo… Ahí hubo cosas y situaciones en las que se me trató sin respeto. P: A ojos de un gran escultor como usted, ¿sigue habiendo en la Semana Santa de Sevilla imágenes titulares y misterios manifiestamente mejorables? R: Claro. Si dijéramos que no, nos estaríamos engañando. Ahora bien, las imágenes no sólo tienen que tener una buena calidad, sino ser devocionales. En ese sentido, hay imágenes que sin tener un nivel artístico muy grande gozan ya de una gran devoción, luego son intocables. Hay imágenes que artísticamente se podrían mejorar. Es más, mi Cristo de Pasión y Muerte es mejorable y seguramente si yo lo hiciera ahora, lo haría de manera distinta. Hay imágenes en la Semana Santa que son sublimes, pero no toda la imaginería alcanza ese grado de excepción. P: ¿Qué le queda por hacer dentro de la imaginería religiosa? R: Buff, de todo. Muchas cosas. Hay muchas iconografías que no he plasmado. Sobre todo, la gran obra ésa que uno tiene siempre en la cabeza aún no ha llegado. Esto tampoco es como los discos, que un gran éxito te da de comer toda la vida. Aquí no. La imaginería sigue siendo la hermana pobre de todas las artes. P: Con un gran movimiento y efectismo. Dotadas de unción sagrada… ¿Cómo definiría su estilo como imaginero? R: Pues… yo diría que mi trabajo tiene algo que se diferencia del de los demás, y es que tiene una unción especial, y eso viene dado, es un don, no se estudia. Tengo la gran suerte de que lo que hago, sea mejor o peor, transmite otra cosa distinta quizás a otras muchas obras que tú puedas ver. Y eso no es porque yo sea especial, sino porque me han dado ese don que creo que después transmito a mi trabajo. Y eso se tiene o no se tiene. No es algo que se compra o se aprende. Tengo la gran suerte de que el de arriba me hizo así con la varita y me dio ese regalo. No soy quien mejor trabaja, ni siquiera estoy en el nivel de los genios, pero sí es verdad que lo que hago transmite algo muy diferente al resto. Después de muchos años he llegado a la conclusión de que realmente no es que yo sea un artista excepcional, sino que tengo ese don. P: ¿Los nuevos retos de su carrera se enfocarán más hacia la escultura profana? R: A mí me gustaría hacer un paréntesis en mi carrera como imaginero para dedicarme más a otros campos. Descongestionarme un poquito para volver a disfrutar de la Semana Santa en el futuro igual que lo hacía cuando era más joven. Ahora por desgracia no se disfruta tanto porque se trabaja casi hasta el último día, con lo que no te da tiempo a saborear ni la Cuaresma ni la Semana Santa. Estoy necesitado de eso. No sé si a día de hoy lo podré conseguir, pero estoy encaminando mi trabajo hacia eso, el conseguir hacer un paréntesis para volver después con más fuerza y ver las cosas desde otra perspectiva.

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«Las hermandades huyen de las firmas, sólo les interesa el precio»


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Nazarenos del Gran Poder saliendo de la basílica la pasada Madrugá.

Al cielo con ellos

nez Montañés– y que dejó escritas precisamente para la Macarena y para la Paz dos obras musicales memorables, inolvidables, sublimes. Hasta el armao Manuel Nuñoz quiso ponerse la coraza de nubes y las plumas del cielo para marcharse a verle la cara al Señor de la Sentencia y caminar, fiel, como siempre, tras los pasos de Dios. Allí se encontraron con un puñado de cofrades sevillanos que habían sido llamados para hacer una estación eterna de fidelidad y gloria, de evangelio cumplido y buena nueva. Pregonaba su llegada el bueno de Manolo Toro y los atendía en la misma puerta un joven Álvaro Montaño que sólo sabía pronunciar la palabra Esperanza. El cielo cofrade sevillano sigue armando sus filas de nazarenos, de capataces, de costaleros, de pregoneros, de buenas personas, de gente que un día se apuntó (o apuntaron) en la nómina de una hermandad que con el paso del tiempo se convirtió en su casa, en una manera de vivir y ver el mundo, de un cauce para que navegara la fe por él a través de un amor fiel, robusto y firme, duradero hasta que el cuerpo se detenga para siempre. Y allí, en ese cielo de los cofrades, recibe a los cofrades el sonido de un trombón de vara. Lo está tocando David Cotán, de la banda del Santísimo Cristo de las Tres Caídas, que ha sido llamado a las filas de la marinería de lo alto para anunciar la llegada de los cofrades que ya no necesitan más que la túnica del último camino, ese itinerario que culmina a las plantas de la devoción de cada uno de nosotros. Pensemos en ellos. Al final, se trata del cielo, de la fe, de la vida eterna. Al cielo con ellos. Porque nos hicieron sentir tantas cosas, porque nos enseñaron, porque nos comprendieron. Y porque ya no les hace falta coleccionar en una carpeta las papeletas de sitio. Ya están en el templo de la gloria.

Víctor García-Rayo Periodista l calendario ha vuelto a sumar arrugas en nuestras túnicas y a engordar la carpeta de las papeletas de sitio en la que dentro de pocos días estaremos dispuestos a colocar una más, la de 2018. Otra Semana Santa, otro repeluco, otro capítulo de esta bendita tradición, de esta fe nuestra que no nos deja vivir tranquilos como no sea mirando a los ojos de ese Cristo que conoce todos tus secretos. Ha cambiado el dígito del año pero sigues enamorado de tu Virgen, la misma que llevas en la cartera, en el corazón, en la historia de tu vida, en las lágrimas cuando Ella aprieta y hasta en los días de felicidad inalcanzable, casi milagrosa, que te provoca esa sonrisa que sólo dibujan quienes tiene la fe tocando siempre a la puerta del alma. Se ha marchado 2017 y se ha llevado, como hacen todos los años, un tramo entero de cofrades de Sevilla, hombre y mujeres de los nuestros, que ahora ocupan las filas que verdaderamente soñaron el día que juraron los evangelios y las reglas de los caminos que debían llevarlos a lo más alto, junto al Padre. No puede ser casualidad que Mercedes Alba y Ángeles Liñán, las hermanas número uno de la Macarena y La Paz se marcharan a lo alto el mismo año que lo hacía don Pedro Morales, un artista que nació en tierras de Jaén –como Martí-

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El conocido cuadro de Alfred Dehodenc retrata la atmรณsfera de la Semana Santa de Sevilla a mediados del siglo XIX. MรกsPasiรณn / enero 2018

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La ‘Gloriosa’ que no fue tal Entre el derrocamiento de Isabel II y la restauración monárquica de Alfonso XII, España vivió un sexenio convulso en el que no faltó un rey postizo y una breve república. Las cofradías no fueron ajenas a este tiempo de tribulaciones

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evilla, 18 de septiembre de 1868. La Semana Santa ya había renacido de las cenizas de la francesada y las desamortizaciones eclesiásticas y la fiesta conocía un nuevo esplendor adobado de los vientos románticos y la acción decidida de ciertos actores fundamentales como el erudito José Bermejo. El aterrizaje de los duques de Montpensier en el palacio de San Telmo a punto de doblar el siglo también había ayudado decididamente a condimentar un guiso que se hallaba en plena ebullición antes de estallar aquella revolución liberal que, bajo el nombre de La Gloriosa, sentenció gran parte del patrimonio monumental de la ciudad de Sevilla sin llegar a doblegar ese renacimiento cofradiero. En 2018 se cumple siglo y medio del inicio de aquel tiempo convulso. Ese incipiente esplendor hay que ubicarlo en el tiempo y la historia que le tocó vivir: Antonio de Orleans, el intrigante y cofradiero duque de Montpensier, quiso hacer política de río revuelto y fue uno de los instigadores de la caída de su cuñada, la reina Isabel II, hermana de su esposa, la infanta Luisa Fernanda que acabaría bautizando con su nombre los inmensos jardines de San Telmo. El duque albergaba la esperanza de convertirse en rey de España aprovechando la inestabilidad que prestaba aquella revolución burguesa que había sufragado de su propio pecunio pero un lance inesperado acabaría sacándole de la carrera a la corona. Orleans se batió en duelo con el infante Enrique de Borbón, duque de Sevilla, y lo fulminó con un tiro en la frente, quedando en la práctica descartado para sentarse en un trono que se acabó ofreciendo a Amadeo de Saboya, de brevísimo y convulso reinado entre 1871 y 1873. La restauración monárquica en la persona de Alfonso XII –hijo de Isabel II– puso fin al farragoso sexenio revolucionario que había comenzado con el derrocamiento de su propia madre y había concluido en la inoperante I República. Eso sí, don Alfonso volvió a acercar a los Montpensier al trono de España por vía de su infortunado matrimonio de María de la Mercedes, hija de los duques. La muerte de aquella frágil reina sevillana –¿dónde vas Alfonso XII?– puso fin al matrimonio, sólo cinco meses después de la boda. Pero ésa es otra historia que ya contaremos algún día... Estos lances históricos no fueron ajenos a la ciudad y su Semana Santa. Los enjuagues del duque de Montpensier –que pudo haber estado implicado en el asesinato del general Prim y se negó a prestar lealtad al rey Amadeo– le obligaron a poner tierra de por medio. Mientras tanto, la junta revolucionaria organizada en Sevilla no perdió el tiempo. Se había constituido al día siguiente del pronunciamiento gaditano del propio Prim y el almirante Topete. La mecha de la revolución acababa de prender. El 20 de septiem-

