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revista de poesía

Azharanía

« Pero ha pasado el tiempo…

octubrel 2015

David Cebrián /3 Mariela Diego /4 Amelia Díaz Benlliure /5 Rafael Mesado /6 Marcelo Díaz /7 Eloy Sánchez Guallart /8 Ferran Garrigues /9 Petra Dindinger /10 Bruno Gardey /11 Pedro Gómez /12 Aitana Molina /13 Enric Serra /14 Lluïsa Lladó /15 El almadar /16-17 Albert García /18 Iosu Moracho /19 Paco Carrascal /20 Ángela Mallén /21 Lluís Meseguer /22 Jesús Huguet /23 Pablo Acevedo /24 Ana Lamela /25 Javier Vicedo /26 Rosa Miró /27 María Torvisco /28 Iván Onia /29 Paco Moral /30 haz – otea /31

El almadar elalmadar.blogspot.com

Tertulia poética Castellón de la Plana


David Cebrián // Castellón de la Plana, 1982 // Participa en la antología Arando versos (Ed. Acen, 2012) // derpilgrim.blogspot.com // dazebri@gmail.com

Mariela Diego Núñez // Salamanca // Libro publicado: Los colores del agua (2008) // marisa948paz@gmail.com

Amelia Díaz Benlliure // Castellón de la Plana, 1959 // Poeta, editora // Último libro publicado: Tuya es la voz (Los libros de la frontera - El bardo, 2013) // ameliadiazbenlliure.blogspot .com // amediben59@gmail.com

Rafel Mesado // Betxí (Castelló), 1962 // Último libro publicado: Samsara (Germanía, Alzira 2012) // rafamesado@hotmail.com

Marcelo Díaz García // Villasequilla (Toledo), 1950 // Premio Ciudad de Alcalá, en 2008, con Viaje sin memoria. // Último libro publicado: A tiempo II (Akane, 2014) // enmaricielo@yahoo.es

Eloy Sánchez Guallart // Castellón de la Plana, 1963 // Último libro publicado: Como soles patagónicos (Unaria ediciones, 2015) // lagrimalluvia.blogspot.com // leolo.eloy@gmail.com

Ferran Garrigues Insa // Valencia, 1976 // Libro publicado: Premio Teatro Breve Nuevos Tiempos con Trashumantes (ESAD, 2006) // habitacionsincielo.blogspot.com.es

Petra Dindinger Biermann // Dresde (Alemania), 1944 // Libro publicado: La Barrera (Ed. Conf. Esp. Cajas de Ahorros, 1982) // Premio Ciudad de Irún, Premio Peliart de Poesía 1984) // petradin@hotmail.com

Bruno Gardey Cucala // Vila-Real (Castellón), 1977// Publica en Yoescribo.com // bgcucala@hotmail.com Pedro Gómez Simón // Segorbe, 1951 // Último libro publicado: Humo de incienso (Unaria ediciones, 2014) // elnidonidado.blogspot .com // pedrogomez.cs@gmail.com

Aitana Molina Francés // Xàtiva (Valencia), 1993 // aitanamolinafr.blogspot.com.es // aitana.molinafr@gmail.com

Enric Serra i Prades // Burriana, 1974 // Último libro publicado: Capitán Ahab (Unaria ediciones, 2015) // lafamiliamonster.blogspot.com

Lluïsa Lladó // Palma de Mallorca // Último libro publicado: La marquesa de seda (Unaria, 2015) // elcohetevolardorblogspot.com // loisenedroma@hotmail.com

AUTORES INVITADOS: Albert Garcia i Pascual // Castelló de la Plana, 1967 // Último libro publicado: Figor, el gos valent (Ed. Edelvives Baula) // Miembro de ‘El pont, cooperativa de lletres’ // www.albert.gri.es

Iosu Moracho Cortés // Pamplona, 1963 // último publicado: La muñeca de hierba: poemas y pinturas de África (Autoed., 2007) // unacasaentrelaniebla.blogspot.com

