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La Opinión de Granada Domingo, 17 de mayo de 2009

digo en la novela ‘El infinito en la palma de la mano’. Tenemos esa memoria: el paraíso dentro de nosotros. Resulta misteriosa tal inspiración, siempre presente. Creemos que podemos llegar ahí. Aunque la crisis nos hace pensar que nos dirigimos hacia una distopía, yo creo que hay que recuperar el camino de la utopía. El arte siempre ha contribuido en cierta manera. Ayuda a revelarle al ser humano sus propios sueños y a tocarle el corazón.

«Creo en el poder de la palabra, que toca la fibra de una forma a la que no llega el discurso político» morir, decía que se iba con las manos vacías. Me obsesionó la idea de no tener las manos vacías. Como cuento en mis memorias, el hecho de haber nacido donde nací, en ese periodo histórico, ha motivado mucho mis decisiones en la vida.

–¿Qué opina de la situación actual en Nicaragua?

–Lo que ha sucedido en Nicaragua es que volvió Daniel Ortega al poder. El sandinismo que el representa en este momento ya no es el mismo que triunfó en el 79. Él lo monopolizó y está ejerciendo un gobierno personalista, caudillista y autoritario. Eso ha llevado a que el país se contraiga, en el sentido de que le gente ha empezado a desarrollar miedos a la autoridad. Se ha fomentado la división entre los partidarios y los ‘otros’. Cada uno le da un tratamiento diferente. Se está queriendo reactivar el antagonismo del pasado. En cambio, se han olvidado los cambios económicos. –Y cuando contempla fenómenos como el fraude en las últimas elecciones municipales, ¿qué piensa?

–Hemos perdido la cooperación internacional por ese fraude el pasado mes de noviembre. Nicaragua vive una situación lamentable. Es un país lleno de desvaríos. Se parece a Sísifo, que sube la roca y vuelve a caer. Pero también hay mucho movimiento en la sociedad civil. Existe resistencia. La gente se manifiesta y denuncia. Vivimos tiempos convulsos, aunque no hemos llegado a la violencia. Se está restringiendo la libertad. Daniel Ortega no tiene una visión clara de lo que quiere, aparte de perpetuarse en el poder. Eso perjudica al país. –Sin embargo, muchas voces aclaman el reverdecimiento de la izquierda en Latinoamérica.

–Está siendo muy importante. Es

–¿Qué es lo más bonito que le ha dado la poesía?

producto del neoliberalismo que hundió a la Latinoamérica en una situación mucho más difícil. Veremos qué pasa. Estos procesos tienden a reproducir el esquema autoritario en nombre de un socialismo que nunca llega. Así ocurre en Nicaragua. Al final, lo que se da es un ejercicio del poder con la libertad muy restringida para la población. Yo te represento, pero hago lo que quiero y el pueblo tiene que obedecer. No se puede hacer justicia social sin libertad. Aunque nos quieren vender justo lo contrario. –Su madre participó en la fundación del Teatro Experimental de Managua. ¿El ambiente familiar determinó su rumbo literario?

–Mi rumbo literario lo determinó mi abuelo materno. Era un autodidacta extraordinario. Me llevaba libros a la playa todos los veranos. Incluso me presentó a Julio Verne. Aquello me empujo a leer. Además, en mi casa había muchos libros de teatro. Leí desde muy temprano a Lope, a García Lorca, a Shakespeare... Con trece y catorce años

Presentación

La Estafeta, en digital Ω Dentro de los actos del Festival Internacional de Poesía que se clausuró ayer, el poeta granadino Luis García Montero presentó en la Huerta de San Vicente la edición digital de la Revista La Estafeta del Viento (Casa de América). b FOTO: MIGUEL ÁNGEL MOLINA

Gioconda Belli, ayer, junto al poeta Daniel Rodríguez Moya, que toca el piano de Lorca en la CasaMuseo. M.A.M.

me empachaba de teatro. En el ambiente doméstico había mucho amor a la estética artística. –Mira hacia atrás y ¿qué ve?

–A veces, puede parecer que uno ha vivido doscientos años. He acumulado muchas cosas, pero eso me alegra. Me siento muy privilegiada. Estudié dos años de secundaria en Madrid y recuerdo ver una película que me sugestionó. Trataba sobre una joven que, a punto de

–Sentirla. Cuando acabo un poema siento una enorme satisfacción. Es una alegría similar a la que se produce cuando tienes un hijo. Me entran ganas de enseñarle el poema a la gente. Ganas de compartirlo. En cierto modo, uno se maravilla de uno mismo. Parece que se escribió el poema a través de mí. –¿Y lo peor?

–Renuncié al Frente Sandinista con un poema desgarrador. Me dolió mucho. Lo escribí llorando. En principio, iba a ser una carta, pero acabó convertida en una poesía. Resultó una de las cosas que más me ha costado hacer en mi vida. El sandinismo era mi familia, mi identidad. Por eso dolió. b


Entrevista a Gioconda Belli (2)