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SECCIÓN

B AÑO XCV TOMO CCCLXVI NÚMERO 33982

GUADALAJARA, JALISCO, DOMINGO 18 DE MARZO DE 2012

Fundadores • Jesús Álvarez del Castillo V. • Jorge Álvarez del Castillo Z. • Editor-Director • Carlos Álvarez del Castillo G.

Opinan

Fernando savater rosa montero jorge zepeda patterson Antonio ortuño

Los santos laicos, un fenómeno religioso creciente Página seis y siete

Florence cassez, la francesa en el epicentro de la justicia mexicana Página tres

Supervisor: Eduardo Castañeda H. eduardo.castaneda@informador.com.mx / Ana López ana.lopez@informador.com.mx

MIGRACIÓN

EL INFORMADOR • E. PACHECO

Ayuda.Juan, un tapatío del Oriente de la ciudad lleva cada semana lonches y agua a los migrantes, que como el de la imagen, van de paso hacia Estados Unidos.

A la vera de las vías del ferrocarril, y en sus alrededores, la presencia de migrantes centroamericanos ha crecido en los últimos meses. La ruta hacia el norte es larga, pero dicen, por aquí es más segura

C EL DATO Hasta 400 mil migrantes al año Según la Subsecretaría de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), al año ingresan a México aproximadamente 150 mil migrantes indocumentados, la mayoría provenientes de Centroamérica. De acuerdo con organismos de la sociedad civil esta cifra asciende a 400 mil.

Por Vanesa Robles atorce de marzo de 2012. Unos 40 centroamericanos con El Salvador. Esta misma noche algunos continuarán la lu- comedor en Inglaterra y Federalismo. “Aquí no hay delitos la suerte colgada de una mochila vieja y el sol a plomo es- cha. Correrán, furiosos, tras el animal metálico. Se asirán tan deleznables o terribles como los que ocurren por la ruperan el tren, tumbados sobre la banqueta de la Avenida a uno de sus pasamanos igual que a la vida. Ya arriba, se ta del Golfo, pero no dejan de suceder”, afirma Enrique Inglaterra, a unos pasos de Federalismo. Son las 11 del día. amarrarán a un vagón para no caerse y aguantarán el sol González. A eso se suma que en esta parte la gran fronteUn kilómetro al Poniente, otra media docena camina so- durante el día y el frío por la noche. El destino es El Nor- ra vertical, la ayuda humanitaria depende más de la buebre las durmientes, a paso de zombie. Adela Estrada, que te. Varios morirán antes de verlo. na voluntad de la gente que de la organización de grupos. desde su casa frente las vías del ferrocarril ha visto pasar La pregunta es cuántos. La ruta del Pacífico exige más energía de quienes la y asistido a los indocumentados durante 30 años, confirCuántos cruzan la frontera con Guatemala, sólo en siguen, que deben subirse a muchos más trenes que en la ma que en los últimos días han llegado a Guadalajara más ese cruce fallecen unos 500, los mismos mexicanos que ca- del Golfo y aguantar más corretizas de Migración y más que de costumbre. da año perecen en su intento por cruzar hacia Estados Uni- días sin alimento. Los casi 40 que están tumbados este día Hace apenas dos años, en 2010, la costumbre era que en dos, ha dicho antes el investigador Ramón Gómez. Falta sobre Inglaterra y Federalismo, tienen los sentidos anesla zona metropolitana hicieran escala entre cuatro mil y 10 saber cuántos son secuestrados por las tesiados por el cansancio y el hambre. mil emigrantes centroamericanos, según datos que entonces mafias, en el Sureste y el Golfo de Méxi- Mucho me han perseguido. “Uno se acostumbra… se acostumdel investigador del Departamento de Estudios Ibéricos de la co. Cuántos padecen mutilaciones, cuanbra el estómago de uno a aguantar Universidad de Guadalajara, Ramón Gómez Zamudio. En do la bestia los derrota y les pasa encima. Me ha tocado tirarme por hambre, y así tiene que ser”, se encoje 2012, la costumbre ha cambiado. Ahora vienen más. Cuántosacaricianlapieldelgrandeseo de hombros Pedro Escobar, un salvadolas montañas; aguantar reño cuarentón, que en su adolescen“Me dijeron que por aquí el camino es más largo, pero que se llama Estados Unidos de América. un poco más tranquilo y que si me tiraba por Piedras Negras, Cuántos pasan en estos días por Guacia sirvió al ejército de su país, durante hambre y frío […] Pero una guerra civil que en el decenio de los era más rápido, pero corría el riesgo de que me agarraran”, dalajara, la mitad del camino. confiesa el hondureño Alex Andino, de 18 años. Cualquier cifra es imprecisa, afirmó ochenta dejó miles de muertos y muy Lo de largo hay que tomarlo en serio. Una vez que han hace unos días, el sacerdote Alejandro So- entonces digo: ‘pucha, voy poco dinero. Pedro comparte un virote ingresado a este país, los centroamericanos indocumen- lalinde, de visita en esta ciudad. En los úlcon su paisano David Pérez, que despal Norte, voy pal Norte cansa a medio metro. Hace 25 años no tados deben recorrer una de las fronteras verticales más timos años, el párroco se ha hecho notaextensas del mundo, de unos tres mil kilómetros, para lle- ble no sólo por su trabajo, en el albergue habrían compartido ni el saludo y hay al rato se me cumple brían matado, pues David simpatizaba gar a Tijuana. La frontera se llama México. Hermanos en el Camino, en Ixtepec, OaSólo entre Tapachula y Arriaga, Chiapas, los más po- xaca, sino por las amenazas que le han hey participó en algunas movilizaciones el sueño´ bres —que es mucho decir— caminan alrededor de una se- cho los secuestradores de indocumentadel Frente Farabundo Martí de Liberamana, a la par de las vías del tren destruidas por los hura- dos y por sus críticas a la Iglesia Católica, ción Nacional. canes. En Arriaga persiguen un tren en el que viajan a a la que acusa de cruzar de brazos ante la barbarie. No es El virote de Pedro y David es el último de 80 que Tabasco. Luego a Veracruz. Luego a Oaxaca. Luego a Pue- que sea imposible contar a los migrantes; más bien, a na- trajo Juan, un tapatío sesentón del Oriente, que hace bla. Luego al Estado de México. Por lo medie le interesa hacer la cuenta, afirma So- dos años se propuso preparar lonches y aguas frescas nos hasta Oaxaca, a las persecuciones de No es que sea imposible lalinde. Los “ilegales” no votan durante y traerlos a las vías cada miércoles por la mañana. A los agentes del Instituto Nacional de Milas elecciones mexicanas, no vienen a cada torta y agua, los acompaña un folleto de tres por gración, y las extorsiones de las policías contar a los migrantes; más pasear por Puerto Vallarta, no enviarán cinco centímetros, que lleva por nombre “Sonríe, Jesús municipales se suman la codicia de los Zeremesas, dice. de te ama”. A bordo de su viejo LTD blanco, don Juan bien, a nadie le interesa tas y las maras. Sin otro capital que sus cuerpos y para en seco cualquier pregunta. “No hago esto pa’ darEn el centro del país, los migrantes unos pesos, desde que los centroame- me ínfulas”, dice. “Mejor pregúnteles a ellos”. hacer la cuenta, afirma ricanos ingresan a México son blanco “irregulares” deben elegir: o la ruta del Para ellos, Pedro y David, la guerra y los partidos poGolfo, hacia las fronteras de Nuevo León de todos. Lugareños los roban y explo- líticos son un tema agotado. “Lo que sigue es irse… antes el sacerdote Alejandro o Coahuila, donde también dominan los tan. Taxistas los roban y entregan a las yo estaba feliz porque ganó el FMLN, pero ellos mismos Zetas, o la persecución de trenes que van autoridades. Policías los roban y ex- dolarizaron al país y ahora estamos peor. Mientras haya Solalinde, de visita a Celaya, luego a Irapuato, luego a torsionan. Polleros los roban y esta- políticos que busquen su conveniencia nunca vamos a meOcotlán, luego a Guadalajara, luego a Tefan. Delincuentes los roban, secues- jorar los pobres. Y mírenos; los vamos a seguir visitando en la ciudad quila, luego a Tepic, luego Los Mochis… tran y asesinan. en Guadalajara”. Por lo que se ve este mediodía, la ruEl “Informe especial sobre los casos Por lo que se ve hoy, aquí hay muchos muy decepciota más larga comienza a ser una constante. Desde la puer- de secuestro en contra de migrantes”, que la Comisión Na- nados de los políticos en sus países; tan pobres como pata de su casa, Adela Estrada relata que nada menos ayer, cional de Derechos Humanos hizo público el 15 de junio ra luchar contra la bestia, aunque en ello se les vaya la vivio pasar a dos familias con niños pequeños. de 2009, calculaba unos 18 mil secuestros de emigrantes da, y, al mismo tiempo, en la escalada de una escalera difícil En el gran grupo de hoy no hay niños, aunque muchos al año, la mayoría en la ruta del Golfo de México. a la esperanza, en la que Guadalajara es un peldaño. dejaron se serlo hace muy poco. A todos les rugen las triNinguno de los que descansan en la banqueta de la —¿Tienes miedo? pas y andan con sed, pero con todo, tienen suerte. Están Avenida Inglaterra conoce el informe, pero todos han de—Sí— responde Alex Andino, sin dejar de admirar la vivos. Sobrevivieron a la “bestia”, algunos de ellos hasta cidido tomar la más segura, desde que partieron de la fron- Avenida Federalismo Sur, como si estuviera en la 5ta Avedurante mes, en el cual fueron deportados a Guatemala tera Sur de México. nida de Nueva York. —Mucho me han perseguido. Me ha dos o tres veces. La bestia: el tren que los acerca a uno de Más segura tiene sus matices, afirman los integran- tocado tirarme por las montañas; aguantar hambre y frío los países más ricos del mundo, desde sus empobrecidas tes FM4, el único grupo organizado de casi todo el Occi- […] Pero entonces digo: ‘pucha, voy pal Norte, voy pal Nornaciones: Honduras —la mayoría de ellos—, Guatemala, dente mexicano que brinda apoyo a los migrantes, en un te y al rato se me cumple el sueño’.


