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ÉBANO. KAPUSCINSKI

Cuando comencé a leer el libro, inmediatamente me puse a imaginar cómo es África, Kapuscinski pone especial esmero en trasladarnos físicamente al lugar. En que entendamos lo que significa estar allí. En que sintamos África. El autor describe lo que siente. Y yo, como lectora, he sentido el calor de África. Nunca había imaginado que fuese tan terrible. No sé cómo van a prosperar en un clima así.

El narrador cuenta historias que jamás supe, batallas, creencias, migraciones. La explicación que da sobre los orígenes de los países es notable. En mi opinión, este libro nos muestra con gran veracidad cómo es África desde dentro. Y esto solo se puede conseguir mezclándose con la gente tal y como hizo Kapuscinski, siendo uno más. Creo que es un buen libro, y que sirve sobre todo para conocer los problemas de África, los que tenían por su situación y los que llegaron con la colonización, y más tarde con la tan ansiada independencia de las metrópolis.

La situación política es terrorífica. Asesinatos, torturas, corrupción... a una escala tan enorme que es un tremendo delito que desde aquí no hagamos nada. No es cuestión de ONGs, que como describe Kapuscinski, deben pasar por sus métodos, sino de alta política. Edurne Iribarren

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El comienzo, el impacto, Ghana 1958. La luz, el impacto de la luz. El olor: opresión, su pegajosa materialidad. La gente: con su fuerza, gracia y aguante, se mueven con desenvoltura y naturalidad, y a un ritmo que el clima y la tradición se han encargado de marcar. El hombre blanco aparece como un cuerpo extraño, estrafalario e incongruente. Pálido, débil, con la camisa empapada en sudor y el pelo apelmazado, no cesan de atormentarlo la sed, el tedio y la sensación de impotencia.

Ghana, capital: Acra. Acude a visitar al ministro de Educación, que es totalmente accesible. Culto, ha viajado por Europa. Se hace conocer por un artículo contra el Imperialismo. El jefe del Gobierno es Nkrumah, quien consigue la independencia. Kumasi Viaje en autobús. Cuando se llena. Los africanos en estado de espera. La gracia de las mujeres al caminar con sus hijos y bultos. La falta de carreteras y caminos debido a que los africanos siempre se han desplazado a pie, llevando todo sobre sus cabezas. Kamusi a 500 km hacia el interior, no ha sido invadida. La escasez de ríos navegables, la falta de carreteras, así como un clima mortífero han sido una defensa natural, los colonialistas no pudieron adentrarse demasiado. Se mantuvieron cerca del litoral, de sus barcos y sus fortalezas armadas, de sus acopios de alimentos y de la quinina. La penetración colonial comenzó en el siglo XV y floreció a lo largo de quinientos años. El comercio de esclavos africanos, que se prolongó durante trescientos años, fue la fase

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más brutal y abyecta de aquella conquista. La huella más dolorosa y duradera la ha dejado en la memoria y la conciencia de los africanos: siglos de desprecio, humillación y sufrimiento han creado en ellos un complejo de inferioridad y un sentimiento de daño moral jamás reparado que anida en lo profundo de sus corazones. A partir de la Segunda Guerra Mundial, en la que africanos fueron alistados a la fuerza y vieron cómo el blanco moría y sus ciudades eran destrozadas, comienzan los movimientos de independencia. El primer país que lo consiguió fue Ghana. En Kamusi se entrevista con un periodista, se saludan a la manera africana, le interroga sobre los ashanti, su tribu. El papel del jefe, el culto a los antepasados, la brujería...

Dar es Salam Tanganica fue una República del África Oriental, que formó parte de la Mancomunidad Británica de Naciones y que llevaba el nombre del lago Tanganica, que conformaba su frontera occidental. En 1964, se unió con la isla de Zanzíbar para formar Tanzania. En Dar es Salam hay tres barrios: el mejor, el barrio situado más cerca del mar, por supuesto pertenece a los blancos. Chalets suntuosos, jardines inundados de flores, tupidos céspedes y rectas alamedas con gravilla. El barrio de piedra de los comerciantes. Mucho más lejos del mar. Está habitado por hindúes. Cuanto más lejos del mar, tanto más calor, sequedad y polvo. Precisamente allí, sobre la arena, sobre la tierra desnuda y yerma se levantan las chozas de barro del barrio africano. De ahí a Uganda, primero el macizo de Nguru, la estepa de los masai a continuación, luego la montaña de Kilimanjaro y las ciudades de Moshi y Arusha, después el lago Victoria y finalmente la llanura del Serengeti. Manadas de búfalos, parados al mediodía, impiden el paso, y no se sabe cuándo comenzarán a moverse y si aplastarán o no el land rover en que viajan. Encuentran unas chozas abandonadas y una cobra.

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Kampala: celebración de la independencia. En Uganda había cuatro reinos antiguos. Bismark y los colonialistas europeos, en la conferencia de Berlín, al repartir África metieron unos diez mil reinos en las fronteras de apenas cuarenta colonias. A la hora de la independencia surgieron los problemas. Kampala es una ciudad de una belleza extraordinaria, llena de flores, palmeras, mangos y euforbias, situada sobre siete colinas suaves y verdes, parte de las cuales baja directamente al lago. Kapuschinski cae enfermo de malaria. Primero una inquietud interior. Entumecimiento, pesadez, todo irrita, sobre todo la luz, la gente, el olor. De repente surge el ataque: un súbito y violento ataque de frío. Frío polar, terrible, espantoso, espectral. Se comienza a tiritar, temblar, agitarse, con convulsiones que desgarran en jirones. Hay que taparse, pero incluso protegidos por una docena de mantas, los dientes castañetean. No se puede pensar, hasta que tras varias horas de febril agitación, el punto álgido del ataque se aleja poco a poco, e, inertes, empezamos a sumergirnos en un estado de agotamiento e impotencia absolutos. En un momento así, se piensa en que nos aplasten, más que en que nos tapen. Tras un fuerte ataque de malaria, la persona se convierte en una piltrafa humana. Yace postrado en un charco de sudor; la fiebre no lo abandona y no puede mover manos ni piernas. Todo le duele, la cabeza le da vueltas y tiene mareos. El doctor es hindú, nieto de uno de los esclavos que trajeron los ingleses de la India para construir la vía férrea, antes de utilizar a los autóctonos. Le cuenta cómo vivían estos esclavos en chozas, sin un arma para protegerse en medio de la selva y cómo se los comían los leones viejos, los que ya no sirven para cazar a otros animales. También le comenta que los elefantes mueren en los lagos, cuado de puro viejos no pueden salir del barro y que por eso no hay cementerios de elefantes, que los portugueses buscaban para llevarse el marfil. A consecuencia del debilitamiento producio por la malaria contrae la tuberculosis. Por no volver a Varsovia y no tener dinero va todos los días al dispensario. Allí conoce a muchas personas, que al verlo débil y enfermo, pierde para ellos el estatus de blanco, y le abren sus casas. Esto le da pie a conocerlos más: sus miserias, sus casas, etc. Edurne Iribarren

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Zanzíbar Se entera de que en Zanzíbar han dado un golpe de estado y, gracias a que conoce a Karume, un líder africano, puede viajar allí. Zanzíbar: un blanco broche de piedra artísticamente tallada de una vieja ciudad árabe, y más lejos, bosques de cocoteros, campos de maíz y de cassava, arenas brillantes de playas de bahías de color verde. El guía les dice que no tienen más que medio centenar de fusiles viejos, y lo demás machetes, cuchillos, porras, palos... Las islas sirvieron en los siglos de comercio de esclavos como puntos de apoyo: suficientemente alejadas de África para que los nativos no las alcancen a bordo de sus frágiles canoas, construidas a fuerza de vaciar troncos de árboles, y lo suficientemente cerca de la tierra firme como para entrar en contacto con ella y mantenerlo.

