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LA VANGUARDIA

DOMINGO, 3 AGOSTO 2003

B

“No entiendo por qué miramos tanto lo que nos ponemos por fuera del cuerpo y nos despreocupamos tanto de lo que nos metemos dentro”

revista

6/7 “Nuestros descendientes nos considerarán unos cafres, unos salvajes medievales, por haber vivido en estas ciudades”

“Según los orientales, a los 60 años todos tenemos derecho a cambiar lo que queramos de nuestra vida, a renacer, a ser otro, si lo deseamos”

“Yo hasta ahora he sido una pita y pensaba en pasar a ser un olivo, pero eso es demasiado pretencioso: seré un algarrobo”

“El ser humano será completo cuando sea bisexual. Cuando seamos humanos del todo, nos sentiremos bisexuales y no hablaremos de sexo”

á Bigas y nacerá Bi”

“Pretencioso de mí, pensé en ser olivo, pero decidí ser más humilde, ser un algarrobo”, medita Bigas Luna sobre sus próximos años, bajo un monumental algarrobo cercano a su casa

yendo el ego. Yo aún no lo he conseguido... O sea, que a partir de sus 60 años, será usted otro... Tendré todo el derecho. Dejaré de firmar como Bigas Luna y firmaré como Bi. Morirá Bigas, nacerá Bi. Ya firmó así algunas pinturas... ¿Bi? ¿Por qué Bi? Porque refleja bien mi doble alma, mi parte Bigas (paterna, masculina), mi parte Luna (materna, femenina). Además, el ideograma chino de Bi significa belleza.

algo para ser exhibido. Cuando estemos evolucionados de verdad, no hablaremos de sexo. Pero sus películas a menudo hablan de sexo... Las ficciones cinematográficas sí están para eso, para mirar, para dar salida a nuestras fantasías y obsesiones, para hacer cosas que en la sociedad civilizada no encajarían.

Puede sonar a bisexual, ¿no? Yo creo que el ser humano será completo cuando sea bisexual. Somos una especie en evolución, aún no plenamente humana, como dice Eudald Carbonell. Cuando seamos humanos de verdad, la humanidad se sentirá bisexual.

¿Qué diría un psicoanalista de usted viendo sus películas? Basta con ver “La teta y la luna”: siempre he sentido fascinación por los pechos de mujer, que siempre imaginé repletos de leche. De niño, cuando mi madre me abrazaba –era una mujer voluminosa, tipo Montserrat Caballé–, yo siempre pensaba que la leche de sus pechos me mojaría. La primera vez que palpé un pecho femenino sentí una gran frustración: no manaba leche.

¿Se siente usted ya así? De sexo no se habla. El sexo es tan íntimo como la fe religiosa. No es

Ésa, pues, es su parte Luna. La parte dulce... Lo mejor de mi madre es que siempre, ante cualquier

circunstancia, soltaba: “Bueno, ¿y qué?” ¡Qué gran enseñanza!

como sí sucede en el mar Mediterráneo.

Tomo nota. Y lo de la teta es a la vez una pulsión muy mediterránea: hay una serie de vírgenes cristianas representadas así. De su pecho mana un chorro de leche que va a la boca del Niño Jesús: la más mediterránea y exultante de esas vírgenes –una talla del siglo XII– está en el claustro de la catedral de Tarragona: sonríe, feliz, sensual...

¿Por qué fue usted allí? Me ilusionaba conocer el ambiente de Hollywood. Esperaba encontrar a muchas Marilyn Monroe y lo que encontré fueron ejecutivos vegetarianos en coches japoneses. Estuve a punto de casarme con una judía rica...

No encontraba estas cosas mientras vivía en Estados Unidos, ¿no? Viví en California y descubrí que allí no sientes el cambio de las estaciones, que es tan estimulante. Y hay otra diferencia: allí los niños no pueden bañarse solos en el mar. ¿Por qué no? ¡Porque el Pacífico los devoraría en un minuto! Lo mismo pasa en el Atlántico... Hay pocos mares en los que pueda bañarse un niño solo,

De haberlo hecho, ¿qué sería hoy de Bigas Luna? Vestiría una camisa de flores y pasearía un perrito por un bulevar... No, no: ¡mi sitio está aquí! Mi máximo placer es pasear con mi perro entre algarrobos, viñas y olivos. ¡Meditar caminando es un placer sublime! Rodó allí una película, ¿no? Sí, “Reborn” (1981), película en la que por primera vez en España alguien hablaba del fenómeno de los telepredicadores norteamericanos. Y preparé allí “Angustia”, aunque la rodé ya aquí.

MARC ARIAS

En su casa, en su Mediterráneo. Es que un día me levanté allí ¡pensando en inglés! y eso me asustó... También hay que decir que los mediterráneos somos muy contradictorios, muy bestias... Hay también un brutalismo mediterráneo, ¿eh? ¿En común con lo ibérico? Sí, pero veo una diferencia entre un catalán y un castellano. El castellano es conquistador por naturaleza y cuando lo logra, no sabe qué hacer con lo conquistado. El catalán no es conquistador, es comodón, prefiere quedarse en casita..., pero con cuatro palitos puede construirte un imperio. Gracias por la clase de antropología cultural. Si dejáramos de empeñarnos en enfrentarnos, un equipo formado por catalanes y castellanos ¡funcionaría de fábula! Usted lleva esa mezcla: padre catalán, madre castellana. Sí, y por eso ya sé que funciona.c


Bigas luna y el algarrobo, La Vanguardia  
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