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PeriOsismo

Escuela de Periodismo de la Universidad Católica de la Santísima Concepción / 13 de Diciembre de 2011 / Año 1, Nº 2/ Publicación LP II

Detrás del “macheteo”

La historia de un vago apasionado

De mal aspecto, mirada dura y maltratado por el tiempo, el “Rata Lila” como lo apodan, se pasa las tardes pidiendo dinero a los transeúntes del Gran Concepción.

Por Ignacio Leal Castillo. Una inmensa bandera de Deportes Concepción, el equipo de sus amores, está extendida en plena vereda y en ella, algunas monedas. Está en eso, en “el macheteo”, dice este penquista de corazón que habla del amor por la tierra que lo vio nacer y por los colores morados. Junto a sus amigos espera viajar a Viña del Mar para apoyar al equipo lila y necesitan mucho dinero. En dos horas pidiendo, ya ha juntado 13 mil pesos.

De 31 años, Francisco Javier Cabrera Cabrera cuenta que desde chico pide monedas. Es electricista, albañil, gásfiter y hasta chofer de microbús, pero ahora se encuentra sin trabajo. Esos son sus oficios, “el machete es sólo para costearme los vicios”. De sus padres no habla mucho, pero ambos están vivos. Es el menor de cuatro hermanos, “la oveja negra” dice, mientras sonríe. De contextura gruesa, estatura baja, con manos grandes y tatuajes por todo el cuerpo, este hombre ha hecho de las calles penquistas su segundo hogar.

verde y a parecer un mohicano, lo que lo hace aún más pintoresco. Cabrera ha estado en muchas partes de Chile. Se jacta de conocer todos y cada uno de los estadios desde Arica hasta Puerto Montt ya que con la barra de Deportes Concepción, de la cual es miembro desde los 12 años, ha tenido la oportunidad de viajar. Inclusive ha salido del país: “Fui a la Copa América de Perú en 2004. Antes, en 2001, con el Conce en la (Copa) Libertadores viajé a Brasil, Bolivia y Argentina”. Todos los viajes los ha costeado con lo que le pide a la gente. Su última hazaña fue viajar a Argentina. No quería perderse la Copa América y a último momento, gracias a que un amigo le regaló una entrada para el partido de Chile contra México se decidió: “Me fui con una luca, tres panes y un tarro de jurel”. Esta nueva aventura la financió de la misma manera, pidiendo. Se siente orgulloso, sabe que en su lugar pocos lo harían.

Quizás fue la marginalidad la que lo El “Rata Lila” no reniega de su destino. sometió, y las calles y el alcohol lo conEligió ser libre y es feliz, dice, mientras virtieron en lo que es: un vagabundo. El olor a cerveza envuelve el am- recolecta monedas para seguir al equipo Dice que no se arrepiente, que decidió biente, su conversación se vuelve con- de sus amores, Deportes Concepción. ser así y que es feliz. Una vida de rofusa. Ha pasado un rato y el alcohol está manticismo y pasión o de desenfreno y haciendo efectos sobre él. Desde muy excesos. Lo cierto es que el “Rata Lila” niño, recuerda, ha vivido así. Reconoce seguir el moviha seguido siempre una sola línea, la que con el destino miento punk y él es un “punkie de la vieja escuela”. Coescogió y de la cual jamás se apartó. menzó a los 12 años a pararse los pelos, a pintárselos de

En esta edición: * El hombre que vive entre los muertos. Página 3 * “Torito”: desde pequeño ama el fuego. Página 4 * Domador de mares y de la “ovalada”. Página 5 * Reportaje: Peregrinación en Lirquén. Páginas 6 -7 * Política: Entrevistas a Oscar Ferrel y María Angélica Huerta Pino. Páginas 8 - 9 * Espectáculo: “Divas, un lugar de pelucas, ritmo y acción”. Páginas 10 - 11 * Barrendero “drogo” sana sus heridas. Página 12


