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FUNDADORES

Jesús Álvarez del Castillo V. Jorge Álvarez del Castillo Z. EDITOR-DIRECTOR

Carlos Álvarez del Castillo G.

SECCIÓN

B

AÑO XCVI TOMO CCCLXVI NÚMERO 34199

CUADERNO DE LECTURA

GUADALAJARA, JAL., DOMINGO 21 DE OCTUBRE DE 2012

Mario vargas llosa, sobre la Ramón herández salmerón, con la Página ocho identidad en internet Página dos camiseta bien puesta

historias irresistibles en boca de Página siete los taxistas

Supervisor: Eduardo Castañeda H. eduardo.castaneda@informador.com.mx / Ana López ana.lopez@informador.com.mx

ENTREVISTA FEDERICO SOLÓRZANO

Pasión hasta los huesos

lo que permanece. Y del esqueleto, el cráneo. Del cráneo, lo más interesante son las muelas. Con una sola muela puede saber si el animal era carnívoro, hervíboro, qué comía, qué no comía. Con una sola muela.

Acaba de cumplir 90 años, es una referencia de la paleontología nacional. Cultiva su amor por la música, y es paciente: quiere conocer a Ximena Navarrete

––¿Y hay algo que tenga pendiente de buscar? ––No, para eso se requiere estar continuamente caminando. El que no camina en el campo, no encuentra. Hay que ir caminando y en vez de ver el suelo y las estrellas, uno ve el suelo y sobresale un fragmento de hueso, qué restos hay, si hay huellas, si no hay huellas. El paleontólogo y el paleoantropólogo ven hacia abajo y no hacia arriba.

Por Alejandra Guillén

D

Se tituló como químico-farmacobiólogo en la Facultad de Ciencias Químicas de en la Universidad de Guadalajara. Solórzano Barreto fue profesor de geología, de pre-historia y de geología histórica en la Facultad de Filosofía y Letras es investigador del Instituto Nacional de Arqueología e Historia desde 1973 y curador general del Museo Regional de Guadalajara de 1976 a 1979. Curador de Paleontología o Prehistoria en la misma institución luego sub-director y después director del Museo Regional de Guadalajara de 1980 a 1983. A publicado estudios sobre la Prehistoria en el Occidente de México y es autor de los primeros cuatro capítulos de la Historia de Jalisco, publicado por el Gobierno del Estado. Fuente: http://www.fomentar.com/

––Con todo lo que ha encontrado, ¿entiende distinta su época? ––He aprendido cómo se vivía y probablemente puedo sacar por conclusión cuál era el medio ambiente, etcétera, se pueden obtener datos muy importantes. ––De los personajes que ha dibujado su hijo (el caricaturista JIS), ¿tiene alguno favorito? ––Sí y tengo una carpeta con los que puedo ir juntando. El ingeniero abre el cajón de su escritorio. Saca una carpeta y muestra las caricaturas que ha coleccionado, aunque “no siempre las entiendo”, confiesa. En una de ellas aparece el dibujo de don Federico rodeado de miles de objetos: en la esquina izquierda superior dice “música costa norte de Argelia”. ––¿Le gusta la música de Argelia? ––No, me gustan las percusiones.

A mover el cuerpo

EL INFORMADOR • A. MADERA

La Química fue el camino

on Federico Solórzano guarda igual un cuchillo maya saca––corazones que una espada láser de jedi. Una navaja de obsidiana enterrada en un cráneo que una lanza de su tía revolucionaria Ignacia Reich. Los restos del “hombre de Chapala” que El silabario del nene, el libro con el que aprendió a leer en 1925 y que en la primera página aún tiene un mensaje a lápiz: “A mi querido hijo Federico, como un recuerdo de su digna madre”. Pasear por su casa es como turistear por Roma: todos los objetos —todos, son todos— tienen historia y tal vez se requerirían otros 90 años (la edad de don Federico) para escuchar el pasado de todo lo ha acumulado. Por aquí restos del hombre más antiguo de América. Por acá una revista con las últimas novedades de la ciencia. Por allá una espada siria y cajas fuertes de Nueva York. Más allá la colección completa de historietas del Príncipe Valiente y de Tarzán que Harold Foster publicó en los treinta del siglo pasado. “Todo guarda y de todo tiene algo que contar”, asegura Margarita, su asistente, quien tiene años —literal— organizando las piezas que posee el ingeniero, incluida la lonchera que le mandaba su madre a la escuela con una torta partida: un lado con huevo y el otro con frijoles. Curiosamente, lo único que el ingeniero no sabe qué historia contarán, son sus huesos, Si algún paleontólogo los encuentra miles de años después, piensa¬ que lo único que dirían de su vida es que tuvo alguna enfermedad. Nada más. “Porque no soy una figura digna de aparecer en ningún lado… no soy artista, nada de eso, no soy conocido por mucha gente, de tal manera que se merezca que mis huesos digan algo”. El Maestro Emérito (1996) y Doctor Honoris Causa (2002) por la Universidad de Guadalajara dejó de dar clases hace apenas algunos años y detuvo su producción como paleontólogo –aunque sigue activo leyendo, organizando piezas y escribiendo sus memorias–, pero aún recibe visitas por las mañanas. Antes de la hora acordada, él está listo en su estudio. Sentado con sus manos recargadas en el bastón, junto al escritorio en el que hay cuadernos Scribe, una libreta con la portada “El sexo es sucio” —todo un éxito en la edición pasada del Feria Internacional del Libro de Guadalajara–, y libros como Objetos imposibles, Civilizaciones extinguidas, The dark age, Dictionary of Science.

VALOR. El Maestro Emérito (1996) y Doctor Honoris Causa (2002) por la Universidad de Guadalajara dejó de dar clases hace apenas algunos años. Su colección de huesos es un tesoro.

––¿Qué es eso novedoso? ––Algún hueso raro, alguna especie nue––Si años después se encuentran los va, que entonces sí es una emoción muy granrestos óseos que ha dejado la violencia en de, pero en general no, simplemente la colección para que quede registro de que hubo México, ¿qué dirían de nuestra época? ––Los huesos siempre reflejan la vida, algún tipo de animal. nada más que ya la vida inerte. O sea que los ––¿Actualmente qué está leyendo? huesos dicen muchas cosas muy interesan––Leo artículos de revistas de las cosas tes. Si en el futuro se encuentran los huesos de las masacres de ahora, se van a sacar bue- que me gustan. Paleontología, antropología nas conclusiones, o sea que la gente de aho- física, lo que se relacione con esto es lo que ra era muy peleonera. Y en ciertos aspectos me gusta leer. sádica.

Como gato de chimenea ––¿Vio rastros de una sociedad así de sádica en sus investigaciones? ––En todas las edades ha habido enfrentamientos, no me gustan los epítetos que se usan ahora, y son muy comunes. Los enfrentamientos vienen por el territorio, el más común, o viene por conseguir pareja, en los animales, o por hambre. ––¿Han cambiado sus pasiones? ––Depende de qué tipo de pasión… ––Como paleontólogo… ––Yo soy químico farmacobiólogo de profesión. Nunca ejercí, me dediqué más a la paleontología como autodidacta y por eso la gente cree que soy paleontólogo de carrera. Y no. De pasión… son los huesos, la paleontología y la paleohistoria. ––¿Ha cambiado lo que le interesa de la paleontología? ––Siempre hay algo nuevo que descubrir. No importa los años que pasen. No importa lo que encuentran. Siempre hay algo novedoso cuando algo menos se lo espera.

Federico Solórzano se levanta de la silla, se toma su tiempo, se para junto al librero donde guarda la colección completa de Science (es su favorita porque trae lo “último, último” de la ciencia), de National Geographic (le gustan las imágenes) y de otras de divulgación científica “que a veces traen buenos artículos”. Su asistente explica que hay publicaciones que llegan a su domicilio desde 1950 “y llaman muy seguido para preguntar si el ingeniero sigue vivo… a veces no me creen y me piden hablar con él. Ustedes ya lo han visto, él está entero”. El paleontólogo termina sus relatos sobre las revistas. Vuelve a sentarse. ––¿Qué de lo que ha tocado vivir en México ha sido realmente relevante? ––Yosoy,comodiríaunfamiliarmíoquesabía mi personalidad, un gato entre la leña. Me lo decía porque cuando se asustan y cuando se usaba la leña para atizar las chimeneas, los gatos se metían entre la leña y nada más se les veían los ojos. Yo era como gato en chimenea.

Don Federico vuelve a levantarse sin advertir qué hará. Abre su reproductor “Nostalgia” Genuine Music Player, saca un disco de vinil de “Guem percussions”, acomoda la aguja y le presiona play. “Me gustan las percusiones porque la gente siempre sigue su ritmo, no importa cómo se muevan”, y pone el ejemplo: sube sus brazos y se mueve, efectivamente, hacia la izquierda, hacia la derecha, rápido, lento, más o menos lento y de todas las formas que se le ocurre para mostrar cómo las percusiones mueven hasta lo más profundo del cuerpo, los huesos. Stop. “Ya les enseñé lo básico del ritmo. Ahora van a escuchar lo mismo, pero orquestado”. ––¿Y cuál le gusta más? ––El puro tambor. Cambia de canción. Y pone su favorita. Terra da costa / baile jr. / sion. Se escucha el timbre. Llega el terapeuta. La entrevista termina. Mientras se retira don Federico, la asistente nos enseña otro librero donde hay seres fantásticos, espadas, una esfera de cristal con la que explica la teoría de los universos múltiples, una taza bigotera del siglo XIX, imanes, brújulas solares, balas de cañones, aves disecadas y esculturas de mujeres de civilizaciones antiguas.

