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El Calafate Propone Revista de difusión de expresiones culturales. Amigos de Ciclos Culturales PeñAmarilla.

Año II. Número 2. Marzo de 2019.


En este número escriben: Ricardo Abad. José A. Amarilla. Arnaldo Alvarenga. Salvador Belucci. David Contreras. Pablo González Andrea Beatriz Lorenzo. Jorge Magnano. Fanny Novack. Natalia Ramírez. Pablo Strafaccio.

pintan/ fotografían:

Gustavo Badano. Rodrigo Binet. Walter Chazarreta. Eve Fisch. Akila Klemm. Fanny Novack Padelés. Jorge Ojeda. Nicolás Palacios.


El Calafate Propone/ EDITORIAL.

N a t a ch a Pe ñ a lo za - C C PA-

Un ciclo andando con ustedes. Cuando los tiempos se convulsionan y nosotros nos vemos en medio del fragor que a veces nos deja sin voz, la posibilidad de armarnos en la mirada y desde la palabra se vuelve certeza que nos reconstruye. La segunda edición que aquí presentamos en los inicios de este 2019 viene con todos esos modos que tenemos de reconstituirnos desde el hoy necesario ejercicio de crear. Esta publicación digital tiene como finalidad encontrarnos con quienes respondieron a una convocatoria y con ustedes, los lectores que por aquí asoman, los que andan al acecho, en la escucha o la lectura de vernos en qué andamos quienes hoy encuentran en Ciclos Culturales un espacio de participación. La particularidad de esta nueva edición es la inmediatez del llamado y la inmediatez de la respuesta puesto que lanzamos la propuesta y dispensamos apenas una semana para recepcionar los trabajos. Así, creemos ver un tejido que se vuelve reunión de gente amable y generosa que desde sus visiones aportaron obras para conformar estas páginas que tienen mucho de voluntad de presente para ser de la partida. Lo particular reside en que muchos

de quienes aquí escriben, participan

activamente de uno de nuestros ciclos: El Calafate lee que nos encuentra enlazados en nuestra segunda temporada de las ruedas de lectura en voz alta, libre y abierta a la ciudad. Aquí ustedes encontrarán escenarios patagónicos, universos de significación de escala humana y leerán asociados temas universales que nos rondan, nos habitan y son dichos en distintos formatos, en la confluencia de creadores adolescentes y de otros algo más experimentados: todos participan en este número desde este luminoso rincón del sur de la Argentina. Para hacernos presente, entonces, en estos tiempos de tiempos revueltos, de ilusiones, esperanzas y de enormes desafíos por mantenernos juntos y a la par, nos emociona como siempre invitarlos a recorrer este compilado de trabajos ofrecidos desde la voluntad de ser con otros. Deseo

que

El

Calafate

Propone,

nos

siga

encontrando

haciendo/diciendo/creando para otros, en tiempos robados, para decirnos juntos. Que disfruten del recorrido por este nuevo número que habla esencialmente de la voluntad de decirnos, justamente en el mes en que esta semilla con alma de frutos abundantes, Ciclos Culturales PeñaAmarilla, cumple su primer año de acciones en la ciudad de El Calafate. Agradezco a todos quienes aquí se reúnen sin insistencias y con convicciones y marche un abrazo gozoso para los lectores.


El Calafate Propone/ ARTES PLÁSTICAS

J o r g e

O j e d a


El Calafate Propone/ POESÍA

Buena letra. Ricardo Abad Mi Madre no fue ni la mejor cocinera ni la abnegada mamá ni la anciana sabia ni ninguna de esas cosas que tanto le gustan ser a las madres era brava, pícara, arrebatada ella sabía ser un problema. pero Mi Vieja me regaló Las Palabras muchas veces dichas otras naturalmente diseñadas con deliciosa caligrafía. Sin esfuerzo escribía con inesperada claridad. Sus oraciones siempre eran elegantes, estilizadas, regulares con mucha tinta sobre el renglón. A veces dibujo un tres o una mayúscula que se asemeja a sus trazos y cómo un tonto me sonrío.


El Calafate Propone/ POESÍA

Mujer. José A. Amarilla.

