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Numero 25

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enero - marzo 2014 Medellin - Latinoamerica

años

del nacimiento

E T O V

de Bakunin. 30 de mayo de 1814 1 de julio de 1876

e d s e d a su cas

; ia c ti s u j in e io g e il iv r p s e o m is “Libertad sin social ” d a id l ta u r b y d u it v a l c s e s Socialismo sin libertad e

Algún aporte, reflexión, escrito, dibujo, caricatura o imagen puedes encontranos en: elaguijon@riseup.net Visita: elaguijon-klavandoladuda.blogspot.com, www.nodo50.org/anarcol, cnamedellin.espivblogs.net

AUNQUE GANE TU PARTIDO SERAS UN SOMETIDO En este numero:


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Editorial Por: Periódico el (A)guijón.

Cambiar el mundo sin tomar el poder. J ohn Holloway es considerado en el ámbito académico como un sociólogo y filósofo del marxismo autónomo. Sin embargo, él nunca se ha definido ni como sociólogo, ni como filósofo, ni como historiador, ni estrictamente como autonomista. Ha considerado su teoría, no como componente de una disciplina académica, sino como contribuciones a la "teoría del cambio social". Su libro, Cambiar el mundo sin tomar el poder, ha sido objeto de mucho debate. Sostiene que la posibilidad de la revolución está no en la toma del Estado, sino más bien en los actos diarios de rechazo y organización contra la sociedad capitalista, lo que es llamado anti-poder (que él diferencia de contrapoder). Por su crítica del poder y la discusión que plantea en la búsqueda de transformar la sociedad sin tomar el poder, reproducimos el siguiente aparte que, en tiempos de elecciones y de engaños, vale la pena tener presente.

“(…) la forma del partido, ya sea vanguardista o parlamentaria, presupone una orientación hacia el Estado y tiene poco sentido sin él. El partido es, de hecho, la forma de disciplinar la lucha de clases, de subordinar las innumerables formas de clase al objetivo de dominarte, de ganar el control del Estado. El establecimiento de una jerarquía de luchas se expresa habitualmente en la forma del programa del partido.

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dando visos de un gran calado electoral frente al histórico abstencionismo producto de la guerra frontal que ha excluido del aparato burocrático del Estado a la izquierda colombiana. ¿Cambiará el panorama de explotación desaforada sobre hombres, mujeres, y naturaleza, con el posible permiso concedido a los miembros de las FARC-EP, soldados y civiles, y otras organizaciones que se sumen a ser parte del Estado colombiano?

ientras el año electoral guía las agendas noticiosas de los medios de comunicación burgueses y se nos bombardea con infinidad de propaganda política prometedora de futuros de abundancia e igualdad que no son más que mentira, sale un nuevo número del periódico el Aguijón, más grande y con más espacio, obligándonos a nosotros mismo a imprimirle más fuerza aún a este nado a contracorriente, cuando hace seis años ya, decidiéramos arrojarnos al torrente comunicativo, pero no para dejarnos llevar, sino para enfrentar desde una interpretación propia de la realidad social y desde las ideas y practicas antiautoritarias, la borrasca y el flujo de los medios masivos de comunicación.

Mientras las esperanzas de unos reposan allí, ya no en la toma del poder mediante las armas sino en las urnas, en la conciliación y organización de la dominación burguesa sobre la sociedad, es decir, en el Estado y sus instituciones en el momento neoliberal del Capital; y las de otros, en la de la explotación sin límites después de ejercer control y apropiarse de los territorios estratégicos del suelo y el subsuelo para la extracción ininterrumpida de los recursos preciados para el Capital transnacional (biomasa, energía y minerales), libre de extorciones, secuestros de su personal, y atentados a su infraestructura; o la de las fracciones apenas insertadas, la de los negocios sucios, la acumulación de tierras y ganado, más neoliberales que las tradicionales, esperanzas de proseguir con sus egos fascistas de ser los únicos capacitados para guiar al Capital y ejercer la autoridad; nosotros, aquellos minoritarios, los que no nos preocupa pertenecer a tal o cual partido, a las lógicas estatales y del Capital, aunque las padecemos como todo el conjunto de la sociedad, seguimos insistiendo en que otro mundo y otras relaciones sociales son posibles, desde la horizontalidad, la autogestión, la libertad y el apoyo mutuo.

El año que pasa, año en que afloraron múltiples manifestaciones de rebeldía como los paros agro-mineros, con sus tomas y cortes de vías de gran importancia para las conexiones del Capital y el transporte de mercancías, dieran muestras de la fuerza que reposa sobre las gentes del campo además de dar una gran lección para los habitantes urbanos. Las lecciones fueron varias, entre ellas, la de la acción directa como mecanismo efectivo para la lucha, la de fragilidad de las ciudades frente al abastecimiento de alimentos proveniente de un campesinado cada vez más subvalorado y olvidado, y la de la reafirmación de las estrategias que los poderosos usan para frenar las protestas de explotados y oprimidos: la criminalización y la desinformación a través de sus medios de comunicación, y la violencia, el asesinato, y la masacre ejercida por sus escuadrones de la muerte, dígase policía, ejercito, mercenarios paramilitares y el ESMAD.

Por todo eso, hoy más que nunca ¡Abstención activa y organización autónoma!

