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Primeros Auxilios Introducción

Primeros Auxilios Introducción Para poder comprender la naturaleza de los primeros auxilios, deben tenerse en cuenta ciertas características propias de los seres humanos, entendiéndose que la vida de cada individuo es un bien único e irrepetible, y que su mantenimiento depende del funcionamiento de su organismo para realizar todas las acciones vitales, vitales como la alimentación y la respiración, entre otras si las cuales sería imposible la subsistencia humana. Todas las ac actividades que realizan los seres humanos poseen incidencia en su e estado de salud, por lo que en los diversos espacios de circulación, como la casa, el lugar de trabajo o de recreación se debe circulac poseer una actitud preventiva, con la cual se pueden llegar a pos eevitar accidentes que puedan dañar a uno mismo o a terceros. A pesar de ello, existen situaciones o actividades en las cuales los riesgos son difíciles de prevenirse, por lo cual el individuo se encuentra en más expuesto a sufrir algún tipo de accidente. Ante este tipo de situaciones, las respuestas y acciones para proveer al accidentado de contención y ayuda deben darse en prov forma rápida y efectiva, siendo fundamental que la persona que form brinde su apoyo posea ciertos conocimientos sobre las técnicas brind idóneas para contrarrestar los daños inmediatos o futuros idóne ocasionados por un hecho desafortunado. ocasio Por ello, es necesario que los individuos cuenten con una capa capacitación en la cual puedan aprender el tratamiento, cuidado y atención ate temprana que deba ser brindada a un accidentado, como así as también tener conocimiento sobre medidas de prevención de males mayores y técnicas de traslado en caso de que no se cuenten co con otros medios que el propio para facilitar la asistencia en un establecim establecimiento médico profesional.

Debe aclararse que los primeros auxilios constituyen simplemente un modo de tratamiento y contención primario que puede ser realizado por cualquier individuo con conocimientos de los mismos, pero que de ninguna manera conforman un sustituto de la atención profesional.

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El fin de los primeros auxilios es mantener la vida del accidentado a través de diferentes técnicas que aumenten sus posibilidades de supervivencia, hasta la llegada de un equipo médico.

La aplicación de técnicas de primeros auxilios puede llevar a evitar lesiones mayores provocadas o incluso la muerte, aunque podrían empeorar el cuadro si el individuo que intenta brindar su ayuda no posee los conocimientos suficientes. Por lo tanto, el fin de los primeros auxilios es el de mantener la vida del accidentado a través de diversas técnicas que aumenten las posibilidades de supervivencia del mismo, hasta la llegada de un equipo médico, quien se hará cargo de la atención del herido. Además de realizar prácticas sobre el aspecto físico del accidentado, la presencia de un individuo con conocimientos de primeros auxilios puede llegar a evitar un estado de shock o cualquier desequilibrio emocional de la persona que ha sufrido una situación traumática, por lo que la actitud del socorrista debe ser calma, prudente y confiada. En este sentido, es importante el mantenimiento del diálogo con el accidentado si se encuentra consciente, intentando conocer los motivos del desafortunado hecho para que, en el caso de ingresar en un estado de inconsciencia, la información pueda ser trasladada al personal profesional de asistencia médica.

Asistencia médica en vía pública.

HISTORIA DE LOS PRIMEROS AUXILIOS La ayuda sistemática a personas accidentadas o heridas se remonta siglos atrás, cuando aún no se habían establecido técnicas o protocolos para tratar diversos traumatismos en los individuos. Un gran avance en este tipo de tratamientos se han producido durante los conflictos armados, donde la escasez de recursos, sumado a los largas distancias y la gran cantidad de tiempo que transcurre entre la realización de una herida y su posterior atención, obligaron al estudio sobre las mejores técnicas y materiales para tratar distintos tipos de cuadros. Estos conocimientos fueron traspasados al ámbito civil, donde se adecuaron los procedimientos para ser adaptados al ámbito urbano y peri urbano, donde la asistencia médica suele presentarse en un escaso margen de tiempo.

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Los primeros auxilios como necesidad en la guerra Algunos de los indicios más firmes sobre el inicio del socorrismo como una práctica más de la actividad bélica se remonta a principios del siglo XIX, cuando la expansión napoleónica, el emperador le encomendó al médico Dominique Larrea el desarrollo de un plan coordinado para evacuar a los heridos caídos en el campo de batalla, disponiéndose de personal encargado exclusivamente en esta tarea. Para ello se fabricaron carretas especiales consideradas como las primeras ambulancias, cuya función era la de trasladar a los heridos hacia el hospital de campaña ubicado en la retaguardia. A pesar de que las carretas de traslado no eran algo totalmente novedoso, dicha práctica se destacaba por otorgarle un tratamiento previo y rápido a los heridos sobre los mismos vehículos, lo cual aumentaba las posibilidades de supervivencia del herido y facilitaba las tareas de los especialistas apostados en el hospital de campaña. Algunos años más tarde, un activista suizo llamado Henri Dunant se vio sorprendido por la rústica asistencia que se les otorgaba a los soldados que combatían en el frente y la mala calidad de la atención, por lo que se decidió a formar un grupo especial de voluntarios que a mediados de la década de 1860 recibiría el nombre de Cruz Roja. La penicilina es un anƟbióƟco cuya función es eliminar bacterias.

Hacia fines de la década de 1930, una gran cantidad de países reconocieron a la Cruz Roja como un órgano neutral, dejando de convertirse en blanco a aniquilar durante los combates. A partir de entonces, esta organización internacional comenzó a desempeñarse en distintos escenarios del planeta otorgando asistencia médica a los necesitados. El desarrollo de armas cada vez más sofisticadas y el consecuente aumento en la cantidad de heridos en combate plantearon la necesidad de desarrollar nuevos componentes y técnicas para atender las consecuencias de la guerra. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, comenzó a aplicarse un componente que revolucionaría la atención de los heridos: la penicilina. Además, se desarrollarían diversos métodos para priorizar los cuadros a atender, clasificando la gravedad de las heridas y las posibilidades de supervivencia del individuo afectado. Una vez finalizado el conflicto, miles de personas habían logrado salvar su vida gracias a la atención primaria de los médicos de campaña, por lo que una gran cantidad de ejércitos de todo el mundo comenzaron a incorporar entre sus filas a equipos médicos. Nuevamente la experiencia de una Guerra Mundial requirió de un avance en las herramientas y técnicas para hacer frente a miles de heridos con lesiones graves en pleno frente de combate. A su vez, aumentó en la mayoría de los países la cantidad de fondos destinados al tratamiento de los soldados, debido a la evidencia de que aquellos recursos no constituían un gasto, sino una inversión que provocaba una disminución en la cantidad de muertos al final de cada enfrentamiento.

Voluntarios y enfermeras de la Cruz roja otorgando asistencia médica durante las diferentes crisis vividas.

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En la actualidad, todas las fuerzas armadas del mundo poseen equipos de asistencia móvil, siendo éstos tanto terrestres como marítimos y aéreos. Además, las nuevas tecnologías han permitido el desarrollo de materiales ligeros y resistentes para el emplazamiento de hospitales de campaña, así como también la aparición de nuevos elementos para tratar distintos tipos de heridas, existiendo incluso en algunos países la posibilidad de realizar intervenciones quirúrgicas a través de robots desplegados en plena batalla y controlados a distancia.

Diferentes equipos de asistencia móvil para el traslado y atención médica de personas en casos urgentes.

El socorrismo en el ambiente civil La eficacia de los primeros auxilios aplicados en los campos de batalla produjo que estos fueran volcados rápidamente al ámbito civil. Se estimaba que si un combatiente podía asistir a un herido en medio del fragor del enfrentamiento, cualquier ciudadano con conocimientos básicos podría socorrer a otro ante algún accidente hasta que un especialista pudiera acudir al lugar para hacerse cargo del afectado. En tanto, las transformaciones en los hábitos de la población, principalmente en los Estados Unidos y luego en la mayor parte de occidente, produjeron un mayor nivel de tabaquismo, estrés, sedentarismo, alcoholismo, drogodependencia y obesidad, dando lugar a un aumento considerable de los cas casos de infartos y afecciones cardíacas varias. A mediados de la década de 1960, el doctor estadounidense Robert Cowley se dedicó a aanalizar los datos de mortalidad en su país, concluyendo que las posibilidades de que un herido pueda llegar a sobrevivir se encuentran posibilidad estrechamente vinculadas con la rapidez con la cual se lo asiste. Por aquel estrecham entonces, la mayoría de las ambulancias consistían simplemente en entonce vehículos que trasladaban al accidentado hacia el hospital más cercano, vehículo por lo que q la atención no era inmediata. Ante esta situación, se puso énfasis en e la formación de ciudadanos no médicos para la asistencia inmediata de personas accidentadas.

La cap capacitación para actuar socorriendo a personas que requieren de ayuda médica a contribuido a disminuir en requie forma notable n la cantidad de muertos por causas evitables, contribuyendo a su vez a generar lazos humanitarios entre contrib los mie miembros de la sociedad.

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El socorrismo mulƟnacional Debido a la violencia que se vive actualmente en diferentes países, el índice de mortalidad se eleva constantemente; es por ello que distintas organizaciones desempeñan asistencia médica frente a cualquier hecho trágico.

En la actualidad existen ciertas regiones del planeta en los cuales la violencia entre grupos por diferencias políticas, étnicas, económicas, etc., es constante, y los gobiernos o bien forman parte de ese escenario violento o ven superadas sus capacidades para atender las numerosas víctimas que producen los enfrentamientos, generando altos índices de mortalidad. Este tipo de situaciones se dan principalmente en algunas regiones del continente africano y el asiático, siendo en éste último más común en la región de oriente medio. Ante estos escenarios, distintas organizaciones de ayuda humanitaria conformados por miembros de diversas nacionalidades se desempeñan en distintos países para asistir a la población frente a hechos trágicos y de gran envergadura. Entre estas organizaciones se encuentra Médicos Sin Fronteras, la cual fue creada a fines de 1971 por un grupo de médicos y periodistas que se desempeñaron durante la Guerra Civil nigeriana, donde los enfrentamientos iniciados por el pueblo Igbo para proclamar la República de Biafra y la falta de asistencia dieron lugar a uno de los mayores genocidios perpetrados en el continente africano. Desde aquel entonces, Médicos Sin Fronteras se ha conformado como una organización multinacional que ha logrado un aumento considerable en su número de miembros, además de su zona de operaciones y sus capacidades de asistencia. En la actualidad, sus adherentes se encuentran en más de 70 países, otorgando ayuda tanto a víctimas de enfrentamientos armados como de catástrofes de diversa naturaleza.

CONSEJOS E INDICACIONES GENERALES

El socorrista debe poseer la acƟtud y los conocimientos necesarios para actuar frente a la vícƟma.

Cualquier persona que desee contar con los conocimientos básicos debe tener en cuenta que existe la posibilidad de que ante un procedimiento mal realizado, la víctima puede empeorar su cuadro por la acción de quien en verdad, pretende ayudarlo. Por ello, es importante que el socorrista posea tanto los conocimientos como la actitud serena y la confianza suficiente para poder actuar inmediatamente en el caso de una caída, colisión, corte, quemadura, pinchazo, mordedura, envenenamiento o cualquier otra situación traumática que pueda afectar a un individuo o grupo.

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Lo que no debe hacer un socorrista Antes de comenzar a desarrollar las técnicas y procedimientos, es conveniente tener en claro qué acciones pueden resultar en un perjuicio para el herido. Por ende, para evitar generar un mal mayor, debe tenerse en cuenta que un socorrista NUNCA debe:

En caso que el socorrista no cuente con los conocimientos básicos para auxiliar a la víctima, ante un mal procedimiento puede lograr que el afectado empeore.

UN SOCORRISTA NUNCA DEBE Humedecer los vendajes antes de colocarlos. Lavar heridas profundas o fracturas expuestas. En estos casos, el socorrista debe simplemente si colocar apósitos esterilizados sobre la zona en cuestión.

Soplar sobre las heridas h para retirar restos de suciedad o intentar generar un alivio en el afec afectado.

Tomar contacto dir directo con heridas abiertas con sus manos o cualquier otro elemento que no sse encuentre debidamente esterilizado.

Mover o tocar coágulos coág de sangre.

Aplicar algodón en e forma directa sobre quemaduras o heridas. Aplicar vendajes muy ajustados o muy sueltos. ve

Intentar Int coser heridas abiertas.

Al momento mo de tener que limpiar una herida, no se debe limpiar con movimientos hacia adentro.

Suministrarle Suministra líquidos, alimentos o fármacos al herido.