Las manos de mi amada no dan puntada sin hilo, hilo de vida con el que surce a mi corazón herido. Teje sin merodeo, con puntadas cortas a veces largas. Mecedora de sueño, curadora del alma; con sus agujas -tejedora de vidamarca mi tiempo. Las manos de mi amada, siembran en mí, cuerpo yermo, semillas de trigo y vida. Las manos de mi amada hilan, ovillan, desatan; surcen corazones, tejen ilusiones, bordan sueños imposibles; tiñen su urdimbre, arman la trama. Las manos de mi mada como sus besos de una o mil maneras me arropan el alma.

Ilustró: Akila.


El Calafate Propone/ POESÍA

Fuerza extraña David Contreras.

Yo no te pido perdón, amor, si lo pidiera, me arrepentiría de esto que estoy sintiendo, sería como robarle al otoño primavera, y al corazón este fuego que no entiendo. Yo no te pido perdón, mi sueño y pradera, destello de sol refugio en que me enciendo, si eres remanso, volcán de mi alma entera, y el sentimiento virginal que no comprendo. Por qué es que enloquezco si tus ojos me miran se torna un imposible fundir nuestros regazos, y aunque nos evitamos nuestras almas suspiran, y somos el refugio de un amor a pedazos, pero te pido perdón, si mis palabras giran y aunque te evite, sé, terminaré en tus brazos.

Ilustró: Akila.


El Calafate Propone/ POESÍA

Tempestades. David Contreras.

Vuelvo a escribir te encuentro en la tormenta, naufrago a la deriva sobre este mar bravío, y aunque me ha pasado la vida, escalofrío, siento al pensarte gris nublada y somnolienta.

¿Es el amor que se desgarra de manera lenta? ¿será este temporal el encuentro o el estío? Renacieron mis palabras y este sueño mío, con esta escritura superflua y turbulenta.

Quizás pensarte es recordarte con el viento o con la tormenta ahogada en vendavales, desarma lo construido es un soplo violento que arrasa con el sueño y aquellas voluntades huracán de amar que fluye y nace en este intento yo solo suelto la pluma a las tempestades.

Ilustró: Akila.


El Calafate Propone/ FOTOGRAFÍA.

EVE FISCH

}


El Calafate Propone/ POESÍA

Lluvia de verano a la vera del umbral Andrea Beatriz Lorenzo

Desde ahí al filo del umbral te vi caer estrepitosamente locamente, incansablemente. Desde ahí apretadas y cobijadas vimos como tus gotas explotaban en burbujas de colores salpicándolo todo. Desde ahí jóvenes e inocentes vimos ese paisaje citadino gris y obtuso desarmarse en un prisma y proyectarlo todo. El reflejo de los perros de la calle guareciéndose entre nosotras. Las hojas de los gigantes paraísos en caída libre llegaban, como canoas diminutas llevadas por la furia del torrente de ese caudaloso río provisorio, a las esquinas indecentes. Desde ahí divertidas te vimos muchas veces: fuiste cine para nuestras miradas, fuiste magia que nos enredó en sus trucos, fuiste tiempo colmado de felicidad. Así la juventud se nos pasó en el filo de ese umbral de Pico 11. ¡Cuánto espacio en ese rincón tan pequeño!


El Calafate Propone/ FOTOGRAFÍA.

Eve Fisch.


El Calafate Propone/ POESÍA

Que me anime el animador. Andrea Beatriz Lorenzo

In situ es donde voy a reclamar todo lo que falta. In situ es donde voy a preguntar todo lo que lo dudo. Dicho esto aprovecho para rever un poco todo esto y la lista se arma extensa y se mezclan los conceptos: ¿Dónde está el amor de mi vida? ¿Dónde está el bien instalado? ¿Dónde vive la gente coherente? ¿Dónde el despojo se completa? ¿Dónde el animador se muere? ¿Dónde el lujo desaparece? ¿Dónde lo simple se vuelve más simple? ¿Dónde van a parar los muertos? ¿Dónde y cuándo muero? Si supiera responder todos estos dónde entonces aparecerían irremediablemente los cuándo. Si supiera responder los cuándo sobrevendrían abruptamente los por qué. Y al final con todas las respuestas juntas pondría la lápida contundente y sonriente el ¿para qué? Y en ese instante es cuándo vuelvo a comenzar solo para no terminar y darle una oportunidad amablemente a ¡qué me anime el animador!


El Calafate Propone/ FOTOGRAFÍA.