Por otro lado, el contexto que rodea las negociaciones en la Habana entre las FARC-Ep y el gobierno colombiano, y el desarrollo de dos grandes plataformas políticas resumidas bajo los nombres de Congreso de los pueblos y Marcha patriótica, van

Este empobrecimiento instrumentalizado de lucha no es solo característico de partidos o corrientes particulares (como el estalinismo, trotskismo u otras): es inherente a la idea de que el objetivo principal del movimiento es la conquista del poder político. La lucha está perdida desde el comienzo, mucho antes de que el ejército o el partido victorioso tome el poder y “traicione” sus promesas. Esta pérdida cuando el poder mismo se filtra en el interior de la lucha, una vez que la lógica del poder se convierte en la lógica del proceso revolucionario, una vez que lo negativo del rechazo se convierte en lo positivo de la construcción del poder. Y, habitualmente, los involucrados no lo ven: los iniciados en el poder ni siquiera ven cuán lejos han sido conducidos hacia la forma de razonar y los hábitos del poder. No ven que, si nos rebelamos en contra del capitalismo no es porque queremos un sistema de poder diferente, es porque pretendemos una sociedad en la cual las relaciones de poder sean disueltas. No puede construirse una sociedad de relaciones de no–poder por medio de la conquista del poder. Una vez que sea adoptada la lógica del poder la lucha contra el poder ya está perdida. Así, la idea de cambiar la sociedad por medio de la conquista del poder culmina logrando lo opuesto de lo que se propone alcanzar. El intento de lograr alcanzar el poder implica (en lugar de un paso hacia la abolición de las relaciones de poder), la extensión del campo de poder al interior de la lucha en contra del poder. Lo que comienza como un grito de protesta contra el poder en contra de la deshumanización de las personas contra el tratamiento de los hombres como medios y no como fines termina convirtiéndose en su opuesto, en la imposición de la lógica de los hábitos y del discurso en el corazón mismo de la lucha en contra del poder. Lo que está en discusión en la transformación revolucionaria del mundo no es de quien es el poder sino de la existencia misma del poder. Lo que está en discusión no es quien ejerce el poder sino como crear un mundo basado en el mutuo reconocimiento de la dignidad humana, en la construcción de relaciones sociales que no sean relaciones de poder. Parecería que la forma más realista de cambiar la sociedad es centrar la lucha en la conquista del poder del estado y subordinarla a este objetivo. Primero ganamos el poder luego crearemos una sociedad valiosa para la humanidad. Este es el argumento poderosamente realista de Lenin, especialmente en el ¿Qué hacer?, es una lógica compartida por todos líderes revolucionarios más importantes del siglo XX: Rosa Luxemburg, Trotsky, Gramsci, Mao, el Che. Sin embargo, la experiencia de sus luchas sugiere que el aceptado realismo de la tradición revolucionaria es profundamente irreal. Ese realismo es el realismo del poder y no puede hacer más que reproducir poder. El realismo del poder se centra y se dirige hacia un fin. El realismo del anti-poder, o mejor aún, el anti-realismo del anti-poder, debe ser bastante diferente si vamos a cambiar el mundo. Y debemos cambiar el mundo”. Extraído del libro Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy. Págs. 33-34 Jhon Holloway.

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Abstención en las elecciones, participación constante en las luchas sociales. Cada cier to tiempo nos llaman nuevamente los poderosos a votar para sentirnos libres, participando de una democracia que supuestamente existe para nuestro beneficio. Pero, ¿es así?. Hoy que estamos nuevamente convocadas en Colombia a elecciones de senado y presidencia en el 2014 recibimos el bombardeo mediático donde nos venden con las mejores características a aquellos que una vez lleguen al poder no van a hacer nada diferente a lo que hacen todos los políticos: Olvidarse de nosotras. Mientras tanto siguen asesinando a jóvenes en los barrios, siguen haciendo falta cupos en las escuelas y universidades, sigue muriéndose la gente a la puerta de los hospitales. Por eso creemos que antes que votar lo que debemos hacer es reencontrarnos en nuestras comunidades para solucionar nuestros problemas y mediante nuestra lucha organizada recuperar lo que nos han robado por décadas, y que solo nos pertenece a nosotras. Esa es la razón por la que hacemos un llamado a la abstención, porque nada de lo que suceda en las elecciones va a cambiar nuestras vidas. Solo nuestra organización autónoma y solidaría podrá responder realmente a nuestras necesidades.

El pueblo unido funciona sin partidos, el pueblo organizado funciona sin Estado. Texto de presentación de la convocatoria y concurso de ilustración: Abstención en las elecciones, participación constante en las luchas sociales, realizada por Abisal Colectivo y la Editorial Un Gato Negro. Visita: www.facebook.com/abisal.colectivo


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Extractivismo urbano en Medellin

Por: DignaRabia

Barrio La Toma 2010 / 2013 Fotos: Creación Libertaria

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Como ha señalado, Harvey la urbanización ha desempeñado un papel crucial en la absorción de excedentes de capital, y lo ha hecho a una escala geográfica cada vez mayor, pero a costa de impetuosos procesos de destrucción creativa que implican el despojo de las poblaciones urbanas de cualquier derecho a la ciudad (2013: 45). Destrucción creativa que genera un extractivismo urbano impulsado, como ha señalado Viale (2013), no por los terratenientes palmicultores ni las megamineras canadienses, sino por la especulación inmobiliaria.

La urbanización es un proceso que se acrecienta a nivel global. La migración acelerada de poblaciones rurales hacia entornos urbanos en las últimas décadas es gigantesca. La automatización de la producción ligada a las agroindustrias, el despojo y la acumulación territorial paralela a la apropiación de los bienes comunes para la implementación de proyectos de desarrollo extractivos a manos de transnacionales o el estado, acompañados de violencias y conflictos diversos, entre otras razones, han impulsado a millones de personas a desplazarse para habitar las ciudades de todo el mundo.

