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ALFONSO BATALLA

Res Nillus

euskal argazkilariak fot贸grafos vascos basque photographers


Euskal argazkilarien bildumaren zortzigarren liburua da esku artean duzuena. Duela bost urte ekin genion bide honi BBK Fundazioaren eskutik; izan ere, Fundazio honen lankidetzak eta babesak ahalbidetzen dute urtero egile berriak erakuts ditzagula, eta egile hauek, halaber, edizio hauei esker iraungo dute denboran zehar. Oraingo honetan, Alfonso Batalla aurkeztuko dizuegu. Egile honek maisuki aurkeztutako gune handien bakardadearen barruan dagoen lan arkitektonikoa erakutsiko digu. Euskal egile guztiak beren ideiak eta proiektuak aurkez diezazkiguten animatu nahi ditugu, berriz ere; garrantzitsuak baitira hurrengo liburuak aukera ditzagun.

Tenéis en vuestras manos el octavo libro de la colección de fotógrafos vascos. Hace cinco años iniciamos esta andadura de la mano de la Fundación BBK que hace posible con su colaboración y patrocinio que cada año podamos mostrar nuevos autores que perdurarán en el tiempo gracias a estas ediciones. En esta ocasión presentamos a Alfonso Batalla que nos muestra un trabajo arquitectónico dentro de la soledad de grandes espacios magistralmente presentado. Continuamos animando a todos los autores vascos a que nos presenten sus ideas y proyectos de cara a elegir los próximos libros.

You are now opening the eight book in the Federation´s Collection on Photography by artists from the Basque. We started this project five years ago, walking hand by hand with BBK FUNDAZIOA whose sponsorship and cooperation makes possible for us to show the work by new artists which hence will last in time thanks to these releases. This time we are introducing Alfonso Batalla who shows a masterwork on architectural photography in the loneliness of enormous spaces . We keep on encouraging Basque photographers to present their ideas and portfolios to us in order to make our selection for oncomimg books.

Juan Armentia Presidente de la Federación de Agrupaciones Fotográficas del País Vasco Euskal Herriko Argazkilari Taldeen Elkarteko Presidentea


LA TRISTEZA DEL ÓXIDO

Hay dos cosas, quizá, que son las que más llaman la atención en la obra fotográfica de Alfonso Batalla: la primera es su observación constante de la corrosión, del envejecimiento y deterioro de las cosas; la segunda es la manera nítida, detallada, casi retórica –en el sentido de más real que su propia realidad– con que los contempla. Por encima de motivos, composiciones, referencias estéticas, hay un penetrante sentido de la corrupción de la materia que invade todas sus imágenes y las convierte en reflexiones de lo perecedero. Sin embargo, son habitualmente materias duras, materias hechas para durar, en principio, las que se ven sometidas a ese escarnio. Hay un énfasis que no sólo está en mirarlas con una precisión sobrerrealista, sino también en la elección de los modelos materiales: hierro, hormigón, ladrillo, madera o piedra, los poderosos vestigios del mundo industrial, con lo que parece aumentar el empuje de la advertencia dolorosa que pretende constatar: que hasta lo duradero se corrompe. No es tanto la obviedad de las materias orgánica deteriorándose lo que aparece, sino el principio del fin de las hechas para resistir. Pero el deterioro es el tiempo, lo que quiere decir que lo duradero también está sometido al tiempo, luego no es duradero, con lo que la pavorosa sospecha se hace evidente. Las formas, las estructuras construidas en materiales que son los más propios para perpetuarlas, están contempladas en el momento en que su desaparición no tiene remedio y está clara la gran traición, inesperada, que han sufrido su orgulloso origen y su ciclópea concepción. Se trata de una reflexión escatológica radical, y el resultado es una insoportable melancolía. Una tercera característica de esta obra sería el frecuente reflejo de espacio vacíos, inhabitados, abandonados: fábricas, depósitos, naves, archivos que han caído en desuso y esperan o la resurrección, en el mejor de los casos, o la demolición, que es el fin al que su imagen propende. Hay también en la elección de estos paisajes interiores una preferencia por la monumentalidad, cierto titanismo. Parece que se trata de confrontaciones, de resistencias a la desaparición, de una orgullosa necesidad de contradecir los ultrajes del tiempo y su prepotencia. Pero también el tamaño de este deseo aumenta el de la soledad. Las imágenes de Alfonso Batalla se escapan de un triste sueño de pérdida y soledad, pero que se manifiesta con dimensiones operísticas, con un espíritu colectivo o coral, con grandeza crepuscular a pesar del craquelado, la mugre y la ferralla. En medio de todos los desechos, se transmiten las huellas de un hombre poderoso, de una fuerza inaudita, que ha perdido su guerra contra el tiempo porque no podía ser de otra manera. Esas huellas, sin embargo, pueden retratarse con asombro, porque la propia grandeza de la destrucción es testigo de la grandeza de lo que fue previamente creado. Con esto tiene que ver una cuarta cualidad de esta obra: la composición cuidada, cerrada, evidente. Si de las tres características que hemos visto, dos pertenecen al mundo retratado –la decrepitud y la monumentalidad–, aunque la elección del autor forme parte de su voluntad de estilo, esta última, junto a la claridad de la visión, forman exclusivamente parte de su mirada. Y lo que digo de la composición, que encaja perfectamente todos los elementos en el espacio de la fotografía y engrana con precisión unos elementos con otros, ayuda a la nitidez óptica a precisar la naturaleza de cada imagen. Es una manera dramática e imposible de intentar atrapar, dar estabilidad y detener ese mundo que ya se presenta bajo los síntomas de la corruptibilidad y del cambio. La sensación de que las cosas retratadas no son de la forma que fueron es tan grande, que por

