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PRÓXIMA PELÍCULA:

SIN ALIENTO (Al final de la escapada)

Viernes 11 de mayo LA MANSIÓN DE ARAUCAIMA

TÍTULO ORIGINAL: À bout de souffle AÑO: 1960 DURACIÓN: 89 min. PAÍS: Francia DIRECTOR: Jean-Luc Godard GUIÓN: Jean-Luc Godard (Argumento: François Truffaut) MÚSICA: Martial Solal FOTOGRAFÍA: Raoul Coutard (B&W) PRODUCTORA: Impéria Films / Société Nouvelle de Cinema

FICHA ARTÍSTICA Jean-Paul Belmondo, Jean Seberg, Daniel Boulanger, Henri-Jacques Huet, Roger Hanin, Jean-Pierre Melville, Jean-Louis Richard, Claude Mansard, Jean-Luc Godard

SINOPSIS Michel Poiccard (Jean-Paul Belmondo) es un exfigurante de cine admirador de Bogart. Tras robar un coche en Marsella para ir a París, mata fortuitamente a un motorista de la policía. Sin remordimiento alguno por lo que acaba de hacer, prosigue el viaje. En París, tras robar dinero a una amiga, busca a Patricia (Jean Seberg), una joven burguesa americana, que aspira a ser escritora y vende el New York Herald Tribune por los Campos Elíseos; sueña también con matricularse en la Sorbona y escribir algún día en ese periódico. En Europa cree haber hallado la libertad que no conoció en América. Lo que Michel ignora es que la policía lo está buscando por la muerte del motorista. (FILMAFFINITY)

Esta imagen está bajo licencia Creative Commons: Attribution-NonCommercial 2.0 Generic (CC BY-NC 2.0) Vínculo del autor: http://www.flickr.com/photos/ttdesign/3454747965/sizes/l/in/photostream/

FICHA TÉCNICA

Sinopsis: Una mansión suspendida en el tiempo es habitada por personajes muy particulares, que viven la cotidiana y agradable rutina que les brinda (y se auto-brinda) la Machiche, una hembra blanca y carnosa que va saltando de personaje en personaje para brin-darles placer y, de paso, para presentarlos al espectador.

Dirección:

Carlos Mayolo

País:

Colombia

Año:

1986

Duración:

85 minutos

BIBLIOTECA PÚBLICA EL TUNAL CICLO: A OBSERVAR SE ENSEÑA DESDE LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL

SIN ALIENTO Dirección: Jean Jean--Luc Godard Viernes 04 de mayo / 2012


Una joven Jean Seberg, que vende el periódico en los Campos Elíseos, y un Jean-Paul Belmondo, con un inagotable cigarrillo en los labios y un sombrero a loHumphrey Bogart, personalizan la historia de un gánster que quiere huir de París con una chica estadounidense, en una película "escrita" en blanco y negro. El director, que ahora tiene 79 años, aseguró en los "Cahiers du Cinéma" a los pocos días del estreno de À bout de souffle que, en un principio, él quería respetar las normas de las películas policíacas pero que renunció "por pereza".

Además, la nueva tecnología, con cámaras más ligeras que permitían hacer largos planos secuencia y grabar con cámara en mano, propició un cambio en la estética al sacar los rodajes a la calle y al impregnar la película de luz natural. Jean-Paul Godard era uno de aquellos "jóvenes turcos", como se denominó a los directores de la Nueva Ola francesa, y À bout de souffle pronto se convertiría en una de las películas más rompedoras de una corriente de por sí innovadora, lo que le supuso algunas críticas. Así, la opción de no ceñirse a las normas de un determinado género cinematográfico se tradujo en "pobreza creativa", según escribió Étienne Fuzellier en "Éducation Nationale", y los diálogos frescos e improvisados de un filme que Godard definió como católico y marxista suponían para los detractores el reflejo de "un tipo de juventud" de"amoralidad compleja" y "agresividad sin motivo". Un nuevo lenguaje cinematográfico Con À bout de souffle el montaje se convirtió en protagonista gracias a los saltos de "raccord" y de eje, las elipsis y la alternancia de montaje rápido con planos largos. ¿Cómo un proyecto tan arriesgado consiguió financiación? Un guión original -basado en una noticia de periódico- de François Truffaut, quien se acababa de consagrar conLes 400 coups (Los cuatrocientos golpes) en el Festival de Cannes, avalaba al director parisino, además, claro, de que requería de un presupuesto reducido. À bout de souffle costó 50 millones de francos antiguos, es decir, un tercio de lo que costaba una película de la época, y, de este presupuesto, un cuarto fue para la estrella internacional, Jean Seberg.

http://www.rtve.es/noticias/20100315/a-bout-souffle-extremadamente-moderna-a-cincuenta-anos/323761.shtml

Dos estrellas, Belmondo y Seberg

Una nueva forma de hacer cine

Texto tomado de:

Corría el final del invierno de 1960 cuando un joven cineasta llamado Jean-Luc Godard estrenaba en París su ópera prima, À bout de souffle, cinta de la"Nouvelle Vague" que a sus 50 años permanece como icono por excelencia de la modernidad. Sus diálogos irreverentes y misteriosos, intelectuales a la vez que vulgares, así como un montaje tan incoherente como lógico, compuesto por enfoques osados y poco habituales, configuran una obra a la que no hace mella el medio siglo. À bout de souffle (Al final de la escapada) se estrenó el16 de marzo de 1960 y permaneció siete semanas en cartel, tiempo durante el que se acercó a las 260.000 entradas.

Texto tomado de:

http://25.media.tumblr.com/tumblr_l9f98qYDwa1qdg5vpo1_500.jpg

http://www.rtve.es/noticias/20100315/a-bout-souffle-extremadamente-moderna-a-cincuenta-anos/323761.shtml

Una excusa, quizás, para confirmar que la modernidad empezaba a colarse por los recovecos del lenguaje cinematográfico, gracias a una generación de autores que habían crecido viendo cine en la Cinemateca de Henry Langlois y en los cineclubes.

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Numerosos homenajes El productor Georges de Beauregard fue quien se decidió a invertir, puesto que acababa de sufrir un estrepitoso fracaso y necesitaba algo que le hiciera remontar; curiosamente, el dinero que se esperaba que facilitase el Centro Nacional de la Cinematografía (CNC) para A bout de souffle lo habían generado las dos últimas películas de Fritz Lang. Este detalle circunstancial, que relaciona la ópera prima del que crearía obras como Le mépris o Alphaville con autores relevantes de la historia del cine, se plasma también en los fotogramas de la película. Así, la cinta hace un homenaje a la orwelliana Ciudadano Kane, a Casablanca, a Viaggio in Italia(Te querré siempre) de Rossellini, además de recordar a Jean Renoir, referente de la "Nouvelle Vague", a través de un cuadro de su padre. Estas son sólo algunas de las múltiples citas que incluye la película, cuya identificación supone un placer añadido para el espectador, a lo que se pueden sumar los cameos del propio Godard, al más puro estilo hitchcockiano, o de amigos suyos del mundo del cine y de la televisión. Los años han pasado, pero la grafía de Godard permanece latente en cineastas contemporáneos, de la misma manera que el vestido de rayas de Jean Seberg o la manera de secarse los labios con el dedo de Belmondo se mantienen vivos en el imaginario cinematográfico.


Sin aliento