3. No obstante , esta descarnada profundización de la pobreza e incremento de la acumulación que acompaña la urbanización como proceso histórico, en Medellín las poblaciones periféricas y marginalizadas, tejen procesos de lucha, autonomía y organización por construir formas dignas de vida en la ciudad, acceso a servicios públicos domiciliarios, resistencia frente a megaproyectos urbanísticos y el despojo de espacios públicos o áreas verdes, exigencia de la legalización de los predios donde habitan hace más de una generación o por el freno a la monopolización de diversas actividades económicas como el transporte (que en la ciudad recibe el nombre de SITVA, Sistema Integrado de Transporte del Valle de Aburra).

innovadoras, que con el empuje de sus habitantes emprendedores ha dejado la pobreza extrema, la violencia o los problemas de corrupción a un lado. En esta ciudad ideal, se piensa realizar la séptima edición del Foro Urbano Mundial (FUM) del 7 al 11 de abril del 2014. Empresas como la fundación Medellín Conventions & Visitors Bureau venden la ciudad para eventos de toda clase donde se generan gran cantidad de transacciones de dinero y se subsidia un turismo de negocios. Medellín, se convierte en imagen idealizada de modernidad próspera y participativa, donde los negocios florecen en la capital de la eterna primavera. El Municipio invertirá cerca de seis millones y medio de dólares más los patrocinios de empresas privadas, como Bancolombia, Sura, Argos; entidades multilaterales, como la CAF, la Agencia Francesa para el Desarrollo y otras. EPM y Une hacen contribuciones importantes; también el Gobierno Nacional y la Gobernación de Antioquia. Es un evento que cuesta entre 20.000 y 20.700 millones de pesos en sus tres componentes.

En este territorio, al lado de los procesos de gentrificacion1 del centro donde se ha desplazado a diversos barrios (léase La Toma), a la implementación de planes de despojo urbanísticos a manos de la EDU (Empresa de Desplazamiento Urbano) como el cinturón verde y el jardín circunvalar y donde se le niega el acceso y uso del agua a una gran cantidad de población por una de las empresas más poderosas de la región: EPM, emergen procesos de resistencia donde la reivindicación del derecho a la ciudad de una manera digna se convierte en horizonte rector de acciones y articulaciones populares de vecinos afectados y solidarios.

Mientras, en la Medellín de las calles, barrios, veredas, día a día se incrementan los conflictos generados por políticas urbanas que solo buscan la rentabilidad para los dueños del negocio de la construcción. Para el funcionamiento de la estructura productiva se inventan unas políticas legales que desdibujan la crudeza de la violencia en todos sus barrios. Por esto, es también una de las ciudades con mayores índices de desigualdad, según revela un informe del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), donde, todos sabemos, el orden público es manejado por estructuras paramilitares ligadas al narcotráfico.

1. Es un proceso de transformación urbana en el que la población original de un sector o barrio popular y/o marginal es progresivamente desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo.

Harvey, D. (2013) Ciudades rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revolución urbana. Ediciones Akal, Madrid. Viale, E (2013) Especulación inmobiliaria ¿A quién le favorece la concentración del territorio?. En: López, Santillana y Martínez Las ciudades espacios en disputa y transformación. Fundación Rosa Luxemburg, Quito.

Caricatura por: EL Cheko

Ahora, si bien el extractivismo urbano y el rural (minero, petrolero, hidroeléctrico, agroindustrial) tienen cier tas diferencias, parten de estrategias similares de dominación. Veamos: 1. Ambos operan bajo el mismo patrón de acumulación por despojo y se basan en el mercado especulativo; 2. Logran que políticos de izquierda y derecha se den la mano y planifiquen de manera similar; 3. Son defendidos por los estados con estrategias similares de criminalización y represión asesina en la que la fuerza pública utiliza su armamento en contra de comunidades desarmadas; 4. Por último, pero no menos importante, benefician a la misma clase de personas que se enriquecen con la sangre, el sudor y las muertes de las comunidades locales.

En estos procesos, las ciudades se han configurado como espacios privilegiados para la concentración, la distribución y la reproducción de la plusvalía capitalista. Esta territorialización del capital está ligada a modelos excluyentes de desarrollo, donde las políticas públicas orientadas por las doctrinas neoliberales, buscan asegurar a toda costa los “derechos” del capital a su reproducción, dejando de lado las necesidades de las poblaciones urbanas marginales. Desde los 80s la política urbana neoliberal ha estado al servicio del crecimiento económico, es decir, de la acumulación e incremento de las ganancias. Sin embargo, ¿quiénes se benefician de los procesos de urbanización? La repuesta es básica para entender algunos fenómenos sociales actuales, debido a que, una de las formas que los capitalistas han ideado para invertir sus excedentes en busca de la maximización de sus ganancias − cuando las crisis periódicas amenazan con romper sus estructuras de dominio− ha sido el proceso de urbanización. Sumado a los gastos militares, los ricos tienen claro que a partir de la transformación urbana pueden: por un lado, atenuar el descontento social con el aumento de la oferta de puestos de trabajo, y, por otro, reinventar capitales haciendo rentables lugares que hasta el momento habitaban pobres urbanos.

2. En Medellín y el área metropolitana, este modelamiento neoliberal genera múltiples tensiones donde afloran diversos conflictos. Tras la ampliación del mercado inmobiliario en la ciudad y el área metropolitana a través de la transformación de los Planes de Ordenamiento Territorial, varios lugares de la ciudad se han visto trasformados (destruidos creativamente) para que las agencias inmobiliarias (en especial, la lonja propiedad raíz de Medellín y Antioquia y otras empresas de construcción) puedan seguir ampliando su margen de ganancia. Actualmente, Medellín se vende como una de las ciudades más

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ES EN REALIDAD NUEVA LA CRISIS CARCELARIA? A

DE LA CaRCEL Y OTROS DEMONIOS S

Por: Periódico el (A)guijón.