Principios básicos de la atención El procedimiento de atención a un herido debe hacerse en forma rápida, sin que la velocidad perjudique en lo más mínimo la calidad de la asistencia. Se debe tener en cuenta que el tiempo de arribo de una ambulancia puede ser de unos pocos minutos hasta varias horas, dependiendo de la región, la realidad del sistema sanitario y la naturaleza del incidente. Por ello, es fundamental realizar una serie de procedimientos ante el individuo traumatizado. En primer lugar, si la persona se encuentra en aparente estado de inconciencia, debe ubicarse la presencia de pulso cardíaco. Si el afectado se encuentra conciente, se deben buscar indicios en el cortes o lesiones que puedan llegar a dificultar la respiración, realizando esto sin cambiar de posición el cuerpo ni las extremidades. Si se presenta una hemorragia, es fundamental detener el sangrado para evitar una mayor pérdida de sangre. Si un individuo se encuentra con diversos traumas, se debe dar prioridad de atención a aquellos que puedan poner en riesgo su vida en forma más inmediata. www.elbibliote.com

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Es decir, ante el caso de una obstrucción en la respiración y una fractura, debe trabajarse para resolver la primera, inclusive cuando en las maniobras de desobstrucción pueda llegar a complicar la fractura.

Se debe evitar el amontonamiento de personas alrededor de la vícƟma.

Algunas de las principales cuestiones a tenerse en cuenta al momento de tener que asistir a un herido son las siguientes:

Mantenerse en calma: Los nervios pueden llegar a facilitar los errores de parte del socorrista, y una actitud inestable de su parte puede generar mayor desesperación en el traumatizado, dificultando aún más las acciones de atención.

Asegurar el entorno: Un herido puede encontrarse en un escenario en el cual diversos factores pueden llegar a afectarlo tanto a él como al socorrista. En caso de un derrumbe, un incendio, una colisión en medio de una autopista, un tiroteo u otras situaciones posibles constituyen casos en los cuales la seguridad de los individuos no se encuentra asegurada, por lo cual debe intentar obtenerse el mayor grado de resguardo posible ante este tipo de situaciones.

Evitar el amontonamiento de gente: Suele suceder que ante un accidente en la vía pública se produzca un amontonamiento de curiosos que deseen observar la situación. Disipar el amontonamiento o al menos, aumentar el espacio existente entre la gente y el traumatizado es de gran importancia, ya que aumenta el nivel de nerviosismo del accidentado y dificulta el diálogo con el mismo. Además, los amontonamientos obstruyen la circulación de aire, dificultando la respiración del herido.

Tomar una actitud de liderazgo: Durante los tumultos, las personas suelen intentar ofrecer ayuda inclusive sin saber técnicas adecuadas. Así, pueden intentar mover al herido, ofrecerle agua, levantarle los brazos, entre otras acciones que según creencias populares pueden llegar a aplacar los traumas del afectado. Sin embargo, estas acciones pueden ser contraproducentes, por lo que el socorrista debe tomar el liderazgo de la situación, ordenando la dispersión y designando a una persona en particular para que solicite una ambulancia, además de involucrar a otras personas para asegurar la no injerencia de terceros o para conseguir elementos como gasas, férulas, etc. El socorrista puede solicitar la asistencia de algún curioso para trabajar sobre el herido bajo su supervisión, y sólo deberá delegar el cuidado a los ambulancieros.

Indagar al traumatizado: Además de realizar una indagación corporal para determinar la gravedad de las lesiones, cuando el accidentado se encuentra consciente se debe realizar una indagación verbal, contribuyendo a mantener la calma del traumatizado y lograr obtener la mayor cantidad de información útil posible.

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BOTIQUÍN BÁSICO La asistencia a personas p accidentadas requiere de una cierta cantidad de elementos indispensables p para poder realizar el auxilio en forma eficaz. Sin embargo, algunos de los elemento elementos pueden llegar a ser reemplazados por otros ante la carencia de los mismos en un determinado contexto.

Es imp importante contar siempre que sea posible con un botiquín a mano, tanto en el vehículo como en el hogar o el lugar de trabajo. mano Lo idó idóneo es poseer distintos botiquines adecuados a los posibles accidentes que puedan ocurrir en cada escenario, por lo que en accid un vehículo, ve por ejemplo, debería contarse con un número extra de aq aquellos elementos que puedan llegar a emplearse en el caso de una colisión o del contacto con un herido en una ruta o ccamino de difícil acceso, donde la ambulancia tardará más en llegar. Todos los elementos del botiquín deben encontrarse dentro de un contenedor fácilmente reconocible y cuya apertura sea sencilla, presentando los diversos componentes para una fácil diferenciación entre los mismos. Éstos deben encontrarse protegidos de la humedad y la luz, por lo que se recomienda emplear una caja o un diminuto bolso, donde se cuente con la capacidad para incluir elementos para atender a unas cuatro personas. Por otra parte, el contenido del botiquín debe ser revisado con periodicidad, para asegurar que ninguno de los elementos haya sobrepasado su plazo de vida útil. h Todo botiquín de primeros auxilios debe contener al menos los siguientes Tod elemen elementos:

Gasas esterilizadas de distintas medidas, los cuales serán necesarios tanto para heridas abiertas como para quemaduras.

BoƟquín de primeros auxilios con elementos básicos.

Vendas de distintas medidas, que puedan ser empleadas desde pequeñas superficies como los dedos hasta para extremidades de mayor tamaño como piernas o brazos. Son necesarias para mantener los apósitos en el lugar indicado o para inmovilizar algún miembro. Tela adherente, muy útil para sujetar las vendas u otros elementos durante la asistencia. Sobre de sal, ya que disuelto en agua, se emplea para tratar los estados de shock.

El contenedor de primeros auxilios tiene que diferenciarse de otros y poseer una fácil apertura, sus elementos deben encontrarse protegidos de la luz y la humedad.

Tijera de puntas redondeadas, para cortar las prendas de vestir y dejar al descubierto las lesiones, dejando la zona libre para poder trabajar eficazmente sobre ellas. Pinzas, para retirar espinas, aguijones, etc. Guantes de látex, para tomar contacto con las heridas sangrantes sin el riesgo de exponer la herida a la suciedad, protegiendo además al socorrista de posibles infecciones. Desinfectante.

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Cuando un socorrista se encuentra frente a la víctima, debe evaluar las condiciones de su entorno para poder actuar sobre el accidentado tomando las precauciones necesarias.

Tablas rígidas, de diversas dimensiones, desde unos 10 centímetros hasta unos 40, para poder entablillar tanto dedos como piernas y brazos. Trazo ancho de tela, aunque los torniquetes deben emplearse únicamente en casos extremos –ya que derivan en la pérdida de la extremidad-, debe poseerse este elemento para ser aplicado en casos en los cuales el sangrado es abundante y los tiempos de espera antes de la llegada de una ambulancia son extremadamente largos. Se debe tener en cuenta que para el torniquete es necesario un palo, pudiendo emplearse tanto elementos del entorno como herramientas del vehículo, un palo de escoba, etc. Bicarbonato de sodio. Pomada antihistamínica. Analgésicos. Antiespasmódicos. Alcohol yodado. Algodón. Agua oxigenada. Cloruro de sodio. Apósitos. Silbato.

Mujer ejerciendo presión en el tórax para impedir una posible asfixia.

Termómetro. Linterna. te e a.

Socorrista con su boƟquín y las herramientas necesarias para auxiliar posibles vícƟmas.

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Evaluación Cuando un socorrista toma contacto con la persona traumatizada, debe evaluar las condiciones del entorno para asegurarse de que su integridad física se encuentra asegurada para actuar sobre el accidentado. Cuando puede acceder al mismo, debe iniciar la evaluación sobre el cuerpo del mismo, para lo cual existe un procedimiento determinado a través del cual se busca otorgarle un orden y establecer prioridades para otorgar mayores probabilidades de supervivencia al individuo. Antes de tomar contacto con el traumatizado, el socorrista debe saber observar la situación de éste, para detectar en primer lugar si existen hemorragias o lesiones visibles. Durante toda la evaluación y asistencia, no debe desatenderse a la víctima ni proceden en forma apurada.

Es necesario un patrón de evaluación objetivo que pueda disminuir el nivel de subjetividad aplicado por el socorrista al momento de dar su asistencia al herido. La evaluación se realiza en dos etapas, luego de las cuales el socorrista deberá poseer una noción generalizada de la situación en la cual se encuentra el afectado.

EVALUACIÓN PRIMARIA Uno de los principales recursos del socorrista en esta primera etapa es el de la observación. Tanto durante el acercamiento hacia la víctima como durante toda la asistencia, se deben observar los signos vitales y las reacciones del individuo traumatizado. Este proceso de observación se encuentra estrechamente ligado a las características subjetivas del socorrista, que reconocerá las diversas lesiones, predisponiendo al individuo a actuar en una forma determinada ante el traumatizado. Por ello, la observación es un proceso que debe realizarse en forma prudente, sin permitir que las valoraciones propias puedan llegar a olvidar alguna zona que se encuentre posiblemente afectada. Una vez protegido el entorno en el cual se encuentra el individuo y avisado al sistema de ambulancias para que arribe cuanto antes, se procede a interrogar al traumatizado, buscando con la vista las posibles lesiones que pueda poseer en su cuerpo. Luego de una observación preliminar, se debe determinar el estado de conciencia, verificar la respiración, controlar el pulso y luego, la existencia de hemorragias.

Conciencia Es fundamental conocer la capacidad del individuo para responder a los estímulos externos que se le presenten. Durante un accidente, por ejemplo, la conciencia puede verse perjudicada por golpes o incluso por la situación emocional de la persona. Además, las personas epilépticas pueden manifestar su enfermedad en la vía pública, y requieren de una atención inmediata para evitar golpes y mayores complicaciones. En estos casos, el cerebro se ve sometido a corrientes eléctricas que generan movimientos involuntarios, los cuales se manifiestan en estado inconsciente. Tal como se ha mencionado anteriormente, los golpes en la cabeza pueden alterar el nivel de conciencia de la persona, generando importantes complicaciones e inclusive existiendo el riesgo de muerte. Por ello, la asistencia debe iniciarse con un control del estado de conciencia del individuo. Los pasos para determinarlo son los siguientes:

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CÓMO CONTROLAR EL ESTADO DE CONCIENCIA Estimulación auditiva: Cerca del oído del traumatizado, preguntarle con voz firme y fuerte si éste se lo escucha y si se encuentra bien.

Evaluación táctil: En el caso de que el herido no responda a la estimulación auditiva, se debe pellizcar diversas partes del cuerpo, prestando atención a las reacciones del mismo y a posibles movimientos involuntarios, especialmente en la cara. La evaluación táctil no debe realizarse sobre las zonas del cuerpo que se encuentren visiblemente heridas o lesionadas.

Buscar testigos del accidente: Interrogar a los curiosos y personas de comercios o viviendas cercanas si han visto el hecho que produjo las heridas en el individuo, guardando esa información para transmitírsela al personal médico de asistencia.

Las interrupciones de las vías respiratorias deben reƟrarse con los dedos.

Si el individuo responde al estímulo auditivo, se encuentra en estado conciente, y si únicamente lo hace a través de reflejos involuntarios luego de haber sido pellizcado, su estado es semiconsciente. En este caso, debe prestarse especial atención a la respiración, ya que si bien puede inhalar y exhalar aire con normalidad, también existe la posibilidad de que el individuo se encuentre sin respirar.

Respiración Luego de realizar un rápido análisis del estado de conciencia del individuo traumatizado, el socorrista debe realizar en forma rápida una evaluación sobre la respiración del mismo, ya que en el caso de que el oxígeno no se encuentre llegando a los pulmones, se producirá el fallecimiento en un breve lapso de tiempo.

La respiración es fundamental para la conservación de la vida, se debe asegurar la respiración para el traumatizado. En el caso de que la respiración se encuentre interrumpida, se deben abrir las vías aéreas, liberando a éstas de la interferencia de la lengua y de algún otro elemento extraño que pueda encontrarse en el interior. En el caso de que se encuentren elementos como caramelos, dientes, vómito o cualquier otro objeto en el interior de la boca del traumatizado, éstos deben retirarse con los dedos. Para poder tener una mejor observación y garantizar la apertura de las vías respiratorias, es importante colocar la cabeza del individuo hacia atrás, sosteniendo la frente y empujando la mandíbula.

La cabeza hacia atrás para abrir la vía respiratoria y al mismo tiempo puede observase el pecho para detectar signos de respiración.

Además, aquí también se debe emplear la observación, el oído y el tacto para evaluar la respiración. Viendo si el pecho se contrae y se expande, se puede saber si la persona se encuentra respirando. Además, colocando el oído en la boca del traumatizado puede ayudar en el mismo sentido. En cuanto al tacto, se puede palpar la boca y la garganta, intentando ubicar obstrucciones. Además, debe colocarse una mano en el pecho, para sentir la correcta respiración del individuo. Si transcurren varios segundos sin que el traumatizado muestre signos de respiración, el mismo se encuentra en estado vegetativo, por lo que el cuadro es muy grave y los primeros auxilios pueden realizarse para mantener durante algunos minutos los signos vitales, aunque sólo los profesionales médicos pueden llegar a mejorar la situación del damnificado.