Eve Fisch


El Calafate Propone/ POESÍA

La canción del Lago Natalia Ramírez. Duerme niña, duerme. El lago quiere contarte un secreto en el colchón de hierbas, Reposa tu cabeza, que las flores blancas te darán su néctar. Cerrarás tus ojos con su fragancia exquisita y las aguas que murmuran, grabarán tu nombre en el fondo callado de éste escenario. Tu nombre fue escogido, y tus oídos elegidos para conocer la sinfonía oculta… El lago a veces llora, a veces ríe y muchas veces, tiembla. Duerme niña, duerme. En sueños te mostrará su historia, hecha con pinceles ocres y celestes. El lago siente, muchos lo llaman frío, muchos lo admiran, muchos son indiferentes. El lago musita una oración inteligible, el lago no ríe, hoy está triste. Esconde entre sus rincones, duendes de colores y nostalgias de besos olvidados con promesas de veranos… El lago suspira, el Cielo se cubre para que no mire sus mejillas claras, toma unas nubes blancas, como las flores… Se cubre el rostro y el lago se pierde, adorna su pelo los rayos vespertinos y despeina el viento su vestido, hecho de milagros y rocío. Duerme niña, duerme, el amor existe, duerme niña, duerme…


El Calafate Propone/ FOTOGRAFĂ?A.

Gustavo Badano


El Calafate Propone/ POESÍA

Pablo González.

Me perdí en tu cálida mirada y blanca sonrisa. Me perdí como aquellas palabras en un día de suave brisa. Me perdí escribiendo de prisa sobre ti en este mar de papel. Me perdí por ser fiel a tu piel queriendo probar la miel. Me perdí siendo un poeta buscando la palabra precisa para detallar tu sonrisa.


El Calafate Propone/ FOTOGRAFÍA.

Fanny Novack Pandelés

El Calafate Propone/ POESÍA


Niño de Saturno Fanny Novack I.

Pandelés

Te busqué por infinitas galaxias, A través de infinitos cielos: “Mi niño de Saturno”. Al fin te encontré. Estamos a pocos pasos, Pero no puedes escucharme… Los ecos de otras voces obturan la mía… No puedes girar tu mirada. Me desdibujo… Borran mis huellas. Nunca sabrás que estuve allí. Ya es demasiado tarde. Estamos en mundos paralelos; ¡Tú en tu nave y yo en la mía!! II. ¿Qué te hicieron mi niño de Saturno? ¿Te encorsetaron en un traje? ¿Encarcelaron tu libertad? ¿Te robaron tu risa? ¿Opacaron tu mirada? ¿Me reconoces? ¿Ya nadie ve quién eres realmente? Yo aún veo tu esencia; Espío a través de la hendija de mis recuerdos: Y puedo verte reflejado en el espejo de mi alma. Se que estás allí, Que no te fuiste. Lo que me angustia es no saber, Si podré rescatarte: “Mi niño de Saturno”.


El Calafate Propone/ FOTOGRAFĂ?A.

Gustavo Badano.


El Calafate Propone/ POESÍA

Santa cruz Jorge Magnano En tu celeste me abismo, Santacruz. Misterioso río-mujer, de rítmica cadencia. Me arrastras contigo hacia el mar de la zozobra en el desborde fluvial de tu belleza, en el enigma de la pena que habita tras tu brillante sonrisa de espuma. Con mil razones vanas intento demorarte, sólo por hundir, una vez más, mis ojos en el espejo de tu azul. Desde tu origen glacial reclamas el ancho destino del mar y hacia allí te alejas, descendiendo los requiebres sinuosos de tu cauce, acompasando tu talle en el sensual rumor de las marismas. Mientras yo, marinero de agua dulce, condenado a navegarte solo en sueños, zarpo decidido hacia tu encuentro enarbolando en un puñado de certezas. Pero en mitad del viaje mi voz se quiebra y naufrago, y me hundo tragando a borbotones las palabras que callaron mis labios. Sólo me salvo aferrado al madero de tus ojos-cielo. Cada día, el tímido sol que me redime entibia mis mañanas de escarcha, cuando tu mirada azul —y no dejes de hacerlo Santacruz— apaga mi soledad por un segundo. Para, enseguida, morir de distancia en tus orillas.


El Calafate Propone/ FOTOGRAFรA.

Nicolรกs Palacis


El Calafate Propone/ NARRATIVA.