Textos Álvaro Rodríguez del Moral Fotos El Correo

bre de 1868 se constituía la junta provisional revolucionaria de Sevilla. La catástrofe se ponía en marcha... Sin solución de continuidad se decretaba la supresión de seis parroquias y otros 23 templos. De nada sirvieron los lamentos del canónigo Francisco Mateos Gago, vocal de la comisión provincial de monumentos. La piqueta se cebó, además, con las históricas murallas de la ciudad, incluyendo la monumental Puerta de Triana -en las confluencias de las calles Reyes Católicos, Gravina y Zaragoza-, la del Osario, la de Carmona y la de San Fernando, al comienzo de la calle del mismo nombre. Ese gusto por el derribo, en nombre de un progreso mal entendido, tampoco se detendría, como veremos después, en los edificios eclesiásticos. Pero... ¿cuál fue el efecto directo de La Gloriosa sobre las cofradías? El recorrido es largo y podría comenzar en la antigua calle Larga de Triana, la actual Pureza. La hermandad de la Esperanza –establecida en la capilla de los Marineros desde principios del siglo XIX– ya se había escapado de la desamortización de Mendizábal que afectó especialmente a los bienes conventuales. Pero esta vez no se iba a librar de la catástrofe. La junta revolucionaria no atendió los legítimos títulos de propiedad de la cofradía y se incautó del inmueble que aún permaneció sin desmantelar –en una tensa espera– antes de encontrar nuevos usos. Vicente Acosta, recordado hermano mayor de la corporación trianera, sostenía que la definitiva marcha de la cofradía de su sede –cerrada al culto y con las imágenes depositadas en unas dependencias anejas– debió demorarse tres años basándose en «el deterioro en que se encontraba la capilla y los enseres de la hermandad» a los que hubo que sumar «el convencimiento que tenía la junta de oficiales, los hermanos e incluso el barrio de que la hermandad había sufrido un atropello y su capilla les sería devuelta al aclararse lo ocurrido». Pero no hubo vuelta atrás. Las gestiones de la hermandad, apoyadas por el arzobispado, no encontraron ningún resultado. La iglesia conventual de San Jacinto, bajo custodia de la parroquia de Santa Ana por la exclaustración de los dominicos desde la desamortización de 1835, se iba a convertir en el siguiente y más duradero domicilio del Señor de las Tres Caídas y la Virgen de la Esperanza hasta la mañana del histórico Viernes Santo de 1962. Mientras tanto, ¿qué pasó con la capilla de la calle Larga? Ya lo contamos en un reportaje anterior. La hermandad había disfrutado el recoleto templo medio siglo escaso y en tanto en cuanto se decidía su futuro definitivo había servido para acoger reuniones políticas. Pero la subasta pública de los bienes procedentes de obras pías y memorias eclesiásticas incautados por la junta revolucionaria incluyó finalmente la capilla de la Esperanza y acabó con las

La junta revolucionaria decretó el cierre y el derribo de numerosos edificios religiosos como la capilla de los Marineros, que fue arrebatada a su hermandad y vendida al mejor postor MásPasión / enero 2018

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Historia de la revolución de 1868 y su incidencia en las cofradías sevillanas


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REPORTAJE últimas ilusiones de los hermanos por recuperar su sede. El 30 de noviembre de 1873 ya tenía nuevos dueños. Se trataba de los súbditos ingleses Augusto Bevan y Lauren Street Tugwell que no tenían la intención de cambiar de uso el templo, eso sí… a partir de ahora se rezaría bajo el rito anglicano. Algo muy parecido sucedió en la iglesia que había contemplado los primeros pasos de la hermandad de la Esperanza de la orilla izquierda. La antigua capilla del desamortizado colegio de San Basilio en la calle Relator, que había sido sede de la hermandad de la Cena, también fue comprada por la Iglesia Anglicana. Y allí siguen sus fieles, siglo y medio después... No abandonaremos aún la orilla derecha del Guadalquivir para detenernos en la antigua hermandad de la Encarnación, precedente de la actual cofradía de San Benito. La corporación residía, en franca decadencia, en una capilla propia en la calle Pagés del Corro. Había dejado de hacer estación en Semana Santa en 1848 aunque estaba revitalizando sus cultos internos en el crítico año de 1868, en el que llegó a sacar a la calle la imagen de gloria de la Virgen de la Encarnación, que hoy también recibe culto en San Benito. Aquel pequeño templo, tal y como sucedió con la capilla de los Marineros, fue suprimido por la junta revolucionaria siendo derribado seis años después. La dolorosa de la Encarnación, aquella antigua Palomita de Triana, fue trasladada a la iglesia de San Benito Abad en 1875. El templo de la calle Oriente funcionaba como auxiliar de San Roque después de la definitiva exclaustración de los monjes benedictinos pero aún tuvieron que pasar 50 años más para que germinara en torno a ella su actual hermandad, columna vertebral indiscutible del barrio de la Calzada cada Martes Santo. El mismo argumento se cumplió en la histórica parroquia de Santa Lucía. El edificio, mutilado y sin culto alguno, aún se levanta junto a la plaza del Pelícano sin uso definido. La junta revolucionaria decretó su extinción y desalojó a la hermandad de los Panaderos que se vio obligada a trasladar sus imágenes al almacén de los pasos que sigue conservando anexo a la vieja parroquia. La cofradía quedó en estado de absoluta postración, emergiendo tímidamente a raíz de su llegada al templo de Los Terceros. Aquel traslado estuvo espoleado por las inundaciones de 1876 que afectaron gravemente a las imágenes titulares, especialmente a la Virgen de Regla que fue remodelada profundamente por Gumersindo Jiménez Astorga otorgándole su actual fisonomía. La cofradía no volvió a regularizar sus salidas de Semana Santa hasta finales de la centuria. En 1896 llegaría la fusión con la hermandad de los Alarifes de San Andrés, con capilla propia en la calle Orfila que es, desde entonces, la sede canónica de la popular hermandad del Miércoles Santo. Santa Lucía se había quedado varada en tierra de nadie perdiendo todo su patrimonio artístico y hasta su portada ojival, que fue trasladada piedra a piedra a la iglesia de Santa Catalina en 1930. En San Juan de la Palma también pintaron bastos aunque, afortunadamente, la sangre no llegó al río. La junta revolucionaria se había incautado del templo de la calle Feria pero, providencialmente, pudo ser reabierto en 1870. En ese intervalo la hermandad de la Amargura se trasladó a la iglesia de la Misericordia, de la que llegó a salir en la Semana Santa de 1869. En la Vera-Cruz, que venía dando tumbos desde la supresión de su morada secular de la Casa Grande de los franciscanos, tampoco lograron levantar cabeza. La hermandad había reedificado su histórica capilla –incendiada en la francesada– dentro del complejo conventual. La capilla se

El derribo de San Miguel fue una de las decisiones más lamentables de aquella junta pretendidamente revolucionaria.

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levantaba en el claustro grande del convento, más o menos en la embocadura de lo que hoy es la calle Granada, junto al moderno bar Laredo. Pero el reestreno del pequeño templo –en 1840– no pudo tener peor suerte. El inmenso monasterio franciscano empezó a ser demolido aquel mismo año y los hermanos de la Vera-Cruz se marcharon a San Alberto. Decididos a reanudar sus estaciones penitenciales –y buscando calles más anchas para la salida de los pasos– volvieron a trasladarse al antiguo y desaparecido convento de monjas de Pasión, en la calle Sierpes, del que se llegó a intentar salir el Jueves Santo de 1853. Aquella iglesia, como tantas, también fue suprimida por la junta revolucionaria en 1868, obligando a la cofradía a retornar a San Alberto, donde languidecería hasta su definitiva rehabilitación en 1842, trasladada a la capilla del Dulce Nombre de Jesús. En esa misma capilla, precisamente, había salvado los muebles la hermandad del Amor gracias al concurso providencial de una hermana, María Jesús del Amor, que compró el templo desamortizado y llevó allí lo que quedaba de la cofradía del Domingo de Ramos, incluyendo el impresionante crucificado


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de Juan de Mesa, que también había adquirido después de clausurarse la parroquia de San Miguel. Aquella iglesia se levantaba aproximadamente en lo que hoy es el edificio de los sindicatos de la plaza del Duque y ejerció de auténtico epicentro del cataclismo patrimonial que había vuelto a cernirse sobre la ciudad. La hermandad del Amor había compartido vecindad en aquel templo perdido con la Soledad y Pasión, dos cofradías que, paradójicamente, iban a encontrar su futuro con su traslado a San Lorenzo y el Salvador. Llegados a este punto no podemos olvidar la presencia operante de un personaje sin el que no se puede entender la Semana Santa de la época y su futuro. Hablamos de José Bermejo y Carballo, un abogado empeñado en remover viejos papeles y en rescatar la memoria de las antiguas cofradías de la ciudad. La recuperación de las estaciones de penitencia, de la fiesta de la Semana Santa vivida en las calles, se convertirá en uno de los principales afanes de Bermejo, que encuentra su primer foco de trabajo, precisamente, en ese perdido templo de San Miguel que a mediados del siglo XIX tenía las horas contadas. El efecto Bermejo, que publicaría sus famosas Glorias Religiosas de Sevilla en 1882, se materializaría en la reanudación de las salidas de cofradías señeras como Pasión, que retorna a las calles en 1842;

La antigua parroquia de Santa Lucía, que aún existe, aunque perdió su puerta ojival, era la sede de la hermandad de Los Panaderos.