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El corazón bombea sangre, que circula por vasos llamados arterias. Éstas tienen paredes gruesas, robustas y elásticas, resistentes a la presión propulsada por el corazón.

Además de verificar la respiración, se debe tomar el pulso, y si éste puede ser encontrado, debe continuarse la asistencia con las técnicas de ventilación, otorgando al menos doce bocanadas de aire por minuto.

AL EVALUAR LA RESPIRACIÓN DEBE TENERSE EN CUENTA Que la presión ejercida sobre el cuerpo para evaluar la respiración no sea excesiva, para no afectar órganos vitales que puedan estar dañados.

Si se deben retirar con el dedo elementos que obstruyan la respiración, se debe poner la cabeza de costado o hacia abajo, intentando que en la acción, los elementos en cuestión no se introduzcan aun más en las vías respiratorias.

Cuando se buscan indicios de respiración, no debe moverse bruscamente el cuerpo del afectado, debido a que estas maniobras podrían empeorar la situación del mismo (esta aclaración también vale para la “evaluación táctil” explicada anteriormente en la evaluación de conciencia).

Circulación La circulación de sangre a través del cuerpo es una acción fundamental para la continuidad de la vida del organismo, por lo que es otro de los puntos que debe tenerse en cuenta durante la evaluación primaria.

Ante algún tipo de situación traumática, el sistema circulatorio puede verse afectado en forma severa, por lo que se debe tomar el pulso del traumatizado para comprobar la normalidad del mismo. Arteria. Para buscar el pulso se debe ejercer una leve presión sobre ellas.

Ante la ausencia de pulso por parte del accidentado, se debe comenzar a administrar aire acompañado con masajes cardíacos, presionando levemente el corazón para intentar reanimar al individuo, siendo éstas técnicas explicadas más adelante.

Recuerde que el pulso caroơdeo y el radial son los más fáciles de hallar.

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Para analizar el pulso, se utiliza el tacto, pudiendo encontrarlo en distintas partes del cuerpo. Si bien las más recomendadas por ser más fáciles de hallar son el pulso radial, ubicado en la muñeca, y el pulso carotídeo, ubicado en el cuello, también puede encontrarse el pulso en la ingle (pulso femoral), en la zona interna del codo (cubital), en el dorso del pie (pedio) y en la sien (temporal). Para tomar el pulso, se debe buscar la arteria y ejercer una leve presión con los dedos índice, anular o medio, no debiéndose tomar con el pulgar debido a que éste posee un pulso propio y podría dar lugar a confusiones.

Hemorragias La evaluación primaria finaliza con la búsqueda de hemorragias en el cuerpo de la víctima, lo cual debe realizarse en forma insistente y con minuciosidad, debido a que un sangrado puede ocasionar graves problemas para la vida de una persona en cuestión de minutos. Recuerde que no se deben mover o tocar los coágulos de sangre.

Por lo tanto, al momento de evaluar el cuerpo para buscar hemorragias, deben tenerse en cuenta las siguientes indicaciones:

AL BUSCAR HEMORRAGIAS DEBE TENERSE EN CUENTA Utilizar el tacto en todo el cuerpo del traumatizado, prestando especial atención a las zonas con las cuales no se tiene contacto visual, como la sección apoyada contra el suelo o las que se encuentran recubiertas con mucha ropa. Se debe evitar mover demasiado a la persona.

Buscar indicios de sangrados internos en los oídos y la nariz.

Tener en cuenta la gravedad de cada uno de los sangrados, definiendo si el mismo corresponde a una vena o una arteria.

EVALUACIÓN SECUNDARIA Luego de haber observado y detectado las lesiones o problemas mayores del traumatizado, se procede a la evaluación secundaria, en la cual se toman en cuenta otras lesiones que puedan llegar a presentarse. Para esta etapa se debe recurrir nuevamente a la observación para lograr obtener un panorama más preciso acerca de la situación del afectado, empleando además el tacto y el oído para recabar mayor información.

Lo más recomendable es no movilizar al herido, dejándolo en el lugar y en la posición encontrada. En el caso de que no sea posible y debido a las características del entorno o la posición forzada del traumatizado, se debe mantener al mismo en una posición recta, es decir, donde la cabeza, el cuello y el cuerpo se encuentren alineados, tomando así una posición que facilitará la asistencia y le otorgará comodidad al individuo asistido. Frente a una hemorragia debe definirse si el sangrado proviene de una vena o arteria.

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La evaluación secundaria supone un análisis más profundo que el realizado en la primaria, realizándose un procedimiento de detección táctil desde la cabeza hasta los pies del afectado. Al mismo tiempo que las manos del socorrista recorren el cuerpo en busca de lesiones, no debe dejarse de lado la observación de cada una de las zonas palpadas y el diálogo con el traumatizado.

Sólo se debe movilizar a la vícƟma cuando no se puedan aplicar las técnicas de otra manera posible.

Para la evaluación, deben tenerse en cuenta ciertas reglas básicas:

REGLAS BÁSICAS PARA EVALUAR A LA VÍCTIMA No apresurarse por comenzar a aplicar las técnicas de socorrismo inmediatamente. Se debe poseer en primer lugar un conocimiento general de la situación del accidentado antes de comenzar a trabajar sobre él.

No dejar de revisar ninguna zona. A pesar de que ciertas partes del cuerpo pueden parecer sanas, es necesario revisarlas para detectar hematomas, dolores o lesiones varias que requieran ser tratadas.

No dudar. Una actitud dubitativa disminuirá la confianza de parte del herido hacia el socorrista. Además, la inseguridad en el socorrista puede impulsar a algún curioso a querer intervenir al herido sin contar con los conocimientos necesarios, con la posibilidad de generar mayores complicaciones para el asistido.

Evitar los consejos de terceros. El auxiliador debe saber qué hacer ante cada traumatismo, y no debe dejarse influenciar por las opiniones de la multitud, cuyas indicaciones pueden provenir de un “saber popular” no necesariamente benévolo para el accidentado.

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Cabeza En la evaluación secundaria, se realiza un procedimiento más profundo buscando lesiones desde la cabeza hasta los pies.

La cabeza es una zona vital del cuerpo humano, donde se ubica el cerebro, que constituye el órgano que administra todas las funciones del organismo. Por lo tanto, la cabeza debe ser revisada en forma exhaustiva y con un extremo cuidado, debido a que una lesión en esta parte del cuerpo puede representar un grave riesgo para el afectado. Cuando se procede a la evaluación secundaria, comenzando por la cabeza, deben tomarse como fundamentales los siguientes puntos:

CÓMO SE DEBE REVISAR LA CABEZA DE LA VÍCTIMA Intentar localizar cualquier lesión, ya sean cortes o contusiones, en toda la superficie de la cabeza. La zona capilar es la más dificultosa para detectar este tipo de heridas, por lo que el socorrista debe emplear las dos manos para correr el cabello y realizar una observación intensiva en el cuero cabelludo.

Detectar si en alguno de los orificios de la cabeza, tales como la nariz, los oídos o la boca se produce o se ha producido sangrado.

Prestar especial atención a la coloración que presente el rostro, ya que puede dar cuenta de una anormal circulación de sangre o algún otro traumatismo que no puede ser detectado a simple vista. Al individuo se le puede provocar una grave lesión si su cabeza no es revisada con precauciones.

Indagar en el interior de la boca del traumatizado, asegurándose de que la lengua no represente un obstáculo para la circulación de aire.

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Cuello En esta parte del cuerpo se encuentran las arterias carótidas bien expuestas, por lo cual se facilita tomar el pulso para verificar el flujo sanguíneo. La importancia de las mismas es que se encargan de hacer circular la sangre entre el cerebro y el corazón, posibilitando un suministro equilibrado, por lo que la revisión del cuello es de suma importancia. El cuello debe ser revisado sin mover la cabeza hacia los lados, y al momento de proceder, se deben tener en cuenta los siguientes puntos:

CÓMO DEBE SER REVISADO EL CUELLO DE LA VÍCTIMA El cuello es la parte donde se facilita tomar el pulso sanguíneo.

De ser posible, deben aflojarse las prendas que impidan revisar el cuello, y en caso de que esto no sea posible, deben emplearse las tijeras con punta redondeada para abrir la prenda desde el cuello hasta el tórax, dejando un espacio libre por el cual se pueda realizar la evaluación. Al tomar contacto con el cuello, se debe controlar el pulso sanguíneo, contando la cantidad de pulsaciones en un tiempo determinado, y volviéndola a controla periódicamente mientras el socorrista se encuentre a cargo de la víctima.

En caso de que el traumatizado haya sufrido una caída, se deben poner los dedos índice, medio y anular en la nuca, palpando los huesos para verificar que se encuentren alineados con la cabeza y el tórax.

Tórax El tórax es otra de las secciones del cuerpo humano en donde se resguardan órganos que son vitales para el sostenimiento de la vida, como lo son el corazón y los pulmones. La evaluación del tórax debe realizarse teniendo en cuenta las siguientes cuestiones:

CÓMO EVALUAR EL TÓRAX DE LA VÍCTIMA Se debe utilizar tanto la vista como el tacto y el oído para intentar detectar lesiones en el traumatizado, o cualquier síntoma que indique que el mismo posee dificultades para respirar con normalidad.

Si se encuentra alguna región en particular en la cual el afectado sienta algún tipo de dolor, debe presionarse levemente sobre el punto para detectar el origen exacto del mismo.

Abdomen Dentro del tórax se encuentran el corazón y los pulmones.

El abdomen constituye una zona frágil del cuerpo humano, cuya afectación por golpes puede tener diversas consecuencias, como una rotura de costillas o de algún órgano, tales como el hígado o el estómago, entre otras lesiones internas.

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Primeros Auxilios Introducción

Para evaluar el abdomen, se deben tener en cuenta los siguientes puntos:

Una de las zonas más frágiles del cuerpo humano es el abdomen, cualquier golpe puede tener diversas consecuencias en sus órganos.

CÓMO REVISAR EL ABDOMEN DE LA VÍCTIMA Buscar con la vista posibles lesiones, heridas o hemorragias en la zona abdominal, para lo cual puede llegar a ser necesario la utilización de una tijera de punta redondeada, abriendo la prenda de vestir desde la zona abdominal y en dirección al tórax, hasta que quede liberada una buena porción de esta región, permitiendo su evaluación intensiva.

Utilizar el tacto para detectar las zonas que puedan llegar a producir dolor en el cuerpo del traumatizado, presionando levemente en la zona para determinar el punto exacto de la dolencia.

Extremidades Las extremidades del cuerpo humano hu son secciones anatómicas complejas que se encuentran constituidas tanto po por venas y arterias como por nervios, articulaciones y huesos. Cuando una de las extre extremidades resulta severamente afectada por un golpe o un corte y se produce una hemorragia, h el sangrado puede ser abundante y provocar la muerte en forma rápida. ráp Por lo tanto, si bien las extr extremidades no comprometen órganos vitales, deben ser revisadas con atención respetando estas indicaciones:

CÓMO EVALUAR EVA EXTREMIDADES DE LA VÍCTIMA Utilizar la vista vist para detectar sangrados o lesiones varias, pudiendo ser necesaria n la utilización de una tijera de punta redondeada para pa abrir la prenda de vestir desde su sección distal y en dirección direc a la cintura, hasta el punto en el que se considere necesar necesario.

Emplear el tacto para puntualizar las zonas que producen más dolor en el individuo. indivi Debe tenerse en cuenta que si el individuo posee sensibilidad sensibili en sus extremidades, su médula no se ha visto afectada afectada.

Las extremidades del cuerpo estan consƟtuidas por arterias, venas y nervios, además de arƟculaciones y huesos.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Técnicas y Procedimientos El socorrista debe llegar a mejorar el cuadro del individuo afectado, para ello es importante la aplicación adecuada de primeros auxilios sobre la víctima mediante diversas técnicas.

La aplicación de primeros auxilios requiere de conocimientos específicos por parte del socorrista a través de los cuales puede llegar a mejorar el cuadro general del individuo traumatizado. Para esto, existen diversas técnicas y procedimientos que deben llevarse a cabo ante determinadas circunstancias, y que han sido establecidos en base a las prioridades de atención que deben tenerse en cuenta para reducir riesgos mayores y aumentar las posibilidades de supervivencia del afectado.

