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1 Edwin Alfredo Alfaro Lic. En Historia, Universidad de El Salvador INTRODUCCIÓN: El presente ensayo es el producto de ocho meses de investigación, en la asignatura Taller de investigación I y II de la carrera de historia en la Universidad de El Salvador, correspondiente a los ciclos II-2008 y ciclo I- 2009. En el mismo se pretende dar una explicación desde el punto de vista históricocientífico, sobre la dinámica de la conformación de los doscientos sesenta y dos municipios de El Salvador, considerando que al momento no existe algún autor que se haya ocupado de precisar en forma clara, el objeto de estudio propuesto. Existe por lo tanto un descuido en el campo de la Historia institucional y un vacío historiográfico, que ha impedido definir el cómo, cuándo y porqué de la división político administrativa actual, lo cual ha generado confusión incluso en el uso de términos por ejemplo algunos autores, anacrónicamente han utilizado el término “municipio” en períodos de la primera mitad del siglo XIX, cuando

la evidencia

muestra solamente la existencia de ciudades, villas y pueblos. La mayoría de trabajos en torno a las localidades, y municipios, se han enfocado en el municipalismo, la relación con el poder central, tenencia de la tierra, etc. Pero hay una tendencia a olvidar los antecedentes del municipio, principalmente la parte prehispánica lo cual no contribuye a generar procesos de identidad. Ante la falta de claridad cronológica en el objeto de estudio, es preciso definir al municipio, partiendo de sus orígenes, en relación a esto Dallari sostiene que se originó en las relaciones que la Roma imperial sostenía con las ciudades sometidas, las cuales mediante foederati o socii, conservaban sus instituciones, sus personas, sus tierras etc. Sin embargo debían pagar impuestos y rendir cuentas al gobernador de la provincia, estas cargas económicas se llamaban “munera” de donde derivó el nombre de munícipes a los habitantes y “municipia” al lugar.1 En relación al municipio Saúl Portillo, afirma que existen dos grandes sistemas o escuelas que postulan dicho concepto: La escuela natural o sociológica y la escuela jurídica, la primera sostiene que el municipio “es una asociación natural, en cuanto implica la manifestación del principio de sociabilidad, el municipio no es hijo del legislador; es un hecho social de convivencia anterior al Estado y a la ley…frente al orden estatal, existe contrapuesto un orden local, distinto a 1

Adilson Dallari Abreu et al, El Municipio, (Buenos Aires: Ediciones Ciudad Argentina, 1996), pág. 119.


2 aquel y derivado de la naturaleza de las cosas”2. La escuela jurídica según el autor afirma todo lo contrario: “El municipio no posee imperium originario, sino que le ha sido prestado por el Estado, todo imperium de municipio es delegado”3. Obviamente según este autor, también han existido posiciones intermedias que tratan de reconciliar ambos postulados. En el territorio de El Salvador la conformación de municipios ha estado ligada a los procesos históricos, específicamente a las políticas de sometimiento

y

administración colonial, bajo las cuales se estableció una jerarquía formal en el ordenamiento de gobiernos locales, fundamentando así las distinciones entre los asentamientos poblacionales en pueblos, villas y ciudades, el parámetro para definir estas localidades, no tenía nada que ver con la cantidad de pobladores, sino con el “tipo de gente” que las habitaba, las áreas geográficas donde predominó población indígena se llamaron pueblos, y donde predominaron españoles se les llamaron Ciudades y Villas estas fueron gobernadas por ayuntamientos y los pueblos de indios por cabildos, siendo estos los principales actores políticos desde el siglo XVI hasta el XIX , de hecho fueron los más numerosos, a 1808 por ejemplo, la Alcaldía Mayor de Sonsonate, solo poseía un ayuntamiento, pero existían más de veinte cabildos de indios o ladinos, no obstante fueron los ayuntamientos quienes monopolizaron varias funciones, lo cual significó la subordinación de los cabildos.4 A partir de las Reformas Borbónicas de la segunda mitad del siglo XVIII, se producen profundos cambios en el sistema administrativo colonial, con miras a la centralización. Varias Alcaldías Mayores se fusionan para convertirse en Intendencias, la Alcaldía Mayor de San Salvador, se convierte en Intendencia y se forman dentro de ella 15 subdelegaciones o partidos y posteriormente esos partidos se convierten en Departamentos. El fin del sistema de intendencias entre otros era el ordenamiento interno de los territorios. Durante la crisis de la monarquía española (1808-1811), el vacío de poder fue llenado por los cabildos los cuales gobernaron independientemente sus territorios, el siguiente período de 1810 a 1814 fue decisivo para las localidades, ya que la 2

Saúl Rubén Portillo, Aportaciones para un estudio de la hacienda municipal salvadoreña, Tesis doctoral, Universidad de El Salvador, Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales, (San Salvador,1938), pág. 34. 3 Ibid., pág. 35. 4 Sajid Herrera Mena, La herencia gaditana. Bases tardío-coloniales de las municipalidades Salvadoreñas. 1808-1823, Tesis doctoral, Universidad Pablo Olavide, Departamento de geografía, historia y Filosofía, (Sevilla, 2005), pág. 11.


3 Constitución de Cádiz, en reconocimiento de los derechos civiles indígenas coloca en un plano de “igualdad” a todos los gobiernos locales, los cuales de ser cabildos pasan a ser Ayuntamientos Constitucionales. Estas medidas propiciaron el aumento de pueblos, pues la constitución afirmaba: “Se pondrá ayuntamiento en los pueblos que no le tengan, y en que convenga le haya, no pudiendo dejar de haberle en los que por sí o con su comarca lleguen a mil almas”5 Adquirir la categoría de pueblo significaba poseer ayuntamiento, poder para repartir tierras, recoger impuestos y tomar decisiones. No obstante los pueblos siempre fueron el producto de una evolución, tanto el Obispo Cortés y Larraz, como el Intendente Antonio Gutiérrez y Ulloa coinciden en señalar unidades poblacionales básicas, siendo el rancho la unidad más pequeña, luego la aldea (valle, caserío, estanzuela, o hato), la aldea generalmente era una comunidad autónoma dentro de una hacienda, que podría llegar a convertirse en pueblo, una Villa o una Ciudad, constituyendo siempre el pueblo la unidad de asentamiento rural con derechos legales sobre la tierra.6 La primera vez que se usa la palabra municipio, para llamar a los pueblos es en la constitución federal conocida como: de los Estados Unidos de Centroamérica de 1898, dicho documento expresa: “El municipio es autónomo, y será representado por municipalidades electas, directamente por el pueblo”7. No obstante es probable que el uso del término estuviera generalizado por simple costumbre mucho tiempo antes, pero no sería sino hasta 1962, cuando oficialmente, la Constitución divida el territorio en municipios: “Para el gobierno local los Departamentos se dividen en Municipios”8 El uso del término municipio para llamar a los pueblos es tardío, antes del Código Municipal de 1986, ninguna legislación salvadoreña había definido el término, lo cual puede considerarse como avance, dicho Código lo define como : “La unidad política administrativa primaria dentro de la organización estatal, establecida en un territorio determinado que le es propio, organizado bajo un ordenamiento jurídico que garantiza la participación popular en la formación y la conducción de la sociedad local, con autonomía para darse su propio gobierno, el cual como parte instrumental del municipio está encargado de la rectoría y gerencia del bien común local...”9 5