––¿Pero recuerda anécdotas, por ejemplo, de la guerra cristera? ––Me tocó el último ramalazo. Y curiosamente se les tenía miedo, no sé por qué, ni por qué se le llamaba así. Un tío mío tenía parte de una hacienda en Michoacán y ahí pasaba algunas veces mis vacaciones, entonces a veces el caporal decía “hoy no salgan porque andan los cristeros”. Era lo único, pero nun- ––¿Le gusta alguna? ––Ninguna, estoy más acostumbrado a mujeca vi enfrentamiento, ni ataque, nada. res modernas. ––¿Había visto tanta violencia como ––¿Y hay alguna moderna que le guste muahora? cho? ––No, nunca. ––Muchas, hay mujeres hermosísimas– dice, y su ––¿Por qué tenemos “Me gustan las percusiones asistente Margarita, reque conocer el pasado? cuerda de repente, “!Xime––Puede dar datos de lo na, Ximena¡”. El paleontóque posiblemente puede ser porque la gente siempre logo se ruboriza, sonríe, el futuro y no cometer los errores que se conocieron sigue su ritmo, no importa “Ah, sí, Ximena Navarrete. Orgullosamente tapatía”. en el pasado. Enmendar las cómo se muevan”, y ¿Le gustaría conocerla? “Sí, cosas malas que se hicieron sí. Así como habría querido en el pasado, a veces pueden pone el ejemplo conocer a Einstein o a Darcorregirse en el presente y win, sería un honor conocer preverse para el futuro. a una mujer tan guapa”. ––Parece que no hemos aprendido mu- Margarita agrega que el ingeniero es “muy feminista”, que respeta y venera a todas las mucho… ––Muchas veces no se quiere aprender jeres. Él dice que sus padres tenían una reladel pasado y la gente prefiere cerrar los ojos ción más equitativa que lo común para su y hacer lo que se le pega la gana. Me gustaría época. “Eran muy abiertos y permisivos”. más paz y menos pleito. Porque ahorita hay mucha (violencia) no sé si sea que el ser hu- ––¿Sus padres eran religiosos? ––Mi madre era religiosa tibia. Mi padre, limano es violento de naturaleza. beral. ––¿Los huesos, qué tipo de memoria tie––¿Y usted? nen? ––Muchas cosas, mire, lo más interesan- ––Por lo que sé, soy agnóstico. Por lo que soste del ser humano es el esqueleto porque es pecho, soy ateo.


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EL INFORMADOR

Domingo 21 de octubre de 2012

Mario Vargas Llosa

PIEDRA DE TOQUE

La identidad perdida EnTheNewYorkerdel7deseptiembredeesteañohayuna“Cartaabierta a Wikipedia” del novelista norteamericano Philip Roth que es sumamente instructiva. Cuenta cómo Roth, al descubrir la descripción errónea que hacía Wikipedia de su novela The Human Stain (“La mancha humana”) envió una carta al administrador de esa enciclopedia virtual pidiendo una rectificación. La respuesta que obtuvo fue sorprendente: aunque la entidad reconocía que un autor es “una indiscutible autoridad sobre su propia obra”, su sola palabra no era suficiente para que Wikipediaadmitierahaberseequivocado.Necesitaba,además,“otrasfuentes secundarias” que avalaran la corrección. En su carta abierta, Philip Roth demuestra, con precisiones y datos fehacientes, que su novela no está inspirada, como afirma Wikipedia, en la vida del crítico y ensayista Anatole Broyard, a quien conoció muy de paso y cuya vida privada ignoraba por completo, sino en la de su amigo Melvin Tumin, sociólogo y catedrático de la Universidad de Princeton, que, por haber usado en una clase una palabra considerada despectiva hacia los afroamericanos, se vio envuelto en una verdadera pesadilla de ataques y sanciones que por poco destruyen su vida, pese a sus muchos años dedicados a combatir como intelectual y académico la discriminación y el prejuicio racial en los Estados Unidos. Philip Roth publicó esta carta abierta en The New Yorker para tratar de contrarrestar de algún modo una falsedad respecto a su obra que la multitudinaria Wikipedia ha desparramado ya por el mundo entero. No es ésta la primera vez que el gran novelista norteamericano da esa batalla quijotesca en defensa de la verdad. Hace algunos años, descubrió en The New York Times que le atribuían una afirmación que no recordaba haber hecho. Después de no pocas gestiones y esfuerzos consiguió llegar a la fuente que había utilizado el diario para citarlo: una entrevista en un diario italiano, firmada por Tommaso Debenedetti. Que él no había dado jamás. Gracias a esta investigación, se descubrieron las proezas fraudulentas de Debenedetti, que, desde hacía ya varios años, publicaba en la prensa de Italia y otros países, reportajes a personas de diversos oficios y funciones inventadas de pies a cabeza (yo merecí el honor de ser una de sus víctimas, y, otra de ellas, nada menos, que Benedicto XVI). Demás está decir que las setenta y nueve colaboraciones falsas del personaje no han merecido sanción alguna y la historia de su fraude ha convertido al simpático Tommaso Debenedetti en un verdadero hé-

roe de la civilización del espectáculo. Ahora quisiera yo meterme en este artículo y contar dos episodios de mi vida reciente que muestran una inquietante vecindad con lo ocurrido a Philip Roth. Estaba en Buenos Aires y una señora, en la calle, me detuvo para felicitarme por mi “Elogio a la mujer”, que acababa de leer en Internet. Pensé que me confundía con otro pero, pocos días después, ya de regreso al Perú, dos personas más me aseguraron que habían leído el texto susodicho y firmado por mí. Finalmente, un alma caritativa o perversa, me lo hizo llegar. Era breve, estúpido y de una cursilería rechinante (“La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad”, “Todaslasmujeresbellasquehevistosonlasqueandanporlacalleconabrigos largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando las miran”, y cosas todavía peores). Pregunté a amigos fanáticos de la Red si había alguna manera de identificar al falsario que había pergeñado esa excrecencia retórica usando mi nombre y me dijeron que, en teoría sí, pero en la práctica no. Porque no hay nada más fácil que borrar las pistas de los fraudes retóricos, inyectando mentiras y embauques de esta índole. Podía intentarlo, desde luego, pero me costaría mucho tiempo y sin duda bastante dinero. Mejor me olvidaba del asunto. Es lo que hice, por supuesto. Hasta que uno o dos años después, recibí una llamada de un periodista de La Nación, de Buenos Aires, el diario que publica en Argentina mis artículos. Me preguntaba, sorprendido, si yo era el autor de un texto, firmado con mi nombre, titulado “Sí, lloro por ti Argentina”, que era una diatriba feroz contra los argentinos y que andaba circulando por Internet. En este caso, el texto que me atribuían era infame, pero no estúpido. El falsificador lo había urdido con una astucia cuidadosa, tomando frases que efectivamente yo había usado alguna vez, por ejemplo para criticar la política de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner o la del Presidente Hugo Chávez, de Venezuela, y adobándolas con vilezas y vulgaridades pestilenciales de su propia cosecha (“el desquiciado, paria, bestia troglodita de la extinta y queridísima República de Venezuela”, “El peronismo es el partido de los resentidos más aberrantes, llenos de odio, de rencores viscerales, fanáticos, fascistas, enfermos de rabia inexplicable” y lindezas por el estilo). Consulté a un abogado. Me explicó que el tema de los derechos de autor, del copyright, en el mundo digital es todavía un bosque confuso, objeto de múltiples negociaciones en las que todavía nadie se pone de acuerdo, y que, aunque en principio, mediante una larga y costosa investigación, podría llegar a la fuente de donde había salido originalmente el texto fraudulento, probablemente el esfuerzo sería inútil, pues el o los falsificadores habrían tomado las precauciones necesarias para borrar las pistas, lanzando el artículo calumnioso no desde su propia computadora, sino usando alguna de las que se alquilan en cualquier cibercafé. ¿No había nada que hacer, entonces? En realidad, no. O, más bien, sí: to-

Antonio Ortuño

marlo a la broma y olvidarse. Y aquí llegamos a la parte más seria y trascendente del asunto, más permanente que lo anecdótico. La revolución tecnológica audiovisual, que ha impulsado las comunicaciones como nunca antes en la historia, y que ha dotado a la sociedad moderna de unos instrumentos que le permiten sortear todos los sistemas de censura, ha tenido también, como perverso e impremeditado efecto, el de poner en manos de la canalla intelectual y política, del resentido, el envidioso, el acomplejado, el imbécil o simplemente el aburrido, un arma que le permite violar y manipular lo que hasta ahora parecía el último santuario sacrosanto del individuo: su identidad. Técnicamente es hoy día posible desnaturalizar la vida real de una persona –qué es, cómo es, qué hace, qué dice, qué piensa, qué escribe- e irla sutilmente alterándola hasta desnaturalizarla del todo, provocando con ello, a veces, irreparables daños. Probablemente lo peor del caso, es que estas operaciones delictivas ni siquiera resultan de una conspiración política, o empresarial, o cultural, sino, más pedestremente, de pobres diablos que de este modo tratan de combatir el tedio o la pavorosa sequedad de sus vidas. Necesitan divertirse de algún modo y ¿no es acaso un deporte divertido envilecer o ridiculizar o poner en situaciones de escándalo a los otros si, además, ello se puede perpetrar con la impunidad más absoluta? Por eso, los valerosos esfuerzos que un Philip Roth hace en defensa de su identidad de escritor y de ciudadano, para que le permitan seguir siendo lo que es y no una caricatura de sí mismo, aunque admirables, son probablemente totalmente inútiles. Vivimos en una época en que aquello que creíamos el último reducto de la libertad, la identidad personal, es decir, lo que hemos llegado a ser mediante nuestras acciones,decisiones,creencias,aquelloquecristalizanuestratrayectoriavital, ya no nos pertenece sino de una manera muy provisional y precaria.Aligualquelalibertadpolíticaycultural,tambiénnuestraidentidad nos puede ser ahora arrebatada, pero en este caso, por tiranuelos y dictadores invisibles, que en vez de látigos, espadas o cañones, usan teclas y pantallas y se sirven del éter, de un fluido inmaterial y subrepticio y tan sutil y poderoso que puede invadir nuestra intimidad más secreta y reconstruirla a su capricho. A lo largo de su historia, el ser humano ha debido enfrentar toda clase de enemigos de la libertad y, con grandes sacrificios y dejando el campo de batalla sembrado de innumerables víctimas, siempre ha conseguido derrotarlos. Y creo que también, a la larga, derrotaremos a éste último. Pero esta victoria, me temo mucho, demorará y ni Philip Roth ni yo alcanzaremos a celebrarla. © Mario Vargas Llosa 2012. Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a EDICIONES EL PAÍS, S.L.

