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El periodismo musical consiste en gente que no sabe escribir entrevistando a gente que no sabe hablar para gente que no sabe leer. Frank Zappa (1940-1993) Músico estadounidense. Órgano informativo de publicación quincenal

Mayo - Junio de 2010

Año 1, No. 3

Final, final, no va más… ¡VACACIONES!! Dulce cotidianidad Por Alejandro Angel

El muro de los lamentos Maryluz, Petrona o María, su nombre pue-

tudiado maquillaje, sus tetas operadas, su todo marca presencia.

de ser cualquiera de esos, no se cuál, quién

Todos la miran, ella quiere que la miren. Camina hasta el fondo

sabe, de pronto se llama Marcela, Laura o

del bus y se sienta mostrando pierna, planeando cada movimien-

Susana o algún nombre con más pedigree.

to, cada pierna pidiendo permiso a la otra. Que habrá en su cabe-

Lleva un arrume de periódicos, lo pasea

za, qué pensará del tipo que el viernes le agarrará todo por unas

sobre su cabeza y grita fuerte, con energía

vueltas en un carro último modelo y unos cuantos billetes de

“el heraldo, el heraldo” se mueve con ca-

veinte mil pesos.

Banderilla Jesús Arroyave, Director de Departamento

Jennie Peña, Coordinadora de Programa

Daniel Aguilar

dencia y los periódicos se mantienen en su cabeza sin perder el equilibrio, al parecer ella estaba predestinada para gritar “alegría,

La noche cae, el recoge cartones, su organización es extrema, el

cocada, caballito” pero la única alegría que ha vivido es tener un

carro de balineras en que los traslada se percibe más pesado que

trabajo que le permite dar de comer a los 3 hijos y al marido bue-

sus propios pesares, lo empuja con paciencia, nadie lo espera, se

navida que la esperan con hambre en casa.

tropieza con un hueco y se sale la “rueda”, mira al cielo, yo, en la otra acera, espero que suelte una maldición, un par de asteriscos,

Participaron en este número

Dirección El Muro

Carlos “Beto” Rosero Juan Carlos Antequera Daniel Aguilar Any Barros Alejandro Ángel Kell Pozo

El Rincón del Programa Lecciones de periodismo (1 y 2) Por Alberto Martínez M.

quilla, tan oportuna hoy, “ella” camiseta sin marcas, pelo morado

demás maricadas que usa uno cuando quiere decir otra cosa polí-

El muchacho se encontró con Cortázar en un cafetín a la orilla

y falda que muestra todos sus encantos. El que los maneja los

ticamente poco correcta, como si él supiera lo que es eso; pero

del Sena. Llevaba tiempo buscándole infructuosamente entre

mueve con destreza, tira de cada madera con precisión y hace

no, simplemente suspira, parece sonreír… Es cierto, cuando el

los intelectuales que se reunían en aquel barrio de las ideas.

que uno y otro bailen al ritmo que él les toca. Bailan una puya,

pobre lava, llueve.

Ese día, inclusive, había hecho varias veces el mismo recorri-

un merengue y un joropo, bailan reggaeton, vallenato y salsa,

do entre el Boulevard de Montparnasse y el Boulevard Ras-

bailan como enamorados inocentes y como amantes desenfrena-

La cotidianidad sabe a perfume barato y a mierda fina, a peque-

pail, buscando entre el humo fresco de los cigarros y los tazo-

dos. Son marionetas, la vida se las da un bacán, gafas negras, co-

ñas alegrías y grandes tristezas, a lucha y tranquilidad, a lejos y

nes de café bien cargado, para hacerle la pregunta que tantas

lita de caballo y labia prodigiosa. ¿por qué no darle una moneda?.

cerca, a dulce simplicidad y salada complicación.

soros ni tierras, su bolso, el teléfono que lleva en la mano, su es-

Alberto Salcedo Ramos, a quien la crítica reconoce actualmente como el mejor cronista de Colombia, estará en la Universidad del Norte durante el período intersemestral, por invitación del Centro de Educación Continuada y el Departamento de Comunicación Social. Colaborador permanente de las revistas SOHO, Malpesantente y Gato Pardo, Salcedo dictará un taller sobre Periodismo creativo, del 12 al 17 de julio próximos. Para entonces habrá publicado en Soho, precisamente, el esperado perfil del cantautor Diomedes Díaz en el que trabajó durante dos años. Salcedo es, según Juan Gossaín “el aliento que revivió la crónica en Colombia, cuando todos pensábamos que había muerto”. Mayores informes: Centro de Educación Continuada (primer piso del edificio de postgrados), teléfono 3509351 o correo

mpertuz@uninorte.edu.co.