e ha vuelto tradicional la constante denuncia, por parte de organizaciones que velan por el respeto y la garantía de los derechos de las personas privadas de libertad, de el creciente hacinamiento en los centros de reclusión, la vulneración de los derechos humanos de la población carcelaria, las aberraciones de la política criminal, las constantes falencias del sistema penitenciario y carcelario de Colombia, entre otras. En efecto, el hacinamiento, la corrupción, la privación de servicios básicos como el agua potable y la luz, la alimentación precaria, la ausencia de atención médica y de condiciones dignas para los internos, están al orden del día en las cárceles colombianas.

política, económica y social), son quienes han implementado la cárcel como castigo para hacer valer las leyes por medio del terror y la tortura; destruir a los enemigos del sistema. Y, sin duda, su fin ha sido y sigue siendo, proteger la propiedad privada de los poseedores de la riqueza, de las aspiraciones populares, reprimiendo constantemente a las capas sociales más constestarias y pobres. Históricamente han recurrido al uso sistemático de la violencia para acallar la oposición política y social. De este modo, el sistema penitenciario colombiano se constituye en un instrumento jurídico para la desarticulación de las organizaciones sociales, y el silenciamiento de la protesta social.

Recientes hechos siguen reafirmando el papel cruel e inhumano del estado colombiano y sus centros de control social y represión política.

El sistema penitenciario en Colombia como en todo el mundo es detestable. Aunque su sistema se plantea como un mecanismo para reformar e impedir la repetición del delito mediante la resocialización, en la práctica funciona bajo condiciones extremas y se constituye en verdaderos centros de exterminio de la vida y de la dignidad del ser humano.

El pasado 27 de enero, en la ciudad de barranquilla, en la cárcel modelo de ésta ciudad, murieron 17 reclusos y al menos 42 sufrieron heridas como consecuencia de un incendio que se produjo al interior del centro de reclusión. El fuego, según el director del Instituto de Penitenciarías de Colombia –INPEC-, Saúl Torres, habría sido provocado por la quema de colchonetas por parte de internos en medio de una riña. Este lamentable hecho fue aprovechado por los medios de propaganda burgueses para llenar sus agendas desinformativas culpando a los propios presos de su muerte. Nada más falso, ya que las diversas organizaciones, tanto de presos como de defensa de derechos humanos de las personas privadas de la libertad, han hecho reiterativas denuncias tanto del hacinamiento como de la violación constante de los derechos humanos de la población carcelaria del país. Para el caso de la ciudad de barranquilla el Defensor del Pueblo, Jorge Otálora, manifestó que el hacinamiento en la cárcel modelo de esta ciudad “llega al 147%, en la medida que tiene capacidad para 454 internos y a corte del 15 de enero se registraba la presencia de 1.123”. “Tan sólo en el pabellón donde ocurrieron los hechos, la capacidad es de 196 y en el momento de los desórdenes había 716”, añadió. Uno de los reclusos sobrevivientes denunció lo ocurrido como “una masacre” y afirmó que “hubo negligencia de la guardia que no abrió las puertas para salir al pasillo”. Además, varios presos dijeron que se prendieron las colchonetas para intentar disipar los gases que habían tirado los guardianes del INPEC. No cabe duda de que la responsabilidad ante la muerte de los 11 reclusos de la cárcel modelo de barranquilla recae sobre los funcionarios del INPEC que por negligencia impidieron la salida oportuna de los reclusos de la cárcel durante el incendio, pero no sobra señalar que, el actual gobierno en cabeza de Juan Manuel Santos y el establishment colombiano (las instituciones, fuerzas políticas, grupos empresariales y financieros, medios de información que dominan la vida

A raíz de estos hechos el gobierno de “prosperidad para todos” levantó su voz y mirada en beneficio de la población privada de la libertada expresando que promoverá un proyecto de ley que permitiría, a largo plazo, la descongestión de los centros de reclusión en todo el territorio nacional. Sabemos que esto no soluciona los graves problemas de hacinamiento en las cárceles colombianas ya que hemos nacido en un sistema que se caracteriza por la competencia y el egoísmo, con la corrupción política como bandera y la insolidaridad como medio, la existencia del delito constituye un hecho natural, una consecuencia lógica de un medio social que genera tendencias a conductas delictivas. Muchas personas, en la actualidad, son conscientes que padecen un orden injusto, en el que les ha tocado la parte marginal, y se rebelan contra esa realidad mediante el delito, que es lo primero que absorben en los barrios, mediante el ambiente y las drogas. No encuentran trabajo. Muchos y muchas, desde pequeñas, son encerradas y encerrados en internados o centros de reclusión para menores, porque nunca recibieron una oportunidad o porque no se les proporcionó una vida digna, con un sueldo, un trabajo y un domicilio donde vivir. Aquí no se trata de hacer una apología al delito como opción ante la injusticia social. Pero si de señalar que solo creando y construyendo una sociedad justa y solidaria, llena de ganas de armonizar las relaciones humanas y en la cual se reparta la riqueza y los medios que la producen, podremos poner fin a las condiciones indignas que generan las causas delictivas en el seno de la sociedad. No podemos querer, ni pretender eliminar el delito ni la prisión, dejando intacto el mayor criminal de la historia: el estado. Nuestra solidaridad a los familiares de los reclusos muertos en la cárcel modelo de barranquilla, y a los que desde el corredor de la muerte resisten el terror de estado mediante la organización, la denuncia y la acción.

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Por: cruz negra anarquista – Medellín

ctualmente, todos los días en los medios de “comunicación” escuchamos reportes sobre los problemas que se padecen en las cárceles de Colombia, en las cuales no cabe un detenido más y las condiciones de salubridad son deplorables.

