Page 1

Tribunal Supremo Sala V de lo Militar Recurso 102/0000012/2005 Recurrente: Dª Inmaculada Puig Antich y otras.

A LA SALA

Dª CONCEPCIÓN PUYOL MONTERO, Procuradora de los Tribunales y de Dª INMACULADA PUIG ANTICH, Dª MONTSERRAT PUIG ANTICH, Dª CARMEN PUIG ANTICH y Dª MERCEDES PUIG ANTICH, según poder para pleitos cuya copia obra en las actuaciones al margen referenciadas, ante la Sala comparezco y como mejor en Derecho proceda, DIGO: Que habiéndome sido notificada en fecha 14 de febrero, Providencia de fecha 8 de febrero, por la que –sin previo trámite de alegaciones a la prueba practicada- se acuerda señalar para el próximo 20 de febrero la deliberación sobre la autorización o denegación de la interposición del presente recurso, mediante el presente escrito y de conformidad con lo prevenido en el art. 272 de la Ley Procesal Militar (LO 2/1989, de 13 de abril) paso a interponer contra dicha resolución RECURSO DE SÚPLICA, el cual se fundamenta en los siguientes

MOTIVOS

Primero.- En fecha 31 de enero, de conformidad con lo acordado mediante Providencia de 25 de Octubre, prestó declaración ante esta Excma Sala el Dr. Latorre. En fecha 9 de febrero, ha recibido traslado esta parte del Informe Forense solicitado por la Sala en relación al Dr. Espinosa. Finalmente, en fecha 14 de febrero, ha sido notificada directamente a esta Sala la Providencia objeto del presente recurso, por la cual –sin otro trámite- se procede a señalar fecha para la deliberación sobre la concesión de la autorización. 1


Entiende esta representación que la referida Providencia, vulnera el derecho de defensa de esta representación al privarle de un trámite de alegaciones esencial por cuanto –finalizada la prueba hasta la fecha acordada- se debió otorgar a esta parte y al Ministerio Fiscal (tal y como se hizo con anterioridad mediante el Proveído de 27 de julio) plazo para alegaciones con la finalidad de valorar la prueba practicada, argumentar en relación a la procedencia de la autorización y pronunciarse sobre la finalización –o necesidad de proseguir con nuevas pruebasde la fase previa a la admisión del recurso.

Entendemos que se trata de un TRÁMITE ESENCIAL (como lo fue aquél de alegaciones que despachamos mediante nuestros escritos de 6 de septiembre y 19 de octubre, que mediante el presente damos por íntegramente reproducidos ratificándonos en su contenido), por cuanto precede a la adopción de tan crucial decisión, lo que lo vincula inseparablemente al derecho “a ser oído” insito en el derecho de defensa y a la Tutela Judicial Efectiva.

Ciertamente, el Proveído –de fecha 8 de febrero notificado a esta parte en fecha 14 del mismo mes- se dicta con evidente celeridad (antes siquiera de que se notifique a esta parte el informe forense relativo al Sr. Espinosa) y señala para una fecha inminente, sin embargo, entiende esta parte que en un caso como el que nos ocupa, INICIADO EL 3 DE FEBRERO DE 2005 y dada la complejidad que plantea, no pueden sacrificarse Principios Fundamentales como son el Derecho de Defensa y la Tutela Judicial Efectiva, en búsqueda de una celeridad que a estas alturas y tras dos años de recurso no justifica que se omita el trámite de alegaciones.

Entiende esta parte que, a lo largo del presente proceso de revisión, la línea rectora ha sido el máximo respeto a las garantías y derechos, aunque ello haya comportado que se extienda durante dos años esta fase previa. Ciertamente, no puede anteponerse un cierto concepto de celeridad al máximo respeto al derecho de defensa, especialmente en este momento procesal y tras haberse realizado las siguientes diligencias:

2


1. 2. 3. 4.

Interposición del recurso en fecha 3.2.2005. Providencia de 8 de febrero, teniendo por promovido el recurso. Informe del Excmo. Sr. Fiscal Togado Militar de fecha 23 de febrero. El 14 de marzo de 2005, notifica el Excmo. Sr. Magistrado D. Fernando Pérez Esteban, solicitando la abstención del conocimiento del recurso. 5. El 29 de marzo de 2005, se reúne Pleno para la decisión de dicho incidente. 6. Auto de 14 de abril de 2005, admitiendo la abstención del Excmo. Sr. D. Fernando Pérez Esteban. 7. La tramitación se dilató considerablemente (un año de trámites) en relación a las diversas resoluciones relativas a la composición de la Excma. Sala que debía decidir sobre la autorización para la formalización, así: Ø Providencia de 7 de junio de 2005 señalando el 12 de julio para deliberación sobre la admisión del recurso. Ø Providencia de 12 de junio de 2005que acordaba la remisión al Pleno en virtud de lo previsto en el art. 197 LOPJ Ø Recurso de Súplica interpuesto por esta parte. Ø Traslado al Ministerio Fiscal y señalamiento para deliberacion y fallo el 4 de octubre del mismo año. Ø Proveído de 4 de octubre, considerando la posibilidad de una nulidad por defecto de forma: la resolución debió ser gubernativa y no jurisdiccional. Ø Escritos de alegaciones. Ø Nueva deliberación y fallo el 16 de noviembre de 2005. Ø Auto de 23 de noviembre acordando la nulidad de la providencia recurrida y la retroacción del procedimiento al momento anterior a dictar dicha resolución. Ø Decreto de la Presidencia de fecha 22 de diciembre que avocaba al Pleno el conocimiento del recurso. Ø Interposición de Recurso de Alzada en fecha 25 de enero. Ø Desestimación del recurso de Alzada por Acuerdo del Pleno del CGPJ de 8 de Marzo Ø 12 de mayo de 2006, interposición de recurso Contencioso administrativo contra el Acuerdo del Consejo General del Poder Judicial de 8 de marzo y del Decreto Gubernativo de 22 de diciembre. Ø Providencia de 8 de junio de 2006 confiriendo plazo de 20 días para deducir demanda contenciosa. Dicha demanda se sigue actualmente ante la Sala III del Tribunal Supremo, con número de Secretaría NS 156-P, Sección 07, Recurso número 002/0000197/2006. 8. Auto de 6 de febrero de 2006, acordando la práctica de la prueba infográfica.

