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14 de marzo de 2009

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ESPECIAL

FIESTA DE LOS GABARREROS EN EL ESPINAR

arraigada tradici贸n


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LOS DÍAS 14 Y 15 DE MARZO CONCENTRAN LOS PRINCIPALES ACTOS

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Los gabarreros de la Sierra de Guadarrama desarrollaron un estilo de vida, cultura propia y seña de identidad que define a la localidad

FOTOS SAIZ GARRIDO

Días de tradición LA FIESTA DE LOS GABARREROS ES LA MEJOR FORMA DE HOMENAJEAR UNA LABOR DE RESISTENCIA Y FUERZA QUE SE CONVIRTIÓ EN UN ESTILO DE VIDA SARA SUÁREZ

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stos días se celebra en la localidad segoviana de El Espinar un emotiva Fiesta, que fue declarada de Interés Turístico Regional en el 2003, en la que los verdaderos protagonistas son los gabarreros. Unos días en los que la tradición, emoción, naturaleza y diversión se mezclan para homenajear y recordar uno de los oficios más duros y dífíciles, la gabarrería. Este oficio serrano fue mucho más que una labor de resistencia y fuerza, se convirtió en un estilo de vida de los hacheros y gabarreros de la Sierra de Guadarrama, quienes llegaron a desarrollar una cultura propia y una seña de identidad que define a la pequeña localidad. Además del homenaje y recuerdo el objetivo primordial de esta fiesta es el turístico. Potenciar el desarrollo del turismo en una zona y una época del año en la que el número de visitantes tiende a bajar. Para ello la empresa organizadora, el Centro de Iniciativa Turística de El Espinar, se esfuerza cada año, en programar múltiples actividades de diversa índole e introducir alguna novedad.

De la programación de este año, que se celebra la undécima edición del certamen, hay que destacar el desfile, que tendrá lugar en los campos de fútbol de San Rafael, de carros, hacheros, caballos con leña y arrastre de pinos, entre otros muchos.

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La organización se esfuerza en introducir alguna novedad en su exitoso programa de actividades Así como el posterior pregón inaugural de la fiesta, que lo dará el director de la Banda de Música de El Espinar, Javier Lechago, y la elaboración de estatuas de madera, exhibición de desrame, limpia, corta vertical, corta con hacha y todo tipo de demostraciones de este antiguo oficio en la Plaza Castilla en el núcleo de San Rafael. Las actividades musicales también tienen cabida y mucho

arraigo en la localidad. En especial, el tradicional concierto de la Asociación Banda Musical de El Espinar y el Certamen de Coplas, que este año celebra su V edición y como en ocasiones anteriores congregará a multitud de vecinos en la Plaza de la Corredera de El Espinar para ver actuar al grupo de Folk ‘Tralará’. Por otro lado, hay que destacar la concentración que tendrá lugar en El Pinarillo el domingo a partir de las 11.00 horas. Una exhibición y desfile de carros, hacheros, caballos con leña y arrastrando enormes pinos, todo ello amenizado con la música y bailes populares. El acto finaliza con el Nombramiento de Gabarrero de Honor, Música y Bailes Populares, una distinción muy emocionante y esperada por los vecinos de la localidad, puesto que es la mejor forma de reconocer una larga trayectoria profesional y una labor por los demás. Todos los días de fiesta estarán amenizados con música y bailes tradicionales de la mano de la Escuela de Dulzainas de San Rafael, el grupo de Danzas de El Espinar, El Mariquielo y su grupo charro.

programa de actos  SÁBADO 14 DE MARZO 11.00 horas Inauguración Feria de Muestras en la Plaza de la Constitución - El Espinar. 12.00 horas Desfile de carros, hacheros, caballos con leña, arrastre de pinos en la zona del campo de fútbol de San Rafael. Pregón Inaugural de la fiesta. Elaboración de estatuas de madera, exhibición de desrame, limpia, corta vertical, corta con hacha, desmostraciones del antiguo oficio en la Plaza Castilla San Rafael. 14.30 horas XI Jornadas Gastronómicas de Los Gabarreros. 18.00 horas VI Certamen de Coplas ‘Los gabarreros de El Espinar’. Actuación Grupo ‘Tralará Folk’ en la Plaza de La Corredera - El Espinar. 20.15 horas Concierto de la Asociación Banda de Música de El Espinar en Iglesia Parroquial de San Eutropio. 22.00 horas XI Jornadas Gastronómicas de Los Gabarreros.