Biblioteca Miguel de Cervantes, http://cervantesvirtual.com. Consultada el 10 de junio de 2009. David Browning, El Salvador, la tierra y el hombre, (San Salvador: CONCULTURA, 1998), pág. 210. 7 Ricardo Gallardo, Recopilación de textos constitucionales. s.l., s.e., s.f. pág 801. 8 Asamblea Legislativa, http://www.asamblea.gob.sv/constitucion/1962.htm, consultada el 10 de junio 2009. 9 Asamblea Legislativa, http://www.femica.org/archivos/codigoelsalvador.pdf, consultado el 10 de junio de 2009, pág. 3. 6


4 En relación a las localidades y poblados de El Salvador, existen varios trabajos que se han aproximado al problema de investigación propuesto. Para abordar el período colonial se ha utilizado a Barón Castro quien en

su obra “La población de El

Salvador”, hace un significativo aporte al presentar el marco geográfico, económico, cultural y demográfico de los poblados del territorio salvadoreño desde la época prehispánica hasta la colonia. Para estudiar el desarrollo de los pueblos en la primera mitad del siglo XIX, se ha retomado otro de los autores que se aproxima al objeto de estudio: David Browning, su obra “El Salvador la tierra, y el hombre” es fundamental para comprender la dinámica de conformación de los pueblos desde el siglo XVI hasta XIX. Browning hace uso de fuentes claves, tales como: “Tasaciones de los naturales de las provincias de Guathemala de 1551” y “El catastro de 1879”. La tasación es importante porque presenta el listado de comunidades indígenas existentes durante el proceso de conquista, esto permite rastrear las localidades desde 1551, hasta la actualidad, El Catastro por su parte, permite percibir elementos de cambio y permanencia de dichas localidades hasta bien entrado el siglo XIX. De igual manera para abordar el siglo XIX se ha consultado el trabajo de Sajid Herrera: “La herencia Gaditana. Bases tardío coloniales de las municipalidades salvadoreñas 1808-1823”, en la cual el autor analiza las formas de gobierno de las localidades y la dinámica de transición: cabildo-ayuntamiento-municipalidad, lo cual arroja importante información sobre el contexto político que rodeaba la creación de municipalidades y por ende la constitución de nuevos pueblos. Para abordar la conformación de pueblos durante la época federal y republicana, la obra de Aldo Lauria: “Una República Agraria”, hace también aportes significativos en el sentido de ayudar a comprender la importancia de la economía agrícola y el sistema de tenencia de la tierra del campesinado, en la constitución de nuevas localidades durante el período de 1821 a 1880. El trabajo de López Bernal, “Poder central y poder local en la construcción del Estado en El Salvador, 1840-1890” es importante para comprender el efecto que tuvo sobre los pueblos y municipalidades el proceso de centralización de Estado. Algunos autores también se han aproximado al problema de investigación, desde otras perspectivas, tal es el caso del aporte que hace Jorge Lardé y Larín, en su obra: “El Salvador: Historia de sus pueblos, villas y ciudades”, la cual aunque adolece de un


5 formato homogéneo para presentar la información, aporta datos útiles que orientan la búsqueda de datos. El auge del desarrollo local a finales del siglo XX dio pie también a importantes investigaciones en torno a los municipios, se puede mencionar el trabajo de Carlos Umaña, “Un nuevo mapa para El Salvador” el cual además de adolecer de claridad cronológica, contiene algunas ambigüedades por ejemplo señala el autor que a 1875, ya existían 230 “municipios”10, argumento que no sustenta con fuente alguna, además de contener un error aritmético pues en realidad eran 235 pueblos. No obstante aporta datos útiles para comprender la lógica de conformación del territorio nacional. Para plantear el proceso histórico de la conformación de los municipios se ha partido del análisis de las fuentes documentales disponibles, específicamente de carácter jurídico, oficial, eclesiásticas, económicas y aquellas que tienen que ver con desarrollo local y municipalismo, así mismo fuentes bibliográficas que de alguna forma se han aproximado al objeto de estudio, ya sea desde el punto de vista científico o por interés puramente cívico. Al hacer una valoración de las fuentes disponibles sobre pueblos, villas, ciudades y municipios, se llegó a la conclusión que las mismas posibilitan la realización de la presente investigación, no obstante se debe advertir que al intentar explicar la división político-administrativa, se ha partido de fuentes eclesiásticas, debido a que en El territorio de El Salvador desde el período colonial hasta fines del siglo XIX es la iglesia la institución que define las relaciones socio-políticas, de hecho la ya existente división eclesiástica de la diócesis de Guatemala, constituyó la base para la división político-administrativa actual. Para ilustrar la autoridad de la iglesia puede citarse el ejemplo del pueblo de Chicumquezal (Nueva Concepción), del cual Cortés y Larraz afirma: “no puede ser administrado por este cura…por no poder cruzar el río Lempa…lo separé de esta administración y lo agregué a la Parroquia de Texuthla…Y porque este curato quedaba pobre sin el referido pueblo, le agregué diez y seis haciendas…que pertenecían al curato de Santa Ana,”11 . Es en ese sentido que la obra del Obispo Cortés y Larraz, y la del Intendente Gutiérrez y Ulloa, serán muy consideradas, aun con algunas dificultades de interpretación que presentan más que todo relacionadas con algunas toponimias, para el

10

Carlos Umaña Cerna, Un nuevo mapa para El Salvador, (San Salvador: Tendencias, 1996), pág. 106. Pedro Cortés y Larraz, Descripción Geográfico Moral de la Diócesis de Goathemala,(San Salvador: Dirección de Publicaciones e Impresos, 2000), pág. 225. 11