Ésta, realmente, no tan actual “crisis carcelaria”, que va ajustar mucho más de 10 años, no es más que el resultado visible de una Política Criminal de carácter, evidentemente, peligrosista que se ha ido implementando y reforzando en Colombia para, supuestamente, reducir la impunidad y conseguir la anhelada seguridad. Ahora, la pregunta es: Seguridad para quién? A quién beneficia esta crisis? Será acaso una nueva cortina de humo de las que suelen usar los gobiernos? Por qué motivo se visibiliza hasta ahora esta problemática histórica? Todos sabemos que no es por simple casualidad que hoy se difunde y mañana se silenciará otra vez esta situación. En Colombia no es nuevo hablar de hacinamiento, falta de atención médica, deficiencia sanitaria, falta de agua potable, poco o nada de alimentación en las cárceles, como tampoco es nuevo que cada día se engorden más y más las cifras de detenidos en el país. La policía registra un número muy elevado de detenciones diarias, mensuales y anuales que nos habla de su eficacia, de la efectividad de la política de seguridad ciudadana y de su Plan Cuadrantes, cuya política lleva a que se detengan todo tipo de personas, aun por “mera sospecha”. Pero si nos vamos a ver quiénes son los detenidos, nos llevamos la sorpresa de que en su gran mayoría son habitantes de la calle procesados por porte de estupefacientes, jóvenes sindicados de pequeños hurtos y uno que otro indiciado por porte ilegal de armas. Y ahora viene la pregunta, Donde quedan entonces los jefes de las bacrim, los capos del narcotráfico y del microtráfico, donde quedan los grandes terratenientes y los políticos ladrones? No será acaso a todos ellos a quien la policía garantiza la seguridad? Con la “nueva” ley de seguridad y convivencia ciudadana “Todos los delincuentes, por igual, enfrentarán un aparato judicial más fuerte y efectivo, gracias a la posibilidad de realizar allanamientos las 24 horas del día sin las limitaciones que consagraba la legislación anterior...El sistema de información sobre las personas estará a disposición de la Policía Nacional, en tiempo real y con el fin de coordinar de mejor manera la lucha contra la criminalidad”, “donde la ciudadanía debe apoyar a lasautoridades, denunciar los delitos y actuar de manera solidaria y responsable frente a la inseguridad”. Esta ley que no sólo incrementa las penas, sino que también tipifica las conductas llamadas “fenómenos de mayor impacto” y engrosa el rango del enemigo público, al castigar conductas tales como: obstaculizar vías y la obstrucción del transporte público por los manifestantes; lleva a consolidar la necesidad de aumentar el pie de fuerza armada tanto “legal” (policías, ejercito, sijin, esmad) como “ilegal” (paramilitares encargados de “hacer limpieza social”) para que preserve, supuestamente, la seguridad de todos los ciudadanos y se garantice la tranquilidad a las multinacionales e inversionistas extranjeros.

SONIDOS En esta tumba de hierro y concreto, reflexionando sobre cosas perdidas. Lo principal es una herida de amor, los sentimientos después de ser besados. Sonidos de la noche en el bosque, el calor del sol en un día libre. El grito de un pájaro volando, los cantos de alegría de los niños al jugar. Porque son reales en estos lugares infernales son los sonidos de la angustia, de las emocionalmente agotadas y dolorosas caras entumecidas. Sonidos de la frustrada pérdida de quienes aman. Un hecho no es lo que parece. La libertad es una dama misteriosa, sólo le hacemos el amor en nuestros sueños. Por: Harold Thompson 9 de abril de 1942 en Huntington, West Virginia fallecido el 11 de octubre de 2008. Fue un estadounidense de origen irlandés anarquista militante y preso. Permaneció los últimos treinta años de su vida en la cárcel.

Alguien se alcanza a imaginar las proezas de las fuerzas armadas colombianas en defensa de esta ley? Es raro escuchar en los diferentes “medios de comunicación” de las múltiples masacres que se han sucedido en cabeza de militares y policías, en colaboración con los paramilitares, en toda la zona del Urabá y del Nordeste antioqueño, del Cauca y de los Llanos Orientales, sin dejar de mencionar las costas Atlántico y Pacífica, que por pura coincidencia son las zonas más ricas del país, atropellos todos, valga decirlo, en nombre de la seguridad. Aquí ya el problema desborda el límite, ya no se reduce a un problema de derechos humanos para los presos simplemente. Esta “nueva crisis” no es más que una cortina de humo para justificar la entrada de capital privado y extranjero en todo el complejo penitenciario, ante la incapacidad del Gobierno y del Inpec de mantener el orden de la delincuencia, ¡porque hay que mirar ahora quien manda en las cárceles!. Con la privatización de las cárceles el estado no solo se libra de un dolor de cabeza, sino que también sus funcionarios sacaran su buena parte del pastel, pues desde el año pasado, y desde antes, está en ejecución la construcción de 6 mega cárceles, en zonas estratégicas del país, las cuales serán direccionadas bajo el modelo estadounidense. Ya la cárcel no solo será un centro de aislamiento y castigo para el delincuente, ahora empezaremos a hablar de todo un nuevo modelo de negocio, donde a mayor cantidad de presos, mayor será también la rentabilidad para los dueños de las cárceles.

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LAS TRINCHERAS DEL CAPITAL La fortificacion de la riqueza y la guerra contra lo pobre Por: Periódico el (A)guijón.

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consolidación y al dónde ubicarlas espacialmente, y debido a que al responderse esta inquietud se encuentra que los lugares ya están habitados y edificados, fenómenos como el de la expulsión, el desalojo, la segregación, y la edificación de nueva infraestructura para la vivienda, el comercio y la circulación, caracterizan el llamado “urbanismo social” o “cívico pedagógico” tan publicitado por las últimas administraciones locales.

costumbrados al paisaje urbano de casas y negocios de cinco pisos como máximo, donde predominaba la arquitectura popular, a excepción de algunos edificios simbólicos y de los barrios ricos como Laureles y el Poblado, hoy grandes edificaciones van borrando el panorama que solíamos percibir en este pequeño valle rodeado por empinadas montañas. Desde nuestras planchas, o a ras de tierra, podíamos ver a lo lejos el crecimiento urbano de las laderas, principalmente de los miles de desterrados que llegan a diario a Medellín y sus alrededores con una ilusión de mejor vida. Ahora nuevas torres de Babel se erigen hacia el cielo, y nuevos paisajes se configuran en la aglomeración urbana del Valle de Aburrá. ¿Qué lectura podemos hacer pues de la avalancha de construcciones en altura y de la masificación de los centros comerciales?

