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Sábado 19 de marzo de 2011

PÁGINA 9-B

Fundadores • Jesús Álvarez del Castillo V. • Jorge Álvarez del Castillo Z.

• Editor-Director • Carlos Álvarez del Castillo G. Supervisora: Aimeé Muñiz • tapatio@informador.com.mx

EL INFORADOR • A. HINOJOSA

Entre historia y fe

• El escultor y restaurador Felipe Flores Domínguez en su taller.

Felipe Flores, En su taller, las figuras religiosas se imponen con grandeza y sus manos hacen todo por recuperar siglos de vehemente devoción

Algunos de sus trabajos de restauración • La Virgen de la Soledad - Guadalajara • El Señor del Perdón - Cocula • El Señor del Altar Mayor - Ahualulco • El Señor de la Misericordia – Ocotlán • La Inmaculada – Tequila

RESTAURADOR DE ARTE SACRO

Desde muy pequeño Felipe Flores Domínguez supo que su vida estaría encaminada a alguna disciplina artística, quizá entonces no intuyó que el destino y su talento lo llevarían no sólo a crear sus propias esculturas, sino a evitar la pérdida de otras obras con gran historia. En su taller, Felipe tiene cientos de herramientas y materiales, pero entre todos éstos sobresalen las imponentes figuras de algunos santos y vírgenes que esperan el momento de recuperar la esencia de lo que fueron hace cientos de años, que esperan ser restauradas por este artista. “Mi papá era talabartero, cuando lo veía dibujando yo me ponía a hacer lo mismo y fue así como me di cuenta que tenía esa facilidad. A los 10 años trabajé por primera vez en un taller de escultura con el maestro Luis Larios; comencé haciendo mandados pero con eso aprendí mucho sobre los materiales. “Después, poco a poco empecé a tallar y luego a pulir madera. En aquel tiempo las técnicas de restauración eran casi las mismas pero los criterios sí eran distintos: la idea era restaurar una imagen de tal modo que pareciera nueva, cosa que –afortunadamente– se ha perdido con el paso del tiempo”, asegura, y agrega que “no tiene sentido que una imagen siendo del siglo XVI o XVII, luzca como nueva, esto sería una mala intervención”. Posteriormente, Felipe entró al taller del imaginero Jesús Ramírez, luego trabajó con Sergio Bustamante y Jorge de la Peña, con quienes aprendió sobre diferentes corrientes, hasta que junto a sus dos hermanos inició su propio taller.

Métodos y tecnología Por milenios, la restauración ha sido una disciplina inherente al hombre, por lo que resulta sumamente difícil precisar con exactitud desde cuándo se practica. “Se sabe de objetos prehistóricos pertenecientes a cierta época, sin embargo, presentan rasgos propios de otro tiempo, lo que significa que en algún punto fueron restaurados”, refiere Flores. El proceso de restauración ha sufrido cambios conforme a los descubrimientos históricos, avances

tecnológicos y la creación de nuevos materiales. Gracias a la aplicación de rayos x se ha logrado dejar al descubierto los componentes empleados en la elaboración de las obras a tratar, por ejemplo, es posible conocer a detalle el espesor o densidad de los elementos utilizados en una escultura, también resulta sencillo saber si éstos están unidos con adhesivos o clavos, lo que da nuevas pautas para su tratamiento. La luz ultravioleta e infrarroja y las endoscopías se utilizan en esculturas huecas y, aunque parezca extraño, en otras ha sido necesario realizar tomografías. “Resulta sorprendente creer que no estamos hablando de medicina, darnos cuenta que se trata de algunos métodos de vanguardia a los que se recurre para llevar a cabo el proceso de restauración”, enfatiza.

Retos superados Restaurar, destaca Felipe, es la intervención que devuelve en la medida de lo posible, el aspecto original a una obra de arte que ha sufrido daños lógicos por el paso del tiempo o que ha sido consumida por insectos, entre otros factores. “Es un proceso metodológico que comienza con el reconocimiento de la pieza y que no se puede realizar imaginando cómo pudo haber sido la obra, la función que tuvo, su aspecto o el material con el que fue realizada”. En esta labor no hay espacio para las suposiciones, es de suma importancia tener un antecedente histórico del objeto a tratar, de no ser así, se corre el riesgo de alterar la originalidad de la obra, convirtiéndola en una distinta, “faltándole al respeto”. “A diferencia de otras esculturas, en el arte sacro es muy importante tomar en cuenta la función que tiene desde el punto de vista de la fe. La experiencia profesional me ha hecho saber que es muy importante devolver a la imagen un aspecto que no interfiera con la devoción de las personas”. Para realizar un buen trabajo, existe una serie de criterios que deben tomarse en cuenta, como qué tanto se debe intervenir la pieza, qué materiales se pueden utilizar y hasta qué punto se debe realizar limpieza o respetar los vestigios del paso del tiempo. De entre todo esto, Felipe considera que lo más difícil es cuando