6 caso de Gutiérrez y Ulloa algunos datos de su cuadro de los curatos, no coinciden con el listado de pueblos que presenta. La recopilación de leyes de Jorge Lardé y Larín, hace un gran aporte a la investigación, ya que agrupa en orden cronológico los decretos de creación de algunos municipios, 261 para ser exactos sin embargo, una de sus dificultades es que no cita las páginas de dónde tomó la información de las publicaciones oficiales, a la vez que cuando no encuentra los datos en las publicaciones oficiales, cita lo que han dicho otros autores. Todas las fuentes mencionadas, se han sistematizado en cuadros siguiendo un orden cronológico, partiendo del documento más antiguo: “Tasaciones de los naturales de las provincias de Guathemala” del Archivo General de Indias, presentado por David Browning, que brinda un listado de comunidades indígenas existentes en el período de 1548 a 1551 (en que se realizó la tasación) , siguiendo con “la Descripción GeográficoMoral de la Diócesis de Guatemala” de Monseñor Pedro Cortés y Larraz , fuente colonial que describe los pueblos en el período de 1768-1770, luego se continúa con “El Estado General de la Provincia de San Salvador” del Intendente Don Antonio Gutiérrez y Ulloa que cubre el año de 1809, el vacío de los pueblos de la Alcaldía Mayor de Sonsonate en Gutiérrez y Ulloa se ha suplido con la fuente: “Sobre cumplimiento de la real provisión relativa al establecimiento de escuelas en esta Provincia de Sonsonate. 1802” del Archivo General de Centroamérica, presentada por Sajid Herrera en su tesis12. En cuanto a fuentes se ha finalizado con Isidro Menéndez quien en su “Recopilación de Leyes del Salvador en Centroamérica”, presenta la división de los departamentos y pueblos que componían el Estado del Salvador en el año de 1855, época de la consolidación del Estado Salvadoreño. También se ha sistematizado la obra de Jorge Lardé y Larín: “Recopilación de Leyes relativas a la historia de los municipios de El Salvador”, la cual presenta fuentes documentales que abarcan desde 1821 hasta 1950. El análisis de estos datos permitirá identificar las tendencias en el proceso de conformación del mapa nacional, que incluyen no solamente la fundación, de pueblos, sino también su extinción, refundación, otorgamiento de títulos y otras variables. A la vez presentará nuevas vetas de investigación a la comunidad académica. Se espera que 12

Sajid Herrera Mena, La herencia gaditana. Bases tardío-coloniales de las municipalidades Salvadoreñas. 1808-1823, Tesis doctoral, Universidad Pablo Olavide, Departamento de geografía, historia y Filosofía, (Sevilla, 2005), pág. 212.


7 contribuya así mismo con los programas de desarrollo local propiciando un mejor entendimiento de la evolución de las localidades. El abordaje del objeto de estudio, se realizará en orden cronológico, partiendo del hecho que los pueblos, villas y ciudades, son una constante en el largo proceso de conformación del territorio, teniendo un corte hasta 1986 con el código municipal, donde decae la dinámica de fundación de municipios y las distinciones de ciudad y villa, se utilizarán únicamente como títulos honoríficos, quedando siempre la noción jerárquica colonial que una localidad puede evolucionar de caserío a cantón, luego pueblo, municipio, e incluso a Ciudad. Como ya se mencionó se abordará la conformación de pueblos en orden iniciando, desde la colonia, siguiendo por el período independiente, para finalizar estudiando la dinámica de conformación de los pueblos durante el período de la consolidación del Estado y las reformas liberales, a fin de percibir elementos de cambio y permanencia.

1. LOS PUEBLOS BAJO EL SISTEMA DE ADMINISTRACIÓN COLONIAL. El complejo sistema de administración colonial durante los siglos XVI y XVII, se caracterizó por las políticas de sometimiento y tenencia de la tierra, dentro de este proceso se pueden identificar dos momentos: el primero tiene que ver con la conquista, mediante la cual la Corona otorgaba a los conquistadores, mercedes de tierras como gratificación, Hernán Cortés por ejemplo recibió el Marquesado del Valle (Actual estado de Morelos). Un segundo momento tuvo que ver con el repartimiento de la tierra, por lo general cuando un conquistador se instalaba en un territorio, se ubicaba en el perímetro del centro, donde también debía estar el Cabildo, luego efectuaba un reparto de solares, el solar del siglo XVI era una manzana, la cual era dividida en pueblos de indios, y villas y ciudades de españoles. El cabildo como institución, poseía diferentes tipos de tierras: Los ejidos, eran tierras situadas en la periferia de los pueblos, villas y ciudades, cuyos límites eran simplemente accidentes geográficos (ríos, colinas, montañas), también existían dehesas, ocupadas para ganado vacuno, otras tierras se llamaron propios, que eran utilizados para diversas actividades o eran alquiladas. Tanto los pueblos, como las villas y ciudades, poseían ejidos, lo que cambiaba era el nombre y el uso que se les daba, para los pueblos se llamaron tierras comunales y para los españoles


8 ejidos y su tendencia era ser alquilados, mientras que en los pueblos eran usados para beneficio propio, al haber aumento poblacional los ejidos eran repartidos. En cuanto a los modelos de asentamiento colonial, cabe mencionar que no siguieron un patrón homogéneo, en el territorio de El Salvador, la tendencia no fue hacia la fundación deliberada de ciudades y villas, más bien constituyó un largo proceso de convivencia con los indígenas, prueba de ello es la escasa fundación de ciudades y villas de españoles, en 111 años partiendo desde el contacto español hasta 1658, solamente se fundaron 2 Ciudades de españoles: San Salvador (1525), San Miguel de la Frontera (1530) y 2 Villas (Izalco en 1580, que a esta fecha no pertenecía a San Salvador y San Vicente en 1658).13 . Cihuateocan, (Santa Ana, ya existía), Lardé y Larín propone el cambio de nombre en 1576.14 La Villa del Espíritu Santo de Sonsonate (Mas tarde Villa de la Santísima Trinidad) fundada en 1552, se estableció en el área geográfica del ya existente Izalco 15. De estas localidades al parecer solamente 2 se fundaron como pueblos: San Vicente y Santa Ana. No fue el caso de San Salvador, San Miguel y Sonsonate, que se fundaron inicialmente como Villas. A diferencia de los pueblos de indios que a 1551, sumaban 168,16de los cuales por lo menos 111 aún existen en la actualidad (considérense las variantes toponímicas, ver anexo1). En base a lo antes escrito, se infiere que durante el siglo XVI y XVII, la tendencia no fue hacia la fundación de nuevas localidades, sino más bien hacia la modificación del paisaje, la redistribución de los pueblos indígenas y el asentamiento de los españoles en dichos pueblos (algo prohibido en el derecho indiano), procesos estrechamente vinculados al comercio internacional del cacao y el bálsamo. Un caso a considerar puede ser Gotera, trasladada según Lardé y Larín a otro lugar conocido como “el llano de cacao” 17.

