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Viernes 12 de abril de 2013

hogar

calor de

Supervisor: Aimeé Muñiz / aimee@informador.com.mx

EL INFORMADOR • E. PACHECO

DE ABRIL A JUNIO.EL SABOR DE LA TEMPORADA

IRRESISTIBLES. Pese a que no es sencillo degustar una pitaya, en el barrio de las Nueve Esquinas son pocos los que dicen no a estos apetitosos frutos.

¡Las pitayas llegaron ya! Además de sabrosos, estos frutos son ricos en nutrientes y hasta son buenos para el amor Comer pitaya no es cualquier cosa. El chiste es embarrarse la cara, los dedos. Saciar el antojo de una sola mordida. Que la pulpa se desgarre en la lengua, que las semillitas negras truenen en el diente, y que el jugo –el más importante– se escurra entre los labios. Así se come la pitaya: a mano limpia. Al menos es lo que se observa cada temporada primaveral en Guadalajara, de abril a junio. LapitayajalisciensellegóotravezalascallesdelCentrotapatío,alosmercadosyalamesa de los hogares. A cinco, a ocho y a 12 pesos por pieza, depende del tamaño. A 40 pesos el kilo para las más chiquitas y mallugadas. “Usted escójala. Pruébela. Si no le gusta, no paga”, se atreven a decir bromistas los pitayeros, procedentes de Techaluta de Montenegro y Amacueca –al sur de Jalisco–, en el tradicional barrio de las Nueve Esquinas. Saben que la temporada de pitayas es la sensación y no hay pierde en las ventas, pues es lo más esperado por muchos. “Yo sólo vengo al Centro por las pitayas, desde Zapopan, porque las que venden por mi casa no me gustan como las de aquí, uno ya sabe a lo que viene”, dice la señora Antonieta Fermín Gómez, mientras echa a la bolsa dos kilos del exótico fruto: mil gramos de la morada, otro tanto de la rosa. Los alrededores de las Nueve Esquinas se transforman en una meca frutal. Un oasis en medio del asfalto y el concreto, donde el calor amenaza con dar el golpe al primer descuido. Algunos compradores llegan al tú por tú con el vendedor. Ni preguntan el pre-

cio, sólo arrebatan la primera pieza de fruta que ven. Clavan el dedo gordo en la cáscara, la pelan a medias y sueltan la mordida. Aquello es un gesto místico, un reencuentro con el sabor exótico entre las calles de Colón y Nueva Galicia.

Para el mal de amores Carmen Arriaga se persigna. Su primera venta del día son seis pitayas por 30 pesos. “Ojalá tenga buena mano, señorita. Hay que aprovechar que este año las pitayas están más dulces que otros años. Siempre están ricas, pero esta cosecha se adelantó y salieron bien bonitas”, dice la vendedora que por más de 10 años se ha instalado en el centro de la ciudad para vender hasta más de 50 kilos del fruto al día. Doña Antonieta sigue merodeando a los vendedores. Viendo cómo la gente come pitaya.“Hayquienesselascomentansabrosoque a uno se le antoja comérselas así, echarse el bocado de una mordida y seguir con otras tres de jalón, pero también hay que tener cuidado, luego le escaldan la lengua, como la piña”. –¿Y usted por qué come pitaya?– Antonieta, de 63 años de edad, dice que porque los beneficios a la salud son muchos más que otras frutas. “Las pitayas le curan el alma. En serio. Curan los corazones rotos. Le limpian el mal sabor de boca, y así, con el sabor dulce, usted ya está lista para besar a nueva gente; le endulzan la lengua, el aliento. Si no me cree, cómase una rosita y verá como le alegra el día”.

Doña Antonieta no se equivoca. Las pitayas le cambian el rostro a la gente, la sangre y de paso hasta los pulmones. La popularidad de este fruto va más allá de su sabor, una mezcla entre piña, guanábana y kiwi, pues los activos nutrientes que tienen son una dosis de bienestar al cuerpo. Está más que demostrado que las pitayas –también conocidas como frutas del dragón– gozan de un surtido efecto saludable. En primera instancia, son un hidratante natural, pues su dulce y suave pulpa disminuyen la sensación de sed. “Es como el chayote, están hechas de pura agua en su carnita”. Uno de los beneficios más aplaudidos quetienelapitaya,yquerecientementeserespaldó por el Departamento de Biología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), es que ayuda a controlar los niveles de la glucosa en el torrente sanguíneo, sobre todo para aquellas personas que padecen complicacionesrelacionadasaladiabetes,hipertensión y deficiencias cardiovasculares.