Además, el escultor tapatío asegura que para él cada imagen es como “un paciente”, cada una requiere un tratamiento particular según los daños que presenta. Uno de sus “pacientes” más delicados ha sido La Virgen de la Soledad, una escultura que data del siglo XVI y una de las primeras piezas en llegar a Guadalajara. “Cuando la bajamos de su lugar para ver los daños, nos dimos cuenta de que estaba destrozada por dentro. El peor enemigo de la pasta de caña –material con el que se elaboró esta obra– es la humedad, irónicamente la única forma de consolidar la imagen era con agentes húmedos, por lo que se corría el riesgo de perderla por completo”. Por esta razón, Felipe optó por hacer un soporte, una especie de molde sobre el rostro de la Virgen, luego abrió la cabeza y mientras el material húmedo hizo su efecto, el rostro se encontraba protegido con el molde. Cuando por fin tuvo plena certeza de que el interior de la obra se encontraba en buen estado y ya sin insectos que la consumieran, procedió a resanar y cerrar. Luego del proceso de restauración, que en su caso ha durado hasta dos años, no sabe con certeza cuánto tiempo permanecerá la obra en buen estado, pero dependiendo de los fumigantes y materiales que se hayan empleado, el escultor asegura que pueden pasar siglos antes de que necesite una nueva intervención. El Señor del Perdón Pese a todas las restauraciones exitosas, Flores y la Virgen de la Soledad asegura que nunca queda completamente satisfeDe los casos en los que ha debido “deshacer” cho, está consciente de que siempre existe el deseo una restauración previa, destaca el de El Señor del de superarse y de hacer un mejor trabajo con las siPerdón que se encuentra en la Parroquia principal guientes obras. “No te puedes dormir en tus laureles, no se puede Cocula, Jalisco. “Cuando revisé la imagen me di cuenta que tenía de decir que existe un logro y ya estamos satisfeelementos que no eran propios de la época en que se chos, siempre es importante querer superarse y con realizó. Al hablar con el señor cura de la Parroquia de ello, seguir aprendiendo”, advierte. Contacto: (044) 33 3105-6816 Cocula y con la Comisión Arquidiocesana de Arte Sacro de Guadalajara, llegamos al acuerdo de que lo conveniente era llegar –lo más posible– al origen de la obra, lo que nos permitió descubrir una imagen con una belleza que muchos fieles desconocían”.

se debe echar en reversa una previa restauración que tuvo un resultado fallido, pues no sólo se hace lo posible por recuperar la originalidad de la pieza, además se deben retirar los restos de un trabajo inadecuado. “Considero que a una imagen religiosa se le debe realizar una restauración con criterio de mínima intervención, pero tomando en cuenta que es importante remover la acumulación de agentes agregados como la colocación de postizos y elementos ajenos que enturbian la lectura de la pieza original”, destaca. Cuando Felipe va a realizar una restauración, lo principal es conocer plenamente las características de la obra: quién es el personaje, si tuvo alguna pieza que perdió, o si todavía conserva algunos iconos representativos. “Todos esos elementos nos llevan a conocer al personaje; una palma simboliza martirio, una iglesia sobre su mano lo identifica como un santo fundador de alguna congregación y si lleva un libro quizá se trate de algún evangelista”. Luego de esta lectura iconográfica, asegura que es sumamente importante documentarse, saber de qué época proviene la escultura, así como los materiales que se utilizaron, entre otras cosas. Con esto, aunado al conocimiento de los daños que presenta la pieza, procede a seleccionar una técnica de restauración y se fija metas puntuales y precisas de los resultados que pretende obtener.


