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La Comunidad Sorda: otra forma de vivir.

La comunidad sorda, como cualquier comunidad, agrupa a un conjunto de personas que comparten circunstancias que les son comunes. En la Comunidad Sorda, la Lengua de Signos ocupa un lugar fundamental en la cohesión del grupo, aunque ello no implica que sólamente esté formada por personas Sordas: en ella, también participa toda persona que sienta afinidad por este grupo y respete su visión del mundo. Las Lenguas de Signos se han desarrollado según los contextos geográficos y sociales en los que se encuentran las personas Sordas, por lo que la Lengua de Signos no es universal y está inevitablemente unida a unas prácticas sociales y culturales propias, basadas en una concepción visual de su entorno. En el Estado español conviven dos Lenguas de Signos, la Lengua de Signos Española (LSE) y la Lengua de Signos Catalana (LSC), además de algunas variedades lingüísticas. Las Lenguas de Signos, al igual que las lenguas orales, forman parte de la diversidad lingüística de los seres humanos.


"Nada es verdad ni es mentira, que todo es cuestión del color del cristal con que se mira". Con esta frase quiero dejar constancia de lo relativa que es la vida, que no se puede juzgar una situación sin vivirla. Que no hay una desgracia en tener un hijo sordo, que hasta hay familias que lo tienen como preferencia. Orgullosos de ser sordos Asombrada por un lenguaje diferente, una manera de comunicarse en silencio, una forma de ser que te lleva a superar barreras, una comunidad en la que solo se entienden entre ellos. Es admirable, hasta envidiable. Cuando veo por las calles, en el metro, en el autobús, personas que a través de los gestos pueden llegar a entenderse, solo se me viene a la cabeza la manera de ser como ellos, de poder hablar ese idioma. Por lo que quiero dejar constancia de esta noticia que me ha llamado mucho la atención, aunque personalmente no estoy de acuerdo, pero si me ha parecido una buena forma para que en las noticias salga lo maravilloso que puede ser la vida de un sordo.


"Queremos que nuestro hijo sea sordo" Una pareja británica exige una selección genética para alumbrar un hijo con su misma discapacidad Son sordos y quieren que sus hijos también lo sean. Tomato y Paula Lichy ya tuvieron un hijo que nació sordo, como ellos, pero ahora quieren tener un segundo hijo y, como ella ha cumplido los 40 años, es muy posible que elijan la fertilización in vitro. Y quieren aprovechar esa circunstancia para seleccionar genéticamente los embriones para asegurarse de que su segundo hijo también será incapaz de oír. "No significa ser incompleto, sino formar parte de una minoría lingüística" No viven su sordera como una discapacidad, sino como una cualidad que les permite formar parte de una comunidad distinta de la mayoría, con su propia lengua y cultura. "Lo celebramos cuando supimos de la sordera de Molly", su primer hijo, ha explicado Tomato Lichy al diario The Observer. "Ser sordo no significa una discapacidad o ser médicamente incompleto, significa formar parte de una minoría lingüística. Estamos orgullosos, no del aspecto médico de la sordera, sino del lenguaje que utilizamos en la comunidad en que vivimos", añade. Pero ni la ley ni todos los sordos están de su parte. El proyecto de ley sobre Fertilización Humana y Embriología, que esta primavera será examinado por el Parlamento, obliga a descartar los embriones si tienen genes de la sordera. "Eso equivale a lanzar un mensaje claro y directo de que el Gobierno cree que la gente con sordera no merece nacer", se queja Steve Emery, un experto en lenguaje por símbolos de la Universidad Heriot-Watt. Jackie Ballard, directora del Real Instituto para la Gente Sorda, discrepa de la posición de los Lichy. "Nadie debería ser obligado a someterse a un examen genético si no quiere, pero si lo hacen deberían implantarse los embriones sin el gen de la sordera", sostiene en declaraciones a la BBC. "La sordera es una discapacidad y hemos destinado mucho tiempo a mejorar las vidas de la gente que vive con ella. Pero, desde luego, no es un menosprecio a los sordos decir que es mejor traer al mundo a un niño que afronte las menores dificultades posibles cuando esa elección es posible". Un estudio del hospital Addenbrooke de Cambridge demuestra que la inmensa mayoría de los sordos quieren que sus hijos puedan oír. El caso de los Lichy no sólo es una excepción, sino que puede acabar quedándose en nada. Primero intentarán tener su segundo hijo de forma natural. Si no lo consiguen, recurrirán a la fecundación in vitro. Si todos los embriones escrutados tienen el gen de la sordera, podrán tener ese segundo hijo sordo sin ningún problema legal. También podrían someterse a la fecundación sin analizar la sordera: aseguran que aceptarían sin problemas un hijo que no fuera sordo. El problema llegará si se sabe que hay dos opciones y ellos quieren la que va contra la mayoría y contra la ley.


