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útiles, por lo que a nadie (quizá con la excepción del propio inventor) le inte­ resó construirlos. Quizá a Leonardo se le consideró un loco. Sin embargo, hoy

Protector de orejas de perro, 1980. Número de patente US4233942

Humidificador de sellos postales, 1981. Número de patente US4300473

Gracias a los tubos, las orejas largas no caen en la comida

Una lengua húmeda sale al presionar el botón

Filtro para pedos, 2001. Número de patente US6313371 B1

Cojín con paraguas plegable, 2004. Número de patente US6711769

trasero

Una plantilla cómoda absorbe el desagradable olor de los gases nadie tiene dudas de la inmensa deuda que la Humanidad tiene con él. ¿Qué ha­ bría pasado si se hubiese rendido antes de empezar?

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Este libro recoge historias de muchos otros valientes. Pueden causar admira­ ción o gracia, porque sus ideas son a veces geniales y otras solo divertidas. Pero por

¡Paténtalo!  
¡Paténtalo!  

Cuando a finales del siglo XV Leonardo da Vinci inventó un tanque, un automóvil, un parapente, un paracaídas, un helicóptero, un submarino y...