En este comercio Zanzíbar se revela como una isla maldita. Durante

siglos

enteros

se

dirigen hacia ella caravanas de esclavos recién atrapados en el interior del continente, en el Congo y Malawi, en Zambia, Uganda y Sudán. El mercado se llama Mkunazini, donde eran expuestos como un producto cualquiera. A los muy enfermos, por los que nadie había pagado nada, los arrojan a la pedregosa orilla, y los devoran perros salvajes. Los que consiguen sanar se quedarán en Zanzíbar como esclavos para los árabes. Muchos nietos de estos participarán en la revolución. Los árabes habían llegado del Golfo Pérsico. Vencieron a los portugueses que gobernaban la isla y conquistaron el poder, que ejercieron durante 260 años. Se dedicaron al comercio de esclavos y de marfil. Se adueñaron de las mejores tierras y poseían grandes plantaciones. Tenían una flota muy considerable.

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Por otra parte la isla era una colonia inglesa. Tanto los árabes como los africanos quieren la independencia. Los unos para seguir conservando el poder, los otros porque son mayoría quieren también el poder. Aparece un joven de Uganda, Okello. 25 años, semianalfabeto, pero con carisma. Se hace con el poder en el transcurso de una sola noche. Un periodista, que estaba con él, recibe un telegrama de Europa en el que le informan de que en Kenia, Tanganica y Uganda habían estallado sublevaciones militares. Saltaba a la vista que el continente había entrado en una época turbulenta de disturbios, revueltas y alzamientos. Ahora lo difícil es salir de Zanzíbar. Primero lo intentan en barca. Después de muchas peripecias y peligros se encuentran de nuevo en Zanzíbar, pero lejos de la capital. Por fin regresan en avión.

Golpe de estado en Nigeria El golpe ha sido perpetrado en cinco ciudades de Nigeria, simultánea y eficazmente. En pocas horas, un ejército pequeño se ha adueñado de este país tan enorme, del imperio de África. En una sola noche, la muerte, la detención o la huida a la selva ha acabado con cientos de carreras políticas. En Lagos nadie sabe nada. La radio emite sólo música. Por la tarde el nuevo jefe de Estado, un comandante militar pronuncia un discurso. Dice que el ejército se ha avenido a tomar el poder. La alegría desborda las calles. Muchos países africanos viven la misma historia. Primero la independencia. Optimismo, entusiasmo y euforia. La gente pensaba que la libertad significaba un techo mejor, un cuenco de arroz mayor... Que se produciría un milagro. Todo lo contrario: aumentó vertiginosamente la población, para la cual faltó comida, escuelas y trabajo. Decepción y pesimismo. Las élites se dedicaban a llenarse los bolsillos. En un país que no tiene una gran industria privada, donde las plantaciones

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pertenecen a extranjeros y los bancos también son propiedad de capital extranjero, una carrera política es la única posibiliddad de amasar una fortuna. El ejército, presentándose como defensor de los humillados y ofendidos, toma el poder.

Mi callejón 1967 Aquí nos habla de dónde vive en la isla de Lagos. Otra isla que sirvió a los traficantes de esclavos y en la que queda un elemento de agresividad y violencia. Le roban continuamente. Ni europeos ni africanos ven bien que viva en un barrio pobre. Compra unas plumas de gallo blanco y las pone en el marco de la puerta. Nunca más le robaron. Salim Cuenta el viaje en camión a través del desierto con Salim. Hace un calor terrible. El camión se avería y se refugian del sol debajo del camión. Cree que van a morir. Pero los rescatan. Lalibela El rey ahmara San Lalibela construyó en el siglo XII un prodigio arquitectónico. Se trata de once iglesias enormes, unas moles de tres pisos recortadas en el interior de una gran montaña. Las construyó así porque los amaras son cristianos de rito oriental para que los musulmanes que invadían aquellas tierras no pudiesen verlas desde lejos. Y, aunque las vieran, como formaban parte integrante de la montaña, tampoco habrían podido destruirlas, ni siquiera tocarlas. Hay iglesias de la Virgen María, del Salvador, de la Santa Cruz, etc, y todas ellas están comunicadas por túneles subterráneos. En Etiopía sobresalen montañas de más de tres mil metros de altura. Son de piedra erosionada por el viento, de color marrón cobrizo, y sus cimas aparecen tan planas y lisas que podrían servir de aeropuertos naturales.

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A mediados de los años setenta la gente moría allí en masa. África acababa de entrar en la época de sus dos décadas más oscuras. Guerras civiles, revueltas, golpes de Estado, masacres. Millones de personas que habitaban en el territorio de Sahel y sobre todo en Sudán, Chad, Etiopía y Somalia empezaron a padecer hambre. Se había acabado la época llena de promesas y esperanzas de los años cincuenta y sesenta. En su transcurso, la mayoría de los países del continente se había liberado del colonialismo y había empezado una nueva andadura de Estados independientes. Los sabios más grandes de aquellos años preconizaban que la libertad traería el bienestar. Pero no ocurrió nada de esto. Los nuevos países africanos fueron escenario de una lucha encarnizada por el poder. Resultaron débiles, incapaces de cumplir las funciones más elementales. Y todo ello en una época en que el mundo vivía inmerso en la guerra fría, que el Este y el Oeste trasplantaron también al territorio africano. Se ignoraron los problemas y, en función de los intereses de las grandes potencias, se les negó cualquier amago de importancia y peso internacional.

Amín Un bayaye típico que se hace con el poder en Uganda. El 25 de enero de 1971 Amín y sus hombres ocuparon los cuarteles de Kampala, aplicaron una táctica de sorpresa, brutal y asesina: lo primero que hicieron fue disparar. La tortura se aplicaba siempre y en todas partes. Antes de ser asesinado, el preso era sometido a las peores sevicias. Dependiendo del tipo de ropa, usaba coches diferentes. Viajaba armado hasta el extremo porque nunca lo abandonaba el temor a un atentado. Sobrevivió a varios. Los soldados, enfurecidos y salvajes y casi siempre borrachos, saqueaban lo que podían y apaleaban a quien tenían a mano. El gobierno de Amín se prolongó durante ocho años. Asesinó unas 300. 000 personas. Luego, él mismo, provocó su caída. Atacó Tanzania. El ejército respondió. Amín huyó.

