Page 1

a4 Opinión

EL COMERCIO jueves 9 de junio del 2011

“Es irresponsable que mientras algunas regiones se han declarado territorio libre de transgénicos, el Gobierno y el Congreso actúen de espaldas al país en un asunto tan sensible y riesgoso como el cultivo de semillas genéticamente modificadas, que podrían terminar contaminando nuestros recursos naturales y cultivos nativos, así como ingresar en la cadena alimenticia sin que se nos advierta”. Editorial dE El comErcio / 20 dE mayo dEl 2011

editorial

Gobierno debe promulgar moratoria de transgénicos

F

inalmente prevaleció la razón. El Congreso de la República acaba de aprobar el proyecto de ley que establece una moratoria que impedirá, por diez años, el ingreso al país de cultivos transgénicos. Lo que corresponde ahora es que el Ejecutivo promulgue el mencionado proyecto cuanto antes, para responder al clamor ciudadano que en un 79% rechaza el ingreso de las semillas transgénicas, precisamente en un país que además es centro de origen de una amplia biodiversidad. Aprobado el proyecto, el segundo paso es iniciar un amplio debate sobre las previsiones que deberá asumir el Perú frente a los llamados organismos genéticamente modificados y sus efectos contaminantes. Recordemos que siguiendo el ejemplo de naciones desarrolladas, el país rechazó tajantemente esos bienes y más bien dio pasos agigantados en la certificación de sus productos originales, un campo que se vería seriamente afectado por una política que promueva indiscriminadamente el uso de transgénicos.

Hay que señalar que desde el mes de abril, cuando el Ministerio de Agricultura promulgó sorpresivamente el nefasto Decreto Supremo 003-201 –que abrió las puertas a la entrada de los transgénicos–, el Congreso se mantuvo en una preocupante inacción y compás de espera frente a esa terrible amenaza. Ni siquiera las protestas que se originaron en diversos puntos del país, luego de que varias regiones se declararon territorios libres de transgénicos, motivaron una respuesta del Parlamento. Es más, en una verdadera corriente de opinión que nuestro Diario ha defendido, agricultores orgánicos, un sector de médicos, ingenieros agrícolas, exportadores y hasta chefs, expresaron su protesta contra la liberación de transgénicos en nuestro país. Sin embargo, nada se ha hecho para, por lo menos, etiquetar aquellos productos alimenticios que cuentan con transgénicos entre sus ingredientes. Salvo algunas iniciativas de la sociedad civil, a la fecha no hay estudios concluyentes sobre la inocuidad de estas semillas y alimentos para el entorno y la salud humana.

el perú se está quedando

Ahora que el Congreso aprobó la moratoria, el Gobierno debe definir con transparencia si quiere cautelar la inigualable riqueza natural y orgánica de nuestros cultivos biodiversos o imponer los cultivos modificados, con todos los perjuicios que ello conlleva. La tendencia es que los primeros están creciendo, mientras los segundos han empezado a contraerse. Por eso, antes de abandonar el poder, el presidente Alan García debe actuar con responsabilidad y valorar que el Estado Peruano no puede boicotearse, en perjuicio de su riqueza biodiversa y única. Por lo pronto, es positivo que el proyecto aprobado por el Congreso fije como autoridad competente en este tema al Ministerio del Ambiente y no al Ministerio de Economía, como ha venido sucediendo. Igualmente, es importante que se cree un grupo de expertos para evaluar y prevenir los riesgos que tarde o temprano entrañarán los transgénicos en nuestro país, y que se incida en las bondades y aplicaciones de nuestros cultivos orgánicos, que cada vez encuentran más mercados. πππ

humor profano

Por Molina

No se da suficiente atención al problema educativo Raúl Ferrero Costa Jurista

L

a Constitución trata el tema educativo en siete artículos y lo hace con suficiente claridad. No se puede decir que encontremos deficiencias en sus enunciados, por lo que, a nuestro criterio, el problema educativo no se origina ni tiene relación con la Constitución del Estado. Sin embargo, las limitaciones de la educación peruana se mantienen sin visos de solución a corto plazo, muy a pesar de la Ley de la Carrera Magisterial, que, si bien representa un buen esfuerzo, no es sino parte de una solución más compleja. Así, la asignación presupuestal del sector educación solamente llega al 3,7% del PBI y por lo tanto se encuentra muy lejos del 5,9% del PBI que establece el Acuerdo Nacional, lo que refleja el insuficiente interés gubernamental por un tema que debería merecer la máxima prioridad. Según el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (Iedep) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), el promedio de la asignación de fondos para la educación en América Latina llega al 4,9% del PBI, mientras