3


9. Acto de emisión de dictamen por D. Jorge Manuel Escarpanter y D. José Luis Pedragosa, relativo a la reconstrucción infográfica de los hechos. Inmediatamente tras su práctica, se dispuso la de las restantes diligencias inicialmente interesadas, las testificales del Sr. Garriga y del Dr. Barjau 10. Testifical del Sr. Francesc Xavier Garriga Paituvi, de 11 de mayo. 11. Testifical del Dr. Barjau, practicada el 19 de mayo. 12. Escrito de 24 de mayo solicitando diligencias de prueba. 13. Auto de 7 de junio denegando la práctica de las pruebas interesadas. 14. El 22 de junio interponemos recurso de súplica que es impugnado el 6 de julio por el Excmo. Sr. Fiscal Togado. 15. Auto de 17 de julio, desestimando el recurso de súplica de esta parte. 16. El 28 de julio se nos notifica Proveído dando a las partes CINCO días para que alegue lo que a su derecho convenga, en orden al recurso promovido. 17. Escrito de alegaciones de esta parte, de fecha 6 de septiembre de 2006, solicitando autorización para formalizar el recurso anunciado. 18. Providencia de 9 de octubre acordando el señalamiento para deliberación y fallo el 25.10.06 19. El 11 de octubre, se nos notifica el escrito de alegaciones presentado por el Excmo Sr. Fiscal Togado en relación a la concesión de autorización. El 19 de octubre, presentamos escrito de alegaciones al respecto. 20. Escrito de 19 de octubre solicitando la práctica de declaración testifical del Sr. Latorre. Para coadyuvar al máximo con la Sala, el letrado que suscribe, se ofrece a aportar al testigo al día siguiente para su declaración y evitar cualquier dilación. 21. El 25 de octubre de 2006, se dicta resolución por la que se acuerda requerir el domicilio del testigo propuesto por esta parte (Dr. Latorre) y de los forenses que en su día realizaron la autopsia. 22. El 31 de enero de 2007, se practica la declaración del Dr. Latorre. 23. El trámite iniciado el 25 de octubre en relación a los médicos forenses, tras dictarse Proveído de 26 de diciembre de 2006, en el que se solicita informe forense para establecer “si dicho doctor está en condiciones de declarar”, se prolonga –por la tramitación del exhorto- durante MAS DE TRES MESES, durante los cuales, exceptuando la declaración del Dr. Latorre, la causa permanece paralizada. 24. El día 8 de febrero se dicta resolución señalando el próximo día 20 para deliberación y fallo. Ni se realiza pronunciamiento de la Excma. Sala sobre el informe recibido ni se concede traslado para alegaciones a las partes en relación a las pruebas practicada.

4


25. Nos notifican (9 de febrero) el informe médico forense referente al Dr. Espinosa, sin que se acompañe resolución alguna en relación a la prueba testifical por el que se había solicitado dicha diligencia. 26. Nos notifican (14 de febrero) la providencia señalando el próximo día 20 para deliberación y fallo.

Sin duda, la detallada cronología que hemos expuesto no hace sino evidenciar el absoluto respeto tanto de la Excma. Sala como de esta parte por tutelar el proceso de revisión con las máximas garantías. A este fin, ni la concesión de trámite de alegaciones ni la práctica de las pruebas que infra se interesan, supondrán más de 7 días de demora (5 días para alegaciones, una mañana para que la perito examine el documento original y una mañana para la testifical y la ratificación del dictamen pericial). Entendemos que transcurridos 2 años de instrucción, no se puede permitir que por unos pocos días se prive a esta parte de un trámite esencial y a la propia Excma. Sala del conocimiento de la INFORMACIÓN que aportará la prueba propuesta para el ESCLARECIMIENTO de la verdad.

No debemos olvidar que, tal y como ha afirmado esta propia Excma. Sala y el Tribunal Constitucional en innumerables ocasiones, la búsqueda de la verdad material es el criterio rector de este recurso. En este Sentido la STC 124/84 de 11 de diciembre cuando recoge que "su existencia se presenta esencialmente como un imperativo de la Justicia, configurada en el artículo 1.1 de la Constitución, junto a la libertad, la igualdad y el pluralismo político, como uno de los valores superiores que propugna el Estado social y democrático de derecho en el que España, en su virtud, se constituye". Es esa la razón por la que la substanciación del PROCESO REVISIORIO no determina plazos ni cauces procesales rígidos, sino que se abre a la práctica de aquellas diligencias de prueba que, referidas a los hechos nuevos que se invocan, puedan aportar luz para el descubrimiento de la verdad.

En definitiva, entendemos que debe revocarse la resolución objeto de recurso y conceder a esta parte y al Excmo. Sr. Fiscal Togado plazo de 5 días para alegaciones en relación a la prueba ya practicada tal y como a continuación se detalla, solicitando esta parte que se acuerde, con anterioridad al señalamiento del Pleno para la deliberación sobre la práctica de las diligencias que en el SOLICITO del presente escrito se detallan.

5


Segundo.- Así, entiende esta parte que la Excma. Sala debió otorgar (como se hizo mediante Proveído de 27 de Julio de 2006) plazo de 5 días para alegar lo que en derecho proceda respecto al recurso promovido, teniendo en cuenta que se ha procedido a la práctica de una nueva diligencia de prueba (la testifical del Dr. Latorre) y que, igualmente, se ha procedido al dictamen pericial en relación a la capacidad de declarar del Sr. Rafael Espinosa Muñoz, al cual nos referiremos en el presente motivo en base al Informe médico Forense notificado a esta representación el pasado día 9 de febrero. En relación al mismo, cabe recordar que mediante Providencia de fecha 25 de octubre, acordó esta Excma. Sala, entre otros extremos, requerir a esta parte a fin de que aportase el domicilio del testigo Sr. Latorre y de los forenses Srs. Sanchez y Espinosa. Posteriormente, informada la Excma. Sala del fallecimiento del Dr. Sánchez y de que el Dr. Espinosa se encontraba interno en un centro, se acordó la práctica de examen forense a fin de determinar si se encuentra en condiciones de prestar declaración. En fecha 9 de febrero se nos ha dado traslado del Informe forense en que se concluye que D. Rafael Espinosa padece un trastorno en la esfera cognitiva, compatible con deterioro senil y que no se encuentra capacitado para prestar declaración. Por tanto, resulta evidente que la situación de salud del Sr. Espinosa, impedirá de facto que la Sala acuerde la declaración de los médicos que practicaron la autopsia, hecho que aunque evidente aún no ha sido objeto de pronunciamiento. Pero, no sólo la imposibilidad práctica debía oponerse a la disposición de tal diligencia de prueba, sino que entiende esta representación que la reiteración de la emisión de un dictamen firmado por ambos facultativos, habiendo sido objeto de ratificación en el Consejo de Guerra es totalmente IMPROCEDENTE EN LA FASE EN QUE NOS HALLAMOS Y CONTRARIA A LA NATURALEZA DEL RECURSO DE REVISIÓN FORMULADO POR ESTA PARTE INVOCANDO LA EXISTENCIA DE NUEVOS HECHOS Y PRUEBAS NUEVAS. Cabe aquí destacar que el informe fue firmado por ambos facultativos, que ambos fueron citados al Consejo de Guerra, si bien sólo uno de ellos –el Dr. Sánchez Maldonado- declaró en tal acto, pese a que AMBOS podrían –y deberían- haber comparecido. Sin duda, una irregularidad más de las incontables acreditadas en el proceso objeto de la presente revisión.