La iglesia de Santa Lucía perdió su condición parroquial y fue despojada de todo su patrimonio obligando a la hermandad de Los Panaderos a refugiarse en su propio almacén de enseres MásPasión / enero 2018

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los Negritos, que reanuda sus salidas en 1849; la Soledad, que saca de su letargo y recupera su estación en 1860 y, sobre todo, la revitalización de la hermandad de su vida, las Siete Palabras, que vuelve a procesionar en 1864 aunque tendría que hacer las maletas cuatro años después a efectos de la Gloriosa, que convierte en cuartel el convento del Carmen y la obliga a marcharse a San Vicente después de abandonar, para siempre, la capilla que aún se levanta dentro del conservatorio de la calle Baños. Pasión había aterrizado en San Miguel a raíz de su abrupta salida del convento de la Merced, actual Museo de Bellas Artes, y una brevísima estancia en la parroquia de San Vicente. Fue Bermejo –una vez más– el encargado de recoger los restos del naufragio impulsando el traslado a San Miguel pero el derribo de la iglesia, decretado por la junta revolucionaria, acabaría precipitando su traslado al Salvador donde encontraría nueva vida y la definitiva revitalización de su vida interna. Algo parecido ocurrió con la Soledad, que había llegado a San Miguel dando tumbos después de perder su fastuosa capilla del convento del Carmen –sus restos aún se abren a la calle Goles– y quedar abandonada por el estamento aristocrático. Allí la encontró, como tantas, Bermejo, responsable de recuperar su vida interna y las salidas del Viernes Santo en unión del marqués de Rivas del Jarama, hermano superviviente de la antigua nómina nobiliaria de la cofradía. La Soledad había logrado hacerse con la propiedad de una capilla de San Miguel en compensación por la pérdida de su tesoro de plata, enajenado por su cuenta y riesgo por el infausto cura Vega. Y en San Miguel, finalmente, le llegó la hora de liar el petate para marcharse a San


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Lorenzo, parroquia en la que desembarcó en otoño de aquel mismo año con las rejas de la capilla que había tenido en su anterior sede y las losas de Génova, ocupando el espacio que había dejado la Pastora que hoy recibe culto en San Antonio. San Miguel fue derribado y sus restos se vendieron como material de acarreo. El desastre se había consumado. Hubo otras cofradías afectadas, en mayor o menor medida, por aquel viento revolucionario. La Carretería fue obligada a dejar su capilla de Varflora y llegó a trasladarse al colegio de San Miguel, del que aún se conserva su portada ojival frente a la Catedral. Afortunadamente, la hermandad pudo hacer valer sus derechos de propiedad y pudo recuperar el uso de su capilla en 1870. La revolución de 1868 también determinaría el aterrizaje del Santo Entierro en San Gregorio. Pero la lista de templos afectados, de una u otra forma, es mucho más larga e implicó el cierre del Oratorio de San Felipe Neri y el convento de los Descalzos, del que quedó su torre en la calle del mismo nombre. El convento de los Remedios, en la actual plaza de Cuba, quedó sin uso religioso, al igual que el recordado convento de la Asunción, que se levantaba en la plaza del Museo. No se libraron del derribo los conventos de Regina y las Dueñas; las Mínimas de Sierpes o el monasterio de la Encarnación. Pero los revolucionarios también planearon echar abajo las parroquias de San Andrés y Omnium Sanctorum y los conventos de San Leandro y el Socorro aunque, en estos casos, el despropósito no llegó a consumarse. ¿Qué pasó con la fiesta de la calle en aquel sexenio nefasto? La nómina de la Semana Santa no acusó

En el ciclorama del Santo Entierro Grande de 1854 –encargado por los duques de Montpensier– se puede adivinar la iglesia de San Miguel. Está situada a la derecha de la imagen, junto a la representación idealizada de otros edificios de la época.

el golpe. Basta comparar la de 1868, que comenzó el Miércoles Santo, con la de 1869, con la junta revolucionaria y su afición a la piqueta campando a sus anchas. La de 1868 incluyó las cofradías de las Siete Palabras, Montesión, Quinta Angustia, Pasión, Silencio, Gran Poder, Macarena, La O –que aún salía en la Madrugá–, Carretería, Trinidad, Exaltación, Montserrat, Mortaja y Soledad de San Lorenzo. Al año siguiente las Siete Palabras ya salía desde San Vicente; la Soledad y Pasión, por su parte, también iniciaron sus respectivas estaciones –y su historia contemporánea– partiendo de San Lorenzo y el Salvador, respectivamente. La recuperación de la Semana Santa era una certeza. El auge de la fiesta ya no iba a tener vuelta atrás aunque la inseguridad que llevó aparejada el fin de aquel sexenio revolucionario sí se dejó notar en la nómina de cofradías de 1873. La proclamación de la I República, el 11 de febrero de aquel año, debió tener mucho que ver con una Semana Santa reducida a la salida de las Cigarreras, la Macarena y las Siete Palabras. Las comparaciones con la Semana Santa de 1932 y los años bárbaros de la II República son inevitables... En 1874 llegaba la restauración monárquica y con ella un nuevo impulso para las cofradías. La Semana Santa miraba a su futuro.

La antigua parroquia de San Miguel no se libró de la piqueta. En 1868 acogía a las cofradías del Amor, Pasión y la Soledad, que tuvieron que buscar nuevas sedes para sembrar su futuro MásPasión / enero 2018

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LA PARAÍTA

Misa y mesa en los límites de Triana

De paseo por San Gonzalo evilla es más, muchísimo más que el estrecho molde de sus monumentos y sus perdidas murallas. Las esencias de la ciudad eterna florecieron más allá de sus límites seculares y, posiblemente, encontramos más Sevilla en los naranjos y la cal de San Gonzalo que en el trampantojo tematizado que ha ido transformando el centro histórico y las primitivas collaciones de la ciudad interior. San Gonzalo y su barrio crecieron a la vez que lo hizo su cofradía y hoy no se puede entender ese confín de la ciudad que se levanta junto al viejo camino de Coria sin la hermandad que le presta su tejido vital y ese Lunes Santo –verdadera fiesta nacional de este trozo de Sevilla– que anuda voluntades y confirma afectos. A estas alturas de la película al personal no le quita demasiado el sueño que el santo de la parroquia tomara el nombre de cierto general. El debate, virtual, pertenece a otros ámbitos y no afecta a una calle que lleva mucho tiempo alejada de sus políticos. Decir San Gonzalo es nombrar a una hermandad que ha sabido ser madre y maestra del tiempo que le ha tocado

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La salida de la cofradía el Lunes Santo constituye una auténtica fiesta y un punto de encuentro para los vecinos de San Gonzalo.

Textos Álvaro R. del Moral Fotos Teresa Roca y Paco Cano

CURIOSIDADES Barrio León. La primitiva barriada de casas baratas tiene su origen en los años 20 del pasado siglo XX. La parroquia. La iglesia de San Gonzalo fue construida entre 1938 y 1942 para atender la nueva barriada de casas baratas impulsada por el general Queipo de Llano. El Tardón. La popular barriada se levantó a comienzos de los años 50 para atender la necesidad de vivienda de los vecinos desarraigados de los antiguos corrales de Triana y el propio centro de la ciudad.

La parroquia de San Gonzalo fue comenzada a construir en plena Guerra Civil y se inauguró en 1942, año de la fundación de la propia cofradía.

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vivir. Decir Tardón es decir San Gonzalo y hablar de San Gonzalo es hacerlo del clásico Barrio León aunque en origen fueron realidades distintas pero consecutivas, nacidas para paliar el déficit de vivienda y salubridad de las décadas más difíciles del siglo XX. La devoción a la Virgen de la Salud y el Señor del Soberano Poder es la cremallera que cose esas aristas y vertebra el tejido humano de una zona que, para muchos, no deja de ser una forma de decir Triana. Parroquia y hermandad –resultado de la fusión de la cofradía de nazarenos y la Sacramental– caminaron de la mano desde el mismo momento de su génesis. La hermandad creció paralelamente a la consolidación de la feligresía por lo que resultaría complicado dirimir donde terminan o empiezan una y otra. Pero tenemos que seguir el paseo, dando tiempo para el descanso y el refresco. San Gonzalo, el barrio León y el Tardón –monta tanto– es zona de buenos abrevaderos y mejor tapeo. Podemos apuntar algunos sitios –sólo son botones de muestra– para esta paraíta que se puede iniciar en el rotundo y popular Mariscos Emilio, situado en plena avenida de Coria, pared con pared con la casa hermandad. El recorrido puede seguir por casa Casimiro –con licencia para servir delicias gallegas– o tres bares que añaden el nombre del santo como apellido de sus denominaciones: La Esquina, El Rincón y la Cervecería. No se vayan todavía que aún hay más. Para hablar –y probar– pescados y mariscos de la costa de Huelva, no dejen de visitar casa Maera. Las tapitas y el servicio de Ruperto tampoco dejan indiferente a nadie; lo mismo que El Tranvía, el clásico bar Tardón o la Janda. La lista puede aumentar tanto como el gusto de los paseantes, también de su hambre y su sed. Ya lo saben, no hay misa sin mesa y el barrio de San Gonzalo merece un paseo. O dos o tres.