Paco Carrascal // Sevilla, 1967 // Último libro publicado: Amante infiltrada (Anantes editorial) // http://pacocarrascal.com

Ángela Mallén // Alcolea del Río (Sevilla) // Premio Internacional de Poesía ‘Leonor de Córdoba 2003’ // Último libro publicado: Bolas de papel de plata (Ed. Arte activo, 2014) // angelamallenzapata.blogspot.com

Lluís B. Meseguer Pallarés // Herbers (Castelló), 1953 // Miembro de la AVL // Último libro publicado: La ciutat dels dies (Ed. Denes, 2014) // http://www.elpontdeleslletres.cat/tag/lluis-meseguer

Jesús Huguet i Pascual // Onda (Castelló), 1944 // Poeta, ensayista, editor // Miembro del Consell Valencià de Cultura // Último libro de poemas publicado: Canastrell (Ed. Denes, 2014) // http://jesushuguetpascual.com

Pablo Acevedo // Jaén, 1977 // poeta, ensayista, zahorí // Último libro publicado: Los oficios (Devenir Poesía, 2015) // pabloacevedog@hotmail.com

Ana Lamela Rey // Viveiro (Lugo) 1964 // Último libro publicado: La exhibicionista (Ed. Gravitaciones, 2014) // https://musacafeina.wordpress.com

Javier Vicedo Alós // Castellón, 1985 // Premio de Teatro Calderón de la Barca (2014) // Último libro publicado: Fidelidad de una sombra (Ed. Pre-textos, 2015)

Rosa Miró Pons // Castellón de la Plana, 1961 // Premio Miquel Peris i Segarra por Camins d’aigua, paraules de mar (pendiente publicación) // Participa en Los imperdible s (Unaria ediciones, 2015) // http://gotlanarossello.wix.com/paraules // rosetamiro@gmail.com

María Torvisco // Madrid, 1952 // Último libro publicado: Fractura (Ed. Cuadernos del laberinto, 2015) // torviscop@gmail.com

Iván Onia Valero // Sevilla, 1980 // Último libro publicado: Hermanos de Nadie (Karima Editora, 2015) // Blog: www.laspuntasdeltiempo.com

Paco Moral // Madrid, 1961 // Último libro publicado: Frutas y banderas (Ediciones Vitruvio, 2012) // Editor de ‘Tigres de papel’

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Ansiedad cronometrada Un fugaz animal destroza el globo rojo ojos rebozados de harina delimitan el hueco entre sumisión y cántico de otro gol. Parangones y resonancias amplían su vocabulario a la espera del metro. El pensamiento es su índice levantado hacia el cielo y, hacia el suelo el libro es su estropajo mojado. No hay segundo entre los bajos fondos y la cúspide áurea. Camina al ritmo de una sirena negra y un faro apagado. Su espejismo tan solo delimita el acento entre caótico y solución. No hay. Una inspiración universal conspira hacia la vida y el reloj vuelve a cantar otro latido.

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«I wandered lonely as a cloud That floats on high o'er vales and hills When all at once I saw a crowd, A host, of golden daffodils» William Wordsworth

La tarde declinaba poesía sobre un libro de Wordsworth y una taza de té. El pabilo del tiempo se enredaba en volutas de difícil fonética y tu voz de hidromiel y de Winston exhalaba el olor del pecado. Tu premura abreviaba distancias y aceleraba tempos. Nos sobró tanto espacio… Y fuimos horma y guante, vino y copa. Como llave y cerrojo esperamos la llegada del alba. Y cuando, al despedirnos, Wordsworth selló con lacre el último poema en nuestros labios, vagaste en soledad como una nube y yo me sentí lluvia en un campo de dorados narcisos.

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PINTABAS CABALLOS

Al final, todo es lo mismo: el cauce, el río, el devenir. Sus pechos, unos párpados caídos ―yermas manzanas asadas―. Un reguero de miedo sus ojos. No saber. Ella

ERA PRECIOSA.

Nos hemos convertido en espejos y ya no sé quién eres. Soy ¿quién?