VENDAJES Existen diversos tipos de vendajes, dependiendo del tipo de lesión a tratar, de la zona del cuerpo que se encuentre afectada y del tipo y tamaño de venda que se posea. Entre los tipos de vendajes que pueden realizarse, se encuentran los siguientes:

Blando Son aquellos que son utilizados para sostener los apósitos puestos sobre heridas o quemaduras, debiendo emplazarse con una presión uniforme en toda la extensión de cobertura y una almohadilla directamente dispuestas sobre la región afectada.

Rígido Son aquellos vendajes a través de los cuales se pretende inmovilizar por completo una parte del cuerpo, cuando la movilidad de ésta puede ocasionar mayores dolores o perjuicios al afectado.

Compresivo Se realiza con el fin de incentivar el retorno venoso, por lo que se emplea una venda dispuesta con mayor presión en las cercanías de las extremidades.

Funcional Es un tipo de vendaje que permite movimientos en la zona afectada, aunque éstos sean limitados para evitar mayores perjuicios al traumatizado.

Diferentes tamaños de vendas, gasas y cinta de tela son necesarias para conformar el boƟquín de primeros auxilios.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Para realizar vendajes con estas funcionalidades, pueden emplearse distintos tipos de técnicas, cuya utilización depende de la zona afectada:

Circular En este vendaje, cada una de las vueltas dadas en torno a una determinada extremidad pasa exactamente por el mismo lugar que la vuelta anterior, disponiéndose encima de sí misma. Es el tipo de vendaje que suele emplearse para sujetar apósitos o frenar hemorragias, debido a que puede realizarse en forma rápida y ejerciendo una gran presión.

En espiral Se emplea iniciando el vendaje desde la zona más alejada del corazón hacia el centro, asegurándose que en cada vuelta la venda cubra una porción más del cuerpo por sobre la anterior, superponiéndose en parte a ésta.

En ocho Es el tipo de vendaje que debe emplearse en las articulaciones, dejando que éstas mantengan cierta movilidad. Para ello, se debe realizar una venda circular sobre la articulación, disponiendo luego de vueltas hacia arriba y hacia abajo hasta asegurar bien la zona que se debe inmovilizar.

Espiga Se realiza comenzando desde el sector más alejado del corazón y hacia el centro, rea-

La técnica aplicada es vendaje en espiral.

lizando la primera vuelta como si fuera un vendaje circular. Luego se dispone de la venda con una inclinación hacia el centro, dando la vuelta y disponiendo de la venda en sentido inverso, cruzando a la anterior. En la vuelta siguiente se avanza como en un vendaje en espiral, es decir, situando a la venda inclinada cubriendo una porción más del cuerpo por sobre la anterior. La última vuelta se realiza en forma circular.

De guante Empleando formas de vendaje circulares, en espiral y espiga, puede realizarse el vendaje de la mano y de los dedos por separado.

Vuelta recurrente En esta imagen se uƟliza vuelta recurrente como técnica de vendaje.

Es el que se emplea en los dedos o la cabeza, realizando en primer lugar un vendaje circular y luego doblando la venda para dirigirla a la zona opuesta, asegurándola y

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

ESGUINCES Un esguince es una rasgadura o un estiramiento en forma excesiva de algún ligamento, generado por un movimiento violento o una torción exagerada. Las consecuencias de este tipo de lesiones son el dolor, la inflamación y las dificultades para hacer uso de la zona corporal donde se ha producido el esguince. Cuando éste se genera, se debe aplicar frío en la región afectada, buscando de esta forma evitar la inflamación. Cuando se utiliza hielo, éste no debe tomar un contacto directo con la piel, por lo cual debe estar cubierto con un trapo o bolsa.

Se debe además inmovilizar la zona con la aplicación del vendaje funcional adecuado, logrando también de esta manera controlar el edema. Luego de finalizado el vendaje, se recomienda colocar la extremidad en una posición de 45º, intentando que la zona afectada se encuentre suspendida en el aire. Luego se debe derivar a un centro médico, donde se podrá determinar la gravedad del esguince y el tratamiento adecuado, además de aprobar el suministro de anti inflamatorios para disminuir la hinchazón y el dolor. Cuando se produce un esguince se debe inmovilizar la zona afectada para controlar el edema con un vendaje adecuado.

Dependiendo de la gravedad del esguince, éste podrá ser tratado con ejercicios, masajes, ultrasonido o hasta puede llegar a ser necesaria una intervención quirúrgica.

FRACTURAS

Una fractura es básicamente, una rotura de algún hueso producido por algún golpe o un debilitamiento mismo. Dicha fractura puede ser cerrada o abierta, y su asistencia debe realizarse con un gran cuidado, debido a que el mínimo movimiento de la zona afectada le produce un gran dolor al individuo.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Por lo general, una fractura genera un chasquido al producirse la rotura del hueso, dando lugar a un inmenso dolor. Entre los síntomas se encuentra además una disfuncionalidad de la zona afectada, acompañada por una hinchazón que puede presentarse como una esquimosis, es decir, un derrame de sangre por debajo de la piel provocada por la rotura de vasos.

Se denomina como fractura abierta a aquella en la cual la rotura del hueso puede Enpercibirse las fracturas a simple cerradas, vista, en debido cambio,aelque hueso un segmento roto se mantiene de esta en sobresale el interior pordel debajo cuerpo,, por delolaque pielexisten o incluso, menores puede riesgos perforardea desarrollar ésta dejando una elinfección. hueso expuesto. Por lo tanto, una fractura abierta suele estar acompañada de una hemorragia y por su contacto con el medio ambiente, es más fácil que aparezca infección.

El tratamiento de una fractura puede organizarse en tres pasos fundamentales: detectar, inmovilizar y trasladar, siendo éste último punto tratado al final de la enciclopedia, en la sección “traslados”.

Las fracturas se producen por la rotura de un hueso o debilitamiento del mismo.

Detectar Detectar la zona en la cual se ha producido una fractura requiere de la observación, el tacto y la entrevista con el traumatizado. Una fractura abierta se detecta con facilidad debido a que en esta o bien el hueso traspasa la piel o al menos, sobresale sin llegar a producir la fuerza necesaria para salir al exterior. En cambio, una fractura fract cerrada requiere de una observación más atenta, debido a que los indicios ext externos de la lesión pueden identificarse a través de hinchazones que comienzan a d desarrollarse a los pocos minutos de haberse producido el golpe o situación que ha provocado pro la fractura. Puede ayudar en este sentido la comparación entre uno de los lad lados de la persona con la región que se presume que se encuentra lesionada, buscand buscando deformaciones que puedan corroborar la misma. Además, si bien las zzonas fracturadas suelen deformarse o hincharse, cuando ocurren en alguna extremidad extremida éstas pueden disminuir o aumentar levemente su extensión. La entrevista con el tr traumatizado también facilita la detección de la fractura, por lo que se debe tener muy m en cuenta si éste manifiesta tener algún dolor en alguna zona específica o si ha sentido algún chasquido que pueda llegar a interpretarse como le ruptura ru de una sección ósea. Para de detectar el punto exacto del quiebre, se deben utilizar los dedos con extrema suavidad, donde por lo general, se sentirá una irregularidad extre que podría ser un indicio de la existencia de una fractura. Ca aclarar que durante todo el proceso de detección no debe Cabe mover a la persona de lugar, ni intentar acomodar el cuerpo del m accidentado. ac

Al detectarse una posible fractura, se debe observar si hay irregularidades en la zona, ya sea hinchazón o deformación, para luego detectar el punto exacto del quiebre.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Inmovilización Luego de haberse detectado la zona de fractura, se debe proceder a la inmovilización, es decir, a limitar cualquier movilidad de la zona afectada, ya que aparte de ocasionar un gran dolor, el hueso quebrado puede llegar a cortar la piel o lesionar músculos, nervios o vasos sanguíneos, generando una complicación mayor al traumatismo existente. En el caso de que la herida sangre, se debe emplear una tijera de punta redondeada para poder abrir la vestimenta y poseer una mejor perspectiva de la situación de la fractura. A pesar de que el traumatizado manifiesta un gran dolor, nunca debe suministrársele medicamentos, como tampoco café, alcohol o algún tipo de estimulante. Si bien lo recomendable es que la inmovilización se realice de parte de profesionales médicos y con elementos especialmente diseñados para este tipo de lesiones, en determinadas circunstancias en las cuales no puede efectuarse una comunicación con el servicio médico o el traumatizado se ubique fuera del radio de acción del sistema de ambulancias y deba ser trasladado, pueden improvisarse tablillas y férulas con distintos elementos de uso habitual, como tablas de madera o de otros materiales rígidos. La inmovilización final realizada por médicos profesionales concluyen con la uƟlización de elementos especiales diseñados para este Ɵpo de lesiones.

En el caso de una fractura abierta, nunca se debe intentar regresar el hueso al interior del cuerpo, por lo que la inmovilización deberá realizarse con mayores cuidados y con el elemento óseo expuesto. En estos casos, se debe realizar la inmovilización disponiendo de numerosos apósitos alrededor de la herida abierta, hasta llegar a una altura en la cual sea posible realizar un vendaje sin llegar a ejercer presión sobre el hueso.

Si bien lo recomendable es que la inmovilización se realice de parte de profesionales médicos y con elementos especialmente diseñados para este tipo de lesiones, en determinadas circunstancias en las cuales no puede efectuarse una comunicación con el servicio médico o el traumatizado se ubique fuera del radio de acción del sistema de ambulancias y deba ser trasladado, pueden improvisarse tablillas y férulas con distintos elementos de uso habitual, como tablas de madera o de otros materiales rígidos. La técnica de inmovilización varía según la zona del cuerpo que haya sufrido una quebradura, aunque en todas ellas hay que tener en cuenta las siguientes indicaciones:

TÉCNICAS DE INMOVILIZACIÓN A TENER EN CUENTA Nunca debe trasladarse al traumatizado sin haber realizado la inmovilización, excepto cuando el no traslado represente una amenaza inminente a la vida, como en el caso de incendios, derrumbes, etc. Los nudos realizados con los pañuelos o telas implicados en la inmovilización deben realizarse en el sector contrario a la fractura, y nunca encima de ésta.

Las fracturas deben ser inmovilizadas tal como se encuentran al momento de que el socorrista toma contacto con ellas, por lo que puede ocurrir el caso de tener que improvisar una inmovilización con una extremidad flexionada.

Radiograİa que presenta la quebradura delhueso fémur.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Los tipos de fracturas y el modo de inmovilizarlas son las siguientes: Inmovilización de brazo y antebrazo

Se debe limitar cualquier movilidad de la zona afectada, ya que aparte de ocasionar un gran dolor, el hueso quebrado puede llegar a cortar la piel o lesionar músculos, nervios o vasos sanguíneos, generando una complicación mayor al traumatismo.

Se debe realizar un cabestrillo con un trozo de tela que sostenga toda la extensión del antebrazo. Para este tipo de inmovilizaciones lo ideal es una tela en forma triangular, ya que será más cómoda para el traumatizado y más fácil de trabajar para el socorrista. Antes de realizar el cabestrillo, se debe rellenar con algodones o trozos de lana la parte interna del codo, evitando un contacto directo de éste con el cuerpo. Para evitar que el brazo lesionado pueda desplazarse hacia los costados, se debe ajustar el brazo al cuerpo, lo cual se logra a través de la utilización de trozos de tela que envuelvan el tórax en forma horizontal.

En este caso el brazo es inmovilizado con yeso y sostenido, manƟéndolo en contacto al cuerpo de forma horizontal.

Inmovilización de clavícula Cuando se fractura la clavícula, se debe proceder a inmovilizar el brazo para evitar que la articulación realice algún tipo de movimiento que pueda ocasionar dolor o mayores complicaciones. Para este caso es requiere simplemente de un cabestrillo, realizándolo del mismo modo que cuando debe inmovilizarse el brazo y antebrazo, aunque sin requerir de la sujeción lateral.

Inmovilización de tobillo Este caso posee una dificultad extra de asistencia debido a que la zona afectada suele encontrarse cubierta por el calzado, siendo ideal que el pie se encuentre libre para poder efectuar correctamente la inmovilización. Por ello, ante una fractura de tobillo deben cortarse los cordones desde arriba hacia abajo, abriendo además al calzado con extremo cuidado, debido a que los materiales que los componen suelen ser muy duros y la apertura de uno de sus lados con una tijera no consiste en una tarea sencilla. Una vez liberado el pie, se puede trabajar con un elemento rígido en forma de “L” en el cual se apoye el pie y la pantorrilla, generando un ángulo de 90 grados. Luego se debe recubrir el pie con una manta gruesa, envolviéndola con sumo cuidado y sujetándola firmemente con tiras de tela, recordando que los nudos no deben quedar muy apretados ni muy flojos.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

En el caso de que no se posea de un elemento rígido en “L”, éste puede prescindirse y utilizar solo las telas gruesas ajustadas en forma adecuada. Inmovilización de piernas pierna La inmovilización de las pi piernas requiere de la preparación de la extremidad inferior teniendo en cuenta que lu luego de finalizada ésta deberá llevarse a cabo el traslado del individuo. Para procede proceder a la inmovilización se debe emplear al menos una férula de algún material rígido, aunque au de ser posible, debe emplearse una a cada lado o de ser posible, tres para “enc “encajonar” la extremidad lesionada, disponiendo de férulas a los lados y de una como bas base. Entre ambas piernas se deben rellenar los huecos anatómicos con trapos, para dejar sin efecto cualquier posibilidad posibilida de movilización del miembro que pueda generar dolor o mayores complicaciones. Las férulas junto con el relleno rellen deben ser sujetados con tiras de tela que rodeen la superficie afectada, teniendo en cuenta que los nudos nunca deben quedar sobre la zona fracturada.