LA FORTIFICACIÓN Así como históricamente producto de la guerra, la fortificación fue la edificación que atrincheraba los ejércitos, las armas, las riquezas y a los poderosos, los protegía del enemigo, y a su vez a los infractores, a los rebeldes, y a los extranjeros, para tenerlos controlados y a través del terror enviar un mensaje a los demás, hoy por hoy, su importancia estratégica en la guerra de clases salta a la vista en las ciudades. No nos referimos a los batallones, o a la fiscalía, o a la infraestructura de la policía y el ejército que en sí misma expresan sin tapujos su carácter de acuartelamiento. Señalamos a los edificios y unidades residenciales, a los centros comerciales y a los parques que se edifican y tienden a ser el modelo dominante de los espacios urbanos. Pero entonces ¿Quiénes se atrincheran? y ¿qué es lo que se defiende dentro de esos muros?

Pero ese no es el punto central, es decir, el de las alteraciones del paisaje. Hoy, ante la proliferación de vivienda en altura y grandes aglomeraciones comerciales, es importante reflexionar más allá del asunto estético-arquitectónico y de ingeniería civil de la distribución de los espacios. Entonces ¿qué papel desempeñan las nuevas construcciones en la lógica de dominación? Trataremos de dar luces de cómo el urbanismo actual no es sino la expresión concreta del espacio y el territorio subsumido por el Capital.

Los espacios para el consumo, para la producción, para la burguesía y las clases medias, para las conexiones, tienen en la actualidad la característica del aislamiento del entorno pobre y problemático que las mismas contradicciones del sistema generan. El Capital produce también un entorno geográfico y espacial donde sea posible no solamente la reproducción de él mismo en términos materiales, sino también en el plano de lo simbólico, es decir, espacios que en sí mismos reproduzcan los valores de la ambición, el egoísmo, la competencia, el miedo, la pasividad, la ostentosidad, la tranquilidad y bienestar reservada a los consumidores que ven en el consumo desenfrenado de

¿Cómo ha logrado el Capital en las aglomeraciones urbanas mantener los extremos de miseria y riqueza sin grandes sobresaltos? Trataremos de problematizarlo desde una perspectiva de un tipo de edificación que domina: la fortaleza, porque otras, como el ejército mercenario, el temporal y el de reserva, la masacre, y la alienación comunicativa, ya son muy conocidas lamentablemente. EL CONTEXTO Salgámonos de las tradicionales fronteras de municipios, departamentos y naciones. El valle del río Aburra concentra hoy una gran aglomeración urbana de varios municipios tendiente a seguir creciendo, con centro en Medellín, y responsable de guiar y someter a otros territorios para la acumulación del Capital y para el gobierno de las poblaciones sometidas al dominio burgués de estas tierras noroccidentales de Suramérica. Y, como toda aglomeración en tiempos del momento neoliberal del Capital, el espacio y sus habitantes sufren una reorganización producto de las nuevas estrategias emprendidas por los poderosos de la región, dígase el fortalecimiento de los principales negocios: energía eléctrica, textil/confección diseño y moda, construcción, turismo de negocios ferias y convenciones, servicios de medicina y odontología, y tecnologías de Información y comunicación. Las transformaciones urbanas van ligadas a esos negocios en

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mercancías la satisfacción de las necesidades que determina el mismo Capital. También en ellos se difunde una cierta mentalidad que asocia como deseables, las estéticas y la disposición de los espacios similares a la cárcel, paisajes repetitivos y saturados de publicidad, y cubos anti-todo donde la gente pueda encerrarse a practicar un consumo y un ocio sin sobresaltos.

Tecnica de ataque del

jaguar.

Así sean vecinos o colinden con actividades informales, la miseria, las clases desposeídas, los barrios malolientes, en estos lugares se construyen casas y edificios enrejados, con arquitectura violenta con mallas electrificadas, alambres de púas, lanzas de metal y vidrios parados para herir y hacer declinar cualquier intento de entrada que no sea por las porterías con personal de vigilancia armado, con sistemas de video-vigilancia y canina que autorizan o deniegan el ingreso a ellas, edificios y unidades residenciales que encierran dentro de ellas mismas todo lo que el habitante necesita como minimercados, peluquerías, cajeros electrónicos y veterinarias, y son la oferta que mayoritariamente generan los promotores inmobiliarios.