Consulte las ediciones anteriores en nuestra página:

http://issuu.com/el_mural

Jueves 10 de junio Límite pago cursos intersemestrales

OFERTA CURSOS INTERSEMESTRALES: Comunicación Corporativa Filosofía y Comunicación Medios Masivos y Conflicto

en el mesón de una tienda.

Seminario Comunicación Organizacional

Maestro –lo abordó sin pudores- ¿cómo hago para escribir como usted lo hace?

la misma que su admirador había leído en sus textos. Como era de esperarse en-

¿Tiene un hueco en su horario? ¿el aburrimiento se apoderó de usted y ya vio todas las fotos de sus amigos en Facebook?...le tenemos la solución para el aburrimiento. Periódico El Mural…! Para leer entre clases!!

FECHAS IMPORTANTES:

noches había pensado. De pronto lo vio inclinado ante un libro de pasta marrón,

Cortázar lo miró detenidamente con una especie de ironía e incredulidad, que era

Alberto Salcedo en el intersemestral

Profesor: Déjelo en donde lo encontró...por favor no lo ponga en la caja de objetos perdidos.

Alberto Martínez

signos de interrogación, varias letras del abecedario repetidas y

Sigo caminando y me sigue sonando en la cabeza…

Estudiante: !Profe!!...me encontré una libra de queso en el baño...y creo que es criollo. ¿Qué hago?

Annie Fernández

Los muñecos son feos, “él” tiene camiseta del Junior de Barran-

El día sigue, ella se monta al bus como la reina, una reina sin te-

Momento surrealista…

CURSOS ESPECIALES CON PROFESORES INVITADOS

tre quienes lo conocían, el escritor intentó salirle al paso con evasivas. Pero aquel joven de origen latino, no estaba dispuesto a darse por vencido. Para salirse de aquella coyuntura, Cortázar dijo algo que pudo ser lo primero que se le

Relaciones Públicas: teorías, conceptos y relacionamientos

ocurrió: “Enciérrate un año en tu casa y no escribas nada. Pero nada es nada”.

CONFERENCISTA

Al cabo de aquel año, Cortázar animaba una tertulia literaria en Montmartre .

lo único que se acordaría Jules Florencio era de aquella cara inocente que daba

María Aparecida Ferrari. Ph.D. en Ciencias de la Comunicación,. Coordinadora de la carrera de Relaciones Públicas y Periodismo de la Universidad Metodista de São Paulo

crédito a todo.

Periodismo Internacional

“Claro, qué se te ofrece”.

CONFERENCISTA

Pues, nada, sólo quiero contarle que hice todo lo que me sugirió.

Miguel Ángel Bastenier. Licenciado en Historia y Derecho de la Universidad de Barcelona y en Lengua y Literatura inglesa de la Universidad de Cambridge. Articulista y Columnista del Diario El País.

Desde muy temprano el muchacho lo tenía pisteado, así que era hora de abordarlo. Maestro, le interrumpió: ¿se acuerda de mí? No era fácil suponer que de

¿Todo? (preguntó como para indagar qué diablos le había dicho a aquel Cristiano) ¡Todo! Me encerré en mi casa y no escribí nada. ¿Nada? Absolutamente nada.

Periodismo Deportivo y Sociedad moderna

¿Ni una carta de amor?

CONFERENCISTA

¡Nada!

Darío Cuesta Cristóbal. Periodista, Universidad Gabriela Mistral. Director Escuela de Periodismo y de Comunicación Audiovisual, Instituto Profesional Santo Tomás, Santiago de Chile.

¿Una esquela, un pensamiento, una dirección..? ¡Nada! Cortázar se reclinó sobre un sillón, seguramente de terciopelo verde, apuró el último Robaina traído de una revolución admirada y sentenció: Bueno, si fuiste capaz de dejar de escribir durante un año, definitivamente tú no sirves para esto. Lección 1: Nunca deje de escribir. Lección 2: No le crea siempre a los maestros.