ROTURA DE LIGAMENTOS LIGAMEN Las lesiones en los ligamentos pueden presentarse como desgarros parciales o rotura completa de estos, los cuales funcionan f como elementos de unión entre las dos secciones que se encuentran vincula vinculados por la articulación. Los desgarros suelen generarse por golpes, torsiones o cualquier cualq movimiento violento que produzca que la articulación se mueva más allá de los límites anatómicos normales.

Existen E xisten diversos tipos de gravedad g de las roturas de ligamentos, pudiendo presentarse la lesión como com una simple distensión parcial, una rotura total o una rotura total conjun conjuntamente con una lesión ósea. Las lesiones en los ligamentos suelen presentarse como roturas o desgarros de los mismos, en la unión entre los dos cartílagos que vinculan la articulación.

Cualquiera sea la gravedad, genera un dolor intenso y una impotencia funcional de la región afectada. Ante una rotura de ligamentos, se debe aplicar frío en forma inmediata, procediendo además a la inmovilización de la zona afectada para su posterior traslado.

Fémur

Cartílago articular Ligamiento posterior cruzado Meñiscos Ligamiento lateral

Tibia Peroné

Ligamentos y elementos anatómicos de la rodilla.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

LUXACIÓN La zona del hombro es la articulación que más fácil puede sufrir luxuaciones, debido a que la separación de sus dos secciones anatómicas pueden provocar la ruptura de las uniones generando la lesión en la zona.

Consiste en la separación de las dos secciones anatómicas que se encuentran unidas por una articulación, a causa de un fuerte golpe o una gran fuerza ejercida en direcciones contrarias, provocando la ruptura de las uniones y generando una lesión en la cual la zona no vuelve a retomar su posición normal. De todas las articulaciones del cuerpo humano, la del hombro es la zona que puede sufrir luxaciones con mayor facilidad. Este tipo de lesiones generan un gran dolor, inflamación, impotencia funcional y una visible deformidad en la zona afectada.

Ante una luxación, se debe inmovilizar la zona con un vendaje, sin intentar bajo ningún concepto volver a colocar la articulación en su lugar. Además se debe aplicar frío y proceder al traslado de la persona.

TRAUMATISMO DE CRÁNEO Un fuerte golpe en la cabeza puede dar lugar a un traumatismo de cráneo, siendo ésta una lesión de importancia debido a la gran cantidad de funciones vitales que se desarrollan gracias al correcto accionar del cerebro y el sistema nervioso central. Puede reconocerse un traumatismo de cráneo cuando una persona, luego de un golpe en la cabeza, se siente desorientada y mareada, además de no encontrarse completamente conciente. También es señal de este traumatismo el sangrado por la nariz o por los oídos, la presencia de hematomas, los fuertes dolores de cabeza manifestados por el afectado, los desmayos y la modificación del tamaño de las pupilas.

El traumaƟsmo de cráneo se genera por un fuerte golpe en la cabeza.

Ante una lesión de esta naturaleza, se debe acostar a la persona, para evitar posibles caídas y nuevos golpes que puedan ocasionar mayores complicaciones y para intentar disminuir la actividad cerebral. Hasta no ser visto por un profesional médico, no se debe suministrar al individuo ningún tipo de alimento, aunque puede ingerir líquidos sin ningún tipo de complicación. El individuo que ha sufrido puede mostrarse con ganas de dormir, lo cual no debe ser impedido, aunque se debe controlar su estado en forma periódica para certificar que conserva sus funciones vitales y su capacidad de reacción, realizando estos chequeos hasta el arribo de los profesionales médicos.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

ASFIXIA Se denomina asfixia a la falta de ingreso de oxígeno a los pulmones, ya se a través de la presencia de algún elemento extraño que se encuentre tapando las vías respiratorias, la abundancia de algún agente tóxico en un espacio cerrado o un paro cardíaco sufrido por un individuo. Por lo tanto, cuando el socorrista toma contacto con alguna persona que se encuentra con signos de sufrir asfixia debe movilizarlo hacia un espacio abierto y eliminar el elemento que obstruya las vías respiratorias, asegurando la circulación de aire hacia los pulmones. Si la persona se encuentra conciente y el motivo de la asfixia es la presencia de objetos extraños en su garganta, se debe proceder a la expulsión del mismo a través de la maniobra de Heimlich, cuyo objetivo es la expulsión del elemento hacia la tráquea. Esta maniobra se lleva a cabo de la siguiente manera:

PASOS PARA EXPULSAR ELEMENTOS HACIA LA TRÁQUEA El socorrista debe colocarse por detrás del individuo que se encuentra sufriendo una obstrucción. Se debe tener cuidado al acercarse, ya que el individuo puede en su desesperación, negarse a ser inmovilizado por el socorrista.

Se debe colocar el puño cerrado por encima del ombligo, localizando el punto de presión abdominal.

La otra mano debe ser colocada sobre la primera para ayudar a realizar la maniobra.

Se debe empujar el torso del afectado para reclinar su cuerpo hacia delante, y luego realizar presión con los puños hacia atrás y hacia arriba, presionando el diafragma y ocasionando tos.

Las presiones deben realizarse siempre en el centro, nunca a los costados, y deben realizarse hasta lograr la expulsión del objeto extraño o hasta que la falta de oxígeno genere la inconciencia en el individuo.

Si no se han podido liberar las vías respiratorias y el individuo obstruido cae inconsciente, se lo debe acostar boca arriba y con la cabeza de costado, por si se libera el objeto o se producen vómitos o sangrados.

Una vez recostado, se debe continuar con la maniobra de Heimlich, ejerciendo la presión hacia abajo y hacia delante. En estos casos, puede que el individuo haya sufrido un paro respiratorio, por lo que es necesario suministrarle aire artificialmente.

Se debe colocar una mano en la frente y otra empujando la mandíbula hacia arriba para abrir la vía aérea.

En el caso de que la asfixia se produzca como consecuencia de la inhalación de algún gas tóxico, el socorrista debe evaluar en forma rápida si se encuentran aseguradas las condiciones para ingresar en el escenario afectado.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

El socorrista no debe arriesgar su propia vida y debe tener en cuenta que la presencia de dos individuos intoxicados en vez de uno complicará el cuadro de situación de otros posibles socorristas.

En el caso de que se decida afrontar el riesgo, se debe contener el aire y proteger las vías respiratorias hasta tomar contacto con el accidentado, el cual debe ser evacuado en forma inmediata. Ante la posibilidad de que el gas sea inflamable, nunca deben apagarse ni encenderse luces.

Una vez en que el individuo afectado haya sido trasladado a una zona segura, se debe revisar su respiración y, en el caso de que no se encuentre inhalando aire, es necesaria la respiración artificial.

RESPIRACIÓN ARTIFICIAL Los dedos empleados como pinzas evitarán el escape del aire insuflado.

La respiración artificial dentro de las técnicas de primeros auxilios consiste en el envío de aire a una persona que no puede realizarlo por medios propios, a través del boca a boca, es decir, insuflando sobre las vías respiratorias para evitar la muerte del afectado. En estos casos, debido a la extrema gravedad del caso, es necesaria la acción del socorrista en forma rápida y eficaz, ya que se presume que el organismo humano no puede subsistir luego de 4 minutos sin oxígeno. La técnica de insuflación boca a boca es la siguiente:

TÉCNICA DE RESPIRACIÓN BOCA A BOCA Para que la respiración artificial pueda realizarse en forma efectiva, se deben abrir las vías respiratorias, empujando la cabeza hacia atrás. Ello puede lograrse colocando una mano en la nuca, utilizando la otra mano sobre la frente y tirando el cuello hacia atrás. A continuación, la mano que se encontraba en la nuca debe pasar a empujar la mandíbula, para mantenerla abierta durante todo el proceso y evitar que la mandíbula se convierta en un obstáculo.

Una vez lograda la apertura de la vía respiratoria, se debe proceder a inhalar aire y contenerlo, para luego ubicar la boca sobre la boca de la persona inconciente, o bien cubriendo su boca y nariz. En el caso de que la nariz quede libre, esta debe ser tapada utilizando dos dedos en forma de pinza.

La boca del socorrista debe quedar bien sellada sobre la boca o la boca y nariz del afectado, evitando que se escape aire hacia el exterior. El soplo sobre las vías respiratorias debe realizarse hasta que el pecho del individuo inconsciente se infle, lo cual dará la seguridad de que no hay elementos obstruyendo y de que el aire llega a los pulmones.

Sobre el tórax se debe presionar hacia arriba y adelante, hasta lograr la liberación de las vías respiratorias.

Luego de exhalar aire dentro de las vías respiratorias, se debe despegar la boca para permitir que el mismo escape y se prepare para recibir una nueva bocanada. El procedimiento debe ser repetido unas 15 veces por minuto, y se debe controlar el pulso, para verificar que el individuo no haya sufrido un paro cardiorrespiratorio.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

La respiración artificial debe mantenerse siempre que el individuo se mantenga con pulso, y sólo debe interrumpirse cuando éste comience a toser o vomitar, tomándose estas acciones como signos de recuperación. Por lo tanto, ésta técnica puede llegar a requerirse durante largos minutos o incluso horas, hasta que acuda el personal médico, que debe hacerse cargo del paciente.

Recuerde que al realizar una reanimación cardio - pulmonar, los brazos del socorrista van rectos para no ejercer presión sobre los laterales y los brazos de la víctima van rectos perpendiculares a su cuerpo.

Si la persona inconciente posee restos de sangre o vómito en los alrededores de su boca, puede emplearse una superficie de polietileno (como por ejemplo, una bolsa de compras), a la cual se le realiza un hueco y se la dispone de tal modo que éste coincida con la boca del individuo. En el caso de que la persona pierda su pulso, se deberán iniciar las técnicas de reanimación cardio-pulmonar

REANIMACIÓN CARDIO-PULMONAR Cuando un individuo se encuentra inconciente y no respira, se deben iniciar de inmediato las maniobras para proveerlo de aire a través de la anteriormente explicada respiración artificial boca a boca. A pesar de que dicha técnica sea aplicada con total eficacia, puede darse el caso de que el individuo afectado comience a sufrir un debilitamiento del pulso, una dilatación de pupilas y un cese ces de la actividad cardiaca. Ante esta situación, el socorrista deberá suministrar respiración respira artificial y, además, masajes cardíacos. La técnica de reanimación cardio-pulmonar (R (RCP) se efectúa de la siguiente manera:

TÉCNICAS DE REANIMACIÓN CA CARDIO - PULMONAR El socorrista debe colocarse al costado de la víctima, extendiendo uno de los brazos de ésta para poder ubicar sus rrodillas lo más próximas al torso del individuo inconsciente.

Una mano debe colocarse sobre el esternón, por enc encima de la boca del estómago de la víctima. La otra mano se ubica por encima de d la anterior. Se debe tener en cuenta que para ejercer presión se debe utilizar utili la zona posterior de la palma de la mano (el talón de la misma). Los ded dedos de ambas manos deben ir intercalados entre sí.

Ambos brazos deben colocarse en posición posició vertical, ubicándose perpendicularmente con el cuerpo de la víc víctima para centralizar la presión sobre el corazón y sin provocar fuerzas fue de desplazamiento lateral que puedan afectar a otros órganos órganos.

La posición de las manos para RCP, con los dedos de ambas manos intercalados.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Cuando un individuo se encuentra inconciente y no respira, se deben iniciar de inmediato las maniobras para proveerlo de aire a través de la anteriormente explicada respiración artificial boca a boca.

Se debe ejercer una presión firme sobre el corazón, a un ritmo de unas 60 repeticiones por minuto, dejando expandirse el tórax luego de cada una de ellas. La presión debe ser igual en todas las repeticiones, y se debe realizar con la suficiente fuerza como para comprimir el tórax pero sin que la misma sea excesiva. La técnica deben continuarse incluso si durante la presión se ha roto alguna costilla o se ha producido algún tipo de lesión.