“(…) La técnica de caza que emplea el Jaguar está íntimamente relacionada con su morfología. A cada secuencia de la caza, corresponden una o varias aptitudes físicas o fisiológicas especialmente desarrolladas. El Jaguar caza principalmente al alba y al crepúsculo del día. Se sirve de su excelente vista nocturna, de su fino oído y de su excelente olfato para atacar y acabar con su presa. Es capaz de detectar una presa a una gran distancia. La búsqueda de la presa puede tardar horas y el Jaguar a menudo recorre grandes distancias hasta encontrar la presa. Una de sus tantas armas es el sigilo y el efecto sorpresa, él mismo se acerca con mucho cuidado, incluso con las orejas bajadas. El utiliza el entorno vegetal para camuflarse, ya que su pelaje se confunde fácilmente con la vegetación. Se agazapa en una esquina esperando largo tiempo a su presa hasta que considera que es el mejor momento para atacar. Cuanto más cerca lance el ataque a su presa, más posibilidades tiene de cazar. En caso de fallar el ataque el jaguar deberá abandonar la zona ya que otras presas potenciales ya saben que está por allí y están tan pendientes de él que ya no puede utilizar la caza del ataque sorpresa…”

La burguesía tradicional siempre se apartó y protegió sus bienes, pero hay una nueva clase media asalariada en crecimiento, un nuevo proletariado educado en las universidades y tecnológicos, preparado y formado para asumir tareas un poco más especializadas de los servicios y la innovación del modelo de ciudad. Con un mínimo de poder adquisitivo, vive de la falsa ilusión de riqueza que la sociedad de las deudas le difunde, y puede comprar vivienda, carro y propiedades al instante. Con una relativa capacidad de compra y de créditos, accede a la tecnología de las comunicaciones y frecuenta restaurantes y lugares que en otrora estaban reservados para las elites, y con una autonombrada sofisticación quiere consumir, y en cierta medida lo hace, como la burguesía, los verdaderos acumuladores del gran capital. Esa clase emergente en las ciudades, sumada al recrudecimiento de la criminalización y la guerra contra los pobres, contra sus espacios y sus relaciones sociales, considerados causantes de los problemas de la delincuencia y del inestable disfrute de los objetos de consumo y la propiedad privada de dicha clase, el temor al robo de la tecnología, los car ros y las mercancías, así como la proliferación de nuevas represiones en el espacio y la movilidad, encabezadas por un urbanismo obsesionado con la seguridad y sustentado en una expansiva ecología y cultura del miedo, han logrado posicionar y hacer deseable el paradigma del atrincheramiento cuya traducción es hoy la masificación de edificios-colmenas y aglomeraciones comerciales tipo bunker o castillo, enmascarando la defensa a ultranza de los espacios del Capital bajo los eufemismo de progreso, desarrollo y transformación urbana.

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Numero 25

enero - marzo 2014

Anarquia

sin mapas de ruta ni adjetivos L Por: Aragorn!

flexibilidad por parte de la sociedad del espectáculo ha resultado en que se entienda el esfuerzo por la abolición de la autoridad (y la práctica de muchxs anarquistas), porque sí, como utópico y (espectacularmente) ridículo.

a mayoría de las tendencias dentro de los círculos anarquistas tienen una concepción limitada sobre lo que hace exactamente a un/a anarquista, qué es un proyecto anarquista y cómo sería la transformación a un mundo anarquista. Ya sean verdes o rojxs, comunistas o individualistas, activistas o críticxs, lxs anarquistas pasan tanto tiempo defendiendo sus posiciones especulativas en estos complicados asuntos, como el que pasan aprendiendo lo que otrxs tienen que ofrecer —sobre todo, otrxs anarquistas.

Anarquistas de todas las modalidades están de acuerdo en que los programas revolucionarios del pasado han quedado muy cortos para la liberación total de lxs oprimidxs. Lxs izquierdistas creen que los programas estaban en lo cierto pero que el momento y las condiciones fueron erróneas. Muchxs otrxs anarquistas creen que el momento de los programas se terminó. Estas perspectivas están representadas en la historia del anarquismo y son fuente de interminables disputas en la creación y encuentros de grupos anarquistas.

Al final, muchxs se dan cuenta de que preferirían hacer sus proyectos, políticos y sociales, fuera de los círculos anarquistas. Ya sea porque piensan que su proyecto particular no es interesante para otrxs anarquistas aunque, creen que es importante (como en la mayoría de los casos de activismo progresista) o porque no disfrutan especialmente de la compañía de otrxs anarquistas y el tipo de tensión que supone el trabajar con anarquistas. Ambas razones son casi totalmente responsables de la profunda desconfianza que lxs anarquistas sienten por otros programas anarquistas.

La historia debería usarse para dar contexto a estas perspectivas discrepantes, pero en vez de eso, se ve como proveedora de pruebas para una u otra. En lugar de tratar de comprenderse lxs unxs a lxs otrxs, de comunicar, parecemos aprovechar nuestra falta de éxito para fijar nuestras posiciones y discutir por rendimientos en disminución.

Hubo una vez un llamado anarquista por un “anarquismo sin adjetivos” refiriéndose a una doctrina que tolerase la coexistencia de diferentes escuelas de pensamiento anarquista. En lugar de calificar el anarquismo como colectivista, comunista o individualista, el anarquismo sin adjetivos rechazaba la preconcepción de soluciones económicas para los tiempos postrevolucionarios. Al contrario, el anarquismo sin adjetivos argumentaba que la abolición de la autoridad, no las discusiones sobre el futuro, es de vital importancia.

Si la anarquía no tiene mapa de ruta, entonces nosotrxs (como anarquistas) podemos trabajar juntxs. Nuestros proyectos quizás no estén al mismo nivel que una huelga general o siquiera la paralización de del flujo del comercio de una gran área metropolitana, pero podrían ser proyectos anarquistas. Una anarquía sin mapas de ruta ni adjetivos puede ser una en la que el contexto de las decisiones que tomamos juntxs sea de nuestra creación en vez de uno impuesto. Podría ser una anarquía de ahora, en vez de la esperanza de un mañana. Implicaría que lxs que tienen un objetivo político común (la abolición del Estado y el capitalismo) tendrían que confiar lxs unxs en lxs otrxs, en vez de en los que no tienen ningún objetivo o cuyos objetivos son contrarios al anarquista.