ERES PRECIOSA. Pintabas caballos. Y reías. [enero de 2013]

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MORFINA

(A mi padre)

[… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando] Juan Ramón Jiménez Sábana herida de luz usada que gotea invisible y salina y empuja hacia el aquí más próximo Aroma a sangre sin ventana que se pliega hacia atrás con suavidad felina El tiempo prisionero en el reloj no es espiral continua El tiempo no conoce junturas viaja hacia afuera es ola de mar Tiempo liminar cuando la morfina es mañana Tiempo que abre las puertas de par en par risueño e indiviso instante de estrella sin amenaza El tiempo es llegar otra vez cuando la claridad se asoma al alféizar con los párpados cerrados sin avisar serenos de atardecer Somnolencia del día que comienza a navegar Es litoral en los ojos que se nublan por el resplandor del aire que estalla tranquilo bajo la piel Arena de otra aguja que testifica las quejas no habitadas Playa que respira del otro lado que no es Aquí y solo aquí sin más infinito en el abrazo de las horas de morfina Sin acecho ni resquemor posible Así tan de menos La morfina es un tigre que sueña con sábanas de cristal y labios de madrugada El tiempo agazapado no es un tiempo que existe no es transcurso vegetal ni rasante de ave migratoria más allá del mar... Morfina abrigo abrazo beso caricia sin hospital de un mediodía solar Oleaje sin final

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oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿

Devolved el agua de regar el alma y los ojos que dieron las madres, devolved el agua donde esperan nacidos con hambre y sin derechos.

Esa asnalidad de los pétalos caídos en alfombra estéril y vuestra felicidad que empapela los días...

Malditos obedientes que asoláis generaciones.


Yo intentarĂ­a la belleza, la maĂąana, el viento en tu pelo, voces que rĂ­en con fuerza desmedida, en esta obra de locos a la que llamamos vida o mundo o simplemente el paso que lleva de A a B inevitablemente. Y danzarĂ­a desnudo ante la lluvia pero

la danza

pero

desnudo

pero

la lluvia

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Intento de articulación del tiempo Decir partitura sin ramas efecto collage atareado frenesí de permutaciones del signo volumétrico proferir de situaciones taumaturgia de procesos protocolarios clepsidra de efecto retroactivo principio y final de cada espasmo funámbulo mortal de cada vida mordisco insignificante donde el cosmos fisura de gusano agujero de conducto precinto de la decadencia doméstico latir de cada etapa mínimo atisbo de corrientes tórrido fulgor bajo lo eterno medicina total para el resulto morada intestina de lo invicto suma de fuerzas arteriales genoma primordial del pensamiento atávico sentir de lo que acaba

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EL PASO Te percibí nada más nacer y aún antes: cuando recorrí el largo camino hacia el útero, supe de mi madre desde la concepción, reconocí a mi padre desde la voz y a ti desde el hambre. Fue el comienzo de la carrera contra tu terrible esencia, me perseguiste desde la primera inhalación oxigenada y ya nunca me has dejado: divides en unidades los fragmentos de mi existencia a la humanidad entera la conviertes en esclavos tuyos, nos tienes atrapados sin remedio. Observo el mar, su ritmo, y te reflejas en él, las dunas callan tu verdad dominas el crecimiento de la flora, la fauna tiene sus días contados y me dicen que eres el maestro del que aprendemos de jóvenes ¿te comprenderemos de ancianos? Dudo que te logre entender, y dudo que existas, porque a veces eres veloz y volátil, otras me consumo ante tu lentitud. Recorres el espacio entre mi nacimiento y mi muerte, paso a paso, ya largo, ya corto, tú, que te llamas TIEMPO.

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A destiempo He vivido esos silencios rotos, resquebrajados, un silencio tras otro, en ese lugar un no sé dónde ni un sé cuándo, tu silencio trasportado por el aire,

acaricias mi rostro, en una gramática rota, te siento, en tu aliento de noches de añejo, de mañanas borradas en tus párpados, esa mirada de infinito, la que no encuentro, pero sé que allí estaré, en el límite del horizonte, tus pupilas alumbrarán mi camino, perdidos en el tiempo,

donde dos conciencias no hallan su encuentro.