Fernando Savater

Blasfemia

EL MUNDO ALUCINANTE

¿Ensayo? ¿Periodismo? ¿Un avión? Uno de los engendros paridos por el sainete en torno a Alfredo Bryce Echenique es la discusión (iniciada por el jurado del premio FIL y atizada por sus detractores) sobre si los artículos plagiados por el escritor peruano forman parte o no de su obra literaria. Es decir, no hay acuerdo entre tirios y troyanos de si son columnas a secas, y por lo tanto periodismo, o si son ensayos y, en ese sentido, literatura. El jurado sostiene que premia a Bryce por su narrativa y excluye de la mesa los artículos de ma- ¿Que entre algunos de los rras; los contrarios machacan que cada cosa firmada por Bryce es susceptible de perseguidores de Bryce y ser juzgada como creación. el jurado menudean la Guillermo Sheridan llama a esto “empate a la mexicana”, que es aquel en que todas las partes de un conflicto se sientan hipocresía y los intereses las agraviadas. Los periodistas se indignan de que el periodismo no sea tomado políticos? Esos, señoras y en serio como creación verbal; los ensaseñores, son otro yistas se sublevan ante la puntualización que a alguien se le premia nomás por su narrativa y los jurados se encolerizan an- problema y otra discusión te lo que consideran una persecución en su contra. Yo creo que aquí hay un falso problema. Si nos atenemos a la definición de la RAE, periodismo es la “captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades”. En los artículos escritos y en los plagiados por Bryce se manejan temas variopintos: asuntos “de actualidad” (Al Qaeda, las elecciones francesas), divagaciones (“Tabaco y mujer”) o remembranzas culturales (sobre el cine de John Ford, por ejemplo). No puede decirse que Bryce (me refiero a la entelequia llamada Bryce, a esa máquina de presentar lo ajeno como propio) haga periodismo en el sentido de dar noticias, pero sí en el de comentarlas, lo cual forma parte de ese “tratamiento escrito de información” señalado por la Academia. El periodismo analítico, narrativo y caprichoso de un columnista podrá no ganar las primeras planas de los diarios, pero es periodismo. Y, tal como se ha señalado ya, ha sido practicado con maestría por Chesterton, Camba, Ibargüengoitia, Monsi, etcétera. Lo cual, por cierto, no quita que esas piezas puedan ser consideradas ensayos. La RAE dice que ensayo es todo “escrito en el cual un autor desarrolla sus ideas sin necesidad de mostrar el aparato erudito”. La práctica de este género literario no se contrapone con la condición periodística. Por tanto, decir que las columnas de Bryce no pueden ser consideradas parte de su obra es, sin más, insostenible. Con el agravante de que en términos literarios se podrán discutir los alcances del plagio, la cita o el intertexto y hasta cuestionarse el copyright pero el periodismo es más terminante: copiar el texto ajeno sin citar la fuente es una deshonestidad y, dependiendo de las circunstancias, un delito. ¿Qué entre algunos de los perseguidores de Bryce y el jurado menudean la hipocresía y los intereses políticos? Esos, señoras y señores, son otro problema y otra discusión.

Siento cierta unidad de destino en lo universal, como se decía en otros tiempos, con Salman Rushdie. Cuando vino hace décadas a EspañaparapresentarsuprimerlibroHijosdelamedianoche,editado por una incipiente Alfaguara, nuestro querido Jaime Salinas ofreció el acostumbrado cóctel en Torres Blancas y allí descubrí que prácticamente habíamos nacido el mismo día del mismo mes y año. Compartíamos desde la cuna un mismo astro desastrado, lo que más tarde nos deparó incomodidades semejantes en nuestro itinerario vital (el suyo mucho más glorioso, pero también más amenazado que el mío, desde luego). Nos tocó padecer la inquina de brutos con armas y sin humor. Por eso he leído con mayor interés que otras veces su último libro, Joseph Anton (Mondadori), en el que narra con bastante prolijidad su vida de perseguido por la supuesta fetua de Jomeini. El título es el seudónimo que eligió para su semiclandestinidad, formado por los nombres de dos de sus autores favoritos, Conrad y Chéjov. Llamó “supuesta” a la fetua porque por lo visto estrictamente no fue tal, según explica Sadik Jalal al Azm en el interesante ensayo que dedica al caso de Los versos satánicos en su libro Ces interdits qui nous hantent (Parenthèses). Este pensador sirio es un caso insólito en el mundo árabe, porque se declara ateo y ha escrito una Crítica del pensamiento religioso. En su texto sobre Rushdie da cuenta de algo poco conocido entre nosotros, los numerosos y arriesgados apoyos que la libertad de expresión del maldito encontró en destacados autores de países mayoritariamente islámicos. Y señala que el escándalo persecutorio es resultado de la globalización, cuando el anuncio de un supuesto agravio religioso recorre el mundo en cuestión de minutos. Tras Los versos satánicos vinieron las caricaturas danesas de Mahoma y más recientemente la película satírica contra el profeta, nuevas caricaturas y por supuesto reacciones violentas. Como en el caso de Rushdie, no han faltado también hoy

María Palomar

DE LECTURAS VARIAS

quienes culpaban a los “provocadores” de la persecución en su contra: en su día me hubiera gustado poder dejar de leer en represalia a tales apoyos de los inquisidores, como John Le Carré, pero ya había tomado esa precaución antes por causa del aburrimiento. Otros, en cambio, defienden estas obras ofensivas —aunque las consideren en ocasiones mediocres— en nombre de la libertad de expresión. No creo que sea el enfoque más adecuado. También la libertad de expresión tiene límites legales, a los que se puede apelar para repudiar ciertos abusos. Lo inaceptable es la desproporción del castigo que exigen los fanáticos para tales “blasfemias”, la pena de muerte para ellos y sus compatriotas. También en los países occidentales se castiga el robo —por lo menos algunos…— pero no cortando la mano o la cabeza a los ladrones. En cualquier caso, las democracias no pueden aceptar que “pecados” como la blasfemia se conviertan en delitos, como pretenden imponer los teócratas, ni mucho menos delitos capitales… En el otro extremo, hay ciertas expresiones abusivas que no reciben más escarmiento que el repudio de las personas decentes, como en el caso del programa de TV3 en el que se tiraba al blanco contra el Rey y un periodista. Me recordó otro que vi en la misma cadena hace unos meses, en que un tipejo presentaba —con un niño como introductor— un juego de la oca basado en los “agravios” de España contra Cataluña y el modo de defenderse de ellos, ante una tertulia de autosatisfechos mangantes. Algo dice esa programación de cómo se ha llegado al “espontáneo” antiespañolismo de algunos catalanes… Por cierto, las bellas almas no dejan de repetirnos que cada ofensa al nacionalismo multiplica los independentistas; me pregunto si, en reciprocidad, ciertas muestras de antiespañolismo zafio hará que algunos reconsideren sus convicciones… Probablemente no: en el nacionalismo rige lo que Ferlosio llamó la moral del pedo, para la que sólo huelen mal los de los otros.

Emilio García Riera: a diez años

El 11 de octubre se cumplieron diez años de la muerte de Emi- siempre con la rienda tensa de un pudor cuidadoso. Confielio García Riera. Desde mediados de los ochenta había vivi- sa que fue “un niño sentimental, lo que no me escandaliza: a do en Guadalajara, donde desplegó su incansable trabajo: re- ese sentimental puede uno cargarlo toda la vida, pero se deescribió la mastodóntica Historia documental del cine be aprender con la edad no a desconocerlo, sino a ponerlo en mexicano, dirigió un centro de estudios, trató de formar gen- su lugar para que no joda”. te que continuara su revisión crítica del cine nacional y munAsí como el buen cine guarda selectivamente lo que vadial, estimuló vocaciones fílmicas, trajo a montones de gen- le la pena, también la buena literatura. Aun si El cine es mete importante relacionada con el mundo jor que la vida no hubiera ganado el Vicinematográfico y publicó muchísimas llaurrutia el año de su publicación, La “nostalgia automática y cosas. También hizo grandes amigos y García Riera seguiría siendo un escriescribió su mejor libro, que más de dos tor estupendo y nunca mejor que en décadas después sigue conservando su prematura” que aquejaba a García este libro. No pierde el tiempo en refrescura. criminaciones, amarguras ni lamenRiera desde la infancia tiene la En 1990 Cal y arena publicó El cine tos y tiñe de amabilidad los recuerdos. es mejor que la vida, un libro irremediaTras enunciar su propósito de “desvirtud de devolvernos un temps ble y gozosamente autobiográfico (aunprestigiar a la vida o a la realidad”, se que el autor negara que lo fuera) que lolanza a defender una visión lúcida, anperdu enormemente gra acercar al lector al personaje único tisolemne y anárquica (“sin nonsense que fue Emilio García Riera. Los gran–afirma– la vida no tiene sentido”). entrañable y sabroso des testigos del siglo son los grandes Prologado por su cercanísimo amigo nostálgicos. La “nostalgia automática y Álvaro Mutis, El cine es mejor que la prematura” que aquejaba a García Rievida es también un repaso de buena ra desde la infancia tiene la virtud de devolvernos un temps parte de la historia de México en el siglo XX, de muchos de perdu enormemente entrañable y sabroso (como una magda- sus protagonistas, y de las grandes amistades que García Rielena remojada en la “artera cuba libre” de su adolescencia ca- ra supo cultivar como pocos. pitalina de los cuarenta, diría quizás el autor, que de repente En el programa de esta inminente pero ya desafortunano desdeñaba las citas cultas para desconcertar al personal). da edición de la FIL no se ve ninguna mención del nombre de El repaso a la vez divertido y nostálgico de su propia historia Emilio García Riera. Pero con o sin homenajes, a diez años basta para dar una idea del gran lector que fue y cómo supo de su muerte su figura aparece cada vez más admirable, granreflejarlo en su escritura: los sentimientos se explayan, pero de y digna sobre un trasfondo más bien desolador.