 DOMINGO 15 DE MARZO 11.00 horas Concentración en El Pinarillo donde se recrearán viejos oficios del monte. Inicio del Desfile de carros, hacheros, caballos con leña, arrastre de pinos, música y bailes populares. En la Plaza del Altozano, Corta vertical en altura, a continuación desfile hasta la plaza de La Constitución, para finalizar con el Nombramiento de Gabarrero de Honor, Música y Bailes populares, Elaboración de estatuas de madera, Corta con azada y tronzador y Corta horizontal a golpe y velocidad, desmostraciones del antiguo oficio y Corta horizontal de un tronco de 70 cm de diámetro a cargo de nuestros gabarreros. 14.30 horas XIJornadas Gastronómicas de Los Gabarreros. 19.00 horas Clausura de la Feria de Muestras. Durante la Fiesta actuarán la Escuela de Dulzainas de San Rafael, el grupo de Danzas de El Espinar y El Mariquelo y su grupo charro.


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P R O T A G O N I S T A S

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Un viejo gabarrero PABLO GONZÁLEZ, UNO DE LOS VIEJOS GABARREROS QUE COLABORAN EN LA ORGANIZACIÓN DE LAS ACTIVIDADES, EXPLICA LA DUREZA QUE TENÍA DICHO TRABAJO, RECORDANDO QUE A PARTIR DE FINALES DE LOS 50 FUE ABANDONÁNDOSE POR OFICIOS MÁS CÓMODOS GUILLERMO HERRERO

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on las penalidades que pasamos en el monte, parece mentira que ahora nuestro oficio de nombre a una fiesta”. Quien así habla es Pablo González, natural de San Rafael y de profesión gabarrero, que ha pasado la semana colaborando en los preparativos de la ‘Fiesta de los Gabarreros’. Su padre, nacido en Peguerinos, era tejero. Cuando la elaboración artesanal de tejas inició su declive, tuvo que cambiar de oficio, convirtiéndose en gabarrero. “De él aprendí yo”, dice, con orgullo. Abandonó rápidamente la escuela, a los doce años, para subir al monte. “Eran tiempos en los que pasábamos todo el hambre del mundo, así que cualquier pesetilla que entrara en casa era bienvenida”, señala. Había que levantarse muy temprano. “Casi siempre llevaba unas botas viejas y rotas”, recuerda. Cogía el caballo y se encaminaba al monte. En el zurrón apenas llevaba comida, “un trozo de pan y un cacho de tocino”. Tal era su hambre que, casi siempre, daba cuenta a primera hora del tentempié. “El resto del día no tenía nada que echarme a la boca”, advierte. Eso sí, al final del verano podía comer moras, y ya en otoño andaba espabilado para coger níscalos. En cualquier caso, insiste en que el trabajo “era muy duro”. Había que derribar, a mano, los pinos. Luego, tocaba derramar y quitar la corteza, hasta dejar el tronco totalmente limpio. Las fábricas de maderas que existían entonces en El Espinar eran las que a continuación se encargaban de la transformación de la madera. Para los gabarreros, quedaban los tocones y las ramas. “Bajábamos las leñas muertas en nuestros caballos, y

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Las fábricas de madera se llevaban los pinos; nosotros nos quedábamos con los tocones y las ramas vendíamos al peso”, explica González. Con el paso de los años, la actividad fue a menos. Según su testimonio, desde finales de los años 50 el número de gabarreros fue decreciendo, hasta convertirse en un oficio prácticamente olvidado. “La mayoría empezó otra actividad; muchos se hicieron albañiles”. Él, que seguía sintiéndose atraído por el monte, decidió emigrar. Lo hizo a Francia, donde siguió cortando árboles, aunque ya no pinos, sino hayas, “para fábricas de papel”. En el país galo permaneció siete años. Luego, el destino le volvió a colocar en su tierra natal. Tiene dos hijos. Ninguno de los dos ha visto a su padre trabajar de gabarrero, y ahora se sorprenden al verle esmerarse, en las exhibiciones que tienen lugar en la ‘Fiesta de los Gabarreros’. Ahora, con 74 años de edad, González disfruta hablando de la gabarrería, de ese monte donde tanto sufrió, al tiempo que se forjaba su personalidad. Hoy y mañana estará en San Rafael y El Espinar, enseñando al que quiera escucharle que hubo un tiempo, no lejano, en el que muchos vivían de la leña de la Sierra de Guadarrama.