13

David Browning, El Salvador, La tierra y el hombre, (San Salvador: CONCULTURA, 1998), pág. 83. Jorge Lardé y Larín. San Salvador: Historia de sus Pueblos, Villas y Ciudades, 2ed. (San Salvador: CONCULTURA, 2000), págs. 429,462. 14

15

Lardé y Larín, El Salvador: Historia de sus Pueblos, Villas y Ciudades, pág. 541. “Tasaciones de los naturales de las Provincias de Guathemala”, en David Browning, El Salvador, La tierra y el hombre, (San Salvador: CONCULTURA, 1998), pág. 489. 17 Ibid., págs. 76, 84, 106. 16


9 1.1 LOS PUEBLOS EN EL SISTEMA DE INTENDENCIAS

El siglo XVIII, marcó un hito en relación a los sistemas de administración colonial en América, el ascenso al trono de Felipe V de la Casa de Borbón, significó un activo proceso de centralización y reformas, de cara al modelo francés. De acuerdo a las reformas introducidas por Carlos III de Borbón, en el territorio de Centroamérica entre 1786 y 1790, la antigua división en Corregimientos, Alcaldías Mayores, y Gobernaciones, junto con sus cargos fueron absorbidos por el sistema de Intendencias, La Alcaldía Mayor de San Salvador en 1785 se convierte en la Intendencia de San Salvador, la primera en Centroamérica (un caso único puesto que la mayoría de intendencias fueron producto de la fusión de varias Alcaldías Mayores) con 4 partidos los cuales se subdividieron en 15 subdelegaciones, que más tarde se convertirían en Departamentos. Uno de los fines de las reformas borbónicas era la reorganización territorial con miras a tener mejor control por medio de un aparato burocrático, La creación de esta intendencia aparte de otorgar un sentido de identidad a los dirigentes locales, definió las fronteras de la futura república 18. Conforme a este período de transición hacia las intendencias, se instaura el régimen provinciano, la Alcaldía Mayor de San Salvador, de acuerdo con el informe del Obispo Cortés y Larraz (1768-1770), constaba de 3 provincias con sus ayuntamientos: San Salvador, San Miguel y San Vicente de Austria, y una cuarta Santa Ana. 19 Además constaba de 125 pueblos de indios (sin contabilizar los 17 pueblos de la Alcaldía Mayor de Sonsonate), 4 Villas y 2 Ciudades, lo cual suman 128 localidades. Si se le agregan los 22 pueblos de Sonsonate suman 148 (ver anexo 1). Al hacer una comparación entre los pueblos de la Tasación en 1551 con los pueblos de la “descripción” del Obispo Cortés y Larraz, en 1768, y Gutiérrez y Ulloa en 1807, se observa el desaparecimiento de 58 pueblos (ver anexo 1) de los cuales no se tiene noticia, la explicación se halla en lo que Barón Castro llama: “Período del descenso rápido de la población indígena”, que va de 1524 a 1551, de hecho al momento en que se hicieron las tasaciones de López de Cerrato, tres epidemias habían asolado la región: viruela en 1520 y 1524, sarampión entre 1531 y 1533, y peste entre 1545 y

18

Héctor Lindo Fuentes, La economía de El Salvador en el Siglo XIX, (San Salvador: Dirección de Publicaciones e impresos, 2002), pág. 22. 19 Pedro Cortés y Larraz, Descripción Geográfico Moral de la Diócesis de Goathemala,(Guatemala: Biblioteca “Goathemala” de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, 1958), pág. 18.


10 154820, no obstante el período que va de 1681 hasta la descripción de Cortés y Larraz en 1768, muestra cierto equilibrio, ya que aparecen 37 localidades nuevas (Ver anexo I). Al analizar los datos de la tabla comparativa se puede percibir que casi el mismo número de pueblos nuevos que aparecen en Cortés y Larraz (14) se extinguen en Gutiérrez y Ulloa (13), lo cual apunta a la recuperación y nivelación demográfica, en concordancia con la tesis de Barón Castro 21. En base a lo anterior se puede afirmar que la segunda mitad del siglo XVIII, constituyó el inicio de un proceso de crecimiento en la conformación de pueblos, que obedecía a la producción del añil, cuyo auge comenzó en la década de 1730, desplazando al cacao como cultivo de exportación. Es en las zonas donde más se cultivó el añil, donde hubo mayor incremento demográfico y por ende donde aparecen la mayor cantidad de nuevas localidades: En San Salvador aparecen 6, en Sonsonate otras 5, en la región oriental (San Miguel y Usulután) aparecen 11 localidades nuevas, (ver anexo I), La Formación de haciendas de añil, (hubo más de 200 obrajes alrededor de San Salvador), no sólo constituyeron una forma de tenencia de la tierra, sino que también fueron centros productores y asentamientos poblacionales. Otro de los factores que permitió la ampliación y fundación de nuevas localidades, fue el acceso independiente tanto de indios como de ladinos a la tierra, ambas comunidades podían comprar tierras a la corona, también otro aspecto que influyó fue el avanzado proceso de ladinización, de hecho a finales del siglo XVIII, los ladinos constituían cerca de la mitad de la población salvadoreña 22.

1.2 LOS PUEBLOS Y LA CRISIS DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA

La creación de Juntas, el Concejo de Regencia, la convocatoria a Cortes y la Constitución de Cádiz, fueron mecanismos políticos ante la crisis de la Monarquía española entre 1808 y 1811. Desde el punto de vista político Cádiz significaba el paso a una Monarquía Constitucional, lo cual tendría impacto en el territorio de Centroamérica, las intendencias pasaron a ser Diputaciones Provinciales electas por los ayuntamientos, 20

William R. Fowler Jr., “La población nativa de El Salvador al momento de la conquista española” en Mesoamérica, (s.l. N° 15, junio de 1988), pág. 103. 21 Rodolfo Barón Castro, La Población de El Salvador. (San Salvador: Dirección de Publicaciones e Impresos, 2000), pág. 268. 22 Aldo Antonio, Lauria-Santiago, Una República Agraria, (San Salvador: Dirección de Publicaciones e Impresos, 2003), págs. 54.


