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Cucurrucucú... Magda Anglès Aunque Can Felipa Arts Visuals ha logrado una prórroga vital de un año gracias a la movilización de la comunidad artística y vecinal, el desmantelamiento de las infraestructuras públicas de la cultura continúa y salvarse de la guillotina (no únicamente económica sino también ideológica) resulta cada vez más difícil. El poder se esfuerza para crear confusión e incertidumbre, además de mantener y reforzar la maraña actual. Marea roja cultura en lluita o el manifiesto Ohé partisans, salvem la cultura! son algunas de las voces que reclaman acciones conjuntas y acuerdos para trazar estrategias culturales resistentes. Frente al menosprecio por las ideas y un tejido creativo ya de por sí debilitado –junto a una coartada “perfecta” como la falta de parné–, los artistas y comisarios optan por la autogestión para tirar adelante proyectos y crear afinidades electivas. R. Marcos Mota y Mariokissme han seguido este camino a la hora de poner en funcionamiento el proyecto curatorial independiente El Palomar, un espacio expositivo de libertad, desobediencia y desafío que nos pone. Situado en un ático del Poble Sec, en Barcelona, El Palomar trata de dar visibilidad a discursos artísticos que han quedado tradicionalmente al margen y que utilizan el cuerpo como soporte para la creación. El Palomar ha acogido ya dos exposiciones y esta semana inaugura la tercera, In The Future We Will All Be Deers de Federico Vladimir Strate Pezdirc. La muestra que estrenó el espacio, Lo más revolucionario es ser castro o tener una vida sexual frustrante, mostraba una selección de obras del equipo Palomar. La segunda, Film Fables, se dedicó a Lucía King. El Palomar también ha empezado a expandirse más allá de su cubo blanco y ha colaborado con la Galería Balaguer –en una exposición comisariada por Paola Marugán– y cuenta con el apoyo del festival Screen para la propera exposición. De esta manera, además de tejer complicidades, El Palomar enseña lo que no se puede enseñar “normalmente”. Muchas de la cuestiones que rodean el deseo, la sexualidad o el género, no son verdades universales, si no más bien poderosos mitos culturales. Y R. Marcos Mota y Mariokissme y su Palomar están aquí para desafiar el ideario de la naturalidad sexual, la heterosexualidad como norma y cuestionar las conexiones entre sexo, sexualidad y poder, convencidos de que el cuerpo es la superficie donde se imprimen valores culturales. Publicado en 50x7, 13 de mayo de 2013

Currucucú magda anglès  
Currucucú magda anglès  

Cucurrucucú... Magda Anglès Publicado en 50x7, 13 de mayo de 2013

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