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La emboscada De Kampala al norte de Uganda, en dirección a la frontera con Sudán caen en una emboscada. Esto le da pie para hablar de los niños soldado. Muchos huérfanos no encuentran mejor salida que enrolarse en el ejército. Las batallas de niños son espeluznantes: no tienen miedo y el resultado es nefasto. Las armas ahora son ligeras y permiten que las puedan manejar desde muy pequeños. La civilización moderna no ha aportado ni la luz eléctrica, ni el teléfono, ni la televisión. Lo único que ha traído son las metralletas. Después de la emboscada los que quedan con vida siguen a pie.

Montaña Tororo en Uganda

Habrá fiesta A 50 km de Kampala, rodeando el lago Victoria hacia Kenia, un periodista le lleva a su aldea natal. Es un inmenso jardín tropical. Palmeras, plátanos, tamarindos y cafetos. La casa está sumergida en una maraña de espesa vegetación. Hierba alta y arbustos entrecruzados campan por sus respetos de un modo tan todopoderoso y asedian tanto desde todos los rincones, que no dejan gran espacio para las personas. En esta región de África, tan Edurne Iribarren

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tupidamente cubierta de vegetación, las aldeas no se extienden a lo largo de los caminos, sino que tienen las casas diseminadas en vastos espacios, muy distantes unas de otras. El viaje en camión. Ir a buscar agua. Saludar a los vecinos: el que tiene algo lo ofrece. Crían entre todos una vaca y la comen en Navidad. Ese día desayunan porque hay visita de la ciudad y eso es una fiesta.

Conferencia sobre Ruanda Ruanda es un país montañoso. Las montañas se elevan hasta los 2000, 3000m y más. Está habitada por una sola comunidad, los banyaruanda, que se divide en tres castas: tutsis, propietarios de rebaños (14 por ciento), hutus, agricultores (85 por ciento), y los twa, criados (1 por ciento). A mediados del siglo XX, crece un conflicto dramático entre las dos castas. Lo que se disputan es la tierra. Ruanda es pequeña, montañosa y muy densamente poblada. Crecen los rebaños de los tutsis y se necesitan cada vez más pastos. Sólo se pueden crear de una manera: quitando tierra a los campesinos, es decir, echando a los hutus de sus campos. Y eso que los hutus ya viven muy apretados. Desde hace años, su número viene aumentando rápidamente. Llega la ola del independentismo. Hasta ahora los belgas habían gobernado Ruanda apoyándose en los tutsis. Estos son los más instruidos y ambiciosos y exigen la independencia. Así que Bruselas cambia de táctica y empieza a apoyar a los hutus, más sumisos y dispuestos a compromisos. Comienza por iniciarlos contra los tutsis. En 1959 estalla en Ruanda una sublevación campesina. Es el único caso en África en que el movimiento de liberación adoptó formas de revolución social, antifeudal. Grandes matanzas de tutsis, ganado etc. La monarquía y el feudalismo dejaron de existir y la casta tutsi perdió su posición dominante. Cuando en 1962 Ruanda recuperó la independencia el primer gobierno lo formaron los hutu. Muchos tutsis habían huido a los países vecinos a compos de refugiados. Tanto desde Uganda como desde Tanzania o el Zaire se divisan las montañas ruandesas. Desde ahí conspiran y contraatacan. En 1963 irrumpen desde Burundi. El ejército hutu los detiene y, como represalia, organiza una gran masacre. Mueren veinte mil tutsis. O más. No hay testigos. Edurne Iribarren

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En Burundi, como revancha, se realiza otra masacre de hutus por los tutsis de ese país. En 1972 los hutus de Burundi intentaron organizar una sublevación asesinando a varios miles de tutsis, etos últimos respondieron matando a más de cien mil hutus. En 1973 Habyarimana, hutu del norte, da un golpe de estado y se hace con el poder. Era de un clan de ala radical. Ejerce el poder hasta 1994. A partir del golpe su misión fue fortalecer la dictadura. El país, al mismo tiempo, se fue convirtiendo en propidad privada del clan del presidente y más aún del de su mujer. En Uganda Museveni prepara un ejército en el que entran muchos refugiados tutsis. Toman el poder en Kampala. Un ejército bien preparado y experimentado en la lucha, un ejército de vengadores tutsis que sólo piensan en cómo tomarse la revancha por la humillación y l el daño infligidos a sus familias. En 1990 entran en Kigali. El presidente Habyarimana pide ayuda a Mitterrand. Entre Francia e Inglaterra existía una gran rivalidad por el poder en África. Cuando París se enteró de que unos tutsis anglófonos, y desde la anglófona Uganda, habían entrado en territorio de la francófona Ruanda, mandó aviones de paracaidistas franceses. Los guerrilleros no tenían ninguna posibilidad. Interrumpieron la ofensiva, pero se quedaron en el país, ocupando territorios del nordeste. Pasan tres años de indefinición. Los ideólogos del presidente, del clan de su mujer, proponen el genocidio como única salida. El 6 de abril de 1994, en Kigali, derribaron con un misil el avión en el que iba Habyarimana. Fue la señal para que empezase la matanza de tutsis y de la oposición hutu. Se prolongó durante tres meses hasta que el FNR tomó el país, obligando al adversario a huir. Medio o un millón de muertos, la mayoría descuartizada y machacada por machetes, martillos, lanzas y palos. En Ruanda lo importante era que todo el mundo cometiese asesinatos. Por eso después los veíamos en tv recorrer, humilde y obedientemente y con un vacío en los, ojos su infernal camino de culpa y tormento. Un capítulo sobre la brujería y la noche. Y la gente ¿dónde está? En Etiopía occidental, cerca de la frontera con Sudán, hay un lugar llamdado Itang. Había 150.000 nueros refugiados de la guerra sudanesa. Edurne Iribarren

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Va en 1991 con la alta comisionada de la ONU para los refugiados. Cuando llegan no encuentran más que unos pocos muertos de hambre y todo destrozado. Han partido para Sudán. Sudán fue el primer país africano en obtener la independencia. Al norte vivían árabes y al sur negros cristianos. Durante años los del norte habían apresado a los del sur para venderlos como esclavos. Así que no podían vivir juntos. La primera guerra sudanesa se prolongó durante 10 años de 1962 a 72. En 1983, cuando el gobierno islámico de Jartum intentó imponer en todo el país la ley coránica, empezó una guerra nueva, la más terrible, que dura hasta hoy. En el sur viven dos pueblos: los dinka y los nueros. El régimen de Jartum lleva años utilizando el arma del hambre para aniquilar la población del Sur. Jartum limita el número de vuelos con ayuda para las víctimas de las hambruanas. Los árabes del norte han echado de las orillas del Nilo a sus habitantes y se han hecho latifundistas.