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EL INFORMADOR

Domingo 18 de marzo de 2012

Raymundo Riva Palacio

Antonio Ortuño

PORTARRETRATO

EL MUNDO ALUCINANTE

Poetas siameses de la tundra

El diablo mexicano Cuando Genaro García Luna está bajo el escrutinio de la opinión pública, no hay medias tintas, se le odia. Tiene sobre la frente la marca de la guerra contra el narcotráfico y sus miles de muertes, y sobre de él se descargan las frustraciones colectivas. García Luna genera reacciones de impotencia porque por más que se le critica y se le golpea, parece inamovible en su cargo de secretario de Seguridad Pública Federal, con lo cual también despierta leyendas populares que lo hacen ver, contrario al propósito buscado, como un ser todopoderoso. García Luna vive todos los días las contradicciones de la personalidad mexicana, sibilina, hipócrita, cobarde. La belicosidad con la que lo atacan, la obsesión con la que lo critican y la subjetividad de muchos de sus detractores, sólo es comparable con la genuflexión con la que muchos de sus enemigos públicos lo tratan en privado, y la necesidad que sienten, cuando en momentos de riesgo, piden que los ayude. Hay políticos que lo denuestan en las tribunas parlamentarias, y horas después le hablan para explicarle que lo que dijeron, realmente no lo piensan. Hay periodistas que lo usan regularmente como piñata, y que corren a él cuando se ven inmersos en problemas. Hay líderes políticos que reconocen que muchas veces los ataques que realizan sobre García Luna son en realidad para golpear al Presidente por razones ajenas a la seguridad, y otros, particularmente en el área de las ONG’s, donde se encuentran algunos de sus principales críticos, que lo buscan para financiamientos. Criticarlo es políticamente correcto, y rentable. García Luna es generador de esta dicotomía del comportamiento político mexicano. A lo largo de todo el Gobierno de Calderón, el secretario de Seguridad Pública, que se enteró de que sería nombrado menos de 90 minutos antes de que se anunciara su designación, nunca ha dejado de ser un objetivo para destruir. En septiembre de 2010, en este mismo espacio se apuntó que ningún secretario en la memoria había sido sometido a un ataque tan vitriólico, frontal y masivo como él. Le han dicho corrupto y represor, y hasta por la forma tableteada de hablar, lo han descalificado. Es el pretexto perfecto para alimentar la discordia. En las dos últimas semanas, y las que vendrán en lo que resta del mes, ha estado en el centro de la discusión por el caso de Florence Cassez, sentenciada a 60 años de cárcel por secuestro. La recreación para la televisión mexicana sobre el episodio de su detención en 2005 por policías de la Agencia Federal de Investigaciones, ha sido el eje de la crítica permanente contra él. En el juicio de Cassez, tres instancias judiciales dijeron que la recreación no afectó el proceso y el alegato de la defensa fue desechado. La renovación de la polémica se debe a un proyecto de resolución del ministro Arturo Zaldívar que retoma ese punto como el eje de su documento para pedir la liberación de la francesa porque no se respetaron sus garantías constitucionales. El proyecto se discutirá esta semana en la Suprema Corte de Justicia. Hablar negativamente de García Luna en México es un pleonasmo. Difícil y cuesta arriba es defenderlo o tomar una posición que coincida con él. Desde que se difundió el proyecto Zaldívar, el secretario fue objeto de una intensa campaña negativa en las redes sociales que apenas comenzó a amainar este fin de semana. Esto, sin contar con la batería de plumas y voces que lo han cuestionado desde las tribunas periodísticas, y los políticos que se han sumado al pensamiento convencional. En estos días se ha pedido su destitución por el affaire Cassez, con una visión tan unidimensional que se pasan por alto varias cosas: García Luna era subalterno del subprocurador para Delitos de la Delincuencia Organizada, José Luis Santiago Vasconcelos, quien a su vez era subalterno del procurador Daniel Cabeza de Vaca. Es decir, para efectos de argumentación, si el caso de la “escenificación” televisiva, como lo describe el ministro Zaldívar, fuera determinante, Vasconcelos —que murió en 2008— y Cabeza de Vaca —actual miembro del Consejo de la Judicatura—, tendrían una responsabilidad mayor. Más aún, si el llamado “montaje” hubiera sido clave en el caso, el Ministerio Público tendría que haber consignado en su momento a los policías que lo hicieron. Toda esta línea de mando y responsabilidades ha sido ignorada por todos. Sirve, en el contexto actual, sólo para mostrar el poder de la personalidad de García Luna, como el diablo de la administración calderonista, al cual hay que exorcizar. La paradoja es que su imagen doméstica sigue contrastando con la que tiene en el extranjero. Este año solamente, el ampliamente admirado en México general Óscar Naranjo, responsable de combatir a la delincuencia organizada en Colombia, le pidió a García Luna ayuda para capacitar y fortalecer a la Policía colombiana, que se encuentra empapada en la corrupción. Recientemente se planteó a nivel internacional imitar el modelo de Policía Federal que instrumentó en México y desarrollarlo en otras naciones. Gobiernos centroamericanos y suramericanos recurren constantemente a él por asesoría. Hace unas semanas estuvieron en México los miembros de los Comités Selectos de Inteligencia y de Apropiaciones de la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos, y pidieron ver específicamente Plataforma México, el orgullo tecnológico de su gestión. Previamente, en una visita inusual, el jefe de Inteligencia del Comando Norte, lo fue a ver a su oficina para que le mostrara los sistemas que ha instalado y su operación en tiempo real. Y cuando García Luna viajó hace un par de meses a Washington, el nuevo jefe de la CIA, el general David Petraus, pidió verlo durante 15 minutos, en una reunión que se alargó a 75. García Luna, un ingeniero mecánico que jugó futbol profesional con el América a principio de los ochenta antes de ingresar al CISEN, entrenado por la CIA, el FBI, el Mossad y los franceses, ha resistido toda la crítica en su contra a lo largo de más de cinco años, desafiando todas las leyes de la política que presupondrían que tanto desgaste lo convierten en lastre y no en activo para el Gobierno. Pero no hay señales en ese sentido. Hasta ahora, el apoyo parece incondicional, y su horizonte de vida institucional más allá del fallo de la Corte. En cualquier caso, para efectos prácticos, García Luna debe estar completamente seguro de algo: sin importar cuál sea el resultado, los ataques en su contra no cejarán. rrivapalacio@ejecentral.com.mx twitter: @rivapa

La etiquetación literaria puede llegar a ser pasmosa. Fatigadas ya las agrupaciones por edad, género y nacionalidad y sus diversas mixturas posibles (“nueva ensayística femenina bávara”, “poesía tijuanense de hombres transgénero de mediana edad”, “narrativa de la senectud bisexual del Bajío”), llega la etiquetación según el ecosistema de nacimiento o residencia. Al menos eso deduzco de leer una invitación para asistir a una charla de los “escritores del desierto” que se realizará dentro de unos días en el DF. ¿Quiénes son estos émulos de Lawrence de Arabia en nuestro país? Uno pensaría que esta definición sería privativa del difunto Daniel Sada o de Jesús Gardea, novelistas en cuyas obras existe una relación escénica y estética con el descampado. Sin embargo, en este caso se le aplica a Carlos Velázquez, Julián Herbert y Luis Jorge Boone, autores por demás variopintos, por el mero motivo de que nacieron o viven en Coahuila, que es Estado de pocas hierbas (Boone es nativo de Monclova pero no reside allí; Herbert es de Acapulco pero se mudó a Saltillo; Velázquez nació y vive en Torreón). Dejo de lado el hecho de que sean o no escritores de interés (el consenso ha establecido que lo son), me asombra que se les agrupe con respecto a un accidente geográfico que no parece tener relación con lo que escriben. Velázquez, uno de los mejores narradores jóvenes del país,

practica una escritura pop desaforada, irónica, personalísima; Herbert, reconocido hasta ahora como un poeta de amplia cultura clásica, ha dado a luz en fechas últimas un libro de memorias relacionado con el deterioro de su madre y el país entero que ha sido muy celebrado, Canción de tumba; Boone practica imparcialmente la narrativa, el ensayo y la crítica. Nadie, sin un mapa en la mano, podría sospecharles semejanzas a estos “desérticos”. Supongo que la idea que subyace a este maridaje es que los editores internacionales ubiquen la etiqueta y, claro, la compren, Como “literatura del Norte” suena demasiado general (y ya existe un directorio telefónico de autores que caben dentro del cajoncito y que fatigan, casi todos, el tema del narcotráfico, ya muy vendido) y como “literatura de Coahuila” les ha de sonar a poco a los bautizadores, pues “escritores del desierto”. Ahora bien, me pregunto: si acaso la denominación se impone y triunfa entre los enterados ¿qué cosa sobre el cielo y la tierra impedirá denominar a Carlos Fuentes, que nació en Panamá, “el novelista del canal”? O, ya entrados en gastos, pues aprovechemos que Juan Villoro estudió en la UAM Iztapalapa y ha recorrido algunos países y achaquémosle el gallardo mote de “cronista de Texcoco y el Universo”. Total, si la promoción literaria nos arrastra a la emulación del “Perro” Bermúdez, ningún extremo nos estará vedado.

Carlos Enrigue

AYER DECÍAMOS Esta semana llegará de visita a nuestro país S.S. Benedicto XVI y muchos católicos nos alegramos por ello, porque de sus mensajes esperamos reforzar nuestros valores y sobre todo tener una conversión interior que evidencie congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos, lo que, entre otros beneficios, derivará, en la medida de que lo logremos, en una mejor interrelación entre los habitantes de nuestro país, tan necesitado de armonía. Será con ésta la sexta ocasión que un representante de la Iglesia Católica venga a nuestro país, ya que Juan Pablo II nos visitó en cinco ocasiones. Hay algunas personas que creen habrá diferencia, dado que el anterior Pontífice tenía un gran carisma personal, tal y como se demostró con las multitudes que lo siguieron, y el actual que no parece serlo tanto; aunque yo creo se trata de una situación prefabricada, puesto que es evidente que cada persona tiene sus propios defectos y cualidades, y en algunos aspectos será atractiva o repulsiva, en su caso para quien observa al otro. En mi caso y sin desconocer en nada las cualidades de Juan Pablo II, de quien admiro muchos aspectos de su personalidad, digamos que estoy mucho más cerca de admirar la personalidad de Benedicto XVI, a quien conocí hace muchos años, cuando no era jefe de la Iglesia, leyendo su “Informe sobre la fe”, que recuerdo con emoción; pero habrá muchos que no coincidan conmigo y otros a los que no atraiga la personalidad de ninguno.

“Bienvenido Benedicto XVI”

Pero nadie puede negar que el Papa es la cabeza visible de la Iglesia, cuyas enseñanzas seguimos con mayor o menor pulcritud la inmensa mayoría de mexicanos, y el hecho que un jefe espiritual visite nuestro país debe ser, cuando menos, motivo de respeto y atención puesto que algo bueno podemos aprovechar de cada visita de éstos. Sin embargo, parece que los católicos no tenemos el derecho de alegrarnos con esta visita, que tenemos que pagar los errores cometidos históricamente por los miembros de la Iglesia y por la propia Iglesia, que para los nuevos inquisidores se han convertido en pecados sin posible redención, y es que pertenecer a esta Iglesia significa ser objeto de una absoluta determinación, así si un católico es ladrón, todos los católicos somos ladrones; si un cura es pederasta, todos los curas lo son; si la Iglesia fue intolerante en las cruzadas, lo seguirá siendo durante toda la eternidad. Olvidan que la Iglesia ha participado en todos los cambios positivos de la humanidad, aunque muchas de sus enseñanzas tardaron mucho en ser escuchadas. Por eso a mí me da mucho gusto que venga S.S. Benedicto XVI y estoy convencido que quienes de buena fe sigan sus enseñanzas y las mediten, aplicándolas a su propia vida y situación, sean o no católicos, encontrarán algo que producirá que la relación entre los mexicanos sea más armónica, lo que es una cuestión que nos urge. carlosenrigue@hotmail.com

Guillermo Dellamary

No tirar basura

EXPLORANDO EL MUNDO Por una Guadalajara más limpia. ¿Se podrá? ¿Quiénes son los responsables de tanta basura? Bueno, bueno parece una pregunta fácil de hacer y más fácil echarle la culpa a la gente sucia y mal educada, pero en realidad hay muchos responsables, que deben de meter las manos para que tengamos menos “cochinero” en las calles de la ciudad. Un hecho ineludible y por demás evidente, es el cómo quedan los espacios después de un evento masivo. Toneladas de desechos de gran variedad, desde envases hasta restos de todo tipo de alimentos embarrados en el suelo. Por algo somos uno de los países de más obesos en el mundo, porque nos encanta la tragadera de cuanta cosa se pueda uno imaginar. Si es peregrinación o partido de fútbol, la gente come y come lo que le pongan, y por supuesto los basureros no ajustan y las calles se convierten el único destino de todo lo que ya no sirve. Y claro está, si es que encuentras un depósito de las dimensiones y características adecuadas. No hay botes suficientes para tanta basura, no hay más que meterlas en camiones e irla a tirar a las afueras de la ciudad, en los susodichos basureros municipales, que dicho sea

de paso, son un verdadero asco. ¿Son responsables los que nos dan los vasos desechables, o los que los arrojan al suelo después de usarlos? Las miles de bolsas de plásticos y todos los empaques publicitarios y decorativos de cuanto se nos ocurra, acaban por ser basura. ¿Y quiénes son los responsables? La verdadera basura no son las hojas de los árboles que las doñas se sienten obligadas a barrer todas las mañanas en las banquetas y patios de las casas, sino los cochinos envoltorios de toda la chatarra que comemos, los residuos de refrescos que bebemos, como camellos sedientos, enfrente de los tendajones y changarros. Urge llamar la atención por esta epidemia de basura que nos conquista e invade camellones, parques, avenidas y nuestros propios hogares. Un alto a tanta basura y desde luego tenemos que mejorar nuestros hábitos de poner las cosas en su lugar y mas bien exigir que ya no nos vendan tantas cosas que finalmente son basura. Por una Guadalajara más limpia, con más botes, más escobas y gente más educada. ¿No será mucho pedir?

