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Sábado 20 de noviembre de 2010

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Fundadores • Jesús Álvarez del Castillo V. • Jorge Álvarez del Castillo Z.

• Editor-Director • Carlos Álvarez del Castillo G. Supervisora: Karelia Alba • tapatio@informador.com.mx | EN FACEBOOK: Tapatio de El Informador

Cultura no motorizada

Revolución sobre ruedas ¿CUÁNDO ASISTIR?

MARTES Grupo: Mi bici-o. Punto de partida: Arcos de Zapopan en Av. Américas y Av. Ávila Camacho a las 22:00 horas. Más información: www.mibici-oblogspot.com MIÉRCOLES Grupo: Bici 10. Punto de partida: andador Escorza a su cruce con Av. Juárez a las 22:00 horas. Más información: www.bici10.org

• Los esfuerzos por movilizar a Guadalajara sobre dos ruedas aumentan cada día en las calles de la ciudad.

Guadalajara se suma a los movimientos ciclistas en un afán por reducir la contaminación, incrementar la cultura vial e incentivar la convivencia social Los avances tecnológicos revolucionan cada día, los inventos que se crearon hace cientos de años sufren modificaciones, y en algunos queda poco rastro de lo que fuera su estructura original. Sin embargo, hay uno que ante las aceleradas transformaciones mantiene su esencia, la bicicleta. Se dice que Leonardo Da Vinci fue el primero en proponer el prototipo de este vehículo. Materializar el boceto en que se ideaba el desplazamiento del cuerpo montado sobre dos ruedas, mismas que eran impulsadas por una especie de cadena atada a éstas, que su vez, el movimiento alterno de los pies en los pedales forjaba el movimiento de la cadena, no parecía ser una tarea sencilla. La bicicleta pasó por una constante de mejoras y aportaciones a partir del siglo XVII; a principios de 1800 el alemán Karl Christian Ludwig diseñó el primer vehículo de dos ruedas al que llamó laufmaschine (máquina andante), mismo que sería la base para los actuales modelos de bicicleta y motocicleta. El laufmaschine constaba de dos ruedas -delantera y trasera- y un pequeño manubrio. El paseante tenía que sentarse sobre una montura ubicada en el centro del marco de madera; para lograr el desplazamiento la persona empujaba alternadamente los pies hacia atrás y adelante, tal, los brazos descansaban en el manubrio y las manos manipulaban una vara de unida a la rueda delantera, la cual giraba dependiendo de la dirección a la que se deseaba llegar.

Pero la estructura ya definitiva de la bicicleta llegó hasta 1839, gracias a la inclusión de pedales por el escocés Kirkpatrick Macmillan, que a pesar de ser una modificación que definía la forma final de manipular la bicicleta, Macmillan no patentó la transformación, hasta que Gavin Dalzell, en 1846, inició a difundir el singular invento, a tal grado que por muchos años fue considerado como el padre de la bicicleta.

Un complemento ideal A más de dos siglos de su invención, la bicicleta sigue siendo el reflejo de libertad e independencia en cada persona que la monta. Los movimientos ciclistas incrementan cada día con el fin no sólo de conservar esta forma de movilidad, sino de buscar alternativas al cuidado del medio ambiente y al esparcimiento cultural y saludable. La ciudad de Guadalajara no es ajena a este tipo de colectivos. Diariamente hay recorridos nocturnos que se imponen ante el tráfico vehicular y que se constituyen como un punto de reunión entre las familias tapatías. Actualmente hay movimientos que proponen a una Guadalajara “bicicletera”, y que en un constante esfuerzo fomentan el uso de la bicicleta a todas horas del día. Uno de ellos es GDL en bici, asociación civil que nace el 22 de septiembre de 2007 (Día mundial sin auto), bajo un concepto netamente urbano. El propósito es fomentar el uso de la bicicleta como un medio alternativo al transporte convencional.