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interrumpe el mar su tiempo definido. Duele la tarde

temblor de insecto. En la agonía estéril duermen las horas

vuela sin prisa el instante malherido. La voz se rompe

siempre la noche. En la ciudad vacía aúlla el viento

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割り込み 海時間を定義します 午後が痛い

昆虫の振戦 滅菌の苦しみの中で 睡眠時間

ゆっくりとハエします 即座に負傷 声中断

常に夜 空の市 ハウリング風


Vivir es ser otro. Y sentir no es posible si hoy se siente como ayer se sintió: sentir hoy lo mismo que ayer no es sentir–es recordar hoy lo que ayer se sintió, ser hoy el cadáver vivo de lo que ayer fue vida perdida.

FERNANDO PESSOA El presente se esfuma al ritmo de la pronunciación de su palabra. Presencia en presente se destruye bajo los minutos: conviértese en aire residente sin evasión posible de los pulmones. Son las brisas renovadas las que limpian el blindaje sobre el descubrimiento, justo cuando nace la caída de la propia conciencia abstraída revolcándose en el nuevo oxígeno (transformación del ahora en pretérito aposentado). La recreación es (simplemente) eco de la esperanza: el rayo que atraviesa el centro corpóreo, el revitalizante del alma que vaga, en un flash continuo, como un fantasma de nuevo Sol, la muerte y la pérdida del cargo de la aceptación. Una llama prende, abre los ojos del delirio desmayado en la oscuridad. Vino y se fue, (de vez en cuando) viene y se marcha, (imposible conocer si) vendrá para volver a irse porque siempre lo que es tangible se desvanece con el tiempo irrefrenable. Pero la legítima novedad es el origen (en forma de avistamiento) de un cometa que en las entrañas del tronco pasea chocando contra las paredes, rebotando, para trazar así el camino de la permanencia de la remembranza quién sabe hasta cuándo.

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Adónde ibas muchacho triste y antiguo a qué tiempo te remitías si ni tan siquiera comprendías que con aquel poema cimentaste mi último poema definitivo? Como una runa descifrable en aquella edad presocrática concebí una obra cual matrimonio in extremis

en dime adónde voy ya se engendraba en la palabra tiempo el amor la infancia la salvación la muerte como si la suerte me llevara a la Vida y la Muerte al dolor y al triunfo creo que nunca sabrás el porqué de porqué el tiempo pasa porque pasar pasa pero que jamás ese enorme adverbio pase ese sublime verbo que es vivir que es hoy.

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T.I.E.M.P.O. Tempura, témpano, temperamento, temporal, témpera, tempestad, cuenta atrás en el quirófano, el tiempo... Uno une los dos deseos tras tres cuatro cuartos

cincos de cínicos momentos para seis ser siete y consiente el ocho hacha fugaz del tempus nueve bajo la ciudad fugit nueva luna de diez días y once sombras onza del dócil juego lingüístico con las doce campanadas de una vieja noche. 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12.

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el

almadar

POÉTICA DEL TIEMPO El tiempo poético se corresponde con una singular epifanía, desde el mismo origen creador, hasta la consumación de lo que luego advendrá poema. En todo el proceso poético rige el misterio numinoso, arcano, que solo se puede desentrañar desde la experiencia literal, pública y creadora. Esta última se concentra en la inspiración, que incorpora otra palabra que sumar a la dificultad de expresarse ateniéndose el poeta al hecho creador. Este afán creativo arranca la palabra del continuo lineal del tiempo para reconvertirlo en espacio de flujo o inspiración, cuando el tiempo se detiene en el instante en que la creación sigue su curso inamovible e invencible. Todo poeta lo es porque ha conseguido expresar la palabra en el tiempo, y ese alguien que está detrás del poeta autor y creador devuelve la substancia etérea de la palabra-presente a una nueva edad del sueño en la que no hay conciencia de la historia, y, por lo tanto, el futuro ya es un pasado presente, o como diría el bardo: «Hoy es siempre todavía» Si la infancia se define como la posesión del presente, de la juventud emana la necesidad de perpetuarse a través de la poesía y de la procreación.