Si bien es preferible que ante estas situaciones intervengan dos socorristas, encargándose una de las presiones y otra de otorgarle aire al afectado, en el caso de tener que realizar la asistencia en soledad se deben realizar 5 insuflaciones iniciales, siendo continuadas por 15 compresiones sobre el tórax. A partir de allí, la secuencia continúa con dos insuflaciones y 15 compresiones, cesando por unos segundos en forma periódica para chequear el pulso del afectado

La maniobra de RCP debe continuar en forma indefinida hasta el arribo de médicos profesionales o el deceso del individuo. No se debe esperar a que el individuo vuelva a encontrarse en un estado conciente, ya que esto sólo puede lograrse con elementos técnicos propios de los centros de asistencia y las ambulancias, por lo que el RCP sólo constituye un método para frenar el proceso de muerte del individuo.

LIPOTIMIA Se denomina lipotimia a la pérdida del conocimiento sufrida por un breve instante, como consecuencia de una falta de oxigenación del cerebro debido a una reducción en el suministro de sangre hacia esa región. Lo que comúnmente se conoce como desmayo puede poseer varios factores desencadenantes, pudiendo encontrarse como causantes al calor, el miedo, el dolor, el estrés, problemas cardíacos, entre otros. La lipotimia suele darse cuando el individuo se encuentra de pie o sentado, nunca cuando éste se encuentra recostado. Por lo tanto, el desmayo puede ocasionar algún golpe generado por la caída del cuerpo hacia el suelo, aunque el individuo suele tener algunas señales anteriores a la pérdida del conocimiento, como por ejemplo una piel pálida, mareos, visión borrosa, sudoración, etc. Las lipotimias suelen ocurrir con mayor frecuencia en las mujeres, además de las personas delgadas, con presión arterial baja y aquellas que se encuentran en espacios con temperaturas ambientales elevadas.

Ante una lipotimia, se debe recostar a la persona y mantener sus piernas por encima del nivel del corazón. Además, es conveniente ventilar el lugar si éste es cerrado, y retirar a la persona a la sombra si se encuentra en un lugar abierto. . La lipoƟmia es la pérdida de conocimiento sufrida por un breve instante.

Si la falta de espacio u otros factores impiden que la persona afectada sea tendida en el suelo, se debe sentar al individuo e inclinarlo hacia delante, colocando su cabeza entre sus piernas

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Además, es preferible que mientras la persona se mantenga con pérdida de conocimiento su cabeza sea girada hacia un costado, para evitar complicaciones en el caso de vómito y para impedir que la lengua pueda convertirse en un obstáculo de las vías respiratorias. Una vez mejorada la situación de la persona, se debe levantar lentamente, ya que una reincorporación apresurada puede devenir en un nuevo desmayo.

En caso de encontrar a la persona inconciente, se recomienda colocar a la víctima en posición lateral (acostada hacia arriba) para luego extender sus brazos y flexionar sus piernas, de este modo evitarmos que la respiración del individuo se vea obstaculizada por la lengua.

En este caso observamos el desvanecimiento de una persona en la vía pública.

COMA Se entiende como coma a la pérdida de conocimiento de parte de un individuo, manteniéndose en ese estado por un tiempo extenso. Cuando alguien se encuentra en coma, pierde totalmente sus capacidades motrices y la sensibilidad de su cuerpo, aunque el organismo mantiene activada la respiración y el trabajo cardíaco en una intensidad menor que la normal.

Las causas del coma son variadas, pudiendo ser el exceso de alcohol, la falta de azúcar en un diabético, etc. Ante esta situación se debe comprobar que el individuo se encuentra respirando y que no posea elementos que interfieran en las vías respiratorias. Una vez comprobado que no existen impedimentos para una oxigenación normal, se debe proceder de la siguiente manera:

TÉCNICAS PARA OXIGENAR A LA VÍCTIMA Colocar al individuo en posición lateral de seguridad. Ésta se logra ubicando al afectado acostado boca arriba, extendiendo uno de sus brazos y flexionándolo hasta tomar formar un ángulo recto. Luego, se flexiona la pierna del lado opuesto, y el otro brazo sobre el pecho. Por último, se gira el cuerpo sobre el brazo en ángulo recto, acomodando las manos para que sirvan de base de la cabeza. La posición lateral de seguridad evita que la respiración del individuo afectado se vea obstaculizada por la lengua, y previene la aspiración de vómito por parte del mismo.

Se debe aflojar la ropa del individuo afectado a fin de no interferir en la respiración. También se recomienda tapar al mismo para evitar la pérdida de calor. En ningún caso se le debe intentar suministrar líquidos o alimentos.

Controlar periódicamente el pulso y la respiración, ya que no se descarta que en un caso de coma, cese la actividad respiratoria, cardiaca o ambas, y se deban emplear técnicas de respiración artificial o reanimación cardiopulmonar. previene la aspiración de vómito por parte del mismo.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

EPILEPSIA La epilepsia se manifiesta a través de convulsiones breves y súbitas en los cuales se reduce en forma considerable el nivel de conciencia del individuo. Un ataque de epilepsia es fácilmente reconocible por estos elementos, además de que el afectado puede liberar orina, expulsar espuma por la boca y sufrir una coloración violácea en su piel. Ante un ataque epiléptico, se debe proceder de la siguiente manera:

TÉCNICAS FRENTE A UN ATAQUE DE EPILEPSIA Si es posible, evitar el golpe del afectado cuando este comience a caer, depositándolo rápidamente en el suelo.

Una vez en el suelo, colocar algún elemento blando debajo de la cabeza, para que ésta no se golpee reiteradas veces contra el suelo.

Intentar ingresar algún elemento sólido en el interior de la boca, para evitar que la lengua sea mordida. Se debe tener en cuenta que el elemento no pueda ingresar en la garganta, para evitar una obstrucción de la respiración.

Aflojar las prendas que pudieran presionar alguna de las zonas de su cuerpo, para evitar lesiones por los movimientos bruscos.

De ser posible, se debe tener en cuenta la duración del ataque, ya que esto puede ser de gran importancia para el personal médico que debe atenderlo posteriormente.

Ante un episodio de epilepsia, nunca se debe intentar impedir las convulsiones, ya que no pueden detenerse e intentarlo puede acarrear consecuencias para el afectado. Tampoco se le deben suministrar bebidas hasta que sea revisado por personal médico especializado. Luego de haber finalizado la etapa convulsiva, el individuo volverá a retomar la conciencia en forma lenta. Si se mantiene en estado inconciente por un tiempo extenso, es recomendable ponerlo en posición lateral de seguridad (explicado en la sección “Coma”) y chequear periódicamente su pulso y respiración. Frente a un ataque de epilepsia se recomienda acostar a la vícƟma y colocarle algún elemento sólido en la boca para impedir que se lasƟme la lengua.

INSOLACIÓN Las insolaciones se producen por la exposición al sol durante un tiempo prolongado, siendo el individuo sometido a las altas temperaturas y la deshidratación. Cuando una persona se encuentra insolada, sufre dolores de cabeza, posee el pulso débil, suda en forma abundante, su respiración se acelera y su cara se presenta congestionada. Además, puede llegar a sufrir convulsiones, delirios y fiebre luego de algunos minutos. Ante un episodio de insolación, se debe acostar a la persona en un lugar fresco y a la sombra, y de ser posible, someterlo a algún tipo de ventilación mecánica (ventilador, aire acondicionado, etc).

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Se debe aplicar frío en la frente y en el cuello, y las piernas se deben mantener elevadas. el Es importante suministrarle bebidas frescas, aunque éstas no deben encontrarse en extremadamente frías ni poseer alcohol. Aflojar la ropa del afectado también sirve para contribuir a la ventilación general del organismo. En el caso de que el individuo se encuentre inconsciente, es necesario cesa controlar su pulso y respiración y ubicarlo en posición lateral de seguridad (explicado (exp en la sección “Coma”) para esperar el arribo del personal médico.

QUEMADURAS Las quemaduras pueden producirse por diversos elementos, ya sea el contacto de la piel con el fuego, vapor, agua o metales calientes, electricidad, ácidos, radiación, etc. La clasificación de las quemaduras suele realizarse según su intensidad y grado de afección sobre la piel humana, por lo que pueden ser:

De primer grado: Cuando la piel se enrojece. Ante una insolación la vícƟma debe estar recostada boca arriba.

De segundo grado: Cuando la dermis, es decir, la parte interna de la piel resulta lesionada, dando lugar a ampollas llenas de líquido.

De tercer grado: La piel se encuentra totalmente incinerada y los músculos son severamente afectados, al igual que los huesos y vasos. Para poder determinar la superficie del cuerpo que ha sufrido quemaduras, se utilizan valores predeterminados que le asignan a cada porción del cuerpo un porcentaje que representa su extensión total con respecto al total del cuerpo. Por lo general, un porcentaje afectado que supere el %20 deja importantes secuelas en el sistema nervioso, y una implicancia superior al %50 puede llevar a la muerte. Estos porcentajes son los siguientes:

PORCENTAJES DE QUEMADURAS EN LA PIEL Cabeza y cuello: %9 Brazos: %9 (cada uno) Tórax y abdomen: %18 Espalda y nalgas: %18 Piernas: %18 (cada una) Ingle: %1 En esta imagen el individuo presenta una quemadura en el brazo izquierdo de segundo grado.

El tratamiento varía según la gravedad de la quemadura. Debe tenerse en cuenta que, además del nivel de penetración que haya tenido la quemadura, la importancia de la misma puede variar según la zona afectada, la extensión y la presencia de suciedad u otros elementos que hayan quedado pegados a la piel.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Ante una quemadura de primer grado, basta con la colocación de cremas para aliviar el dolor y evitar la posible aparición de ampollas. Luego se debe derivar al individuo a un centro médico para ser revisado por profesionales. Las quemaduras de segundo o tercer grado requieren de mayor cuidado y dedicación.

CÓMO ACTUAR FRENTE A UNA QUEMADURA GRAVE Se debe liberar la zona de la quemadura de la vestimenta, aunque no debe intentar desprenderse los restos de ropa que se hayan adherido a la piel, ya que podría causar dolor y lesiones más graves.

La zona quemada debe ser recubierta por apósitos secos, siendo importante que las manos del socorrista no tomen contacto con los mismos, debido a que al momento de depositarse sobre la herida, los apósitos deben encontrarse esterilizados. Tampoco se debe respirar cerca de la herida, ya que los elementos exhalados pueden llegar a contaminarla.

Cuando las ampollas de la piel comienzan a desprenderse es recomendable la ulƟlización de cremas regeneradoras.

Cuando una quemadura se ha producido por electricidad, antes de tomar contacto con el individuo se debe aislar al mismo de la fuente energética, empleando para ello algún elemento no conductor, como una madera o algún elemento de goma. Cuando las quemaduras son graves y el afectado posee zonas vitales de su cuerpo comprometidas, se deben tomar sus signos vitales en forma periódica, y en caso de que su respiración o pulso cesen, deben iniciarse los procedimientos para esta situación.

HEMORRAGIA Las hemorragias son sangrados producidos tanto hacia fuera del organismo como en el interior del mismo, debido a la rotura de vasos sanguíneos.

Para tratar las hemorragias, se debe acostar al afectado, buscando sangrados que no hayan sido detectados a simple vista. Se debe evitar los movimientos del individuo, para facilitar el trabajo y evitar lesiones. . Debe tenerse en cuenta que para la protección del propio socorrista y para evitar afecciones de parte del individuo, es recomendable tomar contacto con las hemorragias utilizando guantes de látex, descartando éstos una vez que han sido empleados.

Hemorragia Externa Ante una hemorragia externa, se debe:

Sangrado externo con herida leve.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

CÓMO ACTUAR FRENTE A UNA HEMORRAGIA EXTERNA Ejercer presión con las manos y un apósito, intentando frenar el sangrado. Si el apósito se llena de sangre, éste no debe ser retirado, y se debe colocar otro nuevo por encima de éste, ejerciendo presión nuevamente.

Una vez controlado el sangrado, se puede sustituir la presión manual por un vendaje ajustado que sostenga firmemente a los apósitos colocados sobre la hemorragia. Es importante sostener la zona afectada elevada por encima del nivel del corazón, para disminuir la presión sanguínea y asegurar que el individuo pierda la menor cantidad posible de sangre.

Las hemorragias son sangrados producidos tanto hacia fuera del organismo como en el interior del mismo, debido a la rotura de vasos sanguíneos. Ante un caso es necesario Ejercer presión con las manos y un apósito, intentando frenar el sangrado.

En la imagen se observa la presión ejercida con la mano y un apósito para intentar frenar el sangrado.