Domingo 21 de octubre de 2012

EL INFORMADOR

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FATIGA CRÓNICA DAVID IZAZAGA

Los Melifluos y el perro asesino La escena se repitió un par de veces, parecían estar frente al mismo diablo: él se aproxima a su hija, la alerta del peligro, en tanto el rostro la madre evidenciaba un cataclismo

—“Señor, ¿podría por favor ponerle la correa a sus perros?” Quiero responderle muy a lo Fox que yo por qué, pero su drama me logra llegar al corazón; además, sus padres se han aproximado y parece que también ellos han acudido a las mismas clases actorales de drama, porque la expresión de su cara es similar: como si alguien hubiera muerto o estuviera a punto de. La observo sin decir palabra alguna y antes de preguntar, me dice:

—“Es por el bien de sus perros: es que mi perro es sumamente agresivo, el otro día se le fue al cuello a un perrito que pasaba y ¡casi lo mata! ¡Por favor, señor, por favor”! Hubiera querido decirles muchas cosas, pero confieso que no pude. Cuando les puse las correas a mis chuchas ellos pararon de sufrir, respiraron, se abrazaron y parecieron ser más felices. El señor inclinaba su cabeza en clara señal de agradecimiento. La niña bajó de sus brazos al perro asesino que se le va al cuello a perritos inocentes que pasean en el parque. El de Los Melifluos andaba suelto, las mías con sus correas. No sé si la historia fue cierta o no, pero ahora, si me los encuentro, soy yo el que les saca la vuelta. O me voy a otro parque. david.izazaga@gmail.com

EL INFORMADOR • A. HINOJOSA

C

uando saco a pasear al parque a mis dos perritas (ante cualquier posible reclamo, de una vez aclaro: diario llevo un notario que certifica que levanto las heces de mis mascotas, las embolso y las tiro a la basura. Si no hay un bote especial para residuos sanitarios en el parque tampoco es mi culpa), muy frecuentemente me topo con una familia a la que, para los efectos de esta crónica, llamaré Los Melifluos. Pues bien, la primera ocasión que vi a Los Melifluos me llamó la atención su actitud: los vi cómo —a lo lejos— me observaban con cara de susto, como si yo fuera “El Chapo” Guzmán y estuviera además fumando mota. Cada paso que yo daba hacia a donde estaban, ellos lo recorrían hacia el lado contrario. No fue difícil darme cuenta que, dijéramos, me estaban sacando la vuelta. Los Melifluos son tres: dos señores cincuentones —hombre y mujer— y la niña, que debe tener unos 15 años, más o menos. Y su comportamiento es diario el mismo: llegan al parque en un auto compacto del siglo pasado, que maneja el que supongo es el padre, junto a él viene la que creo es la madre y la chiquilla viaja en el asiento trasero junto al perro. Muchas veces llegan, se estacionan y ahí se quedan bastante tiempo hasta que ven que en el parque no hay ya gente paseando perros. Me he quedado algunas veces más tiempo del que tenía pensado, sólo para ver si terminan desesperándose y yéndose, pero no: ya que me dirijo a casa y volteo a ver hacia el parque, observo cómo bajan entonces del carro a pasear a su perro. En una ocasión que pasé por el parque y no llevaba a mis perritas, los vi en una esquina y decidí acercarme, a ver cómo reaccionaban: ni siquiera advirtieron mi presencia. Vi cómo la niña llevaba a su perro con la correa puesta y unos metros atrás iban sus padres, como si fueran sus guaruras. Por la otra esquina del parque apareció de repente una señora caminando junto a su perro muy quitada de la pena y fui testigo entonces de cómo Los Melifluos se alteraban, como si el mismísimo Diablo se hubiera aparecido: el señor se aproximó hacia su hija, alertándola ante un peligro desconocido, la señora puso cara de “se va a acabar el mundo” y la niña agarró al perro, lo cargó y lo puso entre sus brazos contra su pecho, esperando que se desencadenara el cataclismo. Pero nada sucedió, sólo la dramatización que Los Melifluos llevaron a cabo frente a mis ojos. Luego de este episodio fue evidente que el miedo de Los Melifluos era hacia otros perros. Lo curioso es que ni mis perritas, ni el perro que paseaba junto a la señora en aquella ocasión, son Dóberman o Rottweiler o cosa parecida: nada de eso, se trata de canes pequeñines, a los que con un soplido puede uno controlar. Ni el suyo: es pequeño, peludo y ni ladra. ¿Y entonces? Unos días después, llego con mis perritas y veo que Los Melifluos están en el parque. Yo finjo demencia y me aproximo hacia a donde están. Y comienza el notabilísimo hervidero de nervios: el padre que alerta a la hija, la madre que pone cara de circunstancia, la tensión que puede sentirse en todo el parque; Los Melifluos quieren detenerme, llamar a Protección Civil, bajar a todos los santos del calendario. Yo, ya que estoy a unos metros, les quito la correa a mis chuchas para que anden libres. Y entonces la más pequeña integrante de Los Melifluos levanta a su perro y con él en los brazos se me aproxima. Yo la veo venir: su cara está compungida, lágrima de Remi a punto de correr por su mejilla, casi se me hinca.

PARQUES. En los espacios públicos conviven perros y amos que desvelan sus filias y sus fobias.


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EL INFORMADOR

Armando González Escoto

Raymundo Riva Palacio

PORTARRETRATO

Domingo 21 de octubre de 2012

El maestro Bejarano

Durante 10 años ha sido el icono de la corrupción política, de jo su égida, pero ante la debilidad del líder Manuel Granados, la podredumbre nacional, del cinismo y la impunidad. Su puesto ahí por el próximo jefe de gobierno, Miguel Ángel imagen es utilizada siempre para mostrar lo que nunca debe- Mancera, consiguió ampliar la Comisión de Gobierno ––el ría de ser y es permanentemente marginado por todos los ac- máximo órgano político en esa cámara–– de 8 a 14 miembros tores públicos. Pero en realidad, René Bejarano es el mejor para tener mayor representatividad, y colocó a su cuñado Anejemplo de la hipocresía política, tratado por sus interlocu- tonio Padierna, como sombra eterna del presidente del contores como un monstruo que los daña, pero a quien siempre greso local, con lo que creó un poder bicéfalo. recurren por ayuda porque en el fondo, este hombre cuya fiA Bejarano se le reconoce el control de seis delegaciones gura fue el centro de una operación en contra de la candida- políticas en el Distrito Federal, que son más de una tercera tura presidencial de Andrés Manuel López Obrador en 2006, parte del total, cuyo poder territorial le permite presionar a sigue siendo uno de los factores de poder en la izquierda. Mancera y a su equipo para que, a manera de exigencia, le Bejarano, un profesor normalista y den a sus leales de seis a ocho posiciones de universitario, activista social y fundador de Pero en realidad, René Bejarano es alto nivel en el próximo gobierno capitalicuatro partidos, el político al que más han el mejor ejemplo de la hipocresía no. Lo que ofrece Bejarano, como siempre golpeado y durante más tiempo los medios lo ha hecho, es gobernabilidad. Lo que enpolítica, tratado por sus de comunicación ––con imágenes permatrega son cuadros que respaldan a quienes nentes en televisión recibiendo dinero interlocutores como un monstruo les cumplan con puestos de poder o quienes amarrado con ligas y metiéndolo en bolles sirvan –como lo hicieron con López que los daña, pero a quien sas––, es también uno de los fenómenos de Obrador-, para sus fines. Por esas razones recuperación política más notables en la siempre recurren por ayuda porque el jefe de gobierno Marcelo Ebrard revivió historia contemporánea de México al haBejarano, quien lo devoró políticamente. en el fondo sigue siendo uno de los aHoy, ber logrado, pese al desprestigio público Ebrard perdió todas sus posiciones, continuo, ser uno de los hombres más po- factores de poder en la izquierda sus representantes en las cámaras carecen derosos de la izquierda hoy en día. de prácticamente todo poder, y lo que le resYa no es público, como lo fue hace 10 años, ta de poder esta asociado únicamente con el pero es eficaz, como el hombre que mueve los hilos del poder a tra- cargo que detentará hasta diciembre. vés de la corriente que controla con su esposa, Dolores Padierna, IzBejarano estaba políticamente muerto desde la mañana del 3 quierda Democrática Nacional. Operador eficiente, duro y agresi- demarzode2003cuandoenelprogramadenoticiasdelpayasoBrovo, es uno de los grandes ganadores tras las elecciones federales en zo, le tendieron una trampa. Lo invitaron intempestivamente a pajuliopasado.“Eselgranganador”,subrayóunconocedordelasope- sar al estudio ––había ido a otro programa en Televisa para una enraciones políticas de la izquierda tras el proceso. “Junto con Nueva trevista––, y cuando entró a él, sin celulares él y sus acompañantes Izquierda (la corriente que se le conoce como Los Chuchos) domi- porque se los quitaron, le mostraron un video donde estaba recinan al PRD”. biendo 45 mil dólares atados en ligas y metiéndolos en unas bolsas El poder de Bejarano se mide en posiciones y en extensión de papel, y le pidieron su reacción en ese instante. Esa imagen, una territorial política. Durante toda su carrera construyó una clásica de corrupción de la política mexicana, no lo abandonó jafuerza focalizada en la ciudad de México, pero este año, qui- más. zás ante los vacíos y los errores de otros líderes de izquierda Poco tardó en saberse que quien le daba el dinero, porque que operaron mal el proceso electoral, se convirtió en un fac- en el video su cara estaba tapada por un círculo, era el mecetor de poder nacional. Bejarano tiene a 32 diputados leales en nas del PRD, Carlos Ahumada, que había sido manipulado por la Cámara de Diputados, sólo cinco menos de los que tiene el el ex presidente Carlos Salinas, Diego Fernández de Cevallos, gobernador del estado de México, Eruviel Ávila, en la banca- la ex primera dama Martha Sahagún, y el ex secretario de Goda de su estado en San Lázaro. La fuerza de Bejarano en el Con- bernación, Santiago Creel, para, a través de su aliado Televigreso casi triplica a la del PRI en Veracruz y es 30% superior a sa, descarrilaran la candidatura presidencial de López Obrala tricolor en Jalisco. Es tres veces más amplia que la del PAN dor. Bejarano, acusado penalmente por ese video, fue a la en Guanajuato y todos los diputados de todos los partidos por cárcel y tiempo después exonerado de toda culpa legal. Puebla, apenas tienen el 70% de su alcance. Políticamente A nivel nacional se convirtió en la segunda fuerza política no. Quedó mande la izquierda, y con Los Chuchos comparte el poder. La corrien- chado y durante un te que encabezan Jesús Ortega y Jesús Zambrano pactó con él largo tiempo, fuera de pese a ser ideológicamente antagónicos y estar enfrentados en la cárcel, se maneel pasado. Zambrano es el presidente del partido, pero uno de jaba casi clanlos bejaranistas, Alejandro Sánchez Camacho, fue recién electo destinamente secretario general. Los Chuchos son quienes designaron coor- en su vida cotidinadores parlamentarios en el Senado y el Congreso, pero las diana. Nunca vicecoordinaciones fueron para Padierna y otra bejaranista, iba a restaurantes Aleida Alavez, respectivamente. ni a lugares públicos, El avance bejaranista a nivel federal no ha sido a costa y cuando tenía que hadel control en el Distrito Federal, donde mantiene una fuer- cerlo, procuraba usar lenza dominante. En la Asamblea de Representantes tiene 14 di- tes negros y pasar lo más desaputados, de un total de 34 que tiene el PRD, directamente ba- percibido posible.