Margaritas silvestres Pablo Adrián Strafaccio. Arrodillada en el terreno, ignora dolores óseos, arranca del matorral margaritas silvestres, como las llamaba su madre. En ese hacer ve las manos suaves y tersas como en la juventud. Aprieta el ramo contra los senos flacos y gastados, logra pararse, cruza el camino, ya en la casa las acomoda en un jarrón que deja sobre la mesa. Ritual inmemorial, heredado y feliz. En los años rozagantes, él solía adornarle el cabello con las florcillas, mirarla enamorado y besarla en la frente. La pesadez de los pasos en el atrio le advierten que no llegan buenas nuevas. Portazo y bufido. Cruce de miradas entre furia y tristeza. -No hay arreglo posible, nada, NADA QUE HACER-, vocifera ronco Silencio -O vendemos la casa para salvar el negocio o vendemos el negocio para quedarnos la casa -Yo, yo…, yo…- llanto -Llorando no lo vamos a arreglar, ¿Te llevo al banco? A lo mejor si les lloras nos perdonan la deuda, mejor dicho, la deuda de TÚ hijo. -Nuestro hijo...Brazos en jarra, mirada fija, resoplido y dedo acusador. -¡TE LO DIJE! TE DIJE QUE PASARÍA-Pero parecía que... -¿Qué qué? ¿Parecía qué QUÉ, qué había dejado los vicios? TE LO DIJESilencio. -¿Comemos?, ya está el cocido hecho, lo caliento un poquito y listo-¡COMER, COMER AHORA CON ESTE NUDO EN LA GARGANTA!!!Pasos furiosos hasta la ventana, mirada en la lejanía dándole la espalda. Gestos como si hablara sólo. -Conservemos la casa, yo voy de sirvienta, o plancho y lavo para afuera, hasta que consigas trabajo-. Se da vuelta con los ojos cargados de fuego. -¡CONSIGA UN TRABAJO, UN TRABAJO DE QUÉ!!!Llanto -Lo único que sé es vender, como mi padre, ¿quién va a tomar un vendedor de mi edad? ¿QUIÉN?Camina pesadamente hasta la mesa, se sienta y con ambos puños golpea la madera, el jarrón casi cae y las margaritas silvestres tiemblan, como ella. -Entonces, vendamos la casa-¿Y vivimos en la calle?Ella se arrodilla a su lado y le toma el brazo. -En la trastienda hay una cocinita, amplia, podemos enrollar colchones, así empezamos-Una cosa es empezar así- soltándose en gesto violento -otra muy distinta es terminar así-. Se para, alisa el vestido, con el rostro bañado en lágrimas camina hacia la ventana, en el trayecto observa la chimenea de piedra que él tardó cinco años en terminar, para volver del trabajo y sentarse a leer plácidamente junto al fuego, jamás habría perdón. Sentado en la silla el hombre se lleva la mano al pecho, el dolor es ahora más profundo, más allá del cuerpo “Sabía que el banco no nos la haría fácil, sabía cómo nos dejaba, no le importó”. Se para y camina hacia ella, la toma del hombro y la gira quedando cara a cara, lleva el jarrón en la mano, saca margaritas silvestres de a una y adorna su cabello, la mira con infinita ternura y la besa en la frente. -Calienta esa olla, comamos-


El Calafate Propone/ FOTOGRAFรA.

Nicolรกs Palacios


El Calafate Propone/ PROSA

El Sur Tampoco Existe Pablo Adrían Strafaccio.

¿Quién le dijo a Usted que yo vivo en el sur? ¿Al sur de qué? Permítame que le diga que yo no estoy al sur de nada, vivo al norte de La Antártida, como todos los argentinos. Es más, si Usted está en Alaska y viaja hacia el norte y sigue un poquito más, llega a estas tierras y si estamos al norte de Alaska, quiere decir que estamos al norte del mundo. ¿Quién le dijo a Usted que yo vivo en el sur? Los mismos que tradujeron la palabra ahoniken como “hombre del sur? Permítame que le diga que los Tehuelches no vivían al sur de nadie, vivían en el centro del universo y que al nombrarse a sí mismos, no distinguían entre hombre o mujer, así que la mejor traducción de ahoniken es “Gente de acá”. ¿Quién le dijo a Usted que yo vivo en el sur?. Permítame que le diga que lo han engañado, por donde yo vivo no hay ningún “Faro del Fin del Mundo”, lo que hay es un “Faro del Principio del Mundo”, porque por donde yo vivo nada termina sino que todo se inicia y como todo principio, como todo nacimiento, el lugar donde yo vivo está lleno de energía, ¡Y mire Usted si no enviamos energía vital a todos aquellos que nos llaman “del sur”! Por eso, permítame que le diga, que el sur, tampoco existe.


