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Formación en Inspección de Instituto y Liceo de Asignatura para Enseñanza Media Módulo I Prof. Beatriz Abero y Elaine de Vargas TAREA MODULO 1 sobre los capítulos II y VI de “LOS IDIOMAS DEL APRENDIENTE” de ALICIA FERNÁNDEZ: Los docentes que integramos este grupo acordamos presentar el presente texto en un formato de diálogo de manera que recoja los distintos intercambios que fuimos realizando a partir de las lecturas solicitadas. La intervención individual será recogida en la propuesta que cada uno realiza como respuesta a la pregunta 3. 1.1

Analice la categoría enseñante-aprendiente planteada por la autora.

- Son términos que indican una forma subjetiva de situarse frente al conocer y aprender; no debe confundirse con la posición profesor-alumno. Toda persona es enseñante-aprendiente y su capacidad de aprendizaje está vinculada con su posibilidad de enseñante. Como la subjetividad enseñante-aprendiente se forma en relación a otros (otros enseñantes-aprendientes), es, en definitiva, una construcción que depende de esa relación con los otros (y con “lo otro” que viene a ser lo que se conoce). -

Enseñar y aprender son simultáneos para la misma persona. Aprender es historiarse, si bien es temporalidad también es espacio. Sólo se puede enseñar si se prioriza quien enseña su posición aprendiente y sólo se puede aprender si prioriza, su posición enseñante. O sea que es necesario apoyarse en sus saberes. Reconocer la función positiva de la ignorancia en el proceso de aprendizaje, permitir el caos, ser partícipe de la construcción que el otro me da.

- En el aprendiente hay una construcción donde interviene la inteligencia (sujeto cognoscente) y el deseo (sujeto deseante). Por eso son fundamentales en la construcción del aprendiente dos momentos: 1) el descubrimiento de las diferencias de sexo (surge el sujeto deseante); 2) el descubrimiento de que pensar y decir son cosas distintas (nace el sujeto cognoscente). -

Para trabajar el tema del aprendizaje la autora ha ido construyendo diferentes

textos en donde retoma sus aportes abordando al niño desde su vida intrauterina

Bettina Corti, Mary Corales, Alberto Fernández


Formación en Inspección de Instituto y Liceo de Asignatura para Enseñanza Media Módulo I Prof. Beatriz Abero y Elaine de Vargas remarcando la importancia de la construcción subjetiva en relación a los otros. Establece la importancia del jugar en esa elaboración, tomando tanto de Freud como de Winnicott para establecer las tres series 1 de la lógica del jugar que deben reconocerse para luego introducirlas en la educación. - La autora también destaca la importancia de la reconstrucción y transformación de la información por parte del aprendiente: “el aprendizaje se genera en la inquietud”. Es la inquietud generada por la falta de certezas, la que crea la necesidad de apropiarse del conocimiento (la “realidad”) reinventándolo o significándolo (autoría). - Todos nacemos prematuros y con necesidades, para satisfacerlas es que aparece el deseo en relación al otro. La identidad desde el punto de vista de la subjetividad es permanencia y transformación. La autoría está en qué hacemos con lo que los otros nos hacen. Pensar es hacer de nuestros sueños textos visibles y posibles. Percibirse como alguien pensante con la capacidad de estar solo consigo mismo posibilita el aprendizaje. Hay autoría cuando hay una producción que puede circular situaciones que ayudan a confrontarnos con lo extraño que hay en cada uno. La escena, la experiencia, el juego, posibilita la construcción, encontrar herramientas de autoría. “El concepto de autoría de pensamiento, supone diferenciación agresividad saludable,<re-vuelta íntima> y, a partir de ello, posibilidad del re-encuentro con el otro. Acceso al nosotros.” 2 1.2

Consecuencias prácticas que puede tener para la comprensión del fracaso escolar y las dificultades del aprendizaje.

- Para la autora el aprender, más allá de su utilitario (como función, instrumento, medio para), es el equivalente en el ser humano del instinto animal (Sara Paín) y, principalmente, constructor de subjetividades y motor de proyectos identificatorios.” 3 -

Alicia Fernández reserva la expresión “fracaso escolar” para el fracaso en el

aprendizaje que tiene sus causas en el sistema educativo. Utiliza el concepto 1

Series del jugar: Fort Da- Freud, objeto transicional y juegos de representación- Winnicott, Juegos de borde, caída , vértigo. 2 Fernández, A. (2007) “ Poner en juego el saber” Bs. As. Nueva Visión pág. 145 3 Fernández, A. (2005) “Psicopedagogía en psicodrama” Bs. As. Nueva Visión pág. 247 Bettina Corti, Mary Corales, Alberto Fernández


