Page 1


Cuenta la leyenda, que se escucha el lamento desgarrador de una mujer a lo lejos, ¿Qué pena tan grande tiene que pagar para lamentarse eternamente?, tal vez sea, por la caída del pueblo mexica y la angustia de no saber a donde irán sus hijos, o tal vez, porque se los arrebataron de los brazos a una madre angustiada, que busca a sus retoños que han regresado a casa, y los quiere encontrar, entre las planchas de concreto llenas de sangre por una masacre injustificada (Tlatelolco 1968). O el afán desesperado de remover escombros y recorrer hospitales por el desastre de un terremoto (México 1985), las lagrimas y los gritos de angustia, son tan incontables en nuestro país. Pero un día la injusticia llego al limite, los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, fueron desaparecidos, por su ideología y su formación tanto personal como profesional, destinados a crear un México renovado, siempre siendo combativos, aun sin los recursos necesarios, no solo como profesores sino principalmente como una forma de contribuir a la transformación de la sociedad mexicana, es por ello que definen su formación, como una forma de educación popular. Y al no saber su paradero, el dolor y la angustia de muchas madres, fueron la causa de su despertar, las lagrimas derramadas en la tierra azteca fueron escuchadas, el renacer de una leyenda que se lamenta y dice ¡AAAAYYYY MIS HIJOS¡


Pancho no ha regresado de la escuela.

Juan, estoy angustiada, ve la hora y mi hijo no viene.

No te preocupes vieja, ha de tener mucho que hacer, ya vendrá.

¡Pancho, Pancho! mi hijo no regresa ¿Qué paso compadre?

Pues fíjate, que no ha llegado mi hijo.

¿Qué pasa?

Ah, que caray¡ Vamos a buscarlos a la escuela

Esta tu compadre Abel, afuera de la casa. Que su hijo Héctor tampoco no ha regresado.

Al llegar a la normal rural …. Veníamos en el autobús, cuando de pronto unas patrullas nos cerraron el paso con disparos ...

Héctor, cuenta lo que ocurrió


… y entonces se subieron al autobús, nos golpearon, y nos dijeron ¡ya vali$%& mad$%&!, nos asustamos y algunos salimos por las ventanas ...

… corrí y me logre esconder entre la hierba, vi como los policías correteaban a mis compañeros y los cazaban como perros.


Desde ese momento comenzó la búsqueda por nuestros hijos y las autoridades no nos daban una respuesta concreta.

Estamos haciendo las averiguaciones correspondientes.

Los padres de familia empezaron a exigir justicia, manifestándose, la televisión manipula la información, mienten. Y el pueblo se solidarizo con la causa

Hasta que un día, nos entregaron a nuestros hijos en una bolsa de platico, De ellos solo quedaron un puñado de cenizas.

Desconsolados intentaban encontrar alivio a su pena.

¡Ay viejo donde esta mi Juan, no es verdad no se ha muerto!.

Llenos de tristeza, y de rabia por la injusticia, lloraban las madres.

¡Vivos se los llevaron, Vivos los queremos!


La madre tierra, sintió el dolor de las madres afligidas de Ayotzinapa, y en un rio no muy lejano, ahí despertó.

Cansado y triste me dirigía a mi casa, y fue cuando la escuche. Un lamento triste y angustiado que decía ...

¡ AAYY MIS HIJOS !

Viejo, ¿escuchaste? Si!, la llorona.

Al día siguiente el pueblo nos reunimos en la iglesia.

¿la escucharon?, eran como las 12 de la noche.

¿A dónde iba?

Yo vi como flotaba en la plaza central.

¡Venían sus lamentos del rio!

Esa noche, ya no resistí la curiosidad, tenia que verla con mis propios ojos,.


Corrí hacia el rio y en ese momento la vi, como salía la llorona con su vestido desgarrado y no podía ver su cara, aunque paso cerca de mi, ¡Era una presencia espectral!

¡ No puede ser ! Esa noche todo el pueblo noto su presencia, se asomaban por las ventanas, adentro de las casa las oraciones no se dejaban de escuchar, y algunos hasta la seguían con cautela.

Nunca nos tomo importancia la llorona, como que buscaba algo, desesperada miraba para todos lados.

Venia desde el rio y pasaba de largo el mercado y la plazuela, daba vuelta en una vereda muy larga hasta que nos dimos cuenta a donde iba.


Nadie podía creer lo, su destino final era la normal rural de Ayotzinapa, y ahí se arrodillo y se lamento como nunca. Se notaba como sus lagrimas caían mientras la llorona iba desvaneciendo..

… y su lamento se convirtió en el viento escuchándose a lo lejos..


Han pasado muchos años, y nuestros hijos nunca aparecieron, se volvieron parte de la historia y de la injusticia impune que colecciona el gobierno de México. Siempre con la promesa de que esta vez se resolverá el caso, gobiernos pasan gobiernos vienen y siempre es lo mismo lo que nunca cambia en Ayotzinapa, Guerrero es el dolor de las madres, por encontrar a sus hijos desaparecidos, esa angustia que las une con la llorona.

Cuenta el cura de la iglesia, que las lagrimas de las 43 madres de los desaparecidos, llamaron a esa pobre alma en pena, porque ella también fue madre y busca a sus hijos, pero esta vez ayuda a estas madres afligidas, en busca de aquellos que no regresaron a sus hogares, en ese fatídico día, así la llorona podría aminorar su pena, por sus hijos que nunca encontró.


Cuenta la leyenda que desde entonces la llorona vaga por todo México, buscando a sus hijos, pero siempre regresa a Ayotzinapa a llorarle a los desaparecidos, esto lo hace para recordarnos que ahí ocurrió una injusticia.

01/12/2014

Autor: Morales Chávez Paulo Cesar

Diseño: Morales Chávez Paulo Cesar

Guion. Morales Chávez Paulo Cesar.

El renacer de la llorona  

Cómic creado por Paulo César Chávez, estudiante de UACM, como parte de los proyectos del núcleo Sueño, Certeza y Rebeldía. Diciembre 2014

El renacer de la llorona  

Cómic creado por Paulo César Chávez, estudiante de UACM, como parte de los proyectos del núcleo Sueño, Certeza y Rebeldía. Diciembre 2014

Advertisement