El pozo. Somalia. Berbera en el golfo de Adén y Las Anod en la meseta de Haud, ambas en Somalia. Los somalíes constituyen un solo pueblo de varios millones de habitantes. Tienen lengua, historia y cultura comunes. Al igual que territorio. Y la misma religión: el islam. Una cuarta parte de esta comunidad vive en el sur y se dedica a la agricultura, cultivando sorgo, maíz, frijoles y plátanos. Pero la mayoría se compone de nómadas, propietarios de rebaños. Desde la mañana hacen una prospección del terreno y escudriñan la zona: ¿no habrá por casualidad en las proximidades algún clan de fuerza grande y peligrosa?

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¿Dónde está el pozo más cercano hasta el cual podemos llegar los primeros? Se toma la decisión de por dónde seguir viaje. Todos se colocan en el orden establecido desde hace siglos y se ponen en marcha. En las condiciones que reinan en este desierto, un error significa la muerte. Son los lugares más tórridos del planeta. En la estación seca, el día, sobre todo alrededor de las doce, se convierte en un infierno imposible de soportar. A esas horas

la gente, los

animales y las plantas se quedan inmovilizados, se petrifican. No se oye nada. A las once la marcha se para. En ese momento cada cual intenta ocultarse del sol. Se meten bajo una de las ahorquilladas acacias que crecen aquí y allá y cuyas copas, achatadas y de ramaje enmarañado, tienen forma de paraguas. Un día en la aldea de Abdallah Wallo Se dirige en autobús desde Dakar, primero a lo largo del Atlántico a través de una avenida bordeada por unos baobabs tan imponentes, enormes, altivos y monumentales que les da la impresión de moverse entre rascacielos. Luego hacia Malí y Burkina Faso.

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Los árboles llegan a crecer hasta 25 m de altura, pero el perímetro de su tronco puede superar los 40 m. Es leñoso y su madera es blanda. Se calcula que algunos tienen una edad de aproximadamente 4.000 años.

En Abdallah Wallo la vida comienza cuando las jóvenes se levantan y acarrean el agua. Luego los saludos. Y los hombres se van al campo. Están lejos, las tierras de las proximidades hace tiempo que están agotadas, yermas y estériles, convertidas en mero polvo y arena. La azada es toda su herramienta. Los hombres, como único alimento, llevan una botella de agua. Antes de que lleguen a su destino el calor se volverá insoportable. Las mujeres preparan el alimento. Buscar en la sabana astillas y trozos de ramas es una ocupación pesada, ardua y sumamente lenta. Luego comprar en el mercado, arroz. No disponen de dinero para tener acopio. Al mediodía todo se para. A la tarde se hace la única comida del día.

Levantarse de un salto en medio de la oscuridad Las cataratas de Sabeta a 25km de Addis-Abeba. El río se precipita al abismo. Un niño se gana la vida arrastrándose hasta el borde del precipicio. En la cárcel de Addis-Abeba visita a uno de los ideólogos del régimen: Mazengia. El régimen de Mengistu, tras 17 años de existencia, cayó en el verano de 1991. El propio líder huyó en avión a Zimbabwe. Con ayuda de Moscú, Mengistu construyó el ejército más poderoso de África al sur de Sáhara. Contaba con 400.000 soldados y tenía misiles y armas químicas. Al enterarse de la huida de su líder, aquel ejército se desmoronó en pocas horas. Las matanzas del terror rojo, que durante años había hecho estragos en el país, el preso las define como “lucha por el poder”. Por orden de Mengistu se fusiló a más de 30.000 personas. Edurne Iribarren

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Cuando se produjo la ruptura entre Tirán y Pekín los admiradores de Hoxha disparaban en las calles de Addis-Abeba sobre sus compatriotas maoístas. Durante meses la sangre empapó las calles. Tras la huida del líder, los soldados de su ejército se marcharon a sus casas, y se quedaron solos los académicos. Cazarlos y meterlos en aquel patio hacinado no supuso mayores dificultades. En una revista trimestral somalí publicada en 1993 relataban que 15 intelectuales vivían en el extranjero. Este es uno de los problemas de África. En sus países han quedado: abajo, las masas formadas por un campesinado ignorante, atemorizado y explotado hasta la última gota de sudor; y arriba, la clase de los burócratas corruptos hasta la médula o la soldadesca arrogante. En la universidad de Addis-Abeba los estantes están vacíos. Una conversación con el vicedirector de la Agencia para el Desarrollo de la ONU. “No es verdad que África esté estancada; África se desarrolla, no sólo es el continente del hambre”. Kapuschiski se pregunta si África carece de sentido crítico. La imagen que se ha forjado Europa es: hambre, niños-esqueletos, tierra tan seca que se resquebraja, chabolas llenando las ciudades, matanzas, el sida, muchedumbres de refugiados sin techo ni ropa, sin medicinas, sin pan ni agua. De modo que el mundo se apresura a socorrerla. La mitad de la población aún no tiene 15 años. En la casa le corresponde el papel más importante: es el responsable del abastecimiento de agua. Cuando todo el mundo duerme todavía, los chicos pequeños se levantan de un salto en medio de la oscuridad y corren hacia las fuentes, los estanques y los ríos en busca de agua. La tecnología moderna ha resultado un gran aliado de estos críos, pues les ha regalado el bidón de plástico, ligero y barato. La ciudad de los reyes y de los emperadores de Etiopía se encuentra hacia el Golfo de Adén en dirección a El Obeid, Tersef, N´Djama y el lagoChad. Junto al mismo camino –sólo que hay que bajar hasta el fondo de una abismal hendidura entre dos abruptas laderas de la montaña- se levanta el monasterio de Debre Libanos.

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Hay frescos en las paredes y peregrinos etíopes vestidos de blanco en el suelo boca abajo. Un monje viejo canta un salmo en ge´ez, lengua hoy ya muerta.

El infierno se enfría. Liberia En Monrovia se ven, negros, los muñones carbonizados de las casas, quemadas y destrozadas. Todo, incluidos los ladrillos, las planchas de hojalata y las vigas que se han salvado de las llamas, desaparece inmediatamente, desmontado y saqueado. La ciudad alberga a decenas de miles de personas que han huido de la selva, que no tienen techo y que permanecen a la espera de que una granada o bomba destruya alguna casa. La habitación del hotel está plagada de cucarachas enormes. En 1821 una compañía americana llevó a Liberia a los esclavos de las plantaciones de algodón (principalmente de los estados de Virginia, Georgia y Maryland) que habían conseguido el estatus de hombres libres. Stockton, encañonando con su pistola al jefe de la tribu, lo obligó a venderle la tierra que la compañía americana se disponía a poblar con ellos.