en Europa todos los países superan el 5% del PBI y varios ya han llegado al 6%. Este último guarismo es el que se comprometieron en lograr los principales candidatos a la Presidencia de la República. Asimismo, el Iedep de la CCL señala que el Perú es de los países que menos recursos destina por alumno en el ámbito de América Latina (US$339 versus US$710 que es el promedio de la región). Si comparamos nuestro país con el promedio de los países de la OCDE (países más desarrollados), la diferencia es de por lo menos veinte veces.

El Perú es de los países que menos recursos destina por alumno en el ámbito de América Latina Los mismos bajos niveles se repiten en el ámbito universitario. En investigación y desarrollo también nos encontramos igualmente rezagados en América Latina. Pero ello no queda allí. A su vez, existe una marcada distancia entre América Latina y los países asiáticos como China, India, Corea del Sur, Singapur, etc., iLustrAción: víctor AguiLAr rúA

rincóndelautor Beatriz Boza

que nos han sacado una ventaja apreciable en el desarrollo educativo en los últimos treinta años. Esto no hace sino evidenciar que estamos estancados, mientras otros países avanzan con determinación gracias a que se han fijado políticas debidamente elaboradas. En Latinoamérica, destaca el caso del Brasil con su exitoso programa Compromiso por la Educación que ha emprendido desde el 2007. El mismo Gobierno ha asumido la responsabilidad que le correspondía, aunándose a los esfuerzos que ya había iniciado el sector privado, fijándose un plazo de quince años para lograr sus objetivos. En nuestro país existe un grado de conformismo que impide ver con claridad la seriedad de la situación y comprender la gravedad que reviste para el futuro de nuestros jóvenes, lo que compromete al país en su conjunto. La educación peruana requiere que se tomen medidas urgentes que corrijan una situación que se torna cada vez más delicada, tal como lo ha señalado la última CADE por la Educación que llama a un esfuerzo de colaboración efectiva del sector privado con el Estado ante la magnitud del reto que se tiene por delante. El problema es más grande que la capacidad de respuesta que tiene el Estado. El programa de capacitación a maestros emprendido por la Confiep es alentador, pero hace falta una política gubernamental más definida y coordinada con el sector privado que está demostrando su interés en coadyuvar esfuerzos en la búsqueda de una solución realista y sin dilaciones. Desgraciadamente, nuestro sistema educativo se encuentra a la zaga en América Latina, la que a su vez está visiblemente retrasada con relación a los países de la OCDE y, en los últimos años, también de muchos de los asiáticos, que se han despuntado, mientras nosotros estamos atrapados en un laberinto del cual parece no encontramos la salida. πππ

P

buena lid. La preparación invertida, la capacidad y competencia de cada quien, la motivación personal, la estrategia desarrollada, la ejecución oportuna de la misma, y en general el proceso seguido, son de tanta consecuencia como el partido mismo. Lo mismo ocurre con la democracia. Esta semana el Perú ganó. Más allá de nuestras preferen-

El triunfo de Humala Fernando Tuesta Soldevilla Analista político

C

on el triunfo de Ollanta Humala, el Perú ha girado a la izquierda, como lo hizo Lima en las elecciones municipales con el triunfo de Susana Villarán. Pero esta izquierda está lejos de ser igual a sus pares de América Latina. Es el aglutinamiento del Partido Nacionalista Peruano (PNP), pequeños partidos de izquierda y políticos sin partido alrededor de la figura de Ollanta Humala, un comandante en retiro que ha bebido de diversas aguas ideológicas, formando un pensamiento híbrido, pero que le ha permitido transitar de un radicalismo nacionalista a un izquierdismo moderado. Pero no es el triunfo de una izquierda organizada en un partido, acompañada por sectores sindicales y movimientos sociales que el líder de Gana Perú encabeza. Se trata sobre todo de un triunfo de Ollanta Humala y lo que representa. Esta situación lo lleva a tener una gran autonomía en relación con su entorno político y, en el poder, probable-