mucho que el autor trate de entronizarlas en su poder, en su centralidad, en su tenso equilibrio, nada se puede hacer para evitar su derrumbe o su mudanza progresiva hacia el olvido. Sabemos que estando como están en el momento de ser recogidas por la cámara, su declinar es cuestión de tiempo. Mejor dicho, es una cuestión del tiempo. En estas fotografías de Batalla apenas asoma la naturaleza. A veces existen el cielo, la tierra, el agua y los árboles como telones de fondo del tema principal o como contraste. Es que la naturaleza tiene el cambio cíclico como consustancial, y cambia y envejece para recuperarse inevitablemente. A la naturaleza, precisamente, la percibimos como cambiante. Pero en los artificios humanos, en los monumentos industriales, hay una soberbia de continuidad que es la que queda aquí desenmascarada, y que se manifiesta como una metáfora del imposible deseo de inmortalidad. El agua, un agua sucia, gastada por mil desastres, aparece algunas veces con mayor presencia –charcas, depósitos–, pero es para introducir otro elemento perturbador, otro comentario sobre la inestable realidad y sobre la enturbiada memoria de las cosas. Memoria que se pierde en los vidrios y los reflejos, en las formas que no se reconocen, que está siendo borrada por el crecimiento invasor e incansable de la ruina, y cuya última belleza declina la enumeración, la notación, el conocimiento, para entregarse al narcisismo de la contemplación de sus propias e imparables transformaciones. A veces la cámara se fija en números medio borrados, que dan la impresión de que han formado parte de una cuenta o de una medida, de palabras que señalan objetos escondidos o anotaciones de función desaparecida, azulejos que conservan, ellos o su vacío, un último sentido de la secuencia, cristaleras cuadriculadas que poner algún orden en la luz, rectángulos absurdamente dibujados en paredes descascarilladas. Son señales de alerta o despedidas de una civilización perdida que demuestran, también, su inconsistencia, su fragilidad, a pesar de la insustituible función que parecían cumplir. La presencia de estas cifras roza la ironía, porque también hay cabida, a pesar de todo, para la ironía. La mirada de Alfonso Batalla es culta, y con esa ironía se dedica a encontrar en el azar de un mundo arrumbado y en proceso de devoración señales más expresamente de la cultura, del arte, exponentes máximos del perdido tesoro, que aparecen como luces espontáneas y convierten en un juego algunos tramos del melancólico camino. Junto a la grave presencia del derrumbe y la fantasmagoría, puede caber una sonrisa cómplice. Aquí está Tàpies, el hallazgo más conspicuo, recordándonos sus muros, pero aparecen otros compañeros más insólitos, como Kiefer, Malevitch, Mondrian, los espacialistas, el surrealismo, colgados por los rincones sin orden ni concierto como espantapájaros del miedo. Ellos también sometidos al arrastre de la gran riada, y que, como semáforos de la memoria, nos llevan a las visiones estremecedoras en las que los vestigios de un mundo perdido, bellos y confiados, aparecidos como burbujas aisladas en medio del caos, somos nosotros mismos.