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La compañía Stockton tenía un carácter liberal y caritativo. Sus activistas creían que la mejor indemnización por las sevicias de la esclavitud consistía en enviar a los antiguos esclavos a la tierra de donde procedían sus antepasados: África. Desde aquel momento, año tras año, los barcos fueron llevando de los EEUU a grupos de esclavos liberados. En contra de las expectativas de sus bienhechores, su primer paso en la nueva tierra consistiría en copiar la sociedad conocida, sólo que ahora ellos serían los amos y convertirían en esclavos a los miembros del lugar. Una mente nacida en la no libertad no sabe pensar, no sabe imaginarse un mundo libre en el que las personas, todas, también lo fuesen. (Milosz). La propia naturaleza y la espesura de la selva hicieron que entre los aborígenes y los desembarcados existiese una frontera natural que los separaba y facilitaba la segregación. Pero con el tiempo esto no era suficiente. Prohibición de matrimonios mixtos, una región para cada tribu de donde no se pueden mover... Allí donde se declara una rebelión son severamente castigados: decapitaciones, asesinatos, cárcel, poblados destruidos, cosechas incendiadas... Se apropian de esclavos, los venden a otras colonias... La Liga de las Naciones interviene, el presidente dimite, pero el proceder continúa, aunque ahora a escondidas. Tubman fue presidente hasta 1971, lo sustituyó Tolbert, vicepresidente y buen amigo suyo. A Tubman le interesaba el poder, pero a Tolbert le fascinaba el dinero. Era la corrupción personificada. Traficó con todo: oro, coches, pasaportes... Mandaba disparar sobre la gente que se lanzaba a la calle para clamar por pan y por agua. En 1980 un grupo de soldados irrumpió en la residencia presidencial y descuartizó a Tolbert en la cama. Le sacaron las entrañas y las arrojaron al patio, para que las devorasen los perros y los buitres. Eran diecisiete soldados. Al mando estaba Samuel Doe. El golpe de Doe no fue un simple cambio de un cacique burócrata y corrupto por un semianalfabeto con uniforme. Al mismo tiempo, fue una revolución sangrienta, cruel y caricaturesca de unas masas esclavizadas en contra de sus denostados soberanos. Poco se puede decir de su gobierno. Lo ejerció durante diez años. El país, simplemente, se paró. No había luz, las tiendas estaban cerradas y cesó todo movimiento en los pocos caminos que existen en Liberia. Golpea, maltrata y ahorca a la gente sin motivo alguno. Tayor, antiguo hombre de confianza de Doe, en 1969, con sesenta hombres empieza una guerra contra Doe. Su ejército crece a una velocidad vertiginosa. Al cabo de seis meses Edurne Iribarren

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estalla una riña en su seno y el jefe de Estado Mayor, Prince Johnson, también antiguo hombre de confianza de Doe, rompe con Taylor y crea su propio ejército. Ahora los tres ejércitos luhan entre sí. Monrovia se convierte en una ruina, arden barrios enteros y las calles se cubren de cadáveres. Finalmente, intervienen los países del África Occidental. Nigeria envía, en barcos, a destacamentos de paracaidistas, que en el verano llegan al puerto de Monrovia. Doe se entera de ello y decide visitar a los nigerianos. Se rodea por sus guardaespaldas y, en un Mercedes, se dirige al puerto. Cuando llega al puerto ya lo están esperando los hombres de Johnson. Caen fulminados todos. Doe no puede huir: recibe varios balazos en las piernas. Lo atrapan, le atan las manos a la espalda y lo arrastran hacia el lugar de suplicio. Johnson, ávido de publicidad, ordenó filmar detalladamente la escena. “Prince, balbucea Doe, le llama por su nombre de pila pues no son sino compañeros, ordena tan solo que me aflojen las cuerdas de las manos. Lo diré todo, ordena tan sólo que me las aflojen”. Por lo visto le han atado las manos con tanta fuerza que éstas le producen más dolor que las piernas, cosidas a balazos. Tiene el rostro masacrado; apenas se le ven los ojos. Está sentado en medio de un charco de sangre, desnudo, empapado en sangre, en sudor y con el agua que echan sobre él para que no se desmaye. Luego le cortan las orejas. Aún lo torturarán durante 20 horas más. Y todo esto ocurre en una ciudad en la que, al fin y al cabo, funciona todavía un gobierno legal. Policía, ministros, soldados, ¿por qué no hacen nada? En Monrovia el casete que mostraba cómo se había torturado al presidente era el producto más atractivo del mercado. La película dura dos horas. Hay pocos vídeos y la gente tenía que hacerse invitar por los vecinos más acomodados o acudir a aquellos bares donde el casete estaba puesto siempre. Tanto Taylor como Johnson ambicionaban el poder. No había lugar para cosas tales como un programa, la democracia o la soberanía. Sólo se trataba de controlar la caja. Doe lo había hecho durante diez años. Los otros estaban en su derecho de considerar que era más que suficiente. Pero Johnson ¿adopta una decisión juiciosa? ¿No comprende que desde el momento en que la sangre tapará los conductos auditivos del presidente la conversación será aún más difícil?

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Está claro que ninguno de estos hombres consigue hacerse con las riendas de los acontecimientos, cómo los supera la situación, cómo estropean, una tras otra, las cosas. ¿Se puede acaso arreglar algo pegando tiros, ensañándose o matando a otros? La muerte de Doe no interrumpió la guerra. Taylor luchaba contra Johnson, y ambos, contra los ejércitos de intervención de varios países africanos, ECOMOG. Y por el interior todo dominado por los warlords. Ejércitos que reclutan fácil a muchachos hambrientos. El armamento es barato y lo hay por todas partes.

Otra fuente de ganancia la constituye la ayuda humanitaria. Y es que rige una ley que dice: el que tiene un arma es el primero en comer. He aquí un problema para las organizaciones internacionales: si no entregan su parte a los facinerosos, éstos no dejarán pasar ningún transporte con ayuda y los hambrientos morirán. De modo que se les entrega a los jefecillos lo que quieren, con la esperanza de que algún resto acabe llegando a las víctimas de las hambrunas. Si oímos que algún país africano empieza a tambalearse, podemos estar seguros de que no tardarán en aparecer los warlords, Angola, Sudán, Somalia, El Chad; están en todas partes y en todas ejercen su dominio. La gente ha adquirido ya cierta experiencia. Basta con la noticia de que se aproximan la hordas de algún warlord para que todo el mundo se ponga a hacer las maletas y emprenda la huida. Es precisamente esa gente formando kilométricas columnas a la que ven en sus televisores los habitantes de Europa y de América.