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ÁLBUM FAMILIAR

Semilla trianera. Juan Francisco Castilla es integrante de la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo de las Tres Caídas y nos envía esta imagen en la que posa con su hija en brazos durante la última Madrugá, una pequeña nazarena verde Esperanza.

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Esperanza de vida. El pasado mes de diciembre, la Asociación Andaluza de Trasplantados Hepáticos celebró su tradicional misa de acción de gracias ante su patrona, Nuestra Señora de la Esperanza Macarena, que se encontraba en besamanos.

Presentación ante la Soledad. La hija pequeña de nuestro compañero Álvaro Rodríguez del Moral, Pilar, ante la Virgen de la Soledad de San Lorenzo, en brazos del párroco de San Lorenzo, Francisco de los Reyes.

Retorno. Traslado del Cristo de Montserrat de vuelta a su capilla, ya que ha estado en la Magdalena por las obras que se han estado realizado en su sede canónica. Foto enviada por Diego Carrasco.

Para publicar sus fotos familiares en estas páginas, envíen copia en papel a calle Aviación, 14 - Edificio Morera & Vallejo II (4ª planta) 41007 Sevilla (a/a Cofradías) o por correo electrónico a cofradias@correoandalucia.es

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EL CONTRAPUNTO

El asunto. Rotular una calle, a veces, se convierte en una odisea para el Gobierno de turno por la polémica que genera el peso indiscutible de los motivos religiosos y cofrades en el callejero sevillano. Sin embargo, es necesario tomar las decisiones con equilibrio y mesura para evitar excesos

Rotular con justicia

Sentido común

Carlos García Lara Periodista y exdirector de Fiestas Mayores

Mario Daza Periodista

n Sevilla tenemos un callejero amplio y variado, con temática muy diferente y curiosa. En lo que respecta al mundo de las cofradías, encontramos vías rotuladas bajo la denominación de capataces, de oficios de la Semana Santa, de pregoneros, de Vírgenes o Cristos, de hermandades… Todas ellas vienen a enriquecer a una ciudad plural como Sevilla, que tiene una idiosincrasia especial en la que lo religioso lo inunda casi todo aunque, en ocasiones, no nos demos cuenta. Pero eso nos llevó durante una época, varios años atrás, a abusar de las solicitudes para que el Ayuntamiento rotulara calles bajo una concepción que invocara lo puramente religioso. Es lícito y hasta comprensible que todos quieran una callejuela, una plaza o una avenida con el nombre de su advocación, con el de su hermandad o con el de un familiar que hizo algo de mención por nuestra Semana Mayor. Sin embargo, por el carácter plural de Sevilla al que hacía referencia antes, es por lo que no se puede impregnar todo de religiosidad. Hay que tener mesura. Somos ricos en asociaciones, en ONG, en sevillanos que han hecho cosas muy importantes por nuestra ciudad y eso también debe verse reflejado en el callejero. Hay que dejar sitio a otros. Soy de los que piensan que tener una calle en Sevilla es un honor. Y deben tenerla aquellos que se la merezcan de verdad, los que hayan conseguido importantes logros a lo largo de su vida o realizado grandes acciones por nuestra ciudad. Personalmente, sigo sin entender cómo existen calles rotuladas bajo la denominación de Japón, Estrella Betelgeuse o Tren de Changay cuando hay tantos sevillanos, entre ellos también muchos cofrades, que se la merecen de verdad y no la tienen. Ojo. Que no me estoy llevando la contraria. Lo que quiero decir es que en el equilibrio está la virtud. Ni hay que abusar a la hora de aceptar peticiones relacionadas con la Semana Santa o la religión ni tampoco hacerlo con aquellas que contemplan aspectos, hechos, lugares o personas que no guardan relación alguna con Sevilla. Y de ambas cosas se ha abusado a lo largo de la historia. Ahí está el callejero para demostrar lo que estoy diciendo. También soy partidario de que a las personas hay que reconocerle sus logros en vida y no esperar a que se muera para rendirle un homenaje en forma de calle, que ya hemos sido muy injustos en ocasiones. El claro ejemplo de lo bien hecho es la reciente rotulación de la calle Doctor José Pérez Bernal, alguien que ha hecho algo relevante por la ciencia, por los sevillanos y por las hermandades. Eso es rizar el rizo. Solo hay que seguir ese camino y basar las decisiones en los méritos y en lo realmente justo.

l callejero sevillano es tan variado que si dedican un rato de su tiempo a repasar el listado completo de los nombres de plazas, calles y avenidas acabarán quedándose con la boca abierta. Las hay de todo tipo: dedicadas a héroes, a la Sevilla de ayer, a flores, a profesiones, a políticos e incluso a hombres y mujeres de dudosa fama y trayectoria. Pero en lo que el callejero no falla es en perpetuar –hasta el exceso podríamos decir– todo lo relacionado con las Fiestas de la Primavera de esta barroca ciudad y concretamente con el mundo de las hermandades y cofradías. Y en esto ya se sabe: lo que una tiene lo quieren todas. ¿Cómo va a ser que tal hermandad tenga una calle con el nombre de uno de sus titulares y nosotros que tenemos taitantos años más de historia o no sé cuántos centenares de hermanos no la tengamos? Pues «pan y circo» (que dijo aquel) y calles para todos. Esa época, aunque les parezca mentira, no hace tanto tiempo que se vivía en el Ayuntamiento de Sevilla. A la evidencia de que en Sevilla cada vez hay menos habitantes –las 700.000 personas ya es mucho más que una utopía– se suma otra más que evidente. Casi por cada sevillano que se pierde se gana una calle dedicada al mundo de las cofradías. No hay quien se libre. Hay calles dedicadas a imágenes del Señor y de la Virgen, a capataces, costaleros, bandas de música y compositores. Otras con nombres de cofrades de excepción, religiosos, orfebres, bordadores, escultores y casi todos los gremios que se les ocurran. Y es así porque hubo una época no muy lejana en que todo se arreglaba en Sevilla poniendo nombres a las calles. Que los cofrades eran poco cercanos al gobierno de turno... pues calles que te crió y todo el mundo contento. Y en esto, como en la mayoría de las cosas que se hacen correctamente, debe imperar el sentido común. Hace unos días que el Ayuntamiento ha aprobado dar una calle a la titular de una asociación de fieles de Torreblanca. Rápidamente hubo quien se empeñó en cuestionarlo. ¿Y por qué no? En un barrio donde la fe es sostén de tantas vidas y las cofradías vía de escape de la marginación y la pobreza todo reconocimiento es poco. Ahí hay sentido común. Pero no siempre impera. Hace unos meses una iniciativa popular pedía que la plaza que va a resultar de la peatonalización de la delantera de la basílica de la Macarena recibiera el nombre de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, el mismo que unos 200 metros más arriba tiene una calle que une San Luis con San Julián. Busquen y comparen. A ver si vamos a tener al enemigo en casa.

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LA PROVINCIA COFRADE

El Cuervo

La patrona como origen real de la primitiva devoción La popular hermandad del Rosario rinde culto a una talla mariana del XVII que fue nombrada alcaldesa honorífica de El Cuervo y a un crucificado contemporáneo. En el seno de la iglesia de San José han nacido en los últimos años dos grupos de devotos que veneran a la Virgen de los Dolores y a Jesús Resucitado PROGRAMA DE

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LA SEMANA SANTA DE EL CUERVO Lunes Santo. Grupo de devotos Virgen de los Dolores. Iglesia de San José. Salida: 20.30 h. Entrada: 22.30 h. Viernes Santo. Hermandad del Rosario. Iglesia de San José. Salida: 18.30 h. Entrada: 0.00 h. Domingo de Resurrección. Grupo de devotos de Jesús Resucitado. Iglesia de San José. Salida: 11.00 h. Entrada: 14.00 h.

Textos Bernardo Ruiz Fotos Cedidas por las hermandades

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n Arcos de la Frontera, paisaje bucólico de la idílica ruta de los pueblos blancos de Cádiz y cuna del imponente Nazareno que gubiara Jaime Velardi en 1600, se puede situar el origen de la Semana Santa de El Cuervo, un municipio que dibuja la línea imaginaria entre Sevilla y Cádiz y que venera la talla de la Virgen del Rosario, titular de la hermandad homónima y patrona y alcaldesa honorífica de la villa. La imagen mariana es el epicentro devocional de un ritual sacro que se inaugura en la noche

El Cristo del Amor y el Amparo de la cofradía del Rosario procesiona la tarde del Viernes Santo.