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Editorial

Los “tíos” Luises

Día a día vemos personas limpiando calles, manejando micros, vendiendo o manteniendo en buen estado edificios. Sabemos también de la existencia de costureras, soldadores, zapateros, arregladores de bicicletas y de una infinidad de otros que, con su trabajo, cumplen una labor necesaria en la sociedad. El punto parece estar en que ellos, al no tener una formación profesional, muchas veces se sienten menospreciados o que no se les otorga el reconocimiento que merecen. Siendo francos, sin embargo, son indispensables en la sociedad, por pequeña que sea su tarea. ¿Quién se preocuparía del aseo de nuestro edificio San Francisco de Sales si no estuviera el “tío Lucho”, por ejemplo? ¿Quién nos vendería alimento o golosinas si no estuviera la “tía del quiosco”? y ¿quién…? Son muchos, en verdad. La mayoría de las personas “mira hacia abajo” a quienes, con esfuerzo, se abren paso en la vida sin haber pasado por el aula u olvidan, consciente o inconscientemente que al igual que nosotros, cumplen una función específica e importante. El hecho que hayan “perfeccionado” sus habilidades sólo con la experiencia y constancia les otorga un valor agregado. Ellos, a diferencia nuestra, no se instruyeron presionados por una calificación sino que por la vida misma y de allí, tal vez, su mayor cercanía con su oficio. Con frecuencia se escucha decir “alguien tiene que hacerlo”. Sí, es verdad, hay mil tareas que se deben cumplir por obligación, pero también alguien debe valorarlas y nosotros, desde aquí entendemos y apreciamos la entrega de muchos de nuestros “tíos Luises”.

PeriOsismo

Año 1, N°2. Directora: Alicia Rey Arriagada. Representante legal: María Carmen Lavín Infante. Editora: Sonnia Mendoza Gómez. Diseño y Diagramación: Jorge Gutiérrez Fernández. Colaboradores: Loreto Briones, Belén Muñoz, Katherine Muñoz, Rocío Sepúlveda, Gonzalo Cifuentes, Ignacio Leal, Ignacio Oliva y Jorge Gutiérrez. Redacción: Escuela de Periodismo Universidad Católica de la Santísima Concepción Campus San Andrés Correo: periodismo@ucsc.cl Tel: (041-2735550-2735552)


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Semblanza

Maquillador de cadáveres

El hombre que vive entre los muertos Como en un salón de belleza, baña los cadáveres, los viste, los peina y hasta los maquilla antes de que pasen al velatorio, cuenta este personaje que vive en Lota. Por Katherine Muñoz Aguilar.

No hay día en que Luis Escares Provoste no despierte cerca de la muerte. Como un recibo de pizza, a cualquier hora del día o de la noche, un doliente toca su puerta. El hombre se levanta, bebe un vaso de agua, da cuatro o cinco pasos en pijamas y llega a su trabajo: “La Funeraria Pompeya”, en Lota. De baja estatura e incipiente calvicie, Luis cruza todos los días una puerta de madera, que lo conduce a una habitación pequeña con paredes tan blancas como plumas de ángeles, pero con más de nueve ataúdes en ella. Le gusta su trabajo, pero respeta a los dolientes. Luce cansado y se emociona con las historias de 31 años de trabajo. “Creo que el momento más difícil ha sido recuperar cuerpos de niños en condiciones horrorosas tras el terremoto del 27 de febrero. Me temblaban las piernas al sacar esos cuerpos pequeñitos de los escombros e imaginar que podían ser algunos de mis siete hijos”. “Luchito”, como lo conocen sus amigos, se define como un hombre sensible y valiente. Y aunque considera que su oficio no es realizable por todos, de una u otra manera tiene que trabajar y sobrevivir. Desde muy pequeño, dice, ha sentido la brisa de la muerte, pues su madre -una matrona- lo llevaba al hospital donde veía a pacientes teñidas de rojo. Hoy, cada vez que Luis realiza su “pega”, lava sus manos con abundante agua y jabón y ya secas las embute en unos guantes de látex para evitar contagios. A pesar del mortificante olor avinagrado en que trabaja, siempre lleva su cartuchera donde guarda pinceles, polvo, base, lápiz labial, esmalte de uña y sombras de ojos para dejar el cadáver tal como se lo piden.