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Un río perezoso Camerún. De Yaundé a Bertúa. Para llegar a Bertúa desde Yaundé hay que recorrer trescientos kilómetros de una carretera que lleva al Este, en dirección a la República Centroafricana y al Chad, y que atraviesa unas colinas verdes y suaves, cubiertas por plantaciones de café, cacao, plátanos y piñas. Del obispado de Bertúa van a Ngura, una parroquia a ciento veinticinco kilómetros. Hay una colonia de buscadores de oro. Por la llanura parten al sur, al Gran Bosque, atravesando el río Kadei. El ferry lo dirigen unos niños. La corriente está remolona y soñolienta, si no les arrastraría hasta el Atlántico. El Gran Bosque es monumental, sus árboles tienen treinta, cincuenta e incluso más metros de altura; son gigantescos, idealmente rectos. Hay secuoyas, caobas, sapellis e irokos.

Madame Diuf vuelve a casa De Dakar a Bamako en tren. Cuando la ciudad de Dakar desaparece, con sus exuberante jardines, llega el desierto, pero un desierto poblado, lleno de cabañas

y chozas. Sus cubículos agolpados y

aglomerados casi se suben uno encima de otro, y el único sitio libre donde poner el mercado son el terraplén y las vías de ferrocarril.. Oro y sal En Bamako se aloja en un albergue regentado por monjas españolas. Cama con mosquitera, sin ella, los mosquitos devorarían vivo a todo el mundo. Coíncide con los tuaregs, los eternos errantes. Las comunidades sedentarias viven en la frontera donde acaban el Sahára y el Sahel y empiezan los campos verdes. Unos y otras llevan siglos enzarzándose Edurne Iribarren

en guerras. Y es que muchas veces la sequía es tan 20


tremenda que desaparecen todos los pozos, y entonces los tuaregs se ven obligados a abrevar en los campos verdes. Mopti es un puerto del Níger, uno de los tres ríos más grandes de África, después del Nilo y del Congo. Una vez en Mopti lo más difícil fue llegar a Tombuctú. En avión sobrevolando un Sáhara lunar, irreal, lleno de líneas y signos secretos. El calor es tal que prácticamente resulta imposible moverse. El sol coagula la sangre, entumece y paraliza. Allá va el señor cabalgando sobre nube ligera Un sermón en una iglesia cristiana. Pensó que los presentes en aquella misa debían de vivir un conflicto interno, tal vez incluso una tragedia, que no sabía hasta qué punto les resultaba comprensible. Eran jóvenes de clase media nigeriana. Tomaban como modelo a una élites –europea y americana- cuya cultura, en su esencia, es cristiana. El sermón consistía en amenazarles y humillarlos.

El agujero de Onitsha Es una pequeña ciudad de Nigeria oriental que alberga el mercado más grande de África, o tal vez incluso del mundo. Hay un socavón tremendo a la entrada de la ciudad.

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Estampas eritreas De Asmara a Massawa. Asmara es una ciudad hermosa, de arquitectura italiana, mediterránea, y un magnífico clima de eterna primavera, cálida y soleada. Tira Avolo no es otra cosa que el lujoso barrio residencial de Asmara. Chalets espléndidos se ven sumergidos entre jardines en flor. Magníficas palmeras, setos de altura considerable, piscinas, parterres frondosos y composiciones

de

macizos

de

flores,

un interminable desfile de plantas, colores y olores de un auténtico paraíso en la tierra. Para ir a Massawa hay que bajar un desnivel enorme por una carretera imposible. En el viaje, en muchas curvas se ven, lejos, muy lejos, en el fondo del abismo, restos de autobuses, camiones y carros blindados, así como esqueletos de toda clase de animales. Este camino es a la vez terrible y bello. La temperatura sube poco a poco hasta que entramos en la ciudad, como lanzados por una pala inmensa en un horno de fundición. Eritrea: dos alturas, dos climas y dos regiones.

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África a la sombra de un árbol Es un mango en la provincia etíope de Wollega. Un inmenso mango de hojas frondosas y perennemente verdes. Su sombra cobija múltiples funciones: es la clase por la mañana, al mediodía el único lugar para soportar el calor, a la tarde para la reunión de los mayores, a la noche para todo el pueblo.

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Ébano Ryszard Kapuscinski Biografía Ryszard Kapu_ci_ski nació en Pinsk (Bielorrusia) en 1932, ingresó en 1951 en la Universidad de Varsovia, en la que estudió Historia y obtuvo un master en Arte (1955). Ha impartido clases en las Universidades de Caracas (1978) y en la Temple University de Filadelfia (1988) como profesor visitante, y como lector en Harvard, Londres, Canberra, Bonn y la British Columbia University de Vancouver (Canadá). Entre los años 1959 y 1981 se dedicó al periodismo, trabajando como corresponsal de la agencia de noticias Polish Press en África, Asia y América Latina y colaborando con publicaciones como Time, The New York Times y Frankfurter Allgemeine Zeitung, estando considerado uno de los mejores reporteros del mundo. Miembro de varios consejos editoriales, ha compaginado desde 1962 sus colaboraciones periodísticas con la actividad literaria. Es autor de diecinueve libros de los que se han vendido cerca de un millón de ejemplares y de los que algunos se han traducido a más de treinta idiomas. Bus po polsku (1962) fue la primera de sus obras, a la que siguieron títulos como El Emperador (1978, sobre la decadencia del reinado en Etiopía de Haile Selassie), El Sha (1987), La guerra del fútbol (1992), Lapidarium (1990), El imperio (1994, sobre la descomposición de la Unión Soviética), Ébano (1998, sobre el futuro del continente africano), así como el álbum de fotografías Desde África (2000). Nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Silesia en 1997, ha obtenido diversos galardones por su creación literaria como el premio Alfred Jurzykowski (Nueva York, 1994), el Hansischer Goethe (Hamburgo,1998), o el Imegna (Italia, 2000). Falleció el 23 de enero de 2007, a los 75 años de edad, en Varsovia.