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El tiempo huye, como dicta el adagio latino, y el poeta es aquel que lo vence y eterniza con la palabra creadora el instante lúcido de la vida. El tiempo en poesía brota de diferente manera que en los otros géneros literarios, como la novela, en la que el tiempo siempre tiene la última palabra-saeta con que hundir en la herida de la existencia, la muerte de un algo contrahecho, y que necesita de un tiempo más trascendente, más presente, para vivificarse. La experiencia del tiempo en la poesía es tan misteriosa como lo es la poesía misma. A la mitad del camino de la vida, nos re-conocemos intuyendo que solo con la poesía podemos vencer un tiempo que, si antes era posesión, ahora se convierte en ceniza. El Arte, entonces, y de manera muy vital, la Poesía, se desmarcan de las coordenadas temporales y vencen el miedo a la muerte, que no es más que el discurrir del tiempo en el límite de su visión de un por-venir eterno.

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Passen els segons, les agulles no paren, roden l'esfera, i esperem, sí, esperem. Cerquem però esperem. Asseguts, còmodes, esperem el previsible, i fins i tot l'imprevisible. Però esperem. Minuts, avancen, no ens deixen respirar, els ressorts ens aixafen, tenim els peus encadenats, no sabem caminar, o tenim la clau però no sabem com obrir. Hores, dies, setmanes, esperem, esperem, ja no sabem que és el que esperem, un futur que ja és passat, una oportunitat perduda, una persona oblidada. Anys, ja no esperem, esperaríem, però ja no podem, o volem.

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[Pasan los segundos, / las agujas no paran, / ruedan la esfera, y / esperamos, sí, esperamos. / Buscamos pero esperamos. / Sentados, cómodos, / esperamos lo previsible, / e incluso lo imprevisible. / Pero esperamos. / Minutos, avanzan, / no nos dejan respirar, / los resortes nos aplastan, / tenemos los pies encadenados, / no sabemos andar, / o tenemos la llave pero / no sabemos cómo abrir. / Horas, días, semanas, / esperamos, esperamos, / ya no sabemos que es / lo que esperamos, / un futuro que ya es pasado, / una oportunidad perdida, / una persona olvidada. / Años, ya no esperamos, esperaríamos, pero / ya no podemos, o queremos.]


11 pm Once de la noche y la luna se ha cuajado en el bol del cielo. Un perro le ladra, arisco, con su lenguaje de hambre de pan blanco, para que le arroje migajas de luz. Si sabes una oración, reza, le dice el viento al mendigo que busca el cajero, esta tarde me he llevado todas tus såbanas‌

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Paciencia Sobre Saramago: Sus relojes estaban todos detenidos a las cuatro, la hora a la que conociรณ a Pilar.

Espero a que se cumplan los prodigios, a que el tiempo no sea severo a que las รณrbitas se desnuden, al fin huecas, a que el centro de la galaxia coincida con la esquina superior derecha de tu cama, cuando los animales fieros aprendan al fin el lenguaje de las flores, y los labios queden sellados por la multiplicaciรณn de los verbos, con su sintaxis imposible, cuando el suelo ya no se altere ante tu pisada y sus siluetas, y se alberguen estrellas de mar fecundas en mis huecos, ese tiempo serรก el tiempo en que los relojes se detengan para el principio.

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Paisaje de cuerpo dormido (Que reste-t-il de nos amours)

Recuerdo aquel paisaje como si lo viera ahora y como si lo hubiera visto en un sueño. Las montañas eran negras, peladas y frías. Volcánicas tal vez. Y al fondo había otra montaña mayor, más azul que el cielo, cubierta de nieve. No vi ningún río, ningún árbol, ni cercado. El paisaje tenía forma de cuerpo dormido, desnudo, plácido. Era un paisaje de carencias. Sin embargo, no era nocturno, ni triste. No era irreal. Estaba detenido en un intervalo, un lapso entre la duda y la expectación, una arritmia de la realidad. Ese paisaje de un momento atrapado en la conciencia como el aire en los bronquios, revelaba la frialdad de la ausencia, su falta de tristeza.