LOS COLORES DEL TIEMPO

Arriba Televisa No puedo contarme entre los admiradores de Televisa, tampoco de Tv Azteca. Su fuerte carácter comercial que fracciona al infinito todo tipo de programas,ylamismaprogramaciónqueexhiben,sobre todo en materia de espectáculos, no es precisaNo obstante debe mente para felicitarlos, pues contribuyen poderosamente a generar masas embrutecidas por los reconocerse el trabajo anhelos de tener y divertirse, como si esas fueran de investigación y lasúnicasrazonesparaexistir.Añadamosquehay denuncia que ha diversiones que elevan la dignidad de la persona, y las hay adecuadas para sobajarla, como son las venido haciendo el que hoy abundan en los medios. No obstante debe reconocerse el trabajo programa noticioso del de investigación y denuncia que ha venido ha- canal 4 de Televisa, ciendo el programa noticioso del canal 4 de Televisa, no porque creamos que basta de- porque la información nunciar para que las cosas cambien, sino porconstante es como que la información constante es como una gouna gota de agua, ta de agua, capaz de perforar la roca a fuerza capaz de perforar de repetirse. Los campos en que la televisora ha incursionado son diversos pero los más una roca sensibles han sido los relativos a la vialidad: accidentes provocados por conductores alcoholizados, estado de las carpetas asfálticas, impunidad de los infractores influyentes, abusos y crímenes del transporte público; de igual manera el monitoreo ecológico: condición del aire, de las cuencas acuíferas, de los colectores, de los bosques; periódicamente programas orientados a la recuperación de la identidad Que un Congreso de 40 urbana, de las tradiciones tapatías, de la culla ciudad. diputados tenga más de tura Adeestos y otros temas hay que añadir con mil 300 empleados, por mucho énfasis el trabajo que han realizado en lo general muy bien torno a un tema cada vez más odioso: la deplorable y decadente condición del Congreso del pagados, y que se dé la Estado, asunto del que se ha venido hablando casualidad de que esos por muy diversos medios televisivos y no televisivos, desde hace ya varios trienios. Que un Conempleados sean greso de 40 diputados tenga más de mil 300 emparientes, amigos o pleados, por lo general muy bien pagados, y que se dé la casualidad de que esos empleados sean compadres de los parientes, amigos, compadres o benefactores diputados, es un asunto de los diputados, es un asunto que supera ya toda tolerancia. que supera toda De igual manera resulta comprensible que ni la ciudad ni el estado tengan suficientes recursos tolerancia para mejorar su infraestructura, cuidar la existente o innovarla, si somos un estado con tan crecido y exorbitante número de burócratas por habitante. Claro que no hay dinero para nada, ya que todo se va en pagar a este infinito número de cortesanos. Trabajar en el Congreso, mejor dicho, estar en la nómina del Congreso es hoy por hoy la peor bofetada que los partidos dan a la ciudadanía, ya que la mayoría de estas gentes, incluidos desde luego los improvisados diputados, ganan lo mejor posible sin arriesgar nada, como en cambio arriesgan los policías y los soldados, a cambio de salarios mucho menores que a los devengados por estas pandillas perfumadas y demagógicas. armando.gon@univa.mx


Domingo 21 de octubre de 2012

EL INFORMADOR

PÁGINA 5-B

REGRESA MARIE-FRANCE HIRIGOYEN

Carlos Enrigue

Manipular a los débiles

AYER DECÍAMOS

Hay actos que pueden no ser jurídicamente sancionables, pero sí parecernos moralmente discutibles Nana de Juan/EFE/Barcelona a psiquiatra francesa Marie-France Hirigoyen alerta sobre la fina línea roja que separa la influencia de la manipulación en personas vulnerables, ya que “hay actos -explica- que pueden no ser jurídicamente sancionables, pero sí parecernos moralmente discutibles”. “La dificultad radica en que esa barrera moral no es la misma para todo el mundo”, añade Hirigoyen durante una entrevista con motivo de la publicación en español de su ensayo Abuso de debilidad, editado por Paidós. Artífice del éxito de ventas El acoso moral, traducido a 24 idiomas, Hirigoyen desgrana en su nuevo ensayo diferentes tipos de abuso de debilidad en las relaciones de pareja, en la manipulación de los hijos durante un divorcio o en las personas mayores, y pone claros ejemplos de

L

manipulaciones que sobrepasan la fina línea de la influencia. Especialista en terapias de acoso moral y psicológico, Hirigoyen aboga por la obligación del Estado de proteger a los seres humanos en las etapas más vulnerables de su vida y asegura que una ley, aunque sea de difícil aplicación, siempre es útil si tiene consecuencias penales. La ley francesa sobre el “abuso de debilidad”, inexistente en otros países, tiene en cuenta la vulnerabilidad de la víctima, el conocimiento de esa debilidad por parte del imputado y el grave perjuicio causado, a la hora de aplicar sanciones. Hirigoyen dedica un capítulo de su ensayo a los niños manipulados por sus padres en momentos de divorcio “que aumenta desde que los hombres pueden acceder a su custodia” y aboga porque este delito esté penado y porque la justicia actúe pronto, para no dejarlos en situación de indefensión. “Los niños tienen el derecho de amar a sus padres por igual, para que no se conviertan en el futuro en unos manipuladores como reflejo de la actitud de sus mayores y mi opinión es que el juez no les tiene que preguntar a ellos con quien quieren vivir, sino decidir en función de la situación”, argumenta Hirigoyen. Sobre el ejemplo de un anciano con sus facultades lúcidas que decida tener una pareja joven y colmarla de regalos

Carlos Cortés Vázquez

VISIÓN Y DECISIÓN A toda acción corresponde una reacción. El patético escenario criminal, a unos días de ver las caras de nuevos funcionarios en el Gobierno Federal, inducen la atención a ratificar las funciones de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial. El antiguo cuento de “elegir al abogado viejo por su experiencia y al médico joven por su pulso firme de cirujano”, cobra vigencia al observar la inseguridad como uno de los problemas lacerantes de la sociedad. Los servicios policiacos abandonaron el atributo de garantía, en tanto que en los ministerios públicos se cobija inmunidad, que finalmente desembocan en corrupción. Temor y odio amalgaman dolor y amor, desconfianza infunde egoísmo, nobleza se convierte en perversidad con abandono a la línea recta en las comunidades, rurales y urbanas, donde se perdió la jovialidad. La información queda en el plano de la intuición y la simulación es moneda de uso cotidiano. Es imprescindible la participación de la población. También las circunstancias reclaman, como muestras fehacientes de cambio, que las promesas de campaña se cumplan a través de programas de acción efectivos y ajenos sólo a las buenas intenciones. Las culpas quedan para el recuerdo histórico, los días actuales son de tránsito, o al menos así los contempla la mayoría de la población anhelando paz y tranquilidad, bienestar y bases para el desarrollo armónico con acceso al trabajo honesto y productivo, en el contexto de la decantada honestidad. Habrá rupturas. Es previsible un diluvio de ataques y eventual desconcierto con movimientos intencionados en contra del cambio que, finalmente, trascienda positivamente. Es parte, sin duda, de la afectación a intereses acumulados en órdenes económicos y hasta políticos. Pero sólo la tenacidad superará las reacciones. Son insoslayables las condiciones que privan en diferentes partes del mundo, siendo las más cercanas las derivadas de las también próximas elecciones en Estado Unidos; visto nuestro vecino como puerta de escape, y ahora tampoco exento de problemas con proyecciones negativas hacia el mundo todo, y con mayor razón a nosotros por la vecindad fronteriza de tresmil200kilómetros,conuntráficoespectacularde armas y enervantes. Los obstáculos tienen también su ángulo de oportunidad. Bien sabido es mediante la fijación de objetivos claros y aprovechamiento de los recursos existentes con el sentido estricto de cabalidad en las áreas industriales y campesinas; éstas últimas parcialmente abandonadas por falta de estímulos

pese al rechazo de sus hijos, Hirigoyen asegura que hay que respetar la libertad de cada cual “por encima del estado de shock que envuelva a su familia” y que nadie debe decidir por él. “Yo no tengo la respuesta, pero planteoesteasuntoenmilibroparaquelagente reflexione al respecto, para que analice si es más importante la libertad o la manipulación”, advierte la psiquiatra. Sobre los supuestos chantajes sentimentales que adoptan, a veces, los más débiles, Hirigoyen matiza que “en este caso no se trata de un abuso de debilidad contra el fuerte, sino de una manipulación y un chantaje afectivo”. Hirigoyen asegura que las descripciones de manipuladores que aparecen en su libro pretenden abrir los ojos a las personas para que desarrollen un instinto especial frente a las trampas de estos sujetos. La psiquiatra define a las personas manipuladoras como “megalómanas, seductoras, con una gran capacidad de mentir y manipular el lenguaje, maestras en eufemismos y en las medias verdades” y asegura que existen por igual en ambos sexos. “Constato que en la actual sociedad hay muchas menos coacciones que en el pasado y que somos más libres, pero estamos más manipulados y compruebo que las mujeres actuales están mucho más liberadas, pero que son mucho más sumisas psicológicamente y mucho más frágiles”, advierte Hirigoyen.