6


El proceso de revisión, contiene en realidad dos recursos el primero, llamado iudicium rescindens, finaliza con la confirmación o anulación de la sentencia sometida a revisión. Este primer juicio, en cuya fase previa de admisión nos hallamos, debe limitarse a las causas tasadas que permite la Ley Rituaria, habiéndose fundado la solicitud de esta parte en la aportación de nuevas pruebas. Entendemos que, la reproducción de una prueba ya practicada –y nula, pues la Ley Procesal exigía que el peritaje fuera efectuado por DOS peritos, siendo precisamente el argumento sobre la necesidad de dos peritos el utilizado por la Sala mediante Auto de 22.12.73, obrante a f. 433 y 434, para denegar la prueba pericial balística solicitada por la defensa de Salvador Puig Antich - en el Juicio celebrado contra Salvador Puig Antich, no sólo no pertenece a esta fase previa de admisión, sino que ni siquiera pertenece al Juicio Rescindente del recurso. En su caso, si hubiera sido posible la práctica del juicio rescisorio, es este iudicium rescissorium, dónde el Órgano Jurisdiccional a quien correspondiera el enjuiciamiento debería instruir nuevamente la causa, realizar una nueva Vista y dictar nueva Sentencia, incorporando los hechos nuevos aportados en revisión. Por tanto, esta parte se opone en todo caso a la declaración testifical del Sr. Espinosa no sólo por el estado del mismo, sino por entender que en ningún caso la declaración del mismo supone NUEVA PRUEBA que pueda valorarse en la sustanciación del recurso y, menos, en la fase previa de admisión.

Tercero.- Sin embargo, sí constituía “prueba nueva” la declaración de D. Francesc de Paula Caminal y Badía, que esta Sala rechazó por entender que no constituía una “prueba nueva en el sentido estricto del término”. Como ya indicamos en nuestros anteriores escritos, entiende esta parte que la declaración del Sr. Caminal constituye una prueba útil y necesaria para la averiguación de la VERDAD MATERIAL, a la que debe aspirar todo procedimiento de revisión. El Sr. Caminal fue (a petición de la familia y desde el momento de la detención) co-defensor de Salvador Puig Antich junto con su compañero de despacho D. Oriol Arau Hernández, participando de forma directa en su defensa desde el inicio del proceso hasta la ejecución del Sr. Puig Antich.

7


Aunque finalmente, se decidió que en la Vista Oral y en la apelación en Madrid actuase ante la Sala D. Francisco De Asis Condomines Valls, letrado, ex Decano del Colegio de Abogados de Barcelona y, Presidente de la Academia de Legislación y Jurisprudencia de Cataluña (ya que el mismo gozaba de reconocido prestigio en el régimen entonces vigente), siguieron siendo los letrados Arau y Caminal quienes coordinaban y co-dirigían el proceso y, especialmente, eran los referidos letrados quienes mantenían las conversaciones con Salvador Puig Antich a quien visitaron en múltiples ocasiones en la prisión (D. Oriol Arau, en 63 ocasiones y D. Francesc Caminal en un mínimo de cuatro).

En el transcurso de dichas conversaciones, Salvador Puig Antich describió al Sr. Caminal cómo sucedieron los hechos y, especialmente, describió lo acaecido como un forcejeo tumultuario en un espacio reducido dónde se produjeron disparos de diversas armas y en el que nunca tuvo la intención de matar ni al Subinspector Anguas ni a nadie, tratando únicamente de zafarse de la violenta agresión que sufría en un evidente estado de conmoción por los numeroso golpes de culata recibidos en la cabeza.

Es cierto que obran a los autos declaraciones de Salvador Puig Antich en relación a los hechos. Pero es igualmente cierto que las mismas son extraordinariamente escuetas y se producen en circunstancias excepcionales. Así, si se observa la declaración obrante a f. 204 y ss, se evidencia que la misma –con una longitud de 7 folios- solo contiene 8 líneas relativas a como se produjo el tiroteo en el momento de la detención. A ello, cabe añadir que quien toma declaración es el Jefe del Dispositivo Sr. Bocigas, que se realiza en el hospital, tres días después de la intervención y cuando Salvador Puig Antich aún llevaba una aparatosa prótesis de mandíbula (se acompaña como Documento nº 1, copia del diario El correo Catalán de 20 de octubre -25 días después-, en que se describe la prótesis que portaba aún el día de la reconstrucción de los hechos). Pese a ello, la declaración es prolífera en detalles y retórica policial en cuanto a la descripción de los atracos -sorprendiendo la extensión en alguien que acaba de ser intervenido en la mandíbula) pero extraordinariamente parca en relación a los hechos relativos al fallecimiento del Subinspector Sr. Anguas. Destaca que, tras la declaración inicial de día 28, el día 29 se produce la ratificación, se le notifica el auto de procesamiento y se le recibe declaración indagatoria, que apenas añaden o modifican nada la declaración realizada el día anterior.

8


Así, Salvador Puig Antich fue escasamente interrogado en relación a los hechos de la detención y, por ejemplo, al declarar sin presencia de letrado –como permitía entonces la ley procesal- no fue cuestionado sobre elementos que hubieran favorecido su defensa, como la declaración del testigo D. Ricardo de la Ossa, quien a f. 273, manifiesta haber oído unos disparos seguidos de la manifestación “NO HAGAS ESTO, QUÉ VAS A HACER, NO SEAS LOCO” seguida de más disparos ..., manifestaciones que podrían referirse a un diálogo entre los agentes. Con ello no quiere ni tan sólo insinuar esta parte (como parece referir citando “medios forenses” El PAIS de 26 de diciembre, que se acompaña como Documento nº 2) ni que Salvador Puig Antich fuera torturado –como SÍ lo fue el Sr. Garriga Paituvini hacer crítica alguna a la profesionalidad del Ilmo. Sr. Abogado Fiscal D. Alejandro del Toro y Marzal por el hecho de acompañar a la Policía a tomar declaración al Sr. Puig Antich al Hospital Clínico. Tal sólo señalar que, debido a cualesquiera circunstancias que desconocemos, las declaraciones de Salvador Puig Antich, SI BIEN UNÍVOCAS Y TAJANTES EN LA INEXISTENCIA DE ÁNIMO DE MATAR, LA VOLUNTAD DE HUIR Y EL ATURDIMIENTO CAUSADO POR LOS GOLPES, fueron claramente escuetas. Por ello, contando con la posibilidad de que un testigo de calidad excepcional amplíe tal información ¿POR QUÉ NEGARNOS A OIRLA? Ciertamente, NO ENTIENDE ESTA PARTE PORQUÉ LA SALA

DENEGÓ LA DECLARACIÓN DE UN TESTIGO DE LA SOLVENCIA, SERIEDAD Y GARANTÍA QUE REPRESENTA D. FRANCESC DE PAULA CAMINAL I BADIA, cuando el mismo puede aportar valiosísima información que desentrañe las manipulaciones y alteraciones que presentan las declaraciones de los detenidos, tal y como evidenció el testimonio del Sr. Garriga. Como ya señalamos, el Sr. Puig Antich NO tiene hoy la posibilidad que esta Sala concedió al Sr. Garriga Paituvi (quien incomprensiblemente fue excluido de la causa –fue Juzgado en el T.O.P.-) de comparecer y explicar en circunstancias de libertad y sin miedo a represalias, lo que sucedió en la fecha de Autos. Sin duda, convendrá esta Excma. Sala con la convicción de esta representación sobre el indudable valor y veracidad del testimonio directo del Sr. Garriga en relación a las torturas físicas y psíquicas que padeció y el unánime sentimiento de repulsa que ello provocó en TODOS los presentes.