Periodismo Creativo – Crónica CONFERENCISTA Alberto Salcedo Ramos. Cronista colombiano, considerado uno de los mejores periodistas narrativos latinoamericanos.


Los matrimonios jóvenes no se imaginan lo que deben a la televisión. Antiguamente había que conversar con el cónyuge. Isidro Loi, Escritor chileno.

“Paraíso de sueños, conversaciones, sensaciones y ahora… suposiciones” Por: Any Barros Molina Cada vez que amanece me levanto sintiendo en mi cabeza algo suave y delicado. Me pregunto qué guarda en su interior y no me refiero, literalmente, a lo que tiene, sino a lo qué está pensando, ¿Qué siente? ¿Qué guarda? Tal vez recuerdos, sueños, conversaciones o simplemente los restos de saliva de alguien que durmió encima de ella… Sí, hablo de la almohada. Ese bulto lleno de algodón, plumas o quizá de esponja como la prefieren algunos. Atractiva debe ser la idea de saber qué podría decirnos una almohada después de escuchar una conversación entre hombres o mujeres, sería una experiencia fantástica que nos dijera qué piensan los hombres de nosotras las mujeres, creo que por fin nos entenderíamos. Pero y cómo es que la gente dice “déjame consultarlo con la almohada”. Me gustaría ver un dialogo entre la almohada y una persona; qué podría responder por ejemplo al preguntarle ¿qué zapatos serían mejor si unos negros o unos rojos? Respondería tal vez: qué me importa, al fin no me los voy a poner o simplemente diría: hoy no quiero hablar de zapatos, hablemos de algo más interesante.

A propósito del ambiente pre-vacacional que se vive estas semanas, nada mejor que una imagen que muchos de nosotros esperamos ver durante ese período que, desafortunadamente, nunca deja de parecernos demasiado corto. Foto capturada por Carlos Alberto Rosero Bustamante (Beto), Estudiante de primer semestre de Comunicación Social y Periodismo al que le gusta captar los detalles de la vida, quien ya logró un reconocimiento por su trabajo en fotografía, por parte del diario El Heraldo.

Plaza de San Nicolás Por: Libardo Barros Escorcia Era una gran plaza abierta y había olor de existencia. V. Aleixandre

Alrededor de la Plaza de San Nicolás acontecía la ciudad. Los eventos solemnes, las posesiones de gobernantes y dignatarios, los desfiles militares y civiles, los experimentos a cielo abierto: vuelos de globos, aviones acróbatas; las ceremonias religiosas, el arte, el circo y los encuentros acordados, furtivos o casuales. Una plaza como esta, fue en su momento el espacio abierto más importante en la Barranquilla de sus comienzos. Ciudad ponderada por su apertura a la diversidad, propia de su herencia mulata, y al cultivo de todos los mestizajes posibles. Su cultura se hizo sólida porque incorporó (no excluyó) e hizo propio lo más significativo de indios, negros, europeos y asiáticos, entre muchos otros. También, las brisas del río y del mar ayudaron a configurar ese modo de ser que ha calado muy hondo en la mentalidad de propios y extraños. ¿En qué otro escenario que no sea una plaza se puede apreciar todo esto? Por eso, los más sensatos se dieron a la tarea de construir esta plaza. Primero una iglesia y luego lo demás, como lo demuestran sus primeras fotografías: una especie de gran jardín arborizado, rodeado de palmeras y largas bancas. Edificaciones con amplios aleros para amainar el calor y brindar acogida a los desprevenidos hablantes. Y siempre la gente como protagonista del combustible espectáculo de la plaza. El crecimiento desordenado de Barranquilla se transformó en una tara que hizo de ella una ciudad al garete, pero prometedora y celestina de nuevos mestizajes. A muchos personajes de paso, poco previsivos con el entorno, el tiempo y la nostalgia los ató sin apremios a esta tierra. Pese a esto, la ciudad siguió creciendo sin concebir un proyecto de urbanización en donde fueran posibles los espacios abiertos: plazas y parques.