11 esto es lo que más tarde se llamaría Estado. Territorialmente hablando hay una reorganización tendiente a quebrar las antiguas jerarquías existentes entre los gobiernos locales, los cabildos pasan a convertirse en ayuntamientos constitucionales en condiciones de “igualdad” jurídica 23. El cambio de estatus jurídico de los cabildos y los gobiernos locales, permitió un discreto incremento en el número de pueblos, más bien la tendencia fue al descenso en la dinámica fundacional, de 1807 a 1811 aparecen solamente 10 pueblos nuevos reportados en Gutiérrez y Ulloa (Ver anexo III), de estos, ocho eran haciendas añileras de Chalatenango que pasan a convertirse en pueblos. Esta baja en la dinámica fundacional obedeció fundamentalmente a la crisis de coyuntura en la producción añilera de 1810, a raíz de la crisis de la monarquía hispánica. La mencionada crisis dio origen al fenómeno autonomista, en el cual los ayuntamientos de las localidades que habían obtenido el título de Ciudad, pretendían ejercer el poder sobre otras, creándose conflictos entre poderes regionales (Ciudades principales) y poderes locales (pueblos y villas). A manera de ejemplo pueden citarse como Ciudades notables a San Salvador, San Miguel, San Vicente y Santa Ana, contra poderes locales como Usulután, Zacatecoluca que buscaron su nombramiento como Villas, obteniéndolo en la primera mitad del siglo XIX.

2

LA DINÁMICA FUNDACIONAL DE PUEBLOS EN EL PERÍODO

INDEPENDIENTE. En base a las fuentes se puede determinar que a partir del informe de Gutiérrez y Ulloa en 1807 hasta el cuadro de pueblos que presenta Isidro Menéndez en 1855, en el lapso de 48 años se fundaron 68 nuevas localidades (restando los 23 pueblos de Sonsonate, que simplemente se añadieron), pero si se hace un intento por separar los pueblos que datan desde la colonia, se podría afirmar que San Salvador entra al período independiente por lo menos con 142 pueblos, y cuatro provincias (San Salvador, San Miguel, San Vicente y Santa Ana, Sonsonate se agrega en 1824); (Véanse anexos II Y III). Después de la independencia el Estado no cuestionó en manera alguna el derecho colonial de los indígenas de poseer la tierra, Lauria-Santiago afirma que posterior a la independencia, fue necesario a los pueblos y comunidades, ensanchar sus 23

Herrera Mena, La herencia gaditana. Bases tardío-coloniales de las municipalidades Salvadoreñas. 1808-1, pág. 12.


12 tierras debido al crecimiento demográfico, expresado en el fenómeno del mestizaje, aspecto que la corona no había contemplado, así es como se entra al período independiente, con un exceso de población y un desorden territorial, caracterizado por la falta de claridad en las demarcaciones, por lo tanto el número de pueblos con sus ejidos creados a partir de poblados en haciendas privadas o tierras estatales, aumentó durante la primera mitad del siglo 24. El período de 1822 a 1842 que marca el fin de la República Federal, se caracterizó por la recuperación de la dinámica fundacional de pueblos, se crean 29 nuevos pueblos (Ver anexo III), la razón de este incremento ya no se encuentra en el mercado del añil que cae vertiginosamente producto de las prolongadas guerras federales, solamente ve una breve recuperación en 1830. En el período federal lo que marca la pauta para la creación de nuevas localidades es el aspecto político, ya que los líderes y caudillos dependían en gran manera del apoyo popular, y para conseguir partidarios se aprovecharon de las políticas de defensa de las tierras. En el período de 1821 Cádiz estableció mínimo 1000 almas, para establecer ayuntamientos, luego la Constitución de 1824 lo redujo a 500, y la legislación de 1832 lo redujo aún más a 200 habitantes (Ver cuadro 1), pero se erigieron pueblos al margen de las mencionadas leyes, un ejemplo podría ser la fundación de Nueva Esparta en la Unión, la cual bajo el gobierno de Morazán, es elevada a pueblo, no por calificar ante la ley, sino: “En reconocimiento a los indios de Curaren, por rebelarse contra Honduras”.25

24 25

Lauria-Santiago, Una República Agraria, pág. 77. Lardé y Larín, El Salvador: Historia de sus Pueblos, Villas y Ciudades, pág. 300.


13 CUADRO 1 LEGISLACIONES MUNICIPALES PARA FUNDACIÓN DE PUEBLOS Y MUNICIPIOS DOCUMENTO

AÑO

BASE POBLACIONAL REQUERIDA

Constitución de Cádiz Constitución de 1824 Reglamento de Jefes Políticos, municipalidades y alcaldes.

1810-1814; 1820-1821 1824 1832

1000 almas 500 almas 200 a 500 almas

Decreto de gobierno (José San Martín)

1854

3,000 - 10,000 habitantes

Decreto de la Cámara de Senadores

17 de febrero de 1858

3 a 10 mil habitantes máximo 200 a 3 mil habitantes mínimo

Decreto de Gerardo Barrios

14 de julio de 1858

7,000 habitantes y más

Reglamento de Gobernadores, Jefes de Partido, Concejos Municipales, Alcaldes y Jueces de Paz.

12 de noviembre de 1861

200 a 3 mil habitantes mínimo 3mil a 7 mil habitantes máximo las que excedan a 7 mil

Primera ley del Ramo Municipal *

29 de abril de 1875

Segunda ley del Ramo Municipal

4 de abril de 1879

500 habitantes

Tercera ley del Ramo Municipal

17 de mayo de 1895

500 habitantes

Cuarta ley del Ramo Municipal

8 de mayo de 1897

500 habitantes

Quinta ley del Ramo Municipal

8 de abril de 1908

500 habitantes

Código Municipal

31 enero de 1986

50 mil habitantes mínimo Centro urbano no menos de 20 mil habitantes

Fuente: Elaboración propia con base en: "Reglamento de Gefes Políticos, Municipalidades y Alcaldes, 1832" . En Isidro Menéndez , Recopilación de leyes Del Salvador en Centroamérica. (Guatemala: Imprenta Luna Plazuela, 1855). "Decreto de Gobierno", "Decreto de la Cámara de Senadores"; "Decreto del Presidente Gerardo Barrios". En Saúl Portillo, Aportaciones para un estudio de la a hacienda municipal salvadoreña. Tesis doctoral. (Universidad de El Salvador, Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales. El Salvador,1938), págs. 10-31. Ley del Ramo Municipal. En Imprenta Nacional, Diario Oficial, marzo 5 de 1879, Tomo 6, N° 64, pág. 334. Ley del Ramo Municipal. En Imprenta Nacional, Diario Oficial, 18 de junio de 1895, Tomo 42, N°129, pág. 817. Ley del Ramo Municipal. En Imprenta Nacional, Diario Oficial, 16 de diciembre de 1908, Tomo 65, N°295, pág. 2713. * No se pudo accesar a este archivo

En el período que va de 1842 a 1871 correspondiente al período de consolidación del Estado nacional, se erigieron 23 nuevos pueblos y 7 Departamentos (La Paz, Sonsonate, Santa Ana, Chalatenango, San Miguel, Usulután, Ahuachapán) lo que complementa el proceso de conformación del mapa nacional iniciado en 1875 en la antigua Intendencia de San Salvador. Aunque este período muestre un descenso en la fundación de pueblos, pueden observarse otros procesos relacionados a estos tales como: La extinción, traslado y refundación de localidades por motivos políticos. Durante el período de inestabilidad política de 1842 a 1850 puede citarse el caso del Departamento de La Paz, creado en 1839, suprimido en 1843, reerigido nuevamente en 1845, suprimido de nuevo en 1847, y vuelto a erigir definitivamente en 1852. 26 Otro ejemplo es San Juan Nonualco, el cual perteneció a San Vicente (1824-1836), luego fue incorporado al Distrito Federal (18361838), luego volvió al Departamento de San Vicente (1838-1839); luego fue incorporado al Departamento de La Paz (1839-1842), luego volvió nuevamente a San

26

Jorge Lardé y Larín. Recopilación de Leyes relativas a los municipios de El Salvador, (San Salvador: Ministerio del interior, 1950), págs. 83, 96, 97, 101, 109.