El Calafate Propone/ FOTOGRAFĂ?A. El Calafate Propone/ N


El Calafate Propone/ PROSA

Microrelatos Arnaldo Alvarenga.

VOLAR La libertad lo es todo. Pero la libertad no es nada sin el viento en la cara. Cuando los miro, no puedo distinguir al niño del barrilete.

ANOMALÍA El sentimiento que lo invadió ante el recuerdo de una vieja canción le advirtió acerca de la anomalía espacio-temporal. ¿Cuánto tiempo había pasado? Años... o segundos... era imposible precisarlo. Se vio envuelto en una epifanía al empuñar la guitarra y tararear algunas notas. Cantaba la misma canción, en la misma situación, en el mismo momento, por la misma razón, con el mismo sentido... Ayer y hoy se plegaban en ese preciso instante; estaba en dos momentos y dos lugares a la vez, como una partícula errante en la inmensidad del universo.

ANTINOVELA La muerte me encaró hoy. Yo sabía que me venía siguiendo, pero me hacía el boludo. Me la encontré, de frente, en una esquina. Me dijo que yo era el hombre de su vida (sic) y que, por eso, me sabría esperar.

DÉJÀ VU Era posible, por supuesto, que el juego estuviese arreglado; incluso por fuerzas invisibles, como el destino. Una sensación de déjà vu lo invadió. Avanzó una casilla en el tablero de los dioses.

PROYECTO DE VIDA En aquél instante de locura; decidió escribir, hasta el más mínimo detalle, todo lo que deseaba que fuese su vida de ahí en más. Al terminar, dio su último suspiro.


El Calafate Propone/ FOTOGRAFĂ?A.

Walter chazarreta.


El Calafate Propone/ NARRATIVA

Antes de dormir Fanny Novack Pandelés.

Antes de cerrar sus ojos, luego de leer un cuento, mi niño me

pregunta:

¿A

dónde

va

nuestro

alma

cuando

dormimos?. Y yo le respondo con un interrogante: ¿Y qué pensás vos que ocurre?... El suspira y luego me responde: -¡Creo que viaja, que se teletransporta a otros lugares, sitios lejanos. Que visita personas a las cuales extrañamos mucho. Que nos mira, nos observa desde el cielo. Que es nuestro aura, nuestra energía. Que, aunque se aleje algunos instantes de nuestro cuerpo, siempre nos cuida, nos protege. Se queda dormido… Ahora soy yo quien suspira.. Y pienso: Solo sé que quizás 21 gramos pese su alma y 21 gramos pese la mía. .. ¿Jugamos a inventar un futuro?, es la invitación de mi niña de tres años. Un futuro en el cual los monstruos, se encuentren dormidos y podamos destruirlos, antes de que nos asusten o nos hagan daño. Y pienso en la paradoja: ¿Liberar el pasado desde el futuro, o liberar el futuro desde el pasado?, sin despertar a los monstruos del averno… Y la posibilidad de que ciertas facetas de ese mundo simbólico de la pequeña se filtre en el mundo real, y lo haga más habitable…


El Calafate Propone/ FOTOGRAFĂ?A.

Walter Chazarreta.