La plaza de San Nicolás fue como un ejemplo a no imitar y la ciudad crecía sin recato. Pero su estatus legendario perdió validez desde que los comerciantes empezaron a darle un uso indebido. Las casas y edificios de su entorno fueron transformados en grades ventorrillos, imitando a los más poderosos, todo el que pudo contribuyó a que los alrededores de la plaza quedaran reducidos en un enorme almacén de compraventa. Esta plaza, como tantas otras, siempre ha reclamado algo mucho más importante: ser lugar de encuentros, espacio de reafirmación del sentimiento de pertenencia a una tierra que, pese a sus errores, ha porfiado en su ser Caribe. Añoranza de los hombres y mujeres de mar y de río que también acuden allí a lucir los atributos del cuerpo, la gracia de hablar, el gesto preciso para cada aseveración, duda o desacuerdo. Dueños todos, no importa el origen ni la descendencia, de una opinión, de un valor agregado a lo escuchado, el cual no se puede guardar. Por eso, sumergirse en esta plaza es entonces el diálogo en voz alta con otros sentires, con otras experiencias, con otra manera de sopesar la existencia en el habitual y compartido día a día. Aquí está la palabra refundándolo todo de nuevo; ordenando un universo caótico y desolado. La palabra como reparadora de estrecheces y miserias. Liberadora del sino individualista en el que la humanidad se sumergió, donde se ahogó por siempre la esquiva fraternidad. El hablar como forma de la esperanza frente a lo que no se puede claudicar jamás. Ir a la plaza para ser una sola boca, exponer los disensos, recuperar con el énfasis necesario en la voz lo que cada uno sabe que ha perdido, pero que mientras esto se siga recor-

dando públicamente existirá la certidumbre de su rescate. La Plaza de San Nicolás por eso no fue ajena a la fiesta, al libertinaje. Detrás de su iglesia nació un carnaval del que era dueño la gente. El de los salones burreros, el de las rebosantes casetas de bailes que durante cuatro días fundían al cuerpo con una alegría sin dueño. Un carnaval que se hacía la gente para sí; gratuito y gracioso, obra de todos, sin artificios espurios, por eso el más auténtico. En las calles adyacentes a la Plaza los zapateros han sido los más privilegiados. El azar les fue dando cierto estatus territorial. Hombres fornidos instalados frente a máquinas cosedoras de cuero, apoyaturas de metal, puntillas, tintes, cuchillos, cepillos, betunes, plantillas. Y ellos, tras esa especie de azaroso altar, fungen ser los reparadores de lo que el tiempo desgasta sin misericordia. Sus manos reciben guiñapos y devuelven a sus dueños objetos recuperados que hacen renacer sorpresas y alegrías. Estos hombres receptores de la tradición oral citadina reconstruyen a su manera el pasado mítico de la Plaza. Saben acompañar la espera del cliente con cuentos suspicaces remitidos al entorno. Cuentan de su vieja arquitectura, del lugar donde estuvo cada cosa que hoy no existe o de otras que fueron trasladadas. Que en la medida que todo siga siendo transitorio y provisional será como comparar los zapatos de cuero, fuertes y durables; con los zapatos chinos de ahora, lujosos en apariencia, pero endebles e irreparables. Ellos saben también, por unanimidad, que los poderosos no aceptan concesiones. Que bastará un decreto, el interés de unos cuantos; incluso, un capricho, para que sean desterrados del entorno de la plaza sin ningún reparo.

Imaginemos qué sería de nosotros si este objeto aparentemente insignificante pero que, como todo, tiene su función, pudiera tener sensaciones… interesante saber qué siente cuando la cabeza de alguien está sobre ella, cuando se le cambia la funda, cuando una mujer la pone entre sus piernas, cuando está debajo de la cintura de alguien que siente dolor en la espalda… Pero más interesante aun, pensar cuál sería la fantasía sexual de una almohada: una noche de pasión con un pie que nunca ha sentido, escuchar los gemidos de alguien que siempre ha dormido solo y nunca ha tenido sexo en su cama, poder descifrar los sueños mojados de los jóvenes que en la pubertad hablan y dicen locuras mientras duermen, ¿sentir la mano de una bella jovencita de 15 años? Tal vez signifique para nosotros algo que proporciona comodidad mientras estamos en los brazos de Morfeo. De pronto muchos no la usen y piensen que es algo insignificante o que sirve para adornar la cama para que se vea bonita o para que no le falte algo, lo cierto es que acompaña varios momentos de nuestro día, la noche sobre todo. Por esto, los sueños y las almohadas están completamente ligados….Me contaba un familiar que un día soñaba que tenía algo encima de la cabeza que le daba mucho calor y no lo dejaba respirar pero no podía verlo, al levantarse se dio cuenta que tenía la almohada encima de la cara y que la sensación que tenía en la realidad era lo que sentía en el sueño. Ahora bien, no siendo tan literal, podríamos suponer que si hubiese un vínculo entre la almohada y lo que soñamos, que ésta tuviera el poder de guardar nuestros sueños y poder abrirla para verlos, creo que más de uno estaría en problemas, partiendo de la frase popular que dice que “los sueños son deseos frustrados”, más de un novio, una novia, una mamá o una esposa desesperada se robaría una que otra almohada… Podría escribir miles de hojas especulando sobre qué nos diría o qué pensaría, no sólo la almohada sino todos los objetos que estamos acostumbrados a ver y a tocar todos los días. Lo cierto es que sólo nosotros podemos saber qué es lo que significa cada uno de ellos para nuestra vida, qué función tienen o qué podría contarnos cada uno de ellos; lastimosamente no nos responderían al preguntarles cualquier cosa, sólo entre humanos podemos y tenemos la capacidad para hacerlo.