Vitaminas preventivas El alboroto inicia en las Nueve Esquinas a medio día. “De una vez venimos, luego se llena de gente y no se disfruta igual. En los mercadosvenden,peropuesaquíesunatradición”, dice José Hernández, quien ha llevado por primeravezasuhijoCarlos,desieteañosdeedad. El pequeño nunca ha probado pitaya. “Que le daasco”,dicesupadreconlabocallenadepulpa blanca. “Ni sabe lo que dice, pero se tiene

que enseñar a comer, luego uno tiene la culpa de que coman pura chatarra”. El niño hace una mueca de espanto. Con la punta de la lengua toca la pulpa amarillenta de otra pitaya mientras sus dedos evitan tocar el origen de las espinas arrancadas. Lo baboso de la fruta le escurre por la barbilla. “Muérdele con ganas, así como le muerdes a las papas con chile”, dice su padre al asegurar que él mide 1.80 por que desde niño comió pitaya. “Nunca me enfermé, mi madre nos daba pitaya para que no nos diera gripa, y pues sí es cierto. Durante tres meses no comíamos otra cosa más que pura pitaya morada”. José tampoco miente. La pitaya contiene altos niveles de vitamina C y una importante dosis de fibra, lo que agiliza el proceso digestivo y evita el estreñimiento. “Pues no soy nutrióloga, pero sé que la pitaya es buena para limpiar el estómago en ayunas, como lo hace el nopal. Además, las semillitas tienen hierro, de algo tiene que servir”, expresa Carmen (la vendedora), sin saber que éste fortalece al sistema autoinmune, además contiene vitamina B y lleva oxígeno hasta los pulmones, mientras que sus activos de fósforo y calcio limpian el hígado y los riñones. Doña Antonieta Fermín Gómez recuerda la primera vez que comió pitaya y suelta la carcajada advirtiendo al niño primerizo que no se espante cuando vaya al baño. “Las pitayas son como el betabel, uno se hace adicto a estas cosas y cuando comes de más, tremendo susto te das en el baño, así que ya sabes, hasta morada se te va a poner el alma”.

PARA SABER En detalle ◗ La pitaya es un fruto cactáceo. En su periodo de madurez la pulpa es dulce y con pequeñas semillas negras que son comestibles, su cáscara es suave y con espinas que, como las tunas, son extraídas por los vendedores. ◗ En Jalisco se producen cinco colores distintos, con diferente intensidad de acidez: amarilla, blanca, roja, morada y solferina.

TOMA NOTA Calidad, sabor y variedad En la zona de las Nueve Esquinas (Colón y Nueva Galicia) además de la pitaya natural, se venden productos elaborados con la pulpa, como la mermelada, helado, té y hasta dulces artesanales mezclados con leche o chile molido.

Maya Navarro de Lemus

MUJERES QUE DEJAN HUELLA Una situación que nos impide la felicidad es desear lo que no tenemos. Tenemos que enseñar al cerebro a enfocarse en lo que sí tenemos. Reprogramarnos en una actitud mental positiva. Se suele decir: “Piensa positivo. Tienes familia, no te falta nada, ¿por qué estás triste?”. No es así de fácil, es necesaria la orientación. Teresa Gómez, psicoterapeuta, apoya en este proceso. A las personas que acuden a su consultorio con actitud negativa, suele ponerles una tarea: escrita a lápiz, porque es carbón y es natural, una lista con 50 bendiciones del día: amanecer, familia sana, tener lo básico... pero a la sexta bendición, las personas se empiezan a atorar. No notan que tienen una cama con colchón, sábanas y almohadas, cobija, pijama, pantuflas o chanclas, la capacidad de levantarse, ir al baño y tener lo necesario para bañarse, etcétera. Todas estas cosas las hacemos mecánicamente sin apreciar que muchos no tienen esto. Se necesitan 21 días para reprogramar el cerebro y crear un hábito nuevo. Durante ese tiempo se lleva la lista, sin suspender el escrito, para transformar la mente a positiva y enfocando a las personas en lo que sí hay. “Yo me dedico a tratar de enseñar cómo hacer este cambio. Sucesos vividos desde la niñez y la vida adulta, como (tener) padre golpeador, malos tratos, los hombres son malos, aun con estas experiencias se puede reprogramar una mente positiva”. Teresa nos que hay cuatro puntos a tomar en cuenta: primero,