9


Por eso reclamamos igual derecho a ser oído para Salvador Puig Antich si bien, lamentablemente, tiene que tomar en su nombre la palabra D. Francesc de Paula Caminal i Badíal (letrado de reconocido prestigio e intachable trayectoria profesional DE QUIEN ES INDUDABLE QUE RESPETARÁ SU JURAMENTO O PROMESA DE DECIR VERDAD) quien, obviamente, no depuso en la causa objeto de revisión por ser el letrado del imputado, lo que hacía su testimonio improcedente. Obviamente, la Excma. Sala deberá valorar el testimonio del Sr. Caminal en conciencia y con apreciación conjunta de la prueba practicada pero, partiendo de tal premisa y teniendo en cuenta que LA FINALIDAD ÚLTIMA DE ESTE PROCESO ES EL ESCLARECIMIENTO DE LA VERDAD, entendemos que la Excma. Sala no debe IMPEDIR UNA POSIBILIDAD INMEJORABLE DE CONOCER LO SUCEDIDO A TRAVÉS DE UN TESTIGO CLAVE, que puede (como co-defensor e interlocutor de Salvador Puig Antich) proporcionar información fidedigna de las palabras que personal y directamente escuchó de Salvador Puig Antich, rectificando una declaración efectuada en las circunstancias anteriormente descritas.. Por ello, REITERAMOS LA SOLICITUD DE LA DECLARACIÓN DEL SR. FRANCESC DE PAULA CAMINAL I BADIA así como nuestra solicitud de unión a los autos (sin necesidad de nueva ratificación, por evidente, si la Sala no la precisa) de la ampliación del informe pericial que se acompaña como Documento nº 3, entendiendo que, tratándose de pruebas pertinentes, útiles y necesarias en aras del descubrimiento de la verdad penal, como postulado inexcusable de la Justicia, debe acordarse su práctica a fin de aportar mayor y mejor información a esta Excma. Sala a fin de determinar la autorización para la interposición del recurso de revisión promovido por esta parte. Entiende esta parte que si la Excma. Sala estaba dispuesta a practicar la prueba testifical de los forenses que realizaron en su día la autopsia (ambos la firmaron, ambos fueron citados al Consejo de Guerra si bien, por razones que se desconocen, sólo uno compareció a la vista), prueba que claramente NO es nueva¸ no puede oponerse a la declaración del testigo D. Francesc Caminal i Badia el hecho de que no sea nuevo “en sentido estricto” por cuanto, SE TRATA DE UN TESTIGO QUE NO TUVO INTERVENCIÓN COMO TAL EN LA CAUSA ORIGINAL y, por ello, en una interpretación pro actione del recurso y encaminada a la búsqueda de la Justicia, entendemos debe acordarse la práctica de estas pruebas.

10


Cuarto.- En relación a la prueba practicada, desea esta parte destacar la SOLIDEZ, CREDIBILIDAD Y OBJETIVIDAD DE LA DECLARACIÓN DEL DR. LATORRE.

En la misma, expone el referido facultativo: 1.

2.

3.

4.

5.

6.

7.

Que el 25 de septiembre de 1973, se encontraba en funciones de médico residente en el Servicio de Traumatología del Hospital Clínico de Barcelona; Que era su médico adjunto el Dr. D. Ramón Barjau, quien en ese momento desempeñaba la Jefatura del Servicio de Traumatología en funciones de guardia del Servicio de Urgencias. Que entró junto con el Dr. Barjau y otro personal de urgencias a la Sala A, donde se encontraba un persona ya cadáver, muerto por heridas causadas por armas de fuego, ocupando el declarante en dicha Sala posición correspondiente al lado izquierdo del cadáver. Que el declarante está seguro, y así lo hace constar en este acto, que el cuerpo presentaba al menos cinco orificios por impacto de bala, dispuestos en alineación y a modo de ráfaga en sentido ascendente a partir del muslo derecho hacia abdomen y hemitorax izquierdo. En relación a los datos de la autopsia, manifestó que consideró que se había tergiversado la realidad de los hechos según él los percibió, lo que calificó entonces de “alcaldada”. Respecto al ambiente que reinaba en los momentos posteriores, destaca que a la Sala en que se encontraba herido Salvador Puig Antich quisieron entrar funcionarios policiales vestidos de uniforme lo que expresamente denegó, recordando en su declaración que los policías presentaban un estado de alteración grande y que incluso requirieron al declarante para que diera el alta inmediatamente y que el asunto lo arreglarían ellos dándole un paseo por Montjuïc, expresiones que recuerda fueron proferidas en ese momento de alteración y de rabia que creo advertir en los funcionarios de policía presentes. No recordaba la hora en que se produjo, manifestando que fue en la tarde del 25 de septiembre.

11


8.

9.

10. 11. 12.

13.

14.

15.

Que –sin ser perito balístico- consideraba que los orificios que presentaba eran de entrada y no salida, por que entiende que los orificios de entrada siempre son más pequeños que los de salida. Que las heridas mas graves eran las que se localizaban en el abdomen y en la zona torácica. Sin que se pueda descartar en abstracto la gravedad de heridas localizadas en el muslo, si bien que en este caso, y por lo que percibe el declarante no revestían gravedad … ignora el por qué se prescindió en el informe médico forense de la descripción de las dos heridas del muslo. En su opinión, con independencia de la gravedad de estas lesiones, la descripción anatómico forense debió comprender también la existencia de las dos heridas de la extremidad derecha. Que fue él y no el Dr. Piulachs quien extrajo las balas de Salvador Puig Antich. Que no se extrajeron balas ni se realizó ningún procedimiento sobre el Subinspector Sr. Anguas. Que la autopsia se practicó en una comisaría de policía, no recordando el declarante ningún antecedente en tal sentido, es decir, que la diligencia se practicara fuera del Instituto Anatómico Forense. Este hecho recuerda haberlo comentado con otros profesionales llegando a la conclusión de que se trataba de una anormalidad, y sin que al declarante le conste el porqué se autorizó en tal sentido. En cuanto a la especificación del informe de autopsia sobre el tipo de proyectil –a que nos referiremos infra- considera que ese extremo es muy difícil de precisar en un informe o descripción anatómico forense de un cadáver. Que su impresión es que había “muchas” heridas por impacto de bala. Insiste en que en su opinión eran más de cinco aunque ahora no pueda precisar su localización. Que comparecía ante el Tribunal por que así se lo había pedido el Letrado Sr. Martínez Ramos y en su afán de colaborar con la Administración de Justicia y en particular con este Tribunal en la determinación de la verdad de los hechos.

12


Tal declaración CORROBORA TOTALMENTE LA PRESTADA EN SU DÍA POR EL DR. BARJAU Y CONFIRMA LOS EXTREMOS ESENCIALES DE LA MISMA: -

En el hecho de que AMBOS se encontraban en el servicio de guardia el 25 de septiembre de 1973 cuando entraron el cuerpo del Subinspector Sr. Anguas. Que los agentes que lo acompañaban estaban muy alterados y que lo examinaron, desnudo, durante unos 10 o 15 minutos en el box A.

