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Introducción

Introduction

Un nuevo factor de crisis se proyecta a corto y medio plazo sobre nuestras ciudades. Entre una cuarta parte y un tercio de la población de Europa, Norte América, Australia y Japón, y de buena parte de aquellos países en transición demográfica de Asia y América Latina será mayor de 65 años en pocas décadas. Los ancianos van a constituir un capital social, el mejor educado y formado de la historia de la humanidad, que nuestras sociedades no pueden permitirse el lujo de desperdiciar ni tampoco correr el riesgo de convertir en un lastre para las generaciones más jóvenes. Como sociedad en su conjunto tenemos que superar una visión negativa de las personas mayores y poner en práctica un cambio de modelo social que la Organización Mundial de la Salud viene llamando de “envejecimiento activo”. Desde la medicina y la geriatría en particular hay que seguir trabajando para contrarrestar el envejecimiento, la llamada “compresión de la morbilidad”, (1), alargando todo lo posible la “expectativa de vida independiente” que hoy en día alcanza de media los veinte años a partir de la edad de jubilación. Esta etapa cada vez más larga de la vida de las personas tiene que fundamentarse en el derecho a la autonomía personal, un derecho que atañe tanto a la libertad de tomar decisiones personales acerca de cómo vivir así como a la posibilidad de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria como por ejemplo el cuidado personal, la gestión del hogar, la compra, la visita a amigos y familiares, etc.

A new factor of crisis is projected in the short and medium term on our cities. Between one quarter and one third of the whole population of Europe, North America, Australia and Japan, and many of those countries in demographic transition in Asia and Latin America will be over 65 years in a few decades. The elderly will constitute a capital, the best educated and trained in the history of mankind, that our societies cannot afford either to waste or to risk make it a burden to younger generations. As society as a whole we have to overcome a negative view of older people and implement a social paradigm shift that the World Health Organization is now calling “Active Aging”. From medicine and geriatrics field in particular we must continue working to counteract aging process (the “compression of morbidity”1, in order to extend as much as possible the “independent life expectancy” that today has already reached on average twenty years from retirement age. This increasingly longer stage of life must be founded on the right to personal autonomy. A right that concerns both the freedom to make personal decisions about how to live as well as the ability to perform basic activities of daily living such as personal care, household management, shopping, visiting friends and family, etc. Demographic change raises new needs and requirements for the environment and especially for the city where most of the population now live. These urban environments are not usually planned or regenerated for all. The autonomy and security needs of vulnerable population groups such as children, the young and the elderly, when taken into account, are dealt partially and in a palliative way. It is not common to find a greater reformulation of the urban livability parameters as a whole. Valuable insights emerge from the health sciences on the relationship between environment and psycho-physical well-being of the elderly and of its impact on quality of life. These findings should lead to an adaptation of the cities, especially those pointing at an active lifestyle and greater independency.

El cambio demográfico plantea nuevas necesidades y requerimientos para el entorno físico y especialmente para el urbano donde reside la mayoría de la población. Se trata por lo general de entornos urbanos que cuando han sido planificados y/o trasformados, no lo han sido para todos. Las necesidades de autonomía y seguridad de grupos demográficos más vulnerables como niños, jóvenes y ancianos cuando se han tenido en cuenta ha sido de forma parcial y paliativa, sin intentar reformular los parámetros que contribuyen a una mejora de la habitabilidad urbana en su conjunto. Desde las ciencias de la salud surgen indicaciones valiosas sobre la relación entre el ambiente y el bienestar psicofísico de los ancianos que inciden en su calidad de vida y que deberían llevar a una adaptación de las ciudades y especialmente aquellas medidas que permitan mantener una vida activa e independiente.

Cambio demográfico y capital social Por primera vez en la historia de la humanidad, en un horizonte temporal de 30 a 40 años, la pirámide de la población llegará a ser invertida. En 1960 había 3 jóvenes (0-14 años) por cada persona mayor de 65, en 2060 el ratio medio llegará a ser de 1 a 2. En España había 3,3 millones de mayores de 65 años en 1970, un 9,7% de la población total, hoy este porcentaje ha subido alrededor del 16,6% y seguirá 50

Demographic change and social capital For the first time in history on a time horizon of 30 to 40 years the population pyramid will be inverted. In 1960 there were 3 young (0-14 years) for each person over 65, in 2060 the average ratio will be 1 to 2. In Spain there were 3.3 million over 65 years in 1970, 9.7% of the total population, today this percentage has risen about 16.6% and will continue to rise in coming decades as reaching demographic forecasts 31.5% in 2050. In this year the incidence of the total population over 80 years old would reach an 11.3%. This phenomenon, more striking in the developed societies of Europe, Asia and America but also in those in advanced demographic transition of Latin America, is the result of the combination of a low birth rate with an increasing life expectancy.

EUROPEAN CONFERENCE ON ENERGY EFFICIENCY AND SUSTAINABILITY IN ARCHITECTURE AND PLANNING

EESAP3 Proceedings Actas  

3rd EUROPEAN CONFERENCE ON ENERGY EFFICIENCY AND SUSTAINABILITY IN ARCHITECTURE AND PLANNING

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