El antiguo gabarrero Pedro González González, recachando, en una actuación reciente.

/ PEDRO MERINO

González (derecha) cortando un pino por el método tradicional con la ayuda de otro veterano gabarrero.

/PEDRO MERINO


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O F I C I O

R E L A C I O N A D O

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o y un pregonero EL CIT “MUNICIPIO DE EL ESPINAR” HA QUERIDO, NOMBRANDO COMO PREGONERO AL DIRECTOR DE LA BANDA DE MÚSICA, JAVIER LECHAGO, RECONOCER EL PAPEL QUE JUEGA TAL AGRUPACIÓN EN LA VILLA, A LA QUE ACOMPAÑA EN LAS GRANDES OCASIONES

G.H.

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oda función tiene su pregonero, y la ‘Fiesta de los Gabarreros’ no iba a ser menos. En esta ocasión, la organización ha elegido a Javier Lechago, actual director de la Banda de Música de El Espinar. En declaraciones a EL ADELANTADO, Lechago ha mostrado su “enorme ilusión” por el nombramiento, avisando que ha puesto “toda la pasión” en el texto que leerá hoy en San Rafael (12 horas, en la Plaza de Castilla). “Partiendo de sentimientos íntimos, he intentado hacer un homenaje a la música y, además, a los músicos de mayor edad de la Banda, entre los que hay alguno que fue gabarrero en su juventud”, declara Lechago. La relación de este músico valenciano —nacido en Requena— con la provincia de Segovia resulta ya lejana. Antes de ser nombrado director de la Banda de Música de El Espinar, fue durante la pasada década profesor de trombón en el Conservatorio de Segovia, “el primero que hubo allí de este instrumento”, dice ahora. Además, llegó a ejercer como vicedirector de dicha institución educativa. Para Lechago, la Banda de Música de El Espinar “es una isla” en Castilla y León, ya que resulta infrecuente que una localidad de esta comunidad autónoma cuente con una agrupación musical “con tanto arraigo y tanta calidad musical”. La Banda de Música de El Espinar, con cerca de 60 años de vida, es, a juicio de su director, “el buque insignia de la cultura en este municipio”. En la actualidad, la Banda de Música cuenta con más de 60 componentes, que han conseguido “un grado de calidad en su interpretaciones que tiene muy poco que envidiar al de agrupaciones con mayor historia, como las del Levante español”. La Banda de Música de El Espinar tendrá también su momento de protagonismo en la ‘Fiesta de los Gabarreros’. Será hoy sábado, a partir de las 20,15 horas, en la iglesia de San Eutropio. En concierto se antoja espectacular por múltiples motivos, entre los que figura el altísimo número de músicos que participarán en el mismo (cerca de 70) como por las obras a interpretar. La Banda de Música participa, habitualmente, en las festividades más importantes que tienen lugar cada año en el término municipal, en lo que Lechago denomina “la columna vertebral” de sus actuaciones. Pero, además, actúa en cerca de 20 localidades —tanto de Segovia como fuera de ella— a lo largo del año.

Momentos de un director El pregonero de la ‘Fiesta de los Gabarreros’ 2009, Javier Lechago, dirigiendo a la Banda de Música de El Espinar en un concierto reciente (imagen 1), hablando en público durante una actuación (imagen 2), y momentos antes de que la agrupación que dirige comience la interpretación de las obras. FOTOS: PEDRO MERINO