14 Vicente (1842-1845), luego es incorporado de nuevo a La Paz (1845-1847), y luego de nuevo a San Vicente (1847-1852), para quedarse definitivamente en 1852 en La Paz 27. Dentro de esta misma lógica se divide la gran unidad administrativa y política de San Miguel, después del levantamiento de Cabañas, Francisco Dueñas emite el Decreto de división del Departamento de San Miguel en tres: San Miguel, La Unión y Usulután28. Un rasgo también importante que marcó la fundación de nuevas localidades en el período federal fue la voluntad de individuos: Por lo menos 7 pueblos fueron fundados por iniciativa del General Colombiano Narciso Benítez Gobernador de San Miguel. (ver anexo II), 11 pueblos fueron erigidos por Decretos Ejecutivos, ignorando en ocasiones la legislación vigente sobre municipalidades, por ejemplo el caso de Nuevo Cuscatlán fundado a iniciativa del Presidente Dueñas en 1853, con el fin de facilitar e impulsar el tránsito hacia el puerto de La Libertad, resulta que la ley vigente según decreto del General San Martín, establecía una cantidad mínima de 3 mil habitantes para formar un pueblo, pero Nuevo Cuscatlán a 1890 ni siquiera llegaba a mil habitantes.29 El otorgamiento de títulos a localidades por razones políticas, también constituyó un rasgo de este período, se puede citar el caso de Sensuntepeque cuyos vecinos no simpatizaban con el gobierno de Gerardo Barrios, desconociendo su autoridad en 3 ocasiones, algo que fue premiado por Dueñas cuando ascendió al poder, otorgándole el título de Ciudad, por “Concesión graciosa del Señor Presidente, por los importantes servicios prestados a su causa”30. A mediados del siglo XIX, hubo otra tendencia importante: El acceso a las tierras ejidales por parte de las élites con fines comerciales, lo cual definió la fundación de algunas localidades, un caso es Nueva San Salvador, cuya razón de fundación no necesariamente fue el terremoto de 1854, sino que “las principales familias de San Salvador”31 sabían a que apuntaban, Santa Tecla significó el primer experimento de transformación de la propiedad indivisa en privada, de hecho llegó a tener una de las economías cafetaleras más dinámicas, Lauria-Santiago afirma que los ejidos de Santa Tecla, eran tan extensos, que su distribución duró más de 30 años, así mismo el éxito económico de Santa Tecla se reflejó en su crecimiento demográfico, que pasó de 1,500 27

Lardé y Larín, El Salvador: Historia de sus Pueblos, Villas y Ciudades, pág. 408. López Bernal, Poder Central y poder local en la construcción del Estado en El Salvador, 1840-1890, pág. 93. 29 Lardé y Larín, El Salvador: Historia de sus Pueblos, Villas y Ciudades, pág. 317. 30 Ibid., pág. 535. 31 Ibid., pág. 305. 28


15 personas en 1857, a 3,100 en 1868, luego a 9,400 en 1883, y a 15,000 a finales de siglo32.

2. LA DINÁMICA FUNDACIONAL DE PUEBLOS EN EL PERÍODO LIBERAL. Durante el período liberal que se extiende desde 1871 hasta finales de siglo, se fundaron 34 pueblos y 3 Departamentos (Ahuachapán, Cabañas, y Morazán), 24 de estos pueblos se fundaron en las gestiones de Santiago González y Rafael Zaldívar. (ver anexo II), esta tendencia al incremento tiene que ver con varios aspectos, entre los cuales prima el elemento económico y el político con miras a la negación de la identidad indígena, el quiebre de sus estructuras de poder, el fraccionamiento de las unidades geográficas y el logro completo de la centralización del Estado en detrimento de los poderes locales. Uno de los casos emblemáticos es Cojutepeque, que había sido protagonista desde las guerras federales de importantes levantamientos indígenas. En 1872 en el mismo mes es dividido en 5 pueblos: Santa Cruz Michapa, Monte San Juan, El Carmen, San Cristóbal, y Candelaria, en el mismo año también se crea El Rosario. Otro caso de creación de pueblos en serie lo constituyen: Corinto, Ixtepeque, La Ceiba (La Paz), Candelaria de la Frontera y San Rafael Obrajuelo (La Paz), creados durante el gobierno de Rafael Zaldívar, siempre bajo la lógica del quiebre de identidades. Otro de los elementos que condicionó la creación de pueblos fue el cultivo del café que a mediados de 1880 había sustituido al añil, se pueden mencionar los casos de los pueblos creados en la zona cafetalera de la sierra de Tecapa en Oriente: Santiago de María, Mercedes Umaña, San Agustín, Berlín, California. López Bernal señala el caso de San Francisco Javier, creado en julio de 1932 por iniciativa del rico cafetalero Francisco Lima, quien en un acto de “altruismo” cedió la tierra para el casco urbano, no obstante “el altruismo” del Dr. Lima obedecía a la necesidad de mejorar la carretera para extraer el café que se procesaba en el beneficio El Zapotal. 33 Una de los rasgos de este período es la tendencia a la acumulación de la propiedad cuyas bases las sentaron las leyes de 1881 y 1882 suprimiendo la propiedad indivisa.

32

Lauria-Santiago, Una República Agraria, pág. 116. López Bernal, Poder Central y poder local en la construcción del Estado en El Salvador, 1840-1890, pág. 95. 33


16 Durante el siglo XX se fundan 18 pueblos (Anexo II), con lo que se inicia el proceso de descenso en la dinámica fundacional, que vería su fin en 1986 con la puesta en vigencia del Código Municipal el cual detuvo el proceso de fraccionamiento del territorio, pues estableció como requisito para la fundación de municipios un mínimo de 50 mil habitantes y un centro urbano de no menos de 20 mil. Sin embargo este código no legisló sobre la extinción de municipios que no cumplieran los requisitos de población, que a 1996 según Córdova y Macías ascendían a 203, según los autores las alcaldías con menos de 20,000 habitantes representaban en esa época el 77.48%34.