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del Lunes Santo, el día en el que el grupo de devotos de la Virgen de los Dolores celebra un viamatris con la Virgen de los Dolores. La dolorosa, gubiada en 2013 por el imaginero local Ismael Márquez, cierra un cortejo que abre sobre unas austeras y sencillas andas el primitivo Cristo del Amor y el Amparo, una efigie de escayola realizada en Olot y que pertenece a la propia parroquia. La imagen mariana, que luce un elegante tocado blanco sobre un manto negro y ráfaga plateada, procesiona sobre un paso con respiraderos de terciopelo y portado por una cuadrilla de jóvenes costaleros. Después de unas horas de paz y calma, la Semana Santa surge nuevamente en el corazón del Bajo Guadalquivir en la noche del Viernes Santo. Es en las horas en las que se conmemora en absoluto silencio la Muerte del Señor cuando desfila la única hermandad del municipio, la cofradía del Rosario. La corpora-


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LA PROVINCIA COFRADE

La Virgen de los Dolores, en su sencillo paso.

La Virgen del Rosario, en su paso de palio.

El primitivo Cristo del Amor y el Amparo. ción rinde culto al Cristo del Amor y el Amparo, que sustituyó al anterior que aún conserva la parroquia, y a la Santísima Virgen del Rosario, patrona y alcaldesa honorífica de El Cuervo. Manuel Martín Nieto fue el encargado de facturar la talla del Señor, que camina sobre un paso tallado por el artista de Algodonales Gonzalo Merencio y está en fase de dorado en Sanlúcar de Barrameda, mientras que los orígenes de la Virgen surgen en Arcos de la Frontera. La alcaldesa honorífica arribó a El Cuervo en los años 40. Según los legajos que han sido analizados por diferentes historiadores, la imagen fue finalizada en el siglo XVII y en su etapa primitiva permaneció en el templo que regentaron las monjas concepcionistas hasta la desamortización de Mendizábal. La talla aparece entronizada en un elegante palio raso de color azul oscuro con manto a juego. Uno de los elementos más característicos de su paso son los varales, un elemento que fue comprado por la corporación a la popular hermandad del Amor de Jerez de la Frontera, que procesiona el Martes Santo en la ciudad vinícola. La estación de penitencia, que vive su momento más emotivo en el tránsito de ambos tronos por la calle José Caro Barragán, El Quirri, es una de las más multitudinarias de la comarca y se apaga en la madrugada del Sábado Santo. La cofradía recupera el pulso el último fin de semana de mayo, cuando se celebra la romería con la Virgen del Rosario, custodia de los rezos y los secretos de los cuerveños.

La Semana Santa de El Cuervo expira jubilosa en la mañana del Domingo de Resurrección, la jornada en la que el grupo de devotos de Jesús Resucitado organiza el vialucis glorioso del Señor de la Sagrada Resurrección. El colectivo de fieles, integrado en la vida diaria de la parroquia, rinde culto a una imagen que fue gubiada en 1988 por el malogrado imaginero de El Puerto de Santa María José Ovando, que ejecutó la talla por un encargo de la entonces junta directiva del Consejo Local de Hermandades y Cofradías. Según la prensa de la época, la imagen concitó numerosas críticas desde su bendición a causa de su fisonomía y su torso excesiva- Jesús Resucitado, durante su procesión. mente desnudo. Hasta 1997, año en el que abandonó la citado permanece en una de las capiciudad costera para arribar a El Cuervo, llas de la iglesia de San José de la villa, el Cristo Resucitado conmemoró la Pas- en la que comparte plegarias y rezos cua de la Resurrección sobre un austero junto a las otras cuatro imágenes que procesionan en Semana Santa. El Sey sencillo paso. En 2002, el entonces embrionario ñor, con rostro dulce y suave, aparece grupo de devotos fue el encargado de sobre un sencillo trono de color blanco celebrar un emotivo vialucis, un rezo que en actitud de iniciar la Ascensión a los recuperaron en 2017 después de 15 años cielos y porta un banderín en señal de de ausencia. Actualmente, Jesús Resu- triunfo sobre la muerte. MásPasión / enero 2018

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De la polémica a la fe heredada


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SPQR

(Solo Para Quienes Razonan) Año nuevo, prueba nueva. Ea, para que no nos llamen ‘seguíos’. Esta vez no se trata de adivinar la cofradía representada en la foto, sino algo aparentemente mucho más fácil... ¿o no? Bueno, ya se verá: el día de salida. Algunas son rematadamente sencillas y otras... tienen su gracia. Y ánimo, que ya está ahí el asunto. Toca ir calentando, que falta poco MásPasión / enero 2018

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4 1 Un poquito de agua. Esperar al sol a que pase la cofradía en medio de la gente y una tarde de abril sevillana es una de las aficiones más extrañas y uno de los deportes de riesgo más practicados en esta ciudad. Y no decae. El Ayuntamiento podría proponer esta práctica como deporte olímpico. Va a ser por medallas, si aquí ya las tenemos todas colgadas del cuello. ¿Sabría concretar en qué hermosa jornada se producía esta escena?

2 Esperando la salida. Por ahí se ve a los compañeros de la Cadena Ser narrando los instantes preliminares al momento más deseado por un barrio en Semana Santa: que se abra el portón y salga la procesión. El lugar seguro que le suena. Y el día, claro.

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Con la que está cayendo... Cartones mojados, sillas pringosas de agua, gente que viene y va incrédula porque se va a perder un día enterito de procesiones... y esos nazarenos que vuelven a casa.

4 Aquí caben todos. En algunas salidas procesionales (en la mayoría, para qué mentir) los apretujones son el requisito imprescindible, parte de la etiqueta. Sin embargo, hay excepciones. Mire la foto y se encontrará con una de ellas. Ahora, atine con la fecha.

5 Morado y blanco. Como pista no es mala, esta de mostrar un poquito a los nazarenos, por más que la combinación de colores no sea especialmente poco frecuente entre los que cumplen con su estación de penitencia en Sevilla. Pero no es la única clave que puede servirle para dar con el día.

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6 Al otro lado. Y la última jornada que le pedimos que averigüe es la que ofrece esta imagen tan singular. ¿Le dicen algo esas túnicas ¿Le sugiere alguna cosa la calle? Pues venga, a ver si acierta.

Las soluciones, en el siguiente número o en www.elcorreoweb.es/semanasanta desde hoy. Las soluciones a SPQR de MP7 de diciembre son las siguientes: 1. San Roque. 2. La Hiniesta. 3. El Cristo de Burgos. 4. Las Penas. 5. San Isidoro. 6. El Cachorro.

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DE PASCUAS A RAMOS

El retrovisor

Entrevista a la viuda de Antonio Illanes

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Francisco Veiga penas unos meses después de su muerte en 1976, Sevilla disfrutó en la sede de la Caja de Ahorros San Fernando –hoy, absorbida por El Monte, después por Cajasol, por Banca Cívica y finalmente, por La Caixa– de una exposición de esculturas de Antonio Illanes las primeras semanas de 1977. Illanes (Umbrete, 1901-Sevilla, 1976) tiene en su currículo numerosas imágenes para las cofradías sevillanas y de otras ciudades y pueblos. Para esa Sevilla que todavía no era democrática, nuestro redactor José María Gómez –quien sigue vivo, aunque muy anciano, al momento de redactar estas líneas de recuerdo en la hemeroteca de El Correo– entrevistó para el periódico del 15 de enero de 1977 a la viuda del artista, Isabel Salcedo. La charla se produce en el estudio del artista, delante de un crucificado que dejó sin terminar y cuyas muñecas –y no manos, como es habitual– están atravesadas por los clavos que la fijan al madero. Illanes, narraba su esposa hace 40 años, «tenía especial devoción por el Cristo de la Lanzada, el primero que talló». También al de las Aguas y a la Virgen de la Paz. Las dos primeras imágenes recibieron un premio de Alfonso XIII. La tercera, de la Dirección Nacional de Bellas Artes. Y unos puntos suspensivos dejan entrever que la mujer se emocionó al recordar aquello ¡porque sirvió de modelo a la titular de la cofradía del Porvenir! Ella y el escultor eran novios, con 18 años ella. Y aunque después posó para numerosas tallas, esa primera es la que no se olvida. La entrevista repasa también un asunto de patrimonio poco conocido. Illanes se hizo con la propiedad de la becqueriana Venta de los Gatos para salvarla de la picota. Su viuda aún soñaba con hacer de ella una casa para poetas sevillanos, aunque en el siglo XXI el destino ha sido mucho más prosaico y estuvo sobre la mesa transformarla en bazar chino. El reportero llega incluso a ver en el estudio un monumento a los hermanos Machado que nunca llegó a salir del estudio de Illanes. Porque la faceta de imaginero se recuerda todas las primaveras. La de escultor la vamos dejando en el olvido.