Teresa Gómez Maldonado y la ecuación de la felicidad actitud mental positiva (las 50 bendiciones); segundo, autopercatación (lista con 20 puntos de rutina diaria haciendo lo correcto, para no ser espectadores de la vida y sin participar en ella. Ejemplo: percatarme si al manejar soy agresiva y permito pasar a otros.; comer rapidísimo sin disfrutar, maltratarse, cuidarse, escuchar a los colegas, vestirte mejor si estás triste. Si cinco días de la semana amanece triste, ¡cuidado!). El tercer punto es la empatía (ponerme en los zapatos del otro: el mundo es un mapa y más hermoso de lo que podemos ver. Hay luz, sonido, audición y tenemos limitantes físicos que impiden ver más de lo que percibimos; el mapa de la vida es distinto para cada quien: cultura, religión, urbana, rural, familia, fisiológicamente. “En consulta me dicen: ‘Mi papá es violento’. Para mí, violento es alguien que pega, maltrata, así que pregunto: ‘¿Cómo era tu papá violento?’. Me dice: ‘Todo el día me gritaba”, entonces cambia el mapa de violencia. Si me quedo con mi mapa, no lo podré ayudar. O pueden decir: ‘Estoy muy triste’; para mí es ponerme seria, para otra persona es cortarse las venas literalmente, debo acertar a preguntar no por qué te pones triste, sino ¿cómo es que te pones triste? Es estudiar el mapa de emociones ajenas y ponerme en sus zapatos. El cuarto punto es ser asertivo: “Es la fórmula completa. Es la línea media entre no ser agresivo y no ser pasivo. Alguna vez has dicho que sí cuando tienes que decir no? ¿Alguna vez te han chuleado y has acepta-

do el elogio? Porque automáticamente contestamos: ‘lo compré en barata’. Estamos educados a no recibir, sólo a dar. Poner límites”. “Tenemos un proyecto con Óscar Abrego: la Universidad de la Felicidad. Las personas dicen que serán felices cuando tengan determinadas cosas, aquí decimos: ‘Cuando eres feliz, obtienes lo que quieres’. Damos cursos a empresas con base en la felicidad y la abundancia: económica y mental. La felicidad no es eterna, es de momentos y tenemos que advertirlos, si esperamos los muy grandes… no llegarán. Si no estoy tranquilo con mi actitud, no me funcionará nada. Doy talleres de Felicidad e Inteligencia Emocional y Educación. Imparto módulos en la Universidad Lamar a todos los maestros que imparten diplomados de todas las carreras, y me programan por año. Además, Tácticas de estudio, Manejo de salón de clases, Control de grupos con lenguaje no verbal. Y como soy maestra normalista, también di clases durante cinco años en el Pierre Faure con Educación Personalizada y con la bendición de estar con el padre Pierre Faure, que vivía y nos instruía. Tengo especialidad en Educación Cognoscitiva en el ITESO, diplomado en Focus, Neurolingüística”. Teresa Gómez Maldonado asegura: “Me siento una mujer muy bendecida”. Para contactarla, puede ingresar a los sitios web www.teregomez.com y www.universidaddelafelicidad.com; o llame al 333-189-30-88. maya.navarro@hotmail.com


Viernes 12 de abril de 2013

EL INFORMADOR

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HOGAR PUBLICACIÓN.SOMOS AMOR

José Luis Cuellar de Dios

Experiencias para ser feliz en pareja

APRENDER DE ELLOS

El halo de las quimeras

A través de su experiencia personal y de algunas amistades que a lo largo del tiempo fueron dejando huella en su menteycorazón,laescritoracubanaNicole Leonides Ferrán dio forma a su libro: Somos amor. Presentado en 2011 en Estados Unidos, dicha obra es un compendio de historiasdeparejasrealestomadasdela experiencia propia de la autora, a través de las cuales hace una profunda reflexión acerca de lo que ella misma define como el sentimiento universal por excelencia: el amor. Nicole asegura que la principal adversidad que detectó es la falta de comunicación entre las parejas, y a partir de ello plantea formas de superar los conflictos causados por ésta. “Actualmente a las parejas se les hace cada vez más fácil tirar la toalla, decir adiós, el divorcio, y al final los que pagan las consecuencias son lo hijos”, comparte la autora, quien en días pasados firmó algunos ejemplares de Somos amor en la librería Gonvill del centro comercial Andares. En su libro, Nicole Leonides Ferrán trata de dar un mensaje de amor, paz y respeto entre las parejas, a fin de lograr hogares felices y llenos de ese sentimiento universal, porque, asegura: “Es posible, sólo hay que decirles cómo logar ese entendimiento, ese respeto”. La escritora refiere que su obra no buscaserunmanual(aunquelodigaen eltítulocomplementariodellibro:“Manual de motivación para una vida feliz en pareja”), pues dice que no existe un libro donde puedas encontrar cómo ser padre, cómo ser esposo o mamá. Para ella, Somos amor es un libro lleno de experiencias, donde las parejas pue-

EL INFORMADOR • E. FLORES

Nicole Leonides Ferrán presenta alternativas para solucionar problemas de comunicación

FIRMA. Nicole Leonides Ferrán visitó la ciudad para autografias ejemplares de Somos amor.