Refugio Ruiz es integrante de GDL en bici y por lo general cada jueves asiste al recorrido que parte del Parque Revolución ubicado en la Avenida Federalismo a su cruce con Juárez. Para él, este tipo de movimientos son esenciales en la ciudad, pues el actual ritmo de vida no permite conocer en su totalidad cada rincón de la Perla Tapatía y sus alrededores, por lo que la bicicleta es un buen pretexto para explorar nuevos lugares, integrarse a la convivencia social e incrementar las acciones ambientales para reducir la contaminación producida por el transporte motorizado. “No sólo es cuestión de usar la bicicleta, sino de compartir los espacios y dar prioridad a quién la merece, porque hay un orden jerárquico que se debe respetar”, explica. Uno de los principales motores de los movimientos ciclistas es precisamente esto, incentivar una cultura vial que permita a cada sector disfrutar de los espacios públicos. “Primero están las personas con alguna discapacidad, en segundo término los peatones, después las personas que se mueven en transporte no motorizado (patinetas, patines, carriolas y calandrias), posteriormente el transporte colectivo y por último el transporte personal (automóvil). GDL en bici no sólo realiza recorridos, también aborda charlas e información respecto a temas de movilidad no motorizada para generar conciencia en los automovilistas, y de esta forma erradicar con los frecuentes conflictos y

accidentes que han dejado sin vida a varios ciclistas por la ciudad. “Sí hay un cambio de actitud en el conductor, los conductores ya no son tan agresivos o te pitan por cualquier cosa, pero hay algunos que todavía lo hacen”. Y aunque los esfuerzos por incluir al Gobierno a estas acciones han tenido respuestas poco favorables, la pasión por la bicicleta no derrumba los ánimos de los cientos de asistentes que se suman diariamente a esta lucha sobre ruedas. “La bicicleta es uno de los mejores inventos del hombre. Se le han hecho muy pocas modificaciones por lo que es una máquina perfecta, y no por la complejidad de sus constitución, sino porque es como una extensión del cuerpo que te ayuda a multiplicar el esfuerzo y con esa energía, tú te puedes trasladar más rápido”, agrega Refugio.

Vías alternas Ya sea por moda o no, los espaciós públicos se abren a los pedales con mayor fuerza, muestra de ello es la Vía Recreactiva, que cada domingo a partir de las 8:00 horas las principales avenidas de la ciudad se cierran para dar paso a miles de paseantes, chicos o grandes, hasta las 14:00 horas. Fue en 2004 cuando inició la primera ruta partiendo desde la zona de Tetlán hasta los Arcos de en la Avenida Vallarta, a la fecha suman ya tres distintas rutas: Javier Mina-Juárez-Vallarta, Mariano Otero-Chapultepec y Juan Pablo II- Aquiles Serdán.

EL INFORMADOR: A. GARCÍA

LUNES Grupo: Paseo Liberta. Punto de partida: calles Libertad y Colonias a las 21:00 horas. Más información: www.paseoliberta.blogspot.com

Grupo: Paseo ciclista nocturno. Punto de partida: Av. Chapultepec a su cruce con Av. México a las 23:00 horas. Más información: www.paseociclistanocturno.com JUEVES Grupo: GDL en bici y Bici 10. Punto de partida: Parque Revolución en Av. Federalismo a su cruce con Av. Juárez a las 21:00 horas. Más información: www.gdlenbici.org VIERNES Grupo: Bike to the bones. Punto de partida: andador Escorza a su cruce con Av. Juárez, frente al edificio de la UdeG a las 22:00 horas. Más información: www.biketothebones.blogspot.com Grupo: Masa crítica Punto de partida: Glorieta de los Caballos en Av. Niños Héroes y Av. López Mateos a las 18:00 horas. Día: el último viernes de cada mes. Más información: www.masacriticamx.org SÁBADO Grupo: Ruedas mágicas Punto de partida: calle Pedro Buzeta a su cruce con Maestros, a las 18:00 horas. DOMINGO Grupo: Cámara rodante. Punto de partida: Distintos poblados de Jalisco. Más información: www.camararodante.blogspot.com

Talento en potencia

Una fiesta llena de arte

vestirán las salas de exhibición de las galerías de arte en la ciudad y el resto del mundo. La subasta contará con piezas trabajadas en óleo, escultura, arte objeto, dibujo y fotografía. No hay pretextos para no asistir a esta grandiosa muestra de talento , además de la gala The American School tendrá un sinfín de actividades afines al arte con talleres creativos para todo el público asistente.