Laurent

Analizando las circunstancias de las personas sordas e intentando ponerme en su piel, he descubierto lo complicado que debe ser comunicarse con las personas no signantes, lo difícil que tiene que ser caminar por el mundo sin poder expresar lo que sientes, o lo que opinas sobre las cosas. Por lo que imaginé que alguien antes que yo, debía haber pensado en un lugar donde todos pudieran comprenderse, que las ciudades fueran un lugar sencillo, donde las personas se pararan hablar por las calles, y solo las prisas de las grandes ciudades y las vidas ajetreadas no dejaran contarse todo lo que se desea, que la falta de audición nunca fuera una de las razones por lo que no expresar lo que se piensa. En esta intención de descubrir algún lugar como este, encontré a Laurent: Una ciudad basada en signos, situada en Estados Unidos en el estado de Dakota del Sur, que recibió este nombre en honor del educador francés que fundó la primera escuela de niños sordos en los Estados Unidos. Fue ideada por Marvin Miller un sordo que como dice en su carta de presentación, quiere ser capaz de “sentarse en un banco y poder tener una conversación con quien quiera que se cruce”. Laurent será, ante todo, una ciudad basada en la lengua de signos. Las señales de la calle, los edificios, las escuelas… Todo estará pensado para que las personas signantes (sordas o no) puedan llevar una vida normal. Eso quiere decir que tanto residentes como trabajadores sabrán utilizar el lenguaje de signos. Ya está hablando con escultores para construir una estatua de Laurent Clerc en el centro de la ciudad. El objetivo es reunir a 2.500 habitantes en la ciudad “signante”, aunque no se excluiría a los oyentes. Miller quiere construirla sobre unos 2'5 km2 con el estilo de un pueblo europeo – con casas y apartamentos junto a calles peatonales llenas de pequeños comercios. Sus planes incluyen un hotel, una gasolinera, restaurantes y tiendas de regalos. Todos o la mayoría serían dirigidos por personas sordas con la esperanza de atraer a los viajeros de la interestatal I-90. Espera tener escuelas, parques y una iglesia comunitaria para diferentes confesiones – un espacio común que compartirían para sus diferentes celebraciones sordos cristianos, judíos o musulmanes. Laurent no será la primera comunidad sorda de EEUU. Hace más de 200 años en la costa de Massachussets, un grupo de colonos europeos en la isla del Viñedo de Marta (Martha’s Vineyard) llevaban un gen que les producía pérdida de audición y durante varias generaciones sus hijos nacieron sordos.


Para Miller, la pequeña comunidad del Viñedo de Marta es la prueba de que Laurent puede ofrecer a muchas personas sordas lo que más necesitan – la sensación profunda de pertenecer a una comunidad posible. Pero desde que Miller llegó, algunos residentes se preguntan por qué no intenta revivir alguna de las pequeñas ciudades de Dakota del Sur que llevan décadas vaciándose de gente. Miller y su suegra, M.E. Barwacz, quien le está ayudando a dirigir el proyecto, ya consideraron este enfoque. “Decidimos que no queríamos llegar e invadir la ciudad de otro”, declara Barwacz, oyente. “Hubiera creado mucha tensión” Tontxu y Eve

El sonido de la lengua de signos recuerda a las imágenes de la noche. Si no miras con atención, si no tratas de agudizar los sentidos, si no tratas de fiarte de la emociones o si no ejerces con un poco de fe, nada se escucha. Pero si logras romper la barrera, un gran concierto de estampas invisibles se multiplica haciéndote disfrutar sin límites. En las manos de Eve se conoce la frontera de dos mundos que ya no son irreconciliables. En ellas no hay una sola distracción, ni un anillo, ni una marca, ni un despiste. Sólo agilidad y malabares que se llenan en cada gesto... Tontxu retuerce una cuerda, Eve la resalta y la traduce con más contundencia; Tontxu explica y Eve replica, feliz de sonreir y práctica en cada aterrizaje. Tontxu habla de mentir y Eve siempre dice la verdad. Tontxu no encuentra títulos a canciones de Amor escritas en noches de insomnio. Y queda la impresión indudable de que, si dependiera de Eve, el más bello de los títulos ya brillaría con letras de oro hace tiempo. Honra a Tontxu reconocerlo. Nos cabe el privilegio de apreciarlo al auditorio…


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1. Para terminar quiero dejar constancia de una frase de Pablo Neruda que nos aconseja cambiar, entender y hasta llegar a conocer aquello que por hoy es desconocido: “Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.”,

DEficit auditivo  

Este es un documento sobre la sordera

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