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EL INFORMADOR

Sábado 19 de marzo de 2011

TAPATÍO

DIARIO DE UN

espectador

EL INFORMADOR • E. BARRERA

por: Juan Palomar

• En la ciudad hay muchos rincones donde se pueden rescatar historias, éste es uno que David Izazaga explorará para desarrollar nuevas crónicas.

Fatiga Crónica

A P U N T E S PA R A

futuras crónicas por: David Izazaga

En una ciudad como Guadalajara ocurren muchas cosas, hasta cuando no ocurre nada. Por todos lados hay historias qué contar. Muchas de ellas serán contadas, otras, desafortunadamente no. He aquí una breve lista de aquellas historias que me gustaría contar en este espacio, tómelo el lector como promesa o amenaza. Algunas verán la luz, otras no. En todo caso es una especie de muy breve radiografía, unas instantáneas sobre algún punto de esta gran urbe que es casi imposible de abarcar con la mirada. 1.- Las mujeres que se sientan todas las tardes en la plaza que está frente a la “prepa uno”, a tejer, a enseñar a tejer e incluso a vender lo que tejen. 2.- Todo lo que ofrecen los vendedores ambulantes del crucero

más concurrido de la ciudad y del que –dicen– se obtienen muy buenas ganancias: el de Avenida Vallarta y Rafael Sanzio. 3.- Las quinceañeras que van todos los sábados a tomarse fotos al Agua Azul y luego hacen picnic en el parque con su familia. 4.- El trenecito del Parque Alcalde que increíblemente aún funciona, su recorrido al que se suben muchos adultos (como yo también quisiera). 5.- Los tipos que se ponen sobre Hidalgo y Mariano Jiménez, que sostienen en sus manos un martillo y cuando pasan los carros lo agitan, como queriendo romper el parabrisas (pero no, ofrecen sus servicios de hojalatería exprés, en la calle). 6.- Lo que pasa, durante un alto, en el crucero de Avenida Hidalgo esquina Federalismo.

7.- Lo que sucede en los tres parques que están sobre Justo Sierra, entre López Mateos y Lincoln. 8.- Los chavos de las patinetas que se juntan en el camellón de Chapultepec, los que fuman mariguana, los que van a divertirse sanamente y la policía que pasa a amenazar a todos por parejo. 9.- Lo que sucede dentro de alguna de las decenas de estéticas de masajes que se encuentran por todo lo largo y ancho de la colonia Americana. 10.- La gente que va a correr a la barranca, la que aún baja y sube corriendo todos los días, los que sólo van a misa, a la capilla que está al pie de la bajada, todos los domingos. 11.- Lo que sucede los lunes en el templo de San Nicolás de Bari (conocida popularmente como san Nicolás “del varo”). 12.- El movimiento a las afueras del Consulado Americano, con todo

y su nueva oficina en Unión casi esquina La Paz. 13.- Un recorrido en el Macrobús, otro en la 380 y uno más en la 604 (una de las rutas que –dicen– causan más accidentes en la ciudad. 14.- Lo que se vende y se compra a lo largo y ancho del Baratillo. 15.- Todo lo que sucede alrededor de la zona de la Central Vieja, desde la zona de venta de autopartes hasta lo que se ve por las noches. 16.- Lo que se puede ver en el Parque Morelos y alrededores, de mañana y de tarde (de noche es impenetrable). 17.- Lo que sucede en el corralón de autos de la Secretaría de Vialidad que está por allá en el fin del mundo, rumbo a la salida a Colima. 18.- Tesistán, sus alrededores, las peleas clandestinas de gallos, de perros; las carreras parejeras (también clandestinas) y quienes apuestan. 19.- Etcétera…