“Para el terremoto del 27/F me temblaban las piernas al sacar esos cuerpos pequeñitos de los escombros e imaginar que podían ser algunos de mis siete hijos”.

Antes de comenzar a vestir, peinar y maquillar, limpia cuidadosamente el cuerpo. Si el difunto tiene la boca o los ojos abiertos, los pega con “la gotita”. Luis creció viendo muertos y no les teme. Está preparado para morir y no tiene miedo a dejar este mundo hoy, mañana o el próximo mes. “Siento reposar la muerte casi todo los días en mi mano”, dice con naturalidad este hombre que vive entre los muertos.


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Semblanza Su sueño era salvar vidas

“Torito”: desde pequeño ama el fuego Carlos Toro Utreras es lotino y bombero de “nacimiento”. Orgulloso, reconoce ser un héroe anónimo y un inexperto padre. Por Loreto Briones Ortiz.

Desde chico, el “Torito” -como lo llaman sus familiares y amigos- deseó correr al llamado de la sirena del carro de bomberos. La cercanía entre su vivienda y la compañía de Lota lo alentaba a sumarse al llamado de Comandancia sin importar dónde fuese el siniestro. Sin ser bombero, él ayudaba a salvar vidas. La adrenalina de ponerse rápidamente el uniforme negro y amarillo y servirlo con honor y lealtad, con valor, compromiso, y hermandad lo motivó a ingresar al cuartel a los 14 años, sin que sus padres se enteraran. Sin embargo, para sorpresa suya, sus malas notas le jugaron en contra. El joven de los mil nombres, cómicamente conocido hoy como “Stier Alfons”, creció entre llamas, agua y mangueras. Cuando niño, la admiración por los bomberos la reflejaba en sus rutinas escolares, en aniversarios y en fiestas de disfraces: él siempre iba vestido con el uniforme, con el casco y la toalla de bombero. Carlos Toro Utreras es parte de una generación que lo impulsó a seguir con lo que para su madre, Francis Utreras Martínez, es una locura. A los 17 años integró la brigada de cadetes de Lota y sin ser voluntario, este aprendiz atendió a los llamados de emergencia. En febrero de 2007, consiguió ser un bombero activo; entusiasmado por la satisfacción que le causa apagar el fuego, en septiembre de ese año postuló a la Brigada de Incendios Forestales. Al fuego se le respeta, no se le insulta ni se le maltrata, asegura Carlos Esta nueva responsabilidad le enseñó que Toro, bombero desde que tiene uso de razón. su ocupación no es un juego: combatió más de 4 mil incendios forestales por temporada y se enfrentó a 20 catástrofes por día. El 20 de enero de 2008 tuvo que ser rescatado incluso de un foco que lo dejó con quemaduras en brazos, piernas, cuero cabelludo, espalda y oído.

Sin embargo, está satisfecho con su trabajo al que se entrega por entero. A riesgo de su vida aprendió que “al fuego se le respeta, no se le insulta ni se le maltrata”. A sus 22 años es teniente segundo, padre de la pequeña Monserrat Toro Henríquez y pretende hacer de esta ocupación, un proyecto de vida.


Semblanza

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Pescador Nelson Calderón

Domador de mares y de la “ovalada” Su vida está atada a las profundidades del océano, pero eso no lo aleja de su otra pasión: el rugby. Por Ignacio Oliva Navarrete. La mar está serena en las costas de Lota, los botes se mecen a merced de ella y de uno de éstos se baja Nelson Calderón Peña (33). Con su metro 93 de estatura y piel morena se ve imponente entre sus demás compañeros. Sostiene una centolla que pescó mar adentro y sonriente se la muestra a las personas que pasean por la playa fascinados por tan hermosa especie. “La vida del pescador artesanal es difícil, pero tiene sus recompensas”, dice. Cada vez que sale de pesca, Nelson se pierde cuatro o más días de su casa, pero el aporte económico que este trabajo le brinda y las maravillas de paisajes vírgenes a cualquier ojo humano, lo recompensan y alientan a continuar con su profesión. Frecuente es encontrar a este pescador arriba de su bote, ordenando sus cuerdas y redes, pensando en la próxima vez que zarpará o en los momentos que pasó en las peligrosas aguas de mar adentro, como aquellas vez que pescaron con sus compañeros un pez luna, un exótico y raro animal que según Nelson, “es el pez más feo que he capturado, su carne es de un color oscuro, casi incomible, pero que bien cocinado se puede lograr servir”.