den encontrar una solución a sus problemas, con ejemplos e historias reales, lo que podría verse como una analogía entre lo que viven y lo que leen, aunque admite que “ningún libro va a cambiar los sentimientos de las personas; somos humanos, tenemos sentimientos EL DATO naturales, en normal sentir celos, es Búscalo normal enojarse, pero lo importante es encontrar la manera de cómo poner líSomos amor. Manual de mites, sin necesidad de llegar a la viomotivación para una vida lencia doméstica”. Con Somos amor, Ferrán ya se hace feliz en pareja, de Nicole Leonides Ferrán, está a la presente en Estados Unidos, México, Sudamérica y Europa, y afirma que la acepventa en las librerías Gonvill, con un precio de tación del libro “ha sido de maravilla; lo único que busco es transmitir un senti159 pesos.

miento de amor y fe, que las familias no pierdan de vista la unión”. Unión, respeto, amor, paciencia y fe, es lo que la autora propone a las parejas como ingredientes esenciales en la convivencia diaria. En este tenor, Nicole Leonides Ferrán aclara que el mensaje no sólo está dirigido a las personas que viven en pareja, pues su intención es impactar tambiénenquienesapenaspienanenformarunhogar,paraellosesesencialconocer las diferentes situaciones que se pueden presentar en una relación. Actualmente la autora está escribiendo una novela a la que llamará Puerto,cuyopersonajecentralesuninmigrante en Mazatlán, Sinaloa.

Reconozco que al tocar temas como el que ahora escribo, corro el riesgo de caer en lo trivial, en lo insustancial, algo que pronto se diluirá en la desmemoria. Trato de minimizar esta posibilidad apelando al argumento de que conociendo más a las personas con discapacidad intelectual, aventura profunda y apasionante, se les puede incluir con un sentimiento de mayor solidaridad, vía segura para la redención social. Podría contar la verdad a partir de ficciones, opto por hacerlo en primera persona y así referirles pasajes de mi vida con Martita, mi hija con discapacidad intelectual, historias que se puedan leer y que por lo que a mí toca, causan positivo efecto terapéutico al saberlas compartidas. Lo primero que se recomienda para la educación de estas personas es evitar la dañina sobreprotección, ese terco, abrumador y persistente ejercicio que poco o casi nada he podido practicar;haceunosdías,enesosmomentosdemisteriosaexaltación que tiene Martita –toma un agresivo medicamento que le provoca estas crisis– arrojó mi plato de comida al suelo, mi explicable reacción de enojo me hizo llamarle fuertemente la atención; opte por no dirigirle la palabra durante un día completo manifestándole sólo mi disgusto. Pronto me di cuenta que mimarla y todo perdonarle se ha convertido en un mecanismo vital de mi existencia, pareció como que el castigo fue auto inflingido, han sido largas horas teniéndola y extrañándola. En ese corto tiempo, para congraciarse recurrió a miles formas de disculparse, actitud que reconfirmó su perfecta nobleza de carácter. Martita y su inevitable candor. El origen de mi sobreprotección se pierde en el tiempo, quizás nace cuando en su cuna y con dos años de edad, sin todavía poder comer del biberón, mucho menos manifestar cualquier actividad física, escuché decir a una amiga de la familia que Martita parecía una “muñequita de trapo”, esa expresión dicha de buena fe, y que después de transcurridos 30 años aún taladra mi mente, me abrió por primera vez los ojos a una terca y permanente realidad: tomarle el pulso a la vida para tratar de soportar cuotas manejables de sufrimiento, reto, creo, propio de todos los seres humanos aunque por diversas razones. Talvezdesdeentoncesincubeenmimenteeseinevitablesentimiento de sobreprotección que ha crecido conforme ratifico la misteriosa naturaleza de Martita: terrenalmente visible, celestialmente invisible. Portadora permanente de su aura sagrada. Como si ella jugara a ser nada menos que enviada divina, en nuestra convivencia diaria toma el papel de mártir –en el sentido griego que significa testigo– y es entonces cuando exorciza mis temores y mis cuitas. Lecciones criptográficas de la discapacidad. Transitar la vida de la mano de una persona con discapacidad intelectualescaminarpermanentementecomoentrelaniebla,con una desventaja mayor: a diferencia de ellos, nosotros no atinamos cómo alcanzar el tiempo de hacernos dueños de nuestro tiempo, es entonces cuando arrinconado en mis pobres excusas para sobreprotegerla argumento con sencillez, no con simpleza: confirmo que la condición de discapacidad de mi hija, hace de mi vida algo digno de ser vivido (T. S. Elliot dixit). Amén de los amenes.


Calor de hogar de 2013  

Calor de hogar de 2013

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