-

en cuanto a la existencia de multiplicidad de impactos de bala en el cuerpo del Subinspector Sr. Anguas (uno –el Dr. Barjau- describe como “cosido a balazos” otro –el Dr. Latorre- como “muchas heridas”). El doctor Barjau, confirma de forma expresa que, no hubiera expresado que se encontraba “cosido a balazos” si sólo hubiera tres impactos y el Dr. Latorre confirmó tal extremo en TRES ocasiones a lo largo de su declaración;

-

en relación a la existencia de 2 impactos de bala en la extremidad inferior derecha, lo que supone un total mínimo de 5 impactos, precisando el Dr. Barjau –respecto a los de la pierna- que uno se encontraba a en el tercio superior de la extremidad inferior derecha y otro a nivel de la ingle (el Dr. Latorre se refiere a sentido ascendente hacia la izquierda desde el muslo derecho);

-

ambos coinciden igualmente en cuanto a la anomalía que supone la práctica de la autopsia en una comisaría, máxime estando ubicada la sede del Instituto Anatómico Forense en el Hospital Clínico, dónde ya se hallaba el cuerpo (vid. folio 167, manuscrito “pasa a IAF”);

13


-

Ambos mantienen clara su memoria de los hechos a través del tiempo. El Dr. Barjau se refiere a las diversas ocasiones en que –por diferentes razones: entrevistas con letrados, publicación de dos libros, investigación del guionista de la película…- ha rememorado lo sucedido. El Sr. Latorre fue, igualmente, rotundo en sus manifestaciones sobre cómo recordaba los hechos; e,

-

Igualmente, ambos facultativos, confirman que nunca supieron que habían sido requeridos como testigos en la causa por la defensa, que no declararon como testigos o peritos en la vista y que accedieron a comparecer ante esta Excma. Sala a solicitud de los letrados que suscriben en relación a presente recurso de revisión, actuando en su afán de colaborar con la Administración de Justicia y en particular con este Tribunal en la determinación de la verdad de los hechos según declaró el Dr. Latorre, y movido por el respeto a la verdad, según el Dr. Barjau.

Por tanto, coinciden ambos testimonios TOTALMENTE en cuanto a los extremos esenciales que demuestran la irregularidad de la autopsia practicada TANTO RESPECTO AL LUGAR EN QUE SE PRACTICÓ COMO EN RELACIÓN AL CONTENIDO DE LA MISMA PUES OMITE LA EXISTENCIA COMO MÍNIMO DE DOS IMPACTOS DE BALA EN EL CUERPO DEL SUBINSPECTOR FALLECIDO.

Entendemos que, transcurridos treinta y tres años desde los hechos, pequeñas discrepancias no hace sino confirmar la veracidad de los testigos: no han comparecido para recitar un testimonio aprendido y concertado, sino para explicar lo que personalmente recuerdan de los hechos. De hecho, el que no sean absolutamente coincidentes no hace sino demostrar la sinceridad y espontaneidad de las mismas.

14


Cabe recordar aquí que ambas testificales se extendieron durante aproximadamente 3 horas cada una (así como la testifical del Sr. Garriga Paituvi y la emisión del dictamen -con plena seriedad y calidad técnica- del Doctor Ingeniero Industrial D. Jose Luis Pedragosa, que se extendió durante 4 horas). Durante este amplio periodo de tiempo tanto sus Excmas. Señorías, como el Excmo. Sr. Fiscal Togado y el Letrado que suscribe pudieron plantear cuantas preguntas estimaron convenientes, produciéndose numerosas intervenciones, respuestas y aclaraciones, procurando a Sus Excmas. Señorías la garantía procesal del principio de INMEDIATEZ, que a buen seguro, permitió a esta Excma. Sala comprobar de primera mano la veracidad y sinceridad de los testigos que han declarado ante la misma. Pese a ello, pueden –por el mero transcurso del tiempo- surgir pequeñas discrepancias, absolutamente irrelevantes. En este sentido, y contestando a los argumentos que citando “fuentes consultadas” recoge el PAIS de 26 de diciembre de 2006, cuya copia se acompaña como Documento nº 2, de irrelevante debe tacharse la crítica a la discrepancia entre la hora fijada por el Dr. Barjau (16.30) y la que consta en autos de producción del tiroteo (18.30). Pero, además, hemos de considerar:

1. Que el Dr. Barjau afirma que sucedió SOBRE las 16.30.

2. Que dicha hora parece fijarla por referencia en relación a la hora en que iba a comer y teniendo en cuenta que en septiembre, cuando se producen los hechos, el sol se pone pasadas las 20.30 horas.

3. Que durante esa mañana, y según ha declarado en numerosas ocasiones el Dr. Barjau, hubo trabajo ingente en el servicio de guardia: desde la madrugada estaba ingresado al haber sido apuñalado en la reyerta, el hermano del bailarín Antonio Gades, ocasionando su presencia un gran revuelo en urgencias y una alteración anormal en el personal del servicio, produciéndose un retraso considerable. Ello sin duda, pudo provocar que la pausa para comer se retrasara considerablemente, lo que provocó la confusión del Dr. Barjau respecto a la hora en que vio el cadáver. 15


Entendemos que no cabe aquí sino apelar al sentido común. Si alguna de Sus Excmas. Señorías ha ejercido la función de Juez o Magistrado en un Juzgado de Instrucción, recordará sin duda alguna guardia especialmente complicada en que numerosos detenidos o complejas diligencias obligaran a extender la jornada extraordinariamente. No es extraño comer en esas circunstancias a las 17 o 18 horas o cenar a media noche e, incluso, no poder ni tan sólo salir a comer o a cenar… A buen seguro, de esas guardias maratonianas no recordarán Sus Excmas. Señorías a la hora en qué comieron o cenaron, pero sí si fueron originadas por un asesinato, un atentado o un crimen especialmente grave. Del mismo modo, no puede pretenderse que TRANSCURRIDOS 33 AÑOS se conserve una memoria exacta de los hechos accesorios pero SÍ DEBEMOS RECONOCER LA SERIEDAD, COINCIDENCIA Y FIRMEZA CON LA QUE SE EXPRESAN AMBOS FACULTATIVOS EN RELACIÓN A AQUELLOS PRINCIPALES: ESPECIALMENTE, EL NÚMERO DE HERIDAS QUE PRESENTABA EL CADÁVER. En cuanto a la exacta localización de las heridas, cabe reproducir idéntica argumentación: TRASCURRIDAS VARIAS DÉCADAS AMBOS COINCIDEN EN LA MULTIPLICIDAD DE LAS MISMAS (UN MÍNIMO DE CINCO) Y EN LA EXISTENCIA DE DOS EN LA PIERNA DERECHA, más allá, pequeñas discrepancias sobre la concreta ubicación de los impactos, no hacen sino confirmar la veracidad de las alegaciones de quienes recuerdan tales hechos. En todo caso, si por esta Excma. Sala se estima que existen contradicciones o incongruencias en el contenido de las declaraciones prestadas, ES SU DERECHO (Y SU DEBER, PARA PROCEDER AL FIN ÚLTIMO DEL RECURSO RELATIVO A LA AVERIGUACIÓN DE LA VERDAD MATERIAL) citar – como diligencias adicionales o complementarias, a través de la facultad que a la Sala otorga el artículo 957 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal - nuevamente a ambos facultativos, SI SE ESTIMA PRECISO PARA QUE COMPAREZCAN CONJUNTAMENTE, a fin de que ambos dieran las explicaciones oportunas a las cuestiones que planteen los Excmos. Srs. Magistrados para, a través de las mismas, REFORZAR LA CLARIDAD, CONTUNDENCIA Y VEROSIMILITUD DE LOS TESTIMONIOS EFECTUADOS.