Javier Viar Director del Museo de Bellas Artes de Bilbao


HERDOILAREN TRISTURA

Bi gauza daude, agian, Alfonso Batallaren argazki-lanetan deigarrienak direnak: lehendabizikoa, gauzen korrosioaren, zahartzearen eta narriaduraren etengabeko behaketa; bigarrena, begiratzeko duen era garbia, zehatza, ia erretorikoa –bere errealitate propioa baino errealagoak diren zentzuan-. Motibo, konposizio eta erreferentzia estetikoen gainetik, bere irudi guztietan agertzen den materiaren usteltzearen zentzu sarkorra dago, eta horrela, galkorraren hausnarketa bihurtzen ditu. Hala ere, materia gogorrak izan ohi dira, irauteko eginiko materiak, printzipioz, eskarnio hori jasaten dutenak. Enfasi bat dago, eta enfasi hau begiratzeko xehetasun gainerrealistan egoteaz aparte, eredu-materialen hautaketan ere badago: burdina, hormigoia, adreilua, zura edo harria, mundu industrialaren aztarna indartsuak, eta horren bidez, adierazi nahi duen oharpen mingarriaren bultzada handitu egiten duela dirudi: iraunkorra ere usteltzen da. Garrantzitsuena ez da narriatzen ari diren materia organikoak begi bistan izatea, irauteko eginda daudenen hasiera eta amaiera baizik. Baina, narriadura denbora da, eta horrek esan nahi du iraunkorra ere denboraren mende dagoela; beraz, ez da iraunkorra, eta susmo ikaragarria agerikoa egiten da. Formak, betikotzeko aproposenak diren materialetan eraikitako egiturak, haien desagerpenak erremediorik ez duen unean daude begiratuta eta argi dago haien jatorri harroak eta sorrera ziklopeak jasan duen traizio handia, espero ez zena. Hausnarketa eskatologiko erradikala da, eta emaitza, malenkonia jasanezina. Lan honen hirugarren ezaugarria sarri islatzen diren espazio hutsak dira, bizitzen inor ez dutenak, abandonatuak: lantegiak, biltegiak, nabeak, erabiltzen ez diren artxibategiak eta berpizkundearen, kasurik onenean, edo eraunstearen zain daudenak, eta irudiak bigarren aukera horretarako joera erakusten du, hain zuzen ere. Barneko paisaia hauek hautatzean, monumentaltasunerako lehentasuna ere badago, nolabaiteko titanismoa. Norgehiagokak, desagertzearen aurkako erresistentziak, denboraren laidoak eta bere gehiegikeria ezeztatzeko beharrizan harroa direla dirudi. Baina, desio honen tamainak bakardadea ere handitzen du. Alfonso Batallaren irudiak galera eta bakardade amets triste batetik ihesi doaz, baina dimentsio erraldoietan islatzen da, izpiritu kolektibo koralarekin, eta ilunabarraren handitasuna du nahiz eta krakelatua izan, eta zikinkeria eta perraila agertu. Hondakin guztien tartean, gizon boteretsuaren aztarnak transmititzen dira, indar ikaragarria duenarenak, ezin zelako bestela izan denboraren kontrako guda galdu duenarenak. Aztarna horiek, hala ere, harriduraz erretratatu daitezke, suntsitzearen handitasuna bera, aldez aurretik sortua izan zenaren handitasunaren lekukoa delako. Honekin zerikusia du lan honen laugarren ezaugarriak: konposizio zainduak, itxiak, nabarmenak. Ikusi ditugun hiru ezaugarrietatik, bi erretratuaren mundukoak badira –zahartasuna eta monumentaltasuna-, egilearen hautaketak bere estilo-borondatearen osagaia bada ere, azken hau, ikuspegiaren argitasunarekin batera, bere begiradaren osagai dira esklusiboki. Eta konposizioari buruz esan dudana, argazkiaren espazioan elementu guztiak oso ondo sartzen dituena, eta elementuak elkarren artean doitasunez lotzen dituena, garbitasun optikoari irudi bakoitzaren izaera zehazten laguntzen dio. Ustelkeria eta aldaketaren ezaugarripean aurkezten den mundu hori harrapatzen, egonkortasuna ematen eta gelditzen saiatzeko modu dramatikoa eta ezinezkoa da. Erretratatu diren gauzak dagoeneko izan ziren modukoak ez diren sentsazioa hain