Armando González Escoto

LOS COLORES DEL TIEMPO No sabemos cuánto vale Guadalajara, pero a tenor del número creciente de narcoadictos debe valer un dineral, como lo valen Cancún, Puerto Vallarta, Acapulco o la misma Ciudad de México. Desde luego el valor de una “plaza” incluye otras variables, pero ya el solo consumo es relevante. Lo que sí sabemos ahora con mayores elementos de juicio es el admirable control que tienen los cárteles sobre estados, ciudades y territorios, un control logístico y una capacidad de respuesta que da envidia. La compleja red de informantes de la que gozan hace palidecer los servicios de inteligencia oficiales, que además acaban pareciendo inexistentes. En menos de dos horas la Zona Metropolitana de Guadalajara tuvo 15 bloqueos documentados el pasado viernes 9 de marzo, en lugares muy distantes unos de otros, sin que se escapara el mismo Centro Histórico. Algo similar habíamos ya visto en Monterrey y en Morelia, demostrándose el alto nivel de organización y movilización que tienen los delincuentes al estilo de la guerrilla urbana más sofisticada. Para que no nos desanimáramos, ya en la noche de ese mismo

Control de las plazas día fueron presentados ante los medios de comunicación un grupo de sujetos apresados por haber participado en dichos incidentes. Tuvimos que esperar mucho más para que fuera presentado ante los medios el causante aparente de todos estos actos vandálicos, aunque lo habían capturado antes. La desusada prontitud de las autoridades para capturar malandrines obnubiló nuestra inteligencia haciéndola oscilar entre la duda o la sorpresa. Era sorprendente que hubiesen agarrado a tantos, y de seguro muy preocupante para sus entrenadores, acaso sobrepasados por la constante y rápida rotación de efectivos que se da en las filas de la delincuencia. Había también duda razonable por lo poco habitual de estas inmediatas aprehensiones. Ciertamente cualquiera podría pensar que ante el tamaño de la agresión se hacía mediáticamente indispensable si no capturar a los actores, por lo menos alquilarlos, aunque después ya nadie supiera ni se interesara por el destino final de los malandrines, fueran reales o de reparto. Para acentuar este clima surrealista y darle ambiente de cuaresma aparecen posteriormente otros tantos “narcomensajes”

donde la delincuencia pide perdón a la ciudadanía por las molestias que sus acciones hubiesen provocado: ausencia de clientes en restaurantes, cines, cafés, comercios y antros el fin de semana, abandono de clases y pérdida de horas laborales por adelanto en las salidas o ausencias en la tarde de aquel viernes, semiparalización del transporte público ya que los audaces choferes decidieron resguardarse en sus casas dejando a la población sin su atento servicio, socialización de un clima de terror apoyado por las innumerables incursiones en las redes informáticas no sólo por angustiados ciudadanos, sino también por malandrines específicamente contratados para hacer ese “trabajo”. Desde luego que en éste como en tantos otros asuntos, el verdadero rehén sigue siendo la sociedad, lo mismo si los bloqueos los montan camioneros, estudiantes, agrupaciones civiles, o narcotraficantes, revelando en cualquier caso, la incapacidad de los ciudadanos para poder defender sus derechos sin afectar los derechos de los demás, y la misma incapacidad de las autoridades para velar por los derechos de todos. armando.gon@univa.mx


Domingo 18 de marzo de 2012

EL INFORMADOR

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PERSONAJE FLORENCE CASSEZ

Las múltiples caras de la verdad Por Gilda Colin Bracamontes

Este 21 de marzo la Suprema Corte no dirá si ella es culpable o no de secuestro, sino si se respetó la Ley en su proceso. La trama parece la de una buena novela negra, que incluye hasta un montaje para televisión Por otro lado, las víctimas han asegurado reconocer el tono pelirrojo de su cabello y su inconfundible acento extranjero, aunque los testimonios de los plagiados han evolucionado con respecto a su estado original. Tiempo después saldría a la luz pública que Vallarta también mantenía una relación sentimental con Eduardo Margolis. Sumado a los testimonios de las víctimas, Margolis señaló que cuando Vallarta fue detenido, éste lo amenazó con asesinar a su familia si delataba sus actividades ilícitas. En la convulsión de versiones opuestas entre sí, Cassez fue sentenciada a cumplir una condena de 60 años en prisión por secuestro, portación de armas exclusivas del Ejército y delincuencia organizada.

EL TEMOR

El caso Cassez, asunto de Estado El controvertido caso Cassez trascendió del terreno jurídico a la esfera diplomática al convertirse en motivo de desgaste y tensión en las relaciones bilaterales de México y Francia. Cuando el mandatario francés, Nicolás Sarkozy, asumió la presidencia en 2007, hizo la promesa de auxiliar a los ciudadanos franceses detenidos como rehenes en el mundo. Con base en este juramento, Bernard y Charlotte presentaron el caso de su hija. El presidente francés se comprometió moralmente con la iniciativa presentada y adoptó el caso como bandera política. El profundo interés de Nicolás Sarkozy en el caso de Florence tiene distintas aristas. Por un lado, se dice que la familia Cassez mantenía una relación estrecha con el mandatario. Sin embargo, la detonación del caso coincidió con un momento político decisivo. Las posiciones esgrimidas en torno a la liberación de Ingrid Betancourt, el ascenso de Francia a la presidencia de la Unión Europea y la posibilidad de elevar sus índices de popularidad, fueron factores que influyeron en el mandatario para apoyar a los Cassez.

La libertad El próximo miércoles 21 de marzo, la primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) discutirá y votará el proyecto de resolución del ministro Arturo Zaldívar, quien propone la liberación de Florence Cassez, la ciudadana francesa sentenciada por secuestro en México en el año 2005. Para que Florence Cassez pueda dejar la prisión, la mayoría de los cinco ministros deberán votar a favor del proyecto del ministro Zaldívar, el cual que señala que se violaron

los derechos fundamentales a la notificación, a la puesta a disposición inmediata ante el Ministerio Público y a la presunción de inocencia de la mujer. En la sala se necesitan únicamente tres sufragios a favor para conceder el amparo, y al menos de manera pública, Arturo Zaldívar, Olga Sánchez Cordero Cossío y José Ramón Cossío se han pronunciado en favor de que la Corte garantice el debido proceso legal, con lo que la ciudadana francesa quedaría libre.

Desde entonces, Sarkozy ha presionado al Gobierno mexicano para que éste extradite a la ciudadana francesa. El Ejecutivo de México se ha negado porque la pena por secuestro en Francia es menor y Cassez podría salir de la prisión al poco tiempo. El apremio de la diplomacia francesa ha sido tal que en 2011 se dijo que el Año de México en Francia, festival de gran trascendencia artística y cultural, sería dedicado a la sentenciada. La posición de Sarkozy ha sido criticada dentro y fuera de Francia, pues se argumenta que convirtió una cuestión particular en un asunto de Estado. Aunque el encarcelamiento de Florence Cassez se remonta a 2005, su caso regresa a la luz pública con la propuesta del ministro de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar, de otorgar amparo y decretar libertad absoluta a la francesa. El presidente Sarkozy celebra la iniciativa presentada por Zaldívar, pues la liberación de Cassez le permitiría obtener una victoria popular en el marco del periodo electoral. No obstante, este escenario representaría un fuerte golpe para el Ejecutivo mexicano. El caso será votado el próximo miércoles 21 de marzo, día en que se dictaminará la culpabilidad o la inocencia de Cassez en el marco de un proceso viciado y caracterizado por una manipulación constante de los hechos y la información.

EL INFORMADOR • J. LÓPEZ

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ajo la mirada de algunos, la francesa es tan sólo una cara angelical que se esconde detrás de una celda; para otros, ésta es la integrante de una banda de secuestradores conocida como “Los Zodiaco”. Hay quienes la consideran una víctima de la injusticia y un ejemplo de la mediocridad del sistema judicial mexicano; no obstante hay aquellos que argumentan su culpabilidad con vehemencia. Florence Cassez es un personaje controvertido, lo cierto es que su caso ha sido motivo de ebullición mediática, turbulencia nacional y fricciones diplomáticas. Florence Marie Louise Cassez Crépin nació el 17 de noviembre de 1974 en Béthune, un pueblo situado en el norte de Francia. Fue la tercera hija de Bernard Cassez y Charlotte Crépin; desde pequeña se caracterizó por ser una niña independiente y determinada. Un año antes de terminar la preparatoria, Florence abandonó los estudios para trabajar en una tienda de muebles. Tiempo después se convirtió en la responsable de Eurodif de Amiens, negocio en la cual fungía como coordinadora de un grupo de vendedoras. En 2001 Cassez fue despedida de su puesto y las oportunidades laborales en Francia se veían limitadas. Años antes Sébastien, su hermano mayor, se había trasladado a México para contraer matrimonio con Vanesa Mercado, mujer mexicana. Sébastien Cassez se asoció con Eduardo Margolis, un buen amigo de Israel Vallarta Cisneros, a quien ahora se le identifica como el líder de “Los Zodiaco”. Con el fin de revertir la situación de desempleo de Florence, Sebastién motivó a su hermana a venir a México en busca de mejores oportunidades. La ciudadana gala llegó a la Ciudad de México en 2001. Ingresó al territorio nacional en condición de turista, y al no contar con los permisos migratorios requeridos para laborar legalmente, comenzó a trabajar con su hermano en la venta de productos médicos. Fue en este periodo cuando Cassez conoció a Israel Vallarta Cisneros, quien entonces se presentó como un supuesto empresario. Florence nunca hubiera imaginado la trascendencia que este encuentro tendría sobre su vida. Inicialmente, vivió en la casa de Sebastién, sin embargo, la pésima relación que llevaba con su cuñada la hizo cambiar de opinión. En cuanto le fue posible, la francesa modificó su situación migratoria a no inmigrante con actividades lucrativas, encontró empleo e inauguró su anhelada independencia. Comenzó a trabajar en la empresa Marketing and Technologys Imported y después en Servi Bosque. A lo largo de este tiempo, Cassez había mantenido contacto con Israel Vallarta. Finalmente estableció una relación sentimental con él y comenzaron a vivir juntos. Según ha expresado la francesa, su pareja se dedicaba a la venta de refacciones mecánicas. A mediados de 2005, Florence emprendió el viaje de regreso a su tierra natal, sin embargo, hundida en el desempleo regresó a México en septiembre de este mismo año. Aunque tiempo después la francesa declaró que en aquel momento su relación con Israel había concluido, todo parece indicar que volvió a vivir con él en el Rancho Las Chinitas, propiedad ubicada en la carretera México-Cuernavaca donde fueron encontradas tres personas secuestradas. En este periodo, Florence fue contratada como anfitriona de huéspedes por el Hotel Fiesta Americana Grand en la capital y planeaba mudarse a la Ciudad de México. El 8 de diciembre de 2005 Cassez y Vallarta se trasladaban al Distrito Federal con el automóvil cargado de muebles para la mudanza, cuando fueron detenidos por elementos de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI). La pesadilla apenas comenzaba. Un día después de su detención, la Procuraduría General de la República (PGR) notificó haber desmantelado a la banda de secuestradores “Los Zodiaco”, implicada en al menos 10 secuestros y un homicidio. En seguida se mostró por televisión cómo supuestamente el equipo de la AFI se introducía en el Rancho Las Chinitas y liberaba a tres personas plagiadas. Sin embargo, la supuesta detención estuvo repleta de irregularidades. Cassez no fue puesta a disposición del Ministerio Público de forma inmediata ni se le notificó a la Embajada francesa su captura. Por el contrario, Florence fue escoltada al Rancho para grabar un montaje de lo acontecido. El 10 de febrero de 2006 las autoridades mexicanas reconocieron que la captura televisiva fue producto de una recreación de los hechos, aunque la AFI negó esta declaración.

