Pequeña historia de un desacuerdo. Ciudadanía para niños

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Claudio Fuentes S. Gabriela Lyon

Ediciones Ekaré





Pequeña historia de un desacuerdo


Edición al cuidado de Claudia Larraguibel y Pablo Álvarez Dirección de arte: Iván Larraguibel Coordinación: Rossana Castiglioni, Núcleo Milenio Desafíos a la Representación Investigación: María Luisa Furche Segunda edición, 2018 © 2017 Claudio Fuentes, texto © 2017 Gabriela Lyon, ilustraciones © 2017 Ediciones Ekaré Sur Av. Italia 2004, Ñuñoa Santiago de Chile www.ekaresur.cl © 2018 Ediciones Ekaré Av. Luis Roche, Edif. Banco del Libro, Altamira Sur Caracas 1060, Venezuela C/ Sant Agustí, 6, bajos Barcelona 08012, España www.ekare.com Todos los derechos reservados ISBN 978-956-8868-64-2 (Chile) ISBN 978-84-948110-8-1 · Depósito legal B.13906.2018 (España) Registro de propiedad intelectual: 283689 Impreso en Barcelona por Comgrafic


Claudio Fuentes S. Ilustraciones de Gabriela Lyon


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Aquel lunes, cuando regresamos de las vacaciones, en el colegio nos esperaba una sorpresa.

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Una inmensa grúa cruzaba los aires y unos paneles de madera bloqueaban el patio. “Y esto, ¿qué es?”, nos preguntamos. Alguien murmuró que iban a cortar la araucaria para construir un nuevo edificio. “¿Cortar la araucaria?”, varios se asombraron. “¿Un edificio? ¿Para qué?”. 7


Durante el primer recreo muchos se agolparon junto al muro. Sobre los paneles de madera había aparecido una inscripción: “No corten la araucaria, es milenaria”.

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Entusiasmados, algunos gritaron: “¡Milenaria! ¡Milenaria!”. Y luego, más voces se sumaron: “¡MI-LE-NA-RIA! ¡MI-LE-NA-RIA!”. El inspector, nervioso, intentó imponer orden.

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Fueron dos días así, “milenarios”, hasta que la directora convocó a toda la comunidad escolar a una reunión urgente. Explicó que se trataba de un proyecto de remodelación. Mostró planos y dibujos. La construcción del nuevo edificio traería, sin duda, progreso y desarrollo para el colegio: nuevas aulas, laboratorio, sala de computación. Pero perderíamos el patio principal… y la araucaria. 10


Entonces, además de “¡Milenaria!” se empezó a escuchar también: “¡DE-SA-RRO-LLO! ¡DE-SA-RRO-LLO!”, primero tímidamente, después más fuerte.

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El jueves por la mañana, de la araucaria colgaba un enorme cartel. 12


Y así, sin saber cómo, todos los días aparecía un nuevo mensaje. 13


Con una grúa y una araucaria comienza la historia de una controversia en un pequeño colegio. Unos y otros están seguros de tener la razón. ¿Cómo resolver el conflicto? Cuando hay posiciones enfrentadas no es fácil ponerse de acuerdo.

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