¿DÓNDE? The American School Fundation Of Guadalajara A.C. Colomos 2100. Colonia: Italia Providencia. Más información:3648-0299. Navega: www.asfg.mx

ESPECIAL

Como cada año The American School of Guadalajara, celebra al arte en una particular exposición de obras, en donde los alumnos y el público en general experimentarán, quizá por primera vez, un acercamiento y apreciación distinta de las diversas manifestaciones de la plástica. El día de hoy el instituto se enorgullece en exponer y subastar, cerca de 40 obras de reconocidos artistas contemporáneos entre los que destacan el tapatío Alejandro Colunga, Ricardo Pinto, Manuel Bautista, Carmen Alarcón y Ángel Dorador, entre otros. De igual forma, los alumnos de diversos grados escolares, exhibirán sus creaciones llenas de color, sensibilidad y expresión. Aprovechando al máximo la inquietud de los nuevos talentos que en un futuro

• El artista Alejandro Colunga participará en el Artfest 2010 de la American School Guadalajara.


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EL INFORMADOR

Sábado 20 de noviembre de 2010

TAPATÍO

Diario de UN ESPECTA DOR

Fatiga Crónica

Las fatigosas aventuras de un peatón cualquiera gen de Jesucristo que lleva pegada arriba de su espejo retrovisor, al que juro se le mueven los ojitos como si me observara. Pues no, no llega a la Minerva, pero casi. Me bajo en Arcos, hay que caminar unas cuadras librando, otra vez, más autos sobre las banquetas. El ritual de pago en la compañía de cable es el mismo de cada mes: no falta el espectáculo de quien que se exalta, manotea y patalea frente a la impávida señorita que tras el mostrador observa la impotencia de alguien que ya pago y que no van a ponerle el servicio, o al que le están cobrando de más o al que tienen prometiéndole algo que no ha sido y no será. Todo igual, como cada mes: las dos grandes pantallas prendidas en canales exclusivos, la gente sentada, esperando a que la atiendan y una fila para pagar, frente a cuatro cajas de las que siempre funciona sólo una. Cuando me toca pagar recurro al mismo ritual de cada mes: hace como seis meses compré un paquete de canales de HBO que nunca me conectaron, entonces cada mes reclamo que nunca me los pusieron y cada mes me los descuentan. Y supongo que así será hasta que muera. Salgo de ahí y ahora tengo que tomar la terrorífica ruta 622 (lo digo porque leí hace unas semanas en este diario que era una de las rutas con más accidentes fatales). Subo. Ya arriba procuro sentarme muy cerca del chofer para observarlo. Parece no llevar prisa, maneja tranquilo, ha dado todas las paradas donde se las han pedido y no ha dejado de subir a pasajeros que lo solicitan. Los primeros siete minutos todo bien. Pero las cosas se comienzan a complicar cuando le hablan por el radio. Sí, porque tiene radio de intercomuinicación, quiero suponer que con sus otros compañeros y entonces comienza a platicar cosas inentendibles, al menos para mí (ya se sabe, cosas como hay un 45 en la 61 antes de la Chori por la 83... 8...). A partir de que inició su conversación por el radio, todo cambió: como si sus compañeros lo estuvieran viendo y lo acusaran de medroso (o de marica, pues) para ma-

EL INFORMADOR • J. LÓPEZ

Luego del adelantado puente revolucionario, despierto el martes que sabe a lunes con la angustia de recordar que dos de mis recibos de cobro se han vencido justo en los días de asueto forzado. Y se trata de esos servicios que hay que pagar, sino los cortan: me refiero a la luz y al cable (internetteléfono-televisión). Cumplo ya más de un mes de peatón, así que para llegar a la Minerva a pagar el cable, debo tomar un minibús en la calle de Morelos. Las tres cuadras que camino hacia ahí, tengo que recorrerlas casi todo el tiempo bajo la banqueta, gracias a que cada vez son más los autos que se estacionan sobre ellas. Como van las cosas, uno de estos días será noticia ver alguna cuadra por aquí sin autos sobre las banquetas. El cruce con la avenida Vallarta me sorprende entre los conductores cada vez más vivos que no sólo se pasan la luz amarilla, que ya la ven como verde, sino también ahora entre los que no esperan a que el semáforo se ponga en verde para arrancar, sino que checan el semáforo del cruce contrario y cuando este se pone en amarillo, están ya metiendo el acelerador, ganando segundos que seguramente ellos sienten les serán recompensados con sabrá Dios qué grandes cosas. Los minutos que uno tiene, como peatón, para “invadir” una vialidad por el sólo hecho de tener que cruzar son cada vez menos y menos; en cambio, los autos se apropian sin ningún llenadero de los espacios que se supone son sólo para peatones. Llego a Morelos a tomar el minibús ruta 629. Sobre esta calle circulan cuatro modalidades de 629: por supuesto la 629 (que suponemos las parió a las demás, robustas y rollizas), la 629 A, la 629-1 y la 629-2. Y uno piensa, seguramente porque no tendrá otra cosa qué hacer, que porqué, habiendo tanto méndigo número, una ruta tiene que recurrir a tanta confusa ramificación. En fin, me subo a la primera que pasa, pensando que todas llegarán a la Minerva y a medio camino la 629, que en esta ocasión es 1, da un giro a la izquierda que no sorprende a nadie más que a mí y toma avenida La Paz. Pregunto al chofer y me amedrento con una ima-

