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Jornada Taller de Debate y Reflexión sobre Reforma Política. Alternativas a la Ley de Lemas en Santa Fe Rosario.  30 de julio de 2004.

Comisión 2: Sistema electoral y Partidos Políticos Integrantes : Gustavo Orrego (Presupuesto Participativo) Rina Sanseovich (Asociación Conciencia), Inés Bertero (Fundación Estevez Boero), Dr. Julio Burdman (UBA, Observatorio Electoral Latinoamericano), Esteban Iglesias (Fac. de C. Política y RRII. UNR) Mauro Bertone (periodista), Pablo Slavazza (Camara Junior Rosario), Nicolás Nuñez (Fundación Nueva Generación Argentina), Carolina Pessuto, María Laura Giusti, Mariana Berdondini y Rodolfo Succar, (Fundación Ejercicio Ciudadano) Relatores: Lic. Silvia Robin (Lic. En Ciencia Política. Vice- decana de la Facultad de C. Política Y RRII. UNR.) Dr. Iván Cullen (abogado constitucionalista; Convencional Constituyente en 1994; Profesor de la Fac de Derecho . UNR) “En la comisión de partidos políticos, constituida por personas de distintos ámbitos, se discutió tratando de consensuar elementos que pudieran servir de indicadores al momento de generar decisiones. La primera conclusión que se alcanzó es que los partidos políticos son las organizaciones emblemáticas de todo proceso democrático. Es decir, no puede haber sistema de gobierno democrático sin representación partidaria: el partido político es co-sustancial a la Democracia. Asimismo no hay reforma política verdadera si el eje no se pone en los cambios que deben darse dentro de los partidos políticos y en la relación de éstos con la sociedad. También se evaluó que los partidos políticos –al igual que toda la sociedad- están en una profunda crisis, en un período de reconversión. Entonces, si decimos que los partidos políticos son esenciales para la vida democrática, los mismos deben instrumentar algún tipo de accionar que les permita cumplir efectivamente su función de canalizar los intereses de un sector de la sociedad y convertirlos en interesesgenerales. Por lo tanto, se habló sobre la necesaria institucionalización de los partidos políticos; que no sean entidades completamente autónomas y autocomplacientes sino que el Estado regule su funcionamiento. Esta idea está pensada en función de fortalecer la organización de los partidos políticos; y en este sentido se discutió cuáles serían las temáticas de la vida interna de los partidos en las que el Estado podría tener injerencia. Así, se llegó a ciertos puntos de acuerdo: • El Estado debe exigir que el partido tenga una activa vida política interna; que los aparatos de gobierno de los mismos no sólo se reúnan dos o tres meses antes de las elecciones para dirimir las candidaturas sino que las convenciones partidarias deben reunirse en períodos alejados de la lucha electoral y con una frecuencia superior a ese período, a los efectos de fomentar el debate sobre los lineamientos políticos y programáticos básicos que debe tener todo partido; porque sin programa y sin valores que los identifiquen, los mismos terminan convirtiéndose en meras “máquinas electorales”. • Los partidos tiene que instrumentar medios electorales modernos, es decir que deben actualizar todo el proceso de intermediación sobre el cual se acusa un déficit conocido. El problema del padrón de afiliados y la necesidad de que se hagan reempadronamientos, generó un vivo debate en relación a la forma en que se hacen las afiliaciones, sobre todo la circunstancia de que a 20 años de democracia, hay mucha gente que ni siquiera sabe que está


afiliada o, en caso de que lo esté, si la firma registrada en los padrones es la suya. La depuración de los padrones partidarios contribuiría al fortalecimiento de los partidos. El financiamiento de la política fue un tema central; sabemos que hay una cantidad de disposiciones legales que no se cumplen. Se trabajó muy intensamente, a propósito de la importancia de alcanzar la transparencia en todo lo que significa control de fondos: no sólo su origen sino las revisiones de cuentas correspondientes y debidamente acreditadas. También se habló de la responsabilidad que le cabe a los partidos en la selección de candidatos, una obligación que les da la Ley y que nos introduce necesariamente en un tema muy debatido que es el de las nominaciones de candidatos a cargos electorales. Se planteó la necesidad de que sean los partidos quienes presenten candidatos, lo que significa lisa y llanamente que estas instituciones mantengan el monopolio en la nominación de las candidaturas. Respecto de este tema, se estableció consenso en que sería muy interesante considerar la posibilidad de permitir candidaturas independientes de los partidos. Esun tema que no ha quedado fuera de debate. El problema de la democratización interna de los partidos tiene mucho que ver con la forma en que éste es regulado, tanto en su organización interna como en sus líneas electorales. Como antes se mencionó, acá hay un dilema respecto de si la regulación actual es suficiente o no. No obstante, sobre este aspecto cabe destacar que la idea central sobre la que se acordó es que es fundamental que los partidos no sean simples máquinas electorales. Se afirmó que los partidos, en la práctica, no se reúnen para debatir y estructurar políticas públicas; para pensar cómo resolver los problemas más acuciantes de la sociedad. Para eso se deberá exigir, a través de la Ley, que los partidos se reúnan para fomentar este debate esclarecedor que es el que va a permitir que se formulen políticas públicas. Entendemos que debe haber un puente entre el conocimiento y la política. Sepuede observar que la política se mantienen alejados del mundo académico; y que algunos gobernantes convocan a especialistas para cargos de asesoramiento técnico, pero que en realidad, no existe una conexión que vincule al conocimiento con las decisiones que se toman desde los partidos. Secoincidió totalmente con la doctora de Riz respecto a que es necesario establecer un fuero electoral de carácter judicial. De nada vale todo lo que estamos diciendo si no hay un control; y como este control debe ser implementado por un órgano independiente, no hay otro más neutral que el poder judicial. En una palabra, se planteó la necesidad de implementar un fuero electoral tanto en el orden nacional como en el provincial, ya que hoy los jueces federales tiene una competencia muy amplia y las cuestiones vinculadas con el sistema electoral exceden sus posibilidades materiales y de tiempo. Si hubiera jueces federales electorales –lo que no significa ningún costo adicional - eso permitiría que se cumplan muchas normas y disposiciones que ha dictado la Cámara Nacional Electoral. Particularmente, lo referido al control del financiamiento de las campañas, a la rendición de cuentas; a los problemas con las fichas de afiliación; a la manera en que se realizan las elecciones internas, etc. La mesa también aspira a que los partidos políticos generen políticas de Estado. En este sentido, se observa un gran déficit: los partidos no proponen soluciones a los problemas más graves del país. No tienen una política coherente –preparada para enfrentar un debate- en materias claves como seguridad, educación, empleo. Y entendemos que debería existir una regulación por la cual los partidos políticos tengan la obligación de debatir estas políticas generales que hoy no se discuten.

Los argentinos exigen cambios profundos para el mejoramiento de partidos políticos, su recuperación como espacios para el debate ideológico, la integración y la expresión, la incorporación y la capacitación de líderes y representantes, y, un mínimo de disciplina partidaria


que haga a la previsibilidad y la gobernabilidad del sistema para que ofrezcan a esta democracia una mejor oferta electoral y un debate pĂşblico maduro e informado.


Sistema electoral y Partidos Políticos