3. LAS EXTINCIONES Y LOS TÍTULOS DE VILLAS Y CIUDADES Ninguna de las fuentes consultadas a excepción de Gutiérrez y Ulloa, define con claridad en qué consisten los títulos de pueblo, villa o ciudad, de allí que en ocasiones no concuerden los datos de Cortés y Larraz, con los que presenta Gutiérrez y Ulloa, se puede ejemplificar con el caso de la villa de Chapeltique, que para Larraz era villa pero Ulloa escribe, hablando del Partido de San Miguel: “Comprende…además una Población cortísima pero muy antigua llamada Chapeltique, cuyo titulo de villa goza pero no se halla”35. Gutiérrez y Ulloa es el primero que define las unidades poblacionales comenzando desde los ranchos hasta las ciudades. Para Ulloa un pueblo es: “Toda población formal de ínfimo orden, Regida por los Reglamentos del Gobierno de la Provincia, formados por el tenor de las Leyes Municipales”

36

. Las villas son: “Poblaciones de segundo

carácter, á cuyo título ha sido, por lo común agregado al servicio, por Cuerpo, con Privilegio Real ó Municipal, con el nombre de Ayuntamiento y reglado absolutamente al carácter que le concede la Recopilación de Yndias”37. Las Ciudades son: “Poblaciones mas caracterizadas y de primer orden que gozan igualmente sus títulos y privilegios con arreglo á las mismas Leyes de Yndias” 38. En base a los conceptos anteriores podría decirse que durante la época colonial, la lógica del otorgamiento de títulos obedecía a marcar la jerarquía y distinción entre los asentamientos indígenas y los españoles. Pero al finalizar dicha época, los términos no 34

Ricardo Córdova Macías y Carlos Benjamín Lara, Gobierno Local y Participación Ciudadana en El Salvador, (San Salvador: FUNDAUNGO Y FLACSO, 1996), págs. 51-59. 35 Antonio Gutierrez y Ulloa. Estado general de la Provincia de San Salvador : Reyno de Guatemala, (año de 1807). (San Salvador: Ministerio de Educación, Dirección General de Publicaciones, s.f.), pág. 46. 36 Ibid., pág. 105. 37 Ibid., pág. 105. 38 Ibid., pág. 105.


17 cayeron en desuso, tal y como sucedió con otros como: “Ayuntamiento”, por el contrario ha sido un elemento de continuidad en la historia del municipio en El Salvador, aunque sin su connotación original de “privilegio real” los términos villas y ciudades aun denotan la capacidad de ascenso y desarrollo que tienen las poblaciones, sin abandonar por supuesto la noción de jerarquía. En el territorio de El Salvador como ya se mencionó de 1524 a 1658 solamente se encuentran 2 localidades con el nombre de Ciudad y 2 con el nombre de Villa. Pero posteriormente esta dinámica cambiaría, así pues se encuentran períodos de mayor auge en el nombramiento de villas y ciudades que no corresponden a la época colonial sino a períodos muy posteriores el período de mayor constitución de villas es el que va de 1871 a 1887 (ver cuadro 2), durante el gobierno de Rafael Zaldivar, algo muy a tono con el ideario liberal de negación de la identidad indígena, luego los períodos de mayor fundación de ciudades son de 1905 a 1921, y de 1940 a 1984. (Ver cuadro 2). CUADRO 2

OTORGAMIENTO DE TÍTULOS DE VILLAS Y CIUDADES POR PERÍODOS PERÍODO VILLAS CIUDADES 1818-1835 6 2 1837-1853 3 2 1854-1870 10 8 1871-1887 31 8 1888-1904 11 1 1905-1921 14 20 1922-1939 17 6 1940-1984 17 20 TOTAL 109 67 Fuente: Elaboración propia en base a: Lardé y Larín, Jorge. Recopilación de Leyes relativas a la historia de los Municipios de El Salvador, (San Salvador: Ministerio del Interior, 1950), págs. 58-450 . Publicaciones Oficiales, de 1847a 1984, Archivo de Imprenta Nacional, Diario Oficial, San Salvador.

Tanto en el período colonial como ahora, el otorgamiento de títulos se basó en los meritos que las poblaciones pudieran tener, por mencionar un caso: Izalco una de las poblaciones indígenas que recibe la distinción de villa en un período tan temprano como 1580, lógicamente este distrito a fines del XVI producía la mayor cantidad de cacao de América y algo más de un tercio de la producción total de la Audiencia de Guatemala”39.

39

David Browning, El Salvador, la tierra y el hombre, pág. 111.


18 En territorio salvadoreño, los títulos de pueblo, villa y ciudad, no siguieron estrictamente una lógica evolutiva, hubo localidades que en lugar de ascender, retrocedieron, tal es el caso de Pasaquina, que hacia 1551 figuraba como pueblo, (ver anexo I), pero en el informe de Cortés y Larraz aparece como “valle” del curato de Gotera, hacia 1807 en el informe de Gutiérrez y Ulloa aparece como “Aldea” o reducción de ladinos, pero hacia 1824 el curso parece normalizarse y aparece de nuevo como pueblo, hasta que en 1871 a solicitud del señor Juan Bautista Reyes, diputado de esa localidad, recibe el título de villa “En atención a los perjuicios recibidos en la acción de armas que tuvo lugar en aquella población el 16 de marzo del año antepróximo”40. Como puede notarse en el caso anterior, los nombramientos no siempre fueron el resultado de la prosperidad o desarrollo de las localidades sino que podían otorgarse de manera fortuita, o por petición ya sea de vecinos o individuos. El otorgamiento de títulos de villa y ciudad fue algo que continuó, al punto que actualmente el territorio cuenta con 128 pueblos, 70 villas y 63 ciudades según el informe de Lardé y Larín, (Ver cuadro 3). CUADRO 3

PUEBLOS, VILLAS Y CIUDADES SEGÚN LARDÉ Y LARÍN DEPARTAMENTO PUEBLOS VILLAS CIUDADES TOTAL Ahuachapán 7 3 2 12 Santa Ana 7 1 5 13 Sonsonate 10 1 5 16 Chalatenango 21 9 3 33 La Libertad 11 6 5 22 San Salvador 7 6 6 19 Cuzcatlán 9 4 3 16 Cabañas 1 6 2 9 San Vicente 2 6 5 13 La Paz 11 4 6 21 Usulután 9 6 8 23 San Miguel 9 7 4 20 Morazán 15 6 5 26 La Unión 9 5 4 18 TOTALES 128 70 63 261 Fuente: Elaboración propia en base a: Lardé y Larín, Jorge. El Salvador: Historia de sus pueblos, villas y ciudades . 2 ed.( San Salvador: Dirección de Publicaciones e Impresos, 2000), págs. 15-22.