Con su metro 90, Nelson Calderón es clave en cada partido de rugby, deporte que ama tanto como el mar donde pasa varios días en busca de la pesca.

Pero el arte de leer las marejadas o el viento del sur no es todo lo que encanta a Nelson. El rugby es otro elemento vital en su vida. Empezó a practicar en el Club Mineros de Lota y ahora sigue en Los Troncos Rugby Club, además de haber integrado en reiteradas ocasiones la Selección Nacional Chile. “Me ayuda a liberar tensiones, más encima -por lo largo que soy- quedo de perilla”, agrega el segundo línea titular de los Troncos que entrena lunes, martes y jueves entre las 20 y las 22.30 horas en las canchas del club

“Umaga”, como lo llaman sus compañeros de equipo, comenta que su día más feliz como jugador fue cuando como campeón de la Liga Nacional de Rugby (LNR) en la temporada 2010 “Ese día se reflejo todo mi esfuerzo y entrenamiento de un año entero” dice. Una sonrisa evoca ese gran día en la carrera de este deportista. Los encantos del océano seducirán siempre a este pescador. Allí se crió y allí va a pasar los últimos días de su vida donde tiene la posibilidad de observar el mar a sus anchas, un regalo a sus sentidos que nunca podrá cambiar. tretención con los contenidos”.


Reportaje

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Tradiciones q

Fiesta de la Virgen en Lirq

Doce mil peregrinos acompañaron a la imagen en su recorrido por el pueb sacerdote César Bello Recabal. Por Luisa Vilche y William Taylor. Fotos de J. Gutiérrez.

Hombres rudos simulando ser los apóstoles junto a Jesús en la Última Cena, niños de todas las edades representando el Nacimiento y otras escenas bíblicas, y hasta un voluntario de la Tercera Compañía de Bomberos arrodillado ante la imagen de Dios, concentraron los aplausos de cientos de peregrinos que, como todos los años, se sumaron al recorrido de la Virgen María por las calles de Lirquén este 8 de diciembre, al concluir el mes de María. Única, bella y masiva es esta fiesta de “la Virgen” – el Día de la Inmaculada Concepción- que sacude de su letargo a este pueblo de la comuna de Penco, donde los niños y niñas que recién han hecho su Primera Comunión flanquean -en su paseo de dos horas bajo un sol abrasador- la imagen que descansa en los hombros de católicos sesentones. Una delegación de huasos montados cierra el desfile y quienes han vuelto a sus raíces, celebran con palmoteos el reencuentro. “Desde que tengo conocimiento se realiza esta procesión a la que viene gente de todas partes y que inició el padre Francisco Valenzuela” dice Luis Parra Pinto, quien a sus 75 años, se dispone a caminar por las calles embanderadas de blanco y celeste, mientras tañen las campanas de la parroquia La Purísima y el coro de cantos y oraciones se entremezcla con los sones de la Banda de los Amigos de la Virgen. Entre los peregrinos hay recogimiento y jolgorio mientras el vecino Parra Pinto, en sincero homenaje, recuerda al ya fallecido padre “Pancho”, quien en 1942 llegara a hacerse cargo de la capellanía de la ex Carbonífera de Lirquén, explotación minera que cesó en 1958, fundara la parroquia y dejara como legado esta fiesta de religiosidad popular. Bajo su severa mirada, niños de la época aprendieron con él sus primeras letras, conocieron el cine y “en la cancha del cura” armaron sus pichangas de barrios. Pero, “los cuadros (bíblicos) los trajeron antepasados míos, eh” apunta el padre Cecilio de Miguel, director de la Pastoral de la Ucsc, con su inconfundible seseo español , al concluir la procesión, y que esta vez encabezó también- para regocijo del pueblo- el recién ordenado sacerdote César Bello Recabal, un hijo de Lirquén. “Esto trasciende los credos, hay personas que durante el año ni se miran, pero ahora se saludan y caminan juntas; muchos jóvenes que podrían estar en la playa, han venido también y eso me complace. Para la Iglesia es un día maravilloso”, dice. Y antes de marcharse, se da tiempo para recibir abrazos, saludos y cómo no, posar para el recuerdo.