Llega el día de San José y reivindica su vigencia el puntual homenaje al patrono de los carpinteros, al patrono del Instituto de Ciencias, al de Zapotlán el Grande y sus fiestas fervorosas bajo el cuidado de las mayordomías centenarias. Desfiles que, año tras año, siguen pasando en la memoria. Cambia la estación y desde un edificio alto es posible ver la floración entusiasta que tiñe de azul el aire del mediodía. ** La luna y el pájaro. Transcurre la noche y por una favorable condición del aire se despliega sobre el cielo anchuroso una sola nube inmensa, blanquísima, puntuada por innumerables ventanas por las que asoma una pura transparencia insondable. Al centro, la luna en creciente reparte sus luces y organiza así la silueta de un pájaro inmóvil y cambiante cuya figura guarda a toda la ciudad bajo su vuelo. Poco tarda el ave en desaparecer, sin nadie que lo note. Queda apenas la constancia de su presencia increíble en estas líneas. ** Elogio de Yes. La manía de meter a la música (a las expresiones artísticas) en jaulas clasificatorias es limitante. Lo que se ha llamado rock progresivo ha quedado encerrado en nociones simplificadoras o pretensiosas que terminan por dar flojera y mediatizar lo que directamente se puede percibir sin mayores rollos. Mejor volver a oír a Yes, el supergrupo de los setenta, como un afortunado dispositivo que logró, y que logra todavía hoy, conectar muchas cosas vitales e interesantes. Los temas que sus letras proponen, la a menudo intrincada música generada por Yes y que, al final, es solo rock and roll; la refrescante gráfica de las portadas de Roger Dean y todos los rebotes que de allí se derivaron (y que llegan hasta Avatar y más allá), la inconfundible voz de Jon Anderson recortada sobre las capas fluctuantes de los teclados de Rick Wakeman, los juegos corales, la mezcla indisoluble de lo acústico y lo eléctrico. Tres álbumes sucesivos y fundamentales que marcaron el inicio de una década: Fragile (1971), Close the edge (1972), Tales from topographic oceans (1973). Como las partes de una sinfonía para los inicios. Música gozable, interesante, divertida, que sigue siendo una clave para todos estos años. ** Avanza el gato sobre el borde de la ventana y su paso eléctrico confiere a la mañana un filo de riesgo y un aura de inminencia en la cacería del instante. Algo que sólo el magnífico animal ve imanta su recorrido. Se detiene, arquea la espalda, adelanta una garra precavida. Todos los tigres son ahora este gato que se apresta a saltar, que espera, que vuelve a considerar la altura con el cálculo inescrutable de un instinto infalible. Es joven aún y hace sus primeras armas: luego de una introducción impecable, el felino duda, su paso vacila sobre el delgado borde, cae con impecable gracia. Y recomienza. ** La eclosión de los espontáneos periodistas cibernéticos es arrolladora, y con frecuencia agradecible. Cada quien destaca y propone sus temas, sus enfoques, sus reiterados intereses. Las llamadas redes sociales siguen reconfigurando el mapa de los referentes cotidianos, de las conexiones que se multiplican y bifurcan a cada vez. Es así que puede venir a la atención una noticia ignota, un video sobre la construcción de cierto edificio, el artículo que completa la polémica del día, una música que se juzga oportuno proponer como inesperado soundtrack de la jornada, alguna fotografía de una fiesta familiar o de un viaje reciente… la lista no termina. El exceso y la banalidad siempre acechan, pero, al final, el recorrido parece valer la pena. Cada participante es un corresponsal desde un país distinto, un narrador de la música irrepetible de lo que pasa. ** Juan Villoro estuvo en el Museo de Arte de Zapopan para hablar sobre la novela. Platicador consumado, mantuvo al nutrido personal atento y divertido mientras discurría sobre algunas claves de su oficio. Particularmente grata fue la recordación, cumplida y bien ilustrada, del añorado Ángel Fernández y sus inolvidables crónicas futbolísticas que fueron, para varias generaciones, un estupendo enriquecimiento del imaginario del juego del hombre. Evocación de las audiciones radiofónicas -en el estadio mismo, el transistor pegado a la oreja- de la voz del vate, del rapsoda Fernández, que transfiguraba el a veces soso partido que ante los ojos se desarrollaba en materia épica generadora de mitos perdurables y poblada de figuras inmortales. Muy parecida es, quizá, la vocación del fabulador que se arriesga a cada vez a escribir sus visiones. ** Encuentro con la última producción de Villoro: Llamadas de Ámsterdam, publicada por Almadía. La respiración y el ritmo de esta novela breve se acuerdan con justicia a las comprobadas dotes del narrador para proponer imágenes certeras, metáforas ágiles e inesperadas que por sí mismas van abriendo múltiples puertas en el recorrido verbal. Una anécdota en apariencia transparente cuyos pliegues guardan sin embargo, misterios apenas esbozados, historias que asoman brevemente sus indicios. Así, la multiplicidad de lecturas que a cada vez se ofrecen es intrigante. Un hábil juego de espejos entre la cercanía y la distancia, entre una calle elíptica y querida de la Condesa y la ciudad holandesa apenas entrevista. Descripción de rupturas y desamores, elogio de la amistad, lamentación discreta y honda, velada por un humor reticente y especulativo, Llamadas de Ámsterdam logra contar y hablar de grandes cosas casi como sin quererlo, con elegante sobriedad. Juan Villoro sigue siendo uno de los narradores centrales de su generación, una voz inconfundible y ciertamente muy grata en las letras contemporáneas. ** Fue el ojo infalible de Carlos Ashida el que primero tuvo que ver con la aparición de Ray Smith en la conciencia de este espectador, hace ya un buen número de años. Pintor poderoso, muestra en cada cuadro el vigor de su oficio, la intensidad de sus visiones. Logra evocar a veces el espacio monumental y enigmático de los metafísicos, las presencias inquietantes -en su misma evidencia- de cierto surrealismo procesado y decantado desde un muy particular temperamento. Vale la pena darse una vuelta al Museo de Arte de Zapopan para ver la muestra curada por Daniel Lezama. jpalomar@informador.com.mx