En relación a la supresión o extinción de pueblos, tuvo diversos motivos entre los cuales cabe mencionar la voluntad de los vecinos, tal es el caso de Guacotecti que hacia 1861 se encontraba en proceso de extinción debido a la falta de tierras y presupuesto. Un caso a considerar es el de Ateos un pueblo que a lo largo de la historia mantuvo continuidad pues aparece en las tasaciones de 1551, aparece en Cortés y Larraz, también en Gutiérrez y Ulloa, Isidro Menéndez también lo lista en su cuadro,

40

Lardé y Larín, El Salvador: Historia de sus Pueblos, Villas y Ciudades, pág. 335.


19 pero abruptamente es suprimido en la década de 1860, por no poseer el número de habitantes que la ley exigía, López afirma que Ateos al parecer no reunía los requisitos de población, pero sus tierras eran ricas y codiciadas por Santa Tecla, la cual en 1858 solicitó el padrón del pueblo de Ateos41. En otros casos pesaron otros elementos como el político, la “mejora de los pueblos” etc. (Ver anexo IV).

CONCLUSIONES De acuerdo a los diferentes períodos mostrados hubo momentos de auge en la fundación de pueblos y el otorgamiento de títulos de villas y ciudades. El período colonial específicamente la segunda mitad del siglo XVIII presentó un importante incremento en el número de localidades después del período de recuperación de las catástrofes demográficas, pues se observa la creación de por lo menos 37 nuevas localidades, que surgen como producto del comercio internacional del añil, tanto los datos de Cortés y Larraz, como los de Gutiérrez y Ulloa mantienen un promedio de 127 a 128 pueblos (restándoles los 23 de Sonsonate), pero el período de 1808 a 1855 presenta un auge en la creación de pueblos pues aparecen 68 localidades nuevas más 23 agregadas de Sonsonate en 1824. Dentro de este período puede señalarse el subperíodo de la federación de 1822 a 1842 en el cual se crearon 29 pueblos, influyendo para ello los aspectos políticos y económicos. El período republicano presenta un descenso leve en la dinámica fundacional debido a los continuos conflictos bélicos y la crisis en el comercio internacional del añil, no obstante el período siguiente que corresponde a las reformas liberales presenta un considerable aumento en la creación de pueblos, 34, de hecho vendría a ser el segundo subperíodo de más auge en la conformación de localidades en El Salvador, después del período colonial ya mencionado. Este aumento estuvo directamente ligado al comercio internacional del café. Según las fuentes consultadas, es el período entre Gutiérrez y Ulloa e Isidro Menéndez donde se presenta el mayor número de pueblos creados (Cuadro 4).

41

López Bernal, Poder Central y poder local en la construcción del Estado en El Salvador, 1840-1890, pág. 90.


20 CONSOLIDADO DE PUEBLOS VILLAS Y CIUDADES SEGÚN FUENTES

FUENTES Tasacion 1548-1551 Cortés y Larraz 1768-1770 Gutiérrez y Ulloa 1807 Isidro Menéndez 1855 Lardé y Larín 1984

PUEBLOS VILLAS CIUDADES 168 0 2 142 4 2 124 1 2 201 9 8 128 70 63

TOTAL LOCALIDADES 170 148 127 218 261

Fuente: Elaboración propia con base en: "Tasaciones de los naturales de las Provincias de Guathemala" En David Browning, El Salvador, La Tierra y el hombre, (San Salvador : CONCULTURA, 19981), pág. 489. Cortes y Larraz, Pedro. Descripción Geográfico-moral de la Diócesis de Goathemala. Tomo I, Vol. XX, (Guatemala: Biblioteca “Goathemala” de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, 1958) . Gutiérrez y Ulloa, Antonio. Estado general de la Provincia de San Salvador : Reyno de Guatemala, (año de 1807), (San Salvador: Ministerio de Educación, Dirección General de Publicaciones, s.f.).

Menéndez, Isidro. Recopilación de leyes Del Salvador en Centroamérica. (Guatemala: Imprenta Luna Plazuela, 1855).

Aunque no se puede dejar de lado la multicausalidad en el fenómeno de la creación de los pueblos, cabe destacar que hubo momentos en los que pesó más el aspecto político y en otros el aspecto económico. Aunque la presente investigación adolece de vacíos producto a lo inaccesible de las fuentes documentales coloniales por ejemplo, aporta elementos que pueden constituir nuevas vetas de investigación científica, los casos de varias localidades creadas en momentos específicos, como por ejemplo los pueblos de Chalatenango, de los cuales se cuenta con muy poca información, o las localidades creadas por intereses individuales, así mismo los casos de pueblos que abruptamente perdieron sus municipalidades producto de voluntades políticas individuales, etc. Uno de los elementos de permanencia identificados a lo largo del tiempo es la presencia de pueblos, de hecho, constituyen la mayoría comparándolo con las villas y ciudades, no obstante al presente se le da más énfasis y tradicionalmente se celebra el hecho que una localidad se convierta en ciudad, pues bajo la lógica colonial de jerarquía poseía más valor, este es un aspecto que debe trabajarse a fin de facilitar procesos de identidad en las poblaciones. La dinámica fundacional de pueblos decrece hasta 1986 con la creación del código municipal, que impone normas más estrictas para la conformación de municipios, al grado que al momento la tendencia ya no es hacia la creación sino más bien hacia la mancomunidad y la descentralización.


21

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22 Portillo, Saúl Rubén. Aportaciones para un estudio de la hacienda municipal salvadoreña. Tesis doctoral. Universidad de El Salvador, Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales. El Salvador,1938. BUES.T 352.1 P852a.

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23 Lardé y Larín, Jorge. Recopilación de leyes relativas a la historia de los municipios de El Salvador. San Salvador : Ediciones del Ministerio del Interior, 1950. BUES.C.N. C.N. 344.9 L321 1950.

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“Tasaciones de los naturales de las provincias de Guathemala” 1548-1551. en David Browning, El Salvador, La Tierra y el hombre. AGI.

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24

SIGLAS UTILIZADAS

BUES: Biblioteca Universidad de El Salvador BMUNA: Biblioteca del Museo Nacional David J. Guzmán BUCA: Biblioteca de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas BCSJ: Biblioteca Corte Suprema de Justicia AGCA: Archivo General de Centroamérica AGI: Archivo General de Indias CEDOC: Centro de Documentación de la Escuela de Ciencias Sociales CNR: Centro Nacional de Registros


La creación de municipios en El Salvador