Formación en Inspección de Instituto y Liceo de Asignatura para Enseñanza Media Módulo I Prof. Beatriz Abero y Elaine de Vargas “problemas de aprendizaje”, cuando los motivos del fracaso en el aprendizaje se encuentran en la relación del niño con su familia (y, supongo, aquí incide la categoría enseñante-aprendiente). -

Al analizar el lugar de la inteligencia y el deseo en el aprendizaje, la autora considera que a pesar de que las teorías sobre la inteligencia y sobre el deseo se desconocen mutuamente, el trabajo del psicopedagogo al abordar los problemas en el aprendizaje demuestran la relación existente entre ambos, “El pensamiento es como una trama en la que la inteligencia sería el hilo horizontal y el deseo el vertical. Al mismo tiempo se dan la significación simbólica y la capacidad de organización lógica.” 4

- La primera consecuencia que salta a la vista es repensar la relación alumnoprofesor desde la óptica enseñante-aprendiente lo que nos permitiría ver el “fracaso del aprendiente-alumno” como un fracaso del “aprendiente-profesor”. Como docente no se logra desarrollar la subjetividad enseñante del alumno por que el profesor cree que sólo él es el enseñante. -

En muchas medidas que se aplican en la búsqueda de la universalización de la

enseñanza y en cierta focalización de las acciones, el trabajo docente recae básicamente sobre la necesidad del niño pretendiendo proporcionar desde la escuela todo lo que éste necesita y muchas veces deja de lado la importancia de trabajar sobre el sujeto de deseo y por tanto lo inhibe frente al conocimiento. Lo básico es que un educador crea que el otro puede aprender. - Una situación que se da en el aula, y me incluyo como docente en esa categoría, es la del profesor exhibicionista: la tendencia a “dar” la clase, la clase magistral, donde los roles están definidos de antemano: el profesor es el que enseña y los estudiantes son los que aprenden, por lo tanto el conocimiento va en una sola dirección. Luego el alumno demuestra lo que aprendió repitiendo lo que se le enseñó, aunque se espera que lo haga “con sus propias palabras” (y a veces ni eso). Varios motivos pueden incidir en esa actitud docente: 4

Fernández, A. (2002) “La inteligencia atrapada” Bs. As. Ediciones Nueva Visión pág. 75 Bettina Corti, Mary Corales, Alberto Fernández


Formación en Inspección de Instituto y Liceo de Asignatura para Enseñanza Media Módulo I Prof. Beatriz Abero y Elaine de Vargas * El docente está convencido que debe ser así porque su rol es enseñar y porque está convencido de que los “aprendientes” aprenden mejor así (por que no saben o no quieren estudiar, etc). *La urgencia por cumplir un programa, lo que condiciona a dar determinados contenidos en determinado tiempo, provocando clases expositivas. *El ritualismo: cumplir con una tarea asignada, dar determinados contenidos controlando que han sido “aprendidos” y “no complicarse”. * La imperiosa necesidad de “dar todo”, resultado de una cabeza formada en el paradigma positivista. La imagen del alumno como “tabula rasa” a la que hay que llenar de contenidos, competencias, etc. -

El espacio “entre” es fundamental para la autora. “El pensar transcurre en un

espacio <entre>, entre el sujeto y lo pensable. (…) Hoy, más que nunca, se hace necesario recuperar la alegría como modo de establecer espacios donde la autoría de pensamiento pueda despertarse.”5 - Usando una expresión jurídica diríamos que se “invierte la carga de la prueba”. No siempre el “responsable” es el estudiante; las dificultades del aprendizaje pueden estar ancladas en la construcción del sujeto enseñante-aprendiente y, por lo tanto, en la construcción del sujeto deseante y el sujeto cognoscente. La relación con sus padres, sus hermanos y amigos, sus maestros, los medios de comunicación tiene mucho que ver en esa construcción. Y por supuesto la actitud del profesor en relación con el estudiante puede ser generadora o frustrante del aprendizaje. -

Para aprender es necesario que aparezca el deseo de conocer. Para aprender

creativamente es necesario el placer y la alegría. “La alegría es la energía nutriente del aprender.(…) El deseo de conocer es motor, es inicio, es fuente. Es deseo de ser un ser humano que pueda contribuir a la trasformación del mundo que lo rodea es nutriente de la alegría a pesar de los obstáculos.” 6 - Partiendo de lo expresado por A. Fernández los docentes deben plantearse varias interrogantes: ¿Escucho a los alumnos? ¿Les pregunto que tienen para decirme (enseñarme)? ¿Tomo en cuenta sus conocimientos previos?¿Respondo a sus 5 6

Fernández. A (2005) Psicopedagogía en psicodrama” Bs. As. Nueva Visión Pág. 159 Fernández,A (2008) EPSIBA Curso Breve a distancia: Adolescencia Módulo I. pág. 33 Bettina Corti, Mary Corales, Alberto Fernández


Formación en Inspección de Instituto y Liceo de Asignatura para Enseñanza Media Módulo I Prof. Beatriz Abero y Elaine de Vargas inquietudes aunque me parecen tontas?¿Cómo corrijo sus errores? ¿Sus errores “son errores” o son “errores para mí”? ¿Soy capaz de utilizar el error como una forma de aprender? 1.3

Acciones que podrían derivarse para la institución educativa y el aula.