[Del poemario Palabra de elefante]

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La nostra ciutat Camins de nit, horitzó d’un nou dia, la tristor, la solitud, la bellesa, no saben si tornar o no morir mai. Remor del mar i el vent, serà la nit amiga encesa amb foc de llibertat. En el seu nom viuran enamorades les nostres mans unides, caminant en nom dels ulls que sempre s’obriran a l’arc de sant Martí de cada dia. Oberta la finestra, el llibre obert, de terra erma collirem el blat, treball de llibertat la nostra veu, caminarem construint la ciutat. Ingenus, solitaris o borratxos. Ahir, avui, demà, no estem mai sols.

Nuestra ciudad

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Caminos, noche, luz de un nuevo día, la triste soledad de la belleza no sabe regresar ni morir nunca. Rumor del mar y el viento, nuestra noche es encendida en fuego y libertad. Vivirán en su nombre enamoradas y unidas nuestras manos, caminando en nombre de los ojos siempre abiertos a un nuevo arco iris cada día. Abierta la ventana, el libro abierto, de tierra yerma hay que segar el trigo; trabajo en libertad es nuestra voz, construcción, la nueva ciudad del día. Ingenuos, solitarios o borrachos. Ayer, hoy o mañana, nunca solos.


GERNIKA Sofre pastat sobre pedres ancestrals, suc vermell lligat de barreig infamant, flames d’història ennegrides, desvergonyits fautors de corbs pastats de paraules fútils i armífer forjat. Trencareu vides, llars, miralls, esqueixareu flors i joves senyeres ferventes dones, homes clars. Sense consciència ni entranyes, escrúpols, remordiments heu bastit poder malèfic, infecte, criminal ver. Farteu-vos de sang i fetge, de pastís concupiscent, un mot delatarà límpid vostre crim eternament.

GERNIKA Azufre amasado en piedras ancestrales, caldo rojo unido en infame mezcla, llamas negras de historia, desvergonzados autores de cuervos amasados de palabras fútiles y fraguas belicosas. Rompisteis vidas, hogares, espejos, desgarrasteis flores y jóvenes banderas, fervientes mujeres, hombres lúcidos. Sin conciencia ni entrañas, escrúpulos, remordimientos alzasteis maléfico poder infecto, criminal cierto. Hartaos de sangre e hígados, de concupiscente pastel, una voz delatará clara eternamente vuestro crimen.

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REMERO DE IMÁGENES La barca del amor se rompió contra la vida cotidiana. VLADIMIR MAYAKOVSKI

Qué océano habitas más allá de esta noche donde extiendes la red de tu perfume azar y atrapas los garabatos del hijo futuro, enredado en los cerros del olvido. Insatisfecha, te zambulles en un mar de lóbregos ensalmos ─dialecto imposible de escafandras y naufragios– como olas que rompen en la muerte sin escudos. Bucea con tu escafandra de amor, balbuceas y le das tus ojos–lampos porque vea la sima en que me abismo al recordarlos y esa única verdad (tuya y mía): ancla secreta. Arriba donde arriban naves de indolencia, tu cuerpo yace como una isla boba, seráfico y salino. Mas yo remo bajo un cielo de estrellas-araña-vivas. Rimo y, pese a todo, remo, con mi tristeza bondadosa como el plenilunio; remo, con la fuerza infinita de mi raza, y a cada golpe el océano se ensancha... pero mi amor –¡ay! es más chiquito.