El Calafate Propone/ IDEAS. Sobre los modos de enfrentar los cambios. Salvador Belucci Sabemos que el cambio siempre existió y que todas las organizaciones, como sistemas abiertos que interactúan con el medio externo, necesitaron estar en constante adaptación. Sin embargo, la novedad hoy radica en la velocidad, la complejidad y la imprevisibilidad de esos cambios, así como en la potencia del impacto que producen. Esto implica que el tiempo que tenemos disponible para solucionar esos problemas de adaptación es cada vez más limitado, y con ello aumenta la sensación de ansiedad y angustia de nuestros hombres y mujeres. La sensación de ansiedad es típica de la era que nos toca vivir, pero también es cierto que ésta se acentúa ante la percepción de que el cambio es permanente y que el ayer ya perdió vigencia en el mismo momento en que estamos analizándolo. Vemos cómo se va abriendo un abismo entre lo que era y lo que puede llegar a ser, en una suerte de transformación constante que afecta todas las áreas de la vida, no únicamente la laboral. La clave está en que sea un proceso constante y permanente. Tenemos que entender que tradicionalmente contamos con creencias firmemente basadas en enseñanzas de quienes conformaron nuestro mundo. Estas firmes creencias se establecieron con estructuras y procedimientos rígidos, al igual que sus estilos de aplicación. Ahora bien, parece ser que con el advenimiento de la tecnología estamos en otro contexto y es probable que los cambios sean vistos como una alteración, por lo que es de esperar que inconscientemente intentemos evitarlos desde nuestra posic|ión de apego a nuestro esquema mental establecido y previsible, donde podemos seguir pisando sobre el terreno de lo seguro. Por todo esto considero necesario que las personas adultas aprendan. Se trata entonces de introducir modificaciones en los métodos y los procesos de pensar nuestro mundo. Por ello es necesario también rever cuál es el perfil que se espera de nosotros, los adultos, y que espacio social ahora es adecuado para ocuparnos, y si no fuera como el que lo fue hasta ahora, se requiere cambiarlo. Para contrarrestar tantos perjuicios sobre los nuevos lineamientos del trato entre las personas, sería mucho mejor que los cambios fueran introyectados, y hacer que desde nosotros mismos ocurra el cambio, sin esperar a que nos sea impuesto. Sin embargo cuando el sistema de creencias resulta erróneo es indispensable que desde el tejido social se intervenga para quebrar el sistema de


homeostasis implantado en las relaciones interpersonales tóxicas.Paul Watzlawick ya se explayó sobre este mismo tema y sostuvo que “...un sistema es patológico en el grado en que no puede crear por sí mismo las reglas para el cambio de sus reglas, entonces es cometido manifiesto de una terapia eficaz introducir desde fuera estas reglas en el sistema”. 1 No es casual, que Santa Cruz como las restantes provincias argentinas nos muestren el fatídico horror de ser provincias con un gran cúmulo de denuncias por violencia de género e intrafamiliar. Esta provincia y sus habitantes son un claro ejemplo de la dificultad de adaptación a los cambios, por ello es que constituye un sistema patológico, resultando por ende eficaz, introducir desde los mismos actores sociales nuevas reglas de convivencia, en este caso es la punición de tal conducta.A muchos mayores les asusta la palabra cambio, porque implica a nivel personal una modificación en los hábitos, en las relaciones, en las responsabilidades y en los derechos. Nos obliga a repensar nuestros objetivos, las relaciones de autoridad, los métodos de trabajo, las interacciones dentro de las familias. Todo este conjunto de innovaciones en el hacer puede caer en la falacia de pensar que muchos lleguen a sentirse víctimas del cambio en lugar de considerarse ellos mismos en posibles agentes de cambio. El hecho de tener que adaptarnos a novedosos y creativos procedimientos y métodos de convivencia exige que realicemos determinados ajustes personales en los patrones de comportamiento; demanda que desarrollemos otra actitud personal. En este complejo contexto parece necesario organizar estrategias a fin de disminuir el nivel de estresores de aquellas personas que aún se resisten a las nuevas reglas sociales y de respeto al género, y para ello se han pensado mecanismos de amortiguación del conflicto basados en talleres abiertos y de adaptación activa a la realidad, donde cada uno pueda poner en palabras sus propios miedos nacidos del corrimiento del eje interpersonal. Para ellos, quienes aún no están compenetrados del nuevo rol social he pensado estos talleres destinados a minimizar los temores de la nueva realidad. Se me ocurre que las Instituciones públicas pueden hacer algo en favor de la sana convivencia poniendo claro sobre oscuro el llamado de atención sobre todo a los más distraídos. Más que rasgarnos las vestiduras cada aproximadamente 30 horas en que se comete un femicidio o abuso, voto para que los poderes se despabilen haciendo algo más proactivo que lo hecho hasta el presente con el fin de evitar futuros fatales desenlaces, y para ello es necesario que la sociedad empiece a hablar sobre estos temas sin más dilaciones.1

P. Watzlawick, La coleta del Barón Munchhausen, Editorial Herder, Barcelona, 1992.


El Calafate Propone/ FOTOGRAFÍA.

RODRIGO BINET


Curaduría y diseño Natacha Peñaloza./ Nata Cepe El Calafate Marzo de 2019

Encontranos en:

ccpa.elcalafate@gmail.com ciclosculturales/ ciclosculturales.penaamarilla

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