60 años Es la sentencia cumpliría por los delitos de secuestro, portación de armas exclusivas del Ejército y delincuencia organizada.


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EL INFORMADOR

Domingo 18 de marzo de 2012

Fernando Savater

Jorge Zepeda Patterson

El cronista de Satán El fracaso del “haiga sido como haiga sido” De vez en cuando, como las jacarandas de marzo, florean en nuestra atribulada flora política expresiones esperanzadoras. No son muchas, y suelen ser efímeras, pero ocasionalmente brotan entre el paisaje de infamias y manipulaciones, y dejan la vaga sensación de que no todo está perdido. No sé que alineación favorable de los astros permitió, por ejemplo, que la terna de consejeros ciudadanos que debería nombrarse para el IFE se concretara en favor de María Marván, Lorenzo Córdova y Sergio García Ramírez. Durante años el IFE había padecido un desdibujamiento creciente, debido al control de los partidos en el proceso de designación de los consejeros. Los ejercicios anteriores habían consistido en un reparto de posiciones a favor del PRI, PAN y PRD. Los consejeros ciudadanos que supuestamente ejercerían la supervisión y arbitraje de los partidos y las elecciones, acabaron siendo personeros de las instituciones que deberían ser supervisadas. Parecía una trinchera más de las muchas que la clase política logró arrancar de la ciudadanía o a las que nunca permitió su acceso. El más reciente cambio de consejeros parecía destinado a constituir el último y definitivo golpe al IFE. Durante meses se barajearon distintas ternas en las que la única diferencia era la manera en que se la repartían los tres partidos. Gracias a la afortunada circunstancia de que nunca pudieron ponerse de acuerdo en su rebatinga, se abrió la ventana que permitió la designación de tres ciudadanos respetables y de conocida probidad. El ingreso de los tres ha modificado sensiblemente el ambiente dentro del IFE, y potenciado a los elementos sanos que aún prevalecían. Súbitamente una institución que parecía perdida vuelve a constituir un “territorio” aparentemente ganado a la amDurante meses se biciosa clase política. La misma sensación me dejan las dos derrotas electorales más reciente de Felipe Cal- barajearon distintas ternas derón. Una de ellas es el fracaso de la candidatura de Luisa María Calderón, la Cocoa, al en las que la única Gobierno de Michoacán. La maquinaria federal se volcó a favor de la hermana del Presi- diferencia era la manera en dente no sólo durante la precampaña y la campaña misma. Se podía adivinar una estrategia que se la repartían los tres de cálculo para favorecer a Cocoa desde el alevoso michoacanazo que se orquestó desde la partidos. Gracias a la PGR en contra del Gobierno de Leonel Godoy, para minar la credibilidad del perredismo afortunada circunstancia de frente a la opinión pública local y nacional. Con esto no pretendo decir que el triunfo del que nunca pudieron ponerse PRI en aquél estado sea un desenlace a favor de los ciudadanos. Sólo el tiempo lo dirá, aun- de acuerdo en su rebatinga, que no soy demasiado optimista. Pero sí me parece importante concluir que la estrategia se abrió la ventana que del “haiga sido como haiga sido” que estaba operando a favor de María Luisa Calderón fue permitió la designación de derrotada, pese a todo. Una lección que contradice la impresión que tienen los políticos de tres ciudadanos respetables que el dinero, las malas artes y el poder son iny de conocida probidad falibles a la hora de imponer una decisión. Algo similar me sucede con el fracaso de Ernesto Cordero en sus empeños de hacerse con la candidatura del PAN a la Presidencia. No es un secreto que Felipe Calderón estaba decidido a convertirlo en el abanderado de su partido. Para ello su administración no omitió maña ni ahorró recursos, legales e ilegales. La prensa documentó una y otra vez la participación de la estructura federal y la presión política para influir en el voto de los panistas. Y pese a todo, Josefina Vázquez Mota logró imponerse al delfín del Presidente. No se si los panistas tomaron o no la mejor decisión, ese es otro tema, lo importante es que no la tomaron en función de la estrategia de manipulación del poderoso. Todavía es incierta la posibilidad de que el 21 de marzo, en la Suprema Corte, el proyecto de ley de Zaldívar logre imponerse en contra de todo el despliegue de recursos legales y políticos que se desplegaron en contra de Florence Cassez, para proteger la imagen de Genaro García Luna. Durante años el aparato policiaco y judicial orquestó una estrategia sistemática para asegurar la condena de la francesa. Siete años después, y contra todo pronóstico, los pliegues favorables del sistema reaccionaron para cuestionar su propio cuestionable desempeño. Interesante No son muchos ejemplos en la larga colección de infamias que terminan por imponerse y convertirse en eslabón de la infinita cadena de la impunidad del “haiga sido como haiga sido”. Normalmente la clase política y los “intocables” terminan saliéndose con la suya. Pero a veces, por razones no del todo explicables, algo se mueve pese a todo, y nos deja la vaga sensación que existe alguna esperanza. Mientras podamos ver jacarandas como éstas en materia política, no todo está perdido. www.jorgezepeda.net @jorgezepedap

No hace falta recordar que las películas de la Hammer son una referencia casi legendaria para todos los aficionados al cine terrorífico y fantástico. Pero ¿cuál fue la mejor de todas? Si le preguntamos al eterno Christopher Lee —que algo debe saber del asunto, porque apareció en las más distinguidas— nos dirá que su favorita es La novia del diablo de Terence Fisher. Puede que este favoritismo se deba no sólo a que él la protagonizó sino a que por una vez su papel fue de héroe y no de espectral villano… En cualquier caso muchos compartimos su elección. El guion es excelente, el reparto muy adecuado (con un inolvidable Charles Gray haciendo del malvado satanista Mocata) y la dirección de Fisher tan competente como acostumbraba. El filme se basa, con notable fidelidad, en la novela The Devil Rides Out, cuyo autor fue un amigo de Christopher Lee, un novelista popularísimo en su época y bastante olvidado hoy salvo por viciosos del género como un servidor: Dennis Wheatley. La estupenda narración apareció en castellano como El talismán de Set en un volumen dedicado a Wheatley en la añorada colección de Aguilar El lince inquieto. Escritor de numerosos best-sellers en su día, carentes de pretensiones estilísticas pero muy entretenidos, el renombre de Dennis Wheatley está implacablemente ensombrecido ahora por su derechismo militante y un anticomunismo a veces declamatorio que no omite exabruptos políticamente escandalosos referentes a etnias y sexos. Qué le vamos a hacer, nobody is perfect. Pese a tales pecadillos mortales, el William Peter Blatty de El exorcista y el Ira Levin de Rosemary’s baby le han leído sin duda con provecho… Aunque Wheatley se prodigó en todo tipo de tramas aventureras, policíacas y exotismos variados, sus mayores éxitos los consiguió con argumentos que incluyen rituales satánicos y presencias demoníacas, temática pintoresca en la que llegó a ser toda una autoridad. Así lo atestigua des-

de su propio título la completa biografía que le dedicó hace un par de años Phil Baker: The Devil is a Gentleman (editorial Dedalus). En esas novelas el adversario no es nunca el demonio en persona, al estilo de El exorcista o Damien, sino distinguidos servidores suyos, magos satanistas de alto rango y poderes arrolladores. Frecuentemente esta devoción diabólica va mundanamente acompañada en ellos por una ideología política extremista, sea nazi, comunista o incluso las dos sucesivamente. Y les sirven sectas de brujos inferiores, que suelen caracterizarse por caprichos más lascivos y económicos que de influencia política. Sin duda Wheatley es consciente del carácter folletinesco de estas narraciones, por lo que dedica la mejor de ellas (The Satanist, una intriga con toques de espionaje que no desmerece ante sus coetáneas de James Bond) al indiscutible maestro del género: Alejandro Dumas. Estamos hoy tan habituados a la injerencia diabólica en las ideologías criminógenas de nuestro entorno que el énfasis satanista de Dennis Wheatley, casi tierno en la ingenuidad de su maniqueísmo, ya no nos impresiona demasiado. El diablo —es decir, el gran separador, el enfrentador— no necesita rituales rebuscados ni parafernalias folclóricas para levantar acta de su poderío en el despedazamiento del mundo. El olor a azufre y la pata de macho cabrío aparecen cuando la ambición o la concupiscencia —tan humanas, demasiado humanas— desvarían hasta volverse contra su pretensión utilitaria y morder como víboras rabiosas el calcañar de la humanidad misma. En el aquelarre globalizado, la voz que señala la presencia del Maligno se convierte en tópico y a menudo en legitimación de las acciones atroces que la confirman pretendiendo combatirla. Del Gran Engañador sabemos que tiene múltiples caras, aparentemente contrapuestas pero igualmente nefastas: ¿cómo denunciar creíblemente a quienes le sirven, cuando todos somos ya más o menos satanistas?