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Tengo una herida. Es grande y está a la vista, no os preocupéis, no tengo que enseñarla. Se ve. Lamo esa herida y va apareciendo un círculo, un sol que abrasa mi piel y mi carne: el dolor. Llevo poco tiempo con esta herida. Hacen falta días y más días para que nos acostumbremos ella a mí y yo a ella. Hace falta una tormenta eclíptica para que las señales que me transmita no me debiliten tanto y deje de lamerla y aparezca la postilla. Porque si apareciese ahora una postilla, si apareciese en estos momentos e intentase cicatrizar la herida, me la arrancaría con las uñas o con los dientes. Como un animal. Como una niña que se hace daño. De tan cerca, la herida es un surco hondo y profundo que cruza de mi cuerpo al tuyo. Por eso, me preguntas qué me pasa y yo te miro y pasan los minutos llenos de silencio, llenos de agujas… … Y empiezas a sentir el dolor: mi dolor. Entonces, abres la ventana para enseñarme las hojas que han caído por la noche. Las veo. Algunas son del color de la sangre, dices, y me apartas el pelo de la cara. Yo me subo al alféizar. He decidido ser una paloma o cualquier otro pájaro con una herida a la vista. Un animal con alas que se arrastra hasta levantarse la piel. Pero no os preocupéis, no tengo que decir quién soy. Me veréis. [La exhibicionista. Ed. Gravitaciones, 2014]

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ASÍ EL SOL

Será que ya no son nuestras las cosas, o que nunca lo fueron y teníamos ─como quien guarda fe o agua entre las manos─ una forma imprudente de vivir. Un alfiler de sol puntea cada milímetro de mundo como si evidenciara la dimensión exacta de la pérdida.

Ayer sabíamos poco de nosotros, teníamos el hambre y la memoria como garantes de un dominio sobre el infinito de todas las cosas.

Basta con seguir el paso del sol: recorre nuestro cuerpo con la misma dureza que recorre el matorral, la arcilla blanca o la hormiga en el borde de la piedra.

Quizás nuestra única propiedad fue la obsesiva ilusión de tener y tenernos.

(De Fidelidad de una sombra, Ed. Pre-textos, 2015)

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A una botella Prenc una botella i l’emplene de llibertat cercada. Clave amb força, ofegue. Salpe cap a mars que imagine diàfans. Seguidament, en balmes profundes, saturades d’obscurs desànims, m'asfixie, em deixe acaronar per la parca del destí, on els peixos, sense ulls, esperen atents les llàgrimes dels desesperats, l'última estrella sotjada, el darrer espetec de vida abans de l’ofegament etern. Sepulcres de sal. Difunts sense tombes. Avencs a la deriva. Preferisc la mort saborosa, que l'amenaçadora dalla de tribu i religió. No sense pensar que potser morís ofegada, busque la randa emblanquida que es nomena terra lliure!, per a mi, per als meus fills.

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Sagres al señalar el atlas llevaba entre mis manos la grafía narcótica que duerme en cualquier texto destinado amar. Sagres: Origen de tormentas, fin del mundo laborioso lugar de labios y borrascas, allí varan mis dedos mientras gravito sobre los nervios del océano. Aún sigue ese viento batiendo aquella arena nuestra sin brújula, memoria de una ruta rota que aún recuerda cómo logré, en esa búsqueda silente de la retina de las rocas, pedir a la galerna que te convirtiera en metáfora. [Atlas poético. Viajeras del Siglo XXI. Ed. Cuadernos del Laberinto]

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POEMA: Una casa sin fantasmas es una casa terrible. Deberían existir, incluso en las casas nuevas y sin historia. Una casa vacía da miedo porque hablarse a uno mismo en el martillo viscoso de las dos de la madrugada, sin fantasmas escuchando, es hablarle al fantasma que uno será dentro de algún tiempo. Es mucho mejor conversar con las puertas medio abiertas, con el cuadro doblado, con los ojos de la cortina, con los armarios donde nos saluda la señora que lleva nuestra camisa. Hablarle al grifo abierto o al hombre que nos mira toda la noche desde la silla donde dejamos la ropa cansada de la semana y que tiene un poco de nuestra propia carne, ese hombre que no es más que nosotros mismos cantándonos LA NANA DE LOS OBJETOS. Es mejor una casa con fantasmas, todo sea por no escucharte otra vez la historia de siempre. Abrir la puerta que nunca abrimos, preguntar a las habitaciones vacías si están vacías y que un libro se caiga por el poema donde una vez pusiste el lápiz o la radio se encienda con la canción que habías olvidado que amabas.