16


Quinto.-

Igualmente, se acompaña como Documento nº 4 copia de un

ejemplar del periódico semanal “EL CASO”, publicado el 6 de octubre de 1973.

En el mismo, se describe DETALLADAMENTE y con abundante y precisa información, la detención de nuestro mandante y cómo se produjeron los hechos.

Evidentemente, hospitalizado mi mandante y detenidos todos los implicados la prolija información sobre el dispositivo y el incidente ocurrido en la detención sólo podía tener una fuente: la propia investigación policial.

Pues bien, a f. 15 de dicho ejemplar se recoge describiendo el asalto que “..En un instante le alcanzó con cinco balazos: dos en el muslo, dos en el pecho y uno en el vientre”.

Así, se aporta dicho documento para su unión a los autos por cuanto confirma, probablemente desde fuentes de la misma investigación, la existencia de esos cinco impactos de bala y, consecuentemente, la absoluta manipulación de un elemento esencial de prueba y determinante de la resolución adoptada como es la autopsia.

Quienes vivimos en esa época, teníamos conocimiento de que la información que publicaba EL CASO, procedía del propio Ministerio del Interior. Un análisis comparativo de la Prensa de la época demuestra tal convencimiento: sólo EL CASO dispone y publica fotografías de Oriol Solé Sugrañes, Santiago Soler Amigó, Jordi Solé Sugrañes (de la infancia) y dispone de información detallada de lo sucedido.

17


El resto de las publicaciones sólo disponen de fotografías de Salvador Puig Antich, el Subinspector Sr. Anguas y D. Francesc Xavier Garriga Paituvi y, en relación al contenido de la información, todos los restantes medios publican una información absolutamente HOMOGENEA que es trascripción de la nota de prensa expedida por la Jefatura Superior de Policía de Barcelona.

Así, tanto El diario de Barcelona (Documento nº 5), como El correo Catalán (Documento nº 6), La Vanguardia Española (Documento nº 7), Tele/ eXpres (Documento nº 8), Solidaridad Nacional (Documento nº 9) y A B C (Documento nº 10), recogen IDENTICOS pronunciamientos: 1.

Que la información la facilita la Jefatura Superior de Policía de Barcelona, mediante Nota;

2.

Que el dispositivo se preparó esperando tan sólo a Francesc Xavier Garriga;

3.

Que se produjeron una serie de disparos, a bocajarro. Destaca que en ningún momento se concreten los disparos recibidos por el Subinspector Sr. Anguas, mientras que sí se especifique que Salvador Puig Antich recibió DOS.

4.

Que se entabló un nutrido tiroteo.

Por tanto, entendemos que los documentos aportados no hacen sino confirmar la veracidad de la información facilitada por los facultativos que han declarado ante esta Excma. Sala así como la desinformación y ocultación de datos que, a todos los niveles, provocó la propia Jefatura Superior de Policía.

18


Sexto.- Que, como revela el apartado Tercero, el informe de autopsia obrante a los autos y que fue determinante en la imputación de la muerte del Subinspector Anguas a Salvador Puig Antich y, por tanto, del fallo de la Sentencia cuya revisión se pretende, FUE CLARAMENTE MANIPULADO: -

EN CUANTO AL MODO Y LUGAR DE REALIZARSE LA AUTOPSIA: se practica en una Comisaría de Policía y no en el Instituto Anatómico Forense, no se recogen fotografías del cuerpo para ubicar los impactos, no se produce pesaje y medida de órganos o descripción del estado de los mismos (situando el punto exacto de los impactos y determinando la afectación por los impactos y la causa de la muerte), no se recogen muestras, no se señala si existen señales de bala en huesos, etc.... Sin duda insuficiencias provocas por la falta de medios e inidoneidad del lugar en que se practicó la autopsia, para realizar una labor de la complejidad que supone un examen forense. Destaca poderosamente a esta representación como, el mismo día del fallecimiento del Subinspector Anguas, y estando el mismo en el Hospital Clínico de Barcelona SEDE DEL INSTITUTO ANATÓMICO FORENSE, la principal preocupación del Jefe Superior de Policía sea remitir un oficio (vid. f. 169 a las actuaciones) para solicitar del Juzgado de Instrucción el traslado de los restos mortales del citado funcionario a las dependencias de la Comisaría del Cuepo General de Policía, del Distrito de la Universidad, sita en la calle Enrique Granados núm. – esquina calle Mallorca, con objeto de que se practique allí la Diligencia de Autopsia. Sin duda, como manifestaron los facultativos que han declarado ante esta Excma. Sala y otras fuentes médicas consultadas, tal solicitud (y su práctica) constituye una ANOMALÍA O IRREGULARIDAD INJUSTIFICADA, pues no existía motivo racional alguno para trasladar el cuerpo y practicar la autopsia en un lugar menos apropiado para ello que aquél en que se hallaba.

19


-

EN CUANTO AL CONTENIDO DEL INFORME: Como unívocamente señalan los testimonios del Dr. Barjau y Latorre, el cuerpo presentaba un mínimo de 5 orificios en la parte frontal del mismo, pudiendo presentar más tanto frontales (el Dr. Barjau declara que “... presentaba varios impactos por arma de fuego. Sin poder precisar el número exacto de los impactos, sí que recuerda haber visto uno de ellos localizado en el tercio superior de la extremidad inferior derecha y otro a nivel de la ingle, seguido de un número indeterminado que se podía situar entre el abdomen y tórax, alineados y sin poder precisar el número exacto”) como dorsales, que –por impactar con un hueso- no tuvieran orificio de salida.

-

EN CUANTO AL PROPIO DOCUMENTO MATERIAL DEL INFORME: El mismo presenta corrección manual de las trayectorias de la bala (corrección, no salvada por los firmantes a pie de informe) y presenta una frase añadida en la que se hace constar que Los tres disparos pueden corresponder al mismo tipo de proyectil.