La encuesta “el fetiche consumista”

Conversaciones del desamor

No Name

Por Juan Carlos Antequera Ripoll

Re-significaciones del lenguaje (Mes: Mayo Día: 13 Año: 2289)

Por Annie Fernández.

Las elecciones presidenciales se acercan cada día más, estamos en un conteo regresivo cuya meta va definir el futuro de una convulsionada nación que ha estado marcada por la violencia desde hace varias décadas. Son múltiples los frentes que se ponen en juego en los próximos comicios electorales. De nuestra elección depende qué tanto podamos vislumbrar una calidad de vida a mediano y largo plazo para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Frente a todo “el performance mediático” en donde se muestran las propuestas de los candidatos a la presidencia de Colombia uno se pregunta hasta qué punto las encuestas reflejan el modo de pensar de la opinión pública. Sin duda alguna, éstas se han constituido en el termómetro de los aparentes movimientos del pensamiento de los ciudadanos. Si bien es cierto que a través de ellas se muestran determinadas tendencias, cabe preguntarse si las encuestas reflejan el verdadero sentir y pensar del pueblo colombiano en torno a los aspirantes a la primera magistratura. Chomsky reconocido intelectual norteamericano y estudioso del lenguaje hablaba de las estructuras profundas y superficiales del lenguaje. La primera relacionada con el significado de una oración. La segunda con la oración misma. Es decir que la estructura profunda es abstracta, mientras que la estructura superficial es una realidad física. Si comparamos las encuestas con dicho conceptos, éstas manejan también su propio lenguaje y es el lenguaje de la simplicidad, del dato frio. Es decir, en términos chomskianos reflejarían las estructuras superficiales de la opinión pública marcada más por la pasión que por una racionalidad deliberativa. ¿Pero dónde están las estructuras profundas, ese es el gran interrogante?¿ tenemos los colombianos la suficiente capacidad de

abstracción a partir de la información que recibimos de los medios para poder discernir entre quienes aspiran cuál es el candidato que tiene las mejores propuestas? Las estructuras profundas se reconocerán cuando en vez de simples encuestas se realicen estudios de recepción que indaguen hasta los tuétanos por los sentires, saberes, visiones del mundo, identidades y necesidades de los ciudadanos. Los estudios de recepción según María Corominas reconocida investigadora en el área de comunicación, estudian los procesos a través de los cuales la audiencia construye de manera activa significados a partir de la exposición a los medios. Justamente, uno de los puntos centrales de los estudios de recepción es el carácter activo que se otorga a la audiencia; la capacidad de actuación que se le reconoce en su relación con los medios y cómo la gente construye sentidos. Recoger la información de la ciudadanía e interpretarla requiere de un proceso distinto a una encuesta telefónica, se necesita de un proceso etnográfico que permita reconocer a través de entrevistas en profundidad el verdadero conocimiento que tienen los colombianos sobre los aspirantes a la presidencia de la república. Solo con investigaciones de ese talante podríamos aproximarnos a tener un mapa cognitivo que nos ayude a realizar un proceso de selección adecuado en torno los candidatos, para así comparar y determinar, como geógrafos, cuáles son los terrenos más inhóspitos y los territorios más fértiles en un país en donde la política se mueve entre el peligro de la selva y el acecho de la indiferencia. Juan Carlos Antequera Ripoll. Profesor Universidad del Norte. Programa Comunicación Social. Candidato a Magister en Comunicación, Especializado en Docencia Universitaria. Comunicador Social- Periodista, Licenciado en Lenguas Modernas