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Reportaje

que perduran

quén: única, bella y masiva

blo vestido de blanco y celeste, y que esta vez encabezó el recién ordenado

En doce mil, estimó Carabineros el número de adherentes a la peregrinación que custodiaron 25 efectivos. Un homenaje a “la Virgen, a Jesús y a la pesca” que desde el Perú, y por tercer año consecutivo, llegó a admirar Alfredo Yumisaca.


Política

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María Angélica Huerta Pino, concejal de Lota

Mujer con corazón, sangre y piel de carbón Aunque entró adulta a la política, desde pequeña representó y ayudó al prójimo: como presidenta y delegada de curso y, luego, desde la Iglesia. Por Rocío Sepúlveda Rubio.

Angélica Huerta Pino o “María Angélica” como le decían sus padres intenta pasar desapercibida en un café de San Pedro de la Paz vestida de jeans, polera y chaqueta. En su natal Lota no lo conseguiría tan fácilmente. Su vida privada y su carrera política se separan por un fino trazo que en muchas ocasiones se pierde. La muerte de su padre en 2004 le dio un “poco de libertad” ya que él no quería que participara en política. Sin embargo, la muerte de su madre a los 81 años, en 2008, la desmoronó. Fue su golpe más duro, incluso más que su divorcio con el dirigente socialista, ocho años mayor que ella, Humberto Toro Vega. Pero logró salir adelante gracias a su única hija, Carolina, y a su nieta Carlalí, de 4 años. A pesar de vestir siempre colores alegres y lucir una sonrisa permanente, comenta que después de esos episodios fue difícil querer ayudar: “Ni yo misma me ayudaba”. -Cuál es su principal lucha profesional ? Desde siempre me importó la mujer lotina y en 1998 impulsé una ONG, el Departamento de la mujer de Lota” que a pesar de sus duros comienzos por el alcalde de la época, todavía existe. Ha permitido becar a más de 500 mujeres para la finalización de sus estudios y perfeccionamientos técnicos, así como en aspectos personales. En Lota, siempre se fijaron en el minero, pero no en su mujer. Por eso, este proyecto es como un hijo: daría todo por él. -¿Desde su infancia quiso trabajar por la ciudadanía? Yo sé lo que significa ser pobre y que tu mamá no coma para darte “La alcaldía es mi último y gran proyecto y luego, la comida a ti. Recuerdo tanto sus “después almuerzo” que ahora, prometo, me retiraré”, dice María Angélica Huerta. adulta, me doy cuenta de lo que significaba. Soy la sexta de ocho hermanos, mi padre trabajaba en el comercio del transporte y me enseñó a entender a otros. Jamás dijo que alguien era bueno o malo, siempre había razones y había que tener compasión por el otro. Mi mamá me inculcó el catolicismo y su bondad; ella marcó más que nadie mi vida. A ella le debo todo y por ella tengo los pies en la tierra. Desde ese cargo, puedo ayudar a otras mujeres como mi mamá, ella me inspira. -¿Qué significó la muerte de sus padres y en qué afectó su gestión? Mira… es como pararte en el mundo, que te den millones de vueltas y te detengan de golpe. No sabes adónde vas ni de dónde vienes… Esa sensación de ser “huacha” es muy cruel. Yo no sonreí en un año. Estaba muy mal y eso, obviamente, afectó lo laboral porque sentía que no aportaba nada. No recuerdo cómo pasé ese año. Estaba ahí, pero no estaba. -Superada todas sus aflicciones ¿qué cree le falta a la concejal y qué le falta a María Angélica Huerta? Mmm… Yo me estanqué en la política y quiero lograr más; por eso quiero ganar la alcaldía de Lota. Soy muy de “hacer cosas”. La alcaldía es mi último y gran proyecto y luego, prometo, me retiraré. Si no salgo, tampoco seré concejala. Es todo o nada. Y si no resulta, quiero empezar a hacer mi vida. Me he dejado de lado y no quiero ser carga de nadie, así es que juntaré dinero y me buscaré “un mino”, jajajá.