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Durante medio siglo ha sido un modelo de periodista independiente que ha dado cuenta en forma verídica, hasta con el riesgo de su propia vida, de numerosos y trascendentales conflictos de nuestro tiempo en diversos continentes (en este caso de África). No se ha limitado a describir externamente los hechos sino que ha indagado sus causas y analizado las repercusiones, sobre todo entre los más humildes, con los que se siente hondamente comprometido. Sus trabajos son valiosos reportajes, agudas reflexiones sobre la realidad circundante y, al mismo tiempo, ejemplos de ética personal y profesional, en un mundo en que la información libre y no manipulada se hace más necesaria que nunca. 1 Jugándose la vida y la salud, con pocos medios, Kapuscinski no se conforma con los estereotipos o las versiones oficiales, que permiten a los periodistas enviar crónicas sin siquiera salir del hotel. RK se adentra en los barrios más pobres, y allí se instala. Viaja a lugares que no son noticia para nosotros, y por rutas que sólo transitan los nativos africanos. Se acerca a la realidad de las personas más humildes y describe lo que ve, con una mirada humana, en la que se adivina el deseo de comprender y ayudar. Contexto histórico de la obra En "Ébano" Kapuscinski nos relata una gran cantidad de situaciones vividas por él en los años en los que estuvo de corresponsal en distintas zonas de África, que coinciden con la época de la descolonización. La descolonización de África se basa en tres circunstancias distintas: el deseo de los pueblos indígenas a independizarse, la distracción europea por los asuntos mundiales y el resentimiento popular contra el racismo y la desigualdad. Las colonias africanas, a diferencia de las colonias americanas, no tenían un mestizaje racial importante, ya que los colonos europeos no se habían mezclado con los nativos. En vez de eso, los prejuicios racistas habían calado hondo en la conciencia europea, que veía a los africanos como inferiores, ya sea por las diferencias culturales, la falta de participación política o la educación inferior de los africanos. África sufría una gran desestabilidad política, pobreza económica y dependencia de las potencias debido a la deuda. La inestabilidad política nació de la introducción en África de ideología marxista o de la influencia capitalista, así como de las diferencias raciales, que incitaban a guerras civiles, formándose grupos nacionalistas negros, que participaban en ataques violentos contra los colonos blancos, intentando así poner fin al gobierno de la minoría blanca. Las fronteras acordadas por los europeos durante la colonización fue otra fuente de violencia, ya que alguna de las nuevas naciones no estaba de acuerdo con sus fronteras. En Ébano es constante esta descripción de la descolonización, RK vive en carne propia como lo ven los africanos por ser blanco y a través del libro cuenta como se van descolonizando los diferentes países que visita. Estilo Narrativo Empezando en los años sesenta, escribió libros de un gran nivel literario, caracterizados por un sofisticado estilo narrativo, en los que relata los distintos conflictos que ha vivido. Kapuscinski no solo se veía atraído por la gente y culturas de los demás países, también por su literatura. Según investigué, antes de un viaje estaba semanas leyendo literatura del lugar de destino. En sus artículos y libros se veía una cara única del conflicto, Kapuscinski sabía como escuchar a la gente y `leer' las escenas con que se encontraba. En el fondo, tiene un estilo muy personal con el que de una forma simple era capaz de reflejar situaciones de elevada complejidad política y social, como la de los conflictos africanos. Estilo al que debe la gran reputación que ha adquirido internacionalmente. Él mismo decía que no escribía pensando en unos lectores polacos o europeos, sino para cualquier persona lo suficientemente joven aún para ser curiosa sobre el mundo. Su forma de escribir es descriptiva, es decir que va analizando los lugares en donde se encuentra, además de aportar con relatos sobre la historia de cada pueblo. Como RK era periodista e historiador, la mezcla que se da en el libro es bastante novedosa, ya que mezcla a literatura, con la descripción y el contexto histórico en el cual está inmerso. Como el libro está escrito según su vida, relata de forma personal como ve la vida allá pero lo hace de una 2 forma neutral Análisis de libro

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"He vivido unos cuantos años en África. Fui allí por primera vez en 1957. Luego, a lo largo de cuarenta años, he vuelto cada vez que se presentaba la ocasión. Viajé mucho. Siempre he evitado las rutas oficiales, los palacios, las figuras importantes, la gran política. Todo lo contrario: prefería subirme a camiones encontrados por casualidad, recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped de los campesinos de la sabana tropical. Su vida es un martirio, un tormento que, sin embargo, soportan con una tenacidad y un ánimo asombrosos. De manera que éste no es un libro sobre África, sino sobre algunas personas de allí, sobre mis encuentros con ellas y el tiempo que pasamos juntos. Este continente es demasiado grande para describirlo. Es todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos "África". En la realidad, salvo por el nombre geográfico, África no existe. R.K Esta cita pertenece a la introducción del texto, sin lugar a dudas refleja lo que es el libro en sí. Es difícil hacer un resumen acerca de esta novela ya que aunque suene contradictorio, no es una novela propiamente tal. No presenta un principio, un desarrollo y un final. Kapuscinski, como lo he dicho anteriormente, es un periodista, historiador y escritor, lo cual lo transforma en un relator exclusivo sus experiencias vividas. No es una novela convencional porque no tiene los personajes típicos en todo el relato, es él el propio protagonista y a lo largo del libro va contando sus aventuras en tierras africanas. Nos cuenta experiencias desagradables como la vez que estuvo a punto de morir por haber enfermado de malaria, anécdotas graciosas como lo raro que les resultaba a los nativos ver a un blanco (en mas de una ocasión se paraban a mirarlo), y muchas cosas más que le sucedieron en los años que estuvo por aquellas regiones, la gran mayoría desconocidas para nosotros. Kapuscinski acompañó a varios de los líderes de las guerras de liberación del continente: A un flamante ministro de Educación en Ghana que tiene 29 años y una afición por las cámaras fotográficas, conoce a los tres dictadores de Uganda y es testigo de los cambios que África ha sufrido en cuarenta años de historia. El retrato más agudo que hace Kapuscinski sobre ese transcurrir es el de Idi Amín, uno de los dictadores de Uganda. Nos habla de personas amables y hospitalarias, que aún sin tener nada para comer, acogen al extranjero blanco en sus casas y se muestran amables con él. Estas mismas gentes le cuentan como llegó su tribu a ese lugar, cuántas semanas se pasaron andando casi sin un objetivo fijo, y le enseñan a sobrevivir en aquellas tierras donde tan difícil es hacerlo. Allí donde va, Kapuscinski encuentra personas que le ayudan a llegar a otros lugares, le dicen a quién debe dirigirse y cómo tiene que hacerlo si quiere conseguir el favor de esa persona. La forma que tiene el autor de hacernos ver con todos los detalles la manera en que estas sociedades viven o al menos lo intentan, ya que lo suyo es un continuo juego entre la vida y la muerte, como entran en encarnizadas batallas por defender el trozo de tierra que desde hacía siglos les pertenecía y que, tras una cruel colonización, ven perder por buscar la independencia de las potencias europeas. En África hay mil realidades, tal como explica Kapuscinski a lo largo del libro. A partir de ahí, el libro se compone de relatos de sus experiencias periodísticas, recuerdos de sus viajes, conversaciones con los habitantes de cada uno de los pliegos de esa tierra, su vida cotidiana. 3 Cuando comencé a leer el libro, inmediatamente me puse a imaginar como es África, Kapuscinski pone especial esmero en trasladarnos físicamente al lugar. En que entendamos lo que significa estar allí. En que sintamos África. El narrador cuenta historias que jamás supe, batallas, creencias, migraciones. La explicación que da sobre los orígenes de los países es notable. En mi opinión, este libro nos muestra con gran veracidad cómo es África desde dentro. Y esto solo se puede

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conseguir mezclándose con la gente tal y como hizo Kapu_ci_ski, siendo uno más. Creo que es un buen libro, y que sirve sobre todo para conocer los problemas de África, los que tenían por su situación y los que llegaron con la colonización, y más tarde con la tan ansiada independencia de las metrópolis. Bibliografía http://es.wikipedia.org/wiki/Kapuscinski www.artehistoria.com Encarta 2007 Historia Universal Didáctica Ilustrada de George Manama, Editorial El Placista. 2 4