Sábado 19 de marzo de 2011

EL INFORMADOR

PÁGINA 11-B

TAPATÍO Creatividad en el cielo

Vuelo

de colores en el

Metropolitano EL INFORMADOR

Como parte de la convocatoria Flor de juegos antiguos, la Secretaría de Cultura de Jalisco invita a crear y volar un papalote • Es momento de echar a volar papalotes, recordando uno de los pasatiempos más divertidos en época de fuertes vientos. Rescatar los juegos y juguetes que durante muchas décadas disfrutaron los jaliscienses que ahora son adultos, es uno de los objetivos que la Dirección de Culturas Populares de la Secretaría de Cultura de Jalisco (SCJ) se ha propuesto a través de la convocatoria Flor de juegos antiguos, Olimpiada Jalisco de Juegos Tradicionales 2010- 2011. El cielo del Parque Metropolitano de Zapopan, se teñirá de colores y figuras gracias a la final estatal de Vuelo de Papalotes, la primera final de esta convocatoria que consiste en la promoción de los juegos “de ayer” que despiertan la creatividad y habilidades de chicos y grandes, explica Ignacio Bonilla Arroyo, director de Culturas Populares de la SCJ. Un ejemplo de esta actividad es el municipio de Tuxpan, Jalisco, donde el pasado 27 de febrero se presentaron alrededor de 200 concursantes, los mejores de ellos fueron reconocidos con paquetes de juguetes tradicionales y bicicletas, además, los ganadores participarán en la final estatal. Los interesados en participar sólo deben sumarse a la actividad que se llevará a cabo en el Metropolitano y estar preparados para cumplir con los requisitos que calificará el jurado: creatividad, estética y belleza, así como el empleo de los materiales, y que éstos sean tradicionales más allá de ser el recurrido plástico industrial. Sin embargo, quien desee formar parte de la competencia no deberá llegar con el papalote armado por completo, para calificar éste no deberá estar a más del 40 por ciento de su realización. Otros requerimientos son que el papalote tenga estabilidad en el vuelo, que el logro de levantamiento no exceda los cinco minutos ni más tres intentos y que éste permanezca en el aire un mínimo de diez minutos. El acreedor al primer lugar será aquel que eleve más alto su papalote que, de ninguna manera puede ser comprado.

Los premios El ganador del primer lugar en categoría infantil se hará acreedor a un viaje cultural -acompañado por dos familiares- en autobús, con estancia de dos días en la Ciudad de México, en la fecha que se acuerde con el comité organizador. Mientras que el ganador en la categoría de adultos obtendrá la cantidad de cinco mil pesos. El director de Culturas Populares afirmó que esta convocatoria promueve actividades lúdicas que han pasado de abuelos a padres y de padres a hijos, y que por consecuencia contribuyen al acercamiento y convivencia de las familias jaliscienses.

Juegos típicos El concurso de salto de cuerda, los juegos de resorte y las rondas infantiles, son tres competencias con categorías exclusivas para niños, ya sean grupales o individuales, y se realizarán en escuelas primarias oficiales y particulares. Además, como parte de la convocatoria también habrá exhibiciones de canicas y matatena.

ESPECIAL

¿Cuándo y dónde? 20 de marzo, a partir de las 13:00 horas Parque Metropolitano

•La creatividad es uno de los requisitos indispensables en la competencia.


Tapatio 19 de Marzo