En el caso de que el flujo de sangre no cese, se debe ejercer presión con los dedos en la arteria o vena que se encuentre entre la herida y el corazón, para disminuir la circulación y evitar una pérdida de sangre mayor. Los puntos de presión son:

Carótida: Ubicada en el cuello. Retroclavicular: Ubicada cerca del hombro. Humeral: Ubicada en la cara interna del brazo. Femoral: En la cara interna del muslo, cerca de la ingle. Poplítea: Ubicada en la pierna.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Torniquete El torniquete siempre debe ubicarse por encima de la rodilla o del codo, ya que por debajo de éstas existen flujos de sangre que son imposibles de frenar a través de esta aplicación.

En casos extremos, el socorrista tiene la posibilidad de realizar un torniquete, aunque éste debe emplearse únicamente ante una amputación, hemorragia o aplastamiento de un miembro que, debido a su sangrado excesivo, ponga en riesgo la vida del individuo. Se debe tener en cuenta que con la aplicación de un torniquete sobre una extremidad, ésta dejará de recibir sangre, por lo que el individuo afectado perderá dicho miembro.

El torniquete consiste en una faja especialmente diseñada para ejercer una gran presión sobre las extremidades, aunque también pueden improvisarse con el empleo de pañuelos, ropa o vendajes y un palo, a través del cual se ejercerá la presión. . El torniquete siempre debe ubicarse por encima de la rodilla o del codo, ya que por debajo de éstas existen flujos de sangre que son imposibles de frenar a través de la aplicación del torniquete. Por lo tanto, a pesar de que se haya perdido una mano o un pie, la circulación debe cortarse desde bien arriba de las extremidades. Se debe rodear con el torniquete la extremidad, utilizando un elemento rígido como palanca. Es recomendable colocar algún elemento de contención entre el torniquete y el miembro, para evitar el inicio de un nuevo sangrado como consecuencia de la presión. El elemento rígido debe girarse, presionando hasta que la extremidad del miembro haya perdido completamente el pulso.

Cuando la presión del torniquete es la adecuada, el flujo de sangre cesa.

Una vez ajustado el torniquete, el elemento rígido empleado debe ser asegurado con vendas para evitar que se pierda presión sobre el miembro. Nunca debe aflojarse el torniquete, y debe ser revisado en forma periódica, para comprobar que no exista flujo sanguíneo.

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Hemorragia Interna

Las hemorragias internas son las complejas, ya que revisten un gran peligro para el individuo y es más difícil detectarlas, ya que se producen en el interior del organismo. Cuando una persona se encuentra sufriendo este tipo de sangrado, su piel se torna más blanca de lo habitual, se siente mareada y su pulso disminuye en forma considerable. Además, puede llegar a sangrar a través del recto o la vagina, como así también pueden aparecer dificultades para respirar y un abdomen rígido o sensible.

Hemorragia interna debajo de la uña.

Ante un caso de hemorragia interna, debe acostarse al individuo afectado boca arriba, colocando su cabeza hacia un costado ante la posibilidad de que éste vomite. Nunca se le debe suministrar ningún tipo de alimento o bebida. . También se debe abrigar al individuo para evitar la excesiva pérdida de calor, y se lo debe trasladar en forma urgente para ser asistido por personal médico profesional. Durante el traslado, se deben controlar periódicamente los signos vitales del afectado.

LESIONES POR FRÍO Este tipo de lesiones son aquellas que se producen en el individuo como consecuencia del sometimiento a temperaturas extremadamente bajas. Las lesiones por frío pueden presentarse como hipotermia, gangrena o congelamiento.

Hipotermia En situaciones normales, los seres humanos conservan su temperatura corporal dentro de valores constantes, por lo que la exposición prolongada a temperaturas frías puede llegar a producir un importante descenso de la temperatura, superando los mecanismos de producción y conservación de calor. Existen tres estadios que pueden ser reconocidos en una hipotermia:

Inicial: Cuando la temperatura medida a través del recto se ubica entre los 32 y los 35º. Moderada: cuando la temperatura rectal se sitúa entre los 32 y los 28º. Severa: cuando la temperatura se mantiene por debajo de los 28º. Cuando un individuo comienza a sufrir un cuadro de hipotermia, se producen fuertes escalofríos y una disminución en la temperatura de la piel, acompañado de un aumento del ritmo cardíaco y respiratorio.

La hipotermia se produce cuando el individuo se expone a temperaturas bajas y el mismo descenso puede provocarle un paro cardíaco.

Ante un caso de hipotermia, se debe:

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

CÓMO ACTUAR FRENTE A UN CASO DE HIPOTERMIA De ser posible, movilizar al individuo hacia un espacio con una temperatura ambiente más elevada.

En el caso de que el descenso de la temperatura se haya producido por inmersión en aguas frías, se le deben retirar las ropas mojadas y ser cambiadas por prendas secas y abrigadas.

Cuando un individuo comienza a sufrir un cuadro de hipotermia, se producen fuertes escalofríos y una disminución en la temperatura, acompañado de un aumento del ritmo cardíaco y respiratorio..

Es importante que al proveer de abrigo al individuo, no se dejen sin abrigar las manos, pies y cabeza. De ser necesario, el socorrista deberá proveer su propio calor corporal, ubicándose al lado del afectado y proporcionándole masajes en distintas zonas del cuerpo.

Tomar el pulso del individuo, y en caso de que éste se duerma, chequear sus signos vitales en forma periódica.

También puede suministrársele bebidas calientes y alimentos con altos contenidos calóricos.

Es sumamente importante abrigar al individuo, debe quedar totalmente cubierto incluyendo, cabeza y extremidades.

Gangrena La gangrena es otra de las lesiones posibles como producto de la exposición de la piel al frío. Ante estos casos, es importante no permitir que el individuo afectado se mantenga estático. Ante una gangrena por congelamiento, se debe:

Instar al individuo afectado a caminar y moverse en forma constante. Suministrarle bebidas calientes y azúcar. Abrigar el cuerpo del individuo y aflojar su calzado.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Se debe tener en cuenta que, a cambio de lo que sucede con las hipotermias, en la gangrena no es recomendable que el socorrista realice fricciones sobre el cuerpo del afectado.

Congelamiento Las zonas del cuerpo que se encuentran más proclives a sufrir congelamiento son las dístales, es decir, que en temperaturas extremadamente frías sufren mayor riesgo las manos, los pies, las orejas y la nariz.

El frío da lugar al cierre de los vasos sanguíneos para intentar conservar el calor, lo cual genera una disminución del nivel de oxígeno transportado. Esto produce un enrojecimiento de la zona, y aparece la hinchazón y las ampollas. . Según la intensidad y gravedad de la congelación, ésta puede clasificarse en tres grupos:

De primer grado: La piel se torna pálida, pudiendo aparecer dolores más tarde y sensaciones de pinchazos.

De segundo grado: Aparecen las primeras ampollas llenas de líquido. Se genera un gran dolor en la zona congelada, y aumenta la sensibilidad ante el calor.

De tercer grado: este tipo de congelaciones son las más graves, e implica la muerte de los tejidos, los cuales se tornan negros e inertes. Ante un caso de congelamiento, se debe:

CÓMO ACTUAR FRENTE A UN CASO DE CONGELAMIENTO Retirar al individuo afectado del lugar en el cual se encuentre tomando contacto con las bajas temperaturas.

Instar al individuo a que camine para intentar recuperar el calor corporal.

La zona congelada puede frotarse, aunque se debe realizar en forma muy suave.

Mantener la sección anatómica afectada por encima de la altura del corazón.

Colocar apósitos en la zona congelada.

No se debe dejar de chequear los signos vitales de forma constante.

Durante el traslado a un centro médico, se deben chequear periódicamente los signos vitales.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

INTOXICACIONES Existen al menos tres tipos distintos de intoxicaciones, cada una de las cuales debe ser atendida de una forma particular: intoxicación por vía oral, por inhalación o por inoculación.

Vía Oral

Dentro de los tres tipos distintos de intoxicaciones, recuerde que cada uno debe ser atendido de una forma particular y es conveniente conservar una muestra del mismo en caso que el individuo lo haya despedido.

A través de la boca pueden ingerirse una gran cantidad de sustancias tóxicas capaces de generar consecuencias graves para el organismo, e incluso la muerte misma del individuo.

Por ello, antes de intentar cualquier tipo de asistencia es fundamental conocer el tipo de sustancia ingerida. Siempre que el individuo vomite, es conveniente conservar una muestra del mismo para que sea analizada posteriormente en el centro médico. Se deben controlar constantemente los signos vitales, y en el caso de que la persona ingrese en un estado de inconsciencia, de ser necesario se iniciarán las maniobras de reanimación cardio-pulmonar (RCP). La forma adecuada adecua para actuar ante la ingesta de algún elemento es la siguiente.:

Alcalinos: Ante la ingestión de este tipo de elementos nunca debe intentar Alcalino que el individuo indiv vomite, sino que se le debe suministrar agua para disminuir la concentración del elemento tóxico. También es recomendable mezclar agua con concentraci vinagre o jugo ju de limón para atenuar el efecto de la sustancia ingerida, y después suministrar clara c de huevo o leche. Trasladar al individuo en forma rápida para ser tratada por u un médico profesional. Ácidos: Si la sustancia sus que produce una intoxicación es un ácido, nunca se debe intentar provocar el vómito, vó y se le debe suministrar agua al individuo. Luego es conveniente que éste consuma consum leche o bicarbonato. Trasladar al afectado en forma rápida para ser tratada por un m médico profesional. Sustancias desc desconocidas: cuando los elementos ingeridos no hayan sido elementos alcalinos o ácidos ácidos, puede producirse el vómito del individuo y luego suministrarle leche. También es una buena b opción beber un té fuerte, consumir leche de magnesia y comer pan tostado. Tener Ten en cuenta que siempre debe ser trasladado a un centro médico, y los signos vitales deben ser revisados en forma periódica.

Inhalación Ante una intoxica intoxicación por inhalación, se debe conducir al individuo afectado hacia una zona abierta y liberada lib de la emanación tóxica. Si la fuente del gas es una instalación domiciliaria, se debe d cortar el suministro y bajo ningún concepto tocar los interruptores eléctricos.

En el caso de que la persona afectada comience a perder el conocimiento, debe recostársela en una zona abierta, chequeando sus signos vitales, ya que puede ser necesaria la realización de las técnicas de reanimación cardio-pulmonar (RCP).

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Se debe asistir aal individuo controlando su pulso y respiración hasta el arribo de personal médico, o durante du su traslado hacia un centro de asistencia cercano.

Inoculación Este tipo de intoxicación suele producirse por el accionar de un animal, especialmente las se serpientes y los insectos.

Serpientes y ará arácnidos: Las picaduras de este tipo de animales pueden llegar a ser muy graves e incluso ocasionar la muerte en cuestión de minutos, o bien necesitar rápidamente de suero sueros para poder recuperarse en forma satisfactoria. Sin embargo, entre la gran variedad de especies existentes se encuentran especies cuya picadura no es demasiado grave o incluso in otras que pueden ser totalmente inofensivas.

La picadura de una u serpiente puede llegar a ser muy grave, hasta incluso ocasionar la muerte de la víc vícƟma. Si no pueden reconocerse re las diversas especies y su grado de peligrosidad para el ser humano, se deben deb tomar las siguientes medidas:

CÓMO ACTUAR FRENTE A UNA PICADURA GRAVE CÓM Presionar las venas y arterias cercanas a la zona de la picadura para retardar la difusión de d la sustancia por el torrente sanguíneo. Por lo general, estos animales ata atacan cuando se sienten amenazados, y las manos y pies suelen ser las zona zonas más proclives a recibir una picadura, por lo que se debe realizar la presión pr por encima de la rodilla o del codo.

La zona de la picadura debe ser sometida al frío, ya sea con la aplicación de hielo o el sumergimiento en algún líquido helado.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

En las marcas dejadas por el animal, realizar una incisión y succionar fuertemente, escupiendo la sangre extraída.

Durante el traslado al centro médico más cercano, es conveniente mantener la herida sometida al frío.

En el caso de que sea posible, se debe capturar al animal que ha provocado la picadura, para que sea revisada por especialistas y pueda determinarse el grado de peligrosidad de la especie.

Insectos: Ante la picadura de este tipo de animales, se debe actuar de la siguiente manera:

Frente a una picadura se debe presionar las venas y arterias cercanas a la zona infectada para retardar la difusión de la sustancia por el torrente sanguíneo.

CÓMO ACTUAR FRENTE A UNA PICADURA GRAVE Buscar posibles aguijones que puedan haber quedado como consecuencia de la picadura y extraerlos de la piel.

Aplicar frío sobre la zona, pudiendo servir también un trozo de tela con amoníaco.

Se debe trasladar al individuo hacia un centro médico, especialmente si la persona es alérgica a este tipo de picaduras.