da handia, ezen egilea bere boterearen tronuan, bere zentraltasunean, bere oreka larrian jartzen saiatu arren, ezin baitaiteke ezer egin haien erorketa edo ahanzturaranzko aldaketa etengabea ekiditeko. Kamerak hartu dituen unean nola zeuden ikusita, badakigu denbora kontua dela desager daitezela. Hobe esanda, denboraren beraren kontua da. Batallaren argazki hauetan ia ez da naturarik ikusten. Batzuetan, zerua, lurra, ura eta zuhaitzak existitzen dira gai nagusiaren hondo-oihal gisa edo kontraste gisa. Naturak bere duelako aldaketa ziklikoa, eta aldatu eta zahartu egiten da beti berpizteko. Natura, hain zuzen ere, aldakor gisa antzematen dugu. Baina, gizakien artifizioetan, monumentu industrialetan, jarraipen harrokeria dago, hemen agerian geratzen dena, eta betikotasun gurari ezinezkoaren metafora gisa islatzen dena. Urak, ur zikinak, milaka hondamendik agortuak, presentzia handiago du batzuetan –putzuak, ur-gordailuak-, baina beste elementu asaldatzaile bat sartzeko da, errealitate ezegonkorrari eta gauzen oroimen uhertuei buruzko beste iruzkin bat. Oroimen hau beira eta isletan galtzen da, ezagutzen ez diren formetan, hondamendiaren hazkunde inbaditzailea eta nekaezina desagerrarazten ari dena, eta azken edertasunak uko egiten die zerrendatzeari, notazioari eta ezagutzari, bere aldaketa geldiezin propioak begiratzearen nartzisismoan erortzeko. Batzuetan kamera zenbaki erdi desagertuetan gelditzen da, eragiketa edo neurri baten osagai izan direla ematen dutenak, objektu ezkutuak adierazten dituzten hitzetan edo desagertu den funtzioa zuten oharren osagai ziren hitzak, sekuentziaren azken zentsua gordetzen duten azulejoak, haiek edo utzi duten hutsuneak, argian nolabaiteko ordena jartzen duten kristalera karratuak, pintura altxatuta duten hormatan marraztutako errektangelu absurdoak. Zibilizazio galduaren alerta seinaleak edo agurrak dira, eta bere sendotasun eza, hauskortasuna ere adierazten dutenak, nahiz eta funtzio ordezkaezina betetzen zutela eman. Zenbaki hauen presentziak ironia ukitzen du, izan ere, ironiarentzako lekua ere badago. Alfonso Batallaren begirada kultua da, eta ironia horren bidez desagertzear dagoen mundu baztertu baten zorian kulturaren, artearen eta altxor galduaren adierazle gorenak bilatzen ari da. Berezko argi gisa agertzen dira eta jolas bihurtzen dituzte bide malenkoniatsuaren zati batzuk. Eransketaren eta fantasmagoriaren presentzia larriarekin batera, irribarre konplizearentzako lekua egon daiteke. Hemen dago Tà pies, aurkikuntza argiena, bere murruak ekartzen dizkigu oroimenera, baina beste kide ezohikoagoak ere agertzen dira, esaterako, Kiefer, Malevitch, Mondrian, espazialistak, surrealismoa, bazterretatik zintzilik, orden barik, beldurraren txorimalo gisa. Haiek ere uholde handiaren bultzadaren mende, eta oroimenaren semaforo gisa, ikuskari hunkigarrietara eramaten gaituzte. Ikuskari hauetan mundu galdu baten aztarna eder eta fidakorrak, kaosaren erdian agertutako burbuila isolatuak bezala, gu geu gara.