Rosa Montero

Somos basura La otra noche, de viaje en un hotel, de madrugada, caí haciendo zapping en un documental ya empezado que emitían en el canal internacional de TVE. Fue en cierto sentido una desgracia, porque era muy tarde y estaba muy cansada y sólo pretendía echarle una ojeada a las noticias. Pero la película era tan increíblemente buena, tan fascinante, que me hipnotizó y me la tragué entera. Más de 50 minutos sin poder despegarme de la pantalla. Luego me enteré de que se trataba del multipremiado Comprar, tirar, comprar (en la fotografía), un documental coproducido en 2011 por España y Francia y realizado por Cosima Dannoritzer, una cineasta alemana que ya ha hecho otros trabajos en nuestro país. Comprar, tirar, comprar trata de la obsolescencia programada, es decir, de cómo nuestra vertiginosa sociedad de mercachifles produce voluntariamente objetos frágiles e incluso los diseña para que se rompan, de manera que haya que reemplazarlos y la rueda del consumo siga girando cada vez más deprisa. En fin, todos sospechábamos que, por lo general, los fabricantes no se esforzaban en hacer productos demasiado perdurables, precisamente para poder seguir vendiendo. Pero la película de Cosima va mucho más allá y te deja boquiabierta ante la malevolencia y el cinismo desplegados. Todo rigurosamente documentado. Y así nos enteramos, por ejemplo, de que, a principios de los años veinte, las lámparas incandescentes, las vulgares bombillas, tenían una vida de dos mil 500 horas. Pero en 1924 se creó el cartel internacional y clandestino Phoebus, compuesto por Osram, Philips y la española Lámparas Z, con el fin de limitar la vida de las bombillas a mil horas. Como se lo tomaron tan en serio que multaban a quienes sacaban productos más longevos, para

1932 ya habían conseguido que todas las lámparas murieran a las mil horas. Algo parecido sucedió cuando Dupont creó el nilón en 1940. Para mi pasmo, ahora me he enterado de que las medias de nilón eran en su origen enormemente resistentes, que no se hacían carreras y no se rompían nunca. Por eso Dupont ordenó a sus ingenieros que consiguieran un nilón peor, más débil y defectuoso. Hacer mal un producto, en fin, exige también al parecer una gran cantidad de ingenio tecnológico. Al fin triunfaron en toda regla, como con las bombillas. Hoy las malditas medias se siguen rompiendo con una facilidad escandalosa. O lo que es lo mismo: sin duda esta batalla la ganaron los malos. Y hay más, mucho más. Como, por ejemplo, baterías de los iPod que se construían para durar sólo 18 meses (una querella les obligó a cambiar). Y algo que me ha dejado alucinada: al parecer las impresoras, o al menos algunas impresoras, vienen con un chip que va contando las páginas que imprime, y al llegar a, pongamos, 50 mil, simplemente detiene el funcionamiento de la máquina, como si se hubiera roto para siempre. Pero en el documental vemos cómo un chico de Barcelona consigue poner el contador del chip a cero y la impresora sigue trabajando perfectamente. Pero cuando el documental adquiere una grandeza sobrecogedora es al demostrar cómo todo esto, además de ser un robo para los consumidores y de expoliar los recursos del planeta, termina generando una vasta marea sucia, contaminante, letal, que degrada la vida de los pueblos más pobres de la Tierra y sepulta sus esperanzas de futuro. Toda esa chatarra, toda esa basura tecnológica loca e innecesariamente multiplicada por la obsolescencia programada, acaba, por ejemplo, en Ghana, creando una realidad apocalíptica que el documental recoge sobriamente. Viendo esas imágenes imperdonables del abuso he recordado con un escalofrío todos los residuos tecnológicos que he ido dejando atrás a lo largo de mi ya larga vida. Empezando por los primeros contestadores telefónicos (al menos un par), por los faxes (quizá tres), las impresoras (cinco o seis), las agendas electrónicas (¿media docena?), los móviles (¡cielos! Por lo menos 20…), los ordenadores (15 o más incluyendo los portátiles), los discos duros exteriores (tres), los iPod (tres), los iPad (por ahora uno, pero seguro que la cuenta aumentará)… Y aún hay que añadir televisores (siete u ocho), videos (dos o tres), lectores de DVD (uno) y varias generaciones de electrodomésticos diversos (lavadoras, lavavajillas, neveras, microondas, secadoras, planchas, batidoras, tostadoras…). ¡Horror! Y se me había olvidado citar los antiguos tocadiscos (tres o cuatro), grabadoras (seis o siete), equipos de música para CD (tres)… Por no mencionar las cámaras de fotos (tres o cuatro), los despertadores electrónicos (un puñado), las pequeñas radios de antaño (dos o tres), los cepillos de dientes eléctricos, las maquinitas depiladoras… Seguro que me dejo varios artefactos sin citar. Todos tenemos una larga biografía de basura tecnológica a las espaldas, un inmenso historial de residuos contaminantes. Me pregunto cuántos de mis venenosos restos habrán llegado a lugares como Ghana. Alguna de esas asquerosas y ponzoñosas carcasas de ordenador que se ven en el documental, ¿será acaso mía? Me lo pregunto con horror y con vergüenza y con un propósito de enmienda que ni siquiera sé si seré capaz de conservar.


Domingo 18 de marzo de 2012

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UNA NOVELA POR ENTREGAS DE DIEGO PETERSEN / CAPÍTULO 3

COMO MOSCA EN PARABRISAS

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RECAPITULACIÓN. Por una demanda judicial exhumaron el cadáver de la viuda de Lafitte. Ahí estuvo el reportero de nota roja Beto Gómez. Para sorpresa de todos en el ataúd de la viuda sólo había palos, piedras y una chamarra militar. Manuel, quien lidera un periódico, sabía que no podía ser otra que la mamá de su amigo Mike Lafitte, con quien se encontrará.

La casa de Mike era un departamento construido en una vieja casona en la colonia Americana. El quinto domicilio desde que Manuel lo conoció a la salida de la facultad de letras en la Universidad de Guadalajara, 10 años atrás. Era un departamento agradable, sencillo, no muy bien iluminado, en un segundo piso. La entrada por una escalera lateral estaba descuidada y oscura. Desde que se había separado, poco después de la muerte de su madre, Mike estaba un poco dejado de sí mismo, y la casa no denotaba otra cosa: hierba en las macetas, las plantas secas, hojas arremolinadas en los rincones de la escalera y una bugambilia floreada y feliz, que no hacían sino confirmar el abandono. Las diferentes casas en las que vivió Mike, cuando era soltero o incluso ya casado con Claudia, eran todas más o menosdelmismoestilo:departamentosocasas viejas en la colonia Americana, con unadecoraciónsencilla,mueblesnuevos, y el rastro de alguna herencia reflejada en cuadros feos y adornos cursis. El nuevo departamento era lo mismo pero a la mitad: la mitad de los espacios, la mitad de loscuadros,lamitaddelibrosytodoamedialuz.Loúnicoqueseguíainalteradoera el whisky. A la casa de Mike los amigos la habían bautizado como Huisquilitlán, porqueeralamecadelwhisky.Enlaspeores épocas, en los días más pránganas como estudiantes, en esa casa el whisky se compraba por cajas: una de Jack Daniels y otra de Etiqueta Negra. MikeabrazóaManuelconesasonrisa y esa calidez que eran únicos en él. Desde la muerte de su madre sólo se habían visto una vez pero en realidad no habían platicado gran cosa, fue un asunto más bien de bola, la bola de amigos, donde se dice de todo y no se habla de nada. Luego vino la separación y Mike se alejó de todos, cosa que Manuel comprendió perfectamente. — Qué chido Manolo. Martha nomás me dijo que venías pero no me dijo para qué. ¿Un whisquito? —NadiepidetequilaenHuisquilitlán. — Hoy no tengo Juanito, te sirvo un bourbon.

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IV

Mike era un personaje poco común en la selva tapatía, entre otras cosas porque no era tapatío. Había nacido en Chapala. Su padre, el sargento Douglas Lafitte, era un gringo retirado que se había avecindado en Ajijic, como tantos otros. Ya entrado en canas y asentado en la riberadellago,DouglasconocióaCameliaPadilla, una mujer menuda, acinturada, alegre y una sonrisa permanente que lo cautivo desde el primer contacto. Camelia era la gerente de un restaurante, del único lugar en Chapala en los años sesenta donde se podía comer algo más que pozole y sopes, aunque fuera solo cortes al carbón y hamburguesa con papas. Mike era el mediano de tres hermanos. El mayor, Wilson le llevaba apenas 11 meses y él a su vez le llevaba sólo 14 a su hermana menor, Luisa. Los tres her-

manos crecieron juntos en Chapala, en la misma bola de amigos. Wilson y Mike incluso en el mismo año escolar, y Luisa uno abajo. Pero para efectos de juegos en la calle, rondas en la plaza y fiestas del pueblo, era uno y todos. Una mañana de abril, cuando Mike tenía 11 años, se levantó para ir a la escuela y camino al baño se encontró a su padre sentado en el sillón donde lo había dejado la noche anterior viendo televisión. Estaba muerto. No había rastros de sufrimiento en su rostro ni lágrimas en los ojos de su madre que observaba la escena desde el marco de la puerta de su cuarto. Un infarto fulminante había acabado con la vida del sargento Lafitte y con la tranquilidad de la familia. El padre había dejado poco: la casa era rentada y los muebles nada del otro mundo.

Fue un seguro en dólares, que el viejo sargento nunca dejó de pagar desde su paso por la guerra de Corea, lo que salvó la estabilidad financiera de Camelia Padilla, que desde entonces se hizo llamar la viuda de Lafitte. Cuando Wilson y Mike terminaron la preparatoria la familia decidió trasladarse a Guadalajara para que pudieran estudiar. Wilson economía, Mike, letras. No fue un aterrizaje fácil. A pesar de la corta distancia entre Chapala y Guadalajara el abismo cultural era enorme y la sociedad tapatía hizo todo lo posible por recordarles cada día su origen pueblerino. — Tengo que platicarte algo, dijo Manolo sin saber bien a bien cómo empezar. — ¿Qué pasó?, se puso en alerta Mike.

Manolo clavó la mirada en el vaso de whisky y movió los hielos con el dedo índice mientras pensaba por dónde comenzar la historia. Tosió y le dio un largo trago a su vaso buscando valor en la astringencia del licor. — Por orden de un juez, dijo por fin, hoy desenterraron el cadáver de tu madre. — ¿De quién? — De tu mamá. La aseguradora pidió una orden de exhumación pues sospechan algo irregular en el cobro del seguro de tu madre y hoy, en el cementerio de Chapala, la desenterraron. — ¿Y?, dijo Mike nervioso. — Nada, que no había cadáver, soltó Manolo con un gran esfuerzo mientras le pasaba la foto del cajón abierto lleno de piedras, palos y la chamarra verde militar. Mike se quedó mirando la fotografía del muertito sin cadáver, como la había bautizado Beto Zaragoza. El ruido de los hielos comenzó a tintinear en el vaso de whisky de Mike; estaba temblando, temblaba como una hoja. Sus ojos se enrojecieron, y la voz, lo que le quedó de voz, sólo le ajustó para preguntar — ¿Y esto sale mañana en el periódico? — Sí Mike, por eso quise decírtelo personalmente. Esto se va a poner muy feo, y prefiero que te enteres por mí antes que por el periódico. Sabes que no puedo dejar de publicarlo, pero cada que haya una novedad vendré a decírtela personalmente. Se quedaron callados largo rato mientras se terminaban el whisky. No volvieron a hablar, el silencio era más que elocuente. Mike tenía la mirada clavada en la fotografía del cajón abierto, los palos, las piedras, la chamarra. Él sí reconoció la chamarra. Cuando Manuel salió de casa de Mike no tenía claro que noticia le acababa de dar a su amigo, si el mensaje era “pélate que ya te cacharon” o “tu madre te engañó, tú le lloraste, la enterraste, y la muy cabra está viva”. Cualquiera de las dos era una horrible noticia, y no tenía claro cuál era la verdad. Manuel decidió que nunca se lo preguntaría.

Continuará...