Negligencia, inmunidad y corrupción y las otras por la facilidad de apertura en detrimento de fuerza laboral de beneficio interno. La edificación de infraestructura tiene la doble vertiente de costosa inversión, potencialmente alcanzable con ponderados incentivos y la otra es ocupación de mano de obra. Dios nos guarde de la discordia. sicpm@informador.com.mx

Nuevos cabildos, nuevas esperanzas Al cambiar las administraciones, cambia el ambiente noticioso. Hace quince días en todos los medios aparecían las bondades y grandes logros de los anteriores tlatoanis, que de alguna manera nos mostraban que el mundo puede ser feliz aunque nosotros no lo veamos. Ahora las nuevas administraciones han empezado a dejar ver el estilo personal de gobernar, importantísimo en nuestro entorno, y, con la natural temporada de ajustes entre regidores de los diferentes partidos, esperemos que por una vez le atinen y hagan realidades que beneficien a la gente. No es que me oponga a los llamados programas sociales, simplemente que no los considero prioritarios ya que pero tengo que decir que considero que los ayuntamientos son -según decía González Luna- una familia ampliada, y a mí me resulta difícil explicarme familias ampliadas de más de mil gentes. No está mal que se regale a los habitantes de la ciudad relojes electrónicos, sin embargo, yo no considero correcto que por dar esos relojes se dejen de pavimentar las calles. La constitución es muy clara acerca de las obligaciones de los ayuntamientos, y yo les aseguro que si se cumplieran, aumentaría muchísimo el nivel de vida de los ciudadanos, aunque hay que decirlo, las obras fijadas por la norma no dejan tanto aplauso como las otras. Y llega uno a pensar que lo que importa no es el desarrollo de la ciudad, sino el aplauso popular. Ahora que, en esta ocasión se conformaron cabildos que permiten esperar que se den acuerdos más allá de los protagonismos, que evidentemente tendrán los regidores de oposición, cuya chamba precisamente consiste en ser estruendosos. Esta semana, los chicos de Alfaro que cobran en el ayuntamiento de Guadalajara, hicieron un montaje para mostrar sus patrimonios, esto sin que ninguna ley los obligue a ello, lo que, aunque es agradable, pero a fin de cuentas no deja de ser un espectáculo popular, porque bien podrían, para hacer más atractivo en informe presentar esos informes vestidos de vestales griegas en una versión más o menos moderna de los misterios de Eleusis, en las que la deidad máxima para ellos sería el incomparable Andrés Manuel López Obrador; no serviría de nada a la democracia, pero divertido sí sería, y obtendrían aquello que tanto esperan, que es la atención pública. Total de que de lo que se trata es de que les hagan caso porque el cheque aunque muy bueno no es bastante. Ojala todos los miembros de ayuntamientos, sin importar de cual membrecía pertenezcan se reúnan y actuando como seres libres, que deben serlo, se olviden un poco de las telarañas que pudieran traer en la cabeza y propongan cuestiones útiles, prácticas y posibles para mejorar lo esencial o sea el agua y alcantarillado, el alumbrado, panteones, rastro, seguridad pública La aprobación y consulta de planes parciales, otorgar licencias y permisos de construcción No parece tan difícil, estas son funciones que la ley suprema ha considerado para ellos, y solo por variar debían proteger al ciudadano común.


PÁGINA 6-B

EL INFORMADOR

Juan Palomar

ENTREVISTA NAIEF YEHYA

Hablemos de porno Su estética, su ética y su moral están en muchos ámbitos de nuestras vidas, explica Yehya Por Eugenia Coppel

S

i se trata de buscar el origen deunfenómenotanextendido en la era del ciberespacio comoeseldelapornografía, se puede encontrar —de acuerdo con Naief Yehya— en un tiempo remoto, cuando alguien creó la primera representacióndeunobjetodeldeseoerótico.Con él nacía también el fetichismo, esa “fuerza mágica capaz de permitirnos creer en una fantasíasinperderdevistaquesetratadeuna fantasía”. ¿Qué hay entonces en la pornografía “que nos inflama, excita, indigna, repugna, avergüenza o preocupa hasta la adicción?”, se pregunta el periodista y crítico cultural, lo que da pie a un minucioso análisis histórico, político, social, estético, tecnológico y semiótico del fenómeno, que el autor presenta a manera de ensayo en Pornografía. Obsesión Sexual y Tecnológica (Tusquets, 2012). Formalmente se trata de una reedición del libro del mismo nombre, aunque con diferente subtítulo, que publicó en 2004 el ingeniero y escritor mexicano con ascendencia árabe radicado en Nueva York. Sin embargo, como explicó el autor, la revisión fue mucho más allá de una mera actualización de datos. Por el contrario, sus investigaciones recientes se materializaron en un libro muy distinto; casi en un nuevo libro. Interesado en el tema desde principios de los noventa, Yehya siguió con fascinación la manera en que la pornografía cambió por completo con la aparición de internet, y eso se plasma en gran parte de su nueva obra. El libro recién editado fue escrito en la era de Google, Facebook, Twitter, la banda ancha y el Wi-Fi. El primero, en cambio, se creó en un ambiente de bibliotecas y videoclubes, en el que un material pornográfico sólo podía conseguirse mediante pedidos por catálogo y a precios altísimos. Naief Yehya comenzó a escribir sobre pornografía en 1991, en una columna titulada Garganta Profunda, que apareció semanalmente durante cuatro años en el extinto diario gubernamental El Nacional. “Lo que originalmente era un regodeo frívolo y provocador”, escribe el autor en las primeras páginas, “pasó a convertirse en uno de los temas a los que dedicaría mi interés durante las siguientes dos décadas”. Ademásdetraducirsusinvestigaciones documentales al género ensayístico, el autor también se ha servido de su experiencia en el tema para escribir ficción y dar conferencias.Haceunassemanas,Yehyafueinvitado a dar una charla en el marco del ciclo Cine y Sexo: la Mirada Femenina, en la Ciudad de México, en la que —contó— se dedicó una buena parte a continuar su cruzada por la desmitificacióndeciertainformaciónentorno a la pornografía. Por ejemplo, la idea generalizada de que el negocio pornográfico es un megaim-

unadelasprimeraspremisasfuedóndeponer el límite. Y se estableció que una obra podía tener contenido sexual si es redimible, si es arte. Y yo creo que todas las expresiones tienen que ser accesibles porque somos adultos (…) Este asunto paternalista de la cultura me parece muy cuestionable: la pornografía no tendría por qué ser redimida. Existe como tal y por lo tanto puede ser vista. La ley no debe de prohibirla a menos de que implique un crimen real, que actualmente podría ser pedofilia o sexo no consensual.

perio, en el que se secuestran señoritas todos los días para generar millones y millones de dólares. “Esos mitos me parecen increíbles a estas alturas del partido; solamente pueden ser creídos por alguien quenosehaenteradodeabsolutamentenada de lo que pasa en el medio desde hace 40 años”, dijo Yehya en entrevista telefónica, “y parte de lo mío es desmitificar que el por—Tiene influencia directa de tres no es igual a pedofilia, trata de blancas y culturas: la mexicana, la estadounidense prostitución. Obviamente hay conexiones, y la árabe, ¿cómo se relaciona cada una peroescomosidijéramoselautomovilismo con el fenómeno de la pornografía? es la industria de atropellar gente”. —Por la cultura mexicana vengo cargadodetodaestamorbosidadsiniestraque —Más allá de su evidente crecimien- tenemos los mexicanos: esta fascinación to, ¿cómo cambia el fenómeno de la por- con lo macabro, con la muerte; esa imaginografía con la llegada del internet? nería extrema y delirante que nos encanta, —El resultado más impactante es la que configura nuestra experiencia y nos pornficación de la sociedad, es decir, su es- hace tan singulares. Por otro lado, el hecho tética, su ética, su moral, sus códigos han de vivir allá (EU) y desarrollarme en ese penetrado en todos los otros ámbitos. Eso medio, me hace una especie de traductor es un cambio enorme. Por otro lado, tene- de lo que está sucediendo; y el hecho de los mos que la inmensa diversidad de las filias EstadosUnidosseaestemotorculturalque sexuales, que antes eran dominio de ex- se apropia de los fenómenos y luego los pertos y fanáticos, ahora están ahí en lo convierte en productos para venderlos al abierto, al acceso de cualquiera. Esto se mundo, es algo muy relevante; que podepuede traducir en una mayor intolerancia, moscriticaroaceptar,peronopodemosneen un mayor temor, en crear nuevos mitos; gar. Y la cultura de mis ancestros, de Siria o bien, puede crear el fenómeno contrario: y de Líbano, sería lo contrario: la absoluta una gran tolerancia; la idea de que uno no represión, la idea de la sexualidad como alestá solo con sus fantasías, que uno no es- go que nada más tiene posibilidad de ser tá enfermo, y que por extravagantes que expresada en ámbitos totalmente cerrasean tus obsesiones sexuales igual hay mi- dos; donde la mujer debe ser reprimida llones de gentes que comparten gustos y hasta la aberración. Esta es una perversión filias semejantes, incluso más transgreso- islámica, porque en Las Mil y Una Noches ras. se nos habla de algo muy diferente. —Y en su opinión, ¿esa es la situación ideal para el género? ¿Ser tolerado? —Por un lado sí. Yo creo que la idea de convivir pacíficamente con las fantasías sexuales siempre va a ser mejor que convivir en la culpa, en el terror de ser descubierto. Por supuesto que creo que una sociedad que esté en paz con eso será más sana. Ahora, ¿querrá decir esto que va a que perder su potencial trasgresor; que va a perder su atractivo al volverse aceptable? Puede ser también. Entonces, quizá la solución sea peor que el problema (…) La pornografía es realmenteunaprovocación,unejerciciodeanarquía; por lo tanto, vivir con ella en paz quiere decir vivir con un elemento de transgresión que siempre va a estar empujando las normas. Si no, se convierte en otra cosa.

