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MINISTERIO SANIDAD PARA LAS NACIONES ESTADO DE MEXICO

28 de febrero 2012

La palabra de Dios aun en los hospitales es predicado, pues su palabra dice id y doctrinad a todos los gentiles. Siervo de Dios Abner Delgado en la exposición De la palabra de Dios…


Este Ministerio no solamente quiere llevar la palabra de Dios en las calles, si no también en los hospitales y con la ayuda de Dios si es posible también predicar en la cárcel, donde muchas almas están cautivas por el pecado.

Siervo de Dios Abner Delgado El siervo de Dios Abner Delgado fue uno de los invitados a participar de esta bendición, de ante mano Jesucristo le pague por esta disposición de igual manera a su esposa.

Testimonio del poder de Dios que dio a conocer este varón, que a su vez también es Siervo de Dios. Cuantos de nosotros los que hemos creído en Jesucristo hemos visto de las maravillas que Dios ha hecho con nuestros familiares, amigos.


Muchos dicen que Dios se ha olvidado de los que están en el hospital, que Dios no se acuerda de los enfermos, e infinidades de cosas como estas se han escuchado de las almas desesperadas por ser curados. Mas ciertamente no se han dado cuenta estas personas que Dios aun se acuerda de ellos, y es por eso que los esta llamando de esta manera, para que comprendan de que Dios tiene poder para sanar cualquier enfermedad. Dios nos regala una bella mañana, y nosotros como si nada, nos deja contemplar su poder a través de la naturaleza, nos da de sus cuidados, de su amor, ¿ y que hacemos nosotros? Despertamos muy deprisa porque se nos hace tarde para ir al trabajo, para dejar el niño a la escuela, para ir a divertirnos con los amigos, etc. Llega la noche y es como si no hubiese pasado nada, de Dios no nos acordamos ni por un minuto.


Jesucristo nos ama, y el estar postrado en una cama es para que te acuerdes de El, por los menos un día en tu vida. Ahora realmente crees que Dios se ha olvidado de los enfermos?‌

La fe del justo obrando eficazmente puede mucho, de esta manera los que creyeron en Jesucristo doblaron sus rodillas, esperando de Dios la respuesta anhelada.


DespuĂŠs de que los ministros predicaron la palabra de Dios, los hermanos que nos acompaĂąaban, se dispusieron a servir de las bendiciones que Dios les habĂ­a dado.

Muy acomedido el Siervo de Dios Abner puso manos a la obra, pues lo vemos algo ocupado con las tortillas, que con la ayuda de las hermanas y hermanos se dio de comer a aquellas personas.


en hospital Adolfo lopez Mateos