Javier Viar Bilboko Arte Eder Museoko Zuzendaria


THE SADNESS OF RUST

There are two things, perhaps, that draw most attention in the photographic work of Alfonso Batalla: the first is his constant observation of rust, of the ageing and decay of things; the second is the clear, detailed, almost rhetorical –in the sense of being more real than its own reality– way in which he contemplates them. Beyond motives, compositions, aesthetic references, there is a penetrating sense of corruption of matter that invades all his pictures and translates them into reflections of what is perishable. However, they are usually hard materials, materials made to last, in principle, that are subjected to this mockery. There is an emphasis that is not only in looking at them with over-realistic precision, but rather in the choice of the material models: iron, concrete, brick, wood or stone, the powerful vestiges of the industrial world, with what seems to increase the impelling force of the painful warning that he tries to confirm: that even what is durable becomes degraded. It is not so much the obvious fact of the deteriorating organic materials that appears, but rather the beginning of the end of those things designed to resist. But deterioration is time, which means to say that when what is durable is also subject to time, it is not durable, with which the terrifying suspicion becomes evident. The shapes, the structures built of materials that are the most appropriate to perpetuate them are contemplated at the moment in which their disappearance has no remedy as is the great, unexpected betrayal that their proud origin and their cyclopean conception have suffered. It deals with a radical eschatological reflection and the result is unbearable melancholy. A third characteristic of this work would be the frequent reflection of empty, uninhabited, abandoned spaces: factories, depots, industrial buildings, archives that have fallen in disuse and await resurrection, in the best of cases, or demolition, which is the end to which their image gravitates. In the choice of these interior landscapes there is also a preference for monumentality, a certain titanism. It seems that it deals with confrontations, resistance to disappearing, of a proud need to contradict the outrages of time and its predominance. But the size of this desire also increases the dimension of the solitude. The pictures of Alfonso Batalla have escaped from a sad dream of loss and solitude, but which is expressed with operatic dimensions, with a collective or choral spirit, with crepuscular greatness despite the crackling, the dirt and the metal. In the midst of all the debris, the footprints of a powerful man are transmitted, with an unprecedented strength, that has lost his war against time because it could not be in any other way. These footprints, however, can be depicted with amazement, because the very greatness of the destruction is witness to the greatness of what was previously created. With this, a fourth quality must be seen in this work: the studied, closed, evident composition. If of the three characteristics that we have examined, two pertain to the depicted world –the decrepitude and the monumentality–, although the author’s choice forms part of his concern for style, this latter, along with the clarity of the vision, exclusively forms part of his perspective. And what I say about the composition that fits all the elements perfectly in the space of the photograph and with precision aligns some elements with others, helps the optical clarity in specifying the nature of each picture. It is a dramatic and impossible way to try to entrap, to provide stability and stop this world that is already presenting symptoms of corruptibility and change. The sensation that the portrayed things are not the same as they were is so great that no matter how

much the author tries to enthrone them in their power, in their centrality, in their tense balance, nothing can be done to avoid their collapse or their progressive movement towards oblivion. We know that with their being as they are at the moment of being caught by the camera, their decline is a matter of time. In these photographs of Batalla, nature barely appears. At times the sky, the earth, the water and the trees are there as backdrops of the main theme or as contrast. This is because nature has a cyclical as well as inherent change; and it changes and ages in order to inevitably recover. We perceive nature, precisely, as changing. But in human artefacts, in industrial monuments, there is an arrogance of continuity that is unmasked here, and is expressed as a metaphor of the impossible desire for immortality. Water, dirty water, wasted by a thousand disasters, appears sometimes with a greater presence –puddles, tanks–, but it is to introduce another perturbing element, another comment on the unstable reality and on the cloudy memory of things. Memory that is lost in the glass and reflections, in the shapes that are not recognized, that is being erased by the invading and untiring growth of ruin, and whose last beauty inflects the enumeration, the notation, the knowledge, in order to be given over to the narcissism of the contemplation of its own unstoppable transformations. At times the camera notices numbers half erased, that give the impression that they formed part of a count or of a measurement, of words that indicate hidden objects or annotations of a disappeared function, tiles or their absence that preserve a last sense of sequence, square glass panes that put some order to the light, rectangles absurdly drawn on chipped walls. They are signs of warning or of farewell of a lost civilization that show, also, their weakness, their fragility, despite the irreplaceable function they seemed to fulfil. The presence of these figures has a touch of irony, because there is also room, despite everything, for irony. The view of Alfonso Batalla is cultured, and with this irony it is dedicated to finding in the fate of a cast-off world in process of devouring the most expressive signs of culture and of art, the utmost exponents of the lost treasure, that appear as spontaneous lights and convert some sections of the melancholic path into a game. Along with the grave presence of collapse and the phantasmagoria, there can be a smile of complicity. Here is Tàpies, the most conspicuous finding, reminding us of his murals, but other more unusual companions appear, such as Kiefer, Malevitch, Mondrian, the spatialists, surrealism, hung in the corners without order or concert like scarecrows of fear. They, also subjected to the pull of the great onrush, and that, like stoplights of the memory, lead us to horrifying visions in which the beautiful and confident vestiges of a lost world appearing like isolated bubbles in midst of chaos, are ourselves.