Domingo 21 de octubre de 2012

¿Qué piensa cuando se habla de… Feminismo y pornografía: “el cisma que vino cuando se divide el movimiento feminista en dos: en un movimiento anti-pornográfico y en un movimiento anti-censura. Mientras las primeras deciden que la pornografíaesunaexpresiónbrutaldelmachismo, que muestra a la mujer como un ser aplastado por el poder masculino, las otras feministas la consideran una herramienta de empoderamiento; en la que las mujeres se pueden convertir en autoras de su propia historia sexual.”

Grandes obras pornográficas de la historia: “La gran obra de la pornografía no busca alcanzar la dimensión de una obra cinematografía ni literaria, sino que busca algo mucho más modesto: entrar en —¿Cuál es la definición que prefiere resonanciaconestasfantasíaseróticasque cada quien carga.” de la pornografía? —Quizá sea esta: la pornografía es un Cíborg y pornografía: “Cíborg es el sinónimoparalacensura.Nodefineunobjeto, no define una cosa, no define una personaje fundador de toda mi búsqueda y práctica, más bien define una política: una mis intereses. El cíborg está de ambos lados de la pantalla. En tanto que espectador posición de poder ante las cosas. que sincroniza su sexualidad con un dispo—¿Qué le atrajo inicialmente al te- sitivotecnológicocomounaimagenenuna pantalla, o bien, en tanto que ciertos persoma? —Su carácter transgresor. La socie- najes del porno pueden haber sido modifidad occidental en un momento consideró cados por la cirugía plástica para tener que la libertad de expresión era un valor ciertossenosociertopene.Sonserestransfundamental en la cultura, sin embargo, formados por la tecnología.”

DIARIO DE UN ESPECTADOR La lluvia del lunes arrancó antes de que la madrugada pudiera despuntar. Largo rato el agua mantuvo su paso muy vivo sobre la ciudad en sombras. Con las primeras luces aparecieron las calles vueltas fugaces ríos en los que se reflejaba el comienzo, insospechado y azaroso, de la jornada. El jardín agradecía los caudales e inclinaba sus frondas para mejor recibir la bendición de la mañana. Pasan los días y una avanzada de diminutas mariposas blancas llega hasta la ventana. Algo anuncia su presencia acerca del curso de la estación, del equilibrio inasible del tiempo que corre. La finísima tela de sus alas, la construcción misma de las tensas nervaduras que las estructuran: testimonio de una antiquísima sabiduría, decantada por insondables evoluciones en la historia de todo lo que existe, que aquí pasa liviana. ** Las canciones de los Beatles siguen atravesando los años con una gracia que resulta ampliamente inusitada. A la distancia de las décadas transcurridas muchas de ellas lograron superar la calidad de piezas de época y se han afianzado de manera perdurable en la memoria colectiva. ¿Cómo explicar esa vigencia más allá de recordar el indudable genio y la prodigiosa química del cuarteto? Tantas producciones de músicos de talento que se han quedado irremediablemente ancladas en un pasado ya cristalizado, fijado por siempre en una circunstancia remota e inalcanzable salvo con los oídos de una cierta arqueología musical. Porque lo que está presente con mucha de la música de los de Liverpool no es solamente el testimonio de su particular talante; en también la circunstancia general de una década, el aire de un tiempo específico –y particularmente seminal en tantos sentidos- que no ha perdido ni su vitalidad ni su potencia y que sigue fertilizando, medio siglo después, el humus del que se van nutriendo las nuevas generaciones. Y, así, no son los años sesenta los que están presentes: es toda la riquísima continuidad cultural que a partir de entonces se desarrolló la que actúa cuando, desde cualquier radio, los Beatles atacan una tonada. Recuerdos, referencias, pero también inferencias, posibilidades y búsquedas futuras. ** Google anuncia estos días, por medio de un doodle, el 161° aniversario de la aparición de Moby Dick. De la obra maestra de Melville este espectador pudo ver recientemente –gracias al amable préstamo de un video- la adaptación al cine que John Huston realizara en 1956. El cine épico en uno de sus más altos momentos. Magistrales trazos de una cinematografía ceñida y sin embargo elocuente para ilustrar la incandescente, arrasadora obsesión del capitán Ahab por la ballena fabulosa. Call me Ishmael, comienza todo el relato. (Y este personaje es un joven Richard Basehart, luego conocido como el almirante Nelson de Viaje al fondo del mar…) El sermón que al principio dice un predicador encarnado por Orson Welles es inolvidable. Y más inolvidable el fuego que consume a Ahab en la búsqueda de un absoluto que le escapa y en cuya persecución empeña su existencia. Primeras escenas: una oscura taberna de marinos. Ishmael es introducido y participa trabajosamente de la ardua fraternidad de los hombres del mar. De repente, toda la animación cesa, toda veleidad se aplaca cuando el grave e irregular tranco de un transeúnte cruza por la callejuela desierta: sabemos que es Ahab, arrastrado en llamas invisibles y altas por la estela de la bestia inexpugnable y magnífica. Moby Dick o de la multiplicidad de lecturas que cada uno puede encontrar en los trazos de un drama que alcanza registros cósmicos. ** Yves Bonnefoy es una de las voces mayores de la poesía francesa contemporánea. De él, Enrique Moreno Castillo ha escrito: “El vendaval silencioso de la muerte ha barrido los cimientos de todo valor, de toda esperanza. Sin embargo, sobre este vacío, las cosas se alzan reclamando un sentido, símbolos temblorosos que no saben resignarse a no significar nada; la contingencia absoluta encuentra un poder de afirmación sin límites en la alegría de la presencia de las cosas mortales, en la misma palabra que persiste en su interrogación. Del seno de esta contradicción entre la certidumbre de la muerte y su imposibilidad, entre la inanidad de todo y su consistencia, entre la ausencia de fundamento y el esplendor de las cosas, surge la palabra poética de Bonnefoy, palabra hecha de pregunta sin hallazgo, de afirmación que se destruye a sí misma, de una esperanza sin motivo y sin desconsuelo.” Va, en la traducción del mismo Moreno Castillo: Capilla Brancacci Lámpara de la noche de enero entre las losas ¡con qué fuerza dijimos que no todo perece! En sombras como ésta, hace poco escuchaba un paso en cada tarde que desciende hacia el mar. Lo que tengo en mis manos quizá no es más que sombra, aprende a ver en ella una cara inmortal. Fuimos hacia borrosas pinturas en los muros por los vanos caminos de las calles de invierno. * Muchas veces en el silencio de un abismo oigo (o deseo oír, no lo sé) caer un cuerpo entre unas ramas. Larga y lenta es esta ciega caída; que nunca un grito interrumpe o detiene. Entonces me acuerdo de las procesiones de la luz en el país sin nacimiento ni muerte. jpalomar@informador.com.mx


Domingo 21 de octubre de 2012

EL INFORMADOR

PÁGINA 7-B

CRÓNICA

Historias con taxímetro En la vida de los taxistas pasa de todo, no se diga en las de sus clientes Por Gonzalo Jáuregui

Q

ué manera de ofrecerse

Eran como las diez y media de la noche cuando dejé a un amigo en la esquina de Alcalde e Irene Robledo y una señora se subió al taxi. Llevaba de la mano a un niño como de unos siete años. Me preguntó que cuánto le cobraba a Santa Elena de la Cruz. Era una señora de unos 35 años, chonchita, blanca. Llevaba ropita apretada. Le dije que cuarenta pesos y no me regateó. Me llamó la atención porque se sentó en el asiento de adelante, con el niño entre las piernas. Normalmente, a esas horas, una señora siempre se sube en la parte de atrás del taxi. Me preguntó que cómo iba el trabajo, la pregunta que casi todos los clientes hacen. Fueron como 10 minutos de plática, lo que me tardé en llevarla. Le dije que estaba tranquilón. La llevé por unas callecitas. Ya cuando la dejé me dice: —Oiga, ¿sabe qué?, nada más que hay un problema: no tengo dinero. ¿Por qué no se pasa? La observé y le pelé los dientes. —¿Para qué? —Es que yo también ocupo dinero como usted. Tengo a mis niños ahí adentro, no se darían cuenta. No tengo para pagarle. Le pago así. Ya verá usted si quiere darme algo más... La verdad a mí me dio pena por el niño. Por la señora no. Sentí feo porque el niño se me quedaba viendo como diciendo: “Pos este qué”. Le dije a la señora que no, “si no tiene dinero, pues otro día”. “Pásese, mire...” Me di la vuelta y la verdad me dio risa: Qué manera de ofrecerse.

A mí siempre me cobran 35 Sábado a las seis de la tarde. El Centro Histórico atascado de coches y de gente. El taxista venía de La Normal, con rumbo al Centro Histórico de Guadalajara, cuando una persona parada sobre la banqueta de 16 de Septiembre e Independencia lo detuvo. Cargaba un puño de trapeadores nuevos. Lo acompañaba una persona. Una voz le preguntó cuánto le cobraba por un viaje a Casa Jalisco. Como el tráfico vehicular estaba enloquecido, el chofer no ubicó mentalmente la casa del gobernador y le dijo —embebido por la rapidez y los cláxones despiertos— que lo que marcara el taxímetro. —No, dígame cuánto. —Lo que marque el taxímetro, es lo legal. —A mí siempre me cobran 35 pesos. El taxista, gordo y bigotón, soltó una risotada. Conesetraficalyendiciembre,unadejaditaconesas miserias solamente hasta Federalismo. El gesto provocó la ira de la voz. El hombre abrió la portezuela, atravesó los trapeadores, impidiendo que se cerrara, y se sentó dejando los pies hacia la calle. En ese momento, el taxista vio que el inconforme era un señor de aproximadamente 40 años, moreno. Hasta que le vio la cara se dio cuenta que era ciego. “A mí siempre me cobran 35”, continuaba, terco, mirando hacia algún lado, buscando la otra voz. “Ya le dije que lo que marque el taxímetro”. Y se enojó. “Rateros, abusan porque uno es ciego, ¡pero yo no me voy a dejar!”. El taxista no se tomó tan en serio la frase. “Dígame si se va o no, porque ya me están pitando atrás”. De un morral que traía terciado, el ciego sacó un teléfono más grande que los de casa, desprendió una antena larga como la del taxi y marcó un número. El taxista no escuchó la voz de otra persona pero el hombre se estaba quejando de que un taxista lo quería robar. El taxista se desesperó por la pitadera y el tiempo perdido: —¡Señor, dígame si se va a subir o no! —No: voy a esperar a que venga Tránsito. —¡Bájese! Al ver que el ciego no hizo caso, el taxista bajo del coche en medio de la pitadera que cada vez se acentuaba más. Pensó en alzarlo en vilo y lanzarlo a la calle, pero al ver a los curiosos reflexionó: se le podían echar encima. Imaginó a las señoras propinándole bolsazos y a los hombres golpeándolo sobre el puesto de periódicos cerca-