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Domingo 18 de marzo de 2012

SANTOS SECULARES

Cuando todo falla, ¿a quién le rezan? El Niño Fidencio, la Santa Muerte o Jesús Malverde, son venerados pese a no contar con el reconocimiento oficial de la Iglesia Cátolica. El fenómeno, que crece todos los días ante la acre realidad, es estudiado por diversos académicos en latinoamérica

adre e hija se aproximan de rodillas hacia la capilladeJuanSoldadoenTijuana,atansólo unos metros de la frontera internacional. El milagro lo vale. Hace algunos años, la madre perdió a la hija y no volvió a saber de ella en mucho tiempo. Se quedó sola y sin esperanzas. Hasta que conoció a Juanito Soldado: “Él es muy milagroso”, le dijo su comadre, “él te la regresa”. Las dos juntas ahora, agradecen el favor recibido. Poco les importa que los medios de comunicación hayan influido en el rencuentro, ya que fue gracias a un reportaje sobre el santo popular —realizado por el Canal 8 de San Diego— que la pequeña reconoció a su progenitora en la televisión. Igual que Juan Soldado, otros santos seculares como el Niño Fidencio, la Santa Muerte o Jesús Malverde son venerados por miles de mexicanos, a pesar de no contar con el reconocimiento oficial de la Iglesia Católica. Mucho más importante que el visto bueno de la institución es la fe, la convicción y las tradiciones que dotan de sentido y significado a la vida de los creyentes. Testimonios como el del rencuentro de la madre con la hija son materia cotidiana en la labor investigativa de José Manuel Valenzuela, profesor del Departamento de Estudios Culturales del Colegio de la Frontera Norte, quien se aproximó al fenómeno religioso debido a su profundo interés en la cultura popular. Explica el investigador, que allí donde han existido perspectivas hegemónicas dominantes en torno a los asuntos sagrados, van a permanecer otro tipo de creencias que no necesariamente están en sintonía con la propuesta oficializada. Así sucedió no sólo en México, sino en gran parte de América Latina, donde a pesar de la imposición de la religión católica por medio de las armas, quedaron arraigados ciertos elementos de las cosmogonías prehispánicas. Y es así como se han ido construyendo expresiones que incorporan elementos de la religiosidad oficial, las formas místicas tradicionales y los héroes populares. La Virgen de Guadalupe es sin duda el caso más visible de dicho sincretismo. Una advocación mariana de la Iglesia Católica con la impronta de Tonantzin: la Virgen María en versión mexicana. Sin embargo, la Lupita forma parte de los pocos casos que sí han sido incorporados de manera clara por la institución, ya que como explicó Valenzuela, se le considera como otra representación de la madre de Jesús. Lo mismo que sucede con el Niñopan adorado por los Xochimilcas, pues aun con sus rasgos indígenas, no deja de ser la figura del Niño Dios.

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Los Santos de la gente Las apropiaciones de santos en la religiosidad popular son muchas y muy variadas. Y aunque no se trata de un fenómeno nuevo, como apunta Valenzuela, muchas de las expresiones sí han adquirido mayor visibilidad en las últimas décadas. ¿La razón? Que gran parte de estas experiencias simplemente “han salido del clóset”, dice el investigador. Tal es el caso de la Santa Muerte, culto que comenzó a notarse gracias a que Enriqueta Romero —la guardiana de la Virgen Calavera— le montó su primer altar hace 12 años, allá en la calle Alfarería del barrio de Tepito. Después de que Doña Queta hiciera pública la figura de 1.70 metros que le regaló su hijo, y en torno de la cual actualmente se concentran miles de personas el primer martes de cada mes, los altares a la también llamada Niña Blanca no han dejado de manifestarse en barrios populares mexicanos. El profesor Alberto Hernández, también del Colegio de la Frontera Norte, conoce bien el caso de la Santa Muerte, ya que además de ser un estudioso de los fenómenos religiosos en México, es originario de Tepito y hermano del cronista local. “Los santos populares son los que la gente ve y en los que cree” comenta Hernández, “pues de las miles de figuras en el santoral católico, los latinoamericanos son muy pocos”. Apunta que los personajes que han logrado inmiscuirse en la devoción popular, tuvieron que haber tenido alguna gracia en vida. Desde realizar milagros, curaciones o ayudar a los pobres, hasta haber sido acusados y juzgados injustamente; ser mártires. Pero eso sí, como declaró Doña Queta al diario español El País, “primero Dios y después la Santa Muerte”. Y lo mismo sucede en la mayoría de los casos en que se veneran los santos populares. Sus fieles no abandonan los ritos católicos, y como afirma Valenzuela, son pocos los que consideran a estas figuras como algo paralelo o por encima de Dios. Pero más allá de que los santos no reconocidos por la Iglesia Católica permeen la mística popular mexicana, en opinión de José Manuel Valenzuela su existencia denota la “enorme cantidad de carencias que tiene la población mexicana”. Obtener un empleo, curar alguna enfermedad, salir de la cárcel o proteger algún pariente involucrado en el crimen organizado, son algunas de entre las miles de peticiones de los mexicanos hoy en día, en el entorno de las complejidades y las problemáticas del país.


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El Santo Malverde

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ILUSTRACI’ON • EL INFORMADOR • J.LÓPEZ

esús González es el encargado de cuidar la capilla del Santo Malverde, ubicada cerca de los rieles de ferrocarril en un barrio popular de Culiacán, Sinaloa. La misión es una herencia de su padre, a quien los doctores habían dado por muerto después de un asalto en el que recibió cuatro balazos. Herido de gravedad, el hombre prometió a Malverde que si lo curaba le haría una capilla. Y así fue. Como narró González para un reportaje de Univisión, miles de devotos y peregrinos asisten cada año a pedir o dar gracias al santo, desde pescadores, migrantes y trabajadores, hasta empresarios, políticos, artistas y deportistas. Jesús Juárez Mazo, mejor conocido como Jesús Malverde, es uno de esos personajes que fue santificado por la gente gracias a su función redentora. “Es una síntesis de lo que fueron los héroes populares o los bandidos sociales de finales del siglo XIX”, explica el investigador Alberto Hernández. La historia mitificada habla de una suerte de Robin Hood sinaloense que robaba a los ricos para dar a los pobres, cuenta por otra parte José Manuel Valenzuela. Por eso la gente creía en él y le tenía mucha lealtad, hasta que fue capturado, colgado y dejado en sepulto como escarmiento. Ambos investigadores desmienten el prejuicio extendido de que Malverde es un santo exclusivo de los narcotraficantes. Lo que sucede, explican, es que se trata de un santo popular, y en efecto muchos de los narcotraficantes originarios de Sinaloa, así como mucha gente común, creció pidiendo favores a esta figura. Y claro, los agradecimientos de aquellos involucrados en el narco fueron siempre más fastuosos, lo que ocasionó que dicha asociación se hiciera común. “No se puede reducir este tipo de expresiones populares que son muy amplias, a una de las vertientes”, advierte Valenzuela, “en específico a la vertiente criminalizante, como usualmente se hace, ya que así resulta fácil golpear las creencias”.

El Niño Fidencio La Santa Muerte a muerte está en todos lados / de ella no quieren hablar / no hay que olvidar que nacimos / y un día nos van a enterrar/ Diosito nos dio la vida/ y ella nos la va a quitar/ Yo adoro y quiero a la Muerte / y hasta le tengo un altar / hay miles que ahora le rezan/ la iglesia empieza a temblar/ abiertamente ya hay curas/ que la empiezan a adorar” Los anteriores son versos de un corrido de Los Originales de San Juan a propósito de la Santa Muerte, también conocida como Virgen Calavera o Niña Blanca, descrita por sus fieles como tierna, comprensiva, ayudadora y “un ser de luz”. Su influencia traspasa fronteras. En México se localiza sobre todo en Tepito, Tijuana, Ciudad Juárez y Nuevo Laredo, mientras que en Estados Unidos el culto se concentra en Los Ángeles. Las raíces de esta figura se remontan a la época prehispánica, a Mictlantecuhtli, el señor del inframundo de Aztecas, Zapotecas y Mixtecas. Parte del ciclo natural de la vida, presente en la cultura popular por siglos. Enriqueta Romero, originaria de Tepito, fue la primera en sacar a la calle el altar a “la flaquita”, visibilizando así una antigua devoción. Fue su tía la que primero la introdujo en la veneración de la Santa Muerte siendo todavía una niña, contó Doña Queta al diario El Universal. Pero entonces sí era una actividad un tanto oculta que se practicaba por la madrugada y a escondidas. Actualmente la devoción se ha extendido a miles de files, y sin embargo, hay quien la sigue acusando de santera, hechicera o bruja. “Hablo de fe y me acusan de hereje, bruja… yo sólo cuido el altar, no guío ni le saco el dinero a los devotos. Aquí nadie le ve la cara a nadie”, aseguró la guardiana de la Virgen Calavera. El investigador José Manuel Valenzuela y su hijo Pavel, describen el culto a esta figura en el documental Santísima Muerte, Niña blanca, Niña bonita, a través de un recorrido por sus principales santuarios en México. “Es la muerte, lo que está detrás de la carne, del músculo, de la piel. Es una realidad que está ahí, es algo que somos ya”, afirma Valenzuela, “empezamos a morir desde el momento en que nacemos. Es una muerte como mediadora de Dios”.

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n altar al Niño Fidencio ubicado junto a la carretera, recibe a los visitantes de Espinazo, Nuevo León, si bien faltan aún 28 kilómetros para llegar al poblado. El busto de José Fidencio Constantino Síntora descansa sobre un pedestal. En su imagen se distingue un rostro joven y bien peinado que viste traje y corbata. Sobre el cemento, una placa de metal informa que inicia el territorio de la Iglesia FidencistaCristiana,alquecadaañoacudenmilesdepersonasoriginariasdeMéxicoyEstadosUnidosen busca de sanación para todo tipo de males. La historia se remonta a 1898, año en que nació en Guanajuato José Fidencio. Al quedar huérfano, emigró al pueblo del Norte en compañía de Enrique López de la Fuente, amigo y protector que lo acompañaría durante toda su vida. En ese lugar, Fidencio aprendió de las propiedades curativas de las plantas. Cuenta el investigador José Manuel Valenzuela que el primer hombre que curó Fidencio tenía una grave infección en la pierna y que, a partir de entonces, dedicó su vida a esa actividad. Las enormes necesidades de la población alrededor de los años veinte del siglo pasado, contribuyeron para que se acudiera a este personaje en busca de salud o consuelo espiritual, esto a pesar de su físico débil, su voz aguda y su imagen aniñada. La fama del Niño Fidencio se consolidó cuando, en 1928, bajó en la estación de tren de Espinazo el Presidente Plutarco Elías Calles se sometió a una intervención del curandero. Se dice que desde entonces, Calles dejó de padecer de un serio problema de la piel. Diez años después de ese episodio murió Fidencio, no sin antes advertir de su próximo regreso. Después de tres días, su imagen apareció en el árbol donde hacía su meditación, lo que dio lugar al nacimiento del culto fidencista. Surgieron así los llamados Cajitas: depositarios espirituales del Niño Fidencio, a través de los cuales se siguen manifestando sus facultades de sanación. “Hay una iglesia formal conformada por la hija de quien fuera el soporte de Fidencio desde la infancia”, explica el investigador José Manuel Valenzuela. “Se llama Fabiola, y su hijo Ariel es el encargado de la iglesia, la cual está formalizada con una serie de elementos adaptados de los preceptos del catolicismo”.