nejar, empezó a conducir como si en lugar de pasajeros trajera sacos de papas, parando además donde le daba su gana y pasándose cuantos altos le daba su gana. Yo, cuando conduzco, me topo con patrullas de tránsito en cada esquina, no sé qué pacto con qué divinidad tendrán estos tipos, que nada que se aparece un tránsito en su camino. Cuando le pedí la parada le sonó su celular ¡y contestó! Mientras me bajaba lo vi hablar por celular y seguir la conversación por el radio. Arrancó. ¿Cómo logró hacer las tres cosas? Le evolución de las especies es sabia: los conductores de minibuses, en unos años, nacerán ya con tres brazos, lo sé.

Clásica

Cuatro estampas entrañables Acercamiento a las sonatas para piano de Domingo Lobato de la mano de Lorenzo Sánchez

por: Eduardo Escoto Robledo El pianista estadounidense Lorenzo Sánchez ha sacado a la luz recientemente una producción fonográfica que incluye las cuatro sonatas para piano del compositor Domingo Lobato (Morelia, Michoacán, 1920), una de las figuras más destacadas que ha tenido la vida musical tapatía, ya que ha sido en la capital jalisciense -donde arribó en 1946donde ha desarrollado su carrera y donde ha dejado una huella imborrable con su trabajo docente. El disco Domingo Lobato. The four piano sonatas es una producción independiente. Fue grabado el pasado mes de septiembre en los estudios de La Sierra University (Riverside, California) y en este sentido hay que apuntar que la primera impresión grata que se recibe al iniciar su escucha es la de encontrarse el oyente ante una producción de muy buena calidad técnica. La primera sonata, escrita en 1957, está formada por dos movimientos. El primero de ellos inicia de manera seria, sobria y se desarrolla después en un estilo “clásico”, por así llamarlo, pues el personal carácter del maestro Lobato se aprecia de inmediato. Por su parte, el allegro moderato ofrece motivos musicales de sabor popular que reciben variados tratamientos armónicos, rítmicos y de estilo: se presentan dotados de lirismo, impecablemente fugados y de forma casi danzística, siempre unidos con elocuencia, lo cual se disfruta aún más gracias a una interpretación llena de matices. De 1961 data la composición de la sonata número 2. Ésta se estructura en tres movimientos y da inicio con un tema de aire regional que da pie a diferentes juegos rítmicos, interesantes y siempre cambiantes. El segundo movimiento (canción) se presenta sensible, como una ensoñación, la cual se ve interrumpida por la aparición de un tema ágil, cautivador y lleno de donaire que es expuesto en diferentes formas hasta que termina por difuminarse para dar paso a su delicadeza inicial. Finalmente, en el tercer movimiento se encuentran elementos melódicos pertenecientes a la música tradicional mexicana que tan pronto surgen empiezan a sufrir transformaciones estéticas realizadas con gran habilidad técnica, llevando al