Javier Viar

Director of the Fine Arts Museum of Bilbao


< Here comes the sun

From s to xl

Snail


Ad infernum

Ad inferum


Aging

Like being in jail


Other world


Z stairs

Skyscrapers over a cloudy sky


The town of knowledge

Town of wisdom


Brittons call it dpi

Unchained melody


< Pyre

101

778


481

9004


Unfolded rubik cube

Enything but random


La curvatura del universo


Expresionism

Dolphin


Map of life

Painted paper


Green eyes

Weeping house


< living inside a puzzle

Faces

Talking wall


Missing information

Visitor 4884013


Red teeeth

Dolmen


Habrรก estado aitorortiz


Town buildings at night by the pond

North


Teasing

Predator glance over leaves


Elementary particle chart

Inmersive message


< Cross

Jurasic park pool

Flying fish


Hola ma

I単aqui is said to be a fascist


Jelly fish

Azcarate colours


Alfonso Batalla

Madrid 1958, en Bilbao desde 1986. Autodidacta con aprendizaje en tratamiento digital de imágenes con Jose Maria Mellado, Scott Kelby etc.

Madril 1958, Bilbon 1986tik aurrera. Autodidakta da eta Jose Maria Mellado, Scott Kelby eta abarren eskutik ikasi zuen irudien trataera digitalari buruz.

Born Madrid 1958, living and working in Bilbao since 1986. Mostly self taught. Digital Image Processing lessons by Jose Maria Mellado, Scott Kelby etc.

EXPOSICIONES:

ERAKUSKETAK:

EXHIBITS:

Individuales: • “Paisajes Reconstruidos”. Galería Vanguardia. Bilbao 2011 • “Res Nullius”. Sala de exposiciones del ayuntamiento de Sestao. Sestao 2011 • Donostimagen 2010. Sociedad Fotográfica de Guipuzcoa. San Sebastian 2011. • Galería Vanguardia. Bilbao 2009 • Galería Inés Barrenechea. Madrid 2009 • Presentación del libro “Apología de lo Inútil”. Estudio de Francisco Leiro. Madrid 2009 • UBS Madrid Julio 2008 • Espacio Triarte Casadecor. Madrid 2008 • Can Xicu. Formentera Junio 2007

Indibidualak: • “Paisajes Reconstruidos”. Vanguardia Galeria. Bilbo 2011 • “Res Nullius”. Sestaoko udalaren erakusketa aretoa. Sestao 2011 • Donostimagen 2010. Gipuzkoako argazkilaritza elkartea. Donostia 2011. • Vanguardia Galeria. Bilbo 2009 • Inés Barrenechea Galeria. Madril 2009 • “Apología de lo Inútil” liburuaren aurkezpena. Francisco Leiroren estudioa. Madril 2009 • UBS Madrid. 2008ko uztaila • Triarte Casadecor Gunea. Madril 2008 • Can Xicu. Formentera 2007ko ekaina

Solo Exhibits: • “Paisajes Reconstruidos”. Vanguardia Gallery. Bilbao 2011 •“Res Nullius”. Sestao council. Sestao 2011 •Donostimagen 2010. Guipuzcoa Photographic Society. San Sebastian 2011. • Vanguardia Galley. Bilbao 2009 • Inés Barrenechea Gallery. Madrid 2009 • Introduction of the book “Apología de lo Inútil”. Francisco Workshop Leiro. Madrid 2009 • UBS Madrid Julio 2008 • Espacio Triarte Casadecor. Madrid 2008 • Can Xicu. Formentera Junio 2007

Colectivas (selección ultimas exposiciones): • Galería Vanguardia (Bilbao) “25 años, 25 artistas”. • SestaoPhoto 2010 • “Metrópoli”. Área de cultura Ayuntamiento de Sestao. 2009. • “Sareak”. Torre Salazar, Portugalete y Barakaldo 2009. • “El cuerpo, La Carne, el Alma” Itinerante 2009-2011. 2009-2011. Gernika, Sestao, Barakaldo, Galdakao, Rialia Museum Portugalete, Balmaseda, Fundación Buldain Navarra, Museo del Águila y de la Parra Santillana del Mar, Arte-Ecoparque Observatory Arnuero, St. Juan Monastery Burgos . • Proyección POP GETXOPHOTO 2008, 2009, 2010, 2011.