no. Entonces le rogó que se bajara. Como no obtuvo respuesta, volteó a la avenida a ver si venía una patrulla. Pediría ayuda. No pasó nadie. Entonces dejó el taxi con el ciego encabritado y caminó hacia Palacio Municipal. Le platicó la situación a dos policías que lo acompañaron. Ellos también le estuvieron rogando que se bajara, pero no, él quería nombre, número de placas, iba a quejarse. El taxista fue por los oficiales de Vialidad: lo mismo. Al ver que tampoco podrían hacer nada, uno de los policías fue por una persona del DIF, quién convenció al ciego luego de 40 minutos de discusión. —Exijo que el señor me pague todo lo que estuve aquí —dijo el taxista a un tránsito que anotaba sus datos. —Oye, ¿cómo te va a pagar si no encendiste el taxímetro? —le respondió. El taxista regresó al coche, encendió el motor y aceleró con rabia fría.

El grandote y el chaparro “Odio los refresquitos de lata. Ni para una muela. Yo, si llego a poner un negocio, vendería puro refresco de medio litro y de litro. ¡Valen lo mismo! Si la gente lo desperdicia, pues que lo desperdicie, ya lo pagó, pero ¿por qué limitarlos con un refresquito así?... Que no se vean miserias”. El hombre que se empuja el refresco se llama Arturo. Maneja lento su taxi al que bautizó como Piolín. Recuerda que fue un miércoles cuando el destino se puso en su contra. Eran las dos de la mañana cuando se cansó de dar vueltas por la ciudad. No había chamba y pensó en mejor irse a dormir. Tomó Avenida Revolución a ver si la casualidad le sonreía y cazaba algún pasajero. Antes de llegar a la calle 32, frente a una escuela, le hicieron la parada dos hombres. Mientras se limpia con la mano un chorro de refresco que se le derramó en los tupidos bigotes, Arturo se acuerda que tenía la mala costumbre de nunca asegurarse y subir los vidrios del taxi. Siem-

Odio los refresquitos de lata. Ni para una muela. Si llego a poner un negocio vendería puro refresco de medio litro y de litro Arturo, taxista.

pre trabajaba de noche con las ventanillas abiertas y los seguros levantados. Cuenta que vio a los dos hombres que rápidamente se subieron: uno adelante y otro atrás. El de adelante era un señor chaparro, flaco, de unos 45 años; el de atrás era joven y corpulento. Monosilábico. —¿Cuánto nos cobras a Revolución y la 70? — dijo el chaparro con voz firme. Arturo espejeó y una discreta alarma se activó en su interior cuando vio que el tipo grandote estaba sentado a la mitad del asiento trasero, a la altura del espejo retrovisor. Aceleró. Piolín cruzaba unas calles empedradas cuando el de adelante le dijo al de atrás: “Oye, de una vez pasamos por fulanita, para que nos acompañe”. El de atrás asintió y el de adelante le pidió a Arturo: “Métete por aquí, vamos a recoger a una persona”. A Arturo le dio desconfianza el repentino cambio de rumbo pero a un cliente no le puedes decir que no cuando ya lo traes arriba. Se dio la vuelta. “Por aquí, por allá... párate detrás de ese carro”. Arturo se detuvo e inmediatamente el chaparro sacó una pistola y se la puso entre las piernas.

“A ver, hijo de la chingada, apaga el carro y saca todo lo que traigas. No la hagas de pedo”, le dijo hundiendo la punta de la pistola en el miembro. Arturo pensó en no ponerlo nervioso. Sacó los billetes de la bolsa de la camisa. El de la pistola estaba muy nervioso y el de atrás no decía nada. Permanecía sentado con los brazos cruzados, esperando a que el chofer se moviera, mirando la escena con los ojos helados. “Mira, en el cenicero hay más cambio”. El chaparro tomó las monedas, unos 70 pesos. Se llevó el teléfono celular. “¡Saca tu identificación!” Arturo pensó que no podría dormir si el ladrón sabía su domicilio. “No traigo nada más. Ya te di todo”. Ambos ladrones se bajaron del taxi. Cerraron la puerta y el chaparro, clavándole la pistola a Arturo en donde mismo, volteando para todos lados, le preguntó: —Oye, ¿y cómo salimos a Revolución? —Pues por donde entramos, ustedes me trajeron hasta acá. Arturo recuerda que los vio correr. Uno ágil y otro pesado. Y bebe un trago largo de la coquita.


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EL INFORMADOR

Domingo 21 de octubre de 2012

PERFIL

Ramón Hernández Salmerón Con la camiseta bien puesta disfruta su retiro Por Jaime García Elías

P

CALOCA

LA VIDA. Llegó hace más de 60 años como aprendiz en los talleres de EL INFORMADOR, suyos fueron los titulares por décadas y fue mentor de decenas de periodistas en la Redacción. Se retiró por la puerta grande.

ara unos es “Ramoncito”; para otros, “Don Ramón”. Porque eso ha cosechado a lo largo de su vida y de su carrera profesional, de parte de quienes han (mejor dicho: hemos) tenido el privilegio de ser sus amigos, compañeros y camaradas en esta casa de trabajo: afecto y respeto. Hacia afuera, para el común de los muchos miles lectores que EL INFORMADOR ha tenido en las últimas seis décadas, su nombre quizá no tenga un gran peso específico. Casi todos lo habrán leído muchas veces, seguramente... aun sin saberlo. Su-

yas fueron muchas, muchísimas de las “cabezas” principales, de primera plana; suyo fue el criterio de selección de los cables informativos; suyo el trabajo de depuración de los cerros de papel -literalmente- que enviaban las agencias informativas acerca de los hechos que al día siguiente, ya impresos, eran noticia; suyos el aleccionamiento y la supervisión de los “cablistas” que integraban las infanterías de aquel ejército con el que había que ganar, día a día, la correspondiente batalla. Hacia el interior, puertas adentro, Ramón era, en más de un aspecto, y fue durante más de medio siglo, el alma de la Redacción del periódico al que consagró su vida... Llegó, muy jovencito —de ahí el afectuoso mote de “Muchacho” que conserva hasta la fecha—, hace más de 60 años, a laborar como aprendiz en los talleres, a labrar su propia carrera y a cumplir como apoyo económico de su madre. Al término de la edición, a media noche, dormía hasta el amanecer bajo la escalera de la entrada principal del edificio... Su afán de superación lo llevó —de la mano de Don Jesús Álvarez del Castillo, director-fundador del diario— de los talleres a la Redacción. Ahí maduró como un señor del periodismo; como el modesto y cuasi-anónimo maestro de varias generaciones de reporteros y articulistas que quizá lo superaron en fama pública, pero que siempre lo reconocieron como su mentor. Ahí prodigó, generosamente, su amistad y su excepcional don de gentes. Responsable al extremo en los menesteres profesionales, era festivo como el que más en los momentos propicios para la expansión. (Alguna vez que la puerta de la Dirección se abrió intempestivamente, cuando en la Redacción se jugaba una “cascarita” con una pelota de papel, Ramón salvó el que pudo haber sido un fusilamiento en masa, con un grito inspirado: “¡De cabeza, Don Jesús...!”). En el receso cotidiano para la cena, “rolaba” entre cablistas y reporteros el “smosgasboard” (una lata de sardina a la que se adicionaban 164 chiles de árbol finamente picados) o los restos de una pequeña olla de pozole de la que había que tomar directamente, todos con la misma cuchara, desde el Jefe de Redacción —Don Nacho Gutiérrez Hermosillo, el célebre “P. Lussa” cronista de las peripecias de Don Tranquilino Choburra, alcalde de Cotorrastlán de las Ingratas, y fauna que lo acompañaba— hasta las infanterías de la tropa (Emilio, Jaramillo, Pasco, Rentería, Lupién, Luévanos, Esteban, Bruno, Don Róber, Píper, Daniel, Cabrera, el maestro Higinio, Albarrán, ¡Peter...!, cien más), so pena de ofender a cajistas, aviseros y linotipistas. De aquella vetusta Redacción y los correspondientes y ruidosos talleres, el periódico —es decir, el periodismo— evolucionó. Las pantallas sustituyeron a las viejas máquinas Remington y Underwood. Las cuartillas de papel desaparecieron. Las papeleras se volvieron piezas de museo... En el salto de la era de las cavernas a la era espacial, de Don Jesús a Don Jorge (el hijo) y de Don Jorge a Don Carlos (el nieto) como directores, Ramón se adaptó. Ya sin los divateles y los teletipos que escupían cables al por mayor, Ramón buscaba las noticias en las computadoras. Cambió la forma. El fondo seguía siendo el mismo: fiel a su filosofía, fiel a su escuela. Fiel, hasta el final de su carrera —que no, felizmente, de su vida— a su camiseta de siempre: la de EL INFORMADOR. Dedicado a prodigarse entre el amor a sus hijos y nietos y los cuidados a su salud, Ramón decidió, voluntariamente, retirarse de la Redacción... Lo hizo físicamente. Lo hizo amablemente, sin dejar ningún hueco en ella, porque dejó entre sus camaradas, imborrables, como legado, las lecciones de la que fue su escuela: el respeto irrestricto a los hechos (la noticia), al idioma (la herramienta de trabajo) y a los lectores (el supremo destinatario de los afanes del profesional de este oficio) como valores supremos.

Tapatío 21 de octubre  

Tapatío 21 de octubre