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Vicente Rodríguez García

Como si viniera el presidente de los EEUU Cuando me preguntan sobre la solución de la Madrugada, me viene a la cabeza unas palabras del arzobispo Asenjo que leí en algún sitio. Venía a decir que si los sucesos de la Semana Santa pasada vuelven, sería el final de la Madrugada. Estoy de acuerdo: lo ocurrido no debe volver a suceder si queremos mantener la Madrugada como la conocemos. Es necesario buscar soluciones como me consta que se está haciendo. ¿Cuáles? Pienso que hay que actuar blindando el centro de la ciudad como si el presidente de los EEUU fuera a ver las cofradías en el palquillo de la Campana. Es una comparación más o menos acertada pero los medios deben tener ese nivel. También he leído que algún personaje piensa que para salir de nazarenos se debería tener una antigüedad de tres años. También comparto esa opinión, así, en muchísimos casos, nos aseguramos del interés de las personas en ser nazarenos. Lo que me parece totalmente necesario es llevar a cabo una seria actuación para evitar situaciones como las vividas y velar por la seguridad de las personas. Desgraciadamente estamos en una situación social que exige medidas serias y contundentes. Por el bien de todos.

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Qué fue de...

El manto de Rodríguez Ojeda para Regla antillana conserva una parte del extraordinario e inmenso tesoro artístico legado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda: el palio y el manto que el insigne bordador ideó para la hermandad de Los Panaderos a finales del siglo XIX son pro- Manto de la Soledad de piedad de la hermandad Cantillana. de la Soledad de este municipio sevillano. El antiguo palio de la Virgen de Regla se terminó de confeccionar en 1894 mientras que cuatro años más tarde se estrenó el manto de salida. Sin embargo, la corporación de la capilla de San Andrés prescindiría de esta joya años después. Esta circunstancia coincidiría con el interés de la hermandad de Cantillana La Virgen de Regla con el por hacerse con un manto de Martín Santonja. nuevo manto, una iniciativa que fue acogida «con generales aplausos y complacencia por todos los asistentes», según reza en el acta de la junta general extraordinaria del 4 de agosto de 1929 convocada por Rosalino Montalbo Plata, mayordomo de esta cofradía. El coste de ambas piezas ascendió a 9.000 pesetas, según la web de esta hermandad, lo que obligó a la Soledad, meses después, a poner en marcha diversas medidas para abonar las deudas aún pendientes de pago. El manto ya sufrió entonces las primeras modificaciones. Los bordados originales se pasaron a un nuevo terciopelo. Se pasó del color granate que lució para la Virgen de Regla y tan característico de la hermandad del Miércoles Santo, al negro. La hermandad cantillanera confió estas modificaciones a las monjas del convento de las Adoratrices. En 1975 se interviene de nuevo sobre el manto procesional. La hermandad de la Soledad acomete un proceso importante de restauración y acuerda ampliar el manto de salida con bordados nuevos -«una guardilla con perfiles curvos entrelazada por hojas y finos tallos de flores de lis alrededor de su perímetro»hasta sus actuales dimensiones, cuatro metros de largo por cinco de ancho. El palio actual también dista bastante de aquel que diseñara Rodríguez Ojeda aunque conserva los principales elementos distintivos. Hace unos años, Los Panaderos recuperó los dibujos de ese manto y decidió confeccionar uno de camarín, bordado, siguiendo las líneas trazadas por Ojeda. Esta réplica fue encargada al taller de Martín Santonja. La iniciativa partió de un grupo de hermanos que sufragó el coste de esta nueva pieza. El manto se ejecutó en hilo de oro y sedas naturales sobre terciopelo azul.

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DE PASCUAS A RAMOS

Tesorillos cofradieros

Miguel Ángel Pérez: cuando una imagen cuenta el futuro a imagen resume un tiempo nuevo: el diputado mayor de gobierno pide la venia en el palquillo de la Campana en la mañana del Domingo de Resurrección en medio de una plaza abarrotada y, sobre todo, digna. El acto protocolario resume muchos anhelos, el trabajo de un gran equipo humano y la consecución de un lugar propio. Seguramente es la fotografía más valiosa del cuidado anuario que publica la cofradía de la calle San Luis, que en la última Semana Santa escribió la primera página de su historia futura tomando posesión definitiva de una jornada luminosa en la que no faltó el calor del público, el apoyo del Consejo y el Ayuntamiento y el empuje de sus hermanos. La Resurrección cambió la tiniebla por la luz plena que da sentido al misterio al que da culto. Pero el camino no fue fácil. Bien lo sabe Miguel Ángel Pérez, hermano mayor de la corporación de Santa Marina, que destaca de una forma especial el universo humano que se contempla en la fotografía: «La imagen resume estos años de convencimiento pero también refleja muchos rostros: está el delegado de día, Enrique Durán; Marcelino Manzano, delegado de hermandades; Joaquín Sáenz de la Maza y la junta superior del Consejo; el alcalde de la ciudad, Juan Espadas; los hermanos mayores del Sábado Santo... la fotografía resume todos los estamentos de la ciudad arropando a la hermandad de la Resurrec-

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ción con los brazos abiertos». Hay una segunda imagen que recoge las emociones de aquella jornada iniciática. Miguel Ángel Pérez, emocionado bajo el antifaz blanco, recibe el cariño del presidente del Consejo. Se estaba sellando un momento histórico. «No podía ni hablar; me estaba acordando de muchísima gente que ya no estaba y a la que me habría gustado ver contemplando la magnífica entrada de la hermandad de la Resurrección en aquella mañana radiante», señala. En este proceso laborioso era muy importante no perder la paciencia. «Era un tema que había que conducir con cuidado y que resultaba delicado para los hermanos más veteranos», recuerda Miguel Ángel. «La hoja de ruta ha pasado por reunirme con todos los grupos de la hermandad buscando el diálogo; ésa ha sido la clave del éxito, pudiendo plantear todo lo que nos ofrecía Palacio, el Consejo y el propio Ayuntamiento», precisa el hermano mayor. «Con esos valedores ha sido más fácil convencer a la gente y lograr esa mayoría abultada en el cabildo», remacha. «No hemos cambiado de día pero sí de horario, mucho más razonable para el cuerpo de nazarenos, del sevillano que quiere venir a vernos y para dar testimonio de fe por las calles de la ciudad», concluye Pérez. Dentro de dos años llegará el cabildo definitivo que hará ley lo que, para entonces, será el éxito de todos.

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PASIÓN.ES Textos Manuel J. Fernández Fotos El Correo

La ‘Roldana’ del siglo XXI http://www.imagineralourdeshernandez.com

¡¡Música... maestro!! http://musicaprocesionalsevillana.blogspot.com.es

Comenzó como aprendiz en el taller de Navarro Arteaga, cuando este aún empezaba. Su primer encargo fue una dolorosa que hoy en día procesiona en Algeciras bajo la advocación de Nuestra Señora de la Trinidad. Lourdes Hernández –en la imagen de la izquierda– es una escultora-imaginera que vive y tiene su taller en Triana, y, desde hace un tiempo, también en internet a través de este portal que difunde su obra. También aquí se ofrece la posibilidad de contactar con ella y cerrar el contrato de un encargo. Y es que esta Roldana del siglo XXI, pese a las dificultades de la actual coyuntura económica, ha sabido encontrar su hueco aunque para ello haya tenido que mirar fuera de la ciudad. También destaca su faceta de restauradora, como se puede visualizar perfectamente en este portal que rezuma arte por los cuatro costados.

Este blog comenzó su andadura el 24 de junio de 2010, coincidiendo con la festividad de San Juan Bautista. Desde un primer momento trata de difundir el patrimonio musical de la Semana Santa sevillana, donde hay composiciones magistrales que siguen vigentes por más años que pasen. También recoge las nuevas marchas, como las dedicadas a la coronación de la Virgen del Salud o al Cristo de la Vera-Cruz. Eso sí, este blog aclara que no aloja ningún archivo musical, solo enlaces.

Que no falten las estampitas http://estampitasdesemanasanta.blogspot.com.es

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Pasados los Reyes Magos, muchos empiezan a pensar en la Semana Santa. Es el momento de encargar la nueva túnica, el capirote de rejilla y, por qué no, las estampitas. En este blog se hacen para nazarenos, costaleros y músicos. Presumen de diseños personalizados y de «rápidos plazos de entrega».

El arte del bordado http://artebordadooro.blogspot.com.es

Decía el lúcido Auguste Rodin que «un arte que tiene vida no reproduce el pasado; lo continúa». Es el lema que encabeza este blog dedicado al diseño, bordados y restauraciones en oro, plata y sedas que promueve Cristina Badillo, miembro de la Asociación de Artistas Plásticos de Málaga (Aplama) –en la imagen de la izquierda–. En este espacio on line se explica la importancia de esta tradición artesanal que aún conservan los bastidores de nuestra tierra y que se fomenta con iniciativas, como el curso de bordado en oro que se imparte entre quienes quieren aprender las distintas puntadas y técnicas del bordado aplicado al mundo de nuestras hermandades y cofradías.

‘Procesos’. Es una de las secciones más interesantes e ilustrativas de la página web de esta escultora-imaginera sevillana. A través de fotografías y de una breve descripción, se exponen cada uno de los pasos del proceso de modelado y tallado de las imágenes religiosas, como el Cristo de la Expiración de Jódar o la Oración en el Huerto de Valencia.