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Vehemencia Que no era para tanto lo comprendes ahora. Cuando se gasta como un pasamanos en la escalera del viejo ministerio el tiempo. Nunca fue para tanto, ni valía la pena el apremio y el vértigo, la sinrazón de la desesperanza ni el agrio devenir de las verdades. La realidad más cruda no reivindicará más patria que los huesos comidos por la tierra o por el fuego. Lo demás es vehemencia incandescente, esa núbil proclama que se aja con los años y te marca la piel, aunque nadie lo vea.

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Los oficios, de Pablo Acevedo (Devenir Poesía, 2015) La poesía de Pablo Acevedo explora el misterio que se muestra en todos los microespacios que conforman el territorio de la cotidianeidad. El yo poético asume la otredad en distintas ópticas desde las que pluraliza la mirada sobre la realidad. Mirada descentrada y periférica, pues es la heterodoxia el signo de una poética crítica y, a la vez, metafísica, que intenta desvelar la radical soledad del ser social. Los oficios es un canto a los símbolos de la marginalidad (el sereno, el vendimiador, el pastor, el zahorí, el payaso o el vagabundo) oficiado mediante un lenguaje que subvierte la semántica referencial para erigirse en signo paradójico, donde la escritura se concibe como aventura que delimita espacios abiertos en la expresión poética.

Hotel origen, de Javier Vela (Pre-Textos, 2015) XV Premio de Poesía ‘Emilio Prados’. Hotel origen se sumerge en un tiempo único que niega la linealidad de los instantes y al suprimir el transcurso dilata su espacio temporal en una circularidad que abarca desde el pasado más pretérito a un futuro lejano. También niega el espacio, pues este queda reducido al escenario de una habitación de hotel. Espacio mínimo donde dos amantes celebran en su existencia todas las existencias habitas desde la génesis del ser. Amor privado donde se funde la historia de la humanidad, amor que transciende la paredes del dormitorio y se expande a través de la realidad hacia las galaxias. La poesía intelectualista y hermética de Javier Vela se acerca, como siempre, al erotismo, ya que en ella la erótica supone una reflexión no racionalista sobre la existencia humana: «Sigo la nervadura de tus brazos / La breve línea en la que se remanga / –elástica visión– la eternidad.»

Palabra de elefante y Cielo lento, de Ángela Mallén (Arte Activo, 2011) Son dos títulos de una trilogía. Esperamos el tercero. Y nos referimos a los dos no por su similitud, sino por su complementariedad. Algo muy estimable en un poeta pues, aun a riesgo de la reiteración que a veces parece inevitable, constituye un enunciado humano de lo cotidiano muy bien trascendido, en la posición, en la mirada y, sobre todo, en la grandeza que logra refiriéndose a lo sutil, a lo próximo, encontrando el enfoque preciso, y en el uso semántico, como recién inventado, de muchos momentos. Desde una cierta sencillez compositiva y lingüística, logra removernos para que miremos las cosas de otra manera, llegándote con emoción delicada. Y, sin quedarse entretenida en una mirada surrealista, se apoya en ella con la justeza que parece tener la propia realidad de forma ineludible.

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…y la verdad desagradable asoma: envejecer, morir, es el único argumento de la obra.» (No volveré a ser joven. Poemas póstumos,1968) Jaime Gil de Biedma

Azharanía. Revista de poesía. Edita: El almadar Tertulia poética elalmadar.blogspot.com © De los textos: los autores © Del diseño, ilustración y maquetación: Pedro Gómez Impreso en Gráficas Cremor C/ Vilafamés, 5 bajo 12002 Castellón

Azharanía núm. 9  

Revista de poesía de El almadar

Azharanía núm. 9  

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