Kolektiboak (azken erakusketen hautaketa): • Vanguardia Galeria (Bilbo) “25 años, 25 artistas”. • SestaoPhoto 2010 • “Metrópoli”. Sestaoko udalaren kultura arloa. 2009. • “Sareak”. Salazar Dorrea, Portugalete eta Barakaldo 2009. • “El cuerpo, La Carne, el Alma” Ibiltaria 2009-2011. Gernika, Sestao, Barakaldo, Galdakao, Portugaleteko Rialia Museoa, Balmaseda, Nafarroako Buldain Fundazioa, “Museo del Águila y de la Parra” Santillana del Mar, Arnueroko “Observatorio del Arte-Ecoparque”, Burgoseko San Juan Monasterioa. • POP GETXOPHOTO 2008, 2009, 2010, 2011 proiekzioa.

Group Exhibits (a selection): • Vanguardia Gallery 2010 (Bilbao) “25 years, 25 artists”. • SestaoPhoto 2010 • “Metrópoli”. Sestao. 2009. • “Sareak”: Torre Salazar Portugalete and Barakaldo 2009. • “Body, Flesh and Soul” Travelling exhibit 2009-2011. Gernika, Sestao, Barakaldo, Galdakao, Rialia Museum Portugalete, Balmaseda, Fundación Buldain Navarra, Museo del Águila y de la Parra Santillana del Mar, Arte-Ecoparque Observatory Arnuero, St. Juan Monastery Burgos . • POP GETXOPHOTO show 2008, 2009, 2010, 2011.

FERIAS: • ARCO. Madrid 2012. Artista destacado galería VANGUARDIA • ARCO. Madrid 2011 • MADRIDFOTO. Madrid 2011 • ARTMADRID. Madrid 2011 • Feria de Arte Internacional OASIS. Osaka 2011 • RODART. Valencia 2011. • ART MAISON. Madrid 2011. • FLECHA. Madrid 2010 • ARTMADRID. Madrid 2010 • MADRIDFOTO. Madrid 2010 • ESTAMPA Feria Internacional de arte múltiple contemporáneo. Madrid 2009. • OPEN ART FAIR. Utretch 2009. • ART/SALAMANCA. Salamanca 2009. • ARTEFAIM. Madrid 2009

AZOKAK: • ARCO. Madril 2012. Artista gailena VANGUARDIA galeria • ARCO. Madril 2011 • MADRIDFOTO. Madril 2011 • ARTMADRID. Madril 2011 • OASIS Artearen Nazioarteko Azoka. Osaka 2011 • RODART. Valentzia 2011. • ART MAISON. Madril 2011. • FLECHA. Madril 2010 • ARTMADRID. Madril 2010 • MADRIDFOTO. Madril 2010 • ESTAMPA arte garaikide anitzaren Nazioarteko Azoka. Madril 2009. • OPEN ART FAIR. Utretch 2009. • ART/SALAMANCA. Salamanca 2009. • ARTEFAIM. Madril 2009

FAIRS: • ARCO. Madrid 2012. • ARCO. Madrid 2011 • MADRIDFOTO. Madrid 2011 • ARTMADRID. Madrid 2011 • International Art Fair OASIS. Osaka 2011 • RODART. Valencia 2011. • ART MAISON. Madrid 2011. • FLECHA. Madrid 2010 • ARTMADRID. Madrid 2010 • MADRIDFOTO. Madrid 2010 • ESTAMPA. Madrid 2009. • OPEN ART FAIR. Utretch 2009. • ART/SALAMANCA. Salamanca 2009. • ARTEFAIM. Madrid 2009


© de las imágenes Alfonso Batalla de Antonio © de los textos sus autores: Javier Viar © de la publicación: Federación de Agrupaciones Fotográficas del País Vasco Euskal Herriko Argazkilari Taldeen Elkartea Patrocina está publicación: Fundación BILBAO BIZKAIA KUTXA Fundazioa Diseño de colección y de esta publicación: LaTapadera creaciones, S.L.U. Traducción al euskara: Iratxe Ormaza Imatz Traducción al inglés: Alfonso Batalla de Antonio Preimpresión e Impresión:

ISBN: 978-84-615-8184-9 Depósito Legal:


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Colección de libros Fotógrafos Vascos - Alfonso Batalla  

Octavo libros publicado de la colección

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