2018, año del Amor Manuel J. Fernández @M_J_Fernandez l año que acaba de comenzar en San Lorenzo se barrunta histórico para los hermanos del Amor. Cuatro centurias han pasado de la fusión en una sola hermandad de las cofradías de la Sagrada Entrada en Jerusalén y la del Amor de Cristo –residentes ambas por entonces en la iglesia de Los Terceros–, y del posterior encargo a Juan de Mesa de la hechura de las imágenes del Crucificado y de Nuestra Señora del Socorro. La Archicofradía ha trazado una serie de actos y cultos extraordinarios que comenzarán con la magna exposición del IV centenario en los salones nobles del Ayuntamiento unos días antes del inicio de la Cuaresma. Le seguirá un entrañable besapiés extraordinario de dos días del Señor de la Sagrada Entrada, una película, un concierto, besapiés y besamanos conjunto en septiembre... 2018 será sin duda el año del Amor en Sevilla.

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BAZAR COFRADE

De colección. Esplendores de la Semana Santa de Sevilla, una obra cumbre audiovisual que recoge en 20 DVD los mejores momentos procesionales de todas las hermandades de la Semana Santa de Sevilla. Por orden alfabético, desde Las Aguas hasta Vera-Cruz, disfrutará de unas imágenes de gran calidad que los amantes de la Semana Santa no se pueden perder. De venta en: promociones@correoandalucia.es . Precio: 20 euros.

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Curiosidades. Iconografía de la Semana Santa de Sevilla (Ediciones Alfar), un trabajo de investigación distinto para conocer la Semana Santa de Sevilla desde su perspectiva más transcendente, llega estos días a las librerías. Una obra con 68 capítulos repartidos en siete bloques a lo largo de 290 páginas. Cuenta con textos de Pablo Borrallo, fotografías de Antonio Sánchez Carrasco, Javi Jiménez, Sebas Gallardo, Pedro Aranda y Francisco José Pérez, ilustraciones de Teresa Guzmán y César Ramírez, y las colaboraciones de Alberto Diago, Francisco Javier Montiel, Fernando Salazar y Ángel Bajuelo. La obra está prologada por Manuel Jesús Roldán e introducida por Jesús Méndez Lastrucci.

La casa de Las Moradas

Villancicos flamencos. El Coro Nuestra Señora de las Mercedes de la hermandad de Santa Genoveva celebra el 40 aniversario de su fundación con la grabación de Perfiles de Navidad. Con la producción artística de Muñoz Berros (Discos Triana), el trabajo discográfico recoge 12 villancicos flamencos en diversos y muy variados estilos como campanilleros, tanguillos o rumbas editados con un extraordinario nivel de calidad sonora. De venta en: el teléfono 601 12 63 33 o a través de la dirección de correo electrónico lvde64@gmail.com

Agenda de Glorias

Carmen Prieto Periodista - @CarmenPrieto4 haro ya tiene reservadas sus dos ventanas a la plaza de Las Moradas para ver al Gran Poder. Aún no está decidido si el Señor de Sevilla, al que se acerca a ver siempre que puede, volverá a la parroquia de Santa Teresa, como hizo en 1965 con las Misiones, u optará por otra de los tres barrios más pobres de Sevilla –y de España–. Tampoco sabe la fecha exacta, sólo que la cita será en 2020, ni el número de días que pasará lejos de San Lorenzo –y recuerdo el desasosiego que se respiraba en el barrio por los cuatro días que pasó en la Catedral con motivo del Jubileo de las Hermandades en el Año de la Misericordia–. Pero sabe que tiene que estar, que tiene que llevar a su madre –en silla de ruedas–, que sus sobrinos no se lo pueden perder, que Almudena debe cuadrarlo todo para estar en Sevilla esos días, y todos los que nos queramos sumar. Las dos ventanas con rejas de su primero al lateral de la parroquia ya están cogidas nada más pensarlo. Y, como en su casa, en todo el barrio. Pero es que el Señor quiere celebrar su 400 cumpleaños con sus predilectos, con los escogidos, con los alejados, con los que sufren, con los pobres... y su hermandad va a disponerlo todo. Podría ir a la Catedral, como hizo en 2016, cuando toda Sevilla se movilizó para seguir sus pasos. Podría haber salido a la plaza para una misa multitudinaria o visitar de nuevo a las hermanas de la Cruz... pero es que quiere devolver las visitas que recibe; quiere consolar de cerca a quienes más lo necesitan; a quienes, desde la distancia, también le rezan cada noche; a quienes besan cada mañana su estampa porque no pueden besar su talón; quiere visitar las periferias y su hermandad ya está disponiéndolo todo. Queda mucho por decidir y hacer, mucho por preparar, pero en Las Moradas el Señor de Sevilla tiene otra casa, por si lo necesita.

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Besamanos de la Virgen de la Salud en la parroquia de San Isidoro.

Madre de Dios del Rosario Día 1. Misa solemne en la Festividad de Madre de Dios.

bre de Jesús. Días 13 y 14. Besamanos. De 11.30 a 13.30 y de 17.20 a 20.30 horas.

Salud

Desamparados (Alcosa)

Función al Dulce Nom-

Día 12. Misa de aniversa-

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rio de la bendición de Nuestra Señora de los Desamparados.

Carmen de Santa Catalina Día 19. Misa al beato Marcelo Spínola.


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AGENDA DE ENERO El Amor

El Carmen Doloroso

Días 2, 9, 16, 23, 30. Misa de hermandad. 20 horas.

Día 15. Formación en el salón parroquial de Omnium Sanctorum: Historia del Antiguo Testamento, a cargo de D. Joaquín de la Peña Fernández. 21 horas. Días 23, 24, 25, 26 y 27. Quinario a Nuestro Padre Jesús de la Paz. 20.30 horas. Día 28. Función Principal de Instituto. 12 horas. Día 31. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Jesús Despojado

Día 4. Misa dedicada a santa Genoveva Torres, cuya reliquia se dará a besar a sus devotos en este día. 19.45 horas. Tras la misa, el Cartero Real visitará la hermandad para recoger las peticiones de los hermanos más pequeños y transmitírselas a los Reyes Magos. 20.15 horas.

La Sed

Día 26. Misa de hermandad. 20 horas.

La Paz

Día 20. Función en honor a San Sebastián, titular de la parroquia. 20 horas. Día 24. Función solemne en honor a la Virgen de la Paz. 20 horas. Día 27. Besamanos. Durante todo el día.

San Bernardo

Días 7, 14 y 21. Misa de hermandad. 11 horas. Día 11. Jueves eucarístico. 20.30 horas. Día 27. Ofrenda de los niños y apertura del besamanos a la Virgen del Refugio. 18 horas. Día 28. Función. 11 horas. Durante todo el día, besamanos a la titular mariana.

La Cena

Días 18, 19 y 20. Lectura y ejercicio del triduo en honor a Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia. 20.30 horas. Día 21. Función solemne. 13 horas. Predica el párroco de San Román y Santa Catalina, Francisco José Blanc Castán.

Buen Fin

Días 3, 10, 17, 24 y 31. Misa de hermandad. 20.30 horas.

La Lanzada

Días 3, 10, 17, 24 y 31. Misa de hermandad. 20.30 horas.

La Hiniesta

Día 3. Visita de sus majestades los Reyes Magos.

Año Nuevo en San Lorenzo. El 1 de enero, las puertas de la basílica del Gran Poder abrieron con la tradicional estampa del quinario al Señor de Sevilla.

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San Roque

Días 1, 2 y 3. Jubileo Circular de las 40 horas. De 10 a 13 horas y de 17 a 21 horas. Día 3. Pasacalles con el séquito del Cartero Real y posterior recogida de las cartas de los más pequeños. 16 horas. Días 16, 17, 18, 19 y 20. Quinario a Jesús de las Penas. 19.45 horas. Día 21. Función. 12 horas. Día 25. Misa en honor del beato Marcelo Spínola. 20 horas. Día 28. Besapié de Nuestro Padre Jesús de las Penas. 20 horas.

La Estrella

Días 7, 14, 21 y 28. Misa de hermandad. 11.30 horas. Día 4. Jueves eucarístico. 18 horas. Días 22, 23 y 24. Triduo eucarístico. 20.30 horas.

Amargura

Las Penas

Días 1, 8, 15, 22 y 29. Misa de hermandad. 20 horas. Día 3. Visita del Cartero Real. 17.30 horas. Día 4. Traslado del Señor de las Penas a su altar de quinario. 21 horas. Días 9, 10, 11, 12, 13. Lectura y ejercicio del quinario en honor a Nuestro Padre Jesús de las Penas. 20.30 horas. Día 14. Función principal. 12 horas.

Las Aguas

Día 12. Misa en honor a Nuestra Señora de Guadalupe.

El Museo

Días 8, 15, 22, 29. Misa de hermandad.

El Cerro del Águila

Día 9. Misa de hermandad.

San Benito

Los Javieres

Días 9, 16 y 30. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Días 9, 16, 23 y 30. Culto eucarístico. 20.45 horas. Días 18, 19 y 20. Triduo a la Virgen de la Encarnación. Día 21. Función a la Virgen de la Encarnación.

San Esteban

La Candelaria.

