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5 14 de Septiembre

Llega a su casa, se sienta en la cama, pero no recapacita. No tiene otra cosa que hacer. Solamente se le ocurre una cosa: llamar a... ¿Quien? Hacia mucho que había rechazado a sus verdaderas amigas pensando en controlar a Maiah y compañía. De pronto, alguien le llama, sobre las cinco y media. -Número privado -le dice la pantalla del móvil. Lo coge, temblando. -¿Si? -No mujer -le dice una voz de hombre, una voz extremamente sensual y de ipsofacto, cuelga. -¿Pero qué coño? -casi chilla Joselyn. Alguien sabe sus secreto, y no solo eso, sino que es un chico el que lo sabe. Eso es peor. Si lo llegase a saber una mujer, bueno, es pasable porque se entienden, pero un hombre, cambia las cosas... No sabe que hacer. No llamar a Maiah, se dice, pero lo evita y lo hace. Recuerda como lo había hecho esa misma mañana y como Maiah tiene anorexia y bulimia por su culpa. Pero no se siente culpable, para nada, ella es un modelo a seguir, y hasta que Maiah y la otra, la tal Catherine, se parezcan a ella, Joselyn no lo hará parar.


-Hola -dice la voz de Joselyn cuando Maiah le coge. -Ho-hola... -titubea por un momento la otra, pero en seguida rectifica-. ¿Que tal? Al otro lado de la línea, Chad está con ella, conteniendo el aliento, nervioso. -Me acaban de llamar con una especie de amenaza. Joselyn no puede reconocer que le da miedo, pero lo ha hecho. -¿Qué te han dicho? Maiah sabe disimular, muy bien. -Que no tengo la regla, bueno... vamos, lo han intentado... pe-pero, es que... -rompe Joselyn, nerviosa. -Relajate, no pasa nada. Sera una broma. Joselyn respira un poco fuerte y Maiah se percata de que está llorando por el miedo a ser descubierta, pero no le remueve la conciencia. Es más, se siente realizada. -Bueno, Joselyn, no es para tanto... -¡Si lo es! Es el grito mas fuerte escuchado por Maiah. Chad, mientras, se sienta en el bordillo y espera como el destino se cumple poco a poco. Su maestro, el venerable Yurikam, una persona de su sede, le ha enseñado que todo el destino es uno mismo y que cada uno es un todo. De esa manera, Maiah forma parte del destino de Chad y de Joselyn; y Joselyn lo forma de ellos. Sin uno, no habría otro. Chad recuerda, melancólico, que su madre le abandonó cuando tan solo tenia nueve años de edad. Su padre se murió cuando el tenia diez. Se quedo con Yurikan, su maestro y padre hasta el momento. Nació en la sede de su congregación, los Indicadores de Caminos, una buena razon le llevaba a actuar: separar o unir destinos.


En ese caso, no había hecho otro cosa que unirlos de forma aun mas permanente, pero nadie se espera lo que hace en ese momento. Se levanta, coge un piedra de su lado y se acerca sigiloso hasta donde Maiah discute a voz en grito con Joselyn. Levanta el brazo y no hace otra cosa que tirarle la piedra en la cabeza a Maiah. Y de pronto, el mundo se para. La piedra flota sobre la cabeza de la indefensa chica y una especia de virutas de un colo azul intenso flotan a su alrededor. La mano de Chad se queda congelada y no pasa otra cosa que, en ese preciso instante, Joselyn cuelga el teléfono con un grito. Y su palabra se oye sobremanera. -¡Putaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Es a permanente se queda tiempo en el aire. Una mujer, que va en bicicleta en esos momentos, se queda paralizada, con la botella en la mano y el agua cayendo lentamente, poco a poco, milímetro a milímetro, hacia su boca. Los pájaros se suspenden en el aire y el viento no les mueve las alas. Las farolas de la calle, con la luz comenzando a encenderse porque se avecina tormenta, se quedan con la luz a medio encender. Y es como si todo el mundo estuviese parado. Las volutas, poco a poco, se agrupan y van tejiendo la realidad de nuevo. Unas se acercan a donde las aves, otras donde la humana bebedora de gua, otra hacia Chad, otra a la farola y miles, cientos, se acercan a Chad y a la piedra. Las volutas mueven por el tiempo la piedra y la colocan de nuevo en el suelo. Todo vuelve a su cauce, el tiempo rememora su verdadera condición. La mujer bebe agua, las farolas se prenden y los pájaros se mueven. La tormenta comienza poco a poco y Chad no puede evitar abrir la boca al verse en ese extraño rictus de odio. Opero Maiah no se da ni cuenta porque ella lo ha visto y controlado todo desde


otro punto. Desde enfrente de Chad y, al verla, el chico para en seco, esta vez de verdad y le mira con horror. -ÂżQue querĂ­as hacerme? Chad baja la cabeza, haciendo que esta arrepentido, pero es mentira. -Unir tu destino con el mio y aflorar lo que llevas dentro. Eso es verdad y a Maiah le sienta bien. Por una vez es importante, pero no se lo acaba de creer. Tiene mucho de que hablar. Y de lo que hablan cambia el destino de Maiah para siempre, el suyo y el de los de su alrededor. Todo el tiempo se va a parar por un secreto, el secreto de los Indicadores de Caminos.



So yo: Capitulo 5