Respecto a este tercer aspecto, se acompaña al presente escrito como Documento nº 11, Dictamen pericial emitido por Dª Lisa Rañé Aguilá, Perito Caligrafo de la Asociación Catalana de Peritos Judiciales y Forenses, Postgraduada en Pericia Documental y Tecnológica por la Facultad de Derecho de Barcelona y miembro de la Asociación Grafoscópica de Madrid. En el mismo, y sin perjuicio del informe definitivo que se producirá cuando la Sra. Perito pueda examinar el documento original, concluye que:

Primer Objeto del Dictamen.- Que existen fundadas sospechas de que el texto del Informe de la Autopsia aportado y que reza así “ Los tres disparos pueden corresponder al mismo tipo de proyectil.” haya sido dactilografiado o mecanografiado con distinta máquina de escribir a la utilizada en el resto del documento y en un distinto acto. Las consideraciones expuestas en el cuerpo del presente dictámen evidencian distintas características de tipado mecanografiado entre el texto cuestionado y el texto restante del documento, y la 20


propia composición del documento acredita también que la frase cuestionada no ha seguido la dinámica y naturalidad del resto del texto. La presente conclusión, queda sujeta al examen del documento original a efectos de poder ratificarlo, ampliarlo y observar con el instrumental adecuado, todos los detalles precisos que nos permitirán llegar a una conclusión concreta de identificación. Segundo Objeto del Dictamen.- En cuanto a la posibilidad de poder evidenciar las palabras que originariamente fueron dactilografiadas antes de la corrección que figura manuscrita por encima de ellas, este perito se remite al examen del documento original a efectos de someterlo a las pruebas pertinentes (rayos luz UV, etc.). La propia Excma. Sala a que tenemos el honor de dirigirnos, puede – examinando el original del documento y, si lo desean los Excmo.. Srs. Magistrados, incluso mediante una simple regla milimétrica- apreciar la existencia de ese interlineado añadido: diferencia de tamaño de letras, ruptura de secuencia de interlineado, inclinación de la frase añadida, etc…

A fin de corroborar tales extremos, mediante el presente escrito se solicita la práctica de PRUEBA PERICIAL consistente en que se autorice a la perito Dª Lisa Rañé examinar el documento original del informe forense obrante a los autos, a fin de que por la misma se concluya el informe definitivo que complete y –en su casoamplíe el que se acompaña al presente, señalándose –con posterioridad- día y hora a fin de que la perito comparezca y se proceda al Acto de Emisión de Dictamen Pericial, contestando a cuantas preguntas deseen formular sus Excmas. Señorías así como el Excmo. Sr. Fiscal y el Letrado de esta parte.

21


Séptimo.- Para concluir, y en defensa de la Justicia que debe perseguir este recurso, desea esta parte llamar la atención de esta Excma. Sala sobre un hecho que estima fundamental en el desarrollo y resultado de la causa objeto del presente procedimiento. Tras incoarse diversos procedimientos penales en la Jurisdicción Ordinaria por los diversos robos con intimidación, la Policía efectuó extenso informe (vid. f. 6 y ss) en el que se referían las actividades y miembros del MIL, abogando por el “carácter político social de los hechos” y calificando a la organización de “subversiva”. Sin embargo, remitidos los autos a la Jurisdicción Militar, tanto el Excmo Sr. Fiscal Jefe como el Exmo. Sr. Auditor de Guerra, presentan sendos informes (f. 11 y 12) de la causa expresando: “…al no acreditarse otro movil que el de lucro personal de lso autores, no está en principio tipificado en el ARt. 294 bic c) del Código de Justicia Militar y por tanto constituye infracción de naturaleza común, cometida por personas no aforadas y en lugar no militar, de la que corresponde entender a la Jurisdicción Ordinarias…” Informe Excmo. Sr. Fiscal Jefe. “ Como quiera que en este momento y de lo actuado, no resulta que dicho hecho delictivo pudiera presentar las características precisas y concretas para ser tipificado como integrante del delito previsto en el art. 294 bis c) del Código de Justicia Militar, supuesto en el que sería competente esta jurisdicción militar para su conocimiento, pudiera V.E. acordar remitir estas actuaciones policiales al Ilmo. Sr. Juez Decano de los Juzgados de Instrucción de Barcelona….” – Informe del Excmo. Sr. Auditor de Guerra. Finalmente, tras inhibirse la Jurisdicción Militar mediante DECRETO de 10 de marzo (f. 13) por el que se acordaba la inhibición a Jurisdicción Ordinaria , el 16 de marzo dicta el Juzgado de Instrucción nº 21 de Barcelona Auto de INCOACION de Sumario por Robo a mano armada y lesiones. Tras producirse la muerte del Subinspector Sr. Anguas, el 4 de octubre de 1973, dicta ese mismo Juzgado de Instrucción nº 21 de Barcelona, Resolución por la que accediendo al requerimiento de inhibición que oportunamente le fue formulado por esta especial Jurisdicción (f. 163 causa), se inhibe a favor de la Jurisdicción Militar, acordando la Capitanía General por Decreto de fecha 30 de Octubre de 1973, tras el Dictamen del Auditor, aceptar el conocimiento de las actuaciones.

22


Obviamente, el MIL no cambió de naturaleza el día de autos y, los presupuestos ideológicos del mismo, ya se habían enumerado en el informe inicial de la policía que la Jurisdicción Militar no había considerado determinantes de su competencia. Es más, se había disuelto en el denominado “Congreso de Toulouse” de Agosto de 1973, un mes antes de los hechos, según consta en autos a través de las declaraciones de los diversos testigos. Así pues, entendemos que la atribución del enjuiciamiento de los hechos a la Jurisdicción Militar fue totalmente arbitraria y causó un perjuicio irreparable a Salvador Puig Antich. Estima esta parte que, si la Jurisdicción Ordinaria se hubiera hecho cargo de la investigación, el resultado de la misma hubiera sido radicalmente diferente, por cuanto: o Se hubieran ACUMULADO TODAS LAS CAUSAS por los diferentes atracos contra los diversos detenidos (evitando así el hecho incomprensible de que el Sr. Garriga Paituvi fuera juzgado por el T.O.P. en causa independiente y se incoaran otras causas en relación a Pardiñas, Piguillem, Soler Amigó y varios más); o SE HUBIERA PRACTICADO LA TESTIFICAL DE LOS DRS. BAJAU Y LATORRE; o se hubiera practicado, a la luz de la información que éstos facilitaran, una SEGUNDA AUTOPSIA, en el Instituto Anatómico Forense, documentada con fotografías y con exactitud en el pesaje, medición y descripción de órganos, heridas y/o señales. o Se hubiera practicado la pericial psiquíatrica de Salvador Puig Antich, por el facultativo propuesto, el Dr. Obiols, Catedrático de Psiquiatría y que era uno de los más reconocidos especialistas de la época a nivel nacional e internacional o Se hubiera practicado una reconstrucción de hechos adecuada. Probablemente varias, recogiendo las diversas versiones. A tal efecto se hubiera procedido a la correcta conservación y preservación del lugar de los hechos (que, FREGO LA PORTERA) y de los vestigios (casquillos y rastros de balas), reseñándose debidamente tal información. o Se hubiera practicado la pertinente PERICIAL BALÍSTICA, recogiendo y conservando las balas, casquillos y armas de los agentes. Destaca que, en el proceso revisado, se reseñaron perfectamente las balas del atraco y las que alcanzaron a Salvador Puig Antich –se firma recibo de entrega por el facultativo del Hospital Clínico- pero desaparecieron las balas y casquillos del tiroteo en la portería.