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EL INFORMADOR

Domingo 18 de marzo de 2012

Juan Palomar

Hay una enredadera que vive oculta en la intrincada trabazón de la bugambilia del fondo. Pasan los meses sin que su verde generoso se distinga de la fronda tupida que su más voluntariosa compañera despliega. Pero he aquí que el roce levantisco de esta cuaresma no tan opaca logró el prodigio de encender a la discreta. Y es ahora un vasto resplandor morado el que cubre en las mañanas el jardín y da cuenta de la larga paciencia vegetal, del acendrado, difícil gozo de esperar. ** México. Por Madero ya no circulan los coches. En la esquina de San Juan de Letrán apenas caben las filas de peatones que esperan la luz verde para retomar un territorio al fin recuperado. Y así, la calle de Madero se ha convertido, en todo su espléndido recorrido desde Bellas Artes hasta el Zócalo, en un insospechado fenómeno urbano. Tonatiuh Martínez dispuso, a lo largo de esas cuadras, unos grandes macetones de piedra en donde algunos árboles prosperan, y milagrosamente no se ven los tenderetes ambulantes. La misma fuerza elemental y despreocupada de la marea de gente caminando sin obstáculos le da a la escena un carácter festivo: y la noble sección de la vieja calle es entonces una estampa de lo que una ciudad mejor promete. Los pasos que avanzan van, inevitablemente, resonando con los versos del Duque Job: Desde las puertas de la Sorpresa/ hasta la esquina del Jockey Club… Otro día, ya entrando la noche, un grupo divaga a la sombra benevolente de una alta palma. Afuera, tras el muro de ladrillos, un antiguo arroyo corre –ahora oculto– para sobrevivir la inquina de la ciudad matrera. Una avenida de árboles añosos explica el territorio. Arriba, un taller laborioso deja descansar por unas horas las pantallas febriles.Unentrañableacentoaustralllevalaconversaciónporgratosvericuetos.Reencuentros y hallazgos, la amistad que levanta una y otra vez el vino, tan rojo ahora. ** Lost dogs: Pearl Jam. De todos ellos, de sus variadas cataduras, de sus fatigadas estampas, al fin se distingue uno que llega manso a tenderse al borde de la terraza. Levanta la mirada, en la que brilla sin embargo la punta acerada de una fiereza esencial, respira. Canciones desbalagadas, lados b, rarezas: dos discos que trabajan su lugar en el recuerdo. Algo del mejor rock de todos estos años, llegado aquí por fraternas generosidades. Algo del huidizo reflejo del bosque tras el humo respira entonces a 500 kilómetros. Chances are… empieza una canción. Y todo queda allí: los otros reflejos recuperados del jardín de una casa entrañable, las conversaciones al filo de la mañana, los pasos que vuelven. ** Leer a la escritora británica Josephine Tey es un placer de insospechados matices. Reconocida como una de las más finas practicantes de la novela policíaca, sin embargo sus cualidades escapan a clasificaciones y periodos. Murió temprano: no vivió más que 55 años (1897-1952). Quizás esto le impidió adquirir una celebridad más contundente. Una novela publicada en 1949, Brat Farrar, pone de manifiesto una encantadora maestría para retratar personajes y lugares. El mundo inglés rural de la crianza de caballos es el marco para una muy bien trabada historia de misterio. Latchetts, la casa solariega de los Ashby, es un personaje más –o quizá sea el carácter central: “Se levantaba allí entre las frondas, carente de cualquier decoración y suficiente en ella misma, sin necesidad de ningún jardín formal para su realce. El verde del pequeño parque florecía en su corazón a través de la casa misma, y cualquier otro florecimiento hubiera sido redundante.” ** El Doctor Atl como deslumbramiento y combustible. La actual exposición del Dr. Atl en el Museo Colección Blaisten que ocupa parte del Centro Cultural Universitario en Tlatelolco es una pura, recomendabilísima gozada. Simplemente mencionar un paisaje prodigioso del lugar que Atl escogió para establecer a Olinca, su mítica ciudad utópica: el mero Pihuamo, Jalisco. Habría que repasar una y otra vez la poderosa, proteica, iluminadora serie de apuntes a lápiz que a la luz de los reflejos de la Plaza de las Tres Culturas pueden verse: otras tantas lecciones en síntesis y contención, en viva pasión. El gozo de vivir y ver del doctor tapatío –del mero San Juan de Dios– es contagioso. Y hace pensar en muchas cosas. Todo un tema sería simplemente hablar de cómo el telúrico Gerardo Murillo adoptó al Paricutín desde su misma infancia, de sus estudios y teorías allí fundadas. Volcanes y sueños, vuelos y perspectivas esféricas, Nahui Ollin y sus ojos alucinados que guiaban al sol: tal vez todo esto pasaba por la mirada de Atl, sentado al borde del pretil de un claustro, las piernas aún cabales balanceándose en el aire. ** La expulsión es una obra de teatro de gran aliento. Un recuento y una reivindicación del espíritu jesuítico, inextricablemente unido al destino de la patria. Excesivo, a veces disparejo, brillante la mayor parte del tiempo, irritante y prolijo, íntimo y arrebatador por momentos, grandioso y épico: todo esto y más es este ejercicio de muchos filos. El juego escénico que tuvo lugar en el Teatro Degollado es absolutamente fuera de serie. El aparato escenográfico es de una sencilla y contundente sofisticación, el vestuario atinado, la música más que apropiada, las actuaciones son las justas –y en momentos ejemplares– para contar el ambicioso y documentado libreto de José Ramón Enríquez. Luis de Tavira dirige con maestría todo este complicado, entrañable, agradecible acontecimiento: AMDG. ** Vive o culto. Lapidaria máxima del legendario maestro Shadow, descubierta hace dos o tres despachos en México, inscrita sobre un tablón oscuro, sombrío. Junta varias cosas que no la terminan de explicar. El precepto de los clásicos que recomendaba vivir lejos de la deletérea exposición a ojos inconvenientes. La máxima francesa, transmitida por vías paternas y melancólicas: Vivons heureux, vivons cachés. La sentencia transformada en disyuntiva: la vida o el culto, la inmediatez del instinto salvador y vital o las rutas y maneras impuestas y necrosadas. Pero también la plenitud y el riesgo escogidos sobre el mecánico y autorreferencial cultivo de las propias certezas y logros. Total, dos tequilas y algo de humo. jpalomar@informador.com.mx

CORTESÍA PEDRO ANDRÉS

DIARIO DE UN ESPECTADOR

•El añoro. El cineasta Bruno Sarabia, quien está próximo a estrenar su corto Niebla, espera algún día hacer cine en México.

Con la cámara en las manos

El cine es lo único que puedo ofrecer a México: Bruno Sarabia El joven realizador mexicano formó parte del recién terminado FICG con el proyecto Puzzled Love

los 18 años, Bruno Sarabia descubrió que lo que quería hacer en la vida era contar historias a través del Séptimo Arte. Narrar un drama, desmenuzar un romance, abrir las emociones proyectadas en una enorme pantalla. Con la maleta cargada de ilusiones, dispuesto a vivir aventuras lejos de su patria y claro, para aprender todo lo que le fuera posible, el cineasta abandonó México para estudiar en España, específicamente en la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Cataluña (ESCAC), una de las más prestigiadas no solo de la Península Ibérica, sino de Europa en general. Uno de los frutos de la educación que recibe en tierras catalanas es el proyecto Puzzled Love, cinta dirigida por 13 alumnos del ESCAC (entre ellos Sarabia), coordinados por el maestro Lluís Segura. Puzzled Love relata la historia de Sun y Lucas, quienes se enamoran perdidamente mientras se encuentran estudiando en Barcelona como parte de un programa de intercambio. En un año, ella tiene que volver a su país, por lo que su amor tiene fecha de caducidad. Dependerá de ellos que los meses que permanezcan juntos sean los mejores de sus vidas. El relato de 82 minutos, calificado por

sus creadores como “lleno de humor y romanticismo visto a través de los diferentes estilos de 13 futuras promesas de nuestro cine” se proyectó en el recién concluido Festival Internacional de Cine en Guadalajara dentro de la sección Europa Nuevas Tendencias. En entrevista electrónica con este medio, Bruno Sarabia deja expuestas diversas facetas de su carrera. Por un lado, se revela como un cineasta listo para asumir nuevos retos y con la disposición de dejar su propia marca en la industria fílmica, tanto de España como la mexicana.

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LA CANTERA Escuela de Cine De la Escuela de Cine de Catalunya han salido decenas directores como Roser Aguilar (Lo mejor de mí), Guillem Morales (Los ojos de Julia) y Juan Antonio Bayona (El orfanato).

— ¿Qué directores y maestros de cine te han marcado? — “Me han marcado desde los westerns de Anthony Mann hasta las películas de (Robert) Bresson. Sin embargo no dejo de seguir el cine contemporáneo, admiro muchísimo a gente como (Abbas) Kiarostami ó los hermanos Dardenne. Es difícil citar solo unas cuantas influencias en un mundo tan amplio como este”. — ¿Qué te motivó a salir rumbo a España para comenzar con tu carrera? — “La idea de Europa como un lugar en el que acababa confluyendo, de una forma u otra, todo el cine del mundo. Eso y las ganas adolescentes de salir de casa, claro”. — ¿Qué habilidades adquiriste a partir de tu llegada al ESCAC? — “Hay gente que dice que sólo se puede aprender a hacer cine haciendo cine. Si es así, entonces puedo decir que la ESCAC me dio las bases que necesitaba para empezar a aprender”. — ¿Cómo fue el proceso de creación de Puzzled Love y qué elementos llamaron tu atención para sumarte a él? — “Puzzled Love se rodó como un ejercicio del taller de dirección de último año de la ESCAC. La verdad es que empezamos porque no nos quedaba de otra, pero el proyecto poco a poco empezó a tomar forma. Hacía mucho que se intentaba cada año lo mismo: hacer una película entre los alumnos del último curso. Siempre se había tratado con remakes de películas clásicas, como La Soga de Hitchcock. Esta vez decidimos que construiríamos entre todos una estructura de largometraje, lo más simple posible, y la repartiríamos entre los 13, al azar. Por primera vez, funcionó: la película consiguió acabarse”. — ¿Cuál fue la clave para lograr terminar una cinta donde hay 13 directores? — “El consenso. Todos queríamos hacer una película distinta, pero Puzzled Love se hizo de forma democrática. Para ello, pasamos meses reunidos en clases, casas de algunos miembros del equipo y bares, proponiendo cosas y votando a mano alzada. Al final, el mayor reto fue encontrar nuestro lugar dentro de nuestra propia película”.