SHOCK Se denomina como shock al colapso del organismo como consecuencia de la carencia de oxígeno en los órganos, debido a la notable disminución de sangre en los mismos. Los motivos que pueden derivar en un shock son variados, pudiendo presentarse como consecuencia de una hemorragia intensa, quemaduras, congelaciones u otras heridas fuertes. Además, puede aparecer un cuadro de este tipo luego de sufrir dolores intensos, paro cardíaco o intoxicación, por lo que al atender cada una de estos traumas, debe prevenirse también el shock. Cuando un individuo comienza a tener este tipo de cuadro, sus manos se tornan azuladas y su piel se empalidece, se producen importantes alteraciones en el pulso y la respiración, se dilatan las pupilas y los ojos se tornan inexpresivos, y su respuesta al habla es tardía y somnolienta. Se debe prestar especial atención a estos síntomas, ya que los mismos pueden comenzar a aparecer inclusive horas después de haberse producido la situación traumática.

El individuo con estado de shock sufre una dilatación de los tejidos, manifiesta excesiva preocupación, cansancio y miedo, y puede poseer dolores intensos en distintas partes del cuerpo. Persona entrando en estado de shock.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Si el estado de shock es causado por una hemorragia, lo primero que debe hacerse es detener el sangrado, realizando todos los procedimientos adecuados para evitar una mayor pérdida de sangre.

En caso de que el individuo presente un cuadro de shock, es conveniente acostarlo con los pies levantados por encima del corazón, contribuyendo la circulación de la sangre hacia la cabeza y el corazón.

Se debe disponer al individuo acostado y con los pies levantados por encima del nivel del corazón, contribuyendo a la circulación de la sangre desde las extremidades hacia la cabeza y el corazón. Esta posición debe evitarse cuando existan lesiones graves en el pecho o el cráneo, ya que podría complicar las lesiones existentes. Ante la posibilidad de que el afectado vomite, se debe mantener su cabeza hacia el costado. Además se le debe proporcionar abrigo siempre que sea necesario, ya que las lesiones y la quietud pueden producir un descenso de la temperatura corporal que acrecentará el grado de nerviosismo del individuo.

Es siempre importante la asistencia psicológica, ya que la misma puede reducir en forma notable la desesperación del afectado. Puede suministrársele bebidas siempre que éstas no posean alcohol y cuando las lesiones no se encuentren en la zona abdominal.

PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS Este tipo de asistencia no posee ninguna técnica en especial, y no se requiere de herramientas o elementos que puedan ser portados en un botiquín. Si bien los primeros auxilios psicológicos no resuelven de por sí un traumatismo y tampoco produce la disminución del dolor en el afectado, puede proveer un necesario nivel de confianza y seguridad en el individuo asistido. El trabajo sobre el aspecto emocional del herido, entonces, es una cuestión de relevancia que no debe ser dejada de lado, más si se tiene en cuenta que el miedo o la preocupación del afectado, o un estado nervioso y alterado en el mismo, pueden generar complicaciones tanto para evitar el desarrollo de su trauma como para la aplicación de procedimientos de auxilio.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

El control de las reacciones nerviosas es importante para contribuir al desarrollo adecuado de la asistencia. Por lo tanto, ante la ayuda a un individuo conciente que haya vivido alguna situación traumática, es necesario:

Es sumamente importante establecer el diálogo con la víctima para recaudar información sobre lo sucedido y contribuirle absoluta confianza. Además se debe demostrarle al afectado que se encuentra a salvo y que se mantendrá junto al socorrista hasta el traslado a un centro médico.

CÓMO ACTUAR FRENTE A UNA SITUACIÓN TRAUMÁTICA Establecer un diálogo constante, intentando conocer los detalles de la situación que ha producido el trauma y la mayor cantidad posible de datos en torno al mismo. También debe hablarle al individuo sobre temas amenos en los cuales éste pueda demostrar interés, para contribuir a su tranquilidad y confianza.

Hacerle saber al afectado que en ningún momento se lo dejará solo y sin asistencia, y que el auxiliador se mantendrá junto a él hasta el traslado a un centro médico, ya sea por medios particulares o a través de un equipo de asistencia especializado.

Informarle y demostrarle al afectado que se encuentra en manos de alguien que sabe desempeñarse frente a las lesiones que presenta. Para ello, es fundamental que el socorrista improvise lo menos posible y no dude al momento de iniciar la aplicación de alguna maniobra de asistencia.

Explicarle constantemente los procedimientos empleados sobre su persona y su justificación, pidiéndole en casi de ser necesario y posible, colaboración para la superación de su propia lesión

TRASLADO DE PERSONAS El traslado de un traumatizado debe contemplar la situación en la cual se encuentra el mismo, para evitar un aumento en la cantidad o gravedad de las lesiones debido a la realización de movimientos bruscos o innecesarios o de la utilización de un modo de transporte inadecuado. Se debe tener en cuenta que el traslado de individuos debe realizarse únicamente cuando la salud del mismo pueda empeorar si se mantiene en el mismo sitio y no puedan acudir equipos profesionales en un lapso de tiempo razonable. Es decir, que sólo deben emplearse en zonas agrestes o alejadas, o en situaciones como incendios, derrumbes, catástrofes a gran escala, etc. En el caso de que el individuo se encuentre en una ciudad con un servicio de emergencias, no se debe realizar el traslado, debiendo asistir al mismo durante el tiempo necesario hasta que se produzca el arribo del personal médico especializado. Una persona debe ser trasladada, sólo cuando la salud del mismo pueda empeorar si se manƟene en el mismo lugar y no puede acudir a equipos profesionales.

Método de arrastre: Este tipo de traslado se realiza cuando la distancia a transportarse es breve y se encuentra un solo socorrista en el lugar. En estos casos, los brazos del individuo afectado deben ser cruzados sobre el pecho. El socorrista debe colocarse por detrás, disponiendo sus manos por debajo de los hombros, y conteniendo entre sus brazos la cabeza y el cuello del afectado. Otro tipo de traslado de arrastre puede realizarse colocando los brazos del socorrista por debajo de las axilas del afectado, doblando una de sus manos sobre el pecho. Con ambas manos, el auxiliador debe tomar el antebrazo y arrastrarlo caminando hacia atrás.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Otra forma de trasladar a un afectado arrastrándolo puede realizarse cuando éste se encuentra consciente y posee fuerzas para sostener su propio cuerpo. En estos casos, se recuesta a la persona sobre el piso, y el socorrista se coloca agachado por encima de él. La víctima debe cruzar sus brazos por el cuello del socorrista, quien deberá desplazarse utilizando sus cuatro extremidades. Este modo de traslado es adecuado para espacios contaminados con gas, donde mantenerse cerca del suelo constituye una buena medida preventiva. En el caso de que el individuo se encuentre inconsciente, se pueden atar sus muñecas y trasladar del mismo modo.

Método de arrastre con frazada: Cuando el afectado se encuentra conciente y sin mayores lesiones, o cuando se mantiene inconsciente pero puede ser girado sobre su propio cuerpo sin que ello signifique un empeoramiento en su estado general, puede emplearse una frazada o algún elemento similar para transportarlo sobre la misma.

Silla de cuatro manos: En estos casos, dos socorristas cruzan sus manos generando una base en la cual se siente la persona afectada, la cual deberá tomar por el cuello a ambos auxiliadores para evitar caerse. Una alternativa es que uno de los socorristas sólo emplee una mano como base, disponiendo de la restante sobre el hombro del otro, formando un respaldo para el herido.

El traslado de un traumatizado debe contemplar la situación en la cual se encuentra el mismo, para evitar un aumento en la cantidad o gravedad de las lesiones debido a la realización de movimientos bruscos o innecesarios o de la utilización de un modo de transporte inadecuado.

Silla de cuatro manos. Disposición de las manos para conformar una silla de transporte.

Transporte sobre silla: Es un modo de traslado que debe emplearse cuando el afectado se encuentra conciente y no posee lesiones graves. Este método es muy empleado para subir o bajar escaleras, y para llevarlo a cabo se debe ubicar al individuo sobre una silla, la cual debe ser levantada en forma simultánea por dos socorristas, uno de los cuales debe ubicarse por delante y otro por detrás. Es conveniente antes de iniciar el cruce de un obstáculo (como una escalera), caminar algunos metros como prueba para certificar que los puntos de agarre de los auxiliadores son los correctos y que la silla se encuentra en buenas condiciones para ser empleada.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

Método de cuchara: Es un modo de subir a un herido a una camilla que se encuentre por encima del nivel del suelo. En estos casos, tres socorristas se colocan al lado del herido, levantándolo con sus manos en forma simultánea y trasladándolo hacia la camilla o manteniéndolo sobre las rodillas hasta que un cuarto hombre disponga de una camilla por debajo del individuo herido.

Transporte en camilla: Estos elementos son los ideales para realizar el traslado de una víctima, y pueden ser improvisadas con elementos de empleo cotidiano. Una frazada y dos varillas resistentes de cualquier material rígido pueden emplearse para fabricar una camilla improvisada, doblando el manto en tres secciones sobre los soportes.

En el caso de no contar con elementos rígidos, puede emplearse únicamente una manta, colocando al herido en el centro de la misma y enrollando los bordes laterales hasta formar dos cilindros de tela, inmovilizando a su vez al afectado. La camilla improvisada debe ser elevada en forma simultánea por al menos seis personas, aunque en el caso de urgencias, pueden emplearse cuatro recorriendo tramos cortos.

En el caso de que el individuo se encuentre en una ciudad con un servicio de emergencias, no se debe realizar el traslado, debiendo asistir al mismo durante el tiempo necesario hasta que se produzca el arribo del personal médico.

La camilla también puede ser confeccionada con dos varillas y una frazada.

Método del puente: El afectado debe posicionarse recostado, y tres socorristas se colocan en fila y con las piernas abiertas, dejando debajo al herido y la camilla. El auxiliador colocado más cerca de los pies, debe cruzar sus brazos por debajo de los muslos, mientras que el del medio lo debe hacer debajo de la cintura. En tanto, el socorrista ubicado adelante debe tomar la nuca del afectado. En forma simultánea, los tres socorristas deben alzar al afectado y colocarlo sobre la camilla. Una variante es que los auxiliadores sólo tengan entre sus piernas al traumatizado y, al momento de levantarlo, un cuarto hombre deslice la camilla por entre las piernas de éstos.

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Primeros Auxilios Técnicas y procedimientos

CONSEJOS PARA EL TRANSPORTE Antes de iniciar las maniobras de evacuación, se debe saber cuál es la vía de escape del grupo de auxiliadores, evitando así buscar los pasos con el herido a cuestas, lo que resultará en cansancio innecesario y posibles movimientos perjudiciales para el herido.

En todos los casos en los que se empleen camillas, se debe disponer de las manos del afectado en sus propios bolsillos o dentro de sus pantalones, para evitar que las extremidades caigan por los costados, pudiendo lastimarse o entorpecer la marcha de los auxiliadores.

Cuando se utilizan camillas y éstas sean transportadas por dos personas ubicadas a la cabeza y a los pies de la misma, se deben coordinar los pasos de tal forma que cuando el camillero que se encuentra adelante avance con el pie derecho, el de atrás lo haga con el izquierdo, disminuyendo así los movimientos de balanceo que pueden afectar al herido.

No es conveniente intentar movilizar en forma solitaria a una persona demasiado grande o pesada, debiendo buscar ayuda para proceder al traslado en forma eficiente.

Cuando el transporte debe realizarse con más de una persona, se debe designar a uno de los socorristas para que de órdenes claras y precisas, coordinando el tiempo de alzamiento, inicio y dirección del traslado y descenso del herido.

Cuando un individuo requiere traslado y se encuentra con hemorragias, éstas deben ser atendidas en el lugar en el que se encuentre, procediendo luego al traslado con las máximas precauciones. También deben inmovilizarse las fracturas antes de proceder al traslado del individuo.

Los traslados sentados (tanto con una silla o a través de la “silla de cuatro manos” nunca deben emplearse con personas con traumatismos en la cabeza, las piernas, la espalda o la cadera.

Cuando el individuo a ser trasladado se encuentra afectado en la cabeza o la columna, se recomienda utilizar únicamente camillas rígidas (nunca mantas ni similares), debido a que es importante que el cuerpo del afectado no sea doblado ni torcido.

Tanto cuando se sube como cuando se baja de una escalera con una camilla, la cabeza del herido debe ubicarse en la parte más cercana a los escalones, para evitar una caída mayor en caso de una falla en el traslado. Por ello, los descensos se realizan con los pies del afectado hacia delante, y los ascensos con la cabeza del mismo en esa dirección.

Cuando se debe transportar durante una distancia larga, es conveniente realizar paradas cortas para otorgarle descanso a los auxiliadores y para verificar los signos vitales del traumatizado.

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