Por Kell Pozo XII Ayer el Instituto Virtual de Arqueología del Lenguaje (IVA) halló una conversación que data de 2010. Según los informes del IVA este manuscrito virtual corresponde a antiguas formas de interacción entre los humanos. Adjuntamos en quinta dimensión las tonalidades lingüísticas y los sonidos del teclado que se han podido restablecer luego de someter el archivo a un proceso de decodificación intravirtual. La importancia de esta prueba permite describir que para entonces el amor, antigua capacidad de los humanos se verbalizaba, bajo un aviso de estricta seguridad a efectos de ser revelado a través de “contraseñas o números de tarjetas de crédito en un mensaje instantáneo”.

No incluyas información como contraseñas o números de tarjetas de crédito en un mensaje instantáneo. XXXX@hotmail.com dijo (04:53 p.m.): HERMOSA, TE QUIERO MUCHISIMO, TE PIENSO UN MONTON MAS, TE EXTRAÑO OTRO POCO, Y ME HACE MUCHA FALTA ESTAR BIEN CONTIGO. NO QUIERO NI HERIRTE NI HACERTE DOLER EL ALMA COMO DICES, ME DIO MAL GENIO Y ME SENTI MAL AYER. QUIERO SOLO VERTE SONREIR Y QUE SIEMPRE ESTES ALEGRE. Ultimo mensaje recibido a las 04:53 p.m. el 27/04/2010

Los Messengerologos, arqueólogos del antiguo código de comunicación, hallaron además símbolos primitivos que perteneces a la octavagésima evolución una planta, caninos, felinos y el corazón que hoy se encuentran en el museo de Arqueología Comunicativa, ingrese el pin de ciudadanía y adquiera un portal para dos personas, no hay tope de asistencia.

“But if you could just see the beauty, These things I could never describe, These pleasures a wayward distraction, This is my one lucky prize”.

Dance dance dance to the radio me ordena Ian y yo lo hago; sola en mi cuarto con Transmission a todo volumen o caminando en la universidad con mis audífonos oyendo She’s Lost Control mientras miro a la gente como si fuera de otro planeta, más bien ellos mirándome como si fuera un extraterrestre. El punto es que ya estoy acostumbrada a este tipo de sentimientos desde 1999 cuando estaba en primaria en el colegio y me acababa de enamorar de Blondie y tenía ganas de más, de escuchar sonidos diferentes. Unknown Pleasures estaba entre los CD’s que me quemaba mi amigo de la pre adolescencia (la persona a quién le doy gracias después de mi padre por mostrarme joyas musicales que ahora son mis favoritas como The Cure, The Smiths y Tom Waits). Luego de escucharlo quedé inmediatamente cautivada por la voz de Ian Curtis, el sonido del bajo de Hook, y el de Sumner y Morris. No tenía ni idea quienes eran Joy Division ni la importancia que tiene en el mundo de la música esta banda que tan solo duró creo que un par de años o tres. Apenas tenía 12 años; 3 años después descubrí New Order y lo entendí todo y mi amor por Joy Division quedó consolidado. Empecé a investigar y a escucharlos como loca, no hubo día oscuro y lluvioso en el que no los escuchara y se me arrugara el corazón. En estos días en víspera del aniversario número 30 de la muerte de Ian Curtis la nostalgia ha invadido mi corazón, no entiendo por qué, debe ser a que soy una persona extremadamente sensible, así somos los nacidos bajo el signo de cáncer (Ian era cáncer). Soy una nostálgica hasta de lo que no ha ocurrido, de lo que nunca ocurrió y de lo que ocurrió y no viví, como la presencia física en este mundo de Ian Curtis. Sin embargo al escuchar su voz, ese tono de voz grave, fuerte y triste que pide auxilio y amor siento como si él estuviera a mi lado realmente reconfortándome y diciéndome que no soy un extraterrestre y que el también ve esas cosas indescriptibles y hermosas ante mis ojos que siento que mas nadie ve.


El Mural no 3  

Año 1, No 3

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