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Política

Oscar Ferrel Martínez compite por Chiguayante

“Si llego a ser alcalde, los problemas de conectividad se terminarán” Este político y empresario no filtra a la hora de exponer su punto de vista y hacer patente sus deseos de mejorar la región. Por Jorge Gutiérrez Fernández

Crítico, severo y práctico. Así es Oscar Ferrel Martínez (64), Ingeniero Civil Civil de la Universidad Técnica Federico Santa María de Valparaíso, democratacristiano desde los 16 años, quien, a la primera pregunta, pide ir al grano.

Es casado y padre de 6 hijos. Su vida en la política partió en el liceo y en el movimiento universitario de los 60. Su partido lo acaba de nominar candidato a alcalde y él está dispuesto a participar en las primarias de Chiguayante. Este ex director nacional de Vialidad entre 1992 y 1997, valora la democracia. Para él no existe otro sustituto en el mundo. Al principio se muestra distante; dice no tener mucho tiempo, pero comienza a explayarse en áreas que lo motivan: política y obras civiles. De su rol en el Consejo Regional, dice que debe seguir siendo un lugar desde donde aportar a las regiones, evitar el centralismo y la concentración de recursos que ostenta Santiago. -¿Por qué se postuló candidato a alcalde por Chiguayante? Soy vecino de acá desde hace 24 años y nuestra calidad de vida es mala; la conectividad es muy mala, está muy vulnerable y veo que pasan los años y no se hace nada. Si yo llego a ser alcalde de Chiguayante esos problemas se van a terminar; soy una persona con trayectoria y sé como hacerlo.

Oscar Ferrel: “Las cosas se hacen con decisión y no con discursos”.

-¿Cómo solucionaría el problema de la conectividad? Yo vengo hablando de una solución desde 1989. Fui el primer Seremi de Obras Públicas que tuvo el gobierno de Aylwin, y me estaba a favor de la Costanera y me opinía a ensanchar la avenida Pedro de Valdivia, pero a las autoridades les falta determinación, las cosas se hacen con decisión y no con discursos. - Usted fue director de vialidad, ¿Por qué no hizo nada al respecto? Bueno, tú no puedes vincular esas cosas con el cargo de director de Vialidad, yo fui director de Vialidad de Chile, aquí en la región entregué proyectos como el acceso Norte a Concepción, la Ruta de la Madera; me enfocaba a temas macro, no a temas de ciudad, a temas que le competen a autoridades de otros niveles. -¿Qué ocurrió con el puente Loncomilla que cayó en 2004, en Maule? Yo fui al Congreso a dar las explicaciones y un diputado me consultó si yo, como experto, sabía por qué cayó el puente. Le respondí que fue por una sola causa: negligencia. -¿De parte de quién? Del sistema, de los distintos niveles. El puente se fisuró en la faja central, cayeron lozas durante más de un año y las personas fueron a dejar constancia a Carabineros. Algunas autoridades pasaban todos los días y no ordenaron una investigación técnica. Hoy se puede hacer mucha filosofía. Lo mismo pasó con el Puente Viejo; el puente no cayó por el terremoto, se cayó porque nadie quiso auxiliarlo antes, no sé por qué no se investiga, si la línea está clarita.


Semblanza

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La bohemia penquista

“Divas”: un lugar de pelucas, ritmo y acción

Al igual que un hollywoodense sobre la alfombra roja, Claudio camina seguro hacia el escenario, aunque no falta el prejuicioso que llega a opacar su presentación. Por Katherine Muñoz Aguilar.