23


o Si hubieran desaparecido tales piezas de convicción, se hubieran depurado las responsabilidades penales de quienes tenían encomendada su custodia. o Se hubieran admitido careos entre los testigos que permitiesen aclarar las numerosas contradicciones entre las declaraciones de los agentes del dispositivo de detención, así como entre éstos y los testigos (el Sr. Fortes –cuya firma, como hemos señalado, es más que sospechosa en relación a la “rectificación” que se recoge tras la declaración original- y el Sr. Ricardo de la Ossa) para esclarecer, entre otros extremos, que significaban los gritos “no hagas esto, qué vas a hacer, no seas loco”, que el testigo atribuía a uno de los agentes.

No podemos olvidar que la Jurisprudencia Penal del Tribunal Supremo en los años 1973-1974, tutelaba de forma consolidada y efectiva los derechos de defensa y a la prueba, motivo por el que estamos absolutamente convencidos de que el proceso se hubiera desarrollado tal y como se ha descrito supra evitándose las continuadas vulneraciones al derecho de defensa que se constataron en el proceso hoy sujeto a revisión. Así, la arbitraria atribución a la Jurisdicción Militar, en el contexto de la época, permitió privar a la defensa de Salvador Puig Antich de los medios de prueba que plenamente hubieran ejercido ante la Jurisdicción Ordinaria, entre otros extremos, la práctica de la anómala autopsia o la denegación sistemática de diligencias de prueba esenciales. Fue sin duda esta maniobra inicial determinante para el transcurso de la causa, que acabó con la vida de un joven que –de haber sido juzgado en la Jurisdicción Ordinaria- a fecha de hoy tendría 58 años. Esta parte sólo solicita en este momento procesal QUE SE LE CONCEDA LA OPORTUNIDAD DE ALEGAR, DEFENDER SU CASO Y RECLAMAR JUSTICIA. Justicia que se reclama para Salvador Puig Antich, para sus cuatro hermanas (Inmaculada, Montserrat, Carmen y Mercedes) y para la propia Justicia, pues sólo denunciando los errores, abusos e irregularidades del pasado SE LEGITIMA HOY NUESTRO SISTEMA JUDICIAL, en absoluto heredero de este concreto proceso en el que se produjo una sistemática violación de los DERECHOS FUNDAMENTALES de Salvador Puig Antich.

24


Por todo ello, no cabe sino finalizar este escrito reiterando nuestra solicitud de que –tras la práctica de las pruebas propuestas- se conceda la autorización para formalizar recurso de revisión, citando nuevamente en apoyo de nuestra pretensión, la Sentencia del Tribunal Constitucional número 124/1984, que recuerda respecto a la naturaleza del recurso de revisión que “su existencia se presenta esencialmente como un imperativo de la Justicia, configurada en el artículo 1.1 de la Constitución, junto a la libertad, la igualdad y el pluralismo político, como uno de los valores superiores que propugna el Estado social y democrático de derecho en el que España, en su virtud, se constituye” , conclusión que unánimemente suscriben la totalidad de los Excmos. Srs. Magistrados que componen esta Excma. Sala V del Tribunal Supremo.

Y, en su virtud,

SOLICITO A LA EXCMA. SALA.- Que habiendo por presentado este escrito, se sirva admitirlo y, en sus méritos, se tenga por interpuesto en tiempo y forma RECURSO DE SÚPLICA contra el Proveído de 8 de febrero, notificado a esta parte en fecha 14 del mismo mes, solicitando que se deje el señalamiento sin efecto, se acuerde la práctica de las diligencias que a continuación se detallan, y tras la práctica de las mismas se conceda a esta parte y al Excmo. Sr. Fiscal Togado, plazo de cinco días para realizar las alegaciones que estimen convenientes con carácter previo a la deliberación sobre la concesión de la autorización por esta Excma. Sala.

OTROSI PRIMERO DIGO.- Que, de conformidad con lo supra argumentado, se solicita de esta Excma. Sala se acuerde la práctica de las siguientes DILIGENCIAS DE PRUEBA:

I.

TESTIFICAL. Consistente en que por esta Excma. Sala se acuerde la declaración de D. Francesc de Paula Caminal i Badia, quien podrá ser citado a declarar a través de esta representación procesal.

25


II.

DOCUMENTAL. Consistente en acordar la unión a los Autos del Documento nº 1 (copia del diario El correo Catalán de 20 de octubre), documento nº 2 (artículo publicado en el país de 26 de diciembre de 2006), documento nº 3 (ampliación del informe pericial relativo a la reconstrucción de los hechos), documento nº 4 (copia de ejemplar del diario EL CASO, en que se recoge la detención de nuestro mandante) y Documentos nº 5 a 10 (dossier de prensa de los días 26 y 27 de septiembre de 1973), a los efectos probatorios oportunos.

III.

PERICIAL. Consistente en que por esta Excma. Sala se autorice a Dª Lisa Rañé Aguilá (con domicilio profesional en Gabinet Pericial LRA i Associats, S.L. sito en Barcelona, C/ Aragó 240 pral. 1ª, y que puede ser citada a través de esta representación procesal) a fin de que proceda al examen del documento original de informe de autopsia obrante a f. 181 de los Autos, a fin de que tras dicho examen, elabore informe definitivo que complete y amplíe el que se acompaña al presente como Documento nº 11 relativo a la manipulación del informe de autopsia. La referida Sra. Perito deberá ser posteriormente citada para comparecer ante la Sala y efectuar acto de emisión de dictamen, contestando a las cuestiones que formulen los Excmos. Srs. Magistrados, el Excmo. Sr. Fiscal y los letrados que suscriben.

SE SOLICITA LA PRÁCTICA DE ESTAS DILIGENCIAS POR TRATARSE TODAS ELLAS DE PRUEBAS NUEVAS Y CONSIDERARLAS FUNDAMENTALES PARA LA AVERIGUACIÓN DE LOS HECHOS Y LA FORMACIÓN DE LA CONVICCIÓN DE ESTA EXCMA. SALA SOBRE LA ADMISIÓN A TRÁMITE DEL RECURSO QUE PRETENDE FORMULAR ESTA REPRESENTACIÓN.

Y, en su virtud,

26


SOLICITO A LA EXCMA. SALA.- Que teniendo por efectuada la anterior manifestación, se sirva acordar la práctica de las diligencias de prueba interesadas.

OTROSÍ SEGUNDO DIGO.- Que solicita esta parte que EXPRESAMENTE se acuerde la suspensión del señalamiento fijado para el próximo día 20 de febrero, EN TANTO NO SE HAYA RESUELTO EL PRESENTE RECURSO.

Y, en su virtud, SOLICITO A LA EXCMA. SALA.- Que teniendo por efectuada la anterior manifestación, se sirva acordar de forma expresa la suspensión del señalamiento fijado para el próximo día 20 de febrero, EN TANTO NO SE HAYA RESUELTO EL PRESENTE RECURSO. En Madrid, a 15 de febrero de 2007.

Ltdo. D Sebastián Martínez Ramos

Ltda. Olga de la Cruz Herrero Proc.Dª Concepción Puyol Montero.

27


Doc 9  
Advertisement
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you