Hoy en día hay muchas (sino más) divisiones sobre cómo tendría que ser la abolición de la autoridad, como divisiones hubo sobre la cuestión del programa económico para el después de la revolución hace 120 años. Lxs anarquistas activistas (“organizadorxs”) creen que el poder desde abajo podrá abolir la autoridad. Lxs anarquistas de la lucha de clases creen que la clase trabajadora terminará con la autoridad de la sociedad capitalista. Lxs colapsistas creen que las condiciones económicas y ambientales inevitablemente conducirán a la transformación social y al fin de la autoridad.

Una anarquía sin mapas de ruta ni adjetivos no ignora la diferencia pero la coloca en el contexto que le corresponde. Cuando nos enfrentamos a un momento de tensión extrema, cuando todo lo que conocemos parece cambiar, entonces escogeremos diferentes bifurcaciones en el la ruta. Hasta que llegue ese momento, lxs anarquistas deberían acercarse lxs unxs a lxs otrxs con esa ingenuidad con la que nos acercamos al mundo. Si creemos que el mundo puede cambiar y que podría cambiar en una dirección radical a la transitada los últimos varios miles de años, entonces, deberíamos confiar en lxs otrxs que desean las mismas cosas.

Por otra parte, muchxs anarquistas no piensan creen que la abolición de la autoridad sea de tan vital importancia para lxs anarquistas. Argumentan que la autoridad no se puede entender de manera simple (es el capitalismo y el Estado y ninguno de los dos al mismo tiempo). Que lxs anarquistas no tienen el poder (político, social, personal o material) para llevar a cabo esta abolición y que la autoridad se ha transformado en algo mucho más difuso que los reyes y monopolistas del siglo XIX. Si la autoridad puede entenderse mejor, hoy en día, como un espectáculo, entonces, está tan difusa como concentrada. Esta

De Anarquía: Un periódico de deseo armado, nº 63, primaveraverano de 2007. Extraído de: es.contrainfo.espiv.net/

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ESMAD: 15 anos robandole la vida a

sonadores que luchan por un mundo mejor. Por: Campaña contra la criminalización de la protesta y la lucha popular.

S

escuadrón de la muerte, ESMAD; el 29 de agosto del 2013, durante las protestas en el marco del paro agrario y popular, fueron asesinados Johny Velasco en Suba – Cundinamarca, Einer Mosquera en Coyaima – Tolima, Cristian delgado en Engativa – Bogotá, todos asesinados por el escuadrón de la muerte ESMAD; sin olvidar las gaseadas, contusiones, palizas, desmembramiento de extremidades, entre otras atrocidades que producen este escuadrón.

iguen vivas en nuestras mentes las imágenes de brutales agresiones del escuadrón de la muerte (ESMAD) a indefensos campesinos/as durante el desarrollo del paro agrario y popular en los meses de agosto y septiembre del 2013. Este escuadrón, desde su creación, ha dejado una mancha de sangre y muerte en todo el territorio dominado por el estado colombiano. Fundado el 24 de febrero de 1999 surge como grupo de choque para solventar situaciones de coyuntura temporal (“desorden”), posteriormente el 14 de abril, del mismo año, se formaliza la crueldad del Escuadrón Móvil Anti Disturbios, ESMAD. Tiene la potestad de hacer detenciones temporales de ciudadanos que sobrepasen la autoridad. Su presencia infunde temor y terror en la población no solo porque pueden realizar detenciones sino porque su accionar se caracteriza por la desproporción del uso de la fuerza y de armas no convencionales (como granadas dispersoras recargadas con objetos contundentes o filosos). Ha desarrollado tecnologías de muerte y se ha especializado en golpear, desalojar, violentar y reprimir a campesinos, indígenas, estudiantes, profesores, trabajadores, venteros ambulantes, jóvenes y a todo aquel que se levante contra este injusto sistema o a todo aquel que se interponga entre los intereses de los ricos, siendo este escuadrón una pieza más del engranaje represivo del Estado. Vale la pena recordar que, un primero de mayo de 2005 en las calles de Bogotá fue apaleado y brutalmente asesinado Nicolás Neira por miembros del ESMAD; el 22 de septiembre del 2005, en la ciudad de Cali es asesinado Jhonny Silva al recibir un balazo de un oficial del ESMAD; un 8 de marzo del 2006, en la ciudad de Bogotá, cae muerto Oscar Salas después de que una esfera de cristal entró por su globo ocular derecho y se alojó en su cabeza, lanzada por un oficial del ESMAD; el 13 de abril del 2007, en la ciudad de Medellín, después de un concierto de punk, es asesinado Simón Torres por el

Ya son 15 años de existencia del escuadrón de la muerte. 15 años derramando la sangre de los pobres de Colombia. 15 años apaleando a la población. 15 años robándoles la vida a jóvenes soñadores de un mundo mejor. 15 años ya son suficientes para gritar BASTA YA de brutalidad, represión, criminalización, persecución, impunidad. BASTA YA de terror de estado. Mediante el arte y la cultura nos movilizamos en contra de un escuadrón que ha implementado toda una maquinaria de guerra y muerte contra el pueblo colombiano. Para gritar bien fuerte: NO MAS ESMAD. Hoy seguimos expresando nuestro descontento no solo por la existencia de esta institución de muerte sino contra un estado que usa el terror para acallar la voz de descontento y las acciones que procuran un cambio social. El 24 de febrero de todos los años debe convocarnos para ser el día contra la brutalidad policial y por el desmonte del ESMAD. Que se sienta en los parques, en auditorios o en las calles esa inconformidad social. Que este día sirva para aglutinar y materializar actividades y acciones que encaminen esa rabia en contra de la policía y sus escuadrones de la muerte. 24 F CONTRA LA BRUTALIDAD POLICIAL Y POR EL DESMONTE DEL ESMAD.

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El Aguijón No 25  

Nuevo número del periódico el Aguijón, más grande y con más espacio, obligándonos a nosotros mismos a imprimirle más fuerza aún a este nado...

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