oyente por paisajes sonoros que le resultarán conocidos y que verá como ante sí ganan en complejidad y también en encanto y emoción. Se trata de una verbena, de una fiesta descrita con maestría y cuya compleja escritura es enfrentada con solvencia por Lorenzo Sánchez mediante una ejecución siempre precisa pero nunca mecánica. Sánchez, quien radica en Los Ángeles, California, obtuvo el doctorado en ejecución pianística por la University of Southern California en 1992 y ha preparado con anterioridad ediciones de la música para piano del maestro Lobato. Con respecto a esta producción señala: “Mi propósito para este disco es que se llegue a conocer la música para piano del gran maestro Domingo Lobato”. De él refiere: “No fui su alumno directamente, pero sigo aprendiendo de él y de su música por medio de sus comentarios y partituras de sus composiciones”. El pianista añade: “Creo que es la primera vez que estas cuatro sonatas se encuentran en un disco”, lo que califica de “un suceso importante”, ya que, desde su consideración, estas obras “representan una gran contribución al repertorio pianístico y merecen un reconocimiento mayor”. Por eso, espera que su interpretación “sea solamente un comienzo y que otros músicos también se animen a tocar y grabar estas sonatas a su modo”. El disco continúa con la tercera sonata, escrita ya en 1991. Ésta se inicia con un movimiento alegre de gusto clásico que se vuelve cada vez más grácil y discurre imparable hasta volverse por instantes firme y decidido. Enseguida da comienzo el segundo movimiento titulado Plegaria (lento), que contrasta con su predecesor por su carácter etéreo, profundo y sinceramente introspectivo en el que por momentos pareciera asomarse un sofisticado recitativo proveniente de un órgano, aunque su escritura es eminentemente pianística que discurre ahora grave, ahora cristalina. Concluye esta obra con un tercer movimiento lleno de agilidad, de patrones rítmicos superpuestos y melodías entrelazadas que no dejan de emanar y que finalmente desembocan en pausados compases previos a un vertiginoso desenlace. Una pieza demandante para el pianista y que es bien resuelta en el trabajo del que se ocupa esta reseña.

por: Juan Palomar

Por último, se encuentra la sonata número 4, compuesta en el año 2000 y que fue dedicada a la pianista Leonor Montijo. Es una obra que se presenta fresca, como cada una de estas sonatas respecto a su antecesora sin que por ello se deje de apreciar la coherencia en el trabajo del compositor. El primer movimiento es afectivo y evocador en estilo romántico, al que le sigue un andante, acogedor y expresivo, el cual es dividido por una sección llena de vivacidad que termina por dar lugar nuevamente a la intención inicial, que en esa reexposición es dotada de mayor efusividad. Termina esta sonata con un moderado marcial, dotado nuevamente de un gran peso en su aspecto rítmico mediante segmentos de diferentes diseños que se suceden mientras una ágil línea melódica las entrelaza hábilmente, reinventándose hasta que llega a su final, el cual aparece de una forma inesperada, indeseada, convirtiéndose en toda una tentación a iniciar de inmediato una segunda audición de este trabajo que lleva al oyente a través de medio siglo de historia, partiendo de las raíces michoacanas del compositor para envolverlo con los sonidos de un México y de una Guadalajara pocas veces escuchados. Lorenzo Sánchez ya tiene en mente nuevos proyectos discográficos que buscan abordar el resto de la música para piano del catálogo de Lobato, así como de otros compositores jaliscienses como José Rolón. Al respecto expresa: “He vivido toda mi vida en los Estados Unidos, pero gracias a mis padres llegué a visitar México bastante para ver a nuestra familia. Quiero mucho a México y a su música hermosa”. Por lo pronto, en Guadalajara el disco se puede adquirir escribiendo a la dirección electrónica gr8sanchez@alumni.usc.edu.

DOMINGO LOBATO. THE FOUR PIANO SONATAS Lorenzo Sánchez / piano GRABADO EN LOS ESTUDIOS DE LA SIERRA UNIVERSITY Riverside, California. Estados Unidos Ingeniero: Ronson Wolf Septiembre 2010 Independiente