Ébano

Autor: Ryszard Kapuscinsky Este libro es la crónica de la experiencia como corresponsal en África del autor, durante aproximadamente unos treinta años, coincidiendo con la época de la descolonización. Kapuscinsky nos habla en esta especie de reportaje novelado de las gentes de ese continente tan poco conocido: cuenta historias de personas, no sólo habla de las guerras, el hambre o las enfermedades por las que él mismo también tuvo que pasar. Nos narra la forma de vida de algunas tribus africanas, sus costumbres, su pasado y el desfavorecedor futuro que les espera. Para acercarse de una forma tan personal a estas gentes el autor decidió evitar los cauces normales (embajadas, palacios, sedes oficiales...) y meterse de lleno en los barrios más pobres, en los caminos utilizados sólo por los indígenas, en las peligrosas selvas... La verdad es que es una gozada de lectura. Puede parecer un tema muy denso, puesto que además de la parte personal e íntima del relato existe un importante componente de Historia, fundamental para comprender mejor la situación actual del pueblo africano, pero poco a poco te dejas llevar por lo que el autor está describiendo y disfrutas de grandes momentos. Este tipo de libros no suele encontrarse entre los que leo frecuentemente, pero lo leí recomendado por un amigo. A él le obligaron a leerlo para una asignatura en la facultad y me dijo que me gustaría bastante. No le hice caso y me olvidé del libro, pero al tiempo salió con una colección que ofrecía el Edurne Iribarren

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diario ABC y me decidí a comprarlo. Estuvo en las estantería varios días hasta que lo comencé. Pra mi fue un cambio agradable en cuanto al tema, en cuanto a la forma en la que está escrito y en cuanto a las reflexiones que realicé cuando lo leía. Espero que os guste tanto como a mí. "... Este contienente es demasdiado grande para describirlo. Es todo un océano, un planeta aprte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convención reduccionista , por comodidad, lo llamamos "África". En realidad, salvo por el nombre geográfico, África no existe..."

El maestro del reportaj e La noche cerrada e inmensa, el zumbir incesante de los insectos, el olor tan intenso que casi duele y el sol, ese Reportaje novelado sol tan eterno. Ébano es mucho más que el retrato de Ryszard Kapuscinski un continente; es un viaje apasionante hacia las Ébano realidades de África. De la mano de Ryszard Anagrama Kapuscinski, considerado el mejor reportero de la 340 páginas actualidad, nos sumergimos en un mundo que nos 2.500 pts. golpea con violencia para ver las múltiples caras de esa África tan fascinante como desconocida. por Redacción

Marta

Pi

Castelló BCN

Montado en una barca para huir de Zanzíbar en busca de una noticia, luchando cuerpo a cuerpo con una serpiente en el desierto, durmiendo en una choza de barro en medio de la selva o entrevistándose con ministros de algún gobierno centroafricano, Kapuscinski nos guía con maestría a través de los recovecos de la historia y la realidad presente de África. EL

AUTOR

Conocido como uno de los reporteros más prestigiosos de este siglo, el periodista, escritor, historiador y ensayista polaco Ryszard Kapuscinski, nacido en Pinsk en 1937, es célebre por sus incursiones en el reportaje novelado. En los años cincuenta fue enviado como corresponsal a África por la agencia de noticias para la que trabajaba, y producto de su corresponsalía y múltiples viajes por el misterioso continente, ha nacido ahora Ébano. Este libro es el primer escalón de una trilogía que, bajo el título de Mapamundi, incluirá también Ásia y América Latina.

Ébano es un libro escrito en forma de reportaje novelado y dividido en capítulos a modo de fragmentos de un espejo. ¿Cómo transmitir de manera unitaria la Edurne Iribarren

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realidad caleidoscópica de tamaño continente? En África hay mil realidades, tal como explica Kapuscinski a lo largo del libro. A partir de ahí, el libro se compone de relatos de sus experiencias periodísticas, recuerdos de sus viajes, conversaciones con los habitantes de cada uno de los pliegos de esa tierra, su vida cotidiana... todo ello para que nos vistamos con la piel del narrador y sintamos que caminamos por las calles de una ciudad africana de provincias. Nada más empezar el relato, ya olemos el hedor del sudor de las personas, ya nos quema la piel del sol abrasador. Kapuscinski pone especial esmero en trasladarnos físicamente al lugar. En que entendamos lo que significa estar allí. En que sintamos África. De una riqueza cultural asombrosa, Ébano es un bálsamo para el espíritu curioso. Infinidad de étnias, lenguas y culturas desconocidas. Historias que jamás supimos, batallas, creencias, migraciones. El narrador se entretiene ilustrando al lector en profusas explicaciones sobre los orígenes de los países, la mejor manera para entender sus conflictos, sus enemistades y la disléxica realidad de todo un continente. Escrito con maestría, con sensibilidad y fluidez, en el relato se entrecruzan las vidas de gentes tan distintas como los nómadas somalíes o los altos mandatarios centroafricanos. Para ello, Kapuscinski huye en la medida de lo posible de las rutas oficiales y de los grandes hoteles. Kapuscinski vive África, y, nosotros, la sentimos de su mano. Es por ello que su testimonio es aún más electrizante, si cabe. Fiel a su estilo periodístico forjado a través de sus célebres El emperador, El Sha o El Imperio, Kapuscinski presenta ahora este libro a medio camino entre el ensayo, el reportaje y la novela. Ébano se erige así como un libro imprescindible para aquellos que se hayan sentido alguna vez fascinados por África, pero también para aquellos que todavía no la hayan descubierto. A ciencia cierta que Ébano les sacudirá. Los renglones torcidos de Dios

Autor:

Torcuato

Luca

de

Tena

Resumen: Alice Gould es una detective privada. El caso en el que está trabajando la obliga a ingresar de forma Edurne Iribarren

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voluntaria en un psiquiátrico para investigar un supuesto asesinato que ha cometido uno de los pacientes que está ingresado en el mismo. Durante su estancia en el centro se dedica a estudiar el comportamiento de cada uno de los pacientes con el fin de poner término a su investigación. Pero todo cambiará cuando descubra que no la dejan salir del centro.

Leí esa novela y me gustó muchísimo. Os recomiendo un libro algo parecido. Se trata de "Concierto para instrumentos desafinados". En este libro Juan Antonio Vallejo-Nájera cuenta sus vivencias como subdirector de un manicomio en la España de los 50. Aquí

nos

muestra

un

relato

precioso

de

distintos

tipos

de

locos.

Buscando en internet, he encontrado un pequeño relato sacado del libro que os ilustrará sobre cómo es éste. http://www.buscadichos.com/Pensar/pensar_faustino.htm

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ébano  

La situación política es terrorífica. Asesinatos, torturas, corrupción... a una escala tan enorme que es un tremendo delito que desde aquí n...

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