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EL MEJOR HOMENAJE A LOS TRABAJADORES DEL MONTE

Once años

de una fiesta popular SERVANDO HURTADO GONZÁLEZ

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an pasado once años desde que la Asociación VII Centenario de la Carta Puebla, pusiera en marcha el C.I.T. (Centro de Iniciativas Turísticas) de El Espinar. Surgió como una asociación de empresarios y comerciantes del municipio. En la primera convocatoria apenas acudieron tres o cuatro personas, pero ante una insistente y repetitiva llamada dirigida a todos los sectores, la respuesta superó con creces el medio centenar, que en los siguientes años, llegó a más de setenta socios. El CIT que nació con la ilusión de activar el turismo en el Municipio de El Espinar, fue dando diversos pasos para promocionar los atractivos turísticos y darlos a conocer. Se pusieron en marcha diversas actividades encaminadas a conseguir los objetivos marcados. Pero de todas las iniciativas que de la Directiva del CIT ha realizado, la ‘Fiesta de los Gabarreros’, se ha consolidado como una de las fiestas más importantes para el Municipio de El Espinar.

La Fiesta de los Gabarreros del CIT, nació como continuación de las celebraciones, que los gabarreros y cortadores venían realizando a lo largo del pasado siglo. Unas veces apoyados por el Ayuntamiento, y otras en colaboración con la Asociación de Jóvenes. El CIT quiso darle forma como Fiesta para todo el Municipio. De hecho, es la única Fiesta que se celebra en los tres núcleos. A lo largo del año, cada núcleo celebra sus fiestas patronales, pero esta es la fiesta de todo el Municipio. Aunque en los primeros años, solo se realizaba en El Espinar y San Rafael, ya son dos, los años que también se realiza en la Estación de El Espinar. Esta Fiesta surge también como homenaje a un oficio, el de gabarrero, arraigado en la naturaleza de nuestros bosques, de nuestra historia y en las necesidades del sustento familiar en épocas de escasez y falta de trabajo. Durante estos años la Fiesta de los Gabarreros se ha llevado por todo Castilla y León (Ciudad Rodrigo, Medina de Pomar, Medina de Rio-

seco, Almazán, el Barco de Avila, etc.), como una de las actividades emblemáticas del ‘Día del Turismo de Castilla y León’. Se ha presentado en las ferias de turismo internacionales como INTUR en Valladolid y FITUR en Madrid. Y una vez consolidada, se ha conseguido el reconocimiento de la Junta Autonómica, al reconocerla como "Fiesta de Interés Turístico Regional". También colabora anualmente en actividades como las programadas por el ‘Torneo de Tenis Villa de El Espinar - Open de Castilla y León’.

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La fiesta surge como homenaje a un oficio arraigado a nuestra naturaleza, historia y necesidades del sustento familiar

Esta Fiesta, aunque organizada por el CIT, tiene la colaboración de muchas personas, asociaciones, empresas, entidades locales, provinciales y autonómicas, pero indudablemente no se podría realizar sin la participación de sus protagonistas, ‘los gabarreros’, y la total colaboración del M. I. Ayuntamiento de El Espinar. Año tras año, la implicación de colectivos como la Escuela de Dulzaina de San Rafael, Grupo de Danzas de El Espinar, Banda de Música de El Espinar, Fábrica de Maderas, y un largo etcétera hacen que la fiesta, con esos matices de folclore y música sea más completa, cultural, amena, y atractiva. La Fiesta se suele realizar la primera semana de Marzo, para promocionar el turismo en una temporada realmente baja. Y va asociada a las ‘Semanas Gastronómicas’ que realizan los restaurantes de la zona. Resultado de esto, son la variedad de nuevos platos que han surgido del interés renovador de los restauradores del municipio, y la promoción de recetas de siem-

pre, elaboradas con cariño en los hornos y fogones tradicionales. Con la problemática que supone la realización de un evento de estas características, hay que reconocer, el tesón del CIT, en su afán por dar continuidad a ‘Los Gabarreros’, y el apoyo incondicional que FECITCAL (Federación de Centros de Iniciativas Turísticas de Castilla y León), con su presidente a la cabeza, da a todo este tipo de fiestas populares y tradicionales. La Fiesta de los Gabarreros durante estos once años, ha supuesto la promoción turística de nuestro municipio, supliendo en parte, las grandes ausencias en las promociones turísticas provinciales que repetitiva y tradicionalmente se vienen dando. También el reconocimiento de un oficio, que aunque antaño fue duro y penoso, hoy se ha convertido en deportividad y estímulo de muchos jóvenes. Y sin duda se podría decir, que se ha convertido en la fiesta de aglutinamiento de los tres núcleos urbanos espinariegos. Siendo una seña más de referencia de nuestro pueblo.