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EL INFORMADOR • A. HINOJOSA

Domingo 18 de marzo de 2012

Tres escenas de ciudad Sabes que es tu obligación. Es más, te lo enseñaron desde que cursabas el kínder: “Siempre se cruzan las calles por las esquinas”. Piensas que eso de la educación vial es un platillo que se come colectivamente, pero la realidad, en esa esquina de las avenidas México y Chapultepec, se esfuerza en demostrar que muchos, en su vida, no lo han probado. Son las 11 de la mañana. Pero igual podrían ser las dos o las seis de la tarde: la dificultad que implica cruzar desde esa esquina es inalterable. Un paso para adelante y dos para atrás; tú, que nunca gustaste de bailar, parece que ensayas una especie de merengue arrítmico al que nadie presta atención. Sería más fácil caminar unos metros hacia la calle Ramos Millán y cruzar sin riesgo de ser atropellado. Pero te aferras. La luz del semáforo está en verde y dice que puedes pasar. Pero los automovilistas provenientes de la avenida Chapultepec, urgentes de dar la vuelta hacia la derecha, ponen sus propias reglas, y tú, te jodes. Puedes pasar. Das un paso para adelante y luego te arrepientes. Alguien olvidó prender las direccionalesy,peseaqueestásbiennutrido,correselriesgo de que no te vea y se estampe contra tu persona. Hay un intervalo de tiempo en el que, si los pies deciden moverse uno tras otro rápidamente, el peatón puede llegar al otro lado de la calle. Es ese lapso en el que los semáforos deciden cambiar el color. Dos carros más dan la vuelta, presurosos, para no tener que esperar a la siguiente oportunidad. Detrás de ellos, una estampida de automotores arranca sobre avenida México. Tú atinas a correr. Estás del otro lado.

timulante de sudor, es mejor que ir parado y forzando las muñecas a cada arranque y frenazo bruscos. ¿El transporte público debería tener un límite de cupo? Sí, pero los c amioneros tienen una lógica que resulta simple: si los usuarios ya no pueden entrar por la puerta de adelante, lo harán por la de atrás. Es justamente de ahí de donde parte esta escena. Tienes el brazo tan estirando como cuando, de niño, intentabas alcanzar los dulces que algún adulto colocó en una repisa de la que apenas podías tocar el borde con las yemas de los dedos. Pero lo que ahora tu mano hace un esfuerzo por agarrar es ese tubo caliente y sudado que cientos de palmas han tocado a lo largo del día. Sólo un brazo está destinado a detenerte, por que el otro soporta un libro que, ingenuamente, pensaste que podrías leer en el camión de la ruta 258-A a las cuatro de la tarde. Tu cadera tampoco está cómoda. Debes hacerla tan atrás como sea necesario. Delante de ti está parada una chica morena como de un metro sesenta, de cabello negro largo y despeinado, a la que si por error llegas a rosarle el cuerpo con tu parte delantera, correrás el riesgo de terminar con un codo hundiéndose en tus costillas. El camión avanza por toda la calle San Felipe y llega a la zona centro. Zona conflictiva por su naturaleza estresante. El calor no da tregua y ya no sabes si la humedad que recorre tu cuerpo es tuya o de alguno de los pasajeros que hace unos minutos, igual que tú, subió por la puerta de atrás. El camión da vuelta en la avenida Alcalde. Hora de bajar. Lo único bueno de haber entrado por la ... que por ley es la salida, es que te ahorraste los codazos que habría significado llegar desde adelanAquí lo importante es cobrar el pasaje. En- te hasta la puerta de atrás. Bajas y caminas entre tre más sea, mejor. Las generalidades, por regla otro mar de gente que espera su camión y vivirá una (curiosamente general), son odiosas, pero en experiencia similar a la tuya. Guadalajara hay una que parte del absolutismo colectivo: a los camioneros les falta educación y ... les sobre ingenio. ¿Te deben entregar tu boleto? Sí, pero muchos De los tenis ya ni te preocupas: desde hace rapadecen segundos de Alzheimer y sólo recuerdan to ya no podrían estar más mojados. Vas por el cencobrar el pasaje. Tú, cansado de mantener el bra- tro pisando los charcos de agua que no sabes si cazo alzado esperando ese papel que te mancha los yó del cielo o salió de las alcantarillas. dedos y que presume ser tu seguro de viajero, te das El día, sin duda, pudo haber sido mejor. Fuiste por vencido y levantas la vista intentando ubicar un a ver la película Rec al Cinépolis de la Calzada; saasiento desocupado, que pese a ser incómodo y es- liste de la sala con el estómago revuelto y no qui-

siste saber que pasaba en la pantalla después de la primera media hora. Sólo hay una situación que podría mejorar todo: una chica te acompaña a tu casa, y tu imaginación, traviesa, ya visualiza lo que ahí podría pasar. Los pantalones están tan arriba como pueden; al mero estilo “brincacharcos”. La lluvia ya se fue, pero a su paso dejó semáforos inservibles, autos atascados, y el suelo bajo un mini río que corre por todos lados. Ahí, en el cruce de Juárez y Alcalde, nunca extrañaste tanto a un oficial de Tránsito. La fila de autos, quietos por ambas avenidas y hacia todos los sentidos, convierte a la zona en el estacionamien-

to más grande de la ciudad. Cruzar la avenida Juárez es una suerte de zigzag y los sentidos actúan tanto como les es posible. Los ojos supervisan que los autos frente a los que pasas no arranquen; una mano va con la chica que te acompaña y otra al frente por si es necesario amortiguar el golpe provocado por un tropezón. El camino se acaba. Abres el cancel de tu casa y la chica, húmeda (por la lluvia, evidentemente), pasa primero. Lo que tu imaginación no supuso es que ella se iría al poco tiempo, y que tú terminarías acostado, solo, con los tenis secándose en un rincón, y con el presentimiento de que mañana, la ciudad volverá a ser un caos.


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Domingo 18 de marzo de 2012

María Palomar

DE LECTURAS VARIAS

La tuya en bicicleta Adiós a la Ciudad de México Encyclopaedia Britannica Por Ivabelle Arroyo

Yo me burlo Esta es una confesión pública. Lo que más disfruto en la Ciudad de México es ejercer el chilanguísimo arte de burlarme del prójimo, que insiste en subirse al auto para ir o salir del Centro. No es una virtud esto de burlarse. Es egoísta y malsano, pero es un perverso placer del que no quiero librarme. Y es que a las dos de la tarde, en el Centro de la Ciudad de México, específicamente sobre Donceles, una horda de políticos, funcionarios, asesores y comerciantes, sin importar si traen chofer o cambio para el pesero, enloquece para ganar un espacio de calle antes de que el nudo se apriete. En un par de minutos, los taxis se llenan, el metro se atasca, los camiones sudan por dentro y los autos se convierten en hornos que ruedan a cuatro kilómetros por hora. El trayecto del Zócalo a la colonia Roma, que está sólo a 4.6 kilómetros (como de la Catedral de Guadalajara a la Avenida Chapultepec), puede tomar una hora y cuarto si felizmente no hay una manifestación sobre Reforma. Cuidado, un grupo de 15 sindicalistas puede desquiciar la zona. ¿Y yo? Yo me burlo. A las dos o a las dos quince o dos y media, no importa la hora a la que decida regresar a comer a casa, haré exactamente 20 minutos. En el trayecto, sin importar si hay una marcha, una pipa volteada, un nudo gordiano, un Presidente con su Estado Mayor o un semáforo descompuesto, la bicicleta rueda sin contratiempos y con su timbre inconfundible parece que se burla conmigo de los autos lujosos o jodidos que dejamos atrás. Para defender sus costumbres, algunos osan preguntar que cómo voy a llegar así, después de hacer ejercicio, a una entrevista con la diputada Barrales o a un café con el líder del PRI. Creen que eso es para estudiantes, hippies, gente que no debe vestir traje ni sabe usar tacones. Yo me burlo. Lo preguntan quienes viajaron codo a codo, pompa a pompa, con centenas de personas, algunas más limpias que otras, en

ECOBICI

30,000 Es la matrícula de usuarios inscritos en Ecobici, el primer sistema de renta de bicicletas públicas en la Ciudad de México. Inició en 2010 como programa piloto. En 2012 triplicarán la matrícula.

ESPECIAL

Después de casi dos siglos y medio, la Encyclopaedia Britannica deja de existir en forma de libros impresos y pasa a habitar por completo en el ciberespacio, para consultar en línea. Todo un símbolo, pues (aunque no se sabe todavía bien a bien símbolo de qué, pero en fin). Esta enciclopedia producida en Edimburgo se remonta, precisamente, al tiempo de los enciclopedistas franceses, cuando Diderot reclutó a un amplio grupo de eruditos para compilar una obra que resumiera el conocimiento universal en su Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, que se fue publicando entre 1751 y 1772 y que marcaría definitivamente el llamado Siglo de las Luces. La Britannica es su estricta contemporánea y la produjo un impresor, William Smellie, en tres volúmenes que salieron en 1771. Pronto hubo una segunda edición (1771-1784), a cargo de James Tytler, autor de buena parte de los ‘La interpretación de lo que 10 volúmenes que tenía (era químico, cirujano, impresor, poeta, activista políti- sabemos puede variar, y a co y periodista, además de haber piloteado en el primer globo aerostático que veces se descubren nuevos voló en la Gran Bretaña en 1784). Luego vinieron cambios de dueños y más edi- datos, pero el grueso de los ciones; la cuarta tenía ya 20 tomos; siguió publicándose en Escocia y después conocimientos permanece... en Londres, hasta que unos gringos compraron la compañía y en 1921 empeza- La verdadera razón para ron a publicar en los Estados Unidos. La última edición impresa habrá abandonar la edición sido, según informan los despachos de prensa por estos días, la de 2010: 32 vo- impresa es que se ha lúmenes de encuadernación elegante que cuestan alrededor de unos 18 mil vuelto excesivamente cara pesos. También se lee que “sólo el 1% de los ingresos de la compañía proce- y las ventas han ido den hoy de la venta de enciclopedias impresas, frente al 85% de la venta de bajando’ productos académicos para materias como matemáticas, ciencias o inglés. El resto proviene de suscripciones a la página de internet”. En el Guardian esta semana, Dan Gillmor añade que “la versión en inglés de Wikipedia tiene más de 30 veces el número de artículos (que la Británica), incluyendo muchos que son del interés de la gente pero no llegan a estar en libros impresos. Y, en mi opinión, la calidad agregada de Wikipedia, en términos generales, aumenta constantemente”. Pues bueno, pero nadie en su sano juicio puede todavía confiarse de Wikipedia sin cruzar y verificar la información, porque así como puede resultar útil como primera referencia, es sumamente endeble como información de fondo. En el Telegraph escribe Allan Massie, “se nos dice que el conocimiento está cambiando tan rápido que la versión impresa pronto queda obsoleta, mientras que es fácil corregir o enmendar la versión en línea. El argumento es plausible pero falaz. La interpretación de lo que sabemos puede variar, y a veces se descubren nuevos datos, pero el grueso de los conocimientos permanece... La verdadera razón para abandonar la edición impresa es que se ha vuelto excesivamente cara y las ventas han ido bajando”.

•De paseo. En dos años, se han realizado más de tres millones de viajes con Ecobici.

un vagón bajo tierra. Lo preguntan quienes salieron dos horas antes para encontrar lugar en un sórdido estacionamiento con olor a gasolina y otros aromas indefinidos, y perdieron la compostura, la razón, la puntualidad y hasta el peinado con la rabia de los atascamientos. ¿Y yo? Yo me burlo. Ni me acongojo, ni me retraso ni sudo. A un promedio de 10 kilómetros por hora, que debe ser lo más rápido que se puede andar en las bicicletas públicas, la transpiración es nula y el viento en el rostro es un placer infantil. En el camino, bajo la sombra de los árboles que rodean la Avenida Reforma, viendo la ciudad a la velocidad adecuada, el movimiento de piernas y la leve concentración para equilibrar mi bici, provocan un cambio de humor

inmediato. Uso falda de lino, tacones de seis centímetros, sonrío a los peatones y hasta platico con el agente de tránsito que me queda al lado cuando el semáforo se torna rojo. Se desvanecen los pendientes, me distraigo viendo a un ciclista con un bastón en la espalda que me pasa a un lado. Se baja a unas cuadras, toma el bastón que carga a la Robin Hood y se convierte en mi anécdota del día cuando delata su edad avanzada con pasos gallo-gallina, su espalda y las piernas encorvadas. Llego a mi cita a tiempo, con la mente clara, una buena historia y el arranque de conversación me turba: qué tráfico, van diciendo; no había taxis, añade otro; estoy agotado, dice un tercero. ¿Y yo? Yo me burlo.

Tapatío 18 marzo  

Tapatío 18 marzo