La silla de palo espera el primer sol de la mañana que despunta. Ha durado allí, parece, desde siempre. Pero nomás verla, y todo el jardín toma posiciones ante su presencia discreta. El níspero avisa que una nueva floración, apretada y despaciosa, está en camino. Los tejocotes avientan su amarillo explosivo por encima del muro cada año más rojo. Desde la última ventana, la fronda del arrayán entrega la imagen exacta de lo que ha de durar. La silla da fe de los lentos prodigios. Y su gesto intemporal convoca al humilde pasmo, prepara a la consideración del trazado de las sombras sobre el muro paciente: y no menos intrincada que la trayectoria de los planetas es su designio. Los pájaros reconocen su talante tranquilo, llegan a la silla como a una rama amiga. Ella entonces pone más atención, apenas si se mueve. Con el día, el cielo se hace más alto y una distinta luz vuelve a cambiar el jardín. Como una brújula, mira la silla con fijeza hacia el norte, repara en el vuelo de los aviones plateados. Cae luego la tarde y el aire se adelgaza. Una sombra mansa va anegando la pérgola. Un giro de la silla, todo recomienza. ** Remando con su escoba portentosa se aleja ahora don Antonio. Atrás quedaron los jardines, las calles y las banquetas que de él supieron los cuidados. Hasta los 87 años llegaron parejos su empeño y su bravura indómita, su paciencia bondadosa. Tuvo, de los jardineros, la mano diestra y certera: progresan ahora los últimos helechos que sembró. La pila que insistía en llenar se asombra ahora de no encontrarlo y la enredadera duda en cómo subir sus guías. El barrio completo era su dominio. Era don Antonio (Regantonio, le decían los niños), por más de medio siglo, su máximo habitante. No le escapaba el menor movimiento de árboles y gentes, conocía como sólo él las casas y los jardines, las banquetas y sus mínimos relieves. Sabía los tonos exactos de cada estación. Surcaba las madrugadas embozado en el ritmo preciso de la escoba constante; y cuando así era necesario ajustaba los popotes con una secuencia de golpes sobre el pavimento de la que poseía el sencillo secreto. A través de los años fue posible entender la radical sabiduría que siempre lo acompañó. Pueda don Antonio ejercer ahora su oficio bienaventurado en los jardines del cielo. ** Jean d’Ormesson, el célebre escritor y académico francés, publicó hace algunos meses, desde la altura de sus 85 años, un libro singular cuyo título podría traducirse así: Es una cosa extraña finalmente este mundo. Larga meditación sobre la filosofía y la física, sobre la religión y el misterio y el vértigo del mundo. Tiene pasajes luminosos: “Lo que está bien con Dios, es que la familiaridad con él no está reservada a aquellos que saben. Se puede no saber nada y creer en Dios. Es un caso bastante frecuente. Se puede saberlo todo, o casi todo, y no creer en Dios. Es una actitud casi igual de extendida. Se puede también no saber nada y creer que Dios es una tontería. Y aún se puede saber todo lo que es posible saber y forzar la inocencia hasta creer todavía en Dios. “Todo es inmenso, escribe Péguy con una sombra de provocación, exceptuando el saber.” Y agrega: “Nuestros conocimientos no son nada comparados con la realidad conocible, y más aún, quizá, comparados con la realidad no conocible.” El mundo es inagotable y Dios no es de este mundo. Si existe, es en otra parte. Y también en el corazón de estos hombres que necesitan otra cosa que este mundo al que pertenecen.” Y, más adelante: “Yo no sé si Dios existe pero, desde siempre, lo espero con fuerza. Porque sería necesario que exista cuando menos en otra parte alguna cosa que se pareciera de una manera más cercana que entre nosotros a una justicia y a una verdad que no cesamos de buscar, que debemos perseguir y que no alcanzaremos jamás. De cuando en cuando, lo confieso, la duda supera a la esperanza. Y de cuando en cuando, la esperanza supera a la duda. Este cruel estado de incertidumbre, está fluctuatio animi para hablar como Spinoza, no durará por siempre. Gracias a Dios, moriré.” ** Conferencia de Jorge Esquinca en la joseluisa. Habla el poeta de la filosofía y la poesía. Del conocimiento al que se accede por el trabajo vertiginoso de los poetas. Cita a Rimbaud: y todo se ilumina. ¿Qué? La eternidad. ** Comida de la generación. Quién, a la sombra de los Colomos, pasará la lista. Quién sabrá de algún compañero, perdido ahora en la cuenta de los años. Quién se acordará del gesto exacto que el maestro de Química hacía al resolver la fórmula. Quién mantiene todavía, como un compás antiguo, la furia de entonces. Quién encontrará en el tequila luminoso la señal necesaria para seguir. Quién en su oleaje ya encontró el extravío. Quién está de regreso, y guarda su sed como una granada siempre por estallar. Quién cantará las canciones que entonces tenían la respuesta. Quién dirá las palabras que nos regresen a entonces, quién dirá las palabras que nos regresen aquí. Quién se demorará en la penúltima confidencia. Quién será la última vez que estará aquí a comer. Quién es el que llega y nadie lo reconoce. Quién es el que se va mientras la banda ataca otra vez esa tonada. ** Plan de vuelo. Llega el tiempo, y la estación es propicia. Su estatura medirá otros cielos, y la ciudad despide al muchacho con las luces de la noche que acaba. jpalomar@informador.com.mx

Tapatío 20 de noviembre  

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