Día 7. Misa en honor a San Juan de Ribera. 11 horas. Día 9. Misa de hermandad. 20.30 horas. Días 16, 23 y 30. Oración comunitaria ante los titulares. 20.30 horas.

Los Estudiantes

Días 9, 16, 23 y 30. Misa de hermandad. 20.30 horas. Día 6. Misa de la Epifanía. 13 horas. Días 25, 26 y 27. Jubileo circular de las 40 horas.

Día 11. Jueves eucarístico. 20 horas. Días 16, 17, 18, 19 y 20. Quinario a Jesús del Silencio. 20 horas. Día 21. Misa solemne de fin de quinario. 12.30 horas.

Días 25, 26 y 27. Triduo en honor a María Santísima de la Candelaria. 20.15 horas. Día 28. Función solemne. 12 horas.

Dulce Nombre

Días 2, 9, 16, 23 y 30. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Santa Cruz

Días 2, 9, 16, 23 y 30. Misa de hermandad. 20.30 horas.

El Baratillo

Día 2. El Cartero Real recibe las cartas de los más pequeños en la Casa de Hermandad. Día 3. Visita de SSMM los Reyes Magos a los ancianos acogidos en el Hospital de la Santa Caridad para entregarles unos obsequios. Día 7. Misa del Bautismo de Jesús. 12 horas.

Cristo de Burgos.

Día 4. Visita de los Reyes Magos. De 18.00 a 20.30 horas. Día 12. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Siete Palabras

Día 25. Misa de hermandad. 20 horas.

Los Panaderos Días 10, 13, 17, 20, 24, 27 y 31. Misa. 20 horas.

Los Negritos

Día 5. Epifanía del Señor. 20.15 h.

Polígono de San Pablo

Días 17, 18 y 19. Triduo al Santísimo Sacramento. 20 horas. Día 20. Función. 20 horas.

Redención

Día 3. Visita del Cartero Real. Irá acompañado por los sones de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Redención.

Santa Genoveva

Día 3. Misa en honor a Santa Genoveva. 20 horas.

Santa Marta

Días 2, 9, 16, 23 y 30. Culto semanal en honor a los titulares. 20.30 horas.

San Gonzalo

Días 7, 14, 21 y 28. Misa por las intenciones de la hermandad. 13 horas.

Vera-Cruz

Días 11, 18 y 25. Misa de hermandad. 20.45 horas. Día 22. Festividad de San Vicente Mártir.

Besamanos de la Virgen de la Paz. La dolorosa del Porvenir estará en besamanos durante el fin de semana del 27 y el 28 de enero, para conmemorar su festividad, que es el 24 de enero.

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AGENDA DE ENERO

Días 7, 14, 21 y 28. Misa de hermandad. 13 horas.

Cigarreras

Días 6, 13, 20 y 27. Sabatina en honor a la Virgen de la Victoria. 20 horas. Días 7, 14, 21 y 28. Misa de hermandad. 11 horas. Día 18. Cabildo general extraordinario sobre la coronación canónica de la Virgen de la Victoria. 20.30 horas.

Montesión

Días 7, 14, 21 y 28. Misa de hermandad. 12.30 horas.

Quinta Angustia Días 29, 30, 31, 1, 2 de febrero. Solemne quinario. 20 horas.

El Valle

mandad. 20.30 horas.

Los Gitanos

Días 5, 12, 19 y 26. Misa de hermandad. 20.30 horas.

La Carretería.

Días 5, 12, 19 y 26. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Soledad de San Buenaventura

Día 21. Igualá de la cuadrilla de costaleros de Nuestra Señora de la Soledad. 10 horas.

El Cachorro

Día 13. Misa de niños. 19.30 horas. Día 19. Concierto de la banda del Cristo de la Sangre. 22.15 horas. Día 26. Misa de hermandad. 21.15 horas.

Día 2. Función en honor al Niño Jesús. A su conclusión, procesión por la feligresía. 11.45 horas. Itinerario: Laraña, Plaza de la Encarnación, Puente y Pellón, Lineros, Córdoba, Plaza del Salvador, Cuna, Laraña y entrada.

La O

Pasión

Montserrat

Días 5 y 26. Misa de hermandad. 19.30 horas. Días 6 y 7. Besapiés. Del 12 al 20. Novena. Día 21. Función.

El Silencio

Día 17. Festividad litúrgica de San Antonio Abad. 20 horas. Días 30 y 31. Primer y segundo día de quinario. 20 horas.

Gran Poder

Días 1, 2, 3, 4 y 5. Quinario a Jesús del Gran Poder. 20 horas. Día 6. Función. 19 horas. Día 19. Misa en honor del Beato Cardenal Marcelo Spínola. 20.30 horas.

La Macarena

Día 2. Misa festividad de San Basilio El Grande. 20 horas.

Días 12, 19 y 26. Misa de hermandad. 20.30 horas.

San Isidoro

Día 2. La hermandad recibe la llegada del Cartero Real. 18 horas. Días 12, 19 y 26. Misa de hermandad. 20.30 horas. Día 1. Misa de Año Nuevo. 12.30 horas. Día 6. Epifanía. 12.30 horas.

bildo general para preparar la coronación canónica de la Virgen de la Victoria.

Sagrada Mortaja.

Días 7, 14, 21 y 28. Misa de hermandad. 11.30 horas. Días 10, 11 y 12. Triduo en honor a Nuestro Padre Jesús Descendido de la Cruz. Coincidiendo con el mismo estará el Jubileo Circular de las Cuarenta horas. Día 28. Función en honor de Santa María de la Paz, titular y patrona del templo.

El Sol.

Día 3. Visita del Cartero Real de sus majestades los Reyes Magos. De 18 a 20.30 horas.

Los Servitas.

El Calvario.

Días 5, 12, 19 y 26. Misa de hermandad. 20.45 horas.

Día 3. Visita del Cartero Real. 17.30 horas. Días 6, 13, 20 y 27. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Esperanza de Triana

La Trinidad

Días 5, 12, 19 y 26. Misa de her-

Preparativos. El 18 de enero, la hermandad de Las Cigarreras celebrará un ca-

Día 4. Jueves eucarístico. 20.30

horas. Día 6. Misa. 12 horas. Días 7, 14, 21 y 28. Misa de hermandad 12 horas.

Santo Entierro

Días 8, 15, 22 y 29. Misa de hermandad. 20.30 horas.

Soledad de San Lorenzo

Día 12. Adoración eucarística, por turnos, entre todos los hermanos presentes. De 19.15 a 20.15 horas. Bendición y reserva del santísimo, función en honor del Niño Jesús de Roca-Amador y renovación de los hermanos que cumplen 14 años. 20.30 horas. Preside y predica el delegado de Pastoral Juvenil, José Francisco Durán Falcón. Día 19. Función en honor del Beato Marcelo Spínola. Preside y predica Je-

sús Donaire Domínguez, Doctor en la Vida del Beato Marcelo Spínola. 20.30 horas. Día 26. Misa de hermandad. 20.30 horas.

La Resurrección

Días 7, 14, 21 y 28. Misa de hermandad. 12 horas. Día 20. Encuentro de Hermandades Lasalianas en Cádiz. 10 horas. Día 25. Culto eucarístico mensual. 20.30 horas.

Padre Pío

Día 26. Misa de hermandad. 19.30 horas.

Dulce Nombre (Bellavista)

Día 28. Misa de hermandad. 19.30 horas.

Pino Montano

VÍSPERAS

Día 1. Misa de Año Nuevo. 12 horas. Día 6. Misa de la Epifanía del Señor. 12 horas. Día 16. Formación comunitaria. 19 horas.

Cristo de la Corona

La Misión

Días 8, 15, 22 y 29. Misa de hermandad. 20 horas. Del 23 al 27. Quinario. 20 horas. Día 28. Funcion principal de instituto. 12.30 horas.

Días 4, 11, 18 y 25. Misa de hermandad.

Pasión y Muerte

Día 27. Misa de hermandad. 19 horas.

Torreblanca

Durante todo el mes estará abierto el plazo para reserva de papeleta de sitio para el Viacrucis del Consejo de 2018.

Divino Perdón

Día 13. Misa de hermandad. 19.30 horas.

San José Obrero

Día 3. El Cartero Real de sus majestades los Reyes Magos recorrerá la feligresía de San José Obrero tras visitar la residencia de mayores de la Fundación Gerón. Luego, en el recinto parroquial, recogerá las cartas de los niños. Desde las 18 horas. Acompaña la Agrupación Musical María Santísima de las Angustias Coronada (Los Gitanos).

La Milagrosa

Torreblanca en el Viacrucis. Durante todo el mes de enero, la hermandad de Torreblanca dispensará las papeletas de sitio para el Viacrucis del Consejo, que se celebrará el primer lunes de Cuaresma.

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Día 6. Misa de Epifanía y misa de hermandad. 20 horas. Días 8 y 22. Formación cristiana de adultos. De 20.30 a 21.30 horas. Días 10 y 24. Formación para el Sacramento de la Confirmación. De 20.30 a 21.45 horas. Días 13 y 27. Formación para acólitos y grupo joven. Aproximación a la liturgia. De 18 a 19.15 horas.

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La Exaltación


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CON LA VENIA

Majestad, dale paso a la trasera

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Por Javier García

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