Llega el viernes y la noche penquista se satura de energía. Pero entre pelucas, pasarelas, ritmo y paredes multicolores, la bohemia voltea en 180° y el transformismo se viste de acción. A pesar de los prejuicios e intolerancia que es “pan de cada día”, ya no es tabú que las “regias” de la noche realicen un novedoso y osado show. Entre las tres discotecas gay más cotizadas de Concepción, “Divas” la lleva, y los noctámbulos incondicionales del local chillan para acaparar la atención de las “estrellas”, Jessica Parker, Ariandi Sodi Miranda y Samantha Price Greenblack. Pero la predilecta es Samantha, quien se presenta todos los viernes y sábados, pasada la medianoche, junto al clan de las más cotizadas de la región.

Lograr su personaje en el escenario le demanda tiempo. Dedica muchas horas en preparar estéticamente a Samantha, la que sólo se evidencia viernes y sábado. “No es que le dedique todo mi tiempo porque si fuera así ya no sería un transformista, sino un travesti, condición que rechazo ya que no quiero pasar todo el día vestido de mujer”, aclara. Y cual artista hollywoodense sobre la alfombra roja, Claudio camina seguro hacia lo que considera su segundo hogar: El escenario de “Divas”. Su afición máxima, además del cigarrillo, es estar allí. Cada show es una tele transportación a otra galaxia, un verdadero éxtasis de emoción, asegura.

Cada miércoles, Claudio comienza a preparar su show y el vestuario a su pinta. A los 15 años, su abuela, quién trabajó en una fábrica de confecciones en Concep Su verdadero nombre es ción, le enseñó a cociClaudio Boglio Quezada, joven nar, tejer y coser. “Así, comunicador audiovisual de 24 ahorro”, dice, pero maaños, quien de lunes a jueves tiequillaje sí que le dedica ne una vida bastante reposada; tiempo y recursos. “Me Su verdadero nombre es Claudio Boglio Quezada, joven comunicano estudia ni trabaja y su única interesa que en Samandor audiovisual de 24 años. preocupación es descansar. Pero tha no resalte ningún de viernes a sábado se transforrasgo masculino, por eso ma. No se convierte en un súper me esmero en maquillar héroe que lucha contra las injusticias, sino en la esculseductoramente los ojos”, dice. tural Samantha, el personaje que lo apasiona. Dos horas y media tarda en transformarse en la A primera vista, Boglio parece todo un hombre: sensacional Samantha Price. El comunicador utiliza Tiene el pelo corto, las uñas sin color y ningún aro se pestañas postizas, oculta sus gruesas cejas para luego asoma en sus orejas. Su físico tampoco lo delata. Sin delinearlas, se pega extensas uñas, se sube a tacones embargo, una vez que habla, deja en evidencia un toque de 10 centímetros de altura y remata con un lunar en femenino; sus gestos son delicados y muy expresivos y el pómulo izquierdo al que considera como su cábala: se ríe tan fuerte que llama la atención de cualquiera. “Cuando se me olvida el lunar, algo malo me sale” dice impresionado.


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Semblanza Boris, con tendencia homosexual, también fue parte del rubro transformista. Era conocido como “Marlenne”. Sin embargo, en 2002 se dio cuenta que su destino era la organización de veladas nocturnas del transformismo penquista.

Claudio depila su cuerpo por completo, utiliza fajas para ajustar la silueta y compra rellenos de silicona. Lo que más le gusta son las pelucas de pelo largo, ondulado y de color castaño; la idea es que se vea “bien fiera”, dice. Lo que más le complica sí es ocultar sus genitales: “Hay miles de métodos, pero yo utilizo cintas y otros secretillos que quedan para nosotras”, remata con Empresario Boris Ilabaca: “Caí de cajón en la cotizada discoteca transformista de Concepción” . una carcajada. En “Divas” todo debe estar perfecto. Ningún detalle puede fallar y a Samantha que es como la hija predilecta, la regalonean y le hacen todos los gustos que estén al alcance del local. Por eso, si un rulo se desliza, Claudio se desespera y lo mismo ocurre con una panty rota o un quiebre de uña a última hora. “Samantha es la más aplaudida de la noche y es impresionante la cantidad de fans que tiene. Me preocupo por ella y todo se debe a mi esfuerzo…. también al público y a Dios”, dice Claudio mientras termina de fumar un cigarrillo.