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En la plaza y en la escuela [ ]

Hace poco me dió por escarbar en las entrañas de esta sierra y encontré una cultura forjada en el monte a golpes de hachazos

JUAN ANDRÉS SAIZ GARRIDO

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veces se me escapa en voz alta el pensamiento de que este país ha cambiado en los últimos veinticinco años tanto o más que en los veinticinco siglos anteriores, sobre todo cuando veo cómo las nuevas tecnologías se quedan obsoletas, a poco que pase sobre ellas un puñado de años; y luego todo ese ritmo vertiginoso me hace reflexionar sobre qué asuntos siguen vivos en esta so-

ciedad herida de desempleo, cuántos productos se han quedado añejos y cuáles son los valores hay que recuperar. Apuesto, una vez más, por la vigencia nunca excluyente de la cultura popular. Hace cosa de trece años me lié la manta a la cabeza y me dio por escarbar en las entrañas de esta sierra y de este pueblo, hasta que, sin pretenderlo, me encontré con una cultura propia forjada en el monte a golpes de hachazos; lue-

go resultó muy hermoso comprobar que muchas personas, entre ellas sus principales protagonistas, se sintieron identificadas con aquella crónica, la hicieron suya y decidieron celebrarla con imaginación. Suyo es el valor de conservar viva la historia y suya es la fiesta. En los tiempos que corren, donde cada cofradía sólo vive pendiente de su ombligo y de su huerto, resulta casi imposible juntar a varios colectivos, convencerlos para que se metan juntos en una sola barca y luego conseguir que remen todos en la misma dirección; repetirlo durante once años sólo es posible si existe una ilusión colectiva capaz de mantener viva la llama. Por mu-

cha "pólvora del rey" que se pudiera quemar en la traca, el globo se hubiera desinflado hace tiempo de no haber existido esa cultura serrana de la que tanto hablo. Sin embargo, con cada nueva edición, el acontecimiento llena las plazas de mi pueblo de gente y de alegría, supera las adversidades y va a más. Por eso, cuando el ruido de las hachas gabarreras vuelven a sornar en mi pueblo, ahora alegres, me resulta obligado volver a escribir sobre aquellos que, empujados por la necesidad, se amancebaron con esta sierra hasta forjar esa cultura popular. Monte y cultura. Decía el poeta Auden que "la cultura de un pueblo se mide por la extensión de sus montes", y yo le creo, entre otras cosas porque no hay nadie más culto que aquel que conoce y domina su propio entorno. Nadie más culto, pues, en la tierra que pisó el de Hita, que el más humilde de mis gabarreros. Los gabarreros del El Espinar, los gabarreros del Guadarrama, mis gabarreros (no porque sean míos sino porque yo soy de ellos), son mucho más que los supervivientes de un oficio ancestral de resistencia agraria; ahora, ya entrados en el XXI, cuando los notables buscan atajos en el horizonte para intentar salir de una crisis que

no tiene fin, los gabarreros son una seña inequívoca de nuestra identidad, su trabajo generoso es buena guía para salir del atolladero en que estamos metidos hasta las trancas y sus huellas se han convertido en referencia obligada para saber de dónde venimos. Sólo, con el paso de estos últimos años, comienzo a comprender la profundidad y los matices de la cita que Marifé Santiago tomó de Elías Canetti para el prólogo de aquel libro mágico: "Lo que un escritor no ve aún no ha acontecido". Otro poeta mucho más cercano, don Antonio Machado, hablaba de la "España de la rabia y de la idea". Si los gabarreros son, sin duda, protagonistas de esa España de la rabia; hoy y siempre, el futuro ha de ser de la idea, de esa que se forja día a día en el colegio, el instituto y la universidad. Por ella apuesto y vivo. Cuando las hachas gabarreras vuelven a sonar, ahora alegres, y mi pueblo se viste de fiesta, valoro, por encima incluso del espectáculo colorista que implica esta función, el acierto de llevar a los protagonistas directos de aquella gesta serrana a la escuela. Si sus hijos no supimos descifrar su legado, es posible que sí lo entiendan sus nietos


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