mente ser más pragmático que ideológico. Ollanta Humala gana como han ganado Alejandro Toledo (2001) y Alan García (2006). En segunda vuelta, con un fuerte componente de rechazo a la candidatura en competencia. En este caso, Keiko Fujimori y el fujimorismo. Pero, sobre todo, ha ganado porque se ha ubicado en aquel espacio social y territorial que han desaprobado al gobierno de García (65% de desaprobación). Ese sector menos beneficiado por el crecimiento económico, que ha separado Lima y la costa urbana con el resto del país. Es allí donde Humala ha canalizado esas demandas y expectativas, sobre todo de las provincias más pobres. Pero Humala ha derrotado al fujimorismo, como no lo pudo hacer hace cinco años con el alanismo. No solo porque el antifujimorismo actual es mayor que el antialanismo de ayer, sino porque el candidato de Gana Perú trabajó su campaña de manera tal que logró generar apoyo que iba desde la izquierda hasta el liberalismo, creando una imagen más positiva que la de Keiko Fujimori que, contra lo que señalaba, circunscribía su apoyo a su entorno tradicional y arrinconada a la

derecha. Es decir, Humala le ganó el centro a Keiko Fujimori, que fue la clave de su éxito. Keiko Fujimori es la única que pudo llevar al fujimorismo a ser competitivo. A diferencia de Martha Chávez, que representa políticamente más que nadie al gobierno de la década del 90, la candidata de Fuerza 2011 representaba simbólicamente la figura de su padre. Contó por eso con un voto de recuerdo y agradecido de un electorado que seguramente gozó de las prebendas del gobernante. En todo caso, esa relación evidentemente estrecha fue su impulso y su freno. Keiko no logró desarrollar una imagen de autonomía frente al gobierno que, a su vez, era su referente. Si bien agregó más votos que Humala, en la segunda vuelta, el apoyo se concentró en Lima y centros urbanos del norte del país. El resultado de esta elección ha sido un presidente de un gobierno de minoría, pero con una caja fiscal que puede ayudar a desarrollar políticas públicas redistributivas, que serán exitosas si pasan por un delicado juego de coaliciones políticas, no solo en el Parlamento, sino también en el ámbito regional. Ese es uno de los retos del nuevo gobierno. πππ

Esta semana el Perú ganó. Más allá de nuestras preferencias, diferencias y de la polarización de las últimas semanas, llevamos a cabo elecciones limpias de acuerdo con lo programado

Proceso como derecho ara un aficionado al fútbol o al tenis un buen partido es tan importante como el resultado. Por su parte, un buen deportista sabe lo que supone lograr esos resultados y un gerente también. Precisamente porque valoran los resultados saben lo que cuesta obtenerlos, porque no es lo mismo ganar con zancadillas que hacerlo compitiendo en

¿hacia la izquierda o al centro?

cias, diferencias y de la polarización de las últimas semanas, llevamos a cabo elecciones limpias de acuerdo con lo programado. Hoy ya tenemos flamante presidente electo y nuestra democracia se va consolidando. La hidalguía de reconocer la victoria del ganador, incluso antes del resultado oficial, es una de esas conductas que pro-

mueven democracia, mientras que los rumores que estuvieron circulando durante las últimas semanas sobre fraude electoral y posibles movilizaciones sociales son recursos que debemos dejar atrás porque desconocen la democracia. Como sociedad estamos todavía aprendiendo del deportista de alta competencia, del buen gerente y del aficionado que el proceso es lo que legitima y hace creíble el resultado. Especialmente en temas públicos, donde todos

y cada uno de nosotros podemos tener nuestra propia opinión, preferencia y elección (¡no por algo tuvimos once candidatos!), al final del día, la única manera que tenemos de sumar esfuerzos y seguir avanzando es respetando las reglas establecidas. Las reglas, y en general el derecho, no son un fin en sí mismos sino un medio para la promoción de la vida en sociedad. Respetarlas, seguir los procesos establecidos y actuar con integridad son nuestro principal aporte y es la obligación de

toda autoridad para garantizar la convivencia pacífica en sociedad. En una república como la nuestra todos somos iguales ante la ley y somos quienes en conjunto elegimos a nuestras autoridades. Esa igualdad hace que el resultado dependa del proceso y que sea este el que finalmente encumbre de éxito y legitimidad a la autoridad. Por eso, es tan importante que nuestras autoridades cumplan con las reglas y procesos y que nosotros se πππ lo demandemos.

Gobierno debe promulgar moratoria de Transgénicos  

Por lo pronto, es positivo que el proyecto aprobado por el Congreso fije como autoridad competente en este tema al Ministerio del Ambiente y...

Advertisement