El organizador cuenta que desde los 15 años ha sido víctima de bullying por sus toques femeninos, pero ello no fue impedimento para confesárselo a su padre y al mundo. “Lo pensé y decidí decirle a mi familia que era gay, porque no quería que fuera un tema tabú, pero hasta el día de hoy vemos que la gente no empatiza con gustos distintos. Hace dos días, iba caminando por la calle y me gritaron maricón”. La incipiente carrera de Ilabaca comenzó en una salida nocturna a “Espartaco”, en Valparaíso. Entre bailes y tragos, se le acercó el dueño del local con una propuesta: “Me dijo si quería bailar acompañando el show de los transformistas, y con orgullo dije sí”. Pero Boris también fue visto por otros empresarios; no llevaba ni una semana en Espartaco cuando lo llamaron de “Mundo”. Estaba tan feliz que decidió ser algo más que acompañante de show transformista y se transformó en organizador de divas. “Caí como cajón en la cotizada discoteca transformista de Concepción”, dice, carrera que ejerce con esfuerzo, pero con sutileza, cual verdadera diva.

“Me interesa que en Samantha no resalte ningún rasgo masculino, por eso me esmero en maquillar seductoramente los ojos”

Empresario del transformismo

Boris Ilabaca Fuentes, Ingeniero Comercial y organizador clave en la discoteca “Divas”, destaca con emoción lo que siente por Samantha y Claudio. “Me impresiona el amor y la dedicación que le tiene a su personaje, y eso se refleja sobre el escenario”. Con el ceño fruncido agrega que a pesar que todo suena de maravillas, no falta el prejuicioso y moralista que viene a opacar el esforzado trabajo de su compañero.

Para Claudio y Boris el transformismo no ha sido fácil, pero han logrado imponerse, pese a la discriminación que sufren día a día. La falta de empatía social la sobrellevan, ya que están decididos a desarrollar este tipo arte y hacer de Chile un país con mayor integración social.


Semblanza

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Camina recto a nuevas oportunidades

Barrendero “drogo” sana sus heridas

Escondido entre escobillones, el joven y alegre Mario Araneda quiere reconstruir su vida ayudando a los demás. Por Belén Muñoz Araneda.

Mediodía y el sol calienta en las calles de Talcahuano, aunque una suave brisa marina en algo alivia a quienes trabajan en la ciudad, entre ellos al joven de piel oscura, de mediana estatura y sonrisa esquiva. Es Mario Araneda Escobar (28), quien entre pasto y pasto ya cortado vuela hasta lo que algún día ve como su futuro: ser terapeuta en un centro de rehabilitación.

A meses de nacer, su padre murió y selló el destino de este joven barrendero. Trece años tenía, los suficientes para que saliera al mundo donde encontró su “salvación” en el alcohol y la droga, vicios que lo llevaron a recorrer Chile y a vivir situaciones duras que casi lo sepultaron en vida.

Una pelea con su sobrina fue decisiva para que buscara ayuda.

Una pelea con su sobrina mientras se encontraba drogado Aspira a convertirse en Técnico en drogodependencia para con cocaína ayudar a otros a superar su adicción. fue decisiva para buscar ayuda. No era fácil escapar de 20 años de vicios y eso lo obligó a rehabilitarse dos veces en el centro terapéutico Villámida, del Hogar de Cristo: “Ahí volví a vivir”, dice. El amor, dice, lo hizo recaer en el vicio y lo llevó a la cárcel donde pasó meses de desesperación hasta que pudo salir y volver al centro de rehabilitación. Allí, tras ocho meses de rehabilitación, egresó junto a otros 15 jóvenes como él. Hoy, entre calle y calle que limpia, piensa con alegría en sus estudios de Técnico en drogodependencia que espera concluir porque anhela ayudar a otros a dejar el vicio.

En las calles de Talcahuano, escobillón en mano, Mario Araneda, trabaja de sol a sol para costear sus estudios. Vive con la familia de su hermana mayor y trabaja para dejar una ciudad limpia y con parques floridos, como le gustaría que terminara su vida.

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Publicación de Lenguaje Periodístico II

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