Alberto: En primer lugar lo planteado en el último párrafo de la respuesta 1.2. En el aula el docente debe replantearse la relación con el “aprendiente”. Esto requiere una reformulación de su rol docente que implica: - La humildad de quien escucha al otro con la intención de aprender y la conciencia de que el otro tiene algo para aportar. - La sagacidad de comprender lo que el otro quiere decir pero no puede o no sabe como decirlo. No sólo se trata de un problema de lenguaje (cuantas veces pensamos y decimos “los alumnos no saben expresarse, no saben hablar ni escribir, no tiene vocabulario”), también puede pasar que el aprendiente quiera ocultar, esconder lo que conoce, de acuerdo a una de las modalidades planteadas por A. Fernández. - La capacidad de generar un diálogo fructífero con el aprendiente. Desde lo institucional es imprescindible la presencia del psicopedagogo para trabajar con alumnos, padres y profesores. Mary: Hace varios años que intento trabajar pensando en todo lo que Alicia nos dice en su obra y lo que he podido compartir en los encuentros con ella. Yo diría que esas acciones tienen que ver con la construcción de autoría tanto en el docente como en el estudiante. O sea, el docente trabajando en el análisis de sus prácticas buscando a través de la reflexión didáctica, volver inteligible la teoría que sustenta sus prácticas de enseñanza. Un trabajo sostenido de análisis y reflexión que lo lleva a poner en palabras y a construir textos donde fundamenta su accionar, reconoce como juegan sus concepciones, su biografía, entre otros en su práctica de enseñanza. Cómo su modalidad de aprender juega en su conformación como enseñante. Pero a su vez el docente como posibilitador de espacios para que el otro sujeto, su estudiante, pueda encontrarse también con su autoría. “(…)la persona

Bettina Corti, Mary Corales, Alberto Fernández


Formación en Inspección de Instituto y Liceo de Asignatura para Enseñanza Media Módulo I Prof. Beatriz Abero y Elaine de Vargas enseñante, con todas sus características singulares, es prioritaria, ya que más importante que el contenido enseñado es cierto molde relacional que se va imprimiendo sobre la subjetividad del aprendiente.

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Alicia Fernández presenta una

clasificación de las posiciones de los enseñantes diferenciando entre “posiciones enseñantes hirientes” y posiciones enseñantes facilitadoras”. Las primeras serían aquellos enseñantes que esconden y ponen al aprendiente en riesgo de atrapar su inteligencia, su capacidad de pensar; los enseñantes que exhiben y colocan al aprendiente en riesgo de inhibir su inteligencia, su capacidad de pensar o de atender y también los enseñantes que desmienten, o sea que esconden y exhiben simultáneamente por lo cual sus aprendientes están en riesgo de oligotimizarse, desvitalizarse, empobrecer la relación con el otro. Por otro lado los enseñantes facilitadores son aquellos que facilitan la autoría del pensar , muestran, demuestran, enseñan, vivencian, capaces de valorizar en si mismos y en el otro la capacidad de aprender y enseñar simultáneamente. Ahí la responsabilidad que parte de reconocerlo como sujeto portador de saberes y tenerlo presente para realmente generar espacios en que pueda encontrarse con el conocimiento en esa relación de guardar-mostrar y no inhiba su deseo de aprender. “La escuela, espacio de necesario exilio del territorio de la infancia familiar, muchas veces funciona como lugar de “destierro”, cargado de amargura, solemnidad y ritos obturadores del jugar y del aprender de maestros y alumnos. Esta situación se produce cuando la institución educativa no significa el quehacer enseñante como un trabajo, ni el espacio escolar como un espacio de aprendizaje creativo generando que los maestros no se autoricen a investir libidinalmente su trabajar (enseñar) de la pasionalidad del jugar (aprender).” 8 Realmente creo, que desde la reflexión didáctica se abre un espacio enriquecedor para este trabajo.

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Fernandez, A. (2007) “Poner en juego el saber” Bs. As. Nueva Visión Pág. 35 Fernández, A (2008) “Trabajos psíquicos para “hacerse adolescente” EPSIBA Curso Breve a distancia: Adolescencia Módulo I. pág. 30 8

Bettina Corti, Mary Corales, Alberto Fernández


Modalidades de enseñanza y fracaso escolar