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El asadito Año: 1999 Dirección: Gustavo Postiglione Guión: Gustavo Postiglione País: Argentina Duración: 72 minutos Blanco & Negro Producción ejecutiva: Miren Martinetti

Asistente de Dirección: Verónica Rossi y Luciano Barrera Fotografía: Fernando Zago Cámara: Fernando Zago Dirección de arte: Carlos Coca y Guillermo Haddad Montaje: Gustavo Postiglione Música: Iván Tarabelli Sonido: Carlos Rossano Asistente de dirección: Laura Kothbrener Asistente de cámara: Vanina Waksman Ayudante de sonido: Hernán Zabala y Marcos Garavelli Asistente de montaje: Lucio García

FICHA ARTISTICA

PROXIMA PELICULA:

Tito Gómez

Sábado 7 De febrero

Raúl Calandra Carlos Resta Gerardo Dayub Héctor Molina David Edery Daniel Briguet Pablo Fossa

COSMOS: LA ARMONIA DE LOS MUNDOS Sinopsis: Cosmos: Un viaje personal, es el título de una obra de divulgación científica producida por Carl Sagan y Ann Druyan para difundir la historia de la astronomía, el origen de la vida, nuestro lugar en el universo, las modernas visiones de la cosmología y las últimas noticias de la exploración espacial; en particular, las misiones Voyager

BIBLIOTECA PÚBLICA VIRGILIO BARCO CICLO: “Almas perdidas II” Taller de Producción Audiovisual

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FICHA TECNICA

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EL ASADITO Director: Gustavo Postiglione Viernes 6 de Febrero de 2009

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CORPORACION CULTURAL EL BARCO


A mediados de 1998 la historia social, política y económica de la Argentina contemporánea empezó a cambiar. Por esas mismas fechas y en el plano nacional, en Honduras veíamos como el huracán Mitch desnudaba y arrastraba a base de interminables lluvias todos los descalabros sociales que hemos aguantado, y resentíamos el peso de aquel deslave que nos sepultaba como país. Por su parte, Argentina sufrió algo similar pero de distinta manera. ¿Qué sucedió con Argentina en 1998? La nota de ese año para ese país que vio nacer al Ché Guevara no fue el gol que Denis Bergkamp les anotara para dejarlos fuera del mundial de Francia, no, no fue esa. La nota fue que en ese año la mecha del declive económico se había encendido formalmente. La recesión económica tuvo su inicio gráficamente ese mismo año. Recesión que luego se convirtió en una de las más grandes picadas económicas que se ha visto en la historia de este mundo neoliberal. En 1998 se prendió la mecha de esa bomba que en 2002 estallaría en plenitud. La Argentina actual todavía no se levanta de aquel "corralito"; la Argentina actual no es aquella Argentina que le cerraba las puertas a los migrantes bolivianos y que se jactaba de alguna manera promulgar un ambiente económico más equitativo que el de casi todos los demás países latinoamericanos. Fue en ese año, cuando los mitos del progreso económico que había impuesto en diez años de mandato, a base de corrupción el Gobierno de Carlos Saúl Menem, se desmitificaron. Han pasado ya más de 8 años desde aquel fatídico 1998. Y Argentina, en base a su envidiable y admirada cultura, sigue reflexionando lo sucedido. Hoy, a cualquier hora que se camine frente de la Casa Rosada o detrás de cualquier flachazo de una cámara de un turista fotografiándose en la calle del Caminito, se puede escuchar que los argentinos todavía no salen del desequilibrio psicológico y social que implica el sentirse engañados, estafados por sus gobiernos. Claro, habrá quie-

nes desde su privilegiado apartamento con vista al mar de Plata, y luego de una clase de pilates, digan que la industria y la economía argentina ya se levantó. Y que aquella cifra del 25% de desempleados con que se cerraron los anuales ya no existe. Habrá opiniones de acuerdo a su bolsillo. Pero sobre todo, la opinión de esa Argentina pobre, pero culta y solidaria, coincide en que hay preguntas que todavía no se responden, o no quieren sus gobiernos responder. Pero poco a poco, con esfuerzos sociales y democráticos, estas interrogantes se van contestando, y la conciencia está experimentando un despertar. ¿Qué tienen que ver estos párrafos iniciales con la película que en esta reseña se interpreta? Bueno, para iniciar, es en este contexto, cuando el reconocido director argentino Gustavo Postiglione (Rosario, Argentina; 1963) decide filmar en cuestión de horas la película "El Asadito". El Asadito (1999) representa para muchos críticos la mejor película de cine independiente -pero no experimental, que se haya hecho últimamente en Argentina. Y es considerada por el público ya como un clásico dentro del basto recorrer del cine argentino. Pero más allá de su análisis de apreciación artística, el cual es a mi parecer fenomenal, la magia de esta película se encuentra en su carácter premonitorio. A base de inteligentes diálogos, Gustavo Postiglione, anuncia o presagia la tromba social y económica que estaba por estallar en aquel país del sur. Es esta película otro ejemplo más de la responsabilidad del arte; que además de crear mundos, da una visión del futuro. Y en este caso, sobre todo, advierte y denuncia que algo muy malo ocurría socialmente en Argentina. "El Asadito" es una película con una estructura fílmica sencilla; pero totalmente redonda. Todo inicia y termina en un asadito, lo que en Honduras es equivalente a una parrillada o al típico anafre encendido, alrededor del cuál se tejen las pláticas y se toman unas cervezas, de las que permiten arreglar el mundo. En la película, un grupo de siete amigos, más un inesperado visitante, se dan cita en la terraza del videoclub de Tito el gordo -un ex guerrillero. Todo transcurre en la mañana, tarde

y noche del 30 de diciembre de 1999; sólo restaban pocas horas para que se terminara el siglo, y el curso de sus vidas les daba la hora para que este grupo de amigos se preguntaran: ¿qué ha sido de nuestras vidas? ¿Qué carajos pasó con todo este tiempo? ¿Qué somos ahora, qué fuimos ayer? ¿Qué ha sido de nuestros países? Estas preguntas van desfilando con maestría en medio de las verosímiles y cotidianas pláticas de los personajes, interpretados por magníficas actuaciones. La película, con una duración de una hora y poco más, es una obra cinematográfica que expone fielmente la sociedad argentina de finales del siglo pasado. La magia del guión se encuentra en los personajes y sus diálogos -narrativamente similar al cine de Woody Allen, sin perder de ninguna manera su originalidad latinoamericana; claro está. Sin un narrador que lleve la trama, la cámara siempre subjetiva -pero no fatigante, es de alguna manera ese personaje que nos conduce a los rincones del encuentro en la terraza. Las pláticas, eclécticas, que van desde Ricky Martin pasando por Fernando Pessoa, descansando en Menem, para terminar con Menotti, son un intercambio de visiones y posturas. Son diálogos originales y carentes de clichés. Es significativo que todos los personajes mantienen una visión; aunque cada uno de ellos inmiscuidos en un mismo contexto; y en este caso, en una misma serie de frustraciones. Frustraciones sólo redimidas por la amistad compartida. "El Asadito" tal vez no da soluciones; pero si es de cierta forma una denuncia a la Argentina de estas épocas post dictatoriales. Es un film altamente dinámico e incluso divertido, una muestra más del potencial artístico argentino, que sin pretensiones, es realmente reflexivo y profundo, y con una unidad temática sólida. En fin, una película que nos lleva de la comedia a la tragedia, para terminar en drama; de alguna manera, similar a la historia de estos países latinoamericanos. Tomado de: http:// www.elmounstruario.com /arte/elasadito.htm


El asadito